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</front><body><![CDATA[ <p align="center" style="line-height: 150%"><font face="Verdana" size="3"><b>Agua: ¿derecho humano o mercancía?    <br> Los Foros del Agua en México</b>    <br> </font><font face="Verdana" size="2">     <br> SANTIAGO ARCONADA RODRÍGUEZ*</font></p>      <p align="justify" style="line-height: 150%"><font face="Verdana" size="2">     <br> * Consultor de la Dirección General de Educación Ambiental y Participación  Comunitaria del Ministerio del Ambiente, Venezuela.    <br>     <br> <i>Cuadernos del Cendes </i>agradece al autor la elaboración de este documento  donde narra su participación en el Foro Internacional en Defensa del Agua  realizado en México en marzo de 2006 y en el que se presentaron propuestas  alternativas al IV Foro Mundial del Agua realizado en la misma fecha. Arconada  expone su visión sobre lo que considera la confrontación mundial sobre el agua  entre los intereses trasnacionales orientados a la mercantilización de ese  recurso y los movimientos que luchan por declararlo bien público y derecho  humano fundamental para la humanidad.    <br>     <br> I    ]]></body>
<body><![CDATA[<br> &nbsp;&nbsp;&nbsp; Desde el 14 hasta el 22 de marzo de 2006, Ciudad de México  fue el escenario de la confrontación sobre el agua en el planeta Tierra que ha  expresado con mayor claridad, en los últimos tiempos, los lineamientos y  estrategias de los intereses en pugna. La declaración del agua como un <i> derecho humano fundamental</i> fue y sigue siendo el centro, el núcleo de esta  confrontación.    <br> &nbsp;&nbsp;&nbsp; Los polos de la confrontación fueron, por un lado, el World  Water Council o Consejo Mundial del Agua, organismo que representa los intereses  de las corporaciones transnacionales del agua y organizador del IV Foro Mundial  del Agua, y por otro el movimiento de organizaciones y colectivos que enfrentan  la privatización y mercantilización del agua en el mundo, que convocados por la  Coalición de Organizaciones Mexicanas por el Derecho al Agua (Comda), y con el  apoyo de un amplio conjunto de organizaciones y redes internacionales, se dieron  cita en Ciudad de México desde el 17 hasta el 22 de marzo en el Foro  Internacional en Defensa del Agua, instancia alternativa al IV Foro Mundial del  Agua.    <br> &nbsp;</font></p>     <p align="justify" style="line-height: 150%"><font face="Verdana" size="2">II    <br>     <br> &nbsp;&nbsp;&nbsp; Las «Jornadas en defensa del agua» comenzaron el 14 de marzo  con el taller popular «Defensa y gestión comunitaria del agua en el campo y la  ciudad», y continuaron al día siguiente con el simposio «Mejoras en el  suministro público de agua», en el que se presentaron experiencias de modelos  públicos de Brasil, Indonesia, Francia, México, India, Argentina, Venezuela,  Bolivia, Holanda, Suecia y Vietnam. El 16 de marzo, la «Gran movilización en  defensa del agua», en protesta contra el IV Foro Mundial del Agua, fue tan  contundente –a pesar de las manipulaciones de la prensa– que no solo sorprendió  a los participantes en dicho foro, sino incluso a los propios organizadores de  la movilización. No me queda la menor duda de que la contundencia de la marcha  obligó a los medios de comunicación social y al propio IV Foro Mundial del Agua  a reconocer que era imposible ignorar el foro alternativo.     <br> &nbsp;&nbsp;&nbsp; A partir del 17 de marzo se pusieron en marcha los dos foros.  El Foro Internacional en Defensa del Agua tuvo lugar en el Sindicato Mexicano de  Telefonistas y el IV Foro Mundial del Agua en el Centro de Exposiciones de  Banamex, el más grande de América Latina. Hay que destacar el magnífico trabajo  periodístico del diario <i>La Jornada</i>, que a través del segmento especial  «Foro del Agua» se encargó de puntualizar y destacar los lugares de la  confrontación.    <br> &nbsp;&nbsp;&nbsp; El Foro Internacional en Defensa del Agua fue una apretada  síntesis de la discusión hoy vigente en el mundo sobre el enfrentamiento a la  mercantilización de este bien público. Como en pocas ocasiones, se presentó un  balance de los avances y retrocesos vividos en la lucha contra la privatización  del agua. Se produjo una reflexión muy sustanciosa sobre la responsabilidad de  blindar el enfrentamiento a la privatización con propuestas de empresas públicas  viables actualmente existentes y con capacidad de coordinarse y de apoyarse.    <br> &nbsp;&nbsp;&nbsp; Nos impactaron distintas propuestas nacionales por su  diversidad. La italiana en torno a la factura de agua estructurada en tres  tramos: el primero, el de la supervivencia, equivalente a cuarenta litros por  persona por día, gratuito y expresión de la responsabilidad del Estado de  garantizar el derecho a la vida. El segundo tramo, que podríamos llamar de  consumo regular, sometido a lo que conocemos como tarifa residencial normal; y  el tercero para desestimular el despilfarro. En el caso de Estados Unidos, fue  llamativa la insistencia que hizo el movimiento en preservar el agua no sólo  pública, como propiedad, sino sometida a una gestión democrática como  administración. En India, la experiencia en el estado de Tamil Nadu, por sus  dimensiones, es una manifestación extraordinariamente significativa del impacto  de la participación ciudadana en la distribución equitativa del agua. Bolivia,  presente ahora desde esa perspectiva inédita que significa que Evo Morales sea  el presidente de la nación, y con la responsabilidad de tener a un dirigente  vecinal de la ciudad de El Alto, Abel Mamani, como Ministro del Agua. Nuestras  Mesas Técnicas de Agua de Venezuela, presentes en México en las personas de  Catalina Lemus y Euro Carrasquel, fueron objeto de mucha atención, de mucho  intercambio con otras delegaciones, de muchas, muchas preguntas sobre Venezuela,  sobre el proceso bolivariano. Brasil tuvo su voz en la Asociación Nacional de  los Servicios Municipales de Saneamiento, lo que profundizó la atención que hoy  está concitando el tratamiento de las aguas residuales. Fue muy sólido el aporte  de diferentes comunidades indias de Guatemala y sobre todo de México, no sólo en  cuanto a las denuncias contra corporaciones transnacionales del agua que la  privatizan, embotellando a mansalva acuíferos enteros, sino por la propuesta que  formularon en torno a recuperar para el agua una consideración sagrada que sea  universalmente compartida y que la proteja contra cualquier mercantilización en  su esencia más profunda.    <br> &nbsp;&nbsp;&nbsp; Pero fueron las llamadas «sesiones de estrategia», con las  que se culminaron las tres últimas horas de discusión de las jornadas del 17 y  18 de marzo, las que, a nuestro juicio, resultaron ser los momentos culminantes  del Foro Internacional en Defensa del Agua. Baste para resumir esta afirmación:  los elementos constitutitos del cuerpo de la Declaración Complementaria con la  que unos días más tarde los gobiernos de Bolivia, Cuba, Uruguay y Venezuela se  desmarcarían de la declaración ministerial del IV Foro Mundial del Agua,  sentando de esta manera un precedente de disenso, son uno a uno los elementos  que discutíamos hasta última hora en el Foro Internacional en Defensa del Agua;  en esas pintorescas sesiones de estrategia, en las que ajenos ya a cualquier  tono magistral, de ponencia o exposición, interveníamos expresando nuestras  dudas o nuestras convicciones, en relación a qué hacer y cómo hacer para  aprovechar el que caracterizamos como un momento de ofensiva de las fuerzas que  defendemos el agua como <i>bien público-derecho humano fundamental.</i>    ]]></body>
<body><![CDATA[<br> &nbsp;&nbsp;&nbsp; La reflexión colectiva en estas sesiones de estrategia  permitía entender la razón de la confrontación con las posiciones que  significaba el IV Foro Mundial del Agua. No se trataba (ni se trata) solamente  de tirar piedras contra la privatización del agua. Se trata de articular aquí y  ahora las fuerzas sociales necesarias en el planeta para salvar el agua del  proceso de mercantilización que se está desarrollando en progresión geométrica  como mercado de las aguas embotelladas (minerales o del tubo de la empresa  hidrológica del lugar).     <br> &nbsp;&nbsp;&nbsp; La pelea por declarar el agua como <i>derecho humano  fundamental</i> no era teórica. Aunque parezca increíble, hay quienes no están  de acuerdo. Un titular de primera plana del diario <i>La Jornada</i>,  correspondiente al domingo 19 de marzo de 2006, resumía este debate en una forma  particularmente descarnada: «Países ricos y Banco Mundial vetan declaratoria del  agua como derecho humano».     <br> &nbsp;&nbsp;&nbsp; Tampoco era la única pelea. Junto con declarar al agua como  derecho humano fundamental se buscaba sacar el agua del ámbito de las  mercancías, esto es, del ámbito de la Organización Mundial del Comercio (OMC).  Se trataba también de impedir que los tratados de libre comercio (TLC) afecten  los servicios de agua potable y saneamiento, y se proclamaban estos servicios  como un coto cerrado a la noción de negocio para poder garantizar así sus  objetivos reales para la sociedad, los cuales son producir salud y calidad de  vida: no dinero, no beneficios económicos, no ganancias.    <br> &nbsp;&nbsp;&nbsp; El Foro Internacional en Defensa del Agua mantuvo la denuncia  de ilegitimidad del Consejo Mundial del Agua para convocar a los gobiernos del  mundo a una feria-exposición de tecnología y posibilidades de inversión en la  que se definen y avanzan los lineamientos hacia la privatización y  mercantilización del agua, desde los intereses de las corporaciones  transnacionales del agua y con el apoyo de la Organización de las Naciones  Unidas, poniendo como excusa la sed de los pueblos pobres.    <br> &nbsp;&nbsp;&nbsp; El 19 de marzo, dentro de las instalaciones de Banamex en las  que se desarrollaba el IV Foro Mundial del Agua, tuvo lugar una manifestación de  activistas contra la privatización y mercantilización del agua. Leímos una  declaración en español y en inglés en la que básicamente hicimos los  planteamientos y denuncias antes mencionados, se gritaron consignas en las que  se denunciaba la ilegitimidad de aquel evento patrocinado por Coca-Cola: desde  el agua embotellada, pasando por toda la serie de refrescos y llegando hasta las  bolsitas de azúcar para el café. Esta manifestación sirvió de preámbulo al panel  que tenía aquella tarde el Blue Planet Project –del Consejo de los  Canadienses/The Council of Canadians– y cuya presentadora en aquella oportunidad  fue Maude Barlow. En ese panel tuvo una memorable intervención la señora  Danielle Miterrand, presidenta de la Fundación Miterrand y de la Asociación  France-Libertés, quien demostró con claridad cartesiana que quienes no creían en  el agua como un derecho humano fundamental, en realidad en lo que no creían era  en los derechos humanos.    <br>     <br> III    <br>     <br> &nbsp;&nbsp;&nbsp; Al segmento ministerial del IV Foro Mundial del Agua asistió  una delegación venezolana encabezada por el Ing. Ernesto Paiva, Viceministro de  Ambiente para el Sector Agua, asistido por la Lic. Lissett Hernández, Directora  General de la Oficina de Gestión y Cooperación Internacional del Ministerio del  Ambiente, y el autor del presente documento como consultor de la Dirección  General de Educación Ambiental y Participación Comunitaria y ponente-organizador  del foro alternativo.    <br> &nbsp;&nbsp;&nbsp; El segmento ministerial del Foro Mundial del Agua es un  momento particularmente cenagoso del tinglado que cada tres años organiza el  Consejo Mundial del Agua, porque es la ocasión en que la feria-exposición de  inversiones y tecnología que montan las corporaciones transnacionales del agua  se transforma, gracias a la parafernalia institucional que solícitamente brinda  la ONU, en el discurso mundial sobre el agua, teniendo para ello el instrumento  de una declaración ministerial.     ]]></body>
<body><![CDATA[<br> &nbsp;&nbsp;&nbsp; La declaración elaborada previamente y discutida en febrero  en Ginebra era un texto desabrido, repetitivo y aparentemente inocuo, en el que  no se decía nada amenazante en términos de privatización o mercantilización,  pero en el que se hacían constantes alusiones al sector privado de la economía  como algo que siempre estuvo y siempre estará en el ámbito del agua potable y el  saneamiento; como una especie de sentido común de las cosas, como manifestación  de lo que es lógico y natural, lo que es así y ya. Ese dar por sentado de tal  manera al sector privado, a sabiendas de que eso es inocular al sector del agua  potable y el saneamiento la noción de negocio, de beneficio económico, no es  ignorar que eso es precisamente lo que está en discusión, es tomar partido  dentro de esa discusión a favor de las fuerzas pro privatización, pro  mercantilización del agua.    <br> &nbsp;&nbsp;&nbsp; La no tan inocente declaración ministerial fue contestada  desde el primer día del segmento ministerial del IV Foro Mundial del Agua por  las representaciones de los gobiernos boliviano y venezolano, los que desde el  19 de marzo, anunciaron su disposición a no adoptar la declaración ministerial  discutida en Ginebra para ser ratificada en México. En la reunión de intercambio  informal de ese día, en la que las representaciones de Bolivia y Venezuela  anunciaron su decisión, no sólo de no adoptar la declaración, sino de incorporar  una declaración en la que se expusieran los elementos de la discusión que se  estaban eludiendo y que se consideraban esenciales, se encontraban  representaciones de los gobiernos boliviano, brasileño, cubano, paraguayo,  sueco, uruguayo y venezolano. A este grupo se unió al día siguiente la  representación del gobierno argentino, en el acuerdo de que nos veríamos para  precisar el texto de la declaración.    <br> &nbsp;&nbsp;&nbsp; Tras horas de discusión, el texto quedó incorporado en el  acta final del IV Foro Mundial del Agua del día 22 de marzo de 2006 como  «Declaración complementaria», suscrita por Bolivia, Cuba, Uruguay y Venezuela.  En ella se reivindica el agua como un derecho humano fundamental, se expresa  preocupación por los impactos negativos sobre el servicio de agua potable y  saneamiento que tienen los TLC y la OMC, y se llama a construir al Foro Mundial  del Agua en el marco del sistema multilateral internacional, sobre los  principios de plena participación e inclusión.    <br> &nbsp;</font></p>     <p align="justify" style="line-height: 150%"><font face="Verdana" size="2">IV    <br>     <br> El 23 de marzo, la mayor parte de la prensa mexicana se refería a la declaración  ministerial del IV Foro Mundial del Agua como «una sopa aguada, fría y sin sal»  y la disidencia expresada por Bolivia, Cuba, Uruguay y Venezuela al introducir,  con la «Declaración complementaria», el tema central de discusión que se  pretendió eludir, quedó no sólo ampliamente destacada, sino que además  posicionada ante la opinión pública como el referente antiprivatización,  antimercantilización.    <br> &nbsp;&nbsp;&nbsp; Pensamos que el mérito fundamental de la «Declaración  complementaria» suscrita por los cuatro países mencionados es haber puntualizado  los lugares esenciales de la confrontación a la que nos hemos referido a lo  largo de todo este documento. El Banco Mundial y las corporaciones  transnacionales sabotean la declaración del agua como un derecho humano  fundamental puesto que si es reconocida como tal entonces no puede ser  mercancía, y si no es mercancía entonces no puede estar sometida a los tratados  sobre comercio.    <br> &nbsp;&nbsp;&nbsp; Si el agua es reconocida como un derecho humano fundamental,  la noción de que es al Estado a quien corresponde la obligación de garantizarla  en forma de servicio de agua potable y saneamiento obligaría a las naciones del  mundo a confrontar los problemas de su preservación desde una perspectiva de  supervivencia, ajena a los intereses de beneficio económico.    <br> &nbsp;&nbsp;&nbsp; Aquí engrana finalmente el último punto de la «Declaración  complementaria», puesto que si el agua como bien público-derecho humano está  amenazada por problemas que van desde el calentamiento global y el derretimiento  de glaciares hasta la contaminación y desecación de acuíferos, la deforestación  de cuencas y demás plagas hijas del llamado «avance» de la civilización y el  progreso, si está amenazada en su existencia, en su capacidad de renovación  permanente, entonces es a la ONU a quien corresponde convocar a los gobiernos  del mundo para enfrentar tamaña amenaza, no a la organización que agrupa y  representa a las corporaciones transnacionales del agua, el mencionado Consejo  Mundial del Agua.    ]]></body>
<body><![CDATA[<br> &nbsp;&nbsp;&nbsp; A pesar de que Turquía se llevó la sede del que, en caso de  darse, sería el V Foro Mundial del Agua, no apostaríamos mucho a eso. Después de  la denuncia que significa la «Declaración complementaria», en el sentido de  construir el Foro Mundial del Agua en el marco del sistema multilateral  internacional sobre los principios de plena participación e inclusión, asistir  de nuevo, como gobiernos soberanos, a un evento convocado por el Consejo Mundial  del Agua sería hacerse cómplices de la perversa jugada de montar una  feria-exposición de inversiones y tecnologías que presupone en su diseño al agua  como negocio, colocando como marco la permanente amenaza de la sed que pesa  sobre la vida de los pueblos del mundo, sobre de todo los más pobres.    <br> &nbsp;&nbsp;&nbsp; En concordancia con la posición tomada en Ciudad de México,  las diplomacias de Bolivia, Cuba, Uruguay y Venezuela están en la obligación de  exigir a la ONU la convocatoria de un evento mundial que discuta los problemas  del agua desde la perspectiva del derecho humano fundamental y no desde la  perspectiva de la mercancía.    <br> &nbsp;&nbsp;&nbsp; En tanto que experiencia diplomática, lo que más nos  satisfizo de la actuación de Venezuela en México fue el haber hecho todo tal  como estaba planeado. El no haber tenido jamás la sensación de improvisación ni  la sensación de falta de iniciativa. La tarea no está para nada concluida, pero  por lo menos está enrumbada. Hacia la defensa de la vida y los derechos humanos  en contra del afán de lucro. Eso se parece al sentido sagrado del agua del que  nos hablaron las comunidades indias de México en el Foro Internacional en  Defensa del Agua.</font></p>       ]]></body>

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