<?xml version="1.0" encoding="ISO-8859-1"?><article xmlns:mml="http://www.w3.org/1998/Math/MathML" xmlns:xlink="http://www.w3.org/1999/xlink" xmlns:xsi="http://www.w3.org/2001/XMLSchema-instance">
<front>
<journal-meta>
<journal-id>1315-0138</journal-id>
<journal-title><![CDATA[Salud de los Trabajadores]]></journal-title>
<abbrev-journal-title><![CDATA[Salud de los Trabajadores]]></abbrev-journal-title>
<issn>1315-0138</issn>
<publisher>
<publisher-name><![CDATA[Universidad de Carabobo]]></publisher-name>
</publisher>
</journal-meta>
<article-meta>
<article-id>S1315-01382016000200001</article-id>
<title-group>
<article-title xml:lang="es"><![CDATA[La salud de los trabajadores y las trabajadoras y la cuestión de la integralidad]]></article-title>
</title-group>
<contrib-group>
<contrib contrib-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Caraballo]]></surname>
<given-names><![CDATA[Joel]]></given-names>
</name>
<xref ref-type="aff" rid="A01"/>
</contrib>
</contrib-group>
<aff id="A01">
<institution><![CDATA[,Instituto de Altos Estudios Dr. Arnoldo Gabaldon  ]]></institution>
<addr-line><![CDATA[ ]]></addr-line>
<country>Venezuela</country>
</aff>
<pub-date pub-type="pub">
<day>00</day>
<month>12</month>
<year>2016</year>
</pub-date>
<pub-date pub-type="epub">
<day>00</day>
<month>12</month>
<year>2016</year>
</pub-date>
<volume>24</volume>
<numero>2</numero>
<fpage>64</fpage>
<lpage>66</lpage>
<copyright-statement/>
<copyright-year/>
<self-uri xlink:href="http://ve.scielo.org/scielo.php?script=sci_arttext&amp;pid=S1315-01382016000200001&amp;lng=en&amp;nrm=iso"></self-uri><self-uri xlink:href="http://ve.scielo.org/scielo.php?script=sci_abstract&amp;pid=S1315-01382016000200001&amp;lng=en&amp;nrm=iso"></self-uri><self-uri xlink:href="http://ve.scielo.org/scielo.php?script=sci_pdf&amp;pid=S1315-01382016000200001&amp;lng=en&amp;nrm=iso"></self-uri></article-meta>
</front><body><![CDATA[ <p align="center"><b><font face="Verdana" size="2">EDITORIAL</font></b></p>     <p align="center"><font face="Verdana"><b>La Salud de los Trabajadores y las Trabajadoras y la cuestión de la  integralidad </b></font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">El trabajo como un producto social constituye una de las bases que le ha  permitido a la civilización actual evolucionar y garantizar su convivencia y felicidad más allá de lo que la naturaleza le proporciona, en sí mismo, este trasciende el carácter individual o fraccionado  de cualquier análisis, incluyendo la forma de vida del propio hombre y la mujer. Desde la aparición del  trabajo, la actividad laboral y sus resultados trajeron como consecuencia impactos sobre la salud de  las personas de forma positiva o negativa, directa e indirectamente según sean las circunstancias que  lo determinan.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">Las condiciones externas, tales como los recursos naturales, medio ambiente y recursos  naturales, e internas como la organización social, intereses políticos, la educación y el  relacionamiento intercultural, entre otros, supeditan el modo de producción configurando en conjunto al trabajo  y la ocupación en una sociedad integrada socialmente; todo esto trae como consecuencia una importante determinación sobre la salud y la felicidad de las personas, sus familias y su comunidad. De acuerdo a  esta aseveración, se puede decir que, el trabajo es un producto social que constituye en sí mismo una  determinante social y estructural de la salud. </font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">Considerando que el trabajo es uno de los requerimientos más importantes para  alcanzar una vida saludable, construida socialmente, es razonable mirar la salud de los  trabajadores y trabajadoras desde un contexto amplio que solo es posible develarla y sostenerla por medio de la Integralidad,como un aporte teórico que modifica la forma de producir los conocimientos, ver y transformar  las actuaciones alrededor de la salud de las personas dedicadas al trabajo no solo en el ámbito individual sino también en el devenir de los procesos colectivos que ocurren en el medio familiar y en la  comunidad, ello exige la inminente evolución de los conceptos actuales que, desde la Salud Ocupacional y  demás disciplinas relacionadas, sin duda, han significado un salto cualitativo desde sus cimientos  en la Medicina Laboral hasta la actualidad, con la incorporación de elementos de las ciencias sociales  que le han permitido tener una mayor capacidad de mirar los entornos socioculturales, políticos,  antropológicos y el modo de vida de la sociedad; sin embargo aún posee sesgos en la gestión de su praxis social y  las actuaciones para intervenir en la salud y bienestar de las personas. </font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">Aun en nuestros días predomina una visión sobre la salud de los trabajadores y  trabajadoras que enfatiza con mucha frecuencia sus aportes y actuaciones en los efectos adversos  a la salud, minimizando aspectos que tienen gran determinación sobre el nivel de salud, la felicidad y  la calidad de vida de las personas, su familia y su comunidad. Una de las principales limitaciones que  tiene hoy en día la salud ocupacional e higiene del ambiente laboral es su tendencia a visualizar los  efectos negativos a la salud en el marco del centro laboral y sus circunstancias. Esta situación está  fuertemente influenciada por el modelo biomédico clínico epidemiológico con una cúspide evolutiva en el enfoque  de riesgo y un desarrollo fragmentado sobre la determinación social del trabajo sobre la salud.  Como práctica hegemónica se presta poca atención a la vida y cotidianidad del trabajador o  trabajadora, su familia y su comunidad. Por otra parte, las perspectivas de género, interculturalidad,  participativa y protagónica e integración sociopolítica continúan subordinadasal criterio de la aparición de enfermedades y riesgos a la salud. Esta crítica no implica dejar a un lado los elementos que atienden las  enfermedades ocupacionales, los que previenen los efectos adversos o los que promocionan un ambiente e  higiene laboraladecuados; implica mirar a los trabajadores y las trabajadoras desde sus relaciones  sociales en su tiempo dedicado a su hogar y su familia, al descanso o recreación y al relacionamiento con su  comunidad donde encuentra las condiciones materiales de vida en su territorio social.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">La integralidad constituye la conjunción de varios enfoques dentro de los cuales  se encuentran el derecho al trabajo y su defensa, la participación protagónica, la perspectiva de  género, el trabajo propiamente dicho, la interculturalidad, la constitución biológica y la  educación liberadora. Esta aproximación es posible desde la complejidad, para lograr arrojar conclusiones  desde un abordaje responsable, ético y respetuoso de la salud en correspondencia con las  exigencias de una clase trabajadora cada vez más consciente de sus derechos y con mejores condiciones de vida que exige el abordaje de los problemas de salud y su sostenibilidad. Por tanto, la posibilidad de mirar  integralmente la salud de los trabajadores y las trabajadoras pasa por el reconocimiento de la importancia que  tiene en este proceso los aportes de todos y cada uno de los enfoques que la constituyen. </font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">La políticas públicas, privadas, empresariales y de las organizaciones de  trabajadores y trabajadoras tienen una vía más expedita para establecer elementos programáticos a sus actuaciones sobre la salud, a través de los avances teóricos conceptuales que aporta la  integralidad como uno de los principios básicos de la salud colectiva, en cuyo marco se involucran  inevitablemente todas las acciones intersectoriales; la misma requiere de una dirección unificada, desconcentrada y  adaptada al contexto que las condiciones externas e internas determinan sobre el trabajo como un proceso  dialectico, dinámico y continuo. </font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">En el caso concreto de la salud ocupacional y demás disciplinas e iniciativas que  inciden sobre la salud la clase trabajadora, éstas deben ampliar su espectro hacia la conquista  del liderazgo para coordinar las acciones de salud en el ámbito de la familia y la comunidad, reconociendo que los importantes avances de la medicina social en este campo, sin perder de vista sus  limitaciones en la conexión entre los centros laborales, los procesos productivos y la reproducción del trabajo. En  realidad, son disciplinas complementarias que generan conocimientos y aportes teóricos con acciones integrales e  intersectoriales altamente saludables.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">&nbsp;Toda acción para promover la salud, prevenir los efectos adversos, restaurar la  salud o rehabilitar la discapacidad temporal o permanente debe estar dirigida a tres eslabones  fundamentales: a la persona desde la perspectiva del ciclo de vida en el que se encuentra, a la familia con  las condiciones que le permiten su estabilidad y a la comunidad con sus niveles organizativos y medios  materiales de vida intersectoriales. En medio de ello, es posible establecer modos de actuación de  acuerdo a los enfoques que definen actualmente a la integralidad; por ejemplo, las acciones sobre la  salud de un trabajador o trabajadora afrodescendiente, obligaa mirar su entorno familiar y comunitario, acceso a los servicios básicos, paz y seguridad en su territorio social, sus costumbres, prácticas de  reproducción del trabajo, religión, estabilidad laboral, participación en todos los procesos sociales que  vivey la defensa activa de las conquistas sociales que ha logrado, entre otros, sin descuidar el  tratamiento a tomar en cuenta de acuerdo al problema planteado y la etapa del ciclo de vida que determina la  biología humana. Este abordaje integral puede hacerse a la hora de promover la salud como buen vivir o para intervenir en un problema de salud ocupacional, como puede ser un accidente laboral con una  perfecta armonía entre los prestadores de servicios de salud, su familia y la comunidad.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="Verdana" size="2">La salud integral en los trabajadores y trabajadoras también es considerada un  producto social cuyo desarrollo corresponde a todo el tejido social y el Estado que la sociedad  construye. Tener buena salud implica, necesariamente, tener trabajo con ocupaciones eminentemente  saludables. La salud integral propiamente dicha es la mejor manera de reproducir el trabajo, es continua,  dinámica y estable; constituye un elevado nivel de evolución colectiva de cualquier sociedad, es por ello que  en cualquier país del mundo los indicadores más difíciles de alcanzar son los relacionados con la salud, ya que requieren acciones intersectoriales complejas que solo es posible realizar en el conjunto  Estado y la Sociedad. En relación a esto, cuando el trabajo es bien administrado en beneficio mutuo entre  el patrono y la clase trabajadora, se aporta el elemento primario más importante para alcanzar el  máximo grado de felicidad posible, el buen vivir y en consecuencia una prolongación de los años de vida  con elevada calidad. </font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">La postura de la Integralidad en la salud de los trabajadores y trabajadoras trata de ajustarse dentro de los conceptos ancestrales del Buen Vivir/Vivir Bien y la Salud Colectiva que  los movimientos sociales latinoamericanos luchan por incorporar en medio de una sociedad globalizada y  con un modo de producción predominantemente capitalista.</font></p>     <p align="center"><font face="Verdana" size="2">Joel Caraballo </font></p>     <p align="center"><font face="Verdana" size="2">Profesor de la Universidad de las Ciencias de la Salud</font></p>     <p align="center"><font face="Verdana" size="2">Director Ejecutivo del Instituto de Altos Estudios “Dr. Arnoldo Gabaldon”</font></p>       ]]></body>

</article>
