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</front><body><![CDATA[ <p align="center" style="line-height: 150%"><font size="4"><b>Encuentro Mundial de Intelectuales y Artistas en Defensa de la Humanidad</b></font></p>      <p align="justify" style="line-height: 150%"><font size="4">    <br> </font>     <br> <font size="3">Entre el 3 y el 6 de diciembre de 2004 se reunió en Caracas un  grupo de intelectuales del mundo, en el marco del Encuentro Mundial de  Intelectuales y Artistas en Defensa de la Humanidad, para discutir y revisar sus  ideas sobre las principales problemáticas que afectan el presente y el futuro  del planeta. Bajo el lema «defensa de la humanidad», los participantes  discutieron sobre la paz mundial, la integración de los pueblos, los modelos de  economía emancipadora y solidaria, la soberanía y la legalidad internacional y  las formas de generar conocimiento al alcance de las mayorías. A continuación  presentamos la reseña de ese encuentro realizada por el eminente cientista  social y uno de los principales exponentes de la teoría de la dependencia,  Theotonio Dos Santos.    <br>     <br> <b>Los caminos de la sobrevivencia de la humanidad     <br> </b>    <br> THEOTONIO DOS SANTOS*    <br>     <br> Una reunión de intelectuales y artistas de todo el mundo en defensa de la  humanidad relaciona las cuestiones de seguridad internacional, bajo el impacto  de la pretensión de dominio unilateral del mundo conducida por el grupo en el  poder en Estados Unidos, con las estructuras económicas que presiden las  relaciones entre las clases sociales, los grupos sociales y las naciones y  Estados. La humanidad necesita encontrar el camino del diálogo y la cooperación  antes que el abismo de la confrontación global se instaure.    ]]></body>
<body><![CDATA[<br> &nbsp;&nbsp;&nbsp; El Encuentro de Intelectuales y Artistas en Defensa de la  Humanidad reunió periodistas, poetas, activistas de los movimientos sociales,  artistas, políticos, científicos sociales, profesionales, literatos de más de 50  países, con especial participación de latinoamericanos. El Premio Nobel  argentino Adolfo Pérez Esquivel fue el encargado de leer el documento final que  resultó de este encuentro lleno de debates de ideas y de estrategias de acción  que puedan generar una cultura de paz alternativa al imperio de la violencia que  se instauró en las relaciones internacionales, sobre todo como resultado del  rechazo de EE UU a someterse a las leyes internacionales y a los organismos  encargado de encaminar la relaciones pacíficas entre los pueblos, en particular  las Naciones Unidas.     <br> &nbsp;&nbsp;&nbsp; Lo que más aterroriza en esta coyuntura es la percepción del  abismo que se va profundizando entre los ideales y métodos que se imponen en la  nación más poderosa de la tierra y los del «resto del mundo». Por más que el  resto del mundo vea en las acciones de violencia impuestas en contra de  poblaciones enteras –obligadas por las armas más poderosas, la tortura y las  humillaciones más brutales a convertirse en «democracias»– una amenaza para toda  la humanidad, la mayoría de los votantes de la potencia hegemónica apoya esos  métodos y da plena libertad de acción a aquellos que amenazan la humanidad. Es  importante constatar, sin embargo, la existencia de una importante oposición a  estos métodos dentro de EE UU, como lo demostró una expresiva participación de  intelectuales y artistas de ese país en el encuentro.    <br> &nbsp;&nbsp;&nbsp; El sentimiento de impotencia que nace de esta situación  amenaza con hacer regresar la humanidad a formas de relaciones sociales y  humanas próximas a la barbarie. Se tiran por la ventana años y años de  desarrollo civilizatorio, en los cuales se acumularon principios y métodos de  diálogo y convivencia humana que se ha buscado incrementar a pesar de los  límites y obstáculos interpuestos por las ambiciones de las potencias mundiales.     <br> &nbsp;&nbsp;&nbsp; Frente a esta situación se hace necesario repensar el  conjunto de los elementos que forman el sistema mundial y las formas de acción  que permiten incidir sobre él. Es bastante claro que cabe un rol creciente a la  sociedad civil, y sobre todo a los sectores de vanguardia de los movimientos  sociales contemporáneos, en la generación de nuevos instrumentos de acción que  permitan detener estos proceso macrosociales.     <br> &nbsp;&nbsp;&nbsp; No hay duda que los medios de comunicación ocupan un lugar  privilegiado en estas acciones. A ellos les cabe generar una corriente de  informaciones y análisis capaces de neutralizar el imperio de la violencia en  las relaciones internacionales. Sin embargo, el sentimiento dominante es muy  crítico de los medios contemporáneos, por lo menos en sus formas dominantes. Son  muchas las esperanzas que se deposita en las iniciativas de formas de  comunicación alternativas como la internet, las televisiones comunitarias, los  periódicos ligados a movimientos sociales, las formas culturales alternativas  como los teatros de calle, los festivales de poesía, los espectáculos de masa,  etc. Una de las resoluciones del encuentro de mayor efecto práctico es la  creación de una red de redes que tendrá una coordinación a partir de los  organizadores de esta iniciativa. Asimismo se apoyó con entusiasmo la propuesta  de una red de televisión del sur que sostiene el presidente de Venezuela, Hugo  Chávez.     <br> &nbsp;&nbsp;&nbsp; Al mismo tiempo se apoyó firmemente las iniciativas de  integración regional por más limitadas que sean. En vísperas de la reunión de  Ayacucho, que pone en marcha una Comunidad de Naciones Sudamericanas, se llamó  la atención sobre la necesidad de convertirla en realidad desde abajo hacia  arriba, con fuerte participación de los pueblos de la región. El sentimiento de  una unión de inspiración bolivariana produjo una identificación muy importante  con la experiencia en curso en Venezuela. Es impresionante ver como en este país  se desarrollan nuevas formas de conciencia y de participación popular que se  basan en un fuerte sentimiento de unidad continental y latinoamericana. Se  encontró entre este colectivo tan diferenciado una tendencia muy fuerte a apoyar  iniciativas como la empresa latinoamericana de petróleo que propone Venezuela y  tantas otras en la misma dirección. Es sorprendente constatar la fuerza que las  ideas de cooperación regional tienen a pesar de todas las dificultades  históricas que estos pueblos tuvieron para poder actuar en conjunto. Uno se ve  obligado a constatar que la identidad cultural del «latino», como lo dicen los  estadounidenses, es una fuerza moral profunda que gana especial consistencia  cuando recibe soporte estatal.     <br> &nbsp;&nbsp;&nbsp; Yo sugeriría al lector no considerar esta iniciativa como una  reunión más entre las muchas que se realizan en nuestros días. Vale la pena  acompañar con cariño el desdoblamiento de estos primeros pasos, iniciados en  realidad en México, en memorable reunión en el Polyforum Siqueiros, ese templo  escultórico dedicado a la marcha ascendente de la humanidad. Parece que las  fuerzas de la destrucción, de la explotación y del terror van a encontrarse cada  vez más con la resistencia moral y activa de los pueblos. Ello se ve en los  campos de batalla y en los embates políticos y diplomáticos, pero se manifiesta  también en las iniciativas culturales que cimientan las relaciones sociales y  entre los pueblos.</font></p>      <p align="justify" style="line-height: 150%"><font size="3"> * Profesor titular de la Universidad Federal Fluminense, Brasil. Coordinador de  la Cátedra y Red de la Unesco y de la ONU sobre Economía Global y Desarrollo  Sostenible. Su último libro: La teoría de la dependencia. Balance y  perspectiva, Plaza y Janés, México, 2002.</font></p>       ]]></body>

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