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</front><body><![CDATA[ <p align="center"><font face="Verdana"><b>¿Pronóstico político? Las desacertadas proyecciones del FMI sobre el crecimiento económico en  Argentina y Venezuela*</b></font></p>     <p align="center"><font face="Verdana" size="2">DAVID ROSNICK / MARK WEISBROT**</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">La descomposición del Consenso de Washington y el fracaso de las políticas  impulsadas, entre otros, por el Fondo Monetario Internacional (FMI)  contribuyeron con los cambios políticos y económicos que están en marcha en  América Latina. La creciente autonomía de los países de la región para elaborar  políticas públicas independientes de la ortodoxia neoliberal ha traído aparejada  una consecuencia imprevista para la mayoría de los analistas: la pérdida de  importancia del FMI en el contexto latinoamericano y, más aún, una crisis sin  precedentes del organismo internacional que, con sus políticas, sumió a nuestros  países en algunas de las situaciones más dramáticas de sus historias.  Actualmente, las cancelaciones anticipadas de deuda por países como Argentina y  Brasil afectaron el organismo: su sobrevivencia estaba asegurada por la  continuidad de los países como deudores y el pago de intereses, y no por el  rescate de la deuda. De hecho, ya no hay países dispuestos a firmar planes de  ajuste y someterse a dictados del organismo y, por lo tanto, este corre el  riesgo de quedarse sin ingresos. Su déficit ha crecido y espera que para 2010  alcance más de 1.000 millones de dólares. Ante esta perspectiva la venta de sus  reservas de oro y las inversiones especulativas se encuentran entre las  estrategias para asumir la nueva situación. Este organismo, al igual que el  Banco Mundial, ha perdido legitimidad y poder en los países en desarrollo en  Latinoamérica y otras partes del mundo. Pasaron los tiempos en que el vocero del  organismo, Thomas Dawson, expresaba en conferencia de prensa que «el FMI estaba  listo para asistir a la nueva administración en todas las maneras que ellos lo  consideren adecuadas», en referencia al Gobierno surgido del golpe de estado en  Venezuela en 2002. En un futuro próximo, el posible retiro de este país y la  creciente independencia de muchos otros de sus políticas pueden contribuir a la  reforma o en definitiva a la desaparición, sino real al menos de hecho, del FMI.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">El documento de los profesores David Rosnick y Mark Weisbrot  –del Center for Economic and Policy Research– que presentamos a continuación  muestra claramente la actuación política del FMI en sus aparentemente neutros  análisis de las economías de los países latinoamericanos.    <br> <b>Resumen ejecutivo</b></font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">Las proyecciones del Fondo Monetario Internacional (FMI) sobre el crecimiento  del Producto Interno Bruto (PIB) en Argentina desde 1999, y en Venezuela desde  el año 2003, contienen un patrón de considerables errores que plantean serios  cuestionamientos sobre la objetividad de estos cálculos. En Argentina, el FMI  sobrestimó el crecimiento del PIB para los años 2000, 2001 y 2002 por 2,3; 8,1 y  13,5 puntos porcentuales respectivamente, como puede observarse en la tercera  columna del <a href="#cua1">cuadro 1</a> (p. 134). Cada una de estas proyecciones fue tomada de la  publicación del Fondo titulada <i>World Economic Outlook</i> [aquí, <i> Perspectivas de la Economía Mundial</i> - PEM], del mes de septiembre de cada  año precedente.<sup>1</sup> Así, por ejemplo, en la PEM de septiembre de 1999  (primera columna del <a href="#cua1">cuadro 1</a>), el FMI estimó para Argentina un crecimiento  anual del PIB del 1,5 por ciento para el año siguiente (segunda columna). Sin  embargo, lo que realmente se registró en el año 2000 fue una variación negativa  del PIB del 0,8 por ciento (tercera columna), lo que resultó en un error de 2,3  puntos porcentuales en la proyección original del Fondo. Otras proyecciones que  el FMI realizó para Argentina en otras de sus publicaciones durante ese período  también fueron desacertadas y en el mismo sentido: es decir, fueron cálculos  sobrestimados del crecimiento. </font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">La dirección de los errores en el pronóstico del FMI fue  invertida después de que Argentina declarara la cesación de pagos (<i>default</i>)  sobre su deuda pública a finales de 2001 y del posterior colapso del peso  argentino. Después de estos sucesos, el Fondo comenzó a subestimar la solidez de  la recuperación económica argentina. Como se muestra en la tercera columna del  <a href="#cua1">cuadro 1</a>, las proyecciones de crecimiento de la PEM para los cuatro años entre  2003 y 2006 fueron bajas, resultando en un error de 7,8; 5,0; 5,2 y 4,3 puntos  porcentuales respectivamente.</font></p>     <p align="center"><a name="cua1"> <img border="0" src="/img/fbpe/cdc/v24n65/art07cua1.jpg" width="577" height="418"></a></p>     
<p align="justify"><font face="Verdana" size="2">Los cálculos sobrestimados de crecimiento del FMI ocurrieron  cuando Argentina atravesaba una severa recesión que el Fondo parece no haber  comprendido bien. En este informe se analizan algunas de sus declaraciones  públicas y documentos, para evaluar una posible relación entre el análisis y  objetivos del Fondo y estos errores en el pronóstico. Por ejemplo, la Oficina  Independiente de Evaluación (OIE) del FMI observó posteriormente que las  decisiones del Fondo de otorgar préstamos en mayo y luego en septiembre de 2001,  a pesar de «reconocer cada vez más que Argentina tenía un perfil insostenible de  deuda, un tipo de cambio fijo también insostenible, o ambos» fueron hechas  «basándose en gran parte en consideraciones no económicas y con la esperanza de  ver un cambio en cuanto a la confianza del mercado y para ganar tiempo» (FMI,  2004:5).</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">La tendencia a subestimar el crecimiento en Argentina por  parte del FMI ocurrió en un momento en el que este estaba en conflicto con el  Gobierno argentino por una serie de políticas económicas que, contrarias a las  asesorías públicas del Fondo, probaron en última instancia ser muy exitosas. En  diciembre de 2002, a ocho meses de la recuperación económica, el personal del  FMI escribió que «[f]inalizar un programa económico que pudiera ser apoyado por  la comunidad internacional es un primer paso esencial para poner a Argentina en  camino hacia la recuperación» (FMI, 2002b:30). Incluso más adelante, en abril de  2003, el director de investigación del FMI hizo referencia al crecimiento  argentino como «una interrupción, en estos momentos, de su larga caída  económica» (Rogoff y otros, 2003). Sin embargo, Argentina ha completado ya cinco  años de expansión económica y el crecimiento más rápido del hemisferio  occidental, con un incremento del 47 por ciento en el PIB real (es decir,  después de corregir los efectos de la inflación).</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="Verdana" size="2">El FMI también ha cometido grandes y persistentes errores en  sus proyecciones sobre Venezuela al subestimar el crecimiento económico de ese  país durante los últimos tres años, y posiblemente también cometa los mismos  errores para este año. Como puede observarse en el <a href="#cua2">cuadro 2</a> (p. 143), las  proyecciones del Fondo para los años 2004, 2005 y 2006 subestimaron el  crecimiento del PIB por 10,6, 6,8 y 5,8 puntos porcentuales respectivamente (los  cálculos sobrestimados para los dos años anteriores no fueron error del FMI, ya  que resultaron de una huelga imprevista en el sector petrolero que devastó la  economía venezolana).</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">Venezuela no ha tenido un acuerdo de préstamo con el FMI  desde su último acuerdo de derecho de giro (o acuerdo <i>stand-by</i>) que  expiró en julio de 1997, así que aquí no existe el rastro, en términos de  documentos publicados por el Fondo (como en el caso de Argentina), para indicar  cómo consideraciones políticas o un fallido análisis económico pudieron haber  influido en las proyecciones del FMI para Venezuela. Sin embargo, el Fondo  respondió inmediatamente –en menos de 24 horas– al golpe militar de abril de  2002 que derrocó al Gobierno democráticamente electo del presidente Hugo Chávez,  con el ofrecimiento de apoyar al Gobierno golpista. «[E]stamos listos para  asistir a la nueva administración en cualquier manera que crean conveniente»,  anunció el portavoz del FMI, Thomas Dawson, el 12 de abril de 2002, el día  después del golpe (Dawson, 2002b). Esta es una respuesta rápida y poco usual  para una institución financiera internacional importante ante el derrocamiento  de un Gobierno democráticamente electo, y representa en sí un acontecimiento  digno de mayor investigación. Este hecho plantea la duda sobre si los errores  del Fondo en las proyecciones de crecimiento económico de Venezuela también  estuvieron vinculados a consideraciones políticas.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">Las proyecciones económicas del FMI, incluyendo las que  aparecen en las publicaciones de primavera y otoño de Perspectivas de la  Economía Mundial, son extensamente diseminadas y utilizadas en todo el mundo. Se  asume generalmente que esas proyecciones se basan en una metodología adecuada y  en un análisis económico sólido; ambos libres de influencia política. Sin  embargo, los errores tratados en este informe plantean serios cuestionamientos  sobre si la validez de lo que generalmente se asume acerca del pronóstico del  FMI se aplica en realidad a todos los casos.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2"><b>Introducción</b></font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">El realizar pronósticos económicos es un negocio difícil, y llega a ser aún más  difícil cuando la economía está pasando por un momento crucial tal como el  comienzo de una recesión o de una recuperación económica. Pero hay algunas  proyecciones que se encuentran tan lejos de las cifras reales (del objeto a ser  estimado) y constantemente contienen errores en una misma dirección, que  levantan sospechas sobre la posibilidad de que exista un problema bastante serio  con la metodología del pronosticador. Así ha sido con las proyecciones  económicas realizadas por el FMI para Argentina y Venezuela. El primer caso que  se analizará será el de Argentina, en donde los programas y las políticas del  Fondo han generado más controversia que en cualquier otro lugar en el mundo.  Para Argentina también proporcionamos un resumen narrativo de las declaraciones  públicas del FMI, a fin de explorar posibles razones por las que estos  pronósticos resultaron de esa manera.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2"><b>Proyecciones del FMI para Argentina</b></font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">El <a href="#graf1">gráfico 1</a> muestra la verdadera trayectoria del crecimiento del PIB real (es  decir, el Producto Interno Bruto después de corregir los efectos de la  inflación) de Argentina con respecto a las proyecciones del FMI. La línea negra  representa un índice del PIB de Argentina en donde 1995 es el año base  (1995=100). Las líneas punteadas son las proyecciones del Fondo tomadas de la  publicación bianual <i>Perspectivas de la Economía Mundial</i>. Las líneas  rayadas representan otras proyecciones del FMI, incluyendo las que aparecen en  los informes preparados en el marco de la consulta del Artículo IV<sup>2</sup> y  en revisiones para otros acuerdos del FMI, tales como los acuerdos de derecho de  giro (o acuerdos <i>stand-by</i>).<sup>3</sup></font></p>     <p style="margin-top: 0; margin-bottom: 0" align="center"> <a name="graf1"> <img border="0" src="/img/fbpe/cdc/v24n65/art07gra1.jpg" width="568" height="524"></a></p>     
<p align="justify"><font face="Verdana" size="2">Como se puede observar en el gráfico, las proyecciones que se  hicieron durante la recesión, que comenzó a mediados de 1998 y que condujo al  colapso económico de Argentina, resultaron seriamente erradas. Esto se puede  apreciar por la ubicación de las líneas punteadas y rayadas, que se encuentran  muy por encima de la línea continua, la cual representa el PIB real. Lo que  resalta aún más es el cambio en la dirección de los errores de pronóstico del  FMI: después del default (o cesación de pagos) y la devaluación del peso, el  Fondo consistentemente subestimó la fuerza de la economía. A partir de 2001, las  líneas punteadas y rayadas empiezan a aparecer muy por debajo de la línea que  representa la verdadera trayectoria del PIB.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">El <a href="#cua1">cuadro 1</a> contiene las cifras de las proyecciones  publicadas por el FMI en la <i>Perspectivas de la Economía Mundial </i>de otoño,  comparadas con los resultados reales. Así, por ejemplo, en septiembre de 1999,  el Fondo proyectó un crecimiento del PIB del 1,5 por ciento para el año  siguiente, mientras que el crecimiento registrado (el resultado real) en 2000  fue de un 0,8 por ciento negativo, lo que representa un error de 2,3 puntos  porcentuales. En 2000, el FMI proyectó un crecimiento del 3,7 por ciento para el  año siguiente, lo que resultó ser en realidad una contracción del 4,4 por  ciento. Y en 2001, el Fondo proyectó un crecimiento para 2002 del 2,6 por  ciento, mientras que la economía se contrajo en un 10,9 por ciento. Las  proyecciones del FMI subestiman el crecimiento verdadero en 8,1 y 13,5 puntos  porcentuales en 2001 y 2002, respectivamente. Estos son errores de pronóstico  enormes.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p style="margin-top: 0; margin-bottom: 0" align="justify"> <font face="Verdana" size="2">A finales de 2001,  el Gobierno de Argentina incurrió en la moratoria (<i>default</i>) de 100.000  millones de dólares de su deuda pública, la moratoria de deuda soberana más  grande de la historia, y la moneda –que había sido vinculada a una tasa fija con  el dólar estadounidense– colapsó inmediatamente después. El FMI comenzó entonces  a errar en dirección opuesta. Como puede observarse en la mitad inferior del  <a href="#cua1">cuadro 1</a>, las proyecciones del Fondo fueron consistentemente bajas, con cálculos  que subestimaron el crecimiento del PIB en 7,8; 5,0; 5,2 y 4,3 puntos  porcentuales para los cuatro años entre 2002 y 2005. Estos también son errores  de pronóstico enormes y notablemente consistentes. Estas bajas y repetidas  estimaciones del crecimiento económico en Argentina, así como también las bajas  estimaciones hechas para Venezuela (más adelante en el informe), se desvían de  la tendencia histórica del FMI en sus proyecciones; tendencia que ha sido hacia  la sobrestimación.<sup>4</sup></font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">¿Por qué los pronósticos del FMI fueron tan consistentemente  errados para Argentina por tan largo tiempo? Y además, ¿por qué razón los  errores tienden a ir en dirección opuesta al darse el <i>default</i> y la  devaluación? Como se documenta en las siguientes páginas, el Fondo tenía una  actitud muy diferente hacia el Gobierno argentino y sus políticas económicas  antes del <i>default</i>, en comparación con la que tuvo después. Existe también  evidencia de que el FMI no comprendió bien la naturaleza y las causas de la  recesión argentina ocurrida entre 1998 y 2002, así como algunas de las políticas  que serían necesarias para permitirle al país salir de la crisis –incluyendo  algunas que se siguieron y que al final produjeron el crecimiento extraordinario  de los últimos cinco años–.<sup>5</sup> A continuación se examina parte de esta  evidencia, encontrada en declaraciones públicas e informes del FMI.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2"><b>La recesión argentina: con la recuperación siempre a la vuelta de la esquina</b></font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">La recesión comenzó a mediados de 1998. A partir de 1999 y hasta 2001, el FMI  constantemente exageró sus estimaciones sobre el crecimiento económico de  Argentina. En ese entonces, el Fondo tenía una opinión extremadamente favorable  del país. A partir de 1991 y hasta 1998, Argentina, con la ayuda del FMI,  administró un programa muy largo y extenso de reestructuración económica y  creció a un promedio del 6 por ciento por año, un cambio bien recibido por un  país que había experimentado un crecimiento negativo en seis de los diez años  anteriores. En octubre de 1997, el Fondo declaró: «Argentina y México han  continuado su recuperación tras la crisis de 1995, y se espera que el  crecimiento continúe su tendencia razonablemente fuerte en el futuro» (FMI,  1997:13). Ya en 1998, el FMI proyectaba que Argentina alcanzaría un presupuesto  equilibrado para el año 2000, a pesar de los costos de transición que resultaron  de la privatización de su sistema de seguridad social (Baker y Weisbrot, 2002).  Argentina también había vinculado su moneda, el peso argentino, a un tipo de  cambio fijo con el dólar estadounidense, lo cual limitó seriamente la política  del Banco Central. Aun así, el FMI no se preocupaba demasiado. Siempre se  hubiera podido haber hecho algo más, pero el Fondo mantenía que Argentina había  tomado medidas «que proveían un adecuado respaldo de liquidez que podría  compensar el limitado papel del Banco Central» y proyectaba «ganancias  substanciales en la productividad» (FMI, 1998a). La fijación del tipo de cambio  –o la «convertibilidad,» como se le llegó a conocer– también resultó en la  sobrevaluación del peso, causándole daño a la industria doméstica, a las  exportaciones y a la balanza comercial. Esto condujo a un ciclo vicioso en el  que un creciente déficit en cuenta corriente le restaba confianza al tipo de  cambio fijo, lo cual impulsaba incrementos en las tasas de interés para  préstamos argentinos y también forzaba al país a conseguir más préstamos para  mantener el tipo de cambio. A su vez, el creciente endeudamiento del país le  restaba aún más confianza a la convertibilidad (Frenkel y Rapetti, 2007).    <br> &nbsp;&nbsp;&nbsp; No todo el mundo compartió la opinión optimista del FMI. En  1998, la agencia de calificación crediticia Moody’s Investment Service le asignó  una calificación más baja a los bonos argentinos, lo que el Fondo tomó como un  problema externo, no interno. El director administrativo del FMI, Michel  Camdessus, expresó su certeza de que «las decisiones tomadas recientemente con  respecto a la calificación de créditos para estos países serán revertidas  prontamente». Reflexionando sobre la posibilidad de un sistema de  convertibilidad ruso como el que adoptó Argentina, indicó: “cuanto más pronto,  mejor» (Camdessus, 1998).</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">A finales de septiembre de 1998, Claudio Loser, director del  Departamento del Hemisferio Occidental del FMI, comentó, en nombre del  Directorio Ejecutivo del Fondo, que «La revisión encontró que Argentina cumplió  con todos los criterios cuantitativos de rendimiento y que se ha alcanzado un  progreso substancial en cuanto a la implementación de reformas estructurales  incluidas en el programa, el cual continúa a toda marcha» (FMI, 1998b).</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">Para ese entonces, Argentina se encontraba ya en una recesión  y la economía se contraería por más del 10 por ciento durante los próximos tres  años antes de que el país incurriera en la moratoria de su deuda y devaluara el  peso. En la PEM del Fondo de 1999 y en la de 2000 se proyectaba una recuperación  en cada año sucesivo, si no es que antes. En septiembre de 2000, el personal  técnico del Fondo preparó un informe sobre Argentina en el que proyectaba un  crecimiento del 1,7 por ciento en el año 2000, aumentando al 4,0 por ciento ya  para el año 2002. La siguiente revisión, cuatro meses después, era aún más  optimista: el FMI proyectaba un crecimiento del 2,5 por ciento en 2001,  aumentando al 4,3 por ciento para el año 2003.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">Las autoridades argentinas estaban comprometidas a un ajuste  fiscal, incluyendo «el congelamiento del gasto primario nominal en todos los  niveles del Gobierno, y profundizar la reforma propuesta para el sistema de  seguridad social», y el personal del Fondo expresó su satisfacción. En el  informe de la Segunda Revisión el personal insistió en que «esta estrategia es  apropiada, y merece un mayor apoyo financiero por parte de la comunidad  internacional». Sin embargo, para el personal los riesgos parecían ser claros:</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">En este respecto, es lamentable que el presupuesto haya sufrido algunas  modificaciones potencialmente costosas durante su debate parlamentario, en el  cual fue necesario el uso de vetos presidenciales para minimizar el daño. Es  también lamentable que durante la última sesión del Congreso no se haya avanzado  mucho en aprobar las reformas propuestas en cuanto al sistema de seguridad  social; reformas que necesitaron, una vez más, de un decreto presidencial para  su promulgación, el cual sigue siendo vulnerable a recursos judiciales o del  Congreso en los meses que siguen (FMI, 2001a:28).</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">Con base en las proyecciones optimistas para el crecimiento  económico, el Fondo presionó para que se hicieran reformas más profundas,  incluyendo un mayor ajuste fiscal, privatización y liberalización, con el  objetivo de restaurar la confianza del mercado. En enero de 2001, el primer  subdirector administrativo, Stanley Fischer, declaró que&nbsp; Las reacciones del mercado hacia el programa y los recientes sucesos externos  han sido positivos: los márgenes [o diferenciales] de los bonos argentinos y las  tasas de interés locales han disminuido significativamente en semanas recientes  y la bolsa de valores se ha ido recuperando con fuerza. Estos avances son buen  presagio de una recuperación en la confianza y de la actividad económica en  períodos futuros (FMI, 2001b).</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="Verdana" size="2">Pero cuando Argentina había sido por años un reformador  modelo para el FMI, el Fondo ahora comenzaba a mostrar frustración. En el  contexto de la «situación dramática en Argentina», Fischer articuló su  interpretación de la misión del Fondo diciendo: «Finalmente, déjenme poner en  claro que el FMI está listo para hacer su trabajo, el de ayudar a cualquier país  miembro <i>que esté dispuesto a adoptar las políticas correctas</i>» (Fischer,  2001; énfasis agregado).</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">El director administrativo del FMI, Horst Köhler, quien  asumió el cargo en febrero de 2000, indicó que Argentina estaba siguiendo las  políticas correctas. Descartando como hipotética una pregunta sobre la  posibilidad de un <i>default</i>, Köhler agregó:</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">Pero me da la oportunidad de decir claramente que pienso que sí es lo correcto  el mantener la ley de convertibilidad y la caja de conversión [junta monetaria],  y que no veo ninguna razón por la que no deba haber la suposición y la  evaluación, la opinión de que existe una salida hacia el crecimiento económico,  basado en este marco (Kohler, 2001).</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">En septiembre de 2001, el director de relaciones exteriores,  Thomas Dawson, escribió en el diario <i>Los Angeles Times</i> que con sus  préstamos el FMI estaba ayudando, y no perjudicando a Argentina. «Es esta  recomendación [del Sr. Weisbrot] de incurrir en una moratoria y de devaluación  que haría que Argentina se hundiese en un agujero más profundo. Sí, existen  riesgos en el nuevo programa, pero la fórmula de reforma de Argentina es la  correcta, muy merecedora del apoyo de la comunidad internacional» (Dawson,  2001). Esta fue la respuesta de Dawson a un artículo de opinión publicado en <i> Los Angeles Times</i> en el que el autor, Mark Weisbrot, sostenía que el FMI  simplemente estaba ayudando a Argentina «a cavar un agujero más profundo» con su  último préstamo de 8.000 millones de dólares, y que sería mejor que la  devaluación de la moneda y reestructuración de la deuda, ambas inevitables, se  llevasen a cabo más pronto que tarde (v. Weisbrot, 2001).</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">En el año 2004, la Oficina de Evaluación Independiente (OEI)  del FMI informaría sobre la Segunda Revisión del Fondo, declarando que «el  diseño del programa fue muy optimista», basado, en gran parte, en suposiciones  excesivamente optimistas y proyecciones inconsistentes sobre el programa. La OEI  incluso señaló una carencia de «análisis serio de sostenibilidad del tipo de  cambio». Las decisiones posteriores de proporcionar más préstamos en mayo y  luego en septiembre de 2001, a pesar de «que se reconocía cada vez más que  Argentina tenía un perfil insostenible de deuda, un insostenible tipo de cambio  fijo, o ambos» fueron tomadas «basándose en gran parte en consideraciones no  económicas y con la esperanza de ver un cambio en cuanto a la confianza del  mercado y para ganar tiempo» (FMI, 2004:5).</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">El Fondo había entrado literalmente en un juego de confianza,  al parecer creyendo que el optimismo de su parte conduciría al optimismo de los  mercados financieros hacia la deuda argentina.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">No fue sino hasta octubre de 2001 que el Fondo proyectó que  la economía argentina continuaría su contracción ese año. Sólo después de que  Argentina finalmente entrara en default en diciembre de 2001, fue que el FMI  proyectó que la recuperación no iba a estar próxima, estimando un crecimiento  del 2,6 por ciento para 2002 todavía en octubre de 2001. (En realidad, el  crecimiento del PIB que se registró para el año 2002 fue de un 10,9 por ciento  negativo).</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2"><b>La última caída: El <i>default</i> argentino</b></font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">En octubre de 2001 se pudo ver el final del juego. El Gobierno anunció una  reestructuración de la deuda, «sosteniendo que era la única salida disponible  para restaurar la solvencia fiscal y para restablecer el crecimiento económico.  Una semana después del aviso (...) <i>Standard and Poor’s</i> había colocado la  deuda argentina bajo la categoría de ‘moratoria selectiva’» (FMI, 2001c:55).</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">El FMI y Argentina no pudieron completar su revisión en  diciembre. Un informe interino de la PEM mostró que el Fondo finalmente se había  dado por vencido en predecir el crecimiento a corto plazo, y el Gobierno  oficialmente anunció el <i>default</i> y abandonó su política cambiaria. Tal  como la OEI del FMI mencionó más adelante: «En esas circunstancias, el FMI no  podía proporcionar mucha ayuda y durante la mayor parte del tiempo, permaneció  sin hacer nada mientras que la crisis se desataba» (ibíd.).</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="Verdana" size="2">En enero, el reemplazo de Stanley Fischer, Anne Krueger,  escribió en el diario <i>El País</i>: «El incumplimiento de los pagos siempre es  doloroso, tanto para los deudores como para los acreedores. Y así debe ser. Los  países –como las empresas y los particulares– deben pagar sus deudas y <i>sufrir  cuando no lo hacen</i>» (Krueger, 2001; énfasis agregado).</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">Lo que sí está claro es que el FMI no estuvo de acuerdo con  las acciones de Argentina. Dawson asoció explícitamente la falta de asistencia  financiera con políticas específicas por parte del Gobierno argentino.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">Antes de que se reanude el financiamiento, se espera que Argentina tome los  pasos para establecer un régimen de insolvencia internacionalmente reconocido y  que se ocupe de la ley de subversión económica, que permite acciones oficiales  arbitrarias en contra del sector privado. Las autoridades también deben tratar  el tema del gasto y de la emisión de «monedas» alternas por parte de los  gobiernos provinciales. Hasta la fecha, estas y otras reformas necesarias no han  sido puestas en funcionamiento, así que (...) no se ha ofrecido ninguna  asistencia financiera (Dawson, 2002a).</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">«El Fondo también está preocupado por el Estado de derecho en  Argentina», escribió Dawson. Sin embargo, el día siguiente, el presidente  democráticamente electo, Hugo Chávez de Venezuela, fue derrocado en un golpe  militar. El 12 de abril, el día después del golpe, Dawson mencionó que el FMI  estaba ya en Caracas para conducir una revisión anual. «Y esperamos que estas  conversaciones continúen con el nuevo Gobierno, y nosotros estamos listos para  asistir a la nueva administración en cualquier manera que crean conveniente» (Dawson,  2002b). Chávez fue reinstaurado en el poder un día después, luego de que la  mayoría de los Gobiernos latinoamericanos se rehusaran a reconocer la dictadura,  y después de protestas masivas por parte de los venezolanos.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">Ya para abril, el Fondo reconoció que el año 2002 no iba a  ser muy positivo para Argentina. Pronosticó que la economía se contraería entre  el 10 y el 15 por ciento ese año, con una recuperación extremadamente modesta de  entre el 0 y el 3 por ciento en 2003. Habiendo finalmente realizado una  predicción exacta sobre la caída de la economía argentina, el FMI no mostró  indicio alguno de que el país estaba por comenzar una robusta y sostenida  recuperación, con un promedio cercano al 8,9 por ciento de crecimiento anual por  lo menos durante los cuatro años siguientes.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">La PEM de septiembre de 2002 mostraba una proyección aún más  pesimista. A dos trimestres de comenzada la recuperación, el Fondo modificó sus  proyecciones a la baja. A la vez que estimaba ahora que el crecimiento iba a ser  de un 16 por ciento negativo para 2002 con una lenta recuperación del 1 por  ciento en 2003, Anne Krueger comentaba: «Espero que muy pronto, la nación  argentina, incluyendo a los políticos y al pueblo en general, reconozca que  tiene que reunir sus fuerzas y organizarse en torno a un programa que les  permita reanudar el crecimiento económico» (Köhler y otros, 2002). Pero la  recuperación había comenzado ya cinco meses atrás.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">«Finalizar un programa económico que podría ser apoyado por  la comunidad internacional es un primer paso esencial para poner a Argentina en  camino hacia la recuperación» concluyó el personal del FMI en diciembre de 2002,  a ocho meses de iniciada la recuperación (FMI, 2002b:30). El director de  investigación del FMI, Ken Rogoff, se refirió al crecimiento argentino como «una  interrupción, en estos momentos, de su larga caída económica» (Rogoff, 2003).</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">Que Argentina tenga un crecimiento sólido en el futuro, sin importar de qué  manera concluyan estas negociaciones, realmente depende de la implementación de  la clase de reformas estructurales de las que mucha gente, pero ciertamente  nosotros, ha venido hablando durante mucho tiempo, y estas incluyen tener  mercados laborales más flexibles, la reconstrucción del sistema bancario, el  inspirarle confianza a inversionistas, tanto domésticos como extranjeros, en un  Estado de derecho, una reforma política para tratar cuestiones como las  relaciones entre el gobierno central y los gobiernos federales [las provincias]  para poder tener un proceso presupuestario más racional. Esta es una amplia gama  de temas que uno tiene que analizar para poder determinar la situación argentina  (Hacche y otros, 2003).</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">En la opinión del personal del FMI, a lo largo del año previo  el «avance en cuanto a reformas estructurales fue limitado, y se dieron  reversiones y retrasos en términos de políticas» (FMI, 2003a:6). El Fondo  proyectó un 5,5 por ciento de crecimiento para 2003, y cambió sus proyecciones  sobre crecimiento «robusto» a largo plazo, bajándolas desde el 4,3 por ciento  hasta el 4,0 por ciento y cayendo hasta un 3,3 por ciento ya para 2010. Si este  pronóstico hubiera sido correcto, la economía argentina habría crecido hasta ser  un 32 por ciento más en 2010 de lo que fue en 1995. Pero, de hecho, la economía  ya era un 36 por ciento más grande en 2006, creciendo a un promedio del 8,9 por  ciento por año.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">El siguiente mes, en una revisión de la crisis argentina, el  FMI concedió que existieron problemas en su pronóstico, diciendo:</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="Verdana" size="2">En retrospectiva, el Fondo –como la mayoría de otros observadores– erró en su  análisis de la economía argentina al sobrestimar su potencial de crecimiento y  subestimar sus vulnerabilidades (...) el marco de tiempo para restaurar un  superávit fiscal fue postergado en varias ocasiones hacia el mediano plazo en  base a lo que resultaron ser suposiciones demasiado optimistas sobre el  crecimiento (FMI, 2003b:63).</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">A su vez, Flemming  Larsen, director del FMI para Europa, dijo:</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">El FMI debió haber insistido en la conclusión que habíamos alcanzado ya para  1998, de que el régimen de cambio fijo era insostenible (...) Esas  preocupaciones fueron expresadas en varias ocasiones, pero las autoridades se  rehusaron a considerar una salida al sistema de caja de conversión [de junta  monetaria] hasta que el cambio fue forzado por los mercados (Larsen, 2003).</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">Es decir que para 1998 los funcionarios del FMI ya estaban  conscientes de que el sistema de convertibilidad –incluyendo el tipo de cambio  fijo a uno por uno con el dólar estadounidense– ­era insostenible. Sin embargo,  el Fondo continuó actuando como si esto no fuera verdad. Este fue un error serio  por parte del organismo y de las autoridades argentinas, porque el país se pudo  haber salvado de gran parte de la depresión que surgió en años posteriores –con  el desempleo y la pobreza disparándose súbitamente– con una devaluación en ese  momento.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">Para la primavera de 2004, la perspectiva del Fondo sobre la  situación en Argentina no había cambiado mucho. Las declaraciones de la  directora administrativa interina, A. Krueger, y del consejero económico,  Raghuram Rajan, le restaron importancia al rápido crecimiento. «Lo que estamos  viendo hasta el momento es parte de la recuperación de los niveles existentes  previos a la crisis,» dijo Krueger (Krueger, 2004). Rajan agregó: «... parte de  esto [de este rápido crecimiento] también se disipará» (Hacche y otros, 2004).    <br> En mayo de 2005, el FMI modificó a la baja sus proyecciones a  mediano plazo para Argentina, citando una falta de progreso en reformas  estructurales y la amenaza de una inflación alta como resultado de  «restricciones a su capacidad productiva» (FMI, 2005: 15). Después de proyectar  un crecimiento del 4,0 por ciento para 2006 que se nivelaría hasta un 3,3 por  ciento para 2010, el Fondo ahora proyectaba un crecimiento del 3,6 por ciento  para 2006, que disminuiría hasta solamente el 3,0 por ciento para 2010. En  realidad, el crecimiento en 2006 sería de un 8,5 por ciento; más del doble de lo  que el FMI calculó.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2"><b>Proyecciones del FMI para Venezuela</b></font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">El pronóstico del FMI para el crecimiento económico de Venezuela también ha sido  notablemente desacertado. Los errores en estas desacertadas proyecciones para  Venezuela se muestran en el <a href="#graf2">gráfico 2</a> y en el  <a href="#cua2">cuadro 2</a>, junto al crecimiento  verdadero del PIB. El <a href="#graf2">gráfico 2</a> tiene el mismo formato que el <a href="#graf1">gráfico 1</a>, en  donde las líneas punteadas representan las proyecciones del Fondo, y la línea  continua representa el PIB real. El <a href="#cua2">cuadro 2</a> muestra las proyecciones del FMI  publicadas en la PEM de septiembre, en la cual se realiza el pronóstico de lo  que va a suceder al año siguiente. Como se puede observar en dicho cuadro, en  septiembre de 2001 los cálculos del Fondo exageraron el crecimiento para el 2002  por 11,7 puntos porcentuales. Sin embargo, no se puede culpar al FMI por esta  exageración, puesto que no era de esperarse que pudiera prever la huelga (o  paro) del sector petrolero liderada por la oposición, que comenzó en diciembre  de 2002. Esta huelga, que tenía el propósito de derrocar al Gobierno, devastó la  economía venezolana. Por la misma razón, tampoco se puede culpar al Fondo por el  error de 10 puntos porcentuales en la proyección sobre el crecimiento en 2003  (hecha en septiembre de 2002), puesto que la huelga todavía no había comenzado.</font></p>     <p align="center"><a name="graf2"> <img border="0" src="/img/fbpe/cdc/v24n65/art07gra2.jpg" width="567" height="499"></a></p>     
<p align="center"><a name="cua2"> <img border="0" src="/img/fbpe/cdc/v24n65/art07cua2.jpg" width="559" height="415"></a></p>     
]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="Verdana" size="2">Pero el patrón que siguen las proyecciones de 2003 en  adelante no se puede ignorar fácilmente. Ya para el otoño de 2003, la huelga  petrolera había llegado a su fin (desde febrero). En septiembre de 2003, el FMI  pronosticó un crecimiento del 7,7 por ciento para 2004, cuando en realidad, el  crecimiento registrado ese año fue del 18,3 por ciento. Curiosamente, las  proyecciones anteriores del Fondo para 2004, hechas en abril, estuvieron más  cerca de dar con el objetivo real, con un pronóstico de crecimiento del 14,3 por  ciento. En abril de 2004, la directora administrativa interina del FMI, A. Krueger, ofreció algunas explicaciones sobre el pronóstico del Fondo para ese  año y para años posteriores: «Así que, la tasa de crecimiento bastante alta de  este año ha sido el rebote desde aquel momento bastante malo del año pasado, por  lo cual no estamos anunciando un crecimiento tan alto como ese para el próximo  año», agregando también que «las tensiones políticas (...) tienen consecuencias  económicas, en el sentido de que, cuando los inversionistas están inseguros y  cuando la gente no sabe a dónde va a ir el Gobierno en términos de regulación,  esto sí que sirve como un impedimento para la actividad económica» (Krueger y  Dawson, 2004).</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">El FMI ha continuado con sus bajos pronósticos de crecimiento  económico para Venezuela desde 2003. En septiembre de 2004, pronosticó un  crecimiento del 3,5 por ciento para 2005, pero el mismo fue, en realidad, del  10,3 por ciento, resultando en un error de estimación de 6,8 puntos porcentuales  por debajo del resultado real. Para 2006, el pronóstico del FMI en el otoño de  2005 fue del 4,5 por ciento, mientras que el crecimiento registrado al final del  año fue del 10,3 por ciento –para un error de 5,8 puntos porcentuales por debajo  del resultado real–.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">Para 2007, el FMI proyecta, una vez más, una marcada  desaceleración en el crecimiento del PIB, hasta un crecimiento del 3,7 por  ciento. Hasta el momento, no existen indicios de que una desaceleración de esta  magnitud esté en proceso de formarse. Salvo que ocurran eventos imprevisibles,  como un colapso en los precios del petróleo u otros choques externos  impredecibles, parece ser que el pronóstico del Fondo para 2007 probará ser  también significativamente desacertado, por debajo del resultado real.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">Venezuela no ha tenido un acuerdo de préstamo con el FMI  desde el último acuerdo <i>stand-by</i> que terminó en julio de 1997, así que no  existe el rastro, en términos de documentos publicados por el Fondo (como en el  caso de Argentina), para indicar cómo consideraciones políticas o un fallido  análisis económico pudieron haber influido en las proyecciones del FMI para este  país. Sin embargo, como se menciona anteriormente, el Fondo inmediatamente  respondió al golpe militar de abril de 2002 que derrocó al Gobierno  democráticamente electo del presidente Chávez, con el ofrecimiento de apoyar al  Gobierno golpista. Esta es una respuesta rápida y poco usual para una  institución financiera internacional importante ante el derrocamiento de un  Gobierno democráticamente electo y puede ser tomada como fuerte evidencia de  hostilidad por parte del FMI hacia el Gobierno de Venezuela. Estos hechos  también despiertan dudas, como en el caso del pronóstico exagerado y luego muy  bajo sobre el crecimiento económico argentino, relacionadas con la posibilidad  de que consideraciones políticas tengan influencias en las proyecciones del  Fondo.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2"><b>Conclusión</b></font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">Los enormes y repetidos errores del FMI al pronosticar el crecimiento del PIB en  Argentina desde 1999 sugieren con fuerza que esos desaciertos surgieron de  cuestiones políticas. Las marcadas exageraciones en las proyecciones de  crecimiento ocurrieron durante la recesión económica que el país sufrió entre  1998 y 2002, cuando el financiamiento del Fondo ascendía a miles de millones  para apoyar políticas que al final resultaron en un colapso económico. De manera  similar, el FMI comenzó a cometer errores de pronóstico en opuesta dirección  (pronosticando un bajo crecimiento económico) en momentos en que el Fondo tenía  una relación con el Gobierno argentino cada vez más antagónica y se oponía a una  serie de políticas económicas avanzadas por esa administración. Cabe mencionar  que, a pesar del pesimismo que el FMI expresó desde el principio sobre la  recuperación económica en Argentina, el país ha completado ya una expansión  económica de cinco años mostrando el crecimiento más rápido del Hemisferio  Occidental, con un crecimiento del PIB real (después de corregir los efectos de  la inflación) del 47 por ciento.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">Como se ha demostrado en este informe, los documentos  públicos y declaraciones del FMI acerca de Argentina refuerzan la idea de que  sus errores de pronóstico estaban vinculados a consideraciones políticas. Los  repetidos cálculos que predicen un bajo crecimiento del PIB venezolano  despiertan más dudas al respecto.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">Las proyecciones económicas del FMI, incluyendo aquellas que  se publican dos veces al año en <i>Perspectivas de la Economía Mundial</i> de  primavera (abril) y otoño (septiembre), son ampliamente diseminadas y utilizadas  alrededor del mundo. Se asume generalmente que estas proyecciones están basadas  en una metodología adecuada y un análisis económico sólido, y que además están  libres de influencias políticas. Sin embargo, los errores de pronóstico que se  tratan en este informe plantean serios cuestionamientos sobre si la validez que  generalmente se asume acerca del pronóstico del FMI se aplica en realidad a  todos los casos.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2"><b>Referencias bibliográficas</b></font></p>     <!-- ref --><p align="justify"><font face="Verdana" size="2">1<b>. Baker, Dean</b> y <b>David Rosnick</b> (2003). «Too Sunny in Latin America?  The IMF´s Overly Optimistic Growth Projections and Their Consequences»,  Washington, D.C., CEPR, septiembre, disponible en www.cepr.net/documents/publications/econ_growth  2003 09.pdfl.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=791749&pid=S1012-2508200700020000700001&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"><font face="Verdana" size="2">2<b>. Baker, Dean</b> y <b>Mark Weisbrot </b>(2002). «The Role of Social Security  Privatization in Argentina´s Economic Crisis», Washington, D.C, CEPR, 16 de  abril, disponible en www.cepr.net/documents/publications/argentina_2002_04.pdfl.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=791750&pid=S1012-2508200700020000700002&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"><font face="Verdana" size="2">3<b>. Camdessus, Michael, James Wolfensohn</b> y <b>Enrique Iglesias</b> (1998). «Press  Conference on Latin America», Washington, D.C., sede principal del FMI,  septiembre, disponible en www.imf.org/extemal/np/tr/1998/tr980904.htm.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=791751&pid=S1012-2508200700020000700003&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"><font face="Verdana" size="2">4<b>. Center for Economic and Policy Research - CEPR</b> (2005). «Argentina´s  Economic Recovery: Four Years after the Meltdown», transcripción del debate con  Mark Weisbrot y Michael Mussa en la sede del National Press Club, 30 de  noviembre, disponible en www.cepr.net/columns/weisbrot/20051130argentinatranscriptspanish.htm.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=791752&pid=S1012-2508200700020000700004&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"><font face="Verdana" size="2">5<b>. Cibils, Alan, Mark Weisbrot </b>y <b>Debayani Kar</b> (2002). «Argentina  since Default: The IMF and the Depression», Washington, D.C., CEPR, 3 de  septiembre, disponible en www.cepr.net/documents/publications/argentina 2002 09  03 espanol.pdfl.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=791753&pid=S1012-2508200700020000700005&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"><font face="Verdana" size="2">6<b>.Dawson, Thomas</b> (2001). «IMF Loan Agreement Good for Argentina», <i>Los  Angeles Times</i>, 14/9, Sección 2, p. 14.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=791754&pid=S1012-2508200700020000700006&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"><font face="Verdana" size="2">7<b>. Dawson, Thomas</b> (2002a). «IMF Encourages Argentine Reforms», Washington,  D.C., FMI, 10 de abril, disponible en www.imf.org/extemal/np/vc/2002/041002.htm.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=791755&pid=S1012-2508200700020000700007&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"><font face="Verdana" size="2">8<b>. Dawson, Thomas</b> (2002b). «Transcript of a Press Briefing», Washington,  D.C., FMI, 12 de abril, disponible en www.imf.org/ extemal/ np/tr/2002/tr020412.htm.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=791756&pid=S1012-2508200700020000700008&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"><font face="Verdana" size="2">9<b>. Fischer, Stanley</b> (2001). «Reducing Vulnerabilities: The Role of the  Contingent Credit Line», comentarios ante la Red de Bancos Centrales y  Ministerios de Finanzas Latinoamericanos en la sede del Banco Interamericano de  Desarrollo, Washington D.C., 25 de abril, disponible en www.imf.ot;g/extemal/np/speeches/2001/042501.htm.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=791757&pid=S1012-2508200700020000700009&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"><font face="Verdana" size="2">10<b>. Fondo Monetario Internacional - FMI</b> (1997). <i>World Economic Outlook -  October</i>, Washington, D.C., disponible en www.imf.org/external/pubs/ft/weo/weo1097/weocon97.htm.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=791758&pid=S1012-2508200700020000700010&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"><font face="Verdana" size="2">11.<b> Fondo Monetario Internacional - FMI</b> (1998a). «IMF Approves Three-Year  Extended Fund Facility for Argentina», Washington, D.C., comunicado de prensa nº  98/1, 4 de febrero, disponible en www.imf.orgl external/np/sec/pr/1998/pr9801.htm.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=791759&pid=S1012-2508200700020000700011&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"><font face="Verdana" size="2">12<b>. Fondo Monetario Internacional - FMI</b> (1998b). «IMF Executive Board  Completes 1st Review of Argentine Program», Washington, D.C., comunicado de  prensa nº 98/35, 23 de septiembre, disponible en www.imf.orgl/external/np/sec/pr/1998/pr9835.htm.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=791760&pid=S1012-2508200700020000700012&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"><font face="Verdana" size="2">13.<b> Fondo Monetario Internacional - FMI</b> (1999-2005). «World Economic Outlook  Database», disponible en www.imf.org/external/ns/cs.aspx?id=28.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=791761&pid=S1012-2508200700020000700013&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"><font face="Verdana" size="2">14. <b>Fondo Monetario Internacional - FMI</b> (2001a). «Argentina: Second Review  under the Stand-By Arrangement and Request for Augmentation - Staff Report»,  Washington, D.C., Informe de país nº 01/26, 4 de enero, disponible en  www.imf.org/external/pubs/ft/scr/2001/cr0126.pd~.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=791762&pid=S1012-2508200700020000700014&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"><font face="Verdana" size="2">15.<b> Fondo Monetario Internacional - FMI </b>(2001b). «FMI Approves Augmentation  of Argentina´s Stand-By Credit to US$ 14 Billion and Completes Second Review»,  Washington, D.C., comunicado de prensa nº 01/3, 12 de enero, disponible en  www.imf.org/external/np/sec/pr/2001/prOl03.htm.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=791763&pid=S1012-2508200700020000700015&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"><font face="Verdana" size="2">16.<b> Fondo Monetario Internacional - FMI </b>(2001c). <i>World Economic Outlook -  December</i>, Washington, D.C., FMI, disponible en www.imf.org/external/pubs/ft/weo/2001/03/index.htm.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=791764&pid=S1012-2508200700020000700016&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"><font face="Verdana" size="2">17.<b> Fondo Monetario Internacional - FMI</b> (2002a). <i>World Economic Outlook -  April</i>, Washington, D.C., FMI, disponible en www.imf.org/external/pubs/ft/weo/2002/01/index.htm.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=791765&pid=S1012-2508200700020000700017&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"><font face="Verdana" size="2">18. <b>Fondo Monetario Internacional - FMI </b>(2002b). «Argentina: 2002 Article IV  Consultation- Staff Report», Washington, D.C, Informe de país nº 03/226, 17 de  diciembre, disponible en www. imf.orgl external/pubs/ft/scr/2003/cr03226.pd~.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=791766&pid=S1012-2508200700020000700018&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"><font face="Verdana" size="2">19.<b> Fondo Monetario Internacional - FMI</b> (2003a). «Argentina: Request for  Stand-By Arramgement and Request for Extension of Repurchase Expectations»,  Washington, D.C., Informe de país nº 03/392, 15 de septiembre, disponible en  www.imf.org/external/pubs/ft/scr/2003/ cr03392.pd~.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=791767&pid=S1012-2508200700020000700019&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"><font face="Verdana" size="2">20.<b> Fondo Monetario Internacional - FMI</b> (2003b). «Lessons from the Crisis in  Argentina», Washington, D.C., FMI, 8 de octubre, disponible en www.imf.orgl  external/np/pdl/lessons 1100803.pd~.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=791768&pid=S1012-2508200700020000700020&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"><font face="Verdana" size="2">21. <b>Fondo Monetario Internacional - FMI</b> (2004). «Report on the Evaluation of  the Role of the IMF in Argentina, 1991-2001», Washington, D.C., Oficina de  Evaluación Independiente del FMI, disponible en www.imf.org/External/NP lieo/2004/argl  eng/pdE/ report.pdfl.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=791769&pid=S1012-2508200700020000700021&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"><font face="Verdana" size="2">22.<b> Fondo Monetario Internacional - FMI</b> (2005). «Argentina: 2005 Article IV  Consultation – Staff Report», Washington, D.C., Informe de país nº OS/236, 31 de  mayo, disponible en www.imf.orgl external/ pubs/ft/scr/2005/cr05236.pdfl.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=791770&pid=S1012-2508200700020000700022&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"><font face="Verdana" size="2">23.<b> Fondo Monetario Internacional - FMI </b>(2006). <i>World Economic Outlook -  April</i>, Washington, D.C., FMI, disponible en www.imf.otg/external/pubs/ft/weo/2006/01/index.htm.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=791771&pid=S1012-2508200700020000700023&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"><font face="Verdana" size="2">24.<b> Frenkel, Roberto</b> y <b>Martín Rapetti</b> (2007). «Argentina´s Monetary  and Exchange Rate Policies after the Convertibility Regime Collapse»,  Washington, D.C., CEPR, próxima publicación, disponible en www.cepr.net/index.php?option=com  content &amp; task=view &amp; id= 1121&amp;Itemid =8.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=791772&pid=S1012-2508200700020000700024&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"><font face="Verdana" size="2">25<b>. Hacche, Graham, James Morsink, Raghuram Rajan</b> y <b>David Robinson </b> (2004). «Transcript of the World Economic Outlook Press Conference», Washington,  D.C., FMI, 21 de abril, disponible en www.imf.org/extemal/np/tr/2004/tr040421.htm.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=791773&pid=S1012-2508200700020000700025&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"><font face="Verdana" size="2">26<b>. Hacche, Graham, Kenneth Rogoff </b>y <b>David Robinson</b> (2003). «Transcript  of the September 2003 World Economic Outlook Press Conference», Dubai, Centro de  Convenciones Internacionales, 18 de septiembre, disponible en www.imf.org/external/np/tr/2003/tr030918.htm.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=791774&pid=S1012-2508200700020000700026&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"><font face="Verdana" size="2">27<b>. Instituto Nacional de Estadística y Censos- Indec</b> (2007). «Cuentas  nacionales: Producto Interno Bruto (PIB)», Buenos Aires, disponible en  www.indec.gov.ar/principal.asp?id tema=616.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=791775&pid=S1012-2508200700020000700027&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"><font face="Verdana" size="2">28.<b> Köhler, Horst</b> (2001). «Press Conference by the IMF Managing Director»,  Washington, D.C., sede principal del FMI, 27 de abril, disponible en www.imf.org/external/np/trl2001/trOl0427.htm.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=791776&pid=S1012-2508200700020000700028&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"><font face="Verdana" size="2">29.<b> Köhler, Horst, Anne Krueger, Anoop Singh</b> y <b>Thomas C. Dawson</b>  (2002). «Transcript of a Press Briefing on Latin America», Washington, D.C.,  sede principal del FMI, 23 de septiembre, disponible en www.imf.org/external/np/tr/2002/tr020923.htm.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=791777&pid=S1012-2508200700020000700029&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"><font face="Verdana" size="2">30.<b> Krueger, Anne</b> (2001). «¿Deberían poder declararse en quiebra los países  como Argentina?», <i>El País</i> 18/1, disponible en www.imf.org/external/np/vc/2002/011802s.htm.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=791778&pid=S1012-2508200700020000700030&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"><font face="Verdana" size="2">31.<b> Krueger, Anne</b> (2004). «Argentina: Remaining Economic Challenges»,  observaciones ante el American Enterprise Institute, Washington, D.C., 31 de  marzo, disponible en www.imf.orgl external/npl speeches/2004/033104.htm.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=791779&pid=S1012-2508200700020000700031&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"><font face="Verdana" size="2">32. <b>Krueger, Anne </b>y <b>Thomas Dawson</b> (2004). «Transcript of a Press  Conference Ahead of the 2004 Spring Meeting of the International Monetary Fund´s  International Monetary and Financial Committee», Washington, D.C., sede  principal del FMI, 22 de abril, disponible en www.imf.org/external/np/tr/2004/tr040422.htm.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=791780&pid=S1012-2508200700020000700032&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"><font face="Verdana" size="2">33.<b> Larsen, Flemming</b> (2003). «Argentina and the IMF: The Need for Perspective»,  observaciones ante el Alto Consejo para la Cooperación Internacional, Toulouse,  Püle Universitaire Européen de Toulouse, 18-22 de noviembre, disponible en  www.imf.orgl external/np/speeches/2003/111803.htm.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=791781&pid=S1012-2508200700020000700033&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"><font face="Verdana" size="2">34.<b> Rogoff, Kenneth, David Robinson, Graham Hacche</b> y <b>Jonathan Ostry </b> (2003). «Transcript of the April 2003 World Economic Outllok Press Conference»,  Washington, D.C., sede principal del FMI (9 de abril), disponible en www.imf.org/external/np/tr/2003/tr030409.htm.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=791782&pid=S1012-2508200700020000700034&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"><font face="Verdana" size="2">35. <b>Weisbrot, Mark</b> (2001). «’Helpers´ Such as IMF Make a Junkie of  Argentina», <i>Los Angeles Times</i>, 5/9, Sec. 2, p. 13, disponible en  www.cepr.net/index.php?option=com content &amp; task=view &amp; id=733 &amp; I temid =45.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=791783&pid=S1012-2508200700020000700035&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><p align="justify"><font face="Verdana" size="2"><b>NOTAS:</b></font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">* Tomado de: Center for Economic and Policy Research -CEPR. www.cepr.net.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">** David Rosnick es investigador asociado y Mark Weisbrot codirector del Center  for Economic and Policy Research -CEPR.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">Los autores agradecen los valiosos comentarios y sugerencias de Dean Baker,  Rebecca Ray, Dan Beeton, Rozina Ali y Kathryn Bogel.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">1 El FMI publica el <i>World Economic Outlook</i> dos veces al año (en  septiembre y abril), con lo cual se actualizan también los datos y proyecciones  de la base de datos con el mismo nombre. La publicación de septiembre es  conocida también como WEO [PEM] de otoño y la de abril como WEO [PEM] de  primavera.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">2 «Mediante el Artículo IV del Convenio Constitutivo del Fondo Monetario  Internacional (FMI), el FMI sostiene discusiones bilaterales con sus países  miembros, usualmente una vez al año. Las consultas del Articulo IV tienen como  fin recopilar información económica y financiera del país y a la vez discutir  con las autoridades la evolución de la economía y evaluar las políticas  económicas». Descripción del Ministerio de Hacienda de Chile, disponible en  www.hacienda.gov.cl/publicaciones.php?opc=showContenido&amp;id = 1 09 55&amp;nav id =  123&amp;contar= 1 &amp;tema id =: &amp;code=saxMY czSuXqwM.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="Verdana" size="2">3 Cuando un país miembro firma un acuerdo de solicitud de préstamo con el FMI,  el personal técnico del Fondo conduce «revisiones» periódicas sobre la situación  económica y el avance del país en el contexto de las metas fijadas en el  convenio. Un acuerdo de derecho de giro (o <i>stand-by</i>) es un tipo de  acuerdo que tiene como propósito ayudar a los países con problemas de corto  plazo en la balanza de pagos.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">4 Consultar, por ejemplo, Baker y Rosnick, 2003; FMI, 2001c: 37; FMI,  2006:24-26.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">5 Consultar, por ejemplo, CEPR, 2005; Cibils y otros, 2002; Frenkel y Rapetti,  2007.</font></p>       ]]></body>
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