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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[La investigación universitaria en tiempos de la sociedad del conocimiento]]></article-title>
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<abstract abstract-type="short" xml:lang="en"><p><![CDATA[If the "ivory tower" metaphor best described the university in its early history, nowadays it is called on to renew its links with society and respond to a varied list of demands in order to legitimate itself and justify the funds that keep it alive. The university must be able to mobilize its intellectual capital in order to respond to urgent national problems, within a context of increasingly globalized competition. However, these new demands come at a time when the public university has been losing its traditional epistemological and organizational monopoly over knowledge, as our society generates and divulges new knowledge by way of more ubiquitous and diverse actors. What then is its role in a situation in which it has lost part of its control within the new institutional ecology, when we can observe a marked tendency towards the privatization of the knowledge that has become an essential capital within the new economy? In the face of this challenge, the university, especially the public university, must prove capable of strengthening its critical function, its independence, its autonomy and its condition as a space open to all, of vital importance in a knowledge society that is, at the same time, a risk society.]]></p></abstract>
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</front><body><![CDATA[   <FONT FACE="Verdana">  <B>    <P ALIGN="CENTER">La investigaci&oacute;n universitaria en tiempos </B></FONT> <FONT FACE="Verdana">  <B>de la sociedad del conocimiento </P> </B></FONT><FONT FACE="Verdana" SIZE=2>     <P ALIGN="CENTER">Ignacio &Aacute;valos Guti&eacute;rrez<SUP>a</P>     <P ALIGN="CENTER">a</SUP> Facultad de Ciencias Econ&oacute;micas y Sociales<B> - </B>Universidad Central de Venezuela</P> <B>     <P ALIGN="JUSTIFY">Resumen</P> </B>     <P ALIGN="JUSTIFY">Si la met&aacute;fora de la torre de marfil era la que mejor ilustraba, en sus inicios, a la universidad y pareciera que &eacute;sta, cuanto m&aacute;s aislada, mejor, ahora el mandato es, por el contrario, la vinculaci&oacute;n estrecha con su entorno y la atenci&oacute;n a un &quot;pliego de exigencias&quot;, como condici&oacute;n para legitimarse y justificar los presupuestos que se le dan. As&iacute;, la universidad debe ser capaz, pues, de movilizar su capital intelectual para encarar problemas urgentes de la vida nacional en un contexto marcado, adem&aacute;s, por la necesidad de participar en lo global. Pero, cualquier esquema de relaci&oacute;n de la universidad con la sociedad parte del hecho, de que, si bien universidad p&uacute;blica ten&iacute;a, hasta no hace mucho, el monopolio epistemol&oacute;gico y organizacional del saber, lo ha visto desvanecer en alguna medida al paso en que nos adentramos en un nuevo tipo de sociedad, caracterizado por la ubicuidad y diversidad de los actores que lo generan y difunden. Cu&aacute;l es, entonces, su papel en una situaci&oacute;n en la que ha perdido parte de su dominio dentro de la nueva ecolog&iacute;a institucional, en la que se observa una muy fuerte tendencia hacia la privatizaci&oacute;n del conocimiento y en la que este &uacute;ltimo se ha vuelto un bien de capital determinante en la nueva econom&iacute;a. En este contexto, la universidad, sobre todo la p&uacute;blica, debe ser capaz de fortalecer su papel cr&iacute;tico, independiente y aut&oacute;nomo, su condici&oacute;n de espacio para todos, imprescindible en la sociedad del conocimiento que es, tambi&eacute;n, la sociedad del riesgo. </P>     <P ALIGN="JUSTIFY"><B>Palabras clave</B>: universidad p&uacute;blica, sociedad del conocimiento, investigaci&oacute;n, privatizaci&oacute;n, globalizaci&oacute;n. </P>     <P ALIGN="JUSTIFY"><B>Summary </P> </B> <B>    <P ALIGN="left">University Research in the Epoch of the Knowledge Society</P> </B>     <P ALIGN="JUSTIFY">If the &quot;ivory tower&quot; metaphor best described the university in its early history, nowadays it is called on to renew its links with society and respond to a varied list of demands in order to legitimate itself and justify the funds that keep it alive. The university must be able to mobilize its intellectual capital in order to respond to urgent national problems, within a context of increasingly globalized competition. However, these new demands come at a time when the public university has been losing its traditional epistemological and organizational monopoly over knowledge, as our society generates and divulges new knowledge by way of more ubiquitous and diverse actors. What then is its role in a situation in which it has lost part of its control within the new institutional ecology, when we can observe a marked tendency towards the privatization of the knowledge that has become an essential capital within the new economy? In the face of this challenge, the university, especially the public university, must prove capable of strengthening its critical function, its independence, its autonomy and its condition as a space open to all, of vital importance in a knowledge society that is, at the same time, a risk society.</P> <B>    ]]></body>
<body><![CDATA[<P ALIGN="JUSTIFY">Key Words</B>: Public University, Knowledge Society, Research, Privatization, Globalization.</P> <B>     <P ALIGN="JUSTIFY">Recibido</B>: 14-10-200X  <B>Aceptado</B>: 12-11-2004</P> <B>     <P ALIGN="JUSTIFY">INTRODUCCI&Oacute;N</P> </B>     <P ALIGN="JUSTIFY">Uno siente que el mundo se est&aacute; revisando de pies a cabeza. Que casi todo est&aacute; siendo puesto en duda, que nos estamos viendo obligados a cambiar muchos de nuestros puntos de vista, que las ideas que serv&iacute;an antes ahora ya no sirven tanto para explicar la vida y explicarnos a nosotros mismos dentro de ella. En fin, uno siente, seg&uacute;n la frase, no por manida menos elocuente y cierta, que el futuro ya no es como era antes, hasta hace poquito. No lo es, por ejemplo, para las universidades. Y, en particular, no lo es m&aacute;s, tampoco, para el formato desde el cual se conciben y se orientan sus actividades de investigaci&oacute;n.</P>     <P ALIGN="JUSTIFY">Las claves b&aacute;sicas para la interpretaci&oacute;n social ya no son tan persuasivas y no hay nada mas sabio que ponerlas en cuarentena, mientras se nos van ocurriendo otras teor&iacute;as que nos alumbren mejor el perfil del mundo en transici&oacute;n que nos ha tocado en suerte, transici&oacute;n tiene que ver mucho con el espectacular desarrollo tecnocient&iacute;fico ocurrido en las &uacute;ltimas dos o tres d&eacute;cadas y, para que no suene a un imperdonable determinismo tecnol&oacute;gico, dir&eacute; que este cobra cuerpo al calor de m&uacute;ltiples causalidades en diversas direcciones, tanto pol&iacute;ticas como sociales y econ&oacute;micas las cuales lo envuelven cada uno con su peso, para darle una orientaci&oacute;n. </P>     <P ALIGN="JUSTIFY">El tema de la relaci&oacute;n de la universidad con la sociedad es antiguo, muy antiguo, cuya historia no cabe, desde luego, tratar aqu&iacute;. Me basta con decir al respecto que, en su nacimiento y durante buena parte de su existencia, la met&aacute;fora que mejor expresaba a la universidad era la de la &quot;torre de marfil&quot;, puesto que no se le reclamaba una vinculaci&oacute;n particularmente estrecha con la sociedad, &eacute;sta no le tenia planteado ning&uacute;n pliego de solicitudes y pareciera, por tanto, que la universidad cuanto mas aislada mejor, pues de esta manera realizaba m&aacute;s cabalmente su diversos cometidos. Pareciera, pues, que la academia resultaba siempre desmejorada como resultado de sus roces con la sociedad. Con el correr del tiempo, la vinculaci&oacute;n con la sociedad se ha convertido, por el contrario, en tema no s&oacute;lo crucial sino &aacute;lgido, pol&eacute;mico y complejo. Como ser una instituci&oacute;n &uacute;til, como cumplir un prop&oacute;sito colectivo, como ser pertinente, como pagar la deuda social acumulada, como contribuir a la competitividad econ&oacute;mica, esas son las exigencias que se formulan, de las cuales se derivan largas agendas de problemas y estrategias.</P>     <P ALIGN="JUSTIFY">No pretendo, desde luego, abordar la respuesta a estos planteamientos, ni mucho menos sugerir estrategias. Quiero ofrecer, m&aacute;s bien, una reflexi&oacute;n cuyo punto de partida es la necesidad de la existencia de nexos, lo insoslayable, lo provechoso e importante que resultan esos nexos tanto desde el punto de vista universitario como social y, a partir de all&iacute;, referirme a ciertos rasgos de la sociedad actual, caracterizada como sociedad del conocimiento, y a algunas consecuencias que pudieran derivar de all&iacute; para la universidad, as&iacute; como para la naturaleza de su relaci&oacute;n con el entorno y, asimismo, como ya dije, el car&aacute;cter y condiciones de sus actividades de investigaci&oacute;n.</P>     <P ALIGN="JUSTIFY"><B>La sociedad del conocimiento, en dos palabras</P> </B>     <P ALIGN="JUSTIFY">Dicen los estudiosos del tema que el aporte m&aacute;s importante de Thomas Edison fue haber inventado el m&eacute;todo de inventar, esto es, haber concebido y puesto en marcha un formato organizativo id&oacute;neo para la producci&oacute;n de tecnolog&iacute;as, la semilla, quiz&aacute;, seg&uacute;n se ven las cosas ahora, de lo que un siglo m&aacute;s tarde se ha denominado la &quot;sociedad del conocimiento&quot;. </P>     <P ALIGN="JUSTIFY">La historia ha mostrado, siempre, desde luego, la huella que dejan las innovaciones cient&iacute;ficas y tecnol&oacute;gicas en el molde de las sociedades humanas. Pero lo que est&aacute; ocurriendo desde las postrimer&iacute;as del siglo xx es que esta influencia est&aacute; cobrando alcances in&eacute;ditos, sus efectos son mucho m&aacute;s visibles y hondos, la marca es mucho mayor en la vida de todos. En otras palabras, el desempe&ntilde;o general de las sociedades actuales depende cada vez m&aacute;s de la capacidad para preparar a su gente, desarrollar posibilidades de investigaci&oacute;n e innovaci&oacute;n y crear sistemas para acceder, guardar, procesar y usar informaci&oacute;n y conocimientos; en fin, se encuentra supeditado en buena medida a la inversi&oacute;n en su capital intelectual. </P>     ]]></body>
<body><![CDATA[<P ALIGN="JUSTIFY">Diversos autores indican que, en la historia reciente, los conocimientos se doblan cada quince a&ntilde;os. La mayor&iacute;a (cerca de 90%) de los cient&iacute;ficos que ha habido en la historia de la humanidad est&aacute;n vivos en la actualidad. En muchas ramas de la ciencia, un par de lustros, a veces, es suficiente para dejar obsoletas un conjunto de cosas que se dieron como te&oacute;ricamente ciertas. Durante la d&eacute;cada final del siglo xx se adquiri&oacute; m&aacute;s conocimientos que en toda la historia previa de la humanidad. Y, as&iacute;, pudi&eacute;ramos seguir mostrando datos, pero lo importante es que la incidencia social del conocimiento, los tiempos de impregnaci&oacute;n colectiva de las nuevas tecnolog&iacute;as, desde que son vistas como posibles en un hecho cient&iacute;fico hasta su uso social, se han acortado ostensiblemente. El tel&eacute;fono necesit&oacute; m&aacute;s de medio siglo para cumplir el trayecto, la radio s&oacute;lo 35 a&ntilde;os, el radar poco m&aacute;s de 15, la televisi&oacute;n alrededor de 10, y el transistor 5. As&iacute; se piensa que la distinci&oacute;n entre ciencia b&aacute;sica y ciencia aplicada o, incluso, entre ciencia y tecnolog&iacute;a se difumina y pierde utilidad pr&aacute;ctica. En cierto sentido, por eso muchos prefieren el t&eacute;rmino de tecnociencia.</P>     <P ALIGN="JUSTIFY">La caracter&iacute;stica que m&aacute;s profundamente distingue el modelo de sociedad que se viene perfilando en la actualidad, la &quot;sociedad del conocimiento&quot;, es el acceso universal, masivo, intensivo y permanente a los conocimientos existentes y a los que se van generando. Es preciso destacar que lo m&aacute;s importante no es tanto el impacto concreto de la microelectr&oacute;nica, la ingenier&iacute;a gen&eacute;tica, los nuevos materiales o la nanotecnolog&iacute;a, sino el efecto agregado de todas ellas y, sobre todo, lo que significa para la sociedad la producci&oacute;n sistem&aacute;tica y masiva de conocimientos</P>     <P ALIGN="JUSTIFY"> Es la difusi&oacute;n masiva de la informaci&oacute;n lo que marca la diferencia con el pasado reciente o, para decirlo en otra forma, esa ubicua presencia del conocimiento, la rapidez con la que se crea, se divulga y se hace viejo, all&iacute; est&aacute; el punto crucial. Una manera de definir est&aacute; sociedad que se nos viene asomando con mucha fuerza es, por tanto, identificarla como constituida y dispuesta desde el punto de vista institucional (es decir, desde el punto de vista de sus valores, normas, leyes, organizaciones, rutinas administrativas) para &quot;tratar&quot; con el conocimiento, para generarlo, almacenarlo, transformarlo, difundirlo y usarlo. La sociedad emergente se caracteriza, entonces, por los siguientes rasgos (Brunner, 1994):</P>     <blockquote>  </FONT><FONT SIZE=2>    <P ALIGN="JUSTIFY">- </FONT><FONT FACE="Verdana" SIZE=2>Una econom&iacute;a cuyo crecimiento se torna cada vez m&aacute;s dependiente de la producci&oacute;n, distribuci&oacute;n y aplicaci&oacute;n del conocimiento.</FONT></P>     <P ALIGN="JUSTIFY"><FONT SIZE=2>- </FONT><FONT FACE="Verdana" SIZE=2>La creciente importancia del sector de servicios intensivos en conocimiento (educaci&oacute;n, las comunicaciones y la informaci&oacute;n).</P> </FONT><FONT SIZE=2>    <P ALIGN="JUSTIFY">- </FONT><FONT FACE="Verdana" SIZE=2>La convergencia tecnol&oacute;gica de las comunicaciones y de la computaci&oacute;n sobre la base de la digitalizaci&oacute;n de una parte creciente de las transmisiones.</P> </FONT><FONT SIZE=2>    <P ALIGN="JUSTIFY">-&#9;</FONT><FONT FACE="Verdana" SIZE=2>El valor estrat&eacute;gico cada vez m&aacute;s alto del conocimiento incorporado en personas (&quot;capital humano&quot;), en tecnolog&iacute;as y en las pr&aacute;cticas asociadas al trabajo de analistas simb&oacute;licos. </P> </FONT><FONT SIZE=2>    <P ALIGN="JUSTIFY">- </FONT><FONT FACE="Verdana" SIZE=2>El r&aacute;pido desarrollo y difusi&oacute;n de las infraestructuras de comunicaci&oacute;n.</P> </blockquote>      <P ALIGN="JUSTIFY">Y asociado a esto se observa un cambio vinculado a la cultura y que, por ende, alude al conjunto de las formas de vida, los entornos tanto materiales como interpretativos y valorativos, las cosmovisiones, las formas de organizaci&oacute;n social, la relaci&oacute;n con el medio ambiente. </P>     ]]></body>
<body><![CDATA[<P ALIGN="JUSTIFY">De paso, cabe advertir, sin embargo, que la sociedad del conocimiento no equivale, seg&uacute;n se ve en cierta parte de la literatura sobre el tema, a un modelo &uacute;nico de organizaci&oacute;n colectiva, mucho menos a un formato ideol&oacute;gicamente as&eacute;ptico, suerte de utop&iacute;a feliz, como algunos han asomado. Por lo que se est&aacute; viendo, el conocimiento es cada vez m&aacute;s una variable clave en la distribuci&oacute;n del poder y, por supuesto, en los conflictos a que &eacute;stos dan lugar.</P>     <P ALIGN="JUSTIFY"><B>La sociedad del conocimiento vista por su otra cara</P> </B>     <P ALIGN="JUSTIFY">El desarrollo tecnocient&iacute;fico cobra, como dije, un enorme significado en tanto factor de estructuraci&oacute;n social. En ese grado es, por tanto, asunto del mayor inter&eacute;s publico. La fe en la ciencia, compartida por Marx y Lenin, pero tambi&eacute;n por Adam Smith y Henry Ford, ya no es tan ciega ni tan radical. En efecto, se ha debilitado la premisa seg&uacute;n la cual la ciencia dejada a su aire aseguraba, por s&iacute; misma, las condiciones para la generaci&oacute;n de innovaciones tecnol&oacute;gicas, las cuales garantizaban el crecimiento econ&oacute;mico y &eacute;ste, a su vez, el bienestar, la cohesi&oacute;n social y la paz. En pocas palabras, se advierte de manera cada vez m&aacute;s ostensible que la ciencia ya no es &uacute;nicamente la soluci&oacute;n de los problemas, sino parte de algunos de esos problemas. Para decirlo en c&aacute;psula, no sabemos cu&aacute;les son las consecuencias que se desprenden de lo que sabemos. </P>     <P ALIGN="JUSTIFY">La conciencia colectiva ha sido tomada por la idea de que la aplicaci&oacute;n de los avances cient&iacute;ficos y tecnol&oacute;gicos ha contribuido, junto a sus indudables beneficios, a la degradaci&oacute;n del ambiente, a la generaci&oacute;n de cat&aacute;strofes, al desarrollo de armas muy poderosas y se ha vuelto, asimismo, factor influyente en la desigualdad social o en la exclusi&oacute;n, as&iacute; como en la asimetr&iacute;a de la relaci&oacute;n entre los pa&iacute;ses. Ha levantado, adem&aacute;s, problemas &eacute;ticos de gran envergadura que nos tocan (y confunden) a todos. </P>     <P ALIGN="JUSTIFY">A veces pareciera que no sabemos qu&eacute; hacer con lo que sabemos. Que es demasiado acelerado el ritmo de producci&oacute;n de conocimientos, comparado con el tiempo que nos lleva la construcci&oacute;n de un consenso cultural sobre c&oacute;mo utilizar esos conocimientos. Que nuestras convicciones morales marchan m&aacute;s lentamente que la producci&oacute;n de nuevos conocimientos cient&iacute;ficos. Que estamos siempre en situaci&oacute;n de &quot;d&eacute;ficit &eacute;tico&quot; y las normas y reglas siempre quedan por debajo de las nuevas realidades que deben atender.</P>     <P ALIGN="JUSTIFY">No est&aacute; de m&aacute;s indicar, por otro lado, que las interrogantes sobre la ciencia no provienen s&oacute;lo desde &quot;afuera&quot;, sino tambi&eacute;n, y con mucha fuerza, desde los mismos predios cient&iacute;ficos, como lo ha demostrado, en forma descollante, la controversia suscitada por las investigaciones sobre la recombinaci&oacute;n del ADN y en general toda la pol&eacute;mica suscitada en los terrenos de la gen&eacute;tica en torno a la posibilidad de que, junto a la esperanza de curar ciertas enfermedades, los nuevos descubrimientos atenten contra los derechos humanos, visto que, como m&aacute;s de uno teme, entre la medicina preventiva y la polic&iacute;a preventiva hay s&oacute;lo un paso (Salom&oacute;n, 2001). </P>     <P ALIGN="JUSTIFY">La raz&oacute;n del inter&eacute;s p&uacute;blico radica en buena medida en el hecho de que la sociedad del conocimiento es tambi&eacute;n, vista por su otra cara, la sociedad del riesgo. El concepto de la &quot;sociedad del riesgo&quot; fue introducido por el soci&oacute;logo alem&aacute;n Ulrich Beck (1986). Este autor sostiene que la tecnolog&iacute;a ha creado formas in&eacute;ditas de riesgo e impone una peligrosidad cualitativamente distinta a la del pasado, incluido el escenario de la autodestrucci&oacute;n. Hoy es cada vez mayor, dice, la posibilidad de que se produzcan da&ntilde;os que afecten a una buena parte de la humanidad, al margen de barreras nacionales, sociales o generacionales. En este sentido, hasta los propios desastres naturales son cada vez menos naturales dado que est&aacute;n inexorablemente vinculados a acciones humanas, influenciables, previsibles. Hay, pues, dos tipos de riesgo. El riesgo externo, el cual se experimenta como proveniente de la naturaleza. Y el riesgo manufacturado, creado por el propio impacto de nuestro conocimiento creciente sobre el mundo. Este segundo tipo de riesgo se refiere a situaciones de las que disponemos muy poca experiencia hist&oacute;rica. La mayor&iacute;a de los riesgos medioambientales entran en esta categor&iacute;a (Giddens, 2003).</P>     <P ALIGN="JUSTIFY">Por tanto, hablar de riesgo no es s&oacute;lo hablar de p&eacute;rdidas y aver&iacute;as potenciales, sino tambi&eacute;n de imputar responsabilidad a alg&uacute;n actor social, por acci&oacute;n u omisi&oacute;n. En la nueva sociedad a la que nos adentramos, el eje que estructura la sociedad no es tanto, sostiene Beck, la distribuci&oacute;n de bienes, como la distribuci&oacute;n de riesgos. No es extra&ntilde;o, entonces, que el riesgo forme parte central de los debates sociales y pol&iacute;ticos contempor&aacute;neos. </P>     <P ALIGN="JUSTIFY">As&iacute; las cosas, en el contexto de la sociedad del conocimiento (y de la sociedad del riesgo), el escrutinio publico sobre las actividades cient&iacute;ficas y tecnol&oacute;gicas es asunto que empieza a mirarse como condici&oacute;n, cada vez m&aacute;s crucial, para la existencia de la democracia. Hay un desafi&oacute; social y &eacute;tico al que se enfrentan las sociedades contempor&aacute;neas, urgidas de innovaciones institucionales capaces de dilucidar los desencuentros entre la l&oacute;gica tecnocr&aacute;tica y la l&oacute;gica democr&aacute;tica, o, en otros t&eacute;rminos, la l&oacute;gica del mercado y la l&oacute;gica ciudadana, y de garantizar la participaci&oacute;n p&uacute;blica en la orientaci&oacute;n del desarrollo cient&iacute;fico y tecnol&oacute;gico. </P>     <P ALIGN="JUSTIFY">Los criterios de validaci&oacute;n del conocimiento tradicionalmente se refer&iacute;an al conocimiento confiable, aquel que es validado por medio del consenso de la comunidad de investigadores con base, sobre todo, en la replicabilidad de los resultados. Hoy en d&iacute;a cobra cuerpo la noci&oacute;n de que el conocimiento, adem&aacute;s de confiable y replicable, tiene que ser calibrado por sus implicaciones sociales y ambientales, tarea puesta en manos de grupos m&aacute;s amplios de actores sociales.</P>     ]]></body>
<body><![CDATA[<P ALIGN="JUSTIFY"><B>El &quot;capitalismo ingr&aacute;vido&quot;</P> </B>     <P ALIGN="JUSTIFY">Nada aclara mejor lo que vengo se&ntilde;alando que un vistazo, aunque sea breve y r&aacute;pido, sobre la actual econom&iacute;a. En efecto, se dice que se est&aacute; viviendo &quot;la transici&oacute;n de las econom&iacute;as industriales a las econom&iacute;as fundadas en el saber&quot; para indicar que todos los modos de formaci&oacute;n del valor est&aacute;n asociados por el empleo constante de innovaciones, tanto tecnol&oacute;gicas, como organizativas. Las econom&iacute;as no est&aacute;n basadas &uacute;nica ni principalmente en la acumulaci&oacute;n de capital f&iacute;sico y materias primas, sino en la producci&oacute;n permanente del conocimiento. Desde comienzos del siglo xx ha aumentado la importancia del capital intangible (en gran parte constituido por inversiones en capacitaci&oacute;n, instrucci&oacute;n, actividades de investigaci&oacute;n, informaci&oacute;n, es decir, las inversiones dedicadas a la producci&oacute;n y a la transmisi&oacute;n y uso de conocimientos, expresado en dise&ntilde;os, marcas, patentes, <I>know how</I>…) con respecto al capital tangible (infraestructura y equipos f&iacute;sicos, recursos naturales…). Aumentan las evidencias que demuestran la cada vez m&aacute;s determinante influencia del capital intelectual en el desarrollo productivo. Si hubiese que decirlo en pocas palabras, la mejor manera de hacerlo ser&iacute;a indicando que el conocimiento se ha convertido en el bien de capital m&aacute;s influyente dentro de la actividad productiva, para cuya incubaci&oacute;n, difusi&oacute;n y utilizaci&oacute;n se siguen reglas de juego distintas, en buena medida, a las que rigen en el caso de los bienes tangibles. </P>     <P ALIGN="JUSTIFY">Se entiende, entonces, por qu&eacute; algunos estudiosos vienen advirtiendo mutaciones muy importantes en la propia naturaleza del r&eacute;gimen capitalista, al observar el desplazamiento desde un r&eacute;gimen de propiedad de los bienes hacia un r&eacute;gimen de acceso, sustentado en la idea de tratar de garantizar el uso limitado y de corto plazo de bienes cuya propiedad es controlada por redes de proveedores. El centro de la econom&iacute;a se desplaza hacia el objetivo de comercializar conocimientos e informaciones. Sin anunciar, ni mucho menos, la desaparici&oacute;n de la propiedad, diversos autores vaticinan, para ciertos sectores, su progresiva salida del mercado como objetivo central de la actividad comercial. De esta manera los oferentes del mercado retienen la propiedad y lo que hay para comerciar se ofrece en <I>leasing</I>, en alquiler o por medio de una cuota de admisi&oacute;n. La primera consecuencia es la marginaci&oacute;n de la propiedad f&iacute;sica y el ascenso de la propiedad intelectual en sus distintas variantes, dando lugar a la &quot;econom&iacute;a ingr&aacute;vida&quot; (Rifkin, 2000). Estamos, pues, ante un r&eacute;gimen econ&oacute;mico en el que el arriendo de intangibles cobra enorme significaci&oacute;n.</P>     <P ALIGN="JUSTIFY">Visto lo anterior resulta m&aacute;s que comprensible la acelerada, y por lo visto imparable, tendencia hacia la privatizaci&oacute;n del conocimiento. El mercado se ha vuelto un factor determinante en la orientaci&oacute;n del progreso tecnocient&iacute;fico. El sector de la salud es un ejemplo bastante claro, quiz&aacute; por lo dram&aacute;tico. OMS se&ntilde;ala que los pa&iacute;ses de rentas bajas agrupan 85% de la poblaci&oacute;n y soportan 92% de la &quot;carga de enfermedad (una medida de la mortalidad prematura, la incapacidad y la p&eacute;rdida de la vida por causas patol&oacute;gicas), mientras que los pa&iacute;ses ricos, con 15% de la poblaci&oacute;n mundial, soportan s&oacute;lo 8% de esa carga. El 90% del presupuesto se gasta en el estudio de enfermedades que causan 10% de las muertes y, al rev&eacute;s, una parte m&iacute;nima de los recursos se orienta hacia las enfermedades que se relacionan con el fallecimiento de una porci&oacute;n mayoritaria de la poblaci&oacute;n. As&iacute;, por ejemplo, la neumon&iacute;a y las diarreas infecciosas, que dan cuenta de 11% de la mortalidad y la incapacidad, s&oacute;lo atraen 0,2% del dinero dedicado a investigaci&oacute;n sanitaria. La obesidad o el envejecimiento, problemas t&iacute;picos de pa&iacute;ses ricos, atraen una tajada enorme (90% del presupuesto en pa&iacute;ses ricos, y 50% en manos privadas). Como se sabe, la ciencia se organiza para responder las preguntas que se le formulan y, por decirlo de alguna manera, la capacidad de pregunta est&aacute; desigualmente distribuida. Eso explica por qu&eacute; sabemos unas cosas e ignoramos otras muchas. </P>     <P ALIGN="JUSTIFY">Estamos, pues, ante la privatizaci&oacute;n de un bien que, como se sabe, tiene conceptualmente las caracter&iacute;sticas de p&uacute;blico. Cabe recordar que, de hecho, durante mucho tiempo la investigaci&oacute;n fue en varios sectores, por ejemplo en salud y agricultura, financiada con recursos del Estado y sus resultados fueron divulgados y empleados en forma gratuita, esto es, se consideraron bienes a disposici&oacute;n de quienes los requirieran.</P>     <P ALIGN="JUSTIFY">En el contexto de una tensi&oacute;n con el desarrollo de las tecnolog&iacute;as de la comunicaci&oacute;n y todo lo que ellas significan en cuanto a la difusi&oacute;n acelerada y masiva de informaci&oacute;n, se han venido ampliando sensiblemente, por otra parte, los derechos de propiedad intelectual, dificultando la circulaci&oacute;n del conocimiento y restringiendo su libre disponibilidad, incluso en &aacute;reas que hasta ahora era consideradas de car&aacute;cter publico (como, por ejemplo, algunas investigaciones b&aacute;sicas, programas de inform&aacute;tica, bases de datos). En fin, al paso en que se desarrolla la &quot;econom&iacute;a del conocimiento&quot;, m&aacute;s notable se ha hecho el endurecimiento de los derechos de propiedad, con implicaciones en la determinaci&oacute;n de la estructura industrial, la distribuci&oacute;n de los beneficios, la difusi&oacute;n tecnol&oacute;gica y los flujos comerciales. </P>     <P ALIGN="JUSTIFY">En este sentido vale la pena se&ntilde;alar que la OMC, en buena medida como resultado de la presi&oacute;n estadounidense, ha promulgado normas para ampliar considerablemente la cobertura de la apropiaci&oacute;n, y a la vez los mecanismos de sanci&oacute;n a los infractores se hicieron cada vez m&aacute;s variados y severos. </P>     <P ALIGN="JUSTIFY">La situaci&oacute;n anteriormente descrita ha despertado cierta alarma y suscitado, como consecuencia, un debate que subraya las implicaciones negativas de la excesiva privatizaci&oacute;n del conocimiento, aunado al hecho de su concentraci&oacute;n, seg&uacute;n lo expresa la circunstancia de que 97% de las patentes est&aacute;n en manos del mundo industrializado, particularmente en manos de sus grandes empresas. Si bien es cierto, entonces, que domina la tendencia a reforzar la apropiaci&oacute;n, no lo es menos la existencia, por otro lado, de propuestas relevantes que tratan de establecerle l&iacute;mites y controles al derecho de propiedad intelectual, mediante varios recursos. En tal sentido, cabe se&ntilde;alar que en Estados Unidos se est&aacute; discutiendo, desde hace alg&uacute;n tiempo, acerca de la conveniencia de restringir de alguna manera la propiedad sobre el conocimiento en ciertas &aacute;reas, por considerar que all&iacute; est&aacute;n envueltos asuntos de car&aacute;cter estrat&eacute;gico para la sociedad norteamericana, los cuales se ver&iacute;an comprometidos por el dominio privado. </P>     <P ALIGN="JUSTIFY">¿Cu&aacute;l es la proporci&oacute;n deseable entre la propiedad sobre el conocimiento y su difusi&oacute;n p&uacute;blica?, es en t&eacute;rminos generales la pregunta central de una discusi&oacute;n de gran complejidad y de trascendentales efectos en m&uacute;ltiples planos. C&oacute;mo conciliar la l&oacute;gica del mercado con la l&oacute;gica del inter&eacute;s publico, la l&oacute;gica del control del conocimiento, propia de las empresas, con la l&oacute;gica de la distribuci&oacute;n del conocimiento, propia de las comunidades del saber. En t&eacute;rminos m&aacute;s espec&iacute;ficos, la tarea consiste, as&iacute; pues, en encontrar soluciones para alcanzar un mejor equilibrio entre bienes privados, bienes colectivos y bienes p&uacute;blicos (Avalos, 1999).</P>     <P ALIGN="JUSTIFY"><B>La producci&oacute;n de conocimientos conforme a un nuevo formato</P> </B>     ]]></body>
<body><![CDATA[<P ALIGN="JUSTIFY">La ciencia, seg&uacute;n se&ntilde;alan los especialistas, no s&oacute;lo esta propiciando enormes cambios en el plano pol&iacute;tico, econ&oacute;mico y social, sino que a su vez est&aacute; ella misma experimentando grandes transformaciones, tanto en las teor&iacute;as, las disciplinas y en los fundamentos epistemol&oacute;gicos sobre los que se basa, como en la forma de llevarse a cabo y las condiciones institucionales dentro de las que tiene lugar.</P>     <P ALIGN="JUSTIFY">Diversos autores vienen coincidiendo desde hace cierto tiempo en torno a la identificaci&oacute;n, como tendencia, de un nuevo esquema para la creaci&oacute;n y difusi&oacute;n del conocimiento, el cual dista mucho, se encuentra casi en sus ant&iacute;podas, del que hasta hace relativamente poco fue el predominante, caracterizado este &uacute;ltimo, si se me permite una simplificaci&oacute;n excesiva, por entender que la investigaci&oacute;n se justificaba por s&iacute; misma, a la vez que era validada principalmente por la opini&oacute;n de los llamados &quot;colegios invisibles&quot;, integrados por pares. Era, por otra parte, una actividad realizada dentro del marco de disciplinas aisladas, en el seno de instituciones cient&iacute;ficas individuales (fundamentalmente laboratorios de corte m&aacute;s o menos acad&eacute;mico, ubicados casi todos en las universidades), constitutivas de un espacio pol&iacute;tico, social y cultural casi &quot;autorreferenciado&quot;, el llamado, dentro de la jerga pol&iacute;tica, &quot;sector de ciencia y tecnolog&iacute;a&quot;.</P>     <P ALIGN="JUSTIFY">El nuevo modelo (v&eacute;ase, por ejemplo, a Gibbons y otros, 1994) encara, por un lado, la permanente necesidad, por parte de la sociedad, de nuevos conocimientos cada vez m&aacute;s sofisticados y, por el otro, el aumento considerable del n&uacute;mero y variedad de los encargados de producirlo. En vista de esto &uacute;ltimo, se dificulta la identificaci&oacute;n misma de qui&eacute;nes son los cient&iacute;ficos. Anteriormente, &eacute;stos eran f&aacute;cilmente identificables dentro del mencionado &quot;sector&quot;, al cual le compet&iacute;a la realizaci&oacute;n de la actividad cient&iacute;fica. Ahora, aparecen varios y diversos actores sociales, tambi&eacute;n con esa funci&oacute;n, actuando en sistemas abiertos en cuyo seno se genera, desde diferentes puntos y con distintas direcciones, un conjunto de informaciones y conocimientos de diversa &iacute;ndole, lo cual contribuye a hacer mucho menos di&aacute;fana la distinci&oacute;n entre oferentes y demandantes, porque los propios usuarios dejan de ser pasivos receptores y se incorporan tambi&eacute;n al proceso de generaci&oacute;n de novedades. Por eso se habla de un modo de producci&oacute;n de conocimientos &quot;socialmente distribuido&quot;. Los problemas son formulados y la investigaci&oacute;n se desenvuelve en un &quot;contexto de aplicaci&oacute;n&quot;, y se dirige a la soluci&oacute;n de problemas, involucrando una compleja interacci&oacute;n entre especialistas, usuarios y financistas. El mencionado &quot;contexto de aplicaci&oacute;n&quot; encierra una dimensi&oacute;n econ&oacute;mica, social y pol&iacute;tica de mucho mayor alcance ya que este conocimiento se produce bajo el marco de una negociaci&oacute;n continua; es decir, no se producir&aacute; a menos y hasta que no se incluyan los intereses de las partes actoras (Gibbons y otros, 1994).</P>     <P ALIGN="JUSTIFY">En tal sentido no se trata tanto, seg&uacute;n la l&oacute;gica del &quot;modelo lineal de innovaci&oacute;n&quot; (tambi&eacute;n conocido como el &quot;esquema newtoniano&quot;), de llevar a la pr&aacute;ctica conocimientos previamente disponibles, sino de generar conocimientos espec&iacute;ficos, referidos a demandas emergentes y constantemente movedizas, surgidas de las permanentes exigencias derivadas de un nuevo contexto econ&oacute;mico y social, dentro del que la globalizaci&oacute;n es un ingrediente de la mayor importancia. </P>     <P ALIGN="JUSTIFY">Es, pues, un modelo que, huelga decirlo, coexiste con pr&aacute;cticas anteriores que conservan una cierta vigencia y por ende no desaparecen del todo (aclaro: adem&aacute;s no es deseable que tal cosa ocurra), y representa una tendencia que se implanta a velocidades muy diferentes, de acuerdo con las circunstancias, y cuya novedad, aparte de lo ya recogido, se manifiesta en varios rasgos, entre los cuales cabe mencionar, entre los m&aacute;s b&aacute;sicos, los siguientes:</P>     <P ALIGN="JUSTIFY">1. La investigaci&oacute;n tiende a ocurrir menos de manera individualizada o en grupos cerrados por disciplina y tiene lugar, cada vez m&aacute;s, en funci&oacute;n de la conjunci&oacute;n de diferentes disciplinas, con transferencia de saberes y competencias de una &aacute;rea a otra a fin de abordar problemas seg&uacute;n una l&oacute;gica que implica la multi y la transdisciplinariedad, integrando las ciencias naturales, las ciencias sociales y las ciencias humanas, entre ellas y dentro de ellas. Esta se encuentra determinada principalmente por la complejidad que tienen los problemas de la sociedad contempor&aacute;nea. La estructura de conocimiento generada por las disciplinas cient&iacute;ficas resulta limitada, como se sabe, para comprender y buscar alternativas de soluci&oacute;n a los problemas del mundo real.</P>     <P ALIGN="JUSTIFY">Se trata, valga insistir, de un enfoque sist&eacute;mico, basado en la premisa de que el conocimiento sobre la realidad es siempre incompleto y que asume el tratamiento de los temas y los problemas en t&eacute;rminos de sus interconexiones, de las relaciones con su contexto, apart&aacute;ndose de esquemas est&aacute;ticos, aislacionistas y reduccionistas, en progresivo desuso. En efecto, el grueso de los m&eacute;todos cient&iacute;ficos se ha caracterizado tradicionalmente por reducir, normalizar, muestrear, controlar factores externos, de modo que la reputaci&oacute;n de la buena ciencia depend&iacute;a de que se produjera fuera de las perturbaciones de la sociedad. Hoy, por el contrario, adem&aacute;s de la confiabilidad, el nuevo horizonte para la pertinencia de la ciencia se traslada crecientemente a la sociedad (Vessuri, 2002). La gran tarea es, por tanto, superar la fragmentaci&oacute;n del saber, propia del an&aacute;lisis realizado en las condiciones controladas, t&iacute;picas del laboratorio, la cual no refleja adecuadamente el mundo real y, por otro lado, promover la consideraci&oacute;n de los sistemas complejos, situar las informaciones y saberes en el contexto que les otorga su significado, en fin, anticipar los riesgos y las oportunidades vinculados a la investigaci&oacute;n y al uso de sus resultados. </P>     <P ALIGN="JUSTIFY">En suma, el logro de este consenso se manifiesta en la construcci&oacute;n de estructuras te&oacute;ricas y m&eacute;todos de investigaci&oacute;n diferentes y de nuevas formas de pr&aacute;ctica de investigaci&oacute;n que rebasan a una disciplina y que no est&aacute;n destinadas, s&oacute;lo ni principalmente, a contribuir al avance y desarrollo de una ciencia y del conocimiento cient&iacute;fico, sino, conforme ya se anot&oacute;, a solucionar un problema espec&iacute;fico. Esta forma de producci&oacute;n de conocimiento dispone de otras v&iacute;as de difusi&oacute;n del conocimiento producido, distantes de la cl&aacute;sica publicaci&oacute;n en revistas especializadas, lugar natural para la legitimaci&oacute;n del conocimiento creado por las comunidades cient&iacute;ficas </P>     <P ALIGN="JUSTIFY">2. La reorganizaci&oacute;n de los procesos de producci&oacute;n del conocimiento requiere de instituciones abiertas funcionando en redes de colaboraci&oacute;n en las que la interdependencia redefine las condiciones de la actividad de investigaci&oacute;n; se trata, pues, de alianzas estrat&eacute;gicas y asociaciones circunstanciales, a escala local y mundial, esto es, de diversos tipos de asociaci&oacute;n estructuradas con el objetivo de desarrollar conocimientos. En general, se trata de esquemas de cooperaci&oacute;n flexibles, heterog&eacute;neos y poco jerarquizados (no pocas veces, adem&aacute;s, en condiciones laborales inestables para quienes all&iacute; se desempe&ntilde;an), a trav&eacute;s de los cuales se logran masas cr&iacute;ticas de recursos y capacidades en campos que evolucionan aceleradamente y que suponen la creaci&oacute;n de conocimientos por medio de una gran variedad de organizaciones, tanto publicas como privadas, tanto empresariales, como acad&eacute;micas.</P>     <P ALIGN="JUSTIFY">3. En la literatura especializada en estos temas se se&ntilde;ala que los cambios no son s&oacute;lo en el plano de la producci&oacute;n de conocimientos, sino tambi&eacute;n en el entendimiento de la transferencia de tecnolog&iacute;a. Esta ya no es principalmente el traspaso del conocimiento producido desde el que lo genera hasta el que lo usa (seg&uacute;n lo pautado por el denominado &quot;modelo lineal de innovaci&oacute;n&quot;), sino el resultado de la interacci&oacute;n de muchos actores que intercambian capacidades e informaciones, para hacer posible una vinculaci&oacute;n cercana y efectiva de la creaci&oacute;n y aplicaci&oacute;n de las tecnolog&iacute;as creadas. Para decirlo en otras palabras, en la medida de que supone la presencia de distintos actores, la creaci&oacute;n de conocimientos tiende a identificarse con su difusi&oacute;n y uso. El destinatario de los resultados de la investigaci&oacute;n no es un receptor pasivo, sino un actor que tiene una funci&oacute;n activa en el proceso de investigaci&oacute;n.</P>     ]]></body>
<body><![CDATA[<P ALIGN="JUSTIFY">4. En el nuevo modelo, las implicaciones sociales y ambientales del conocimiento est&aacute;n incorporadas al proceso mismo de su generaci&oacute;n, lo cual, como es f&aacute;cil suponer, cambia radicalmente la &oacute;ptica desde la cual se construyen los programas de trabajo de investigaci&oacute;n, entre otras razones por una que resulta fundamental: las derivaciones de la utilizaci&oacute;n de conocimientos y tecnolog&iacute;as no son meros &quot;aspectos externos&quot;, simples &quot;efectos colaterales&quot; y de los cuales hay que ocuparse una vez que sobrevienen.</P>     <P ALIGN="JUSTIFY">La responsabilidad social penetra todo el proceso de producci&oacute;n del conocimiento. Involucra, pues, a todos los actores, ya sean productores o usuarios del conocimiento, lo cual los convierte en agentes activos en la definici&oacute;n y soluci&oacute;n de los problemas para los que se genera el conocimiento, sino tambi&eacute;n en la evaluaci&oacute;n de su desempe&ntilde;o. En otras palabras, con el surgimiento de esta nueva pr&aacute;ctica de investigaci&oacute;n, tambi&eacute;n ha emergido, como consecuencia, un sistema de control de la calidad que se distingue por intervenir en todo el proceso de generaci&oacute;n del conocimiento y no s&oacute;lo por calibrar el producto o resultado final. Este sistema es mucho m&aacute;s amplio que el sistema de evaluaci&oacute;n de la calidad que distingue a la ciencia acad&eacute;mica (el control se ejerce a trav&eacute;s del juicio de los &quot;pares&quot;).</P>     <P ALIGN="JUSTIFY">Como resultado de la presencia de una mayor base social, tambi&eacute;n cambian los criterios para el control de calidad del proceso de producci&oacute;n de conocimiento, ya que no s&oacute;lo se considera el aspecto cient&iacute;fico, sino que se incluyen otros criterios de &iacute;ndole social, pol&iacute;tica, econ&oacute;mica y ambiental que tienen mucho m&aacute;s valor en este sistema. En la medida en que el desarrollo tecnocient&iacute;fico ha cobrado un gran significado como factor de estructuraci&oacute;n social y en ese grado es, por tanto, asunto del mayor inter&eacute;s publico, no obstante encontrarse fuertemente dominado por el inter&eacute;s privado. Topamos as&iacute; con un tema de trascendencia para las universidades, en particular las p&uacute;blicas. </P>     <P ALIGN="JUSTIFY"><B>La universidad y su (nueva) circunstancia </P> </B>     <P ALIGN="JUSTIFY">Resumo, pues. Un contexto muy diferente es este, en el que se sit&uacute;a la universidad actual. Lo es por la enorme importancia del conocimiento, convertido en un bien de capital del desarrollo econ&oacute;mico, pero m&aacute;s all&aacute; todav&iacute;a, en factor decisivo en la estructuraci&oacute;n de la sociedad moderna. Por el surgimiento de una nueva institucionalidad asociada a la creaci&oacute;n, transmisi&oacute;n y uso del conocimiento. Por la creciente apropiaci&oacute;n privada del conocimiento. Por la creciente percepci&oacute;n colectiva de los riesgos asociados al desarrollo tecnocient&iacute;fico. En tal contexto, el de la sociedad del conocimiento, son otras, desde luego, las condiciones que bordean la investigaci&oacute;n universitaria. Veamos.</P>     <P ALIGN="JUSTIFY">Hasta no hace mucho, seg&uacute;n sostienen los entendidos en el asunto, los problemas universitarios ten&iacute;an fundamentalmente que ver con el dise&ntilde;o acad&eacute;mico, la divergencia entre la formaci&oacute;n general y especial, la definici&oacute;n de los est&aacute;ndares de excelencia y cosas por el estilo, sin que estuviera en cuesti&oacute;n la legitimidad de la universidad o de los conocimientos que ella crea, transmite y difunde. La universidad ostentaba el dominio epistemol&oacute;gico y organizacional del saber, el cual parece ahora debilitarse (m&aacute;s en unos pa&iacute;ses que en otros, claro), en la medida en que nos adentramos en la sociedad del conocimiento, cuyo car&aacute;cter est&aacute; determinado, como lo expres&eacute; al comienzo del art&iacute;culo, por la aceleraci&oacute;n y volatilidad en la creaci&oacute;n de los conocimientos producidos, la ruptura de la tradicional distinci&oacute;n entre sujeto y objeto, entre oferentes y demandantes de conocimiento, entre las capacidades y competencias del &quot;adentro&quot; y el &quot;afuera&quot; de la universidad, etc&eacute;tera.</P>     <P ALIGN="JUSTIFY">La universidad tiene, as&iacute; pues, a su alrededor instituciones que se complementan con ella, que se solapan con ella y que compiten con ella; no es, pues, la &uacute;nica dentro del sistema institucional asociado a la generaci&oacute;n y transmisi&oacute;n del conocimiento en sus diversas formas, ni tampoco, siquiera, en materia de formaci&oacute;n de recursos humanos. Es importante advertir, sin embargo, que en Venezuela esta situaci&oacute;n, me refiero a la p&eacute;rdida del monopolio epistemol&oacute;gico, no es, ni por asomo, en las mismas dimensiones en que se da en los pa&iacute;ses m&aacute;s avanzados, aquellos en los que el tejido institucional propio de la sociedad del conocimiento est&aacute; m&aacute;s desarrollado y mejor constituido.</P>     <P ALIGN="JUSTIFY">Ciertamente, no se necesita averiguar mucho para saber que el modo actual de generaci&oacute;n de conocimientos (el delineado anteriormente) plantea la necesidad de diversos cambios en la institucionalidad universitaria. As&iacute;, la universidad debe acomodarse institucionalmente para encarar problemas y no organizarse, s&oacute;lo ni principalmente, en funci&oacute;n de los intereses que se derivan desde cada una de las diversas disciplinas, lo cual, como es f&aacute;cil imaginar, replantea en gran medida toda la cuesti&oacute;n de la divisi&oacute;n por facultades, escuelas, etc&eacute;tera, al igual que los m&eacute;todos de ense&ntilde;anza y aprendizaje, a fin de hacer posible el cruce de las distintas ramas de las ciencias naturales, sociales y humanas, entre ellas y dentro de ellas, asumiendo, como dato clave, que la producci&oacute;n de conocimientos tiende a identificarse con la difusi&oacute;n y transferencia de los mismos. Y debe asumir, tambi&eacute;n, el car&aacute;cter socialmente distribuido de la producci&oacute;n de conocimientos, lo cual significa que no debe actuar como si le tocara suministrarlo en forma casi exclusiva, sino, por el contrario, desempe&ntilde;arse como un actor m&aacute;s en la divisi&oacute;n social del trabajo innovativo. </P>     <P ALIGN="JUSTIFY">Est&aacute; planteada, as&iacute; pues, una investigaci&oacute;n menos concebida y ejecutada dentro de las paredes de la academia, m&aacute;s pensada en t&eacute;rminos de temas y problemas suscitados por la sociedad y llevados a cabo a trav&eacute;s de su pertenencia universitaria a redes que agrupan actores sociales diversos, con l&oacute;gicas distintas de comportamiento, diversas capacidades e intereses divergentes y hasta opuestos.</P>     <P ALIGN="JUSTIFY">Se trata, entonces, de una investigaci&oacute;n que debe procurarse fuentes alternas de financiamiento, con todas las oportunidades y riesgos que ello conlleva en t&eacute;rminos de sus funciones m&aacute;s esenciales y de los conflictos que genera, por ejemplo entre el largo y el corto plazo o entre la l&oacute;gica de la academia y la l&oacute;gica del mercado o, a&uacute;n m&aacute;s relevante, la l&oacute;gica de las llamadas demandas &quot;no solventes&quot; (la de los sectores de menores recursos en la sociedad). Debe contribuir al desarrollo econ&oacute;mico y social del pa&iacute;s sabiendo resolver las tensiones que se plantean entre el beneficio colectivo y el beneficio particular, m&aacute;xime en una sociedad en donde la exclusi&oacute;n, la pobreza y la desigualdad son su marca definitoria. Debe, pues, operar en condiciones de mayor eficacia y eficiencia, realizando cambios importantes en sus estructuras organizativas y en sus principales mec&aacute;nicas de funcionamiento sin caer, ojo, en la tentaci&oacute;n del modelo organizativo empresarial, suerte de combo tecnocr&aacute;tico que hoy se recomienda casi para cualquier cosa. Y, as&iacute;, debe atender, entonces, otras demandas, mencionarlas resultar&iacute;a demasiado largo, cuya respuesta asume, es imprescindible advertirlo, caracter&iacute;sticas singulares y de extrema importancia en el caso de las universidades p&uacute;blicas.</P> <B>    ]]></body>
<body><![CDATA[<P ALIGN="JUSTIFY">Cambiar o cambiar, <I>that is the question</I></P> </B>     <P ALIGN="JUSTIFY">Tal vez la mejor manera de condensar los requerimientos que actualmente se le hacen a la universidad es la de que &eacute;sta debe ser pertinente (palabra acu&ntilde;ada en todos los &aacute;mbitos) desde el punto de vista social. Al respecto vale la pena llamar la atenci&oacute;n sobre el hecho de que, si bien la universidad es una instituci&oacute;n que pertenece a la sociedad y en consecuencia debe prestar atenci&oacute;n a sus demandas y necesidades, su pertinencia social no debe entenderse &uacute;nica ni fundamentalmente como una respuesta pasiva, manifestada en una r&eacute;plica del tipo &quot;pavloviano&quot; a esas demandas y necesidades, esto es, que cada vez que suene la campanita del mercado se segregue, sin m&aacute;s ni m&aacute;s, la respuesta correspondiente desde la universidad, conforme a la idea, envuelta en <I>desider&aacute;tum</I> de la modernizaci&oacute;n institucional, seg&uacute;n la cual la universidad ha de colocarse, sin remedio &quot;al servicio del mercado&quot;. </P>     <P ALIGN="JUSTIFY">En efecto, la universidad no debe circunscribir, exclusivamente, su atenci&oacute;n y su acci&oacute;n a lo que la sociedad le solicita en cuanto a conocimientos y tecnolog&iacute;as, en cuanto a formaci&oacute;n de gente preparada para el ejercicio profesional. Tales cosas hay que hacerlas, pero si se limitara a esto la universidad dejar&iacute;a de cumplir otras funciones esenciales, me refiero a la funci&oacute;n cr&iacute;tica de la realidad (&uacute;ltimamente venida a menos, por cierto) y a algo muy importante en t&eacute;rminos de estas p&aacute;ginas: su funci&oacute;n de validar el conocimiento, cuya relevancia es dif&iacute;cil de exagerar en los tiempos de la sociedad del riesgo.</P>     <P ALIGN="JUSTIFY">Como se recoge de este apretado recuento de exigencias, la universidad no la tiene nada f&aacute;cil en esta &eacute;poca y m&aacute;s complicada la tiene a&uacute;n la universidad venezolana. La tarea de cambios es, en efecto, larga y dif&iacute;cil. Se trata, nada menos, de cambiar una institucionalidad (me refiero, como se&ntilde;al&eacute; al principio, a valores, estructuras, normas, costumbres, pr&aacute;cticas) que, adem&aacute;s de ser de muy vieja data y muy arraigada, ha sido, sin duda, relativamente exitosa si se la mide conforme con los objetivos con que fue ideada y seg&uacute;n los cuales se le establecieron sus cauces de funcionamiento. Pero, como dec&iacute;a en la introducci&oacute;n del art&iacute;culo, para la universidad y para su investigaci&oacute;n el futuro ya no es como era antes. El asunto es que los par&aacute;metros ahora son otros y dicha institucionalidad ya no pude ser exitosa de la misma manera como lo fue hasta ahora. </P>     <P ALIGN="JUSTIFY">Remiti&eacute;ndome a la investigaci&oacute;n, objeto particular de este art&iacute;culo, y refiri&eacute;ndome al caso venezolano, en nuestras universidades la llamada ciencia acad&eacute;mica se ha venido desarrollando dejando frutos muy importantes. Pero, para decirlo en breve, su pr&aacute;ctica corresponde a un estilo que tiende progresivamente a perder espacio (aunque, de paso, no desaparece del todo y es importante que ello sea as&iacute;), expresado, conforme fue dicho antes, a trav&eacute;s de la investigaci&oacute;n cre&iacute;da como actividad m&aacute;s o menos aut&oacute;noma, orientada a la producci&oacute;n de conocimientos cient&iacute;ficos, por medio de aportes originales, nacidos desde determinada disciplina, legitimados seg&uacute;n normas convenidas en el seno de la comunidad cient&iacute;fica, v&aacute;lidas para determinar su nivel de excelencia. En el marco de la sociedad del conocimiento, la investigaci&oacute;n universitaria debe pensarse y transcurrir de acuerdo con otros fines y a trav&eacute;s de otras mec&aacute;nicas, tal como lo he apuntado en p&aacute;ginas anteriores, en donde lo fundamental es, si he de sintetizar al m&aacute;ximo las cosas, la idea de la investigaci&oacute;n dise&ntilde;ada en funci&oacute;n de su aplicaci&oacute;n y de sus beneficiarios. En otras palabras, la idea de la pertinencia social.</P>     <P ALIGN="JUSTIFY">As&iacute; las cosas, las respuestas posibles a las nuevas circunstancias que se le presentan pasan, en buena medida, por su capacidad institucional para resolver la posible tirantez (distinta seg&uacute;n las circunstancias) que supone el acercarse al mercado, dejarse guiar por la demanda, asociarse a otros actores sociales, entrar a participar en diversos esquemas de cofinanciamiento, contribuir a la productividad de las empresas, preservar el ambiente, lidiar con asuntos relativos a la propiedad intelectual y cosas semejantes que se desprenden de los pedimentos de la sociedad y del Estado, y, a la vez, como algo b&aacute;sico, mantenerse como productora de bienes p&uacute;blicos, preservar su capacidad para defender el inter&eacute;s colectivo concernido en el desarrollo tecnocient&iacute;fico, democratizar la difusi&oacute;n de conocimientos e informaciones y acentuar su funci&oacute;n de arbitraje en la validaci&oacute;n del conocimiento cient&iacute;fico y de las tecnolog&iacute;as. </P>     <P ALIGN="JUSTIFY">Al mismo tiempo, por otro lado, surgen, desde el proceso de globalizaci&oacute;n, nuevas exigencias que luego se traducen en prop&oacute;sitos y fines institucionales. En este caso la tensi&oacute;n es recorrida por la necesidad de participar en lo global al mismo tiempo que se debe rendir cuenta de lo local, asunto que por otro lado incorpora tambi&eacute;n la tirantez entre el car&aacute;cter universal de las disciplinas frente a la pertenencia siempre territorial de la universidad y de buena parte de los temas y problemas que la rodean.</P>     <P ALIGN="JUSTIFY">En fin, de lo que se trata es, como han dicho algunos, de salvaguardar, en medio de su fuerte inserci&oacute;n al entorno, el papel cr&iacute;tico, independiente y aut&oacute;nomo de la universidad, de conservarla como espacio p&uacute;blico entendido como un &quot;intelectual colectivo&quot; imprescindible en esta sociedad del conocimiento que es tambi&eacute;n, no olvidarlo, la sociedad del riesgo. </P>     <blockquote>      <P ALIGN="JUSTIFY"><B>ANEXOS y/o PIES DE P&Aacute;GINA </B></P>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p ALIGN="JUSTIFY">1. Este artículo fue redactado a partir de tres conferencias dictadas por el autor. Una, &quot;La investigación universitaria en la actualidad&quot; dicha en el simposio &quot;De la gerencia de ciencia y tecnología hacia la gerencia del conocimiento&quot;, organizado en La Universidad del Zulia. Otra, &quot;Perspectivas de la sociedad del conocimiento en América Latina&quot;, pronunciada en el Centro de Estudios de América Latina, de la Universidad Central de Venezuela (junio, 2004). Y la última, &quot;La universidad y la sociedad del conocimiento&quot;, leída en &quot;lasjornadas de extensión de la Facultad de Economía&quot;, de la Universidad Central de Venezuela. Es, pues, en muchos sentidos, una integración de las tres.</p>     <p ALIGN="JUSTIFY">2. Llama la atención lo dicho hace más de tres décadas, en tono casi profético, por el sociólogo norteamericano Daniel Bell hablando de la era postindustrial, aludiendo a cinco características básicas, las cuales tengo memorizadas. Señalaba Bell, en efecto, que el futuro se caracterizaba por:</p>     <p ALIGN="JUSTIFY">-la importancia central del conocimiento científico para el proceso de generación de innovaciones productivas</p>     <p ALIGN="JUSTIFY">-la creciente importancia de un conjunto diferenciado de instituciones encargadas de la producción y divulgación del conocimiento</p>     <p ALIGN="JUSTIFY">-el papel estratégico de lo que denomina el &quot;capital humano&quot;</p>     <p ALIGN="JUSTIFY">-la emergencia de nuevas tecnologías que potencian la generación y difusión del conocimiento, la importancia de la &quot;prospectiva&quot; como técnica para la orientación de las sociedades.</p>     <p ALIGN="JUSTIFY">3. La fuerte tendencia hacia la privatización del conocimiento está planteando, según muchos autores, la crisis del &quot;modelo de ciencia abierta&quot;, mediante el cual se asumía el conocimiento como un bien de carácter público, alterando, por tanto, en las tradicionales prácticas relacionadas con la divulgación y publicación de conocimientos, parte esencial del ethos académico.</p>     <p ALIGN="JUSTIFY">4. Dice Cristvau Buarque (2004) quien fuera rector de la Universidad de Brasilia, en Brasil, que esto causa que mucha gente produzca conocimiento fuera de la universidad. Esto es un fenómeno sorprendente para aquellos que recuerdan la fuerza que poseía la universidad hace muy poco tiempo. En el pasado, pocos profesores o investigadores trabajaban fuera de las paredes universitarias. Era imposible para una persona joven lograr el conocimiento máximo sin la ayuda y guía de un profesor universitario. Esto ha cambiado en décadas recientes. Una variedad de campos de conocimiento se han desarrollado fuera de la universidad. Esto se ha dado en los negocios que mantienen sus propios centros de investigación y en las instituciones de aprendizaje superior que son llamadas universidades corporativas, como una manera de demostrar que ellas brindan educación superior sin enseñar lo mismo que enseñan las universidades tradicionales. Por eso, argumenta Buarque, poco a poco la universidad entra a formar parte de un mercado del conocimiento y compite con otras instituciones especializadas en el almacenamiento, procesamiento y difusión de información, que les llevan la ventaja en cuanto a flexibilidad y posibilidades.</p>     <p ALIGN="JUSTIFY">5. La universidad no tiene que estancarse en esquemas obsoletos ni casarse con una organización sólo monodisciplinar. Desde las partes excedidas en celo independentista y autosuficiente captamos una realidad deformada porque no se pueden ver, desde cada parcela, las cadenas de los impactos actuales y futuros del mismo conocimiento, las series de acciones y retroacciones que rebotan y cambian de rumbo y sentido generando lo que no estaba en los planes y cálculos de partida, no se ven los conjuntos interactivos de más amplia dimensión y diversidad, no se ve la interdependencia y el movimiento en dimensiones espacio-temporales que rebasan nuestro objeto de investigación. No se ve lo que están haciendo los demás investigadores, las otras disciplinas, las diferentes prácticas. No se ve la realidad, sino sus figuraciones inmediatas, sus tramos próximos, sus instantáneas, eslabones irreales porque, al fin y al cabo, todo va unido (Gutiérrez Gómez, 2004).</p>     <p ALIGN="JUSTIFY">6. La excelencia de la investigación se define en torno a los siguientes criterios: a) La capacidad del investigador ligada a la calidad y productividad científicas, medida a partir de los artículos originales que ha generado, el reconocimiento logrado por la comunidad científica, el prestigio de la institución de donde proviene el científico, etcétera. b) La originalidad de la investigación. c) El grado de cobertura alcanzado por la investigación una vez que se termine, y la manera como va a afectar a otras áreas de la ciencia.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p ALIGN="JUSTIFY">7. No significa esto último que la universidad deba realizar sus investigaciones de la misma manera como las lleva a cabo una empresa. Claro, nada impide (al contrario, es necesario que lo haga) que se vincule a ella, que desarrolle actividades conjuntas con ella, pero resguardando su razón de ser institucional, máxime si se trata de universidades públicas.</p> </blockquote>     <P ALIGN="JUSTIFY">  <B>REFERENCIAS </B> </P>     <blockquote>  <B> </B>     <!-- ref --><P ALIGN="JUSTIFY">1. &Aacute;valos, Ignacio (2004): &quot;Ciencia, mercado y desarrollo sustentable&quot; en <I>Ciencia y uso del conocimiento en Venezuela</I> (varios autores), Fundaci&oacute;n Polar, Caracas.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2402062&pid=S1315-6411200500010000700001&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><P ALIGN="JUSTIFY">2. &#9;Banco Mundial (1995): <I>La ense&ntilde;anza superior. El desarrollo en la pr&aacute;ctica</I>, Washington.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2402063&pid=S1315-6411200500010000700002&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><P ALIGN="JUSTIFY">3. Beck, Ulrico (1998): <I>La sociedad del riesgo</I>, Espa&ntilde;a, Paid&oacute;s.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2402064&pid=S1315-6411200500010000700003&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><P ALIGN="JUSTIFY">4. Brunner, Jos&eacute; Joaqu&iacute;n (1994): <I>Educaci&oacute;n superior en Am&eacute;rica Latina: una agenda para el a&ntilde;o 2000</I>, Bogot&aacute;, Universidad Nacional de Colombia.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2402065&pid=S1315-6411200500010000700004&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><P ALIGN="JUSTIFY">5. Brunner, Jos&eacute; Joaqu&iacute;n (1998): &quot;La universidad latinoamericana frente al pr&oacute;ximo milenio&quot;, <I>Revista Universidades</I>, nº 16, M&eacute;xico, Usual.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2402066&pid=S1315-6411200500010000700005&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><P ALIGN="JUSTIFY">6. Buarque Cristovau (2001): &quot;Desaf&iacute;os de la educaci&oacute;n universitaria&quot;, Conferencia pronunciada en La Universidad del Zulia, Maracaibo.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2402067&pid=S1315-6411200500010000700006&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><P ALIGN="JUSTIFY">7. &#9;Castells, Manuel (1999): <I>La sociedad de la informaci&oacute;n</I>, Espa&ntilde;a, Alianza Editorial.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2402068&pid=S1315-6411200500010000700007&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><P ALIGN="JUSTIFY">8. Giddens, Anthony (2003): &quot;Luchar por defendernos&quot;, en <I>La vida en el capitalismo global</I>, Espa&ntilde;a, Editorial Kriterios.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2402069&pid=S1315-6411200500010000700008&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><P ALIGN="JUSTIFY">9. Gibbons, Michael y otros (1997): <I>La nueva producci&oacute;n del conocimiento</I>, Barcelona-Espa&ntilde;a, Ediciones Pomar&eacute;s.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2402070&pid=S1315-6411200500010000700009&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><P ALIGN="JUSTIFY">10. Guti&eacute;rrez G&oacute;mez, Alfredo (2004): &quot;La universidad y los significados del conocimiento complejo&quot;, <I>Revista de Estudios Sociales de la Ciencia</I>, a&ntilde;o 2002, nº 171, Unesco.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2402071&pid=S1315-6411200500010000700010&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><P ALIGN="JUSTIFY">11. Rifkyn, Jeremy (2000): <I>La era del acceso</I>, Barcelona, Espa&ntilde;a, Paid&oacute;s. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2402072&pid=S1315-6411200500010000700011&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><P ALIGN="JUSTIFY">12. Salom&oacute;n Jean-Jaques (2001): &quot;El nuevo escenario de la pol&iacute;tica de la ciencia&quot;, <I>Revista Internacional de Ciencias Sociales</I>, junio 2001, nº 168, Unesco.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2402073&pid=S1315-6411200500010000700012&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><P ALIGN="JUSTIFY">13. Vessuri, Hebe (2002): &quot;El ejercicio de la observaci&oacute;n sociot&eacute;cnica&quot;, <I>Cuadernos del Cendes</I>, Caracas, UCV.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2402074&pid=S1315-6411200500010000700013&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><P ALIGN="JUSTIFY">14. Unesco (2001): <I>La educaci&oacute;n superior en el siglo xxi: Visi&oacute;n y acci&oacute;n</I>, Par&iacute;s, Unesco.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2402075&pid=S1315-6411200500010000700014&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> ]]></body>
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