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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Geometrías internacionales del poder y la política de una «ciudad global»: pensamientos desde Londres]]></article-title>
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</front><body><![CDATA[   <b><font FACE="Verdana">     <p ALIGN="center">DOCUMENTOS</p>     <p ALIGN="center">Conferencia en Cendes</p>     <p align="center">Geometrías  internacionales del poder y la política de una «ciudad global»: pensamientos  desde Londres</p> </font></b><font SIZE="2" face="Verdana">     <p align="center">Doreen Massey*</p>     <p ALIGN="JUSTIFY">* Geógrafa.  Profesora-Investigadora de la Open University (Reino Unido).</p>     <p ALIGN="JUSTIFY">Quisiera explorar un  enfoque político para espacios global-locales. Yo vivo en Londres y estoy  involucrada en la política de la ciudad. Y es Londres, como lugar local pero al  mismo tiempo global, el que ha fomentado los pensamientos que quisiera  presentar. Es, entonces, un caso específico, pero tiene que ver con temas más  generales: la relación global-local, las geometrías del poder y algunos de los  desafíos que presentan estas geometrías, y las responsabilidades políticas que  surgen consiguientemente.</p>     <p ALIGN="JUSTIFY">En  muchos aspectos Londres es una ciudad «progresista». El alcalde es izquierdista  (se llama Ken Livingstone, y estuvo a cargo del Consejo de Londres, que fue  abolido por Margaret Thatcher en los años ochenta. Yo también trabajé en ese  Consejo).<sup>1</sup> Hay muchos movimientos radicales en la ciudad, y hay una  tradición más o menos progresista. Pero Londres es también un lugar que ocupa  una posición clave y poderosa dentro de la organización y la difusión de la  mundialización neoliberal. Es esta conjunción de características (progresista,  pero clave en la producción de la globalización neoliberal) la que ha provocado  los pensamientos que quisiera presentar aquí.</p>     <p ALIGN="JUSTIFY">Tengo dos preguntas:  ¿cuáles son las responsabilidades que surgen de tal situación?, y en ese  contexto, ¿cuáles podrían ser las posibilidades de una política radical, local,  pero al mismo tiempo global? Esta perspectiva se basa en el concepto de las  geometrías del poder. También me hace reconsiderar un poco la conceptualización  misma de «lo local» y «lo global».</p> </font><font FACE="Frutiger 47LightCn" SIZE="2"> <font SIZE="2" face="Verdana">     <p ALIGN="center">***</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p ALIGN="JUSTIFY">Se  dice que en esta época de globalización vivimos cada vez más en un espacio  global de flujos, y hemos aprendido a reconceptualizar tanto lo local (el lugar,  la ciudad, el país) como lo global desde ese punto de vista. Así es que en la  actualidad es preciso entender el espacio como producto de relaciones sociales,  y la identidad de cada lugar (de «lo local» en general) como producto de una  mezcla distintiva de todas las relaciones, prácticas, intercambios, etc. que se  entrelazan allí. Además, en su construcción misma, todas esas relaciones y  prácticas, y todos los intercambios, están llenos de poder social. Son  relaciones <i>del </i>poder. Son geometrías del poder. Esta conceptualización  plantea la cuestión de la forma geográfica de tales relaciones de construcción:  ¿qué <i>es</i> la geografía de las relaciones del poder dentro de las cuales lo  «local», y su identidad, se construyen y se mantienen? A su vez, esto plantea la  cuestión de la relación social y política de lo local <i>con</i> esas geometrías  del poder dentro de las cuales se construye.</p>     <p ALIGN="JUSTIFY">Esta manera de conceptuar «la identidad» de un lugar puede conducirnos en  múltiples direcciones. Primero, puede llevarnos a explorar «adentro» –dentro del  lugar–, hacia una apreciación de su complejidad interna: las multiplicidades, la  diversidad dentro de cada identidad. Este es el lugar como punto de encuentro,  el lugar como negociación continua, el hibridismo ineludible de cada lugar,  etc.; el hecho de que, como se dice, lo global se encuentra dentro de lo local.  Exploramos las cuestiones políticas que surgen de esta reconceptualización del <i>interior </i>del lugar –la cuestión de multiculturalidad, por ejemplo–. Y es  imprescindible hacerlo: intelectual y políticamente.</p>     <p ALIGN="JUSTIFY">Pero hay también otro rumbo al cual nos puede conducir esta manera de imaginar  lo local, otra geografía de la construcción relacional del lugar y su identidad.  Esta geografía se compone de las relaciones que se extienden <i>fuera</i> del  lugar, tal vez (como en el caso de Londres) a todo el mundo. Cada lugar, no sólo  depende de una esfera espacial mucho más amplia, sino que también tiene efectos  sobre ella. Es decir, desempeña un papel dentro de las geometrías del poder más  amplias. Y ello nos lleva (o debería llevarnos) a preguntar cuál es, o cuál  debería ser, la relación política y social de un lugar local respecto de esas  relaciones globales –en fin, una responsabilidad local «a distancia»–.</p> </font> <font SIZE="2" face="Verdana">     <p ALIGN="center">***</p> </font> <font SIZE="2" face="Verdana">     <p ALIGN="JUSTIFY">Londres otra vez. El día de las bombas en la ciudad –el 7 de julio 2005– Livingstone, el alcalde, dijo que «jamás van a vencernos» porque Londres es  emblemático de un futuro multicultural progresista. Estaba refiriéndose a la  mezcla de gente, de culturas, de idiomas, que se encuentra en la ciudad; al  hecho de que es (se dice) la ciudad más multicultural del mundo y que tiene  también una fuerte política antirracista. Y tuvo razón: en ese sentido Londres  sí es una ciudad global multicultural bastante buena, y la multiculturalidad es  un aspecto muy importante de su identidad interna. Pero al mismo tiempo es  también, como ya dije, un lugar que se ubica en una posición clave y poderosa  dentro de la organización y la difusión de la globalización capitalista  neoliberal. Algunas de las actividades que <i>tienen lugar</i> (precisamente) en  Londres acarrean efectos dañinos en el resto del mundo. Todo eso contribuye  igualmente a la identidad de la ciudad. Entonces hay que preguntar: ¿Londres es  emblemático también de un futuro mundial desigual y neoliberal? Y por eso  pregunto yo: ¿cuáles podrían ser, en esta situación, las posibilidades de una  política radical, local, pero al mismo tiempo global? ¿Cómo responder conceptual  y políticamente a este otro aspecto de Londres como ciudad global?</p>     <p ALIGN="JUSTIFY">Hablamos con frecuencia de la producción global de lo local, pero es un modo de  relacionar lo local y lo global que fácilmente puede transformarse en lo local  (el lugar local, el país) como <i>víctima</i> de lo global, y por eso la meta  política a menudo se entiende como «defender el lugar<i> contra</i> la  globalización». Es como si la globalización siempre llegara de otras partes.  Pero en algunos lugares –como Londres, pero también muchos otros–, no solamente  lo local es producto de lo global, sino que lo global se produce también dentro  de lugares locales. Lo que me preocupa políticamente es una tendencia a la  exoneración, la exculpación, de lo local, del lugar local. Al contrario, tenemos  que tomar <i>responsabilidad</i> por los efectos globales de nuestros lugares  locales. Y algunas veces esto implicará que hay que poner en duda el papel (o  algunos aspectos del papel) que desempeña nuestro lugar dentro de las geometrías  del poder más amplias.</p>     <p ALIGN="JUSTIFY">Si  el espacio se conceptualiza como resultado de prácticas y relaciones sociales,  si los lugares son nudos de relaciones entrelazadas dentro de estas geometrías  del poder social, si se toma en serio que lo local y lo global se constituyen  mutuamente, entonces de eso se desprende que los lugares locales no son  puramente ni productos ni víctimas de la globalización, sino que cada lugar es  una mezcla distintiva –un entretejido de relaciones sociales, dentro de algunas  de las cuales el lugar tendrá una posición subordinada, mientras en otras tiene  una posición más o menos dominante–. El reto entonces es cómo reorientar la  imaginación (el sentido de lugar) para que podamos verdaderamente tomar en  cuenta esta realidad de los enlaces del lugar en donde vivimos con el resto del  mundo: es decir, su posición dentro de las geometrías globales del poder.</p> </font> <font SIZE="2" face="Verdana">     <p ALIGN="center">***</p>     <p ALIGN="JUSTIFY">Es  necesario profundizar un poco en esa relación postulada entre «identidad» y  «responsabilidad». Hay dos filósofas feministas que han reflexionado largamente  sobre la cuestión de la responsabilidad y me han ayudado mucho a volver al revés  esta cuestión de la identidad. Son expertas en la filosofía de Spinoza y  plantean un sentido de responsabilidad, con raíces en su obra, que se basa en la  relacionalidad (por lo que tiene mucho que ver con nuestra conceptualización del  espacio aquí) y tiene «extensión» (es decir no se limita ni a lo inmediato ni a  lo local). Se llaman Moira Gatens y Genevieve Lloyd y se interesan por la  cuestión de la responsabilidad por el pasado (por la «extensión» temporal); en  su caso la responsabilidad de los blancos de hoy en Australia por la historia  pasada de opresión de los indígenas de ese país. En su libro <i>Collective  Imaginings</i> (1999) escribieron: «Al entender como nuestro pasado continúa en  nuestro presente entendemos también las exigencias de la responsabilidad por el  pasado que llevamos con nosotros, <i>el pasado en el que nuestras identidades se  forman. Somos responsables por el pasado, no debido a lo que hemos hecho como  individuos, sino debido a lo que somos</i>» (p. 81, traducción y énfasis míos).</p>     <p ALIGN="JUSTIFY">Esta es una responsabilidad con esas relaciones a través de las cuales se  construyen nuestras identidades. Entonces, mi pregunta es: ¿esa dimensión  temporal (histórica) de la responsabilidad (por el pasado) puede traducirse en  lo espacial (en lo geográfico) y en el presente? Porque lo mismo que «el pasado  continúa en nuestro presente», así también lo lejano se entrelaza en nuestro  (lugar) «local».</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p ALIGN="JUSTIFY">Una clara dificultad es que pensar en una responsabilidad tan amplia nos parece  opresivo. ¿Cómo responder a todos los vínculos por los cuales estamos  relacionados con el mundo? Jean-Paul Sartre (1981) trató de imaginar en un  momento dado todos los acontecimientos que estaban teniendo lugar en ese  instante. Estaba escribiendo a fines de la Segunda Guerra Mundial y pensó en las  batallas en el Atlántico, en los nazis y los comunistas luchando en Berlín, y  también en cosas más cotidianas. Es decir, Sartre estaba tratando de evocar  precisamente un sentido de simultaneidad, de imaginar todos los acontecimientos  contemporáneos que, juntos, construyen el espacio social. En un comentario sobre  Sartre, el escritor estadounidense Fredric Jameson (1991) critica duramente ese  intento. Es imposible, escribe Jameson, apreciar todas las cosas y relaciones,  es imposible aun enumerarlas. Tal tentativa solo lo va a dejar a uno con un  sentimiento de fracaso, de impotencia, y con un sentimiento de culpabilidad de  haber –inevitablemente– olvidado muchas cosas. Es, dice Jameson, nada más que  una pura formalidad.</p>     <p ALIGN="JUSTIFY">¿Cómo responder? Es claro que es inútil tratar de enumerar todo, pero el punto  en cuestión no es ese. Más se trata de una actitud, una disposición en relación  con el mundo, una manera de ser que es abierta hacia afuera. El filósofo Henri Bergson escribió en relación con la temporalidad y con la historia que para  pensar en la historia es necesario «lanzarse en el pasado». Es decir, adoptar  una disposición; sólo después de haber hecho eso es posible enfocarse en los  acontecimientos específicos. Es algo así lo que yo quisiera evocar en el caso  del espacio: «lanzarse en el espacio» con una conciencia de la configuración  mundial de trayectorias, vidas, prácticas dentro de la cual vivimos, por la cual  estamos constituidos y por la cual tenemos, y nuestros lugares (países,  regiones) también tienen, una identidad. </p>     <p ALIGN="JUSTIFY">El  reto entonces, es cómo reorientar la imaginación para que podamos verdaderamente  tomar en cuenta esta realidad de nuestros vínculos, y los vínculos del lugar en  donde vivimos, con el resto del mundo. Podría ser importante en la construcción  de una política «local», pero al mismo tiempo global.</p> </font> <font SIZE="2" face="Verdana">     <p ALIGN="center">***</p>     <p ALIGN="JUSTIFY">Quisiera terminar presentando tres ejemplos de tal política. Tienen que ver con  Londres pero tienen pertinencia más general. Los escogí porque son diferentes en  términos de los actores políticos involucrados, las maneras en que ponen en duda  las relaciones de la globalización neoliberal (las geometrías del poder  neoliberal y global) y en que sugieren alternativas, y las maneras en que  intentan cambiar un poco la relación global-local.</p> <i>     <p ALIGN="JUSTIFY">Primer ejemplo</i>: Londres y muchas ciudades, sobre todo en el llamado «primer  mundo» depende, para la reproducción social, de trabajadores de otros países.  Por ejemplo, la reproducción social de la ciudad depende de médicos y enfermeras  que vienen de África y de Asia. Esas regiones han pagado la formación de dichos  trabajadores, y la pérdida de esa fuerza de trabajo hace aún más difícil la  provisión de un sistema de salud. Entonces, Ghana, África del Sur, la India, Sri  Lanka… todos están subvencionando, de hecho, la reproducción de Londres, una de  las ciudades más ricas del mundo. Hay una subvención por parte de los países  pobres hacia un lugar rico. Y hay muchos, hasta Nelson Mandela, en los países  pobres, que han censurado estos flujos de mano de obra profesional. No es una  cuestión sencilla, porque puede muy fácilmente convertirse en un rechazo racista  de los derechos de migración.</p>     <p ALIGN="JUSTIFY">¿Qué hacer frente a este problema? La propuesta que me parece más interesante  viene de un proyecto de investigación cooperativa entre investigadores del Reino  Unido y de Ghana (Mensah y otros, 2005). Tiene dos aspectos: 1) que los dos  sistemas de salud, en ambos países, incluyendo los sindicatos, puedan  organizarse como un solo sistema, y 2) que el Reino Unido (Londres en mi caso)  pague «restitución» por la subvención que Ghana está actualmente dando al Reino  Unido.</p>     <p ALIGN="JUSTIFY">Puede ser que haya otras posibilidades, pero esta me interesa por cuatro  razones. Primero porque provoca una reconceptualización del lugar local. Es una  perspectiva de adentro hacia afuera. Reconoce no solo el mundo «exterior» que se  encuentra <i>dentro</i> del lugar (los inmigrantes, la multiculturalidad dentro  del lugar), sino también (y al revés) el «interior» que se encuentra afuera.  Implica que, en algunas esferas, en relación con ciertas cuestiones, quizás hay  que conceptualizar (algunos aspectos de) otros lugares como, hasta cierto punto,  parte de Londres y a la inversa. El cierre de un centro de salud en África por  falta de enfermeras, por ejemplo, es parte integral de la dinámica de la  reproducción social de Londres. Pero, aunque hay muchas políticas que tratan de  la multiculturalidad <i>dentro</i> de Londres, actualmente ninguna perspectiva  política sigue esas líneas de conexión con el resto del mundo, o se informa  sobre sus efectos allá. Nosotros, londinenses, debemos –creo yo– de algún modo  «globalizar» nuestra atención a la multiculturalidad local interna. </p>     <p ALIGN="JUSTIFY">Segundo, este modo de enfocar la cuestión me interesa porque abre la posibilidad  de una política de cooperación entre lugares que ocupan posiciones muy distintas  dentro la geometría desigual del poder de la globalización neoliberal. </p>     <p ALIGN="JUSTIFY">Tercero, aunque esta propuesta propone un pago (un flujo monetario) desde el  Reino Unido hacia Ghana, <i>no</i> se trata de «ayuda económica». La «ayuda»,  como sabemos, tiene matices, y realidades, de condicionalidad, de caridad, aun  de generosidad. Refuerza, entonces, la ya existente desigualdad en las  relaciones entre lugares. Y –quizás lo más importante– deja de reconocer esas  relaciones desiguales de las cuales ha surgido la necesidad misma de ayuda. Es  decir, no reconoce las relaciones económicas subyacentes (la geometría del  poder). Pero en la propuesta alternativa que acabo de dibujar el modo de enfocar  el problema no tiene nada que ver con «la ayuda»: se trata de una<i> obligación</i>.  A través de la restitución reconoce la desigualdad que, en primer lugar, ha  fomentado los flujos migratorios de médicos y enfermeras. </p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p ALIGN="JUSTIFY">Cuarto, lo anterior a su vez cambia el espacio –la geometría del poder–. En  ambos casos (ayuda, restitución) hay un flujo de dinero: en uno en forma de  ayuda, en el otro en forma de pago de una obligación. Podría ser exactamente la  misma cantidad de dinero. Lo que es diferente es el contenido de poder. Por eso  establece una relación también distinta, y por eso origina <i>un espacio</i>  distinto. Es lo que yo quiero decir con «espacio como producto de relaciones».  Y, lo importante aquí, transformar el espacio de este modo tiene efectos tanto  materiales como políticos. Cambia la geometría del poder.</p> <i>     <p ALIGN="JUSTIFY">Segundo ejemplo</i>: hace diez años Ken Sara Wiwa y ocho compañeros suyos fueron  ejecutados por haber luchado contra las actividades de las grandes empresas  petroleras en Ogoniland (en el delta del rio Níger). Londres es un centro  petrolero –el petróleo y el gas son una parte muy importante de su mercado  financiero (lo que se llama «the City»)–. La Shell y también la British  Petroleum tienen allí sus sedes y oficinas centrales, y hay además muchas  compañías vinculadas al sector.</p>     <p ALIGN="JUSTIFY">En  Londres actualmente hay una campaña de conmemoración a Ken Sara Wiwa y sus  compañeros. Pero no es una campaña que mira al pasado, sino una campaña  publicitando las actividades<i> </i>de la industria petrolera que se están  organizando <i>actualmente</i> desde la ciudad. La campaña tiene muchos  elementos, pero voy a mencionar solo uno. Es un mapa, una campaña de  cartografía, de la imaginación cartográfica de lo que está pasando, ahora mismo,  en Ogoniland. El mapa incluye toda la gama de actividades económicas –ubicadas  en Londres–, que son parte de lo que sigue ocurriendo allí –compañías  petroleras, empresas de seguridad, de auditoría, bancos, etc., etc.–. Yo lo  llamo «un mapa de implicación local en lo global». Es importante subrayar que  esta es una campaña apoyando la lucha en Ogoniland –es una campaña de  solidaridad–. Se organiza también con algunos grupos nigerianos de Londres; es  decir, es otro elemento de pensar hacia afuera la multiplicidad local, interna,  de esta ciudad. Vincula la multiculturalidad interna de la identidad de Londres  con sus relaciones externas. Además, hace una conexión entre las decisiones  cotidianas en las oficinas «normales» de la ciudad con los problemas causados,  los efectos dañinos, en otras partes del mundo (y como dijo Dada, es «lo normal»  que es el desastre).</p>     <p ALIGN="JUSTIFY">El <i>tercer ejemplo</i> es el acuerdo de solidaridad y cooperación entre la  Alcaldía de Londres y la Alcaldía del Distrito Metropolitano de Caracas.</font><font FACE="Frutiger 47LightCn" SIZE="2"><sup><font FACE="Verdana">2</font></sup><font SIZE="2" face="Verdana">  Tiene muchos elementos: 1) programas culturales que destacan las  particularidades socioculturales de ambas ciudades –la multiculturalidad y el  mestizaje propios de las metrópolis–; 2) Venezuela (Caracas) suministra a  Londres petróleo a precio bajo, y en Londres este petróleo se utilizará  específicamente en el transporte público (buses) para los pobres (por un sistema  de vales); 3) cooperación técnica en los sectores de transporte público,  planificación y desarrollo, desarrollo económico y social, y medio ambiente. </p>     <p ALIGN="JUSTIFY">Una meta inmediata es mejorar la distribución de recursos y los niveles de vida  en ambas ciudades. Pero es mucho más que eso. ¿Cómo analizar esta iniciativa en  relación con los temas más conceptuales, y dentro de un marco político más  amplio? Así como la propuesta de restitución, esta solidaridad entre ciudades  vincula lugares que ocupan posiciones muy distintas dentro de las desigualdades  de la globalización de hoy. Evita las relaciones económicas de la mundialización  neoliberal y les presenta un reto. Por ser una tentativa de intercambio igual,  es un desafío al Consenso de Washington y al mantra neoliberal que dice que los  lugares, y sobre todo las ciudades, tienen que competir unos con otros; el  acuerdo significa un <i>no</i>: «es posible cooperar». Establecer esta relación  distinta de las relaciones neoliberales también reconoce que para lograr cambios  locales es necesario cambiar igualmente el contexto constitutivo internacional.  Se modifica un poco el espacio –la geometría internacional del poder– dentro del  cual se ubican ambas ciudades. Es una política de relaciones. Aprovecha las  características específicas de cada ciudad para desafiar la imaginación  neoliberal hegemónica, y por eso cambia unos pequeños elementos de esas  relaciones globales por las cuales se constituye la identidad de cada lugar  (Caracas y Londres); y entonces cambia un poco también esas identidades. Además  el acuerdo ha provocado debate dentro de ambas ciudades, lo que (en Londres, por  cierto) es bueno en el sentido de que podría fomentar debate precisamente sobre  la cuestión de lo que <i>es</i> esta ciudad y cómo va a ubicarse en el mundo más  amplio. En el caso de Londres, este tipo de política es bastante nuevo, pero va  desarrollándose (Massey, 2007). En el caso de Caracas/Venezuela es parte de un  programa mucho más amplio. La política internacional del petróleo, la Misión  Robinson Internacional y la Misión Milagro, son todos ejemplos de este tipo de  intervención. A mí me parece que este país es uno de los lugares que más ha  tomado la iniciativa en desarrollar estas ideas; son intervenciones con el  propósito de cambiar un poco la geometría global del poder.</p>     <p ALIGN="center">***</p> </font> <font SIZE="2" face="Verdana">     <p ALIGN="JUSTIFY">Para concluir, algunos reflexiones. Primero, <i>importa</i> la conceptualización  del espacio y del lugar, y de lo global y lo local: tiene consecuencias tanto  intelectuales como políticas. Segundo, es importante conceptualizar  rigurosamente lo local para evitar cualquier «romanticismo» del lugar. Tercero,  hay mucho aquí que trata del entrelazamiento de espacio, lugar, e identidad. Hay  mucho que se podría decir; por ejemplo, sobre la constitución de las identidades  como articulación de relaciones dentro de las geometrías del poder. Este tipo de  política puede influir en nuestro modo de pensar en la identidad de lugar y  nuestra relación, como habitantes, <i>con</i> el lugar donde vivimos. Y, por  último, en vez de conceptualizar «identidad» desde el punto de vista de <i> reclamación</i> (este es <i>nuestro</i> lugar), es posible, y quizás  políticamente más interesante, hacerlo desde el punto de vista del  reconocimiento de una <i>responsabilidad</i> (la responsabilidad de ser  londinense, de ser de cualquier «aquí»). Es un sentido distintivo de ubicación  dentro de las relaciones global-locales, las geometrías internacionales del  poder. Y plantea la pregunta: ¿de qué es emblemático este lugar?</p> </font> <font FACE="Verdana"> </font></font></font><font FACE="Verdana">     <p align="justify"><b><font size="2">Referencias bibliográficas</font></b></p> <font SIZE="2">     <p ALIGN="JUSTIFY">1. <b>Gatens, M.</b>  y <b>G. Lloyd</b> (1999). <i>Collective Imaginings: Spinoza Past and Present</i>,  Londres, Routledge.</p>     <p ALIGN="JUSTIFY">2. <b>Jameson, F.</b>  (1991). <i>Postmodernism, or The Cultural Logic of Late Capitalism</i>, Londres,  Verso.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p ALIGN="JUSTIFY">3. <b>Massey, D.</b>  (2007). «The World We’re In: Interview with Ken Livingstone», <i>Soundings: A  Journal of Politics and Culture</i>, no 36, verano, pp. 11-25.</p>     <p ALIGN="JUSTIFY">4. <b>Mensah, K., M.  Mackintosh</b> y <b>L. Henry</b> (2005). <i>The Skills Drain of Health  Professionals from the Developing World: A Framework for Policy Formulation</i>,  Londres, Medact.</p>     <p align="justify">5. <b>Sartre, J.P.</b></font></font><font FACE="Frutiger 47LightCn" SIZE="2"><font SIZE="2" face="Verdana">  (1981). «La nausée», en <i>Oeuvres romanesques</i>, París, Gallimard.</p> </font> </font>     <p align="justify"><b><font face="Verdana" size="2">Notas</font></b></p> <font FACE="Verdana" SIZE="2">     <p ALIGN="JUSTIFY"><sup>1</sup> En mayo  de 2008 Livingstone perdió las elecciones y el nuevo alcalde es de derecha (y  las consecuencias podrían ser malas). Pero no fue una derrota de Livingstone,  sino del Partido Laborista. De hecho, los resultados fueron mucho peor en el  resto del país que en Londres (donde Livingstone está a la izquierda del resto  del partido).</p>     <p ALIGN="JUSTIFY"><sup>2</sup> Uno de  los primeros actos del nuevo alcalde de Londres fue cancelar este acuerdo.  Terminará en octubre de 2008.</p> </font>       ]]></body>

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