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</front><body><![CDATA[ <p align="center"><b><font face="Verdana">Presentación</font></b></p>     <p align="center"><b><font size="2" face="Verdana">Alvaro B. Márquez-Fernández</font></b></p>     <p align="justify"><span style="font-family: Verdana"><font size="2">Ocaso y  aurora, arjé y telas, lagos y cosmos, crean los tiempos y espacios complejos por  donde el pensar filosofico discurre entre narrativas culturales e históricas.  Diversidad de mundos de vidas concebidos e interpretados, desde una condición  existencial que se abre a la humanidad del mismo modo que las e~pigas del maíz,  por capas subyacentes, en busca y al encuentro de utopías sin las que aún no son  posible las praxis de la libertad. Esa dimensión de la realidad humana que nos  hace seres racionales y sensibles, sobre todo, en relación convivencial con los  otros. Es una historia del día a día que se dilata con el tiempo y que se diluye  en el espacio a los que pertenecemos de modo inevitable. pero que nos demanda  recrear las fuerzas humanas de nuestra racionalidad para resolver las  incertidumbres que sobreviven a las historias de nuestras pisadas ... Ese paso a  paso, este traspaso por el que andamos a través de un mundo que se transforma  incesantemente en otros mundos que a veces hacen irrecuperable la memoria y nos  sentencia al olvido, es lo que más alerta a nuestrajorma de pensar la existencia  y las co­sas. El cambio es, en su hecho, la perdida de la temporalidad presente  y la extrema au­sencia de todo lo que portamos .... Es el viaje más original,  porque renace de una perma­nente destrucción del(os) sujeto (s) y del(os)  objeto(s) ... ¿Hasta dónde nuestra concien­cia o razón cartesiana de la realidad  nos permite el movimiento serpentina o ¡;'actal de epistemes del mundo más  complejas o posmodernas, afin de rehacer el conocimiento sin dogmas, postulados  ofimdamentos universales? Las investigaciones que les ofrecemos a nuestros  lectores, estimularán éstas y otras preguntas ....</font></span></p>     <p align="justify"><span style="font-family: Verdana"><font size="2">Nos  presenta <b>Magaldy Téllez</b>, en la sección &quot;Estudios&quot;, una valiosa  investigación sobre &quot;<b>La implosión de lo socialy la era transpolítica. La  mirada baudrillardiana de la condición postmoderna</b>&quot;, donde interpreta las  tesis de Baudrillard, en clave posmoderna, sobre el &quot;simulacro &quot;, la &quot;economía  del signo &quot;, la &quot;crítica marxista de la mercancía y la alienación &quot;, los  &quot;intercambios simbólicos&quot;, desde el punto de vista del desarrollo tec¬no-mediático  de la sociedad, la publicidad re productiva de un mercado del consumo, la  des-representación, la coacción y sublimación de los sentidos de la percepción,  la metáfora, la retórica, la dialéctica y la crítica política. La absorción de  una cultura de la muerte y su negación del otro, es la promoción de una economía  de la producción del sentido que se afinca en el simulacro como orden ficticio  de la realidad que se impone en la medida que descontextualiza los marcos  referenciales de la racionalidad moderna. Esta ausencia o escasez, insuficiencia  anta lógica de transjormación del ser social, por vía del poder de la política,  genera una pérdida del tejido de socialización de los ciudadanos que es  conse¬cuencia de una relación de la producción del sentido social donde el  dominio del signo ha oscurecido el sistema de significación, hasta convertirlo  en un proceso de autosemiosis signijicante. Luego, la &quot;sociedad del espectáculo&quot;  banaliza en un &quot;sistema de objetivos&quot; cualquierforma alternativa de la realidad  dominante que represente alguna resistencia al poder del consumo. Magnífico  registro de las ideas de Baudrillard, muy válidas y llenas de riesgos en una  crisis epocal donde la recuperación de lo social pasa por esa implosión  es¬tructural de un orden social que requiere de una interpretación transpolítica  de los poderes tecno-comunicativos.</font></span></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana"><b>Walter Salles</b>, en su  investigación sobre &quot;<b>Paul Ricouer e a hermeneutica de si no espelho das  palavras</b>&quot;, abre nuestra sección &quot;Artículos &quot;, donde destaca las  características e interpretación hermenéutica de la construcción narrativa de  las identidades personales en el contexto de un pluralismo cultural. Se  presentan los aspectos conceptuales más importantes de Ricoeur con respecto al  &quot;discurso&quot;, al &quot;texto&quot;, el &quot;diálogo&quot; y la intelpretación de la &quot;escritura&quot;,  mediación gráfica, icónica y figurativa del texto, por medio de la que el intér</font><span style="font-family: Verdana"><font size="2">prete  accede al mundo de lo interpretado para captar las relaciones y transformaciones  del sentido (&quot;fusión de horizontes&quot; entre los dos mundos de la vida que tienen  su origen en la experiencia de la acción. Así, pues, el proceso hermenéutico es  una experiencia intersubjetiva de interpretación que lleva a cabo el lector a  través del texto para hacer contemporáneo el sentido implícito que ha quedado  registrado en el texto interpretado, y puede ser apropiado por otra realidad  diferente a la del autor. Éste no es un sujeto que responde al Yo cartesiano,  sino que es un sujeto revelado por el &quot;sí como otro&quot; al interior de un contexto  histórico personal, tradicional, cultural que es coexistente a los intereses del  intérprete. La comprensión de las acciones del Sujeto a través de los niveles  narrativos de sus acciones, supone, pues, la construcción de una identidad más  plural que supera el Yo cartesiano. Precisamente, porque esa identidad narrativa  está abierta al diálogo con el otro, no es substancial o fija, sino móvil en una  construcción indefinida. El desarrollo que hace Ricoeur de esta hermenéutica  filosófica en el campo de los textos bíblicos, permiten asegurar la riqueza de  esta hermenéutica para el estudio de los discursos sociales en general.</font></span></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana">Entre la palabra y la voz el  habla y la escritura, el texto y el lector, es que se desarrolla esa  hermenéutica del otro en su dimensión de ser para otra conciencia, otro sujeto,  a través de ese misterio que encierran las palabras y que merecen el  desciframiento de un intérprete singular y originario. No es fácil ser un lector  &quot;inquieto&quot;, sagaz, lúcido, crítico, aventurero, pasional, que sucumbe al encanto  de ese mundo inconsciente, simbólico, onírico, estético, imaginario, que es la  palabra escrita por otros. Sin embargo, el investigador <b>Gregorio  Valera-Villegas</b>. en su excelente artículo, &quot;<b>Yo, otro y el texto. Una  fenomenología de la lectura</b>&quot;, apuesta por una experiencia hermenéutica de  ser en &quot;si como otro&quot;, a través del texto leído que se lee con sensibilidad  existencial. De esa comunión de comunicación que implica la intimidad de un  lector con sus textos. </font><span style="font-family: Verdana"><font size="2"> y </font></span><font size="2" face="Verdana">de esa erótica del placer que  brota de las molfologías lingüísticas de la palabra leída y re-escuchada a  través del sí-otro, es que Valera-Villegas considera el genuino encuentro  pragmático entre lector y texto como algo irrepetible e insustituible, &quot;nadie  puede leer por otro &quot;. La lectura como experiencia del ser que piensa para  hablar y razona para escribir las palabras de su discurso, es un ser social  (humano) en un constante indagar por la pregunta </font> <span style="font-family: Verdana"><font size="2">y </font></span> <font size="2" face="Verdana">el responder. Y al final, la lectura de un buen  lector &quot;inquieto&quot; retorna sobre su identidad narrativa recreando su lectura y  obrando sobre la escritura de sus textos. Metafomorfosis de la vida a través de  su convivencia con la palabra en su conversión de sí.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana">La reflexión de Benjamin sobre  la historia profana, mundana, terrenal corpórea, es quizás su mejor aporte  teológico-político a la comprensión dialéctica de la historia social y política  que profetizaba el marxismo, y que consideraba incompleta desde el punto de  vista del sujeto como clase revolucionaria. ¿Por qué el interés de Benjamin, tal  como lo señala <b>Gisela Catanzaro</b>, en su artículo, &quot;<b>Materialismo y  teología en el pensamiento de Walter Benjamín</b>&quot;, es un deseo por entender ese  sustratum filosófico del conocimiento histórico a través del pensar teológico  como otra forma de materialismo de la realidad, que hace falta como un &quot;servicio  de la teología&quot;? Primero, porque le confiere al concepto de dialéctica la  importancia del estudio de sus contrarios, como parte de la transformación de la  realidad; segundo, porque se requiere una aguda reflexión crítica sobre el  lenguaje projano (vs lengua mística) en su condición creadora de la realidad. La  historia del hombre es ontocreadora y no trascendental. La autora expone  comprensiblemente, no sin rigor, la teoría del lenguaje de Benjamín, acerca de  la historia, lo profano, el nombre, el método, la palabra, para poder acceder a  la crítica materialista que elabora Benjamín a partir de la recuperación crítica  del nivel teológico de la existencia.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana">Quizás, a diferencia de otros  filósofos del fin de la Modernidad, es en la irreverente figura de Nietzsche  donde se dramatiza hasta sus &quot;últimas consecuencias&quot; (nihilismo), el pensar  contradictorio, negativo y sin-sentido. Es casi una oportunidad de excepción,  contar con dos colaboraciones en torno a este filósofo póstumo tan adverso a los  racionalismos </font><span style="font-family: Verdana"><font size="2">y </font> </span><font face="Verdana"><font size="2">dogmas. El excelente artículo de </font><b><font size="2">Laura Zavatta, &quot;Il profetismo di Nietzsche&quot;, </font> </b><font size="2">y el sugestivo ensayo de <b>V&#7853;inia Dutra de Azeredo,  &quot;Conciliación de los opuestos: el nacimiento de la tragedia en Nietzsche&quot;, </b> ponen de manijiesto ese atractivo encanto que despierta el filósofo que declara  la &quot;muerte de Dios&quot; &quot;por un mundo &quot;humano demasiado humano &quot;.</font></font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana">Es, precisamente, a ese ser  hombre de &quot;carne y hueso&quot; hecho por medio de su misma mundanidad, a la que se  refiere Nietzsche, cuando considera que la libertad del hombre radica en su  voluntad de poder para acceder al dominio del poder como forma de transfórmación  de lo humano, sin recurrir a ningún ente tranifisico de la realidad. El único  valor posible en el que creer y obtener la verdad del mundo, es en esafuerza  dionisiaca del placer del poder y en el placer vivencial que nos hace sentir el  mundo a través del mundo material del cuerpo y de la razón. El Zarathustra es el  &quot;nuevo Mesías&quot; con el que se ejemplifica ese retorno al tiempo de la recreación  humana, por medio de la voluntad de poder para humanizarnos sin la justificación  de las trascendencias metafisicas o teológicas. El hombre es ser del mundo </font><span style="font-family: Verdana"><font size="2">y </font></span> <font size="2" face="Verdana">para el mundo. </font> <span style="font-family: Verdana"><font size="2">y </font></span> <font size="2" face="Verdana">en ese estar en él mismo es que logra su  transmutación. El regreso al origen terrenal de lo humano, no a la búsqueda  hacia un fin posterior o revelado por la resurrección, es hacia donde se dirige  la mirada de Nietzsche: el tiempo para un retorno que no precinde de la  conflictividad que se hereda con los cambios. Si </font><font face="Verdana"> <font size="2">todo cambia es porque el universo no es unívoco, ni existe  identidad posible o absoluta entre el hombre </font> <span style="font-size: 10.0pt">y </span><font size="2">su mundo, por mediación  de un Dios. Si el mundo es, lo es por la existencia profana </font></font> <span style="font-family: Verdana"><font size="2">y </font></span> <font size="2" face="Verdana">mundana del hombre, porque se degrada, deprava,  multiplica sin fin y no puede sujetar su vida a norma o doctrina alguna. La vida  feliz es la del disfrute que nos proporciona el conocimiento (gaia ciencia). sin  restricciones ni sometimientos. Es el juego de la libertad para la creación sin  inhibiciones: es el retorno a la erótica del arte sin condicionamientos morales  o éticos. El sujeto de esta acción de constructiva del mundo objetivante del  hombre como individuo de una sociedad, es la realización de &quot;otro hombre&quot; (&quot;super  hombre') que emerge de sus rupturas </font><span style="font-family: Verdana"> <font size="2">y </font></span><font size="2" face="Verdana">prostitución  humana; es el cambio para rehumanizarse por medio de sus propias fuerzas  dionisiacas indisciplinantes. caóticas e inciertas de la tierra. Se ha superado  todo ideal del cristianismo con respecto al hombre prometido del presente </font> <span style="font-family: Verdana"><font size="2">y </font></span> <font size="2" face="Verdana">del futuro. Las nuevas sendas de la vida, se deben  trazar como una consecuencia de origen trágico de la vida.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana"><b><font size="2">&quot;La razón poética.v el  pensamiento complejo&quot;, </font></b><font size="2">es uno de los temas más  recientes que estudia con todo entusiasmo la poeta argentina </font><b> <font size="2">Graciela Maturo, </font></b><font size="2">cuya obra literaria  trasciende en toda la extensión del vocablo, no sólo geografias sino fronteras  del pensamiento (racional). Es insaciable su sed de aprender y de conocer. Su  menuda figura, esa mirada contemplativa y vivaz que recuerdan los ojos de las  mujeres de las pinturas flamencas, el gesto de las manos mientras señala en el  espacio un punto de videncia para sus escuchas, la convierten en una poeta de la  imagen y de la voz, la palabra y la escritura, como pocas mujeres de la  literatura. Impregnada de un talante filosófico que sorprende, su obra revela  una pasión por la sensibilidad que desborda cualquier intento de clasificación o  catálogo de enciclopedia. Nos presenta en esta oportunidad una lúcida reflexión  entre poesía y complejidad, entre dos formas de razón donde una no excluye a la  otra sino que la complementa. Pero sobre todo, nos hace entender que el sentir  de la poesía es intuitivo y sublime, mientras que el de la razón compleja es el  acompmiamiento del sentido reflexivo de la realidad que la denota. Lo que hace  posible entender que la voz del poeta es una voz siempre comprometida con la  historia de sus palabras, pues sirven de encuentro con el otro. Ni un ir más  allá, ni un estar en un más acá de las ciencias o de la poesía. Se trata de  vivir la vida y de descubrirla de múltiplesformas .... Es una conjunción entre  mundos que se recrean y en los cuales el ser-humano-en-el-mundo es la condición  de vida imperecedera en la que todos trascendemos .... </font></font></p>      ]]></body>
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