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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Sobre la Naturaleza de la Metodología Jurídica]]></article-title>
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<abstract abstract-type="short" xml:lang="en"><p><![CDATA[Using the titles Methodology of Law or Juridical Epistemology, it is possible to allude to one or other of the two forms as that juridical-philosophical discipline is conceived today: the philosophy or methodology of the science of law and juridical logic. This article proposes to balance the theses formulated during the last decades by renowned jurists, also contributing modest considerations by the author on the subject, especially when analyzing the problem of juridical logic and the debate between philosophers and/or logicians of law related to the nature of the same, because, while some authors affirm that it is possible to speak of juridical logic understood as a study of the results of applying formal logic to juridical reasoning, others sustain that the reasoning characteristic of jurists, whether they act as organs of the state in charge of creating, interpreting and applying norms of positive law, or only as interpreters of the same, such as lawyers who are litigants, consultants or juridical assessors and professors of law, is, on the contrary, the object of study for juridical logic defined as the theory of legal argumentation. In this regard, the article concludes that study of the characteristics of juridical reasoning in general, particularly of the judicial, leads to espousing the second opinion, given that recourse to juridical argumentation techniques and to juridical topoi or specific places of law as intellectual reasons or instruments that make it possible to justify decisions taken by the courts, demonstrates undoubtedly the specifically dialectical (or rhetorical) character of said reasoning.]]></p></abstract>
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</front><body><![CDATA[ <p style="text-indent: 10px; line-height: 150%; margin: 0pt 30px" align="center"> <font color="#000000" face="Verdana"><b>Sobre la Naturaleza de la Metodología  Jurídica</b></font></p>     <p style="text-indent: 10px; line-height: 150%; margin: 0pt 30px" align="center"> <font color="#000000" face="Verdana" size="2"><b>Hermann Petzold-Pernía</b></font></p>     <p align="justify"> <font color="#000000" face="Verdana" size="2"><i>Instituto de Filosofía del  Derecho  “Dr. José Manuel Delgado Ocando” Facultad de Ciencias Jurídicas y Políticas Universidad del Zulia. Maracaibo-Venezuela hpetrod@movistar.net.ve</i></font></p>     <p align="justify"><font color="#000000" face="Verdana" size="2"><b>Resumen</b></font></p>     <p align="justify"><font color="#000000" face="Verdana" size="2">Con las  denominaciones de<b> Metodología del Derecho</b> o<b> Epistemología Jurídica</b><i>,</i><b> </b>se puede aludir a una u otra de las dos formas como es concebida, hoy en  día, esa disciplina jurídico-filosófica: a<i> </i>la <b>Filosofía </b>o<i> </i> <b>Metodología de la Ciencia del Derecho</b><i> </i>y a<i> </i>la <b>Lógica  Jurídica</b><i>.</i> Luego, en el presente artículo se pretende hacer un balance  de las tesis formuladas, durante las últimas décadas, por reconocidos juristas,  aportando también las modestas consideraciones al respecto del autor,  especialmente al analizar el problema de la Lógica Jurídica y el debate que  existe entre los filósofos y/o lógicos del Derecho con relación a la naturaleza  de la misma, pues, mientras unos autores afirman que es posible hablar de una  Lógica Jurídica entendida como el estudio de los resultados de la aplicación de  la Lógica formal al razonamiento jurídico, hay otros que sostienen que el  razonamiento propio de los juristas, ya sea que éstos actúen como órganos del  Estado encargados de crear, interpretar y aplicar las normas del derecho  positivo, o solamente como intérpretes de las mismas, tales como abogados  litigantes, consultores o asesores jurídicos y profesores de Derecho, es, por el  contrario, el objeto de estudio de una Lógica Jurídica definida como la Teoría  de la argumentación jurídica. A este respecto, en el artículo se concluye que el  estudio de las características del razonamiento jurídico en general, y del  judicial en particular, lleva a adherir a<i> </i>la segunda opinión, dado que el  recurso a las técnicas de argumentación jurídica y a los <i>topoi</i> jurídicos  o lugares específicos del derecho como razones o instrumentos intelectuales que  permiten justificar las decisiones tomadas por los tribunales, demuestra  indubitablemente el carácter específicamente <i>dialéctico </i>(o retórico) de  dicho razonamiento.</font></p>     <p align="justify"><font color="#000000" face="Verdana" size="2"><b>Palabras  clave:</b> Metodología jurídica, lógica jurídica, teoría de la argumentación,  características del razonamiento jurídico.</font></p>     <p align="center"><b><font color="#000000" face="Verdana" size="2">Regarding  the Nature of Juridical Methodology</font></b></p>     <p align="justify"><font color="#000000" face="Verdana" size="2"><b>Abstract</b></font></p>     <p align="justify"><font color="#000000" face="Verdana" size="2">Using the  titles Methodology of Law or Juridical Epistemology, it is possible to allude to  one or other of the two forms as that juridical-philosophical discipline is  conceived today: the philosophy or methodology of the science of law and  juridical logic. This article proposes to balance the theses formulated during  the last decades by renowned jurists, also contributing modest considerations by  the author on the subject, especially when analyzing the problem of juridical  logic and the debate between philosophers and/or logicians of law related to the  nature of the same, because, while some authors affirm that it is possible to  speak of juridical logic understood as a study of the results of applying formal  logic to juridical reasoning, others sustain that the reasoning characteristic  of jurists, whether they act as organs of the state in charge of creating,  interpreting and applying norms of positive law, or only as interpreters of the  same, such as lawyers who are litigants, consultants or juridical assessors and  professors of law, is, on the contrary, the object of study for juridical logic  defined as the theory of legal argumentation. In this regard, the article  concludes that study of the characteristics of juridical reasoning in general,  particularly of the judicial, leads to espousing the second opinion, given that  recourse to juridical argumentation techniques and to juridical <i>topoi </i>or  specific places of law as intellectual reasons or instruments that make it  possible to justify decisions taken by the courts, demonstrates undoubtedly the  specifically dialectical (or rhetorical) character of said reasoning.</font></p>     <p align="justify"><font color="#000000" face="Verdana" size="2"><b>Key words:</b>  Juridical methodology, juridical logic, argumentation theory, characteristics of  juridical reasoning.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font color="#000000" face="Verdana" size="2">Recibido:  14-01-08 · Aceptado: 04-03-08</font></p>     <p align="right"><font color="#000000" face="Verdana" size="2"><i>No dura sino  lo que es susceptible de varias interpretaciones.  </i>(CIORAN)</font></p>     <p align="justify"><font color="#000000" face="Verdana" size="2"><b>1.  Introducción</b></font></p>     <p align="justify"><font color="#000000" face="Verdana" size="2">Ahora bien, al  ocuparnos de la <b>Metodología de la Ciencia del Derecho</b>, se debe tener  presente que,<b> </b>según Karl LARENZ, la “teoría del método de una ciencia es  una reflexión sobre su propia actividad. Pero no sólo quiere describir los  métodos aplicados en la ciencia, sino también entenderlos, es decir: ver su  necesidad, su justificación y sus límites. La necesidad y la justificación de un  método resulta de la significación, de la peculiaridad estructural del objeto  que ha de ser esclarecido con su ayuda. No se puede, pues, tratar de la Ciencia  del Derecho sin tratar al mismo tiempo del Derecho. Toda teoría jurídica del  método se basa en una teoría del Derecho o, por lo menos, contiene una teoría  tal. Necesariamente presenta una doble faz: una, vuelta a la dogmática jurídica  y la aplicación práctica de sus métodos; otra, vuelta a la teoría del Derecho y,  con ello, en definitiva a la filosofía del Derecho. En esta doble dirección  reside la dificultad de la teoría del método, pero también su especial  atractivo” (1966: 7).</font></p>     <p align="justify"><font color="#000000" face="Verdana" size="2">Más adelante,  el mismo autor pertinentemente sostiene “que la ciencia del Derecho es, en  efecto, una ciencia (y no sólo una tecnología, aunque<i> también </i>sea esto),  porque ha desarrollado métodos que apuntan a un conocimiento racionalmente  comprobable. A esto no se opone, ni el que no pueda alcanzar nunca el grado de  exactitud que distingue a las matemáticas y las ciencias naturales, ni el que  muchos de sus conocimientos sean sólo de validez condicionada temporalmente. Por  lo demás, no todo en el Derecho es tan cambiante como una ley concreta, una  teoría “dominante” o la jurisprudencia. Pues detrás de la ley concreta y de su  cambiante interpretación se halla el pensamiento jurídico, del que es expresión,  y el instituto jurídico al que sirve; se halla un principio que se ha impuesto  en la conciencia jurídica general, especialmente en la de los que se ocupan del  Derecho; se halla, en definitiva, la idea del Derecho mismo. La ciencia del  derecho se ocupa, tanto de lo fugaz como de lo (más o menos ) constante; y se  ocupa de lo constante <i>en lo fugaz</i>, es decir: de la idea en la multitud de  sus cambiantes manifestaciones. Su objeto es tanto lo especial -es más, lo  individual: la decisión (por lo menos una decisión “defendible”) de este caso  determinado- , como lo general: el tipo, el instituto jurídico, la idea jurídica  general, la conexión de sentido de una regulación” (Ibidem: 20-21).</font></p>     <p align="justify"><font color="#000000" face="Verdana" size="2">Precisamente,  con relación a la <b>Dogmática Jurídica </b>o <b>Ciencia del Derecho</b>,<i>  stricto sensu</i>, Heinrich Henkel escribe que su “objeto es el <i>orden  jurídico dado de una determinada Sociedad en una época determinada</i>; esto es,  un orden jurídico que ha devenido figura histórica concreta. Las distintas  disciplinas dogmáticas se reparten entre sí, conforme a la división material del  objeto jurídico regulado, la elaboración de los complejos de normas conexos, que  de este modo quedan delimitados entre sí. La dogmática jurídica, como <i>ciencia  prácticamente aplicada,</i> está dirigida a promover la <i>solución de problemas  jurídicos concretos</i> mediante la correcta interpretación de las normas  jurídicas, y a garantizar, mediante la aplicación de los resultados logrados, el  adecuado tratamiento jurídico de los casos de la vida real que hay que regular”  (1968: 11).</font></p>     <p align="justify"><font color="#000000" face="Verdana" size="2">Por otra parte,  de acuerdo con Michel Villey, la Metodología del Derecho “se liberó de los  sistemas del siglo XIX, de su constructivismo, de su apriorismo… Inspirados por  Capograssi, los teóricos del derecho italiano se han agrupado bajo la bandera de  “la experiencia jurídica”, que ellos se han propuesto analizar sin la mediación  de los sistemas…</font></p>     <p align="justify"><font color="#000000" face="Verdana" size="2">“No nos faltan  trabajos de epistemología del derecho. Lo mejor (…) todavía nos parecen ser las  obras alemanas: Viehweg, Engisch, Esser, Zippelius, Martin Kriele... Un equipo  de juristas belgas ha minuciosamente explorado, bajo la dirección de Ch.  Perelman, los comportamientos judiciales.</font></p>     <p align="justify"><font color="#000000" face="Verdana" size="2">“(…).</font></p>     <p align="justify"><font color="#000000" face="Verdana" size="2">“La tendencia  actual no es más construir un método y una doctrina de las fuentes del derecho,  tal como ellas “deberían ser” en función de principios preconcebidos -…-, sino  describir, tal como son, los comportamientos normales de los juristas” (1979:  23-24).</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font color="#000000" face="Verdana" size="2">Seguidamente,  el mismo autor agrega: “Entre las obras recientes, considero que ocupan un lugar  central un cierto número de aquellas que llevan la etiqueta de <i>lógica </i>del  derecho… El oficio del derecho es <i>intelectual. </i>El derecho es forjado a  golpe de discursos. Nadie duda de esta evidencia…</font></p>     <p align="justify"><font color="#000000" face="Verdana" size="2">“De acuerdo con  el análisis de los filósofos griegos, se comienza a hablar del derecho, allí  donde las partes están en desacuerdo (…) y donde un proceso es organizado. Antes  de la ley está el <i>proceso</i>. El derecho nace en el momento en que los  hombres en conflicto, en lugar de resolverlo por la fuerza, se remiten a la <i> palabra</i>; cuando la palabra es establecida, ‘en medio’ de los hombres, ella  se convierte en ‘instrumento’ de la paz y el orden político (Aristóteles).</font></p>     <p align="justify"><font color="#000000" face="Verdana" size="2">“(…)</font></p>     <p align="justify"><font color="#000000" face="Verdana" size="2">“La cuna del  derecho fue la Retórica,<b> </b>ciencia de la palabra. Ha habido durante largo  tiempo un vínculo esas dos artes… El arte de discutir, controvertir y de extraer  la decisión de la controversia, de argumentar, de razonar, está en el corazón  del método del derecho. Las leyes mismas, medio tardío y no absolutamente  necesario (hay litigios que se arreglan sin recurrir a la ley), son también  discursos, productos de discursos.</font></p>     <p align="justify"><font color="#000000" face="Verdana" size="2">“Por lo tanto,  debemos ubicar en el primer lugar, entre las exposiciones de metodología  jurídica, algunos libros publicados bajo el título de lógica del derecho o que  de manera más general tratan del “pensamiento jurídico” (…); del ‘lenguaje del  derecho’; de su sintaxis, del ‘discurso del derecho’; de las formas específicas  del discurso del derecho…” (Ibidem: 24-25).</font></p>     <p align="justify"><font color="#000000" face="Verdana" size="2">Asimismo,  acertadamente, Jan SCHAPP ha dicho que “toda metodología jurídica reposa sobre  un fundamento filosófico…</font></p>     <p align="justify"><font color="#000000" face="Verdana" size="2">“La temática de  la doctrina tradicional de la metodología jurídica puede ser sintetizada -de  forma muy global- en tres preguntas: 1. ¿Cómo aplica el juez la ley al caso que  debe ser decidido por él? 2. ¿Cómo se interpretan las leyes? 3. ¿Existe la idea  del derecho o un principio de la justicia, y cuál es el significado que tiene  esta idea o este principio para la búsqueda del derecho en cuestión?... De modo  general está circunscrito con esto el campo de investigación de la metodología  jurídica, al menos de manera aproximada” (1985: 5 y 7). Y agrega el referido  autor, que “una metodología jurídica permanece incompleta si ella no incluye  también la pregunta por la idea del derecho. Las soluciones conducen aquí  necesariamente al mundo de la filosofía. La cuestión inicial decisiva es si se  considera posible una fundamentación metafísica del derecho o no” (Ibidem: 9),  dado que, a su juicio, “las cuestiones de la metodología jurídica no pueden ser  tratadas con éxito sin un fundamento que avance hasta la filosofía. De esta  manera, filosofía y metodología se interpenetran” (Ibidem: 10).</font></p>     <p align="justify"><font color="#000000" face="Verdana" size="2">Ahora bien, la <b>Metodología Jurídica </b>puede ser entendida también como<i> </i><b>Lógica  Jurídica</b><i> </i>(concebida, como vamos a ver seguidamente, por algunos  autores, como<i> </i>la Lógica formal aplicada al campo jurídico, y, por otros,  como una Teoría de la argumentación jurídica<b>)</b><i>, </i>es decir, como una  disciplina que estudia los razonamientos propios de los profesionales del  Derecho, comprendiendo tanto a aquellos que obran como órganos del Estado,  encargados de la creación, interpretación y aplicación del Derecho positivo,  como a los que simplemente interpretan (y eventualmente aplican) las normas  jurídicas, a fin de representar, asesorar, o enseñar, tales como los abogados  litigantes, consultores jurídicos, profesores de Derecho, etc., aunque la manera  de razonar de los primeros -en vista de la consecuencias jurídicas que se  derivan del razonamiento- sea un poco diferente a la de los segundos,<b> </b> dado que no tienen la misma posición o rol social. No obstante, en todo caso, lo  que interesa es que<i> </i>la Lógica Jurídica se ocupa fundamentalmente de  analizar el razonamiento propio al campo específico del Derecho, que, a mi  juicio, coincidiendo con Ch. Perelman, L. Recasens Siches, A. Guiliani, K.  Engisch, entre otros autores, es un razonamiento esencialmente dialéctico y  práctico. La Metodología Jurídica, así concebida, estudia el modo específico del  razonar jurídico y, al hacer esto, también se va a ocupar de las reglas de  interpretación y aplicación de las normas y principios del Derecho positivo, es  decir, de cómo se hace para interpretar y aplicar éste. En consecuencia, la  Metodología Jurídica tiene que ver con la <i>actuación técnica </i>y con la <i> técnica jurídica</i>, entendiendo la actuación técnica como un <i>hacer</i> y la  técnica jurídica como un <i>saber hacer</i> que se pone en práctica por el  operador jurídico cuando va a interpretar y aplicar una determinada norma  jurídica general para resolver un caso concreto. Claro que, también al nivel del  poder legislativo, se requiere de una técnica jurídica e igualmente hay una  actuación técnica. La técnica jurídica son los conocimientos que tiene el  legislador sobre cómo hacer una ley, y la actuación técnica es la creación de la  ley aplicando las normas superiores de<i> </i>la Constitución (cfr. Delgado  Ocando, 1969:149, 166 y 167).</font></p>     <p align="justify"><font color="#000000" face="Verdana" size="2">Igualmente, con  la denominación <b>Metodología Jurídica</b><i> </i>se puede aludir a<i> </i>la <b>Pedagogía Jurídica</b>, es decir, al estudio de los métodos y las técnicas  que se emplean para la enseñanza-aprendizaje del Derecho. Y en tal sentido, se  ha dicho que la “didáctica del derecho es la parte de la pedagogía que tiene por  objeto el estudio del proceso enseñanza-aprendizaje del derecho, sus problemas y  soluciones, sus métodos y técnicas, así como su planeación, realización y  evaluación, con el fin de proporcionar al maestro los elementos fundamentales  para su función docente, sustentándose en los contenidos generales de la  educación” (Ponce De León Armenta, 2003:20).</font></p>     <p align="justify"><font color="#000000" face="Verdana" size="2"><b>2. El  problema de la Lógica Jurídica</b></font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font color="#000000" face="Verdana" size="2">A continuación  procedo a analizar más detenidamente el problema de la Lógica Jurídica y, al  respecto, me permito señalar que, desde hace varias décadas, en el ámbito de la  Filosofía y de la Ciencia del Derecho existe un significativo debate entre los  filósofos y/o lógicos del Derecho que podríamos llamar “formalistas” y los  “antiformalistas”. Es decir, entre los autores que afirman que es posible hablar  de una Lógica Jurídica entendida como el estudio de los resultados de la  aplicación de la Lógica formal (ya sea aristotélica o clásica, o bien moderna o  simbólica) al razonamiento jurídico, y aquellos otros que opinan que el  razonamiento propio de los juristas, ya sea que éstos actúen como órganos del  Estado encargados de crear, interpretar y aplicar las normas del Derecho  positivo, o solamente como intérpretes de las mismas, tales como abogados  litigantes, consultores o asesores jurídicos y profesores de Derecho, es, por el  contrario, el objeto de estudio de una Lógica Jurídica definida como la Teoría  de la argumentación jurídica.</font></p>     <p align="justify"><font color="#000000" face="Verdana" size="2">La primera  posición es defendida, entre otros, por Ulrich Klug, Georges Kalinowski y Rupert  Schreiber.</font></p>     <p align="justify"><font color="#000000" face="Verdana" size="2">Así, KLUG  sostiene que “la lógica tiene significación fundamental también para la ciencia  del Derecho, a no ser que se renuncie en tal dominio a la posibilidad de  discutir, a la exposición de pruebas, al establecimiento de fundamentaciones y  al desarrollo de teorías” (1961:18), por lo que, en consecuencia, según este  autor, “cuando se habla de <i>lógica jurídica </i>no se trata de una lógica para  la que rijan leyes especiales, sino que sencillamente se designa la parte de la  lógica que tiene aplicación a la ciencia jurídica” (Ibidem: 20), es decir, en la  “<i>determinación del Derecho</i> se trata de deducciones, y el análisis lógico  de las mismas tiene que entrar en el tema propio de la lógica jurídica.  Siguiendo, pues, este uso hemos de decir: La <i>lógica jurídica es la teoría de  las reglas de lógica formal que han llegado a tener aplicación en las cuestiones  concretas de la búsqueda del Derecho</i>” (Ibidem: 22-23).</font></p>     <p align="justify"><font color="#000000" face="Verdana" size="2">Por su parte,  Kalinowski afirma que: “La parte de la lógica que examina desde el punto de  vista formal las operaciones intelectuales del jurista así como sus productos  mentales: conceptos, divisiones, definiciones, juicios y razonamientos  jurídicos, merece, en razón de su objeto específico, el nombre de <i>lógica  jurídica</i>” (1965:7).</font></p>     <p align="justify"><font color="#000000" face="Verdana" size="2">Y, en otro  trabajo, sostiene: “Existe una lógica jurídica. Pero … ella no es lógica más que  en la medida en que utilice las reglas lógicas; cuando ella recurre a las reglas  no lógicas, especialmente extralógicas, permanece, propiamente hablando,  jurídica, pero no es lógica más que por analogía.</font></p>     <p align="justify"><font color="#000000" face="Verdana" size="2">“Cierto, ella  posee su especificidad… Sin embargo, la lógica jurídica, a pesar de toda su  especificidad, en la medida en que ella es, propiamente hablando, lógica, no es  más que una aplicación específicamente jurídica de la lógica formal, la única  que existe (si el nombre ‘lógica’ tiene el sentido que le hemos dado), la misma  para todos” (1966: 22).</font></p>     <p align="justify"><font color="#000000" face="Verdana" size="2">Ese punto de  vista de Kalinowski coincide con el de Rupert Schreiber, seguidor de Klug, que  opina: “Fuera de la regla de sustitución, de la regla fundamental de inferencia  y de las reglas de inferencia que de aquí se derivan, no están permitidas otras  reglas de inferencia tales como el razonamiento por analogía, a contrario sensu,  a maiore ad minus, a minori ad maius, a fortiori” (1967: 123). Así, pues, según  este autor, esas “reglas de inferencia del lenguaje jurídico (son)  inadmisibles”(Ibidem: 66).</font></p>     <p align="justify"><font color="#000000" face="Verdana" size="2">Ahora bien,  Chaïm Perelman refiriéndose a la tesis arriba expuesta escribe que “cuando los  profesores Kalinowski y Klug entienden por lógica jurídica el análisis de las  nociones y de las estructuras de la lógica formal que se encuentran subyacentes  al razonamiento de los juristas y limitan la lógica jurídica a la lógica formal  aplicada al derecho, se les reprocha de desviar esta expresión de su sentido  tradicional como estudio de las formas de razonamiento propias a los juristas.  En la medida en que los juristas no hacen más que utilizar esquemas de  razonamiento comunes tales como el silogismo o el <i>modus ponens</i>, no es  posible hablar de lógica jurídica como no lo es calificar de lógica zoológica,  el razonamiento que del hecho que un elefante sea más grande que un zorro y que  un zorro sea más grande que un ratón concluye en que un elefante es más grande  que un ratón. Si es la misma lógica la que se encuentra en todos los campos, la  expresión ‘lógica jurídica’ es tan insólita como aquella de aritmética jurídica  cuando se trata de adicionar el número de actos de venta realizados o  registrados por los notarios de un país” (1973:12). Es decir, que como ya en  1918 sostenía E. Ehrlich, la Lógica Jurídica “no consiste en la aplicación de la  lógica general a los fines específicos de la jurisprudencia” (cit. por Perelman,  1976: 4-5).</font></p>     <p align="justify"><font color="#000000" face="Verdana" size="2">Así, pues, el  mismo Perelman nos dice: “La noción de la lógica jurídica no me parece que pueda  ser utilizada en un sentido específico innegable, más que si se reconoce, al  lado de una lógica formal, que elabore la teoría de la prueba demostrativa, la  existencia de una lógica no formal, consagrada al estudio de la argumentación,  es decir, del conjunto de razonamientos que vienen a apoyar o combatir una  tesis, que permiten criticar o justificar una decisión. La lógica jurídica  examinaría las argumentaciones específicas al derecho, tal como ellas, por otra  parte, han sido enseñadas, durante siglos, bajo el nombre de ‘Tópica jurídica’ ”  (1966: 2).</font></p>     <p align="justify"><font color="#000000" face="Verdana" size="2">En igual  sentido Alessandro Giuliani ha escrito: “La lógica jurídica, entendida como  teoría de la argumentación, lógica de la controversia, lleva necesariamente al  terreno de aquella lógica <i>more iuridico</i>, que por siglos fue representada  en la tradición tópica. En ésta convergieron no sólo la dialéctica sino también  la retórica y la sofística. Toda distinción es entendida en sentido relativo:  cuando la retórica descuida los aspectos emotivos (…) termina por identificarse  con la dialéctica. Entre estas disciplinas (dialéctica, retórica, sofística), no  parece posible ni una identificación, que ignore las diferencias, ni una  distinción que ignore las conexiones” (1975: 13-14).</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font color="#000000" face="Verdana" size="2">Según Ch.  Perelman y L. Olbrechts-Tyteca, la Teoría de la argumentación tiene por objeto  “el estudio de las técnicas discursivas que permiten provocar o aumentar la  adhesión de los espíritus a las tesis que se presentan a su aprobación” (1958:  5). Y dado que, como apunta el mismo Perelman, “la argumentación interviene, en  efecto, en todos los casos en los cuales los hombres deben tomar decisiones,  hacer elecciones juiciosas, cada vez que deben deliberar o discutir, criticar o  justificar” (1968: 84-85), es evidente, que ella está presente en los procesos  constituyente, legislativo y, de manera muy especial, en el judicial, ya que,  “es una argumentación, la que, a menudo, será determinante para establecer la  convicción del juez, pues ella le permitirá motivar su decisión”(Ibidem: 84),  por lo que, “la teoría de la argumentación se caracteriza por el hecho de que es  elaborada en función del auditorio que se trata de persuadir y de convencer, en  la ocurrencia, el juez que se trata de ganar a la causa propia”(Idem). Y  compartiendo esa tesis, Giuliani indica que: “La argumentación es una de las más  complejas manifestaciones de la actividad humana: la teoría de la argumentación  no es la obra de una razón individual. Su edificio ha sido laboriosamente  construido a pedazos, a través de la colaboración de generaciones y de escuelas:  se revela difícil, en este sector, esperar un real progreso” (1975:15).</font></p>     <p align="justify"><font color="#000000" face="Verdana" size="2">A mi juicio, el  análisis que hecho de las sentencias tanto del más alto tribunal venezolano como  de los tribunales de instancia del país (cfr. Petzold-Pernía, H., 1984), me ha  demostrado la naturaleza fundamentalmente<b> </b><i>dialéctica</i><b> </b>o <i> retórica</i> del razonamiento jurídico en general, y del judicial en particular,  por lo que estimo, indudablemente, que se requiere estudiar las técnicas  argumentativas (específicas o no) del razonamiento jurídico más empleadas, como  son los razonamientos o <i>argumenta</i>: a <i>contrario sensu, a pari, per  analogiam, a fortiori, </i>etc. (cfr. Perelman, 1976:7-10 y 55-57;1973:26, y  1966: 6. Ver también: Kalinowski, 1965: 159-171 y Klug, 1961:148-207), cuya  utilización, como vimos antes, rechaza Schreiber, así como también otros  argumentos examinados por G. Tarello, tales como por ejemplo:<i> a completudine,  a coherentia</i>, psicológico, histórico, apagógico o <i>ab absurdo</i>,  teleológico, económico, <i>ab exemplo</i>, sistemático y naturalista (cit. por  Pereman, 1976: 57-59). Todos esos argumentos y otros son utilizados por los  juristas para determinar el sentido y alcance de una norma jurídica cualquiera  (interpretación) y para precisar y colmar las lagunas de un Derecho positivo  dado (integración).</font></p>     <p align="justify"><font color="#000000" face="Verdana" size="2">Además, hay que  agregar los tópicos (<i>topoi</i>) jurídicos a los que el operador jurídico  recurre como argumentos útiles para justificar la interpretación (e incluso la  elaboración) de una disposición jurídico-positiva y la decisión judicial o  administrativa fundada en ésta. Tópicos jurídicos que, de acuerdo con Perelman,  “se refieren a los lugares <i>específicos</i> de Aristóteles, que conciernen a  las materias particulares, opuestos a los lugares <i>comunes</i>, que se  utilizan en el discurso persuasivo en general, y de los cuales Aristóteles trató  en su <i>Tópicos</i> ...</font></p>     <p align="justify"><font color="#000000" face="Verdana" size="2">“La importancia  de los lugares específicos del derecho, es decir, de los tópicos jurídicos, es  la suministrar razones que permiten descartar soluciones no equitativas o  irrazonables, en la medida en que éstas descuidan consideraciones que esos  lugares permiten sintetizar y que se integran en una visión global del derecho  como <i>ars aequi et boni.</i></font></p>     <p align="justify"><font color="#000000" face="Verdana" size="2">“(...) </font> </p>     <p align="justify"><font color="#000000" face="Verdana" size="2">“...Se notará  rápidamente que los lugares específicos... no son más que argumentos que se  encuentran en todas las ramas del derecho y que dan a su alcance real al  razonamiento jurídico que no quiere limitarse a la cita de textos. Algunos  afirman principios generales del derecho, otros constituyen máximas o adagios  formulados en latín y, en fin, otros indican los valores fundamentales que el  derecho protege y pone en obra” (1976: 87-88).</font></p>     <p align="justify"><font color="#000000" face="Verdana" size="2">Y a ese  respecto, podemos hacer mención de algunos muy conocidos tópicos jurídicos: <i> Interpretatio cessat in claris, In claris non fit interpretatio, Nullum crimen  nulla poena sine lege scripta, Incivile est, nisi tota lege perspecta, una  aliqua particula eius proposita, indicare vel respondere, Ubi lex, voluit dixi,  ubi noluit tacuit, Inclusius unius, exclusius alterius, In dubio contra fiscum,  Lex superior derogat legi inferiori, Lex posteriori derogat legi priori, Lex  specialis derogat legi generali, Res judicata pro veritate habetur, Ne ultra  petita, Et audiatur altera pars, In dubio pro reo, In dubio pro libertate, Nemo  plus iuris transferre potest quam ipse haberet, Quisquis praesumitur bonus,  Venire contra factum proprium, Jura scrita vigilantibus, </i>“Las excepciones  son de interpretación estricta”, “A lo imposible nadie está obligado”, etc., y  numerosas nociones tales como las de <i>igualdad, igualdad jurídica, equidad,  seguridad jurídica, buenas costumbres, orden público, buena fe, interés general </i>o <i>público,</i> etc. (cfr. Perelman, 1976: 88-94; Petzold-Pernía, 1984:  75-76.78,82, 100, 104,138,214, 220, etc.).</font></p>     <p align="justify"><font color="#000000" face="Verdana" size="2">Por otra parte,  el empleo de las <i>presunciones,</i> la institución de la <i>prescripción</i> y  el principio de la <i>carga de la prueba</i> caracterizan también el  razonamiento jurídico: Estos son los medios utilizados por el derecho positivo  para garantizar el <i>statu quo</i> vigente en una sociedad dada (cfr. Perelman,  1963:212-215; 1970: 31; 1973:26-30. En el mismo sentido: Kelsen, 1962: 457;  Guiliani, 1966: 112).</font></p>     <p align="justify"><font color="#000000" face="Verdana" size="2">Así, pues,  resumiendo, la Lógica Jurídica, entendida como la teoría de la argumentación  jurídica o tópica jurídica, es esencialmente jurídica, pero es lógica <i>lato  sensu</i>, mientras que la Lógica Jurídica concebida como la lógica formal  aplicada al derecho, es lógica <i>stricto sensu</i>, pero no es jurídica.</font></p>     <p align="justify"><font color="#000000" face="Verdana" size="2"><b>3. La  naturaleza del Razonamiento Jurídico</b></font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font color="#000000" face="Verdana" size="2">Ahora bien, en  relación con todo lo anteriormente expuesto, estimo conveniente estudiar más  detenidamente la <i>naturaleza del razonamiento jurídico</i>, ya que éste es uno  de los temas fundamentales más arduamente debatido por los teóricos del Derecho,  dado que se oponen, por una parte, los autores que sostienen que la naturaleza  de dicho razonamiento es <i>analítica</i> (lógico-formal) y, por la otra,  aquéllos que afirman, por el contrario, que su índole es esencialmente <i> dialéctica</i> (retórica), lo que evidentemente hace difícil elaborar un  concepto y la consiguiente definición que sean generalmente aceptados. Sin  embargo, a pesar de ello me he atrevido a hacerlo, aunque previamente he buscado  precisar y exponer las características que, a mi juicio, permiten determinar la  naturaleza esencial del razonamiento jurídico<sup>(1)</sup> (y que el conspicuo  iusprocesalista argentino Augusto M. Morillo utilizó, tomándolas de un artículo  mío publicado en Argentina, en el capítulo segundo (Gestión y evaluación de la  prueba) de una de sus obras: 1991: 46-48).</font></p>     <p align="justify"><font color="#000000" face="Verdana" size="2">Empero antes  debo señalar que el razonamiento jurídico, según Perelman, es “todo razonamiento  que, directa o indirectamente, concierne a la aplicación de la ley, concebida en  el sentido más amplio” (1966:1), mientras que para Kalinowski, en cambio, “el  nombre de ‘razonamiento jurídico’ debería ser dado a todo razonamiento  (inferencia)... practicado en lo que se puede llamar ‘la vida jurídica’ en le  sentido más amplio del término. Esta, tomada en su totalidad, comprende no  solamente la <i>elaboración del derecho</i> (...) sino también el <i> conocimiento del derecho </i>tanto teórico, adquirido en diferentes ciencias  jurídicas, como práctico, comprendida la<i> interpretación del derecho</i>  exigida por uno y otro conocimiento y, en fin, la <i>aplicación del derecho</i>,  la cual no es exclusivamente judicial. De hecho, constatamos, una aplicación de  los órganos del poder público de la comunidad, cuyo derecho tomamos en  consideración, no siendo los tribunales más que una de las categorías de esos  órganos de aplicación del derecho; los órganos del poder ejecutivo aplican el  derecho a su modo, de manera, en gran parte, diferente de la manera como aquél  es aplicado por los órganos judiciales. A una y otra forma de aplicación del  derecho es necesario agregar la aplicación cotidiana del derecho por cada uno de  nosotros, pues, es un hecho que pasamos nuestra vida aplicando el derecho”  (1970: 20-21).</font></p>     <p align="justify"><font color="#000000" face="Verdana" size="2">Coincidiendo  parcialmente con dichos autores, opino -que si bien es factible sostener que hay  razonamiento jurídico tanto en el nivel de la elaboración de las normas  jurídicas generales (legislación) como en el nivel de la interpretación y de la  aplicación de esas normas para resolver los casos de especie, ya sea judicial o  extrajudicialmente-, únicamente se puede hablar de la existencia de tal  razonamiento a condición de que sea el resultado de la actuación de un  profesional del Derecho, y teniendo presente que el “razonamiento jurídico se  manifiesta, por excelencia, en el proceso judicial” (Perelman, 1976:153).</font></p>     <p align="justify"><font color="#000000" face="Verdana" size="2">Las <i> características</i> más relevantes del razonamiento jurídico y, sobre todo, del  razonamiento judicial, son:</font></p>     <p align="justify"><font color="#000000" face="Verdana" size="2"><b>Primera: </b> El razonamiento jurídico es <i>problemático</i> o, más bien,<i> tópico</i>, pues  es elaborado alrededor o en relación con un problema (un caso de la vida real  pensado <i>in abstracto</i> o, especialmente, <i>in concreto</i>) que debe ser  resuelto por el jurista: “El razonamiento jurídico es siempre un pensamiento  sobre problemas y no un pensamiento sistemático”, ha dicho Luis Recaséns Siches  (1971:135). En un sentido parecido, Clarence Morris ha escrito que “el  razonamiento jurídico está encaminado a solucionar problemas. Los clientes y los  tribunales plantean preguntas. El abogado tiene que encontrar respuestas”  (1966:19), agregando más adelante: “Después de todo, la función propia de los  jueces es la de resolver problemas” (Ibidem: 145). Igualmente, según Kalinowski,  “el carácter problemático define frecuentemente el pensamiento jurídico  discursivo. Es un rasgo específico” (1966: 21).</font></p>     <p align="justify"><font color="#000000" face="Verdana" size="2">Luego, como  sostiene Theodor Viehweg, “si es cierto que la tópica es la técnica del  pensamiento problemático, la jurisprudencia, como técnica que está al servicio  de una aporía, debe corresponder con los puntos esenciales de la tópica.”  (1964:129). Entonces, si el razonamiento jurídico es determinado por los  problemas planteados por la vida social al profesional del derecho, “el oficio  del jurista no es solamente conocimiento, <i>theoria</i>, sino fabricación, <i> poiesis</i>; él implica de la parte del juez, de la doctrina o de la ley, al  término de un estudio razonado del caso, una parte de invención creadora y de  decisión arbitraria. Toda regla o sentencia del derecho tiene siempre, en algún  grado, una función ‘performadora’. Según los casos, ellas son más o menos  creadoras” (Villey, 1974: 41), pues, como ha dicho Karl-Heinz Ladeur, “esta  peculiar apertura a lo posible (del sistema de derecho) no se logra mediante un  proceso colectivo de entendimiento gracias a la argumentación racional, sino por  una lógica racional ‘de enlace experimental de acciones, de prácticas, que se  estabilizan a sí mismas’. De ahí que pueda revelarse como fructífero preguntar  otra vez por paradigmas jurídicos del siglo XIX” (1997: 57).</font></p>     <p align="justify"><font color="#000000" face="Verdana" size="2"><b>Segunda:</b>  El razonamiento jurídico es <i>práctico</i>, puesto que el pensamiento (<i>mens</i>)  “que inspira a las normas jurídicas es un pensamiento que proviene de la <i> praxis</i>, sea por acción o por reacción” (Soler, 1969:136); así, pues, “el  derecho -escribe Villey- sigue siendo un arte dirigido hacia lo <i>concreto</i>.  Su objetivo es llegar a soluciones judiciales (al mejor reparto de los bienes y  de las cargas) en la medida de lo posible adaptadas a las singularidades de cada <i>caso</i>. Todo procedimiento judicial está organizado con el designio de  conducir al juez a una visión concreta de cada causa” (1974: 57). Luego, de  acuerdo con el tantas veces citado Perelman, el “fallo puesto en forma no se  presenta como un conjunto de premisas de las cuales se deduce una conclusión,  sino como una decisión justificada por considerandos. Es, en una deducción  formal, que la conclusión deriva de manera obligatoria e impersonal de las  premisas. Pero, cuando el juez toma una decisión, su responsabilidad y su  integridad están en juego: las razones que da para justificar su decisión y para  rechazar las objeciones reales o eventuales que se le podrían oponer,  suministran una muestra de razonamiento práctico, mostrando que su decisión es  justa y conforme al derecho, es decir, que la misma toma en cuenta todas las  directivas que le ha dado el sistema de derecho que él está encargado de aplicar  -sistema del cual ha recibido su autoridad y su competencia-, sin faltar a las  obligaciones que le impone su conciencia de hombre honesto” (1973: 18-19).</font></p>     <p align="justify"><font color="#000000" face="Verdana" size="2"><b>Tercera:</b>  Otra característica del razonamiento jurídico es la de ser <i>axiológico</i>,  valga decir que dicho razonamiento está fundamentalmente vinculado a los valores  socialmente en vigor que cada derecho positivo debe proteger y promover aún por  encima de otros. En consecuencia, los juristas cuando obran como tales, deben  tener en cuenta esos valores, y es el juez “quien debe decidir sobre la solución  jurídica que zanjará el conflicto a favor de tal o cual valor” (Perelman, 1975:  170), ya que “la aplicación del derecho, el paso de la regla abstracta al caso  concreto, no es un simple proceso deductivo, sino una adaptación constante de  las disposiciones legales a los valores en conflicto en las controversias  jurídicas” (Perelman, 1976: 84). Y ello debe ser así, porque el olvido o el  desconocimiento de esos valores en las decisiones judiciales o administrativas  hace aparecer a éstas como irrazonables, injustas e, incluso, contrarias al  derecho positivo vigente. Entonces, la existencia del arbitrio judicial y  administrativo no puede hacernos ignorar la verdad del adagio <i>Lex est aliquid  rationis</i>, es decir, que la <i>razón</i> forma parte de la esencia del  derecho, en cuanto exigencia de coherencia intrasistemática y de adaptación de  todo ordenamiento jurídico a los valores socialmente dominantes, por lo que, en  consecuencia, coincidimos, con Perelman cuando afirma: “Todo derecho, todo poder  legalmente protegido, es concedido con vista a una cierta finalidad; el  detentador de ese derecho tiene un poder de apreciación con relación a la manera  de ejercerlo. Pero, ningún derecho se puede ejercer en una forma irrazonable,  pues lo que es irrazonable no es derecho” (1978: 42. En un sentido parecido: cfr.  Q.90, arts.1, 2 y 4, q.92, art. 1, q.93, art.3, y q.95, art 2, del <i>Tratado de  la Ley en General</i>, en Santo Tomás De Aquino,1956: 35-36, 38-39, 42, 74, 95 y  167-168; David, R., 1966: 396-398 y 401-402, y Petzold-Pernía, 1984: 251-252).</font></p>     <p align="justify"><font color="#000000" face="Verdana" size="2"><b>Cuarta</b>:  El razonamiento jurídico es esencialmente <i>dialéctico</i> (o retórico) y no  demostrativo o analítico (o lógico-formal), de conformidad con la distinción  aristotélica entre razonamientos <i>demostrativos</i>, cuyas premisas son  verdaderas, primarias e inmediatas,<b> </b>como por ejemplo, el silogismo, y  razonamientos<i> dialécticos</i>, en los que se razona a partir de premisas  constituidas por “opiniones generalmente admitidas”, verbigracia, el entimema (cfr. <i>Tópicos</i>, lib. I cap. 1, 100 a; <i>Analítica Primera,</i> lib.I, caps.1-4,  y <i>Analítica Posterior,</i> lib. I. cap. 2, 71b, en Aristóteles, 1973: 418,  275-279 y 354-355). Esta característica, la más importante, está determinada por  las otras anteriormente expuestas. En efecto, “el proceso de resolver problemas  es algo más que la aplicación de la lógica” (Morris, 1966: 54), ya que, “en  derecho uno no se contenta con deducir, sino que <i>argumenta</i>” (Perelman,  1963: 222), y el “razonamiento jurídico, que es relativo a la descripción, a la  aplicación y a la calificación de los hechos, a la selección y a la  interpretación de las normas aplicables no es un razonamiento de naturaleza  puramente formal. La utilización del silogismo judicial no presenta, en efecto,  casi problemas, una vez que uno se pone de acuerdo sobre sus premisas” (Perelman,  1965: V-VI), pues, como en el mismo sentido afirma Villey, “si es verdad que en  apariencia el juez de hoy pone su sentencia en una forma silogística, de hecho,  su trabajo (como el de los abogados y de los juristas que colaboran con su  obra), consiste, en su mayor parte, en la búsqueda de las premisas de ese  aparente silogismo, en la elección de los textos que servirán para fundar la  decisión, y en la búsqueda del sentido a dar a los textos, lo que se llama  interpretación. Nuestro verdadero, nuestro sustancial trabajo (y que no es en  absoluto abandonado al empirismo, a la intuición) reside más bien en la  invención que en la demostración en forma. Allí juega siempre la dialéctica”  (1966: XIII).</font></p>     <p align="justify"><font color="#000000" face="Verdana" size="2">Así, pues, el  recurso a las técnicas de argumentación jurídica y los <i>topoi</i> jurídicos o  lugares específicos del derecho, anteriormente citados, empleados como razones o  instrumentos intelectuales que permiten justificar las decisiones tomadas por  los tribunales -de- cisiones fundadas sobre la interpretación y aplicación de  las normas del ordenamiento jurídico-positivo a los casos concretos (subsunción)<sup>(2)</sup>-,  demuestra indubitablemente el carácter específicamente <i>dialéctico</i> (o  retórico) del razonamiento jurídico, en general, y del razonamiento judicial, en  especial.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font color="#000000" face="Verdana" size="2">Por ello,  Perelman ha podido declarar que “es al jurista, y según los métodos del  razonamiento jurídico, a quien incumbe conciliar el espíritu con la letra de la  ley, de dar su parte a cada uno de los valores que el sistema de derecho se  esfuerza en promover. El razonamiento jurídico se presenta así como una  aplicación específica de la teoría de la argumentación, generalización de la  retórica y de la dialéctica greco-romanas” (1973: 22). Luego, resulta pertinente  sostener, con Edward H. Levi, que el “razonamiento jurídico posee una lógica  propia” (1964: 132), pues, según el mismo Perelman, “la lógica judicial está  enteramente centrada no sobre la idea de verdad, sino sobre la de adhesión. Lo  que el abogado busca ganar, con sus alegatos o informes, es la adhesión del  juez... Para alcanzar sus fines, el abogado no irá de verdades de partida (los  axiomas) hacia verdades demostradas (las teoremas), sino de acuerdos <i>previos</i>  hacia la adhesión a obtener” (1976:174), y como el juez, a su vez, debe “hacer  aceptables las decisiones de la justicia, el recurso a las técnicas  argumentativas se vuelve indispensable” (Ibidem: 137).</font></p>     <p align="justify"><font color="#000000" face="Verdana" size="2">En  consecuencia, no es posible hablar de una única interpretación “verdadera” o  “exacta” o “racional”, elegida entre varias otras, de un texto  jurídico-normativo sino de una interpretación “razonable” o “irrazonable”, o  “conveniente” o “inconveniente”, en la medida en que el intérprete -un  profesional del derecho- haya permanecido dentro de los límites de las diversas  posibilidades hermenéuticas que ofrece aquél<sup>(3)</sup>. Claro que si el  intérprete es un órgano del Estado encargado de la interpretación y la  aplicación del derecho positivo, su interpretación jurídico-normativa se  convierte en <i>legalmente</i> “verdadera” (Cfr. En el mismo sentido: Kelsen,  1962: 457 y Guiliani, 1966: 112), aunque mejor sería hablar, de una sentencia  “justa” o “injusta”, “conveniente” o “inconveniente”, porque estamos en el  ámbito de argumentación, o sea, de los razonamientos dialécticos o retóricos y  no de los razonamientos demostrativos o analíticos, o para utilizar de la  terminología de Luis Recasens Siches, nos encontramos en el campo de la “<i>lógica</i>”  o “<i>logos de lo razonable o de lo humano</i>” (cfr. 1959: 645-665). Y es por  ello, que también Perelman, ha dicho que la “lógica jurídica se presenta a como  el conjunto de técnicas de razonamiento que permiten al juez conciliar, en cada  caso de especie, el respeto del derecho con la aceptabilidad de la solución  encontrada” (Perelman, 1982: 31). Asimismo, se debe tener siempre presente que,  como escribe K.-H. Ladeur: “Lo nuevo es la emergencia de un sistema de derecho  ‘sin centro’. Este está sometido a un continuo proceso de búsqueda, de  aprendizaje, de pruebas; el ‘progreso’ es todo menos algo ‘cierto’, ‘seguro’.  Tanto es progreso como regreso. Precisamente, la imposibilidad de hacer  distinciones ‘estables’ lo que caracteriza al nuevo derecho: él opera con  determinaciones históricas procesuales, cuya aplicación se limita a sí mismo. No  es de extrañar que un proceso abierto, en permanente mutación y revisión, dé  lugar a muy diversas interpretaciones” (1997: 57).</font></p>     <p align="justify"><font color="#000000" face="Verdana" size="2">Luego, para  concluir, afirmo que <i>el razonamiento jurídico es la actividad intelectual  discursiva (cognoscitiva y volitiva) del profesional del Derecho, órgano de los  poderes públicos o no, dirigida a interpretar (y eventualmente integrar) las  normas de un ordenamiento jurídico-positivo dado y, en consecuencia, a  determinar su pertinencia para fundar y para justificar una decisión jurídica, a  la cual sirve de vehículo de sentido una nueva norma jurídica general (legal o  reglamentaria, según se trate de la interpretación de normas constitucionales o  legales) o individualizada (sentencia, resolución administrativa, contrato,  etc., es decir, de origen judicial, administrativo o negocial), previa  utilización de ciertas técnicas argumentativas y el recurso a los tópicos  jurídicos o lugares específicos del derecho, con la finalidad de suministrar una  solución jurídicamente “razonable”, con o sin positividad (es decir, una  establecida o no por un órgano del Estado).</i></font></p>     <p align="justify"><font color="#000000" face="Verdana" size="2"><b>Notas</b></font></p>     <p align="justify"><font color="#000000" face="Verdana" size="2">1. A este  respecto ver nuestros artículos: <i>“Sobre el razonamiento jurídico”</i>,  publicado en la revista <i>Lex</i>, Colegio de Abogados del Estado Zulia,  Maracaibo, enero-marzo 1987; No.185, 23-29; en la <i>Revista de  la Facultad de Ciencia Jurídicas y Políticas-Edición Homenaje a Arístides  Calvani-</i>, Universidad Central de Venezuela, Caracas, 1987; No.67, 49-58; en  la revista <i>Ius et Praxis</i>, Facultad de Derecho y Ciencias Políticas de la  Universidad de Lima-Perú, junio 1990; No.15, 205-213, y en el <i>Anuario de  Filosofía Jurídica y Social,</i> Asociación Argentina de Derecho Comparado  (Sección Teoría General), Buenos Aires, Abeledo-Perrot, 1990; No.8 (Año 1988),  247-257, y <i>“Raisonnement Juridique”</i>, publicado en el <i>Dictionnaire  Encyclopédique de Théorie et de Sociologie du Droit, </i>Paris, Librairie  Générale de Droit et de Jurisprudence - Bruxelles, E. Story-Scientia, 1988;  333-335.</font></p>     <p align="justify"><font color="#000000" face="Verdana" size="2">2. Cf. Petzold  Pernía, Hermann; El problema de la subsunción y la argumentación jurídica, en  Revista de la Facultad de Ciencias Jurídicas y Politicas. Universidad Central de  Venezuela, Caracas, 1997; N° 104, 103-115; El problema de la subsunción:  Aspectos lógicos y axiológicos, en Revista de la Facultad de Ciencias Jurídicas  y Políticas…; N° 105, 117-149, y Breves consideraciones sobre la naturaleza del  proceso hermenéutico-jurídico, en Revista de la Facultad de Ciencias Jurídicas y  Políticas…, 1998; N°106, pp. 69-82, y Consideraciones sobre la subsunción o cómo  se elabora la sentencia -hermenéutica jurídica y argumentación-, en Fronesis.  Revista de Filosofía Jurídica, Social y Política. Instituto de Filosofía del  Derecho-Facultad de Ciencias Jurídicas y Políticas-Universidad del Zulia,  Maracaibo, 2001; vol. 8, Nº 3, 35-61.</font><font size="2" face="Verdana">&nbsp;</font></p>     <p align="justify"><font color="#000000" face="Verdana" size="2">3. Ahora bien,  ello se debe a que la polisemia generalmente caracteriza a los términos,  palabras o expresiones empleados en las normas jurídicas, en tal grado, que se  puede sostener que es inherente a la esencia misma del derecho positivo, y es  así que ya Aristóteles había dicho hace mucho tiempo, que “si la ley es  ambivalente, nos servimos de ella de manera que se pueda volver e interpretar en  uno de los sentidos y se adapte tanto a lo que es justo como a lo que es  conveniente... Si la ley escrita es favorable al caso que tenemos entre manos,  hay que decir entonces que aquello que hemos dicho de ‘con la mejor conciencia’  no vale sólo para hacer justicia al margen de la ley, sino también para que no  se cometa perjurio, si se desconoce qué es lo que dice la ley... Y también hay  que decir que en nada se diferencian el no haber ley y el no servirse de ella”  (“Retórica”, lib. I, cap. 15, 1375a/1376a, en Obras: 147). Se puede, entonces,  afirmar que, para poder comprender e interpretar el sentido de las normas  jurídicas generales como el significado de las normas elaboradas con base en las  mismas (normas jurídicas individualizadas: sentencias, decisiones  administrativas, contratos, etc.), hay que analizarlas no solo en el contexto  del ordenamiento jurídico-positivo en el cual están ubicadas, sino, también,  tener en cuenta el ámbito histórico-social. Luego, es el conjunto de las  relaciones semánticas (entre las expresiones o términos normativos y lo que  ellos expresan o significan), sintácticas (entre las expresiones o términos  normativos entre sí) y pragmáticas (entre las expresiones o términos normativos  y sus emisores -vale decir, el legislador lato sensu-, y/o los destinatarios, o  sea, los intérpretes y/o súbditos jurídicos), lo que va a determinar la  interpretación a dar a la norma jurídico-positiva general que se pretende sirva  de de fundamento a la norma jurídica individualizada que ha de resolver un caso  concreto dado.</font></p>     <p align="justify"><font color="#000000" face="Verdana" size="2"><b>Lista de  Referencias</b></font></p>     <!-- ref --><p align="justify"><font color="#000000" face="Verdana" size="2">1. ARISTÓTELES  (1973). <b>Tópicos</b>, lib. I, cap. 1, 100 a; <b>Analítica Primera</b>, lib. I,  caps. 1-4; Analítica Posterior, lib. I, cap. 2, 71b, y <b>Retórica</b>, lib. I,  cap. 15, 1375a/1376a, en Obras. Trad. del griego por Francisco de P. Samarach,  2ª ed., Madrid, Aguilar.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=898396&pid=S1315-6268200800010001000001&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"><font color="#000000" face="Verdana" size="2">2. DAVID, René  (1973).<b> Les Grands Systèmes de Droit Contemporains (Droit Comparé)</b>. 2ième  éd. Paris, Dalloz, 1966. O Los Grandes Sistemas Jurídicos Contemporáneos  (Derecho Comparado). Trad. del francés por Pedro Bravo Gala. Madrid, Aguilar.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=898397&pid=S1315-6268200800010001000002&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"><font color="#000000" face="Verdana" size="2">3. DELGADO  OCANDO, José M. (1969). <b>Programa de Filosofía del Derecho Actual</b>,  Maracaibo, Edit.Universitaria-Universidad del Zulia.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=898398&pid=S1315-6268200800010001000003&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"><font color="#000000" face="Verdana" size="2">4. ENGISCH,  Karl (1967).<b> Introducción al Pensamiento Jurídico</b>. Trad. del alemán por  Ernesto Garzón Valdes. Madrid, Guadarrama.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=898399&pid=S1315-6268200800010001000004&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"><font color="#000000" face="Verdana" size="2">5. GIULIANI,  Alessandro (1966). “La logique juridique comme théorie de la controverse” en: <b> Archives de Philosophie du Droit</b>. Paris, Sirey, N°11 (La logique du droit).</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=898400&pid=S1315-6268200800010001000005&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"><font face="Verdana" size="2">6. </font> <font color="#000000" face="Verdana" size="2">GIULIANI, Alessandro (1975).  Lógica del Diritto. Teoria dell´argomentazione. En: <b>Enciclopedia del Diritto</b>.  Milano, Giufrè.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=898401&pid=S1315-6268200800010001000006&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"><font color="#000000" face="Verdana" size="2">7. HENKEL,  Heinrich (1968). <b>Introducción a la Filosofía del Derecho</b>. Trad. del  alemán por Enrique Gimbernat Ordeig, Madrid, Taurus.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=898402&pid=S1315-6268200800010001000007&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"> <span style="font-size: 10.0pt; font-family: Verdana; color: black">8.  KALINOWSKI, Georges (1965). <b>Introduction à la Logique Juridique<span style="font-weight:normal">.</span><span style="font-weight: normal"> Paris, LGDJ.</span></b></span>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=898403&pid=S1315-6268200800010001000008&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"><font color="#000000" face="Verdana" size="2">9. KALINOWSKI,  Georges (1966). “De la spécificité de la logique juridique”. En: <b>Archives de  Philosophie du Droit</b>. Paris, Sirey, N°11 (La logique du droit).</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=898404&pid=S1315-6268200800010001000009&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"><font color="#000000" face="Verdana" size="2">10. KALINOWSKI,  Georges (1970). “Discussion” sobre la exposición de G. KALINOWSKI; “Le  raisonnement juridique et la logique juridique”. En: <b>Etudes de Logique  juridique, publiées par Ch. Perelman,</b> vol IV -“Le raisonnement juridique et  la logique déontique”, Actes du Colloque de Bruxelles (22-23 décembre 1969)-,  Bruxelles, E. Bruylant.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=898405&pid=S1315-6268200800010001000010&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"><font color="#000000" face="Verdana" size="2">11. KELSEN,  Hans (1962). <b>Théorie Pure du Droit</b>. Trad. del alemán por Charles  Eisenmann, Paris, Dalloz.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=898406&pid=S1315-6268200800010001000011&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"><font color="#000000" face="Verdana" size="2">12. KLUG,  Ulrico (1961). <b>Lógica Jurídica</b>. Trad. del alemán por Juan David García  Bacca. Caracas, Facultad de Derecho-Universidad Central de Venezuela.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=898407&pid=S1315-6268200800010001000012&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"><font color="#000000" face="Verdana" size="2">13. LADEUR,  Karl-Heinz (1997). <b>Postmoderne Rechstheorie</b>, Selbstreferenz-  Selbstorganisation- Prozeduralisierung. Berlin, Duncker &amp; Humblot, 1995. El  texto transcrito ha sido tomado de la reseña de este libro, elaborada por  Nolberto A. Espinosa, publicada en Diálogo Científico, Revista semestral de  investigaciones alemanas sobre sociedad, derecho y economía. Tübingen, Instituto  de Colaboración Científica, vol. 6, No.&nbsp;2.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=898408&pid=S1315-6268200800010001000013&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"><font color="#000000" face="Verdana" size="2">14. LARENZ,  Karl (1966).<b> Metodología de la Ciencia del Derecho</b>. Trad. del alemán por  Enrique Gimbernat Ordeig. Barcelona, Ariel.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=898409&pid=S1315-6268200800010001000014&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"><font color="#000000" face="Verdana" size="2">15. LEVI,  Edward H. (1964). <b>Introducción al Razonamiento Jurídico</b>. Trad. del inglés  por Genaro R. Carrió, Buenos Aires, Eudeba.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=898410&pid=S1315-6268200800010001000015&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"><font color="#000000" face="Verdana" size="2">16. MORELLO,  Augusto M. (1991). <b>La Prueba. Tendencias modernas</b>. La Plata-Buenos Aires,  Libr. Edit. Platense-Abeledo-Perrot.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=898411&pid=S1315-6268200800010001000016&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"><font color="#000000" face="Verdana" size="2">17. MORRIS,  Clarence (1966). <b>Como razonan los abogados</b>. Trad. del inglés por María  Antonia Baralt, 1ª.ed., México, Limusa-Willey.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=898412&pid=S1315-6268200800010001000017&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"><font color="#000000" face="Verdana" size="2">18. PERELMAN,  Ch.-OLBRECHTS-TYTECA, L. (1958). <b>Traité de l´Argumentation</b>. Paris,  P.U.F.; t. I.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=898413&pid=S1315-6268200800010001000018&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"><font color="#000000" face="Verdana" size="2">19. PERELMAN,  Ch. (1963). “La spécificité de la preuve juridique”. En: <b>Justice et Raison</b>,  Bruxelles, P.U.B.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=898414&pid=S1315-6268200800010001000019&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"><font color="#000000" face="Verdana" size="2">20. PERELMAN,  Ch. (1965). “Préface” de KALINOWSKI, Georges; <b>Introduction à la Logique  Juridique</b>, Paris, L.G.D.J.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=898415&pid=S1315-6268200800010001000020&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"><font color="#000000" face="Verdana" size="2">21. PERELMAN,  Ch. (1966). “Raisonnement juridique et logique juridique”. En: <b>Archives de  Philosophie du Droit,</b> Paris, Sirey, t. 11 (La logique du droit).</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=898416&pid=S1315-6268200800010001000021&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"><font color="#000000" face="Verdana" size="2">22. PERELMAN,  Ch. (1968). <b>Logique et Argumentation</b>. Bruxelles, P.U.B.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=898417&pid=S1315-6268200800010001000022&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"><font color="#000000" face="Verdana" size="2">23. PERELMAN,  Ch. (1970). “<b>Discussion</b>” sobre la exposición de G.KALINOWSKI; ”Le  raisonnement juridique et la logique juridique” en Etudes de Logique juridique,  publiées par Ch. Perelman, vol IV – “Le raisonnement juridique et la logique  déontique”, Actes du Colloque de Bruxelles (22-23 décembre 1969)-, Bruxelles, E.  Bruylant.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=898418&pid=S1315-6268200800010001000023&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"><font color="#000000" face="Verdana" size="2">24. PERELMAN,  Chaïm (1973). “Le raisonnement juridique”. En: <b>Archiv für Rechtsund  Sozialphilosophie, </b>ARSP–Die Juristische Argumentation-,Vorträge des  Weltkongresses für Rechts- und Sozialphilosophie (Brüssel, 29. VIII.-3. IX,  1971), Wiesbaden, F. Steiner,Beiheft Neue Folge Nr.7 (1972). Hay traducción  castellana: El razonamiento jurídico. Trad. del francés por H. Petzold–Pernía,  Cuaderno de trabajo No.&nbsp;5, Maracaibo, Centro de Estudios de Filosofía del  Derecho-LUZ-Facultad de Derecho.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=898419&pid=S1315-6268200800010001000024&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"><font color="#000000" face="Verdana" size="2">25. PERELMAN,  Ch. (1975). “La réforme de l’enseignement du droit et ‘la nouvelle rhétorique’  ”. En: <b>Archives de Philosophie du Droit</b>. Paris, Sirey, t. 20 (Réformes du  Droit de la famille).</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=898420&pid=S1315-6268200800010001000025&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"><font color="#000000" face="Verdana" size="2">26. PERELMAN,  Ch. (1976).<b> Logique Juridique</b>. Nouvelle rhétorique. Paris, Dalloz.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=898421&pid=S1315-6268200800010001000026&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"><font color="#000000" face="Verdana" size="2">27. PERELMAN,  Ch. (1978). “Le raisonnable et le déraisonnable en droit”, En:<b> Archives de  Philosophie du Droit</b>. Paris, Sirey, t. 23 (Formes de rationalité en Droit).</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=898422&pid=S1315-6268200800010001000027&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"><font color="#000000" face="Verdana" size="2">28. PERELMAN,  Ch. (1982). “Ontologie juridique et sources du droit”, en <b>Archives de  Philosophie du Droit.</b> Paris, Sirey, t. 27 (“Sources” du Droit).</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=898423&pid=S1315-6268200800010001000028&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"><font color="#000000" face="Verdana" size="2">29. PETZOLD  PERNIA, Hermann (1984). <b>Interpretación e Integración en el Código Civil  Venezolano -Hermenéutica Jurídica y Argumentación</b>-. Maracaibo, Universidad  del Zulia-Facultad de Derecho-Instituto de Filosofía del Derecho.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=898424&pid=S1315-6268200800010001000029&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"><font color="#000000" face="Verdana" size="2">30. PONCE DE  LEÓN ARMENTA, Luis (2003). <b>Docencia y Didáctica del Derecho</b>. México, Porrúa-IIDE.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=898425&pid=S1315-6268200800010001000030&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"><font color="#000000" face="Verdana" size="2">31. RECASENS  SICHES, Luis (1959). <b>Tratado General de Filosofía de Derecho</b>. 1ª ed.  México, Porrúa.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=898426&pid=S1315-6268200800010001000031&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"><font color="#000000" face="Verdana" size="2">32. RECASENS  SICHES, Luis (1971). “La logique matérielle du raisonnement juridique”. En: <b> Le Raisonnement juridique</b>, Actes du Congrès Mondial de Philosophie du Droit  et Philosophie Sociale (Bruxelles,20 août-3 septembre 1971), publiés par Hubert  Hubien, Bruxelles, E. Bruylant.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=898427&pid=S1315-6268200800010001000032&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"><font color="#000000" face="Verdana" size="2">33. SANTO TOMAS  DE AQUINO (1956). Q. 90, arts. 1, 2 y 4, q.92, art.1, q.93, art.3, y q.95, art.  2, en Tratado de la ley en general (trad. del latín por Fr. Carlos Soria, O.  P.). En: <b>Suma Teológica.</b> Trad. por una comisión de PP. Dominicos  presidida por el Dr. Fr. Francisco Barbado Viejo, O.P. 2a.ed. Madrid, B.A.C., t.  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SOLER,  Sebastián (1969). <b>Las palabras de la ley</b>. 1ª ed., México, F.C.E.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=898430&pid=S1315-6268200800010001000035&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"><font color="#000000" face="Verdana" size="2">36. VIEHWEG,  Theodor (1964). <b>Tópica y Jurisprudencia</b>, trad. del alemán por Luis  Diez-Picazo Ponce de León, Madrid, Taurus.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=898431&pid=S1315-6268200800010001000036&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"><font color="#000000" face="Verdana" size="2">37. VILLEY,  Michel (1974). “De I’indicatif dans le droit”. En: <b>Archives de Philosophie du  Droit</b>. Paris, Sirey, t. 19 (Le langage du Droit).</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=898432&pid=S1315-6268200800010001000037&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"><font color="#000000" face="Verdana" size="2">38. VILLEY, M.  (1966). “Liminaire: Données historiques”. En: <b>Archives de Philosophie du  Droit. </b>Paris, Sirey, t. 11(La logique du Droit).</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=898433&pid=S1315-6268200800010001000038&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> ]]></body>
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