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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Construyendo la participación popular y una nueva cultura del agua en Venezuela]]></article-title>
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<abstract abstract-type="short" xml:lang="en"><p><![CDATA[It is increasingly evident that an estrangement from the postulates prevailing during the nineties in regard to the need of more market and less state is taking place in order to rescue the importance of the state as well as the communities in solving the problems of access to drinkable water and sanitation services, regardless the fact that local and national realities are strongly different. In Venezuela, the institutionalization of water as a public asset and of community participation as the most suitable way to improve the access to those services have yielded positive outcomes: the millennium goals have been reached ten years earlier than planned.]]></p></abstract>
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</front><body><![CDATA[ <blockquote>       <p align="center"><b><font size="4">Construyendo la participación popular y una nueva cultura del agua en    Venezuela</font></b></p>       <p align="center">    <br>   MIGUEL LACABANA    <br>   CECILIA CARIOLA</p>       <p align="justify">   <b>Resumen </b></p>       <p align="justify">   Se aprecia cada vez con mayor intensidad un alejamiento de los postulados    prevalecientes en los años noventa sobre la necesidad de más mercado y menos    Estado para rescatar la importancia tanto del Estado como de las comunidades    en la solución de los problemas de acceso al servicio de agua potable y    saneamiento, aún cuando las realidades nacionales y locales difieran    fuertemente unas de otras. En Venezuela la institucionalización del agua como    un bien de dominio público y la participación comunitaria como la forma más    adecuada de mejorar el acceso a estos servicios ha dado resultados positivos:    las metas del milenio se han alcanzado con una anticipación de 10 años.     <br>       <br>   <b>Palabras clave</b></p>       <p align="justify">   Participación / Cultura del agua / Venezuela    ]]></body>
<body><![CDATA[<br>       <br>   <b>Abstract</b></p>       <p align="justify">   It is increasingly evident that an estrangement from the postulates prevailing    during the nineties in regard to the need of more market and less state is    taking place in order to rescue the importance of the state as well as the    communities in solving the problems of access to drinkable water and    sanitation services, regardless the fact that local and national realities are    strongly different. In Venezuela, the institutionalization of water as a    public asset and of community participation as the most suitable way to    improve the access to those services have yielded positive outcomes: the    millennium goals have been reached ten years earlier than planned.    <br>       <br>   <b>Key words</b></p>       <p align="justify">   Participation / Water culture / Venezuela</p>       <p align="justify">   RECIBIDO: JUNIO 2005&nbsp; ACEPTADO: AGOSTO 2005    <br>       <br>   <b>Introducción</b></p>       <p align="justify">   Desde hace más de treinta años se asiste a una sistemática reflexión mundial    sobre el agua y, especialmente, sobre políticas de agua. Un punto de partida    puede ubicarse en la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Agua,    realizada en Mar del Plata, Argentina en 1977, donde se acordó seguir las    recomendaciones de Hábitat, Vancouver 1976, para que los países trataran de    lograr para 1990 una provisión de servicios de agua y saneamiento adecuados.    Diversas conferencias, foros y debates internacionales se han sucedido en    estos años y se han propuesto diversas acciones al respecto hasta llegar al    año 2000, cuando en el contexto de la Cumbre de Naciones Unidas, 187 jefes de    Estado y de gobierno acordaron las Metas de Desarrollo del Milenio y con un    horizonte al 2015 se planteó contribuir a la reducción de la pobreza y sus    principales manifestaciones. Se aspira a reducir a la mitad el número de    personas que no tienen acceso a agua potable para entonces. Asimismo, en una    decisión tomada en la Cumbre de Johannesburgo de 2002 se acordó reducir a la    mitad la población que carece de saneamiento adecuado para el 2015. El Comité    de Derechos Económicos, Sociales y Culturales de la ONU considera el agua un    derecho humano indisolublemente asociado al más alto nivel posible de salud,    tanto como a una vivienda y una alimentación adecuadas (ONU, 2002).    ]]></body>
<body><![CDATA[<br> &nbsp;&nbsp;&nbsp; Si se toman en cuenta los resultados obtenidos en las últimas    décadas, el conjunto de declaraciones, objetivos y metas sobre el agua y la    provisión del servicio de agua potable, muy loables para el bien de la    humanidad, no han pasado de ser simples enunciados pues paralelamente se han    venido gestando iniciativas de los organismos financieros multilaterales que    han tratado de imponer la idea del <i>agua como un bien económico</i>. El    Banco Mundial ha impulsado esta concepción y ha promovido políticas de    participación privada en la provisión del servicio como condición para otorgar    préstamos a los países en desarrollo. Cuando la privatización abierta no ha    sido posible se ha impulsado la participación privada bajo una estrategia de    relación público-privada conocida como Public-Private Partnership, donde la    asociación de empresas transnacionales de agua con gobiernos locales y/o    nacionales conlleva asimetrías tan grandes que lo habitual es la pérdida de    control sobre el recurso y la provisión del servicio, una mayor inequidad en    el acceso y costos superiores para los usuarios; en algunos casos, ha dado    lugar a grandes conflictos que obligan al Estado a terminar la relación con    las empresas transnacionales y retomar el control del servicio. Otro aspecto    que tiene efectos negativos sobre el derecho humano al agua son los tratados    internacionales de inversiones y servicios, especialmente los de la    Organización Mundial de Comercio (OMC), pues la privatización, desregulación y    libre comercio son incompatibles con metas de acceso de los más pobres al agua    y con la conservación del recurso y la sustentabilidad ambiental.    <br> &nbsp;&nbsp;&nbsp; Frente a estos planteamientos se ha generado un movimiento    mundial de defensa del agua como derecho humano fundamental que se expresó en    los foros alternativos mundiales del agua realizados en Florencia 2003 y en    Ginebra 2005, en el Manifiesto del Agua (Petrella, 2002), en la Nueva Cultura    del Agua (Martínez Gil, 1997; Arrojo, 1999; Euwater, 2005) y en una gran    producción intelectual y científica sobre esta opción de vida. También algunos    países han resuelto mantener en manos del Estado la provisión de agua. Holanda    decidió en 1999 mantener el servicio público de agua; en Bolivia la fuerza del    movimiento contra la privatización del agua en Cochabamba devolvió el control    al ámbito público y comunitario; la nueva Constitución de la República    Bolivariana de Venezuela (CRBV) de 1999 estableció el agua como un bien de    dominio público; en Uruguay el plebiscito de 2004 prohibió la privatización de    los servicios de agua y saneamiento.    <br> &nbsp;&nbsp;&nbsp; Las llamadas Metas del Milenio se inscriben en este marco    mundial de discusión sobre el agua. A pesar del consenso obtenido en su    momento y de sus objetivos y metas para combatir la pobreza no están exentas    de críticas, que van desde el énfasis sólo en los indicadores y su valor (Satterthwaite,    2003), pasando porque tales indicadores fueron desarrollados por expertos    internacionales que provienen de países de altos ingresos hasta la referencia    explícita a la necesidad de la asociación público-privada, que llevan a pensar    en una alta influencia de las concepciones basadas en el agua como bien    económico. Aún así, las Metas permiten establecer un nivel comparativo    internacional y una evaluación del avance en la posible mejora de las    condiciones de vida de la población.    <br> &nbsp;&nbsp;&nbsp; Las Metas del Milenio son evaluadas en el transcurso del año    2005 por Naciones Unidas con la finalidad de ver los logros e introducir,    cuando sea el caso, correctivos a los lineamientos y políticas acordados para    cumplirlas. En este contexto, el caso de Venezuela resulta de sumo interés    dado que las metas de acceso al agua potable programadas para el año 2015 ya    se han alcanzado en el 2005. ¿Cuáles son las concepciones, las regulaciones,    los programas y las acciones que han permitido avanzar sistemáticamente en la    mejora de la provisión del servicio de agua en Venezuela más allá de las    limitaciones que aún perduran?    <br> &nbsp;&nbsp;&nbsp; Este artículo trata sobre estas interrogantes resaltando los    cambios que están ocurriendo en el Sistema de Agua Potable y Saneamiento (SAPS)    de la Región Metropolitana de Caracas. Las investigaciones<sup>1</sup> que    respaldan los resultados presentes se han concentrado en los Valles del Tuy    Medio (VTM) y, por lo tanto, corresponden al funcionamiento de la empresa de    agua y saneamiento de la Región Capital, Hidrocapital, particularmente al    Sistema Losada-Ocumarito, que comprende este segmento de la interfaz    periurbana.    <br> &nbsp;&nbsp;&nbsp; A partir de esta experiencia en marcha y de las dificultades    para implementarla se desprenden importantes lecciones para propuestas    alternativas de políticas y gestión pública en el marco de un régimen<sup>2</sup>    de agua participativo que supera los postulados de más mercado y menos Estado    y pone el acento en la participación comunitaria y una nueva relación con el    Estado para la solución de los problemas. En este sentido, más allá de las    restricciones y dificultades de los procesos de cambio en marcha, los    resultados indican en la práctica que es posible alcanzar los objetivos    planteados por las Metas del Milenio y en definitiva contribuir a mejorar la    calidad de vida de la población.    <br> &nbsp;&nbsp;&nbsp; En la primera parte de este artículo se aborda el análisis    del marco regulatorio y los actores del SAPS en los VTM. En la segunda, se    enfatiza en la participación popular y, finalmente, se reflexiona sobre las    lecciones de la experiencia de las Mesas Técnicas de Agua (MTA) como    instrumentos fundamentales de participación en la actualidad.    <br>       <br>   <b>El Sistema de Agua Potable y Saneamiento (SAPS): marco regulatorio,    procesos de cambio y actores fundamentales</b></p>       <p align="justify">   Para comprender el funcionamiento del SAPS es necesario hacer referencia a su    nuevo marco regulatorio, el cual es reciente y tiene su base legal en la    Constitución de 1999 (CRBV) en primer lugar y, en segundo lugar, en la Ley    Orgánica para el Servicio de Agua Potable y Saneamiento (Lopsaps) de 2001. El    nuevo modelo institucional que se aprueba implica un cambio fundamental en la    visión y gestión del servicio del agua donde la presencia del Estado en    algunas fases del servicio y la participación comunitaria son elementos    sustanciales.     ]]></body>
<body><![CDATA[<br>       <br>   <b>Marco regulatorio</b></p>       <p align="justify">   En lo que se refiere a nuestro objeto de estudio es necesario señalar al menos    tres aspectos que consagra la Constitución de 1999. Primero, la democracia    participativa y protagónica (Preámbulo, Art. 70 y Art. 182); segundo, la    protección del ambiente y el desarrollo sustentable como políticas de Estado    (Art. 127 y Art. 128) y, tercero, un principio largamente debatido y objeto de    controversias: la propiedad del recurso agua. El Art. 304 establece que «Todas    las aguas son <i>bienes de dominio público</i> de la Nación, insustituibles    para la vida y el desarrollo. La ley establecerá las disposiciones necesarias    a fin de garantizar su protección, aprovechamiento y recuperación, respetando    las fases del ciclo hidrológico y los criterios de ordenación del territorio».    <br> &nbsp;&nbsp;&nbsp; Por su parte, la Lopsaps vino a establecer un marco    regulatorio coherente, estable y permanente dado que «Entre 1991 y 1999 se    generaron más de 100 instrumentos que regulaban el sector y había un desorden    en relación con las competencias de los niveles municipal, estadal y central.    Es decir, que la implantación de una institución improvisada llevó entre 1991    y 1999 a que se generara una crisis endémica, permanente en el sector agua,    una crisis de organización» (Hitcher, 2002:9).<sup>3</sup> Además, en relación    directa con los objetivos del proyecto los artículos 75, 76 y 77 de esta Ley    establecen la posibilidad de constituir un tipo de organización denominada    Mesa Técnica de Agua que contribuye a la participación popular en el SAPS y,    de hecho, se ha transformado en un mecanismo fundamental para la organización    de las comunidades, para la política de provisión del servicio y para la    organización de la empresa proveedora.    <br> &nbsp;&nbsp;&nbsp; También es importante señalar que dentro del conjunto de    preceptos sobre democracia participativa y federalismo establecidos en la    Constitución de 1999 son muy importantes aquellos que se asocian directamente    a la nueva institucionalidad local y a la participación comunitaria. El Art.    182 de la CRBV y el Art. 26 de la Ley Orgánica de Planificación (LOP)    establecen que los Consejos Locales de Planificación Pública (CLPP) son la    instancia encargada de promover la participación popular en los procesos de    planificación participativa a ser desarrollados en los municipios (MPD, 2002).    Con este fin, la Ley de los CLPP de junio del 2002 establece las disposiciones    y bases para su organización y funcionamiento. Sus objetivos fundamentales son    lograr la integración de las comunidades organizadas y grupos vecinales    mediante la participación y el protagonismo dentro de una política general de    Estado de descentralización y desconcentración de competencias y recursos de    acuerdo con lo establecido en la Constitución (MPD, 2002).     <br> &nbsp;&nbsp;&nbsp; En los Lineamientos del Plan de Desarrollo Económico y Social    2001-2007 y en diversas leyes y normativas, entre ellas: la Ley Orgánica de    Régimen Municipal resalta como eje fundamental de la acción social del Estado    venezolano la promoción de la participación de la sociedad civil en la gestión    pública y el fomento de la corresponsabilidad ciudadana, en el entendido de la    responsabilidad tanto de las instituciones públicas como de la sociedad en    torno al cumplimiento de deberes y reivindicación de derechos. Lo cual supone    no sólo fomentar la eficiencia de la gestión pública sino incrementar el poder    de los ciudadanos.    <br> &nbsp;&nbsp;&nbsp; En el documento de las «Líneas generales del Plan Nacional de    Desarrollo Económico y Social de la Nación 2001-2007» en el punto referido al    Equilibrio Social y al apartado <i>Vivienda y ambiente sano, seguro y    ecológicamente equilibrado</i>, uno de los objetivos contemplados es «Dotar a    la población venezolana de los servicios de agua potable y saneamiento    logrando el cumplimiento de calidad de servicio, cobertura y sustentabilidad».    De manera complementaria en este mismo documento, pero en el punto referido a    la necesidad <i>Fortalecer la participación social y generar poder ciudadano,    en espacios públicos de decisión</i>, se expresa claramente que «... el    ciudadano tiene derecho a participar en la formulación, la ejecución y el    control de las políticas públicas...» (MPD, 2000:106); ello en el entendido de    una democracia participativa donde se promueven las organizaciones de base, se    incentiva la contraloría social y se fomenta el sentido de la    corresponsabilidad.    <br> &nbsp;&nbsp;&nbsp; En referencia a políticas regionales, de acuerdo con la    Constitución de la República Bolivariana de Venezuela, en su Art. 164, los    estados tienen entre otras cosas, como competencia exclusiva «la creación,    régimen y organización de los servicios públicos estadales». Ello da cuenta de    la apertura en lo que a procesos de transferencia de servicios como el de agua    potable refiere el nuevo orden constitucional. Más específicamente en el    ámbito municipal y otorgando importancia significativa a la promoción de la    participación, el Municipio tiene entre sus competencias el «servicio de agua    potable, electricidad y gas doméstico, alcantarillado, canalización y    disposición de aguas servidas...» (Art. 178).    <br> &nbsp;&nbsp;&nbsp; Esto último refleja cómo el actual marco jurídico venezolano,    en todos sus niveles jerárquicos, persigue la promoción e incorporación de las    comunidades en asuntos de interés público. Y es allí donde cobra importancia    el servicio de agua potable, por ser un bien de dominio público y por estar    contemplado en el ámbito municipal como un aspecto de su exclusiva    competencia, el cual debe gestionarse con la incorporación progresiva de las    comunidades y grupos organizados. Además, la Constitución establece que la ley    promoverá «La participación en los procesos económicos estimulando las    expresiones de la economía social, como cooperativas, cajas de ahorro,    mutuales y otras formas asociativas» (Art. 184)    <br> &nbsp;&nbsp;&nbsp; Esta nueva institucionalidad local y las formas de    participación comunitaria, así como las nuevas políticas públicas tienen un    fuerte referente territorial e incentivan la corresponsabilidad, el control    social por parte de las comunidades y la transparencia en la rendición de    cuentas. En este sentido, se aspira a superar la dicotomía más mercado menos    Estado que se intentó imponer en la década de los noventa, bajo la    denominación de gobernabilidad para entrar en el campo de lo que llamamos    régimen participativo del agua, donde el peso de las comunidades y del Estado    es fundamental. En ello juega un papel importante el reescalamiento del Estado    entendido, en este caso, como una reforma que apunta hacia un Estado fuerte y    democrático, donde su papel no es sólo imponer correctivos al mercado sino    impulsar el desarrollo nacional y el concepto de democracia participativa    otorga un papel protagónico a la integración social de los sectores populares    (Cariola y Lacabana, 2005a).    ]]></body>
<body><![CDATA[<br> &nbsp;&nbsp;&nbsp; Los cambios recientes del SAPS en la RMC, como consecuencia    de la puesta en marcha del nuevo marco regulatorio, pueden visualizarse en    tres grandes procesos:</p>       <p align="justify">   - El primero tiene que ver con una nueva visión de la empresa hidrológica de    la RMC, Hidrocapital, que <i>amplió el servicio con un criterio de equidad</i>    incorporando y/o mejorando el abastecimiento en los sectores populares en una    política de racionamiento programado debido a la sequía imperante y la    disminución del nivel de los embalses.     <br>   - El segundo se refiere a la <i>incorporación de la participación comunitaria    en la gestión del servicio y el desarrollo de una nueva cultura del agua.</i>    En este sentido Hidrocapital llevó a cabo un cambio organizacional que implicó    el desarrollo de un proceso educativo permanente y masivo para generar    conciencia sobre el uso del agua potable y la creación de una Gerencia    Comunitaria4 encargada de implementar las Mesas Técnicas de Agua como    principal mecanismo de participación comunitaria que, en algunos casos, ha    trascendido el problema del agua para abarcar otras reivindicaciones de la    comunidad. Una nueva cultura del agua en Venezuela se refiere a la    participación comunitaria en la provisión y acceso al servicio, pero también a    la racionalización de su uso y preservación, a la visión integrada de cuencas    y de su ciclo completo, así como derechos humano y social.    <br>   - El tercer proceso es <i>la transferencia del servicio</i> de provisión de    agua y saneamiento a los municipios. A diferencia de los dos primeros, que son    procesos en marcha, la transferencia debe comenzar en el año 2007 de acuerdo    con lo establecido en la Lopsaps. El régimen elegido para esta transferencia    es el de concesiones, en el cual pueden participar directamente los    municipios, el sector privado o las comunidades en forma independiente o    asociada. &nbsp;&nbsp;</p>       <p align="justify">   &nbsp; En el caso de la RMC y los VTM la nueva gestión del SAPS con    la ampliación de la participación comunitaria de los sectores populares    asociada a la construcción de ciudadanía, el empoderamiento de sus comunidades    a través de la experiencia en el manejo del servicio del agua y la nueva    relación entre técnicos y habitantes, y la puesta en marcha de mecanismos para    la toma de decisiones estratégicas democráticas le dan un significado especial    dentro de la nueva cultura del agua que se está tratando de construir desde    diversas organizaciones y en diversas partes del mundo.    <br> &nbsp;&nbsp;&nbsp; Los esfuerzos colectivos han sido históricamente importantes    en la reivindicación y gestión del servicio de agua potable y en la coyuntura    actual cobran una relevancia especial en el marco de la nueva política para la    provisión de este servicio que hace de la participación comunitaria un eje    fundamental de la relación entre la empresa hidrológica y la población. Por    ello, se enfatizan las potencialidades de las nuevas políticas de agua en el    desarrollo de obligaciones y el rescate de los derechos de los consumidores de    los sectores populares como una forma de construcción de ciudadanía y en la    puesta en marcha de un régimen de agua participativo. Este régimen busca    equilibrar el predominio del mercado en la organización y toma de decisiones    del SAPS a favor de la sociedad superando de esta forma el sesgo privatizador    implícito en los regímenes propuestos por los organismos internacionales y los    inconvenientes presentados en muchos de los casos en que esa privatización se    puso en marcha (Budds and McGranahan, 2003; Castro, 2004).    <br> &nbsp;&nbsp;&nbsp; En este orden de ideas, existen posiciones divergentes    respecto a un supuesto vacío dentro del actual marco regulatorio venezolano,    que se refiere a las consecuencias de la participación del sector privado    cuando se produzca la transferencia del servicio a los municipios según    establece la Lopsaps. Esta situación debe analizarse a la luz de los    compromisos internacionales firmados por Venezuela, que llevarían a una    apertura total del SAPS al sector privado.<sup>5</sup>    <br> &nbsp;&nbsp;&nbsp; Es evidente que el nuevo marco regulatorio del SAPS en    Venezuela contiene en sí mismo un conjunto de potencialidades para contribuir    con el objetivo de mejorar el acceso y la participación de los sectores pobres    al servicio. La puesta en práctica de los postulados del nuevo marco    regulatorio ha permitido mejorar el acceso y la participación, pero también    evidencia múltiples restricciones asociadas tanto a la persistencia de pautas    derivadas de anteriores esquemas regulatorios y de formas clientelares para    resolver el acceso al servicio, como a las limitaciones en la implementación    de los nuevos postulados para el manejo del SAPS.     <br>       <br>   <b>Actores, organizaciones y relaciones</b></p>       ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify">   El análisis del conjunto de actores y organizaciones que participa en las    diferentes fases del servicio de provisión de agua potable y saneamiento, así    como de sus prácticas formales e informales y las relaciones de cooperación y    conflicto que entre ellos se establecen debe partir de la premisa de que    Venezuela está inmersa en un proceso de cambios. Estos han dado lugar a un    fuerte conflicto sociopolítico que atraviesa todos los ámbitos de la sociedad    venezolana y se refieren a las esferas social, política y económica del país    en general y, obviamente, al SAPS en particular.<sup>6</sup> En este último    caso hay que resaltar el dinamismo del proceso de cambios asociado a este    servicio derivado, a su vez, de la implementación progresiva y extendida de    los postulados previstos en el nuevo marco regulatorio, así como la puesta en    marcha de nuevos organismos relacionados con el agua, nuevas opciones para el    mejoramiento del servicio en los sectores pobres y nuevos actores dentro del    SAPS.<sup>7</sup>    <br> &nbsp;&nbsp;&nbsp; El actor institucional fundamental dentro del SAPS en la RMC    y en los Valles del Tuy Medio es la empresa hidrológica <i>Hidrocapital,</i>    que tiene a su cargo la extracción, producción, almacenamiento y distribución    del agua potable, así como la disposición de las aguas servidas en este ámbito    territorial.8    <br> &nbsp;&nbsp;&nbsp; Hidrocapital es una empresa con alta calificación técnica, en    permanente evolución y dedica un esfuerzo muy importante a la consolidación de   <i>la nueva cultura organizacional</i> necesaria para cumplir con los    objetivos planteados en la Lopsaps, especialmente las políticas de equidad en    la provisión del servicio. Para ello la formación permanente de los técnicos,    ingenieros y profesionales en sus áreas de conocimiento y, particularmente, en    la nueva cultura organizacional con contenido social ha sido de gran    importancia pues ha permitido a éstos relacionarse más adecuadamente con las    comunidades y superar el «síndrome» del saber técnico frente a las comunidades    pobres. En la práctica, este encuentro permite el respeto por los saberes de    cada quien y contribuye a ordenar los acueductos informales y también la    ocupación de los asentamientos de invasión para facilitar la provisión del    servicio.    <br> &nbsp;&nbsp;&nbsp; Estos elementos son importantes para mejorar el desempeño del    SAPS en los VTM pues, como lo han demostrado los casos estudiados, existe un    alto grado de precariedad y vulnerabilidad en la provisión del servicio. La    situación es heterogénea en la distribución de agua dentro de los    asentamientos estudiados en cuanto a redes y tomas (legales o ilegales y/o    informales<sup>9</sup>), frecuencia del servicio, presión y calidad del agua.    El saneamiento también es un grave problema ya que no existen cloacas en la    mayor parte de los asentamientos.    <br> &nbsp;&nbsp;&nbsp; Frente a estos problemas, las comunidades se organizan y se    transforman en un actor fundamental para impulsar el proceso de cambios del    SAPS en el contexto del nuevo marco regulatorio y la transformación de la    empresa Hidrocapital.    <br> &nbsp;&nbsp;&nbsp; Las responsabilidades periurbanas del SAPS están claramente    definidas dentro de Hidrocapital.<sup>10</sup> El Sistema Losada-Ocumarito    tiene una gran responsabilidad dentro de todo el SAPS de la Región    Metropolitana de Caracas, dado que en su ámbito geográfico se encuentran tomas    de agua, embalses, plantas de tratamiento, tanques de almacenamiento, los    tubos matrices que abastecen la ciudad además de la red que provee de agua    potable a los Valles del Tuy Medio. Tiene un alto grado de independencia en la    operación, pero depende política y financieramente de las directrices    centrales de Hidrocapital. La articulación de la planificación y las políticas    del SAPS tienen una gran relación con las responsabilidades, los    procedimientos, el desarrollo profesional y técnico, y con la transmisión de    conocimientos por la vía de la implementación de programas y proyectos para    las comunidades pobres.    <br> &nbsp;&nbsp;&nbsp; Si bien Hidrocapital es una empresa pública su relación    jerárquica la subordina a Hidroven, el holding de las empresas hidrológicas    regionales, y al Ministerio del Ambiente y los Recursos Naturales (MARN) a    través del recientemente creado Vice Ministerio del Agua. Ambas instituciones    tienen importantes funciones de regulación y rectoría que según el nuevo    esquema institucional derivado de la Lopsaps se continuarán reservando al    Poder Nacional: las funciones de <i>rectoría del servicio</i>, es decir, la    planificación, asistencia técnica y financiamiento del suministro y    saneamiento a través de la nueva Oficina Nacional del Agua; de<i> regulación,</i>    que incluye cumplimiento de la nueva ley, sistema tarifario, calidad del    servicio, niveles de precios y arbitraje de conflictos, encargado a la    Superintendencia Nacional de los Servicios de Agua Potable y de Saneamiento y,    finalmente, el <i>manejo de los grandes Sistemas de Produccion y    Potabilización de Agua</i> que, por razones de interés nacional, sean    considerados estratégicos (Sistema TUY, entre otros), para lo cual se    constituirá la Empresa de Gestión Nacional de Agua Potable.    <br> &nbsp;&nbsp;&nbsp; Otros actores institucionales nacionales que participan    activamente en el SAPS son el Ministerio de Infraestructura (Minfra), a través    de la construcción de grandes obras de infraestructura para el SAPS y el    Ministerio de Salud y Desarrollo Social (MSDS) en el control sanitario. Los    actores institucionales regionales y locales más importantes son la    Gobernación del estado Miranda, que incluye los VTM en su territorio y los    municipios correspondientes, a través de los cuales opera el esquema de la    nueva institucionalidad local.    <br> &nbsp;&nbsp;&nbsp; En el ámbito privado actúa un conjunto de actores y agentes    económicos directamente o indirectamente ligado al SAPS, que va desde    organismos financieros multilaterales, grandes empresas privadas nacionales y    transnacionales hasta pequeñas empresas y empresarios individuales.<sup>11</sup>    Si bien la mayor parte de estos actores pertenece al ámbito formal también    pueden encontrarse algunos que operan informalmente. En consonancia, con lo    establecido por la nueva CRBV y las leyes respectivas se ha consolidado dentro    del SAPS un sector de economía social con la creación de microempresas y    cooperativas transformadas en nuevos actores con importantes funciones.     <br> &nbsp;&nbsp;&nbsp; En el ámbito comunitario las principales organizaciones del    SAPS son las Mesas Técnicas de Agua y los Consejos Comunitarios de Agua, pero    también tienen importancia las asociaciones de vecinos, diversas asociaciones    civiles y las nuevas organizaciones comunitarias de base que operan en el    marco de la nueva institucionalidad local: consejos comunales de    planificación; comités de tierras urbanas, comités de salud, organizaciones    culturales y deportivas, así como otras formas de organización ligadas a las    políticas sociales no institucionalizadas llamadas misiones.     ]]></body>
<body><![CDATA[<br> &nbsp;&nbsp;&nbsp; La importancia que Hidrocapital tiene como proveedor es    fundamental para entender el esquema de provisión del servicio en los VTM. Se    estima que directamente a través de tuberías (conexiones formales e    informales) o indirectamente por medio de las tomas utilizadas por los    camiones cisternas formales e informales más del 90 por ciento del agua    proviene de Hidrocapital. Si bien a partir de esta situación el esquema de    abastecimiento de agua en los VTM es relativamente sencillo, las relaciones    que se establecen entre los distintos actores y organizaciones en cada una de    las etapas del SAPS son de un alto grado de complejidad, pues se están    construyendo paralelamente a la aplicación del nuevo marco regulatorio.     <br> &nbsp;&nbsp;&nbsp; En el proceso de funcionamiento del SAPS se generan <i>   tensiones de diverso tipo entre la emergencia de lo nuevo y la permanencia de    lo viejo</i> y éstas pueden visualizarse claramente en el proceso de    participación popular y construcción de ciudadanía que viene gestándose    alrededor de las Mesas Técnicas de Agua.    <br>       <br>   <b>Participación popular en torno al agua</b><sup>12 </sup></p>       <p align="justify">   En los territorios sociales de la pobreza el agua no es un problema individual    sino principalmente colectivo. Por un lado, el agua está en el centro de las    estrategias de supervivencia de los hogares pobres de la RMC y de la periferia    y afecta directamente su calidad de vida. Por otro, el agua también está en el    centro de las respuestas sociales de los sectores populares expresadas en    nuevas formas de organización y participación popular que se vinculan a la    institucionalidad vigente y en los efectos sobre el fortalecimiento de los    tejidos sociales comunitarios.    <br>       <br>   <b>El agua y las estrategias de supervivencia de los sectores pobres</b></p>       <p align="justify">   La escasez de agua, la baja frecuencia del servicio, el mal funcionamiento de    redes y conexiones informales, así como su falta de mantenimiento son factores    determinantes de la vida cotidiana y presionan los escasos presupuestos    familiares de los hogares pobres en la periferia.     <br> &nbsp;&nbsp; <i>&nbsp;En términos económicos</i>, las familias deben asumir    costos importantes para financiar las redes informales, equipos de bombeo,    implementos para almacenar el agua e incluso pagarla a distribuidores    privados.     <br> &nbsp;&nbsp;&nbsp; En el tendido de redes informales los costos de las tuberías    y otros materiales representan un gran sacrificio para los hogares, aún cuando    se utilice mano de obra familiar y comunitaria en general. Costos que a veces    aumentan debido a los problemas de falta de presión y baja frecuencia del    servicio que obligan a los hogares a realizar gastos en pequeñas bombas    caseras para subir el agua a las viviendas ubicadas en lugares altos y en    tanques y/o pipotes para el almacenaje. Cuando las familias no están en    capacidad de asumir el costo de las bombas opera la solidaridad vecinal a    través del préstamo de estos equipos.    ]]></body>
<body><![CDATA[<br> &nbsp;&nbsp;&nbsp; En los casos extremos de aquellos sectores sin servicio de    agua, donde además no hay abastecimiento permanente o suficiente a través de    cisternas públicas, las familias compran agua de las cisternas privadas cuyo    costo representa un enorme peso dentro del presupuesto familiar.<sup>13</sup>    Otra modalidad es la compra de agua potable a vecinos que disponen de servicio    público, con un costo similar o incluso superior al anterior. Esta opera a    través de mangueras que van desde las casas de un sector con servicio a las de    otro sin servicio y se cobra por hora, independientemente del volumen de agua    transferido.    <br> &nbsp;&nbsp;&nbsp; Frente a estos significativos costos, el pago del servicio de    agua no incide en los presupuestos familiares, ya que en la mayor parte de los    asentamientos pobres la empresa no lo cobra y en aquellos que sí tienen un    servicio regular opera una tarifa social de bajo monto (equivalente a menos de    US $1 mensual) que generalmente las familias no cancelan. Tras esta conducta    existe una concepción generalizada de <i>gratuidad de los servicios públicos</i>,    cuestión que se ha convertido en tema de debate en las comunidades.    Paradójicamente, y dado que la calidad del agua no siempre es buena, muchas    familias compran botellones de agua potable, cuyo costo excede con creces la    tarifa social del servicio.<sup>14</sup>    <br> &nbsp;&nbsp;&nbsp; <i>En términos de la vida cotidiana</i> puede afirmarse que    en los barrios pobres el agua es un elemento principal para la organización    doméstica. De acuerdo con estudios anteriores constatamos que la vida    cotidiana se organizaba según el agua, dado que el servicio no era previsible    y, por lo general, se daba en horario nocturno, lo que obligaba a las familias    a estar permanentemente pendientes de su llegada y sacrificar horas de    descanso para almacenarla cuando venía de madrugada (Cariola <i>et al.,</i>    1992). En la actualidad hay un elemento diferente que es el racionamiento    programado del servicio: la gente sabe cuándo y en qué horario la tendrá y    organiza su vida cotidiana para almacenarla y utilizarla.    <br> &nbsp;&nbsp;&nbsp; Para muchos hogares, la regulación del servicio con un    horario conocido permite organizar la vida cotidiana sin mayor complicación y    no hay una percepción negativa de la situación. Sin embargo, la <i>   organización de la vida cotidiana en torno al agua </i>se diferencia entre los    diversos sectores al interior de cada asentamiento. Es más compleja en los    hogares ubicados en áreas más altas o alejadas, donde el servicio tiene más    deficiencias, está sujeto a un mayor racionamiento y se da en horario    nocturno. En estos sectores se dedica mucho tiempo para llevar el agua hasta    cada vivienda y almacenarla y se requiere una compleja organización, no    solamente de la familia sino también de los vecinos más inmediatos. La    cotidianidad del agua recae simultáneamente en una compleja red de relaciones    de solidaridad, que ayuda a obtenerla en la vivienda, y de actitudes    individualistas limitantes que pueden desembocar en conflictos intervecinales    por su distribución.    <br> &nbsp;&nbsp;&nbsp; Por lo regular estas actividades cotidianas ligadas a la    obtención domiciliaria y al almacenaje de agua recaen <i>en las mujeres,</i>    aunque también los hombres participan en el manejo de las bombas y en el    acarreo. En los casos en que las viviendas están alejadas y no les llega el    servicio, las familias deben cargarla desde los puntos de abastecimiento y son    los hombres quienes realizan el esfuerzo físico principal. Sin embargo, son    las mujeres quienes hacen la mayor parte de las tareas y dedican una gran    parte de su tiempo a la limpieza y llenado de los pipotes donde se almacena el    agua. Un aspecto en el cual la diferencia de roles es muy marcada es en el    momento de la instalación del servicio, dado que son los hombres los que    realizan las tareas de construcción y mantenimiento. En tanto, que son las    mujeres quienes asumen la responsabilidad de participar en las organizaciones    comunitarias ligadas a la gestión del agua, ya que son las que están    permanentemente en el hogar y en la comunidad.    <br> &nbsp;&nbsp;&nbsp; Más allá de los esfuerzos que las familias pobres de la    periferia despliegan para solucionar sus necesidades de agua y saneamiento, el    funcionamiento de estos servicios es aún deficiente y conlleva importantes    costos en términos de salud y de contaminación ambiental. Estos costos se    asocian principalmente a la mala calidad del agua debido al paso por    diferentes tipos de tuberías informales e inadecuado manejo del almacenamiento    y a la falta o deficiencias en los sistemas de saneamiento.    <br> &nbsp;&nbsp;&nbsp; La escasez de agua ha llevado a algunos habitantes de    asentamientos pobres de los Valles del Tuy Medio a desarrollar cierto    aprendizaje que se manifiesta en el uso y aprovechamiento del agua. Hay    quienes reciclan el agua del aseo personal y lavado de ropa para usarla en los    sanitarios o bien para regar cultivos caseros y matas. Otros tienen especial    cuidado en no desperdiciar el agua que con tanta dificultad les llega,    evitando que se derrame al llenar pipotes, reparando los tubos rotos. Estas    actitudes dan cuenta de la emergencia de una cultura de mantenimiento y    cuidado del agua que constituye una de las funciones más importantes que las    nuevas organizaciones comunitarias en torno al agua intentan desarrollar. En    este sentido, en el nivel colectivo, estas nuevas organizaciones pueden llegar    a mejorar cualitativamente la provisión del servicio, así como avanzar en la    dimensión cultural de su manejo y cuidado.    <br>       <br>   <b>El agua como problema colectivo: las organizaciones comunitarias</b></p>       <p align="justify">   El agua se percibe como un problema colectivo mientras no exista alguna forma,    aunque provisoria e informal, que asegure algún nivel del servicio. La    comunidad se organiza en torno a ciertas estructuras que canalizan su    participación. La forma que asume este proceso, la relación que la    organización establece con la comunidad, así como la que se establece con las    instituciones públicas son determinantes para la obtención de los servicios y    los desarrollos urbano y social de cada asentamiento.    ]]></body>
<body><![CDATA[<br>       <br>   <b>Las organizaciones tradicionales</b></p>       <p align="justify">   En el momento inicial de la invasión de los terrenos, la comunidad se organiza    para enfrentar la urgencia de la falta de agua y asegurar un servicio    provisional: desde conseguir camiones cisternas públicos hasta hacer    conexiones ilegales y autoconstruir redes informales. Este proceso lo llevan    adelante las organizaciones existentes en la comunidad, generalmente    asociaciones civiles o de vecinos, que luego asumen la gestión del tendido de    redes y provisión del servicio ante las instituciones competentes, junto con    negociar la legalización del asentamiento y otros servicios básicos.    <br> &nbsp;&nbsp;&nbsp; Por lo regular, la participación de la comunidad en este    proceso es muy importante al comienzo, mientras existen riesgos de desalojo y    aún no se cuenta con el servicio. En la medida en que el asentamiento se    establece y se obtiene un servicio, aunque informal y provisorio, la    participación decae y el proceso se vuelve más individualizado. Opera la <i>   cultura de la urgencia, </i>cuyo rasgo central es dejar de movilizarse    colectivamente cuando la inmediatez del problema desaparece, aunque no esté    formalizado el servicio ni resuelto en forma adecuada para asegurar una    provisión permanente de agua.    <br> &nbsp;&nbsp;&nbsp; Una restricción importante es la falta de <i>comunicación </i>   entre la organización y la comunidad. Mientras los dirigentes se desalientan    ante la falta de apoyo de los pobladores, la comunidad percibe que la    organización no asume la representatividad frente a las instituciones ni tiene    información acerca de las gestiones que adelanta pero, a la vez, la comunidad    no respeta las más elementales normas que quieren introducir las    organizaciones para ordenar el asentamiento.     <br> &nbsp;&nbsp;&nbsp; Esta concepción de organización va acompañada de una    percepción de la relación con las autoridades marcada por el asistencialismo    estatal, por el desconocimiento y una fuerte <i>desconfianza en las    instituciones </i>que no dan respuestas a las demandas de las comunidades. En    consecuencia, la participación de la comunidad se percibe como presión ante    las instituciones para que cumplan esas demandas y de seguimiento de los    compromisos asumidos por ellas.    <br> &nbsp;&nbsp;&nbsp; Frente a esa visión de organización y participación de la    comunidad se está levantando otra que postula <i>una participación más    responsable de la comunidad</i>, más descentralizada con una comunicación    permanente entre los dirigentes y la comunidad. Una visión donde el trabajo <i>   con</i> la comunidad reemplaza al trabajo<i> por</i> la comunidad en    representación de ésta, el trabajo en equipo reemplaza a la concentración de    funciones en uno o dos dirigentes y el trabajo comunitario se transforma en el    eje que deja de lado los sectarismos políticos.     <br> &nbsp;&nbsp;&nbsp; La relación con las instituciones se entiende bajo una    perspectiva de mayor responsabilidad de la comunidad, donde ésta asume no    solamente el derecho a exigir un servicio sino también una serie de    obligaciones en su obtención y puesta en marcha. Surge una visión de    corresponsabilidad entre comunidad e instituciones, que viene asociada a la    emergencia de un nuevo liderazgo comunitario, representado por jóvenes    dirigentes que impulsan nuevas organizaciones en la comunidad para que se dé    una activa incorporación en función de solucionar ciertos problemas muy    sentidos por los pobladores (la tenencia de la tierra, el empleo, la atención    de la salud). Es un nuevo liderazgo que se abre paso entre las dirigencias    tradicionales.     <br>       <br>   <b>Las nuevas organizaciones: las Mesas Técnicas de Agua</b></p>       ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify">   Junto a las organizaciones tradicionales y a veces a partir de ellas, se están    formando unas nuevas impulsadas como política institucional desde Hidrocapital.    Se trata de las Mesas Técnicas de Agua (MTA),<sup>15</sup> organizaciones que    sirven de enlace entre la institución y la comunidad, que están encargadas de    convocar a las reuniones con los técnicos y de difundir la información que se    vaya generando en el proceso y que canalizan la participación de la comunidad    en forma permanente para obtener, mejorar y vigilar un servicio de agua y    saneamiento de calidad para sus asentamientos, así como para moldear una    cultura del agua que valore y cuide este recurso. Además, son un instrumento    de desarrollo de responsabilidades, de conocimiento y reivindicación de    derechos y de construcción de ciudadanía social.<sup>16</sup>    <br> &nbsp;&nbsp;&nbsp; La relación con las instituciones, principalmente con    Hidrocapital, está planteada desde una visión de corresponsabilidad e    identidad con el servicio. Es decir, las comunidades no solamente demandan y    son usuarias de un servicio sino que ayudan a construirlo y son parte de él.    Es a través de las MTA que se establece la coordinación con todas las    instituciones que de una u otra forma se relacionan con los proyectos de agua    y saneamiento de las comunidades, principalmente con las alcaldías, que deben    otorgar las variables urbanas, aprobar el financiamiento de proyectos a través    de los fondos descentralizados y participar en el desarrollo socio-territorial    de las comunidades. Las MTA y los Consejos Comunitarios de Agua,    organizaciones que pertenecen a un mismo ciclo de suministro, constituyen    instancias coordinadoras y un instrumento fundamental de los organismos    participativos para la planificación en el ámbito local.    <br> &nbsp;&nbsp;&nbsp; La participación de la comunidad a través de las Mesas    Técnicas de Agua se plantea a lo largo de todo el proceso: desde levantar la    información básica del asentamiento para realizar el diagnóstico conjunto con    los técnicos y dar cuerpo al <i>proyecto</i> para el desarrollo de redes y    obtención del servicio hasta supervisar en forma continua su funcionamiento,    el estado de las redes y vigilar el uso adecuado del agua.<sup>17</sup> El    proyecto constituye un paso fundamental para la comunidad ya que da una visión    de futuro concreto y permite organizar la participación para lograrlo. Además,    las MTA se encargan de cogestionar el financiamiento de los proyectos ante    diversas instituciones y de regularizar el pago del agua, como una    responsabilidad que la comunidad debe comprender y asumir. En este proceso se    crean relaciones entre las comunidades y las instituciones que dan cuenta no    solamente de un cambio en la gestión del servicio, sino también en la cultura    ciudadana: el desarrollo de valores propios de la ciudadanía –entre otros: la    tolerancia, la tenacidad, la responsabilidad–, el aprendizaje de derechos y    deberes, el encuentro de saberes técnico y popular. El proceso educativo en    torno a los derechos y responsabilidades en el uso del servicio tiende al    desarrollo de una cultura del agua que, también, forma parte de esa cultura    ciudadana.     <br> &nbsp;&nbsp;&nbsp; Se está afianzando una manera diferente de implementar una    política de servicios, donde la comunidad tiene un papel protagónico y la    articulación con los actores institucionales facilita la definición del    proyecto, su puesta en marcha y el funcionamiento del servicio. «El agua fluye    con la gente» y «Tú eres parte de la solución» son lemas que interpretan la    propuesta de política institucional. Hay cambios en marcha: en las    instituciones, Hidrocapital en particular, que se proyectan para incorporar a    las comunidades organizadas; en la visión del trabajo comunitario con una    perspectiva de desarrollo ciudadano y en la valoración que la comunidad tiene    de los técnicos, basada en la relación de trabajo conjunto y en el compromiso    institucional asumido por estos funcionarios para llevar a cabo los proyectos.    Esta estrategia participativa ha contribuido en forma decisiva con las metas    para ampliar el acceso de la población al agua potable<sup>18</sup> y con la    disminución de los conflictos ligados a la provisión del servicio.<sup>19</sup>    <br> &nbsp;&nbsp;&nbsp; A través de la conformación de las Mesas Técnicas de Agua se    busca democratizar el acceso al servicio, ya que se comparten    responsabilidades entre las comunidades y la empresa hidrológica, en la    obtención y mantenimiento del sistema de agua potable. Esta política de las    MTA ha significado grandes avances en la provisión del servicio, sobre todo en    asentamientos no controlados donde el acceso al servicio se produce de manera    concertada entre la empresa y los ciudadanos y se asumen deberes al tiempo que    son exigidos derechos. Esta política además se ve fortalecida o    retroalimentada en otros espacios institucionales generados por la    Coordinación Comunitaria como los Consejos Comunitarios del Agua<sup>20</sup>    y los Consejos Nacionales del Agua, ambos concebidos como espacios    alternativos de intercambio y difusión de experiencias exitosas vinculadas al    trabajo de las MTA y a una nueva cultura en la preservación y racionamiento    del agua. La tarea de Hidrocapital, en este sentido, va incluso más allá de    resolver o minimizar los problemas asociados con el suministro de agua, ya que    se ha avanzado en el fortalecimiento del componente educativo en torno a su    cuidado. Ello a través de una política educativa, dirigida primordialmente a    niños de Educación Básica, donde se inculca la importancia del recurso para la    vida y las exigencias que ello supone en el sentido de preservarlo para    satisfacer las demandas y garantizarlo a las futuras generaciones.    <br> &nbsp;&nbsp;&nbsp; Es decir, se entiende <i>la participación comunitaria no sólo    como un mecanismo para hacer eficiente la gestión pública sino para decidir    sobre las políticas y su puesta en marcha. La participación se entiende como    una instancia de poder de las comunidades.</i>    <br> &nbsp;&nbsp;&nbsp; Todos estos elementos permiten a los habitantes periurbanos    tener una visión diferente de su propia realidad. La existencia de mecanismos    de participación es conocida por las comunidades y surgen nuevas actitudes aun    cuando en ciertas ocasiones y situaciones la resistencia al cambio resulta    significativa y, por lo tanto, las acciones encaminadas a resolver sus    necesidades continúan siendo las tradicionales. A pesar de ello, el    conocimiento y la aceptación de la corresponsabilidad entre sectores    gubernamental y social para el fomento y logro de reivindicaciones sociales    brinda una nueva oportunidad en este sentido. Las comunidades comienzan a    abandonar esquemas paternalistas, que giraban esencialmente en exigir    respuestas al Estado sin comprometerse en asumir acciones en conjunto con    éste. Una forma gráfica del significado de la visión de las comunidades como    sujetos de derecho, del ejercicio de la ciudadanía no en términos individuales    sino como ciudadanía social, es el lema <i>«comunidad que pide, comunidad que    espera»</i> vs. <i>«comunidad que proyecta, comunidad que exige el    cumplimiento de los compromisos asumidos por las instituciones»</i>. En el    caso del SAPS son las MTA las que aseguran esta forma de participación y    compromiso.    <br> &nbsp;&nbsp;&nbsp; Un aspecto que es necesario resaltar se refiere a la    participación de la mujer en el proceso de cambios del SAPS. Son ellas las que    constituyen en forma mayoritaria las Mesas Técnicas de Agua y llegan a    representar alrededor del 75 por ciento de sus integrantes y dirigentes. El    empoderamiento a través de su decidida y decisiva participación en la    organización y puesta en marcha de las MTA ha contribuido con la emergencia de    un liderazgo femenino en los sectores populares sobre el que descansa gran    parte de los logros obtenidos. Esta emergencia femenina en particular y de los    sectores populares en general ha permitido un cambio en la interpretación que    de su propia realidad tienen los pobres periurbanos dando lugar a una actitud    positiva frente a las nuevas formas de inclusión social y la esperanza que    también mejoren las condiciones de vida y de ingresos. Si bien esta    experiencia también incluye a los hombres de los sectores pobres que tienen    importantes responsabilidades en los procesos de cambio, es notorio el    liderazgo femenino dentro del SAPS.</p>       <p align="justify">    <br>   <b>Lecciones de la experiencia</b><sup>21</sup> </p>       ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify">   En los Valles del Tuy Medio, como en el resto de la RMC, la puesta en marcha    de estas organizaciones ha sido un proceso muy complejo y difícil donde se    superponen éxitos con fracasos en diversas experiencias comunitarias de las    cuales se extraen enseñanzas para la construcción de una nueva cultura del    agua y de un gobierno participativo. En este proceso se evidencian las    principales fortalezas y limitaciones de la relación Estado-organizaciones    sociales que deben ser consideradas para profundizar la participación en las    políticas públicas.     <br> &nbsp;&nbsp;&nbsp; En esta subregión de la periferia metropolitana está    funcionando un número importante de MTA con el fin de definir junto a    Hidrocapital los proyectos comunitarios de agua y saneamiento y llevarlos a la    práctica. Algunas ya han logrado resultados positivos en términos de dotación    del servicio, de la supervisión del uso del agua e incluso han ampliado su    acción para considerar otros problemas comunitarios. En diversos casos las MTA    han desarrollado una organización desagregada por sectores pequeños llamados    condominios horizontales y formas de <i>comunicación</i> con la comunidad que    permiten darle fluidez a la información y un carácter democrático a la toma de    decisiones. Por otra parte, el trabajo conjunto de las Mesas Técnicas de Agua    con los funcionarios de Hidrocapital, alcaldías y otras instituciones ha    permitido el encuentro entre la «visión técnica» y la «visión popular»    facilitando el respeto por los saberes de cada quien y ha contribuido a    ordenar la ocupación de los asentamientos de invasión a partir del trazado del    recorrido de las tuberías de agua.    <br> &nbsp;&nbsp;&nbsp; En general, en los asentamientos donde las MTA funcionan    regularmente se está avanzando en la formación de un servicio sustentable por    medio de acciones que apuntan a crear una nueva cultura del agua y de    identificación con el servicio: supervisar el estado de las redes de    distribución, vigilar el uso adecuado del agua, regularizar el pago del    servicio. En este proceso las comunidades están aprendiendo a reconocer sus    propias capacidades para contribuir a la solución de sus problemas, están    fortaleciendo los lazos socio-comunitarios mientras aprenden a resolver sus    diferencias, están afianzando su identidad social y territorial en la medida    en que avanza la participación y mejora la calidad de vida en el asentamiento    y están conociendo sus derechos y deberes en el proceso de convertirse en    ciudadanos.     <br> &nbsp;&nbsp;&nbsp; Sin embargo, en algunas comunidades no se han constituido las    MTA y en otras las organizaciones se han disuelto luego de un trabajo inicial    que no produjo resultados positivos.<sup>22</sup> La conformación de la Mesa    Técnica de Agua pasa por vencer la <i>desconfianza </i>que la gente tiene en    las instituciones, producto de años de promesas no cumplidas. Desconfianza    también en la propia capacidad de la incipiente organización para incorporar a    la comunidad y canalizar su participación. Si no se vence la desconfianza    inicial, el proceso no arranca. A su vez, para que se genere confianza y se    mantenga la participación de la comunidad se necesitan resultados concretos    traducidos en mejoras del servicio. En este sentido opera negativamente una    serie de limitaciones asociadas a los principales actores en juego: las    instituciones y las comunidades así como las relaciones entre ellos.    <br> &nbsp;&nbsp;&nbsp; Desde las instituciones hay importantes factores que limitan    decisivamente la actuación pública destacándose la escasez de recursos    económicos en relación con la magnitud de las inversiones requeridas por este    tipo de obras de infraestructura, y la escasez de personal capacitado para    trabajar con las comunidades. Difícilmente se puede abarcar un universo amplio    con recursos económicos limitados y escaso personal. También el cambio    institucional para incorporar la participación comunitaria es lento y    complejo. Junto con impulsar una mayor participación y organización de la    comunidad, las instituciones aún siguen manteniendo relaciones con rasgos    clientelares y burocráticos que privilegian acuerdos sin considerar a las    organizaciones constituidas.     <br> &nbsp;&nbsp;&nbsp; Desde las comunidades persisten fuertes <i>restricciones para    una participación responsable y sostenida</i>. Entre ellas se destacan: la    dificultad para superar la cultura de la urgencia, asociada a la aceptación de    soluciones provisionales alejadas del concepto de servicio definitivo, y la    dificultad para vencer las visiones individualistas que se anteponen al    interés colectivo en diversos planos del desarrollo socio-territorial de los    asentamientos populares. El pago del servicio también ha sido un obstáculo    para la constitución de las MTA pues aún está presente la cultura de gratuidad    del servicio público asociada a la concepción paternalista del Estado. Otra    limitación importante es la permanencia de una forma de liderazgo que    concentra poder y representación a nombre de la comunidad frente al cual    emerge otro tipo de dirigencia que busca movilizar activa y conscientemente a    la población. Este nuevo liderazgo, junto con la persistencia de rasgos    burocráticos y clientelares en la actuación institucional, da cuenta de la    existencia <i>de tensiones entre una relación vertical respecto a la    participación comunitaria y una visión que postula la participación autónoma    generada desde la propia comunidad</i>.<sup>23</sup>    <br> &nbsp;&nbsp;&nbsp; Podemos concluir de estas experiencias de participación en la    provisión del servicio que a pesar de todas sus limitaciones está en marcha un    avance sustantivo en la creación de un nuevo concepto de organización y    participación de la comunidad que revela la emergencia de un cambio    cualitativo respecto al modelo tradicional: no se trata de pedir una respuesta    al Estado ni de sustituir su responsabilidad sino de asumir concretamente una    corresponsabilidad en la solución de los problemas sociales.<sup>24</sup> El    refuerzo de la identidad comunitaria y el reconocimiento que las comunidades    organizadas hacen de la propia capacidad autónoma para solucionar sus    problemas así como el encuentro y aprendizaje que hacen los técnicos en estas    comunidades contribuyen a construir una nueva red de relaciones entre el    Estado y la comunidad (Peralta, 2004), a la vez que ayudan a recomponer el    tejido social en los territorios populares.    <br> &nbsp;&nbsp;&nbsp; En síntesis, una visión más amplia de los procesos de    organización y participación ciudadana de tipo comunitario permite detectar la    emergencia de una nueva institucionalidad que se está construyendo desde los    procesos en marcha. Si bien existe un marco legal que define las    características y orientación general de estos procesos, la práctica da cuenta    de la persistencia de barreras culturales y de la falta de tejidos    interinstitucionales que, a su vez, dificultan la implementación de esta nueva    institucionalidad y reflejan las tensiones existentes en la relación entre las    comunidades y el Estado. Sin embargo, en este proceso no sólo se van    solucionando el problema de agua y saneamiento de las comunidades que se    organizan sino que también se está construyendo una nueva cultura del agua    que, por un lado, intercambia saberes científicos, técnicos y populares con    resultados positivos tanto en soluciones prácticas como en nuevas visiones de    una <i>ciencia con la gente</i> y; por otro lado, apunta a la preservación, al    uso racional, a internalizar una visión integrada de la cuenca que contiene en    sí misma no sólo elementos sociales sino ecológicos.    <br>       <br>   <b>Referencias bibliográficas</b></p>       ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><p align="justify">   1.<b>Arconada, S.</b> (1996). «La experiencia de Antímano. Reflexiones sobre    algunos aspectos de la lucha por la constitución de los Gobiernos Parroquiales    en el Municipio Libertador de la Ciudad de Caracas», <i>Revista Venezolana de    Economía y Ciencias Sociales</i>, vol. II, n°4.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=782539&pid=S1012-2508200500020000700001&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><br>   2.<b>Arrojo, P.</b> (1999). «La nueva cultura del agua ante el reto de un nuevo    Plan Hidrológico Nacional».&nbsp;<i>Economistas</i>, núm. 80, pp. 441-452, marzo.    Número extraordinario España en Balance. Colegio de Economistas de Madrid.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=782540&pid=S1012-2508200500020000700002&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><br>   3.<b>Budds, Jessica </b>and<b> Gordon McGranahan</b> (2003). «Are the debates on    water privatization missing the point? Experiences form Africa, Asia and Latin    America, <i>Environment &amp; Urbanization </i>Vol. 15, Nº 2, pp. 87-114,   october.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=782541&pid=S1012-2508200500020000700003&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><br>   4.<b>Cariola, Cecilia</b>, coord. <b>L. Bethencourt, G. Darwich, B. Fernández,    A.T. Gutiérrez</b> y <b>M. Lacabana</b> (1992). <i>Sobrevivir en la pobreza:    el fin de una ilusión. </i>Editorial Nueva Sociedad, Caracas.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=782542&pid=S1012-2508200500020000700004&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><br>   5.<b>Cariola, Cecilia</b> y <b>Miguel Lacabana</b>, coord. (2003). «WSS    Practices and Living Conditions in the Peri-urban Caracas Metropolitan Region:    the cases Bachaquero y Paso Real 2000 in the Valles del Tuy Medio. Development    Planning Unit, University College London.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=782543&pid=S1012-2508200500020000700005&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><br>   6.<b>Cariola, Cecilia </b>y <b>Miguel Lacabana </b>(2005a). «Los bordes de la    esperanza: nuevas formas de participación popular y gobiernos locales en la    periferia de Caracas», <i>Revista Venezolana de Economía y Ciencias Sociales,</i>    vol. XI, n° 1.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=782544&pid=S1012-2508200500020000700006&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><br>   7.<b>Cariola, Cecilia</b> y <b>Miguel Lacabana</b> (2005b). «Globalización y    Metropolización. Tensiones, transiciones y cambios». Ponencia al Seminario    Visión Plural. Cendes, febrero.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=782545&pid=S1012-2508200500020000700007&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><br>   8.<b>Castro, José Esteban</b> (2004). «Agua y gobernabilidad: entre la ideología    neoliberal y la memoria histórica». Ponencia al Seminario Internacional: «El    Agua: ¿Bien Privado o Bien Común? Hacia una Nueva Cultura Planetaria».    Universidad de la Ciudad de México. Plantel del Valle. México, D.F., 21-23 de    septiembre.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=782546&pid=S1012-2508200500020000700008&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><br>   9.<b>Espinoza, Betty</b> (2002). «Una ley para consolidar la participación    comunitaria», Vertientes 11, p. 29, Caracas, diciembre.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=782547&pid=S1012-2508200500020000700009&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><br>   10.<b>Euwater </b>(2005). <i>Declaración Europea por una nueva Cultura del Agua</i>,    Zaragoza: Fundación Nueva Cultura del Agua: Red Euwater[    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=782548&pid=S1012-2508200500020000700010&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref -->STANDARDIZEDENDPARAG]<br>   11.<b>Lacabana, Miguel</b>, coord. (2003). «An overview of the Water Supply and    Sanitation System at metropolitan and peri-urban level: the case of Caracas».    Development Planning Unit, University College London.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=782549&pid=S1012-2508200500020000700011&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><br>   12.<b>Lacabana, Miguel</b> y <b>Cecilia Cariola</b> (2004). <i>Entre la ciudad    global y la periferia en transición.</i> Caracas-Valles del Tuy Medio,    Caracas, Cendes-Fonacit, octubre.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=782550&pid=S1012-2508200500020000700012&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><br>   13.<b>Lacabana, Miguel</b>, coord., <b>Cecilia Cariola y Verónica Carrodeguas </b>   (2004). «The Water and Sanitation System (WSS) in the Caracas peri-urban    interface: Change processes in the WSS, a new institutional structure, and    community participation in the Tuy Valleys». Workshop Report. Development    Planning Unit, University College London.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=782551&pid=S1012-2508200500020000700013&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><br>   14.<b>Lander, Edgardo</b> (2004). «El campo político de fuerzas y alianzas.    Actores, tensiones y poder» (Versión preliminar). Ponencia al Seminario    Nacional: Política Social ¿Un nuevo paradigma? Fundación Escuela de Gerencia    Social, Ministerio de Salud y Desarrollo Social, Caracas, mayo.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=782552&pid=S1012-2508200500020000700014&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><br>   15.<b>López Maya, Margarita </b>(2004) «Venezuela 2001-2004: actores y    estrategias», <i>Revista Cuadernos del Cendes</i> nº 56, mayo-agosto. Caracas.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=782553&pid=S1012-2508200500020000700015&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><br>   16.<b>Martínez Gil, Francisco Javier</b> (1997). <i>La nueva cultura del agua en    España</i>, Bilbao, Bakeaz.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=782554&pid=S1012-2508200500020000700016&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><br>   17.<b>Ministerio de Planificación y Desarrollo-MPD</b> (2000). <i>Líneas    Generales del Plan Nacional de Desarrollo Económico y Social de la Nación.    2001-2007,</i> Caracas, Ministerio de Planificación y Desarrollo.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=782555&pid=S1012-2508200500020000700017&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><br>   18.<b>Ministerio de Planificación y Desarrollo-MPD</b> (2002). <i>Consejo Local    de Planificación Pública. Guía de organización y funcionamiento,</i> Caracas,    Dirección General de Planificación del Desarrollo Regional, Ministerio de    Planificación y Desarrollo.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=782556&pid=S1012-2508200500020000700018&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><br>   19.<b>Organización de las Naciones Unidas (ONU) </b>(2002). <i>Pacto    Internacional de Derechos Económicos, Sociales y Culturales.</i> Disponible    en: http://www.unhchr.ch/spanish/html/menu3/b/a_cescr_sp.htm). Nueva York,    ONU-CDESC.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=782557&pid=S1012-2508200500020000700019&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><br>   20.<b>Peralta, Hernán</b> (2004). «Mesas Técnicas de Agua», en <i>MARN:    Experiencias productivas ecológicas en Venezuela: hacia un nuevo modelo de    desarrollo</i>, pp. 13-25, Caracas, MARN /Fundambiente.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=782558&pid=S1012-2508200500020000700020&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><br>   21.<b>Petrella, R.</b> (2002). <i>El Manifiesto del Agua,</i> Barcelona, Icaria    Editorial-Intermón Oxfam.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=782559&pid=S1012-2508200500020000700021&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><br>   22.<b>República Bolivariana de Venezuela</b> (1999). <i>Constitución de la    República Bolivariana de Venezuela,</i> 1999, Gaceta Oficial Extraordinaria Nº    5453.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=782560&pid=S1012-2508200500020000700022&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><br>   23.<b>República Bolivariana de Venezuela</b> (2001). <i>Ley Orgánica para la    Prestación de los Servicios de Agua Potable y de Saneamiento (Lopsaps)</i>,    Caracas.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=782561&pid=S1012-2508200500020000700023&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><br>   24.<b>República Bolivariana de Venezuela-Programa de las Naciones Unidas para el    Desarrollo (RBV-PNUD)</b> (2004). <i>Metas del Milenio</i>. Caracas.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=782562&pid=S1012-2508200500020000700024&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><br>   25.<b>Restrepo, Darío</b> (2001). «Dimensión espacial y política de la    reestructuración capitalista», <i>Economía, Sociedad y Territorio</i>, vol.    III, núm. 9, pp. 93-126.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=782563&pid=S1012-2508200500020000700025&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><br>   26.<b>Satterthwaite, David</b> (2003). «The Millennium Development Goals and    urban poverty reduction: great expectations and nonsense statistics», <i>   Environment &amp; Urbanization</i>, vol. 15, n° 2, pp. 181-190, october.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=782564&pid=S1012-2508200500020000700026&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><br>       <br>   <b>Entrevistas citadas </b></p>       <p align="justify">   <b>Alejandro Hitcher</b>, ex Viceministro del Agua, Presidente de Hidrocapital,    mayo 2002.    <br>   <b>Ismael Marín</b>, ex Coordinador Comunitario del Sistema Losada Ocumarito /    Hidrocapital, noviembre 2003.    ]]></body>
<body><![CDATA[<br>   <b>Santiago Arconada</b>, Asesor de Hidroven e Hidrocapital, líder comunitario    y fundador de las Mesas Técnicas de Agua, agosto 2004.    <br>   <b>Cristóbal Francisco</b>, Presidente de Hidroven y Viceministro del Agua,    julio 2005.    <br>       <br>   <b>NOTAS:</b></p>       <p align="justify">   1 «Service Provision Governance in the Peri-urban Interface of Metropolitan    Areas: Caracas and the Tuy Valleys Case». Cendes-DPU/UCL. 2003-2004 (Cariola y    Lacabana, 2003, Lacabana, 2003, Lacabana, Cariola y Carrodeguas, 2004) y    «Globalización y metropolización: impactos territoriales en la interfaz    periurbana de Caracas» Cendes-Fonacit 2002-2004 (Lacabana y Cariola, 2004).    <br>   2 Se utiliza régimen en el sentido de «governance» en inglés.    <br>   3 En Venezuela el agua es un problema fundamentalmente urbano. De hecho, es    uno de los pocos países que tiene una ley de prestación del servicio de agua    potable (Lopsaps) sin tener una ley general de aguas. Esta ley se está    discutiendo actualmente e incluye una visión de gestión integral de cuencas y    una sensibilización del problema ecológico derivado de las catástrofes    naturales producidas desde diciembre de 1999. Al respecto señalamos que hasta    ahora parecía prevalecer una preocupación más por lo urbano que por lo    ecológico.    <br>   4 La Gerencia Comunitaria se transformó posteriormente en Coordinaciones    Comunitarias descentralizadas en cada subsistema que compone el SAPS de la RMC.    <br>   5 Dos actores fundamentales en los procesos de cambio del SAPS antes y después    del nuevo marco regulatorio expresan esas posiciones divergentes. Mientras    Cristóbal Francisco (2005), presidente de Hidroven y viceministro del Agua,    considera que no existe tal vacío legal; Santiago Arconada (2004:21), afirmó    respecto a la participación del sector privado que «... lo peor que pudiera    pasar es que fuéramos los emisarios más violentos del neoliberalismo y la    privatización en el nombre de la participación comunitaria. Eso sería el colmo    de la ironía».    <br>   6 Para un análisis del conflicto sociopolítico y la polarización ver López    Maya, 2004.    ]]></body>
<body><![CDATA[<br>   7 Para tener una medida temporal hablamos de cambios ocurridos en el último    año. De hecho, cada salida de campo depara sorpresas no en términos de un    proceso continuo sino a «saltos» que, justamente, hablan de ese dinamismo.    <br>   8 Los Valles del Tuy Medio (VTM) son un segmento de la Interfaz Periurbana de    Caracas que comprende seis municipios, con seis centros urbanos principales    (las capitales municipales) de fuerte interacción funcional con Caracas. La    superficie de los VTM está cercana a los 1700 km2, con una población cercana a    600 mil habitantes, tiene la densidad más baja de la RMC (315 hab/km2). El    crecimiento de la población ha sido muy rápido, a tal punto que la superficie    urbanizada se duplicó en la década de los noventa. Es un área de concentración    de pobreza donde a los viejos asentamientos populares se suman los nuevos    construidos en terrenos invadidos. La mayor informalidad y precariedad del    mercado de trabajo tiene consecuencias directas sobre la elevada incidencia de    la pobreza en los hogares de los VTM. El 40 por ciento de ocupación se    considera informal y los hogares en situación de pobreza alcanzan el 57 por    ciento (26 por ciento en pobreza crítica) muy por encima del promedio de    Caracas y de la RMC.     <br>   9 Diferenciamos ilegales e informales, pues estas últimas corresponden a tomas    no legales, pero con el consentimiento y, a veces, ayuda de Hidrocapital.    <br>   10 El SAPS de la RMC está dividido en seis subsistemas que corresponden al    Sistema Metropolitano (ciudad de Caracas) y a los cuatro segmentos que    integran la Interfaz Periurbana de Caracas, donde el Sistema Losada-Ocumarito    corresponde a los Valles del Tuy Medio. El sexto es el de Barlovento, que está    fuera del dominio geográfico de la RMC.    <br>   11 Los organismos multilaterales aún tienen algunas operaciones de    financiamiento dentro del SAPS, las grandes empresas operan fundamentalmente    en las mayores obras públicas, mientras que las pequeñas trabajan en obras    menores, en mantenimientos, en distribución de agua por camiones. Esta    situación está cambiando porque las empresas hidrológicas privilegian la    contratación de cooperativas y microempresas.    <br>   12 Esta parte del artículo recoge los resultados contenidos en los informes de    investigación de Cariola y Lacabana, 2003; y Lacabana y Cariola, 2004.    <br>   13 Según las entrevistas realizadas, en los asentamientos donde no hay    servicio de agua, las familias gastan mensualmente un estimado de 15 veces la    tarifa social del servicio de agua potable, de dudosa calidad, comprada en    pipotes a los cisterneros privados.     <br>   14 Mientras la tarifa social equivale a menos de US$1 al mes, el precio de una    botella de agua de 5 litros supera este costo.    <br>   15 La propuesta organizativa de las Mesas Técnicas de Agua se remonta al    período 1993-1996 durante el gobierno municipal de Aristóbulo Isturiz. Ver    Arconada (1996).    <br>   16 Según las palabras de la Gerente de la Unidad de Gestión Comunitaria de    Hierven: «Constituyen un mecanismo de coordinación entre los prestadores y la    comunidad y tienen por objeto conocer la gestión de los servicios, opinar    sobre las propuestas de inversión ante las diferentes autoridades, así como en    la evaluación y supervisión de las obras, para lo cual, al constituirse    legalmente como lo exige la ley (asociaciones), tendrán la función de    representar a las comunidades y grupos de vecinales ante los prestadores de    los servicios, así como divulgar la información sobre aspectos relativos a la    prestación de los servicios y en particular sobre los derechos y obligaciones    de los suscriptores, orientar la participación de la comunidad en el    desarrollo y supervisión de la prestación de los servicios y proponer a los    prestadores los planes y programas para convenios de pago, entre otras» (Espinoza,    2002:29).     ]]></body>
<body><![CDATA[<br>   17 La información que debe levantar cada comunidad incluye: el croquis de cada    sector con la ubicación de las parcelas, la localización de la red existente    con sus respectivas llaves de paso y un censo de la población.    <br>   18 Como ejemplo de estos logros Venezuela cumplió antes del tiempo estipulado    con una de las Metas del Milenio: la de reducir a la mitad la población que no    tiene acceso al agua potable (RBV-PNUD, 2004).    <br>   19 En la última década las deficiencias del servicio de agua potable dieron    lugar a múltiples conflictos caracterizados como «la guerra del agua», por lo    general reprimidos violentamente. En el período actual esta conflictividad se    ha reducido sustancialmente y ha desaparecido la represión policial.    <br>   20 Los Consejos Comunitarios de Agua tienen diversos ámbitos de acción. Unos    corresponden al subsistema del SAPS, la Región Metropolitana, la ciudad;    mientras otros se reúnen en los ámbitos comunales integrados para resolver    problemas de las comunidades como frecuencias y horarios de abastecimiento.    <br>   21 Esta parte del artículo retoma las reflexiones de Cariola y Lacabana (2005a    y 2005b).     <br>   22 Para fines de 2003, según la información de la Coordinación Comunitaria del    Sistema Losada-Ocumarito se habían constituido 216 Mesas Técnicas de Agua y    estaban en funcionamiento 132 de ellas.    <br>   23 Lander (2004:9-10) se refiere a este proceso en términos más generales    señalando dos paradigmas sobre la relación Estado-procesos de organización    popular: el que apunta hacia un modelo de control vertical social desde el    Estado y el paradigma participativo y democrático. El primero, «... en el cual    se profundiza la colonización de la sociedad por el Estado, con sus múltiples    modalidades de <i>clientelismo, paternalismo y control vertical sobre las    organizaciones de la sociedad</i>» versus el segundo, que plantea «el    fortalecimiento de la más amplia diversidad de organizaciones sociales,    políticas y productivas autónomas, de una red tupida de tejido social    autosostenido, participativo y democrático con capacidad para establecer el    control permanente sobre las instituciones públicas con pluralidad de    organizaciones sociales, políticas y productivas autónomas».    <br>   24 Respecto a este tema, Restrepo (2001:120) señala que «Para el campo    popular, el referente de participación en las políticas públicas es el    aprendizaje del ejercicio de gobierno: fortalecer las organizaciones, conocer    las instituciones y el marco de regulación, apropiarse de los derechos y    ensanchar los beneficios sociales de las inversiones estatales, pero, sobre    todo, apropiarse del poder institucional, lo cual supone la construcción de    actores sociales y políticos populares.</p> </blockquote>       ]]></body>
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