<?xml version="1.0" encoding="ISO-8859-1"?><article xmlns:mml="http://www.w3.org/1998/Math/MathML" xmlns:xlink="http://www.w3.org/1999/xlink" xmlns:xsi="http://www.w3.org/2001/XMLSchema-instance">
<front>
<journal-meta>
<journal-id>1012-2508</journal-id>
<journal-title><![CDATA[Cuadernos del Cendes]]></journal-title>
<abbrev-journal-title><![CDATA[CDC]]></abbrev-journal-title>
<issn>1012-2508</issn>
<publisher>
<publisher-name><![CDATA[Universidad Central de Venezuela, Centro de Estudios del Desarrollo.]]></publisher-name>
</publisher>
</journal-meta>
<article-meta>
<article-id>S1012-25082004000300002</article-id>
<title-group>
<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Globalización y circuitos de la economía urbana en ciudades brasileñas]]></article-title>
</title-group>
<contrib-group>
<contrib contrib-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[SILVEIRA]]></surname>
<given-names><![CDATA[MARÍA LAURA]]></given-names>
</name>
</contrib>
</contrib-group>
<aff id="A">
<institution><![CDATA[,  ]]></institution>
<addr-line><![CDATA[ ]]></addr-line>
</aff>
<pub-date pub-type="pub">
<day>00</day>
<month>09</month>
<year>2004</year>
</pub-date>
<pub-date pub-type="epub">
<day>00</day>
<month>09</month>
<year>2004</year>
</pub-date>
<volume>21</volume>
<numero>57</numero>
<fpage>3</fpage>
<lpage>22</lpage>
<copyright-statement/>
<copyright-year/>
<self-uri xlink:href="http://ve.scielo.org/scielo.php?script=sci_arttext&amp;pid=S1012-25082004000300002&amp;lng=en&amp;nrm=iso"></self-uri><self-uri xlink:href="http://ve.scielo.org/scielo.php?script=sci_abstract&amp;pid=S1012-25082004000300002&amp;lng=en&amp;nrm=iso"></self-uri><self-uri xlink:href="http://ve.scielo.org/scielo.php?script=sci_pdf&amp;pid=S1012-25082004000300002&amp;lng=en&amp;nrm=iso"></self-uri><abstract abstract-type="short" xml:lang="es"><p><![CDATA[Discutimos las relaciones entre el medio construido y la dinámica urbana en el período de la globalización, enfocando los circuitos superior, inferior y superior marginal en las metrópolis brasileñas, especialmente en San Pablo. Áreas diferentemente equipadas por su valorización selectiva, permiten la instalación de usos más o menos rentables, bajo la fuerza de un consumo que se profundiza. El circuito superior puede ser identificado con las actividades modernas, generalmente vinculadas a la exportación, mientras que el circuito inferior corresponde a formas de fabricación intensivas en trabajo y no modernas. El circuito superior marginal está constituido por formas mixtas, pertenecientes tanto a actividades heredadas de divisiones del trabajo pretéritas como a formas de trabajo emergentes e inseridas en las actividades modernas.]]></p></abstract>
<abstract abstract-type="short" xml:lang="en"><p><![CDATA[We discuss the relations between environment building and urban dynamic at globalization period, analysing upper circuit, lower circuit and upper marginal circuit in the Brazilian metropolis and especially at São Paulo. Differenttly equipped zones, with selective value, allow more or less profitable uses, based in growth of the consumption. The upper circuit may be identified with modern activities, generally related to the export industry, while the lower circuit refers to labor intensive and non-modern industries. The upper marginal circuit consists of mixed forms, proper of activities inherited from past division of labour and emergent forms inserted in modern economy.]]></p></abstract>
<kwd-group>
<kwd lng="es"><![CDATA[Economía urbana]]></kwd>
<kwd lng="es"><![CDATA[Medio construido]]></kwd>
<kwd lng="es"><![CDATA[Globalización]]></kwd>
<kwd lng="en"><![CDATA[Urban economy]]></kwd>
<kwd lng="en"><![CDATA[Environment building]]></kwd>
<kwd lng="en"><![CDATA[Globalization]]></kwd>
</kwd-group>
</article-meta>
</front><body><![CDATA[ <p align="center"><b><font size="4">Globalización y circuitos de la economía urbana en ciudades brasileñas</font></b>    <br>     <br> </p>      <p align="center"><font size="3"> MARÍA LAURA SILVEIRA</font></p>      <p align="justify">&nbsp;</p>      <p align="justify" style="line-height: 150%"><font size="3">    <br> <b>Resumen </b>    <br> Discutimos las relaciones entre el medio construido y la dinámica urbana en el  período de la globalización, enfocando los circuitos superior, inferior y  superior marginal en las metrópolis brasileñas, especialmente en San Pablo.  Áreas diferentemente equipadas por su valorización selectiva, permiten la  instalación de usos más o menos rentables, bajo la fuerza de un consumo que se  profundiza. El circuito superior puede ser identificado con las actividades  modernas, generalmente vinculadas a la exportación, mientras que el circuito  inferior corresponde a formas de fabricación intensivas en trabajo y no  modernas. El circuito superior marginal está constituido por formas mixtas,  pertenecientes tanto a actividades heredadas de divisiones del trabajo  pretéritas como a formas de trabajo emergentes e inseridas en las actividades  modernas.     <br>     <br> <b>Palabras clave</b>    ]]></body>
<body><![CDATA[<br> Economía urbana / Medio construido / Globalización    <br>     <br> <b>Abstract</b>    <br> We discuss the relations between environment building and urban dynamic at  globalization period, analysing upper circuit, lower circuit and upper marginal  circuit in the Brazilian metropolis and especially at São Paulo. Differenttly  equipped zones, with selective value, allow more or less profitable uses, based  in growth of the consumption. The upper circuit may be identified with modern  activities, generally related to the export industry, while the lower circuit  refers to labor intensive and non-modern industries. The upper marginal circuit  consists of mixed forms, proper of activities inherited from past division of  labour and emergent forms inserted in modern economy.     <br>     <br> <b>Key words</b>    <br> Urban economy / Environment building / Globalization    <br>     <br> <b> RECIBIDO: </b> JULIO 2004    <br> <b> ACEPTADO: </b> OCTUBRE 2004    ]]></body>
<body><![CDATA[<br>     <br> <b>La ciudad como medio construido y como mercado</b>    <br> En este trabajo presentamos algunas ideas y resultados de un proyecto de  investigación cuyo principal objetivo es la búsqueda de una comprensión más  sistemática de las relaciones entre el espacio urbano y el movimiento de la  sociedad, centrando la atención en la segmentación de la economía urbana en un  circuito superior, un circuito inferior y un circuito superior marginal (Santos,  1975).    <br> &nbsp;&nbsp;&nbsp; La premisa de partida es, sin embargo, considerar la ciudad  como un todo en permanente movimiento. La ciudad es una totalidad, hecha de  cosas y personas, de objetos y relaciones, de formas y acciones, en un  movimiento desigual y combinado, en una dinámica de cooperación y conflicto. La  expansión acelerada de sus formas, materializada en un proceso de intensa  periferización que coloca a los administradores frente al problema de la escala  del acontecer, así como la reiterada hibridación de acciones públicas y privadas  en una política corporativa, menos visible pero tan omnipresente como las nuevas  morfologías, perturban en el difícil encuentro de enfoques totalizadores. Frente  a su crecimiento y la multiplicación de los problemas, la totalidad urbana  emerge, más que antes, inagotable, invitando tantas veces a un abandono gradual  de los estudios globales sobre las ciudades.    <br> &nbsp;&nbsp;&nbsp; Si los retratos difícilmente pueden ser exhaustivos, la  vocación totalizadora de la teoría no podrá faltar, pues la ciudad no es  solamente una suma de partes, ni solamente un sistema de objetos, sino el  conjunto de la base material y de la vida que la anima. En otras palabras, la  ciudad será vista como un medio construido (una determinada materialidad, es  decir, puntos, líneas y manchas, contiguas o no) y como un gran mercado (un  conjunto de actividades realizadas en cierto contexto y el sector de la  población asociado por la actividad y por el consumo). Por eso podemos decir  que, en la ciudad, todas las actividades encuentran su lugar.    <br> &nbsp;&nbsp;&nbsp; Si la consideración del medio construido como una totalidad  es una premisa de método, es necesario abordar, al mismo tiempo, los sistemas de  acciones o, en otros términos, ver la ciudad como un conjunto, solidario y  contradictorio, de divisiones del trabajo. Sus funciones más modernas, aquellas  que orientan su inserción en la actual división internacional hegemónica del  trabajo, no pueden ser confundidas con la ciudad en sí misma. Conjunto de todos  los instrumentos de trabajo y de todas las formas de hacer, la ciudad solamente  podrá ser entendida al considerar la coexistencia de divisiones territoriales  del trabajo. No es sólo el reino de las grandes corporaciones y de los grandes  bancos, el reino del circuito superior, sino también el lugar del trabajo no  especializado, de las producciones y servicios más comunes, de las acciones  vinculadas a los consumos populares –aquellas necesidades creadas por nuestro  tiempo pero cuya respuesta no es dada a todos por la economía hegemónica.    <br> &nbsp;&nbsp;&nbsp; De allí la propuesta de distinguir analíticamente, en esa  totalidad, los circuitos de la economía urbana. Mientras el circuito superior  está constituido por bancos, comercio, industria y servicios modernos a menudo  orientados a la exportación, el circuito inferior está integrado por formas de  fabricación que no son intensivas en capital, y por el comercio y servicios no  modernos. El circuito superior marginal está constituido por formas mixtas,  pertenecientes tanto a actividades heredadas de divisiones del trabajo  pretéritas como a formas de trabajo emergentes e incluidas en las actividades  modernas. No se trata, sin embargo, de actividades divorciadas, sino de un  sistema de vasos comunicantes, en el cual todos los circuitos son resultado de  las modernizaciones y de las respectivas transformaciones en la división  territorial del trabajo.    <br> &nbsp;&nbsp;&nbsp; No obstante, la comprensión de lo real total solamente puede  ser alcanzada cuando se lo considera como un período histórico determinado. En  los últimos 30 años hubo en Brasil una importante modernización industrial, pero  se puede admitir que el aumento de la población empleada fue debido a la  profusión, en las metrópolis, de industrias menos modernas, de escaso capital y  cuya existencia estuvo vinculada a la expansión del consumo tanto de las clases  medias como de los pobres. Los establecimientos pequeños contrataban cerca de  dos millones de personas en Brasil en 1980, el doble de la década anterior y dos  veces la cantidad de empleados de las grandes empresas industriales. Por lo  tanto, de alguna manera la pobreza ha sido una traba a la plena oligopolización  de la economía, permitiendo que firmas menores subsistan en aquellas porciones  de la ciudad más desvalorizadas.    <br> &nbsp;&nbsp;&nbsp; Entre tanto, la intensa urbanización, la reorganización del  Estado y de la economía, la monetarización de la economía y de la sociedad que  se va completando, los agregados de ciencia, técnica e información a la vida  social y al territorio, y la diversificación y profundización de los consumos  son datos nuevos del período, que alteran la naturaleza del espacio en que los  circuitos de la economía urbana se desarrollan. Hoy, las metrópolis surgen como  la sede de comandos vinculados a actividades modernas, pero al mismo tiempo como  el principal escenario de actividades de aglomeración –menos capaces de  movilidad espacial o más capaces de florecimiento local– asociadas al circuito  superior marginal y al circuito inferior de la economía urbana.    <br> &nbsp;&nbsp;&nbsp; El importante aumento de las ciudades millonarias y de las  grandes ciudades medias (alrededor de medio millón de habitantes) permite la  diversificación y la densificación de la división del trabajo. Cuanto mayores y  más populosas las ciudades, más capaces son de abrigar una extensa gama de  actividades y de contener una lista mayor de profesiones (Santos y Silveira,  2001), autorizando una mayor complejidad de los circuitos de la economía urbana  en el período actual.    ]]></body>
<body><![CDATA[<br> &nbsp;&nbsp;&nbsp; Ese mismo proceso de urbanización tiene un papel relevante en  el mercado, que crece y adquiere espesura y segmentación. En las grandes  ciudades brasileñas, el número de pobres es importante. Si por la precariedad de  sus ingresos su demanda es menos frecuente, su número, siempre creciente, trae  un cierto efecto de compensación. Las mayores ciudades reducen los costos de  producción y circulación, pero esto es más relevante para los circuitos inferior  y superior marginal.    <br>     <br> <b>La globalización, sus unicidades y los circuitos</b>    <br> Frente a las unicidades productoras de la globalización (Santos, 1996) –la  unicidad de las técnicas, de la información y del dinero–, las dinámicas urbanas  adquieren nuevos contenidos. Hoy una base material con vocación invasora dibuja  densidades y áreas enrarecidas en la ciudad. No obstante, el papel del consumo,  fundado en la publicidad y en el crédito (aún más cuando una buena parte de los  objetos es semoviente), amplía el uso de esa nueva base técnica inclusive en  áreas poco modernas. Amparados en la convergencia de informática y  telecomunicaciones y en las necesidades contemporáneas de la producción y  comunicación de ideas, imágenes y datos en general, los teléfonos celulares,  computadoras, equipos de fotografía y video se vuelven más accesibles a las  diversas clases sociales. En 2000 había 17,3 millones de personas con  computadora en su casa, siendo las ciudades de la Región Concentrada<sup>1</sup>  (Santos y Torres Ribeiro, 1979) las mejor dotadas.    <br> &nbsp;&nbsp;&nbsp; En relación con los teléfonos celulares, sabemos que el  servicio prepago se difundió ampliamente. Comprados con el propósito de aumentar  la disponibilidad para las eventuales oportunidades de trabajo, su densa  presencia muestra el papel del consumo entre los más pobres y su necesidad de  comunicación, pero también la existencia de una red fija enrarecida y sobre todo  un uso escaso por el alto valor de las tarifas de la telefonía celular y fija.  Así, si las grandes corporaciones dominan la producción y la venta de esos  objetos, el resto de la circulación permanece en manos de otros agentes. Es el  caso de las reparaciones de algunos de esos aparatos, así como del revelado de  fotografías y del alquiler de videos en las periferias. Por ello el  funcionamiento de esa base técnica depende también del circuito superior  marginal y del circuito inferior, que son creadores de economía, puesto que  permiten la reutilización de los bienes y la distribución (muchas veces sin  interés) para los grandes capitales. De ese modo, tanto por la expansión de los  nuevos productos, a menudo transformados en instrumentos de trabajo de las  actividades no hegemónicas, como por la proliferación de actividades de  reparación, los circuitos superior marginal e inferior participan, de forma  creciente y a veces contradictoria, en la producción de la unicidad técnica.    <br> Si los objetos vinculados a las telecomunicaciones y a la reparación de máquinas  de base industrial amplían el universo del circuito superior marginal por la  demanda de calificación y de instrumentos específicos, la reparación de buena  parte de la actual base material doméstica fundada en el consumo globalizado  (como los electrodomésticos y a veces los vehículos) se refugia frecuentemente  en el circuito inferior. Según estadísticas del Instituto Brasileiro de  Geografía e Estatística (IBGE, 2003), en 2001, de un total de 791.954 micro y  pequeñas empresas de prestación de servicios en el país, 77.493 pertenecían al  mantenimiento y reparación de vehículos y objetos personales y domésticos.    <br> &nbsp;&nbsp;&nbsp; Los agregados de ciencia y tecnología a la medicina y sus  áreas afines revelan una de las manifestaciones de la unicidad técnica  contemporánea. Es el caso de la industria farmacéutica. Altamente concentrada en  corporaciones globales responsables por la mayor parte de las investigaciones  científicas, la fabricación de medicamentos revela, sin embargo, intersticios  que son ocupados por empresas medianas y pequeñas. Se trata, por ejemplo, de  campos menos basados en la química, como la producción de productos  fitoterapéuticos propios de un circuito superior marginal.    <br> &nbsp;&nbsp;&nbsp; Aunque con su vocación para volverse un sistema invasor, que  desprecia las solidaridades con objetos técnicos más antiguos, las técnicas  contemporáneas poseen una cualidad inexistente en períodos anteriores. Son  divisibles, flexibles, dóciles (Gaudin, 1978, 1999; Santos, 1996, 2000) porque  permiten, por ejemplo, con algunos instrumentos y en un pequeño local, fabricar  un producto u organizar un servicio que puede ser vendido. Por el hecho de ser  altamente demandantes de inteligencia e información hacen posibles usos y  escalas distintos. Esa es su gran diferencia con el sistema técnico del período  industrial.    <br> &nbsp;&nbsp;&nbsp; Por esa razón, la información es la verdadera energía que  impregna la acción contemporánea. Pero es también productora de unicidades. Una  cierta información de cuño globalizante, verticalmente producida y difundida,  aparece como sinónimo del tiempo hegemónico del período, inductora de un  pensamiento único y de comportamientos normalizados. Esencial a las divisiones  territoriales del trabajo particulares de las corporaciones globales, la  información estratégica materializa los nexos extrovertidos del territorio  brasileño (Cordeiro, 1993; Corrêa, 1996) y, podemos aseverar, es un sofisticado  circuito superior, principalmente localizado en la ciudad de San Pablo. La  formulación de las bases técnicas, políticas y normativas, precisas y  funcionales a las exportaciones, privatizaciones y fiscalizaciones, en  definitiva al nuevo uso del territorio nacional, es así, confiada a un  restringido grupo de empresas mundiales y nacionales de consultoría (Bernardes,  2001). Si el espacio de su acción se confunde con el territorio nacional y con  el mundo, la intensidad de sus demandas en el espacio contiguo es débil. No hay  un uso intensivo de la fuerza de trabajo, ni de la tecnología, ni de la  información del lugar, así como no hay dependencia de los mercados contiguos.  Ante las grandes aglomeraciones urbanas brasileñas la cuestión es: ¿cómo  sobrevive la mayor parte de la población si no de un trabajo cuyo contexto no  sobrepasa la escala de la metrópoli? ¿Será que quien trabaja en actividades  dependientes de la contigüidad espacial no utiliza las variables del período  actual? ¿O habrá una producción propia, por ejemplo, de información y  publicidad? ¿Qué información técnica y mercadológica está, entonces, en la  esencia de la acción de la mayoría de la población urbana?    <br> &nbsp;&nbsp;&nbsp; El consumo es acción, y por eso está hoy impregnado de  información. Pocas son las actividades, empresas y lugares que parecen  permanecer ajenos, por ejemplo, a un fuerte contenido de publicidad propio de  nuestro tiempo. El resultado de ese acto de imperio es la existencia de agencias  pequeñas y medias que participan de la producción global de propaganda gracias a  las formas y normas de la tercerización, así como de firmas creadoras de una  publicidad para el pequeño comercio y para algunos servicios. Así, pasacalles, banners y otro tipo de carteles, que pueden ser rápidamente fabricados  gracias a las virtualidades de las técnicas contemporáneas, colonizan las áreas  de la vecindad de la actividad anunciada. En el espacio de la contigüidad, se  observa una interrelación de los circuitos de la economía urbana.     ]]></body>
<body><![CDATA[<br> &nbsp;&nbsp;&nbsp; En el período actual, la imitación –uno de los pilares del  funcionamiento del circuito inferior– se hace sobre nuevas bases. La relevancia  que el negocio de la moda adquiere en el momento actual, con una profusión de  cursos básicos y superiores de confecciones, con las novedades en la producción  de materiales y tejidos crecientemente híbridos, con la proliferación de  revistas y desfiles, con la expansión del crédito y de la propaganda, determina  que ese consumo se expanda en la sociedad y en el territorio. Modistas,  costureras y sastres, entre las clases más pobres, tienen ante sí una  posibilidad mayor de ejercer la imitación de los consumos sofisticados.    <br> &nbsp;&nbsp;&nbsp; Es también el caso de los muebles y de la decoración de los  hogares. Ese mercado en expansión, que no alcanza solamente a las clases más  ricas de la sociedad, atrae toda una producción industrial y artesanal, que  involucra polos específicos en ciudades intermedias y, en las metrópolis,  actividades de restauración de muebles antiguos, ferias, artesanías y  reparaciones. Barrios y ciudades adquieren una marcada especialización  productiva a la luz de esa demanda que en los días actuales parece volverse  elástica.    <br> &nbsp;&nbsp;&nbsp; De un modo general, el esparcimiento y la cultura se  convierten también en un mercado en expansión. La distribución de videos, la  producción y venta de artesanías, la grabación y distribución de música, las  múltiples formas de edición de libros, revistas y folletos hacen más espesa la  división del trabajo, permiten localizaciones más flexibles, demandan  instrumentos de trabajo específicos, pero actualmente posibles de ser comprados,  y formas organizacionales modernas combinadas con relaciones de amistad,  parentesco y vecindad. Estamos ante un profuso circuito superior marginal  vinculado a la cultura.    <br> &nbsp;&nbsp;&nbsp; Finalmente, la unicidad del motor o, en otras palabras, la  apropiación de la plusvalía por un pequeño número de actores globales, fundada  en la nueva base material y en la posibilidad de disponer de informaciones en  tiempo real, es responsable de las aceleraciones del período. Aumenta  vertiginosamente la velocidad de producción del dinero en estado puro porque  aumenta el número de mecanismos verticalizados capaces de extraer más recursos  de más actividades, de más personas, de más lugares. La publicidad y el crédito  son estrategias eficientes en esa guerra por una mayor acumulación de capital.  Como cada porción de la ciudad es evaluada en función de su capacidad de  reproducir dinero, algunas se vuelven tesoros disputados mientras que otras son  despreciadas.     <br> &nbsp;&nbsp;&nbsp; El abandono de instancias, sectores y lugares refleja que,  aunque importantes para completar el trabajo tan fuertemente dividido en las  metrópolis, el circuito superior no se preocupa por ejercer ese papel. En  Brasil, de los 3,3 millones de empleos en el sector de servicios correspondiente  a las micro y pequeñas empresas, más de 400.000 pertenecían a transportes y  servicios auxiliares de los transportes (IBGE, 2003). Es el caso de las diversas  formas de distribución de mercaderías, objetos, documentos y pequeños valores en  la gran ciudad.    <br> No obstante, la expansión del crédito parece no dejar de lado ninguna parte del  territorio ni de la economía. La capilaridad de las redes financieras resulta de  la coexistencia de filiales de grandes instituciones financieras como  Panamericano, Crefisa o Zogbi, de todo tipo de usureros y de la profusión de  nuevos tipos de crédito ofrecidos por los bancos públicos y privados. La  rentabilidad de los bancos brasileños, por ejemplo, pasó del 10,6 por ciento en  1994 al 15,7 por ciento en 1998 y al 24,5 por ciento en 2002. Al contrario de la  producción, que es selectiva en las elecciones locacionales, las finanzas se  interesan directa e indirectamente por la totalidad del territorio viviente. Es  por eso que podemos afirmar que no se trata solamente de una variable  determinante, sino también de una variable dominante, responsable de un drenaje  que no conoce límites.     <br> &nbsp;&nbsp;&nbsp; Así, el circuito inferior, caracterizado por su bajo grado de  capital fijo tecnológico, es impelido a aumentar su capital de giro por medio  del crédito, aún más cuando muchos de los pequeños empresarios trabajan como  persona física. Cuando el spread bancario para préstamos a las empresas  era del 25 por ciento anual, para las personas físicas era del 57 por ciento  anual. La vulnerabilidad aumenta con la utilización del cheque especial,  créditos personales en cuotas y, sobre todo, préstamos personales de las  financieras, pues los intereses alcanzan valores extremadamente altos (entre 50  por ciento y 160 por ciento anual). Como el número de personas sin cuenta  bancaria o incapaz de disponer de las necesarias garantías es significativo, el  préstamo personal concedido por instituciones financieras encuentra un terreno  fértil. Formas de verticalización de una economía generada por el circuito  inferior que, en el período de la globalización, conocen grados superlativos.    <br> &nbsp;&nbsp;&nbsp; El circuito superior marginal no está a salvo de esas  emboscadas. Los mecanismos leoninos de un cierto crédito también alcanzan las  prácticas de esos actores. Por otro lado, el sistema de franquicias, un  contenido nuevo del período, parece enraizarse en algunas de sus actividades y,  así, tornar más complejo el reconocimiento de ese circuito. Si el grado de  organización es bastante alto, pues las formas y normas de la naturaleza y uso  del capital y de la tecnología son prescritas por la firma matriz, la gestión  cotidiana y los riesgos son asumidos por un empresario pequeño o medio, que debe  cumplir con los derechos y royalties y, en esa compleja situación,  encontrar su modesta ecuación de lucro. Verificamos este hecho en algunas  imprentas expresas y escuelas de lenguas. Se trataría de una manifestación  organizacional más de las actuales unicidades.    <br>     <br> <b>Expresiones regionales de los circuitos de la economía urbana</b>    ]]></body>
<body><![CDATA[<br> En el período de la globalización nuevas fuentes de riqueza y de pobreza se  multiplican en las grandes ciudades, a la vez que éstas buscan adaptarse a las  demandas de la economía más moderna, adecuando su medio construido a las  respectivas exigencias y racionalidades. Pero ese fenómeno alcanza solamente a  una pequeña parcela del espacio urbano, inclusive porque los costos son muy  altos, mientras que el resto de la ciudad muestra una gran variación de  infraestructuras y valores. La creación de racionalidad es, ciertamente,  limitada (Santos, 1996).    <br> &nbsp;&nbsp;&nbsp; El Brasil que se globaliza es, al mismo tiempo, un Brasil que  se metropoliza, y por eso la explosión del circuito inferior es concomitante con  la enorme expansión urbana, tantas veces en la base de un proceso de  urbanización sin industrialización. La crisis económica recurrente en el período  de la globalización produce una extensión de la periferia pobre (Almeida, 2000)  y un deterioro del medio construido urbano ya existente (sobre todo los  centros), que también se desvaloriza por la modernización de otras partes de la  ciudad. Ese proceso está siempre acompañado por la multiplicación de actividades  de supervivencia.    <br> &nbsp;&nbsp;&nbsp; El crecimiento de un circuito superior marginal residual se  da por la incapacidad de modernizarse al ritmo impuesto por la época. Pero,  paralelamente, la normalización, la relevancia y precedencia del trabajo  intelectual, el carácter científico de las actividades y la expansión de los  consumos son pilares del crecimiento de un circuito superior marginal emergente.  Por eso, este circuito podría ser visto como un laboratorio de la sustitución de  una división territorial del trabajo por otra. La decadencia y emergencia de  profesiones y empresas vinculadas a las formas hegemónicas de hacer y de mandar  alcanzan directamente el circuito superior marginal. Mientras ciertos saberes se  desvalorizan, otros surgen.    <br> &nbsp;&nbsp;&nbsp; En las grandes metrópolis de la Región Concentrada y  especialmente en San Pablo,<sup>2</sup> la ciudad moderna, pivot central  de las geometrías de las grandes empresas, ve ampliar sus tareas y los  horizontes de las acciones que abriga, pues se vuelve también el lugar del  encuentro de las topologías de las corporaciones globales en América del Sur. La  necesidad de información precisa y de diversos tipos de dinero atribuye nuevos  papeles a las metrópolis y consolida, aunque basada en la segmentación  socioespacial, su existencia como un gran mercado.    <br> &nbsp;&nbsp;&nbsp; Como la expansión del medio construido se acelera, las  valorizaciones y desvalorizaciones de los pedazos de la ciudad son frenéticas,  posibilitando la instalación, aquí o allí, de actividades menos capaces de dar  valor a sus productos. La extrema variedad de capitales –fijos y variables–  asegura la existencia de una extrema variedad del trabajo. Las estacionalidades  relativas a cada actividad económica se superponen y, de ese modo, tienden a  anularse, ofreciendo un mercado de trabajo permanente. Así, la ciudad grande se  vuelve más apta para abrigar un circuito inferior.    <br> &nbsp;&nbsp;&nbsp; No existe, por lo tanto, una única área de mercado de la  ciudad como pretende la teoría de los lugares centrales, cuya premisa de método  es identificar el sector moderno con la economía urbana. Las actividades de  pequeña escala, cuyos actores son los más pobres, tienen relaciones  privilegiadas con su región. Ni siquiera las ciudades que reconstruyen su  presente a imagen de las variables hegemónicas están formadas solamente por el  sector moderno (circuito superior), sino también por un circuito inferior, que  no es un freno a la modernización sino su resultado, e incluso, por un circuito  superior marginal, nacido sobre todo en función de la relevancia que adquiere la  circulación. Muchas veces próximo al circuito superior por la funcionalidad de  su trabajo, el circuito superior marginal se enlaza con el circuito inferior por  el comportamiento de sus actores.    <br> &nbsp;&nbsp;&nbsp; Aunque las estadísticas no puedan revelar fielmente la  naturaleza y la magnitud del circuito inferior ni del circuito superior  marginal, es importante subrayar que en 2001 sólo las micro y pequeñas empresas  de comercio y servicios (poco más de dos millones de establecimientos)  contrataban 7,3 millones de personas (de ese total tres cuartas partes eran  empresas que contrataban hasta 5 personas), es decir, cerca de un décimo de la  población ocupada en Brasil. El número de empresas viene creciendo, y  especialmente su contribución para crear empleos. En 1998, 5,5 millones de  personas trabajaban en esas firmas, lo que significa que hubo un aumento de más  del 32 por ciento entre 1998 y 2001 (IBGE, 2003). Fundadas en el trabajo  intensivo, muchas de esas firmas son familiares, pero su denominador común es el  escaso capital. Según el mismo estudio del IBGE (2003), el 30 por ciento de los  costos de esas pequeñas unidades empresariales corresponde a gastos de personal  y solamente el 4 por ciento a alquileres y arrendamientos de máquinas, vehículos  y otros equipos. Su adaptación a localizaciones, edificios y sistemas técnicos  menos valorizados se refleja en la composición de sus gastos.    <br> &nbsp;&nbsp;&nbsp; Destinar una proporción mayor de los rendimientos al pago de  mano de obra en lugar de aumentar y modernizar el capital fijo (sobre todo  localización y maquinarias) no deja de ser, en el período actual, una producción  de irracionalidad. Una buena localización, capaz de atraer grupos de población  de mayor poder adquisitivo, así como la compra de equipos más modernos, que  ahorran mano de obra, sus cargas sociales y los eventuales conflictos, serían,  ciertamente, formas de producción de racionalidad.    <br> &nbsp;&nbsp;&nbsp; Esencia de las políticas del poder público y de las grandes  empresas, esa racionalidad se revela limitada, sobre todo en las grandes  metrópolis. Del norte al sur de ese Brasil urbano, las mayores metrópolis –San  Pablo, Salvador, Recife, Belo Horizonte y Brasilia– soportan índices de  desempleo de alrededor del 20 por ciento de la población económicamente activa  (PEA) (Dieese, 2003). Sin embargo ¿cuál es la racionalidad de una economía  urbana que desprecia, como en Salvador, cerca del 30 por ciento de su PEA? El  hecho es que cada día hay un número menor de actividades y de empleos  relacionados con esa racionalidad hegemónica y esto es más visible en las  grandes ciudades de Brasil.    <br> &nbsp;&nbsp;&nbsp; Frente a esa realidad, una enorme parte de la población debe  encontrar una actividad –y un lugar dentro de la ciudad– que sea capaz de  permitir su supervivencia. Es una economía de abajo hacia arriba (Santos, 1996;  2000) que parte del principio de que los más pobres, los vecinos, los demás  trabajadores podrán consumir los productos y servicios ofrecidos. Es una  cooperación que se completa en la contigüidad y, por lo tanto, no necesita ser  fluida, ni veloz, ni competitiva. Esa cooperación puede así ser lenta, y por eso  es vista como irracional.     ]]></body>
<body><![CDATA[<br> &nbsp;&nbsp;&nbsp; Almacenes, despensas, mini-mercados, panaderías, carnicerías,  pescaderías, verdulerías coexisten con las densas topologías de los grandes  supermercados y de los modernos drugstore. En ese comercio de  contigüidad, la iliquidez no es un obstáculo, pues se utilizan varios tipos de  dinero y de crédito (tickets, tickets-transporte, tickets-alimentación,  compra a fiado, compra con libreta). Completan el retrato pequeños comercios de  ropa, de bijouterie, de zapatos así como cafeterías, bares, pequeños  restaurantes, pizzerías y heladerías.     <br> &nbsp;&nbsp;&nbsp; Entre las pequeñas firmas, los servicios  técnico-profesionales prestados a las empresas representan el 27,8 por ciento  del total. Se trata de servicios jurídicos, de contabilidad, auditoría,  consultoría empresarial, servicios técnicos de ingeniería y arquitectura,  publicidad y propaganda. Las actividades de informática también aumentan su  proporción. Juntos, los servicios técnico-profesionales y las actividades de  informática sumaban cerca de 125.000 empresas que contrataban más de 400.000  personas (IBGE, 2003). Aunque el capital fijo pueda no ser muy significativo, la  existencia de un conocimiento científico y de una red de relaciones hace de esas  actividades un circuito superior marginal.    <br> &nbsp;&nbsp;&nbsp; Más de la mitad del conjunto de micro y pequeñas empresas  comerciales y de servicios se concentran en la región sudeste y, sumados, el  sudeste y el sur (la Región Concentrada) abrigan cerca del 78 por ciento del  total nacional. La alta urbanización de esos estados ayuda a explicar este  retrato. Solamente en el estado de San Pablo las micro y pequeñas empresas de  comercio y servicios emplean más de 2,2 millones de personas. En la región  nordeste el total sobrepasa 1 millón de personas, contrastando con los modernos  estados del centro-oeste, donde el circuito inferior parece ser más débil (poco  más de 500.000 personas son contratadas en las firmas de ese tamaño) (IBGE,  2003).    <br> &nbsp;&nbsp;&nbsp; Cuanto más populosa es la ciudad, más grande y segmentado es  su mercado, apoyado en un vasto medio construido, pero bastante fragmentado en  cuanto a sus valores, aunque se trate de áreas modernas de la Región  Concentrada. Esto nos autorizaría a hablar de áreas de diversidad y áreas de  especialización.     <br> &nbsp;&nbsp;&nbsp; En las áreas de diversidad, el trabajo se especializa  y se divide en múltiples circuitos espaciales de producción, cuya área de  mercado es el barrio o la ciudad en virtud de su condición no hegemónica. La  circulación es determinante, y por eso los circuitos diferentes se entrecruzan y  crean un mercado (segmentado) que se nutre de la diversidad de fabricación, de  comercio y de servicios. Son puntos y áreas densas de la división del trabajo  donde coexisten técnicas de diferentes momentos históricos. Los edificios son,  quizás, la manifestación más clara de las rugosidades que vienen del pasado, por  su edad y por sus condiciones. Es el reino del circuito inferior, y también de  un variado circuito superior marginal en áreas de gran circulación como el Largo  Treze, el Largo de Pinheiros y el propio centro antiguo de la ciudad de San  Pablo o incluso, en áreas renovadas como el barrio Tatuapé. Es también el caso  de los centros antiguos de Río de Janeiro y de Porto Alegre, así como de las  áreas contiguas a las terminales de ómnibus en todas las grandes metrópolis  brasileñas.    <br> &nbsp;&nbsp;&nbsp; Aunque la existencia de esas áreas de diversidad no sea un  fenómeno exclusivamente metropolitano, el volumen de la circulación en esos  puntos, manchas y líneas evidencia que se trata de grandes cuerpos urbanas. Las áreas de especialización urbana, al contrario, tienden a ser un dato del  fenómeno metropolitano. Allí el trabajo se especializa y se divide dentro de un  mismo circuito espacial de producción, involucrando diversas etapas y actores de  diferente poder en complejos procesos de cooperación y competencia. En una  ciudad como Belén encontramos un área especializada en comercios de máquinas y  herramientas para la explotación de madera y para las embarcaciones del espeso  sistema de movimiento fluvial que preside. En una macro-metrópoli como San  Pablo, se podrían mencionar varias áreas: la zona cerealista en el centro,  productos electrónicos en la calle Santa Ifigenia, artículos de iluminación y  material eléctrico en la Avenida Consolação, vestidos de novia en la calle São  Caetano, confecciones en los barrios Bom Retiro y Brás, entre otros. A menudo la  existencia de esas economías de aglomeración a escala urbana nos habla de sus  relaciones de producción y de mercado con la ciudad, con la región, con el país.  Su especialización productiva es causa y consecuencia de la densificación del  espacio de flujos (más transportes, más comunicaciones, más finanzas) y, por lo  tanto, esas áreas son lugares de coexistencia de los circuitos de la economía  urbana que, sin embargo, pueden terminar aumentando el valor de la localización  y del medio construido y, con eso, expulsar algunos actores.    <br> &nbsp;&nbsp;&nbsp; Esa es una de las manifestaciones de la aceleración  contemporánea. Una nueva demografía empresarial se presenta ante nuestros ojos.  Natalidad, mortalidad, migraciones de empresas son procesos frecuentes y  veloces. Si para las grandes corporaciones las fusiones son comportamientos  habituales en estos tiempos, el fenómeno más corriente para las firmas del  circuito inferior y del circuito superior marginal son las altas tasas de  mortalidad. Asimismo son altas las altas de natalidad, y a veces las tasas de  mortalidad reflejan las migraciones de ramo o de localización.    <br> &nbsp;&nbsp;&nbsp; Si la velocidad de acumulación de lucro no es rápida, como  reza el mandamiento de la globalización, el dinamismo del circuito inferior y  del circuito superior marginal no puede ser ignorado. Es exactamente su  vulnerabilidad lo que exige de esa economía de «abajo» un importante dinamismo.  En 2000, las más altas tasas de mortalidad se verificaron en las empresas de  servicios que contrataban hasta 5 personas (19 por ciento) y en las firmas  comerciales del mismo tamaño (15,8 por ciento). Pero es ese mismo segmento el  que registra las más altas tasas de natalidad: 27,1 por ciento y 22,7 por ciento  respectivamente. Es una tendencia que se verifica en los últimos años. Esos  datos contrastan con el comportamiento de las firmas que contrataban más de 20  personas, cuya tasa de natalidad fue del 6,6 por ciento para las actividades del  comercio y del 9 por ciento para los servicios en 2000 (IBGE, 2003). Vemos así  como en cada división territorial del trabajo varios intersticios son ocupados  por las pequeñas empresas.    <br>     <br> <b>A las puertas de la moderna San Pablo, Jano revela su otra faz</b>    ]]></body>
<body><![CDATA[<br> Si las crisis económicas constituyen un freno en la renovación de la mayor parte  del medio construido, el neoliberalismo, con la pretendida estabilidad  monetaria, parece haber desencadenado un proceso acelerado de renovaciones  urbanas puntuales. Para ciertas áreas de la ciudad de San Pablo fluyen, sin  viscosidades, torrentes de dinero bajo la forma de préstamos privados,  internacionales y nacionales, con frecuencia vinculados a la esfera del poder  público. Véanse los ejemplos de la construcción de edificios residenciales de  clase media –cada vez más lejos del centro de la ciudad o verticalizando áreas  tradicionalmente bajas–, de barrios cerrados dentro o fuera de la gran mancha  urbana, o la renovación del antiguo centro urbano comandada por el Banco de  Boston.    <br> &nbsp;&nbsp;&nbsp; Un área comercial tradicional y central como la zona  cerealista –nacida al abrigo del ferrocarril Santos-Jundiaí pero cuya  localización y equipamiento continuaron funcionales cuando el sistema de  movimiento de cargas (arroz, porotos, papa, cebolla) fue convertido al  transporte automotriz– parece no resistir los impactos del período actual. Su  virtual transferencia hacia una nueva área de encrucijada (carreteras Regis  Bittencourt y Raposo Tavares) es una acción política basada en datos técnicos y  organizacionales nuevos: las actuales áreas productoras (Río Grande do Sul, Mato  Grosso do Sul, Maranhão), el grado de accesibilidad y los problemas de tránsito  de cargas, los nuevos equipamientos de comunicación (teléfono, computadora, fax,  correo electrónico) y la logística de los grandes supermercados (pedidos  informatizados, terminales exclusivos, marcas propias). Si en los proyectos  oficiales se mantiene el uso, esa transferencia significará que no todos podrán  acompañar los costos de ese desplazamiento.    <br> &nbsp;&nbsp;&nbsp; Concretados o en vías de implantación, numerosos proyectos  parecen coincidir en la búsqueda de localizaciones periféricas, bien dotadas de  infraestructura, próximas a las autopistas de acceso a la ciudad que garantizan  el ejercicio de una circulación más fluida, y especialmente donde la instalación  de los actores sea más selectiva. Como el nuevo centro empresarial de la Avenida  Berrini, esas localizaciones en zonas circundantes a las autopistas parecen  confirmar la adopción de un modelo de urbanismo periférico de origen  norteamericano.    <br> &nbsp;&nbsp;&nbsp; Esa producción permanente de escasez adquiere su expresión  contemporánea en la aplicación de recetas de cuño macroeconómico en las cuales  el capital es siempre más abundante que el trabajo para los actores hegemónicos  en detrimento de la economía real del país y de la ciudad, en la cual el trabajo  es siempre más abundante que el capital. Estado y empresas, tantas veces en  cooperación o en conflicto, han tenido un papel determinante en la producción  del desempleo, un claro indicio de la producción limitada de racionalidad.    <br> &nbsp;&nbsp;&nbsp; Estructuralmente la ciudad crea, al mismo tiempo, riqueza y  pobreza, abundancia y escasez. Vectores internos y externos tienen el papel de  acelerar o desacelerar las necesarias y permanentes readaptaciones. Por ello,  tanto en la metrópoli industrial como en la metrópoli informacional-financiera  los circuitos de la economía urbana se desarrollaron en la forma de vasos  comunicantes, pues siendo ambos un resultado de la modernización, encuentran hoy  las condiciones de su reproducción. Y, aún más, identificada como la llegada de  nuevos objetos y nuevas formas de hacer, la globalización provoca la emergencia  de un nuevo circuito superior marginal, orientado a codificar y decodificar los  objetos y las normas necesarias al nuevo momento del modo de producción. Nacen  oficinas y empresas, muchas veces vinculadas a las nuevas profesiones, que  prestan servicios a las firmas hegemónicas o al poder público. En 1999 había 3,7  millones de personas en el sector de servicios, lo que equivalía al 53 por  ciento de la PEA en la Región Metropolitana de San Pablo (un incremento de 1,4  millón de personas en relación con 1981).    <br> &nbsp;&nbsp;&nbsp; Si la división social del trabajo que acompaña el mundo de la  información y de las finanzas multiplica las profesiones, disminuye, al mismo  tiempo, el número de empleos. Las formas técnicas y de regulación contemporáneas  satisfacen su apetito con un número menor de personas altamente calificadas. El  empleo tradicional de la metrópoli industrial se esfuma, por un lado, al ritmo  de nuevas aceleraciones normativas, como las formas temporarias de contratación,  la tercerización, y la interiorización de la industria que es sinónimo de  modernización y de búsqueda de nuevas densidades normativas y, por otro lado,  por las nuevas ocupaciones en la producción y adaptación de las informaciones  externas al mercado brasileño, por la creación de una publicidad que profundiza  los consumos, y por la producción codificada de formas de hacer y regular, como  la miríada de instrumentos financieros en vigencia.    <br> &nbsp;&nbsp;&nbsp; Las reformas neoliberales, portadoras de la racionalidad de  la época, fueron responsables, además, de la disminución del número de empleos  vinculados a las actividades modernas en las empresas y en el sector público.  Automatización, reingeniería de procesos, reducción del llamado Estado  sobredimensionado, disminución de las ventas, entre otras, fueron razones  aducidas para concretar las dimisiones. Cuando éstas eran los llamados «retiros  voluntarios», un nuevo elemento aparecía en la economía urbana, pues las  indemnizaciones resultantes procuraban implantarse en antiguas, nuevas o  renovadas funciones de la división del trabajo. La naturaleza volátil de los  capitales de las grandes corporaciones y de sus geometrías mundiales contrasta  con la fijación de los pequeños capitales de las familias en el propio medio  construido urbano, emprendiendo una nueva actividad económica. La ciudad de São  Caetano do Sul en la Región Metropolitana de San Pablo es tal vez un buen  ejemplo, a partir de la instalación de negocios y empresas de servicios por  parte de los antiguos operarios de la industria automotriz.    <br> &nbsp;&nbsp;&nbsp; La concentración de pobres en la ciudad de San Pablo tiene un  efecto positivo sobre los volúmenes producidos y comercializados. Se crea un  mercado que, a pesar de las demandas individuales limitadas, constituye, por el  gran número de familias, un efecto ampliado. Gracias a los costos de producción  más bajos por la amplia oferta y proximidad de insumos, mano de obra y clientes,  surge un número considerable de pequeñas empresas, y de ese modo, aunque la  mortalidad de las firmas pueda ser alta, la demanda constante posibilita que  otras puedan nacer.    <br> &nbsp;&nbsp;&nbsp; En el propio garaje de la casa suele funcionar la oficina de  las pequeñas empresas de fletes y mudanzas. El camión o la camioneta propio es a  menudo el factor que define la capacidad de trabajo mensual. Variando entre 7 y  cerca de 40 mudanzas por mes, las empresas contratan algunos ayudantes para  realizar un trabajo que generalmente es en el mismo barrio o en barrios  contiguos. Localizaciones en áreas residenciales, como Butantã o Pinheiros, son  privilegiadas por ofrecer permanentemente posibilidades de trabajo. Pequeños  carteles fijados en postes y muros del barrio y un teléfono, a veces celular,  son los instrumentos indispensables para asegurar su demanda. Paralelamente se  crean solidaridades económicas con los colectores-vendedores de cajas de cartón.    <br> &nbsp;&nbsp;&nbsp; La contigüidad es un dato central también para un buen número  de costureras y modistas entrevistadas que, dedicadas a esa actividad por falta  de empleo, trabajan en casa con una o dos máquinas domésticas, frecuentemente  compradas de segunda mano. Viviendo en barrios como Santo Amaro, Itaim Bibi,  Brooklin, Jardim Bonfiglioli o Alto da Boa Vista, se desplazan hacia Brás y Bom  Retiro, áreas de especialización comercial, para comprar sus insumos. El arreglo  de ropas configura un verdadero mercado, indicado entre clientes y conocidos, ya  que la importación en el sector textil y confecciones ha afectado gravemente la  producción de vestimenta a la medida.    ]]></body>
<body><![CDATA[<br> &nbsp;&nbsp;&nbsp; Entre las numerosas situaciones del circuito superior  marginal, las mensajerías se esparcen por la ciudad, al ritmo de una intensa  necesidad de cooperación y de los obstáculos a la circulación. Más que el grado  de capitalización, es la capacidad organizativa lo que define las empresas. La  agencia recibe los pedidos y ordena los viajes, que son realizados por los  trabajadores con sus propias motos. Para efectuar el transporte de documentos y  pequeñas mercaderías para oficinas y empresas de las inmediaciones, en un  promedio de 200 viajes por mes, el personal contratado es pagado por hora de  trabajo.    <br> &nbsp;&nbsp;&nbsp; El desarrollo de las técnicas de informática también ha  permitido la instalación de las llamadas imprentas express que, en  pequeños locales, pueden ofrecer un buen abanico de productos: tarjetas,  invitaciones, folletos, entre otros. Los equipos e instrumentos de trabajo son  computadoras (cuyo número varía de 3 a 20 en los casos entrevistados), scanner y softwares específicos (como el Corel). Algunas empresas  compraron los equipos usados. Su localización, sea en áreas valorizadas como un shopping-center con alquileres que sobrepasan los 2.000 reales, o en  áreas más deterioradas, como pasajes y plazas de gran circulación de personas,  permite ganar un mercado de empresas y familias. Observamos, además, que existe  una división del trabajo y una cooperación entre las imprentas tradicionales, de  localización más periférica y orientadas a la producción de grandes volúmenes, y  las imprentas express. Con frecuencia estas últimas son responsables del  trabajo de pruebas, mientras que las industrias tradicionales se encargan,  gracias a sus equipos, de las grandes tiradas (impresión off set). Cuando  la imprenta es de mayor tamaño, su mercado está constituido por empresas y  abarca amplias regiones, cuando la firma es pequeña, su mercado está dado por  las familias en el barrio o en la ciudad. A las demandas de tarjetas, material  promocional e impresión de trabajos, todas agregan otros servicios como  fotocopias, encuadernación, plastificación y servicio de fax. La publicidad,  vista como un soporte indispensable de la producción, acaba configurándose como  un nicho de mercado para estas firmas. Su actividad se encuentra bastante «financierizada»  –compra de equipos con leasing bancario, transacciones diarias con bancos  privados–, pero paralelamente algunas usan tickets como moneda. Varias de  ellas son franquicias.    <br> &nbsp;&nbsp;&nbsp; La divisibilidad de las técnicas actuales ha permitido,  también, una cierta diseminación del trabajo de producción musical. La  convergencia de las técnicas de informática y de música amplió el abanico de  posibilidades de creación y de divulgación. A eso contribuyen también las nuevas  o renovadas formas organizacionales como la terceirización y el alquiler de los  estudios por hora de trabajo. Es el caso de los pequeños estudios de ensayo y  grabación investigados en la ciudad de San Pablo, que cuentan entre sus  instrumentos de trabajo, generalmente comprados usados, computadoras, softwares (como el Sound Ford y el Protus) para digitalizar las músicas,  mesas de sonido, micrófonos, cables, instrumentos musicales, amplificador y  retorno, entre otros. Las computadoras son también utilizadas para producir la  propia propaganda (folletos que serán distribuidos en comercios de instrumentos  musicales y casas de espectáculos), así como para obtener informaciones sobre  técnicas, mercados, incentivos y oportunidades de negocios a través de internet.  El resto de la información y de la propaganda proviene de revistas  especializadas y del intercambio de informaciones orales («boca a boca») en los  ambientes musicales. Los estudios funcionan en antiguas residencias preparadas  para tal fin, aunque a veces se instalan en los fondos de la propia casa y,  menos frecuentemente, son locales alquilados. En estos casos, los valores  oscilan entre 200 y 1.000 reales. No conforman un área especializada de la  ciudad, sino que están dispersos en áreas residenciales y bien localizadas de la  capital. Contratan uno o dos auxiliares técnicos para los ensayos y grabaciones,  pero ese número puede aumentar en el caso de los estudios que funcionan 24  horas. El uso de los instrumentos financieros por parte de las pequeñas firmas  se confunde con el uso de esos productos por parte de su propietario (cheques,  tarjeta de crédito, depósitos emitidos o recibidos como persona física y no  jurídica). Conforme su tamaño y su sofisticación técnica, cuentan entre sus  clientes a las clases medias y altas o a grupos más pobres de la población. Su  margen de lucro oscila entre el 45 por ciento y el 60 por ciento.    <br> &nbsp;&nbsp;&nbsp; La refuncionalización de casas en barrios como Pinheiros,  Cerqueira César y Bela Vista para instalar una actividad ligada a la producción  cultural se vuelve un fenómeno frecuente en la ciudad de San Pablo. Así como los  estudios también mencionamos las pequeñas y medianas editoriales de libros y  revistas. Generalmente pagando alquileres que superan los 1.000 o 2.000 reales,  las editoriales son dirigidas por personas con formación profesional técnica en  el área de contabilidad o de nivel universitario y, mientras las pequeñas  contratan de 3 a 6 empleados, las empresas medianas emplean alrededor de 20.  Todas las firmas entrevistadas están registradas como persona jurídica y sus  empleados poseen registro de trabajo, representando del 30 por ciento al 40 por  ciento de sus gastos.    <br> &nbsp;&nbsp;&nbsp; Esas localizaciones fueron escogidas en función de la  accesibilidad a proveedores, clientes y mano de obra, así como por la oferta de  servicios. La cantidad de instrumentos de trabajo es central para determinar su  fuerza de mercado. Equipadas con teléfonos fijos y celulares, máquina de  fotocopias, computadoras (que varían entre 3 y 40), impresoras y scanner,  algunas poseen también máquinas fotográficas, filmadoras y otras tecnologías  vinculadas a la imagen. Las virtualidades de la informática hacen posible el  trabajo de edición, el cual se completa más tarde con el trabajo material  tercerizado a una imprenta y, en algunos casos, con servicios de fotografía y  reportaje. Se ve aquí una solidaridad entre actores del circuito superior  marginal.    <br> &nbsp;&nbsp;&nbsp; La multiplicación de los consumos y la división del trabajo  posibilitan la existencia de un número creciente de revistas generales y  especializadas, cuya comercialización no se reduce únicamente a los puestos de  diarios y revistas y a las librerías, sino que también se extiende a las ventas  por suscripción. La producción de libros ha sido beneficiada por leyes  específicas de incentivo y por asociaciones con editoriales universitarias y  agencias de financiamiento a la investigación, y sus ventas se multiplicaron por  el aumento del número de ferias generales y universitarias. La participación de  los consumos religiosos es también un dato importante. Se destaca el ejemplo de  las editoriales evangélicas.    <br> &nbsp;&nbsp;&nbsp; La propaganda se hace a través de folletos producidos en la  propia firma, de internet, outdoors y también de agencias de publicidad.  Con esos medios se accede a un mercado que para algunas empresas llega a ser  nacional. Todas las editoriales entrevistadas trabajan con varios bancos y usan  hoy más servicios que en el inicio de su actividad. Las firmas menores ya  utilizaron el límite del cheque especial y el período de exención de intereses.  Los préstamos solicitados como persona jurídica se destinan a saldar deudas y a  mantenerse en el mercado. Se ofrecen a los clientes diversos instrumentos de  pago: cheque al portador y cheque de pago diferido, tarjeta de crédito, dinero,  boleta de depósito, pagaré, débito automático. Existen relaciones horizontales  entre empresas del mismo ramo, principalmente para intercambio y actualización  de informaciones.     <br> &nbsp;&nbsp;&nbsp; Por otra parte, el aumento en la demanda y en la oferta de  cursos de diversa naturaleza, fundado en la necesidad de calificación  profesional y, a veces, en un cierto consumo cultural, es un dato más del  período contemporáneo. Investigamos algunos cursos de informática, de lenguas,  de gastronomía y cursos preparatorios para el examen de ingreso a la  universidad. En el caso de la enseñanza de idiomas, asistimos a una exasperante  competencia entre las escuelas grandes y las de menor tamaño. Aquí, la creación  de una demanda, por parte de una agresiva propaganda del circuito superior,  acaba por contribuir al surgimiento de pequeñas y medianas escuelas de barrio,  que se benefician de la proximidad de sus potenciales alumnos. Computadoras y  equipos de imagen y sonido son los principales instrumentos de trabajo, además  de los materiales escritos. Estos últimos son a veces verdaderas verticalidades  que amarran la pequeña empresa a actores poderosos. Es sobre todo el caso de las  franquicias, en las cuales los royalties por el uso del material escrito  alcanza el 20 por ciento. Contribuyendo a aumentar la demanda propia del inicio  de cada semestre, las pequeñas compañías reparten panfletos en los barrios  vecinos, incluyendo las empresas. Es de éstas que proviene la mayor parte de la  demanda y, a menudo, son las que pagan los cursos. No obstante, verificamos la  existencia de la Associação das Escolas Independentes de Idiomas que busca, por  medio de acciones conjuntas como premios, aumentar su participación en relación  con los institutos asociados a las franquicias de las grandes escuelas. La  topología de las escuelas de lenguas adquiere así capilaridad.    <br>     <br> <b>La metrópoli extendida</b>    ]]></body>
<body><![CDATA[<br> La densidad de la división territorial del trabajo en el estado de San Pablo nos  permitiría comparar las ofertas de ese espacio con las ofertas de la gran  metrópoli. Sus densidades viales, infoviales y de movimiento, su intensa  organización y los grados de organización política en el poder público y en las  empresas son formas de cooperación que completan esa profunda división  interurbana del trabajo. Así, si la intensa especialización del trabajo en cada  ciudad atrae a un circuito superior marginal emergente, con un creciente número  de pequeñas y medias empresas modernas, la intensa cooperación muestra un  abanico de empresas vinculadas al diálogo entre esas instancias.     <br> &nbsp;&nbsp;&nbsp; En ese contexto, nuestra preocupación ha sido relacionar la  vida de los circuitos inferior y superior marginal con las especializaciones  territoriales productivas en ese estado, donde el medio técnico-científico-informacional  se amplía y densifica. Presentado como característica constitucional del espacio  nacional, y al mismo tiempo como hipótesis, en el libro O Brasil: territorio  e sociedade no início do século XXI, el tema de las especializaciones  productivas fue aquí retomado a partir de la perspectiva de las pequeñas y  medianas empresas que nacen y crecen en esa vida de relaciones así recreada. Es  un circuito superior marginal emergente, capaz de florecer en un pedazo del  territorio donde la división interurbana e intra-urbana del trabajo es  significativa. Centramos nuestras investigaciones en el polo de confecciones de  Americana, Santa Bárbara d’Oeste, Nova Odessa y Sumaré, en las producciones de  calzados masculinos, femeninos e infantiles de Franca, Jaú y Birigüi  respectivamente, en los objetos de hierro y cerámica de Porto Ferreira, en la  producción de flores y frutillas de Atibaia y en la fabricación de muebles de  Votuporanga y Mirassol. En este último caso, además de algunos mercados de  exportación, detectamos el monopsonio ejercido por una gran empresa como Casas  Bahia con los fabricantes locales. En relación con las industrias de calzado,  además de las firmas cuya producción comienza a ganar mercados extra-regionales,  nacionales e internacionales, identificamos una profusión de proveedores de  pequeños insumos y piezas, así como de servicios que son esenciales para  completar el proceso productivo y que constituyen un circuito inferior y un  circuito superior marginal.    <br>     <br> <b>Cuestiones abiertas sobre un Brasil urbano y globalizado</b>    <br> La indagación sobre el uso de las variables determinantes del período y sus  nuevas combinaciones fue una preocupación de este estudio, especialmente en  relación con los actores no hegemónicos. Por ello, las variables privilegiadas  son: localización (condiciones del medio construido: infraestructuras, acceso,  valores), instrumentos de trabajo (tipos, usos, valores, origen, reutilización),  formas de organización empresarial y fiscal, empleo, materias primas y productos  (precios, cantidades, lucro), transporte, publicidad, información, finanzas.    <br> &nbsp;&nbsp;&nbsp; La elección de un límite normativo que determine la  formalidad y la informalidad de las actividades puede llevar a crear una  tipología estéril para entender el funcionamiento de la ciudad como medio  construido y como mercado. Capitalistas que poseen objetos técnicos  relativamente modernos, una organización eficiente y, ciertamente, información  para evadir sus cargas tributarias son protagonistas centrales en el proceso de  transformar los excedentes en lucros, ignorando sus responsabilidades sociales.  ¿Será que este conjunto de actores puede ser analizado como si sus acciones  fuesen de la misma naturaleza y escala que las acciones de pequeñas empresas o,  inclusive, de individuos, cuyo propósito es sólo reproducir su existencia? Con  bajo grado de capital, de tecnología y de organización, su rentabilidad puede  estar en el límite de la supervivencia y su grado de información muy por debajo  de la comprensión de la compleja y dinámica estructura tributaria del poder  público.    <br> &nbsp;&nbsp;&nbsp; Lo que realmente interesa es una mirada que pueda descubrir  las manifestaciones del trabajo. Es el trabajo intensivo (sin horarios, sin  beneficios, sin pausas preestablecidas) lo que define el circuito inferior, y  hoy más que nunca también el circuito superior marginal, en contraposición a la  escasez de capital, y no el cumplimiento-incumplimiento de un sistema normativo  en vigencia. Se van los empleos, queda el trabajo.    <br> &nbsp;&nbsp;&nbsp; Por ello, una de las manifestaciones de la producción  ilimitada de irracionalidad puede ser identificada en el uso desigual y  combinado de las variables de la época. Es eso que define un período y su  constitución. El período está determinado por las posibilidades de ese tiempo  histórico, por el reconocimiento de las variables de la técnica y de la política  que caracterizan una época y la diferencian de épocas anteriores. Se trata, hoy,  de descubrir los elementos que participan del ejercicio de las unicidades. Sin  embargo, sabemos que no todos los agentes usufructúan las mismas oportunidades,  que los usos de esas variables son diferentes, que las combinaciones de  variables pueden producir comportamientos más «racionales» o más «irracionales».  Esas diferencias son las temporalidades, los tiempos dentro del tiempo.    <br> &nbsp;&nbsp;&nbsp; La ciudad es una y fragmentada. Esto es hoy más verdadero que  en períodos anteriores. La ciudad no es solamente el escenario sino sobre todo  la protagonista de esas unicidades y fragmentaciones, porque está constituida  por una nueva base material y una nueva base política. La ciudad actual nos  habla del período, mientras que los circuitos nos hablan de las temporalidades,  es decir, la interpretación que cada actor es capaz de hacer sobre su tiempo y  la forma que encuentra de sobrevivir. Aquel que es más capaz de usar las  variables modernas en su trabajo, dialogar más con los datos del período sin por  eso dejar de ser vulnerable, forma parte de un circuito superior marginal  (emergente).    <br> &nbsp;&nbsp;&nbsp; El estado de San Pablo, donde el medio técnico-científico-informacional  se difunde con menores resistencias, puede abrigar un conjunto de actores  capaces de insertarse en la modernidad y sus mandatos –competitividad,  eficiencia, exportación– pero en situación de vulnerabilidad. La dependencia de  los cambios frenéticos del uso del territorio y de las topologías nerviosas de  las grandes corporaciones vinculan más a esos actores con las racionalidades del  período. En ese abanico de situaciones, el circuito inferior en las metrópolis  sería, tal vez, el más capaz de producir irracionalidades. Es la gran metrópoli  la que mejor acoge esas formas de supervivencia.    ]]></body>
<body><![CDATA[<br> &nbsp;&nbsp;&nbsp; El papel del poder público es diferenciado. Pero, con  frecuencia, aun cuando pretende ayudar al desarrollo de pequeñas empresas, acaba  siendo productor de verticalidades, a veces por su política corporativa y otras  por una cierta incapacidad de entender el funcionamiento actual del mundo. La  oferta de crédito que implica ampliar la escala de producción de un pequeño  empresario y, en consecuencia, arrojarlo a las aceleraciones del período (tasa  de interés, normalizaciones crecientes, etc.) y la producción de normas públicas  que buscan favorecer a los pequeños, pero cuya información y comunicación son  deficientes, son algunos de los obstáculos para una política de nuevo contenido.     <br> &nbsp;&nbsp;&nbsp; Falta, a menudo, comprender el «existencialismo territorial»  (Santos, 1999) que es la forma de supervivencia de la mayor parte de la  población brasileña: pragmatismo más emoción en la búsqueda de soluciones que  son vistas como irracionales, como formas de atraso, como economía tradicional.  Una localización menos valorizada pero que permite contar con un mercado  contiguo o evitar el pago de un alquiler porque funciona en la propia casa,  priorizar la venta de un producto a la liquidez (otras «monedas» como el  vale-transporte son aceptadas), utilizar instrumentos de trabajo usados o  propios de un sistema técnico anterior, intercambiar servicios o productos al  modo de un nuevo trueque son buenos ejemplos de esa vida de relaciones. Toda una  producción se desarrolla aun cuando las variables determinantes del período  inviten más a la usura y menos al trabajo. Es la existencia en el territorio,  una verdadera base para la política.     <br>     <br> <b>Referencias bibliográficas</b></font></p>      <!-- ref --><p align="justify" style="line-height: 150%"><font size="3">1. <b>Almeida, Eliza </b>(2000). A metropolização-periferização brasileira no  período técnico-científico-informacional, dissertação de Mestrado,  Departamento de Geografia, Universidade de São Paulo.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=777168&pid=S1012-2508200400030000200001&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><br> 2. <b>Bernardes, Adriana</b> (2001). A contemporaneidade de São Paulo: produção  de informações e novo uso do território brasileiro, tese de Doutorado,  Departamento de Geografia, Universidade de São Paulo.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=777169&pid=S1012-2508200400030000200002&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><br> 3. <b>Cordeiro, Helena Kohn</b> (1993). «A cidade mundial de São Paulo e o complexo  corporativo de seu centro metropolitano» en Santos, M. et al., orgs. O  novo mapa do mundo. Fim de século e globalização, São Paulo, Hucitec/Anpur,  1993, pp. 318-331.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=777170&pid=S1012-2508200400030000200003&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><br> 4. <b>Correa, Roberto Lobato</b> (1996). «Os centros de gestão no território: uma  nota», Revista Território. 1 (1), Río de Janeiro, Laget-UFRJ, pp.23-30.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=777171&pid=S1012-2508200400030000200004&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><br> 5. <b>Departamento Intersindical de Estastística e Estudos Sócio-Econômicos (DIEESE)</b>  (2003). Pesquisa de Emprego e Desemprego.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=777172&pid=S1012-2508200400030000200005&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><br> 6. <b>Gaudin, Thierry</b> (1978). L´écoute des silences, les institutions contre  l´innovation? Union Générale des Éditions, París.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=777173&pid=S1012-2508200400030000200006&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><br> 7. <b>Gaudin, Thierry</b> (1999). Economía cognitiva, Beca, São Paulo.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=777174&pid=S1012-2508200400030000200007&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><br> 8. <b>Instituto Brasileiro de Geografia e Estatística (IBGE)</b> (2003). As micro e  pequenas empresas comerciais e de serviços no Brasil 2001. Estudos e Pesquisas, Informação Econômica, n° 1, Río de Janeiro.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=777175&pid=S1012-2508200400030000200008&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><br> 9. <b>Machado, Lia Osório</b> (1984). Urbanização e monopólio do espaço: o  exemplo da Amazônia, Departamento de Geografia, Universidade Federal do Rio  de Janeiro, mimeo.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=777176&pid=S1012-2508200400030000200009&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><br> 10. <b>Santos, Milton</b> (1975). L’Espace Partagé. Les deux circuits de  l’économie urbaine des pays sous-développés, Paris, M.-Th. Génin, Librairies  Techniques.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=777177&pid=S1012-2508200400030000200010&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><br> 11. <b>Santos, Milton </b>(1996). A natureza do espaço. Técnica e Tempo. Razão e  Emoção, São Paulo, Hucitec.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=777178&pid=S1012-2508200400030000200011&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><br> 12. <b>Santos, Milton</b> (1999). Entrevista concedida a Josê Corrêa Leite, en Teoria e Debate, año 12, n° 40, fev/mar/abr, pp. 32-29.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=777179&pid=S1012-2508200400030000200012&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><br> 13. <b>Santos, Milton</b> (2000). Por uma outra globalização. Do pensamento único  à consciência universal, Río de Janeiro, Record.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=777180&pid=S1012-2508200400030000200013&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><br> 14. <b>Santos, Milton</b> y <b>Ana Clara Torres Ribeiro</b> (1979). O conceito de  Região Concentrada, Río de Janeiro, UFRJ, IPPUR y Departamento de Geografia,  mimeo.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=777181&pid=S1012-2508200400030000200014&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><br> 15. <b>Santos, Milton</b> y <b>María Laura Silveira</b> (2001). O Brasil:  Território e Sociedade no início do século XXI, Río de Janeiro, Record.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=777182&pid=S1012-2508200400030000200015&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><br>     ]]></body>
<body><![CDATA[<br> <b>NOTAS:</b>    <br> <sup><b> 1</b></sup> La Región Concentrada está formada por la Región Sudeste (estados de São  Paulo, Rio de Janeiro, Espírito Santo y Minas Gerais) y por la Región Sul  (estados de Rio Grande do Sul, Paraná y Santa Catarina). Es el área de mayores  densidades demográficas y económicas del país.    <br> <sup><b> 2</b></sup> Ver nota de pie de página 1. Las principales metrópolis son, además de San  Pablo, las ciudades de Río de Janeiro, Campinas, Vitória, Belo Horizonte,  Curitiba, Florianópolis y Porto Alegre.</font></p>       ]]></body>
<back>
<ref-list>
<ref id="B1">
<label>1</label><nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Eliza]]></surname>
<given-names><![CDATA[Almeida]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[A metropolização-periferização brasileira no período técnico-científico-informacional, dissertação de Mestrado, Departamento de Geografia]]></source>
<year></year>
<publisher-name><![CDATA[Universidade de São Paulo.]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B2">
<label>2</label><nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Bernardes]]></surname>
<given-names><![CDATA[Adriana]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[A contemporaneidade de São Paulo: produção de informações e novo uso do território brasileiro, tese de Doutorado, Departamento de Geografia,]]></source>
<year></year>
<publisher-name><![CDATA[Universidade de São Paulo]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B3">
<label>3</label><nlm-citation citation-type="">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Cordeiro]]></surname>
<given-names><![CDATA[Helena Kohn]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[«A cidade mundial de São Paulo e o complexo corporativo de seu centro metropolitano» en Santos, M. et al., orgs. O novo mapa do mundo. Fim de século e globalização, São Paulo, Hucitec/Anpur]]></source>
<year></year>
<page-range>318-331</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B4">
<label>4</label><nlm-citation citation-type="">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Correa]]></surname>
<given-names><![CDATA[Roberto Lobato]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[«Os centros de gestão no território: uma nota», Revista Território. 1]]></source>
<year></year>
<page-range>23-30</page-range><publisher-loc><![CDATA[Río de Janeiro, ]]></publisher-loc>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B5">
<label>5</label><nlm-citation citation-type="book">
<source><![CDATA[Pesquisa de Emprego e Desemprego]]></source>
<year></year>
<publisher-name><![CDATA[Departamento Intersindical de Estastística e Estudos Sócio-Econômicos (DIEESE)]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B6">
<label>6.</label><nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Gaudin,]]></surname>
<given-names><![CDATA[Thierry]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[L´écoute des silences, les institutions contre l´innovation? Union]]></source>
<year></year>
<publisher-name><![CDATA[Générale des Éditions,]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B7">
<label>7.</label><nlm-citation citation-type="">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Gaudin,]]></surname>
<given-names><![CDATA[Thierry]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[Economía cognitiva,]]></source>
<year></year>
<publisher-loc><![CDATA[São Paulo ]]></publisher-loc>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B8">
<label>8.</label><nlm-citation citation-type="book">
<source><![CDATA[As micro e pequenas empresas comerciais e de serviços no Brasil 2001. Estudos e Pesquisas, Informação Econômica,]]></source>
<year></year>
<publisher-name><![CDATA[Instituto Brasileiro de Geografia e Estatística (IBGE)]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B9">
<label>9</label><nlm-citation citation-type="">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Machado]]></surname>
<given-names><![CDATA[Lia Osório]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[Urbanização e monopólio do espaço: o exemplo da Amazônia, Departamento de Geografia, Universidade Federal do Rio de Janeiro, mimeo]]></source>
<year></year>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B10">
<label>10</label><nlm-citation citation-type="">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Santos]]></surname>
<given-names><![CDATA[Milton]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[L’Espace Partagé. Les deux circuits de l’économie urbaine des pays sous-développés, Paris, M.-Th. Génin, Librairies Techniques]]></source>
<year></year>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B11">
<label>11</label><nlm-citation citation-type="">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Santos,]]></surname>
<given-names><![CDATA[Milton]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[A natureza do espaço. Técnica e Tempo. Razão e Emoção, São Paulo, Hucitec]]></source>
<year></year>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B12">
<label>12.</label><nlm-citation citation-type="">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Santos]]></surname>
<given-names><![CDATA[Milton]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[Entrevista concedida a Josê Corrêa Leite, en Teoria e Debate]]></source>
<year></year>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B13">
<label>13</label><nlm-citation citation-type="">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Santos,]]></surname>
<given-names><![CDATA[Milton]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[Por uma outra globalização. Do pensamento único à consciência universal, Río de Janeiro, Record]]></source>
<year></year>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B14">
<label>14.</label><nlm-citation citation-type="">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Santos]]></surname>
<given-names><![CDATA[Milton]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[O conceito de Região Concentrada, Río de Janeiro, UFRJ, IPPUR y Departamento de Geografia, mimeo]]></source>
<year></year>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B15">
<label>15</label><nlm-citation citation-type="">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Santos,]]></surname>
<given-names><![CDATA[Milton]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[O Brasil: Território e Sociedade no início do século XXI,]]></source>
<year></year>
<publisher-loc><![CDATA[Río de Janeiro, ]]></publisher-loc>
</nlm-citation>
</ref>
</ref-list>
</back>
</article>
