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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[La familia popular venezolana: el significado de la infidelidad en el contexto de la pobreza]]></article-title>
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<abstract abstract-type="short" xml:lang="en"><p><![CDATA[One of the aims of gender studies is to invite women and young people to talk about their life experiences. Another purpose is to decipher gender appropriate behavioral patterns that men and women learn, express, and above all carry over into action. The object of the present study is to analyze narratives by men and women that belong to an extended, modified family. The members of this family live in a disadvantaged area of Caracas. The constant comparisons method has been used. The themes and emergent categories of this analysis are indicative of the meanings adscribed to the notion of unfaithfulness within the social structure of this family. The women seem to show a hidden tolerance of infidelity and to associate it with the difficult conditions in which they live.]]></p></abstract>
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</front><body><![CDATA[ <p align="center"><b><font size="4">La familia popular venezolana: el significado de la infidelidad en el  contexto de la pobreza*</font></b></p>     <p align="center" style="margin-bottom: -10px">CRISTINA OTÁLORA MONTENEGRO</p>     <p align="center">LEONOR MORA SALAS</p>     <p align="justify"><b>Resumen </b></p>     <p align="justify">Estimular a las mujeres y a los jóvenes para que hablen de sus experiencias de  vida ha sido uno de los objetivos de los estudios de género, pero además  descifrar los patrones de conducta que los hombres y las mujeres aprenden y  expresan, y sobre los que actúan desde la perspectiva de su propio género, ha  sido un punto de discusión. El objetivo del presente estudio es analizar las  narrativas de hombres y mujeres de una <i>familia extensa</i> modificada de una  zona popular de Caracas. Se utilizó para el análisis el método de las  comparaciones constantes. Los temas emergentes dan una idea de los significados  de la infidelidad que se construyen en una estructura social y familiar  determinada. Por parte de las mujeres pareciera existir una tolerancia  encubierta a la infidelidad asociada a las difíciles condiciones de vida.</p>     <p align="justify"><b>Palabras clave</b>: Género / Familia extensa / Infidelidad</p>     <p align="justify"><b>Abstract</b></p>     <p align="justify">One of the aims of gender studies is to invite women and young people to talk  about their life experiences. Another purpose is to decipher gender appropriate  behavioral patterns that men and women learn, express, and above all carry over  into action. The object of the present study is to analyze narratives by men and  women that belong to an extended, modified family. The members of this family  live in a disadvantaged area of Caracas. The constant comparisons method has  been used. The themes and emergent categories of this analysis are indicative of  the meanings adscribed to the notion of unfaithfulness within the social  structure of this family. The women seem to show a hidden tolerance of  infidelity and to associate it with the difficult conditions in which they live.</p>     <p align="justify"><b>Key words</b>: Gender / Extended family / Unfaithfulness</p>     <p align="justify">RECIBIDO: DICIEMBRE 2003</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify">ACEPTADO: FEBRERO 2004</p>     <p align="justify"><b>Introducción</b></p>     <p align="justify">Este artículo recoge los resultados de una investigación que tuvo como objetivo  comprender el significado de la infidelidad a partir del análisis de las  narrativas de hombres y mujeres pertenecientes a familias populares que habitan  en un barrio de la ciudad de Caracas. Para el análisis de la realidad en estudio  se partió del principio teórico de familia extensa modificada, proveniente de la  sociología, el cual marca una diferencia con respecto a otros estudios  realizados en familias nucleares, en tanto permite visualizar con mayor amplitud  las formas de organización y la dinámica relacional que se da entre sus  miembros. Esta estructura familiar ha servido para explicar las estrategias de  sobrevivencia utilizadas por las familias en condiciones de pobreza, pero en  este caso se indagan en ella elementos relacionados con la interacción afectiva  entre los géneros, determinada por los roles. Adoptar esta perspectiva permitió  establecer las relaciones alrededor de lo que hombres y mujeres significan y  vivencian sobre la infidelidad, la valoración asignada a la pareja estable, el  noviazgo, las relaciones múltiples y las expectativas que como padre o madre se  tienen con respecto a la formación de vínculos duraderos de pareja en los hijos  y las hijas.</p>     <p align="justify">Se desarrolló una investigación cualitativa, con estrategia de estudio de casos  que más que adelantar conclusiones, permite formular algunas hipótesis. En la  actividad de campo participaron tres grupos familiares que habitan en casas  vecinas del mismo sector, viven en condiciones de pobreza extrema y presentan  estructuras y constitución diferentes.</p>     <p align="justify">El artículo está integrado por cinco secciones. En ellas se distinguen:  elementos de orden teórico y empírico; bases metodológicas; discusión de los  resultados, cuyos subtítulos indican las categorías derivadas de los datos; y,  finalmente, conclusiones del estudio.</p>     <p align="justify">Los resultados de la investigación que se presentan en este artículo forman  parte del proyecto «Género y familia. Un estudio de significados», financiado  por el Consejo de Desarrollo Científico y Humanístico de la Universidad Central  de Venezuela (UCV). Este proyecto constituye una línea de investigación que se  adelanta en la Unidad de Desarrollo Humano y Familia en el Instituto de  Psicología de la UCV. </p>     <p align="justify"><b>La familia venezolana: estructura, relaciones y significados</b></p>     <p align="justify">Interpretar el comportamiento social venezolano es uno de los mayores retos que  tenemos los estudiosos de la familia. Ante el reconocimiento generalizado de que  la familia es diversa y cambiante en su estructura (Palacios y Rodrigo, 1998),  es importante no caer en lugares comunes, tratar de identificar sus  particularidades y las relaciones que se establecen en su seno, en especial, en  aquéllas que pertenecen a los sectores populares, que constituyen la mayoría de  la población.</p>     <p align="justify">Contrariamente a lo que comúnmente se discute en cuanto a la desintegración de  la familia contemporánea, en Venezuela la familia se proyecta como no fracturada  y centrada alrededor de la madre (Hurtado, 1999). Este hecho es reportado en la  literatura como «matricentrismo», término que se refiere a la estructuración de  una familia donde la madre es la figura primordial que preside los procesos  afectivos, al ejercer el rol del centro de las relaciones del parentesco (Vethencourt,  1974); ella asume el cargo fundamental de socializar a los niños y de  identificarse fuertemente con los hijos, especialmente con las hijas.</p>     <p align="justify">La consolidación de la familia, así ésta signifique mujeres sin pareja estable y  con hijos, se produce, entre otras cosas, por las difíciles condiciones de vida  que tiene que enfrentar la mayor parte de nuestra población. Estas condiciones  llevan a asumir como estrategia de sobrevivencia la colaboración mutua,  colaboración que no es tan intensa entre los vecinos que no son miembros de la  misma familia.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify">Un concepto que se aplica a este tipo de familia, es el de familia extensa  modificada definida como:</p>     <blockquote> 	    <p align="justify"><font size="2">... una relación familiar que consiste en una serie de familias nucleares  reunidas sobre una base igualitaria para la ayuda mutua. Además, al reunirse,  estas familias nucleares no se vinculan por requerimientos de cercanía  geográfica o semejanza ocupacional. Difiere de la clásica en que no tiene un  jefe autoritario, ni cercanía geográfica, ni dependencia ocupacional; y de la  familia nuclear se distingue porque entre los miembros de la familia extensa  modificada existe una ayuda mutua considerable y, en consecuencia, la familia  nuclear no se enfrenta al mundo como unidad aislada (Litwak,1968, en Hurtado,  1999:48). </font></p> </blockquote>     <p align="justify">Este tipo de familia, por lo tanto, sobrevive a la adversidad que significa la  escasez y las condiciones generales de marginalidad.</p>     <p align="justify">La pareja en la familia matricentrada venezolana se caracteriza por una relación  en donde existe la unión pero no el matrimonio, lo cual incluye, según Samuel  Hurtado, la ruptura fácil «porque no existe el compromiso del amor fiel, único y  para siempre del vínculo conyugal indisoluble» (Hurtado, 1999: 39). La pareja se  analiza a partir del estudio de la familia popular, y se la define como una  circunstancia determinada por la utilidad compartida en un tiempo: «ha de  hablarse más de apareamiento que de pareja. Apareamiento de cuerpos, de  necesidades, de intereses, de complementariedades múltiples, que cuando se han  actualizado, pierden funcionalidad, cierran un ciclo, y dejan libres a los  componentes para iniciar otro» (Moreno, 1995:15).</p>     <p align="justify">En función de estas consideraciones, en el plano de la estructura familiar, en  el sector popular existe una fuerte presencia de hogares formados por la mujer  abandonada/madre sola y sus hijos. Se constata que el hombre existe como un  errante perenne que mantiene convivencia paralela y sucesiva con varias mujeres,  conservando pareja estable sólo por períodos cortos. Así, en ausencia del padre  y de la pareja, la madre se constituye en el «centro de la familia» (Moreno,  1994).</p>     <p align="justify">Elementos semejantes relativos a la soledad y el abandono de la mujer en los  sectores populares fueron encontrados en un estudio realizado en Cali sobre  subjetividades, imaginarios y formas de representación del trabajo en mujeres  jefes de hogar de sectores populares (Gómez y González, 2002). La experiencia  narrada por cinco mujeres permitió conocer sus vivencias de soledad enfrentando  problemas, superando situaciones, debido a que la «insolidaridad» y el abandono  son una constante en los momentos significativos de sus vidas. Su vida es objeto  de la «traición sistemática» a cargo de las personas más inmediatas, incluyendo  al compañero; cuando ocurre el abandono, asumen el sostenimiento de la familia,  esta es una razón que les da fuerza y las reafirma en su identidad como mujeres.</p>     <p align="justify">Es importante detenerse en este punto, y analizar en qué medida el matrimonio,  como institución, es el que garantiza y obliga a las parejas a la unión  indisoluble, y no una condición inherente a la familia burguesa, heredera del  pensamiento moderno (Cobo, 1995) y cuya ideología domina todos los estratos  sociales. Esta inquietud surge por los hallazgos reportados en diferentes  estudios (Abreu, 2003; Cáceres y otros, 2002) en donde se evidencia que la  fidelidad es concebida como un valor ideal que debe formar parte del compromiso  en la relación de pareja, casadas o no, aunque existe la conciencia de que esto  no ocurre en la práctica.</p>     <p align="justify">La infidelidad se vive de manera diferente en hombres y mujeres, siendo más  tolerada en ellos que en ellas. Los resultados del estudio realizado sobre la  construcción de la infidelidad en Perú (Cáceres y otros, 2002) indicaron que la  mayoría de las mujeres entrevistadas de todos los ámbitos –con y sin experiencia  de infidelidad por parte de sus parejas–, tenía la explicación arraigada de que  el hombre es infiel por instinto, que la infidelidad es parte constitutiva de su  naturaleza y sólo necesita el elemento apropiado que la estimule. En las mujeres  de los sectores populares que participaron en dicho estudio, se evidenció una autoculpabilización respecto de la infidelidad masculina, afirmando que la gran  promotora de la infidelidad del hombre es la mujer.</p>     <p align="justify">La situación contraria, es decir la infidelidad de la mujer, en este estudio,  fue severamente condenada en el marco de una sociedad patriarcal con fuertes  mecanismos de control social, mientras que ellas por su parte toleran resignadas  la infidelidad, pues comparten la noción de que la mujer nació para sufrir. Esta  actitud de aceptación resignada de la infidelidad, según los autores, responde a  factores socioeconómicos y culturales y se debe, por una parte, a las  condiciones en las cuales se constituyen las parejas y, por otra, a las  relaciones de dependencia económica, social y emocional.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify">La familia ha sufrido cambios, especialmente con respecto a la figura masculina  dentro del hogar. Estos cambios se manifiestan según la declinación de las bases  de sustentación de un modelo patriarcal de familia que se caracteriza por la  autoridad ejercida por el padre sobre la esposa y los hijos. Tal declinación se  asocia con los siguientes hechos:</p>     <blockquote> 	    <p align="justify" style="margin-top: 0; margin-bottom: 0"><font size="2">Incorporación masiva de las mujeres al mercado de trabajo ... produciéndose  	</font><i><font size="2">una nueva distribución del tiempo, poder y trabajo al interior de la familia.</font></i></p> 	    <p align="justify" style="margin-top: 0; margin-bottom: 0"><i> 	<font size="2">Agotamiento del sistema de aportante único al hogar </font> 	</i><font size="2">y cambio en la  valoración de nuevos aportantes económicos de éste (mujeres, jóvenes, niños)  (Arraigada, 1992:76).</font></p> </blockquote>     <p align="justify">No obstante estos cambios en las condiciones materiales y en las relaciones  dentro de la familia, que tendrían como consecuencia un discurso en sus miembros  cónsonos con esta nueva situación, se mantiene en el fondo el pensamiento  moderno rousseauniano. Una tendencia con profundas raíces históricas que  demuestran la permanencia del predominio del varón en los diferentes eventos que  acontecen:</p>     <blockquote> 	    <p align="justify"><font size="2">Las razones del dominio del varón son varias y todas tienen la misma dirección:  el reforzamiento de la familia patriarcal. En primer lugar, pueden encontrarse  razones económicas: el esposo precisa el control sobre la independencia sexual  de la esposa a fin de afirmar su dominio sobre los hijos. En este sentido  Rousseau refuerza el énfasis del siglo XVIII sobre la castidad y monogamia  femenina (Cobo, 1995: 234).</font></p> </blockquote>     <p align="justify">Citando a Rousseau dice Rosa Cobo que: «Importa, pues, no solamente que la mujer  sea fiel, sino que sea considerada como tal por su marido, por sus familiares,  por todo el mundo; importa que sea modesta, atenta, reservada, que lleve a los  ojos de los demás, como a su propia conciencia, el testimonio de su virtud»  (Cobo, 1995:239).</p>     <p align="justify">Hay, entonces, un dictamen social que afecta a todos los niveles sociales, así  los de menos recursos económicos no sean beneficiarios de todo lo que la  modernidad proporciona, ya que se encuentran al margen de ella. Hay una  ideología que impone el grupo dominante, ideología difícil de cambiar por los  escasos recursos educativos con los cuales cuenta este grupo humano. Vemos de  esta manera toda una simbología alrededor de la figura del varón, jefe de  familia, proveedor y protector, aun cuando en realidad no lo sea. Este hecho  dificulta la independencia afectiva por parte de la mujer, pues se valora la  presencia de un hombre en la casa como un respaldo y una garantía de respeto  para la mujer y los hijos frente al vecindario. Una mujer sola sería más  vulnerable al abuso de los demás (Cáceres y otros, 2002).</p>     <p align="justify">Entender la estructura y las relaciones dentro de la familia popular que  aparecen como contradictorias, según lo demuestran el caso del padre ausente con  presencia (Moreno, 1994, 1995, 2002) o el valor dado a la figura masculina como  proveedora sin serlo, requiere indagar sobre el significado que le dan los  miembros de la familia a su experiencia de vida dentro de la dinámica de  relación que sostienen. Es relevante para dar respuesta a estas inquietudes  tomar en cuenta las ideas de Jerome Bruner alrededor de la «construcción de  significados». A través de esta corriente centrada en la interpretación, se  valora la existencia de muchos mundos posibles cuyo origen se ubica en la  creación de diversos significados y realidades, así como en el acuerdo que  permite la construcción de nuevos significados; este acuerdo actúa, a la vez,  como mecanismo regulatorio de las relaciones entre los individuos. De tal forma  que los actos de construcción y negociación permiten que el acceso a la realidad  múltiple sea el producto de la creación y no del descubrimiento del ser humano  heredero y recreador de la cultura (Bruner, 1998). En tanto actúa como  representante y reproductor de la cultura, «... el sujeto lleva en sí toda la  realidad social vivida, en él está en su concreción cada grupo social a que ha  pertenecido y toda la cultura en la que ha transcurrido su existencia.  Conociendo al sujeto, se conoce el grupo y la cultura tal y como se dan en  concreto: de manera subjetiva, vivida» (Moreno, 1994: 31). </p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify">En la construcción de significados, los individuos emplean sistemas simbólicos  compartidos socialmente que se encuentran en el lenguaje y en la cultura; por  esta razón los seres humanos, como miembros partícipes de la cultura, hacemos  posible que los significados sean «públicos y compartidos». Esto es posible  debido a que manejamos un discurso, significados y formas de interpretación  compartidas, a través de la interacción que sostenemos y de la <i>negociación</i>  que establecemos, en lo cotidiano, con nuestros semejantes cercanos. De esta  forma, nuestros actos y nuestras experiencias son públicas, en el sentido de que  resultan accesibles a la interpretación.</p>     <p align="justify">De acuerdo con estos planteamientos, acceder a la comprensión del hombre exige  entender que las experiencias y actos humanos son moldeados por los «estados  intencionales» y que los determinantes de orden cultural son los encargados de  moldear «la vida y las mentes humanas». Es a través de la cultura que las  acciones adquieren un significado; como consecuencia de su mediación ocurren las  interacciones humanas y a partir de la construcción compartida y el consenso  resultante de la negociación se confiere sentido a la realidad. Las  interacciones humanas se dan tras asignar a las pautas propias cualidades  simbólicas de la cultura: «sus modalidades de lenguaje y discurso, las formas de  explicación lógica y narrativa, y los patrones de vida comunitaria mutuamente  interdependientes» (Bruner, 1991:48). </p>     <p align="justify">Con estas reflexiones, en el presente artículo nos preguntamos acerca del  significado de la infidelidad en una familia extensa modificada, habitante de un  barrio popular de Caracas.</p>     <p align="justify"><b>Características del estudio</b></p>     <p align="justify">Para el estudio de los significados sobre la infidelidad que se construyen  dentro de una estructura social y familiar determinada se desarrolló una <i> investigación cualitativa</i> cuyo objetivo es el estudio de la vida cotidiana  desde el enfoque que dan los propios actores (Marshall y Rossman, 1989; Strauss  y Corbin, 2002). Se utilizó como estrategia el <i>estudio instrumental de casos</i>  (Stake, 1999), el cual permite abordar la diversidad y profundizar en la  comprensión de cada grupo. En la actividad de campo participaron un total de  nueve informantes: adultos y adolescentes miembros de una familia <i>extensa  modificada</i>. Su distribución fue la siguiente: 3 madres, 2 padres, 3  adolescentes hembras y 1 adolescente varón.</p>     <p align="justify">La familia <i>extensa modificada</i> estudiada vive en un barrio popular de la  ciudad de Caracas en condiciones de pobreza extrema. Está conformada por tres  familias nucleares que habitan en casas vecinas del mismo sector y presentan  estructuras y constitución diferentes, como se indica a continuación: </p>     <p align="justify"><i>Familia 1:</i> tiene la estructura de <i>pareja unida en concubinato con  hijos</i>. Desde hace quince años mantienen vida juntos. El padre tiene 29 años  y la madre 36; de la unión han nacido tres hijos (12 años, 10 años y 8 años), en  esta familia vive también un hijo de la madre (15 años). </p>     <p align="justify">Las relaciones consanguíneas de esta familia con la familia 2 son las  siguientes: el padre de esta familia y la madre de la familia 2 son hermanos,  por lo tanto, los hijos de ambas familias son primos entre sí. Las relaciones  consanguíneas de esta familia con la familia 3 son las siguientes: la madre de  esta familia y el padre de la familia 3 son hermanos, por lo tanto, los hijos de  ambas familias son primos entre sí.</p>     <p align="justify"><i>Familia 2:</i> presenta la estructura de <i>madre sola con sus hijos</i>. La  madre de 35 años tiene diez hijos (dos varones de 18 y 5 años respectivamente;  ocho hembras con edades comprendidas entre los 19 años y los 2 1/2 años). </p>     <p align="justify">Las relaciones consanguíneas de esta familia con la familia 3 son las  siguientes: el padre de la familia 3 es padre de los seis primeros hijos de esta  familia, por lo tanto, los hijos de la familia 3 son hermanos de los seis  primeros hijos de la familia 2.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><i>Familia 3:</i> responde a la estructura de <i>pareja unida en matrimonio con  hijos</i>, el matrimonio se formalizó hace dieciocho años. La familia se  encuentra constituida por el padre (42 años), la madre (37 años) y tres hijos  (una hembra de 16 años, dos varones de 15 años y 10 años respectivamente). </p>     <p align="justify">El gráfico que se presenta a continuación permite identificar a los informantes  del estudio, así como su pertenencia a los diferentes grupos familiares. Las  iniciales utilizadas para distinguir a cada informante acompañarán los  testimonios posteriores.</p>     <p align="center"> <img border="0" src="/img/fbpe/cdc/v21n55/art05img01.jpg" width="580" height="439"></p>     
<p align="justify">A los fines de conocer las perspectivas que tienen los diferentes miembros que  conforman el grupo familiar, en la recolección de la información se utilizaron  «entrevistas cualitativas en profundidad» (Taylor y Bogdan, 1990), con el uso de  guiones semiestructurados diferenciados por género y edad. En la recolección de  la información se consideró el género de las y los entrevistadores con el fin  encontrar puntos de identificación con los entrevistados y facilitar, de este  modo, la efectividad de la relación intersubjetiva.</p>     <p align="justify">El procedimiento seguido para la realización del trabajo de campo incluyó la  visita a la comunidad, selección de los informantes y sesiones de entrevista en  el hogar –dos o tres por cada uno de los participantes. Esta actividad se  desarrolló durante el primer semestre de 2003.</p>     <p align="justify">En el análisis de los datos se utilizó el «método de comparaciones constantes» (Strauss  y Corbin, 2002; Valles, 1999), cuyo propósito es el de generar teoría de forma  sistemática. En paralelo a la recolección se efectuó el análisis de los datos,  en cuyo procedimiento se cumplieron las actividades de procesamiento de la  información (transcripción y edición), análisis inicial (codificación abierta y  axial) y análisis profundo (codificación selectiva); a partir de esto se  delimitaron las categorías nucleares que sirven de marco a la teorización y  conclusiones.</p>     <p align="justify"><b>La familia: relaciones, encuentros y desencuentros</b></p>     <p align="justify">La discusión que presentamos a continuación se refiere a las relaciones que se  establecen dentro de la familia a partir de la infidelidad, tema emergente en  las entrevistas realizadas a los diferentes miembros de la familia en estudio.</p>     <p align="justify"><b>La familia ... no puedo vivir sin ti</b></p>     <p align="justify">La familia popular estudiada se presenta como una unidad indispensable para la  sobrevivencia de sus miembros ya que implica ayuda mutua, apoyo, compañía, el  soporte para significarse cada uno como alguien. </p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify">A través del discurso de los diferentes informantes se manifestó la importancia  que para ellos tiene la familia, concebida a partir de diferentes puntos de  vista y perspectivas. En consonancia con los hallazgos de varios autores  (Moreno, 1995; Otálora y Martínez, 1999), el término «familia» tiene una  connotación diferente para el hombre y la mujer adultos. Así, para la mujer su  familia son sus hijos y para el hombre su mujer, sus hijos y su familia de  origen:</p>     <blockquote> 	    <p align="justify" style="margin-top: 0; margin-bottom: 0"><font size="2">La familia para mí es algo muy importante, porque tú sabes que la familia de uno  son sus hijos, mañana o pasado ellos crecen y ya uno cuenta con ellos o ellos  contarán con uno, uno no sabe porque ellos también se van y ya se olvidan de las  madres, la familia es muy importante, para mí es muy importante tener mis hijos  es muy importante. Y darle cariño darle amor eso es muy importante para mis  hijos (FAGB).</font></p> 	    <p align="justify" style="margin-top: 0; margin-bottom: 0"><font size="2">Mis hijos ... bueno y él, apartando a mi mamá y mi papá claro, pero mi familia  son mis hijos, porque a la hora de cualquier problema salen ellos. Por lo menos  yo me enfermo están pendientes, más que todo el varoncito: «mami tómate ésto», o  sea, están pendientes (FAB).</font></p> 	    <p align="justify" style="margin-top: 0; margin-bottom: 0"><font size="2">Bueno la familia, es lo principal de uno el hombre, ¿no?, y la mujer igualmente,  y las relaciones deberían ser conjuntamente mutuas. </font></p> 	    <p align="justify" style="margin-top: 0; margin-bottom: 0"><font size="2">Mi otra familia, bueno, viven aparte, son hombre y mujer ya casados y viven  separados cada quien por su parte (MAGB).</font></p> </blockquote>     <p align="justify">En otras palabras, la mujer significa la familia a partir de los hijos,  excluyendo o colocando al padre de sus hijos en segundo lugar, mientras que el  hombre significa a la familia a partir de su mujer y de sus hijos formando una  unidad. La mujer se proyecta como sola y con unos hijos que velarán por ella. De  allí que cuando hay una separación, esta estructura se hace evidente, pues el  hombre se va solo y la mujer se queda con los hijos. El hombre está con los  hijos en tanto le interese la mujer, la mujer en cambio siempre está con los  hijos, con o sin pareja. La díada madre-hijos pareciera indisoluble.</p>     <p align="justify">Similares concepciones comparten los jóvenes con respecto a la familia. Para  quienes por una suerte de «destino cultural» quedan bajo el cuidado, protección  y crianza de la madre, la familia se valora desde la grandeza como el soporte de  los afectos y de la resolución de los problemas; pero la ausencia del padre hace  que la familia, además, se signifique como un espacio vacío, incompleto, un  cuerpo minusválido:</p>     <blockquote> 	    <p align="justify" style="margin-top: 0; margin-bottom: 0"><font size="2">La familia somos mi mamá y nosotros ... Es algo bonito: si hay un problema lo  resolvemos entre todos, si falta algo alguno lo busca, cuando hay cariño, cuando  hay amor, también comprensión. La familia es algo grande. </font></p> 	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify" style="margin-top: 0; margin-bottom: 0"><font size="2">Lo único que siempre ha habido aquí, todo lo malo que ha pasado ... así, después  que mi papá se fue ... Todo el trabajo que hemos pasado (FJG1). </font></p> </blockquote>     <p align="justify">De forma afín al ideario del hombre adulto, el hijo varón que se cría con la  madre considera a la familia como un ideal sin conquistas, el anhelo  insostenible, se representa la «unión», la concordia y la armonía entre los  padres como una utopía, una búsqueda sin final en la cual los hijos vienen a  erigirse en una especie de creadores que obran el milagro, con el cual  retribuyen generosamente a quienes les dieron existencia: </p>     <blockquote> 	    <p align="justify" style="margin-top: 0; margin-bottom: 0"><font size="2">Yo ya tengo mi esposa y pienso tener una familia con ella. Así, estar siempre  unidos ... yo quiero tener una familia así, bonita, así con ella, o sea, siempre  unidos nada de problemas ni nada.</font></p> 	    <p align="justify" style="margin-top: 0; margin-bottom: 0"><font size="2">[La familia] significa algo bueno, pues, muy bonito, porque por lo menos la mamá  y el papá es lo más importante que uno puede tener, porque si no fuera por ellos  uno no existiera.</font></p> 	    <p align="justify" style="margin-top: 0; margin-bottom: 0"><font size="2">... yo pienso que la familia debe estar unida siempre, no debe estar en  problemas entre ellos mismos ni nada por el estilo; siempre tienen que estar  unidos, que si se ayudan a esto, que si se ayudan a aquello, usted entiende como  es eso ¿no? (MJG).</font></p> </blockquote>     <p align="justify">Desde una concepción y una valoración distintas a lo convencional, en una  familia que se instituye desde la pareja pero que logra continuidad únicamente a  través de la madre, los hijos no sólo experimentan el abandono del padre, sino  que para ellos la unidad de la pareja se representa truncada y se reemplaza a la  familia por una unidad de sentido que conforman los hijos con la madre.</p>     <p align="justify">Contrariamente, para la joven que pertenece a la familia que tiene la estructura  de <i>matrimonio con hijos</i>, la sensación que se tiene frente a la familia  constituida es de plenitud, para ella la separación de los padres resulta una  imagen difusa, pero indeseable a pesar de ser una experiencia con la cual se  convive cercanamente; tal vez por esta razón se presume de la posesión y goce de  una marca de distinción que separa de lo común.</p>      <blockquote> 	    <p align="justify" style="margin-top: 0; margin-bottom: 0"><font size="2">Algo bien. La familia es un conjunto, por lo menos aquí somos una familia de  cinco, somos una familia y somos cinco personas y nos sentimos bien,  compartimos.</font></p> 	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify" style="margin-top: 0; margin-bottom: 0"><font size="2">Yo, a los dieciséis años, me gusta ... tengo a mi mamá, a mi papá, mis hermanos  y eso, y bueno, me gusta como soy (FJB).</font></p> </blockquote>     <p align="justify">A partir de este conjunto de perspectivas que responden a una estructura y a la  dinámica de relaciones que suceden en el seno de estas familias nucleares, se  perfilan dos aspectos esenciales: <i>la pareja</i> como raíz constitutiva que es  susceptible de transformarse en el tiempo, y los significados que se construyen  en torno de la madre y al padre. Aquí presentamos los contenidos referidos a la  pareja, aspecto que resulta vinculado directamente con la infidelidad.</p>     <p align="justify">La conformación de la pareja aparece en las narrativas de nuestros informantes  adultos y adultas como un hecho que se presentó en sus vidas de manera  relativamente fácil y sin complicaciones. Al igual que en el estudio del Perú  (Cáceres y otros, 2002), el periodo de noviazgo prácticamente es inexistente en  los estratos populares, y la convivencia sin vínculo legal se da de hecho ante  un embarazo o una emergencia familiar y/o económica.</p>     <p align="justify">El significado atribuido a la pareja presentó variaciones; variaciones que nos  dan una idea de la interpretación que le dan a la relación los hombres y las  mujeres, adultos y jóvenes. Para el hombre, la pareja significa la continuación  del hogar. A la mujer le asigna un lugar de preferencia por el hecho de ser la  madre de sus hijos. Estos aspectos fueron considerados como ganancia de gran  peso para su vida frente a la pérdida de libertad, la cual fue evaluada como de  menor importancia:</p>     <blockquote> 	    <p align="justify" style="margin-top: 0; margin-bottom: 0"><font size="2">La pareja para mí bueno ... para mí, veo que la pareja es lo principal de uno el  hombre. Porque si uno, prácticamente, uno se salió de su hogar y consiguió una  mujer es para formar una ... y realizar un hogar, una pareja pues. </font></p> 	    <p align="justify" style="margin-top: 0; margin-bottom: 0"><font size="2">Perdí la libertad, la libertad de cuando uno está soltero anda para todos lados  y sale ¿verdad? Ahora buscar una pareja gana uno una esposa y formar un hogar (MAGB).</font></p> 	    <p align="justify" style="margin-top: 0; margin-bottom: 0"><font size="2">... una pareja es lo más bonito que hay, yo, para mí ... lo más bonito que hay,  yo veo tipos, personas que no tienen una mujer, yo no sé por qué, y para mí,  bueno, la mujer es lo más sagrado que hay en este mundo pues, porque yo con mi  mujer ... nosotros pasamos, como yo te dije, yo para mí, soy feliz con mi mujer  (MAB).</font></p> </blockquote>     <p align="justify">En el caso de las mujeres el significado de la pareja apareció lleno de  contradicciones y de matices, bien producto de una historia conyugal de varios  años, o bien producto de rupturas sucesivas, pero que además nos dan una idea  del valor asignado a la figura del compañero en diferentes momentos del ciclo  vital. Los significados en una misma mujer van desde consideraciones  desvalorizadas de la pareja hasta considerar al hombre como objeto de su  propiedad y como sujeto benefactor por proporcionarle una vivienda y ser el  padre de los hijos.</p>     <blockquote> 	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify" style="margin-top: 0; margin-bottom: 0"><font size="2">He ganado cuatro muchachos, un buen marido, un ranchito aunque sea modesto.</font></p> 	    <p align="justify" style="margin-top: 0; margin-bottom: 0"><font size="2">[El marido] ése es una piltrafa, lo voy a .... Marido, ahorita no hay que  entusiasmarse ... (FAGB).</font></p> </blockquote>     <p align="justify">También hubo significados que hicieron referencia al sentido utilitario de la  pareja para solventar necesidades económicas y materiales. Ante la ausencia del  hombre en el hogar la mujer manifiesta nostalgia por la carencia de tales  apoyos: </p>     <blockquote> 	    <p align="justify" style="margin-top: 0; margin-bottom: 0"><font size="2">... uno necesita una pareja para que le ayuden a uno en los deberes de la casa,  para que lo ayuden a uno en muchas cosas, porque uno por lo menos va a arreglar  algo en la casa es por lo menos útil tener una pareja pero que lo ayuden a uno.</font></p> 	    <p align="justify" style="margin-top: 0; margin-bottom: 0"><font size="2">Bueno, por lo menos, yo que tengo ese poco de muchachos, que me ayude  económicamente y que me ayude a sacar a los muchachos adelante. Pero, por lo  menos yo no tengo esa suerte y ya no la tendré, porque ya me quedo sola ya (FAG).</font></p> </blockquote>     <p align="justify">Para una de las adolescentes entrevistadas, el significado de la pareja está  teñido por la experiencia vivida por sus padres, en especial su madre, y también  por las vivencias de sus coetáneas. La pareja fue asociada al embarazo y no a  situaciones como el noviazgo, que es prácticamente inexistente en este sector de  la población. Para ella, la pareja significa sufrimiento y abandono:</p>     <blockquote> 	    <p align="justify"><font size="2">Yo digo yo no voy a salir de mi casa para ir estar en otro lado aguantándole  humillaciones a nadie, si voy aguantar humillaciones, le aguanto a mi mamá.  Ahorita los hombres lo que quieren es «aquello», dejarla embarazada a uno y irse  pa‘ entonces yo digo tengo muchos hermanitos, para tener un hijo tengo mis  hermanos ... No sé, yo nunca le desearía eso a nadie porque por aquí hay muchas  niñas que ya tienen trece, catorce años ya tienen muchachos, ya tienen esposo y  andan rodando por ahí de lado en lado aguantándole humillaciones. Entonces no me  gustaría pasar por eso yo (FJG2).</font></p> </blockquote>     <p align="justify">Resulta impresionante que a tan corta edad la mujer se anticipe al abandono y a  la maternidad sin pareja. Esto permite suponer una reacción a la experiencia  sufrida por la madre que es vivenciada por los hijos de manera dramática, pues  ha estado acompañada de carencias materiales y afectivas. Las reflexiones que  hace esta joven sobre la relación de pareja parecieran ser una manera de  protegerse ante futuros fracasos:</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<blockquote> 	    <p align="justify"><font size="2">Yo le digo a mi mamá que no le diga [al papá] porque prácticamente le quiere dar  como una limosna, que cuando quiere le da veinte o veinticinco mil bolívares,  entonces eso no alcanza para nada. Entonces, un día ella llegó y se lo dijo, que  él prefería dárselo a la mujer aquella y a los hijos aquellos, aquellos  necesitan, nosotros también necesitamos. Pero ya nosotros sabemos que ya estamos  grandes y mi mamá es la que nos ha sacado adelante con los estudios y con todo y  no necesitamos nada de él (FJG2).</font></p> </blockquote>     <p align="justify">Esta opinión sobre la pareja contrasta con la emitida por un adolescente del  género masculino. En ella es posible encontrar elementos asociados con la poca  frecuencia y el limitado valor del noviazgo, la presencia recurrente de las  relaciones sin vínculo legal, y la institución matrimonial, en especial la  religiosa, como un ideal que se piensa para las hijas.</p>     <blockquote> 	    <p align="justify"><font size="2">Tener un empate es como no tener nada porque si uno tiene una novia por aquí ya  uno no tiene la misma responsabilidad que tener una mujer, porque si uno tiene  una novia por aquí y sale otra chama por allá uno que «¡ay! mira que esa chama  si está buena que me la voy a cuadrar», entonces si vienen otro «no mira que tú  tienes tu novia», «ah pero esa es mi novia no tengo tanta responsabilidad, esa  es mi novia, no mi mujer, no tengo responsabilidad con ella», y entonces yo  puedo decirle a ella terminamos y ya y hago esto con la otra, entonces ya es  diferente, ¿entiendes? (MJG).</font></p> </blockquote>     <p align="justify">Es necesario señalar que la pareja no existe como un ente aislado, sino que está  asociada a un gran grupo familiar que sirve de apoyo para garantizar su  supervivencia y estabilidad. Son lazos que se tejen y que le dan fuerza y  respaldo a la relación. </p>     <p align="justify">Alrededor del tema de la pareja surgió la discusión sobre el vínculo formal,  especialmente el religioso. En las entrevistas, el tópico del matrimonio mostró  de manera sorprendente cuán alejado está de la realidad que vive la familia  popular. Sus características parecieran artificios, que nada tienen que ver con  las condiciones que se experimentan en la zona más depauperada de un barrio. Es  un vínculo que pierde sentido cuando no se poseen bienes; sin embargo, existe  como un ideal que se adjudica especialmente a la mujer.</p>     <blockquote> 	    <p align="justify" style="margin-top: 0; margin-bottom: 0"><font size="2">... el matrimonio por la iglesia en toda mujer está ... anhela casarse por la  iglesia y salir de vestida de blanco como todos, la familia lo quiere, ahora lo  ... tengo entendido que primero tiene que ser por lo civil y después por la  iglesia, pero lo civil no es tanto como por la iglesia, o sea, por la iglesia sí  es más importante en mucha mujer ... (MAGB).</font></p> 	    <p align="justify" style="margin-top: 0; margin-bottom: 0"><font size="2">... yo me casé por el civil y no me he casado por la iglesia, yo creo que eso  tiene mucha importancia ... es una bendición que le echa el cura y eso es muy  importante, eso siempre priva en la familia, a mí me parece que sí es muy  importante casarse por la iglesia ... (MAB).</font></p> 	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify" style="margin-top: 0; margin-bottom: 0"><font size="2">... por lo menos la hija mía yo aspiro casarla por la iglesia y por el civil (MAB).</font></p> </blockquote>     <p align="justify">La única pareja del estudio que se estableció con vínculo formal lo hizo por  razones prácticas. Sin embargo, el procedimiento legal estuvo a punto de ser  afectado por la falta del documento de identidad:</p>      <blockquote> 	    <p align="justify"><font size="2">Porque yo no tenía cédula, o sea, no tengo prácticamente. Entonces una señora me  dijo: «Tú te casas por la ...» en ese entonces venía el gobierno de Carlos  Andrés y una broma así era ... Bueno y ella me dijo tú te casas así, yo me casé  por medio de unos abogados, con el pasaporte, pero cómo me voy a casar si no  tengo la cédula, me dice: «no, te casas con el pasaporte», como yo tengo mi  pasaporte. Bueno así fue, nos casamos pero en casa. Bueno después estuve casada,  me fueron a dar un papel y «lo vas a llevar para extranjería que ahí te van a  dar tu cédula que tú ya prácticamente pasas a ser venezolana porque tú te  casaste con un venezolano...» (FAB).</font></p> </blockquote>     <p align="justify">El matrimonio, con los valores de castidad, fidelidad, sumisión y dedicación a  los hijos por parte de la mujer es una creación de la modernidad, en donde no  tienen cabida los estratos populares, pero cuya ideología está presente en la  relación de pareja independientemente de que exista el vínculo. Las razones que  podrían explicar la inexistencia del matrimonio en la familia popular se ubican  en el estilo de vida, la dinámica que tienen las relaciones interpersonales, y  la conformación de pareja sin necesidad de que exista el vínculo como práctica  instituida.</p>     <p align="justify"><b>La infidelidad: la familia atrapada en el juego de la traición</b></p>     <p align="justify">Hay momentos en la vida de los individuos en los que se produce un cambio  estructural. Estos momentos aparecen como una encrucijada, un punto de  referencia en el que el curso vital toma una nueva dirección. Estas situaciones  conllevan la necesidad de adaptación o cambio en la estructura de conductas y en  roles que resulten apropiados para enfrentar los cambios.</p>     <p align="justify">A estas encrucijadas, a estos puntos decisivos o regiones límite entre dos  períodos de relativa estabilidad, es a lo que la teoría de la crisis plateada  por Slaikeu (Slaikeu, 1998 en Serra y otros, 1998) denomina transiciones. Hay  dos tipos de transiciones: transiciones evolutivas del desarrollo y transiciones  circunstanciales de la vida. Las primeras son esperadas y predecibles y las  segundas son accidentales e inesperadas, por lo que es difícil intervenir en  ellas, excepto enriqueciendo los recursos personales, fundamentalmente la  madurez psicológica.</p>     <p align="justify">Es posible ubicar la infidelidad dentro de las transiciones circunstanciales. Es  un hecho que se sucede en cualquier momento de la vida y de manera no  predecible, que afecta a la familia, a la pareja y a las personas que de una u  otra forma están implicadas en dicha relación. El significado que se le asigna a  la infidelidad y, en consecuencia, la manera de afrontarla, varían de una  persona a otra, según sean los recursos personales y, sobre todo, los valores  que se manejen alrededor de la relación de pareja.</p>     <p align="justify">Como experiencia que afecta las relaciones y la dinámica general de la vida en  la familia, la infidelidad asume significados múltiples, dependiendo de la  relación directa que los diferentes miembros tengan con el hecho. Esto es, se  asume de manera diferente si se trata de la actuación como agente causal de la  infidelidad o como agente que experimenta las consecuencias directas de la  infidelidad. En torno de este tema se discuten las perspectivas de hombres y  mujeres, padres e hijos, todos ellos herederos del abandono del padre, y en dos  de los casos, también del abandono de la madre.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify">Fue común en todos los participantes del estudio considerar a la fidelidad como  un valor inherente a la relación de pareja y una condición para continuar con la  relación:</p>     <blockquote> 	    <p align="justify" style="margin-top: 0; margin-bottom: 0"><font size="2">Yo le digo una cosa, el que quiere y ama no engaña a su mujer ... Si L. me es  fiel, yo también con L., para toda la vida (FAGB).</font></p> 	    <p align="justify" style="margin-top: 0; margin-bottom: 0"><font size="2">[La infidelidad] es prácticamente una separación, eso sería una separación  porque, ya con tanto tiempo por lo menos viviendo con ... y llegara a pasar eso  ... (MAGB).</font></p> 	    <p align="justify" style="margin-top: 0; margin-bottom: 0"><font size="2">Sí, digo yo que, porque él me ha dicho «algún problema así que F. me llegue a  faltar ...» Sí, hasta ahí llegamos. Pero gracias a Dios yo no, ni él tampoco...  (FAB).</font></p> </blockquote>     <p align="justify">Para el hombre, una preocupación permanente lo constituye el hecho de ser  engañado o traicionado por la mujer, particularmente cuando el amor se define  como sinónimo de <i>ser fiel </i>a la pareja. La infidelidad enfrentada por el  hombre como un suceso posible, se juzga como una acción imperdonable que lesiona  la dignidad del afectado; protagonizada por la mujer, a juicio de algunos  hombres, es un acto que puede <i>rebajar a la mujer</i>, además de ser motivo de  críticas y habladurías para la gente. Así, cuando a la reputación vulnerada se  agrega el desprestigio y el juicio social, el hombre se experimenta como víctima  por partida doble: por la vivencia propia del engaño y por las <i>habladurías</i>  que le recuerdan permanentemente su condición de engañado.</p>     <p align="justify">Desde los significados que se construyen a partir del decir y del hacer de los  otros y no de la vivencia propia, el joven entrevistado marca la diferencia  entre la traición cuando es realizada por una mujer y por un hombre. A su modo  de ver, para el hombre, el carácter distintivo lo da la aprobación tácita o  tolerancia cultural; para la mujer, también culturalmente, lo define la  condición de ser un hecho censurable por el <i>decir de la gente.</i> Los  significados indican una clara diferenciación intergenérica: cuando ocurre la  traición, no es el hombre sino la mujer la que se raya, «los hombres nunca se  rayan». Se deduce de lo anterior que la poligamia reafirma a los hombres en su  hombría en el plano personal y social, a las mujeres las disminuye socialmente.  Las mujeres sufren una degradación que en el mejor de los casos finaliza en la  censura que le otorga la etiqueta de «loquita», adjudicándole, con ello, a su  conducta el carácter de liviandad e inmoralidad:</p>     <blockquote> 	    <p align="justify"><font size="2">No, los hombres nunca se rayan ... no es igual que una mujer le monte cacho a un  hombre, a que un hombre le monte cachos a una mujer ... Porque la gente va a  decir, la gente siempre critica más a la mujer que al hombre. Entonces, si una  mujer le monta cacho a un hombre «no que mira, que ésta es una loquita que tiene  su marido y mira con quién está aquí», en cambio si un hombre está por ahí lo  que dicen es «no mira, éste tiene su mujer y mira como está aquí» y van y le  dicen a la mujer, entonces, empiezan los problemas. El hombre nunca se raya como  la mujer, la gente lo que empieza a hablar es que la mujer es una loquita, que  tiene su marido, que está con otro, muchas cosas malas pues (MJG).</font></p> </blockquote>     <p align="justify">Con algunas variantes que aclaran lo injustificable de la traición por parte del  hombre, sobre el juicio público que sufren las mujeres se hallan concordancias  en el discurso de una de las jóvenes:</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<blockquote> 	    <p align="justify"><font size="2">... el hombre habla mal de ella, la que se raya es ella porque él es hombre,  tampoco es el caso de que sea hombre y le va a montar cachos a uno y uno porque  es mujer se raya y él empieza a hablar de la mujer (FJB).</font></p> </blockquote>     <p align="justify">Una certeza, confirmada por varios de los entrevistados: cuando el hombre  sospecha que es sujeto de infidelidad apela o puede apelar a un recurso seguro y  contundente que siempre tiene a la mano, el maltrato a la mujer. Es a través de  los golpes que la honra se limpia, pero con este acto también se reduce la  amenaza de la traición. Con el maltrato se intimida a la mujer y se garantiza su  total sumisión, comportamientos, por lo demás, altamente valorados  culturalmente. </p>     <p align="justify">Ahora bien, cuando de la preocupación se pasa a la ejecución de los hechos se  observan situaciones y reacciones diversas por parte de los hombres que han sido  infieles. Para algunos, la condición de hombre infiel es un tema que se evade en  el discurso, aun cuando se establecen como elementos coadyuvantes de la  infidelidad la inmadurez propia de la juventud, los celos de la compañera, la  tensa situación de la convivencia en pareja y en la vida familiar. A los  reiterados intentos de reiniciar la relación después de sucesivas separaciones  de la pareja, se agrega la compensación que ofrece el hallazgo de <i>otra</i>,  una <i>buena</i> compañera:</p>     <blockquote> 	    <p align="justify" style="margin-top: 0; margin-bottom: 0"><font size="2">... la verdad, yo tuve un fracaso primero ... Yo calculo que fueron siete años  de sufrimiento ... La verdad que en siete años nos dejamos como diez veces, nos  dejamos y volvíamos y así estábamos. </font></p> 	    <p align="justify" style="margin-top: 0; margin-bottom: 0"><font size="2">... yo con ella yo no podía, yo trabajaba en San Martín y yo salía a las cinco y  media y a las seis yo ya tenía que estar en la casa porque si no estaba a las  seis ya eso era un problema que teníamos. </font></p> 	    <p align="justify" style="margin-top: 0; margin-bottom: 0"><font size="2">... uno lo que tiene que hacer es seguir la vida, pues, porque como yo te digo,  unas son de arena y otras son de cal, a mi me pasó, por lo menos en mi caso me  pasó, yo me separé de ella y me conseguí una buena mujer y ahí estamos ya yo,  bueno, sin embargo ella no, ella ha ido del tumbo al tambo y ahí está, sola, sin  un compañero por lo menos que la represente (MAB).</font></p> </blockquote>     <p align="justify">Hoy, tras la reflexión que permiten dieciocho años de vida en matrimonio, luego  de la traición y el abandono causados a la primera mujer, se juzga la  experiencia como una derrota en la vida. De este hecho se destaca la aceptación  de un fracaso propio pero, también, la negación para la antigua compañera de  posibilidades de organizar una nueva vida en pareja:</p>     <blockquote> 	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font size="2">... ya yo tengo con mi esposa dieciocho años y yo no he tenido más mujer, sin  embargo, ya ella ha tenido varios fracasos, yo creo que a ella no le pegó como  me pegó a mí pues, yo creo que ya eso es una enfermedad, porque ya ella ha  tenido ... tuvo una hija con otro, después tuvo dos hijos con otro, después tuvo  otra hija con otro y, yo creo, yo siempre digo dentro de mí y le digo a mi  esposa también, yo creo que esa mujer no me quiso a mí, yo creo que lo que ella  vivió fue una ilusión, porque yo conozco gente que el marido la ha dejado pero  ella no le da hijo a otro, los hijos de ella son hijos de ella y de aquel primer  amor que tuvieron y yo creo que por eso ... ella no piensa igual que yo, y para  mí es así, yo creo que ella nunca me quiso, no (MAB).</font></p> </blockquote>     <p align="justify">La negación de haber sido infiel se hace evidente frente a la presencia y  conocimiento público de hijos de una misma edad con dos mujeres distintas que  son vecinas de la comunidad. La negación se traslada a la pareja del pasado  culpándola por haber tenido otras relaciones después de la ruptura. Deja  entrever en su discurso que él tiene derecho a tener otra pareja, hijos e  incluso formalizar la relación a través del matrimonio; mientras que a su  antigua pareja no sólo se le niegan estos derechos, sino que se le juzga enferma  por tratar de organizar su vida afectiva</p>     <p align="justify">Contrariamente, ser traicionado por la compañera actual se estima como un hecho  poco probable, fundamentalmente porque desde las pautas culturales resulta ser  una acción inadmisible y, también, porque los dieciocho años que tiene la  relación han servido para consolidar la unión: </p>     <blockquote> 	    <p align="justify" style="margin-top: 0; margin-bottom: 0"><font size="2">[ante la infidelidad de la esposa] ... yo me decepcionaría porque la verdad que  ya tenemos dieciocho años viviendo y para mí, yo digo para mí, yo nunca había  vivido tanto con una mujer como estoy viviendo con ella, y te lo digo a ti y a  quien sea, para mí lo único que yo tengo es mi mujer y si me es infiel yo digo  ya eso es cosa del destino, ya eso no es problema mío, ya eso son cosas del  destino, ya ella no quiere más nada conmigo, bueno, hasta aquí llegamos no ha  pasado nada. </font></p> 	    <p align="justify" style="margin-top: 0; margin-bottom: 0"><font size="2">... yo para serle infiel a mi mujer lo he pensado más de una vez y no. O sea, no  hagas lo que no quieres que te hagan, esa es la idea mía, eso siempre lo he  dicho yo, porque a mí no me gustaría ... (MAB).</font></p> </blockquote>     <p align="justify">No obstante los valores compartidos y socialmente esperados de fidelidad y  lealtad en las familias estudiadas, la infidelidad fue reportada por la mayoría  de los participantes del estudio como un hecho que estuvo presente en sus vidas  y que ocasionó diferentes consecuencias en el funcionamiento de la familia y, en  especial, en la dinámica de la pareja. Se presentaron reacciones de aceptación y  resignación, así como comportamientos agresivos frente al compañero y frente a  la otra:</p>     <blockquote> 	    <p align="justify"><font size="2">O es que tú no sabes que él tiene hijos, él tiene cuatro muchachos conmigo,  entonces la tenía recostada así de la pared, «no, señora», no señora nada, y le  metí un solo puño por toda la frente, esa mujer pegó a correr y yo atrás y ese  poco de carros pitando, y yo atrás coleando, y me metió en el módulo que está en  el bloque marrón, allá, y se metió ahí, y yo le dije «pues yo te voy a esperar a  que tu salgas de ahí, pues yo te voy a enseñar a ti a respetar. Ah mientras tú  lo estas chuleando yo allá pasando trabajo con mis hijos, bien bonito». </font> 	</p> 	    <p align="justify"><font size="2">Pues en la noche agarré a L. y le di una paliza, le eché palo hasta que me cansé  que la cabeza se la rajé, le rajé todo, esa espalda se la puse colorada, le  marqué el palo por todos lados, y le dije: «la próxima vez que usted me vuelva a  hacer una cosa de esas se me va de la casa, se me va, le voy a echar palo y se  me va a ir de la casa; deja de darme algo para comprarle a mis hijos, para darle  a otro que no es nada tuyo, bueno cuando usted se emperre otra vez se me va de  la casa, se me va, le echo una paliza y se me va de aquí de la casa» (FAGB).</font></p> </blockquote>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify">Tal reacción sin embargo, no significó una ruptura entre la pareja, sino más  bien la oportunidad para establecer las «reglas del juego» y advertir al cónyuge  ofensor las consecuencias en caso de que se repitiera el episodio.</p>     <p align="justify">Para la mujer en la familia de <i>madre sola con hijos,</i> la traición es  prácticamente un signo de la fatalidad predestinada; esto es así porque con la  pareja las vivencias transitan entre las ilusiones y los hechos infortunados.  Según hemos visto, algunas de las mujeres entrevistadas consideran el matrimonio  como <i>la ilusión, el sueño de toda mujer</i>; a pesar de esto, de las tres  mujeres adultas que conforman las familias estudiadas, sólo una es casada, una  vive en concubinato y la otra vive sola con sus hijos. La convicción siempre es  que al final, independientemente del tipo de unión que se sostenga con la  pareja, el <i>destino</i> se encargará de asegurarles la <i>soledad</i>. Esto es  así aunque el amor se defina a partir del <i>deber ser </i>de la convivencia, la  confianza y el respeto, y a pesar de que en los primeros años de la relación  haya predominado el cariño y la comprensión, particularmente cuando la  infidelidad se experimenta con el primer amor o la primera pareja.</p>     <p align="justify">El engaño y el posterior abandono se califican como las experiencias más fuertes  de la vida: </p>     <blockquote> 	    <p align="justify" style="margin-top: 0; margin-bottom: 0"><font size="2">Eso fue, bueno, un trago amargo que pasé cuando nosotros nos separamos, me pegó  bastante. El menor tenía como dos añitos, la mayor sus seis, ocho años; estaban  pequeños. Pero fue bastante fuerte.</font></p> 	    <p align="justify" style="margin-top: 0; margin-bottom: 0"><font size="2">... poco a poco uno va superando eso, porque al principio uno se siente  demasiado solo y ya por lo menos uno tiene años con una pareja, uno se separa y  se quisiera morir, no sé, ya uno no quisiera luchar, pero uno tiene que poco a  poco ir superando esas cosas (FAG).</font></p> </blockquote>     <p align="justify">La sospecha sobre la existencia de otra mujer forma parte del imaginario de las  entrevistadas. La infidelidad, de hecho, se significa en primer lugar como  producto de la existencia de problemas entre la pareja, en segundo lugar, como  una consecuencia directa de la presencia de otra que se interpone y es capaz de  ofrecer nuevas experiencias al hombre. Pasar del supuesto a constatar que se  forma parte del triángulo compuesto por la doble relación que sostiene la pareja  con otra mujer puede generar reacciones diversas. En algunos casos, la mujer  tolera la situación y sostiene una relación compartida, lo que no es otra cosa  que establecer una especie de tregua alimentada por la esperanza de una  reconciliación o con el propósito de postergar el abandono. Cuando este es el  caso, la inminencia de la separación, la realidad del abandono, ocasionan en la  mujer abandonada un menoscabo en sus esperanzas e ilusiones de vida, merman su  interés por la lucha, el duelo de la separación se prolonga en el tiempo y  condiciona la selección de una nueva pareja. No obstante la experiencia  dolorosa, ante la posibilidad de desandar el camino recorrido, la mayor ilusión  de una de estas mujeres se coloca en volver nuevamente con la pareja abandonante. </p>     <blockquote> 	    <p align="justify" style="margin-top: 0; margin-bottom: 0"><font size="2">Cuando eso ya él tenía la mujer con la que él vive y él estaba con ella y  conmigo a la vez y entonces, cuando yo descubrí que estaba con la mujer, bueno,  decidimos separarnos ... Él quería seguir viniendo y yo le dije que no. También,  ahora después de tanto tiempo ha querido insistir pero, no ... no es igual las  cosas ya. </font></p> 	    <p align="justify" style="margin-top: 0; margin-bottom: 0"><font size="2">Si pudiera cambiar algo sería volver con él pues, pero eso es muy difícil ya,  porque él tiene otra mujer y ya no es igual ya (FAG).</font></p> </blockquote>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify">La condición de formar parte de una familia constituida por ambos padres hace  que las adolescentes signifiquen la infidelidad como una imagen indeseable y  eviten por ello incurrir en situaciones de noviazgo donde puedan llegar a ser la  otra que se interpone en la pareja. Fiel al precepto <i>no hagas a tu prójimo lo  que no deseas para ti,</i> se evita cometer infidelidad precisamente porque no  se aspira, que el padre pueda hacer lo mismo a su propia familia o porque en la  constitución de la familia de la que se es parte ya él lo hizo.</p>      <blockquote> 	    <p align="justify"><font size="2">... el chamo me dijo que no tenía novia, ni mujer, ni hijos, y como a un mes me  enteré que el tipo tenía una mujer y un hijo y vivían juntos ... Yo le dije: es  mejor que dejemos esto hasta aquí porque yo no quiero tené problemas con tu  mujer, porque a mí no me gustaría que mi papá se empate con una mujer y venga a  romper, entonces el chamo me decía que no, que no, pero a mí me gustaba (FJB).</font></p> </blockquote>     <p align="justify">Punto aparte merece el análisis de las respuestas de las adolescentes que  sufrieron en su familia la infidelidad del padre y como consecuencia de este  hecho se produjo el posterior abandono. No solamente el hecho mismo de la  infidelidad marcó la vida de estas jóvenes y su visión hacia las relaciones con  los hombres, sino que también ha incidido en ellas la actitud asumida por la  madre. </p>     <blockquote> 	    <p align="justify"><font size="2">Es feo, porque si él está casado él no tiene que hacer eso, eso no me gusta a mí  ... [Con un compañero infiel] yo por mi parte no haría nada, lo dejaba tranquilo  ... Porque no va a estar como mi papá que estaba con mi mamá y estaba con la  otra (FJG2). </font></p> </blockquote>     <p align="justify">Aspectos relativos a la infidelidad y rupturas familiares que afectan  profundamente a los adolescentes involucrados, tales como la presencia de la <i> otra</i>, la existencia de hermanos producto de la relación paralela, no se  analizan con frecuencia en la literatura sobre el tema.</p>     <p align="justify">Las familias estudiadas que hacen parte de un grupo mayor o familia extensa  tienen como particularidad la vecindad de sus residencias. Los adolescentes, en  el caso de dos de las familias (G y B) resultaron ser medio hermanos, hijos del  mismo padre, con las mismas edades, producto de una relación paralela. La  vivencia de los muchachos y muchachas en cuanto a la infidelidad, la paternidad  y la hermandad fue completamente diferente.</p>     <p align="justify">Estas vivencias nos dan una idea sobre el valor asignado a la lealtad entre los  padres y en las relaciones de pareja en general, habida cuenta de que las  condiciones materiales son difíciles, la escolaridad es prácticamente  inexistente y en ocasiones se mantiene flexibilidad y tolerancia ante ciertas  circunstancias, como la temprana erotización de los jóvenes por el acceso sin  límites a la pornografía, las relaciones de hecho entre jóvenes, el embarazo  adolescente.</p>     <blockquote> 	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font size="2">Bueno mi papá que de vez en cuando pone películas pornográficas ... Yo voy y veo  un ratico, después me vengo ... En la tarde ya cuando no hay nadie por ahí ... A  ella, a mi hermano, a mi hermana ... Él las compró. Como él tiene el VHS...  (FJG2).</font></p> </blockquote>     <p align="justify">Hechos como estos harían suponer la ausencia de valores que regulen las  relaciones interpersonales, sin embargo, los datos muestran la importancia que  se le asigna a la lealtad y al respeto a pesar de que difícilmente se  manifiesten en los hechos. Estos valores forman parte de una búsqueda que se  traduce en el discurso de la personas y representan, en algunos casos, motivo de  sufrimiento cuando no se alcanzan.</p>     <p align="justify">Otro asunto que amerita ser analizado lo representa la continuidad del  sostenimiento económico de las familias que experimentan la infidelidad. Las  condiciones materiales constituyen uno de los aspectos que tiñe las relaciones,  y dada la situación económica tan difícil que atraviesan las familias  estudiadas, explicar las decisiones que dos de las mujeres tomaron ante la  infidelidad: continuar con la pareja, buscar un nuevo compañero. En el primer  caso, el elemento material fue un factor que jugó un importante rol en la  decisión de continuar con la pareja, especialmente en lo relacionado con la  vivienda:</p>     <blockquote> 	    <p align="justify"><font size="2">... si quiere que se vaya él, yo no lo voy a estar aguantando, pero yo no voy a  estar rodando con mis hijos por ahí, hasta que él no me haga mi casa muy bien,  si él me hace mi casa que se quede (FAGB). </font></p> </blockquote>     <p align="justify">Así pues, la protección y mantenimiento del techo para los hijos es defendido a  toda costa, defensa que significa la estabilidad y el puerto seguro de la  familia en su totalidad. El hombre se va, pero la casa, así sea precaria, queda,  con todo lo que ella representa. Esto se ilustra de manera dramática en la  historia de vida de Pedro Luna (Moreno, 2002). El hombre se queda sin nada,  deambula de un lugar a otro con un bulto sobre su espalda, único patrimonio que  le pertenece una vez que termina una relación y decide irse.</p>     <p align="justify">El aspecto económico también fue abordado pero no como una condición que pone la  mujer para mantener la relación, sino más bien como motivador de la infidelidad  (Cáceres y otros, 2002) y, agregaríamos nosotras, del abandono por parte del  hombre. Los autores mencionan que la imposibilidad del varón de cumplir con su  rol de proveedor hacia su familia provoca demandas y finalmente un  distanciamiento por parte de la mujer, quien termina por rechazarlo sexualmente.</p>     <p align="justify">Lo económico determina en buena medida la duración y estabilidad de las parejas,  factor que marca con mayor fuerza los estratos económicamente desfavorecidos y  que pudiera hacerlos más vulnerables a la ruptura. Pero, además, el hombre, al  no poder satisfacer las demandas económicas de la mujer, las interpreta como  superficiales e interesadas:</p>     <blockquote> 	    <p align="justify" style="margin-top: 0; margin-bottom: 0"><font size="2">[La situación económica ideal] el buen estado, el buen dinero y un buen trabajo  ... Bueno eso ... lo que pasa es que ahorita, hoy en día, hay muchas mujeres que  no están pendientes de mantener un hogar, sino estan pendientes de estar  sacando, como se dice ... fiesta, y estar sacando que le den todo lo que ellas  exigen ...</font></p> 	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify" style="margin-top: 0; margin-bottom: 0"><font size="2">La parte de no entenderse en el sistema [en la relación de pareja] en que la  situación monetaria pues, la situación monetaria y que como no hay ahorita lo  suficiente para uno gastar, entonces ya le van pidiendo a uno cosas que  prácticamente no se pueden comprar ahorita (MAGB).</font></p> </blockquote>      <p align="justify">Desde la perspectiva de la madre sola, una vez que ocurre la separación, los  cambios que experimenta su propia rutina, el conjunto de funciones que se  agregan a las propias, las nuevas dificultades que se enfrentan y la experiencia  de la soledad, le llevan a significar la familia como un espacio de  responsabilidades femeninas, un torrente que demanda de lucha perenne. El quedar  sola con varios hijos pequeños, sin otra seguridad que aquella que ofrece la  continuidad de un día tras otro día, lleva a la mujer a desarrollar un conjunto  de habilidades requeridas para la sobrevivencia. Habilidades que le permiten  hacer frente, en un primer momento, a las necesidades básicas de los pequeños y  a las que le son propias; ya vendrán otras oportunidades para construir nuevos  apoyos, estabilidades necesarias para los hijos que crecen. Una lucha que, por  lo demás, parece ser el signo con el cual se identifica la mujer como parte del  «deber ser» de su vida y que asume, también, como cuota de las condiciones que  le impone la vida:</p>     <blockquote> 	    <p align="justify" style="margin-top: 0; margin-bottom: 0"><font size="2">[las mujeres] de por sí debemos ser luchadoras y siempre nos toca, siempre nos  toca ...</font></p> 	    <p align="justify" style="margin-top: 0; margin-bottom: 0"><font size="2">... yo siempre he sido sola para ellos, porque siempre cuando vivíamos con el  papá de las grandes, después nosotros nos dejamos, después entonces vino el papá  de ellos, igualito se fue y yo quedé sola con los muchachos (FAG).</font></p> </blockquote>     <p align="justify">Es esta, «la lucha a solas», una realidad que se admite como atributo común, una  experiencia coincidente con las otras madres solas con las cuales se comparte el  territorio, la vecindad. Una proximidad que hermana desde los hechos y que  devela una significación del hombre poseedor de condiciones especiales que le  confieren el privilegio de ser el que «pone los muchachos»:</p>     <blockquote> 	    <p align="justify"><font size="2">Muchas por aquí, la mayoría por aquí, viven solas; ahorita los hombres están con  uno, uno tiene muchachos y después se van y se olvidan de que existe uno y  existen los muchachos, sobre todo los muchachos (FAG).</font></p> </blockquote>     <p align="justify">Para la madre sola, el trabajo además de constituirse en un asunto  impostergable, por lo que representa para el sostenimiento y la crianza de los  hijos, es el espacio obligado para el refugio, para mitigar la soledad, para  olvidar los problemas. El trabajo junto a los hijos representa un alivio para el  estado de orfandad que experimenta la mujer que se encuentra sola, sin el  compañero. El trabajo, la lucha y el abandono como vivencias de la mujer son  parte del legado recibido de la madre; así, desde el hogar materno comienza a  tejerse la trama de la lucha como un asunto de ¿sucesión?:</p>     <blockquote> 	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font size="2">... mi mamá también nos crió a nosotros solos porque mi mamá y mi papá se  dejaron y ella nos levantó a nosotros solos. Yo la admiro porque ella fue la que  nos levantó sola y ella siempre trabajó pa‘ darnos a nosotros lo que nosotros  necesitábamos, siempre, y ella nunca se desmayó, se dejó decaer porque ella  estaba sola, siempre luchó pa‘ sacarnos a nosotros adelante (FAG).</font></p> </blockquote>     <p align="justify">Por lo demás, frente a una privación que demanda desde la urgencia la ayuda  económica, el trabajo al que se accede puede ser tan variado como la necesidad  lo determine. En unas condiciones de falta de calificación para el desarrollo de  tareas específicas, tan buenas son las plazas de servicio doméstico, como las de  obrero-fabricante, vendedor en tienda o en la propia casa; sólo que estas  ocupaciones resultan inseguras y ofrecen estabilidad limitada porque dependen de  condiciones estructurales. De esta forma, construir sola el tejido de la  estabilidad y de la seguridad para los hijos es algo que se vive como una  obligación que demanda un inmenso compromiso, esto coexiste con la ilusión de  que el compromiso no sería tal de contar con el apoyo de otro, de no estar sola: </p>     <blockquote> 	    <p align="justify"><font size="2">Una responsabilidad muy grande, demasiado, porque a veces si uno alcanza pa‘ una  cosa no alcanza pa‘ la otra y siempre no es lo mismo el tener el apoyo de una  persona que lo ayude a uno (FAG). </font></p> </blockquote>     <p align="justify">Para las seis mujeres entrevistadas, independientemente de su condición actual  de pareja y de su edad, el hombre que traiciona, el infiel, debe irse de la  casa; al cuidado y crianza de los hijos quedará la madre. Esta condición por  supuesto que no exime al hombre de la responsabilidad de manutención de los  hijos; por el contrario, varias coinciden en señalar que los hijos son la  obligación a la cual se debe el hombre frente a la familia y ésta no se pierde  aunque a la condición de padre se le sume el rol de abandonante:</p>     <blockquote> 	    <p align="justify" style="margin-top: 0; margin-bottom: 0"><font size="2">El hombre yo opino que se debe ir de la casa, la mujer se tiene que quedar, pero  el hombre tiene responsabilidades todavía con ella, porque si le tiene hijos  tiene que hacerse responsable de los hijos, ayudándolos, estar pendiente de  ellos (FJG1).</font></p> 	    <p align="justify" style="margin-top: 0; margin-bottom: 0"><font size="2">... si ellos se separan de uno, el deber de ellos es ver de sus hijos, así  tengan otra pareja, ellos deberían de estar pendientes de sus hijos (FAG).</font></p> 	    <p align="justify" style="margin-top: 0; margin-bottom: 0"><font size="2">... mira L. si usted se quiere quedar aquí entonces quédate tu y yo me voy con  mis hijos ... El día que yo le consiga otra se me va, o que yo me entere de  otra, se me va, yo se lo dije: «El día que me entere de otra, usted se me va» (FAGB).</font></p> </blockquote>     <p align="justify">La situación de infidelidad con respecto a la crianza de los hijos se traduce en  expresión de estas mujeres en una soledad real o anticipada. Ante esta  circunstancia adquiere fuerza la idea del hijo como propiedad exclusiva de la  mujer, como su razón de ser, como una continuidad natural del ser. La opinión de  los hombres reafirma esta idea que contradictoriamente hace de la vida afectiva  de las mujeres con sus hijos una condición más estable y duradera, pero llena de  dificultades. Indefectiblemente, esta condición repite el círculo de la pobreza,  y a la luz de estos datos hace del hombre un constructor de la pobreza.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><b>Conclusiones. Una mirada desde afuera a las familias populares</b></p>     <p align="justify">Pensar a la familia popular sin pertenecer a ella significa un desafío, porque a  su alrededor se han tejido mitos cargados de supuestos y estereotipos.  Interpretar las diferentes voces que participaron en nuestro estudio, los  discursos sobre lo que significa su vida cotidiana, sus ilusiones, alegrías y  tristezas, ha sido una tarea que ha permitido confirmar algunos conclusiones que  otros ya han señalado (Moreno, 1994, 1995, 2002), pero ha sido también un  descubrimiento, que ha originado reflexiones y conclusiones que de ninguna  manera pretenden ser definitivas. </p>     <p align="justify">La familia popular no es una familia desintegrada ni destruida sino transformada  en su estructura y sus relaciones por las condiciones culturales y materiales en  las cuales tiene que vivir. Sería muy difícil que una familia aislada pudiera  cargar con el mantenimiento de sus miembros, cuando ninguno de ellos tiene un  trabajo estable ni un nivel educativo que sirva de apoyo para la búsqueda de una  actividad laboral sólida y, en consecuencia, unas condiciones de vida más  dignas. Una estrategia de sobrevivencia la constituye la agrupación de familias  que tienen lazos de consanguinidad, y que en la literatura se conoce como <i> familia extensa modificada</i>. El entramado de las relaciones que se establecen  bajo esta organización no se identifican fácilmente, se requiere descubrir los  mecanismos utilizados por las personas para sobrellevar la pobreza y las  dificultades.</p>     <p align="justify">Dentro de este contexto se dan las relaciones entre padres, hijos, hermanos,  primos y cuñados. Así, cuando se constituye una pareja, no se piensa en ella  como un ente aislado, sino asociada a un gran grupo familiar que sirve de apoyo  para garantizar su supervivencia y estabilidad. Estas relaciones son lazos que  se tejen y que le dan fuerza y respaldo a la pareja. Tal vez por esta razón,  encontramos en nuestro estudio dos familias nucleares con más de quince años de  convivencia. Podríamos, entonces, proponer como hipótesis, que la existencia de  la familia extensa estaría constituyendo el soporte que permite la permanencia  de la familia nuclear en el sector popular. Este hecho contrasta con los  hallazgos de los estudios de Alejandro Moreno, donde se presenta al hombre como  una figura itinerante. </p>     <p align="justify">Las relaciones como centro de la vida de la familia popular, evidenciadas en las  narrativas de los y las informantes del estudio, se experimentan con mucha  intensidad. La ausencia de actividades rutinarias como las escolares, laborales  y hogareñas, esperadas en un contexto de desarrollo que demanda compromiso en  diferentes áreas, da lugar a reflexiones y a una interacción entre las personas.  Por lo general, esta interacción está cargada de valoraciones y juicios  erótico-afectivos, especialmente alrededor de la relación hombre-mujer y en  consecuencia de la vida en pareja.</p>     <p align="justify">El pasado y presente de nuestros informantes, cuya fuerza narrativa nos obligó a  detenernos para analizar los contenidos expresados por ellos, nos permitió  constatar el mito que se ha construido sobre la infidelidad y la pobreza por  parte del común de la gente que vive fuera de esta realidad. Fue una constante  en todos los participantes del estudio considerar la fidelidad como un valor  inherente a la relación de pareja y como una condición para continuar con la  relación, un deseo no siempre cumplido pero anhelado por todos. </p>     <p align="justify">Las vivencias de pareja fueron diversas, y sus consecuencias igualmente  variadas, sin embargo, la ideología subyacente fue la misma y tuvo su mayor  expresión en el hecho de considerar a la mujer responsable del hogar y de los  hijos en caso de ruptura, la naturalización de la maternidad como destino de la  mujer, el matrimonio como ideal para las hijas, la conformación de pareja como  una meta para las adolescentes, la ausencia de sanción social y familiar para el  hombre infiel diferente a la expulsión del hogar y a la separación de los hijos,  y la sobrevaloración de la figura masculina como símbolo de protección y sostén  de la familia.</p>     <p align="justify">La familia extensa como estructura, y los valores que coexisten con ella,  parecieran ser un muro de contención para la desintegración grupal y personal  esperada ante las difíciles condiciones de vida y la pobreza creciente.</p>     <p align="justify"><b>Referencias bibliográficas</b></p>     <!-- ref --><p align="justify"><b>1. Abreu, María Teresa</b> (s/f). «Infidelidad, causas y consecuencias».  Disponible en ‹fcmfajardo.sld.cu/jornada/conferencias/infidelidad.htm›.  Consultado el 23/08/2003.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=775894&pid=S1012-2508200400010000500001&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"><b>2. Ariza, Marina</b> y <b>de Oliveira, Orlandina</b> (2001). «Familias en  transición y marcos conceptuales de Redefinición», Papeles de población, nº 28,  pp. 9-39.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=775895&pid=S1012-2508200400010000500002&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"><b>3. Arraigada, Irma</b> (1992). «¿Nuevas familias para un nuevo siglo?».  Disponible en ‹www.zonath.org.uy/2000/efp/tamática/nuevas familias pdf›.  Consultado el 3/10/2002.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=775896&pid=S1012-2508200400010000500003&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"><b>4. Bruner, Jerome</b> (1991). <i>Actos de significado</i>, Madrid, Alianza.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=775897&pid=S1012-2508200400010000500004&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"><b>5. Bruner, Jerome</b> (1998). <i>Realidad mental y mundos posibles</i>,  Barcelona, Gedisa.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=775898&pid=S1012-2508200400010000500005&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"><b>6. Cáceres, Carlos; Salazar, Ximena; Rosasco, Ana María</b> y <b>Fernández,  Percy</b> (2002). <i>Ser hombre en el Perú hoy. Una mirada a la salud sexual  desde la infidelidad, la violencia y homofobia</i>, Lima, Redess Jóvenes.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=775899&pid=S1012-2508200400010000500006&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"><b>7. Cobo, Rosa</b> (1995). <i>Fundamentos del patriarcado moderno</i>. Jean  Jacques Rousseau, Madrid, Cátedra. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=775900&pid=S1012-2508200400010000500007&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"><b>8. Gómez, Rocío del Socorro</b> y <b>González, Julián</b> (2002).  «Sobrevivientes de naufragios, tejedoras de archipiélagos», en Castellanos, G. y  Accorsi, S., comp., <i>Género y sexualidad en Colombia y en Brasil</i>, pp.  61-106, Santiago de Cali, Universidad del Valle, Manzana de la Discordia-Centro  de Estudios de Género, Mujer y Sociedad.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=775901&pid=S1012-2508200400010000500008&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"><b>9. Hurtado, Samuel </b>(1999). <i>La sociedad tomada por la familia</i>,  Caracas, EBUC.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=775902&pid=S1012-2508200400010000500009&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"><b>10. Marshall, Catherine</b> y <b>Rossman, Gretchen</b> (1989). <i>Designing  Qualitative Research</i>, Newbury Park, Sage.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=775903&pid=S1012-2508200400010000500010&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"><b>11. Moreno, Alejandro</b> (1994). <i>¿Padre y Madre? Cinco estudios sobre la  familia Venezolana,</i> Caracas, Centro de Investigaciones Populares.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=775904&pid=S1012-2508200400010000500011&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"><b>12. Moreno, Alejandro</b> (1995). <i>La familia popular venezolana,</i> Caracas,  Centro de Investigaciones Populares-Centro Gumilla.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=775905&pid=S1012-2508200400010000500012&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"><b>13. Moreno, Alejandro</b> (2002). <i>Buscando al Padre. Historia de vida de Pedro  Luna</i>, Caracas, Centro de Investigaciones Populares.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=775906&pid=S1012-2508200400010000500013&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"><b>14. Otálora, Cristina</b> y <b>Martínez, Denis</b> (1999). «Maternidad: un deseo  compartido y una tarea solitaria», en Rangel, A.L., Sánchez, L.M., Lozada, M, y  Silva, C., comps., <i>Contribuciones a la psicología en Venezuela</i>, Tomo III,  pp. 103-114, Caracas, Fondo Editorial de Humanidades-Universidad Central de  Venezuela.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=775907&pid=S1012-2508200400010000500014&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"><b>15. Palacios, Jesús</b> y <b>Rodrigo, María José</b> (1998). «La familia como  contexto y la familia en contexto», en Rodrigo, M.J. y Palacios, J., coords., <i> Familia y desarrollo humano</i>, pp. 25-38, Madrid, Alianza. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=775908&pid=S1012-2508200400010000500015&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"><b>16. Serra, Emilia; Gómez, Luis; Josefa Pérez-Blasco </b>y <b>Zacarés, Juan José</b>  (1998). «Hacerse adulto en familia: una oportunidad para la madurez», en  Rodrigo, M.J. y Palacios, J., coords., <i>Familia y desarrollo humano</i>,  pp.141-158, Madrid, Alianza.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=775909&pid=S1012-2508200400010000500016&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"><b>17. Stake, Robert </b>(1999). <i>Investigación con estudio de casos</i>, Madrid,  Morata.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=775910&pid=S1012-2508200400010000500017&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"><b>18. Strauss, Anselm </b>y <b>Corbin, Juliet</b> (2002). <i>Bases de la  investigación cualitativa. Técnicas y procedimientos para desarrollar teoría  fundamentada</i>, Medellín, Universidad de Antioquia. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=775911&pid=S1012-2508200400010000500018&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"><b>19. Taylor, Steven</b> y <b>Bogdan, Robert </b>(1990).<i> Introducción a los  métodos cualitativos de investigación</i>, Buenos Aires, Paidos.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=775912&pid=S1012-2508200400010000500019&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"><b>20. Valles, Miguel </b>(1999).<i> Técnicas cualitativas de investigación social,</i>  Madrid, Síntesis.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=775913&pid=S1012-2508200400010000500020&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"><b>21. Vethencourt, José Luis </b>(1974). «La estructura familiar atípica y el  fracaso histórico cultural en Venezuela», <i>Revista Sic</i> 362, pp. 67-69.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=775914&pid=S1012-2508200400010000500021&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><p align="justify"><b>NOTA:</b></p>     <p align="justify">* Este artículo recoge los resultados de una investigación que es parte del  proyecto «Género y familia. Un estudio de significados» que se desarrolla en el  Instituto de Psicología de la Universidad Central de Venezuela, financiado por  el Consejo de Desarrollo Científico y Humanístico de la UCV.</p>       ]]></body>
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