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</front><body><![CDATA[   <B><FONT SIZE=4>     <P ALIGN="CENTER">Integralidad y relaci&oacute;n econom&iacute;a-ambiente o el arte de armar rompecabezas</P> </FONT>    <P ALIGN="CENTER">&nbsp;</P> </B>    <P ALIGN="CENTER">Hercilio Castellano Boh&oacute;rquez</P> <B>    <P ALIGN="JUSTIFY">INTRODUCCI&Oacute;N</P> </B>    <P ALIGN="JUSTIFY">El presente art&iacute;culo da cuenta de una l&iacute;nea de investigaci&oacute;n en curso. Como su nombre sugiere, la envolvente se refiere a la sempiterna promesa del an&aacute;lisis integral y c&oacute;mo nos hemos acercado a ella, en tanto que lo m&aacute;s espec&iacute;fico de la relaci&oacute;n econom&iacute;a-ambiente se refiere a una forma concreta de aproximarse a esa integralidad, como ventana y como m&eacute;todo para abordarla. </P>     <P ALIGN="JUSTIFY">&#9;La pr&eacute;dica en torno a la necesidad de analizar y planificar las realidades con una visi&oacute;n integral es muy antigua, como tambi&eacute;n lo es la b&uacute;squeda de teor&iacute;as unificadoras y universales capaces de explicar el todo; y por eso, los t&eacute;rminos «integral», «global» y «hol&iacute;stico» son lugares comunes. Sin embargo, a la hora de la verdad, lo usual es parcelarla para poder comprenderla y manejarla, intentando a posteriori algunos ajustes que den cuenta de las influencias de unas variables sobre otras; y esto es particularmente cierto en el mundo de los estudios y planes que se hacen bajo presi&oacute;n en los ministerios, gobernaciones y alcald&iacute;as. </P>     <P ALIGN="JUSTIFY">&#9;Con la investigaci&oacute;n rese&ntilde;ada, no pretendemos a&ntilde;adir algo a la discusi&oacute;n te&oacute;rica general del tema, m&aacute;s all&aacute; de un brev&iacute;simo recuento de la misma como marco para lo que s&iacute; intentamos hacer: ofrecer criterios y herramientas al respecto, es decir, algunas pistas sobre la ubicaci&oacute;n y el manejo de ciertas piezas, que contribuyan a comprender y armar el rompecabezas, sin morir en el intento. La mayor&iacute;a de estas pistas y piezas no son definitivas ni totalmente s&oacute;lidas; por el contrario, se encuentran en proceso de formaci&oacute;n y encierran una invitaci&oacute;n a perfeccionarlas. Creemos que el hecho de exponerlas en este momento a la cr&iacute;tica puede contribuir mucho a ese perfeccionamiento. </P>     <P ALIGN="JUSTIFY">&#9;Lo que me motiva en esta oportunidad es lo mismo que me ha motivado a escribir <I>El oficio del planificador</I> (Castellano, 1992) y <I>Planificaci&oacute;n: herramientas para enfrentar la complejidad, la incertidumbre y el conflicto</I> (Castellano, 1997): primero, la preocupaci&oacute;n docente por ayudar a estudiantes y profesionales con distintos antecedentes, a enfrentar la praxis de la planificaci&oacute;n en sus vidas cotidianas, con una visi&oacute;n lo m&aacute;s integral posible; segundo, ofrecerles algunas herramientas concretas que les ayuden en ese dif&iacute;cil camino; y tercero, invitarles a la cr&iacute;tica constructiva que contribuya de alguna manera a hacer realidad el paradigma del an&aacute;lisis integral. </P>     <P ALIGN="JUSTIFY">&#9;En funci&oacute;n de este objetivo, la investigaci&oacute;n rese&ntilde;ada ha sido organizada en dos partes: la primera de car&aacute;cter general y la segunda referida a las intersecciones de la realidad ambiental con otras realidades en general y con la econom&iacute;a en particular. Este &eacute;nfasis en lo ambiental se explica por dos cosas: primero, porque la tem&aacute;tica ambiental es intr&iacute;nsecamente integradora, tanto en la teor&iacute;a como en la pr&aacute;ctica; y segundo, porque he estado involucrado con ella durante los &uacute;ltimos veinticinco a&ntilde;os.</P>     ]]></body>
<body><![CDATA[<P ALIGN="JUSTIFY">&#9;En la primera parte se incluyen los siguientes temas: el gran rompecabezas que ha significado la b&uacute;squeda de una explicaci&oacute;n integrada de las realidades parciales, para lo cual se informa sobre los hitos hist&oacute;ricos fundamentales de esa b&uacute;squeda y el estado actual del arte; dos t&eacute;cnicas muy relacionadas que requieren ser comprendidas plenamente antes de seguir adelante; el uso de la subjetividad para «cuantificar» variables y el proceso anal&iacute;tico jer&aacute;rquico como herramienta para «fabricar» informaci&oacute;n generalmente no existente; el an&aacute;lisis sist&eacute;mico como supuesta gran panacea para curar el fraccionamiento de la realidad, sus limitaciones en la pr&aacute;ctica y un m&eacute;todo computarizado muy prometedor, que empieza a generalizarse y pudiera tener un efecto multiplicador enorme sobre el an&aacute;lisis integral en el futuro pr&oacute;ximo; una r&aacute;pida visi&oacute;n sobre el modelaje matem&aacute;tico de la realidad social, con sus limitaciones y logros; y el an&aacute;lisis estructural matricial, de gran sencillez conceptual y operativa, pero muy poderoso en la pr&aacute;ctica, para cuantificar la intensidad de las relaciones entre variables y obtener una visi&oacute;n integral razonable de la realidad. </P>     <P ALIGN="JUSTIFY">&#9;La segunda parte, dedicada como ha sido dicho a las intersecciones de lo ambiental con otras realidades, contiene: primero, dos tipos de indicadores para el desarrollo sostenible, los del Foro Econ&oacute;mico Mundial, que mezclan variables ambientales con econ&oacute;micas, sociales e institucionales, y los de Bossel, que aplican un enfoque ecol&oacute;gico no s&oacute;lo a la realidad natural, sino tambi&eacute;n a la realidad humana.</P>     <P ALIGN="JUSTIFY">&#9;Y segundo, criterios y m&eacute;todos para la comprensi&oacute;n y el manejo de la relaci&oacute;n econom&iacute;a-ambiente, incluyendo: un planteamiento te&oacute;rico al respecto; una discusi&oacute;n en torno a las relaciones entre pol&iacute;tica econ&oacute;mica y pol&iacute;tica ambiental en Venezuela; el an&aacute;lisis del flujo de materiales, como una de las formas m&aacute;s simples y contundentes de apreciar el enorme impacto geomorfol&oacute;gico de la econom&iacute;a; una ecuaci&oacute;n capaz, en principio, de «cuantificar» el cambio en la calidad del ambiente natural como resultado de diferentes tipos de pol&iacute;tica econ&oacute;mica; y la matriz ecosist&eacute;mica de insumo-producto, una matriz convencional de insumo-producto, a la que se a&ntilde;ade un sector preprimario integrado por los recursos naturales, capaz de simular los cambios en la estructura sectorial de la producci&oacute;n, frente a modificaciones en el consumo, la inversi&oacute;n o las exportaciones. </P> <B>    <P ALIGN="JUSTIFY">LA B&Uacute;SQUEDA DE LA INTEGRALIDAD: UN GRAN ROMPECABEZAS</P> </B>    <P ALIGN="JUSTIFY">La investigaci&oacute;n se inicia resumiendo la evoluci&oacute;n hist&oacute;rica de la visi&oacute;n integradora del mundo hasta nuestros d&iacute;as, siguiendo la secuencia de Capra (1985), para despu&eacute;s discutir c&oacute;mo el paradigma del desarrollo sostenible abre puertas al an&aacute;lisis integrado, mencion&aacute;ndose el trabajo interdisciplinario como alternativa pr&aacute;ctica e inmediata para materializar ese enfoque y resumiendo dos enfoques actuales al respecto, que corresponden a posiciones humanistas y ecol&oacute;gicas de la sociedad: el enfoque sist&eacute;mico y la ecolog&iacute;a del paisaje. </P> <B>    <P ALIGN="JUSTIFY">Visiones integradoras en la historia</P> </B>    <P ALIGN="JUSTIFY">Como es bien conocido, la visi&oacute;n del mundo y los valores caracter&iacute;sticos de nuestra cultura, que se encuentran hoy bajo escrutinio, surgieron en los siglos XVI y XVII, mediante un cambio radical en la mentalidad de las personas y en la idea que &eacute;stas ten&iacute;an acerca de las cosas. Antes del siglo XVI, las personas viv&iacute;an, predominantemente, en peque&ntilde;as comunidades muy gregarias en contacto directo con la naturaleza e imbuidos por la idea de Dios, de forma tal que los fen&oacute;menos materiales y espirituales se consideraban interdependientes en la vida cotidiana.</P>     <P ALIGN="JUSTIFY">&#9;En los siglos XVI y XVII, la «met&aacute;fora de la m&aacute;quina» termina con esa visi&oacute;n del mundo. Bacon cambia el objetivo de la b&uacute;squeda del conocimiento: no se trata ya de ponerlo al servicio de Dios, consiste ahora en controlar la naturaleza, someterla y obligarla a servir. Descartes plantea una ciencia completamente nueva que resuelva todos los problemas y nos convence de que el concepto de cuerpo no incluye nada que pertenezca a la mente y el de mente nada que pertenezca al cuerpo, distinci&oacute;n tajante que lleva a las humanidades a concentrarse en la <I>res cogitans</I> y a las ciencias naturales en la <I>res extensa</I>.</P>     <P ALIGN="JUSTIFY">&#9;Obviamente, el cambio de la imagen de la naturaleza de organismo a m&aacute;quina afect&oacute; profundamente la actitud de las personas hacia su entorno natural. La visi&oacute;n org&aacute;nica hab&iacute;a apoyado un sistema de valores propicios a un comportamiento ecol&oacute;gico. La concepci&oacute;n mecanicista de Descartes proporciona la autorizaci&oacute;n cient&iacute;fica para la manipulaci&oacute;n de los recursos naturales, hasta que la f&iacute;sica del siglo XX provoca un cambio radical y destruye esta c&oacute;moda explicaci&oacute;n del mundo por otra mucho m&aacute;s compleja y angustiante. Descubrimos una tendencia en los fen&oacute;menos f&iacute;sicos que va del orden al desorden y que las part&iacute;culas subat&oacute;micas no son cosas, sino correlaciones de cosas que, a su vez, son correlaciones de otras cosas, y as&iacute; sucesivamente, revel&aacute;ndose as&iacute; la unidad b&aacute;sica del universo y la imposibilidad de dividirlo en partes aisladas independientes, ni siquiera por comodidad metodol&oacute;gica, porque, simplemente, no existen partes; finalmente, Gregory Bateson nos dice que no se puede definir un objeto por lo que es, sino por la relaci&oacute;n que guarda con otros objetos. </P>     <P ALIGN="JUSTIFY">&#9;Desde la posici&oacute;n de las ciencias sociales en general y de la econom&iacute;a en particular, partimos de un mundo donde la creciente diferencia entre recursos y poblaci&oacute;n, manejada a trav&eacute;s de la tecnolog&iacute;a, con la consiguiente concentraci&oacute;n de personas en ciudades, marc&oacute; claramente las especializaciones en el trabajo, lo cual fue diferenciando los conocimientos necesarios, la investigaci&oacute;n que los generan y las ciencias que los sustentan. La especializaci&oacute;n llega, as&iacute;, a alcanzar niveles alienantes, apartando al hombre de la posibilidad de comprender su entorno humano, cultural y natural, en el que ninguna explicaci&oacute;n racional lo satisface y ninguna fe trascendente lo consuela. </P>     ]]></body>
<body><![CDATA[<P ALIGN="JUSTIFY">&#9;Frente a su estupor y su desconsuelo, dos fuerzas emergentes aparecen como destinadas a «salvarlo». Por un lado, los procesos de globalizaci&oacute;n que demandan una concepci&oacute;n totalizadora de las fuerzas del mercado y, con ello, la necesidad de ver a las sociedades en conjunto para destacar sus diferencias y similitudes y observar c&oacute;mo los individuos y sus instituciones se adaptan o no a ese mercado con el prop&oacute;sito de orientarlos «convenientemente». De este modo, la b&uacute;squeda de la integralidad deviene en urgente, imprescindible y amenazante. </P>     <P ALIGN="JUSTIFY">&#9;Por otra parte, abandonado por Dios, sin principios inamovibles que lo orienten, en un mundo complejo, incierto y conflictivo, la angustia vital del hombre lo devuelve a la b&uacute;squeda de explicaciones y experiencias m&iacute;sticas, con las que pueda sentirse parte inseparable del universo, bien sea a trav&eacute;s del «karma» de las reencarnaciones sucesivas o de la «integraci&oacute;n con las fuerzas vitales del universo»; desesperada b&uacute;squeda que est&aacute; oblig&aacute;ndolo a desear entender la unidad en la variedad. La evidencia cient&iacute;fica en el sentido de que todo es energ&iacute;a, reafirma su convicci&oacute;n de pertenencia a una inasible, infinita e indivisible fuente de vida. </P> <B>    <P ALIGN="JUSTIFY">Sociolog&iacute;a e integralidad</P> </B>    <P ALIGN="JUSTIFY">En este punto se intenta averiguar en qu&eacute; medida la sociolog&iacute;a ha respondido a la necesidad de comprender integralmente a la sociedad y sus relaciones con el entorno. Primero se intenta una s&iacute;ntesis de las principales etapas, escuelas y representantes de la teor&iacute;a sociol&oacute;gica, indicando en cada caso a un autor clave y su obra fundamental, se&ntilde;alando sus postulados centrales; en la segunda parte se agrupan estas escuelas en funci&oacute;n de su mayor o menor acercamiento a la integralidad, su naturaleza determinista o no determinista y su visi&oacute;n de la evoluci&oacute;n; en la tercera parte se rescatan dos aportes fundamentales para el an&aacute;lisis integral, la teor&iacute;a de la acci&oacute;n social de Parsons y la dial&eacute;ctica marxista; y en las cuarta y &uacute;ltima partes se mencionan las tendencias prometedoras, pero a&uacute;n larvarias, de la sociocibern&eacute;tica, con Luhman a la cabeza. </P>     <P ALIGN="JUSTIFY">&#9;Como gran conclusi&oacute;n sobre la sociolog&iacute;a y el an&aacute;lisis integral, preliminar todav&iacute;a en el contexto de la investigaci&oacute;n que nos ocupa, puede decirse que ninguna de las escuelas sociol&oacute;gicas ha logrado explicar de manera satisfactoria toda la complejidad de las sociedades humanas, aunque el marxismo y la escuela parsoniana de la acci&oacute;n social lo lograron en alguna medida, en tanto que la sociocibern&eacute;tica, el socioan&aacute;lisis cibern&eacute;tico y el an&aacute;lisis de redes se perfilan como los grandes enfoques sociol&oacute;gicos integradores del siglo XXI, aunque todav&iacute;a resultan muy dif&iacute;ciles de digerir y de aplicar. </P> <B>    <P ALIGN="JUSTIFY">El desarrollo sostenible impone la integralidad</P> </B>    <P ALIGN="JUSTIFY">Un gran paradigma emergente es el paradigma del desarrollo sostenible, entendiendo por tal cosa a un estilo de desarrollo capaz de lograr equilibrios din&aacute;micos entre el crecimiento econ&oacute;mico, la justicia social y la conservaci&oacute;n del ambiente, en funci&oacute;n del bienestar de las generaciones actuales y futuras. Definici&oacute;n que pone de relieve la urgencia por desarrollar enfoques, criterios y m&eacute;todos que permitan el an&aacute;lisis integral de las sociedades humanas. En el contexto de esta definici&oacute;n general existen, por lo menos, cuatro grandes enfoques operativos de la sostenibilidad, que expondremos a continuaci&oacute;n:</P><DIR>      <P ALIGN="JUSTIFY">&#9;El primero es el enfoque de la riqueza, seg&uacute;n el cual el capital cultural y el natural son sustituibles el uno por el otro, mientras el capital total permanezca igual.</P>     <P ALIGN="JUSTIFY">&#9;El segundo es el enfoque del mosaico de sistemas, que es el m&aacute;s difundido y el adoptado por el Banco Mundial: los sistemas econ&oacute;mico, cultural y ambiental deben mantenerse balanceados, especialmente en su &aacute;rea de intersecci&oacute;n.</P>     <P ALIGN="JUSTIFY">&#9;El tercero es el enfoque del mosaico de principios, seg&uacute;n el cual es preciso maximizar el bienestar mejorando la eficiencia, vivir dentro de las capacidades de soporte de la naturaleza y mantener la equidad intra e intergeneracional.</P>     ]]></body>
<body><![CDATA[<P ALIGN="JUSTIFY">&#9;El cuarto es el enfoque sistem&aacute;tico-principista, en el que todos los sistemas deben satisfacer siete necesidades b&aacute;sicas para subsistir: existencia, efectividad, libertad de acci&oacute;n, seguridad, adaptabilidad, coexistencia y satisfacci&oacute;n de necesidades psicol&oacute;gicas. </P></DIR>  <B>    <P ALIGN="JUSTIFY">La metodolog&iacute;a interdisciplinaria</P> </B>    <P ALIGN="JUSTIFY">Queda claro que lo ideal para la investigaci&oacute;n y la acci&oacute;n integral es el enfoque sist&eacute;mico en el sentido estricto, lo cual ser&aacute; m&aacute;s o menos posible dependiendo de las circunstancias de lugar, tiempo, recursos y tem&aacute;tica investigada. En todo caso, para poder acercarse al ideal de la integralidad, toda investigaci&oacute;n puede y debe proceder de manera interdisciplinaria. Consecuentemente, la investigaci&oacute;n ha dedicado un aparte donde se abordan: el concepto de interdisciplinariedad, los puentes entre distintas disciplinas y los fundamentos del pensamiento sist&eacute;mico. </P> <B>    <P ALIGN="JUSTIFY">El pensamiento sist&eacute;mico y sus herramientas </P> </B>    <P ALIGN="JUSTIFY">Peter Senge (1990), uno de los pioneros del pensamiento sist&eacute;mico<SUP>1</SUP>, en el contexto de los negocios, ha dicho que: «El pensamiento sist&eacute;mico es una disciplina para ver totalidades. Es un marco para buscar interrelaciones m&aacute;s que cosas, para ver patrones de cambio m&aacute;s que fotograf&iacute;as est&aacute;ticas. Es un conjunto de principios generales... es tambi&eacute;n un conjunto de herramientas y t&eacute;cnicas, que se originan en dos fuentes: en los conceptos de ‹retroalimentaci&oacute;n› de la cibern&eacute;tica y en los servomecanismos de la ingenier&iacute;a te&oacute;rica que datan del siglo XIX. Durante los &uacute;ltimos treinta a&ntilde;os, estas herramientas han sido aplicadas para comprender un amplio rango de sistemas corporativos, urbanos, regionales, econ&oacute;micos, pol&iacute;ticos, ecol&oacute;gicos e, incluso, psicol&oacute;gicos. Y el pensamiento sist&eacute;mico es un an&aacute;lisis de sensibilidad de las sutiles interconexiones que dan a los sistemas vivientes su car&aacute;cter &uacute;nico». </P>     <P ALIGN="JUSTIFY">&#9;A este respecto, se introduce el concepto de «macroscopio» como antesala para lo que sigue; despu&eacute;s, se hace una micros&iacute;ntesis del enfoque sist&eacute;mico; luego, se discute su aplicaci&oacute;n al estudio de los sistemas sociales; finalmente se describe un instrumento anal&iacute;tico computarizado muy prometedor para aplicarlo.</P>     <P ALIGN="JUSTIFY">&#9;Seg&uacute;n la expresi&oacute;n de Rosnay: «Microscopio, telescopio: estas palabras evocan los grandes avances cient&iacute;ficos hacia lo infinitamente peque&ntilde;o y hacia lo infinitamente grande... Hoy nos enfrentamos a otro infinito: lo infinitamente complejo y esta vez no poseemos instrumento alguno. S&oacute;lo un cerebro, una intuici&oacute;n y una l&oacute;gica inermes ante la inmensa complejidad de la vida en sociedad... Necesitamos por tanto una nueva herramienta... A esta nueva herramienta la denomino macroscopio (Rosnay, 1986).</P>     <P ALIGN="JUSTIFY">&#9;El Macroscopio filtra los detalles, amplifica lo que une, destaca lo que aproxima. No sirve para ver m&aacute;s grande o m&aacute;s lejos, sino para observar lo que, a la vez, es demasiado grande, demasiado lento y demasiado complejo a nuestros ojos, como la sociedad humana, este organismo gigantesco que nos es totalmente invisible. Anta&ntilde;o, para tratar de penetrar los misterios de la complejidad busc&aacute;banse las unidades m&aacute;s simples que permit&iacute;an explicarla: la mol&eacute;cula, el &aacute;tomo, las part&iacute;culas elementales. Con respecto a la sociedad, hoy somos nosotros esas part&iacute;culas y debemos fijar la atenci&oacute;n en los sistemas que nos engloban a objeto de comprenderlos mejor antes que nos destruyan. Se han invertido los papeles: ya no es el bi&oacute;logo que observa al microscopio una c&eacute;lula viva; es la propia c&eacute;lula la que examina, a trav&eacute;s del macroscopio, al organismo que la contiene». </P>     <P ALIGN="JUSTIFY">&#9;Esta nueva herramienta, este macroscopio de Rosnay, no es m&aacute;s que el no tan joven enfoque sist&eacute;mico, rejuvenecido por las urgencias de los tiempos que vivimos. Desde su aparici&oacute;n, ha sido la gran promesa para lograr el an&aacute;lisis realmente integral de la sociedad y de sus complicadas interrelaciones con el entorno. Si bien es cierto que en la pr&aacute;ctica este sue&ntilde;o no se ha realizado, es indudable que los esfuerzos en ese sentido han logrado alcanzar una visi&oacute;n mucho m&aacute;s clara del conjunto, que a su vez ha permitido mejores procesos de planificaci&oacute;n y de toma de decisiones que afectan al colectivo. En el peor de los casos, esos esfuerzos han conducido a innumerables investigadores a ser m&aacute;s «sistem&aacute;ticos», m&aacute;s ordenados y consecuentes en sus trabajos, lo cual constituye de por s&iacute; un logro importante. </P>     <P ALIGN="JUSTIFY">&#9;Ahora bien, a medida que el n&uacute;mero de variables e interrelaciones aumenta, el sistema, por definici&oacute;n, se hace m&aacute;s <I>complejo</I>, hasta el punto en que dejamos de entenderlo y deviene en totalmente impredecible. Cuando se trata de sistemas naturales, la creciente complejidad llega a un punto en el que aparecen «fen&oacute;menos curiosos», como se les llama en la literatura especializada, tales como los «fractares» o repeticiones <I>ad infinitum</I> de las formas a medida que se observa de lo general a lo particular, o «puntos de atracci&oacute;n» hacia los cuales convergen los movimientos del sistema, como p&eacute;ndulos, cuya presencia en los fen&oacute;menos sociales es todav&iacute;a objeto de especulaciones. </P>     ]]></body>
<body><![CDATA[<P ALIGN="JUSTIFY">&#9;Una vez que est&aacute;n claras las nociones sist&eacute;micas b&aacute;sicas, es necesario pasar a la noci&oacute;n del cambio en los sistemas vivos y complejos como los ecosistemas y las sociedades, en los que «cualquier cambio se paga con entrop&iacute;a» (Margalef, 1980) y son de naturaleza abierta y disipativa como afirma Margalef (1990), t&eacute;rmino este &uacute;ltimo que explicamos brevemente a continuaci&oacute;n: cualquier sistema vivo, abierto y complejo que intente comportarse de manera uniforme en el tiempo, tropezar&aacute; de todas formas con perturbaciones que son inciertas e intentar&aacute; superar en cada caso, lo cual le mantendr&aacute; permanentemente cambiando, para mantener lo que se denomina «equilibrio din&aacute;mico». </P>     <P ALIGN="JUSTIFY">&#9;En ese proceso de cambio, la entrop&iacute;a no cesa, el sistema pasa frecuentemente del orden al desorden, de lo previsible a lo imprevisible y, viceversa, lo que permite hablar de un «desorden creador», en medio del cual se generan «ruidos», alteraciones en la transmisi&oacute;n de informaci&oacute;n en el sistema, y se cometen «errores» o reproducciones incorrectas de esa informaci&oacute;n (Morin, 1983). </P>     <P ALIGN="JUSTIFY">&#9;En suma, al alejarse por determinadas circunstancias de su punto de equilibrio, los sistemas vivos tienen capacidad de «autoorganizaci&oacute;n» y pueden alcanzar una nueva forma de estabilidad. Este tipo de organizaciones con capacidad de autoorganizaci&oacute;n han sido denominadas «estructuras disipativas» por Prigogine (1983). Si el nuevo equilibrio no se logra a la velocidad necesaria, el sistema entra en crisis, se impone el desorden y deja de ser lo que ha sido. </P>     <P ALIGN="JUSTIFY">&#9;As&iacute;, pues, en tales momentos de crisis, el desorden conduce a una «bifurcaci&oacute;n» entre adaptarse o desaparecer, que suele ser explicada por el «azar», el cual deviene en creador y constituye, entonces, una de las m&aacute;s extraordinarias posibilidades de los sistemas vivos (Wagensberg, 1985).</P>     <P ALIGN="JUSTIFY">&#9;Podemos concluir entonces, con Novo (1997), que «Lo normal no es el equilibrio perfecto. Lo normal es el orden por fluctuaciones, el juego entre equilibrio y desequilibrio, la irregularidad, el azar, la incertidumbre. Y con todo ello, la vida va abri&eacute;ndose paso a partir de la &uacute;nica forma posible: la regeneraci&oacute;n permanente, la lucha por la autoorganizaci&oacute;n, la b&uacute;squeda de sucesivos estados estables que, por definici&oacute;n, ser&aacute;n siempre provisionales». </P> <B>    <P ALIGN="JUSTIFY">Un instrumento computarizado para el an&aacute;lisis sist&eacute;mico</P> </B>    <P ALIGN="JUSTIFY">En lo que sigue, se describe un instrumento computarizado importante para la aplicaci&oacute;n pr&aacute;ctica del enfoque sist&eacute;mico, denominado «Ithink» (High Performance Company, 1995), el cual es relativamente amigable y muy flexible. Con unos pocos elementos gr&aacute;ficos se dibujan en pantalla los distintos componentes y flujos del sistema, de manera directa e intuitiva; y al «cliquear» cualquiera de esos elementos, se abre la posibilidad de describir matem&aacute;ticamente el tipo de relaciones que mantiene con otros elementos. El programa facilita enormemente esta tarea, indicando los elementos que es posible utilizar en cada caso. </P>     <P ALIGN="JUSTIFY">&#9;Una vez que todo el sistema est&aacute; dibujado y se han especificado las relaciones que unen los distintos componentes, se hace posible construir autom&aacute;ticamente y muy r&aacute;pido una tabla o dibujar un gr&aacute;fico, en el que se reflejen los cambios de una o varias variables, como resultado de cambios en otra u otras. A cada variable se le puede asignar gr&aacute;ficamente una especie de regulador, que permite aumentar o disminuir su valor y pasar de inmediato a ver los efectos en otras variables. </P> <B>    <P ALIGN="JUSTIFY">Una&nbsp; propuesta para el an&aacute;lisis integral</P> </B>    <P ALIGN="JUSTIFY">Queda claro hasta este punto, que todos aspiramos a lograr an&aacute;lisis verdaderamente integrales y que existen ciertos fundamentos te&oacute;ricos y algunos enfoques m&aacute;s o menos pr&aacute;cticos que pueden contribuir para ello, cuando se trabaja con cierta capacidad de abstracci&oacute;n, en medios m&aacute;s bien acad&eacute;micos. Cuando se trabaja a presi&oacute;n en ambientes enteramente dedicados a las aplicaciones pr&aacute;cticas del conocimiento, la teor&iacute;a y las herramientas directamente utilizables son mucho menos claras. </P>     ]]></body>
<body><![CDATA[<P ALIGN="JUSTIFY">&#9;Es en este segundo contexto que pudiera tener sentido la propuesta que hacemos a continuaci&oacute;n. En primer lugar, se describen maneras de identificar «las piezas del rompecabezas», y despu&eacute;s, una manera de armarlo. </P> <B>    <P ALIGN="JUSTIFY">Las piezas del rompecabezas</P> </B>    <P ALIGN="JUSTIFY">En el &aacute;mbito de la planificaci&oacute;n del desarrollo existen formas m&aacute;s o menos estereotipadas de dividir la realidad para analizarla, siendo posible distinguir, entre otras y como ejemplos, las siguientes: la divisi&oacute;n de los planes en los subsistemas natural, econ&oacute;mico, social, cultural, f&iacute;sico-urbano, institucional y legal; la divisi&oacute;n de los proyectos en oferta, demanda, tecnolog&iacute;a, precio, costos y beneficios; y la divisi&oacute;n de los an&aacute;lisis institucionales en funciones internas y externas. Cada una de estas partes es analizada individualmente, intent&aacute;ndose tomar en cuenta sus interrelaciones de una manera siempre dif&iacute;cil y por lo general a posteriori. </P>     <P ALIGN="JUSTIFY">Por otra parte, sabemos que el concepto mismo de desarrollo sostenible es, por definici&oacute;n, de naturaleza integradora. Consecuentemente, la teor&iacute;a y el instrumental anal&iacute;tico que le sustentan, derivados en gran medida del ambientalismo, tienden a la b&uacute;squeda de visiones hol&iacute;sticas de la realidad. En ese contexto, los indicadores para el desarrollo sostenible constituyen una interesante fuente de criterios y datos construidos expresamente para ser armados, para que las piezas encajen las unas con las otras, raz&oacute;n por la cual se exploran dos propuestas: la del Foro Econ&oacute;mico Mundial y la de Hartmut Bossel. <a href="#cua1">cuadro 1</a> </P>     <P ALIGN="JUSTIFY">El cuadro siguiente resume los componentes que integran el &iacute;ndice propuesto por el Foro Econ&oacute;mico Mundial (World Economic Forum, 2000). El hecho de tratar conjuntamente variables tan dis&iacute;miles para intentar dar una idea adecuada sobre el tipo de desarrollo en cuesti&oacute;n, resulta un aporte importante para el logro de visiones integrales.</P>     <P ALIGN="center"><a name="cua1"></a></P>     <P ALIGN="CENTER"><IMG SRC="/img/fbpe/cdc/v19n49/art8img1.gif" WIDTH=444 HEIGHT=316></P>     
<P ALIGN="JUSTIFY">&#9;Seg&uacute;n Bossel (1997), cuando se dice que un sistema es viable, se quiere decir que es capaz de sobrevivir, estar saludable y desarrollarse en su ambiente particular. Por otra parte, recuerda que todos los sistemas de cualquier tipo tienen ciertas propiedades, para cada una de las cuales es posible definir un <I>orientador</I> que permite dise&ntilde;ar indicadores de la sostenibilidad. Uno de los puntos m&aacute;s interesantes de la investigaci&oacute;n rese&ntilde;ada consiste, precisamente, en una aplicaci&oacute;n libre de estos indicadores al caso de la sociedad venezolana. </P>     <P ALIGN="JUSTIFY">&#9;La cuantificaci&oacute;n del grado de satisfacci&oacute;n de los orientadores proporciona una medida de la salud del sistema en diferentes ambientes. Esto puede hacerse identificando indicadores que puedan informarnos sobre c&oacute;mo cada uno de los orientadores est&aacute; siendo satisfecho en un momento dado, tomando en cuenta que cada orientador representa un requerimiento &uacute;nico y que no es posible satisfacer uno mediante la sobreatenci&oacute;n a otro. El desarrollo del sistema estar&aacute; constre&ntilde;ido por el orientador que menos est&aacute; siendo satisfecho. </P>     <P ALIGN="JUSTIFY">&#9;Cada sector o subsistema requiere indicadores para cada orientador. Estos sectores son: infraestructura, sistema econ&oacute;mico, sistema social, desarrollo individual, gobierno y recursos; cada uno de ellos cuenta con un tipo particular de capital que debe ser mantenido: infraestructuras, de producci&oacute;n, social, humano, organizacional y natural. </P> <B>    ]]></body>
<body><![CDATA[<P ALIGN="JUSTIFY">Armando el rompecabezas</P> </B>    <P ALIGN="JUSTIFY">Sin desmedro de otras formas posibles de armar rompecabezas, como el «pensamiento murmullante»<SUP>2</SUP>, la correlaci&oacute;n estad&iacute;stica o los modelos, la experiencia personal nos dice que el an&aacute;lisis estructural a lo Godet (1997) constituye una excelente alternativa que se ha difundido en todo el mundo, durante el pasado decenio. Nuestro trabajo incluye una aplicaci&oacute;n muy libre de este enfoque a lo que consideramos es la realidad venezolana, parcel&aacute;ndola previamente de conformidad con el enfoque de Bossel antes descrito. </P>     <P ALIGN="JUSTIFY">&nbsp;</P> <B>    <P ALIGN="JUSTIFY">ECONOM&Iacute;A Y AMBIENTE</P> </B>    <P ALIGN="JUSTIFY">La conservaci&oacute;n del ambiente es un campo particularmente f&eacute;rtil en esfuerzos por lograr an&aacute;lisis integrales, estando claro que las tecnolog&iacute;as, las actitudes, los comportamientos y las necesidades humanas terminan reflej&aacute;ndose de una manera u otra en la calidad y posibilidad de permanencia de su entorno. </P>     <P ALIGN="JUSTIFY">&#9;En efecto, sobre un territorio con determinadas caracter&iacute;sticas naturales, una cierta poblaci&oacute;n con sus actitudes, aptitudes y organizaci&oacute;n, mediante una tecnolog&iacute;a m&aacute;s o menos agresiva, se localiza en los lugares correctos o incorrectos, para realizar actividades productivas que generan m&aacute;s o menos desechos, los que a su vez producen problemas sobre los ambientes natural y social. Esta misma poblaci&oacute;n es remunerada adecuada o inadecuadamente por el sistema productivo, provocando un cierto estilo de vida y nivel de marginalidad, que condiciona sus actitudes y aptitudes, generando, a su vez, problemas ambientales. </P> <B>    <P ALIGN="JUSTIFY">Pol&iacute;tica econ&oacute;mica y calidad del ambiente</P> </B>    <P ALIGN="JUSTIFY">Lo que sigue a continuaci&oacute;n es parte de un esfuerzo por cuantificar los posibles cambios en la calidad del ambiente, frente a diferentes pol&iacute;ticas econ&oacute;micas. La metodolog&iacute;a utilizada (Castellano, 1997) puede ser resumida de la siguiente manera: se analizan, como ejemplo, dos tipos de pol&iacute;tica econ&oacute;mica nacional posibles, en las que el &eacute;nfasis pasa de lo meramente econ&oacute;mico a una preocupaci&oacute;n adicional importante por lo social, neoliberal ortodoxa y neoliberal social.</P>     <P ALIGN="JUSTIFY">&#9;Estas pol&iacute;ticas se diferencian entre s&iacute; por el tratamiento que dan a las siguientes variables: nivel de privatizaci&oacute;n, liberaci&oacute;n de precios, liberaci&oacute;n de intereses, subsidios, apertura a las importaciones, apertura a la inversi&oacute;n extranjera, exportaci&oacute;n seg&uacute;n ventajas competitivas, nivel de impuestos, nivel de controles gubernamentales. Varios descriptores de estas pol&iacute;ticas son insumidos por un modelo econom&eacute;trico (Mata Mollejas, 1994), que genera cifras globales sobre el consumo final, la inversi&oacute;n, la variaci&oacute;n de existencias y la exportaci&oacute;n para un decenio. </P>     <P ALIGN="JUSTIFY">Esos totales son desagregados por sectores de la producci&oacute;n, y de acuerdo con la experiencia hist&oacute;rica y el vector de demanda final resultante es multiplicado por una matriz de Leontief inversa<SUP>3</SUP>, obteni&eacute;ndose un vector de la producci&oacute;n sectorial. La producci&oacute;n en cada sector es insumida, entonces, por una ecuaci&oacute;n, calculada aparte, que cuantifica la variaci&oacute;n correspondiente en el estado del ambiente. </P>     ]]></body>
<body><![CDATA[<P ALIGN="JUSTIFY">&#9;La variable dependiente, es decir, el estado del ambiente, ha sido el de las treinta y cinco subregiones geoecon&oacute;micas que integran el pa&iacute;s, calificando cada recurso natural de acuerdo con una encuesta entre expertos de primer orden. Las variables independientes seleccionadas se refieren a la capacidad de soporte del ambiente natural, la densidad de poblaci&oacute;n, el nivel de vida y la producci&oacute;n sectorial. </P>     <P ALIGN="JUSTIFY">&#9;De acuerdo con los resultados obtenidos, la pol&iacute;tica neoliberal ortodoxa resultar&iacute;a ambientalmente catastr&oacute;fica en funci&oacute;n del &eacute;nfasis indiscriminado en la explotaci&oacute;n de minerales y bosques, y el aumento masivo de la pobreza. La pol&iacute;tica neoliberal social, con mayor diversificaci&oacute;n de la producci&oacute;n y mejorando el nivel de vida de las mayor&iacute;as, resultar&iacute;a mucho mejor para la calidad del ambiente. </P> <B>    <P ALIGN="JUSTIFY">El an&aacute;lisis del flujo de materiales </P> </B>    <P ALIGN="JUSTIFY">El an&aacute;lisis (o contabilidad como tambi&eacute;n se le denomina) del flujo de materiales sustra&iacute;dos a la naturaleza por el hombre, en distintos pa&iacute;ses y momentos hist&oacute;ricos, constituye actualmente una manera de intentar comprender las m&uacute;ltiples interrelaciones de lo ambiental (Castellano, 2000). Puede ser visto como «un conjunto de m&eacute;todos para describir y analizar el metabolismo socioecon&oacute;mico». </P>     <P ALIGN="JUSTIFY">&#9;Cu&aacute;nta energ&iacute;a y materiales, cu&aacute;les materiales extraen de sus ambientes y c&oacute;mo los transforman, depende mucho de sus modos hist&oacute;ricos de subsistencia y &eacute;stos, a su vez, est&aacute;n &iacute;ntimamente relacionados con la tecnolog&iacute;a, de forma que se pueden describir «perfiles metab&oacute;licos caracter&iacute;sticos» para cada modo de subsistencia, y asociar cambios hist&oacute;ricos globales con cambios sustantivos en el metabolismo. Esto implica cambios sustantivos en la utilizaci&oacute;n de los recursos y cambios sustantivos en la degradaci&oacute;n del ambiente (Fischer-Kowalsky <I>et al</I>., 1999).</P>     <P ALIGN="JUSTIFY">&#9;Por su parte, el metabolismo socioecon&oacute;mico se refiere a la suma total de flujos materiales y energ&eacute;ticos hacia, dentro y desde un sistema socioecon&oacute;mico y sirve para producir y reproducir los elementos materiales del sistema socioecon&oacute;mico y, eventualmente, para producir excedentes para otros sistemas socioecon&oacute;micos.</P>     <P ALIGN="JUSTIFY">&#9;El m&eacute;todo utilizado parte de una lista de materiales predefinidos, dividida en tres grupos (extracci&oacute;n, importaci&oacute;n y exportaci&oacute;n) y, a su vez, en f&oacute;siles, minerales y biomasa, separando las cantidades directamente apreciables, de las «ocultas», entendiendo por «ocultos» aquellos materiales desperdiciados durante los procesos productivos o que constituyen insumos no expl&iacute;citos de otros materiales. </P>     <P ALIGN="JUSTIFY">&#9;La suma de los materiales extra&iacute;dos con los materiales importados, constituye el insumo directo de materiales (IDM) de un pa&iacute;s o regi&oacute;n; y al restarle las exportaciones, se obtiene el consumo dom&eacute;stico de materiales (CDM). Las relaciones entre el IDM y el CDM, por una parte, y el producto interno bruto y la poblaci&oacute;n, por otro, constituyen indicadores de la presi&oacute;n que ejerce ese pa&iacute;s o regi&oacute;n sobre la naturaleza. Se supone que dichas relaciones son caracter&iacute;sticas de cada tipo de pa&iacute;s y de cada momento hist&oacute;rico. </P>     <P ALIGN="JUSTIFY">&#9;La estimaci&oacute;n de los flujos ocultos constituye la parte m&aacute;s reveladora y m&aacute;s dif&iacute;cil de este enfoque, ya que pone de manifiesto la enorme cantidad de materiales naturales que suelen ser desperdiciados o sacados de sitio para generar todo tipo de problemas ambientales en zonas muy extensas y durante mucho tiempo. Pi&eacute;nsese, por ejemplo, que por cada tonelada de carb&oacute;n se remueven entre cuatro y seis toneladas de material est&eacute;ril, o que cada gramo de oro puede significar cuatro toneladas de tierra removida, o que cada tonelada de madera significa el doble en biomasa no utilizada. </P> <B>    <P ALIGN="JUSTIFY">La matriz ecosist&eacute;mica de insumo-producto</P> </B>    ]]></body>
<body><![CDATA[<P ALIGN="JUSTIFY">Los numerosos esfuerzos por cuantificar la relaci&oacute;n econom&iacute;a-ambiente han tomado dos direcciones muy claras y complementarias: primero, la inserci&oacute;n de «cuentas» de los recursos naturales dentro de los sistemas de cuentas nacionales, que permitan contrastar el crecimiento econ&oacute;mico con la degradaci&oacute;n (y eventualmente el mejoramiento) del capital natural que lo sustenta; y segundo, la valoraci&oacute;n de «externalidades» generadas por proyectos espec&iacute;ficos. </P>     <P ALIGN="JUSTIFY">&#9;En ambos casos, funcionan dos fen&oacute;menos que de alguna manera limitan ese avance: primero, los intentos mecanicistas por trasladar a este nuevo campo la teor&iacute;a microecon&oacute;mica con todas sus virtudes y aberraciones, encasillando a priori el pensamiento, y segundo, la evidente carencia de una visi&oacute;n conceptual e instrumental comprehensiva de la relaci&oacute;n econom&iacute;a-ambiente. Intentando disminuir esa carencia, el concepto m&aacute;s central de nuestra investigaci&oacute;n consiste en considerar al conjunto de recursos naturales que integran la naturaleza, como un capital que pertenece a la sociedad, capaz de producir bienes y servicios y por el cual &eacute;sta tiene derecho a que se le retribuya de alguna manera su participaci&oacute;n en los procesos econ&oacute;micos.</P>     <P ALIGN="JUSTIFY">&#9;A partir de este concepto, el instrumento utilizado ha sido una matriz de insumo-producto, a la que se a&ntilde;ade un sector preprimario, integrado por los recursos naturales. Como es sabido, en estas matrices cada fila corresponde a un sector de la producci&oacute;n y cada columna a un destino de esa producci&oacute;n: la demanda intermedia, integrada por ellos mismos, y la demanda final, integrada por el consumo, la inversi&oacute;n, la exportaci&oacute;n al resto del pa&iacute;s, la exportaci&oacute;n al resto del mundo y la variaci&oacute;n de existencias. </P>     <P ALIGN="JUSTIFY">&#9;Lo importante aqu&iacute; es que una matriz de insumo-producto es capaz de simular lo que ocurrir&iacute;a con la producci&oacute;n y el valor agregado de los distintos sectores, a partir de cambios en el consumo, la inversi&oacute;n o las exportaciones, como consecuencia de cambios en las pol&iacute;ticas gubernamentales, la estructura tecnol&oacute;gica o la estructura cultural. Al a&ntilde;adirle la naturaleza como ente capaz de producir bienes y servicios para ella misma y los sectores econ&oacute;micos, se abre la posibilidad, tambi&eacute;n, de simular la presi&oacute;n que sobre ella pueden ejercer esos mismos cambios. </P> <B>    <P ALIGN="JUSTIFY">&nbsp;</P>     <P ALIGN="JUSTIFY">CONCLUSIONES</P> </B>    <P ALIGN="JUSTIFY">La investigaci&oacute;n que hemos emprendido en relaci&oacute;n con el problema de la integralidad como envolvente y la relaci&oacute;n econom&iacute;a-ambiente como tema pr&aacute;ctico particularmente integrador, abarca ya cinco a&ntilde;os de esfuerzos discontinuos, aprovechando diferentes tipos de circunstancias en el contexto de la consultor&iacute;a y la docencia. Creemos haber establecido algunos criterios y enfoques, que hemos aplicado parcialmente en diversos casos, tanto reales como hipot&eacute;ticos. Por ahora, nuestras conclusiones principales son las siguientes:</P><DIR>      <P ALIGN="JUSTIFY">• El paradigma del an&aacute;lisis realmente integral est&aacute; lejos de haber sido alcanzado.</P>     <P ALIGN="JUSTIFY">• Sin embargo, pareciera que nos acercamos a medida que la vieja concepci&oacute;n cartesiana del mundo se desdibuja, se afirman las ideas en torno a su indivisibilidad y empiezan a desarrollarse instrumentos y t&eacute;cnicas de an&aacute;lisis apropiados.</P>     <P ALIGN="JUSTIFY">• En ese proceso de acercamiento, la noci&oacute;n tambi&eacute;n paradigm&aacute;tica del desarrollo sostenible resulta particularmente f&eacute;rtil en criterios y en m&eacute;todos para comprender y manejar la integralidad.</P>     ]]></body>
<body><![CDATA[<P ALIGN="JUSTIFY">• La complejidad de ese desarrollo es manejable mediante indicadores espec&iacute;ficos, cuyas interacciones pueden ser visualizadas a trav&eacute;s del an&aacute;lisis estructural propio de la planificaci&oacute;n actual.</P>     <P ALIGN="JUSTIFY">• Una familia particular de indicadores, los de Bossel, resulta universal para todo tipo de sistemas naturales o sociales, lo cual abre una puerta para su tratamiento simult&aacute;neo y complementario.</P>     <P ALIGN="JUSTIFY">• Dentro de la teor&iacute;a y la praxis del desarrollo sostenible, la comprensi&oacute;n y el manejo de la relaci&oacute;n econom&iacute;a-ambiente es crucial, no en un sentido determinista, sino como un pivote conceptual, metodol&oacute;gico y pr&aacute;ctico para articular coherentemente el resto de las realidades.</P>     <P ALIGN="JUSTIFY">• Consecuentemente, estamos proponiendo y ensayando tres enfoques instrumentales complementarios sobre dicha relaci&oacute;n: ecuaciones que vinculen el estado del ambiente de una regi&oacute;n con sus caracter&iacute;sticas naturales, sociales y econ&oacute;micas; el an&aacute;lisis de los flujos de materiales utilizados y su relaci&oacute;n con la poblaci&oacute;n y el producto; y matrices de insumo-producto que incluyen a la naturaleza como sector preprimario y pueden simular cambios en la econom&iacute;a a partir, tambi&eacute;n, de cambios econ&oacute;micos, tecnol&oacute;gicos o culturales. </P> <B>    <P ALIGN="JUSTIFY">&nbsp;</P></DIR>      <P ALIGN="JUSTIFY">REFERENCIAS BIBLIOGR&Aacute;FICAS</P>     <!-- ref --><P ALIGN="JUSTIFY">1.Bossel, Hartmut </B>(1997) «Derivando indicadores del desarrollo sostenible», Centro de Investigaci&oacute;n de Sistemas Ambientales de la Universidad de Kassel, Alemania.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=765873&pid=S1012-2508200200010000800001&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><P ALIGN="JUSTIFY">2.Capra, Fritjof </B>(1985) <I>El punto crucial</I>, Ediciones Integral, Espa&ntilde;a.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=765874&pid=S1012-2508200200010000800002&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><P ALIGN="JUSTIFY">3.Castellano, Hercilio</B> (1992) <I>El oficio del planificador</I>, Vadell Hermanos Editores, Caracas.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=765875&pid=S1012-2508200200010000800003&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><P ALIGN="JUSTIFY">4.Castellano, Hercilio</B> (1994) «Pol&iacute;tica econ&oacute;mica y conservaci&oacute;n del ambiente», Proyecto Ajuste Estructural y Ambiente, WWF, Universidad de Harvard, Cendes.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=765876&pid=S1012-2508200200010000800004&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><P ALIGN="JUSTIFY">5.Castellano, Hercilio</B> (1997) <I>Planificaci&oacute;n: herramientas para enfrentar la complejidad, la incertidumbre y el conflicto</I>, Cendes-Vadell Hermanos, Caracas.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=765877&pid=S1012-2508200200010000800005&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><P ALIGN="JUSTIFY">6.Castellano, Hercilio</B> (2000) «An&aacute;lisis del flujo de materiales. Nivel nacional», Proyecto Amazonas 21. Universidad de Viena y Centro de Estudios Ambientales de la Universidad Central de Venezuela.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=765878&pid=S1012-2508200200010000800006&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><P ALIGN="JUSTIFY">7.Fischer-Kowalsky, Marina</B> y <B>Weisz, Helga</B> «Society as Hybrid between Material and Symbolic Realms. Toward a Theoretical Framework of Society-Nature Interaction», en <I>Advances in Human</I> <I>Ecology</I>, volume 8, pp. 215-251, JAI Press Incorporated. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=765879&pid=S1012-2508200200010000800007&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><P ALIGN="JUSTIFY">8.Fischer-Kowalsky, Marina</B> <I>et al.</I> (1999) «Material Flow Accounting. Information Package for the Training Workshop in Austria».&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=765880&pid=S1012-2508200200010000800008&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><P ALIGN="JUSTIFY">9.Godet, Michel</B> (1997) <I>De la anticipaci&oacute;n a la acci&oacute;n</I>, Alfaomega.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=765881&pid=S1012-2508200200010000800009&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><P ALIGN="JUSTIFY">10.High Performance Company</B> (1995) «Introduction to Systems Thinking and Ithink, The Visual Thinking Tool for the 90», Hanover, USA.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=765882&pid=S1012-2508200200010000800010&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><P ALIGN="JUSTIFY">11.Mata Mollejas, Luis</B> (1994) <I>Modelo de simulaci&oacute;n de la econom&iacute;a venezolana</I>, Cendes, Caracas.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=765883&pid=S1012-2508200200010000800011&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><P ALIGN="JUSTIFY">12.Margalef, R.</B> (1980) <I>La biosfera, entre la termodin&aacute;mica y el juego</I>, Editorial Omega, Barcelona.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=765884&pid=S1012-2508200200010000800012&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><P ALIGN="JUSTIFY">13.Margalef, R.</B> (1990) <I>Din&aacute;mica de los ecosistemas. ¿Hacia d&oacute;nde camina el planeta?</I>, Fundaci&oacute;n Universidad-Empresa, Madrid.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=765885&pid=S1012-2508200200010000800013&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><P ALIGN="JUSTIFY">14.Morin, Edgar </B>(1983) <I>El paradigma perdido</I>, Editorial Kair&oacute;s, Barcelona. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=765886&pid=S1012-2508200200010000800014&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><P ALIGN="JUSTIFY">15.Novo, Mar&iacute;a</B> (1997) «El an&aacute;lisis de los problemas ambientales: modelos y metodolog&iacute;a», en <I>El</I> <I>an&aacute;lisis interdisciplinar de la problem&aacute;tica ambiental</I>, Fundaci&oacute;n Universidad-Empresa, Madrid.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=765887&pid=S1012-2508200200010000800015&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><P ALIGN="JUSTIFY">16.Prigogine, Ilya</B> (1983) <I>¿Tan s&oacute;lo una ilusi&oacute;n? Una exploraci&oacute;n del caos al orden</I>, Editorial Tusquets, Barcelona.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=765888&pid=S1012-2508200200010000800016&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><P ALIGN="JUSTIFY">17.Rosnay Joel de</B> (1986) <I>El macroscopio</I>, Ediciones Integral, Espa&ntilde;a.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=765889&pid=S1012-2508200200010000800017&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><P ALIGN="JUSTIFY">18.Senge, Peter</B> (1990) <I>La quinta disciplina</I>, 1ra. edici&oacute;n, Editorial Granica, Barcelona.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=765890&pid=S1012-2508200200010000800018&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><P ALIGN="JUSTIFY">19.Velasco, Francisco Javier </B>(2000) <I>Naturaleza y sociedad. Cr&iacute;tica del discurso biodeterminista,</I> Cendes, Serie Menci&oacute;n Publicaci&oacute;n, Caracas. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=765891&pid=S1012-2508200200010000800019&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><P ALIGN="JUSTIFY">20.Wagensberg, J.</B> (1985) <I>Ideas sobre la complejidad del mundo</I>, Editorial Tusquets, Barcelona.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=765892&pid=S1012-2508200200010000800020&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><P ALIGN="JUSTIFY">23.World Economic Forum</B> (2000) «Pilot Environmental Sustainability Index. An Initiative of the Global Leaders for Tomorrow Environmental Task Force», febrero. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=765893&pid=S1012-2508200200010000800021&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><P ALIGN="JUSTIFY">&nbsp;</P> <B>    <P ALIGN="JUSTIFY">NOTAS</P><DIR>  </B>    <P ALIGN="JUSTIFY">1&#9;Que &eacute;l llama «La quinta disciplina».</P>     ]]></body>
<body><![CDATA[<P ALIGN="JUSTIFY">2&#9;La habilidad para interrelacionar variables mentalmente, mientras se emiten murmullos y se mira hacia arriba. </P>     <P ALIGN="JUSTIFY">3&#9;La matriz de Leontief resulta de restar la matriz de coeficientes t&eacute;cnicos de una matriz unidad, en el proceso de utilizar la matriz de insumo-producto. Por su parte, la matriz de coeficientes t&eacute;cnicos resulta de dividir cada insumo de un sector por la producci&oacute;n total del mismo. </P></DIR>      ]]></body>
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