<?xml version="1.0" encoding="ISO-8859-1"?><article xmlns:mml="http://www.w3.org/1998/Math/MathML" xmlns:xlink="http://www.w3.org/1999/xlink" xmlns:xsi="http://www.w3.org/2001/XMLSchema-instance">
<front>
<journal-meta>
<journal-id>1315-0162</journal-id>
<journal-title><![CDATA[Saber]]></journal-title>
<abbrev-journal-title><![CDATA[Saber]]></abbrev-journal-title>
<issn>1315-0162</issn>
<publisher>
<publisher-name><![CDATA[Universidad de Oriente]]></publisher-name>
</publisher>
</journal-meta>
<article-meta>
<article-id>S1315-01622015000100002</article-id>
<title-group>
<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Metabolismo del hierro, inflamación y obesidad]]></article-title>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[Metabolism of iron, inflammation and obesity]]></article-title>
</title-group>
<contrib-group>
<contrib contrib-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Salazar-Lugo]]></surname>
<given-names><![CDATA[Raquel]]></given-names>
</name>
<xref ref-type="aff" rid="A01"/>
</contrib>
</contrib-group>
<aff id="A01">
<institution><![CDATA[,Universidad de Oriente, Núcleo de Sucre Escuela de Ciencias Departamento de Bioanálisis]]></institution>
<addr-line><![CDATA[Cumaná ]]></addr-line>
<country>Venezuela</country>
</aff>
<pub-date pub-type="pub">
<day>00</day>
<month>03</month>
<year>2015</year>
</pub-date>
<pub-date pub-type="epub">
<day>00</day>
<month>03</month>
<year>2015</year>
</pub-date>
<volume>27</volume>
<numero>1</numero>
<fpage>5</fpage>
<lpage>16</lpage>
<copyright-statement/>
<copyright-year/>
<self-uri xlink:href="http://ve.scielo.org/scielo.php?script=sci_arttext&amp;pid=S1315-01622015000100002&amp;lng=en&amp;nrm=iso"></self-uri><self-uri xlink:href="http://ve.scielo.org/scielo.php?script=sci_abstract&amp;pid=S1315-01622015000100002&amp;lng=en&amp;nrm=iso"></self-uri><self-uri xlink:href="http://ve.scielo.org/scielo.php?script=sci_pdf&amp;pid=S1315-01622015000100002&amp;lng=en&amp;nrm=iso"></self-uri><abstract abstract-type="short" xml:lang="es"><p><![CDATA[El hierro es el metal que dirige el metabolismo oxidoreductor de los seres vivos. Juega un papel central en el transporte de oxígeno y de dióxido de carbono, siendo cofactor esencial de un número considerable de proteínas críticas que regulan todos los aspectos de la fisiología celular y corporal. Sin embargo, dado a sus características químicas como elemento activo redox, también juega un papel clave en el daño inducido por las especies reactivas de oxígeno (EROs) en los tejidos y en los procesos inflamatorios. Por esta razón, el metal es estrictamente regulado por los organismos. En esta revisión se discuten los aspectos más recientes relacionados con el metabolismo del hierro y su impacto en los procesos inflamatorios con hincapié en la obesidad, la cual es una de las epidemias más importantes a combatir en el mundo.]]></p></abstract>
<abstract abstract-type="short" xml:lang="en"><p><![CDATA[Iron is the metal that leads the redox metabolism of living beings. It plays a central role in the transport of oxygen and carbon dioxide, and it is an essential cofactor of a large number of critical proteins that regulate all aspects of the body and cellular physiology. However, due to its chemical properties as redox active element it also plays a key role in the damage induced by reactive species of oxygen (RSOs) in tissues and during inflammatory processes. For this reason, the metal is strictly regulated by organisms. In this review, the most recent aspects related to iron metabolism and its impact on inflammatory processes are discussed, with emphasis on obesity, which is one of the most important epidemics to fight against worldwide.]]></p></abstract>
<kwd-group>
<kwd lng="es"><![CDATA[Hepcidina]]></kwd>
<kwd lng="es"><![CDATA[proteína reguladora del hierro]]></kwd>
<kwd lng="es"><![CDATA[IRP]]></kwd>
<kwd lng="en"><![CDATA[Hepcidin]]></kwd>
<kwd lng="en"><![CDATA[iron regulatory protein]]></kwd>
<kwd lng="en"><![CDATA[IRP]]></kwd>
</kwd-group>
</article-meta>
</front><body><![CDATA[   <font FACE="Verdana">     <p ALIGN="center"><b><span style="font-family: Verdana">Metabolismo del hierro,  inflamación y obesidad</span></b></p>     <p ALIGN="center"><b><span lang="EN-GB" style="font-family: Verdana">Metabolism  of iron, inflammation and obesity</span></b></p> </font>  <font FACE="Verdana" SIZE="2">     <p ALIGN="center"><b>Raquel Salazar-Lugo</b></p>     <p ALIGN="justify">Universidad de Oriente, Núcleo de Sucre, Escuela de Ciencias,  Departamento de Bioanálisis, Postgrado de Biología Aplicada, Laboratorio de  Proteínas e Inmunotoxicidad, Cumaná, Venezuela E-mail: <a href="mailto:raquelugove@yahoo.com">raquelugove@yahoo.com</a></p>     <p ALIGN="justify"><b>RESUMEN</b></p>     <p ALIGN="justify">El hierro es el metal que dirige el metabolismo oxidoreductor  de los seres vivos. Juega un papel central en el transporte de oxígeno y de  dióxido de carbono, siendo cofactor esencial de un número considerable de  proteínas críticas que regulan todos los aspectos de la fisiología celular y  corporal. Sin embargo, dado a sus características químicas como elemento activo  redox, también juega un papel clave en el daño inducido por las especies  reactivas de oxígeno (EROs) en los tejidos y en los procesos inflamatorios. Por  esta razón, el metal es estrictamente regulado por los organismos. En esta  revisión se discuten los aspectos más recientes relacionados con el metabolismo  del hierro y su impacto en los procesos inflamatorios con hincapié en la  obesidad, la cual es una de las epidemias más importantes a combatir en el  mundo.</p>     <p ALIGN="justify"><b>Palabras clave</b>: Hepcidina, proteína reguladora del  hierro, IRP.</p>     <p ALIGN="justify"><b>ABSTRACT</b></p>     <p ALIGN="justify">Iron is the metal that leads the redox metabolism of living  beings. It plays a central role in the transport of oxygen and carbon dioxide,  and it is an essential cofactor of a large number of critical proteins that  regulate all aspects of the body and cellular physiology. However, due to its  chemical properties as redox active element it also plays a key role in the  damage induced by reactive species of oxygen (RSOs) in tissues and during  inflammatory processes. For this reason, the metal is strictly regulated by  organisms. In this review, the most recent aspects related to iron metabolism  and its impact on inflammatory processes are discussed, with emphasis on obesity,  which is one of the most important epidemics to fight against worldwide.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p ALIGN="justify"><b>Key words</b>: Hepcidin, iron regulatory protein, IRP.</p>     <p ALIGN="justify">Recibido: septiembre 2014. Aprobado: septiembre 2014. Versión  final: octubre 2014.</p>     <p ALIGN="justify"><b>INTRODUCCIÓN</b></p>     <p ALIGN="justify">El hierro es el cuarto elemento más abundante del planeta  tierra formando parte del corazón interno y externo de la misma. Este hierro en  el centro del planeta genera una magnestósfora a su alrededor protegiéndola de  la radiación y de los vientos solares. Muchos animales, desde bacterias hasta  mamíferos, utilizan este campo magnético para su orientación debido a que poseen  ferromagnetita en células sensoriales, las cuales usan como un compás para  detectar y orientarse alineándose con el campo magnético (Wiltschko y Wiltschko  2005, Holland et al. 2008, Cardiou y McNaughton 2010. Se ha postulado una teoría  electromagnética de la conciencia en donde el hierro juega un papel central como  elemento abundante en el cerebro; esta teoría dice que el campo electromagnético  generado por el cerebro es el portador de la experiencia consciente (McFadden  2007). De ser o no cierta esta teoría, lo que sí está demostrado es que la  acumulación de hierro en el cerebro, lo cual ocurre en la ferritina, proteína  que presenta un centro magnético, define una serie de enfermedades  neurodegenerativas (Pop&#322;awska-Domaszewicz et al. 2014).</p>     <p ALIGN="justify">Por otro lado, existe una asociación entre la disminución de  las concentraciones de hierro sistémico y una gran cantidad de anormalidades  fisiológicas entre las que están retraso en el desarrollo, reducción en la  resistencia física y en la capacidad congnitiva, disfunción inmune y deterioro  de la termorregulación (Patterson et al. 2000, Brownlie et al. 2004, Agarwal  2007).</p>     <p ALIGN="justify">Se puede decir que la vida, tal y como se conoce en la tierra  actual está creada alrededor de las características de este metal. La flexible  química de coordinación del hierro y su reactividad redox lo hacen el metal  ejecutor de casi todas las actividades bioquímicas fundamentales de las células  tales como el transporte de oxígeno, el metabolismo energético y la síntesis de  ADN. El hierro puede asociarse con proteínas y unirse al oxígeno, transferir  electrones o mediar reacciones catalíticas. En esta revisión se discute los  últimos trabajos en los cuales se involucra el papel del hierro en la patogenia  de muchas enfermedades.</p>     <p ALIGN="justify"><b>El hierro en la vida</b></p>     <p ALIGN="justify">Bajo las condiciones anóxicas primitivas de la tierra, el  FeII era estable y la concentración de este ion en el océano era muy alta (50  &#956;mol/L). En ausencia de oxígeno el cobre (elemento capaz de transferencia  de electrones en las reacciones) existió en forma insoluble (CuI). Esta  abundancia del Fe en el planeta podría explicar la importancia del mismo en el  surgimiento de la vida.</p>     <p ALIGN="justify">Wachtershauser (1990) plantea una hipótesis para el  surgimiento de la vida sobre la tierra llamada la hipótesis del mundo Fe-S.  Cuando el hierro comenzó a disminuir su biodisponibilidad producto de la  generación de oxígeno por las cianobacterias, la vida sobre la tierra cambió  drásticamente. Bajo este nuevo ambiente, la oxidación del CuI a CuII aumentó su  solubilidad y por consiguiente evolucionaron las reacciones biológicas  catalizadas por el cobre. Aquellas formas de vida dependientes exclusivamente  del hierro se extinguieron y las que sobrevivieron desarrollaron mecanismos para  manejar el FeIII y reducirlo a FeII.</p>     <p ALIGN="justify">Sin embargo, estas nuevas formas de vida, ahora tenían que  enfrentar un nuevo reto, y es que bajo este nuevo ambiente cargado de oxígeno  molecular, el ion FeII puede reaccionar con el oxígeno produciendo especies  reactivas del oxígeno (EROs) a través de la secuencia de reacciones Haber-Weiis-Fenton.  Los organismos que desarrollaron estructuras que les permitiera adquirir,  transferir y almacenar este metal sobrevivieron. Es así como se genera una  intrincada red para el manejo de este metal en condiciones en las cuales puede  fácilmente ser oxidado y por lo tanto hacerse no disponible.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p ALIGN="justify">A pesar de las limitaciones que representaba el uso de este  elemento para el mantenimiento de la vida bajo el ambiente aeróbico, son muchas  las ventajas que presenta. Localizado en el medio de la tabla periódica, el Fe  es un metal que existe en diferentes estados de transición que van desde –II  como en el anión Fe(CO)4 2- hasta +VI como en el ión ferrato FeO4 2-.  Bioquímicamente los más relevantes estados de oxidación son el FeII y FeIII.  Aunque FeIV y FeV se encuentran como intermediarios en procesos enzimáticos; el  potencial de la dupla FeIII/FeII (0,77V)2 puede variar por encima de 1V en  respuesta a diferentes ambientes particularmente cuando están influenciados por  ligandos de coordinación que se unen a proteínas. Esta variabilidad en el  potencial redox contribuye significativamente en el rol del Fe como metal  biológico esencial debido a que la transferencia de electrones facilitada por el  mismo es reversible dentro del rango de oxidantes y reductantes biológicos  (+0,82V hasta -0,32V, para O2 y nucleótidos de piridina, respectivamente).</p>     <p ALIGN="justify">Adicional a esto, está bien establecido el rol del hierro en  el transporte de oxígeno y de dióxido de carbono como parte estructural de la  hemoglobina, además el hierro es un cofactor esencial de un número considerable  de proteínas críticas que regulan todos los aspectos de la fisiología celular y  corporal dentro de estas, proteínas involucradas en la respiración mitocondrial  y la producción de energía proteínas, involucradas en la replicación y  reparación del ADN, biosíntesis de proteínas y de lípidos y de proteínas que  forman parte de la maquinaria antioxidante y de detoxificación del organismo  (Wilson y Treeder 2008, Leidgens et al. 2013, Grodick et al. 2014).</p>     <p ALIGN="justify">En los humanos, la mayoría del hierro (2,1 g) está en la  hemoglobina, 600 mg en los macrófagos, aproximadamente 300 mg se encuentran en  la mioglobina del músculo y 1 g es almacenado en el hígado. Los mamíferos no  poseen un mecanismo regulador para la excreción de hierro en el cuerpo; el  balance se mantiene por la fuerte absorción de hierro en el duodeno (Gkouvatsos  et al. 2012).</p>     <p ALIGN="justify"><b>Manejo de hierro por el organismo</b></p>     <p ALIGN="justify">Tomando como modelo los estudios de hierro en mamíferos, se  conoce que la captura de hierro inorgánico proveniente de la dieta, involucra  reducción de FeIII en el lumen intestinal por reductasas férricas (Dcytb,  citocromo b duodenal) y el subsiguiente transporte a través de la membrana  apical del enterocito por el tranportador divalente DMT1. El hierro unido al  grupo hemo y que ingresa por la dieta entra al enterocito por un mecanismo hasta  hoy desconocido y luego dentro, es metabolizado por la oxigenasa HO-1 para  liberar el FeII. El hierro en el enterocito es exportado, a la sangre, a través  de la membrana basolateral por medio de una proteína llamada ferroportina, que  interacciona, en su lado extracelular con otra proteína (hefastina) cuya función  es oxidar el FeII a FeIII; de esa forma se inactiva el Fe para su transporte  plasmático por la proteína transferrina que lo lleva a los tejidos (Steinbicker  y Muckenthaler 2013, <a href="#fig1">Fig. 1</a>).</p>     <p ALIGN="center"> <a name="fig1"> <img border="0" src="/img/fbpe/saber/v27n1/art02fig1.gif" width="415" height="556"></a></p>     
<p ALIGN="justify">El mecanismo para mantener la homeostasis de hierro en una  célula es distinto de la regulación sistémica. Para asegurar el contenido  adecuado de hierro las células de mamíferos regulan su concentración a través de  la captura y exportación del metal (Anderson y Vulpe 2009).</p>     <p ALIGN="justify">El feIII unido a transferrina llega a las células blancos por  interacción con el receptor que se encuentra en la membrana plasmática de las  células blanco (macrófagos, hepatocitos, adipocitos) este complejo (TfFeIIIRTf)  es internalizado por endocitosis formándose un endosoma, en el cual el pH es  disminuido por la actividad de la V-ATPasa facilitándose la liberación del FeIII  del complejo, quién en estas condiciones se reduce a FeIIpor acción de la  metaloreductasa STEAP3 y es exportado del endosoma a través de las proteínas  DMT1 o Nramp2 utilizando el gradiente de protones como la fuerza protomotriz que  maneja su salida. Una vez que el Fe se encuentra en el citosol es incorporado a  proteínas que contienen Fe, transportado a la mitocondria para la biosíntesis de  hemo y de los complejos Fe-S de las proteínas; o también almacenado en complejos  multiméricos de ferritina (Pantopoulos et al. 2012). La ferritina, es una  proteína formada por dos tipos de subunidades (H) y (L). La subunidad H tiene  actividad ferroxidasa y las L-ferritina promueven la nucleación eficiente y  mineralización del Fe. Los niveles de estas dos cadenas de ferritina varían  dependiendo del tipo de tejido; en el corazón prevalece la forma H y en el  hígado la L (Theil 2011). Finalmente, el hierro puede salir de la célula a  través del transportador ferroportina el cual se encuentra asociado con una  ferroreductasa llamada ceruloplasmina la cual se encarga de oxidar nuevamente el  Fe para su transporte por la transferrina en la sangre (<a href="#fig2">Fig. 2</a>).</p>     <p ALIGN="center"> <a name="fig2"> <img border="0" src="/img/fbpe/saber/v27n1/art02fig2.gif" width="363" height="598"></a></p>     
<p ALIGN="justify">Aunque la transferrina plasmática se mantiene 1/3 saturada  del metal y el contenido de Fe en la transferrina es de 0,1% del hierro total en  el cuerpo (3 mg), la concentración del metal en esta proteína es altamente  dinámica. De tal forma que el pool de hierro en la transferrina es mantenido  principalmente por el eflujo de hierro de los macrófagos proveniente de  eritrocitos envejecidos y fagocitados por estas células y en menor grado por el  Fe de la dieta capturado por los enterocitos (<a href="#fig3">Fig. 3</a>). Existen dos tipos de  receptores de transferrina los RTf1 y RTF2; el primero se encuentra en  macrófagos y otros tipos de células y el segundo en los hepatocitos. El hierro  unido a la transferrina interacciona en el hepatocito con el RTf2 y con la  proteína HFE localizadas ambas en la membrana celular del hepatocito y a través  de un proceso de señalización que involucra la ruta SMAD (proteínas homólogas a  las MAD de Drosohila; MAD o Mothers against decantaplegic and SMA o “small body  size”) se regula la producción de la hormona hepcidina (Gkouvatsos et al. 2012).</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p ALIGN="center"> <a name="fig3"> <img border="0" src="/img/fbpe/saber/v27n1/art02fig3.gif" width="510" height="374"></a></p>     
<p ALIGN="justify">Es importante destacar de que existe un mecanismo de  transporte de Fe en el plasma independiente de la transferrina, dentro de este  está el transporte de hemoglobina unida a haptoglobulina y su transporte al  macrófago via el receptor CD173; el otro es el transporte de Hemo por hemopexina  y su reconocimiento y entrada a los macrófagos via el receptor CD91; transporte  de hierro unido a la albúmina, también el Fe se une a sideróforos (pequeñas  moléculas afines a Fe tales como citrato, glutatión) por otro lado, los  cardiomiocitos pueden capturar Fe a través de canales de calcio dependiente de  voltaje tipo L (Tolosano y Altruda 2002, Bao et al. 2010, Devireddy et al. 2010,  Sitar et al. 2013; Fig. 3).</p>     <p ALIGN="justify">La fuerte regulación de la entrada, salida y almacenaje de  hierro es crítica para prevenir la deficiencia de este vital elemento la cual  ocasiona el deterioro de las funciones vitales o para evitar la sobrecarga de  hierro que conlleva a la generación de radicales tóxicos.</p>     <p ALIGN="justify">Control hormonal del hierro</p>     <p ALIGN="justify">El eflujo de Fe desde la célula (enterocitos o macrófagos) al  plasma es crítico para la homeostasis sistémica del metal y es un proceso  regulado por la hormona peptídica hepcidina. Esta hormona es expresada en el  hepatocito como un precursor propéptidico y se secreta en la sangre como un  péptido activo de 25 aminoácidos. Los niveles de hepcidina disminuyen en la  deficiencia de Fe, hipoxia o anemia inducida por flebotomía; de esta forma se  promueve la liberación de hierro desde los macrófagos y su absorción desde el  duodeno (Atanasiu et al. 2007; <a href="#fig4">Fig. 4</a>).</p>     <p ALIGN="center"> <a name="fig4"> <img border="0" src="/img/fbpe/saber/v27n1/art02fig4.gif" width="518" height="540"></a></p>     
<p ALIGN="justify">La expresión de hepcidina está controlada  transcripcionalmente. La inducción dependiente de Fe se realiza mediante el  proceso de señalización de la proteína BMP (del inglés bone morphogenetic  protein). El Fe potencia la expresión de la BMP6 en el hígado y el intestino, la  cual es secretada al plasma y de allí se une a su receptor BMPR localizado en la  superficie del hepatocito generando un proceso de señalización intracelular el  cual involucra la fosforilación de la proteína SMAD1/5/8 y la traslocación del  SMAD4 al núcleo en donde se une al promotor de hepcidina promoviendo su  transcripción (Ganz y Nemeth 2012).</p>     <p ALIGN="justify">Algunos cofactores se han identificado como requerimiento  necesario para la activación de hepcidina dependiente de Fe entre estos: la  proteína hemocromatosis (HFE) la proteína hemojuvelina (HSV), la serin proteasa  unida a membrana llamada matriptasa 2. Mutaciones en la matriptasa 2 están  asociadas con la anemia refractaria de hierro la cual es una enfermedad causada  por sobreexpresión de hepcidina. La interleuquina 6, citoquina inflamatoria  induce la trasncripción de hepcidinavia la señalización STAT3 (signal transducer  and activator of transcription 3; Fung y Nemeth 2013). El papel de la hepcidina  como reguladora de hierro está documentado en experimentos con ratones Knockout  del gen de hepcidina alimentados con dieta rica en hierro en donde se ha  encontrado una sobrecarga de hierro lisosomal que condujo a autofagia y moderada  fibrosis hepática (Lunova et al. 2014).</p>     <p ALIGN="justify"><b>Regulación del hierro dependiente del sistema IRE/ IRP (<i>iron  response element</i>/<i>iron regulatory protein</i> 1)</b></p>     <p ALIGN="justify">El hierro dentro de la célula está manejado por proteínas  regulatorias de Fe llamadas IRP1 y 2, estas son proteínas factores de  transcripción que controlan la expresión de ARNm que codifican proteínas  relacionadas con el metabolismo energético, del hierro y del oxígeno. Las  proteínas IRP 1 y 2 se unen a regiones blancos no traducidas dentro del ARNm de  las proteínas que regulan y controlan su traducción o estabilidad. Proteínas  tales como la H y L ferritina, ALAS2 (sintetasa del ácido aminolevulínico 2),  ferroportina; el factor inducible por hipoxia 2&#945; (HIF-2&#945;) y otras proteínas que  contengan IRE en su extremo 5´ de los elementos de respuestas de su ARNm (UTR)  van a ser inhibidas su traducción por la unión de las proteínas IRP con sus IRE;  mientras que aquellos ARNm de proteínas como el receptor de transferrina (TRF1)  y la proteína transportadora de metales DMT1, que contienen IRE en el extremo 3´  de sus sitios UTR van a ser estabilizados por las proteínas IRP y promovido su  traducción (Wilkinson y Pantopoulos 2013).</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p ALIGN="justify">La proteína IRP1 tiene una función dual de aconitasa y de  factor regulador de la transcripción, presenta un centro Fe/S. En cuanto a la  IRP2 no tiene función aconitasa ni centro Fe/S pero es sensible a la degradación  por una ligasa ubiquitasa sensible a Fe (FBXL5) que contiene un centro Fe/S (Lill  et al. 2006, Zhang et al. 2014).</p>     <p ALIGN="justify">La disminución de Fe intracelular hace que la IRP1 y la  proteína FBXL5 pierdan sus centros Fe/S; esto activa a la IRP1 como factor de  transcripción y desestabiliza a la proteína FBXL5 haciéndola sensible a la  degradación; como consecuencia de esto, la IRP2 se estabiliza. La unión de  IRP1/2 con IREs promueve la síntesis del receptor de transferrina(RTf) y de la  DMT1,estas adaptaciones permiten aumentar la captura de Fe intracelular. Debido  a que se inhibe la transcripción del ARNm de ferritina y ferroportina se evita  el almacenaje del escaso hierro dentro de la ferritina y su salida de la célula  a través de la ferroportina, como resultado de esto, se aumenta la concentración  celular de Fe.</p>     <p ALIGN="justify">En células con alto contenido de Fe, las proteínas IRP no  están disponibles para unirse a sus IRE en los respectivos ARNm de las proteínas  que regulan, lo que conlleva a la degradación del ARNm del RTf y de la proteína  DMT1 disminuyendo así la captura de hierro por la célula, al mismo tiempo, al no  estar presentes las IRP se estabiliza el ARNm de ferritina aumentando el  almacenamiento de Fe intracelular (Wilkinson y Pantopoulos 2014).</p>     <p ALIGN="justify">Estudios utilizando ratones deficientes completamente o en  tejidos localizados de IRP1 y/o 2 han permitido asignar nuevas funciones  fisiológicas a estas proteínas en el contexto de la homeostasis de hierro. Se ha  encontrado que IRP1 es un regulador clave de la eritropoyesis y de la absorción  de hierro a través del control de la traducción del factor (HIF2&#945;). Mientras que  el IRP2 parece dominar el control de la captura de hierro y la biosíntesis de  hemo en las células progenitoras eritroideas por la regulación de los ARNm de  RTf y de ALAS2. Ratones Irp1&#8722;/&#8722; desarrollan policitemia e hipertensión pulmonar  mientras que ratones Irp2&#8722;/&#8722; presentan anemia microcítica, sobrecarga de hierro  en el intestino y en el hígado y defectos neurológicos. Disrupción combinada de  ambos factores es incompatible con la vida (Cooperman et al. 2005, Anderson et  al. 2013, Ghosh et al. 2013).</p>     <p ALIGN="justify">Estos resultados en ratones sugieren una función predominante  de la proteína IRP2 en el sistema nervioso y en el eritropoyético y de la IRP1  en dirigir el balance entre la homeostasis del hierro corporal y la  eritropoyesis, además de un rol crítico en los sistemas cardiovasculares y  pulmonar (De-Liang et al. 2014). La homeostasis de estos factores que controlan  y son controlados no solo por el Fe sino por NO (oxido nítrico) y H2O2 (peróxido  de hidrógeno) permite entender la relación entre la inflamación, la respuesta  hipóxica y el metabolismo del Fe.</p>     <p ALIGN="justify"><b>Hierro mitocondrial</b></p>     <p ALIGN="justify">Una parte importante del hierro intracelular en las células  aeróbicas se encuentra en la mitocondria. La mitocondria es el organelo motor de  la célula aeróbica, que juega un rol central en el metabolismo de Fe porque está  involucrado en la biosíntesis del grupo Hemo y en el ensamblaje de los centros  Fe-S de muchas proteínas. En la mitocondria se realiza el proceso de respiración  celular (Cheng y Ristow 2013), se encuentran las rutas de señalización de muerte  celular y de autofagia (Hammerman et al. 2004, Renault y Chipuk 2013). Muchas de  las enzimas y proteínas tanto del ciclo de ácido cítrico como de la cadena  transportadora de electrones son sensibles al cambio en el estado redox. Las  proteínas de la cadena transportadora de electrones tienen núcleos Fe-S y grupos  Hemo. Algunas enzimas mitocondriales solubles también requieren de Fe; Hemo es  el cofactor de la sulfito oxidasa, importante en el metabolismo de los  aminoácidos que contienen azufre. La aconitasa, enzima del ciclo del ácido  cítrico tiene un centro 4Fe-4S (Sheftel et al. 2010, Ye y Rouault 2010).</p>     <p ALIGN="justify">Dentro de la mitocondria el hierro es secuestrado en la  ferritina mitocondrial la cual limita el hierro para la biosíntesis de hemo y de  los cluster Fe-S). Células no eritroides necesitan hemo para incorporarlo a  hemoproteínas tales como los citocromos, pero el tejido eritroide tiene una alta  demanda de hemo. La biosíntesis de hemo está fuertemente regulada por muchos  factores dentro de estos la disponibilidad de Fe y los niveles de oxígeno (Ajioka  et al. 2006).</p>     <p ALIGN="justify">La síntesis de hemo está regulada por la disponibilidad de  los centros Fe-S, es así que se ha encontrado que defectos en el ensamblaje de  los centros Fe-S se asocian con sobrecarga mitocondrial de hierro y desórdenes  sanguíneos (Rouault y Tong 2008, Lill 2009). Como ocurre en la ataxia de  Friedreich, enfermedad neurodegenerativa en la cual existe una mutación en la  proteína mitocondrial frataxina involucrada en la síntesis de los complejos Fe-S  (Rotig et al. 1997. Los centros Fe-S pueden controlar directamente la síntesis  de hemo regulando la actividad de la proteína regulatoria de hierro (IRP1) la  cual actúa sobre la expresión de ALAS2, enzima limitante de la síntesis de hemo  en los eritroblastos (Hentze et al. 2004). Cuando los niveles de los centros  Fe-S son bajos, IRP1 se asocia con su elemento regulatorio de hierro (IRE) en la  región no traducida 5&#8242; (UTR) del RNAm de la ALAS2, bloqueando su traducción y la  síntesis de hemo.</p>     <p ALIGN="justify"><b>El papel del hierro en la inflamación y la infección</b></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p ALIGN="justify">El hierro activo redox juega un papel clave en el daño  inducido por EROs en los tejidos y en los proceso inflamatorios, dado al papel  de este metal en la respuesta a la hipoxia, al estrés oxidativo, a la  proliferación y al metabolismo celular (Johnson et al. 2012).</p>     <p ALIGN="justify">El mayor ejemplo que permite visualizar la relación entre  hierro e inflamación es la anemia de inflamación crónica, la cual se ha  convertido en la causa más frecuenta de anemia en el mundo y que se relaciona  con enfermedades inflamatorias crónicas tales como desordenes autoinmunes,  cáncer, obesidad e infecciones crónicas y es común en pacientes sometidos a  diálisis (Weiss y Goodnough 2005).</p>     <p ALIGN="justify">La fisiopatología subyacente implicada en la anemia de la  inflamación crónica se puede resumir en tres aspectos: (i) la retención de  hierro en el sistema monocito/macrófago, (ii) bloqueo de la formación y  actividad de la hormona eritropoyetina (Epo), y (iii) alteración de la  proliferación y diferenciación de células progenitoras eritroides (Weiss y  Schett 2013). Todas las rutas que conllevan a esa patofisiología están  controladas por señales inflamatorias, siendo el sistema fagocito/ mononuclear  el centro de tales alteraciones.</p>     <p ALIGN="justify">Ya se ha discutido el papel central que juega el macrófago en  el mantenimiento del aporte de hierro para la eritropoyesis y para otras  funciones fisiológicas (provee el 95% de las necesidades diarias del metal;  Hentze et al. 2010, Pantopoulos et al. 2012). Durante la inflamación, la  generación de citoquinas inflamatorias y de proteínas de fase aguda interfieren  con el aporte de Fe por el macrófago, en parte a través de su influencia sobre  el regulador hormonal de hierro, la hepcidina lo que trae como consecuencia la  acumulación de hierro en la ferritina de los macrófagos y la disminución de  hierro disponible para la eritropoyesis (Thomas y Thomas 2005; <a href="#fig5">Fig. 5</a>).</p>     <p ALIGN="center"> <a name="fig5"> <img border="0" src="/img/fbpe/saber/v27n1/art02fig5.gif" width="368" height="540"></a></p>     
<p ALIGN="justify">En el caso de una infección, enfermedad autoimmune o cáncer,  las células inmunes activadas producen citoquinas inflamatorias tales como la  interleuquinas IL- 1, IL-6, o IL-22 que inducen la formación de hepcidina (Vecchi  et al. 2009, Armitage et al. 2011). Lo cual reduce la absorción de hierro de la  dieta ya que la hepcidina reduce la expresión de ferroportina de los enterocitos  y de los macrófagos reduciéndose el hierro circulatorio. Ese mecanismo es una  estrategia de defensa del organismo para reducir el hierro disponible para que  sea utilizado por el organismo invasor para su proliferación.</p>     <p ALIGN="justify">En resumen, La pérdida de la homeostasis de hierro se  relaciona con los procesos inflamatorios, la inmunidad y ambos con la disfunción  mitocondrial. Enfermedades tan diversas como la diabetes, enfermedades  cardiovasculares y desórdenes neurodegenerativos están asociados con la pérdida  de la homeostasis de hierro y todos son procesos que generan inflamación crónica  y estrés oxidativo.</p>     <p ALIGN="justify"><b>Hierro y obesidad</b></p>     <p ALIGN="justify">La obesidad y el sobrepeso se han convertido en una pandemia  mundial y se asocian con el desarrollo de la diabetes mellitus tipo II, las  enfermedades cardiovasculares, enfermedad del hígado graso, desordenes  neurodegenerativos y respiratorios y desarrollo del cáncer.</p>     <p ALIGN="justify">Desde que fue identificada la leptina, hormona con potente  efecto anoréxico secretada por el tejido adiposo, se redefinió este tejido como  un órgano endocrino (Zhang et al. 1994). Se han identificados otras adipoquinas  reguladoras de los lípidos sistémicos y de la homeostasis de la glucosa llevando  a una red de señalización de este tejido con órganos metabólicos como el hígado,  músculo y páncreas, así como el sistema nervioso central. Cuando se rompe el  equilibrio entre las rutas de señalización dirigidas por estas adipoquinas se  daña la comunicación entre los órganos y por consiguiente se generan  anormalidades metabólicas en los órganos involucrados (Trujillo y Scherer 2006,  Rosen y Spiegelman 2006, Antuna-Puente et al. 2008).</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p ALIGN="justify">Algunas de las citoquinas proinflamatorias secretadas por el  tejido adiposo son la IL6 y FNT&#945; con esta última citoquina se demostró una  relación entre la obesidad y la inducción de la resistencia a la insulina, este  hallazgo permitió hacer una asociación entre obesidad e inflamación y permitió  definir el concepto de inflamación metabólica (Hotamisligil et al. 1993,  Hotamisligil 2006, Cao 2014).</p>     <p ALIGN="justify">Por otro lado, existen evidencias que la obesidad induce  infiltración de macrófagos en el tejido adiposo lo cual también puede explicar  la fuente de citoquinas bajo esta condición y la relación entre sistema inmune y  adipocitos en un órgano metabólico (Exley et al. 2014). Los macrófagos  residentes en el tejido adiposo son de dos tipos uno que secreta citoquinas  proinflamatorias (M1) tales como FNT&#945; y IL-6, iNOS y ROS; y el otro (M2) que  produce receptores antagonistas de IL-10 y IL-1 y arginasa-1 (Gordon 2003). La  obesidad induce un cambio en este subtipo de células a favor de los M1  conduciendo al aumento de las producción de citoquinas proinflamatorias y de  EROs (Lumeng et al. 2007).</p>     <p ALIGN="justify">Adicionalmente, se ha demostrado una cerrada interacción  física y de señalización celular entre células metabólicas e inmunes en todos  los órganos metabólicos de sujetos obesos lo que indica que la inflamación  metabólica es un rasgo universal y es la base patológica de la disfunción  inducida por la obesidad. Por otro lado, la expansión del tejido adiposo en el  desarrollo de la obesidad puede causar hipoxia lo que induce una angiogénesis  compensatoria; como consecuencia de esto, los macrófagos incrementan en el sitio  de angiogénesis para facilitar la vascularización y para remover las células  apoptóticas (Cinti et al. 2005, Strissel et al. 2007, Pang et al. 2008). Un  proceso similar se ha demostrado en la generación del hígado graso donde las  células de Kupffer secretan FNT-a eIL-6 para regenerarlo (Abshagen et al. 2007).</p>     <p ALIGN="justify">Mientras que la acumulación de evidencias apoyan un efecto  negativo global de la inflamación por obesidad en el metabolismo energético,  debe tenerse en cuenta que la inflamación metabólica inicialmente puede ser un  mecanismo de defensa asociada con la expansión o reparación del tejido adiposo  necesaria para que el cuerpo se adapte al exceso de energía y para mantener la  homeostasis metabólica (Cani et al. 2007, McGuinness 2013.</p>     <p ALIGN="justify">El proceso inflamatorio crónico inducido por la obesidad  incrementa la producción de hepcidina por el hígado y en el tejido adiposo vía  la IL-6 (Gotardo et al. 2013), lo cual disminuye la disponibilidad de hierro  sistémico por su secuestro en el macrófago y en otras células que incluyen el  hepatocito, el adipocito y células beta del páncreas y la disminución de la  absorción del metal en la dieta por el enterocito, conduciendo a la anemia por  la inflamación proceso que genera estrés oxidativo conduciendo a daño en los  órganos involucrados.</p>     <p ALIGN="justify">Por otro lado, se ha demostrado que dietas con alta  sobrecarga de hierro conllevan a la disminución de la adiponectina, hormona  relacionada con la sensibilidad a la insulina y con la regulación de hierro en  el adipocito, el empleo de los niveles de hierro para regular esta hormona  sugiere un rol importante de los adipocitos en la coordinación de la respuesta  metabólica general del organismo a la disponibilidad de hierro (Scott et al.  2012).</p>     <p ALIGN="justify">La expresión por parte de los adipocitos de proteínas  relacionadas con el metabolismo del hierro tales como la ferroportina, HFE, RTf2  y la hepcidina indican un papel importante del hierro en el metabolismo de los  lípidos, en la biología de los adipocitos y en el desarrollo de la obesidad (Simcox  y McClain 2013).</p>     <p ALIGN="justify"><b>Perspectivas</b></p>     <p ALIGN="justify">En la última década se ha avanzado mucho en el conocimiento  de las moléculas involucradas en la homeostasis del hierro y de sus  implicaciones en muchas patologías, caso particular es la hormona hepcidina; se  están desarrollando compuestos agonistas (para tratar enfermedades de sobrecarga  de hierro como la hemacromatosis y las talasemias) o antagonistas de esta  hormona (para tratar anemia de la inflamación). También se están desarrollando  drogas que interfieran con la producción de citoquinas inflamatorias las cuales  activan las rutas de señalización para la producción de hepcidina (Fung y Nemeht  2013).</p>     <p ALIGN="justify">Por otro lado, se ha propuesto que el aumento en la  biodisponibilidad de hierro como resultado de la amplia fortificación de  alimentos a nivel mundial ha contribuido con la epidemia de obesidad, (Singani y  Dhìo 2013). Se hace necesario estudios que aporten más evidencias para apoyar  esta hipótesis y así tomar decisiones que permitan controlar la suplementación  de hierro en los alimentos de la población en general y solo considerarse en  poblaciones que así lo requieran</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p ALIGN="justify">Por último, sería bien importante indagar sobre el impacto  epigenético de la nutrición maternal con hierro en el estado metabólico de su  progenie. La captura de hierro maternal puede impactar la programación  metabólica de su descendencia definiendo el fenotipo dependiendo del periodo de  alteración del estatus de hierro y la dirección del cambio (alto o bajo hierro).</p>     <p ALIGN="justify"><b>REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS</b></p>     <!-- ref --><p ALIGN="justify">1. Abshagen K, Eipel C, Kalff Jc, Menger MD, Vollmar B. 2007. Loss of NF-kappa B activation in Kupffer cell-depleted mice impairs liver  regeneration after partial hepatectomy. Am. J. Physiol. Gastrointest. Liver  Physiol. 292(6):G1570-G1577.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=3245545&pid=S1315-0162201500010000200001&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p ALIGN="justify">2. Agarwal R. 2007. Non hematological benefits of iron. Am.  J. Nephrol. 27(6):565-571.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=3245546&pid=S1315-0162201500010000200002&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p ALIGN="justify">3. Ajioka RS, Phillips jd, kushner JP. 2006. Biosynthesis of  heme in mammals. Biochim. Biophys. Acta. 1763(7):723-736.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=3245547&pid=S1315-0162201500010000200003&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p ALIGN="justify">4. Allison mb, Myers mg Jr. 2014. 20 Years of Leptin:  Connecting leptin signaling to biological function J. Endocrinol.  223(1):T25-T35.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=3245548&pid=S1315-0162201500010000200004&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p ALIGN="justify">5. Anderson <span style="text-transform: uppercase">gj</span>, Vulpe CD. 2009. Mammalian iron transport. Cell.  Mol. Life Sci. 66(20):3241-3261.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=3245549&pid=S1315-0162201500010000200005&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p ALIGN="justify">6. Anderson SA, Nizzi CP, Chang YI, Deck KM,  Schmidt PJ, Galy B, Damnernsawad A, Broman AT, Kendziorski C, Hentze MW, Fleming  MD, Zhang J, Eisenstein RS. 2013. The IRP1-HIF-2&#945; axis coordinates iron and  oxygen sensing with erythropoiesis and iron absorption. Cell Metab.  17(2):282-290.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=3245550&pid=S1315-0162201500010000200006&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p ALIGN="justify">7. Antuna-Puente B, Feve B, Fellahi S, Bastard JP. 2008. Adipokines:  the missing link between insulin resistance and obesity. Diabetes Metab.  34(1):2- 11.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=3245551&pid=S1315-0162201500010000200007&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><p ALIGN="justify">8. Armitage Ae, Eddowes La, Gileadi U, Cole S, Spottiswoode N,  Selvakumar Ta, Ho Lp, Townsend Ar, Drakesmith H. 2011. Hepcidin regulation by  innate immune and infectious stimuli. Blood. 118(15):4129-4139.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><p ALIGN="justify">9. Atanasiu V,  Manolescu B, Stoian I. 2007. Hepcidincentral regulator of iron metabolism. Eur.  J. Haematol. 78(1):1-10.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=3245553&pid=S1315-0162201500010000200008&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><p ALIGN="justify">10. Bao G, Clifton M, Hoette TM, Mori K, Deng SX, Qiu A,  Viltard M, Williams D, Paragas N, Leete T, Kulkarni R, Li X, Lee B, Kalandadze  A, Ratner Aj, Pizarro Jc, Schmidt-Ott Km, Landry Dw, Raymond Kn, Strong Rk,  Barasch J. 2010. Iron traffics in circulation bound to a siderocalin (Ngal)-catechol  complex. Nat. Chem. Biol. 6(8):602-609.</p>     <p ALIGN="justify">11. Brownlie T, Utermohlen V, Hinton, Haas  JD. 2004 Tissue iron deficiency without anemia impairs adaptation in endurance  capacity after aerobic training in previously untrained women. Am. J. Clin. Nutr.  79(3):437-443.</p>     <p ALIGN="justify">12. Cadiou H, Mcnaughton Pa. 2010. Avian magnetitebased  magnetoreception: a physiologist's perspective. J. R. Soc. Interface.  7:(2):S193-205.</p>     <p ALIGN="justify">13. Cani Pd, Amar J, Iglesias Ma, Poggi M, Knauf C, Bastelica D,  Neyrinck Am, Fava F, Tuohy Km, Chabo C, Waget A, Delmée E, Cousin B, Sulpice T,  Chamontin B, Ferrières J, Tanti Jf, Gibson Gr, Casteilla L, Delzenne Nm, Alessi  Mc, Burcelin R. 2007. Metabolic endotoxemia initiates obesity and insulin  resistance. Diabetes. 56(7):1761-1772.</p>     <!-- ref --><p ALIGN="justify">14. Cao H. 2014. Adipocytokines in Obesity and Metabolic Disease.  J. Endocrinol. 220(2):T47-T59.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=3245558&pid=S1315-0162201500010000200009&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p ALIGN="justify">15. Cheng Z, Ristow M. 2013. Mitochondria and  metabolic homeostasis. Antioxid. Redox Signal. 19(3):240- 242.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=3245559&pid=S1315-0162201500010000200010&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><p ALIGN="justify">16. Cinti S, Mitchell  G, Barbatelli G, Murano I, Ceresi E, Faloia E, Wang S, Fortier M, Greenberg As,  Obin MS. 2005. Adipocyte death defines macrophage localization and function in  adipose tissue of obese mice and humans. J. Lipid Res. 46(11):2347-2355.</p>     <p ALIGN="justify">17. Cooperman Ss, Meyron-Holtz Eg, Olivierre-Wilson H, Ghosh Mc, Mcconnell Jp,  Rouault Ta. 2005. Microcytic anemia,erythropoitic protoporphyria and  neurodegeneration in mice with targeted deletion of iron regulatory protein 2.  Blood. 106(3):1084-1091.</p>     <p ALIGN="justify">18. De-Liang Z, Ghosh Mc, Rouault TA. 2014. The  physiological functions of iron regulatory proteins in iron homeostasis an  update. Front. Pharmacol. 5(1):124-136.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p ALIGN="justify">19. Devireddy Lr, Hart Do, Goetz Dh, Green  MR. 2010. A mammalian siderophore synthesized by an enzyme with a bacterial  homolog involved in enterobactin production. Cell. 141(6):1006-1017.</p>     <p ALIGN="justify">20. Exley M,  Hand Le, O'shea D, Lynch L. 2014. The interplay between the immune system and  adipose in obesity. J. Endocrinol; 223(2):R41-48. Fung E, Nemeth E. 2013.  Manipulation of the hepcidin pathway for therapeutic purposes. Haematologica.  98(11):1667-1676.</p>     <p ALIGN="justify">21. Ganz T, Nemeth E. 2012. Hepcidin and iron homeostasis.  Biochim. Biophys. Acta. 1823(9):1434-1443.</p>     <p ALIGN="justify">22. Ghosh Mc, Zhang Dl, Jeong Sy, Kovtunovych G, Ollivierre-Wilson  H, Noguchi A, Tu T, Senecal T, Robinson G, Crooks Dr, Tong Wh, Ramaswamy K,  Singh A, Graham Bb, Tuder Rm, Yu Zx, Eckhaus M, Lee J, Springer Da, Rouault Ta.  2013. Deletion of iron regulatory protein1causes polycythemia and pulmonary  hypertension in mice through translational depression of HIF2alpha. Cell Metab.  17(2):271- 281.</p>     <p ALIGN="justify">23. Gkouvatsos K, Papanikolaou G, Pantopoulos K. 2012. Regulation  of iron transport and the role of transferrin. Biochim. Biophys. Acta.  1820(3):88- 202. Gordon S. 2003. Alternative activation of macrophages. Nat.  Rev. Immunol. 3(1):23-35.</p>     <p ALIGN="justify">24. Gotardo Ém, Dos Santos An, Miyashiro Ra, Gambero S,  Rocha T, Ribeiro Ml, Gambero A. 2013. Mice that are fed a high-fat diet display  increased hepcidin expression in adipose tissue. J. Nutr. Sci. Vitaminol.  59(5):454-461.</p>     <p ALIGN="justify">25. Grodick Ma, Segal Hm, Zwang Tj, Barton JK. 2014. DNA-mediated  signaling by proteins with 4Fe-4S clusters is necessary for genomic integrity.  J. Am. Chem. Soc. 136(17):6470-6478.</p>     <p ALIGN="justify">26. Hammerman Ps, Fox Cj, Thompson CB. 2004.  Beginnings of a signal transduction pathway for bioenergetic control of cell  survival. Trends Biochem. Sci. 29(11):586-592.</p>     <p ALIGN="justify">27. Hentze Mw, Muckenthaler Mu,  Andrews NC. 2004. Balancing acts: molecular control of mammalian iron metabolism.  Cell. 117(3):285-297.</p>     <p ALIGN="justify">28. Hentze Mw, Muckenthaler Mu, Galy B, Camaschella C. 2010.  Two to tango: regulation of mammalian iron metabolism. Cell. 142(1):24-38.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p ALIGN="justify">29.  Holland Ra, Kirschvink Jl, Doak Tg, Wikelski M. 2008. Bats use magnetite to  detect the earth's magnetic field. Plos ONE. 3(2):e1676-1681.</p>     <p ALIGN="justify">30. Hotamisligil GS.  2006. Inflammation and metabolic disorders. Nature. 444:860-867.</p>     <p ALIGN="justify">31. Hotamisligil  Gs, Shargill Ns, Spiegelman BM.1993. Adipose expression of tumor necrosis  factoralpha: direct role in obesity-linked insulin resistance. Science.  259(5091):87-91.</p>     <p ALIGN="justify">32. Johnson Ee, Wessling-Resnick M. 2012. Iron metabolism and the  innate immune response to infection. Microbes Infect. 14(3):207-216.</p>     <p ALIGN="justify">33. Leidgens S, Bullough Kz, Shi H, Li F, Shakoury-Elizeh M, Yabe T, Subramanian P, Hsu E, Natarajan N, Nandal A,  Stemmler Tl, Philpott CC. 2013. Each member of the poly-r(C)-binding protein 1 (PCBP)  family exhibits iron chaperone activity toward ferritin. J. Biol. Chem. J.  288(24):17791- 17802.</p>     <p ALIGN="justify">34. Lill R. 2009. Function and biogenesis of iron-sulphur  proteins. Nature. 460(7257):831-838.</p>     <p ALIGN="justify">35. Lill R, Rafaldutkiewicz H, Elsässer P,  Hausmann A, Netz D, Pierik Aj, Stehling O, Urzica E, Mühlenhoff U. 2006.  Mechanisms of iron–sulfur protein maturation in mitochondria, cytosol and  nucleus of eukaryotes. Biochim. Biophys. Acta. 1763(7):652-667.</p>     <p ALIGN="justify">36. Linder MC. 2013.  Mobilization of stored iron in mammals: a review. Nutrients. 5(10):4022-4050.</p>     <p ALIGN="justify">37. Lumeng Cn, Bodzin Jl, Saltiel AR. 2007. Obesity induces a phenotypic switch in  adipose tissue macrophage polarization. J. Clin. Invest. 117(1):175-184.</p>     <p ALIGN="justify">38. Lunova  M, Goehring C, Kuscuoglu D, Mueller K, Chen Y, Walther P, Leidgens S, Bullough  Kz, Shi H, Li F, Shakoury-Elizeh M, Yabe T, Subramanian P, Hsu E, Natarajan N,  Nandal A, Stemmler Tl, Philpott CC. 2014. Each member of the polyr( C)-binding  protein 1 (PCBP) family exhibits iron chaperone activity toward ferritin. J.  Biol. Chem. J. 288(24):17791-17802.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p ALIGN="justify">39. Mcfadden J. 2007. Conscious Electromagnetic  Field Theory. NeuroQuantology. 5(3):262-270. Nairz M, Haschka D, Demetz E, Weiss  G. 2014. Iron at the interface of immunity and infection. Front Pharmacol.  16(5):152-162.</p>     <p ALIGN="justify">40. Pang C, Gao Z, Yin J, Zhang J, Jia W, Ye J. 2008. Macrophage  infiltration into adipose tissue may promote angiogenesis for adipose tissue  remodeling in obesity. Am. J. Physiol. Endocrinol. Metab. 295(2):E313-E322.</p>     <p ALIGN="justify">41. Pantopoulos K, Porwal Sk, Tartakoff A, Devireddy L. 2012. Mechanisms of  mammalian iron homeostasis. Biochemistry. 51(29):5705-5724. Patterson Aj, Brown  Wj, Powers Jr, Roberts DC. 2000. Iron deficiency, general health and fatigue: results  from the Australian Longitudinal Study on Women's Health. Qual. Life Res.  9(5):491-497. </p>     <p ALIGN="justify">42. Pop&#322;awska-Domaszewicz K, Florczak-Wyspia&#324;ska J, Kozubsk W. 2014.  Update on neurodegeneration with brain iron accumulation Neurol. Neurochir. Pol.  48(3):206-212.</p>     <p ALIGN="justify">43. Renault Tt, Chipuk JE. 2013. Inter-organellar communication  with mitochondria regulates both the intrinsic and extrinsic pathways of  apoptosis. Commun. Integr. Biol. 6(2):e22872.</p>     <p ALIGN="justify">44. Rosen Ed, Spiegelman Bm. 2006.  Adipocytes as regulators of energy balance and glucose homeostasis. Nature.  444(7121):847-853. Rouault Ta, Tong WH. 2008. Iron-sulfur cluster biogenesis and  human disease. Trends Genet. 24(8):398-407.</p>     <p ALIGN="justify">45. Sangani Rg, Ghio AJ. 2013. Nutrients.  Iron, human growth, and the global epidemic of obesity. Nutrients.  5(10):4231-4249</p>     <p ALIGN="justify">46. Scott Js, Gao Y, Simcox Ja, Huang J, Thorup D, Jones D, Cooksey  Rc, Gabrielsen D, Adams Td, Hunt Sc, Hopkins Pn, Cefalu Wt, Mcclain DA. 2012.  Adipocyte iron regulates adiponectin and insulin sensitivity. J. Clin. Invest.  122(10):3529-3540.</p>     <p ALIGN="justify">47. Sheftel A, Stehling O, Lill R. 2010. Iron-sulfur proteins in  health and disease. Trends Endocrinol. Metab. 21(5):302-314.</p>     <p ALIGN="justify">48. Simcox Ja, Mcclain  DA. 2013. Iron and diabetes risk. Cell Metab. 17(3):329-341.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p ALIGN="justify">49. Sitar Me, Aydin S,  Cakatay U. 2013. Human serum albumin and its relation with oxidative stress.  Clin. Lab. 59(9-10):945-952.</p>     <p ALIGN="justify">50. Steinbicker Au, Umuckenthaler M. 2013. Out of  Balance-Systemic Iron Homeostasis in Iron- Related Disorders. Nutrients.  5(8):3034-3061.</p>     <p ALIGN="justify">51. Strissel Kj, Stancheva Z, Miyoshi H, Perfield Nd, Defuria J,  Jick Z, Greenberg As, Obin MS. 2007. Adipocyte death, adipose tissue remodeling,  and obesity complications. Diabetes. 56(12):2910- 2918.</p>     <p ALIGN="justify">52. Theil EC. 2011. Ferritin protein nanocages use ion channels,  catalytic sites, and nucleation channels to manage iron/oxygen chemistry. Curr.  Opin. Chem. Biol. 15(2):304-311.</p>     <p ALIGN="justify">53. Thomas C, Thomas L. 2005. Anemia of chronic  disease: pathophysiology and laboratory diagnosis. Lab. Hematol. 11(1):14-23.  Tolosano E, Altruda F. 2002. Hemopexin: structure, function, and regulation. DNA  Cell Biol. 21(4):297-306.</p>     <p ALIGN="justify">54. Trujillo Me, Scherer PE. 2006. Adipose tissue-derived  factors: impact on health and disease. Endocr. Rev. 27(7):762-778.</p>     <p ALIGN="justify">55. Vecchi C,  Montosi G, Zhang K, Lamberti I, Duncan Sa, Kaufman Rj, Pietrangelo A. 2009. ER  stress controls iron metabolism through induction of hepcidin. Science.  325(5942):877-880.</p>     <p ALIGN="justify">56. Wachtershauser G. 1990. Evolution of the first metabolic  cycles (chemoautotrophy/reductive citric acid cycle/origin of life/pyrite). Proc.  Natl. Acad. Sci. USA. 87(1):200-204.</p>     <p ALIGN="justify">57. Weisberg Sp, Mccann D, Desai M, Rosenbaum  M, Leibel Rl, Ferrante Aw Jr. 2003. Obesity is associated with macrophage  accumulation in adipose tissue. J. Clin. Invest. 112(12):1796-1808.</p>     <p ALIGN="justify">58. Weiss G, Goodnough LT. 2005. Anemia of chronic disease. N. Engl. J. Med.  352(1):1011-1023. Weiss G, Schett G. 2013. Anaemia in inflammatory rheumatic  diseases. Nat. Rev. Rheumatol. 9(4):205-215.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p ALIGN="justify">59. Wilkinson N, Pantopoulos K. 2013.  IRP1 regulates erythropoiesis and systemic iron homeostasis by controlling HIF2&#945;  mRNA translation. Blood. 122(9):1658-1668.</p>     <p ALIGN="justify">60. Wilkinson N, Pantopoulos K. 2014. The  IRP/IRE system in vivo: insights from mouse models Front. Pharmacol.  5(1):176-183.</p>     <p ALIGN="justify">61. Wilson Mt, Reeder BJ. 2008. Oxygen-binding haemproteins. Exp.  Physiol. 93(1):128-132.</p>     <p ALIGN="justify">62. Wiltschko W, Wiltschko R. 2005. Magnetic orientation and  magnetoreception in birds and other animals. J. Comp. Physiol. A. Neuroethol.  Sens. Neural. Behav. Physiol. 191(8):675-693.</p>     <p ALIGN="justify">63. Xu H, Barnes Gt, Yang Q, Tan G, Yang D, Chou Cj, Sole J,  Nichols A, Ross Js, Tartaglia La, Chen H. 2003. Chronic inflammation in fat  plays a crucial role in the development of obesity-related insulin resistance.  J. Clin. Invest. 112(12):1821- 1830.</p>     <p ALIGN="justify">64. Ye H, Rouault TA. 2010. Human iron-sulfur cluster assembly,  cellular iron homeostasis, and disease. Biochemistry. 49(24):4945-4956.</p>     <p ALIGN="justify">65. Ye J, Mcguinness OP. 2013. Inflammation during obesity is not  all bad: evidence from animal and human studies. Am. J. Physiol. Endocrinol.  Metab. 304(5):E466-477.</p>     <p ALIGN="justify">66. Zhang Dl, Ghosh Mc, Rouault TA. 2014. The physiological  functions of iron regulatory proteins in iron homeostasis -an update. Front.  Pharmacol. 5(1):124-132.</p>     <p ALIGN="justify">67. Zhang Y, Proenca R, Maffei M, Barone M, Leopold L, Friedman  JM. 1994. Positional cloning of the mouse obese gene and its human homologue.  Nature. 372(6505):425-432.</p> </font>       ]]></body>
<back>
<ref-list>
<ref id="B1">
<label>1</label><nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Abshagen]]></surname>
<given-names><![CDATA[K]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Eipel]]></surname>
<given-names><![CDATA[C]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Kalff]]></surname>
<given-names><![CDATA[Jc]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Menger]]></surname>
<given-names><![CDATA[MD]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Vollmar]]></surname>
<given-names><![CDATA[B]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[Loss of NF-kappa B activation in Kupffer cell-depleted mice impairs liver regeneration after partial hepatectomy]]></article-title>
<source><![CDATA[Am. J. Physiol. Gastrointest. Liver Physiol.]]></source>
<year>2007</year>
<volume>292</volume>
<numero>6</numero>
<issue>6</issue>
<page-range>G1570-G1577</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B2">
<label>2</label><nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Agarwal]]></surname>
<given-names><![CDATA[R]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[Non hematological benefits of iron]]></article-title>
<source><![CDATA[Am. J. Nephrol.]]></source>
<year>2007</year>
<volume>27</volume>
<numero>6</numero>
<issue>6</issue>
<page-range>565-571</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B3">
<label>3</label><nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Ajioka]]></surname>
<given-names><![CDATA[RS]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Phillips]]></surname>
<given-names><![CDATA[jd]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[kushner]]></surname>
<given-names><![CDATA[JP]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[Biosynthesis of heme in mammals]]></article-title>
<source><![CDATA[Biochim. Biophys. Acta.]]></source>
<year>2006</year>
<volume>1763</volume>
<numero>7</numero>
<issue>7</issue>
<page-range>723-736</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B4">
<label>4</label><nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Allison]]></surname>
<given-names><![CDATA[mb]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Myers]]></surname>
<given-names><![CDATA[mg Jr]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[20 Years of Leptin: Connecting leptin signaling to biological function J]]></article-title>
<source><![CDATA[Endocrinol.]]></source>
<year>2014</year>
<volume>223</volume>
<numero>1</numero>
<issue>1</issue>
<page-range>T25-T35</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B5">
<label>5</label><nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Anderson]]></surname>
<given-names><![CDATA[gj]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Vulpe]]></surname>
<given-names><![CDATA[CD]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[Mammalian iron transport]]></article-title>
<source><![CDATA[Cell. Mol. Life Sci.]]></source>
<year>2009</year>
<volume>66</volume>
<numero>20</numero>
<issue>20</issue>
<page-range>3241-3261</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B6">
<label>6</label><nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Anderson]]></surname>
<given-names><![CDATA[SA]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Nizzi]]></surname>
<given-names><![CDATA[CP]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Chang]]></surname>
<given-names><![CDATA[YI]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Deck]]></surname>
<given-names><![CDATA[KM]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Schmidt]]></surname>
<given-names><![CDATA[PJ]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Galy]]></surname>
<given-names><![CDATA[B]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Damnernsawad]]></surname>
<given-names><![CDATA[A]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Broman]]></surname>
<given-names><![CDATA[AT]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Kendziorski]]></surname>
<given-names><![CDATA[C]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Hentze]]></surname>
<given-names><![CDATA[MW]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Fleming]]></surname>
<given-names><![CDATA[MD]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Zhang]]></surname>
<given-names><![CDATA[J]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Eisenstein]]></surname>
<given-names><![CDATA[RS]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[The IRP1-HIF-2&#945; axis coordinates iron and oxygen sensing with erythropoiesis and iron absorption]]></article-title>
<source><![CDATA[Cell Metab.]]></source>
<year>2013</year>
<volume>17</volume>
<numero>2</numero>
<issue>2</issue>
<page-range>282-290</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B7">
<label>7</label><nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Antuna-Puente]]></surname>
<given-names><![CDATA[B]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Feve]]></surname>
<given-names><![CDATA[B]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Fellahi]]></surname>
<given-names><![CDATA[S]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Bastard]]></surname>
<given-names><![CDATA[JP]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[Adipokines: the missing link between insulin resistance and obesity]]></article-title>
<source><![CDATA[Diabetes Metab.]]></source>
<year>2008</year>
<volume>34</volume>
<numero>1</numero>
<issue>1</issue>
<page-range>2- 11</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B8">
<label>9</label><nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Atanasiu]]></surname>
<given-names><![CDATA[V]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Manolescu]]></surname>
<given-names><![CDATA[B]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Stoian]]></surname>
<given-names><![CDATA[I]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[Hepcidincentral regulator of iron metabolism]]></article-title>
<source><![CDATA[Eur. J. Haematol.]]></source>
<year>2007</year>
<volume>78</volume>
<numero>1</numero>
<issue>1</issue>
<page-range>1-10</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B9">
<label>14</label><nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Cao]]></surname>
<given-names><![CDATA[H]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[Adipocytokines in Obesity and Metabolic Disease]]></article-title>
<source><![CDATA[J. Endocrinol.]]></source>
<year>2014</year>
<volume>220</volume>
<numero>2</numero>
<issue>2</issue>
<page-range>T47-T59</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B10">
<label>15</label><nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Cheng]]></surname>
<given-names><![CDATA[Z]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Ristow]]></surname>
<given-names><![CDATA[M]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[Mitochondria and metabolic homeostasis]]></article-title>
<source><![CDATA[Antioxid. Redox Signal.]]></source>
<year>2013</year>
<volume>19</volume>
<numero>3</numero>
<issue>3</issue>
<page-range>240- 242</page-range></nlm-citation>
</ref>
</ref-list>
</back>
</article>
