<?xml version="1.0" encoding="ISO-8859-1"?><article xmlns:mml="http://www.w3.org/1998/Math/MathML" xmlns:xlink="http://www.w3.org/1999/xlink" xmlns:xsi="http://www.w3.org/2001/XMLSchema-instance">
<front>
<journal-meta>
<journal-id>1012-2508</journal-id>
<journal-title><![CDATA[Cuadernos del Cendes]]></journal-title>
<abbrev-journal-title><![CDATA[CDC]]></abbrev-journal-title>
<issn>1012-2508</issn>
<publisher>
<publisher-name><![CDATA[Universidad Central de Venezuela, Centro de Estudios del Desarrollo.]]></publisher-name>
</publisher>
</journal-meta>
<article-meta>
<article-id>S1012-25082007000100007</article-id>
<title-group>
<article-title xml:lang="es"><![CDATA[El Ministerio de Minas e Hidrocarburos y la institucionalidad petrolera venezolana en la etapa concesionaria]]></article-title>
</title-group>
<contrib-group>
<contrib contrib-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[DARWICH OSORIO]]></surname>
<given-names><![CDATA[J. GREGORIO]]></given-names>
</name>
<xref ref-type="aff" rid="A01"/>
</contrib>
</contrib-group>
<aff id="A01">
<institution><![CDATA[,Cendes-UCV  ]]></institution>
<addr-line><![CDATA[ ]]></addr-line>
</aff>
<pub-date pub-type="pub">
<day>00</day>
<month>08</month>
<year>2007</year>
</pub-date>
<pub-date pub-type="epub">
<day>00</day>
<month>08</month>
<year>2007</year>
</pub-date>
<volume>24</volume>
<numero>64</numero>
<fpage>155</fpage>
<lpage>159</lpage>
<copyright-statement/>
<copyright-year/>
<self-uri xlink:href="http://ve.scielo.org/scielo.php?script=sci_arttext&amp;pid=S1012-25082007000100007&amp;lng=en&amp;nrm=iso"></self-uri><self-uri xlink:href="http://ve.scielo.org/scielo.php?script=sci_abstract&amp;pid=S1012-25082007000100007&amp;lng=en&amp;nrm=iso"></self-uri><self-uri xlink:href="http://ve.scielo.org/scielo.php?script=sci_pdf&amp;pid=S1012-25082007000100007&amp;lng=en&amp;nrm=iso"></self-uri></article-meta>
</front><body><![CDATA[ <p style="line-height: 150%; margin-top: 0; margin-bottom: 0" align="center"><font face="Verdana" size="3"><b>El Ministerio de Minas e  Hidrocarburos y la institucionalidad petrolera venezolana en la etapa  concesionaria</b>    <br> </font><font face="Verdana" size="2">     <br> J. GREGORIO DARWICH OSORIO*    <br>     <br> * Profesor del Área de Ciencia y Tecnología del Centro de Estudios del  Desarrollo, Cendes-UCV.</font></p>      <p style="line-height: 150%; margin-top: 0; margin-bottom: 0" align="justify"><font face="Verdana" size="2">    <br> &nbsp;</font></p>     <p style="line-height: 150%; margin-top: 0; margin-bottom: 0" align="justify"><font face="Verdana" size="2"><b>Aprendices en la industria  petrolera</b>    <br> La primera Ley de Hidrocarburos del país promulgada en junio de 1920 no tuvo la  virtud de complacer a las compañías explotadoras de petróleo. Por ese motivo, al  año siguiente, después de que estas empresas realizaran el obligado <i>lobby</i>  con el general Juan Vicente Gómez (1908-1935), se promulgó una nueva ley que  incorporó las modificaciones que estas sugirieron. En ese tiempo el general  Gómez estaba convencido de que esa legislación debían elaborarla las  concesionarias: «Ustedes que conocen de petróleo deben redactar la nueva ley.  Nosotros somos novicios en esto».     <br> &nbsp;&nbsp;&nbsp; Cuando arribaron al país, las compañías petroleras  estadounidenses ya acumulaban una experiencia tecnológica y organizacional de  medio siglo en las operaciones de exploración, perforación, producción,  transporte, refinación y venta y comercialización de hidrocarburos. Era la  petrolera originalmente una industria de linaje norteamericano, conformada por  firmas que tenían grandes capitales con capacidad para producir petróleo en  cualquier parte del mundo.     ]]></body>
<body><![CDATA[<br> &nbsp;&nbsp;&nbsp; Como sea, esa frase del general Gómez ilustra el camino  recorrido por la sociedad venezolana a lo largo del siglo XX para dejar en el  pasado al país de principiantes en los asuntos del petróleo, de aficionados en  el manejo de la cuestión petrolera, y avanzar a uno marcado por arreglos  institucionales, basados originalmente en la propiedad estatal de las minas del  período colonial, que se comenzó a gestar en las primeras décadas del siglo XX  en medio de una estructura gubernamental de carácter discrecional.     <br> &nbsp;&nbsp;&nbsp; Esta reseña describe el proyecto de investigación, iniciado  en 2005 y en proceso de ejecución, orientado a explorar la evolución de la  institucionalidad petrolera venezolana en el Ministerio de Minas e Hidrocarburos  durante el período de actividad de las compañías concesionarias.     <br> &nbsp;</font></p>     <p style="line-height: 150%; margin-top: 0; margin-bottom: 0" align="justify"><font face="Verdana" size="2"><b>Comprender una industria petrolera  substancialmente extranjera </b>    <br> Medio siglo después de la elaboración de la frustrada primera Ley de  Hidrocarburos se nacionalizó la industria petrolera. En el transcurso de esos  cincuenta años se realizaron progresos significativos para que el país lograra  comprender una industria que era intrínsicamente extranjera, y se crearon  algunas de las instituciones más relevantes, que en medio de continuidades y  rupturas permitieron el desarrollo de la institucionalidad petrolera nacional.     <br> &nbsp;&nbsp;&nbsp; A finales del siglo XX era corriente admitir que el  funcionamiento del orden petrolero local discurría por las vías demarcadas por  arreglos institucionales, lo que no era común setenta años antes, cuando las  compañías concesionarias se acostumbraron a funcionar sin interferencia estatal.  También está distante el período en que predominaban rasgos eminentemente  discrecionales en las relaciones entre el Estado y las concesionarias. Y más  alejado aún está el tiempo en que las reglas de juego petroleras ocasionaban  absurdos como el resaltado en 1930 por el ministro de Fomento, Gumersindo  Torres, al expresar que en Venezuela «las compañías se llevan el petróleo y el  Gobierno les paga para que se lo lleven». Con ello revelaba que eran mayores las  exoneraciones aduanales obtenidas por esas empresas que los impuestos que  pagaban al fisco por sus actividades.    <br> &nbsp;&nbsp;&nbsp; Es decir, desde la segunda década del siglo XX se comenzó a  forjar una institucionalidad petrolera en torno a la cual se promulgaron leyes  de hidrocarburos y reglamentos afines que separaron los hidrocarburos de la  legislación minera. En 1951 se fundó el Ministerio de Minas e Hidrocarburos, que  continuó y amplió las labores de control y fiscalización de las compañías,  emprendidas inicialmente por el Ministerio de Fomento. Se establecieron las  bases constitucionales para alcanzar una mayor participación del Estado en la  industria del petróleo y se consolidó un patrón institucionalizado de  fiscalización. Más aún, se asentó el principio de repartir las ganancias a la  mitad entre las concesionarias y el Estado, lo que marcó un hito en la historia  mundial del petróleo al generalizarse ese esquema de reparto de beneficio entre  los países productores. Igualmente, se estableció un patrón institucional de  concertación de políticas internacionales con otros países productores que  cambió la institucionalidad mundial en este sector. Pero además, se estableció  una empresa petrolera nacional y se comenzó a fijar autónomamente los precios  que hasta finales de los años sesenta adoptaban unilateralmente las empresas. Y  se avanzó en el desarrollo de una capacidad tecnológica y organizacional que,  con sus limitaciones, permitió operar a la industria petrolera.    <br> &nbsp;&nbsp;&nbsp; Una experiencia tan llamativa de construcción institucional  plantea cuando menos dos interrogantes centrales. ¿Cómo y por qué se formaron  patrones institucionalizados en el Ministerio de Minas e Hidrocarburos? ¿Cómo en  un país donde el rol de las instituciones no ha sido cabalmente comprendido se  forjó la institucionalidad petrolera en ese Ministerio? Para responder a esas  preguntas enunciamos esta investigación.    <br>     <br> <b>El largo plazo de las instituciones y los patrones sociales que la conforman</b>    ]]></body>
<body><![CDATA[<br> Partimos del planteamiento que hace énfasis en la necesidad de estudiar las  instituciones desde una perspectiva histórica. Los autores advierten que una  sociedad enlaza su presente con su pasado a través de las instituciones, y  anotan que es precisamente en el <i>largo plazo</i> en el que puede evaluarse su  papel para inhibir o favorecer su desarrollo.<sup>1</sup> Es decir, que las  claves para hacer inteligible las peculiaridades de la institucionalidad  petrolera venezolana están en su comprensión histórica. No está de más recordar  el señalamiento según el cual incorporar instituciones en la historia permite  contar una historia mucho mejor que si no las incorporamos.<sup>2</sup>    <br> &nbsp;&nbsp;&nbsp; Por institución entendemos un orden o patrón social que ha  alcanzado cierto estado o propiedad. Además, se reproducen a lo largo del tiempo  a través de secuencias e interacciones estandarizadas que dan lugar a un proceso  de reproducción particular que se activa por sí mismo. Por tanto «una  institución es un patrón social que revela un proceso de reproducción  particular». Ciertamente que en un patrón altamente institucionalizado se genera  un encadenamiento de procesos rutinarios y se producen controles socialmente  construidos que regulan las desviaciones.<sup>3</sup>    <br> &nbsp;&nbsp;&nbsp; De esas orientaciones derivan, cuando menos, tres aspectos  concretos para la investigación. Uno ayuda a vislumbrar la evolución petrolera  venezolana como resultado de la formación de patrones institucionalizados  reiterados a lo largo del tiempo. Otro indica que es viable indagar cómo y por  qué se conformaron patrones institucionalizados en el sector de hidrocarburos  local. Y otro alude a la centralidad que algunas entidades adquieren en la  reproducción de un patrón institucionalizado. Por tanto, es posible convenir en  que el Ministerio de Minas e Hidrocarburos, entre otros entes públicos, llegó a  constituirse en una organización cardinal para la puesta en marcha y  consolidación de ciertos patrones institucionalizados en la industria petrolera  local.    <br> &nbsp;</font></p>     <p style="line-height: 150%; margin-top: 0; margin-bottom: 0" align="justify"><font face="Verdana" size="2"><b>Etapas de investigación </b>    <br> Partiendo de la revisión de fuentes documentales y del examen de diversos  autores, dividimos la investigación en dos etapas definidas por las  características de los cambios en la institucionalidad petrolera venezolana.    <br> &nbsp;&nbsp;&nbsp; Una primera etapa examina el lapso que va de 1917, año del  comienzo de la exportación nacional de petróleo y de la acentuación de las  acciones para construir la correspondiente institucionalidad local, hasta 1958,  que marcó un cambio de rumbo de la sociedad venezolana con el establecimiento de  la democracia. Se revisan en ese período los pasos dados hacia la formación y  avance institucional del sector petrolero nacional. Igualmente, se examina el  establecimiento de algunos patrones sociales de inspección y fiscalización de la  actividad petrolera que en el largo plazo se hicieron rutina, inicialmente en el  Ministerio de Fomento y posteriormente en el Ministerio de Minas e  Hidrocarburos.     <br> &nbsp;&nbsp;&nbsp; Una segunda etapa se extiende desde 1958, que trajo elementos  de ruptura como de continuación de la institucionalidad petrolera, hasta 1975  cuando finalizó la etapa concesionaria con la nacionalización. Se estudia en ese  período la evolución del patrón social de control y fiscalización de la  industria del petróleo. Y se pone especial énfasis en revisar las acciones  desarrolladas por el Ministerio de Minas e Hidrocarburos para promover arreglos  institucionales que favorecieran la nacionalización de la industria.     <br> &nbsp;&nbsp;&nbsp; Un primer avance de investigación se recoge en el artículo  «Trayectoria institucional del sector petrolero en los Ministerios de Fomento y  de Minas e Hidrocarburos entre 1917 y 1957».<sup>4</sup> Se espera publicar  otros avances con resultados parciales y uno con conclusiones finales.    <br>     ]]></body>
<body><![CDATA[<br> <b>NOTAS:</b>    <br> 1 Véase José Ayala (2003). <i>Instituciones para mejorar el desarrollo. Un nuevo  pacto social para el crecimiento y el bienestar</i>, México, Fondo de Cultura  Económica.    <br> 2 Véase Douglas C. North (1993). <i>Instituciones, cambio institucional y  desempeño económico</i>, México, Fondo de Cultura Económica.    <br> 3 Todas esas nociones de institución se encuentran en Ronald L. Jepperson  (1999). «Instituciones, efectos institucionales e institucionalismo», en Walter  W,. Powel y Paul DiMaggio (comps), <i>Nuevo institucionalismo en el análisis  organizacional</i>, pp. 193-215, México, Fondo de Cultura Económica.    <br> 4 Véase J. Gregorio Darwich Osorio (2005), en <i>Venezuela visión plural. Una  mirada desde el Cendes</i>, tomo II, bib &amp; co. Editor/Cendes UCV.</font></p>       ]]></body>

</article>
