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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Forjando una estrategia alternativa en México para aprovechar el comercio mundial]]></article-title>
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<abstract abstract-type="short" xml:lang="en"><p><![CDATA[International trade is a discriminatory process accentuating polarization within and among nations. After examining the ways in which integration in the Americas heightens these problems, this article describes an alternative framework for the productive incorporation of significant groups of communities into the global economy. The strategy for sustainable regional resource management explicitly aims to overcome rural marginalization, contributing to reduce the force of the underlying drivers of social conflict. The strategy includes activities to strengthen four fundamental pillars: autonomy, self-sufficiency, productive diversification and ecosystem preservation. The activities ensure the fulfillment of basic needs while creating new opportunities for participation in international trade under more advantageous terms.]]></p></abstract>
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</front><body><![CDATA[ <p align="center"><b><font size="4">Forjando una estrategia alternativa en México para aprovechar el comercio  mundial*</font></b></p>     <p align="center">DAVID BARKIN</p>     <p align="justify"><b>Resumen </b></p>     <p align="justify">El comercio internacional es un proceso discriminatorio que acentúa la  polarización dentro de, y entre las naciones. Después de examinar la forma en  que la integración en las Américas intensifica estos problemas, se describe un  marco alternativo para la inserción productiva de grupos importantes de  comunidades en la economía global.</p>     <p align="justify">La estrategia para el manejo sustentable de los recursos regionales busca  explícitamente superar la marginación rural, contribuyendo a reducir la fuerza  de los agentes causales de los conflictos sociales, e incluye actividades para  fortalecer cuatro columnas fundamentales: autonomía, autosuficiencia,  diversificación productiva y conservación del ecosistema. Las actividades  aseguran la satisfacción de las necesidades básicas, y la creación de  oportunidades para participar en el mercado mundial en condiciones más  ventajosas.</p>     <p align="justify"><b>Palabras clave</b>: Tratado de Libre Comercio de América del Norte (Tlcan) / Vía alternativa /  Autonomía / Autosuficiencia / Diversificación productiva / Manejo del ecosistema  / México</p>     <p align="justify"><b>Abstract</b></p>     <p align="justify">International trade is a discriminatory process accentuating polarization within  and among nations. After examining the ways in which integration in the Americas  heightens these problems, this article describes an alternative framework for  the productive incorporation of significant groups of communities into the  global economy.</p>     <p align="justify">The strategy for sustainable regional resource management explicitly aims to  overcome rural marginalization, contributing to reduce the force of the  underlying drivers of social conflict. The strategy includes activities to  strengthen four fundamental pillars: autonomy, self-sufficiency, productive  diversification and ecosystem preservation. The activities ensure the  fulfillment of basic needs while creating new opportunities for participation in  international trade under more advantageous terms.</p>     <p align="justify"><b>Key words</b>: North American Free Trade Agreement (Nafta) / Alternative way / Autonomy / Self-sufficiency  / Productive diversification / Ecosystem management / Mexico</p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify">RECIBIDO: JUNIO 2004</p>     <p align="justify">ACEPTADO: JULIO 2004</p>     <p align="justify">En este artículo ofrecemos una interpretación de varios proyectos en proceso de  implementación en México que sugieren la posibilidad de construir alternativas  al modelo dominante de globalización. Después de examinar críticamente la  dinámica del comercio internacional, que excluye a gran parte de los países de  sus beneficios, examinamos varios ejemplos de proyectos en los cuales grupos  locales están forjando nuevas estructuras productivas para fortalecer sus  sociedades y economías. El resultado, en el que están participando partes  significativas de la sociedad nacional, es un nuevo modelo de acumulación que  contribuye a la autonomía de muchos grupos indígenas y campesinos. Los ejemplos  presentados a continuación dan cuenta de la amplitud de los movimientos  encauzados a encontrar alternativas a la globalización dominante.</p>     <p align="justify"><b>Las dinámicas de la economía internacional </b></p>     <p align="justify">El comercio internacional es un mecanismo para el intercambio discriminatorio  entre socios desiguales. Esta afirmación heterodoxa no es necesariamente la  conclusión de un análisis marxista de la economía global. Hace casi medio siglo  Raúl Prebisch (1971) presentó un análisis persuasivo sobre el funcionamiento de  la economía internacional, mostrando evidencia de que la evolución de los  precios en los mercados creaba una estructura envolvente de precios relativos  que castigaba a países del Sur, en comparación con sus socios comerciales más  ricos.<sup>1</sup> Sin detenernos en los detalles de ese análisis, baste señalar  una serie de factores importantes que limitan la difusión de los beneficios que  tanto pregonan los economistas neoclásicos: 1) la evolución de las estructuras  de mercado, que castigaron la menor elasticidad de la oferta de productos  agrícolas y materias primas, cuya exportación era generalmente controlada por  capital extranjero, en comparación con las mayores elasticidades de los bienes  manufacturados en los países del Norte; 2) tecnologías cambiantes y  productividad creciente ocasionaron que los bienes manufacturados pudieran  producirse con menos mano de obra y menores insumos de energía y materiales;<sup>2</sup>  3) el funcionamiento de la Ley de Engel, que establece que la demanda de  necesidades básicas será mucho menos elástica en términos de los ingresos que la  demanda de los productos manufacturados, en especial los servicios, exacerbando  las tendencias desfavorables en la evolución de los precios aun si los mercados  fueran perfectamente competitivos.</p>     <p align="justify">Aunque los profesionales de la economía han dedicado esfuerzos considerables a  desacreditar este análisis –y en general el trabajo original en la Cepal–,  muchos de los países en desarrollo todavía enfrentan términos de intercambio  desfavorables. De hecho, incluso ahora, cuando la plataforma de producción para  la exportación se ha expandido en casi todos los países del Tercer Mundo para  incluir productos manufacturados, podría argüirse que los términos desfavorables  están todavía más presentes. Ya no es simplemente una cuestión de la evolución  de los precios de las materias primas y los bienes primarios. Ahora, conforme la  maquila de bienes de consumo en el extranjero se difunde rápidamente, creando  nuevos grupos sociales dentro de la fuerza laboral, el deterioro general de los  estándares reales de vida acentúa el movimiento desfavorable en los términos  comerciales, presionando para que las naciones adopten programas de  devaluaciones y de restricciones en las rentas para los recursos naturales no  renovables, además de las reducciones en los salarios reales con el fin de  atraer inversión extranjera. Como resultado, con la muy aclamada diversificación  económica y modernización, que acompañan a la integración económica  internacional, en realidad se ha ampliado el horizonte en que funciona el  deterioro de los términos de intercambio.</p>     <p align="justify">Los problemas con el comercio internacional tienen, sin embargo, un mayor  alcance que los efectos de los precios señalados en los análisis de la Cepal. La  economía internacional penetra en todos los aspectos de la vida social. Su  creciente influencia en comunidades aparentemente independientes y aisladas es  poco entendida en los estudios que tratan sobre el cambio rural, y virtualmente  inexistente en las discusiones sobre sustentabilidad. No obstante, la expansión  internacional ha transformado las sociedades locales en economías duales:  sociedades con un sector capitalista y otro sector funcionado con base en  sistemas locales de acumulación.<sup>3</sup> Este proceso global está creando,  de manera sistemática, estructuras que polarizan las regiones y aceleran los  procesos, amenazando el bienestar social y el medio ambiente. </p>     <p align="justify">Durante siglos, la expansión del mercado mundial ha dejado su huella en las  sociedades locales y en los ecosistemas (a este respecto pueden verse los  ejemplos señalados por Wolf, 1987). Olas interminables de auge y crisis  caracterizan este proceso en Latinoamérica y en todo el Tercer Mundo. Muchos de  los primeros productores y comerciantes que introdujeron cultivos y crearon  nuevos mercados para los productos en boga se hicieron inmensamente ricos.  Atraídos con promesas de vastos mercados y enriquecimiento personal, olas  sucesivas de productores han imitado los éxitos iniciales plantando algodón,  granos, frutas tropicales, café, chile e innumerables otros cultivos, pero en  menor escala y con menos recursos que sus predecesores. Conforme avanzó el  proceso, fue mayor el número de personas que fracasaron en sus intentos de  producir y comercializar productos con rentabilidad.<sup>4</sup></p>     <p align="justify">En muchos países del Tercer Mundo, las presiones externas y las políticas  nacionales han obstaculizado que los campesinos de las comunidades pobres sigan  cultivando los productos que cubren sus necesidades básicas. Los efectos de este  proceso han sido devastadores: una baja productividad y el deterioro de las  condiciones ambientales hacen difícil que trabajadores y campesinos puedan  competir con los productores externos, quienes tienen mejor financiamiento,  cuentan con apoyo institucional para capacitar a los trabajadores, tienen un  acceso inmediato a los avances tecnológicos y pueden depender de sistemas  integrales de mercadeo para distribuir sus productos. El resultado es que en el  mundo subdesarrollado se importan alimentos y las familias rurales se empobrecen  cada vez más (Barkin y otros, 1991). La pérdida de la autosuficiencia  alimentaria magnifica el impacto que tiene la competencia internacional,  ejerciendo presión para que muchas personas emigren a otros países en busca de  un ingreso suficiente para comprar comida. Para aquellos que permanecen en sus  países, la tarea de mantener los –cada vez más frágiles– ecosistemas a los  cuales han sido relegados resulta una empresa avasalladora, que se complica por  tener un acceso restringido al crédito y carecer de asistencia tecnológica y  acceso a los insumos productivos. </p>     <p align="justify">En sentido contrario, los productores contratados por los agronegocios ocupan  las mejores tierras, sembrando productos de exportación y/o transformando las  llanuras en pastizales. Esta tendencia usualmente es celebrada en los círculos  de la comunidad financiera internacional, lo cual refleja el éxito en los  esfuerzos para reestructurar la producción, coaccionando a los gobiernos  alrededor del mundo o persuadiéndolos de que esa transformación les permitirá  sacar provecho de las ganancias de la especialización en el comercio mundial,  proceso que casi nunca ocurre en la realidad. Este nuevo orden es  particularmente evidente en varios movimientos para promover la integración  regional que reflejan los rápidos cambios que están afectando las economías  nacionales. Los productores locales alrededor del mundo se encuentran amenazados  por la disciplina impuesta por el fantasma de las importaciones. </p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify">Las corporaciones transnacionales florecen en este nuevo régimen. Su  desplazamiento hacia el Sur es parte de una estrategia global para explotar  materias primas abundantes y bajos costos de producción, y garantizar su acceso  a los mercados emergentes. Aunque las corporaciones transnacionales generan  nuevos empleos, éstos rara vez son suficientes para contrabalancear el  desplazamiento masivo de personas desarraigadas de las industrias tradicionales  y de las tareas rurales. En casi toda Latinoamérica el ajuste económico nacional  de tipo estructural redujo el empleo o canalizó a las personas a colocaciones  precarias y temporales con bajos ingresos, con una pérdida generalizada en los  niveles de vida y una disminución de los indicadores del bienestar social (Veltmeyer  y O’Malley, 2003). El resultado es la transformación profunda y rápida de estas  sociedades, rompiendo cadenas productivas (sistemas industriales de producción  industrializada) e imponiendo sistemas especializados de producción para la  exportación y de maquila. </p>     <p align="justify">Estas tendencias son comunes en todos los productores del sector primario y gran  parte de la industria. Los campesinos son arrancados de sus cultivos básicos y  se ven obligados a reorganizarse para la producción especializada. Las zonas  pesqueras nacionales y la pesca a mar abierto ocasionan problemas de  sobreexplotación, mientras que los manglares son destruidos y los ecosistemas  costeros se encuentran amenazados por la contaminación proveniente de la intensa  acuacultura; la demanda comercial lleva a los gobiernos a transferir los  derechos de pesca pertenecientes a las comunidades tradicionales (McGinn, 1999).  Los leñadores enfrentan la competencia de productos de madera importados, y se  ven forzados a intensificar la tala aun estando conscientes de que están  excediendo la capacidad de las regiones para soportar nuevos niveles de  extracción (Place, 1993).</p>     <p align="justify">Los productores industriales pequeños y medianos, como los campesinos y las  comunidades indígenas, son incapaces de competir en sus mercados locales con  productos similares importados de otras partes del mundo. Los productores que se  han transformado en comerciantes han encontrado que es más fácil y más rentable  importar bienes de consumo básico del mercado global que establecer  instalaciones industriales competitivas y modernas. Los obstáculos que enfrentan  van desde una información y asesoría tecnológica inadecuadas, hasta créditos  costosos y limitados y graves trabas burocráticas. </p>     <p align="justify">El movimiento hacia el libre comercio internacional ocurrió simultáneamente con  el proceso de integración regional. Los mecanismos de mercado, distorsionados  por varias formas de corrupción y de control monopolista, remplazaron a los  organismos nacionales regulatorios, permitiendo una mayor libertad para el  capital, y cediendo las decisiones de inversión de los grupos empresariales. La  competencia entre grupos financieros ha surgido conforme éstos aprovecharon las  oportunidades ofrecidas por la economía internacional para crear nuevas  industrias y modernizar las viejas, traer nuevas tecnologías, resolver viejos  problemas y reposicionar a la sociedad y a la gente para confrontar los retos de  la competencia internacional. La banca multilateral de desarrollo (Banco Mundial  y Banco Interamericano de Desarrollo-BID) empezó a financiar los cambios  institucionales y productivos necesarios para impulsar docenas de países al  mercado mundial, y abrir servicios públicos locales antes protegidos, como el  agua potable y los sistemas de salud y de pensiones, a la inversión  internacional. </p>     <p align="justify">Este nuevo enfoque de manejo de la economía internacional creó las condiciones  para que los concesionarios privados (usualmente corporaciones extranjeras) se  beneficiaran generosamente atendiendo las demandas del mercado internacional,  siendo un nuevo grupo de consumidores locales prósperos los principales  beneficiarios de la nueva estrategia. Los programas para financiar la deuda y  los programas de ajuste estructural y consejos monetarios fueron sólo algunas de  las recetas políticas prescritas para los gobiernos del Sur. El fortalecimiento  de los mercados locales de capital (especialmente las bolsas de valores) fue  también una prioridad, abriendo otra vía de vulnerabilidad, en la medida en que  los movimientos especulativos de capital podían influir de manera inmediata en  las decisiones de producción. Latinoamérica sintió rápidamente los efectos  desestabilizadores de estos movimientos de capital: los financieros  internacionales impusieron severas restricciones a la capacidad de los gobiernos  nacionales para promover un ritmo elevado de crecimiento económico o  redistribuir los beneficios de una manera más amplia, y extrajeron costos  particularmente altos de los trabajadores y los campesinos.</p>     <p align="justify">Para México, optar por un acuerdo de libre comercio con Estados Unidos y Canadá  –el Tratado de Libre Comercio de América del Norte (Tlcan) que entró en vigor en  1994– implicó grandes cambios institucionales y transformaciones profundas en su  estructura productiva. Sólo ahora, más de un decenio después del inicio del  Tlcan, podemos apreciar mejor el impacto de esas modificaciones. Tal vez lo más  comentado en su momento fue la enmienda constitucional que, en esencia, terminó  con la reforma agraria: en aras de crear un mercado de la tierra rural y  modernizar la agricultura, se modificó la legislación surgida de la reforma  agraria mexicana, confiriéndole a los campesinos la posibilidad de vender las  parcelas que sus antepasados habían recibido a perpetuidad.</p>     <p align="justify">También se implementaron programas de privatización, y antes de la apertura del  Tratado el sector público iba muy adelantado en el camino de desprenderse de  varios de sus bienes productivos más valiosos, entre ellos el sistema bancario  (que había sido nacionalizado en 1982), los ferrocarriles, la industria  azucarera y los teléfonos.<sup>5</sup> La infraestructura pública se subastó a  concesionarios privados (incluidos los puertos, los aeropuertos y el nuevo  sistema de carreteras). Se abrogaron las restricciones para la inversión  extranjera, abriendo paso a la entrada de nuevos inversionistas en los sectores  financieros y en otras actividades prioritarias. Sin entrar en detalles, cada  aspecto de este proceso ha estado plagado de problemas: muchas concesiones  quedaron en bancarrota y tuvieron que ser recuperadas por el Estado, mientras  que otras requirieron subsidios adicionales. Revelaciones sobre favoritismo y  corrupción abierta han sido ampliamente divulgadas, y todavía están en litigio  muchas demandas legales de competidores internacionales en contra de las  reguladoras mexicanas por preferencias hacia los ciudadanos nacionales, violando  los acuerdos internacionales.</p>     <p align="justify">Sin embargo, para los mexicanos los cambios de mayor alcance estaban en el  desmantelamiento indiscriminado de la estructura productiva tradicional y su  reorientación hacia los mercados de exportación. Después de décadas de la  política de substitución de importaciones, las autoridades se embarcaron en una  apertura acelerada de la economía hacia el mercado y la inversión  internacionales. Literalmente decenas de miles de pequeñas empresas se vieron  forzadas a cerrar porque eran incapaces de enfrentar las presiones competitivas  y no eran candidatas para los apoyos financieros que el gobierno ofreció para  algunas empresas más grandes. En la década posterior a la crisis de 1982,  alrededor de 1.9 millones de personas (de una fuerza de trabajo de 40 millones)  perdieron sus empleos en las pequeñas empresas, mientras se creaban un millón de  puestos de trabajo en los nuevos sectores de manufactura dinámica: la maquila  (operaciones de ensamblaje para la exportación) y la industria automotriz. Los  intentos de estimular las industrias electrónicas y farmacéuticas del país  fueron en vano. Para el cambio de siglo, los nuevos sectores empleaban alrededor  de 1.7 millones de personas. </p>     <p align="justify">Este cambio no sólo causó una reestructuración del sector productivo, sino  también un cambio profundo en las relaciones de México con la economía global: a  diferencia de las empresas que cerraron, estas nuevas plantas están íntimamente  vinculadas al mercado internacional, y su funcionamiento depende de la  importación de partes y tecnología; además, están organizadas con una  administración muy estrecha y cuentan con redes de infraestructura para su  correcto funcionamiento. Así, la reducción de la demanda interindustrial dentro  del país redujo los efectos locales (el efecto multiplicador) del crecimiento  productivo. Esta sensibilidad se hizo patente en 2001, cuando nuevos reajustes  en la economía mundial llevaron al despido de la cuarta parte de la planta  laboral en la maquila. Muchos de esos empleos fueron relocalizados en China. </p>     <p align="justify">Otra dimensión de este proceso fue la reubicación del locus dinámico del  crecimiento económico fuera de la meseta central del país, alrededor de la  Ciudad de México, hacia los territorios semiáridos del norte, cercanos a la  frontera con EE UU e históricamente los menos poblados. Esta transferencia  geográfica ha tenido repercusiones enormes en varios aspectos de la vida: desde  la ilegalidad asociada con el narcotráfico en varios segmentos de la sociedad,  hasta la sobreexplotación de los sistemas acuíferos y la proliferación de los  problemas ambientales, con importantes mermas en la calidad de la vida de los  residentes en los dos lados de la frontera. Quizá lo más significativo es el  impacto que este cambio ha tenido en la estructura social de otras partes del  país, ya que la nueva fuerza laboral tiene que ser reclutada en comunidades del  centro y el sur. Esta emigración interna ocurre como una repuesta a las nuevas  oportunidades de empleo, pero deja despobladas a muchas comunidades. </p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify">La cambiante estructura social y económica ha estado acompañada de un deterioro  significativo en los estándares de vida de la mayoría de los mexicanos. Aun  antes del comienzo de la integración económica internacional con el anuncio del  descubrimiento de vastas reservas de petróleo, los salarios reales bajaron por  una serie de políticas draconianas que revirtieron los aumentos de ingreso  laboral obtenidos durante casi medio siglo del «milagro mexicano», que logró  tasas de crecimiento económico de cerca del 6 por ciento por año. Hoy, más de un  cuarto de siglo después del comienzo del primero de muchos momentos de  inestabilidad económica, el poder adquisitivo del salario mínimo es 75 por  ciento menor que su valor en su cenit en 1976. Aunque la tasa de desempleo es la  más baja en el mundo (debido, en gran medida, a la forma en que es calculada y a  la carencia de programas de apoyo social a los desempleados), la pobreza se ha  expandido. ¡Hoy se debate si afecta al 50 o al 75 por ciento de la población! </p>     <p align="justify"><b>El camino alternativo </b></p>     <p align="justify">En vista de esta evolución en la sociedad mexicana, no es extraño que un gran  número de personas esté buscando estrategias alternativas para la supervivencia  familiar. El levantamiento zapatista en enero de 1994, simultáneo al  establecimiento del Tlcan, fue un surgimiento abrupto de los miedos de muchos,  preocupados por su grave situación. Las demandas del pequeño grupo de indígenas  de Chiapas, que tan efectivamente lograron tener eco en el escenario mundial, no  eran particularmente radicales en el contexto de la historia mexicana. De hecho,  los zapatistas demandaban los mismos beneficios y privilegios que otros  segmentos de la sociedad habían adquirido en cierta medida durante los más de  setenta años de historia posrevolucionaria: el derecho a tener títulos de  propiedad de sus tierras, cierto grado de autogobierno y autonomía cultural  dentro de las normas de la convivencia nacional, y la capacidad de implementar  un programa local de supervivencia y reconstrucción económica (Collier, 1994;  Harvey, 1998). </p>     <p align="justify">Después de la aparición de los zapatistas, se creó una nueva organización –el  Congreso Nacional Indígena (CNI)– para dar voz a las demandas de otras  poblaciones indígenas.<sup>6</sup> La demanda fundamental fue de autonomía, una  palabra que ha adquirido gran complejidad, ya que los partidos en disputa  (grupos indígenas y el gobierno) le asignan significados diferentes. Brevemente,  y en la voz del CNI, autonomía es el derecho de autogobernarse y de tener  integridad cultural, ratificando las diferencias entre las personas, pero  siempre dentro del contexto de la nación a la cual pertenecen; su lema «nunca  más un México sin nosotros» es una reafirmación de esta demanda. El gobierno,  tomando como suyos los temores de las elites dominantes en Chiapas, y sus  intereses militares y comerciales, insistió en que no podía permitir los  movimientos separatistas porque estaban fragmentando la médula creadora de la  cultura nacional que había sido construida, de manera cuidadosa, durante más de  ochenta años. </p>     <p align="justify">En los márgenes de esta disputa, pero siendo buena parte de la misma, grupos  importantes de la sociedad mexicana han buscado cautelosamente formas para  forjar sus propias estrategias. Estas estrategias no son simples maquinaciones  de familias que buscan una salida frente a la baja de los salarios y la  situación de deterioro en el empleo. Por el contrario, son manifestaciones  concretas donde se considera que la búsqueda de un empleo proletario dejó de ser  viable y que la vuelta a las formas tradicionales de cooperación, organizadas  alrededor de mecanismos para el manejo del ecosistema, podría ofrecer una  seguridad mayor y una mejor calidad de vida. La evidencia de esta interpretación  abunda una vez que cambiamos el marco de referencia e investigamos las razones  por las cuales millones de mexicanos están emigrando temporalmente para  encontrar trabajo en otras partes de México o en los EE UU, mandando miles de  millones de dólares hacia sus lugares de origen; dinero que se requiere para la  mera subsistencia de las familias, pero que también es esencial para consolidar  las organizaciones comunitarias y el control local sobre los recursos  productivos y los ecosistemas.<sup>7</sup> Las personas están encontrando formas  para fortalecer sus comunidades; formas para asegurarse de que sus familias  puedan permanecer en las áreas rurales, no sólo como unidades nucleares, sino  también como elementos de colectividades dinámicas que buscan una nueva relación  entre sus regiones y con la nación a la cual desean seguir perteneciendo. En  lugar de abandonar sus comunidades e ir a ciudades en crecimiento, como lo  hicieron las generaciones previas, la población rural mexicana está asumiendo la  responsabilidad de construir alternativas viables desde sus propias regiones. </p>     <p align="justify">De frente a la adversidad generada por las políticas macroeconómicas de la  integración internacional, están emergiendo nuevos enfoques a lo largo de  México. A pesar de políticas que desalientan el regreso al campo y que hacen que  la siembra de la milpa (forma tradicional de policultivo de maíz con otros  productos como fríjol y calabaza, y decenas de subproductos cultivados o  silvestres) sea algo de lo cual no se puede obtener ganancia económica, la  producción básica de alimentos continúa siendo importante y creciente, mientras  que la búsqueda de nuevas actividades productivas está contribuyendo a una  diversidad creciente de productos y oportunidades. En un medio en el cual las  organizaciones e incluso las tradiciones culturales sufren ataques políticos o  se encuentran amenazadas por la expansión del mercado global, es sorprendente  percibir una nueva vitalidad en estas regiones, un nuevo compromiso de defender  y fortalecer sus instituciones y sus sistemas de producción.</p>     <p align="justify">El resultado de este proceso es que, a pesar de la carencia de una racionalidad  productiva, las sociedades campesinas e indígenas siguen existiendo y producen  muchos de sus productos tradicionales, principalmente para el consumo local, y  reproducen sus propias estructuras sociales. Aunque el censo reporta una  población rural de 22 millones de personas, basándose en una definición  anticuada de comunidades con menos de 2.500 habitantes, consideramos que existen  por lo menos 30 millones de personas viviendo y trabajando en el campo. Por  consiguiente, es evidente que el paisaje rural mexicano se encuentra poblado por  grupos comprometidos en la defensa y el fortalecimiento de sus tradiciones, en  un mundo que exige una creatividad activa y creciente para asegurar la mera  supervivencia. La revisión de diversas experiencias nos ha guiado para  identificar cuatro principios fundamentales que las diversas estrategias  adoptadas por estas comunidades tienen en común: </p>     <p align="justify"><font face="Times New Roman">• </font>Autonomía</p>     <p align="justify"><font face="Times New Roman">• </font>Autosuficiencia</p>     <p align="justify"><font face="Times New Roman">• </font>Diversificación productiva</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="Times New Roman">• </font>Conservación ecosistémica</p>     <p align="justify">Estos principios no sólo incluyen actividades culturales y productivas, también  son nuevas formas de organización social con la necesidad de un autogobierno  local, así como habilidad para negociar con autoridades regionales y nacionales.  Implican un nuevo modelo de acumulación basado en una elevación y  diversificación de la capacidad de producción y la provisión de satisfactores  básicos. Esta es la esencia de la nueva ruralidad.</p>     <p align="justify"><b>La diversificación productiva </b></p>     <p align="justify">En nuestros días es evidente la nueva dirección que está tomando el activismo  rural. Las estrategias tradicionales para la organización y la producción local  ya no son suficientes para asegurar el bienestar de las comunidades rurales. Las  demandas revolucionarias por más tierras caen en oídos sordos. Aunque los  patrones históricos de cultivo no son redituables en términos estrictamente  contables, las personas continúan la siembra de variedades locales de cultivos  tradicionales porque tienen mejor gusto y son una parte esencial de sus  prácticas culturales (Barkin, 2002). Pero deben encontrarse nuevas actividades  que provean el ingreso para tener una mejor calidad de vida. Estos grupos dan  por sentado que la prioridad es asegurar la «soberanía alimentaria», en vez de  admitir la fórmula de la seguridad alimentaria del neoliberalismo, que acepta  una dependencia del comercio exterior para satisfacer las necesidades básicas de  la población. </p>     <p align="justify">En las páginas subsecuentes expondremos algunas de las formas en que las  comunidades indígenas están enfrentando los nuevos desafíos para mantener la  tradición, mientras realizan la diversificación productiva. Aunque la emigración  por un empleo, que por lo general dura varios años, es parte integral de estas  estrategias, y con frecuencia está guiada por instituciones comunales de  cooperación y responsabilidad, nos concentraremos en aquellas actividades  conformadas por procesos locales de toma de decisiones. </p>     <p align="justify">Los ejemplos descritos más adelante ilustran una variedad de aproximaciones  adoptadas por personas que fueron afectadas directamente por la integración  regional, ya sea porque las fuerzas globales están operando en sus regiones o  porque han reaccionado y buscan formas de reforzar sus tradiciones culturales.  En el Istmo de Tehuantepec, por ejemplo, existen proyectos alternativos de las  comunidades locales que buscan protegerse del proyecto oficial –el Plan  Puebla-Panamá– que pretende transformar la región en un corredor para el  transporte interoceánico y para la inversión mexicana en Centroamérica, así como  en un nuevo sitio para la maquila con mano de obra aún más barata.<sup>8</sup>  Aunque las comunidades no han concebido un programa de desarrollo regional  integral, los esfuerzos para coordinar sus acciones reflejan un compromiso  inarticulado para moldear un futuro alternativo para la región, creando  oportunidades para que cada comunidad determine cómo su experiencia, tradiciones  y el conocimiento de su reserva ecológica pueden contribuir a diversificar la  producción.<sup>9</sup> Asimismo, en la parte central de México las comunidades  han sido afectadas profundamente por el proceso de integración: históricamente  los envíos de dinero de los emigrantes han sido un factor importante en contra  de la integración total dentro de la fuerza proletaria laboral. Ahora las  comunidades buscan nuevas vías para diversificar la producción y consolidar las  organizaciones regionales.</p>     <p align="justify"><b>La reserva campesina de la biosfera en Las Chimalapas</b></p>     <p align="justify">El bosque tropical de Las Chimalapas tiene alrededor de 600.000 hectáreas en la  parte sur de Oaxaca, colindando con Chiapas y próximo al Istmo de Tehuantepec.  En décadas recientes, la región ha sido objeto de numerosos intentos de  implementar programas de desarrollo para aprovechar la abundancia de agua y  recursos forestales. A finales de los años ochenta, la comunidad científica en  México quería crear una reserva de la biosfera manejada profesionalmente según  las reglas del programa de la Unesco «El hombre y la biosfera», con el fin de  proteger al área de una mayor degradación. En respuesta, la comunidad indígena  de El Zoque, que ha habitado el área desde antes de la conquista española,  propuso como alternativa que la comunidad manejara la reserva, canalizando los  recursos para su sustento y asumiendo la responsabilidad del entrenamiento  profesional, para ser capaces de colaborar con extranjeros que tal vez quisieran  dirigir una investigación y asistir a programas de conservación. Pese a todo,  los gobiernos locales se opusieron, incitando a ganaderos, agricultores y otros  grupos a invadir la región para provocar un conflicto y detener el proyecto  campesino, ya que sospechaban que su propuesta conferiría demasiada  independencia política (autonomía) a los veinticinco mil miembros de la  comunidad local. El Ejecutivo nacional y los gobiernos locales apoyaron las  invasiones ilegales de las tierras comunales para la explotación comercial, en  un intento de neutralizar la estrategia indígena y dividir a la comunidad. </p>     <p align="justify">En vista de este callejón sin salida, partes importantes de la comunidad de El  Zoque, con el apoyo político de grupos ambientalistas nacionales y la asistencia  financiera del gobierno inglés,<sup>10</sup> empezaron a implementar un programa  de conservación administrado por los campesinos. Miembros de la comunidad fueron  seleccionados para entrenarse en la Universidad Nacional como biólogos, y en el  manejo de recursos forestales e hidráulicos en escuelas técnicas. Las  comunidades han iniciado programas de investigación en colaboración con  profesionales y estudiosos de numerosas organizaciones científicas, mientras  siguen mejorando su capacidad para proteger los bosques del fuego y de las  invasiones de los rancheros. También han empezado una siembra selectiva de  viveros para ciertas especies de árboles que se encuentran en extinción. Y se ha  implementado un pequeño programa de ecoturismo para proveer a los habitantes de  un ingreso adicional y generar una base amplia para la comprensión del concepto  de conservación local administrada; este programa está a disposición de gente de  fuera que se interese. </p>     <p align="justify">Aunque la oposición a estas iniciativas independientes continúa, y se  intensifica en momentos en que las condiciones políticas son propicias, existe  un reconocimiento por parte de las autoridades ambientales de que las  comunidades ofrecen un modelo viable y económico para la participación en la  conservación dentro del modelo generado por el programa de la Unesco  anteriormente mencionado. Ahora que la zona ha cobrado mayor importancia dentro  del marco del Plan Puebla-Panamá, las comunidades están respondiendo con  esfuerzos intensos para crear alianzas con otras comunidades en la región que  también están desarrollando sus propias propuestas para la conservación  productiva. Las Chimalapas ofrece un ejemplo de un proyecto innovador para  promover el manejo sustentable de los recursos regionales; sin embargo, su éxito  depende de que la comunidad mantenga su capacidad de organización y resistencia  a las fuerzas políticas nacionales. </p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><b>El proyecto de mega-turismo en Huatulco </b></p>     <p align="justify">A mediados de los años ochenta se anunció un programa turístico de gran escala  en la costa del Pacífico del estado de Oaxaca (bahías de Huatulco), como un  complemento al enorme éxito del de Cancún. A tal fin, desalojaron de manera  violenta a las comunidades pesqueras indígenas, creando un territorio virgen en  el cual se planeaba construir veinticinco hoteles cinco estrellas. Sólo se  habían construido cinco hoteles cuando se descubrió que los sistemas acuíferos  de la zona no resistirían el crecimiento turístico. La deforestación, una  infraestructura inapropiada y patrones de consumo desmedidos, estaban en la raíz  del problema. Empresarios preocupados por la estrategia gubernamental habían  creado con anterioridad una ONG local basada en la región, el Centro de Soporte  Ecológico (CSE), para trabajar con las setenta mil personas que vivían en  comunidades indígenas a lo largo de las cinco cuencas, a fin de implementar un  programa de rehabilitación y conservación de los bosques. Esas personas están  dispersas en más de cien comunidades de la cordillera costera que sube a más de  dos mil metros. Durante las primeras etapas, varios centenares de personas en  unas cinco comunidades participaron directamente en los trabajos.</p>     <p align="justify">El CSE propuso un ambicioso programa de reforestación para rescatar las especies  en peligro de extinción y reparar el daño causado por la práctica de escoger de  manera selectiva –durante décadas– los árboles más valiosos, y por prácticas  agrícolas que han destruido grandes extensiones de bosque conforme las presiones  de la población aumentan. Su modelo involucra un proceso innovador para  desarrollar usos productivos para los subproductos provenientes de los esfuerzos  silvícolas, usando las ramas caídas y cortadas en la poda para el mantenimiento  del bosque y la madera recogida para crear bienes artesanales y productos  comerciales que pueden venderse en mercados protegidos y con precios justos (por  ejemplo, sillas plegadizas fabricadas de piezas de madera torneadas, con asiento  y respaldo de lona, y bates de <i>baseball</i>). En el proceso, el proyecto fue  contribuyendo a incrementar el índice de recarga del acuífero, reduciendo la  erosión en la superficie e incrementando la permeabilidad del suelo (Barkin,  1998a; Barkin y Pailles, 2001). Al incorporar estas actividades al modelo,  tomando medidas para un programa futuro en ecoturismo, el proyecto ha sido capaz  de obtener los fondos suficientes para asegurar una mejor calidad de vida para  quienes se encuentran comprometidos con los esfuerzos de silvicultura. </p>     <p align="justify">Después de más de 10 años de actividad, el éxito de este programa es bastante  aparente. Esta es la primera etapa de un programa de 25 años que ha demostrado  capacidad para asegurar la sobrevivencia de árboles nuevos plantados en el  bosque seco tropical, un área mucho más difícil para trabajar que el bosque  tropical húmedo. Cierta cooperación por parte de los hoteles locales ha  aumentado el apoyo político y el financiamiento. La Facilidad Ambiental Global,  organismo administrado por el Banco Mundial, también ha ofrecido apoyo al  proyecto, y su programa ha sido evaluado de manera favorable por el programa  Habitat de la Organización de las Naciones Unidas (Barkin y Pailles, 2002). </p>     <p align="justify">Los fideicomisos, que son las formas institucionales para una colaboración  multilateral entre las comunidades con otros estratos del gobierno, los  donadores internacionales y el sector privado, han probado su capacidad para  asegurar un manejo sencillo y transparente de los fondos. Siguiendo el principio  de dividir el ingreso de las empresas productivas en tres partes, el proyecto  está demostrando su habilidad para mantener un balance entre sus tres objetivos  principales: 1) una recuperación total de costos, incluyendo una compensación  adecuada para los trabajadores y un subsidio para rentas y recursos naturales  usados en la producción; 2) el reconocimiento del valor de los servicios de la  comunidad y los esfuerzos colectivos de la organización colectiva; y 3) un  presupuesto para los servicios ambientales, necesario para asegurar un fondo  para la reinversión en la conservación y expansión del alcance del proyecto. </p>     <p align="justify"><b>Alternativas locales para el Istmo</b></p>     <p align="justify">Como un polo industrial, el Istmo de Tehuantepec es importante por las  instalaciones petroquímicas construidas en ambas costas (Salina Cruz y  Coatzacoalcos-Minatitlán) y por una planta de cemento ubicada en el centro, de  propiedad cooperativa.<sup>11</sup> Existe una carretera vieja y una línea de  tren que conectan el México central con Chiapas y Centroamérica; requieren ser  rehabilitadas. Aunque los diversos programas de desarrollo mencionados  anteriormente han creado expectativas respecto al flujo de inversión para  modernizar el área, no existe una oferta creíble de inversión, por parte de los  intereses transnacionales, que haya respondido a la apertura. Parece que otra  ruta de transporte interoceánico no se halla todavía entre las prioridades de la  comunidad de empresarios, pero es cierto que el potencial económico de  Centroamérica es de gran importancia para los inversionistas mexicanos. Aunque  no se menciona de manera explícita, los recursos de energía que se encuentran en  Chiapas tienen gran importancia, ya que allí no se ha explotado el petróleo ni  las reservas de gas natural, como tampoco el potencial hidráulico del río más  largo de México, el Usumacinta. En esta coyuntura, parece que los intereses  monetarios intentan apropiarse de los espacios políticos y económicos que los  grupos locales de indígenas y campesinos pueden reclamar dentro del marco de los  derechos acordados por la Revolución Mexicana y la Constitución de 1917. </p>     <p align="justify">En respuesta a la polarización de fuerzas sociales y políticas en la región,  está emergiendo una serie de alianzas entre comunidades con el fin de promover  el desarrollo local en la región, frente a los designios globalizadores del  capital central. Respaldado por la cooperativa cementera, la cual se ha dado  cuenta de que prosperará siempre y cuando las fuerzas locales tengan éxito en  retener el control de la producción en la región, está surgiendo un programa  para el desarrollo sustentable de los recursos locales, basado en la  organización alrededor de las cuencas de los ríos. Estas alianzas incluyen una  variedad de fuerzas sociales en la región, pero han tenido poco éxito en  incorporar a muchas de las empresas medianas y grandes, que no reconocen su  responsabilidad en el desempeño ambiental. Las propuestas incluyen un programa  ambicioso para la rehabilitación de los cauces de los ríos y el manejo del agua  y la tierra. Estos son proyectos que reducen las inundaciones, generando nuevas  oportunidades a través de la rehabilitación de los bosques, cierta producción de  exportación agrícola y el mejoramiento y la expansión del sector artesanal. </p>     <p align="justify">Intereses políticos y comerciales locales también apoyan el proyecto, pese a sus  reservas sobre la participación comunal, por miedo a que los competidores  nacionales ocasionen estragos en la región. Usando el modelo desarrollado en  Huatulco, se están creando nuevos fideicomisos para manejar cada uno de los  proyectos y asegurar un mecanismo efectivo para la cooperación entre socios de  tamaño y poder desigual. Entre los proyectos que se proponen está un servicio  turístico de trenes (que usan un material rodante restaurado) que proveerá a los  turistas de una nueva experiencia, pues podrán visitar las comunidades y  participar en los eventos culturales que llevan a cabo los grupos indígenas de  la región. También se encuentra en marcha un programa ambicioso para instalar  plantas de tratamiento biológico de aguas residuales, con el fin de reducir la  contaminación y crear bosques comunales en el área que ha sido devastada por la  expansión urbana desordenada. </p>     <p align="justify">Como en Las Chimalapas y en Huatulco, algunos tienen temor de que esta  orientación a la organización regional con participación de la comunidad pueda  ser una amenaza para el orden político existente. La visión centralista enfatiza  la participación de la región como un proveedor de recursos humanos y materiales  para el proceso de integración internacional, y esto está reñido con la  preocupación por un manejo sustentable de los recursos. El debate sobre el Plan  Puebla-Panamá refleja claramente el conflicto entre estas dos visiones de avance  productivo y sobre los modelos en los cuales los individuos pueden participar en  el crecimiento económico.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><b>Innovación para mantener la tradición</b></p>     <p align="justify">Cuando se trabaja con las comunidades, uno de los verdaderos dilemas consiste en  introducir nuevos productos o nuevos procesos de producción para productos  tradicionales sin perturbar las valiosas organizaciones sociales o los patrones  culturales. Esto es muy importante en México, puesto que las sociedades  indígenas han resistido mucho los esfuerzos que han intentado integrarlas en una  sociedad nacional homogénea. Muchas de estas sociedades han sufrido una erosión  progresiva de su base productiva, y han visto como los programa de desarrollo  capitalista han fracasado uno tras otro. La cría tradicional de producción de  traspatio, un viejo recurso de sustento e ingreso para los hogares rurales, se  encuentra amenazada por operaciones industriales de engorde. En un esfuerzo por  encontrar las formas de revertir este proceso se ha diseñado un proyecto para  introducir un elemento alimenticio local, a fin de reducir los costos e  incrementar la calidad del producto.</p>     <p align="justify">En una región que suministra el 45 por ciento de los aguacates vendidos en el  mercado mundial, aquellos de menor calidad son utilizados para alimentar a los  puercos con el fin de producir carne de calidad y con un bajo porcentaje en  grasa; un producto que se vende a un segmento pequeño del mercado doméstico. Los  aguacates reducen el colesterol tanto en humanos como en puercos; al incluir la  fruta en la dieta, existe una reducción significativa en el contenido de ácidos  grasos en la carne, permitiendo su venta a un precio superior al del mercado.  Este cambio en la dieta ha tenido efectos beneficiosos en el ambiente, ya que  los aguacates que ahora consumen los animales antes se descomponían en los  barrancos locales impidiendo la infiltración del agua en los sistemas acuíferos  regionales. Considerando que la mujer está a cargo de la producción de traspatio  (como la cría de puercos, gallinas, etc.), esta nueva fuente de ingreso ha  fortalecido su posición en las comunidades y ha inyectado nueva energía a la  gobernabilidad local (Barón y Barkin, 2001).</p>     <p align="justify">En otro proyecto, un cambio en la dieta de aves de corral que deambulan libres  está facilitando la producción de huevos enriquecidos; los huevos pueden ser  vendidos en los mercados a un precio 30-50 por ciento mayor que el habitual. En  este caso, las gallinas se alimentan con plantas que contienen una gran  concentración de omega-3, un ácido lípido dirigido a reducir el colesterol;  estas plantas crecen en aguas residuales tratadas biológicamente. Esta opción  anima a las personas en poblados periurbanos a participar en operaciones de  limpieza del ambiente, conforme crean una nueva actividad productiva en un  mercado privilegiado que genera empleos.</p>     <p align="justify"><b>El ecoturismo no es una solución mágica</b></p>     <p align="justify">No todos los proyectos tienen éxito. La mariposa monarca, una criatura hermosa  que atrae mucho interés por el sensacional peregrinaje que realiza desde Canadá  hasta México y de regreso, se ha convertido en un exitoso espectáculo turístico  de la vida silvestre. Más de cuatrocientas cincuenta mil personas visitan la  reserva especial que fue creada para proteger la mariposa, su ambiente y los  nidos en México, durante los cuatro meses que dura su estancia en el país. A  pesar de este éxito, los bosques en la reserva siguen deteriorándose, amenazando  el ecosistema del cual dependen las mariposas. La causa principal de este  proceso es la exclusión de la mayoría de los campesinos de participar en las  oportunidades creadas por la visita de los turistas: por verse obligados a  buscar empleo en otras partes, no pueden emprender las labores requeridas para  proteger los bosques y cuidar la cuenca, como hacían cuando había suficiente  fuentes de trabajo dentro de la región y podían apoyar a las autoridades  comunales en sus esfuerzos para fortalecer sus comunidades. Las ganancias del  turismo se las apropian comerciantes de la Ciudad de México y de las ciudades en  las rutas locales. Las comunidades campesinas, unidas en una confederación  local, carecen de medios propios para proteger la región, ya que han sido  excluidas de ofrecer servicios de calidad a los visitantes (Barkin, 2003). Este  ejemplo sólo sirve como una advertencia, ya que la idea de implantar nuevas  actividades en áreas campesinas e indígenas no es suficiente para asegurar que  estos grupos sean capaces de disfrutar los beneficios y, así, contribuir a  mejorar el manejo del ecosistema. </p>     <p align="justify"><b>Forjar alternativas para la globalización</b></p>     <p align="justify">La integración económica internacional promueve el avance de la polarización  productiva y homogenización que tienen influencia en casi todos los aspectos de  la vida. A lo largo del Tercer Mundo hemos sido testigos del empobrecimiento de  las comunidades excluidas y la intensificación de los problemas ambientales,  efecto de una carencia de mecanismos para un manejo adecuado del ecosistema. La  propuesta para una estrategia económica alternativa, un modelo de acumulación  local que coadyuve a un manejo sustentable de los recursos regionales, ofrece un  medio para confrontar estas debilidades con actividades que generan  oportunidades y promueven una cohesión social, al tiempo que también producen  bienes que son útiles y comerciables. </p>     <p align="justify">La teoría detrás de este acercamiento ha emergido de una búsqueda de  alternativas para la globalización. Alrededor del mundo, muchos grupos trabajan  en este problema.<sup>12</sup> A pesar de este amplio esfuerzo, gran parte se  encuentra todavía en el ámbito académico y de la investigación. Algunos de estos  grupos se han asociado con la promoción de los pequeños negocios (Pymes) sin  profundizar en los impactos sociales y ambientales de los enfoques de desarrollo  prevalecientes. Los casos estudiados para fundamentar este ensayo sugieren la  necesidad de ampliar nuestra reflexión e incluir los impactos de políticas en  las estructuras sociales y políticas, así como también en el manejo del  ecosistema.</p>     <p align="justify">El patrón dominante del desarrollo concentrado no contribuye a un modelo  durable. Grandes segmentos de personas en muchos países están buscando sus  propios mecanismos para construir barreras contra el avance de la globalización.  Las iniciativas locales que contribuyen a la acumulación propia y promueven un  manejo sustentable de los recursos regionales ofrecen un enfoque prometedor que  requiere de mucha atención.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><b>Referencias bibliográficas</b></p>     <!-- ref --><p align="justify"><b>1. Alburquerque Llorens, F.</b> (1990). <i>Revolución tecnológica y reestructuración  productiva: impactos y desafíos territoriales</i>, Santiago de Chile, Cepal.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=775179&pid=S1012-2508200400010000200001&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"><b>2. Barkin, D. </b>(1998a). «La producción de agua en México: aportación campesina al  desarrollo mexicano», <i>Cuadernos del Desarrollo Rural</i>, n° 40, pp. 17-27,  Colombia, Instituto de Estudios Rurales.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=775180&pid=S1012-2508200400010000200002&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"><b>3. Barkin, D.</b> (1998b). «Proletarización global», <i>Economía, Sociedad y Territorio</i>, vol. 1, n° 3, pp. 429-455, México, El Colegio Mexiquense.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=775181&pid=S1012-2508200400010000200003&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"><b>4. Barkin, D.</b> (2000). «Superando el paradigma neoliberal: desarrollo sustentable  popular», en Giarracca, N., ed., <i>¿Una nueva ruralidad en América Latina?</i>, pp.  81-99, Buenos Aires, Clacso. Disponible en: &lt;www.clacso.org/libros/rural/rural.html&gt;.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=775182&pid=S1012-2508200400010000200004&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"><b>5. Barkin, D. </b>(2001). «La nueva ruralidad y la globalización», en Pérez, E. y Farah,  M.A., eds., <i>La nueva ruralidad en América Latina</i>, vol. II, pp. 21-31, Bogotá,  Pontificia Universidad Javeriana, Maestría en Desarrollo Rural.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=775183&pid=S1012-2508200400010000200005&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"><b>6. Barkin, D.</b> (2002). «The Reconstruction of a Modern Mexican Peasantry», <i>The Journal of Peasant Studies</i>, vol. 30, n° 1, pp. 73-90, Frank Cass Publishers.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=775184&pid=S1012-2508200400010000200006&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"><b>7. Barkin, D.</b> (2003). «Alleviating Poverty through Ecotourism? Promises and Reality  in the Monarch Butterfly Reserve of Mexico», <i>Environment, Development and  Sustainability</i>, vol. 5, n° 3-4, pp. 371-382, Kluwer Academic Publishers.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=775185&pid=S1012-2508200400010000200007&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"><b>8. Barkin, D.</b> y <b>García, M.A. </b>(1998). «La estructura social de la deforestación en  México», en <i>Los incendios forestales en México</i>, pp. 41-55, México, Consejo  Nacional Forestal.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=775186&pid=S1012-2508200400010000200008&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"><b>9. Barkin, D.</b> y <b>Paillés, C.</b> (2001). «Water and Forests as Instruments for  Sustainable Regional Development», <i>International Journal of Water</i>, vol. 1, n° 1,  pp. 71-79, México, Carfax Publishing.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=775187&pid=S1012-2508200400010000200009&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"><b>10. Barkin, D.</b> y <b>Paillés, C.</b> (2002). «NGO-Community Collaboration for Ecotourism: A  Strategy for Sustainable Regional Development», <i>Current Issues in Tourism</i>, vol.  6, n° 3, Nueva Zelanda, Universidad de Otago.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=775188&pid=S1012-2508200400010000200010&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"><b>11. Barkin, D., Batt, R.</b> y <b>De Walt, B.R.</b> (1991). <i>Alimentos versus forrajes: la  sustitución global de granos en producción</i>, México, Siglo XXI Eds.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=775189&pid=S1012-2508200400010000200011&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"><b>12. Barón, L.,</b> y <b>Barkin, D.</b> (2001). «Innovations in Indigenous Production Systems to  Maintain Tradition», en Flora, C., ed., <i>Interactions between Agroecosystems and  Rural Human Community</i>, pp. 211-219, Miami, CRC Press. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=775190&pid=S1012-2508200400010000200012&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"><b>13. Bartra, A.</b> (2001). <i>Mesoamérica: los río profundos – Alternativas plebeyas al  Plan Puebla-Panamá</i>, México, Instituto Maya.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=775191&pid=S1012-2508200400010000200013&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"><b>14. Bianchi, P.</b> y <b>Miller, L. </b>(1999). <i>Innovación y territorio: política para la  pequeña y mediana industria</i>, México, Editorial Jus. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=775192&pid=S1012-2508200400010000200014&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"><b>15. Collier, G.</b> (1994). <i>Basta! Land and the Zapatista Rebellion in Chiapas</i>, Oakland,  Institute for Food and Development Policy.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=775193&pid=S1012-2508200400010000200015&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"><b>16. Froebel, F., Heinrichs, J.</b> y <b>Krey, O.</b> (1979).<i> La nueva división international  del trabajo</i>, México, Siglo XXI Eds.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=775194&pid=S1012-2508200400010000200016&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"><b>17. Harvey, N.</b> (1998). <i>The Chiapas Rebellion: The Struggle for Land and Democracy,</i> Durham, Duke University Press. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=775195&pid=S1012-2508200400010000200017&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"><b>18. McGinn, A.</b> (1999). <i>Safeguarding the Health of Oceans</i>, Washington, D.C., World  Resources Institute. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=775196&pid=S1012-2508200400010000200018&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"><b>19. Place, S.</b> (1993). <i>Tropical Rainforests: Latin American Nature and Society in  Transition</i>, Wilmington, Scholarly Resources. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=775197&pid=S1012-2508200400010000200019&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"><b>20. Prebisch, R.</b> (1971). <i>Cambio y transformación: los grandes retos de América  Latina</i>, Santiago de Chile, Cepal.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=775198&pid=S1012-2508200400010000200020&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"><b>21. Salas, S.</b> y otros (2001). <i>Chimalapas: la última oportunidad,</i> México, World Wildlife Fund and Secretary of the Environment and Natural Resources. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=775199&pid=S1012-2508200400010000200021&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"><b>22. Saraceno, E.</b> (1994). «The Modern Functions of Small Farm Systems», <i>Sociologia  Ruralis</i>, vol. 34, n° 4, European Society for Rural Sociology.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=775200&pid=S1012-2508200400010000200022&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"><b>23. Veltmeyer, H.</b> y <b>O’Malley, A.</b>, eds. (2003). <i>En contra del neoliberalismo: el  desarrollo basado en la comunidad en América Latina</i>, México, M.A. Porrúa-Universidad  de Zacatecas.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=775201&pid=S1012-2508200400010000200023&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"><b>24. Walker, R.</b> (1999). «Putting Capital in its Place: Globalization and the  Prospects for Labor», <i>GeoForum</i>, vol. 30, n° 3, pp. 263-284, Elsevier Science.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=775202&pid=S1012-2508200400010000200024&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"><b>25. Wolf, E.</b> (1987). <i>Europa y la gente sin historia</i>, México, Fondo de Cultura  Económica.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=775203&pid=S1012-2508200400010000200025&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><p align="justify"><b>NOTAS:</b></p>     <p align="justify">* Agradecemos los comentarios generosos de dos árbitros anónimos. Por supuesto  que corresponde al autor la responsabilidad de la presente versión. Se invita a  los lectores a comentarla escribiendo a: barkin@correo.xoc.uam.mx</p>     <p align="justify">1 Prebisch fue el primer secretario ejecutivo de la Comisión Económica para  América Latina (Cepal), y uno de los fundadores de la escuela estructuralista  para el análisis del desarrollo. Sus trabajos pioneros sobre la tendencia de  largo plazo de la reducción de los términos de intercambio para los países del  Sur siguen vigentes para explicar una parte de las dificultades de aprovechar  los beneficios del comercio para el bienestar social.</p>     <p align="justify">2 La llamada desmaterialización de la producción, celebrada por economistas  ambientales como una forma en que la economía ha incorporado mecanismos de  autocorrección (autorregulación) para reducir la huella ecológica en el  crecimiento económico, sólo sirve para reducir el rango de crecimiento en las  industrias del Tercer Mundo, y no contribuye a la eliminación o reversión de las  consecuencias dañinas en el medio ambiente o en las comunidades donde están  situadas las industrias.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify">3 Hablar de sociedades duales es incorporar formalmente en el análisis lógicas  alternas de acumulación que no responden al imperativo de la reinversión para el  enriquecimiento individual, buscando en su lugar formas colectivas de asegurar  el bienestar social y material. Para una discusión más completa sobre la  internacionalización del capital y su impacto en la sociedad, véase Barkin,  1998b; Froebel y otros, 1979.</p>     <p align="justify">4 El complejo proceso de ajuste de los productos rurales conduce a una  formalización del famoso teorema de la telaraña en un análisis económico  estándar. Esto ocurre porque existe un retraso en el proceso de suministro. Las  diferencias importantes entre la demanda y la oferta con respecto a los precios  prevalecientes han llevado frecuentemente a fluctuaciones inestables en la  producción y a cambios significativos en los precios del mercado libre, lo cual  afecta, invariablemente y en una forma severa, a la mayoría de los pequeños  productores, menos capitalizados (o que cuentan con un capital menor), frente a  los competidores más pudientes.</p>     <p align="justify">5 Una nota sobre las privatizaciones: revelaciones recientes demuestran que  muchas fueron realizadas con mecanismos inadecuados para garantizar el interés  público. Grandes partes de las industrias y servicios privatizados han sido  recogidas por el gobierno federal por incumplimientos de las condiciones o por  la incompetencia de sus compradores; la privatización bancaria y la crisis  financiera generada en 1994 por la insolvencia que amenazaba con llevar los  bancos a la quiebra –resultado a su vez de prácticas ilícitas como  autopréstamos– originaron una deuda pública para su rescate que más que duplicó  la deuda del sector público y la compra de casi todas las instituciones  bancarias por bancos extranjeros. Actualmente (mediados de 2004), los esfuerzos  para privatizar los sectores energéticos han topado con obstáculos políticos  mayores. En contraste con el ambiente político de hace diez años, cuando se  promulgó la privatización de los terrenos distribuidos durante la reforma  agraria, una serie continua de revelaciones de mala administración, corrupción y  bancarrotas ha debilitado el apoyo a la transferencia continua de bienes y  servicios públicos a inversionistas privados. A pesar de las prohibiciones  constitucionales, que reflejan la herencia del movimiento revolucionario de  principios del siglo XX, están creciendo las presiones para su privatización  durante el gobierno de Vicente Fox (2000-2006). Cuando no es posible la venta  directa de activos, se está recurriendo a artimañas legaloides como concesiones  para la administración de ciertos procesos de explotación o la generación de  electricidad que el Estado se obliga a comprar.</p>     <p align="justify">6 El CNI proclama 15 millones de afiliados, de un total de 105 millones de  mexicanos. Actualmente existen más de 60 diferentes grupos étnicos que hablan su  propia lengua, mucho menos que las 150 etnias que había hace un siglo.</p>     <p align="justify">7 Oficialmente, estas transferencias internacionales realizadas por mexicanos  fueron de casi 14.000 millones de dólares en 2003, sin embargo, el BID estimó  que el valor total de estas remesas y de los bienes internados al país sumó más  de 30.000 millones o el 5 por ciento del PIB. Mis estimaciones de las  aportaciones a las comunidades rurales mexicanas, incluyendo el ingreso  proveniente del empleo en la economía urbana y en las actividades comerciales de  agroexportación realizadas en el país, colocan las transferencias al México  rural en un nivel del 40 por ciento del valor del Producto Bruto Rural  Doméstico. Estos recursos ayudan a explicar cómo las comunidades rurales pueden  sobrevivir e implementar las estrategias descritas en el resto de este trabajo.  Sin embargo, si no fuera por el compromiso de vigorizar la sociedad rural, estos  recursos muy probablemente financiarían una mayor emigración a las áreas urbanas  y al extranjero. Junto con varios latinoamericanos, hemos explorado estas ideas  con cierta profundidad en varios escritos que tratan el tema de la nueva  ruralidad. Véase, por ejemplo, Barkin, 2000 y 2001, y los demás materiales en N.  Giarraca y E. Pérez y M.A. Farah editores.</p>     <p align="justify">8 Propuestas para crear un corredor interoceánico –una alternativa al Canal de  Panamá– han existido durante casi todo el siglo XX, pero el gobierno mexicano  empezó a promover activamente tales esquemas una vez que decidió implementar su  apertura radical hacia la economía internacional a finales de los años ochenta.  Originalmente denominado Proyecto Alfa-Omega, la presente administración ha  propuesto un plan más grandioso denominado Plan Puebla-Panamá para promover el  crecimiento económico en el sur del país y en Centroamérica; todo esto con  concesiones para la operación privada de infraestructura que atraerán  inversiones extranjeras. Para la visión oficial, véase: &lt;ppp.presidencia.gob.mx&gt;  y &lt;www.cepal.org.mx&gt;.</p>     <p align="justify">9 Aunque no existe un plan maestro, a medida que la oposición al Plan  Puebla-Panamá ha crecido, las comunidades locales han comprendido la importancia  de coordinar de sus esfuerzos para explorar opiniones (Bartra, 2001). Para más  información, véase &lt;www.rmalc.org.mx/ppp.htm&gt;.</p>     <p align="justify">10 En 2000 fue retirada la asistencia inglesa (del Department for International  Development) por insistencia del gobierno mexicano, el cual declaró que las ONG  locales no cumplían sus funciones y detenían la creación de la reserva de la  biosfera. Después del levantamiento zapatista, los conflictos políticos se  intensificaron en esta región (Barkin y García, 1998; Salas y otros, 2001).</p>     <p align="justify">11 La empresa cementera es la cooperativa más grande de México. Ha implantado un  programa integral para la protección de la salud y el bienestar de sus miembros  y está buscando activamente formas para minimizar su impacto ambiental y apoyar  iniciativas regionales para la rehabilitación y conservación ambiental. Su  agenda es particularmente notable, ya que esta industria es una de las más  contaminantes y reacia en general a colocarse en la vanguardia de la  responsabilidad corporativa ambiental. El desempeño de la cooperativa contrasta  fuertemente con el comportamiento de las unidades petroquímicas en la región,  propiedad de la petrolera estatal, Pemex, que no han implementado un programa  ambiental efectivo.</p>     <p align="justify">12 Véase, por ejemplo, los trabajos de Alburquerque (1990) y de Bianchi (1999),  los cuales ejercen mucha influencia en México entre los grupos dedicados a  promover la pequeña y mediana industria, fuertemente influenciados por la  experiencia italiana. En Europa, los fondos sociales están promoviendo  iniciativas en las regiones más pobres que también podrían ser consideradas como  parte de este enfoque. Para un análisis crítico de los impactos espaciales de la  internacionalización, véase Walker, 1999; para una discusión de programas  rurales alternativos en Europa, Saraceno, 1994.</p>      ]]></body>
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