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<publisher-name><![CDATA[Instituto de Filosofía del Derecho "Dr. José M. Delgado Ocando" Facultad de Ciencias Jurídicas y Políticas - Universidad del Zulia - Maracaibo - Venezuela.]]></publisher-name>
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<abstract abstract-type="short" xml:lang="en"><p><![CDATA[Commercial advertisements and promotions of multiple brand names compete with each other in order to place themselves in the visual imaginary of customers, and subsequently to have more possibilities to be chosen. As would be expected, sometimes these aggressive strategies are carried out with fraudulent methods that have no moral justification. Consumers’ rights to privacy, freedom of choice and election, safety, and the right to be heard, are under threat with the increasing development of neuro-scientific family studies. Herein we denounce the initial steps of a new manner of marketing aided by sophisticated tools, that surpass what could be consider ethically honest methods in consumer promotions]]></p></abstract>
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</front><body><![CDATA[  <BASEFONT SIZE="3">     <P ALIGN="CENTER"><B><font color="000000" face="Verdana" size="3">Las implicaciones morales </font></B> <B><font color="000000" face="Verdana" size="3">de la neuroeconomía</font></B> </P>  <A NAME="_VPID_5"></A>     <P ALIGN="CENTER"><FONT COLOR="000000" size="2" face="Verdana"> Aníbal Monasterio</FONT></P>     <P ALIGN="CENTER"><FONT COLOR="000000" size="2" face="Verdana">Departamento de Desarrollo y Procesos Psicológicos Básicos    <BR> Facultad  de Psicología. Universidad del País Vasco    <BR> Apartado 1248 20018 San Sebastián  - España    <BR> anibalastobiza@terra.es </FONT></P>      <P ALIGN="justify"><B><FONT COLOR="000000" size="2" face="Verdana"> Resumen </FONT></B></P>  <A NAME="fron-2"></A>    <P ALIGN="justify"><FONT COLOR="000000" size="2" face="Verdana"> Las promociones publicitarias y reclamos comerciales de múltiples marcas  compiten entre si por colocarse en la imaginería visual de los consumidores,  y por lo tanto, tener más posibilidades de ser elegidas. Como era de esperar,  algunas veces, esta estrategia agresiva se hace con métodos fraudulentos  que no tienen justificación moral alguna. Los derechos de privacidad, libertad  de decisión y elección, seguridad y ser oído del consumidor, con el desarrollo  de los estudios neurocientíficos; están bajo amenaza. En este escrito,  denunciamos los primeros pasos de una nueva forma de marketing apoyada  en instrumentos sofisticados, que sobrepasa lo que podríamos considerar  éticamente honesto en los reclamos al consumidor. </FONT></P>      <P ALIGN="justify"><font size="2"><B><FONT COLOR="000000" face="Verdana"> Palabras clave</FONT></B><FONT COLOR="000000" face="Verdana"><B>: </B> </FONT></font><FONT COLOR="000000" size="2" face="Verdana"> Neuroeconomía, consumidores, moralidad. </FONT></P>      ]]></body>
<body><![CDATA[<P ALIGN="justify"><FONT COLOR="000000" size="2" face="Verdana"> <b> The Moral Implications of Neuro-Economy</b> </FONT></P>      <P ALIGN="justify"><B><FONT COLOR="000000" size="2" face="Verdana"> Abstract </FONT></B></P>      <P ALIGN="justify"><FONT COLOR="000000" size="2" face="Verdana"> Commercial advertisements and promotions of multiple brand names compete  with each other in order to place themselves in the visual imaginary of  customers, and subsequently to have more possibilities to be chosen. As  would be expected, sometimes these aggressive strategies are carried out  with fraudulent methods that have no moral justification. Consumers’ rights  to privacy, freedom of choice and election, safety, and the right to be  heard, are under threat with the increasing development of neuro-scientific  family studies. Herein we denounce the initial steps of a new manner of  marketing aided by sophisticated tools, that surpass what could be consider  ethically honest methods in consumer promotions. </FONT></P>      <P ALIGN="justify"><font size="2"><B><FONT COLOR="000000" face="Verdana"> Key words</FONT></B><FONT COLOR="000000" face="Verdana"><B>: </B> </FONT></font><FONT COLOR="000000" size="2" face="Verdana"> Neuro-economics, consumers, morality. </FONT></P>      <P ALIGN="justify"><font face="Verdana"><font color="#000000" size="2">Recibido: 20-04-200</font></font></P>      <P ALIGN="justify"><font face="Verdana"><font color="#000000" size="2">Aceptado: 05-07-2005</font></font></P>      <P ALIGN="justify"><font size="2"><B><FONT COLOR="000000" face="Verdana"> 1. </FONT> </B><FONT COLOR="000000" face="Verdana"> <B>Introducción</B> </FONT></font></P>      <P ALIGN="justify"><FONT COLOR="000000" size="2" face="Verdana"> La exposición esporádica a un estímulo específico, provoca un actitud (emoción  dirigida hacia algo) que suscita atracción y deseo, pero su repetida exposición  provoca estrés, aburrimiento y cansancio (Zajonc, 1968). En este difícil  equilibrio, entre lo que tiene que ser novedoso para ser consumido por  atrayente y al mismo tiempo conocido para que pueda ser asimilado, pero  con el perjuicio de que resulte aburrido; se han de mover todas las estrategias  de marketing que quieran lanzar un producto exitoso al mercado. En un brazo  de la balanza encontramos el diseño, fabricación y requisitos de calidad.  Parámetros que orbitan dentro de la dimensión del artículo o producto que  progresivamente a lo largo de la industrialización mercantil, se han ido  controlando con técnicas objetivas estándar. En el otro brazo de la balanza,  están la motivación, las preferencias y las decisiones que orbitan en la  subjetividad de las personas y que se han considerado siempre impenetrables  y herméticas a cualquier tipo de influencia y control. Es precisamente  esta parte de la balanza, la culpable del estrés de los ejecutivos de las  corporaciones, los comerciales, estilistas y publicistas. Porque su trabajo  y buen hacer, estriba en conseguir que los consumidores elijan su producto,  y tradicionalmente se ha sostenido que los consumidores se mueven por aspiraciones  inescrutables y subjetivas. Hasta ahora. Porque el reino subjetivo de las  personas, o mejor dicho consumidores, no es tal. Es subjetivo en virtud  de que es parte de las operaciones racionales de la mente de un único sujeto.  Pero, responden a principios objetivos igual de mensurables y predecibles  que la trayectoria de los cuerpos en el espacio.  </FONT></P>      <P ALIGN="justify"><FONT COLOR="000000" size="2" face="Verdana"> Son operaciones subjetivas de una persona, porque son <I>sus</I> experiencias.  Experiencias, que probablemente sean distintas a las tuyas. Pero porque  él es un ser humano y tú también, compartís los mismos receptores y circuitos  neurológicos que hacen muy considerable la posibilidad de que sean experiencias  similares. Y el hecho es que los circuitos neurológicos son descriptibles  sobre la base de principios mecanicistas que ofrecen explicaciones causales  de su funcionamiento y estructura. Ahora la cuestión es: ¿Y si fuera posible  comprender el funcionamiento de los mecanismos de la recompensa, motivación,  decisión y formación de la utilidad?; ¿Podríamos diseñar productos altamente  consumibles?; ¿Podríamos determinar las preferencias de los consumidores?;  ¿Podríamos comprender el comportamiento consumista y dirigirlo hacia nuestra  marca? Esta serie de preguntas condicionales, como vamos a ir viendo a  lo largo del escrito, se han ido trasformando en los ultimas décadas en  preguntas de tiempo presente; y algunas de ellas se empiezan a contestar  desde campos de estudio emergentes como la neuroeconomía (Montague et al.,  2002). La efectividad de los métodos que se utilizan para comprender el  comportamiento del consumidor es parte del análisis que vamos realizar  a continuación en las distintas secciones del escrito. Pero lo que realmente  valoraremos, es algo que no esta muy presente en la literatura neuroeconomica.  Es moralmente justificable, aunque no se incurra en delito, el uso neurocientíficamente  informado de técnicas de persuasión para forzar la elección de compra de  un producto. </FONT></P>      <P ALIGN="justify"><font size="2"><B><FONT COLOR="000000" face="Verdana"> 2. </FONT> </B><FONT COLOR="000000" face="Verdana"> <B>El cerebro en la historia: un breve comentario</B> </FONT></font></P>      ]]></body>
<body><![CDATA[<P ALIGN="justify"><FONT COLOR="000000" size="2" face="Verdana"> Los neurólogos y científicos del cerebro gustan en decir que la función  de los diversos órganos del cuerpo humano, es única y exclusivamente, servir  al cerebro. Quizás sea una afirmación excesivamente drástica, pero también  es verdad que el “yo” y la realidad subjetiva, perduran aún en la disección  de varios apéndices, órganos viscerales, eliminación de todo contacto social;  pero no cuando hay cese de actividad eléctrica cerebral, y todo esto incluso  aunque el corazón siga latiendo. Este hecho, se ha reflejado en la mayoría  de los sistemas legales de los países, que certifican el fallecimiento  de las personas en cuanto hay cese de actividad cerebral, aunque otros  parámetros biológicos estén presentes. </FONT></P>      <P ALIGN="justify"><FONT COLOR="000000" size="2" face="Verdana"> Pero el interés por el cerebro como base de las facultades intelectivas,  del comportamiento cualquiera que sea este (económico, social…) y sede  de las pasiones así como el origen de varias condiciones medicas; no siempre  ha sido el mismo a lo largo de la historia cultural y científica de Occidente.  El concepto actual sobre la conexión entre células nerviosas, encéfalo  (cerebro) y comportamiento, solo tiene dos siglos de vida. Gracias a disciplinas  como la anatomía, biología molecular, embriología fisiología, farmacología  y psicología; se ha podido descubrir tal conexión. Hasta el perfilamiento  de este cuadro explicativo se pensaba que la vida mental con sus funciones  y operaciones, tenía un origen suprafisico y porque no decirlo divino.  Por ejemplo, Platón sugirió que la realidad mental dividida en tres partes  (irascibilidad, concupiscibilidad y parte racional) era una sustancia inmortal  denominada alma, atrapada en el cuerpo y que tiende a regresar a su lugar  de origen; el Mundo de las IDEAS. Aristóteles, propuso que la inteligencia  residía en el corazón (teoría cardio-céntrica) porque es en el pecho donde  percibimos la acción durante la excitación y la emoción, concibiendo al  cerebro meramente como una especie de refrigerador del calor emanado del  corazón. Los teólogos y filósofos cristianos durante la Edad Media, movidos  por sus prerrogativas dogmáticas y creencias religiosas, negaron toda base  materialista y orgánica de patologías claramente cerebrales como las psicosis  y enfermedades mentales; proponiendo teorías de castigo divino. El principio  de la sacralidad de la vida humana, impedía a su vez las autopsias y experimentación  en el cuerpo humano, lo que mantuvo por más tiempo; la negación histórica  del cerebro como sede de la vida mental. No obstante, desde muy antiguo,  ya hubo voces que atraían la atención hacia las operaciones de nuestro  preciado tejido gris. En el siglo V a. C., Hipócrates formulo una teoría  orgánica de la enfermedad mental basándose en evidencias, postulando al  cerebro como la fuente del mal. Y Galeno en el siglo segundo, ya situó  firmemente las facultades mentales en el cerebro. Pero pensar en el cerebro  como origen y causa de la razón, no era la ortodoxia y tuvo que pasar mucho  tiempo hasta llegar al conocimiento común hoy asentado. </FONT></P>      <P ALIGN="justify"><FONT COLOR="000000" size="2" face="Verdana">  Las cosas en la actualidad tienen otra perspectiva. El método científico  desde su aparición en el Renacimiento, junto con la innovación tecnológica  y paulatina separación de la influencia religiosa en el conocimiento, ha  conducido al estado y progreso de la ciencia actual. Hoy sabemos que es  el cerebro, evolucionado por la selección natural para resolver problemas  de adaptación, la fuente de las operaciones intelectivas y que esta implicado  en el control de las funciones endocrinológicas e inmunológicas y en definitiva,  que causa nuestro comportamiento y permite nuestra supervivencia. Pero  como decimos, hoy las cosas tienen otra perspectiva. De la negación del  cerebro a lo largo de la historia, hoy estamos viviendo la hegemonía de  las disciplinas de la familia Neuro. </FONT></P>      <P ALIGN="justify"><FONT COLOR="000000" size="2" face="Verdana">  La neurociencia tiene como cometido estudiar la distancia existente entre  las células y moléculas y la mente (Kandel, Jessel y Schwartz 1999 p. 5  y ss.). De la neurociencia, tronco central, se bifurcan diversas ramas  como la neurociencia cognitiva (el estudio de las células y moléculas que  subyacen a la cognición); neurociencia visual (el estudio de las células  implicadas en la percepción del mundo externo visual); neurociencia social  (el estudio de las células que responden ante la presencia de nuestros  congeneres); neurociencia motor (el estudio de las células y sistemas responsables  del movimiento); neurofilosofia (el estudio de la problemas clásicos de  la filosofía desde los resultados de la neurociencia); neuroética (el estudio  de las consecuencias y efectos legales sociales y éticos del avance de  la tecnología neurocientífica); neurogenética (el estudio de los genes  que se expresan para formar el sistema nervioso); neuroestética (el estudio  de las funciones cerebrales implicadas en la experiencia estética); neuroteología  (el estudio de las funciones cerebrales implicadas en la experiencia mística);  y finalmente neuroeconomía (el estudio de las regiones cerebrales responsables  de la toma de decisiones en contextos económicos). </FONT></P>      <P ALIGN="justify"><FONT COLOR="000000" size="2" face="Verdana">  Esta explosión interdisciplinar que unifica diversas áreas en torno al  conocimiento del cerebro, es cuando menos de agradecer. Es el cerebro,  el sistema más complejo del universo conocido y el responsable de construir  nuestra individualidad. Llegar a desvelar sus secretos es cuando menos  análogo al hallazgo del Santo Grial, y por supuesto, enormemente beneficioso.  Pero también se corre el riesgo de usar el conocimiento del cerebro disponible,  de un modo maquiavélico. Hay multitud de campos donde este conocimiento  es usado benévolamente. Por ejemplo, en la medicina este uso es positivo,  aunque no exento de complicaciones por el posible abuso de poder o negligencia  en la practica; así como en la comunicación de la información al paciente.  También en la psicología o en la psiquiatría es positivo este conocimiento.  Pero el creciente avance de las disciplinas de la familia Neuro, algunos  de ellos muy sutiles, ponen en riesgo derechos y libertades civiles consagradas  en nuestra de forma de entender la sociedad y su ordenamiento. En las siguientes  secciones de este escrito desvelaremos la problemática moral que supone  la tecnología neurocientífica en relación al comportamiento consumista,  o lo que es lo mismo, las implicaciones morales de la neuroeconomía. Porque  es quizás en este aspecto, donde mayor repercusión pero menor conciencia  ciudadana hay, acerca del impacto del conocimiento neurocientífico en un  comportamiento omnipresente: el consumista. </FONT></P>      <P ALIGN="justify"><font size="2"><B><FONT COLOR="000000" face="Verdana"> 3. </FONT> </B><FONT COLOR="000000" face="Verdana"> <B>Neuroeconomía: el marketing desde dentro</B> </FONT></font></P>      <P ALIGN="justify"><FONT COLOR="000000" size="2" face="Verdana"> La gran peculiaridad de la neuroeconomía (el estudio de la toma de decisiones  en contextos económicos) aplicada al marketing es que sobre la base del  conocimiento de los mecanismos de funcionamiento de los procesos de comparación  e identificación del consumidor con la marca, el proceso de formación de  la utilidad subjetiva de un producto, expectativas y motivación de compra;  la publicidad resultante comienza operando en el mismo sujeto consumidor.  Con las promesas de la neuroeconomía (muchas de ellas factibles) no será  necesario atraer al consumidor hasta el producto con el uso de una retórica  publicitaria, bien diseñada audiovisualmente, o un lenguaje especifico  innovador con eslóganes con gran poder de contraste. El propio consumidor  no tendrá <I>otra</I> alternativa, más que comprar el producto neuroeconomicamente  publicitado. Y este es el gran problema moral subyacente. Porque la protección  y defensa del consumidor, no solo se basa en evitar la información engañosa  en la publicidad de un producto, proteger al consumidor de posibles peligros  en su salud tras el consumo de un producto; o permitirle expresarse y garantizar  una serie de vías jurídicas de denuncia y reclamación (Véase, para un análisis  detallado sobre los derechos del consumidor en la Comunidad Europea Huet,  1993). Es igualmente importante, la intencionalidad del anunciante, la  cualidad moral de los métodos empleados y los objetivos perseguidos. </FONT></P>      <P ALIGN="justify"><FONT COLOR="000000" size="2" face="Verdana">  Los derechos clásicos del consumidor, circunscritos en la libertad genérica  del ciudadano reconocido como sujeto jurídico de un estado, se entienden  como la serie de capacidades para decidir sin coacción la elección de un  producto. Sin embargo la introducción de la tecnología neuroeconomica debe  incoar una especie de libertad <I>sui generis</I>, una libertad virtual, si cabe  más intangible: la libertad del <I>espacio interno subjetivo</I>. Este espacio  de libertad es en algunos aspectos análogo a la libertad de conciencia  al que apelan los antimilitaristas, movimientos seculares ante la imposición  de culto etc.; pero con la diferencia de ser un espacio sujeto a la manipulación  y control. Mientras que la libertad de conciencia es fruto del proceso  de enculturización de las personas, de los valores aprendidos y de su madurez  racional que les conduce a dirigir sus vidas hacia la búsqueda de la felicidad  que mejor estimen, así como el reconocimiento de la pluralidad ideológica;  la libertad del “espacio interno subjetivo” es un entorno cognitivo que  se puede crear artificialmente a través de métodos inteligentes pero potencialmente  fraudulentos. </FONT></P>      <P ALIGN="justify"><FONT COLOR="000000" size="2" face="Verdana"> A finales de la década de los setenta, apareció publicado un artículo firmado  por un tal James Vicary que afirmaba haber incrementado la venta de palomitas  (maiz inflado) y refrescos de cola en un cine de New Yersey, con la presentación  de las palabras “come palomitas” y “bebe cola” en un intervalo de tiempo  de milisegundos durante la proyección de la película. Aunque el propio  Vicary posteriormente negó haber conseguido tales efectos, la leyenda urbana  se divulgó y fuera de los círculos académicos se instaló la creencia popular  en lo que se denominó desde entonces, percepción subliminal. Aunque durante  un tiempo ha habido una mirada escéptica por parte de la comunidad científica  a los efectos de la percepción subliminal en el comportamiento y cambio  actitudinal, actualmente se ha empezado a descubrir la verdadera naturaleza  de la percepción subliminal y asociación por refuerzo condicionante y sus  aplicaciones (Véase, Dijksterhius, Aarts, Smith, 2005).  </FONT></P>      <P ALIGN="justify"><FONT COLOR="000000" size="2" face="Verdana"> Los estudios de asociación de imágenes visuales por refuerzo, la facilitación  comportamental a través de la presentación de un estimulo (priming); todas  ellas son técnicas o metodologías que tienen un empleo directo en la neuroeconomia  para establecer un vinculo directo entre el consumidor y la marca. Pero  claro está, son en todos los sentidos, técnicas espurias. El poder que  se obtiene mediante la persuasión agresiva<A HREF="0_FN0.htm"><SUP>1</SUP></A> permite la manipulación efectiva  del comportamiento del consumidor y su psicología, y todo ello sin que  el propio sujeto que consume; perciba conscientemente que esta siendo objeto  de una motivación dirigida exógenamente. La neuroeconomía no es el problema.  Es una disciplina emergente con un gran potencial. Ahora bien, si que existe  una responsabilidad por parte de los científicos y de la sociedad en su  conjunto, para crear las restricciones y limitaciones necesarias de una  tecnología que puede sin lugar a dudas crear “adicciones comerciales”. </FONT></P>      ]]></body>
<body><![CDATA[<P ALIGN="justify"><font size="2"><B><FONT COLOR="000000" face="Verdana"> 4. </FONT>  </B><FONT COLOR="000000" face="Verdana"> <B>Ética y neuroeconomía</B> </FONT></font></P>      <P ALIGN="justify"><FONT COLOR="000000" size="2" face="Verdana"> Varias voces ilustres dentro de la neurociencia ya han reflexionado sobre  los resultados de sus propios trabajos, y los posibles efectos en múltiples  ámbitos del control mental con técnicas de estimulación, la neuroimagen  fuera del sistema sanitario, y la secuenciación genética (Farah, 2002).  Pero todavía, se hecha de menos una delimitación conceptual de las implicaciones  morales en la libertad y autonomía de las personas, el modo en que podemos  ser expuestos al control manipulativo, quién se beneficia y obtiene ventaja  alguna de la tecnología neuroeconomica, si existen derechos ante esta tecnología;  así como un informe que declare qué y qué no se ve amenazado directamente  con el creciente desarrollo de la tecnología neurocientífica en general. </FONT></P>      <P ALIGN="justify"><FONT COLOR="000000" size="2" face="Verdana"> La neuroeconomia y sus aplicaciones, van a transformar el modo de hacer  el marketing de los productos. La primera gran transformación supondrá  la identificación de los procesos de evaluación de la utilidad de las cosas  y el modo en que nos impacta, a través de la descripción de los sistemas  de recompensa del cerebro (Montague et al. o.C.). Esto significará un diseño  efectivo de la apariencia de los productos, pero lo que es más importante,  la reducción del costo de producción de las cosas. Porque si se aplica  el conocimiento de los procesos de habituación y estimulación/satisfacción  y su perdurabilidad en el tiempo, de pongamos el caso los alimentos básicos,  será posible utilizar el mínimo de materia prima en la elaboración; pero  sin diferencia alguna en la percepción del gusto o impacto hedónico. Y  aún más, gracias al conocimiento que brindará la neuroeconomía, será posible  establecer una fidelidad fija e invariable entre cliente/consumidor y marca;  sin la necesidad de sistemas de atención al cliente. Porque analizando  los sistemas de recompensa y percepción hedónica que tiene el cerebro de  las cosas, se diseñará el producto expresamente para la estimulación de  estos sistemas generando “adictos comerciales”. </FONT></P>      <P ALIGN="justify"><FONT COLOR="000000" size="2" face="Verdana"> Por todo esto, uno de los principios éticos directamente afectado por el  desarrollo de la tecnología neuroeconomica y uso moralmente reprobable,  será el principio de información consentida del consumidor. Otro principio  vulnerado es el de la autonomía y libertad de elección y decisión. Este  ultimo derecho, uno de los pilares fundamentales de lo estados de derecho  y concepto normativo básico del Derecho privado, impide que ninguna persona  (consumidor) sea obligado a consumir un articulo si este no lo desea. La  neuroeconomía en su uso fraudulento violara este derecho también. Porque  el marketing neuroeconomico empleará técnicas de asociación por refuerzo  condicionante en la preparación de la publicidad, independientemente de  su formato y estructura. Hará uso de técnicas de percepción subliminal  que explotarán procesos inconscientes en la toma de decisiones y motivación  de compra. Y finalmente, creará una identificación psicológica fraudulenta,  entre el consumidor y la marca. </FONT></P>      <P ALIGN="justify"><FONT COLOR="000000" size="2" face="Verdana">  Sin embargo, no pensemos que la verdadera imagen o naturaleza de la neuroeconomía,  es la de una ciencia maligna. La neuroeconomía no es más que una actividad  teórica y experimental que produce conocimiento. Por tanto, es intrínsecamente  neutra. Solo su uso es potencialmente positivo o negativo. </FONT></P>      <P ALIGN="justify"><font size="2"><B><FONT COLOR="000000" face="Verdana"> 5. </FONT> </B><FONT COLOR="000000" face="Verdana"> <B>Discusiones</B> </FONT></font></P>      <P ALIGN="justify"><FONT COLOR="000000" size="2" face="Verdana"> Dentro de unos años cuando mires tu cesta de la compra y notes que hay  más de un producto alimenticio repetido, demasiado calzado y ropa de la  misma marca, y más de un electrodoméstico; pregúntate si es verderamente  lo que necesitas y cuál ha sido tu motivación de compra. Si no encuentras  una repuesta clara, te adelanto que quizás estés siendo victima de la “adicción  comercial” de un producto neuroeconomicamente publicitado. La neuroeconomía  es una disciplina con un gran potencial. Nos puede permitir conocer cuales  son los procesos cerebrales durante la toma de decisiones en contextos  económicos, y el modo en que atribuimos valor e impacto hedónico a las  cosas. Pero de igual modo, trae consigo una serie de consecuencias e implicaciones  morales, que debemos tener presentes y que sucintamente hemos apuntado  en este escrito. </FONT></P>      <P ALIGN="justify">&nbsp;</P>      <P ALIGN="justify"><B><FONT COLOR="000000" size="2" face="Verdana"> Lista de Referencias </FONT></B> </P>  <ol>       <li>         ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><p ALIGN="justify"><FONT COLOR="000000" size="2" face="Verdana"> DIJKSTERHIUS, A.; AARTS, H. y SMITH, P. <I>The power of the subliminal: On  subliminal persuasión and other potencial applications.</I> En Ran Hassin,  James Uleman y John Bargh (eds) <B>The new Unconscious</B>. Oxford: Oxford University  Press. 2005. </FONT></li>    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=889652&pid=S1315-6268200500020000300001&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><li>         <!-- ref --><p ALIGN="justify"><FONT COLOR="000000" size="2" face="Verdana"> FARAH, M., <B>Emerging ethical issues in neuroscience</B>. <I>Nature</I>, 5, 1123-1129.  2002. </FONT></li>    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=889654&pid=S1315-6268200500020000300002&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><li>         <!-- ref --><p ALIGN="justify"><FONT COLOR="000000" size="2" face="Verdana"> HUET, J. <I>Recent development in the field of consumer protection in the  European Community.</I> <B>Hastings International and Comparative Law Review</B>,  num. 4, 13-24. 1993. </FONT></li>    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=889656&pid=S1315-6268200500020000300003&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><li>         <!-- ref --><p ALIGN="justify"><FONT COLOR="000000" size="2" face="Verdana"> KANDEL, E.; Jessell, T. y Schwartz, J. <B>Neurociencia y Conducta.</B> Madrid:  Prentice Hall. 1999. </FONT></li>    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=889658&pid=S1315-6268200500020000300004&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><li>         <!-- ref --><p ALIGN="justify"><FONT COLOR="000000" size="2" face="Verdana"> MONTAGUE, P. et al. <I>Neural Economics and the biological substrates of valuation</I>.<I>  </I><B>Neuron</B>, 36:265-284. 2002. </FONT></li>  <A NAME="fron-2"></A>    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=889660&pid=S1315-6268200500020000300005&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><li>         ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><p ALIGN="justify"><FONT COLOR="000000" size="2" face="Verdana"> ZAJONC, R. <I>Attidunal effects of mere exposure</I>. <B>J. Personality Social Psychol</B>.  9, 1-27. 1968. </FONT></li>    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=889662&pid=S1315-6268200500020000300006&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></ol>       ]]></body>
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