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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Suicidio, trabajo y sociedad: la “muerte voluntaria” en el modo de producción capitalista]]></article-title>
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</front><body><![CDATA[ <p align="center"><b><font face="Verdana">Suicidio, trabajo y sociedad: la  “muerte voluntaria” en el modo de producción capitalista.</font></b></p>     <p align="center"><b><font face="Verdana">Suicide, work and society: “voluntary  death” in the capitalist mode of production.</font></b></p>     <p align="center"><b><font size="2" face="Verdana">Nilson Berenchtein Netto<sup>1</sup></font></b></p>     <p align="justify"><font face="Verdana"><font size="2">1 Magister en Psicología  Social. Doctor en Psicología de la Educación. Profesor Adjunto de la  Universidade Federal dos Vales do Jequitinhonha e Mucuri. Brasil. </font> <a href="mailto:nettoberenchtein@gmail.com"><font size="2"> nettoberenchtein@gmail.com</font></a></font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana">Financiamiento: Conselho  Nacional de Desenvolvimento Científico e Tecnológico (CNPq)</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">Fecha de recepción: 15 de abril  de 2013 Fecha de aceptación: 9 de septiembre de 2013</font></p>     <p align="justify"><b><font size="2" face="Verdana">Introducción</font></b></p>     <p align="justify"><i><font size="2" face="Verdana">La muerte se interpreta  únicamente como una contraposición contradictoria de la vida, como a ausencia de  vida, en suma, como el no ser. Pero la muerte es un hecho que tiene también su  significado positivo, es un aspecto particular del ser, y no sólo del no ser; es  un cierto algo y no la completa nada.</font></i></p>     <p align="justify"><i><font size="2" face="Verdana">Vygotski, 1991</font></i></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana">Los suicidios que evidencian la  existencia de una relación bastante directa con el trabajo se tornan cada vez  más comunes. En los últimos años, incluso aquellos que no quieren reconocer  cualquier nexo causal entre el suicidio y el trabajo, o incluso aquellos que  quieren ocultarla, no han tenido mucho éxito. Trabajadores de grandes empresas  como Renault, Peugeot y Electricité de France (Dejours &amp; Bègue, 2010), France  Télécom (Merlo, 2009), Foxconn (Barreto &amp; Venco, 2010), Banco do Brasil y otros  bancos brasileños (Rodrigues, 2004; Santos, 2009; Heloani, 2010 y Xavier, 1998),  entre otros, día tras día nutren más las estadísticas de las muertes que  demuestran la mencionada relación. También categorías profesionales como  “médicos, veterinarios, farmaceutas, químicos y granjeros” (OMS, 2000b, p. 11)  lo explicitan. Además, otras categorías que no han tenido mucha evidencia como:  la policía militar, los trabajadores postales, los petroleros y los ya indicados  bancarios.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font size="2" face="Verdana">Sin embargo, el suicidio es un  fenómeno social e histórico que para ser adecuadamente comprendido, debe ser  analizado dentro de una determinada coyuntura espacio-temporal, tratando de  establecer el mayor número posible de conexiones de ese fenómeno con los demás  que a él estén relacionados y lo determinen o por él sean determinados. Por lo  tanto, es correcto decir que hablar del suicidio relacionado exclusivamente con  el trabajo es un recorte del todo, no obstante, hay dos cuestiones que deben ser  destacadas aquí para justificar tal opción.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana">La primera es que la  investigación desarrollada y que aquí se presenta tiene el Materialismo  Histórico Dialéctico como fundamentación teórica, teniendo el trabajo como  categoría central a partir de la cual los seres humanos se humanizan, o en otras  palabras, es a partir del trabajo que la psique humana se constituye  históricamente y es a través de éste que los seres humanos producen y reproducen  sus vidas, realizándose en la historia.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana">La segunda es que se ha tratado  de entender el suicidio como un fenómeno concreto, saturado de determinaciones y  siempre localizado en un momento histórico y una sociedad determinada, lo que  puede no ser posible de demostrar totalmente en esta revisión.</font></p>     <p align="justify"><b><font size="2" face="Verdana">El trabajo en la sociedad  capitalista</font></b></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana">Para analizar el suicidio  relacionado con el trabajo, hay que considerar que no se está hablando de  cualquier trabajo, pero sobre todo del trabajo en el modo de producción  capitalista, forma de organización de la sociedad ésta que es definida por  Engels (2008), a través de la analogía con una guerra, de todos contra todos.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana">Pensar los efectos de esta  guerra en la forma como las personas interactúan y cómo esto se refleja en la  constitución del psiquismo de los individuos puede ser un camino interesante de  comprender el suicidio dentro de esa sociedad. Así, rápidamente, vale recuperar  algunas características de este modo de producción.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana">La primera cuestión que  caracteriza la sociedad capitalista es la propiedad privada. En esta sociedad,  todos son propietarios. Algunos, de los medios de producción (herramientas  necesarias para transformar la naturaleza y las materias primas a ser  trasformadas), otros, de la fuerza de trabajo, siendo ésta la única propiedad  del trabajador, que, por no poseer los otros medios necesarios para producir y  reproducir su existencia se ve constreñido a venderla para aquellos que detienen  los demás elementos necesarios para la producción, con el fin de garantizar su  subsistencia.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">Supuestamente, el hecho de que  todos sean propietarios en esta sociedad, los hace iguales. Al menos eso es lo  que se predica y se quiere hacer creer a los trabajadores. Sin embargo, esta  igualdad no consigue superar la mera igualdad jurídica y, aún así, es sólo  aparente. La igualdad, además de presuponer que todos los individuos sean  propietarios, presupone que estos sean libres.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">Esta supuesta libertad que el  modo de producción capitalista “garantizó” a los trabajadores en esta forma de  organización social también se utiliza como base para un argumento ideológico  bastante difundido, que es la movilidad social. Una vez más, a diferencia de los  modos de producción anteriores al capitalista, porque todos ellos son “dueños”,  “iguales” y “libres” no están condenados a nacer, crecer y morir perteneciendo  al mismo estrato social, existe la posibilidad dentro de este sistema social de  que los individuos cambien su clase social y, no hay duda de que el sistema se  aprovecha de ella para controlar y desmovilizar a la inmensa mayoría oprimida y  explotada.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">Este argumento ideológico,  basado en las condiciones expuestas, imprimen en este modo de producción dos  otras características muy llamativas de este sistema y que son importantes para  la comprensión de los suicidios en el seno de esta forma de organización social,  que son: el individualismo y la competitividad.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="Verdana" size="2">Ambas se retro-alimentan, ya  que en una guerra, de todos contra todos, las relaciones fraternas caen por  tierra, los lazos entre los individuos se dan por los intereses en aquello que  el otro puede ofrecer a la persona para que ésta logre nuevos peldaños, cuesta  arriba a la cúspide de la pirámide social, cúspide que no es lo suficientemente  grande para todos, siquiera para la mayoría. Así, a cada paso, los individuos se  vuelven cada vez más competitivos y, por lo tanto, más individualistas. La  competitividad es la máxima expresión de la guerra de todos contra todos que  reina en la moderna sociedad burguesa.</font></p>     <blockquote> 	    <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">Esa guerra, guerra por la  	vida, por la existencia, por todo, y que llegado el caso puede ser una  	guerra a muerte, hace que anden a la greña no solamente las diferentes  	clases de la sociedad, sino también los diferentes miembros de esas clases;  	cada uno le cierra el camino al otro, y por eso es que cada uno trata de  	despojar a todos aquellos que se alzan en su camino para tomar su lugar. (Engels,  	2008, pp. 117-118).</font></p> </blockquote>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">En esta coyuntura, las ciencias  particulares poseen el rol, entre otros tantos, de preparar a las personas para  las necesidades de capital y adaptarlas a sus puestos de trabajo, contribuyendo  así al mantenimiento del status adquirido por este modo de producción. De esa  manera, contribuyen también a la naturalización de los fenómenos y siempre que  posible, ubicarlos en los individuos singulares y no en la sociedad en que se  originaron.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">Es de fundamental importancia  aclarar también que el propio trabajo tiene sus peculiaridades en cada modo de  producción. En el capitalismo, el trabajo tiene como principal característica el  hecho de ser alienado, es decir, no pertenece al trabajador es exterior a él,  pertenece a otro. Los motivos y las finalidades de esta actividad no son del  propio trabajador, ni del género humano, pero son dictados por los intereses de  manutención del sistema capitalista. No son las necesidades de producción y  reproducción del género humano que están detrás del trabajo, pero las  necesidades de producción y reproducción del propio modo de producción, como fue  denunciado por Marx (2004) en sus Manuscritos económicos y filosóficos de 1844:</font></p>     <blockquote> 	    <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">(…) el trabajo [alienado]  	es externo al trabajador, es decir, no pertenece a su ser; en que en su  	trabajo, el trabajador no se afirma, sino que se niega; no se siente feliz,  	sino desgraciado; no desarrolla una libre energía física y espiritual, sino  	que mortifica su cuerpo y arruina su espíritu. Por eso el trabajador sólo se  	siente en sí fuera del trabajo, y en el trabajo fuera de sí. Está en lo suyo  	cuando no trabaja y cuando trabaja no está en lo suyo. Su trabajo no es,  	así, voluntario, sino forzado, trabajo forzado. (...) El trabajo externo, el  	trabajo en que el hombre se enajena, es un trabajo de auto-sacrificio, de  	ascetismo. En último término, para el trabajador se muestra la exterioridad  	del trabajo en que éste no es suyo, sino de otro, que no le pertenece; en  	que cuando está en él no se pertenece a sí mismo, sino a otro. Así como en  	la religión la actividad propia de la fantasía humana, de la mente y del  	corazón humanos, actúa sobre el individuo independientemente de él, es  	decir, como una actividad extraña, divina o diabólica, así también la  	actividad del trabajador no es su propia actividad. Pertenece a otro, es la  	pérdida de sí mismo. (pp. 82-83).</font></p> </blockquote>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">Históricamente, las muertes  voluntarias relacionadas con el trabajo remontan a la antigüedad, habiendo  existido en el modo de producción esclavista y también en el feudal, sin  embargo, las características ya mencionadas del modo de producción capitalista  contribuyen a la comprensión del suicidio no sólo relacionado con el trabajo,  pero en su totalidad en cuanto fenómeno concreto, es decir, como síntesis  compleja de múltiples determinaciones (Berenchtein, 2011).</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">En el modo de producción  esclavista, por ejemplo, los trabajadores esclavizados no sólo no eran  propietarios, como eran, ellos mismos, las propiedades y justamente por eso, no  eran libres. Sin embargo, en esta relación, porque eran los esclavos  propiedades, dependía de sus amos asegurarles lo que era el mínimo necesario  para la supervivencia y la reproducción de la fuerza de trabajo. Es decir,  garantizar el “funcionamiento adecuado” del esclavo, como si fuera cualquier  otro instrumento.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">En el caso de la sociedad  capitalista en la que los trabajadores son “libres”, por no ser propiedad, ellos  mismos, de los capitalistas, sino su fuerza de trabajo; el patrón se siente  también libre de tener que garantizar a sus empleados (funcionarios,  colaboradores o cualquier otro término ideológico que se utiliza para tratar de  oscurecer la conciencia de los trabajadores) las condiciones necesarias para su  supervivencia y reproducción.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="Verdana" size="2">Cuando un señor perdía un  esclavo (por muerte, incapacidad o fuga) estaba perdiendo un bien, una  propiedad, una “cosa” como cualquier otro medio de producción. Ya para el patrón  los trabajadores no son su propiedad, sino la fuerza de trabajo de éstos, por lo  que estos trabajadores pueden ser, sin grandes costos ni inconvenientes,  sustituidos por otros con una condición cercana a la del trabajador que  anteriormente ocupaba el cargo, lanzando mano del creciente ejército de reserva,  que a su vez, sirve como elemento de negociación y de coacción por parte de los  capitalistas en relación con los empleados.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">Cabe mencionar aquí que al  pensar en el suicidio relacionado con el trabajo en la sociedad capitalista se  debe tener en cuenta también la cuestión del desempleo, de la jubilación y de  los jóvenes siendo “capacitados” para vender su fuerza de trabajo en el “mercado  de trabajo”. Además, también hay que tener en cuenta el trabajo informal, el  trabajo rural, el trabajo doméstico y las nuevas formas de esclavitud que se  presentan minoritarias en el actual modo de producción capitalista.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">De acuerdo con datos de la  Organización Mundial de la Salud (OMS), la “pérdida de puestos de trabajo, más  que el hecho de estar desempleado se asoció con el suicidio” (OMS, 2000b, p. 8).  En lo que se refiere al desempleo, vale decir que no es responsable sólo por  muertes de aquellos que están en esta condición, sino también, a menudo, de los  que están empleados pero sufren la amenaza constante y con frecuencia son  chantajeados por esta condición.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">Con respecto a jóvenes y  ancianos, la OMS afirma que “la tasa de suicidio tiene dos crestas: los jóvenes  (15 - 35 años); los viejos (más de 75 años)” (OMS, 2000b, p. 10). En el caso de  los jóvenes, la tasa que más crece a nivel mundial, el grupo de edad presentado  abarca desde los que están siendo “preparados” para el “mercado de trabajo” a  los que ya están en un empleo o están desempleados. Entre los ancianos, la tasa  históricamente más alta en todo el mundo, el grupo de edad tiene en cuenta  aquellos que muy probablemente ya se jubilaron.</font></p>     <p align="justify"><b><font face="Verdana" size="2">La muerte bajo el yugo del  trabajo alienado</font></b></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">Como lo evidencia Illich  (1975), “en cualquier sociedad, la imagen dominante de la muerte determina la  concepción de la salud” (p. 132) también lo aclara Martins (1983) cuando  menciona que “la concepción de la muerte revela el diseño de la vida” (p. 9).  Los autores se refieren a la muerte en general y no específicamente a la muerte  buscada y/o promovida por el individuo, que está siendo tratada, en este  artículo, indistintamente como suicidio.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">Así, si toda muerte nos habla  acerca de la organización de una determinada sociedad, de su concepción de salud  y de vida, ¿qué nos hablan las muertes voluntarias acerca de esta forma  específica de organización social?</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">En la sociedad capitalista, la  muerte en general, se convirtió, a diferencia de cómo fue comprendida en otras  condiciones sociales y culturales, en un hecho repugnante y abominable, que la  gente quiere distanciarse lo más posible. Esto le da a la muerte dos  características muy expresivas en esta sociedad, la primera es la de ser un  tabú, algo en que no se quiere pensar y que no se quiere hablar, la segunda es  que se busca preservar la vida a cualquier costo.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">En una sociedad que actúa de  tal manera frente a la muerte en general y que se aferra de tal forma a la vida,  aquellos que por alguna razón deseen abandonarla no suelen ser bien vistos. El  suicidio es entonces considerado como un comportamiento desviante, irracional,  bárbaro y se entiende aún más abominable que gran parte de las otras maneras de  morir, ya que en esta manera, es la propia persona quien busca por su muerte. El  suicida (o alguien que intenta suicidarse), generalmente, es estigmatizado como  alguien que no es capaz de responder por sí mismo, que está “loco” o mal a la  sociedad, por lo que cualquier elemento de denuncia y/o crítica al sistema  vigente y a la forma de organización de la sociedad es descalificado, con eso se  “amordaza” aquellos que por algún motivo intentaron abandonar la vida.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">Para esto, algunas estrategias  son utilizadas para ideologizar la realidad, siendo que las principales se  pueden llamar de biologismo, psicologismo y sociologismo (otras como el  ahistoricismo y la naturalización se incorporan a estas formas).</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="Verdana" size="2">Ideologizar la realidad es  entendido aquí como una estrategia para oscurecer la realidad a través de la  sobreestimación de algunos elementos que, aunque no sean falsos, no son los  únicos determinantes de los fenómenos, así, tomase una parcela de la realidad  por la realidad misma.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">El biologismo se refiere a una  tendencia de buscar exclusivamente, o casi exclusivamente en el organismo de las  personas las explicaciones y los factores determinantes de la conducta suicida  (desde las ideaciones, hasta los intentos y el suicidio consumado) y es muy  evidente en la producción de la ciencia hegemónica, como en los manuales  vehiculados por la Organización Mundial de la Salud y en las producciones de sus  ideólogos.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">Es importante destacar que, en  una sociedad de clases, la lucha entre ellas se encuentra en todas las áreas,  incluyendo, obviamente, el ámbito científico, de esa manera, al hablar de la  ciencia hegemónica, entiéndase aquella ciencia que tiene por intención hacer la  manutención del status adquirido por el modo de producción capitalista y que  recibe, a cambio, las condiciones necesarias para desarrollar sus  investigaciones, mismo siendo esas parciales (de hecho, precisamente porque son  parciales). Se puede tomar como ejemplo de biologismo el siguiente pasaje del  manual desarrollado para médicos clínicos generales: “Los estudios, tanto en los  países desarrollados cuanto en los países subdesarrollados, revelan una  prevalencia total de trastornos mentales de 80 a 100% en casos de suicidios con  éxito letal” (OMS, 2000a, p. 4). En los otros manuales elaborados y difundidos  por la OMS, de la misma manera que en este, abundan declaraciones de este tipo.  Vale presentar aquí un pasaje presente en el manual Prevención del suicidio - Un  instrumento en el trabajo:</font></p>     <blockquote> 	    <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">Los trastornos mentales son  	un importante factor de riesgo para el suicidio. Los trastornos mentales  	específicos que han sido vinculados con el suicidio incluyen el trastorno  	depresivo, abuso de sustancias (tanto alcohol como drogas), trastornos de  	ansiedad, trastornos de personalidad (tales como personalidad límite o  	antisocial) y esquizofrenia. (OMS, 2006b, p. 8).</font></p> </blockquote>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">Este tipo de afirmación suele  ir precedida por una definición de suicidio que lo indica como un fenómeno  complejo y multidimensional, como puede verse en el siguiente pasaje: “El  suicidio es un problema complejo, para el cual no existe una sola causa ni una  sola razón. Resulta de una compleja interacción de factores biológicos,  genéticos, psicológicos, sociales, culturales y medioambientales” (OMS, 2000b,  p. 5). Sin embargo, en la secuencia o en la totalidad del material se encuentran  afirmaciones de alto contenido biologizante. Cuando no, la definición misma de  la multidimensionalidad del fenómeno, definiciones como trastorno se utilizan:  “Al suicidio se lo entiende ahora como un trastorno multidimensional, el cual  resulta de una compleja interacción de factores biológicos, genéticos,  psicológicos, sociológicos y ambientales” (OMS, 2000a, p. 6). En todos los  manuales, el fenómeno se indica por lo menos como complejo, pero ninguno de  ellos está a salvo de tendencias ideológicas. Incluso cuando se intenta  enriquecer el análisis, tal cuestión está presente: “(…) el suicidio es un  problema complejo, para el cual no existe una sola causa ni una sola razón.  Resulta de una compleja interacción de factores biológicos, genéticos,  psicológicos, sociales, culturales y medioambientales” (OMS, 2006a, p. 13).</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">La “tendencia” a lo biológico  como explicación puede ser vista también en el discurso de Botega (2010) uno de  los responsables por la difusión de las producciones de la OMS en Brasil, en una  entrevista a Reynol (2010) para la Fundação de Amparo à Pesquisa do Estado de  São Paulo (FAPESP), una de las mayores agencias de financiamiento en el país,  cuando el investigador afirma que “el 97% de los casos, según varios  levantamientos internacionales, el suicidio es un marcador de sufrimientos  psíquicos o de trastornos psiquiátricos”. En este caso, el autor pone dos  condiciones diferentes (sufrimiento psicológico y trastornos psiquiátricos) como  si fueran necesariamente complementarias e interconectadas.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">La propia comprensión de los  trastornos mentales es bastante limitada, en estos casos, precisamente por  restringirse prácticamente a un solo elemento determinante, lo biológico. Así,  al afirmar que el suicidio es un fenómeno multidimensional y volver la atención  a la diversidad de elementos en su constitución (mismo que no cumplan lo que  indican), cuando se analiza los trastornos psíquicos, se pierde el  histórico-social y cultural de éste, o más exactamente, el humano pasa a ser  comprendido como estrictamente orgánico, perdiendo su carácter histórico, social  y cultural (Martín-Baró, 2003).</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">Se puede reflexionar, a partir  de las discusiones sobre la salud mental desarrollado por Martín-Baró (2000),  que los trastornos psíquicos, y la propia salud mental, más en general, deben  entenderse como la materialización en un individuo o grupo de individuos, del  carácter humanizador o alienante de una determinada estructura histórico-social.  También es cierto que estas cuestiones se materializan de manera diferente en  cada organismo y que este hecho está relacionado con la propia historia  individual en una relación dialéctica con la historia de la sociedad. No se  trata, por tanto, de una cuestión individual, pero del ámbito de las relaciones  humanas. Por lo tanto:</font></p>     <blockquote> 	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="Verdana" size="2">No se trata de un  	funcionamiento satisfactorio del individuo; se trata de un carácter básico  	de las relaciones humanas que define las posibilidades de humanización que  	se abren para los miembros de cada sociedad y grupo. En términos más  	directos, la salud mental constituye una dimensión de las relaciones entre  	las personas y grupos más que un estado individual, aunque esa dimensión se  	enraíce de manera diferente en el organismo de cada uno de los individuos  	involucrados en esas relaciones, produciendo diversas manifestaciones  	(“síntomas”) y estados (“síndromes”). (Martín-Baró, 2003, p. 336).</font></p> </blockquote>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">Las manifestaciones de los  individuos o grupos pueden ser manifestaciones “normales” frente a situaciones  “anormales” o manifestaciones “anormales” frente a situaciones “normales”. Sin  embargo, algunas veces, el nivel de deshumanización de una sociedad llega a tal  punto que sería insólito en cualquier otra coyuntura, se acepte e incluso  naturalice por gran parte de la población, mientras en algunas personas esas  situaciones de “normalidad de lo insólito” generan gran sufrimiento y dificultad  de aceptación (Martín-Baró, 2003).</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">Este tipo de ocurrencia es  bastante frecuente en situaciones de guerra, sin embargo, no es diferente en la  guerra de todos contra todos que caracteriza el modo de producción capitalista.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">Con respecto al psicologismo,  que fue denunciado en 1983 por Martín-Baró (2005) como “una de las tendencias  culturales más acentuadas actualmente en los países capitalistas y sus zonas de  influencia” (p. 23). En los casi treinta años que separan a los escritos del  psicólogo salvadoreño de este artículo, lo que se puede decir que ha cambiado,  sin ninguna duda, fue la capacidad de convencimiento que tales argumentos  desarrollaron. Recurriendo a la definición de Zúñiga (1976) en Martín-Baró  (2005) presenta tres graves errores en que incurre el psicologismo:</font></p>     <blockquote> 	    <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">(a) La transformación del  	objeto de estudio. Al redefinir un problema o proceso social con variables  	psicológicas se produce una alteración esencial en el objeto de análisis. No  	es lo mismo hablar de cambio social que de cambio de actitudes, de ideología  	que de motivación, de alienación que de imágenes del yo.</font></p> 	    <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">(b) La abstracción de los  	problemas sociales analizados respecto a los procesos históricos concretos  	que los producen. “Un análisis centrado en la persona produce un sutil, pero  	significativo efecto de descontextualización y atemporalización, que encubre  	el juego de las fuerzas sociales en un momento histórico específico”. (Zuñiga,  	1976, p. 36 en Martín-Baró, 2005, p. 23).</font></p> 	    <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">(c) (…) el análisis  	centrado en la persona tiende a atribuir la causalidad de los hechos a los  	individuos y sus características, lo que en el fondo es consecuencia de la  	ideología política liberal-burguesa. Los problemas sociales se convierten  	así en problemas de personas, y los problemas políticos en problemas de  	caracteres o personalidades. Se incurre en el personalismo en todos los  	niveles, tanto para el éxito como, sobre todo, para el fracaso. El problema  	es la “vagancia” de los campesinos, las tendencias paranoicas de los  	políticos o el carácter sociópata de los terroristas, y no los conflictos  	estructurales de fondo. De este modo las soluciones sociales y políticas  	recomendadas por este tipo de análisis tienden siempre a asumir como  	intocable el sistema social establecido y a estimular a los individuos a  	plegarse a sus exigencias. (Martín-Baró, 2005, p. 23).</font></p> </blockquote>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">Una tendencia al psicologismo  también se puede ver en el manual “Prevención del suicidio - Un instrumento en  el trabajo”: “Las personas reaccionan al estrés de diferentes maneras  dependiendo de su resistencia psicológica, estrategias de afrontamiento y  recursos ambientales” (OMS, 2006b, p. 9). A pesar de la referencia a los  recursos ambientales, el énfasis es en las características psicológicas de los  individuos. En el siguiente pasaje, del “Manual de Prevención del suicidio - Un  instrumento para docentes y demás personal institucional” el ahistoricismo  desborda y el psicologismo está presente de forma también evidente:</font></p>     <blockquote> 	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="Verdana" size="2">Tener ocasionalmente  	pensamientos suicidas no es anormal. Estos son parte de un proceso normal de  	desarrollo en la infancia y adolescencia al tratar de elucidar los problemas  	existenciales cuando se trata de comprender el sentido de la vida y la  	muerte. Las encuestas realizadas muestran que más de la mitad de los jóvenes  	que cursan estudios superiores secundarios, informan que tuvieran  	pensamientos suicidas. Los jóvenes necesitan discutir estos asuntos con los  	adultos. (OMS, 2001, p. 3).</font></p> </blockquote>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">La primera cuestión que se  aprecia en el pasaje citado es el hecho de llevar la discusión sobre el suicidio  a la esfera de la normalidad / anormalidad. Además, la infancia y la  adolescencia son naturalizadas, al indicar que los pensamientos de quitarse la  vida serían parte del “desarrollo normal” de estas etapas del desarrollo humano,  lo que justifica que más de la mitad de los adolescentes encuestados había  pensado en quitarse la vida. La solución propuesta no es menos absurda, que la  tutela, muy común en el conjunto de los manuales.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">Sin embargo, considerar el tema  tal como lo propuso Zúñiga (1976) en Martín-Baró (2005), desplazando la cuestión  del ámbito del psiquismo al ámbito histórico-social permite la reflexión sobre  la condición de los jóvenes en la escuela y en la sociedad contemporáneas, a  final, el hecho de que más de la mitad de los jóvenes encuestados había pensado  en suicidio debería ser un indicador de la barbarie cotidiana que se instala  apresuradamente en la sociedad. Además, como propuso Marx (2006) “La  clasificación de las distintas causas del suicidio debería ser la clasificación  de los propios defectos de nuestra sociedad” (p. 44).</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">Menos común, pero también  pernicioso, es el sociologismo. Está muy presente en el clásico “El suicidio” de  Émile Durkheim (2008), de 1897, y se puso de manifiesto cuando el mismo mencionó  que “(...) cada sociedad está predispuesta a producir un contingente determinado  de muertes voluntarias” (p. 15). Se explica tal postura sociologizante del autor  por el hecho de él estar haciendo una oposición a los estudios individualizantes  comunes en aquella época y tratando de demostrar la posibilidad de comprender el  suicidio a través de otra ciencia particular que fuera aquellas que buscaban en  los individuos (fuera en el psiquismo o en el organismo), el factor determinante  del fenómeno, la sociología, como puede verse en el pasaje que viene a secuencia  de la recién citada: “esta predisposición puede ser objeto de un estudio  especial que encaja en la Sociología (...)” (p. 15). Sin embargo, al hacerlo,  Durkheim llega a perder el individuo en algunos momentos.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">Fundadas en tales preceptos  ideológicos, muchas de las estrategias de prevención del suicidio no están  destinadas a prácticamente nada más que mantener a la gente con vida, pero sin  darles ninguna condición para entender sus vidas y lo que en esas vidas les hace  desear o buscar su propia muerte. Así, en general, las estrategias tienen un  carácter tutelar, sometiendo los individuos a la observación y/o el control de  otros con las presuntas condiciones de hacerlo, a menudo apelase a la  utilización de medicamentos que acaban sirviendo como más un elemento  ideologizador de la realidad, al final, alterar exclusivamente un elemento (en  este caso, la química del organismo) no es suficiente para transformar la  realidad miserable de gran parte de la población. Lo que cambia, de esa manera,  es sólo la percepción de los síntomas, pero los motivos que hicieron que los  individuos buscasen el suicidio, en general siguen siendo inalcanzados. Vale  decir que no es el objetivo de ese artículo negar la utilidad de algunos  medicamentos, si son bien gestionados, lo que no es tan común.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">A pesar del biologismo se  presenta de manera más diluida en el pasaje que sigue, se ubica un ejemplo  interesante del carácter tutelar presente en las propuestas preventivas de las  cartillas de la OMS (2006b) para la prevención del suicidio:</font></p>     <blockquote> 	    <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">El trabajador suicida es el  	resultado de una compleja interacción entre las vulnerabilidades  	individuales (tales como problemas de salud mental), condiciones estresantes  	de trabajo y condiciones estresantes de la vida (incluyendo factores de  	estrés sociales y ambientales). Aunque no todos los suicidios o intentos de  	suicidios se pueden prevenir, las investigaciones muestran que los  	empleadores pueden tomar importantes medidas para reducir la frecuencia del  	suicidio en el trabajador. (p. 6).</font></p> </blockquote>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">Cabe advertir que no hay duda  de que los empleadores tienen sus obligaciones legales para con los empleados,  sin embargo, ya hay mucho de los trabajadores en las manos de los patrones,  entregar también nuestra salud y nuestra vida, sería renunciar aún más. Incluso  porque, en otros pasajes de la misma cartilla, los objetivos de “tamaña”  preocupación se ponen de manifiesto, por ejemplo cuando se afirma: “La alta  prevalencia de los trastornos mentales a escala mundial los ha convertido en una  importante carga económica global. Las compañías están reconociendo cada vez más  que los trabajadores mentalmente saludables son trabajadores más productivos”  (OMS, 2006b, p. 12).</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">Estar sometidos a los efectos  dañinos de toda esta ideología relacionada a la muerte en general y también al  suicidio tiene un carácter muy violento en la vida de de los trabajadores  singulares o incluso en la clase obrera misma. Martins (1983) advirtió para eso,  en un breve texto acerca de la muerte:</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<blockquote> 	    <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">Es sorprendente que a la  	alienación de la clase operaria, a la alienación del trabajo, se junte ahora  	la alienación de la muerte. En la medida en que los trabajadores no discuten  	más sobre su muerte, ya no pueden percibir plenamente el sentido de su  	explotación. El más revolucionario de los trabajadores que no conozca las  	condiciones sociales de la muerte de los compañeros de su clase social, no  	será más que un pobre alienado. El abandono del tema de la muerte por los  	trabajadores es una de las pérdidas más lamentables de la clase operaria.  	(…) En la medida en que el operario no conoce el carácter de clase de su  	muerte, los accidentes fatales, la reducción de la esperanza de vida, las  	enfermedades corrosivas, no se reconoce a sí mismo en la determinación de  	clase que, al definir el modo y las condiciones de su muerte, también define  	las condiciones y el sentido de su vida, de la explotación que sufre. (Martins,  	1983, p. 10).</font></p> </blockquote>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">Marx, en 1824, a partir de las  anotaciones del director de los archivos de la policía de París, Jacques Peuchet,  ya identificaba el suicidio en la sociedad capitalista como uno más entre los  muchos síntomas que surgen de la lucha entre las clases:</font></p>     <blockquote> 	    <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">Las relaciones entre los  	intereses y los ánimos, las verdaderas relaciones entre los individuos  	todavía están por ser creadas entre nosotros enteramente, y el suicidio no  	es más que uno entre los mil y uno síntomas de la lucha social general,  	siempre percibida en los acontecimientos recientes, de la cual tantos  	combatientes se retiran porque están cansados de ser contados entre las  	víctimas o bien porque se rebelan contra la idea de asumir un lugar  	honorable entre los verdugos. (Marx, 2006, p. 29).</font></p> </blockquote>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">Tal alienación delante de la  vida, la salud y la muerte del propio individuo y de aquellas muertes y  enfermedades que ocurren dentro de la propia clase abre precedentes para otro  fenómeno, que se disfraza como un suicidio, pero es en realidad un asesinato.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">En la legislación de diversos  países se reconoce como un crimen la inducción al suicidio, sin embargo, lo que  se ve a menudo es que no se constata que una amplia gama de suicidios que están  relacionados con el trabajo no son más que asesinatos, cometidos por el propio  individuo, pero mientras que el deseo de su muerte está fuera de él, en las  manos de otros que lo conducen al borde del abismo, o cuelgan la cuerda  alrededor de su cuello, pero dejan el acto de la consumación en las manos de  quien va a morir.</font></p>     <p align="justify"><b><font face="Verdana" size="2">¿Qué hacer?</font></b></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">Frente a lo que fue expuesto,  surge una pregunta crucial, ¿qué hacer?. Al criticar la forma de prevención  adoptada por la ciencia hegemónica, por la Organización Mundial de la Salud y  sus ideólogos, no significa que se está proponiendo simplemente para “dejarlo  ocurrir sin hacer nada”. Aunque se cree que el suicidio es una forma legítima de  morir y que su elección debe ser respetada, en esta sociedad, de la manera como  está organizada, de hecho muchos de los suicidios que ocurren se dan de forma  alienada y no como una decisión reflejada y cuidadosamente elegida.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">De este modo, el “prevenir” al  suicidio debería considerar la urgente necesidad de dar condiciones a los  individuos de reflexionar sobre la realidad, sobre sus vidas y más que eso, que  comprendieran que la realidad no es estática, sino un constante movimiento y que  su dirección puede ser controlada por manos distintas de aquellas que controlan  en el presente. Sin embargo, las tareas de dar dirección al movimiento de la  realidad y tomar el control de la propia vida son tareas prioritariamente  colectivas y requieren organización. En este sentido, la prevención debería dar  lugar a la promoción de la salud y de la vida, a que la Carta de Ottawa, dentro  de sus limitaciones, remite a elementos importantes y ya sería un buen punto de  partida, pero no hay duda de que también tiene que ser superado:</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<blockquote> 	    <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">La promoción de la salud  	radica en la participación efectiva y concreta de la comunidad en la  	fijación de prioridades, la toma de decisiones y la elaboración y puesta en  	marcha de estrategias de planificación para alcanzar un mejor nivel de  	salud. La fuerza motriz de este proceso proviene del poder real de las  	comunidades, de la posesión y del control que tengan sobre sus propios  	empeños y destinos. (Carta de Ottawa, 1986, s/n).</font></p> </blockquote>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">Comprender lo que sucede en la  sociedad y en sus propias vidas permite que los trabajadores puedan organizarse  con sus compañeros y en lugar de buscar maneras de resolver los problemas de  formas individuales, como por ejemplo de interrumpir una vida miserable del  dolor y sufrimiento, pudiendo así luchar efectivamente por la transformación  radical de esta sociedad, o, si desea retirarse de la vida, podrá hacerlo de  forma consciente, comprendiendo sus motivos y objetivos.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">Martín-Baró, escribió en 1984,  refiriéndose a El Salvador, país en que fuera asesinado cinco años después en la  guerra civil que duró 12 años:</font></p>     <blockquote> 	    <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">Habrá mentes sanas, libres  	y creativas en nuestro país en la medida en que gocemos de un cuerpo social  	libre, dinámico, justo. Por ello, el reto no se limita a atender los  	destrozos y trastornos ocasionados por la guerra; el reto se cifra en  	construir un hombre nuevo en una sociedad nueva. (Martín-Baró, 2000, p. 38).</font></p> </blockquote>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">Sin correr el riesgo de  cualquier prejuicio, la afirmación puede extenderse a toda la América Latina,  para no decir que a cualquier país del mundo bajo ese modo de producción, si se  tiene en cuenta la guerra de todos contra todos que supone la organización de la  sociedad capitalista y sus efectos deletéreos sobre la vida de las personas y su  salud física y psíquica.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">Por tanto, corresponde a los  profesionales que se ven de alguna manera relacionados con este tipo de  situaciones, buscar maneras no sólo para contribuir al mantenimiento de la vida  de las personas, sino que tengan como horizonte que esa vida debe ser una vida  digna, y esto presupone el control de las propias vidas en las manos de los  individuos mismos. Sólo de esta manera, promover la salud y la vida puede ser  legítimo y no sólo una estrategia ideológica para mantener el sistema social a  costa de la salud y de la vida de más y más personas alrededor del mundo.</font></p>     <p align="justify"><b><font face="Verdana" size="2">Referencias Bibliográficas</font></b></p>     <!-- ref --><p align="justify"><font face="Verdana" size="2">1. Barreto, M. &amp; Venco, S.  (2011). Da violência ao suicídio no trabalho. En M. Barreto, N. Berenchtein  Netto &amp; L. Pereira (Comps.). Do assédio moral à morte de si. Significados  sociais do suicídio no trabalho (pp. 221-248). São Paulo: Matsunaga/Sindquim-SP.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2893403&pid=S1315-0138201400010000400001&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><p align="justify"><font face="Verdana" size="2">2. Berenchtein Netto, N.  (2011). A morte proibida do trabalhador - Análise histórico-social das relações  entre suicídio e trabalho. En M. Barreto, N. Berenchtein Netto &amp; L. Pereira (Comps.).  Do assédio moral à morte de si. Significados sociais do suicídio no trabalho.  São Paulo: Matsunaga/Sindquim-SP.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">3. Carta de Ottawa para la  Promoción de la Salud. (1986). Recuperado de <a href="http://www.paho.org/spanish/HPP/OttawaCharterSp.pdf"> http://www.paho.org/spanish/HPP/OttawaCharterSp.pdf</a></font></p>     <!-- ref --><p align="justify"><font face="Verdana" size="2">4. Dejours, C. &amp; Bègue, F.  (2010). Trabajo y suicidio. Madrid: Modus Laborandi.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2893406&pid=S1315-0138201400010000400002&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"><font face="Verdana" size="2">5. Durkheim, É. (2008). El  suicidio. Madrid: Akal.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2893407&pid=S1315-0138201400010000400003&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"><font face="Verdana" size="2">6. Engels, F. (2008). A  situação da classe trabalhadora na Inglaterra. São Paulo: Boitempo.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2893408&pid=S1315-0138201400010000400004&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><p align="justify"><font face="Verdana" size="2">7. Heloani, J. (2010). Quando  alguém se mata no trabalho, o que está querendo dizer? En M. Barreto, N.  Berenchtein Netto &amp; L. Pereira (Comps.). Do assédio moral à morte de si.  Significados sociais do suicídio no trabalho (pp. 249-274). São Paulo: Matsunaga/Sindquim-SP.</font></p>     <!-- ref --><p align="justify"><font face="Verdana" size="2">8. Illich, I. (1975). A  expropriação da saúde - Nêmesis da medicina. Rio de Janeiro: Nova Fronteira.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2893410&pid=S1315-0138201400010000400005&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"><font face="Verdana" size="2">9. Martín-Baró, I. (2000).  Psicología social de la guerra. San Salvador: UCA.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2893411&pid=S1315-0138201400010000400006&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"><font face="Verdana" size="2">10. Martín-Baró, I. (2003).  Poder, ideología y violencia. Madrid: Trotta.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2893412&pid=S1315-0138201400010000400007&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"><font face="Verdana" size="2">11. Martín-Baró, I. (2005).  Acción e ideología. Psicología Social desde Centroamérica. San Salvador: UCA.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2893413&pid=S1315-0138201400010000400008&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><p align="justify"><font face="Verdana" size="2">12. Martins, J. (1983).  Introdução. En J. Martins (Comp.). A Morte e os mortos na sociedade brasileira  (pp. 25-37). São Paulo: Hucitec.</font></p>     <!-- ref --><p align="justify"><font face="Verdana" size="2">13. Marx, K. (2004).  Manuscritos econômicos-filosóficos. São Paulo: Boitempo.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2893415&pid=S1315-0138201400010000400009&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"><font face="Verdana" size="2">14. Marx, K. (2006). Sobre o  suicídio. São Paulo: Boitempo.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2893416&pid=S1315-0138201400010000400010&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><p align="justify"><font face="Verdana" size="2">15. Merlo, Á. (2009). Dossiê  Suicídios na France Télécom: as consequências nefastas de um modelo de gestão  sobre a saúde mental dos trabalhadores. Porto Alegre: Universidade Federal do  Rio Grande do Sul. Recuperado de <a href="http://www.progesp.ufrgs.br/progesp1/setores/dima/arquivos/estagio-probatorio/dossiersuicidionaFranceTeleconProfAlvaro.pdf"> http://www.progesp.ufrgs.br/progesp1/setores/dima/arquivos/estagio-probatorio/dossiersuicidionaFranceTeleconProfAlvaro.pdf</a></font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">16. Organización Mundial de la  Salud. (2000a). Prevención del suicidio - Un instrumento para trabajadores de  Atención Primaria de Salud. Ginebra. Recuperado de <a href="http://www.who.int/mental_health/media/primaryhealthcare_workers_spanish.pdf"> http://www.who.int/mental_health/media/primaryhealthcare_workers_spanish.pdf</a></font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">17. Organización Mundial de la  Salud. (2000b). Prevención del suicidio - Un instrumento para médicos  generalistas. Ginebra. Recuperado de <a href="http://www.who.int/mental_health/media/general_physicians_spanish.pdf"> http://www.who.int/mental_health/media/general_physicians_spanish.pdf</a></font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">18. Organización Mundial de la  Salud. (2001). Prevención del suicidio - Un instrumento para docentes y demás  personal institucional. Ginebra. Recuperado de <a href="http://whqlibdoc.who.int/hq/2000/WHO_MNH_MBD_00.3_spa.pdf"> http://whqlibdoc.who.int/hq/2000/WHO_MNH_MBD_00.3_spa.pdf</a></font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">19. Organización Mundial de la  Salud. (2006a). Prevención del suicidio - Recurso para consejeros. Ginebra.  Recuperado de <a href="http://whqlibdoc.who.int/publications/2006/9241594314_spa.pdf"> http://whqlibdoc.who.int/publications/2006/9241594314_spa.pdf</a></font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">20. Organización Mundial de la  Salud. (2006b). Prevención del suicidio - Un instrumento en el trabajo. Ginebra.  Recuperado de <a href="http://www.who.int/mental_health/prevention/suicide/resource_work_spanish.pdf"> http://www.who.int/mental_health/prevention/suicide/resource_work_spanish.pdf</a></font></p>     <!-- ref --><p align="justify"><font face="Verdana" size="2">21. Orellano, M. (2005).  Trabajo, desocupación y suicidio. Efectos psicosociales del desempleo. Buenos  Aires: Lumen.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2893423&pid=S1315-0138201400010000400011&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><p align="justify"><font face="Verdana" size="2">22. Reynol, F. (2010, julio  26). Mais atenção à vida. Agência de notícias da Fundação de Amparo à Pesquisa  do Estado de São Paulo. 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