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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[El Caribe y el contencioso con Guyana en la política exterior venezolana: contraste de dos tiempos]]></article-title>
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<abstract abstract-type="short" xml:lang="en"><p><![CDATA[This article reviews the changes in Venezuelan foreign policy towards the Caribbean since the establishment of the democratic regime in 1959. The analysis also includes the position adopted concerning the territorial dispute with Guyana. The policies implemented during the period of representative democracy are presented and contrasted with those of the «bolivarian» government. It is shown that the Caribbean has been permanently included in Venezuela’s foreign policy agenda; first as part of a scheme to respond to Cuban expansionism, and since 1999, as part of the alliance between the «bolivarian» government and the communist government led by Fidel Castro.]]></p></abstract>
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</front><body><![CDATA[   <B><FONT SIZE=4>    <P ALIGN="CENTER">El Caribe y el contencioso con Guyana en la pol&iacute;tica exterior venezolana:</P>     <P ALIGN="CENTER">contraste de dos tiempos</P> </B></FONT>    <P ALIGN="CENTER">Edgar C. Ot&aacute;lvora</P>     <P ALIGN="JUSTIFY">Economista. Ha sido investigador en el IESA, Secretario Ejecutivo de la Comisi&oacute;n Presidencial de Asuntos Fronterizos, Viceministro de la Secretar&iacute;a de la Presidencia de la Rep&uacute;blica. Cumpli&oacute; funciones diplom&aacute;ticas en Colombia y Brasil. Columnista en diarios y revistas nacionales.</P>     <P ALIGN="JUSTIFY">correo-e: ecotalvora@telcel.net.ve&nbsp;</P> <B>     <P ALIGN="JUSTIFY">RESUMEN</P> </B>    <P ALIGN="JUSTIFY">El art&iacute;culo pasa revista a los giros de la pol&iacute;tica exterior venezolana hacia el Caribe a partir del establecimiento del r&eacute;gimen democr&aacute;tico en 1959, inscribiendo dentro de ella el tratamiento dado al contencioso que por razones territoriales mantienen Venezuela y Guyana. Se presentan las l&iacute;neas de acci&oacute;n ejecutadas durante el per&iacute;odo democr&aacute;tico representativo contrastadas con las del gobierno «bolivariano». Queda en evidencia que el Caribe permanentemente ha sido incluido en la agenda de acci&oacute;n exterior venezolana, primero dentro de un esquema de contenci&oacute;n a las aspiraciones de expansi&oacute;n de Cuba, y desde 1999, como parte de la alianza del gobierno «bolivariano» con el gobierno comunista encabezado por Fidel Castro. </P> <B>    <P ALIGN="JUSTIFY">Palabras clave</P> </B>    <P ALIGN="JUSTIFY">Pol&iacute;tica exterior / Gobierno bolivariano / R&eacute;gimen democr&aacute;tico / Caribe / Cuba/ Guyana / Venezuela&nbsp; </P> <B>    ]]></body>
<body><![CDATA[<P ALIGN="JUSTIFY">ABSTRACT</P> </B>    <P ALIGN="JUSTIFY">This article reviews the changes in Venezuelan foreign policy towards the Caribbean since the establishment of the democratic regime in 1959. The analysis also includes the position adopted concerning the territorial dispute with Guyana. The policies implemented during the period of representative democracy are presented and contrasted with those of the «bolivarian» government. It is shown that the Caribbean has been permanently included in Venezuela’s foreign policy agenda; first as part of a scheme to respond to Cuban expansionism, and since 1999, as part of the alliance between the «bolivarian» government and the communist government led by Fidel Castro.</P> <B>    <P ALIGN="JUSTIFY">Key words</P> </B>    <P ALIGN="JUSTIFY">Foreign policy / Bolivarian government / Democratic regime / The Caribbean / Cuba / Guyana / Venezuela</P><DIR>      <P ALIGN="JUSTIFY">RECIBIDO: OCTUBRE 2001&nbsp; ACEPTADO: NOVIEMBRE 2001</P></DIR>  <B>     <P ALIGN="JUSTIFY">PRESENTACI&Oacute;N</P> </B>    <P ALIGN="JUSTIFY">El 8 de febrero de 1999 Hugo Ch&aacute;vez Fr&iacute;as, quien asumiera la presidencia de la Rep&uacute;blica de Venezuela seis d&iacute;as antes, llegaba a Jamaica para asistir a la IX Cumbre del Grupo de los Quince (G-15), grupo derivado del Movimiento de los Pa&iacute;ses no Alineados, el cual tiene como prop&oacute;sito la cooperaci&oacute;n entre sus miembros, dentro de la &oacute;ptica Sur-Sur de moda en los a&ntilde;os setenta.</P>     <P ALIGN="JUSTIFY">&#9;Durante las conversaciones oficiales y en declaraciones a los medios de comunicaci&oacute;n, el presidente Ch&aacute;vez anunci&oacute; la posibilidad de extender a todos los pa&iacute;ses del Caribe los beneficios del Acuerdo de San Jos&eacute;, mecanismo establecido en 1989 mediante el cual Venezuela y M&eacute;xico suministran petr&oacute;leo a pa&iacute;ses del &aacute;rea caribe&ntilde;a en condiciones especiales de financiamiento. El anuncio del nuevo gobierno venezolano fue ratificado en el segundo viaje oficial de Ch&aacute;vez, realizado en abril de 1999, para atender la II Cumbre de la Asociaci&oacute;n de Estados del Caribe (AEC). En Santo Domingo, donde se celebr&oacute; el encuentro de la AEC, Ch&aacute;vez fue el orador durante el acto de clausura del evento. En esa oportunidad plante&oacute; la creaci&oacute;n de una confederaci&oacute;n de naciones latinoamericanas y convoc&oacute; a un nuevo Congreso Anficti&oacute;nico a celebrarse en Venezuela. Durante sus conversaciones con otros mandatarios reiter&oacute; su ofrecimiento para extender el Acuerdo de San Jos&eacute; «a los pa&iacute;ses del Caribe que estuvieran interesados» (L&oacute;pez Mart&iacute;nez, 2000:49-53). De esta forma, Venezuela retom&oacute; una l&iacute;nea de acci&oacute;n internacional que ya hab&iacute;a experimentado en los a&ntilde;os setenta: la de apelar a sus disponibilidades financieras para generar programas de cooperaci&oacute;n econ&oacute;mica hacia el Caribe, procurando influencia pol&iacute;tica en la regi&oacute;n.</P>     <P ALIGN="JUSTIFY">&#9;En el lapso de los dos primeros a&ntilde;os de gobierno «bolivariano», Venezuela ejecut&oacute; la pol&iacute;tica hacia el Caribe dibujada en aquellos pronunciamientos iniciales de 1999. El inter&eacute;s venezolano en la ampliaci&oacute;n del Acuerdo de San Jos&eacute; estaba en sus deseos de incluir al gobierno de Cuba entre los beneficiarios. La Habana se transform&oacute; en aliado internacional de primer orden del gobierno venezolano, y &eacute;ste, en consecuencia, cre&oacute; una nueva versi&oacute;n de los programas de apoyo econ&oacute;mico y financiero hacia el Caribe.</P>     <P ALIGN="JUSTIFY">&#9;Por otra parte, el tema del contencioso que Venezuela mantiene ante la vecina Guyana, miembro natural de la comunidad caribe&ntilde;a angl&oacute;fona, fue puesto nuevamente en el tapete de la agenda externa venezolana a partir de 1999. Las aproximaciones de Ch&aacute;vez hacia el Caribe debieron confrontarse con el conflicto territorial entre Venezuela y Guyana, conflicto en el cual la comunidad caribe&ntilde;a angl&oacute;fona no se ha mantenido neutral. El gobierno «bolivariano» intent&oacute; en el a&ntilde;o 2000 relacionar su acci&oacute;n de cooperaci&oacute;n con el Caribe al tema del contencioso con Guyana, en medio de una pol&eacute;mica p&uacute;blica escenificada por Caracas y Georgetown.</P>     ]]></body>
<body><![CDATA[<P ALIGN="JUSTIFY">El presente art&iacute;culo reconstruye la pol&iacute;tica exterior de Venezuela en relaci&oacute;n con el contencioso ante Guyana, entendida como parte de la acci&oacute;n exterior del Estado venezolano hacia el Caribe, con especial acento en las relaciones con los estados angl&oacute;fonos y pasa revista a la institucionalizaci&oacute;n multilateral en el Caribe como escenario de acci&oacute;n venezolana. El texto se ha estructurado de forma tal que permita contrastar la pol&iacute;tica seguida por el gobierno «bolivariano» (1999-2001) con la adelantada por Venezuela durante el per&iacute;odo democr&aacute;tico representativo (1959-1999)<SUP>1</SUP>.</P> <B>    <P ALIGN="JUSTIFY">EL CONTENCIOSO VENEZUELA-GUYANA</P> </B>    <P ALIGN="JUSTIFY">El contencioso Venezuela-Guyana est&aacute; referido al reclamo que Venezuela hace del territorio localizado al oeste del r&iacute;o Esequibo, actualmente bajo dominio guyan&eacute;s. Se trata de un conflicto territorial heredado por la actual Rep&uacute;blica de Guyana del pasado colonial en el cual se mantuvo hasta el a&ntilde;o 1966. En otras palabras, el contencioso Venezuela-Guyana es un reflejo en el siglo XXI del proceso de ocupaci&oacute;n territorial que las potencias europeas efectuaron en Am&eacute;rica desde el siglo XV.</P> <B>    <P ALIGN="JUSTIFY">El contencioso con Guyana durante el per&iacute;odo democr&aacute;tico</P> </B>    <P ALIGN="JUSTIFY">El inicio de la d&eacute;cada de los a&ntilde;os sesenta del siglo XX es el momento de un proceso pol&iacute;tico novedoso en Venezuela. En 1959 se estableci&oacute; un r&eacute;gimen democr&aacute;tico basado en la existencia de partidos, el cual qued&oacute; consagrado en la Constituci&oacute;n aprobada en 1961.</P>     <P ALIGN="JUSTIFY">&#9;El primer gobierno del per&iacute;odo democr&aacute;tico (1959-1964) en su tratamiento de las relaciones internacionales, adelant&oacute; una pol&iacute;tica de alto contenido ideol&oacute;gico en rechazo a las opciones dictatoriales o totalitarias y, esencialmente, como ratificaci&oacute;n en el &aacute;mbito internacional de los valores democr&aacute;ticos que soportaban el nuevo proceso venezolano. En ocasiones, por visiones limitadas o producto de la intensa pol&eacute;mica pol&iacute;tica del per&iacute;odo, se ha expresado que la acci&oacute;n internacional del gobierno de R&oacute;mulo Betancourt habr&iacute;a sido pasiva, defensiva o hasta inexistente. Sin embargo, los temas de pol&iacute;tica petrolera, la descolonizaci&oacute;n, la integraci&oacute;n latinoamericana, la definici&oacute;n de los nuevos esquemas mundiales de comercio, el respeto a la soberan&iacute;a (Venezuela rechaz&oacute; la invasi&oacute;n a Cuba conocida como «Bah&iacute;a de Cochinos» o «Playa Gir&oacute;n» de 1961) y la activaci&oacute;n del reclamo contra el Laudo sobre la Guyana Brit&aacute;nica son ejemplos de la tem&aacute;tica de la agenda exterior del gobierno de Betancourt (Cardozo, 1989:475-480).</P><DIR>      <P ALIGN="JUSTIFY">Durante el mismo lapso [presidencia de R&oacute;mulo Betancourt <I>n.a.</I>], el gobierno reinici&oacute; gestiones para recuperar la zona del Esequibo que hab&iacute;a formado parte del territorio colonial, pero cuya absorci&oacute;n por Gran Breta&ntilde;a hab&iacute;a sido formalizada en 1899 por el cuestionado Laudo de Par&iacute;s. Precipitada por la inminente independencia de la Guayana Brit&aacute;nica, as&iacute; como por las esperanzas puestas en una intervenci&oacute;n favorable del Presidente norteamericano a favor de Venezuela –basada en la simpat&iacute;a hacia el experimento democr&aacute;tico venezolano, manifestada por John Kennedy, y la amistad personal que &eacute;ste sosten&iacute;a con Betancourt y, posiblemente, por un deseo de desplazar la atenci&oacute;n p&uacute;blica de los problemas internos–, la reclamaci&oacute;n venezolana condujo, en 1966, al Acuerdo de Ginebra (Guer&oacute;n, 1992:49).</P></DIR>      <P ALIGN="JUSTIFY">&#9;El mencionado acuerdo fue suscrito en febrero de 1966, luego de un proceso de conversaciones entre Gran Breta&ntilde;a y Venezuela cumplidas desde 1963. A los pocos meses, en mayo de 1966 la colonia Guayana Brit&aacute;nica recib&iacute;a su independencia pasando a denominarse Rep&uacute;blica Cooperativa de Guyana y heredando los compromisos adquiridos a su nombre en el Acuerdo de Ginebra. En lo sucesivo, el reclamo de Venezuela para recuperar territorios al oeste del r&iacute;o Esequibo ya no tendr&aacute; como contraparte a una potencia imperial europea, sino a una naci&oacute;n pobre, reci&eacute;n creada en el proceso de descolonizaci&oacute;n de los a&ntilde;os sesenta y con evidente identidad caribe&ntilde;a. En lo sucesivo, Venezuela no ser&iacute;a el pa&iacute;s v&iacute;ctima del expansionismo colonial europeo, sino el pa&iacute;s rico que pretende apropiarse de una extensi&oacute;n equivalente a dos terceras partes del territorio de la nueva Rep&uacute;blica Cooperativa de Guyana. </P>     <P ALIGN="JUSTIFY">&#9;Lo pactado en Ginebra establec&iacute;a la creaci&oacute;n de una Comisi&oacute;n Mixta de L&iacute;mites, la cual tendr&iacute;a un plazo de cuatro a&ntilde;os para definir una soluci&oacute;n al conflicto territorial. En caso de cumplirse el plazo sin haberse arribado a una soluci&oacute;n lim&iacute;trofe, las partes contratantes estar&iacute;an obligadas a escoger, sin demora, uno de los procedimientos de soluci&oacute;n de controversias contempladas en la carta de las Naciones Unidas. El ministro de Relaciones Exteriores de Venezuela, J.A. Zambrano Velasco dir&iacute;a ante el Congreso de la Rep&uacute;blica, el 17 de junio de 1982, que «Durante los cuatro a&ntilde;os de operaci&oacute;n de la Comisi&oacute;n Mixta, entre 1966 y 1970, Guyana obstinadamente rehus&oacute; considerar cualquier posibilidad de dar una soluci&oacute;n pr&aacute;ctica y satisfactoria a la disputa; se limit&oacute; a declarar que la Decisi&oacute;n de 1899 era un hecho consumado y que en tanto Venezuela no obtuviese su anulaci&oacute;n no hab&iacute;a nada m&aacute;s que discutir» (citado en Romero, 1986:267).</P>     <P ALIGN="JUSTIFY">Consumido infructuosamente el lapso de cuatro a&ntilde;os, Caracas y Georgetown suscribieron el Protocolo de Puerto Espa&ntilde;a, mediante el cual se suspendi&oacute; por un plazo de doce a&ntilde;os la obligaci&oacute;n fijada en el Acuerdo de Ginebra, de escoger un mecanismo para la soluci&oacute;n de la controversia. La firma del Protocolo durante el primer gobierno de Rafael Caldera, el 18 de junio de 1970, fue fuente de intensa pol&eacute;mica interna, por quienes vieron en el congelamiento del contencioso la oportunidad para que la naciente Guyana fortaleciera su posici&oacute;n negociadora basada en el <I>statu quo</I> de su efectiva posesi&oacute;n territorial. En contrario, el gobierno de Rafael Caldera aleg&oacute; que el Protocolo daba tiempo para que el pa&iacute;s se preparara para una mejor defensa de sus intereses. Simult&aacute;neamente el gobierno se vio obligado a dedicar esfuerzos de pol&iacute;tica exterior al tema de la reclamaci&oacute;n colombiana sobre el golfo de Venezuela. «Las dificultades asociadas con la apertura de un ‹segundo frente› en las negociaciones lim&iacute;trofes, as&iacute; como la naturaleza de las dem&aacute;s prioridades del gobierno –incluyendo, en especial, la pol&iacute;tica de acercamiento al Caribe– condujeron a la decisi&oacute;n de ‹congelar la reclamaci&oacute;n del Esequibo›» (Guer&oacute;n, 1992:51).</P>     ]]></body>
<body><![CDATA[<P ALIGN="JUSTIFY">&#9;El primer gobierno de Carlos Andr&eacute;s P&eacute;rez (1974-1979) enfoc&oacute; su pol&iacute;tica hacia el Caribe, dando prioridad a la cooperaci&oacute;n econ&oacute;mica. Sin embargo, el tema del contencioso fue objeto de iniciativas diplom&aacute;ticas. Durante este per&iacute;odo se cumplieron visitas oficiales del primer ministro guyan&eacute;s, Forbes Burham a Caracas en 1975 y de Carlos Andr&eacute;s P&eacute;rez a Georgetown en 1978, con lo cual el manejo de la agenda bilateral se coloc&oacute; en el m&aacute;s alto nivel, dentro de una naciente diplomacia directa aplicada por Venezuela. Por lo menos dos intentos de negociaci&oacute;n directa sobre el contencioso territorial se produjeron durante el primer gobierno de Carlos Andr&eacute;s P&eacute;rez.</P>     <P ALIGN="JUSTIFY">&#9;En primer t&eacute;rmino debe rese&ntilde;arse la propuesta hecha oficialmente por el primer ministro Forbes Burham a Caracas, contentiva de una oferta de transacci&oacute;n sobre el reclamo territorial venezolano. Burham hab&iacute;a logrado el compromiso del Banco Mundial para financiar parcialmente un importante proyecto hidroel&eacute;ctrico, a ser desarrollado sobre el curso del alto Mazaruni, en medio del territorio reclamado por Venezuela. Habiendo el Banco Mundial condicionado su aporte a que Guyana obtuviera el capital restante y garantizara clientes para la energ&iacute;a el&eacute;ctrica, Burham propuso a Carlos Andr&eacute;s P&eacute;rez canjear parte del territorio esequibo a cambio del compromiso venezolano de adquirir electricidad guyanesa. «Importantes n&uacute;cleos de poder dentro de Guyana se opon&iacute;an al otorgamiento de concesiones territoriales por parte de ese pa&iacute;s. Por su parte, tambi&eacute;n en Venezuela se gener&oacute; una fuerte resistencia dentro de importantes sectores del partido de gobierno. La raz&oacute;n de esto &uacute;ltimo era simple: la represa del alto Mazaruni se encontraba enclavada dentro del territorio esequibo en reclamaci&oacute;n. Motivo este por el que se argumentaba que su construcci&oacute;n cerrar&iacute;a definitivamente las puertas a la recuperaci&oacute;n del territorio en disputa. A finales del per&iacute;odo de P&eacute;rez se hab&iacute;a llegado, por tanto, a un punto muerto en relaci&oacute;n con el tema» (Toro Hardy, 1991:34).</P>     <P ALIGN="JUSTIFY">&#9;El embajador Isidro Morales Pa&uacute;l da testimonio de un segundo intento de negociaci&oacute;n directa. «Fui designado por el presidente P&eacute;rez como negociador en el problema lim&iacute;trofe con ese pa&iacute;s. Como resultado de ese esfuerzo se intercambiaron puntos de vista con el ex presidente de Guyana, Forbes Burham, sobre la posibilidad de someter a estudio de ambos pa&iacute;ses un proyecto de soluci&oacute;n que contemplaba una amplia &aacute;rea mar&iacute;tima en el &aacute;rea atl&aacute;ntica unida a una moderada soluci&oacute;n en el &aacute;rea terrestre, que pod&iacute;a fluctuar entre 14.000 y 18.000 kil&oacute;metros cuadrados, de no poca importancia estrat&eacute;gica para nuestro pa&iacute;s. Los cambios pol&iacute;ticos ocurridos en ambos pa&iacute;ses congelaron el proyecto» (Morales Pa&uacute;l, 1993:114).</P>     <P ALIGN="JUSTIFY">&#9;La llegada a la Presidencia de la Rep&uacute;blica del socialcristiano Luis Herrera Campins (1979-1984) marc&oacute; cambios en la pol&iacute;tica exterior del pa&iacute;s. El tema del Esequibo fue retomado como parte de la agenda exterior de dominio p&uacute;blico, ratificando la aspiraci&oacute;n venezolana de recuperar el territorio bajo reclamaci&oacute;n. Caracas notific&oacute; a Georgetown su intenci&oacute;n de no prorrogar la vigencia del Protocolo de Puerto Espa&ntilde;a, de no aceptar soluciones transaccionales como la propuesta por Burham y de reiterar el compromiso establecido en el Acuerdo de Ginebra de 1966. En consecuencia, el gobierno venezolano procedi&oacute;, en septiembre de 1982, a solicitar al Secretario General de las Naciones Unidas su intervenci&oacute;n en el contencioso mantenido con Guyana. Este pa&iacute;s, tras largos debates pol&iacute;ticos internos, har&iacute;a lo propio en febrero de 1983. Desde entonces el caso se encuentra de mutuo acuerdo en manos de la Secretar&iacute;a General de la ONU.</P>     <P ALIGN="JUSTIFY">&#9;La pol&iacute;tica exterior sufre un nuevo cambio de intensidad y agenda durante el gobierno del socialdem&oacute;crata Jaime Lusinchi (1984-1989). La crisis de la deuda externa, la reducci&oacute;n de la capacidad financiera del Estado venezolano, acompa&ntilde;ado de la notoria atenuaci&oacute;n de la pugna Este-Oeste en la regi&oacute;n, hicieron que el gobierno de Lusinchi asumiera una pol&iacute;tica de bajo perfil, continuando el esquema de acercamiento cooperativo hacia el Anglocaribe. En este ambiente, Venezuela dej&oacute; en manos del Secretario General de las Naciones Unidas la selecci&oacute;n del mecanismo para la soluci&oacute;n del contencioso por el Esequibo, lo que contribuy&oacute; a un clima de distensi&oacute;n con Guyana y con la regi&oacute;n. De este per&iacute;odo data (1986) un acuerdo bilateral mediante el cual Venezuela comenz&oacute; a suministrar hidrocarburos a Guyana, en condiciones an&aacute;logas a las aplicadas en el Pacto de San Jos&eacute;.</P>     <P ALIGN="JUSTIFY">&#9;Ya durante el segundo gobierno de Carlos Andr&eacute;s P&eacute;rez, ambos gobiernos «saludaron» la designaci&oacute;n de Alliston McIntyre, como representante personal del Secretario General de la ONU, con car&aacute;cter de Buen Oficiante en el contencioso Venezuela-Guyana.</P>     <P ALIGN="JUSTIFY">&#9;En junio de 1993, Ram&oacute;n J. Vel&aacute;squez fue designado por el Congreso Nacional para concluir el per&iacute;odo presidencial, ante la apertura de un juicio a Carlos Andr&eacute;s P&eacute;rez. El gobierno de Vel&aacute;squez asumi&oacute; en pol&iacute;tica internacional el criterio de transici&oacute;n. «RJV lleg&oacute; a Miraflores entendiendo la pol&iacute;tica exterior como una de las &aacute;reas tem&aacute;ticas argumentales de la crisis pol&iacute;tica del a&ntilde;o 93. La pol&iacute;tica exterior no pod&iacute;a privar sobre los graves problemas nacionales. Los aspectos cr&iacute;ticos en materias lim&iacute;trofes deb&iacute;an posponerse hasta que existiera un nuevo gobierno nacido de la voluntad popular, los compromisos internacionales deb&iacute;an honrarse, la apertura econ&oacute;mica deb&iacute;a respaldarse, y el pa&iacute;s deber&iacute;a mantener un perfil discreto y serio ante la comunidad internacional. El Ministerio de Relaciones Exteriores volver&iacute;a a ser el operario de la pol&iacute;tica exterior y se declaraba el receso definitivo de la diplomacia directa, en tanto significara la salida reiterada del Presidente de tierra patria» (Ot&aacute;lvora, 1994:79).</P>     <P ALIGN="JUSTIFY">&#9;El segundo gobierno de Rafael Caldera (1994-1999) naci&oacute; bajo el estigma de los temas de pol&iacute;tica exterior, como parte de la crisis pol&iacute;tica iniciada tras los fallidos intentos de golpe de Estado del a&ntilde;o 1992. Importantes funcionarios del gobierno de las &aacute;reas militar y ambiental, no as&iacute; desde la Canciller&iacute;a, expresaron posiciones de alta beligerancia contra el gobierno de Colombia, y en general, sobre los temas de integraci&oacute;n. Las comisiones de integraci&oacute;n y de negociaci&oacute;n lim&iacute;trofe con Colombia pr&aacute;cticamente cesaron en sus funciones, hasta que fueran reactivadas como respuesta a un sangriento ataque que la guerrilla colombiana (ELN) realizara contra el puesto fluvial «Cararabo» de la Armada venezolana, en las orillas del lim&iacute;trofe r&iacute;o Meta. En tanto, el tema de los reclamos territoriales ante Guyana se mantuvieron en un perfil bajo, con reclamos diplom&aacute;ticos eventuales en rechazo a concesiones forestales otorgadas por Georgetown que llevaron a Caracas a proponer la firma de un acuerdo de protecci&oacute;n ecol&oacute;gica del territorio.</P>     <P ALIGN="JUSTIFY">En mayo de 1994, reci&eacute;n iniciado el gobierno de Caldera, el buen oficiante Allister McIntyre visit&oacute; Caracas, para iniciar una ronda de contactos. De acuerdo con la <I>Memoria y Cuenta del Ministerio de Relaciones Exteriores</I> correspondiente al a&ntilde;o 1994, «En esa oportunidad, el Dr. McIntyre declar&oacute; a la prensa nacional que el gobierno de Guyana hab&iacute;a manifestado su voluntad para lograr un entendimiento con Venezuela pero igualmente indic&oacute; que ‹lo m&aacute;s probable es que el proceso se prolongue, porque se trata de un asunto delicado y sensible para ambos gobiernos›» (MRE, 1995:177). </P>     <P ALIGN="JUSTIFY">&#9;El gobierno de Caldera propuso aplicar al contencioso con Guyana un esquema similar al practicado en las negociaciones con Colombia por la delimitaci&oacute;n de &aacute;reas marinas y submarinas en el golfo de Venezuela. Dicho mecanismo, establecido en 1989, consiste en la ampliaci&oacute;n de la agenda de negociaci&oacute;n bilateral para impedir que el asunto territorial frustre otros temas de potencial mutuo inter&eacute;s. Esta tesis oficialmente fue denominada durante el segundo gobierno de Carlos Andr&eacute;s P&eacute;rez como de «globalidad», asumiendo un concepto expuesto por Juan Carlos Rey a lo largo de la d&eacute;cada de los ochenta (Rey, 1988:177) y continu&oacute; siendo una gu&iacute;a en las negociaciones con Colombia durante el segundo gobierno de Rafael Caldera (Burelli Rivas, 2001:221-222).</P>     ]]></body>
<body><![CDATA[<P ALIGN="JUSTIFY">&#9;En marzo de 1995, el Ministro de Relaciones Exteriores de Venezuela de visita en Georgetown present&oacute; a Guyana la propuesta de nuevo esquema. «Se propuso la adopci&oacute;n de un nuevo esquema para las relaciones entre ambos pa&iacute;ses fundamentado en un enfoque global, que permita reformular los mecanismos existentes para tratar diversas alternativas de cooperaci&oacute;n e integraci&oacute;n, tomando en cuenta la Reclamaci&oacute;n Territorial» (MRE, 1996:121).</P>     <P ALIGN="JUSTIFY">&#9;En julio de 1998, la presidenta de Guyana Janet Jagan realiz&oacute; una visita oficial a Venezuela. En dicha ocasi&oacute;n ambos gobiernos dispusieron la creaci&oacute;n de una Comisi&oacute;n Binacional de Alto Nivel (COBAN), que vendr&iacute;a a reemplazar la preexistente Comisi&oacute;n Mixta Venezolano-Guyanesa, repitiendo Caracas un esquema relativamente exitoso con otros pa&iacute;ses de la regi&oacute;n. El tema de la controversia territorial se mantuvo, durante el per&iacute;odo de Rafael Caldera, dentro del mecanismo de buenos oficios. Al final del per&iacute;odo dicho mecanismo no hab&iacute;a logrado resultado alguno en cuanto a una resoluci&oacute;n del contencioso, pese a los esfuerzos de la diplomacia venezolana para desentropezar las negociaciones. El gobierno de Caldera, retomando la l&iacute;nea intentada por el negociador Isidro Morales Pa&uacute;l a finales de los a&ntilde;os setenta, invit&oacute; insistentemente al gobierno de Guyana a «delimitar el mar territorial como aproximaci&oacute;n a otros entendimientos» (Burelli, 2001:10), lo cual no prosper&oacute;.</P> <B>    <P ALIGN="JUSTIFY">El contencioso en el gobierno «bolivariano»</P> </B>    <P ALIGN="JUSTIFY">El gobierno «bolivariano» es la concreci&oacute;n de un proyecto pol&iacute;tico organizado inicialmente dentro de las Fuerzas Armadas Nacionales con el apoyo de militantes de organizaciones de extrema izquierda, quienes planearon y ejecutaron dos intentos de golpes de Estado contra el gobierno de Carlos Andr&eacute;s P&eacute;rez en 1992 (Garrido, 2000:5-13). Ese movimiento se transform&oacute; en gobierno, a partir de febrero de 1999, cuando Hugo Ch&aacute;vez Fr&iacute;as toma posesi&oacute;n de la Presidencia de la Rep&uacute;blica. Probablemente la primera declaraci&oacute;n de pol&iacute;tica exterior de ese movimiento se encuentre en el Programa M&iacute;nimo del MBR-200, cuya autor&iacute;a generalmente se remite a Kleber Ram&iacute;rez, elaborado en alguna fecha entre 1990 y 1992. «En pol&iacute;tica internacional nuestra posici&oacute;n se fundamentar&aacute; en los principios universales de Paz, Amistad, colaboraci&oacute;n y libre determinaci&oacute;n de los pueblos. Los objetivos bolivarianos de la integraci&oacute;n continental ser&aacute;n prioridad de nuestra pol&iacute;tica, en especial con Colombia». Entre las acciones a cumplir en materia de «pol&iacute;tica internacional», el documento del MBR-200 enuncia: «Fortalecer las relaciones con los pa&iacute;ses de nuestras &aacute;reas de influencia natural, as&iacute; como con los principales mercados del mundo, como son el norteamericano, el alem&aacute;n y el japon&eacute;s» (citado en Garrido, 2000:221-280).</P>     <P ALIGN="JUSTIFY">El segundo documento sobre la visi&oacute;n de pol&iacute;tica exterior del grupo de militares insurrectos del a&ntilde;o 1992 fue emitido el 28 de marzo de aquel a&ntilde;o. Los firmantes del texto permanec&iacute;an en aquel momento, presos en instalaciones militares, como consecuencia del proceso disciplinario que se les segu&iacute;a. El documento fue esencialmente un pronunciamiento sobre las negociaciones con Colombia. Los militares golpistas acusaban al presidente Carlos Andr&eacute;s P&eacute;rez de «traici&oacute;n a la patria», y exig&iacute;an la disoluci&oacute;n de las comisiones de negociaci&oacute;n de temas lim&iacute;trofes y fronterizos que desde 1989 se manten&iacute;an con el gobierno de Colombia<SUP>2</SUP>. El movimiento «bolivariano» se mostraba, as&iacute;, poco amigo de las negociaciones territoriales, en sinton&iacute;a m&aacute;s con posiciones radicales antiintegracionistas existentes dentro de las Fuerzas Armadas y menos con el credo integracionista «bolivariano» expresado por el movimiento.</P>     <P ALIGN="JUSTIFY">&#9;En la <I>Memoria y Cuenta del Ministerio de Relaciones Exteriores</I> correspondiente a 1999, primer a&ntilde;o del gobierno de Hugo Ch&aacute;vez, se presenta una definici&oacute;n de la forma como el gobierno «bolivariano» entiende el contencioso con Guyana. «La cuesti&oacute;n del reclamo del Territorio Esequibo es un problema de primordial importancia para Venezuela y para Guyana, raz&oacute;n por la cual es un elemento siempre presente en las relaciones bilaterales, as&iacute; como en las relaciones internacionales de ambos pa&iacute;ses. Hoy en d&iacute;a, la reclamaci&oacute;n sigue manteniendo para Venezuela el mismo valor que en el pasado, pero en el devenir de las relaciones con este vecino pa&iacute;s, se han vigorizado las acciones en otras &aacute;reas, lo que ha permitido crear un clima de confianza y entendimiento, en beneficio tanto de la reclamaci&oacute;n, como de otros objetivos nacionales en la regi&oacute;n» (MRE, 2000:165).</P>     <P ALIGN="JUSTIFY">Con motivo de la presencia de la Presidenta de Guyana en los actos de la toma de posesi&oacute;n de Hugo Ch&aacute;vez, en febrero de 1993, ambos gobiernos acordaron impulsar la Comisi&oacute;n Bilateral de Alto Nivel –COBAN– creada durante el gobierno de Caldera. </P>     <P ALIGN="JUSTIFY">&#9;Con relaci&oacute;n al contencioso, el gobierno de Ch&aacute;vez confirm&oacute; el mecanismo preexistente del Buen Oficiante y ratific&oacute; la posici&oacute;n de calificar como nula e &iacute;rrita la sentencia contenida en el Laudo de Par&iacute;s. El 20 de septiembre de 1999 se produjo en New York un encuentro de los ministros de Relaciones Exteriores y los facilitadores de ambos pa&iacute;ses, para revisar junto al buen oficiante Alister Mclntyre el estado de las actividades del mecanismo. Casi simult&aacute;neamente Mclntyre present&oacute; su renuncia al cargo, siendo reemplazado en octubre por el diplom&aacute;tico de Barbados, Oliver Jackman, designado por el Secretario General de la ONU, Kofi Annan. Jackman realiz&oacute; una visita a Caracas en marzo de 2000 para cumplir una nueva ronda de consultas.</P>     <P ALIGN="JUSTIFY">&#9;Pese a la continuidad del mecanismo del Buen Oficiante, las relaciones entre el gobierno «bolivariano» y el guyan&eacute;s han sido conflictivas. As&iacute;, el 13 de julio de 1999, el gobierno de Hugo Ch&aacute;vez emiti&oacute; una Nota de Protesta ante Georgetown, como respuesta a concesiones costa afuera otorgadas a empresas petroleras por Guyana, frente al estado venezolano de Delta Amacuro y en la zona bajo reclamaci&oacute;n. En octubre de 1999 se produce un intercambio de notas entre ambas canciller&iacute;as, referidas a la preocupaci&oacute;n del gobierno guyan&eacute;s por movimientos de las Fuerzas Armadas de Venezuela en zonas fronterizas.</P>     <P ALIGN="JUSTIFY">&#9;En 2000, el gobierno guyan&eacute;s anunci&oacute; su disposici&oacute;n para suscribir un contrato con la empresa norteamericana Beal Aerospace Tecnologies, mediante el cual se otorgaba una concesi&oacute;n territorial para la instalaci&oacute;n de una base destinada al lanzamiento de cohetes espaciales. El tema fue ampliamente difundido durante la campa&ntilde;a electoral presidencial de mediados de a&ntilde;o. El presidente Ch&aacute;vez en procura de la reelecci&oacute;n, en acto proselitista ante 400 militares retirados «exhort&oacute; al pueblo y a la Fuerza Armada a presionar contra la base en Guyana». En cuanto a la pr&aacute;ctica diplom&aacute;tica, la Canciller&iacute;a venezolana emiti&oacute; «un Comunicado de Prensa en el cual expresaba su rechazo al referido contrato y dirigi&oacute; una nota de protesta al Canciller guyan&eacute;s en t&eacute;rminos en&eacute;rgicos» (MRE, 2001:206). La base finalmente no fue construida ya que la empresa texana Beal se declar&oacute; en quiebra en octubre del a&ntilde;o 2000, alegando dificultades para obtener subsidios oficiales estadounidenses, as&iacute; como permisos ambientales y de transferencia tecnol&oacute;gica (Ot&aacute;lvora, 2001:70-73).</P>     ]]></body>
<body><![CDATA[<P ALIGN="JUSTIFY">&#9;A la fecha no se conoce avances sobre el contencioso dentro del mecanismo del Buen Oficiante, durante el gobierno «bolivariano».</P> <B>    <P ALIGN="JUSTIFY">LA POL&Iacute;TICA VENEZOLANA HACIA EL CARIBE</P> </B>    <P ALIGN="JUSTIFY">Pareciera usual y necesario que en la literatura sobre el tema «Caribe», deba partirse de una definici&oacute;n inicial espec&iacute;fica del concepto. A los efectos del presente an&aacute;lisis, se asume el concepto de Caribe insular, buscando ahondar en la relaci&oacute;n de Venezuela con la realidad geopol&iacute;tica nacida a partir de la creaci&oacute;n de peque&ntilde;os estados en el Caribe oriental, a lo cual se agregar&iacute;an las Guyanas y Belice. «La idea del Caribe como regi&oacute;n insular comprende, adem&aacute;s de las Antillas, a las Guyanas y a Belice, por asimilaci&oacute;n de la «insularidad de la geograf&iacute;a humana» a la «insularidad de la geograf&iacute;a f&iacute;sica»» (Gim&eacute;nez, 1991:98-99). A nuestros efectos el enfoque b&aacute;sico se har&aacute; sobre la comunidad de pa&iacute;ses de habla inglesa, conocida como el Anglocaribe.</P> <B>    <P ALIGN="JUSTIFY">Las relaciones con el Caribe durante el per&iacute;odo democr&aacute;tico</P> </B><I>    <P ALIGN="JUSTIFY">Inter&eacute;s estrat&eacute;gico y cooperaci&oacute;n econ&oacute;mica</P> </I>    <P ALIGN="JUSTIFY">Las relaciones de Venezuela hacia el Caribe se iniciaron en fecha temprana con respecto al proceso de conformaci&oacute;n del espacio geopol&iacute;tico del Caribe, en medio de los procesos de descolonizaci&oacute;n de la d&eacute;cada de los sesenta. Ya a finales de dicha d&eacute;cada Venezuela comenz&oacute; a perfilar una pol&iacute;tica de aproximaci&oacute;n privilegiada hacia el Caribe no hisp&aacute;nico. «Yo siempre fui partidario de la idea, expresada a finales de la d&eacute;cada de los sesenta y principios de los setenta por el Canciller Ar&iacute;stides Calvani en el primer gobierno de Rafael Caldera, de que la presencia venezolana en el Caribe oriental principalmente, es de gran importancia geopol&iacute;tica para el pa&iacute;s. En primer lugar, las Antillas Menores constituyen una zona de paso hacia Venezuela y desde Venezuela hacia el exterior, por ello es una zona de seguridad donde debemos tener amigos y no enemigos. Para aquel momento los pa&iacute;ses de habla inglesa eran pa&iacute;ses nuevos, que necesitaban protecci&oacute;n. Si Venezuela lograba, en aquel momento hist&oacute;rico, convertirse en la gran amiga y protectora de esas islas ten&iacute;amos ganada una zona de influencia admirable, cerca de nuestras costas, una primera l&iacute;nea de defensa contra cualquier ataque de fuera, un trampol&iacute;n nuestro hacia fuera, un mercado para productos no tradicionales. As&iacute; lo ve&iacute;amos en aquellos a&ntilde;os»<SUP>3</SUP>.</P>     <P ALIGN="JUSTIFY">&#9;La pol&iacute;tica de acercamiento al Caribe angl&oacute;fono iniciada durante el primer gobierno de Caldera, ser&iacute;a fortalecida durante el gobierno de Carlos Andr&eacute;s P&eacute;rez. La pol&iacute;tica exterior venezolana se sum&oacute; a una l&iacute;nea de acci&oacute;n pol&iacute;tica internacional que procuraba disminuir las notables diferencias en los niveles de bienestar entre las poblaciones de los pa&iacute;ses pobres y desarrollados. As&iacute;, alimentada por el sensible aumento en su capacidad financiera de origen petrolero, Venezuela procur&oacute; un liderazgo regional enmarcado en los discursos tercermundistas que aupaban la cooperaci&oacute;n Sur-Sur y exig&iacute;an el di&aacute;logo Norte-Sur.</P>     <P ALIGN="JUSTIFY">&#9;Desde la d&eacute;cada de los setenta, Venezuela adelant&oacute; una permanente pol&iacute;tica de cooperaci&oacute;n econ&oacute;mica hacia la cuenca del Caribe en general, y hacia el Caribe angl&oacute;fono en particular. Esta cooperaci&oacute;n s&oacute;lo se modificar&iacute;a en cuanto a la modalidad (multilateral o bilateral), a los montos (dependiendo de las posibilidades fiscales en raz&oacute;n de la coyuntura petrolera) y a los destinatarios (dependiendo de la circunstancia pol&iacute;tica), pero manteni&eacute;ndose como una tendencia de la pol&iacute;tica exterior venezolana.</P>     <P ALIGN="JUSTIFY">&#9;El primer gobierno de Carlos Andr&eacute;s P&eacute;rez convoc&oacute; en 1974 a una Cumbre de Jefes de Estado de Centroam&eacute;rica y el Caribe. A partir del encuentro celebrado en Puerto Ordaz, Venezuela defini&oacute; el «Primer Programa de Cooperaci&oacute;n Financiera con Am&eacute;rica Central y el Caribe», con el cual buscaba institucionalizar su decisi&oacute;n de apoyar financieramente a los pa&iacute;ses de la regi&oacute;n. Este programa es un antecedente directo para el Acuerdo de San Jos&eacute;, suscrito con M&eacute;xico en 1980 y renovado anualmente hasta el presente, mediante el cual se suministra hidrocarburos a los pa&iacute;ses centroamericanos y del Caribe, en condiciones financieras preferenciales. </P>     <P ALIGN="JUSTIFY">&#9;El aparato gubernamental venezolano se actualiza para atender esas l&iacute;neas de acci&oacute;n exterior. Una de las modificaciones fue la creaci&oacute;n del Fondo de Inversiones de Venezuela (FIV). Esa instituci&oacute;n financiera, creada en 1974 y liquidada en 2001, ten&iacute;a tres objetivos, uno de ellos el de realizar programas de cooperaci&oacute;n financiera internacional. El FIV se transform&oacute; en la caja de caudales para los aspectos financieros del apoyo venezolano directo a diversos gobiernos, b&aacute;sicamente del Caribe. Adem&aacute;s del FIV, diversas instancias del Estado venezolano adelantaron acciones hacia el Caribe, en procura de crear, mantener e incrementar la presencia en los peque&ntilde;os pa&iacute;ses angl&oacute;fonos. En las tres &uacute;ltimas d&eacute;cadas del siglo XX, dichas acciones abarcaron un abanico amplio de modalidades, desde la presencia cultural por medio de la creaci&oacute;n de sedes del «Instituto Venezolano de Cultura y Cooperaci&oacute;n», hasta acuerdos comerciales no rec&iacute;procos de claro beneficio para los pa&iacute;ses caribe&ntilde;os. En diversos momentos, Venezuela garantiz&oacute; vuelos a&eacute;reos a Guyana, transporte mar&iacute;timo peri&oacute;dico a las islas orientales, construcci&oacute;n de parques infantiles, gimnasios deportivos y una Facultad de Medicina.</P> <I>    ]]></body>
<body><![CDATA[<P ALIGN="JUSTIFY">El contenido ideol&oacute;gico</P> </I>    <P ALIGN="JUSTIFY">Desde los a&ntilde;os setenta, el contenido ideol&oacute;gico ha sido uno de los determinantes del esquema de las relaciones de Venezuela hacia el Caribe.</P>     <P ALIGN="JUSTIFY">&#9;El inter&eacute;s de la pol&iacute;tica exterior venezolana por el Caribe, iniciado por Rafael Caldera y seguido por Carlos Andr&eacute;s P&eacute;rez, respondi&oacute; a razones de inter&eacute;s estrat&eacute;gico, tal como se comentara previamente. Pero, adicionalmente, se corresponden con un giro general en la orientaci&oacute;n ideol&oacute;gica de la pol&iacute;tica exterior venezolana de los a&ntilde;os setenta, con respecto a la vigente en la d&eacute;cada anterior. </P>     <P ALIGN="JUSTIFY">&#9;Durante los primeros dos gobiernos del per&iacute;odo democr&aacute;tico (R&oacute;mulo Betancourt y Ra&uacute;l Leoni), la pol&iacute;tica exterior estuvo signada por el criterio central de consolidaci&oacute;n y preservaci&oacute;n del sistema reci&eacute;n establecido. Este criterio qued&oacute; estipulado en la «Doctrina Betancourt», mediante la cual Venezuela ejecut&oacute; pol&iacute;ticas de distanciamiento y ruptura con todo gobierno no nacido de la voluntad popular. «Entre quienes han escrito sobre relaciones internacionales de Venezuela es com&uacute;n afirmar, al referirse a la Presidencia de R&oacute;mulo Betancourt, que durante ese per&iacute;odo no s&oacute;lo se dio primac&iacute;a a la pol&iacute;tica interior sobre la exterior, sino que esta &uacute;ltima fue concebida como un simple instrumento al servicio de los objetivos de la primera. Dentro de esos objetivos, lo prioritario hab&iacute;a sido la defensa del r&eacute;gimen democr&aacute;tico frente a las graves amenazas de golpe militar de derecha o de insurrecci&oacute;n izquierdista; y la Doctrina Betancourt, en la que se expresar&iacute;a lo fundamental de la pol&iacute;tica exterior del per&iacute;odo, deber&iacute;a ser entendida como un instrumento (para muchos poco efectivo) al servicio de ese objetivo. Es m&aacute;s, de acuerdo con tal interpretaci&oacute;n, la Doctrina Betancourt, que pod&iacute;a, si no justificarse, al menos explicarse a partir de tales prop&oacute;sitos defensivos, pierde toda raz&oacute;n de ser a medida que la democracia se consolida, lo cual llev&oacute; a que fuera abandonada a partir de la Presidencia de Caldera» (Rey, 1989:465).</P>     <P ALIGN="JUSTIFY">&#9;El gobierno de Caldera impuls&oacute; en lo interno el proceso de reinserci&oacute;n a la actividad pol&iacute;tica legal, de sectores radicales de izquierda alzados en armas durante la d&eacute;cada de los a&ntilde;os sesenta. Reflejo de ello, ese gobierno iniciar&iacute;a los primeros pasos que luego concretar&iacute;a Carlos Andr&eacute;s P&eacute;rez, en el sentido de restablecer relaciones con el gobierno comunista de Cuba, el cual hab&iacute;a apoyado pol&iacute;tica, financiera y t&eacute;cnicamente a la guerrilla venezolana. La pol&iacute;tica exterior de los primeros a&ntilde;os setenta se bas&oacute; en un sentido de amplitud ideol&oacute;gica («pluralismo ideol&oacute;gico» de Caldera), con aproximaci&oacute;n a reg&iacute;menes no democr&aacute;ticos e incorporaci&oacute;n del temario de reivindicaciones del Tercer Mundo como parte de la agenda internacional venezolana. El pa&iacute;s dio sus primeros pasos hacia el Caribe oriental con la perspectiva de un pa&iacute;s del Sur, coyunturalmente favorecido por los precios internacionales del petr&oacute;leo, y que proteg&iacute;a a sus hermanos del Sur buscando reducir el impacto que sobre ellos ten&iacute;an los precios petroleros. Como parte de esta l&iacute;nea anal&iacute;tica y argumental, Venezuela a mediados de los a&ntilde;os setenta se convirti&oacute; en uno de los abanderados del di&aacute;logo Norte-Sur en la b&uacute;squeda de mejor valoraci&oacute;n para las exportaciones de los pa&iacute;ses pobres.</P>     <P ALIGN="JUSTIFY">&#9;A prop&oacute;sito, Demetrio Boersner en la entrevista realizada, afirm&oacute; que «Durante los primeros gobiernos de Rafael Caldera y Carlos Andr&eacute;s P&eacute;rez, conceb&iacute;amos a Venezuela como una tercera fuerza entre la influencia cubana y la influencia norteamericana. Nacionalista frente a los Estados Unidos, y al mismo tiempo, defensiva contra el radicalismo extremista cubano. Esa orientaci&oacute;n ideol&oacute;gica no qued&oacute; muy clara. Se diluy&oacute; cuando el gobierno de Luis Herrera Campins se inclin&oacute; a una alianza ideol&oacute;gica completa con el Occidente, en la visi&oacute;n m&aacute;s o menos manique&iacute;sta de Occidente contra el comunismo».</P>     <P ALIGN="JUSTIFY">&#9;El gobierno de Luis Herrera Campins (1979-1984) asumir&iacute;a una pol&iacute;tica exterior que reflejaba directamente la renovada pugna Este-Oeste, con lo cual se dej&oacute; a un lado la visi&oacute;n Norte-Sur del primer gobierno de P&eacute;rez. La acci&oacute;n hacia el Caribe se hizo menos multilateral, para convertirse en parte de una nueva estrategia venezolana en defensa de la democracia continental. Este direccionamiento ideol&oacute;gico fue perdiendo fuerza a medida que la presencia sovi&eacute;tica en la regi&oacute;n fue mermando.</P>     <P ALIGN="JUSTIFY">&#9;El inicio del segundo per&iacute;odo presidencial de Carlos Andr&eacute;s P&eacute;rez en 1989 marc&oacute; un nuevo giro de la pol&iacute;tica exterior venezolana, afectando igualmente su reflejo sobre el Caribe. El programa de liberalizaci&oacute;n econ&oacute;mica impulsado por P&eacute;rez ten&iacute;a entre sus presupuestos los procesos de integraci&oacute;n econ&oacute;mica con los pa&iacute;ses vecinos. Lo econ&oacute;mico adquiri&oacute; alto rango en los objetivos de la pol&iacute;tica exterior y Venezuela, a la vez que adelantaba reformas estructurales internas, comenz&oacute; a abrir sus puertas comerciales profundizando el esquema integracionista con Colombia. El sentido de esta l&iacute;nea de pensamiento, com&uacute;n a diversos pa&iacute;ses de la regi&oacute;n, qued&oacute; patente en las acciones, tanto de la comunidad del Caribe como de Venezuela, Colombia y M&eacute;xico para dar cuerpo institucional a una alianza donde lo econ&oacute;mico fuera su raz&oacute;n de ser.</P> <I>    <P ALIGN="JUSTIFY">La institucionalizaci&oacute;n de las relaciones con el Caribe</P> </I>    <P ALIGN="JUSTIFY">Como parte de la acci&oacute;n venezolana hacia el Caribe se produjo un proceso de institucionalizaci&oacute;n creciente de las relaciones intergubernamentales. El mismo queda en primer t&eacute;rmino referido al reconocimiento de los nuevos estados caribe&ntilde;os en la d&eacute;cada de los sesenta, seguido de los intentos venezolanos para ingresar a la naciente estructura multilateral caribe&ntilde;a y, finalmente, se centrar&iacute;a en la creaci&oacute;n de un aparato multilateral con participaci&oacute;n del Caribe ampliado en el cual Venezuela tuviera participaci&oacute;n efectiva.</P>     ]]></body>
<body><![CDATA[<P ALIGN="JUSTIFY">&#9;A mediados de la d&eacute;cada de los a&ntilde;os setenta, Venezuela ingresa al Banco de Desarrollo del Caribe, siendo &eacute;ste el primer paso de presencia institucional venezolana en la organizaci&oacute;n de los estados anglocaribe&ntilde;os.</P>     <P ALIGN="JUSTIFY">En agosto de 1989 se produce en Tobago una reuni&oacute;n conjunta al nivel de los jefes de Estado de Venezuela, Barbados, Guyana, Jamaica, San Vicente y Granadinas, y Trinidad y Tobago, estos &uacute;ltimos como miembros del Caricom<SUP>4</SUP>. En dicha oportunidad, Carlos Andr&eacute;s P&eacute;rez solicitar&iacute;a el ingreso de Venezuela a la organizaci&oacute;n caribe&ntilde;a, con car&aacute;cter de observador. En esta reuni&oacute;n, donde sus participantes no conformaban un grupo formal, fueron suscritos dos documentos: uno de ellos referido a la vigencia de la democracia, y el segundo, acordando establecer un grupo de trabajo entre Caricom, Venezuela y «otros pa&iacute;ses latinoamericanos» para estudiar la integraci&oacute;n de Am&eacute;rica Latina y el Caribe. A finales de julio de 1990, la Cumbre del Caricom reunida en Jamaica, aprob&oacute; el ingreso de Venezuela como observadora en los comit&eacute;s permanentes de agricultura, educaci&oacute;n y cultura, ciencia y tecnolog&iacute;a, trabajo, transporte, salud y medio ambiente. Igual decisi&oacute;n tomar&iacute;a el Caricom con respecto a M&eacute;xico y Puerto Rico.</P>     <P ALIGN="JUSTIFY">Venezuela, junto a Colombia y M&eacute;xico, acodados dentro del llamado Grupo de los Tres (G-3), en 1990 convinieron una estrategia de aproximaci&oacute;n hacia el Caribe, con lo cual la institucionalizaci&oacute;n de las relaciones venezolanas con el Caribe adquiri&oacute; un car&aacute;cter multilateral. Por su parte, los pa&iacute;ses miembro del Caricom ven&iacute;an estudiando estrategias para la profundizaci&oacute;n y ampliaci&oacute;n de dicho mecanismo. En un informe presentado en 1992 a consideraci&oacute;n de los jefes de Estado del Caricom, la Comisi&oacute;n Independiente de las Indias Occidentales plante&oacute; la creaci&oacute;n de la AEC. Al asumir la propuesta, los jefes de Estado caribe&ntilde;os definieron al Caricom como «el centro del proceso de integraci&oacute;n del Caribe». «Para darle forma y contenido a este compromiso, Caricom acord&oacute; lanzar propuestas para el establecimiento de una Asociaci&oacute;n de Estados Caribe&ntilde;os, con miras a lograr la integraci&oacute;n econ&oacute;mica y cooperaci&oacute;n funcional con los otros pa&iacute;ses de la Cuenca del Caribe y que ‹dicha asociaci&oacute;n› ser&iacute;a abierta a todos los Estados miembros de Caricom, los otros Estados Insulares del Caribe, Suriname, los Estados de Centroam&eacute;rica y los latinoamericanos del litoral caribe&ntilde;o y permitir&iacute;a un abanico de arreglos que corresponden a su membres&iacute;a» (Carrington, 1994:1-4).</P>     <P ALIGN="JUSTIFY">&#9;La creaci&oacute;n de la AEC fue, en definitiva, producto de la confluencia de intenciones del G-3 y de Caricom. </P>     <P ALIGN="JUSTIFY">En octubre de 1993 se celebr&oacute; en Puerto Espa&ntilde;a, la «Reuni&oacute;n Cumbre Presidencial del G-3 y de Caricom», a la cual asisti&oacute; Ram&oacute;n J. Vel&aacute;squez en su condici&oacute;n de Presidente de Venezuela. De esta cumbre eman&oacute; la decisi&oacute;n de crear una organizaci&oacute;n bisagra entre los pa&iacute;ses del G-3 –los de mayor desarrollo dentro de la cuenca del Caribe– y los miembros del Caricom. El 24 de julio de 1994 se produce en Cartagena, Colombia, la «Reuni&oacute;n Constitutiva de la Asociaci&oacute;n de Estados del Caribe» (AEC). Dicha asociaci&oacute;n fue definida por el gobierno venezolano en los siguientes t&eacute;rminos: «La AEC tiene como objetivo principal fomentar la creaci&oacute;n de un espacio econ&oacute;mico ampliado que contribuya a incrementar la competitividad en los mercados internacionales, mediante la liberalizaci&oacute;n comercial, de inversiones, la discusi&oacute;n de asuntos de inter&eacute;s com&uacute;n que faciliten la participaci&oacute;n activa y coordinada de la regi&oacute;n en los foros multilaterales; la formulaci&oacute;n e instrumentaci&oacute;n de pol&iacute;ticas y programas para cooperaci&oacute;n; la preservaci&oacute;n del medio ambiente y conservaci&oacute;n de los recursos naturales de la regi&oacute;n, en particular del mar Caribe y el fortalecimiento de las relaciones amistosas entre los pueblos y gobiernos del Caribe» (MRE, 1995:413).</P>     <P ALIGN="JUSTIFY">Si bien los planes iniciales de Caricom contemplaban la participaci&oacute;n de Puerto Rico y las Islas V&iacute;rgenes, dichos prop&oacute;sitos quedaron frustrados b&aacute;sicamente como rechazo a la inclusi&oacute;n de Cuba dentro de la AEC<SUP>5</SUP>.</P>     <P ALIGN="JUSTIFY">&#9;En agosto de 1995 se realiz&oacute; en Trinidad la «Primera Cumbre de Jefes de Estado y de Gobierno de la AEC». La delegaci&oacute;n venezolana estuvo encabezada por Rafael Caldera. En esta reuni&oacute;n se formalizar&iacute;a un primer temario de trabajo para la naciente organizaci&oacute;n. Dichos temas fueron el turismo, el comercio y el transporte, a los cuales se sumar&iacute;an los de medio ambiente, ciencia, tecnolog&iacute;a, educaci&oacute;n, cultura. El venezolano Sim&oacute;n Molina Duarte fue designado como el primer Secretario General de la AEC, por un per&iacute;odo de cuatro a&ntilde;os.</P> <B>    <P ALIGN="JUSTIFY">Las relaciones con el Caribe durante el gobierno «bolivariano»</P> </B><I>    <P ALIGN="JUSTIFY">El contenido ideol&oacute;gico</P> </I>    <P ALIGN="JUSTIFY">El gobierno «bolivariano» de Hugo Ch&aacute;vez promueve una expresa modificaci&oacute;n de los contenidos ideol&oacute;gicos del Estado venezolano, con alta incidencia en su acci&oacute;n exterior, la cual adem&aacute;s ha retomado un intenso ritmo de «diplomacia directa» y «en la cumbre». La pol&iacute;tica exterior venezolana durante el gobierno presidido por Hugo Ch&aacute;vez ha estado ideol&oacute;gicamente signada por tres elementos no del todo coherentes entre s&iacute;: la hermandad pol&iacute;tica con el «Foro de S&atilde;o Paulo»<SUP>6</SUP>, del alineamiento del Presidente con el gobierno comunista de Cuba y los aportes te&oacute;ricos del soci&oacute;logo argentino Norberto Ceresole<SUP>7</SUP>. «La evidencia sugiere que el Jefe del Estado simpatiza con las tesis del soci&oacute;logo argentino. As&iacute; lo pone de manifiesto, por un lado, el antiyanquismo de nuestra actual pol&iacute;tica exterior, la defensa de la revoluci&oacute;n castrista, la b&uacute;squeda de un mundo geopol&iacute;ticamente ‹multipolar› (contra Estados Unidos), y la fantasiosa concepci&oacute;n de una ‹OTAN del Sur› para responder ante amenazas que nadie parece tener claras, y que m&aacute;s bien apuntan hacia la famosa unidad de los ‹ej&eacute;rcitos revolucionarios› en Am&eacute;rica Latina. Por otro lado, desde luego, el impacto ceresoliano se plasma en la visi&oacute;n de la ‹postdemocracia› plebiscitaria del caudillo-ej&eacute;rcito-pueblo, en franca ruptura con la tradici&oacute;n occidental de la democracia representativa» (Romero, 2001:12).</P>     ]]></body>
<body><![CDATA[<P ALIGN="JUSTIFY">El epicentro del discurso «bolivariano» en materia de pol&iacute;tica exterior se encuentra en la promoci&oacute;n de la «multipolaridad»<SUP>8</SUP>, entendida como una estrategia que denuncia el car&aacute;cter hegem&oacute;nico de Estados Unidos y promociona la creaci&oacute;n de otro u otros polos. El concepto de multipolaridad ingres&oacute; al discurso «bolivariano» desde la obra de Norberto Ceresole. Sin embargo, el concepto entendido como la propuesta de crear un polo alterno desde Suram&eacute;rica, en medio de un mundo que tender&iacute;a a la multipolaridad, se encuentra por lo menos desde principios de los a&ntilde;os noventa, en la obra del soci&oacute;logo brasile&ntilde;o Helio Jaguaribe, cuyo pensamiento ha influido en las estrategias diplom&aacute;ticas brasile&ntilde;as orientadas, entre otros aspectos, a la modificaci&oacute;n del esquema de la Organizaci&oacute;n de las Naciones Unidas. </P>     <P ALIGN="JUSTIFY">&#9;La multipolaridad, al menos en los contenidos discursivos usuales en el presidente Hugo Ch&aacute;vez, se ha ido transformando en una versi&oacute;n renovada de las propuestas de alianza Sur-Sur y de di&aacute;logo Norte-Sur ya comentadas arriba y que se&ntilde;alaron el rumbo de la pol&iacute;tica exterior venezolana durante el primer gobierno de Carlos Andr&eacute;s P&eacute;rez. Al efecto, en mayo de 2001 al asumir la presidencia rotatoria del G-15, Hugo Ch&aacute;vez hizo un llamado para retomar el di&aacute;logo Norte-Sur.</P>     <P ALIGN="JUSTIFY">La alianza con el gobierno de Cuba<SUP>9</SUP>, junto al discurso izquierdista de los movimientos asociados al bolivarianismo, han agregado a la pol&iacute;tica exterior venezolana expresiones de nacionalismo socialista, de oposici&oacute;n a la «globalizaci&oacute;n», representada regionalmente en la concreci&oacute;n del Acuerdo de Libre Comercio de las Am&eacute;ricas (ALCA), y de aproximaci&oacute;n a reg&iacute;menes con l&iacute;neas duras contra Estados Unidos, tales como Libia, Irak e Ir&aacute;n. </P>     <P ALIGN="JUSTIFY">La pol&iacute;tica exterior venezolana hacia el Caribe tuvo durante el per&iacute;odo democr&aacute;tico como uno de sus prop&oacute;sitos, compensar la proyecci&oacute;n cubana («el peligro cubano») sobre los peque&ntilde;os pa&iacute;ses del &aacute;rea<SUP>10</SUP>. Incluso, la apertura hacia Cuba a principios de los a&ntilde;os setenta y los programas de ayuda econ&oacute;mica que se aplicaron a favor de ese pa&iacute;s, se hicieron bajo el criterio de que ello facilitar&iacute;a el reingreso cubano a la comunidad latinoamericana, lo que a su vez permitir&iacute;a un pronto cambio pol&iacute;tico en la isla<SUP>11</SUP>. Con el arribo de Hugo Ch&aacute;vez y la aplicaci&oacute;n de su l&iacute;nea ideol&oacute;gica, Venezuela se torn&oacute; un aliado pol&iacute;tico de Cuba en su proyecci&oacute;n hacia el mundo. En paralelo, la ayuda econ&oacute;mica venezolana se ha incrementado notablemente como garant&iacute;a para mantener al ahora «hermano» r&eacute;gimen de Cuba, el cual, adem&aacute;s, forma parte junto a Venezuela de la Asociaci&oacute;n de Estados del Caribe. </P>     <P ALIGN="JUSTIFY">&#9;Pese al cambio ideol&oacute;gico, el gobierno de Hugo Ch&aacute;vez no ha puesto en entredicho la institucionalidad regional preexistente, y por el contrario, ha tendido a utilizar sus foros a los efectos de la difusi&oacute;n de su pensamiento «bolivariano». </P>     <P ALIGN="JUSTIFY">&#9;La II Reuni&oacute;n Cumbre de la Asociaci&oacute;n de Estados del Caribe, realizada en abril de 1999 en Rep&uacute;blica Dominicana, cont&oacute; con la presencia de Hugo Ch&aacute;vez. En aquella oportunidad, Venezuela vot&oacute; favorablemente la «Declaraci&oacute;n y el Plan de Acci&oacute;n» de la AEC, documentos donde se desarrollaron los temas usuales de la Asociaci&oacute;n. Posteriormente, en julio del mismo a&ntilde;o, el Presidente venezolano asisti&oacute; a la XX Cumbre Anual de Caricom. Para diciembre de 2001 est&aacute; prevista la realizaci&oacute;n de la III Cumbre de la AEC, la cual tendr&aacute; como sede a Venezuela.</P> <I>    <P ALIGN="JUSTIFY">La cooperaci&oacute;n «bolivariana»</P> </I>    <P ALIGN="JUSTIFY">El gobierno «bolivariano» desde el primer momento manifest&oacute; su intenci&oacute;n de retomar el esquema diplom&aacute;tico hacia el Caribe basado en ayuda y cooperaci&oacute;n. As&iacute;, durante la II Cumbre de la AEC y en la XX Reuni&oacute;n de Caricom, Hugo Ch&aacute;vez expuso su intenci&oacute;n de ampliar la lista de pa&iacute;ses beneficiarios del Pacto de San Jos&eacute;. Igualmente anunci&oacute; la creaci&oacute;n de la «Universidad Regional del Caribe», la cual tendr&iacute;a sede en Venezuela y estar&iacute;a destinada a la formaci&oacute;n de recursos humanos para la regi&oacute;n caribe&ntilde;a. En se&ntilde;al de lo que ser&iacute;a su pol&iacute;tica exterior hacia la regi&oacute;n, realiz&oacute; en junio de 1999 un pr&eacute;stamo de emergencia por un monto de US$ 100 millones al gobierno de Leonel Fern&aacute;ndez en Rep&uacute;blica Dominicana<SUP>12</SUP>. Consultado por los medios de comunicaci&oacute;n sobre dicho pr&eacute;stamo, el presidente Hugo Ch&aacute;vez afirm&oacute;: «Esa pregunta tambi&eacute;n puede hac&eacute;rsela al presidente de Estados Unidos que tambi&eacute;n le ha prestado dinero a muchos pa&iacute;ses» (Ot&aacute;lvora, 2001:16). </P>     <P ALIGN="JUSTIFY">&#9;De esta forma, el gobierno «bolivariano» dej&oacute; establecida su disposici&oacute;n para utilizar recursos fiscales dentro de programas de ayuda financiera directa, emulando las acciones de los pa&iacute;ses m&aacute;s ricos del planeta. Como consecuencia de movimientos s&iacute;smicos en India y El Salvador en el a&ntilde;o 2000, Venezuela realiz&oacute; donaciones de 1 mill&oacute;n de d&oacute;lares en cada caso, adem&aacute;s de enviar personal civil y militar a El Salvador en tareas de salvamento y reconstrucci&oacute;n.</P>     <P ALIGN="JUSTIFY">&#9;Desde los primeros d&iacute;as del gobierno, la diplomacia venezolana intent&oacute; infructuosamente un cambio en la posici&oacute;n mejicana, pa&iacute;s reacio al ingreso de Cuba en el Pacto de San Jos&eacute;. Igualmente desde el primer d&iacute;a de gobierno, los medios de comunicaci&oacute;n comenzaron a informar sobre la inminencia de acuerdos de cooperaci&oacute;n que Venezuela suscribir&iacute;a con Cuba, en materia de suministro petrolero en condiciones preferenciales, as&iacute; como en asuntos tales como salud y educaci&oacute;n.</P>     ]]></body>
<body><![CDATA[<P ALIGN="JUSTIFY">&#9;En noviembre de 2000, Hugo Ch&aacute;vez recibe a los mandatarios de Centroam&eacute;rica y del Caribe, en una nueva versi&oacute;n de la reuni&oacute;n convocada por Carlos Andr&eacute;s P&eacute;rez en 1974. El prop&oacute;sito de la reuni&oacute;n del a&ntilde;o 2000 fue suscribir el «Acuerdo Energ&eacute;tico de Caracas», mediante el cual Venezuela se comprometi&oacute; a vender petr&oacute;leo en condiciones financieras especiales a Belice, Barbados, Costa Rica, El Salvador, Guatemala, Hait&iacute;, Honduras, Jamaica, Nicaragua, Panam&aacute;, Rep&uacute;blica Dominicana. Grenada solicit&oacute; su ingreso al Acuerdo a los pocos d&iacute;as de suscrito. Luego de la reuni&oacute;n presidencial de Caracas con los mandatarios de Centroam&eacute;rica y el Caribe, el presidente del Consejo de Estado de Cuba, Fidel Castro, realiz&oacute; una visita oficial a Venezuela. En esa oportunidad se suscribi&oacute; el «Convenio Integral de Cooperaci&oacute;n» entre ambos pa&iacute;ses. El suministro petrolero a Cuba quedaba as&iacute; garantizado, en tanto que el gobierno venezolano calificaba la ayuda petrolera como cooperaci&oacute;n con «pueblos hermanos». De esa forma, la negativa mexicana fue obviada por el gobierno venezolano, creando su propio programa petrolero para el Caribe, el cual funcionar&iacute;a en paralelo al preexistente Pacto de San Jos&eacute; y sin reemplazar a &eacute;ste. </P>     <P ALIGN="JUSTIFY">El esquema de cooperaci&oacute;n bolivariana hacia el Caribe privilegia lo bilateral ante lo multilateral, y pareciera estar en proceso de revisar los acuerdos comerciales suscritos por Venezuela con el Caricom. As&iacute;, en el marco de negociaciones comerciales que se siguen en 2001 entre Venezuela y Rep&uacute;blica Dominicana, el gobierno de Caracas ha manifestado su deseo de modificar los t&eacute;rminos de los acuerdos no rec&iacute;procos por considerarlos como «desequilibrados». En tanto, la Armada venezolana mantiene a&uacute;n el servicio de transporte mar&iacute;timo hacia puertos del Caribe, el cual se institucionaliz&oacute; a principios de la d&eacute;cada de los a&ntilde;os noventa, como un servicio aut&oacute;nomo del Ministerio de Defensa<SUP>13</SUP>.&nbsp;</P> <B>    <P ALIGN="JUSTIFY">EL CONTENCIOSO VENEZUELA-GUYANA COMO PARTE DE LA AGENDA HACIA EL CARIBE</P>     <P ALIGN="JUSTIFY">El per&iacute;odo democr&aacute;tico</P> </B>    <P ALIGN="JUSTIFY">Las relaciones entre Venezuela y el Caribe, pese a la permanente pol&iacute;tica de cooperaci&oacute;n econ&oacute;mica, y en ocasiones a causa de esa misma pol&iacute;tica, no han sido generalmente arm&oacute;nicas.</P>     <P ALIGN="JUSTIFY">&#9;En primer t&eacute;rmino, la cooperaci&oacute;n hacia el Caribe fue se&ntilde;alada como muestra de una intenci&oacute;n imperialista hacia las peque&ntilde;as econom&iacute;as del Caribe. Quien fuera primer ministro de Trinidad y Tobago, Eric Williams, fue el principal publicista de una definici&oacute;n insular del Caribe que rechazar&iacute;a la inclusi&oacute;n de pa&iacute;ses de origen hispano dentro de los l&iacute;mites de la regi&oacute;n caribe&ntilde;a. Igualmente ser&iacute;a Williams quien vocear&iacute;a intensas denuncias contra las supuestas pretensiones de «recolonizaci&oacute;n del Caribe» por parte de Venezuela. Am&eacute;n de una posible incomprensi&oacute;n de la pol&iacute;tica de cooperaci&oacute;n venezolana hacia el Caribe en los a&ntilde;os setenta, en la postura de Williams se reflejaba las aspiraciones trinitarias de atender la demanda caribe&ntilde;a de hidrocarburos. Consideraba el gobierno de Trinidad y Tobago que el rosario de islas del Caribe era el mercado natural para sus exportacions energ&eacute;ticas, por lo cual Venezuela aparec&iacute;a como una amenaza econ&oacute;mica. «Para algunos, los vecinos caribe&ntilde;os continentales, especialmente Venezuela, M&eacute;xico, Brasil y Colombia eran percibidos, hasta los primeros a&ntilde;os de la d&eacute;cada de los 80, como potencias regionales y, en el mismo sentido, como amenazas latentes para la afirmaci&oacute;n de la soberan&iacute;a pol&iacute;tica de las j&oacute;venes rep&uacute;blicas caribe&ntilde;as» (Gim&eacute;nez, 1991:113).</P>     <P ALIGN="JUSTIFY">&#9;La imagen de potencia con aspiraciones de dominaci&oacute;n territorial se hizo patente en lo tocante al tema del contencioso de Venezuela ante Guyana. Las respuestas negativas que Forbes Burham obtuvo de Caracas en sus intentos por negociar territorio a cambio de ayuda econ&oacute;mica, tuvieron como respuesta una intensa movilizaci&oacute;n diplom&aacute;tica guyanesa en los diversos foros multilaterales en los cuales Guyana participaba activamente, y a los cuales Venezuela procuraba acceso14. Ejemplo de ello fue la acci&oacute;n diplom&aacute;tica de Guyana mediante la cual impidi&oacute; a finales de los a&ntilde;os setenta, el ingreso de Venezuela al Movimiento de los Pa&iacute;ses no Alineados. Guyana aleg&oacute; la conducta belicosa, racista e imperialista venezolana. Esta reacci&oacute;n de los no Alineados a favor de la posici&oacute;n de Guyana se reproducir&iacute;a permanentemente en el foro regional por excelencia, el Caricom.</P>     <P ALIGN="JUSTIFY">La reducci&oacute;n del poder&iacute;o financiero del Estado venezolano, la ampliaci&oacute;n progresiva de la agenda de temas entre Venezuela y cada pa&iacute;s del Caribe, la firma del Tratado de &Aacute;reas Marinas y Submarinas con Trinidad y Tobago en 1989, la desaparici&oacute;n de la influencia de las posiciones de Williams y Burham, y la distensi&oacute;n con Guyana durante los gobiernos de Jaime Lusinchi, Carlos Andr&eacute;s P&eacute;rez y Ram&oacute;n J. Vel&aacute;squez, lograron aparentemente compensar la imagen negativa que a Venezuela le hab&iacute;an enrostrado. La creaci&oacute;n de la AEC pareciera ser la prueba al respecto. Sin embargo, el permanente acercamiento venezolano hacia el Caribe no pareciera haber servido para obtener respaldos coherentes hacia iniciativas venezolanas. Esta apreciaci&oacute;n fue palpable en 1994 cuando Venezuela optaba a la Secretar&iacute;a General de la Organizaci&oacute;n de Estados Americanos, con la candidatura de Miguel &Aacute;ngel Burelli Rivas. El Caribe en bloque vot&oacute; a favor de la candidatura del colombiano C&eacute;sar Gaviria, en lo que se entendi&oacute; como un claro apoyo del gobierno estadounidense a la opci&oacute;n colombiana y el seguimiento por parte de los pa&iacute;ses anglocaribe&ntilde;os de la se&ntilde;a emanada desde Washington. El Caribe ha sido parte, adem&aacute;s, del juego no declarado de posiciones estrat&eacute;gicas y geopol&iacute;ticas de Venezuela ante Colombia<SUP>15</SUP>.</P>     <P ALIGN="JUSTIFY">&#9;En lo atinente directamente al contencioso con Guyana, Venezuela ha buscado tener acceso al Caribe, quiz&aacute;s procurando un cambio de posici&oacute;n, pero esencialmente tratando de neutralizar el impacto que la solidaridad caribe&ntilde;a puede tener a favor de Guyana. En opini&oacute;n de Demetrio Boersner: «Cuando nos ponemos a pelear con Guyana, peleamos con el Caribe de habla inglesa. Es una ilusi&oacute;n y un desconocimiento de la realidad caribe&ntilde;a, creer que esos pa&iacute;ses podr&iacute;an abandonar a Guyana, que es su hermana, que es parte de su patria grande. A pesar de que los caribe&ntilde;os de habla inglesa tienen divergencias entre ellos, rivalidades entre una isla y otra, pero ante el exterior de habla espa&ntilde;ola, de una cultura, un idioma y una etnia distinta, ellos cierran filas y act&uacute;an como una sola comunidad. Eso ha sido as&iacute; desde su independencia pol&iacute;tica, a pesar incluso de las diferencias ideol&oacute;gicas de los gobiernos».</P>     <P ALIGN="JUSTIFY">&#9;En definitiva, la aproximaci&oacute;n venezolana al Caribe no ha favorecido su posici&oacute;n negociadora en el contencioso ante Guyana. Por el contrario, el reclamo territorial venezolano ha sido motivo para frenar el acercamiento venezolano hacia el Anglocaribe, lesionando o frustrando el logro de otros objetivos que Venezuela tendr&iacute;a en el &aacute;rea.</P> <B>    ]]></body>
<body><![CDATA[<P ALIGN="JUSTIFY">El gobierno «bolivariano»</P> </B>    <P ALIGN="JUSTIFY">El reinicio de la cooperaci&oacute;n econ&oacute;mica como principal fil&oacute;n de aproximaci&oacute;n al Caribe, trajo como consecuencia una renovaci&oacute;n del discurso antivenezolano en el &aacute;rea.</P>     <P ALIGN="JUSTIFY">&#9;A mediados del a&ntilde;o 2000, ante el anuncio del gobierno venezolano de pretender extender la aplicaci&oacute;n del Pacto de San Jos&eacute; a otros pa&iacute;ses del Caribe, surgi&oacute; en Guyana el inter&eacute;s por beneficiarse de dicho programa. La disputa alrededor del contrato que Guyana se dispon&iacute;a a suscribir con la empresa Beal sucede en paralelo a los contactos que Venezuela realiza con los pa&iacute;ses del &aacute;rea para definir el «Acuerdo Energ&eacute;tico de Caracas».</P>     <P ALIGN="JUSTIFY">&#9;La exclusi&oacute;n de Guyana en la oferta venezolana origin&oacute; reacciones oficiales por parte del Caricom y del gobierno guyan&eacute;s. Este &uacute;ltimo mantuvo la posici&oacute;n de denuncia contra Venezuela, calificando la decisi&oacute;n del gobierno de Caracas como «altamente discriminatoria» y urgiendo a las naciones caribe&ntilde;as favorecidas para que rechazaran el ofrecimiento petrolero «bolivariano». A juicio de Georgetown, Venezuela pretend&iacute;a dividir al Caricom buscando aislar a Guyana.</P>     <P ALIGN="JUSTIFY">En esta coyuntura, el Ministro de Relaciones Exteriores de Venezuela manifest&oacute; expresamente el car&aacute;cter que el gobierno «bolivariano» da al petr&oacute;leo como «arma pol&iacute;tica»<SUP>16</SUP>. Esta declaraci&oacute;n oficial sirvi&oacute; como prueba a manos de Guyana, sobre las intenciones venezolanas para debilitar su posici&oacute;n negociadora utilizando el chantaje petrolero. </P>     <P ALIGN="JUSTIFY">La respuesta obtenida por el gobierno «bolivariano» ante su maniobra, fue el apoyo incondicional de la comunidad caribe&ntilde;a del Caricom a Guyana. Finalmente, Venezuela dej&oacute; abierta la puerta para que Guyana ingresara al Acuerdo Energ&eacute;tico de Caracas. El gobierno venezolano se&ntilde;alar&iacute;a en su evaluaci&oacute;n del estado de las relaciones con Guyana, que la posici&oacute;n fuerte ante ese pa&iacute;s hab&iacute;a permitido bloquear la construcci&oacute;n de la base aeroespacial. Pero el fracaso de esa concesi&oacute;n no se debi&oacute; al uso del arma petrolera por parte de la diplomacia bolivariana, sino a una ajena realidad financiera: las cuentas en rojo de una desahuciada empresa texana que se la jug&oacute; en una operaci&oacute;n de alto riesgo y dudosa materializaci&oacute;n.&nbsp; </P> <B>    <P ALIGN="JUSTIFY">ALGUNAS CONCLUSIONES</P> </B>    <P ALIGN="JUSTIFY">La pol&iacute;tica exterior venezolana hacia el Caribe ha procurado diversos objetivos estrat&eacute;gicos, tanto econ&oacute;micos como referidos a la seguridad y defensa del pa&iacute;s. En ese sentido, el inter&eacute;s hacia el Caribe ha sido una constante de la agenda exterior venezolana, modific&aacute;ndose en cuanto a intensidad e interlocutores.</P>     <P ALIGN="JUSTIFY">&#9;Durante los primeros diez a&ntilde;os del per&iacute;odo democr&aacute;tico, la acci&oacute;n externa hacia el Caribe tuvo un fuerte acento ideol&oacute;gico, de rechazo a los reg&iacute;menes no democr&aacute;ticos, de contenci&oacute;n a los intentos de penetraci&oacute;n cubano-comunista en la regi&oacute;n, luego se fue produciendo una relativa distensi&oacute;n del conflicto ideol&oacute;gico que procuraba estimular la democratizaci&oacute;n de la regi&oacute;n, incluso en el caso cubano. El gobierno «bolivariano» ha realizado modificaciones de fondo en el tratamiento venezolano hacia el Caribe. Esencialmente, se ha producido un cambio ideol&oacute;gico y pol&iacute;tico como efecto de la alianza del gobierno de Hugo Ch&aacute;vez con el gobierno comunista de Cuba. Si durante el per&iacute;odo 1959-1999 la acci&oacute;n exterior venezolana en el Caribe procuraba compensar y frenar la proyecci&oacute;n pol&iacute;tica y militar cubana sobre el &aacute;rea, esa l&iacute;nea ha sido invertida, transform&aacute;ndose en una alianza pol&iacute;tica a la visi&oacute;n pol&iacute;tica y estrat&eacute;gica cubana, con apoyo financiero venezolano. </P>     <P ALIGN="JUSTIFY">&#9;En cuanto herramienta de pol&iacute;tica exterior, la cooperaci&oacute;n econ&oacute;mica se ha practicado en relaci&oacute;n directa con las disponibilidades fiscales del Estado venezolano. As&iacute;, los gobiernos de Carlos Andr&eacute;s P&eacute;rez y Hugo Ch&aacute;vez son muestra de iniciativas hacia el Caribe nacidas en momentos de crecientes ingresos petroleros venezolanos. </P>     ]]></body>
<body><![CDATA[<P ALIGN="JUSTIFY">&#9;El esquema de atenci&oacute;n diplom&aacute;tica al contencioso Venezuela-Guyana a partir de los a&ntilde;os ochenta se ha mantenido inalterado, ya que todos los gobiernos han aceptado el mecanismo del Buen Oficiante designado por el Secretario General de la Organizaci&oacute;n de las Naciones Unidas. Un cambio ocurrido durante el gobierno «bolivariano» ha sido la declaraci&oacute;n del petr&oacute;leo como «arma pol&iacute;tica» que Venezuela aplicar&iacute;a a Guyana como presi&oacute;n en las negociaciones territoriales. Dicha arma no ha provocado alg&uacute;n cambio favorable en el &aacute;nimo y la posici&oacute;n de la contraparte y, por el contrario, ha servido para ratificar viejas acusaciones provenientes de las &eacute;lites gobernantes en el Caribe sobre pretensiones hegem&oacute;nicas de Venezuela en la regi&oacute;n.</P>     <P ALIGN="JUSTIFY">&#9;La presencia venezolana en organismos regionales caribe&ntilde;os no pareciera haber compensado la inclinaci&oacute;n de los gobiernos del Caribe de apoyar a Guyana en su causa ante Venezuela. Por el contrario, la institucionalizaci&oacute;n de las relaciones multilaterales en el Caribe ha significado nuevos apoyos formales a la posici&oacute;n guyanesa de negarse a adelantar conversaciones concretas sobre las aspiraciones territoriales venezolanas. La estrategia guyanesa de dar largas a las negociaciones, mientras consolida acciones concretas de ejercicio soberano en la zona en reclamaci&oacute;n, pareciera ser la situaci&oacute;n dominante, ante la cual Venezuela pareciera no contar con opciones de respuesta. </P> <B>    <P ALIGN="JUSTIFY">REFERENCIAS BIBLIOGR&Aacute;FICAS</P>     <!-- ref --><P ALIGN="JUSTIFY">1.Ardila, Martha</B> (1993) «La pol&iacute;tica de Colombia hacia el Caribe», <I>Pol&iacute;tica Internacional</I>, n° 31, Caracas.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=765377&pid=S1012-2508200200010000600001&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><P ALIGN="JUSTIFY">2.Beltr&aacute;n, Luis </B>y <B>Serbin, Andr&eacute;s</B>, coords. (1992) <I>El Caribe entre Europa y Am&eacute;rica: evoluci&oacute;n y perspectivas</I>, Editorial Nueva Sociedad, Caracas.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=765378&pid=S1012-2508200200010000600002&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><P ALIGN="JUSTIFY">3.Burelli Rivas, Miguel &Aacute;ngel</B> (2001) <I>Un lustro de pol&iacute;tica exterior</I>, edici&oacute;n del autor, Caracas.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=765379&pid=S1012-2508200200010000600003&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><P ALIGN="JUSTIFY">4.Caballero, Manuel </B>(2000) <I>La gestaci&oacute;n de Hugo Ch&aacute;vez. 40 a&ntilde;os de luces y sombras en la democracia venezolana,</I> Catarata, Madrid. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=765380&pid=S1012-2508200200010000600004&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><P ALIGN="JUSTIFY">5.Calvani, Ar&iacute;stides</B> (1993) «La pol&iacute;tica internacional de Venezuela en el &uacute;ltimo medio siglo», en <I>Venezuela moderna</I>, Fundaci&oacute;n Mendoza-Editorial Grijalbo, Caracas.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=765381&pid=S1012-2508200200010000600005&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><P ALIGN="JUSTIFY">6.Cardozo, Elsa</B> (1989) «Segundo comentario en la Conferencia R&oacute;mulo Betancourt y la Pol&iacute;tica Exterior», en el Simposio <I>R&oacute;mulo Betancourt: Historia y Contemporaneidad</I>, Fundaci&oacute;n R&oacute;mulo Betancourt, Caracas.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=765382&pid=S1012-2508200200010000600006&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><P ALIGN="JUSTIFY">7.Carrington, Edwin W.</B> (1994) «Caricom y la Asociaci&oacute;n de los Estados del Caribe», <I>Pol&iacute;tica</I> <I>Internacional</I>, n° 34, Caracas. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=765383&pid=S1012-2508200200010000600007&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><P ALIGN="JUSTIFY">8.Ceresole, Norberto</B> (1999) «Caudillo, ej&eacute;rcito, pueblo. El modelo venezolano o la posdemocracia», xerox.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=765384&pid=S1012-2508200200010000600008&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><P ALIGN="JUSTIFY">9.Garrido, Alberto</B> (2000) <I>La historia secreta de la revoluci&oacute;n bolivariana</I>, edici&oacute;n del autor, M&eacute;rida.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=765385&pid=S1012-2508200200010000600009&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><P ALIGN="JUSTIFY">10.Garrido, Alberto</B> (2000a) <I>De la guerrilla al militarismo</I>, edici&oacute;n del autor, M&eacute;rida.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=765386&pid=S1012-2508200200010000600010&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><P ALIGN="JUSTIFY">11.Garrido, Alberto </B>(2001) <I>Mi amigo Ch&aacute;vez. Conversaciones con Norberto Ceresole</I>, edici&oacute;n del autor, M&eacute;rida.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=765387&pid=S1012-2508200200010000600011&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><P ALIGN="JUSTIFY">12.Gim&eacute;nez, Lul&uacute;</B> (1991) <I>Caribe y Am&eacute;rica Latina</I>, Monte &Aacute;vila Editores, Caracas.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=765388&pid=S1012-2508200200010000600012&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><P ALIGN="JUSTIFY">13.Gonz&aacute;lez Oropeza; S.J., Hermann</B> y <B>Donis R&iacute;os, Manuel</B> (1989) <I>Historia de las fronteras de Venezuela</I>, Cuadernos Lagoven, Caracas.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=765389&pid=S1012-2508200200010000600013&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><P ALIGN="JUSTIFY">14.Guer&oacute;n, Eva Josko de</B> (1992) «Cambio y continuidad en la pol&iacute;tica exterior de Venezuela: una revisi&oacute;n» en Carlos A. Romero, coord., <I>Reforma y pol&iacute;tica exterior de Venezuela</I>, Editorial Nueva Sociedad, Caracas.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=765390&pid=S1012-2508200200010000600014&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><P ALIGN="JUSTIFY">15.L&oacute;pez Mart&iacute;nez, Ram&oacute;n</B> (2000) «Un seguimiento a los viajes internacionales de Hugo Ch&aacute;vez Fr&iacute;as», Diplomacia Presidencial, Caracas.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=765391&pid=S1012-2508200200010000600015&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><P ALIGN="JUSTIFY">16.Morales Pa&uacute;l, Isidro</B> (1989) <I>Pol&iacute;tica exterior y relaciones internacionales</I>, Academia de Ciencias Pol&iacute;ticas y Sociales, Caracas.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=765392&pid=S1012-2508200200010000600016&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><P ALIGN="JUSTIFY">17.Morales Pa&uacute;l, Isidro</B> (1993) <I>La delimitaci&oacute;n de &aacute;reas marinas y submarinas entre Venezuela y Trinidad &amp; Tobago</I>, Academia de Ciencias Pol&iacute;ticas y Sociales, Caracas.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=765393&pid=S1012-2508200200010000600017&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><P ALIGN="JUSTIFY">18.Ot&aacute;lvora, Edgar C.</B> (1994) <I>La paz ram&oacute;nica. Notas sobre un gobierno de transici&oacute;n, </I>Editorial Pomaire, Caracas.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=765394&pid=S1012-2508200200010000600018&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><P ALIGN="JUSTIFY">19.Ot&aacute;lvora, Edgar C.</B> (2001) <I>El pez</I>, edici&oacute;n del autor, Caracas.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=765395&pid=S1012-2508200200010000600019&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><P ALIGN="JUSTIFY">20.Moya Pons, Frank</B> (1999) <I>Historia contempor&aacute;nea de Rep&uacute;blica Dominicana</I>, Fondo de Cultura Econ&oacute;mica, M&eacute;xico.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=765396&pid=S1012-2508200200010000600020&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><P ALIGN="JUSTIFY">21.Quero Morales, Constantino</B> (1978) <I>Imagen-objetivo de Venezuela</I>, Banco Central de Venezuela, Caracas.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=765397&pid=S1012-2508200200010000600021&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><P ALIGN="JUSTIFY">22.Rey, Juan Carlos</B> (1988) <I>Los desaf&iacute;os de la democracia</I>, Tierra de Gracia Editores, Caracas. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=765398&pid=S1012-2508200200010000600022&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><P ALIGN="JUSTIFY">23.Rey, Juan Carlos</B> (1989) «Primer comentario en la Conferencia R&oacute;mulo Betancourt y la Pol&iacute;tica Exterior», en el Simposio <I>R&oacute;mulo Betancourt: Historia y Contemporaneidad</I>, Fundaci&oacute;n R&oacute;mulo Betancourt, Caracas.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=765399&pid=S1012-2508200200010000600023&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><P ALIGN="JUSTIFY">24.Romero, An&iacute;bal </B>(1986) <I>La miseria del populismo</I>, Ediciones Centauro, Caracas.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=765400&pid=S1012-2508200200010000600024&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><P ALIGN="JUSTIFY">25.Romero, An&iacute;bal </B>(2000) «De las FAN a las FA: los militares y la ‹revoluci&oacute;n› chavista», mimeo, Caracas.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=765401&pid=S1012-2508200200010000600025&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><P ALIGN="JUSTIFY">26.Toro Hardy, Alfredo</B> (1991), <I>La maldici&oacute;n de S&iacute;sifo</I>, Editorial Panapo, Caracas.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=765402&pid=S1012-2508200200010000600026&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><P ALIGN="JUSTIFY">27.Toro Hardy, Alfredo</B> (1993) «La pol&iacute;tica exterior durante los &uacute;ltimos quince a&ntilde;os», en<I> Venezuela contempor&aacute;nea</I>, Fundaci&oacute;n Mendoza-Editorial Grijalbo, Caracas.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=765403&pid=S1012-2508200200010000600027&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><P ALIGN="JUSTIFY">28.Vel&aacute;zquez, Ram&oacute;n J.</B> (1993) «Aspectos de la evoluci&oacute;n pol&iacute;tica de Venezuela en el &uacute;ltimo medio siglo», en <I>Venezuela moderna</I>, Fundaci&oacute;n Mendoza-Editorial Grijalbo, Caracas.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=765404&pid=S1012-2508200200010000600028&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><P ALIGN="JUSTIFY">Diccionarios, publicaciones peri&oacute;dicas y oficiales</P> </B><I>    <P ALIGN="JUSTIFY">Diccionario de Historia de Venezuela</I>. Caracas, Fundaci&oacute;n Polar, 1999. Versi&oacute;n en CD.</P>     <P ALIGN="JUSTIFY">Diario <I>El Nacional</I> en <U>http://el-nacional.terra.com.ve/</P> </U>    <P ALIGN="JUSTIFY">Diario <I>El Universal </I>en <U>http://www.eud.com/</P> </U>    <P ALIGN="JUSTIFY">Diario <I>Tal Cual </I>en <U>http://www.talcualdigital.com/</P> </U>    <P ALIGN="JUSTIFY">Revista <I>Pol&iacute;tica Internacional </I>(varios a&ntilde;os)</P>     <P ALIGN="JUSTIFY">Revista <I>Zeta</P>     <P ALIGN="JUSTIFY">Venezuela Anal&iacute;tica</I> (varios a&ntilde;os) en <U>http://www.analitica.com</P> </U>    <P ALIGN="JUSTIFY">The Caribbean Community (Caricom) Secretariat Home Page, en <U>http://www.caricom.org </P> </U>    ]]></body>
<body><![CDATA[<P ALIGN="JUSTIFY">Asociaci&oacute;n de Estados del Caribe Home Page, en <U>http://www.acs-aec.org</P> </U>    <P ALIGN="JUSTIFY">Rep&uacute;blica de Venezuela. Ministerio de Relaciones Exteriores (MRE). <I>Libro Amarillo</I> (varios a&ntilde;os).&nbsp;</P> <B>    <P ALIGN="JUSTIFY">NOTAS</P><DIR>  </B>    <P ALIGN="JUSTIFY">1&#9;La periodizaci&oacute;n impl&iacute;cita en esta afirmaci&oacute;n corresponde con los l&iacute;mites temporales impuestos por la vigencia de la Constituci&oacute;n Nacional de 1961, oficialmente vigente hasta diciembre de 1999, fecha a partir de la cual entr&oacute; en vigencia la llamada Constituci&oacute;n de la Rep&uacute;blica Bolivariana de Venezuela. La Constituci&oacute;n de 1961 defin&iacute;a un sistema de gobierno democr&aacute;tico representativo y responsable, mientras que la Constituci&oacute;n de 1999 impuso un sistema de gobierno definido como democr&aacute;tico-participativo.</P>     <P ALIGN="JUSTIFY">2&#9;El documento fue originalmente publicado por el diario <I>El Globo</I> de Caracas en marzo de 1992. Puede encontrarse en Garrido (2000a). Para un contraste de este documento con la posterior pol&iacute;tica exterior del gobierno bolivariano, ver Edgar C. Ot&aacute;lvora. «COPIAFotost&aacute;tica con Colombia» en <I>El Universal</I>, Caracas, 13 de junio de 2000. Dicho art&iacute;culo puede encontrarse en <U>www.geocities.com/otalvora</U> (p&aacute;gina visitada en octubre de 2001).</P>     <P ALIGN="JUSTIFY">3&#9;Entrevista al diplom&aacute;tico venezolano Demetrio Boersner, realizada por el autor en Caracas durante el mes de mayo de 2001. Boersner es el autor de <I>Venezuela y el Caribe: presencia cambiante</I>, libro pionero en el tratamiento del tema del Caribe desde una perspectiva venezolana.</P>     <P ALIGN="JUSTIFY">4&#9;El Caribbean Community and Common Market (Caricom) fue creado mediante el Tratado de Chaguaramas, suscrito por Barbados, Jamaica, Guyana y Trinidad-Tobago, el cual entr&oacute; en vigencia el 01 de agosto de 1993. Actualmente est&aacute; conformado por 15 miembros: Antigua y Barbuda, las Bahamas, Barbados, Belice, Dominica, Granada, Guyana, Hait&iacute;, Jamaica, Montserrat (dependencia brit&aacute;nica), San Crist&oacute;bal y San Nevis, Santa Luc&iacute;a, San Vicente y las Granadinas, Trinidad y Tobago y Surinam. Para informaci&oacute;n sobre el Caricom, ver The Caribbean Community (Caricom) Secretariat Home Page en www.caricom.org (p&aacute;gina visitada en mayo de 2001).</P>     <P ALIGN="JUSTIFY">5&#9;La AEC est&aacute; conformada por Antigua y Barbuda, Bahamas, Barbados, Belice, Colombia, Costa Rica, Cuba, Dominica, Rep&uacute;blica Dominicana, El Salvador, Grenada, Guatemala, Guyana, Hait&iacute;, Honduras, Jamaica, M&eacute;xico, Nicaragua, Panam&aacute;, San Kitts y Nevis, Santa Luc&iacute;a, San Vicente y las Granadinas, Surinam, Trinidad y Tobago, Venezuela, Aruba, Antillas Neerlandesas y Francia. Para documentos constitutivos, programas, actividades, organizaci&oacute;n, ver ACS-AES Home Page en <U>www.acs-aec.org</U> (p&aacute;gina consultada en mayo de 2001).</P>     <P ALIGN="JUSTIFY">6&#9;En julio de 1990, bajo el patrocinio del gobierno cubano y con la organizaci&oacute;n del Partido de los Trabajadores PT de Brasil, se realiz&oacute; en S&atilde;o Paulo el «Encuentro de Partidos y Organizaciones de Izquierda de Am&eacute;rica Latina y el Caribe». El prop&oacute;sito del encuentro era «realizar el intercambio de puntos de vista sobre el impacto que el fin de la bipolaridad de la segunda posguerra tendr&iacute;a en la lucha de los partidos y movimientos de la izquierda de Am&eacute;rica Latina y el Caribe». En este evento se decidi&oacute; la creaci&oacute;n del Foro de S&atilde;o Paulo, organizaci&oacute;n que nace como respuesta al llamado «Consenso de Washington», es decir, como una organizaci&oacute;n contraria al «neoliberalismo». En 1995, Hugo Ch&aacute;vez viaj&oacute; a San Salvador para participar en la reuni&oacute;n anual del Foro. En dicho foro participan organizaciones legales e ilegales de izquierda del continente. En 1997 el Foro promovi&oacute; la realizaci&oacute;n del II Congreso Anficti&oacute;nico Latinoamericano y del Caribe en Caracas, bajo la organizaci&oacute;n de Hugo Ch&aacute;vez. Entre las resoluciones de dicho evento acordaron exigir del gobierno venezolano la declaraci&oacute;n de neutralidad en el conflicto interno colombiano. En 1999, al poco tiempo de haber tomado posesi&oacute;n de la Presidencia, Hugo Ch&aacute;vez procedi&oacute; a declarar la neutralidad en el conflicto que el gobierno colombiano mantiene con fuerzas insurreccionales de las FARC y el ELN. Ambas organizaciones forman parte del Foro de S&atilde;o Paulo. Para informaci&oacute;n sobre el Foro de S&atilde;o Paulo, desde el punto de vista de sus miembros, ver: <U>http://www.nodo50.org/hijos-madrid/articulos/forosaopaulo.htm</U> (p&aacute;gina consultada en junio de 2001).</P>     <P ALIGN="JUSTIFY">7&#9;Sobre las relaciones personales de Hugo Ch&aacute;vez y Norberto Ceresole, ver L&oacute;pez, «Un seguimiento a los viajes internacionales de Hugo Ch&aacute;vez Fr&iacute;as» (2000). El principal documento producido por Ceresole sobre Venezuela quiz&aacute; sea <I>Caudillo, ej&eacute;rcito, pueblo. El modelo venezolano o la posdemocracia</I>, el cual se encuentra disponible en <U>www.analitica.com/biblioteca</U> (p&aacute;gina consultada en junio de 2001). Una larga entrevista a Norberto Ceresole se encuentra en Garrido (2001). </P>     ]]></body>
<body><![CDATA[<P ALIGN="JUSTIFY">8&#9;En una entrevista que Alberto Garrido realizara a Norberto Ceresole a mediados de 2001, el entrevistado dej&oacute; constancia de sus vinculaciones personales con Jaguaribe, de donde se podr&iacute;a deducir que la fuente b&aacute;sica de la propuesta oficial del gobierno bolivariano es el soci&oacute;logo brasile&ntilde;o. Al respecto del pensamiento de H. Jaguaribe, ver: <U>www.mre.gov.br/ipri/papers/alca/artigo01.doc</U> (p&aacute;gina consultada en junio de 2001).</P>     <P ALIGN="JUSTIFY">9&#9;Hugo Ch&aacute;vez a finales de 1994, poco tiempo despu&eacute;s de ser indultado del proceso que se le segu&iacute;a por rebeli&oacute;n militar, visit&oacute; Cuba, donde fue recibido con honores por el gobierno de ese pa&iacute;s. La presencia de Fidel Castro en el aeropuerto de La Habana recibiendo al fracasado golpista venezolano fue, al menos p&uacute;blicamente, el primer momento de una relaci&oacute;n que con Hugo Ch&aacute;vez en la Presidencia se ha transformado en una alianza pol&iacute;tica entre Caracas y La Habana.</P>     <P ALIGN="JUSTIFY">10&#9;Para una visi&oacute;n cubana de la pol&iacute;tica exterior de ese pa&iacute;s hacia el Caribe, ver Gerardo Gonz&aacute;lez. <I>El caribe angl&oacute;fono en la pol&iacute;tica exterior de Cuba</I> (1992).</P>     <P ALIGN="JUSTIFY">11&#9;Ya desde los inicios del segundo gobierno de Carlos Andr&eacute;s P&eacute;rez, el gobierno cubano busc&oacute; el apoyo energ&eacute;tico venezolano. En reciente declaraci&oacute;n, P&eacute;rez coment&oacute;: «En una reuni&oacute;n de los presidente Salinas, Gaviria y yo con Castro en Conzumel, M&eacute;xico, poco despu&eacute;s de la desaparici&oacute;n de la URSS y en el ambiente de hacerle comprender las dificultades que iba a padecer de ah&iacute; en adelante, le dije que no aspirara a que Venezuela lo pudiera comprender en el Acuerdo de San Jos&eacute;. El presidente Salinas enseguida agreg&oacute; que tampoco M&eacute;xico». Ver revista <I>Zeta</I>, n° 1.315, abril, 2001, Caracas.</P>     <P ALIGN="JUSTIFY">12&#9;Leonel Fern&aacute;ndez es miembro del Partido de la Liberaci&oacute;n Dominicana (PLD), fundado por Juan Bosch en 1973, luego de la invasi&oacute;n promovida por Cuba y encabezada por Francisco Caama&ntilde;o. La fundaci&oacute;n del PLD fue consecuencia de la ruptura de Bosh con su partido PRD, al cual acus&oacute; de haberse movido a la derecha abandonando las ideas socialistas. Durante la campa&ntilde;a electoral venezolana de 1999, diversos medios informaron sobre supuesta ayuda en «asesores» que el candidato Ch&aacute;vez estar&iacute;a recibiendo del gobierno dominicano, el cual habr&iacute;a servido de fachada para el apoyo del gobierno cubano. Hugo Ch&aacute;vez en su condici&oacute;n de presidente electo visit&oacute; al presidente Fern&aacute;ndez en lo que se consider&oacute; una sorpresiva visita. Ya en su condici&oacute;n de Presidente de la Rep&uacute;blica, Ch&aacute;vez en Visita Oficial a Rep&uacute;blica Dominicana en el a&ntilde;o 2000, realiz&oacute; un acto en homenaje al guerrillero procubano Francisco Caama&ntilde;o. Sobre el proceso pol&iacute;tico de Rep&uacute;blica Dominicana, ver Moya Pons (1999). </P>     <P ALIGN="JUSTIFY">13&#9;La Oficina de Apoyo Mar&iacute;timo, Ocamar, del Ministerio de Defensa venezolano ofrece transporte mar&iacute;timo rutinario atendiendo los puertos de Foint Lisas (Trinidad), San Vicent, Barbados, Martinica, Montserrat, Anguila, Grenada, Guadalupe, Antigua, Santa Luc&iacute;a, Dominica, Saint Kitts, R&iacute;o Haina (Rep&uacute;blica Dominicana), Aruba y Cura&ccedil;ao.</P>     <P ALIGN="JUSTIFY">14&#9;Guyana fue aliado de Cuba, permitiendo el uso de su territorio para reaprovisionamiento de los aviones que transportaban tropas y material militar cubano hacia &Aacute;frica. Este hecho coloc&oacute; a Guyana en proximidad especial con los movimientos prosovi&eacute;ticos existentes en los pa&iacute;ses reci&eacute;n descolonizados y en pa&iacute;ses pobres, que formaban el qu&oacute;rum del Movimiento de Pa&iacute;ses no Alineados en su momento estelar de los a&ntilde;os setenta. </P>     <P ALIGN="JUSTIFY">15&#9;Sobre la visi&oacute;n colombiana hacia el Caribe, ver Ardila (1993).</P>     <P ALIGN="JUSTIFY">16&#9;El enunciado fue hecho por el entonces ministro de Relaciones Exteriores, Jos&eacute; Rangel Vale, en declaraciones a la prensa. En lo que puede entenderse como un paso atr&aacute;s en la posici&oacute;n venezolana, pocos d&iacute;as despu&eacute;s el ministro Rangel neg&oacute; que estuviera condicionando el apoyo en materia energ&eacute;tica a Guyana a una soluci&oacute;n en el contencioso. Ver las ediciones de <I>El Universal</I> del 03 de octubre de 2000 y del 10 de octubre de 2000.</P></DIR>      ]]></body>
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