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<abstract abstract-type="short" xml:lang="en"><p><![CDATA[At the outset of this new century, the Venezuelan scientific community is un-dergoing a profound crisis. Why have the expectations of the scientific pioneers fifty years ago not been realized? Why has the scientific community not grown more rapidly and diversified its interests more? Why is the ideological rift within the scientific community now so evident? Why is there so much discon-tent in scientific circles? The author broaches these questions on the basis of a rereading of the relationship between scientific policy, the history of science and the economic and political evolution of Venezuelan society during the last fifty years of democratic experience.]]></p></abstract>
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</front><body><![CDATA[   <B><FONT FACE="Verdana">    <P ALIGN="CENTER">Ciencia, pol&iacute;tica e historia de la ciencia contempor&aacute;nea en Venezuela</FONT></B> </P>     <P ALIGN="CENTER"><FONT FACE="Verdana" SIZE=2>Hebe Vessuri<SUP>a</P>     <P ALIGN="CENTER">a</SUP>Instituto Venezolano de Investigaciones Cient&iacute;ficas (IVIC). Consejo Superior de la Universidad de las Naciones Unidas en Tokio</P>     <P ALIGN="CENTER"><B>Resumen </B></P>     <P ALIGN="JUSTIFY">A comienzos del siglo XXI la comunidad cient&iacute;fica venezolana sufre una pro-funda crisis. ¿Por qu&eacute; no se cumpli&oacute;  la expectativa de los pioneros de la cien-cia en el pa&iacute;s hace cincuenta a&ntilde;os, de abrir nuevos espacios para la investiga-ci&oacute;n? ¿Por qu&eacute; la comunidad cient&iacute;fica no creci&oacute; m&aacute;s y con un perfil m&aacute;s di-versificado? ¿Por qu&eacute; la fractura ideol&oacute;gica interna de la comunidad cient&iacute;fica es tan clara hoy? ¿Por qu&eacute; el malestar actual en el &aacute;mbito cient&iacute;fico? Estas y otras preguntas son abordadas en este trabajo en el contexto de una resignifi-caci&oacute;n de las relaciones entre la pol&iacute;tica cient&iacute;fica, la historia de la ciencia y la evoluci&oacute;n econ&oacute;mica y pol&iacute;tica de la sociedad venezolana en el &uacute;ltimo medio siglo de vida democr&aacute;tica.</P>     <P ALIGN="JUSTIFY"><B>Palabras clave</B>: ciencia, historia de la ciencia, comunidad cient&iacute;fica, pol&iacute;tica, crisis, Venezuela.</P> <B>    <P ALIGN="JUSTIFY">Summary</P>     <P ALIGN="left">Science, Politics and History in Contemporary Venezuelan Science </P> </B>     <P ALIGN="JUSTIFY">At the outset of this new century, the Venezuelan scientific community is un-dergoing a profound crisis. Why have the expectations of the scientific pioneers fifty years ago not been realized? Why has the scientific community not grown more rapidly and diversified its interests more?  Why is the ideological rift within the scientific community now so evident? Why is there so much discon-tent in scientific circles? The author broaches these questions on the basis of a rereading of the relationship between scientific policy, the history of science and the economic and political evolution of Venezuelan society during the last fifty years of democratic experience.</P> <B>    ]]></body>
<body><![CDATA[<P ALIGN="JUSTIFY">Key Words</B>: Science, History of Science, Scientific Community, Politics, Crisis, Venezuela.</P> <B>    <P ALIGN="JUSTIFY">Recibido</B>: 11-10-2004  <B>Aceptado</B>: 12-11-2004</P> <B>     <P ALIGN="JUSTIFY">INTRODUCCI&Oacute;N: LA CIENCIA Y LA POL&Iacute;TICA</P> </B>     <P ALIGN="JUSTIFY">A lo largo de la historia moderna, las tensiones y dilemas han sido end&eacute;micos en cuanto a definir el lugar de la ciencia en la pol&iacute;tica democr&aacute;tica liberal. Con su imagen de objetividad impersonal, la ciencia ha ayudado a legitimar el poder del Estado moderno, al ser percibida como una herramienta neutra de la voluntad p&uacute;blica, en tanto que recurso experto. No obstante, m&aacute;s all&aacute; de visiones celebratorias del mundo contempor&aacute;neo, estrechamente ligadas a los &eacute;xitos de la tecnociencia, la sociedad actual adolece de problemas persistentes. La discusi&oacute;n sobre el papel de la ciencia y la tecnolog&iacute;a en la sociedad contempor&aacute;nea ha estado plagada de malentendidos. En parte, creemos que &eacute;stos derivan del hecho de que la ciencia no ha sido suficientemente consistente en su responsabilidad social ni democr&aacute;tica. Los cient&iacute;ficos tienden a ver en los comentarios cr&iacute;ticos de los legos s&oacute;lo su bajo nivel de competencia especializada. A su vez, los cr&iacute;ticos no cient&iacute;ficos tienden a ver en los cient&iacute;ficos s&oacute;lo el autointer&eacute;s. En las &uacute;ltimas d&eacute;cadas, hay que decirlo, los no cient&iacute;ficos se han vuelto m&aacute;s esc&eacute;pticos de las pretensiones de los cient&iacute;ficos exactamente por una mayor conciencia de la relevancia del autointer&eacute;s en los asuntos humanos. </P>     <P ALIGN="JUSTIFY">Es as&iacute; como la frontera entre la ciencia y la pol&iacute;tica se renegocia constantemente. Puede observarse una amplia gama de situaciones, dependiendo de los puntos de partida y de las alineaciones de fuerzas sociales internas y externas en cada sociedad: tendencias al autoritarismo; al mantenimiento o emergencia de la marginalidad social y la exclusi&oacute;n; o situaciones de consolidaci&oacute;n de elites de poder conservadoras que pueden acabar como frustraciones de la modernidad democr&aacute;tica. En este proceso continuo y permanentemente renovado de negociaci&oacute;n de fronteras intervienen varios factores: discursos referidos a la ciencia libre de valores y a su utilidad; la pol&iacute;tica nacional, incluyendo movimientos de variada naturaleza y las demandas de los organismos financieros; las ortodoxias establecidas de la conducta cient&iacute;fica; la presencia de nuevas y viejas heterodoxias que compiten por alcanzar una nueva hegemon&iacute;a.</P>     <P ALIGN="JUSTIFY">En algunos casos puede entenderse mejor como la disputa entre el intento de un grupo de reproducir un mundo social ya construido y el esfuerzo estrat&eacute;gico de otro que persigue intereses nuevos de redistribuci&oacute;n del poder. Un argumento que se esgrime con fuerza desde las filas de la propia ciencia es que la independencia de la ciencia, lograda gradualmente respecto de los poderes religiosos, pol&iacute;ticos y econ&oacute;micos, est&aacute; actualmente amenazada. Un argumento que con igual fuerza se plantea desde el otro lado de la controversia es que efectivamente la ciencia est&aacute; en peligro, pero no porque corra el riesgo de perder su autonom&iacute;a sino porque algunos todav&iacute;a creen que es aut&oacute;noma, quieren que lo sea y contin&uacute;an perpetuando esta idea. En este sentido, se plantea no s&oacute;lo que la ciencia est&aacute; en peligro, sino que ella misma es peligrosa.</P>     <P ALIGN="JUSTIFY">Esta diversidad de posturas frente a la ciencia nos lleva a preguntarnos acerca de su lugar leg&iacute;timo en la sociedad. Vale la pena destacar que la ciencia ha sido descrita a menudo como un modelo ideal para <I>la sociedad civil</I> (y no para una rama del Estado, aunque al financiarla el Estado est&aacute; comprando la autoridad cultural de la ciencia). Justamente, lo que es el lugar leg&iacute;timo de la ciencia y el conocimiento experto en la sociedad est&aacute; sujeto a comprensiones competitivas y no se ve una salida sencilla al dilema resultante. Al ser apropiada por el Estado ella queda sujeta, en &uacute;ltima instancia, a concepciones burocr&aacute;ticas de la objetividad. Pero, por otro lado, cuando es apropiada por elites cient&iacute;ficas, &eacute;stas pueden asumir ileg&iacute;timamente la representatividad de la sociedad civil, mientras sirven a intereses particulares. </P>     <P ALIGN="JUSTIFY">En los &uacute;ltimos 30 a&ntilde;os el estudio social de la ciencia en Am&eacute;rica Latina estuvo orientado a mostrar que era necesario contextualizar el an&aacute;lisis de la ciencia, que hab&iacute;a actividad organizada, incluso tradiciones cient&iacute;ficas valiosas en estos parajes, dibujados a veces como m&aacute;s o menos inh&oacute;spitos para la consolidaci&oacute;n de la instituci&oacute;n cient&iacute;fica. De esa forma fue creciendo todo un campo de estudios (los estudios sociales de la ciencia y la tecnolog&iacute;a) y una literatura rica en el an&aacute;lisis de casos de construcci&oacute;n disciplinaria, institucional y de las din&aacute;micas de las comunidades de pr&aacute;ctica en nuestros pa&iacute;ses del sur. Pero la realidad cambia r&aacute;pidamente y no tiene sentido enfocar los desaf&iacute;os del presente con el equipamiento conceptual y te&oacute;rico de un per&iacute;odo anterior. Es necesario, entonces, revisar los datos, la situaci&oacute;n, los resultados de esos esfuerzos, renovando el compromiso de entender la realidad. En este trabajo, se tejen algunas reflexiones para tratar de desenredar las condiciones peculiares bajo las cuales creci&oacute; una comunidad cient&iacute;fico-t&eacute;cnica en Venezuela hasta el punto de hacer posible tener una historia local de la ciencia, y sugerir implicaciones espec&iacute;ficas para la pol&iacute;tica cient&iacute;fica. Intencionalmente, el ensayo no es propiamente historia ni biograf&iacute;a. Esperamos que haya un orden en la reconstrucci&oacute;n, aunque no se ha buscado una secuencia lineal o un marco sin&oacute;ptico sino m&aacute;s bien el efecto de las pinceladas gruesas en una pintura impresionista.</P>     <P ALIGN="JUSTIFY">A partir de una gama de fuentes documentales, el texto trata de iluminar algunas de las conexiones entre procesos, logros y fracasos. Se pone el &eacute;nfasis en los &uacute;ltimos sesenta a&ntilde;os, porque es en este per&iacute;odo que la ciencia y la industria se institucionalizaron en el pa&iacute;s y cuando la pol&iacute;tica cient&iacute;fica parece adquirir alg&uacute;n significado tambi&eacute;n. Se argumenta que desde los a&ntilde;os 40 Venezuela, un pa&iacute;s de dimensiones econ&oacute;micas y sociales modestas, principalmente campesino, experiment&oacute; la irrupci&oacute;n de una inmensa riqueza petrolera que lo oblig&oacute; a entrar abruptamente en la modernidad. Lo que ocurri&oacute; ha sido definido, por un autor como Uslar Pietri, como una &quot;historia irracional y extravagante&quot;, cristalizada en la dominaci&oacute;n, s&oacute;lo matizada por la realidad o apariencia de movilidad, dependiente del momento considerado. La pol&iacute;tica cient&iacute;fica y la construcci&oacute;n de una comunidad cient&iacute;fica y con ella de una historia de la ciencia estuvieron estrechamente ligadas a la emergencia de estratos sociales medios que en &uacute;ltima instancia fracasaron en el objetivo de construir una democracia verdaderamente moderna, produciendo s&oacute;lo un desarrollo truncado (Mommer y Baptista, 1997; Fajnzylber, 1983). </P>     <P ALIGN="JUSTIFY"><B>Una econom&iacute;a petrolera dependiente </P> </B>     ]]></body>
<body><![CDATA[<P ALIGN="JUSTIFY">Venezuela es un pa&iacute;s rico en petr&oacute;leo, con casi veintis&eacute;is millones de habitantes. El peso del petr&oacute;leo en la modernizaci&oacute;n venezolana ha impactado inevitablemente al resto de la econom&iacute;a y la sociedad. Desde la nacionalizaci&oacute;n de la industria petrolera, una serie de problemas estructurales se fueron intensificando hasta hacerse explosivos: hacia 1998 Venezuela era el tercer pa&iacute;s exportador de crudos; pero el &iacute;ndice de pobreza est&aacute; por encima de 60% y hay serios d&eacute;ficit en el tejido socioinstitucional; el sistema nacional de innovaci&oacute;n tiene poca densidad y produce pocas tecnolog&iacute;as que sean novedades mundiales; hay un n&uacute;mero muy modesto de trabajadores de investigaci&oacute;n y desarrollo (I+D) por mill&oacute;n de habitantes, un gasto de I+D bajo y err&aacute;tico que ha oscilado en torno a 0,3% durante los &uacute;ltimos 30 a&ntilde;os, y una falta de apertura a la competici&oacute;n y el comercio internacional por parte de la industria (excepto en el caso especial de la industria petrolera). El proceso pas&oacute; desde una paz social lubricada por la riqueza petrolera a la crisis cuando se acab&oacute; la abundancia del ingreso nacional. </P>     <P ALIGN="JUSTIFY">Por un largo per&iacute;odo de paz democr&aacute;tica desde 1958, el pa&iacute;s cambi&oacute; poco sus principios de pol&iacute;tica econ&oacute;mica, bajo la bandera del <I>proteccionismo por sustituci&oacute;n de importaciones</I> y la aplicaci&oacute;n del principio de equilibrio fiscal. Una Constituci&oacute;n en vigor durante cuarenta a&ntilde;os gener&oacute; suficiente estabilidad pol&iacute;tica para asegurar la transferencia de poder a nueve presidentes electos, siete de los cuales compitiendo desde la oposici&oacute;n en un sistema bipartidista, en una alternancia pr&aacute;ctica en el poder. Se supon&iacute;a que el sistema ten&iacute;a suficientes controles y equilibrios y que se hab&iacute;a creado suficiente espacio institucional para los partidos pol&iacute;ticos de forma tal que diferentes clientelas encontraban a su favor jugar de acuerdo con esas reglas y la b&uacute;squeda de consenso. La ilusi&oacute;n de prosperidad y paz se mantuvo con base en presupuestos p&uacute;blicos cada vez m&aacute;s grandes orientados a evitar conflictos a toda costa, a trav&eacute;s del bombeo de m&aacute;s petr&oacute;leo y el incremento de la deuda externa en lo que acab&oacute; convertido en un sistema particularmente r&iacute;gido. Las decisiones pol&iacute;ticas dif&iacute;ciles y las frustraciones presupuestarias de cualquier grupo con alg&uacute;n poder de alteraci&oacute;n del <I>statu quo</I>, incluyendo a los cient&iacute;ficos y tecn&oacute;logos, fueron pospuestas y barridas debajo de la alfombra (Kelly y Romero, 2002). En el proceso se aliment&oacute; la irresponsabilidad, la frivolidad y la insensibilidad hacia el destino de la nueva e inmensa mayor&iacute;a nacida durante esos a&ntilde;os de deterioro social: los excluidos. </P>     <P ALIGN="JUSTIFY">Desde la d&eacute;cada de los 80 la realizaci&oacute;n de la renta petrolera dej&oacute; de ser un proceso ordenado y autorregulado, convirti&eacute;ndose en una fuente permanente de fluctuaciones. El efecto retardado de la crisis mundial de los a&ntilde;os 70 por comparaci&oacute;n con el resto de Am&eacute;rica Latina, hecho posible por los ingresos petroleros, explica por qu&eacute; fue s&oacute;lo a finales de los 80 que los grupos pol&iacute;ticos y econ&oacute;micos dominantes adoptaron las tesis neoliberales como alternativa a la crisis. Cuando la fracasada democracia &quot;representativa&quot; comenz&oacute; a excluir a crecientes cantidades de personas, lo que algunos autores han llamado la &quot;ilusi&oacute;n de armon&iacute;a&quot; bajo la cual tuvo lugar buena parte de la decadencia institucional, el estancamiento econ&oacute;mico y la regresi&oacute;n social, se produjeron crecientes expresiones de resentimiento (Naim y Pi&ntilde;ango, 1994). La desilusi&oacute;n y la frustraci&oacute;n fueron un rasgo com&uacute;n de la sociedad en la d&eacute;cada de los 90, que fue testigo del pasaje de cuatro presidentes en el medio de una creciente inestabilidad pol&iacute;tica y social. El fracaso del liderazgo nacional en los &aacute;mbitos de negocios, laboral, intelectual y pol&iacute;tico para responder a los viejos y nuevos desaf&iacute;os internos e internacionales explot&oacute; en una cadena de conflictos que hicieron que el pa&iacute;s fuera cada vez m&aacute;s ingobernable. </P>     <P ALIGN="JUSTIFY"><b>La industria petrolera nacionalizada y la tecno-burocracia petrolera</b> </P>     <P ALIGN="JUSTIFY">Antes de la nacionalizaci&oacute;n, hab&iacute;a tres grandes concesionarias, Exxon, Shell y Mobil que, a trav&eacute;s de los a&ntilde;os y en respuesta a presiones pol&iacute;ticas, hab&iacute;an ubicado a ciudadanos venezolanos en las posiciones ejecutivas m&aacute;s altas. Con la nacionalizaci&oacute;n del petr&oacute;leo en 1976, aunque formalmente la propiedad cambi&oacute; de manos, el cuerpo ejecutivo venezolano de otros tiempos sigui&oacute; siendo el mismo. La cultura corporativa fue transferida con bastante efectividad desde las antiguas concesionarias al nuevo escenario institucional y se mantuvieron y desarrollaron estrechos lazos en aspectos tales como el dominio t&eacute;cnico del negocio, el liderazgo institucional y la eficiencia y seguridad operativas. En una corporaci&oacute;n fuertemente jer&aacute;rquica, el prestigio y el estatus en el contexto local derivados de pertenecer a una compa&ntilde;&iacute;a multinacional con ingresos bastante por encima de los de sus conciudadanos, especialmente en los niveles gerenciales, y un conjunto de valores de la cultura organizacional fuertemente enraizados ayudaron a dar forma a un marco mental colectivo que dio rasgos de tecno-burocracia al tren ejecutivo de la empresa. </P>     <P ALIGN="JUSTIFY">A lo largo de la vida institucional, la compa&ntilde;&iacute;a nacional –Petr&oacute;leos de Venezuela Sociedad An&oacute;nima (Pdvsa)– estuvo escindida entre el objetivo de convertirse en una corporaci&oacute;n energ&eacute;tica global, y su obligaci&oacute;n como compa&ntilde;&iacute;a nacional de permitir que el Estado maximizara los ingresos fiscales (regal&iacute;as, obligaciones sobre la renta y exportaciones, etc.) del petr&oacute;leo producido y vendido (Mommer, 2002). En la plausible narrativa de Mommer, los gobiernos sucesivos dieron apoyo irrestricto a Pdvsa, que gradualmente gan&oacute; un margen significativo de libertad como el centro de dise&ntilde;o de la pol&iacute;tica petrolera, en el supuesto publicitado que s&oacute;lo sus ejecutivos ten&iacute;an el conocimiento experto y que hac&iacute;an muy bien su trabajo, en contraste con el Ministerio de Energ&iacute;a y Minas (MEM), que perdi&oacute; en la pr&aacute;ctica su capacidad de definir y guiar la pol&iacute;tica energ&eacute;tica nacional. El petr&oacute;leo dej&oacute; de ser un tema de debate p&uacute;blico entre las organizaciones pol&iacute;ticas e inclusive en el Congreso. </P>     <P ALIGN="JUSTIFY">Se ha argumentado que, al menos desde 1983, los ejecutivos de Pdvsa se embarcaron en una estrategia para reducir las obligaciones fiscales de la compa&ntilde;&iacute;a a trav&eacute;s de su <I>internacionalizaci&oacute;n</I>, como mecanismo para transferir ganancias fuera del alcance del Estado nacional. Claramente, despu&eacute;s de 1983 hubo una sola instituci&oacute;n muy fuerte y en pleno funcionamiento en toda la econom&iacute;a, Pdvsa, que en 1998 se autodefini&oacute; como una corporaci&oacute;n energ&eacute;tica mundial, dedicada al negocio de crudos, gas, petroqu&iacute;mica y carb&oacute;n, con operaciones e instalaciones industriales y de servicios en m&aacute;s de cincuenta pa&iacute;ses. A medida que pas&oacute; el tiempo, la compa&ntilde;&iacute;a tambi&eacute;n se aventur&oacute; en la definici&oacute;n de la pol&iacute;tica p&uacute;blica en campos alejados del petr&oacute;leo. La ideolog&iacute;a subyacente puso de cabeza los fundamentos doctrinarios de lo que el nacionalismo petrolero en Venezuela hab&iacute;a defendido y logrado, incluyendo la fundaci&oacute;n de la OPEP y la nacionalizaci&oacute;n de la industria petrolera. </P>     <P ALIGN="JUSTIFY">Un caso interesante en el escenario institucional de la industria petrolera nacionalizada fue el de Intevep, el Instituto de Tecnolog&iacute;a del Petr&oacute;leo. En ocasi&oacute;n de la nacionalizaci&oacute;n, se decidi&oacute; que la nueva Pdvsa tendr&iacute;a un centro de investigaci&oacute;n y desarrollo (I+D) para asegurar el acceso a la tecnolog&iacute;a de las compa&ntilde;&iacute;as matrices de las concesionarias locales y otras firmas petroleras al igual que de compa&ntilde;&iacute;as de servicios especializados. Intevep fue fundado sobre la base del Centro de Petr&oacute;leo y Petroqu&iacute;mica del Instituto Venezolano de Investigaciones Cient&iacute;ficas (IVIC) que ten&iacute;a la mayor concentraci&oacute;n de capacidades de I+D en la naciente comunidad cient&iacute;fica nacional. Para ser aceptado en el &quot;club petrolero&quot;, el instituto busc&oacute; desarrollar una cultura entre su personal de investigaci&oacute;n que signific&oacute; abandonar una buena parte de la flexibilidad y largas horas de dedicaci&oacute;n a la investigaci&oacute;n b&aacute;sica t&iacute;picas de contextos de investigaci&oacute;n acad&eacute;mica. Pero la cultura tradicional de la industria petrolera nunca termin&oacute; de aceptar al centro de tecnolog&iacute;a local como socio tecnol&oacute;gico leg&iacute;timo (Vessuri y Canino, 1996). Sus investigadores y t&eacute;cnicos lucharon por superar la noci&oacute;n dominante en el medio de que lo inventado en el exterior es mejor que cualquier cosa producida localmente. </P>     <P ALIGN="JUSTIFY">Desde mediados de los a&ntilde;os 90 una tendencia que se hizo crecientemente visible en Intevep fue la subcontrataci&oacute;n de varias actividades, con una notable reducci&oacute;n de unos seiscientos miembros de su personal. Agregado a esa p&eacute;rdida, se dio el despido reciente de otras novecientas personas, muchas de ellas altamente calificadas, como consecuencia de la huelga que ocurri&oacute; durante parte de noviembre y entre diciembre 2002 y marzo 2003, que afect&oacute; seriamente a la industria petrolera y a la econom&iacute;a nacional. Este &uacute;ltimo despido ha suscitado la airada cr&iacute;tica de la comunidad cient&iacute;fica ante lo que se interpretaba como la destrucci&oacute;n de esta instituci&oacute;n cient&iacute;fica y tecnol&oacute;gica nacional que llev&oacute; a Venezuela a una posici&oacute;n respetada en la I+D petrolera mundial, particularmente en conexi&oacute;n con los petr&oacute;leos pesados y extrapesados (N&uacute;&ntilde;ez, 2003). En medio de la crisis, las actividades de Intevep se tuvieron que reorientar hacia lo operativo reduciendo a&uacute;n m&aacute;s de lo que se ven&iacute;a dando desde mediados de la d&eacute;cada de los 90, la intensidad de la investigaci&oacute;n. Del proceso de turbulencia reciente qued&oacute; claro que la industria petrolera venezolana ha cambiado dr&aacute;sticamente, y dentro de ella el papel de la I+D local.</P>     <P ALIGN="JUSTIFY"><B>La ciencia y la comunidad cient&iacute;fica</B></P>     ]]></body>
<body><![CDATA[<P ALIGN="JUSTIFY">Cuando se revisita la historia de la ciencia en Venezuela, la modernizaci&oacute;n aparece como un tema dominante, aunque de manera compleja e incluso contradictoria. La recepci&oacute;n de la modernidad cient&iacute;fico-tecnol&oacute;gica estuvo estrechamente entretejida con la experiencia, no necesariamente indeseada, de subordinaci&oacute;n cultural. Descritos convencionalmente como agentes del cambio cultural en el pa&iacute;s, los cient&iacute;ficos y tecn&oacute;logos m&aacute;s que ser instrumentales en inducir el desarrollo socioecon&oacute;mico terminaron siendo asimilados dentro de un marco elitista conservador, aceptando el <I>statu quo</I> a cambio de recibir una porci&oacute;n modesta de los dineros p&uacute;blicos y un prestigio irrisorio como portadores de la modernidad. En la tradici&oacute;n desarrollista de la Comisi&oacute;n Econ&oacute;mica de Naciones Unidas para Am&eacute;rica Latina y el Caribe (Cepal) en las d&eacute;cadas de los 50 y 60, se prest&oacute; especial atenci&oacute;n a las elites reales o potenciales. Los empresarios, ingenieros y cient&iacute;ficos fueron percibidos como una clase media que representaba las fuerzas progresistas de la modernidad. Sin embargo, el crecimiento espec&iacute;fico de los sectores medios en varios pa&iacute;ses de la regi&oacute;n, entre ellos Venezuela, cre&oacute; situaciones de modernizaci&oacute;n parcial, que en lugar de permitir una mayor modernizaci&oacute;n sirvieron como freno y resultaron en una fuente de distorsi&oacute;n, desviaci&oacute;n e incluso frustraci&oacute;n de la modernizaci&oacute;n, particularmente en conexi&oacute;n con la posibilidad de fortalecer una modernidad democr&aacute;tica.</P>     <P ALIGN="JUSTIFY">Los cient&iacute;ficos y los profesionales fueron parte del crecimiento de la clase media. De ese modo, lo que un n&uacute;mero considerable de los cient&iacute;ficos busca hoy es un ambiente de trabajo profesional en un contexto moderno (preferiblemente privado) y obviamente un salario satisfactorio, que el modelo econ&oacute;mico venezolano ya no pod&iacute;a ni puede seguir proporcionando. Las contradicciones, tensiones y frustraciones fueron creciendo a medida que el espacio ret&oacute;rico de libertades intelectuales de la universidad misma se fue haciendo cada vez m&aacute;s escaso. La pr&aacute;ctica de cruces interdisciplinarios con la posibilidad siempre creciente del surgimiento de nuevas disciplinas y especialidades, se fue erosionando por el car&aacute;cter fragmentario y vocacional de la instrucci&oacute;n acad&eacute;mica, como parte del paulatino uso de las credenciales como principio de estratificaci&oacute;n social. La masificaci&oacute;n signific&oacute; que las universidades ya no estuvieron tan &iacute;ntimamente asociadas con la producci&oacute;n de elites cient&iacute;ficas y profesionales o con la diseminaci&oacute;n de la cultura cient&iacute;fica. Tambi&eacute;n ha habido cambios profundos en la vida del personal acad&eacute;mico: se pas&oacute; de la conquista de la dedicaci&oacute;n a tiempo integral a la vida universitaria a una situaci&oacute;n en la que la actual generaci&oacute;n de acad&eacute;micos deber&aacute; pasar parte o toda su carrera en relaciones contractuales por tiempo fijo. Ello implica pocos incentivos para que el individuo se interese en invertir en el futuro institucional de la universidad y un profundo desarreglo de los valores que sustentaron la vida universitaria y la ciencia acad&eacute;mica. </P>     <P ALIGN="JUSTIFY">Dentro del &aacute;mbito acad&eacute;mico, la comunidad cient&iacute;fica creci&oacute; en la segunda mitad del siglo xx con el apoyo variable del Estado. No obstante, permaneci&oacute; peque&ntilde;a. Dado el n&uacute;mero actual de profesores universitarios, Venezuela podr&iacute;a en teor&iacute;a contar con entre 15.000 y 20.000 investigadores. Sin embargo, la brecha entre estas estimaciones y la realidad es enorme. Si se toma una cifra oficial, en 2000 hab&iacute;a 4.600 investigadores (MCT, 2000), mientras que el &uacute;nico programa que monitorea a los investigadores activos –el Programa Nacional de Promoci&oacute;n del Investigador (PPI)– sumaba a poco m&aacute;s de 2000 miembros registrados durante 2001 (FVPI, 2002). Aceptando la posibilidad de que no todos los investigadores est&aacute;n incluidos en &eacute;l, y permitiendo que el doble o m&aacute;s personas pudieran ser reconocidos como investigadores, la comunidad continuar&iacute;a siendo muy modesta, especialmente si se toma en cuenta la dispersi&oacute;n de investigadores en unas sesenta instituciones, la mayor&iacute;a de ellas carece de infraestructura de apoyo a la investigaci&oacute;n, y la amplia gama de disciplinas envueltas. El grueso de las capacidades todav&iacute;a se concentra en unos pocos espacios acad&eacute;micos. </P>     <P ALIGN="JUSTIFY">Cuando vemos la base de datos del PPI, las &uacute;nicas instituciones que presentan concentraciones de m&aacute;s de cien investigadores son las universidades Central de Venezuela, del Zulia, de Los Andes, Sim&oacute;n Bol&iacute;var e IVIC, mientras que las primeras dos incluyen a 45% de todos los investigadores acreditados en el programa. En s&iacute;ntesis, la investigaci&oacute;n contin&uacute;a estando restringida a un peque&ntilde;o n&uacute;mero de unidades y dentro de ellas a un segmento limitado de sus integrantes. Venezuela todav&iacute;a no ha conseguido desarrollar adecuadamente el atributo central de las universidades contempor&aacute;neas como lugares privilegiados de la investigaci&oacute;n. Y la investigaci&oacute;n no ha encontrado un sector independiente sostenible donde crecer fuera de las universidades. Hay, no obstante, &quot;islas de competencia&quot; en algunas universidades y en el IVIC, verdadero centro de investigaci&oacute;n cient&iacute;fica y de formaci&oacute;n avanzada con un real potencial de crecimiento. </P>     <P ALIGN="JUSTIFY">Una pobre respuesta en estrategias de ciencia y tecnolog&iacute;a que no lograron expandir la base de investigaci&oacute;n y contribuir efectivamente al mejoramiento econ&oacute;mico, al igual que presiones clientelares dentro de la comunidad acad&eacute;mica que ayudaron a mantener una ilusi&oacute;n de progreso finalmente colapsaron. La muy profunda crisis institucional que se estuvo preparando por largo tiempo estall&oacute; abiertamente. Y somos testigos de un renovado impulso colectivo de amplia base, aunque contradictorio y conflictivo, hacia la participaci&oacute;n y la modernidad. La ciencia y la tecnolog&iacute;a no han permanecido intocadas en medio del torbellino actual. </P>     <P ALIGN="JUSTIFY">Para entender la naturaleza de las tensiones experimentadas por la ciencia en el contexto local es apropiado analizar c&oacute;mo ha encajado en el entramado social e institucional m&aacute;s amplio. La naturaleza especial de la investigaci&oacute;n cient&iacute;fica como sistema social resulta de su doble estructura –internacional y nacional. Por un lado, es un sistema de conocimiento f&aacute;cilmente identificable, que se extiende m&aacute;s all&aacute; de l&iacute;mites culturales y en tanto organizaci&oacute;n tiene una composici&oacute;n transnacional a trav&eacute;s de asociaciones disciplinarias, redes extensas, revistas disciplinarias y multidisciplinarias y sistemas de m&eacute;rito y prestigio no localizados. Por otro lado, su orientaci&oacute;n y rasgos concretos dependen en buena medida de tres sistemas enraizados m&aacute;s directamente en la sociedad nacional: la ciencia acad&eacute;mica e industrial, el Estado y, por &uacute;ltimo, la econom&iacute;a. </P>     <P ALIGN="JUSTIFY"><b>El sistema cient&iacute;fico global y la ideolog&iacute;a prevalente de los cient&iacute;ficos venezolanos</b> </P>     <P ALIGN="JUSTIFY">La ideolog&iacute;a dominante en la emergente comunidad cient&iacute;fica nacional a mediados de siglo cristaliz&oacute; con la ayuda de varios instrumentos de pol&iacute;tica propuestos por las agencias internacionales. En particular, recibi&oacute; expresi&oacute;n formal en el informe presentado en 1950 al gobierno venezolano por una misi&oacute;n de la Unesco, pr&aacute;cticamente el mismo que la agencia propuso a otros pa&iacute;ses en desarrollo y que dej&oacute; una fuerte impronta en proyectos posteriores, pues dio sustancia a una ideolog&iacute;a elitista en torno al nuevo estatus y rol del cient&iacute;fico (Texera, 1984). Para la Unesco, tal como lo refleja dicho informe, el desarrollo cient&iacute;fico se lograr&iacute;a por la adopci&oacute;n en todos los pa&iacute;ses de los patrones y normas de la actividad cient&iacute;fica comunes en la mayor&iacute;a de los pa&iacute;ses desarrollados, y asegurando un mayor estatus y estabilidad social y pol&iacute;tica al individuo. El car&aacute;cter internacional de esa ideolog&iacute;a ejerci&oacute; una atracci&oacute;n especial sobre los pocos cient&iacute;ficos locales quienes, sin cuestionar las condiciones locales, adoptaron modelos organizacionales de la ciencia, metodolog&iacute;as y temas de investigaci&oacute;n promovidos por agencias internacionales como la Organizaci&oacute;n de Estados Americanos (OEA), la Unesco y el Banco Interamericano de Desarrollo (BID). </P>     <P ALIGN="JUSTIFY">Cuando m&aacute;s tarde el discurso internacional adopt&oacute; una ret&oacute;rica m&aacute;s t&eacute;cnica acerca de la &quot;innovaci&oacute;n&quot;, &quot;la investigaci&oacute;n tecnol&oacute;gica e industrial&quot; y &quot;las prioridades de investigaci&oacute;n ajustadas a objetivos nacionales de desarrollo&quot;, se vio que resultaba extremadamente dif&iacute;cil cambiar la orientaci&oacute;n de la comunidad cient&iacute;fica, pues hab&iacute;an encontrado un nicho confortable y no perturbado en la sociedad venezolana. La pr&aacute;ctica cient&iacute;fica local continu&oacute; haci&eacute;ndose, en efecto, de acuerdo con una concepci&oacute;n que enfatizaba en el investigador individual, el proyecto individual, la especializaci&oacute;n estrecha y la contribuci&oacute;n vagamente definida al crecimiento general de la ciencia. Involucrados directamente en la elaboraci&oacute;n de la pol&iacute;tica cient&iacute;fica a trav&eacute;s de sus l&iacute;deres que ten&iacute;an los contactos m&aacute;s estrechos con el aparato pol&iacute;tico y econ&oacute;mico, los lineamientos resultantes de &eacute;sta fueron t&iacute;midos e inconsistentes y a medida que pas&oacute; el tiempo se volvieron m&aacute;s y m&aacute;s anacr&oacute;nicos. </P>     <P ALIGN="JUSTIFY">La b&uacute;squeda por parte de algunos grupos de una cultura amplia, ecum&eacute;nica, abierta en confrontaci&oacute;n con lo que percib&iacute;an como el mundo sectario, cerrado, provinciano, en el cual viv&iacute;an, encontr&oacute; muchas formas de expresi&oacute;n. &quot;Cosmopolita&quot; e &quot;internacional&quot; a menudo fueron entendidos como sin&oacute;nimos, con frecuencia imbuidos de un valor positivo. Esto no es inesperado ya que la fuerza que mueve a la comunidad cient&iacute;fica internacional ha sido centr&iacute;fuga, ejerciendo fuerte atracci&oacute;n hacia los centros de conocimiento independientemente del origen nacional de los cient&iacute;ficos individuales. Otro asunto es que la cuesti&oacute;n nacional y la cuesti&oacute;n social han estado entretejidas por largo tiempo en una compleja ecuaci&oacute;n irresuelta. </P>     ]]></body>
<body><![CDATA[<P ALIGN="JUSTIFY">Un sentido negativo del t&eacute;rmino &quot;cosmopolita&quot; con una intenci&oacute;n cr&iacute;tica ha sido asociado a la noci&oacute;n de traici&oacute;n a los valores de la patria o a una posici&oacute;n juzgada como destructiva de lo que se percib&iacute;a como la identidad o el patrimonio nacional. Esta percepci&oacute;n ha estado presente desde la revoluci&oacute;n del pensamiento que acompa&ntilde;&oacute; a la descolonizaci&oacute;n en el siglo xix, y tambi&eacute;n en el reconocimiento de la existencia de una diversidad de perfiles culturales diferentes del estereot&iacute;pico dominante euro-norteamericano. En algunos casos, el punto de vista era el de un nacionalismo conservador (por ejemplo, cuando el anticosmopolitanismo aparec&iacute;a como sustituto de una tradici&oacute;n <I>criolla</I> de formas sociales retr&oacute;gradas). En otros, el anticosmopolitanismo fue adoptado como una defensa de un proyecto de valores &quot;progresistas aut&oacute;nomos&quot; (Vessuri, 1991). La elecci&oacute;n entre diferentes rutas a la modernizaci&oacute;n dividi&oacute; a los pol&iacute;ticos e intelectuales de Venezuela y otros pa&iacute;ses latinoamericanos en diferentes momentos y en los contextos m&aacute;s variados, desde las revistas literarias pasando por la tribuna pol&iacute;tica hasta los laboratorios cient&iacute;ficos. Las manifestaciones locales de la modernizaci&oacute;n obligan al observador a mirar no una representaci&oacute;n idealizada sino los detalles, las particularidades de los sujetos, las acciones y los objetos.</P>     <P ALIGN="JUSTIFY"><b>La meritocracia como ideolog&iacute;a</b> </P>     <P ALIGN="JUSTIFY">Un segmento considerable de los cient&iacute;ficos, como parte de la ciudadan&iacute;a privilegiada por sus conocimientos especiales, ha reivindicado en los &uacute;ltimos a&ntilde;os y todav&iacute;a reivindica un derecho especial que los habilitar&iacute;a a tomar decisiones sobre los asuntos p&uacute;blicos del colectivo. El supuesto de este argumento es que los miopes ciudadanos ordinarios estar&iacute;amos mejor si deleg&aacute;ramos nuestras vidas al cuidado de &quot;los mejores&quot;. En la conceptuaci&oacute;n de este &quot;los mejores&quot; est&aacute; envuelto el tradicional <I>estatus</I> epistemol&oacute;gico privilegiado del conocimiento cient&iacute;fico (y de los cient&iacute;ficos que lo detentan, as&iacute; como su legitimidad como agentes modernizadores de la sociedad, traducido hipot&eacute;ticamente en autoridad pol&iacute;tica indirecta). </P>     <P ALIGN="JUSTIFY">El socorrido <I>mito de la ciencia</I> ha dibujado a un h&eacute;roe que, adem&aacute;s de poseer las virtudes mertonianas, es moralmente bueno. Ser&iacute;a muy confortable si todav&iacute;a se pudiera confiar la ciencia, industria e incluso la pol&iacute;tica a economistas, abogados, cient&iacute;ficos e ingenieros que sepan m&aacute;s, vean m&aacute;s lejos y sean moralmente mejores que el resto de los ciudadanos. Pero la tecnociencia, que en el pasado no tan remoto se presentaba como parte de la soluci&oacute;n se ha convertido, cada vez m&aacute;s, en parte del problema. Los objetos de la ciencia y la tecnolog&iacute;a y las acciones y decisiones de los cient&iacute;ficos y tecn&oacute;logos se han vuelto tan enmara&ntilde;ados con intereses econ&oacute;micos y pol&iacute;ticos complejos que la delegaci&oacute;n del poder de decisi&oacute;n a los expertos no parece algo ni sencillo ni obvio. Y desde hace un tiempo se ha venido aceptando, excepto en ciertos lugares, atrasados, el car&aacute;cter com&uacute;n, ordinario, de la moral de los cient&iacute;ficos, no diferente de la de cualquier ciudadano.</P>     <P ALIGN="JUSTIFY">La noci&oacute;n de <I>m&eacute;rito</I> no es unidimensional sino m&uacute;ltiple. Incluye la sabidur&iacute;a, originalidad, disciplina, firmeza, empat&iacute;a, sentido com&uacute;n, independencia, el &quot;humor, sin olvidar el valor moral&quot; (Lemann, 1999). Sin embargo, no fue &eacute;sta la noci&oacute;n defendida en el caso venezolano. Aqu&iacute; se reclam&oacute; el derecho a autoasignarse la representaci&oacute;n por parte de un segmento cuyo <I>m&eacute;rito</I> se atribu&iacute;a a la dimensi&oacute;n del <I>credenciamiento </I>a trav&eacute;s de un sistema de calificaciones universitarias y/o de empleo. La cadena injustificada de los supuestos de una <I>meritocracia</I> incluye la selecci&oacute;n de un peque&ntilde;o grupo de personas para formar una nueva elite; el medio de selecci&oacute;n es una supuesta evaluaci&oacute;n de &quot;calidad intelectual&quot;; se los selecciona para entrar en el servicio administrativo e intelectual de una &quot;moderna&quot; burocracia. </P>     <P ALIGN="JUSTIFY">En Venezuela, en el paro del personal ejecutivo y t&eacute;cnico de la industria petrolera de final de 2002, que cont&oacute; con la solidaridad de grupos de universitarios en el medio acad&eacute;mico, se esgrimi&oacute; como bandera el t&eacute;rmino &quot;meritocracia&quot;, con un mensaje expl&iacute;cito que buscaba distinguir a cierto tipo de &quot;conocimiento&quot; como un valor supremo y un derecho superior. En este caso, se vio que los <I>merit&oacute;cratas,</I> autodefinidos como vanguardia superior, conocimiento superior y clase superior, no ten&iacute;an legitimidad ni autoridad con respecto al grueso de la ciudadan&iacute;a. Se trat&oacute; de una <I>meritocracia credencialista. </I>Vale la pena destacar que una fuerte corriente de opini&oacute;n &quot;ilustrada&quot; en la literatura internacional sostiene que la idea de una <I>elite meritocr&aacute;tica</I> generada a trav&eacute;s de un sistema de calificaciones universitarias o de empleo es perniciosa y debiera ser abandonada. La idea subyacente es que si se mide y recompensa el talento/habilidad/m&eacute;rito independientemente de los valores, prop&oacute;sitos, creencias, car&aacute;cter, postura pol&iacute;tica y todo lo que determina c&oacute;mo desarrollamos nuestros atributos, se genera un grupo de meritorios no precisamente preocupados por c&oacute;mo se usan sus talentos sino interesados en el logro, sea este &quot;&eacute;xito&quot;, dinero o <I>estatus</I> individual. </P>     <P ALIGN="JUSTIFY"><b>La ciencia y el Estado</b> </P>     <P ALIGN="JUSTIFY">La pol&iacute;tica cient&iacute;fica, como en general la pol&iacute;tica social, ligada como estuvo a subsidios, patronazgo gubernamental, empleo artificial y protecci&oacute;n altamente distorsionada, fue tan instrumental en la institucionalizaci&oacute;n de la ciencia moderna en Venezuela, que en lugar de ver las implicaciones pol&iacute;ticas de la historia de la ciencia parece m&aacute;s apropiado, en el contexto de este pa&iacute;s en desarrollo, mirar las implicaciones de pol&iacute;tica para la historia de la ciencia. El Estado ha apoyado enteramente el desarrollo de la ciencia acad&eacute;mica, de la ciencia industrial y de la educaci&oacute;n superior. Cuando la moderna ciencia acad&eacute;mica comenz&oacute; a mediados del siglo xx, impulsada por un peque&ntilde;o n&uacute;mero de individuos que quer&iacute;an hacer investigaci&oacute;n, el Estado les dio rienda libre para establecer las pol&iacute;ticas que guiar&iacute;an la investigaci&oacute;n y la formaci&oacute;n de recursos humanos. Los pol&iacute;ticos y funcionarios p&uacute;blicos dejaron en manos de su clientela cient&iacute;fica todo lo concerniente a los asuntos cient&iacute;ficos y la distribuci&oacute;n de fondos para el crecimiento de la ciencia. Esta asociaci&oacute;n ha sido tan s&oacute;lida que impidi&oacute; la formaci&oacute;n de v&iacute;nculos independientes entre la ciencia y la econom&iacute;a, excepto en la medida en que &eacute;stos estuvieron articulados a trav&eacute;s del propio Estado. La ciencia local tuvo menos acceso y menos fuentes alternativas de apoyo en el aparato p&uacute;blico que los que pudieran haberse desarrollado, porque el compromiso del Estado con ella no estuvo ligado a ninguna misi&oacute;n estrat&eacute;gica diferente de la general de garantizar un cierto nivel de funcionamiento m&iacute;nimo de la actividad cient&iacute;fica nacional. </P>     <P ALIGN="JUSTIFY">Semejante arreglo permaneci&oacute; inmodificado hasta el presente, aun despu&eacute;s de la creaci&oacute;n de una infraestructura de apoyo y control por parte del Estado. El ingreso petrolero era suficiente para financiar la mayor&iacute;a de los reclamos sobre el presupuesto nacional, incluyendo los de la peque&ntilde;a comunidad de cient&iacute;ficos. En estas condiciones, no resulta sorprendente que el apoyo estatal llegara a ser visto como un derecho m&aacute;s que como una recompensa por servicios prestados o una inversi&oacute;n a ser recuperada. La comunidad de investigaci&oacute;n acad&eacute;mica penetr&oacute; y coloniz&oacute; s&oacute;lo aquellos segmentos del aparato estatal que ten&iacute;an una incidencia sobre sus intereses, estando altamente representados en el Consejo Nacional de Investigaciones Cient&iacute;ficas y Tecnol&oacute;gicas (Conicit), el Consejo Nacional de Universidades (CNU), el Sistema de Promoci&oacute;n del Investigador (SPI), consejos asesores de pol&iacute;tica cient&iacute;fica, etc. El nuevo Ministerio de Ciencia y Tecnolog&iacute;a puede marcar una inflexion en este respecto, con otros intereses y <I>lobbies</I> presentes en el proceso de toma de decisiones, aunque es demasiado temprano para evaluar el impacto de esta ampliaci&oacute;n de la base social en este ministerio. Las espor&aacute;dicas incursiones tradicionales de la academia en otros nichos del Estado se han debido en gran medida a la dificultad de este &uacute;ltimo para establecer una instancia independiente de orientaci&oacute;n y monitoreo en la toma de decisiones t&eacute;cnicas. </P>     <P ALIGN="JUSTIFY">Hasta la creaci&oacute;n del Ministerio de Ciencia y Tecnolog&iacute;a en 1999, el Conicit, hoy redefinido como Fonacit, tuvo como su misi&oacute;n definir las pol&iacute;ticas p&uacute;blicas de ciencia y tecnolog&iacute;a y promover y mejorar las condiciones de los investigadores. Sin embargo, siempre careci&oacute; de fuerza para elaborar e implementar un punto de vista del Estado sobre asuntos cient&iacute;ficos, tal como se reflej&oacute; en la debilidad de su poder operativo real. La mayor&iacute;a de las actividades cient&iacute;ficas en el pa&iacute;s han escapado completamente del control del Conicit; tampoco el Intevep, que es el instituto de I+D de la compa&ntilde;&iacute;a petrolera nacional Pdvsa, ni las universidades ni el IVIC han dependido financieramente del Conicit. Su efectividad ha sido variable en la provisi&oacute;n de la infraestructura t&eacute;cnica a actores de la ciencia, incluyendo el &aacute;mbito de la educaci&oacute;n superior y la formaci&oacute;n t&eacute;cnica, redes de bibliotecas y centros de documentaci&oacute;n, servicios estad&iacute;sticos y asesoramiento y consultor&iacute;a, mientras que no tuvo nada que decir en cuestiones referidas a patentamiento y normalizaci&oacute;n y control de calidad. </P>     ]]></body>
<body><![CDATA[<P ALIGN="JUSTIFY">La agencia ha tenido una funci&oacute;n b&aacute;sicamente de fomento, distribuyendo los fondos disponibles entre los miembros de la peque&ntilde;a clientela cient&iacute;fica. De este modo actu&oacute; como la &quot;caja chica&quot; de los cient&iacute;ficos, financiando programas de becas y proyectos de investigaci&oacute;n, viajes a congresos, visitas cortas a laboratorios extranjeros y la publicaci&oacute;n en revistas cient&iacute;ficas; la mayor&iacute;a de los reclamos, necesidades y aspiraciones eventualmente pod&iacute;an resolverse sin preocuparse demasiado por identificar los <I>trade-offs</I> y sin fijar prioridades entre acciones de financiamiento mutuamente excluyentes. En lugar de actuar como la agencia del Estado a cargo de definir las prioridades y negociar con los cient&iacute;ficos y otros interesados los t&eacute;rminos de la I+D p&uacute;blica, por a&ntilde;os se salv&oacute; de la necesidad de aprender a reconciliar las prioridades pol&iacute;ticas con los imperativos econ&oacute;micos. </P>     <P ALIGN="JUSTIFY">Durante la d&eacute;cada de los 80, sin embargo, el ingreso per c&aacute;pita, antes envidiablemente elevado, cay&oacute; por comparaci&oacute;n con el resto de Am&eacute;rica Latina, afectando tambi&eacute;n a las clases medias, y dentro de ellas al estrato de los cient&iacute;ficos. El Conicit cre&oacute; un programa, el Sistema de Promoci&oacute;n del Investigador (SPI), para elevar el estatus y reconocimiento social de los investigadores y compensar el deterioro de los niveles de salario y de esa forma apaciguar las voces airadas del peque&ntilde;o grupo de cient&iacute;ficos acad&eacute;micos con visibilidad internacional y conexiones pol&iacute;ticas locales.</FONT><FONT FACE="Verdana" SIZE=2 COLOR="#ff0000"> </FONT><FONT FACE="Verdana" SIZE=2>En algunas ocasiones hubo intentos de definir prioridades en el Conicit. </P>     <P ALIGN="JUSTIFY">Sin embargo, la iniciativa de fijar &aacute;reas prioritarias generalmente choc&oacute; con-tra obst&aacute;culos variables. Ha habido una persistente falta de voluntad de definir e implementar verdaderas prioridades. En un intento constante de evitar fricciones en el seno de la comunidad cient&iacute;fica, las discrepancias intelectuales, las disfunciones y defectos del sistema de gesti&oacute;n fueron lubricados sacrificando el talento, la novedad y tambi&eacute;n el equilibrio econ&oacute;mico en el altar de la estabilidad pol&iacute;tica. Algunas veces los grupos con mayor capacidad de presi&oacute;n eran muy productivos, en otras ocasiones este no fue el caso. De cualquier manera, los cient&iacute;ficos con influencia se volvieron factores esenciales en la toma de decisiones de la agencia de promoci&oacute;n gubernamental, con su propia l&oacute;gica e intereses, impulsados, en el mejor de los casos, por los criterios de la relevancia interna de las disciplinas cient&iacute;ficas y, en el peor, por sus propias ambiciones mezquinas. </P>     <P ALIGN="JUSTIFY">Dif&iacute;cilmente puede esperarse que los cient&iacute;ficos acad&eacute;micos manejen la complejidad de la din&aacute;mica econ&oacute;mica de la innovaci&oacute;n en ausencia de la necesaria cadena de v&iacute;nculos entre los sectores p&uacute;blico y privado. Un descubrimiento cient&iacute;fico aislado en un laboratorio, una feliz idea de investigaci&oacute;n, incluso una buena soluci&oacute;n t&eacute;cnica normalmente no son suficientes para desatar un proceso de innovaci&oacute;n sostenido. La capacidad cient&iacute;fica limitada tanto en los sectores gubernamentales como en los no gubernamentales, la falta de comprensi&oacute;n social de los problemas y la poca prioridad de la ciencia y la tecnolog&iacute;a en el contexto local ayudan a explicar la insuficiente provisi&oacute;n y uso tanto p&uacute;blico como privado de la ciencia y la tecnolog&iacute;a en la econom&iacute;a y sociedad locales. La demanda socioecon&oacute;mica usualmente no fue m&aacute;s all&aacute; de adaptar tecnolog&iacute;as importadas del &aacute;mbito internacional para uso local espec&iacute;fico. No se produce casi tecnolog&iacute;a novedosa. En efecto, la importancia ret&oacute;rica relativa de la investigaci&oacute;n &quot;aplicada&quot; en un pa&iacute;s como este, infectado por la ideolog&iacute;a desarrollista, comparada con la debilidad real del &quot;desarrollo experimental&quot; en la industria, expresa esta situaci&oacute;n. </P>     <P ALIGN="JUSTIFY">Recientemente, se observ&oacute; un mayor inter&eacute;s acerca del destino de la ciencia y la tecnolog&iacute;a nacionales en el nivel de las comisiones de ciencia y tecnolog&iacute;a en el Congreso. En la d&eacute;cada de los 90 hubo algunos casos de movilizaci&oacute;n a trav&eacute;s de las fundaciones regionales (los Fundacites de Conicit) y los gobiernos estadales (generalmente en centros universitarios de provincia donde hay una cierta concentraci&oacute;n de cient&iacute;ficos). No obstante, &eacute;stos son s&oacute;lo el comienzo de tendencias todav&iacute;a inciertas. Lo que ha persistido ha sido, en general, una indiferencia del Estado, las firmas y la sociedad frente a la ciencia y la tecnolog&iacute;a, una dispersi&oacute;n de esfuerzos institucionales a trav&eacute;s de la feudalizaci&oacute;n de los grupos de investigaci&oacute;n, el desembolso err&aacute;tico de los fondos de investigaci&oacute;n, e incertidumbre acerca de la viabilidad de la actividad cient&iacute;fica en el pa&iacute;s en el futuro inmediato. </P>     <P ALIGN="JUSTIFY">Sin embargo, hay cada vez m&aacute;s individuos y grupos que participan con habilidad creciente ya en la resoluci&oacute;n de problemas nacionales, ya en redes internacionales produciendo para consumidores finales p&uacute;blicos y privados del avance tecnol&oacute;gico. Investigadores venezolanos en control de enfermedades infecciosas, qu&iacute;mica atmosf&eacute;rica, geolog&iacute;a y otras muchas &aacute;reas menos visibles pero no menos importantes producen investigaci&oacute;n que sirve como insumo para la provisi&oacute;n directa de bienes p&uacute;blicos, incluso globales, tales como la previsi&oacute;n clim&aacute;tica de largo plazo, el monitoreo y detecci&oacute;n de terremotos, la gesti&oacute;n de la calidad de aire por agencias p&uacute;blicas intergubernamentales, la vigilancia de la salud p&uacute;blica mundial y la protecci&oacute;n ambiental. </P>     <P ALIGN="JUSTIFY"><b>La ciencia y la econom&iacute;a</b> </P>     <P ALIGN="JUSTIFY">Desde la d&eacute;cada de los 50, Venezuela desarroll&oacute; una industria fuertemente subsidiada, adoptando un esquema proteccionista. Dentro de este marco, la industria venezolana se desempe&ntilde;&oacute; b&aacute;sicamente en el mercado interno, mientras que el sector de exportaciones descans&oacute; casi exclusivamente en la industria petrolera. Este esquema tuvo consecuencias obviamente da&ntilde;inas para el proceso de industrializaci&oacute;n. Mientras que entre 1970 y 1989 M&eacute;xico, Brasil, Colombia, Singapur y Corea presentaron incrementos de productividad en sus sectores manufactureros en torno a 66%, 76%, 78% y 368% respectivamente, Venezuela present&oacute; un cambio de s&oacute;lo 2,5% (Banco Mundial, 1992). En t&eacute;rminos generales, lo que result&oacute; fue una industria con poca capacidad tecnol&oacute;gica, altamente subsidiada, sin incentivos al cambio t&eacute;cnico y fuertemente dependiente de insumos extranjeros. Claramente, la creaci&oacute;n de una capacidad tecnol&oacute;gica nacional no constitu&iacute;a una condici&oacute;n importante para el funcionamiento de las firmas venezolanas. Los beneficios econ&oacute;micos de las firmas casi nunca estaban relacionados con su capacidad innovativa o dominio de las tecnolog&iacute;as empleadas para satisfacer cierta calidad o demandas productivas (Viana et al., 1994). </P>     <P ALIGN="JUSTIFY">Por otro lado, la infraestructura para realizar una pol&iacute;tica de desarrollo industrial y tecnol&oacute;gico, que al menos fue formalmente dise&ntilde;ada en la d&eacute;cada de los 70, tuvo un &eacute;xito limitado porque el sector p&uacute;blico no logr&oacute; consolidar un personal adecuadamente entrenado, bien remunerado y con los est&aacute;ndares &eacute;ticos apropiados para ejercer sus funciones reguladoras de control. Tambi&eacute;n hubo insuficientes interconexiones entre los varios ministerios, insuficiente delegaci&oacute;n funcional por el Ministerio de Industria que desestimul&oacute; la participaci&oacute;n del sector privado excepto en la b&uacute;squeda de privilegios, coimas y otras ventajas. Tradicionalmente, hubo desconfianza de las iniciativas del gobierno, atribuidas a menudo al menos en parte a un sistema corrupto de impuestos y controles, obst&aacute;culos burocr&aacute;ticos e incompetencia de los funcionarios p&uacute;blicos. Mucho de esto era verdad. Pero no se puede perder de vista el hecho de que a medida que la riqueza petrolera comenz&oacute; a fluir todas las formas normales de interacci&oacute;n en la sociedad se distorsionaron, confundieron y alteraron. </P>     <P ALIGN="JUSTIFY">La falta combinada de una tradici&oacute;n cient&iacute;fica y tecnol&oacute;gica y la tendencia a la ganancia inmediata y a evitar el riesgo, comunes a las iniciativas privadas y p&uacute;blicas, revelaron ser un handicap serio, particularmente en lo referido a consolidar el proceso de desarrollo. El segmento empresarial, la comunidad cient&iacute;fica y la sociedad civil en general crecieron del mismo proceso que result&oacute; en esta clase de Estado y no en otra. En el caso de la comunidad acad&eacute;mica, si un cient&iacute;fico era bueno y productivo estaba bien. Si ten&iacute;a las conexiones adecuadas, sin embargo, no era necesario que fuera bueno o inclusive que produjera algo para conseguir beneficios y privilegios. </P>     ]]></body>
<body><![CDATA[<P ALIGN="JUSTIFY">A pesar de la marcada debilidad en la provisi&oacute;n de conocimiento tecnol&oacute;gico, sin embargo, ha crecido una incipiente ciencia industrial. En el caso de la industria petrolera, obviamente el motor que empuja la econom&iacute;a, el primer paso por el Estado venezolano hacia la internalizaci&oacute;n t&eacute;cnica y empresarial de la industria petrolera extranjera se tom&oacute; en 1930, cuando el Ministerio de Fomento cre&oacute; el Servicio T&eacute;cnico de Hidrocarburos, y nombr&oacute; a ge&oacute;logos e ingenieros venezolanos como inspectores gubernamentales de las compa&ntilde;&iacute;as petroleras, anunciando por primera vez una pol&iacute;tica de entrenamiento de personal que condujo a la apertura de algunos programas de ingenier&iacute;a de petr&oacute;leo y geociencias en las universidades venezolanas en las d&eacute;cadas de los 50 y 60. El pa&iacute;s tambi&eacute;n dio inicio a su industria petroqu&iacute;mica en 1956, con el objetivo de industrializar las grandes reservas de gas natural, que hasta entonces se perd&iacute;an por completo, as&iacute; como el procesamiento de algunos subproductos del petr&oacute;leo. </P>     <P ALIGN="JUSTIFY">Desde 1959, previendo la futura nacionalizaci&oacute;n de la industria petrolera, el Estado tom&oacute; varias medidas para intensificar el entrenamiento de los recursos humanos venezolanos en general, y en particular en &aacute;reas relacionadas con el petr&oacute;leo. Entre las instituciones que proporcionaron los investigadores y las ideas y proyectos de investigaci&oacute;n pioneros para la futura industria nacional sobresalen dos: la Facultad de Ciencias de la Universidad Central de Venezuela, en particular la Escuela de Qu&iacute;mica, y el IVIC. Los qu&iacute;micos y los ingenieros qu&iacute;micos eran un grupo de profesionales que ten&iacute;an algunos de los elementos de un programa tecno-cient&iacute;fico para la naci&oacute;n. Fueron en gran medida responsables por la creaci&oacute;n del Intevep en la segunda mitad de la d&eacute;cada de los 70, que ha contribuido significativamente al aprendizaje tecnol&oacute;gico nacional en un &aacute;rea estrat&eacute;gica para el pa&iacute;s como es la de petr&oacute;leo y gas. </P>     <P ALIGN="JUSTIFY">Con la nacionalizaci&oacute;n, se esperaba que la industria petrolera produjera e indujera la producci&oacute;n local de ciencia y tecnolog&iacute;a (CyT) en la misma proporci&oacute;n que la consum&iacute;a. No obstante, los v&iacute;nculos aguas arriba y aguas abajo del petr&oacute;leo en conexi&oacute;n con los recursos que gener&oacute; han sido claramente insuficientes. Pese al volumen de la producci&oacute;n en CyT por parte del Intevep que lo convirtieron en un innovador de clase mundial, puede sugerirse que las pol&iacute;ticas de desarrollo institucional que adopt&oacute; han sido parcialmente responsables de la brecha entre los altos niveles t&eacute;cnicos en algunas &aacute;reas de la corporaci&oacute;n petrolera y los que prevalecen en el resto del sistema nacional de innovaci&oacute;n. En el esfuerzo por crear su propia base de conocimiento <I>in house</I> el Intevep absorbi&oacute; a muchos de los cuadros profesionales m&aacute;s valiosos, sin preocuparse consistentemente por el bienestar de la base institucional acad&eacute;mica para asegurar el flujo continuado de profesionales altamente entrenados y capacidades de investigaci&oacute;n. Hasta cierto punto esto puede haber sido inevitable en vista de la ausencia de capacidad local redundante del tipo que result&oacute; ser tan importante en la industrializaci&oacute;n de pa&iacute;ses como Alemania a mediados del siglo xix (Mendelsohn, 1964). </P>     <P ALIGN="JUSTIFY">Pero, en el mediano plazo, sus pol&iacute;ticas espec&iacute;ficas de recursos humanos con respecto al &aacute;mbito universitario nacional no ayudaron a fortalecer el sistema acad&eacute;mico y con &eacute;l a la fuente b&aacute;sica de producci&oacute;n de conocimiento local. La movilizaci&oacute;n de las universidades nacionales para el desarrollo de la I+D y la aplicaci&oacute;n de nuevas tecnolog&iacute;as ha sido muy poca, desconectada y carente de continuidad. La creaci&oacute;n de una cultura de colaboraci&oacute;n entre la industria y la academia no se logr&oacute;, con la consiguiente frustraci&oacute;n de ambas partes. En a&ntilde;os recientes, paralelamente a la reestructuraci&oacute;n y reducci&oacute;n de tama&ntilde;o observable tambi&eacute;n en grandes corporaciones de otras ramas industriales, ha habido una reducci&oacute;n en el tama&ntilde;o de las secciones de ciencias b&aacute;sicas de Intevep, particularmente visible en la disminuci&oacute;n del porcentaje de personal calificado con nivel de PhD. Asociado con esto y como parte del mismo proceso, parece haber una intenci&oacute;n de reubicar muchas actividades de ese tipo en instituciones acad&eacute;micas. De hecho, las estrategias de vinculaci&oacute;n de Intevep con las universidades en la segunda mitad de la d&eacute;cada de los 90 pareci&oacute; dirigida al menos en parte a lograr que los laboratorios universitarios hicieran investigaci&oacute;n b&aacute;sica y aplicada orientada a los campos de inter&eacute;s de la industria petrolera (Vessuri, Canino y S&aacute;nchez-Rose, 2002). </P>     <P ALIGN="JUSTIFY">En efecto, la dependencia tecnol&oacute;gica ha sido uno de los aspectos m&aacute;s cr&iacute;ticos en el proceso de industrializaci&oacute;n venezolano, impidiendo sostener un crecimiento adecuado y limitando severamente la demanda real de los factores tecnol&oacute;gicos nacionales. Aunque en las etapas tempranas produjo resultados significativos, mostrando ritmos elevados de crecimiento, una considerable diversificaci&oacute;n productiva, altas tasas de empleo y creciente autonom&iacute;a econ&oacute;mica interna en relaci&oacute;n con la producci&oacute;n petrolera, el principal obst&aacute;culo enfrentado por el proceso de industrializaci&oacute;n fue su insuficiente articulaci&oacute;n interna, particularmente en la producci&oacute;n de bienes de capital e insumos industriales; su baja eficiencia y escasez de recursos humanos empresariales y t&eacute;cnicos; su alta concentraci&oacute;n oligop&oacute;lica y marcada dependencia tecnol&oacute;gica del extranjero, as&iacute; como su excesiva dependencia en la balanza externa de bienes. La combinaci&oacute;n de estos problemas actu&oacute; bloqueando efectivamente el crecimiento industrial (Bitar y Troncoso, 1983, 45; Purroy, 1982). Otros factores que intervinieron contra una industrializaci&oacute;n m&aacute;s din&aacute;mica han sido la distribuci&oacute;n desigual del ingreso, el exceso y diversificaci&oacute;n del consumo de los estratos de renta alta y la presencia significativa y creciente de pobres. M&aacute;s all&aacute; de los argumentos de la injusticia de esta estructura socioecon&oacute;mica, su persistencia ha impedido un proceso de industrializaci&oacute;n que hubiera podido ser m&aacute;s complejo y notablemente m&aacute;s demandante en recursos humanos f&iacute;sica, profesional y culturalmente calificados. </P>     <P ALIGN="JUSTIFY"><B>Una transici&oacute;n dif&iacute;cil</B> </P>     <P ALIGN="JUSTIFY">La historia del pasado reciente corre el riesgo de asumir una forma que coincide menos con el impulso interno de las cosas que con la experiencia o percepci&oacute;n que el narrador tiene de ellas. Se ha argumentado que la principal especificidad de la historia contempor&aacute;nea, en conexi&oacute;n con otros per&iacute;odos estudiados por historiadores, es que est&aacute; constantemente escindida entre el conocimiento y la memoria (Noiriel, 1998, 14-29). La memoria se escribe en tiempo presente; no retiene el pasado excepto aquel que todav&iacute;a est&aacute; vivo en el grupo que lo recuerda y, por lo tanto, no va m&aacute;s all&aacute; de las fronteras de ese grupo. Hay, entonces, tantas memorias colectivas como comunidades sociales de inter&eacute;s. Por contraste, la historia, como la antropolog&iacute;a y la sociolog&iacute;a, busca la objetividad haciendo un esfuerzo met&oacute;dico de imparcialidad, tratando de no adoptar el punto de vista de ninguno de los grupos que existieron en un momento dado y distanci&aacute;ndose de la manera como el sentido com&uacute;n o la opini&oacute;n p&uacute;blica consideran el pasado, sea reciente o remota. Donde la memoria busca la similitud y la permanencia a trav&eacute;s del tiempo la historia exalta la diferencia, la separaci&oacute;n y el conflicto. Desde esta perspectiva, la historia y la memoria no pueden confundirse. </P>     <P ALIGN="JUSTIFY">No obstante, el hecho de que, a pesar de toda su b&uacute;squeda de objetividad, lo que el o la historiadora hacen es imaginarse &quot;tanto el mundo real a partir del cual uno ha lanzado su propia investigaci&oacute;n sobre el pasado y el mundo que comprende su objeto de inter&eacute;s&quot; (White, 1995). Los historiadores tambi&eacute;n crean textos y construyen conocimiento, en su intento de ofrecer una interpretaci&oacute;n convincente de lo que ocurri&oacute; en el pasado. Cualquier narrativa de una trama compleja de hechos debe necesariamente incluir una interpretaci&oacute;n (distribuyendo responsabilidades, vinculando causas y efectos, etc), y la historia siempre ha proporcionado un campo de batalla para diferentes interpretaciones del pasado. Sin embargo, el conocimiento hist&oacute;rico s&oacute;lo puede proporcionar soporte confiable para el empoderamiento social y pol&iacute;tico en el presente, si es que puede declararse convincentemente verdadero, una tarea que demanda un enfoque riguroso y autocr&iacute;tico de la evidencia por parte de quienes deben estar dispuestos a rechazar ideas pol&iacute;ticas si se muestran inoperantes sin distorsionar o manipular la realidad del pasado (Evans, 1997, 222-223). </P>     <P ALIGN="JUSTIFY">La historia de la ciencia a menudo ha sido entendida de manera estrecha como siendo exclusivamente historia intelectual, conservadora, elitista, basada en el supuesto de que requiere el dominio del lenguaje esot&eacute;rico de la ciencia y est&aacute; restringida a la cronolog&iacute;a interna de los eventos cient&iacute;ficos. Pese al valor de muchos estudios de este tipo, tambi&eacute;n se ha mostrado emp&iacute;ricamente que la historia de la ciencia acepta una concepci&oacute;n m&aacute;s inclusiva para celebrar la diversidad de la ciencia, al mismo tiempo que trata de comprender las interconexiones con el tejido social m&aacute;s amplio en el cual los cient&iacute;ficos participan en varios ropajes y donde los hechos econ&oacute;micos, pol&iacute;ticos, culturales y diplom&aacute;ticos pueden servir como evidencia &uacute;til para interpretar los desarrollos cient&iacute;ficos y los roles de la ciencia en la sociedad. Una comprensi&oacute;n m&aacute;s amplia de la historia de la ciencia que alude a sus fundamentos sociales parece particularmente apta para el an&aacute;lisis de aquellos contextos en los cuales no existe una tradici&oacute;n cient&iacute;fica o ella es superficial. </P>     <P ALIGN="JUSTIFY">Es por esta raz&oacute;n que la posibilidad de vincular su estudio al proceso m&aacute;s general de democratizaci&oacute;n y desarrollo en Venezuela parece atractivo como principio de explicaci&oacute;n. La posibilidad de institucionalizar la democracia y el desarrollo en cualquier parte est&aacute; condicionada por la manera como se generalice la participaci&oacute;n social. Este contexto general define un &aacute;mbito donde la variaci&oacute;n de combinaciones te&oacute;ricas y realizaciones hist&oacute;ricas es muy amplia. Pero, cuando se examinan formas espec&iacute;ficas de modernizaci&oacute;n, tales como aquellas que institucionalizan la democracia, las maneras de hacerla efectiva y el riesgo de frustrarla ya deben referirse a agentes sociales concretos. El proceso de modernizaci&oacute;n venezolano en la d&eacute;cada de los 40, impulsado por el partido Acci&oacute;n Democr&aacute;tica apuntaba a una de las transiciones posibles hacia la modernidad: <I>generalizar la participaci&oacute;n social.</I> Los peque&ntilde;os grupos de clase media necesitaban activar el apoyo de sectores populares mucho m&aacute;s grandes, todav&iacute;a no suficientemente fuertes como para competir con ellos. </P>     ]]></body>
<body><![CDATA[<P ALIGN="JUSTIFY">En las d&eacute;cadas que siguieron, surgi&oacute; una comunidad cient&iacute;fica. Ella misma producto de la emergencia y consolidaci&oacute;n de las clases medias, estuvo activamente comprometida mayoritariamente en el &aacute;mbito educativo, atendiendo la expansi&oacute;n de la matr&iacute;cula en la universidad y en otros niveles educativos que ocurri&oacute; como parte de la participaci&oacute;n social ampliada. Las universidades parec&iacute;an ser las generadoras energ&eacute;ticas del cambio social y pol&iacute;tico como medio para hacer m&aacute;s democr&aacute;tica a la sociedad en el presente y el futuro (Vessuri, 1984, 196-235). La comunidad cient&iacute;fica tambi&eacute;n produjo algunos buenos investigadores quienes tendr&iacute;an un papel central en la academia y la I+D industrial. En menor medida, proporcion&oacute; apoyo t&eacute;cnico a los sectores p&uacute;blico y privado reforzando su poder de negociaci&oacute;n en la transferencia de tecnolog&iacute;a y en la asimilaci&oacute;n y adaptaci&oacute;n de la tecnolog&iacute;a transferida. La creaci&oacute;n de una instituci&oacute;n como Intevep simboliz&oacute; la voluntad de la naciente comunidad de I+D nacional de desarrollar una capacidad nacional y poder de negociaci&oacute;n contra la dominaci&oacute;n pr&aacute;ctica y mental de los pa&iacute;ses desarrollados (Vessuri y Canino, 1996, 333-350). Pero el desarrollo cient&iacute;fico ocurri&oacute; en buena medida en ausencia de presiones sociales y econ&oacute;micas fuertes, sin verdaderas metas para un proyecto a largo plazo. </P>     <P ALIGN="JUSTIFY">Debido a la falta de demandas efectivas impulsadas por el gobierno o la econom&iacute;a, las organizaciones tecnocient&iacute;ficas no se vieron estimuladas a convertirse en competitivas. Con pocas excepciones, los cient&iacute;ficos no le encontraron un prop&oacute;sito social efectivo a su actividad. De esta manera, a comienzos del siglo xxi, la comunidad cient&iacute;fica venezolana, peque&ntilde;a pero con algunos individuos y grupos de buena calidad t&eacute;cnica e intelectual, sufre una profunda crisis. La condici&oacute;n actual es probablemente muy diferente de la que los pioneros de la ciencia moderna en el pa&iacute;s esperaban hace cincuenta a&ntilde;os, cuando vislumbraban un crecimiento continuo, y con dinamismo creciente, de la actividad de investigaci&oacute;n en el contexto local. ¿Por qu&eacute; no se cumpli&oacute; la expectativa de abrir nuevos espacios para la investigaci&oacute;n? ¿Por qu&eacute; la comunidad cient&iacute;fica no creci&oacute; m&aacute;s y con un perfil m&aacute;s diversificado? ¿Por qu&eacute; la fractura ideol&oacute;gica interna de la comunidad cient&iacute;fica que es tan clara hoy? ¿Por qu&eacute; el malestar actual en el &aacute;mbito cient&iacute;fico? </P>     <P ALIGN="JUSTIFY">El creciente distanciamiento de las clases medias respecto de los sectores populares y su reciente transferencia de alianza por lo menos en parte a una elite pol&iacute;tica fracasada que se neg&oacute; a perder sus privilegios y a grupos econ&oacute;micos nacionales e internacionales que buscan oportunidades doradas en este pa&iacute;s productor de petr&oacute;leo, tiene algunas similitudes con casos analizados en la literatura sociol&oacute;gica. Se ha mostrado que en ciertas coyunturas ocurre un rasgo contradictorio com&uacute;n en las clases medias (en el sentido de que va en con-tra de sus propios intereses) que contribuye a destruir la democracia y a estancar el desarrollo (Germani, 1969 y 1979; Murmis y Feldman, 1992). </P>     <P ALIGN="JUSTIFY">Germani, uno de los fundadores de la moderna sociolog&iacute;a en Am&eacute;rica Latina, calific&oacute; como el &quot;gran malentendido&quot; de las clases medias la interpretaci&oacute;n que &eacute;stas hicieron de los movimientos nacionales populares como autoritarios rechazando, con base en sus convicciones democr&aacute;ticas, la posibilidad de una participaci&oacute;n ampliada necesaria. Los partidos de clase media en Venezuela fueron incapaces de lidiar con la exclusi&oacute;n creciente combinada con otras fuentes de desigualdades que hicieron las divisiones sociales m&aacute;s complejas y de este modo con ilegitimidad electoral, precisamente cuando estaban ocurriendo cambios sociales y econ&oacute;micos significativos en la sociedad: la emergencia de una nueva etapa. Simpatizaban con el r&eacute;gimen que los hab&iacute;a dejado crecer pero no se dieron cuenta de los l&iacute;mites de ese crecimiento, cometiendo as&iacute; un error reforzado por su incapacidad de entender las alternativas, por algunos rasgos del reciente movimiento nacional-popular y por la ausencia de mediaciones pol&iacute;ticas entre la sociedad y el Estado, como consecuencia del colapso del sistema bipartidista venezolano durante los a&ntilde;os 90. </P>     <P ALIGN="JUSTIFY">En d&eacute;cadas recientes, los problemas se volvieron cada vez m&aacute;s complejos y los instrumentos de pol&iacute;tica p&uacute;blica resultaron crecientemente inconsistentes y dislocados con respecto a los prop&oacute;sitos p&uacute;blicos y las metas colectivas, sin lograr evitar la recesi&oacute;n y el deterioro de las condiciones de vida de la mayor&iacute;a de la poblaci&oacute;n. Prevalecieron movimientos bruscos del tim&oacute;n, por ensayo y error, un fracaso del Estado en la modernizaci&oacute;n de su estructura y de la educaci&oacute;n y, en el caso del resto de la sociedad, un fracaso de hacer demandas efectivas y realizar cambios de naturaleza social, econ&oacute;mica y &eacute;tica. Se presentaron cuellos de botella serios en el aprendizaje tecnol&oacute;gico y organizacional. Mientras tanto, fue creciendo un proceso social y pol&iacute;tico que reflejaba la necesidad de cambios para permitir una mayor inclusi&oacute;n social a trav&eacute;s de la extensi&oacute;n de la democracia. La b&uacute;squeda de v&iacute;as de salida a la situaci&oacute;n cr&iacute;tica es parte de la explicaci&oacute;n de los &eacute;xitos electorales de Rafael Caldera en 1993 y de Hugo Ch&aacute;vez en 1998. En ambas ocasiones el sistema bipartidista tradicional fue electoralmente derrotado, mientras que candidatos presidenciales con propuestas de cambios pol&iacute;ticos m&aacute;s profundos fueron preferidos por los votantes. En el caso de Caldera, sus promesas electorales sucumbieron pronto bajo los manejos del &quot;realismo pol&iacute;tico&quot;, sin avanzar en el redise&ntilde;o del andamiaje institucional (&Aacute;valos et al., 2002, 18).</P>     <P ALIGN="JUSTIFY">Despu&eacute;s de sesenta a&ntilde;os de actividad cient&iacute;fica institucionalizada, el presente est&aacute; lleno de incertidumbres, con signos de promesa y de cat&aacute;strofe. Sea como sea, lo que parece cierto es que las condiciones para el aprendizaje tecnol&oacute;gico ser&aacute;n m&aacute;s dif&iacute;ciles en los escenarios globales del siglo xxi. El desaf&iacute;o del desarrollo econ&oacute;mico en un pa&iacute;s no innovador, comprador de tecnolog&iacute;a, como Venezuela no va a ser enfrentado adecuadamente hasta que los asuntos de la ciencia y la tecnolog&iacute;a se integren mejor en la estrategia econ&oacute;mica b&aacute;sica. Pero obviamente los problemas del subdesarrollo van mucho m&aacute;s all&aacute; de los asuntos de la mera estrategia econ&oacute;mica. Y es tambi&eacute;n el caso de que, aunque el concepto de capacidades es escurridizo, las capacidades cient&iacute;fico-t&eacute;cnicas en abstracto no son una panacea para los males del subdesa-rrollo. Tambi&eacute;n est&aacute; la cuesti&oacute;n de que las capacidades de ciencia y tecnolog&iacute;a no se adquieren de repente sino que se construyen gradualmente en el tiempo y el espacio. Se requieren esfuerzos de largo plazo lo que implica asegurar un apoyo social durable, que normalmente no est&aacute; disponible en pa&iacute;ses con grandes cantidades de pobres. La breve recapitulaci&oacute;n que hemos hecho de los &uacute;ltimos sesenta a&ntilde;os de procesos sociales relacionados con el surgimiento, consolidaci&oacute;n y crecimiento truncado de la ciencia y la tecnolog&iacute;a en el contexto de Venezuela, es revelador de algunos de los obst&aacute;culos y violentos retrocesos que pueden intervenir en pa&iacute;ses en desarrollo. </P>     <P ALIGN="JUSTIFY">La pol&iacute;tica cient&iacute;fica ha entrado en la narrativa como un elemento clave en la interpretaci&oacute;n del desarrollo local de la ciencia. Al hacerlo, sin embargo, hemos tratado de evitar la tentaci&oacute;n de sugerir implicaciones espec&iacute;ficas de historia de la ciencia para la pol&iacute;tica cient&iacute;fica, aunque creo que los responsables de las pol&iacute;ticas cient&iacute;ficas pueden encontrar elementos &uacute;tiles en la interpretaci&oacute;n de eventos pasados. La ciencia y la pol&iacute;tica cient&iacute;fica se invaden inevitablemente pues la una es mutuamente dependiente de los recursos instrumentales e ideol&oacute;gicos de la otra (Guston, 2000). La pol&iacute;tica tiene que ver con negociar intereses y poder en los contextos nacionales e internacionales; la ciencia tambi&eacute;n ha mostrado tener intereses en su seno (testimonio de ello son los recientes debates sobre cuestiones como corrupci&oacute;n, calidad e integridad cient&iacute;fica y &eacute;tica de la investigaci&oacute;n). </P>     <P ALIGN="JUSTIFY">De las cuatro principales culturas de la pol&iacute;tica que han sido descritas en la literatura como coexistiendo en toda sociedad y compitiendo por recursos e influencia al tratar de orientar la ciencia y la tecnolog&iacute;a en direcciones particulares, hemos encontrado que en este contexto nacional prevalece la cultura acad&eacute;mica. Desarrollada por acad&eacute;micos m&aacute;s interesados en una pol&iacute;tica para la ciencia y en mantener lo que percib&iacute;an como valores acad&eacute;micos de autonom&iacute;a, integridad, objetividad y control sobre la inversi&oacute;n y la organizaci&oacute;n, sus or&iacute;genes culturales, pol&iacute;ticos e ideol&oacute;gicos se volvieron invisibles en la forma como fue asumida por la administraci&oacute;n del Estado. La formulaci&oacute;n de la pol&iacute;tica se redujo a un instrumento tecnocr&aacute;tico dentro de un marco establecido cuyos supuestos permanecieron incuestionados durante d&eacute;cadas. La crisis pol&iacute;tica y la recesi&oacute;n econ&oacute;mica han roto este arreglo en una tormenta que busca producir una nueva concepci&oacute;n de las relaciones entre ciencia y sociedad. El fundamento pol&iacute;tico de la pol&iacute;tica p&uacute;blica se ha puesto claramente al descubierto y las luchas pol&iacute;ticas son hoy rampantes. El valor de la narrativa hist&oacute;rica consiste en su habilidad de trazar un mapa de cambio que incluye a la ciencia y a la pol&iacute;tica p&uacute;blica en el mismo movimiento. Pero es el proceso de cambio y la disecci&oacute;n y comprensi&oacute;n de las luchas que lo producen lo que interesa a la narrativa hist&oacute;rica m&aacute;s que el acoplamiento de la pol&iacute;tica y la ciencia en un eje sincr&oacute;nico, lo cual tiende a ser el foco de inter&eacute;s de la pol&iacute;tica cient&iacute;fica. </P>     <P ALIGN="JUSTIFY"><b><span style="font-size: 10.0pt;font-family:Verdana">ANEXOS y/o PIES DE PÁGINA</span></b> </P>     <P ALIGN="JUSTIFY">1. Los eventos recientes han alterado la vieja creencia de que Venezuela ten&iacute;a un rico y todopoderoso Estado con un pa&iacute;s colgado de &eacute;l. En efecto, ha surgido una nueva imagen, la de la poderosa compa&ntilde;&iacute;a petrolera Pdvsa como un &quot;Estado dentro del Estado&quot;.</P>     ]]></body>
<body><![CDATA[<P ALIGN="JUSTIFY">2. Que estas tensiones y contradicciones surgieron muy temprano lo refleja P&eacute;rez Alfonso, uno de los l&iacute;deres de las pol&iacute;ticas energ&eacute;ticas nacionalistas y fundador de la OPEP,  cuando escribi&oacute; en 1978 que Pdvsa deber&iacute;a recordar los intereses que ten&iacute;a, la obligaci&oacute;n de defender; criticando como inadmisible que Pdvsa tomara las decisiones m&aacute;s importantes como si fuera propietaria de la principal riqueza nacional, independientemente de sus principales accionistas. P&eacute;rez Alfonso hab&iacute;a identificado el principal problema que recientemente qued&oacute; al descubierto: la expansi&oacute;n de la corporaci&oacute;n p&uacute;blica en detrimento del inter&eacute;s nacional. El deterioro de la participaci&oacute;n del Estado en los ingresos petroleros continu&oacute; desde entonces.</P>     <P ALIGN="JUSTIFY">3. Principalmente a trav&eacute;s de los precios de transferencia –es decir, precios cargados a las ventas realizadas a sus propias filiales en el exterior– (Mommer, 2003). La justificaci&oacute;n de esto era el intento de la industria de protegerse a s&iacute; misma del dominio indebido de un Estado corrupto e ineficiente. </P>     <P ALIGN="JUSTIFY">4. El proyecto del Centro de Estudios del Desarrollo (Cendes) sobre elites sociales en Venezuela a comienzos de la d&eacute;cada de los 60 puede tomarse como ilustrativo de este enfoque. V&eacute;ase Silva Michelena y Bonilla, 1967. </P>     <P>5.Los cudos mertonianos eran, record&eacute;moslos: comunalismo, universalismo, desinter&eacute;s y escepticismo organizado (Merton, 1942). </P>     <P ALIGN="JUSTIFY">6. Este consiste en una beca de complemento a los investigadores, de acuerdo con la cantidad y calidad de su producci&oacute;n cient&iacute;fica, experiencia y liderazgo y su contribuci&oacute;n a la formaci&oacute;n de nuevos investigadores. </P>      <P ALIGN="JUSTIFY">7. Como en el Programa de Nuevas Tecnolog&iacute;as con fondos del cr&eacute;dito BID/Conicit, entre 1992 y 1996; el megaproyecto con fondos derivados de la privatizaci&oacute;n de las firmas del Estado en 1993; y m&aacute;s recientemente, desde 1996, el Programa de las Agendas de Innovaci&oacute;n.</P>     <P ALIGN="JUSTIFY">8. Ravetz (1977) sugiere que &quot;la compleja multiplicidad de roles y la consiguiente ambig&uuml;edad de la autoconciencia son ahora rasgos esenciales de la ciencia&quot;.</P>     <P>9. Las otras tres culturas han sido identificadas como la burorcr&aacute;tica, la econ&oacute;mica y la c&iacute;vica (Elzinga y Jamison, 2001, 572-597). </P>     <p style="margin-right:36.0pt;margin-left:36.0pt"><b><span style="font-size: 10.0pt;font-family:Verdana">ANEXOS y/o PIES DE PÁGINA</span></b></p>     <P ALIGN="JUSTIFY">1. Los eventos recientes han alterado la vieja creencia de que Venezuela ten&iacute;a un rico y todopoderoso Estado con un pa&iacute;s colgado de &eacute;l. En efecto, ha surgido una nueva imagen, la de la poderosa compa&ntilde;&iacute;a petrolera Pdvsa como un &quot;Estado dentro del Estado&quot;.</P>     ]]></body>
<body><![CDATA[<P ALIGN="JUSTIFY">2. Que estas tensiones y contradicciones surgieron muy temprano lo refleja P&eacute;rez Alfonso, uno de los l&iacute;deres de las pol&iacute;ticas energ&eacute;ticas nacionalistas y fundador de la OPEP,  cuando escribi&oacute; en 1978 que Pdvsa deber&iacute;a recordar los intereses que ten&iacute;a, la obligaci&oacute;n de defender; criticando como inadmisible que Pdvsa tomara las decisiones m&aacute;s importantes como si fuera propietaria de la principal riqueza nacional, independientemente de sus principales accionistas. P&eacute;rez Alfonso hab&iacute;a identificado el principal problema que recientemente qued&oacute; al descubierto: la expansi&oacute;n de la corporaci&oacute;n p&uacute;blica en detrimento del inter&eacute;s nacional. El deterioro de la participaci&oacute;n del Estado en los ingresos petroleros continu&oacute; desde entonces.</P>     <P ALIGN="JUSTIFY">3. Principalmente a trav&eacute;s de los precios de transferencia –es decir, precios cargados a las ventas realizadas a sus propias filiales en el exterior– (Mommer, 2003). La justificaci&oacute;n de esto era el intento de la industria de protegerse a s&iacute; misma del dominio indebido de un Estado corrupto e ineficiente. </P>     <P ALIGN="JUSTIFY">4. El proyecto del Centro de Estudios del Desarrollo (Cendes) sobre elites sociales en Venezuela a comienzos de la d&eacute;cada de los 60 puede tomarse como ilustrativo de este enfoque. V&eacute;ase Silva Michelena y Bonilla, 1967. </P>     <P>5.Los cudos mertonianos eran, record&eacute;moslos: comunalismo, universalismo, desinter&eacute;s y escepticismo organizado (Merton, 1942). </P>     <P ALIGN="JUSTIFY">6. Este consiste en una beca de complemento a los investigadores, de acuerdo con la cantidad y calidad de su producci&oacute;n cient&iacute;fica, experiencia y liderazgo y su contribuci&oacute;n a la formaci&oacute;n de nuevos investigadores. </P>      <P ALIGN="JUSTIFY">7. Como en el Programa de Nuevas Tecnolog&iacute;as con fondos del cr&eacute;dito BID/Conicit, entre 1992 y 1996; el megaproyecto con fondos derivados de la privatizaci&oacute;n de las firmas del Estado en 1993; y m&aacute;s recientemente, desde 1996, el Programa de las Agendas de Innovaci&oacute;n.</P>     <P ALIGN="JUSTIFY">8. Ravetz (1977) sugiere que &quot;la compleja multiplicidad de roles y la consiguiente ambig&uuml;edad de la autoconciencia son ahora rasgos esenciales de la ciencia&quot;.</P>     <P>9. Las otras tres culturas han sido identificadas como la burorcr&aacute;tica, la econ&oacute;mica y la c&iacute;vica (Elzinga y Jamison, 2001, 572-597). </P>     <P ALIGN="JUSTIFY">&nbsp; </P>     <P ALIGN="JUSTIFY"><B>REFERENCIAS </B> </P>     ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><p style="margin-right:36.0pt;margin-left:36.0pt"><span style="font-size:10.0pt; font-family:Verdana">1. Ávalos, Ignacio et al. (2002): &quot;Un diálogo por la inclusión social y la profundización de la democracia&quot;, Caracas, 2002, manuscrito, 18 pp.</span>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2399881&pid=S1315-6411200500010000600001&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p style="margin-right:36.0pt;margin-left:36.0pt"><span lang="EN-US" style="font-size:10.0pt;font-family:Verdana;mso-ansi-language:EN-US">2. Banco Mundial <span style="mso-spacerun: yes">&nbsp;</span>( 1992): <i>World Development Report</i>, Washington, World Bank.&nbsp;</span><span lang="EN-US" style="mso-ansi-language:EN-US"><o:p> </o:p> </span>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2399882&pid=S1315-6411200500010000600002&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p style="margin-right:36.0pt;margin-left:36.0pt"><span style="font-size:10.0pt; font-family:Verdana">3. Bitar, Sergio <span style="mso-spacerun: yes">&nbsp;</span>y <span style="mso-spacerun: yes">&nbsp;</span>Emilio <span style="mso-spacerun: yes">&nbsp;</span>Troncoso <span style="mso-spacerun: yes">&nbsp;</span>( 1983): <i>El desafío industrial de Venezuela,</i> Caracas, Pomaire.&nbsp;</span>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2399883&pid=S1315-6411200500010000600003&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p style="margin-right:36.0pt;margin-left:36.0pt"><span style="font-size:10.0pt; font-family:Verdana">4. Bonilla, Frank <span style="mso-spacerun: yes">&nbsp;</span>( 1967): <i>Las elites invisibles,</i> Caracas, Documentos Cendes, serie 3, ensayos y exposiciones, nº 8, n/p.</span>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2399884&pid=S1315-6411200500010000600004&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p style="margin-right:36.0pt;margin-left:36.0pt"><span lang="EN-US" style="font-size:10.0pt;font-family:Verdana;mso-ansi-language:EN-US">5. Elzinga, Aant <span style="mso-spacerun: yes">&nbsp;</span>y <span style="mso-spacerun: yes">&nbsp;</span>Andrew <span style="mso-spacerun: yes">&nbsp;</span>Jamison (2001): &quot;Changing Policy Agendas in Science and Technology&quot;, <i>Handbook of Science and Technology Studies</i>, S. Jasanoff <span style="mso-spacerun: yes">&nbsp;</span>et al. (coords.), Thousand Oaks-Londres, Sage, pp. 572-597.&nbsp;</span><span lang="EN-US" style="mso-ansi-language:EN-US"><o:p> </o:p> </span>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2399885&pid=S1315-6411200500010000600005&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p style="margin-right:36.0pt;margin-left:36.0pt"><span lang="EN-US" style="font-size:10.0pt;font-family:Verdana;mso-ansi-language:EN-US">6. Evans, Richard <span style="mso-spacerun: yes">&nbsp;</span>( 1997): <i>In Defence of History</i>, Londres, Granta Books.&nbsp;</span><span lang="EN-US" style="mso-ansi-language:EN-US"><o:p> </o:p> </span>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2399886&pid=S1315-6411200500010000600006&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p style="margin-right:36.0pt;margin-left:36.0pt"><span style="font-size:10.0pt; font-family:Verdana">7. Fajnzylber, Fernando ( 1983): <i>La industrialización trunca de América Latina,</i> México, D.F., Centro de Economía Transnacional, Nueva Imagen.&nbsp;</span>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2399887&pid=S1315-6411200500010000600007&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p style="margin-right:36.0pt;margin-left:36.0pt"><span style="font-size:10.0pt; font-family:Verdana">8. Fundación Venezolana de Promoción del Investigador (2002): &quot;Cuadro consolidado de investigadores vigentes 2001&quot;<i>, </i>Caracas, FVPI, tomado de: www.ppi.org.ve.&nbsp;</span>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2399888&pid=S1315-6411200500010000600008&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p style="margin-right:36.0pt;margin-left:36.0pt"><span style="font-size:10.0pt; font-family:Verdana">9. Germani, Gino <span style="mso-spacerun: yes">&nbsp;</span>( 2000): <i>Sociología de la modernización</i>, Buenos Aires, Paidós.&nbsp;</span>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2399889&pid=S1315-6411200500010000600009&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p style="margin-right:36.0pt;margin-left:36.0pt"><span style="font-size:10.0pt; font-family:Verdana">10. Germani, Gino <span style="mso-spacerun: yes">&nbsp;</span>( 1979): &quot;Democracia y autoritarismo en la sociedad moderna&quot;, <i>Crítica y Utopía</i>, 1, pp. 25-63.</span>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2399890&pid=S1315-6411200500010000600010&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p style="margin-right:36.0pt;margin-left:36.0pt"><span lang="EN-US" style="font-size:10.0pt;font-family:Verdana;mso-ansi-language:EN-US">11. Guston, David <span style="mso-spacerun: yes">&nbsp;</span>( 2000): <i>Between Politics and Science. Assuring the Integrity and Productivity of Research</i>, Cambridge, Cambridge University Press.&nbsp;</span><span lang="EN-US" style="mso-ansi-language:EN-US"><o:p> </o:p> </span>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2399891&pid=S1315-6411200500010000600011&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p style="margin-right:36.0pt;margin-left:36.0pt"><span lang="EN-US" style="font-size:10.0pt;font-family:Verdana;mso-ansi-language:EN-US">12. Kelly, Janet <span style="mso-spacerun: yes">&nbsp;</span>y <span style="mso-spacerun: yes">&nbsp;</span>Carlos <span style="mso-spacerun: yes">&nbsp;</span>Romero (2002): <i>The United States and Venezuela. Rethinking a Relationship,<sup> </sup></i>Nueva York y Londres, Routledge,.&nbsp;</span><span lang="EN-US" style="mso-ansi-language: EN-US"><o:p> </o:p> </span>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2399892&pid=S1315-6411200500010000600012&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p style="margin-right:36.0pt;margin-left:36.0pt"><span lang="EN-US" style="font-size:10.0pt;font-family:Verdana;mso-ansi-language:EN-US">13. Lemann, Nicholas <span style="mso-spacerun: yes">&nbsp;</span>( 1999): <i>The Big Test: The Secret History of the American Meritocracy</i>, Nueva York, Farar, Strtaus and Giroux, 406 pp.</span><span lang="EN-US" style="mso-ansi-language:EN-US"><o:p> </o:p> </span>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2399893&pid=S1315-6411200500010000600013&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p style="margin-right:36.0pt;margin-left:36.0pt"><span style="font-size:10.0pt; font-family:Verdana">14. Lopez Maya, Margarita ( 2002): &quot;Venezuela en la encrucijada&quot;, Caracas, manuscrito, 7 pp.</span><span style="font-size: 11.0pt;mso-bidi-font-size:10.0pt;font-family:Arial;mso-bidi-font-family:&quot;Times New Roman&quot;; color:navy"><o:p> </o:p> </span>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2399894&pid=S1315-6411200500010000600014&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p style="margin-right:36.0pt;margin-left:36.0pt"><span style="font-size:10.0pt; font-family:Verdana">15. Ministerio de Ciencia y Tecnología (MCT) (2000): &quot;Indicadores 2000 en Ciencia y Tecnología&quot;, Caracas, Ministerio de Ciencia y Tecnología, tomado de: www.mct.gov.ve/indicadores.&nbsp;</span>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2399895&pid=S1315-6411200500010000600015&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p style="margin-right:36.0pt;margin-left:36.0pt"><span style="font-size:10.0pt; font-family:Verdana">16. Merton, Robert (1942): &quot;La estructura normativa de la ciencia&quot; en <span style="mso-spacerun: yes">&nbsp;</span>Robert <span style="mso-spacerun: yes">&nbsp;</span>Merton <span style="mso-spacerun: yes">&nbsp;</span>( 1973), <i>La sociología de la ciencia</i>, Madrid, Alianza, 2 vols.</span>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2399896&pid=S1315-6411200500010000600016&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p style="margin-right:36.0pt;margin-left:36.0pt"><span style="font-size:10.0pt; font-family:Verdana">17. Mommer, Bernardo y <span style="mso-spacerun: yes">&nbsp;</span>Asdrúbal <span style="mso-spacerun: yes">&nbsp;</span>Baptista (1997): <i>El petróleo en el pensamiento económico venezolano</i>, Caracas, Ediciones IESA.&nbsp;</span>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2399897&pid=S1315-6411200500010000600017&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p style="margin-right:36.0pt;margin-left:36.0pt"><span lang="EN-US" style="font-size:10.0pt;font-family:Verdana;mso-ansi-language:EN-US">18. Mommer, Bernardo ( 2002): <i>Global Oil and the Nation State</i>, Oxford, Oxford University Press.&nbsp;</span><span lang="EN-US" style="mso-ansi-language:EN-US"><o:p> </o:p> </span>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2399898&pid=S1315-6411200500010000600018&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p style="margin-right:36.0pt;margin-left:36.0pt"><span style="font-size:10.0pt; font-family:Verdana">19. Mommer, Bernardo <span style="mso-spacerun: yes">&nbsp;</span>( 2003): &quot;Petróleo subversivo&quot;, <i>Question</i>, 1, n° 8, Caracas.</span>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2399899&pid=S1315-6411200500010000600019&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p style="margin-right:36.0pt;margin-left:36.0pt"><span style="font-size:10.0pt; font-family:Verdana">20. Murmis, Miguel <span style="mso-spacerun: yes">&nbsp;</span>y<span style="mso-spacerun: yes">&nbsp; &nbsp;</span>Simón<span style="mso-spacerun: yes">&nbsp; &nbsp;</span>Feldman<span style="mso-spacerun: yes">&nbsp; &nbsp;</span>( 1992): &quot;Posibilidades y fracasos de las clases medias, según Germani&quot; en <span style="mso-spacerun: yes">&nbsp;</span>J.L. Jorrat <span style="mso-spacerun: yes">&nbsp;</span>et al., <i>Después de Germani</i>, Buenos Aires, Paidós.&nbsp;</span>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2399900&pid=S1315-6411200500010000600020&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p style="margin-right:36.0pt;margin-left:36.0pt"><span style="font-size:10.0pt; font-family:Verdana">21. Naim, Moisés <span style="mso-spacerun: yes">&nbsp;</span>y <span style="mso-spacerun: yes">&nbsp;</span>Ramón <span style="mso-spacerun: yes">&nbsp;</span>Piñango <span style="mso-spacerun: yes">&nbsp;</span>( 1994): <i>El caso Venezuela. Una ilusión de armonía</i>, Caracas, Ediciones IESA.&nbsp;</span>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2399901&pid=S1315-6411200500010000600021&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p style="margin-right:36.0pt;margin-left:36.0pt"><span style="font-size:10.0pt; font-family:Verdana">22. Noiriel, Gérard <span style="mso-spacerun: yes">&nbsp;</span>( 1998): <i>Qu’est-ce que l’histoire contemporaine?</i>, París, Hachette.&nbsp;</span>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2399902&pid=S1315-6411200500010000600022&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p style="margin-right:36.0pt;margin-left:36.0pt"><span style="font-size:10.0pt; font-family:Verdana">23. Nuñez, Marielba <span style="mso-spacerun: yes">&nbsp;</span>( 2003): &quot;Científicos están indignados por despidos en Intevep&quot;, <i>El Nacional</i>, Caracas, 7 de febrero.&nbsp;</span>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2399903&pid=S1315-6411200500010000600023&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p style="margin-right:36.0pt;margin-left:36.0pt"><span style="font-size:10.0pt; font-family:Verdana">24. Purroy, Manuel <span style="mso-spacerun: yes">&nbsp;</span>( 1982): <i>Estado e industrialización en Venezuela</i>, Caracas, Vadell.&nbsp;</span>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2399904&pid=S1315-6411200500010000600024&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p style="margin-right:36.0pt;margin-left:36.0pt"><span lang="EN-US" style="font-size:10.0pt;font-family:Verdana;mso-ansi-language:EN-US">25. Ravetz, Jerome <span style="mso-spacerun: yes">&nbsp;</span>( 1977): &quot;Criticisms of Science&quot; en <i><span style="mso-spacerun: yes">&nbsp;</span>Science, Technology and Society</i>, Ina <span style="mso-spacerun: yes">&nbsp;</span>Spiegel-Rösing <span style="mso-spacerun: yes">&nbsp;</span>y <span style="mso-spacerun: yes">&nbsp;</span>Derek de Solla <span style="mso-spacerun: yes">&nbsp;</span>Price <span style="mso-spacerun: yes">&nbsp;</span>(eds.), Londres y Beverly Hills, Sage.</span><span lang="EN-US" style="mso-ansi-language:EN-US"><o:p> </o:p> </span>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2399905&pid=S1315-6411200500010000600025&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p style="margin-right:36.0pt;margin-left:36.0pt"><span style="font-size:10.0pt; font-family:Verdana">26. Silva <span style="mso-spacerun: yes">&nbsp;</span>Michelena, José <span style="mso-spacerun: yes">&nbsp;</span>Agustín y <span style="mso-spacerun: yes">&nbsp;</span>Frank <span style="mso-spacerun: yes">&nbsp;</span>Bonilla <span style="mso-spacerun: yes">&nbsp;</span>( 1967): &quot;El cambio político en Venezuela. Exploración&quot;, <i>Análisis y síntesis</i>, Caracas, Gráfica Americana.&nbsp;</span>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2399906&pid=S1315-6411200500010000600026&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p style="margin-right:36.0pt;margin-left:36.0pt"><span style="font-size:10.0pt; font-family:Verdana">27. Texera, Yolanda <span style="mso-spacerun: yes">&nbsp;</span>(1984): &quot;Ciencia e ideología: antecedentes de la creación del Conicit venezolano&quot; en <i><span style="mso-spacerun: yes">&nbsp;</span>La ciencia periférica. Ciencia y sociedad en Venezuela</i>, Elena <span style="mso-spacerun: yes">&nbsp;</span>Díaz, Yolanda <span style="mso-spacerun: yes">&nbsp;</span>Texera <span style="mso-spacerun: yes">&nbsp;</span>y <span style="mso-spacerun: yes">&nbsp;</span>Hebe <span style="mso-spacerun: yes">&nbsp;</span>Vessuri <span style="mso-spacerun: yes">&nbsp;</span>(eds.), Caracas, Monte Ávila Editores.&nbsp;</span>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2399907&pid=S1315-6411200500010000600027&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p style="margin-right:36.0pt;margin-left:36.0pt"><span lang="EN-US" style="font-size:10.0pt;font-family:Verdana;mso-ansi-language:EN-US">28. Vessuri, Hebe <span style="mso-spacerun: yes">&nbsp;</span>( 1984): &quot;The Search for a Scientific Community in Venezuela: From Isolation to Applied Research&quot;, <i>Minerva,</i> 22, nº 2, pp. 196-235. </span><span style="font-size:10.0pt;font-family:Verdana">Londres.</span>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2399908&pid=S1315-6411200500010000600028&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p style="margin-right:36.0pt;margin-left:36.0pt"><span style="font-size:10.0pt; font-family:Verdana">29. Vessuri, Hebe (1991): &quot;Universalismo y regionalismo en la ciencia moderna. Una aproximación desde el caso venezolano&quot;, <i>Quipu</i>, 8, nº 2, México.</span>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2399909&pid=S1315-6411200500010000600029&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p style="margin-right:36.0pt;margin-left:36.0pt"><span lang="EN-US" style="font-size:10.0pt;font-family:Verdana;mso-ansi-language:EN-US">30. Vessuri, Hebe <span style="mso-spacerun: yes">&nbsp;</span>y <span style="mso-spacerun: yes">&nbsp;</span>María Victoria Canino (1996): &quot;Sociocultural Dimensions of Technological Learning&quot;, <i>Science, Technology &amp; Society</i>, vol. 1, n° 2, pp. 333-350, Nueva Delhi, Sage.</span><span lang="EN-US" style="mso-ansi-language: EN-US"><o:p> </o:p> </span>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2399910&pid=S1315-6411200500010000600030&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p style="margin-right:36.0pt;margin-left:36.0pt"><span lang="EN-US" style="font-size:10.0pt;font-family:Verdana;mso-ansi-language:EN-US">31. Vessuri, Hebe, María Victoria Canino e <span style="mso-spacerun: yes">&nbsp;</span>Isabelle <span style="mso-spacerun: yes">&nbsp;</span>Sánchez-Rose ( 2002): &quot;World -Class Industry in an Underdeveloped National Innovation Context: Venezuelan Oil Industry and Academic Research&quot;, Cuarta Conferencia Internacional, Comisión de historia de la química moderna, Filadelfia: Beckman Center for the History of Chemistry, Chemical Heritage Foundation.&nbsp;</span><span lang="EN-US" style="mso-ansi-language:EN-US"><o:p> </o:p> </span>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2399911&pid=S1315-6411200500010000600031&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p style="margin-right:36.0pt;margin-left:36.0pt"><span style="font-size:10.0pt; font-family:Verdana">32. Viana, Horacio <span style="mso-spacerun: yes">&nbsp;</span>et al. (1994): &quot;La capacidad tecnológica y la competitividad de la industria manufacturera venezolana &quot;, <i>Espacios,</i> 15, nº 1, pp. 5-33. </span><span lang="EN-US" style="font-size:10.0pt;font-family:Verdana; mso-ansi-language:EN-US">Caracas.&nbsp;</span><span lang="EN-US" style="mso-ansi-language:EN-US"><o:p> </o:p> </span>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2399912&pid=S1315-6411200500010000600032&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p style="margin-right:36.0pt;margin-left:36.0pt"><span lang="EN-US" style="font-size:10.0pt;font-family:Verdana;mso-ansi-language:EN-US">33. 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