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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[La evaluación educativa en la pedagogía de las ciencias naturales, enmarcada en las universidades venezolanas]]></article-title>
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<abstract abstract-type="short" xml:lang="en"><p><![CDATA[This study describes the different points of view of teachers from Venezuelan universities in the field of natural sciences about educational evaluation. In this regard, the study used the phenomenological method. The sample evaluated was composed of four teachers intentionally selected from three national universities: Universidad de Oriente, Universidad de Los Andes and Universidad Simon Bolivar. An in-depth interview was applied as a technique for data collection. Further analysis of the information was developed through a categorization process proposed by Valles (1999) and Strauss and Corbin (2002). The categories obtained were: evaluation as a repressive act, the best teacher is that who most deferred students, lack of creativity and innovation in evaluation, promotion of mechanization and memorization, and assessment methods. The position of the interviewed teachers shows a trend towards a summative evaluation under a repressive concept, which promotes the memorization, leaving aside the formative aspect of the evaluation process. Furthermore, a lack of creativity and innovation in the evaluation were observed, emphasized by the use traditional assessment methods focused on the qualification or grade, denoting a stereotype in the teachers based on the number of students who fail the tests. This highlights the need to address new concepts in the evaluation of natural sciences, focused on processes and not only in the results, that also consider emotions, expectations, believes, intuitions that occur in the educational fact.]]></p></abstract>
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<kwd lng="es"><![CDATA[Docentes universitarios]]></kwd>
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</front><body><![CDATA[ <p style="text-autospace: none" align="center"><b> <span style="font-family: TimesNewRomanPS-BoldMT"><font face="Verdana">La  evaluación educativa en la pedagogía de las ciencias naturales, enmarcada en las  universidades venezolanas</font></span></b></p>     <p style="text-autospace: none" align="center"><font face="Verdana"><b> <span lang="EN-US" style="font-family: TimesNewRomanPS-BoldMT">Educational  evaluation in the teaching of natural sciences, framed in venezuelan  universities</span></b></font></p>     <p style="text-autospace: none" align="center"><font face="Verdana"> <span lang="EN-US" style="font-family: TimesNewRomanPSMT-SC700"><font size="2">R</font><font size="2">aquel  E</font><font size="2">loisa F</font><font size="2">igueroa R</font><font size="2">ojas</font></span></font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana"> <span lang="EN-US" style="font-family: TimesNewRomanPS-ItalicMT"><font size="2"> Universidad de Oriente, Núcleo de Nueva Esparta, Unidad de Estudios Básicos,  Departamento de Ciencias, Isla de Margarita, Venezuela. E-mail: </font></span> <span style="font-family: TimesNewRomanPS-ItalicMT"> <a style="color: blue; text-decoration: underline; text-underline: single" href="mailto:rocolito2@hotmail.com"> <span lang="EN-US"><font size="2">rocolito2@hotmail.com</font></span></a></span></font></p>     <p align="justify"><b><font size="2" face="Verdana">RESUMEN</font></b></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana">La presente investigación tiene  como finalidad mostrar las diferentes visiones que poseen los profesores  universitarios en el campo de las ciencias naturales sobre la evaluación  educativa. En tal sentido, el método de investigación utilizado fue el  fenomenológico. Este método orientó la selección de una muestra intencional,  constituida por cuatro docentes pertenecientes a tres universidades nacionales:  Universidad de Oriente, Universidad de Los Andes y Universidad Simón Bolívar.  Así se aplicó como técnica de recolección de información la entrevista en  profundidad. El posterior análisis de la información se desarrolló a través del  proceso de categorización propuesto por Vallés (1999) y Strauss y Corbin (2002).  Las categorías obtenidas fueron: la evaluación como un acto represivo; el mejor  profesor es el que más aplaza estudiantes; ausencia de creatividad y de  innovación en la evaluación; fomento de la memorización y de la mecanización; y  los métodos de evaluación. La visión de los profesores entrevistados muestra una  tendencia hacia la evaluación sumativa, bajo una concepción represiva que  fomenta la memorización, dejando de lado su aspecto formativo. Además, se  observó ausencia de creatividad e innovación en la evaluación, recalcada por el  uso de métodos de evaluación tradicionalistas enfocados en la calificación o  nota, que denotan un estereotipo en los docentes en función de la cantidad de  estudiantes reprobados. Esto evidencia la necesidad de abordar nuevas  concepciones enfocadas en los procesos en la evaluación de las ciencias  naturales, y no solamente en los resultados, que consideren, además, las  emociones, expectativas, creencias, intuiciones que se producen en el hecho  educativo.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana"><b><font size="2">Palabras clave:</font></b><font size="2">  Docentes universitarios, evaluación del aprendizaje, estereotipos en la  evaluación, métodos tradicionales.</font></font></p>     <p align="justify"><b><font size="2" face="Verdana">ABSTRACT</font></b></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana">This study describes the  different points of view of teachers from Venezuelan universities in the field  of natural sciences about educational evaluation. In this regard, the study used  the phenomenological method. The sample evaluated was composed of four teachers  intentionally selected from three national universities: Universidad de Oriente,  Universidad de Los Andes and Universidad Simon Bolivar. An in-depth interview  was applied as a technique for data collection. Further analysis of the  information was developed through a categorization process proposed by Valles  (1999) and Strauss and Corbin (2002). The categories obtained were: evaluation  as a repressive act, the best teacher is that who most deferred students, lack  of creativity and innovation in evaluation, promotion of mechanization and  memorization, and assessment methods. The position of the interviewed teachers  shows a trend towards a summative evaluation under a repressive concept, which  promotes the memorization, leaving aside the formative aspect of the evaluation  process. Furthermore, a lack of creativity and innovation in the evaluation were  observed, emphasized by the use traditional assessment methods focused on the  qualification or grade, denoting a stereotype in the teachers based on the  number of students who fail the tests. This highlights the need to address new  concepts in the evaluation of natural sciences, focused on processes and not  only in the results, that also consider emotions, expectations, believes,  intuitions that occur in the educational fact.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana"><b><font size="2">Key words:</font></b><font size="2">  University teachers, evaluation of learning, stereotypes in the evaluation,  traditional methods.</font></font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font size="2" face="Verdana">Recibido: marzo 2014. Aprobado:  marzo 2015. Versión final: abril 2015.</font></p>     <p align="justify"><b><font size="2" face="Verdana">INTRODUCCIÓN</font></b></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana">La evaluación educativa en el  campo de las ciencias naturales, como en otros saberes, a nivel universitario,  surge bajo un contexto eminentemente cuantitativo. En este sentido, Giroux  (2003) afirma que la cultura del positivismo moldeó la visión del conocimiento  en las ciencias sociales y en la pedagogía del aula, así como en la evaluación y  en la investigación en clase; señalando que esta forma de racionalidad  positivista resalta el uso instrumental del conocimiento; siendo apreciado por  su valor de control y su utilidad para dominar todas las dimensiones en el marco  del aula; donde la racionalidad técnica evita las nociones de significado que no  pueden cuantificarse y objetivarse. En este caso, las formulaciones teóricas  utilizadas para dar forma al desarrollo, el diseño y la evaluación curriculares  son orientadas por las exigencias de administradores y docentes que pueden ser  los tradicionalistas ateóricos y empiristas que admiten la importancia de la  teoría, pero limitan su significado y transcendencia al subordinarla a intereses  técnicos.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana">Así la evaluación nace en un  paradigma positivista, donde el docente universitario en el campo de las  ciencias naturales evalúa aquellos aspectos educativos que pueden ser observados  y medidos a través de escalas numéricas y/o literales, en el predominio de la  objetividad y la aplicación de instrumentos estandarizados, con altos niveles de  confiabilidad y validez, obtenidos a través de métodos estadísticos; dejando de  lado aspectos significativos en el proceso de aprendizaje, vinculados con la  creatividad, la innovación, los sentimientos, las emociones, las expectativas,  las creencias, la intuición, entre otros. Esta visión de la evaluación de las  ciencias naturales, desecha la subjetividad, enfatizando la discriminación,  jerarquización y acreditación, además del reduccionismo y simplificación de los  aspectos evaluados, centralizando el proceso en el docente universitario, como  individuo que domina el saber de las ciencias naturales y a través de él ejerce  su poder en diferentes ámbitos hasta llegar al aula de clase.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana">Frente a esta realidad, se  proponen nuevas concepciones teóricas de la evaluación educativa. Alves y  Acevedo (2002), plantean que la evaluación educativa debe ser entendida como una  actividad sistemática y continua, integrada a la realidad educativa, para  conocerla, mejorarla y valorarla de forma que ayude y oriente a los  participantes. En este orden de ideas, Saavedra (2001), manifiesta la  responsabilidad social de la evaluación educativa, desde la crítica y la  auto-crítica, en el compromiso de cooperar en acciones comunes en la valoración  real y no en el uso limitado de mediciones carentes de significado;  estableciendo como objetivo superior de ésta, la identificación de las  condiciones del hecho educativo, precisando cómo se comportan los diferentes  factores, dando explicación a los significados y las tendencias de todo el  proceso. Esto es reiterado por Díaz (1997), quien afirma que la evaluación es  una actividad social, por lo que no puede ser concebida como una acción neutra,  técnica y aséptica. Esto resalta el carácter ético de la evaluación educativa,  enfatizada en el ámbito de la enseñanza y el aprendizaje. El sistema de valores,  actitudes, expectativas, creencias e intensiones, de los participes del hecho  educativo, principalmente, los docentes y estudiantes universitarios, afecta el  desarrollo de la evaluación, por lo que es importante reconocer estos aspectos  para abordarla con un sentido de justicia, participación, equidad, equilibrio,  cooperación, en un ambiente democrático y libre que permita un pensamiento  crítico, reflexivo e interpretativo en la búsqueda de significados que originen  el crecimiento en la formación educativa individual y grupal de los estudiantes  y docentes.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana">Es importante resaltar que la  evaluación educativa desarrollada por los docentes de ciencias naturales en las  universidades venezolanas está fundamentada en las leyes y reglamentos  establecidos para tal fin. Así en la Ley Orgánica de Educación (LOE 2009),  recientemente promulgada, establece en su artículo 44, que:</font></p>     <blockquote> 	    <p align="justify"><font size="2" face="Verdana">La evaluación como parte  	del proceso educativo es democrática, participativa, continua, integral,  	cooperativa, sistemática, cuali-cuantitativa, diagnóstica, flexible,  	formativa y acumulativa. Debe apreciar y registrar de manera permanente,  	mediante procedimientos, científicos, técnicos y humanísticos, el  	rendimiento estudiantil, el proceso de apropiación y construcción del  	aprendizaje, tomando en cuenta los factores socio-históricos, las  	diferencias individuales y valorara el desempeño del educador y la educadora  	y en general, todos los elementos que constituyen dicho proceso… los niveles  	de educación universitaria se regirán por una ley especial (p. 6).</font></p> </blockquote>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana">Hasta la fecha se encuentra  vigente la Ley de Universidades (LOU 1970), que posee una diferencia temporal de  treinta y nueve años con respecto a la Ley Orgánica de Educación (LOE 2009); la  cual establece en su capítulo II, sección II, la reglamentación de los exámenes  en este nivel educativo. Ahora bien, en la <a href="#fig1">Figura 1</a> se muestra una revisión a  los reglamentos y normas de evaluación de algunas universidades nacionales,  específicamente, la Universidad Central de Venezuela, la Universidad de Oriente  y la Universidad Pedagógica Experimental Libertador.</font></p>     <p align="center"><a name="fig1"> <img border="0" src="/img/fbpe/saber/v27n2/art13fig1.gif" width="555" height="467"></a></p>     
]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font size="2" face="Verdana">La revisión de los reglamentos  y normas de evaluación de las universidades mencionadas con anterioridad están  referidas en su esencia a las carreras de pregrado, mostrando aspectos comunes y  diferencias significativas en su estructura legal, lo que evidencia que cada  universidad del país tiene cierta libertad para elaborar sus propias  disposiciones legales en esta materia, siempre y cuando no estén en  contradicción con otras leyes nacionales de mayor jerarquía. Esto es  independiente de la autonomía de las universidades. Así cada universidad pública  o privada establece su reglamentación y normativa en esta materia. En el caso de  los estudios de postgrado, las universidades nacionales establecen reglas  especiales de evaluación, dependiendo de las características particulares de  estos estudios a nivel de especialización, maestría y doctorado. Indudablemente,  existen lineamientos establecidos por el Consejo Nacional de Universidades en  esta materia, por cuanto es el organismo que autoriza y acredita estos estudios.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana">La revisión de estas normativas  muestra un distanciamiento en la visión cualicuantitativa de la evaluación. Así  se corresponde, básicamente con una concepción de la evaluación de tipo sumativa,  centrada en el estudiante, dejando de lado, la evaluación de la enseñanza del  docente, además de otros ámbitos, como son: 1) los programas de asignatura en el  campo de las ciencias naturales, 2) los pensa de estudio a nivel de pregrado y  postgrado en los saberes relacionados con las ciencias naturales, 3) la  planificación, estrategias y recursos educativos para la enseñanza y el  aprendizaje de las ciencias naturales, 4) los espacios físicos (aulas,  laboratorios, entre otros) y 5) la organización institucional, entre otros.  Estos aspectos, no considerados en la evaluación educativa de las ciencias  naturales son de gran relevancia para el buen desenvolvimiento del sistema de  educación universitaria que permita la formación integral de los profesionales  que requiere el país para su desarrollo científico tecnológico.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana">En estos reglamentos y normas,  el carácter formativo de la evaluación del aprendizaje es dejado de lado. Este  tipo de evaluación se fundamenta en el seguimiento continuo (día a día) del  proceso que desarrolla el estudiante para construir y reconstruir su  aprendizaje. La información que suministra este tipo de evaluación le permitiría  al docente de ciencias naturales tomar decisiones inmediatas en el ambiente del  aula de clase; apoyando a los estudiantes en la apropiación del saber. En este  sentido, Díaz (1994), manifiesta que la evaluación del aprendizaje se remite a  una medición, sin analizar la permanente evolución y transformación del  aprendizaje en el sujeto, y los complejos procesos del pensamiento (sus  síntesis, sus contradicciones, sus formulaciones no cognitivas) estructurado en  una simbología, que al ser verbalizado pueden traducirse en palabras  inadecuadas. De allí que, en la evaluación del aprendizaje del estudiante, no  solamente se deba abordar las conductas manifiestas, ocurridas en un determinado  momento y espacio, sino que se hace necesario indagar en diferentes  circunstancias y contextos, el pensamiento, las ideas, opiniones, creencias y  expectativas de los estudiantes, con la finalidad de apoyar desde la enseñanza  la superación de las dificultades.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana">En el ámbito de la enseñanza y  el aprendizaje, Casanova (1999) considera la evaluación educativa como un  proceso sistemático de recogida de datos, incorporada al hecho educativo desde  el comienzo, generando información continua y significativa que permita formar  juicios de valor y tomar las decisiones adecuadas en la mejora progresiva de la  actividad educativa. A pesar de la relación presente o no entre la enseñanza y  el aprendizaje, la evaluación muchas veces se centra en el segundo aspecto  mencionado, ejecutándola, fundamentalmente, los docentes universitarios. En este  sentido, Santos (1995) señala como una de las patologías de la evaluación que  solo se evalué al alumno, enfatizando los conocimientos manifestados en los  resultados observables. Ahora bien, los docentes y estudiantes de cada  universidad deben ajustar la evaluación a la normativa legal en esta materia.  Por supuesto que existe la libertad de cátedra, donde cada docente ejecuta la  docencia, pero esta libertad nunca puede estar en contra de los reglamentos  establecidos, mucho menos en perjuicio de sus estudiantes. Entonces, en el marco  legal establecido, surgen las siguientes interrogantes: ¿cómo visualizan los  docentes universitarios en el campo de las ciencias naturales la evaluación  desarrollada en las aulas y los laboratorios dedicados a la enseñanza de este  saber?; ¿cómo conciben la evaluación del aprendizaje de los estudiantes?; ¿qué  tipos de evaluación consideran? y; ¿cómo evalúan a los estudiantes?</font></p>     <p align="justify"><b><font size="2" face="Verdana">MATERIALES Y MÉTODOS</font></b></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana">En el caso de esta  investigación, su desarrollo se sustenta en el método fenomenológico. Este  método fue propuesto por Husserl (1998), señalando que la fenomenología designa  un nuevo método descriptivo que supera la condición de objetividad del  conocimiento científico, presente en el marco del paradigma positivista. En tal  sentido, recalca la obra del espíritu en el “yo” de los individuos, para la  comprensión de sí mismos y del mundo en una relación intima entre los hombres  con un carácter teórico. Basado en este método, en la presente investigación se  seleccionó un muestreo intencional. Vallés (1999), establece los criterios de  selección de los casos individuales en el contexto relevante al problema de  investigación, mencionando: la heterogeneidad y la accesibilidad. Igualmente,  señala que las decisiones en la selección muestral casi nunca son fruto de un  solo criterio. En el caso particular de esta investigación, el contexto está  referido a las universidades venezolanas. Así se seleccionó una muestra  intencional, constituida por cuatro docentes universitarios de amplia  trayectoria, cuyos criterios de selección fueron los siguientes: profesores con  15 años o más de servicio en las universidades, con estudios de doctorado, que  dictaran clase a nivel de pregrado y postgrado, y con reconocido prestigio como  investigadores. Estos criterios de selección se vinculan con la necesidad de  conformar una muestra intencional con informantes de amplia trayectoria y  reconocimiento en las universidades nacionales, en virtud de la ejecución de  actividades de investigación y el ejercicio de la docencia en las aulas a nivel  de pre-grado y post-grado (maestría y doctorado). La selección de docentes con  quince años o más de servicios, se debe a que en este lapso de tiempo se cumplen  diferentes facetas en la universidad a nivel de docencia, investigación y  extensión, ejerciendo, en algunos casos, cargos directivos, cumpliendo, además  con los ascensos reglamentados en la Ley de Universidades (LOU 1970) y en los  reglamentos internos de cada universidad. La historia de vida universitaria de  los informantes, les brinda una experiencia que puede ser muy significativa y  enriquecedora para esta investigación.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana">En la <a href="#tab1">Tabla 1</a>, se muestra el  perfil correspondiente a cada informante clave seleccionado. Todos los  informantes son formados académicamente como físicos y poseen estudios de  maestría y doctorales, en el campo de la química, la físico-química y la ciencia  de los nuevos materiales. Además, uno de los informantes, posee, también el  título de profesor en matemática y física, mientras que, otro de éstos  desarrolló estudios de postgrado en Enseñanzas de la Física. Igualmente, los  informantes ejecutan actividades de investigación, publicando sus producciones a  nivel nacional e internacional en revistas científicas de reconocido prestigio.  Del total de los informantes, tres poseen la categoría de Titular, y el restante  es Asociado. Uno de éstos es profesor jubilado, pero se mantiene activo  desarrollando la investigación y la docencia a nivel de postgrado,  específicamente, maestría y doctorado. Esto muestra un panorama que permite  concluir que todos los informantes clave son investigadores activos, con un  vínculo directo con la docencia a nivel universitario en el campo de las  ciencias naturales.</font></p>     <p align="center"><a name="tab1"> <img border="0" src="/img/fbpe/saber/v27n2/art13tab1.gif" width="571" height="662"></a></p>     
<p align="justify"><font size="2" face="Verdana">La técnica de recolección de  información utilizada en esta investigación fue la entrevista en profundidad.  Según Vallés (1999), esta técnica posee las siguientes ventajas: su estilo  abierto permite la obtención de una gran riqueza informativa, en las palabras y  los enfoques de los entrevistados; proporciona clarificación y seguimiento de  preguntas y respuestas, en un marco de interacción directo, personalizado,  flexible y espontáneo; genera en su fase inicial, punto de vista, enfoques,  hipótesis y otras orientaciones, para traducir un proyecto a las circunstancias  reales de la investigación; entre otras. Este autor, también hace referencia a  sus limitaciones, resaltando entre estas, el factor tiempo, las condiciones de  la entrevista que influyen en la relación entrevistador-entrevistados y la falta  de interacción en los ambientes naturales en los que se desarrolla la acción.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana">Las ventajas y limitaciones de  las entrevistas en profundidad se tomaron en cuenta en el momento de su  ejecución. Posteriormente, para el análisis de las entrevistas se requirió del  proceso de categorización. Vallés (1999), señala que la categorización inicial  consiste en comparar la información obtenida, tratando de dar denominación  común, un código abstracto-conceptual, a un conjunto de los fragmentos de la  entrevista que comparten una misma idea. Luego, sugiere la búsqueda sistemática  de propiedades y registro de notas teóricas (analíticas e interpretativas); y la  integración de categorías y sus propiedades, con la organización creciente de  los componentes de la teoría; la delimitación de la teoría, estableciendo el  criterio de parsimonia o economía científica, con la mínima utilización de  conceptos y formulaciones y el de alcance que amplía el campo de aplicación de  la teoría; y, por último, la escritura de la teoría. En este orden de ideas  Strauss y Corbin (2002), señalan el procedimiento para el análisis de los datos,  considerando para tal fin la codificación abierta, la axial y la selectiva.  Estos autores, plantean que en:</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<blockquote> 	    <p align="justify"><font size="2" face="Verdana">… la codificación abierta,  	los datos se descomponen en partes discretas, se examinan minuciosamente y  	se comparan en búsqueda de similitudes y diferencias. Los acontecimientos,  	sucesos, objetos, acciones o intenciones que se consideran conceptualmente  	similares en su naturaleza o relacionados en el significado se agrupan bajo  	conceptos más abstractos denominados ¨categorías¨. El examen minucioso de  	los datos para encontrar diferencias y similitudes permite una sutil  	discriminación y una diferenciación entre categorías. En pasos analíticos  	posteriores, tales como la codificación axial selectiva, los datos se  	agrupan por medio de oraciones sobre la naturaleza de las relaciones entre  	las diversas categorías y sub-categorías. La estructura teórica resultante  	nos permite formar nuevas explicaciones sobre la naturaleza de los fenómenos  	(p. 112).</font></p> </blockquote>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana">Este procedimiento fue aplicado  en el análisis de las entrevista en profundidad, iniciando con la grabación de  audio, la cual fue digitalizada y almacenada en un archivo (Digital Voice File).  Posteriormente, la transcripción de las entrevistas se realizó a través de un  procesador de texto (Microsoft Word). No se utilizaron programas computacionales  para el análisis de la información. Con relación al uso de estos programas  computacionales, Gibbs (2002) citado por Vallés (2005), deja constancia de sus  limitaciones, recalcando que ningún software puede leer y entender texto, por lo  que se requiere que el investigador lea y relea para comprobar las  interpretaciones. Por lo que, las entrevistas transcritas se imprimieron y se  leyeron en muchas oportunidades.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana">En la lectura comprensiva y  crítica de las entrevista, se subrayó en el texto con diferentes colores las  palabras, frases y/u oraciones, haciendo anotaciones en el margen de la hoja, en  la búsqueda de significados e interpretaciones de importancia y relevancia para  la investigación. De esta manera, se desarrolló una categorización abierta, lo  que permitió al investigador, reflexionar desde la autocritica y los referentes  teóricos. Todo esto sustentado en su experiencia docente a nivel universitario  (19 años), en el campo de las ciencias naturales, específicamente, en la  enseñanza de la física. En cada uno de los procedimientos mencionados, se  consideraron los elementos teóricos, que se incorporaron, entrelazando,  comparando y delimitando éstos, con las ideas plasmadas por cada informante;  estableciendo una cantidad representativa de posibles categorías, cuya cantidad  fue reducida paulatinamente, con la intensión de conglomerar una unidad de  análisis que agrupara una cantidad representativa de conceptos en el abordaje de  una explicación en el desarrollo teórico. Con base en este procedimiento las  categorías de análisis seleccionadas fueron: la evaluación como un acto  represivo, el mejor profesor es el que más aplaza estudiantes, ausencia de  creatividad y de innovación en la evaluación, fomento de la memorización y de la  mecanización y, los métodos de evaluación.</font></p>     <p align="justify"><b><font size="2" face="Verdana">RESULTADOS Y DISCUSIÓN</font></b></p>     <p align="justify"><b><font size="2" face="Verdana">A) La evaluación como un  acto represivo</font></b></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana">La evaluación educativa de las  ciencias naturales, en el contexto universitario, en algunos casos, es entendida  y ejecutada como un acto represivo hacia el estudiante. Murillo y Román (2008),  manifiestan que muchos de los problemas que posee el sistema de evaluación y su  rechazo, está relacionado con el hecho de que constituyen un instrumento de  represión. Igualmente, Santos (1995), manifiesta el carácter opresivo de la  evaluación, donde todo el poder descansa en las manos del profesor, ejecutándolo  como un instrumento de control, de amenaza y venganza hacia los estudiantes.  Así, recae sobre los docentes la responsabilidad en el</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana">desarrollo de la evaluación de  los aprendizajes desde sus acciones en la enseñanza. En este sentido, Camilloni <i>et al</i>. (1998), manifiestan que en las prácticas de enseñanza, se invierte  en el estudiante el interés por conocer por el de aprobar. El docente cuando  enseña un tema, destaca su importancia diciendo que será evaluado, estructurando  la enseñanza por las situaciones de evaluación, lo que se convierte en una  patología. Esta situación es manifestada por uno de los informantes clave:</font></p>     <blockquote> 	    <p align="justify"><font size="2" face="Verdana">Informante C: Bueno si tú  	no le dices al estudiante de laboratorio que lo vas a avaluar antes de  	desarrollar la práctica no la preparan, no leen el recetario. Tienes que  	hacer evaluaciones antes de comenzar. En la primera, salen casi todos  	aplazados, pero, en la medida que las vas haciendo comienzan a estudiar y el  	número de reprobados es menor. Las normas, las leyes sociales son una  	represión para no caer en un anarquismo total.</font></p> </blockquote>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font size="2" face="Verdana">Aquí el informante enfatiza la  represión como condición para evitar el anarquismo total en la universidad. Esto  muestra que, algunos docentes, aplican las pruebas o exámenes con la creencia  que, de esta manera, los bachilleres cumplirán su deber en la universidad,  estudiando los contenidos programáticos de las asignaturas. Y, el estudiante  entiende que si no se le evalúa, para qué va a estudiar, para qué va a leer las  prácticas de laboratorio, los libros, el material educativo que corresponda, si  a eso no se le asigna nota. Así el estudiante, no dedica su tiempo y esfuerzo  para investigar, comprender, en fin ir en la búsqueda de la construcción del  aprendizaje de las ciencias naturales, porque su única motivación es la nota, la  calificación obtenida. En este sentido, otro de los informantes manifiesta:</font></p>     <blockquote> 	    <p align="justify"><font size="2" face="Verdana">Informante F: Muchas veces  	los estudiantes están allí, porque el profesor va a aplicar un examen donde  	los va a evaluar.</font></p> </blockquote>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana">Así se manifiesta la idea de  que los estudiantes se mantienen en las aulas y laboratorios dedicados a la  enseñanza porque el profesor les va a aplicar un examen donde los va a evaluar,  nada más por esta condición. Los efectos de este círculo de acción en la  evaluación son nefastos en la formación integral de los estudiantes. En este  sentido, Díaz (1994), manifiesta que las relaciones pedagógicas se han  pervertido al centrar el resultado de un curso en función del examen y la  calificación escolar, lo que no está ligado al aprendizaje, sino a una tarea más  cercana con el poder y el control. Así Camilloni <i>et al</i>. (1998),  manifiestan que los docentes deben recuperar el valor de la evaluación como  aquella que genera información respecto a la calidad de su enseñanza,  convirtiéndola en un tema periférico para informar respecto de los aprendizajes  de los estudiantes. Igualmente, resaltan que los aprendizajes significativos,  necesitan tiempo de consolidación y que, probablemente, el verdadero aprendizaje  tenga lugar fuera de la clase. Así, plantean las situaciones de estrés a las que  son sometidos los estudiantes en la presentación de exámenes, cuyo objeto no es  reconocer lo aprendido, sino lo consolidado o la resistencia pese a una  situación de presión o tensión. Todo ajeno a una situación natural que favorezca  y reconozca el aprendizaje.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana">Es importante reflexionar sobre  el papel de la evaluación educativa en las ciencias naturales, que debe ir más  allá de una visión represiva para el estudiante. Para esto se debe entender y  redimensionar la concepción del aprendizaje de las ciencias naturales en los  docentes y estudiantes, que no se corresponde directamente con la asignación de  una calificación. El aprendizaje de las ciencias naturales abarca aspectos que  no están solamente relacionados con el conocer y el hacer, sino que se vinculan  directamente con el ser y el convivir, en su esencia humana, donde la  afectividad, los valores, las actitudes, entre otros aspectos, son factores  fundamentales en la formación de los estudiantes universitarios. Es allí donde  toma valor, el sentido de responsabilidad del estudiante, frente al estudio de  las ciencias naturales, que en la convivencia con sus demás compañeros y los  docentes, se va identificando con este saber, apropiándose de él y desarrollando  amor por su carrera, redimensionando su vocación científica.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana">Es importante resaltar que el  profesor no debe imponer una autoridad desmedida, controladora y mutiladora de  las potencialidades de los estudiantes, más bien debe acompañarlos en su  aprendizaje, abordando una evaluación formativa que va más allá de la asignación  de notas. Escobar (2007) plantea, que con la evaluación formativa se busca ir  acompañando el proceso de aprendizaje del estudiante para orientarlo en sus  logros, avances o tropiezos que tenga durante el mismo. Consiste en la  apreciación continua y permanente de las características y rendimiento académico  del estudiante, a través de un seguimiento durante todo su proceso de formación.  Esto permite verificar en el alumno la capacidad de aplicar lo aprendido en el  momento de la toma de decisiones y en la solución de problemas propios del  futuro ejercicio profesional. Esta concepción se enmarca en el contexto  universitario, pero plantea la apreciación del rendimiento académico que en mi  entender es propio de la evaluación sumativa. En este sentido, Ruiz y Pachano  (2005), resaltan el marcado énfasis que le conceden los profesores  universitarios a la evaluación sumativa y la escasa atención a aquella centrada  en el aspecto formativo; lo que dificulta indudablemente su aplicación.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana">La evaluación formativa es  parte del hecho educativo desarrollado en el aula de clase o en cualquier  espacio destinado para esto (espacio virtual, en algunos casos); es el  acompañamiento y seguimiento que desarrolla el docente en función del  aprendizaje del estudiante, en un continuo intercambio de ideas, opiniones,  puntos de vista, donde se construye el saber de las ciencias naturales, del cual  se apropiara el estudiante. Allí, surgen dudas, se discuten las teorías, se  deben criticar reflexivamente y explorar alternativas. El docente debe propiciar  que el estudiante se manifieste en sus opiniones, sus ideas, su pensamiento, su  producción, entre otros aspectos significativos y en un compartir con los otros  estudiantes, dialogando, describiendo e interpretando las fallas, los errores,  los desaciertos, en la búsqueda de un aprendizaje compartido y aceptado en  comunidad. La evaluación formativa es la descripción e interpretación crítica y  reflexiva de los hechos educativos, que van más allá de lo medible y  cuantificable; y constituye un factor fundamental en el aprendizaje de las  ciencias naturales.</font></p>     <p align="justify"><b><font size="2" face="Verdana">B) El mejor profesor es el  que aplaza más estudiantes</font></b></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana">Por otro lado, es importante  resaltar la problemática relativa al índice de reprobados en las asignaturas  relacionadas con las ciencias naturales. Así, lo señala un informante:</font></p>     <blockquote> 	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font size="2" face="Verdana">Informante D: Yo tengo  	colegas en el Departamento de Física que llegan y le dicen a los estudiante,  	cuarenta muchachos en Física I, el semestre pasado me pasaron tres. Los  	muchachos se miran unos a otros, que hacemos aquí. Se crea el estereotipo  	que el buen profesor es el que más aplaza y hace el menor esfuerzo por  	mejorar su forma de enseñar.</font></p> </blockquote>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana">En este sentido, Gil <i>et al</i>.  (1991), citado por Díaz y Hernández (2001), plantean que los docentes consideran  natural el fracaso de los estudiantes en las materias científicas, atribuyendo a  causas externas las actitudes negativas de los estudiantes hacia el conocimiento  científico, ignorando su propio papel en la problemática educativa de los  estudiantes. La situación es aún más complicada, en el caso señalado por el  informante, cuando el docente no realiza esfuerzo para mejorar la enseñanza de  las ciencias naturales y considera que es natural reprobar una gran cantidad de  estudiantes por sección. Esto tiene un vínculo con el carácter ético de la  evaluación. En relación a esto, Santos (1995) platea, que los docentes  establecen nexos poco rigurosos que generan una manipulación de la evaluación,  de acuerdo a sus intenciones e intereses, sometiendo a los estudiantes, sobre  todo aquellos que han ejercido su derecho a la crítica, a la discrepancia o a la  indisciplina. Por lo que la evaluación está por encima de los aprendizajes de  los estudiantes, convirtiéndose en una patología, al no evaluar éticamente. El  carácter ético de la evaluación, debe constituir un aspecto de reflexión para el  docente desde la crítica constructiva de la enseñanza que desarrolla,  responsabilizándose de sus acciones, para asumirla con un sentido de justicia,  libertad y equidad en la búsqueda de un beneficio colectivo. A pesar de esta  situación, otro informante reconoce que:</font></p>     <blockquote> 	    <p align="justify"><font size="2" face="Verdana">Informante C: … a veces el  	estudiante en un examen no sabe plasmar lo que aprendió, o en un seminario  	no dice lo que debe. Y te pones a hablar con él y te das cuenta que si tiene  	sus conocimientos. No me guio por primeras impresiones.</font></p> </blockquote>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana">Son dos posiciones opuestas, el  docente que asume su papel aplazando gran cantidad de estudiantes y así se  siente satisfecho; y el docente que reflexiona sobre los resultados de la  evaluación acercándose a sus estudiantes para indagar más allá de un examen o  una actividad de evaluación sumativa. Muchas veces un estudiante, al presentar  una prueba escrita reprueba, no porque no sepa o no haya aprendido el contenido,  sino porque factores afectivos interfirieron en su desempeño. Dos horas, menos o  más, para ejecutar una actividad evaluativa, no puede borrar todos sus esfuerzos  y dedicación en un aula o en un laboratorio. Es importante señalar que algunos  estudiantes, pasan por las aula repitiendo una asignatura, como física o  química, una, dos o más veces. Entonces, los docentes de ciencias naturales, se  preguntan, qué le pasa a ese estudiante o, simplemente, se cataloga, se  discrimina y se piensa que éste no tiene capacidad, que no puede aprender y que  por eso no vale la pena hacer un esfuerzo para ayudarlo. En el acto educativo,  el docente no puede permanecer indiferente a estas realidades, debe abordarlas  comunicándose con los estudiantes, preguntándoles, hablando con ellos,  dialogando, dejando que ellos se expresen y digan lo que piensan de la  asignatura y del mismo docente. Frente a esta realidad los docentes, no pueden  negarse, permaneciendo aislados de lo que ocurre en los distintos espacios  educativos, más bien, deben ser sensibles a estos hechos y otros que puedan  surgir.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana">En virtud de esta problemática,  autores como Busca <i>et al</i>. (2010), manifiestan que uno de los puntos clave  de la docencia universitaria es la evaluación formativa y participativa,  recalcando su estrecha vinculación con las metodologías activas y los procesos  de aprendizaje centrados en el alumnado (sus actitudes y valores), que son  fundamentales para el desarrollo de determinadas competencias profesionales; y  se convierten en una actividad sistemática de obtención de información orientada  a la mejora de los procesos de enseñanza y aprendizaje en la universidad. La  evaluación final de los contenidos ya no es tan determinante. Desde este punto  de vista, la evaluación va más allá de la calificación o medición del  rendimiento. Así señalan que, la universidad debe asumir la participación del  alumnado en la evaluación como indispensable. En este sentido, Camilloni <i>et  al</i>. (1998), manifiestan que la participación activa del estudiante en la  evaluación les permite asumir su responsabilidad, dejando de lado su clásica  postura de ser evaluados por el docente. Estos autores recalcan, como condición  moral de la evaluación, el acuerdo de criterios, el entendimiento de razones, el  mutuo respeto y el reconociendo de las implicaciones de la praxis docente en el  aprendizaje de los estudiantes. Esto debe ayudar en la construcción del  conocimiento evaluativo, otorgándole poder al estudiante en un acto que  manifiesta que quien mejor sabe cuánto sabe es el mismo que aprendió.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana">Es importante resaltar la  participación del estudiante en el proceso de evaluación a través de la  autoevaluación y la coevaluación. Casanova (1999), define la autoevaluación como  la valoración positiva o negativa de una actuación realizada por los  estudiantes, con diferentes grados de complejidad dependiendo de su edad y  madurez. Esta evaluación le permite autoobservarse y examinar su trabajo  continuo para llegar a conclusiones rigurosas, considerando pautas establecidas  por el docente, con la finalidad de evitar la influencia de la subjetividad. En  el caso de la coevaluación, el autor manifiesta que ésta consiste en la  valoración mutua y conjunta de un trabajo realizada entre varios, recalcando que  existen experiencias negativas de esta práctica, por lo que se debe comenzar por  realizar este tipo de evaluación considerando la valoración exclusiva de lo  positivo. Muchas veces estos tipos de evaluación, se realizan dándole al  estudiante la oportunidad de calificar en una escala su desempeño y el de sus  compañeros de clase. Es decir, el poder de la nota pasa ahora a manos de los  estudiantes con un porcentaje de la calificación definitiva en la asignatura. No  se puede negar el derecho de los estudiantes de calificar su rendimiento en el  aprendizaje de un contenido, el problema surge cuando se presentan elementos  deshonestos en el camino, donde, el estudiante asume con mucha viveza la máxima  nota, o asigna la nota a sus compañeros con intensión de perjudicarlos o  beneficiarlos, sin valorar apropiadamente el trabajo realizado por éstos. En  este sentido, Tenutto (2000) y Casanova (1999), señalan la necesidad de  incorporar el docente en las actividades de autoevaluación y coevaluación. Esto  es importante, porque permitiría acciones concretas en la orientación de los  estudiantes, con la finalidad de alcanzar la madurez requerida para el éxito de  estos procesos. De allí que, deban realizarse desde la crítica y autocrítica,  con sentido ético, reflexivo e interpretativo, donde el estudiante aprenda a  expresar honesta y responsablemente, sus logros, sus aciertos, sus sentimientos,  sus emociones, sus fracasos, sus errores, sus esfuerzos, sus luchas, entre otros  aspectos de relevancia, que lo ayuden a tener una visión clara de lo que  aprendió, no solo desde lo que conoce y sabe hacer, sino, también en la manera  como se relacionó con los otros y se sintió frente a la expresión de su  pensamiento. No es sólo la nota, sino más bien la expresión oral, escrita y  corporal de su posición frente al aprendizaje de las ciencias naturales. Desde  la evaluación honesta, sincera y responsable de sí mismo, podrá valorar el  desempeño de los otros, a través de críticas constructivas que ayuden a sus  compañeros a superar las dificultades o a sentirse satisfechos en su labor.</font></p>     <p align="justify"><b><font size="2" face="Verdana">C) Ausencia de creatividad y  de innovación en la evaluación</font></b></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana">Por otro lado, los profesores,  muchas veces, no son creativos, ni siquiera en la elaboración de las pruebas  escritas, después de años de servicio en la universidad, repiten las mismas  pruebas, no innova, ni agrega nada nuevo. Así lo manifestó el siguiente  informante:</font></p>     <blockquote> 	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font size="2" face="Verdana">Informante D: Un profesor  	le dio un examen a una estudiante, 25 años después la hija de ese  	estudiante, estaba tomando el mismo curso con el profesor. Le aplicó el  	mismo examen, el papá le había dado las soluciones y la muchacha respondió  	todo el examen, se aprendió de memoria las respuestas. Ella fue deshonesta  	porque se las aprendió de esta forma, pero, se saco la lotería y ganó. El  	profesor no entendía como la estudiante había contestado todo el examen. Ese  	profesor es tan flojo que en 25 años no pudo cambiar el examen. Eso pasa el  	profesor termina repitiendo, no innova, no busca recursos adicionales, tiza  	y papel que ya están obsoletos.</font></p> </blockquote>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana">De esta manera se plasma, como  un docente aplica el mismo tipo de evaluación reiterativamente en sus aulas de  clase. En el ejemplo señalado por el informante D, el docente es capaz de  percatarse que ocurrió una situación irregular, porque la estudiante respondió  toda la prueba escrita, lo que causo incertidumbre y malestar en él, detectando  la trampa del bachiller. Esto puede significar que el docente aplicó un examen  de una dificultad elevada, que estaba por encima de las habilidades y destrezas  de estos estudiantes, por lo que esperaba que los estudiantes no obtuvieran la  máxima calificación. Cuando los docentes aplican pruebas escritas, con altos  niveles de dificultad que sobrepasan los contenidos especificados en los  programas de las asignaturas, los estudiantes se pueden sentir frustrados,  reprimidos e incapaces de superar la evaluación, lo que puede originar una  problemática educativa, que va desde la deserción a el abandono de la carrera  universitaria. Y en otros casos, los estudiantes para superar estos obstáculos  pueden cometer actos antiéticos para satisfacer y cumplir con la visión sumativa  de la evaluación. Así algunos estudiantes, en el caso de tener acceso a los  instrumentos de evaluación, pueden aprenderse las soluciones de memoria, sin  entender o comprender nada de lo que está haciendo, resultando aprobados  deshonestamente. Aquí se muestra que lo importante es la calificación obtenida,  dejando de lado la riqueza de las experiencias educativas desarrolladas en las  aulas y laboratorios dedicados a la enseñanza.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana">Carlino (1999), señala que los  estudiantes que van a ser evaluados en ciertas condiciones manifiestan una serie  de temores típicos, entre los que se encuentran: el estar expuesto, el mostrar  lo que no quería, el sentirse indefenso, perseguido, descalificado, enjuiciado,  criticado, atacado, separado y diferenciado del grupo. Es decir, el estudiante  no se ve beneficiado del proceso de evaluación y percibe una asimetría en la  aplicación de un poder unilateral, por parte del docente. Esta situación de  ansiedad y temor en los estudiantes, muchas veces, es el detonante de un  comportamiento antiético, respaldado por las presiones sociales ejercidas en los  ambientes educativos y de ejercicio profesional de las carreras universitarias,  donde se privilegia los estudiantes con alto rendimiento académico. Por otro  lado, Díaz (1997) manifiesta que los exámenes son una de las causas por las  cuales los aprendices estudian, pero en algunos casos, sólo repiten información  que no comprenden y fácilmente olvidan, o se preparan para realizar prácticas  fraudulentas con la intensión de aprobar. Esto, según el autor, está vinculado  con las prácticas docentes, que al exigirles una actitud participativa,  analítica y creativa, a los estudiantes, concluyen con un examen de devolución  pasiva de conocimientos. De allí que sea necesario, un compromiso entre docentes  y estudiantes para idear estrategias creativas e innovadoras de evaluación en la  acreditación de un curso.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana">En este orden de ideas, el  docente de ciencias naturales debe asumir crítica y reflexivamente la labor de  enseñanza en las aulas y laboratorios, para ir más allá de un modelo  tradicionalista fundamentado en la transmisión y memorización del conocimiento,  donde el estudiante es visto como un ser pasivo receptor de información, cuya  función es escuchar, callar y copiar. En este proceso de transformación de las  prácticas de enseñanza, es fundamental considerar nuevas maneras de abordar la  evaluación del aprendizaje, ajustando la evaluación al nivel educativo de los  estudiantes, motivando el intercambio de ideas, la participación, la crítica y  la reflexión de los saberes de las ciencias naturales, dejando de lado la  verticalidad para comenzar a desarrollar un intercambio comunicativo horizontal  que sustente una evaluación creativa e innovadora en el beneficio del hecho  educativo. Todo esto en correspondencia con el sentido ético de la evaluación.  La evaluación debe ser un proceso enriquecedor, tanto para los estudiantes como  para los docentes, en la búsqueda de metas comunes en la construcción del  aprendizaje. Este aprendizaje generado en las interacciones multidireccionales  ocurridas en los espacios destinados a la enseñanza, donde los docentes son  participes y responsables.</font></p>     <p align="justify"><b><font size="2" face="Verdana">D) Fomento de la  memorización y de la mecanización</font></b></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana">Díaz (1997) plantea el fomento  de la memorización y mecanización del aprendizaje como consecuencia de las  actividades de evaluación desarrolladas por los docentes, las cuales se  fundamentan en el uso de exámenes que privilegian la fragmentación del  conocimiento, dejando de lado las capacidades específicamente humanas, que se  construyen a lo largo del trabajo cotidiano, desde el primer día de clase. En  este sentido, Contreras (2010), señala que las investigaciones concluyen que los  métodos de evaluación tradicionales, memorísticos y descontextualizados inducen  un enfoque superficial en el aprendizaje de los estudiantes. De igual manera,  Ruiz y Pachano (2005), afirman que los profesores universitarios se orientan  hacia una evaluación instrumentalista que enfatiza la repetición y la  memorización, lo que origina que se estudie para aprobar en lugar de para  aprender. Indudablemente, los estudiantes pueden aprender las teorías de  memoria, sin ningún tipo de crítica, ni de reflexión y ante evaluaciones  sumativas obtener las máximas calificaciones. Tal como lo señala el siguiente  informante:</font></p>     <blockquote> 	    <p align="justify"><font size="2" face="Verdana">Informante B: Los muchachos  	buenos son los que tienen la habilidad y destreza de aprender las técnicas  	de evaluación, pero el conocimiento no lo manejan.</font></p> </blockquote>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana">De allí que los estudiantes,  aprendan habilidades y destrezas para abordar las técnicas e instrumentos de  evaluación, pero el aprendizaje apropiado de las ciencias naturales, no lo  poseen, lo que dificulta su ejercicio en otras actividades académicas que  ameriten la comprensión crítica y reflexiva del saber, en la búsqueda de  soluciones creativas e innovadoras a problemas de mayor complejidad. Esto puede  repercutir negativamente en su ejercicio profesional, una vez egresados.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana">Esto se complica aún más, si  consideramos lo expresado por Maturana (1992) quien sostiene que, “Todo profesor  sabe que un alumno puede aprender el escuchar del profesor y cada vez que un  alumno se aprende el escuchar del profesor, lo que hace, en respuesta a las  preguntas que el profesor hace, es satisfacer el criterio de aceptación que el  profesor tiene en el dominio en que hace la pregunta, y recibe una buena nota”  (p. 229). De esta manera, el estudiante aprende a satisfacer los criterios de  evaluación del docente, sobre todo de aquellos que imponen sus ideas en el aula  de clase, solicitando, por ejemplo, la solución de problemas, ejercicios,  demostraciones, de acuerdo al procedimiento que él enseñó, reprobando a aquellos  que se atreven a proponer otras vías de solución, mutilando la potencialidad  creativa, crítica e innovadora de los jóvenes, que deben aceptar las normas  impuestas en la enseñanza. Cuando estos estudiantes se encuentran en situaciones  educativas, donde el docente les da plena libertad de pensamiento y de acción,  planteando situaciones complejas, donde se deben establecer estrategias  adecuadas para la búsqueda de respuestas, entonces, se pueden sentir a la  deriva, porque no está la autoridad que les dice qué hacer, qué pensar, cómo  resolver.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><b><font size="2" face="Verdana">E) Métodos de evaluación</font></b></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana">Castillo y Cabrerizo (2003),  exponen las diferencias entre la técnica y el instrumento de evaluación,  señalando que la técnica es una concepción más amplia que puede abarcar la  utilización de varios instrumentos. Mientras estos últimos, constituyen una  herramienta específica, un recurso concreto para recoger los datos de manera  sistemática sobre un aspecto claramente identificado. Para estos autores, el  método es el carácter operativo que pone en juego distintos procedimientos para  obtener la información necesaria sobre el aprendizaje de los estudiantes. De  allí que mencionen como técnicas de evaluación las siguientes: la observación,  la entrevista, la encuesta y la sociometría. Con relación a los instrumentos  consideran: los cuestionarios, los exámenes, los registros descriptivos, los  registros anecdóticos, listas de control, escalas de observación, el registro  acumulativo, entre otros. Además de las técnicas mencionadas con anterioridad,  autores como Casanova (1999), incluye el coloquio y los trabajos del alumno. Con  esta última técnica, le da importancia a todo tipo de tarea, ejercicio o  actividad desarrollada, individual o grupalmente, dentro y fuera del aula,  evaluando el proceso de aprendizaje y los resultados alcanzados. En el caso de  los instrumentos de evaluación hace mención a: el anecdotario, la lista de  control, la escala de valoración, el cuestionario, el sociograma, el psicograma,  el diario y las grabaciones. En el caso particular de las grabaciones de audio,  video y las fotografías, recalca la importancia por la riqueza de datos, que  generan nuevas posibilidades de autoevaluación y coevaluación.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana">Es importante resaltar que los  docentes de ciencias naturales deben diversificar las técnicas e instrumentos de  evaluación, promoviendo la creatividad, la innovación, el análisis, la  interpretación, la búsqueda y selección de la información, la solución de  problemas contextualizados, entre otros aspectos de gran importancia en la  formación integral del estudiante; promoviendo el desarrollo de actividades  individuales y grupales, con diferentes grados de dificultad, dejando de lado  las soluciones mecánicas y memorísticas de preguntas descontextualizadas,  simplistas y reduccionistas. Pero, algunos docentes universitarios son  tradicionales en la forma de evaluar, tal como lo manifiesta uno de los  informantes:</font></p>     <blockquote> 	    <p align="justify"><font size="2" face="Verdana">Informante C: Mis métodos  	de evaluación son muy tradicionales. Yo converso con mis estudiantes sobre  	el trabajo que estamos haciendo, y los evalúo al mismo tiempo. Yo los mido a  	ellos, cada uno tiene un sistema de medida diferente. Al final considero el  	interés, lo que veo de él, porque, a veces el estudiante en un examen no  	sabe plasmar lo que aprendió, o en un seminario no dice lo que debe. Y te  	pones a hablar con él y te das cuenta que si tiene sus conocimientos. No me  	guío por primeras impresiones. Es medio subjetivo pero ajusto.</font></p> </blockquote>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana">Indudablemente, que en estas  situaciones de evaluación, mencionadas con anterioridad, influyen muchos  factores, internos y externos al individuo (emotivos, físicos, ambientales,  económicos, entre otros) que pueden perjudicar el desempeño de un estudiante. En  este sentido, una evaluación sumativa, puntual en el tiempo, no es suficiente  para saber realmente que aprendió un estudiante. Se necesitan de otras técnicas  e instrumentos de evaluación para ejecutar este cometido. El profesor puede  entrevistarse informalmente con los estudiantes, en un diálogo sincero y  honesto, con la intensión de explorar qué aprendieron, cómo se sintieron frente  al aprendizaje, cómo convivieron con sus compañeros, qué dudas surgieron, cómo  resolvieron las dificultades, qué fuentes de información consultaron, es decir,  que no se valore sólo lo cognitivo, sino que, también, se enfoquen los aspectos  afectivos. La observación es otra técnica que se ha utilizado siempre en la  evaluación, pero ahora se reconoce la posibilidad de hacerla participante,  involucrándose en el desarrollo de las actividades, integrándose al grupo de  estudiantes, siendo uno más, lo que es posible lograr cuando existe una  compenetración e identidad con el trabajo educativo e investigativo (con sentido  educativo, también).</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana">También, se debe entender que  el aprendizaje, no sólo se evalúa con la aplicación de pruebas (escritas,  prácticas y orales), sino que existen otras alternativas que muchas veces son  más enriquecedoras. La asignación de diferentes tipos de tareas, grupales o  individuales, tales como: maquetas, carteleras, folletos, afiches, páginas web,  ensayos, monografías, proyectos de investigación, informes de trabajo de campo,  informes de laboratorios, elaboración de láminas, entre tantos otros; pueden  constituirse en una vía fructífera para el aprendizaje y su evaluación, en el  seguimiento continuo de las actividades ejecutadas por los estudiantes,  aportando las observaciones oportunas que permitan ejecutar los cambios  necesarios. Esto amerita un cambio de actitud del docente y un poder creativo en  la búsqueda de nuevas formas de evaluar.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana">En este sentido, Serrano (2002)  señala algunas prácticas de evaluación innovadoras entre las que se encuentran:  1) formular preguntas o plantear problemas, 2) estimular a los estudiantes para  que planteen problemas y formulen preguntas, interrogantes que les permitan  crecer en el conocimiento, 3) las discusiones, comentarios y análisis en clase  de los resultados alcanzados por los estudiantes, así como la devolución que  realiza el profesor para cada estudiante de los resultados de su evaluación en  las tareas académicas realizadas, 4) entrevistas sostenidas individualmente con  cada estudiante y 5) explicitar claramente los criterios de ejecución de los  trabajos; entre otras. Estas prácticas, también pueden orientar las acciones de  los docentes de ciencias naturales, en la búsqueda de nuevas estrategias para  evaluar integralmente a sus estudiantes.</font></p>     <p align="justify"><b><font size="2" face="Verdana">CONCLUSIONES</font></b></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana">Actualmente, se pueden explorar  nuevas concepciones teóricas sobre la evaluación educativa que dan orientaciones  en la ejecución de esta actividad, abordando, no solamente, los aspectos  cognitivos del saber, sino, también los relacionados con la afectividad de los  estudiantes en su ser y sus relaciones con los otros. Sánchez (2001) hace  referencia a los enfoques cualitativos de la evaluación, entre los que se  encuentra la evaluación naturalista, la iluminativa, la democrática, la crítica  artística y el estudio de casos. Estos enfoques, están en oposición a la  concepción cuantitativa de la evaluación educativa; considerando como  fundamental en éste proceso: el contexto, la realidad, la construcción y el  intercambio de significados, además de los intereses y sentimientos.  Ciertamente, los reglamentos y normas de evaluación en la educación  universitaria, están sustentadas en la visión cuantitativa de la evaluación de  los aprendizajes, pero, el docente desde la autonomía de cátedra, en los  espacios destinados para la enseñanza de las ciencias naturales puede incluir en  sus métodos de evaluación, actividades de participación través de la  coevaluación y autoevaluación, donde los estudiantes se involucren desde la  autocrítica reflexiva y responsable, con la finalidad de expresar sus ideas,  creencias, expectativas e inquietudes sobre el aprendizaje de las ciencias  naturales. Igualmente, se debe considerar la evaluación formativa, propiciando  un clima de libertad, en el seguimiento de los procesos de aprendizaje, que  permitan suministrar a los estudiantes observaciones pertinentes sobre sus  acciones, explorando en el diálogo permanente con éstos sus posibles  dificultades para aprender el saber de las ciencias naturales. Desde el  reconociendo los estilos individuales y las dinámicas grupales de aprendizaje,  se puede ayudar al estudiante, haciendo referencias a la manera cómo estudia  este saber, cómo lo comprende y cómo lo expresa a través del lenguaje. Así la  evaluación formativa permite visualizar los errores como parte del aprendizaje  del estudiante, abordando, a partir de este, estrategias de enseñanza acorde con  esta realidad educativa.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font size="2" face="Verdana">Es importante resaltar que,  muchas veces, la afectividad es desechada en la evaluación del aprendizaje de  los estudiantes. Realmente, ésta tiene una gran incidencia en el estudiante, en  virtud de su comportamiento, sus maneras de interactuar, las decisiones que  toma, las opiniones que expresa, el sentido de responsabilidad, el amor al  trabajo, el esfuerzo que realiza, la dedicación, el sobreponerse al fracaso, su  alegría, tristeza, odios, entre otras emociones; que manifiestan su humanidad.  La evaluación educativa en el campo de las ciencias naturales debe ir más allá  de la asignación de calificaciones, bajo una visión sumativa. Por lo tanto, el  docente debe considerar la afectividad de los estudiantes en el proceso de  evaluación de los aprendizajes, planificando y ejecutando estrategias de  enseñanza participativa, donde el estudiante se exprese, verbalmente y por  escrito, en un clima de respeto y armonía, donde no exista temor al error, a la  equivocación. En ese diálogo entre los estudiantes, entre el docente y los  estudiantes, se podrán generar situaciones en el aula de clase o en los  laboratorios, donde aflore la afectividad, no sólo del estudiante, sino también  del docente. No se trata del uso de una escala numérica o literal para la  asignación de puntajes a la afectividad del estudiante. Eso no tiene sentido, es  reconocer su importancia y abordarla en la evaluación desde la participación y  el carácter formativo, dándole su justo valor en los procesos de aprendizaje  desarrollados por los estudiantes.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana">La diversificación de los  métodos de evaluación, constituye otro factor fundamental a ser considerados. Se  hace necesario, registrar información del hecho educativo, en el día a día, con  una continuidad que permita a los docentes informar a los estudiantes de sus  avances y a la vez, intercambiar ideas y opiniones sobre los errores cometidos,  los aciertos, las dificultades, los progresos, entre otros aspectos, que  propicien el aprendizaje de las ciencias naturales en toda sus dimensiones.</font></p>     <p align="justify"><b><font size="2" face="Verdana">REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS</font></b></p>     <!-- ref --><p align="justify"><font size="2" face="Verdana">1. Alves E, Acevedo R. 2002. La  evaluación cualitativa. Reflexión para la transformación de la realidad  educativa. Petroglifo Producciones, 2a. ed., Colombia, p. 41.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=3248715&pid=S1315-0162201500020001300001&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"><font size="2" face="Verdana">2. Busca F, Pintor P, Martínez  L, Peire T. 2010. Sistemas y procedimientos de evaluación formativa en la  docencia universitaria: resultados de 34 casos aplicados durante el curso  académico 2007-2008. Estud. Pedagóg. 18:255-276.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=3248716&pid=S1315-0162201500020001300002&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"><font size="2" face="Verdana">3. Camilloni A, Celma S, Litwin  E, Palou M. 1998. La evaluación de los aprendizajes en el debate didáctico  contemporáneo. Paidós Educador, Buenos Aires, Argentina, pp. 11-32.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=3248717&pid=S1315-0162201500020001300003&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"><font size="2" face="Verdana">4. Carlino F. 1999. La  evaluación educacional. Historia, problemas y propuestas. Aique, Buenos Aires,  Argentina, p. 18.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=3248718&pid=S1315-0162201500020001300004&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"><font size="2" face="Verdana">5. Casanova M. 1999. Manual de  evaluación educativa. Editorial La Murralla, Madrid, España, pp.131- 180.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=3248719&pid=S1315-0162201500020001300005&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"><font size="2" face="Verdana">6. Castillo S, Cabrerizo J.  2003. Evaluación educativa y promoción escolar. Pearson Educación, Madrid, España, pp. 167-171.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=3248720&pid=S1315-0162201500020001300006&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"><font size="2" face="Verdana">7. Contreras G. 2010.  Diagnóstico de dificultades de evaluación del aprendizaje en la universidad: un  caso particular en Chile. Educ. Educ. 13(2):219- 238.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=3248721&pid=S1315-0162201500020001300007&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"><font size="2" face="Verdana">8. Díaz A. 1994. Una polémica  en relación al examen. Rev. Iberoam. Educ. (Ed. Electrónica). 5. Disponible en  línea en: <a href="http://www.rieoei.org">http://www.rieoei.org</a>. (Acceso  31.10.2014).</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=3248722&pid=S1315-0162201500020001300008&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"><font size="2" face="Verdana">9. Díaz A. 1997. Didáctica y  currículo. Paidós Educador, México, pp. 147-175.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=3248723&pid=S1315-0162201500020001300009&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"><font size="2" face="Verdana">10. Díaz F, Hernández G. 2001.  Estrategias docentes para un aprendizaje significativo. McGraw Hill, Bogotá,  Colombia, p. 7.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=3248724&pid=S1315-0162201500020001300010&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"><font size="2" face="Verdana">11. Escobar J. 2007. Evaluación  de aprendizaje. Un asunto vital en educación superior. Rev. Lasallista Invest.  4(2):50-58.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=3248725&pid=S1315-0162201500020001300011&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"><font size="2" face="Verdana">12. Giroux H. 2003. Pedagogía y  política de la esperanza. Teoría, cultura y enseñanza: una antología crítica.  Amorrotu Editores, Buenos Aires, Argentina, p. 44.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=3248726&pid=S1315-0162201500020001300012&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"><font size="2" face="Verdana">13. Husserl E. 1998. Invitación  a la Fenomenología. Ediciones Paidós Ibérica, España, p. 35.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=3248727&pid=S1315-0162201500020001300013&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"><font size="2" face="Verdana">14. LOE (Ley Orgánica de  Educación). 2009. Gaceta Oficial de la República Bolivariana de Venezuela, 5.929  (extraordinario), Agosto 15, 2009.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=3248728&pid=S1315-0162201500020001300014&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"><font size="2" face="Verdana">15. LOU (Ley Orgánica De  Universidades). (1970, Septiembre 2). [Trascripción en Línea]. Disponible en  línea en: <a href="http://www.analitica.com/bitblio/congreso_venezuela/ley_educacion.asp"> http://www.analitica.com/bitblio/congreso_venezuela/ley_educacion.asp</a>.  (Acceso 05.03.2008).</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=3248729&pid=S1315-0162201500020001300015&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"><font size="2" face="Verdana">16. Maturana H. 1992. El  sentido de lo humano. Ediciones Pedagógicas Chilenas, 4a. ed., Santa Magdalena,  Chile, p. 229.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=3248730&pid=S1315-0162201500020001300016&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"><font size="2" face="Verdana">17. Murillo J, Román M. 2008.  Editorial: La Evaluación educativa como derecho humano. Rev. Iberoam. Eval.  Educ. 1(1):1-5.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=3248731&pid=S1315-0162201500020001300017&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"><font size="2" face="Verdana">18. Ruiz L, Pachano L. 2005. La  docencia universitaria y las prácticas evaluativas. educere. 9 (31): 531-540.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=3248732&pid=S1315-0162201500020001300018&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"><font size="2" face="Verdana">19. Saavedra M. 2001.  Evaluación del aprendizaje. Conceptos y técnicas. Editorial Pax, México DF,  México, pp. 28-29.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=3248733&pid=S1315-0162201500020001300019&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"><font size="2" face="Verdana">20. Sánchez J. 2001. La  evaluación cualitativa: fundamentos metodológicos. AELAC, Caracas, Venezuela,  pp. 24-31.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=3248734&pid=S1315-0162201500020001300020&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"><font size="2" face="Verdana">21. Santos M. 1995. La  Evaluación. Un proceso de diálogo, comprensión y mejora. Ediciones Ajibe,  España, pp. 15-31.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=3248735&pid=S1315-0162201500020001300021&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"><font size="2" face="Verdana">22. Serrano S. 2002. La  evaluación del aprendizaje. Dimensiones y prácticas innovadoras. Educere.  6(19):247-257.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=3248736&pid=S1315-0162201500020001300022&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"><font size="2" face="Verdana">23. Strauss A, Corbin J. 2002.  Bases de la investigación cualitativa. Técnicas y procedimientos para  desarrollar la teoría fundamentada. Editorial Universidad de Antioquia,  Medellín, Colombía, pp. 112-113.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=3248737&pid=S1315-0162201500020001300023&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"><font size="2" face="Verdana">24. Tenutto M. 2000.  Herramientas de evaluación en el aula. Editorial Magisterio del Rio de la Plata,  Argentina, pp. 49-53.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=3248738&pid=S1315-0162201500020001300024&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"><font size="2" face="Verdana">25. UCV (Universidad Central de  Venezuela). 1982. Normas Sobre el Rendimiento Mínimo y Condiciones de  Permanencia de los Alumnos de la UCV. (Resolución de Consejo Universitario).  (1982, Julio 14).</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=3248739&pid=S1315-0162201500020001300025&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"><font size="2" face="Verdana">26. UCV (Universidad Central de  Venezuela). 1999. Reglamento de Menciones Honorificas del Consejo Universitario  de la Universidad Central de Venezuela (Resolución del Consejo Universitario). (UCV,  18 de enero de 1999).</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=3248740&pid=S1315-0162201500020001300026&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"><font size="2" face="Verdana">27. UDO (Universidad de  Oriente). 1986. Normas Parciales Sobre Evaluación. Gaceta de la Universidad de  Oriente, N° 53 (Extraordinario), Noviembre 21, 1986.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=3248741&pid=S1315-0162201500020001300027&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"><font size="2" face="Verdana">28. UDO (Universidad de  Oriente). 1986. Normas de Repitencia. Gaceta de la Universidad de Oriente, N° 53  (Extraordinario), Noviembre 21, 1986.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=3248742&pid=S1315-0162201500020001300028&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"><font size="2" face="Verdana">29. UPEL (Universidad  Pedagógica Experimental Libertador). 2001. Reglamento General de Evaluación  Estudiantil de la Universidad Pedagógica Experimental Libertador (Gaceta de la  Universidad Pedagógica Experimental Libertador, Resolución N°200.215.685.74,  UPEL, 02 de mayo de 2001).</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=3248743&pid=S1315-0162201500020001300029&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"><font size="2" face="Verdana">30. Vallés M. 1999. Técnicas  Cualitativas de Investigación Social. Editorial Síntesis, S. A, Madrid, España,  pp. 177-222.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=3248744&pid=S1315-0162201500020001300030&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"><font size="2" face="Verdana">31. Vallés M. 2005. El reto de  la calidad en la investigación social cualitativa: de la retórica a los  planteamientos de fondo y las propuestas técnicas. Rev. Esp. Invest. Sociol.  110(5):91-116.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=3248745&pid=S1315-0162201500020001300031&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> ]]></body>
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