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<abstract abstract-type="short" xml:lang="en"><p><![CDATA[Since history deals with texts, discourse analysis is heuristic at two levels: it functions as an instrument for the interpretation of sources, and also for the interpretation of the historian’s own discourse. This article examines two sources: an eighteenth-century "arbitrio" and the discourse on its author by a contemporary source. The latter, inspired by the official ‘patriotic history’ discourse, is developed within a general framework which emphasizes the struggle against colonial rule and, above all, the Independence War, as a legitimizing of the present. The article intends to throw light on the relevance of discourse analysis in the investigation of the practices by way of which myths and symbols integrate a social plurality into a power unit, using both rational and irrational means.]]></p></abstract>
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</front><body><![CDATA[   <FONT FACE="Verdana">  <B>    <P ALIGN="CENTER">Fuentes, relatos y construcci&oacute;n</B></FONT> <FONT FACE="Verdana">  <B>de la historia patria</B></FONT><FONT FACE="Verdana">* </P> </FONT><FONT FACE="Verdana" SIZE=2>    <P ALIGN="CENTER"><b>Nydia M. Ruiz</b><SUP>a</P>     <P ALIGN="CENTER">a</SUP>Universidad Central de Venezuela</P> </FONT>     <P ALIGN="left"><font face="Verdana" size="2">* Agradezco a Cristina Soriano la lectura y comentarios a este trabajo.</font></P> <FONT FACE="Verdana" SIZE=2> <B>    <P ALIGN="JUSTIFY">Resumen</P> </B>    <P ALIGN="JUSTIFY">La historia trabaja con textos, por lo cual el an&aacute;lisis del discurso del pasado es una forma de an&aacute;lisis productivo en dos niveles: como herramienta de investigaci&oacute;n para la interpretaci&oacute;n de las fuentes, y como instrumento para la interpretaci&oacute;n del discurso de los historiadores. Este art&iacute;culo contrapone el estudio de dos fuentes: un &quot;arbitrio&quot; del siglo XVIII y el discurso sobre el autor de ese documento, elaborado por una fuente contempor&aacute;nea. Esta &uacute;ltima es tributaria del discurso oficial sobre la historia patria, el cual constituye un marco interpretativo cuyo rasgo m&aacute;s prominente es la consideraci&oacute;n de la lucha contra el dominio colonial y la guerra de independencia como forma de legitimaci&oacute;n del presente. El trabajo intenta arrojar luz sobre la relevancia del an&aacute;lisis del discurso en la investigaci&oacute;n de las pr&aacute;cticas por medio de los cuales, mediante mitos y s&iacute;mbolos, se intenta integrar la pluralidad social en una unidad de poder a trav&eacute;s de medios tanto racionales como irracionales.</P> <B>    <P ALIGN="JUSTIFY">Palabras clave</B>: fuentes, investigaci&oacute;n, discurso, historia, Venezuela. </P>     <P ALIGN="center"> <B>Sources, Tales and the Construction of Patriotic History </B> </P> <B>    <P ALIGN="JUSTIFY">Summary </P> </B>     ]]></body>
<body><![CDATA[<P ALIGN="JUSTIFY">Since history deals with texts, discourse analysis is heuristic at two levels: it functions as an instrument for the interpretation of sources, and also for the interpretation of the historian’s own discourse. This article examines two sources: an eighteenth-century &quot;arbitrio&quot; and the discourse on its author by a contemporary source. The latter, inspired by the official ‘patriotic history’ discourse, is developed within a general framework which emphasizes the struggle against colonial rule and, above all, the Independence War, as a legitimizing of the present. The article intends to throw light on the relevance of discourse analysis in the investigation of the practices by way of which myths and symbols integrate a social plurality into a power unit, using both rational and irrational means.</P> <B>    <P ALIGN="JUSTIFY">Key Words</B>: Sources, Research, Discourse, History, Venezuela.</P> <B>    <P ALIGN="JUSTIFY">Recibido</B>: 26-10-2004 <B>Aceptado</B>: 22-05-2005</P>     <P ALIGN="JUSTIFY">En este trabajo trato de adelantar algunas reflexiones acerca de las posibilidades que abre el an&aacute;lisis del discurso en el &aacute;mbito hispanoamericano para los historiadores y todo aquel interesado en los discursos del pasado<sup>1</sup>. Hablo desde mi experiencia en Venezuela y del inter&eacute;s por el discurso oficial especialmente en la construcci&oacute;n de la modernidad. En este caso, me interesa el di&aacute;logo entre las fuentes primarias y secundarias, en la medida en que las segundas aportan una parte importante del contexto de situaci&oacute;n para la comprensi&oacute;n de las primeras.</P>     <P ALIGN="JUSTIFY">Respecto a los textos del pasado el an&aacute;lisis del discurso se presenta como una forma de an&aacute;lisis productivo al menos en dos niveles. En primer lugar como herramienta para la interpretaci&oacute;n de las fuentes, que facilita la descripci&oacute;n textual formal as&iacute; como tambi&eacute;n la descripci&oacute;n de las estructuras y procesos de la actividad social. En segundo t&eacute;rmino, como herramienta para poner al descubierto el discurso de quienes escriben la historia, utilizando medios t&eacute;cnicos para poder presentar, por ejemplo, el uso que &eacute;stos hacen de diversas t&eacute;cnicas persuasivas en la presentaci&oacute;n de sus resultados (Struever, 1985, 249-271). </P>     <P ALIGN="JUSTIFY">En lo que sigue y para ilustrar mi postura, establecer&eacute; una suerte de contrapunto entre una fuente primaria y una secundaria que tratan sobre un sacerdote e intelectual que vivi&oacute; hacia finales del per&iacute;odo colonial, para mostrar algunas peculiaridades de los discursos de uno y otro, en particular el esfuerzo por hacer aparecer a un partidario del viejo orden como precursor de la independencia, a partir de una fuente aislada.</P> <B>    <P ALIGN="JUSTIFY">El proyecto de Jos&eacute; Ignacio Moreno</P> </B>     <P ALIGN="JUSTIFY">Con fecha 22 de marzo de 1798, el caraque&ntilde;o Jos&eacute; Ignacio Moreno escribi&oacute; una carta a Francisco de Saavedra, a quien el rey Carlos IV hab&iacute;a designado poco tiempo antes secretario de Hacienda de Espa&ntilde;a, en la cual manifestaba su benepl&aacute;cito por el nombramiento y a la cual anexaba un documento titulado <I>Observaciones de un ciudadano sobre la conspiraci&oacute;n descubierta en Caracas el d&iacute;a 13 de julio del presente a&ntilde;o y de los medios a los que podr&aacute; ocurrir el gobierno para asegurar en lo sucesivo a sus habitantes de iguales insultos </I>(Moreno, 1798). Moreno es poco conocido actualmente. Sin embargo, de su vida se sabe que fue un sacerdote vinculado a la oligarqu&iacute;a caraque&ntilde;a, maestro en Filosof&iacute;a de la Real y Pontificia Universidad de Caracas (1776), doctor en Derecho Can&oacute;nico (1778) y doctor en Teolog&iacute;a (1779), que durante m&aacute;s de veinte a&ntilde;os regent&oacute; las c&aacute;tedras de Latinidad, Filosof&iacute;a y Teolog&iacute;a de esa universidad, y fue rector de la misma entre 1787 y 1789. Para el momento en que escribe a Saavedra, Moreno hab&iacute;a participado en la vida p&uacute;blica como consejero del oidor Francisco Ignacio Cortines y del capit&aacute;n general Juan Guillelmi. Tuvo diferencias con Pedro Carbonell sucesor de este &uacute;ltimo, quien gobern&oacute; entre 1792 y 1799, porque tanto Moreno como sus amigos quer&iacute;an excluir a los espa&ntilde;oles peninsulares del Cabildo Municipal o reducir en &eacute;l su influencia. En 1797, fecha de la llamada <I>sublevaci&oacute;n de Gual y Espa&ntilde;a</I>, conden&oacute; ese movimiento cerrando filas con la nobleza de Caracas y firm&oacute; su adhesi&oacute;n al rey. En 1806, fecha de la expedici&oacute;n emancipadora de Francisco de Miranda, Moreno fue uno de los habitantes de Caracas que hizo donativos a las autoridades para apertrechar a las tropas en contra del invasor (<I>Diccionario de Historia de Venezuela</I>, 1989, II, 1011-12). A su muerte, ese mismo a&ntilde;o, se realiz&oacute; un inventario de sus bienes que ha permitido establecer su holgada posici&oacute;n econ&oacute;mica. Era due&ntilde;o de una buena casa en Caracas, varias haciendas con numerosos esclavos, una finca de caf&eacute; en las monta&ntilde;as orientales de la misma ciudad, as&iacute; como de una biblioteca, un telescopio, un microscopio, y una imprenta peque&ntilde;a de las llamadas de &quot;camino&quot; (P&aacute;ez Pumar, 1973). </P>     <P ALIGN="JUSTIFY">Tanto &eacute;l como su hermano Andr&eacute;s hab&iacute;an conocido al militar de carrera Francisco de Saavedra cuando &eacute;ste se desempe&ntilde;aba como intendente de Caracas entre 1782 y 1788, cargo al que accedi&oacute; en reconocimiento a diversos servicios rendidos a la corona en tierras americanas. Entre ellos, haber participado en la preparaci&oacute;n del reglamento de aranceles para el libre comercio entre Espa&ntilde;a y Am&eacute;rica, haberse desempe&ntilde;ado como comisionado regio en La Habana, en 1779, con la misi&oacute;n de aunar los proyectos de la Secretar&iacute;a de Indias con los de la Junta de Generales, y la colaboraci&oacute;n militar en la toma de Pensacola en 1781.</P>     <P ALIGN="JUSTIFY">Las &quot;observaciones&quot; que dirige Moreno a Saavedra forman parte de un g&eacute;nero caracter&iacute;stico de los siglos xvii y xviii espa&ntilde;oles llamado &quot;proyectismo o arbitrismo&quot;<I> </I>(Mu&ntilde;oz P&eacute;rez, 1955, 169-195; Almarza, 1990, 31)<sup>2</sup>. Estos son escritos en los cuales se recomienda a la autoridad una soluci&oacute;n o conjunto de ellas para solventar problemas urgentes del reino. </P>     ]]></body>
<body><![CDATA[<P ALIGN="JUSTIFY">En tanto textos, los <I>arbitrios</I> o <I>proyectos</I> comienzan con una advertencia y un an&aacute;lisis del mal y luego presentan el remedio, consejo o arbitrio que pod&iacute;a mejorar o solucionar la deficiencia. Desarrollan los temas que tratan en un estilo conciso, empleando divisiones y subdivisiones, para dar claridad a sus escritos, a fin de que se percibiera correctamente la exposici&oacute;n del problema. Los ejemplos provienen de las Sagradas Escrituras, citas de fil&oacute;sofos, hechos hist&oacute;ricos y, entre los americanos, de ejemplos de los pa&iacute;ses europeos que adoptan como modelo. Los arbitristas o proyectistas en ocasiones fueron grandes nombres como Jos&eacute; de G&aacute;lvez o Gaspar Melchor de Jovellanos, pero con mayor frecuencia son funcionarios, eclesi&aacute;sticos, comerciantes, universitarios y viajeros de segunda o tercera importancia (Mu&ntilde;oz P&eacute;rez, 1955, 170). Sus destinatarios son el rey o funcionarios suyos de muy alto rango, lo cual establece una diferencia de autoridad entre los participantes. Es caracter&iacute;stica de estas obras la humillaci&oacute;n ante la autoridad que Almarza ha denominado <I>ret&oacute;rica del leal vasallo</I>, mediante la cual quien se dirig&iacute;a al monarca o a un representante suyo (siempre de mayor rango que el propio) se despojaba de toda jerarqu&iacute;a reconociendo la superioridad absoluta de su interlocutor, con lo que evitaba cualquier posibilidad de que se confundiera la comunicaci&oacute;n entre desiguales con una suerte de reto o demostraci&oacute;n de poder de quien escrib&iacute;a (Almarza, 1991, 17; Thompson, 1985, 383). Los arbitristas o proyectistas escrib&iacute;an movidos por el reconocimiento o los premios que recib&iacute;an cuando sus sugerencias eran bien recibidas (Mart&iacute;nez de Salinas Alonso, 1990, 161-169)<sup>3</sup>.</P>     <P ALIGN="JUSTIFY">El proyecto que Moreno escribe a Saavedra responde a todas las caracter&iacute;sticas generales apuntadas para el g&eacute;nero. Ve&aacute;moslo ahora en su especificidad.</P> <B>    <P ALIGN="JUSTIFY">Estructura documental</P> </B>    <P ALIGN="JUSTIFY">Observaciones de un ciudadano sobre la conspiraci&oacute;n descubierta en Caracas el d&iacute;a 13 de julio del presente a&ntilde;o y de los medios a los que podr&aacute; ocurrir el gobierno para augurar en lo sucesivo a sus habitantes de iguales insultos:</P>     <P ALIGN="JUSTIFY">I. Introducci&oacute;n o motivaci&oacute;n.</P>      <P ALIGN="JUSTIFY">II.&#9;Medios para restablecer la tranquilidad en Caracas: medidas que se proponen y su justificaci&oacute;n.</P>     <blockquote>      <P ALIGN="JUSTIFY">A.&#9;Mejoras en el sistema moral</P> <ul>       <li>         <p ALIGN="JUSTIFY">Un Tribunal de la Inquisici&oacute;n para Caracas</li>     ]]></body>
<body><![CDATA[</ul>      <P ALIGN="JUSTIFY">B.&#9;Mejoras en el sistema pol&iacute;tico</P> <ul>       <li>         <p ALIGN="JUSTIFY">Pragm&aacute;tica para moderar el lujo de las clases bajas.</li>       <li>         <p ALIGN="JUSTIFY">Prohibici&oacute;n de introducir negros bozales.</li>     </ul>      <P ALIGN="JUSTIFY">C.&#9;Mejoras en el sistema militar</P> <ul>       <li>         <p ALIGN="JUSTIFY">Organizar en Caracas un regimiento formado exclusivamente por espa&ntilde;oles.</li>       ]]></body>
<body><![CDATA[<li>         <p ALIGN="JUSTIFY">Eliminar las milicias urbanas.</li>       <li>         <p ALIGN="JUSTIFY">Conservar, estimular y alentar las milicias regladas de blancos.</li>       <li>         <p ALIGN="JUSTIFY">Establecer un escuadr&oacute;n de caballer&iacute;a compuesto de dos compa&ntilde;&iacute;as de nobles criollos y una de nobles peninsulares.</li>       <li>         <p ALIGN="JUSTIFY">Eliminar las milicias regladas de pardos.</li>     </ul>      <P ALIGN="JUSTIFY">D.&#9;Mejoras en el sistema econ&oacute;mico</P> <ul>       ]]></body>
<body><![CDATA[<li>         <p ALIGN="JUSTIFY">Adjudicar los tenientazgos de la provincia de Caracas a personas bien establecidas y de ilustre nacimiento.</li>       <li>         <p ALIGN="JUSTIFY">Acci&oacute;n de los sacerdotes para restablecer la piedad cat&oacute;lica y la reforma de las costumbres.</li>       <li>         <p ALIGN="JUSTIFY">Intolerancia hacia los extranjeros.</li>       <li>         <p ALIGN="JUSTIFY">Establecimiento de escuelas para ni&ntilde;os blancos en las ciudades y puertos principales.</li>       <li>         <p ALIGN="JUSTIFY">Prohibici&oacute;n de aprender franc&eacute;s a los pardos y dem&aacute;s gentes &quot;de bajo color&quot;.</li>     ]]></body>
<body><![CDATA[</ul> </blockquote>      <P ALIGN="JUSTIFY">III. Cierre o conclusi&oacute;n</P>     <div align="center">       <center><TABLE BORDER="1" CELLSPACING=1 BORDERCOLOR="#000000" CELLPADDING=7 WIDTH=408> <TR><TD WIDTH="25%" VALIGN="TOP"> <FONT FACE="Verdana" SIZE=2>    <P ALIGN="CENTER">Problemas</FONT></TD> <TD WIDTH="75%" VALIGN="TOP"> <FONT FACE="Verdana" SIZE=2>    <P ALIGN="CENTER">Soluciones</FONT></TD> </TR> <TR><TD WIDTH="25%" VALIGN="TOP"> <FONT FACE="Verdana" SIZE=2>    <P ALIGN="CENTER">Impiedad</FONT></TD> <TD WIDTH="75%" VALIGN="TOP"> <FONT FACE="Verdana" SIZE=2>    <P ALIGN="JUSTIFY">Celo constante de los pastores, y unos nuevos atalayas de la fe</FONT></TD> </TR> <TR><TD WIDTH="25%" VALIGN="TOP"> <FONT FACE="Verdana" SIZE=2>    <P ALIGN="CENTER">Libertad</FONT></TD> <TD WIDTH="75%" VALIGN="TOP"> <FONT FACE="Verdana" SIZE=2>    <P ALIGN="JUSTIFY">La fuerza de la autoridad y las armas del rey en sus tropas, en los nobles y dem&aacute;s blancos</FONT></TD> </TR> <TR><TD WIDTH="25%" VALIGN="TOP"> <FONT FACE="Verdana" SIZE=2>    ]]></body>
<body><![CDATA[<P ALIGN="CENTER">Igualdad</FONT></TD> <TD WIDTH="75%" VALIGN="TOP"> <FONT FACE="Verdana" SIZE=2>    <P ALIGN="JUSTIFY">Los fundamentos de nuestra constituci&oacute;n</FONT></TD> </TR> </TABLE>   </center> </div>     <P ALIGN="JUSTIFY">La introducci&oacute;n del documento explica las razones que dan origen al arbitrio. Moreno explica c&oacute;mo la responsabilidad de la conspiraci&oacute;n de julio de 1797 reca&iacute;a sobre dos factores: la llegada a Caracas de franceses procedentes de las Antillas a partir de 1793, y la influencia de los reos espa&ntilde;oles Juan Picornell y Sebasti&aacute;n Andr&eacute;s sobre los &quot;j&oacute;venes libertinos o nada sensatos&quot; del puerto de La Guaira, vecino a Caracas. El denominador com&uacute;n para ambos casos es la presencia de extranjeros en esa provincia.</P>     <P ALIGN="JUSTIFY">Efectivamente, entre 1793 y 1795 hab&iacute;an llegado a la capitan&iacute;a general de Venezuela cuatro grupos de personas que hab&iacute;an vivido y participado, aunque de diferente manera, en los acontecimientos revolucionarios que se desencadenaron desde 1791 en las colonias francesas de las Antillas. Eran &eacute;stos militares realistas que hu&iacute;an; republicanos revolucionarios capturados prisioneros, familias que emigraban, y esclavos negros de Saint-Domingue enviados por el gobernador, al igual que los anteriores, desde la parte espa&ntilde;ola de la isla al continente. Aunque no es del caso relatar aqu&iacute; las vicisitudes que vivieron estos grupos mientras permanecieron en Venezuela, baste decir que las autoridades coloniales y los propietarios temieron que por ellos se reprodujera en esas tierras la inestabilidad vivida en Saint-Domingue, si bien actualmente se afirma que, si acaso alguna, fue m&iacute;nima la influencia desestabilizadora que estos grupos pudieron haber ejercido (Lavi&ntilde;a, 1989; Sanz Tapia, 1987; Cristina Soriano, comunicaci&oacute;n personal).</P>     <P ALIGN="JUSTIFY">Por otra parte, en julio de 1797 tuvo lugar la llamada conspiraci&oacute;n o sublevaci&oacute;n de Gual y Espa&ntilde;a, primer intento en Venezuela de establecer un sistema pol&iacute;tico inspirado en los principios revolucionarios franceses. Esta sublevaci&oacute;n se fragu&oacute; por la acci&oacute;n conjunta de un grupo de peninsulares que se encontraban prisioneros en el puerto de La Guaira y un grupo de criollos de la localidad. Los primeros eran Juan Picornell, Sebasti&aacute;n Andr&eacute;s, Manuel Cort&eacute;s y Campomanes y Jos&eacute; Lax quienes hab&iacute;an encabezado en Espa&ntilde;a, a comienzos de 1795, un movimiento conocido como la Conspiraci&oacute;n de San Blas, por lo cual fueron enviados prisioneros a dicho puerto. Juan Manuel Gual y Jos&eacute; Mar&iacute;a Espa&ntilde;a, con cuyos apellidos se identific&oacute; la sublevaci&oacute;n en Venezuela, eran, respectivamente, un capit&aacute;n retirado y el justicia mayor del pueblo de Macuto quienes actuaron conjuntamente con el comerciante pardo Manuel Montesinos Rico, y con catalanes radicados en el puerto. </P>     <P ALIGN="JUSTIFY">Tal como Moreno narra los acontecimientos, Espa&ntilde;a y sus dominios se presentan apacibles y est&aacute;ticos:</P>     <blockquote>      <P ALIGN="JUSTIFY">La Guaira en otro tiempo tan &iacute;ntegra, y religiosa en sus costumbres, tan d&oacute;cil y obediente a los magistrados, y sobre todo tan respetuosa, y fiel de sus Reyes, por cuya gloria hab&iacute;a rechazado otras veces los ataques m&aacute;s empe&ntilde;ados de sus enemigos, y coronado de triunfos su lealtad y su fe, pudo llegar a un grado de frenes&iacute; y a una locura tan sin semejante.</P> </blockquote>      <P ALIGN="JUSTIFY">En contraste, Francia, &quot;fuente original de los grandes males y desgracias&quot;, resulta el centro de donde irradiaban las ideas republicanas, que hab&iacute;an puesto en pr&aacute;ctica sin previsi&oacute;n de las consecuencias que tendr&iacute;an en las colonias antillanas: </P>     <blockquote>      ]]></body>
<body><![CDATA[<P ALIGN="JUSTIFY">... apenas el clar&iacute;n de la libertad se hab&iacute;a o&iacute;do en Par&iacute;s, cuando sus terribles ecos resonaron con el mayor espanto y confusi&oacute;n en la Martinica, en el Gu&aacute;rico, y hasta en Santa Luc&iacute;a y Guadalupe. Los negros y gentes pardas, guarnecidas y armadas de la nueva constituci&oacute;n, plantan en estas islas el &aacute;rbol de la libertad, se conspiran todos, y embisten a los blancos, bajan en tropas de los montes como leones feroces, y destruyen cuanto se les opone, talan las haciendas, y se ensa&ntilde;an hasta con las casas y establecimientos de sus se&ntilde;ores, su furor b&aacute;rbaro nada teme, nada respeta, nada perdona. De este modo el aspecto risue&ntilde;o y floreciente de las Antillas se ha transformado repentinamente en un teatro l&uacute;gubre de lamentos, de miseria y desolaci&oacute;n, y vienen a caer en un desorden y una confusi&oacute;n irreparables.</P> </blockquote>      <P ALIGN="JUSTIFY">Naturalmente, Moreno atribuye el plan desestabilizador a los prisioneros Picornell y Andr&eacute;s &quot;hijos esp&uacute;reos arrojados de Espa&ntilde;a&quot; que a fuerza de sugestiones y malignos influjos lograron seducir el cerebro de algunos j&oacute;venes de la localidad, a quienes hab&iacute;an acompa&ntilde;ado un partido de esclavos y gentes pardas, y el comerciante caraque&ntilde;o Manuel Montesinos Rico. </P>     <P ALIGN="JUSTIFY">Como introducci&oacute;n a la proposici&oacute;n de las medidas a tomar, Moreno define a la unidad pol&iacute;tica con el auxilio de la met&aacute;fora discursiva del reino como un organismo vivo o &quot;cuerpo&quot;, cuya cabeza es el rey, y los s&uacute;bditos son los miembros. De esta met&aacute;fora deriva otra seg&uacute;n la cual ese cuerpo u organismo es susceptible de ser &quot;envenenado&quot; o &quot;contagiado&quot; por elementos nocivos provenientes del exterior. En este registro se interpreta la perniciosa influencia de los extranjeros sobre los virtuosos habitantes de la ciudad de Caracas, como veremos a continuaci&oacute;n<sup>4</sup>.</P>     <P ALIGN="JUSTIFY">En sus &quot;observaciones&quot; Moreno presupone una sociedad est&aacute;tica internamente que cuando cambia lo hace siguiendo pautas ajenas a ella misma, siempre perniciosas. En esta sociedad, el cambio es trastorno o &quot;corrupci&oacute;n&quot; en las costumbres<sup>5</sup>, que tiene lugar por efecto del contacto o &quot;contagio&quot;<sup>6</sup> con elementos nocivos al &quot;cuerpo&quot; social, como eran los extranjeros, portadores de ideas de libertad e igualdad. Si el cambio era corrupci&oacute;n por contagio, la curaci&oacute;n o retorno a la tranquilidad pasaban por la restituci&oacute;n del cuerpo a su situaci&oacute;n ideal original: de ah&iacute; la proposici&oacute;n de eliminar las milicias urbanas y las milicias regladas de pardos para que sus miembros volvieran a cultivar la tierra<sup>7</sup>, la restituci&oacute;n de la preeminencia de los blancos en los oficios militares, y el despojo a los milicianos pardos de sus armas y pensiones.</P>     <P ALIGN="JUSTIFY">Moreno sustenta la afirmaci&oacute;n de que los &quot;extranjeros&quot; eran agentes de la corrupci&oacute;n, el veneno, o la enfermedad, en la autoridad de los padres de la Iglesia cuyas ense&ntilde;anzas los hab&iacute;an mostrado siempre como malos e inconvenientes, las Leyes de Indias y la constituci&oacute;n de Espa&ntilde;a. Sin embargo, reconoc&iacute;a, no se pod&iacute;a cerrar las puertas al &quot;contagio&quot;, porque los provincianos de Caracas necesitaban comunicarse con el exterior para recibir oro y plata extra&iacute;dos del comercio ilegal por los franceses, ingleses y dinamarqueses, a cambio de las producciones locales:</P>     <blockquote>      <P ALIGN="JUSTIFY">Las necesidades humanas, las razones de Estado, los intereses de la naci&oacute;n y de la provincia pueden hacer alguna vez indispensable, inevitable, o conveniente la venida de los extranjeros a nuestros puertos. Pero ellos deben recibirse siempre como unos hu&eacute;spedes peligrosos y terribles, y deben recibirse con aquellas reservas, y estrechas precauciones, por aquel tiempo, y para s&oacute;lo aquellos casos urgentes, que tenga a bien prescribir la pol&iacute;tica del Supremo Gobierno. Toda tolerancia, toda franqueza en este punto es imprudente, ominosa y perjudicial, y debemos temer que veamos alg&uacute;n d&iacute;a por este medio los males que ahora procuramos evitar.</P> </blockquote>      <P ALIGN="JUSTIFY">Las medidas que propone Moreno a finales del xviii vuelcan a la sociedad hacia el pasado. La mejora del sistema moral pasa por el otorgamiento al Tribunal del Santo Oficio de la potestad de vigilar el cumplimiento de las obligaciones religiosas y la fidelidad al Estado. Las mejoras en los sistemas pol&iacute;tico, militar y econ&oacute;mico se fundan en los principios de una sociedad estamental caracter&iacute;sticamente medieval compuesta por una nobleza guerrera, trabajadores del campo sujetos a la tierra, y el clero. A esto se a&ntilde;ade, naturalmente, la existencia de pardos y dem&aacute;s gentes &quot;de bajo color&quot; a los cuales integra en el estado correspondiente a los trabajadores rurales. Sustenta la organizaci&oacute;n de la sociedad en los fundamentos de la llamada &quot;constituci&oacute;n antigua&quot;, tambi&eacute;n de origen medieval, nombre con el que se designaba al conjunto de la legislaci&oacute;n de los reinos espa&ntilde;oles donde se encontraban las Leyes de Partidas, los fueros de los distintos reinos, el Fuero Juzgo, las Leyes de Indias, etc. </P>     <P ALIGN="JUSTIFY">Por los elementos anotados: estatismo de la sociedad, estratificaci&oacute;n r&iacute;gida basada en estamentos (nobleza, clero y trabajadores del campo), figurada a trav&eacute;s de la met&aacute;fora de la sociedad-cuerpo, caracterizar&eacute; al proyecto de Moreno como propio de una sociedad de viejo orden, y su proposici&oacute;n como el retorno a una sociedad idealizada europea medieval.</P> <B>    <P ALIGN="JUSTIFY">Jos&eacute; Ignacio Moreno y las proclamas de Filadelfia</P> </B>     ]]></body>
<body><![CDATA[<P ALIGN="JUSTIFY">Un abogado y pol&iacute;tico venezolano adquiri&oacute; en una librer&iacute;a caraque&ntilde;a de anticuario un volumen de 20 por 15 cms, encuadernado en cuero, en cuya contraportada aparecen las inscripciones &quot;Pertenece al uso del Dr. Dn. Joseph Ygnacio Moreno&quot;, y m&aacute;s abajo &quot;A&ntilde;o de 1777&quot;. En el libro se encontraban, entre distintos manuscritos, una &quot;Carta del Congreso General de las colonias a los habitantes de la Gran Breta&ntilde;a&quot;, datada en Filadelfia el 5 de octubre de 1774, y un documento titulado &quot;Carta de Filadelfia de 8 de junio de 1775&quot;, ambas de contenido independentista. Dice el comprador:</P>     <blockquote>      <P ALIGN="JUSTIFY">El libro, aunque no est&aacute; foliado, contiene 385 p&aacute;ginas. <I>Era, evidentemente, objeto de deleite especial para su due&ntilde;o</I>. Con su propia letra copi&oacute; vertida al castellano la Proclama de 1774 desde la p&aacute;gina 249 hasta la 269. A continuaci&oacute;n hizo encuadernar la proclama de 1775, escrita en papel distinto, <I>quiz&aacute;s norteamericano</I>, y con letra diferente. Su texto va desde la p&aacute;gina 273 hasta la 298 y figuran en &eacute;l al final los nombres castellanizados de Juan Hancock y Carlos Thompson (P&aacute;ez Pumar, 1973, 11; destacados m&iacute;os).</P> </blockquote>      <P ALIGN="JUSTIFY">Se hall&oacute;, pues, que a la altura de 1777 en Caracas hubo al menos un ejemplar de documentos principistas del Congreso de Filadelfia de los a&ntilde;os 1774 y 1775 que hab&iacute;an pertenecido a Jos&eacute; Ignacio Moreno, autor del proyecto o arbitrio reci&eacute;n rese&ntilde;ado. En un &quot;Estudio preliminar&quot;, el comprador del libro presenta el hallazgo como una contribuci&oacute;n al conocimiento de la historia nacional. Para su examen, he dividido dicho &quot;Estudio preliminar&quot; de acuerdo con los t&oacute;picos que trata.</P>     <P ALIGN="JUSTIFY">Una primera parte construye discursivamente un &quot;estado de &aacute;nimo americanista&quot; que habr&iacute;a estado presente desde los m&aacute;s tempranos tiempos de la incursi&oacute;n de los europeos en este continente, como producto de la compenetraci&oacute;n del conquistador con la tierra conquistada. Ese &quot;americanismo&quot; at&aacute;vico, manifiesto ya en Lope de Aguirre, un&iacute;a por igual a ind&iacute;genas y europeos emigrados, neutralizando toda diferencia entre ellos, pero adem&aacute;s establec&iacute;a una unidad de prop&oacute;sitos entre los habitantes de todo el continente en tanto sujetos de la colonizaci&oacute;n europea: su deseo de autodeterminaci&oacute;n.</P>     <P ALIGN="JUSTIFY">Elementos geogr&aacute;ficos como el mar y las inmensas tierras a las que se llegaba despu&eacute;s de largas traves&iacute;as hab&iacute;an impreso un car&aacute;cter distinto a las gentes que salieron de las metr&oacute;polis espa&ntilde;ola e inglesa para labrarse un nuevo destino. Los estallidos de violencia para defender a la colectividad frente a exacciones y tasas injustas, el &quot;esp&iacute;ritu levantisco de la nueva raza americana&quot;, la lucha contra los monopolios, la aspiraci&oacute;n al libre comercio, el anhelo de una &quot;igualdad social y racial&quot;, el deseo de la elites de gobernar por s&iacute; mismas habr&iacute;an servido de &quot;motores&quot; en esa b&uacute;squeda de autodeterminaci&oacute;n que deb&iacute;a aflorar a mediados del siglo xviii en las voces de &quot;independencia&quot; y &quot;rep&uacute;blica&quot;.</P>     <P ALIGN="JUSTIFY">Hubo tambi&eacute;n acontecimientos mundiales que prepararon la revoluci&oacute;n hispanoamericana, como fueron la Independencia de EEUU, la Revoluci&oacute;n Francesa, y la sublevaci&oacute;n de Madrid ante las tropas de Napole&oacute;n en 1808, que dieron sus frutos en Caracas, Quito y Buenos Aires a la altura de 1810. El cuadro se completa con los antecedentes intelectuales que nutrieron a la gesta emancipadora. Desde el emperador Marco Aurelio en el siglo ii, pasando por los pensadores cristianos entre quienes descuellan San Agust&iacute;n y Santo Tom&aacute;s, Guillermo de Occam, Maquiavelo, Montesquieu, Voltaire, Diderot y los enciclopedistas, Rousseau, hasta llegar a los representantes de la ilustraci&oacute;n espa&ntilde;ola, trayecto que conduce a Juan Bautista Picornell y sus &eacute;mulos en la provincia de Caracas, Juan Manuel Gual y Jos&eacute; Mar&iacute;a Espa&ntilde;a. Sin dejar de lado la supervivencia de los derechos de comunidad de raigambre hispana y los fueros municipales espa&ntilde;oles de los cuales hab&iacute;an disfrutado sus colonias.</P>     <P ALIGN="JUSTIFY">El acontecimiento crucial de la vida pol&iacute;tica republicana es, entonces, resultado de la acci&oacute;n de m&uacute;ltiples factores (geogr&aacute;ficos, hist&oacute;ricos, intelectuales) que, orientados a lo largo del tiempo en una direcci&oacute;n precisa, dan como resultado la independencia. </P>     <P ALIGN="JUSTIFY">Una segunda parte explica someramente la situaci&oacute;n que dio lugar a la escritura de las proclamas, y ofrece muestras textuales del explosivo lenguaje pol&iacute;tico que conten&iacute;an.</P>     <P ALIGN="JUSTIFY">En tercer lugar, el autor extrae conclusiones sobre el papel que jugaron esas proclamas en la Caracas finisecular: </P>     ]]></body>
<body><![CDATA[<blockquote>      <P ALIGN="JUSTIFY">Obviamente, el material revolucionario republicano de estas Proclamas alentar&iacute;a en grado sumo las intenciones de aquellos que en Caracas ven&iacute;an desde hac&iacute;a alg&uacute;n tiempo sintiendo la necesidad de librarse del yugo de la monarqu&iacute;a espa&ntilde;ola y de transformar no s&oacute;lo a Venezuela sino a toda la Am&eacute;rica hispana en Estado independiente y soberano (P&aacute;ez Pumar, 1973, 18).</P> </blockquote>      <P ALIGN="JUSTIFY">A continuaci&oacute;n, hace una lista de los acontecimientos que incidieron en el descontento de la provincia de Venezuela, tal como lo hizo antes para las independencias hispanoamericanas. Un primer elemento habr&iacute;a sido el monopolio comercial espa&ntilde;ol, el cual habr&iacute;a provocado el descontento que dio lugar a diversos alzamientos a partir de la tercera d&eacute;cada del siglo. De uno de ellos, el levantamiento de Juan Francisco de Le&oacute;n extrae un detalle significativo en relaci&oacute;n con Moreno:</P>     <blockquote>      <P ALIGN="JUSTIFY">Debemos destacar adem&aacute;s otro detalle de los que no figuran en los textos de historia, pero que muchas veces suelen tener importancia. En los dos movimientos de Juan Francisco de Le&oacute;n, uno de sus grandes animadores fue el can&oacute;nigo mercedario Jos&eacute; Mart&iacute;nez de Porras, quien lleg&oacute; hasta incitar a las milicias de Aragua para que tomaran Caracas en 1751. Pues, bien, este singular conspirador debi&oacute; ser quien sembr&oacute; en su sobrino carnal, Jos&eacute; Ignacio Moreno, sacerdote como &eacute;l, las primeras inquietudes pol&iacute;ticas, el deseo cada vez mayor de conocer y analizar los fen&oacute;menos sociales que le rodeaban, la visi&oacute;n que &aacute;vidamente devorar&iacute;a y divulgar&iacute;a el contenido revolucionario de las Proclamas de Filadelfia (P&aacute;ez Pumar, 1973, 18). </P> </blockquote>      <P ALIGN="JUSTIFY">Seguidamente, expone algunos datos biogr&aacute;ficos de Moreno, que rinden cuenta de su condici&oacute;n de intelectual vinculado a los c&iacute;rculos de la oligarqu&iacute;a caraque&ntilde;a, y a&ntilde;ade:</P>     <blockquote>      <P ALIGN="JUSTIFY">Las Proclamas de Filadelfia, pues, hab&iacute;an ca&iacute;do en apropiado caldo de cultivo y su lectura y su divulgaci&oacute;n se har&iacute;an primero en los c&iacute;rculos universitarios y luego entre el grupo de amigos del Dr. Moreno, numerosos y pertenecientes a la nobleza, al clero y a los otros grupos significativos de Caracas (P&aacute;ez Pumar, 1973, 20).</P> </blockquote>      <P ALIGN="JUSTIFY">En la relaci&oacute;n de los bienes que dej&oacute; al morir, el autor destaca que ten&iacute;a como vecinos de una finca de caf&eacute; cercana a Caracas a quien fuera presidente del primer congreso, al secretario de la Sociedad Patri&oacute;tica durante la Primera Rep&uacute;blica, y al gran pol&iacute;grafo y humanista Andr&eacute;s Bello. Moreno pose&iacute;a, como ya dije, una peque&ntilde;a imprenta, de cuya existencia el autor desprende:</P>     <blockquote>      ]]></body>
<body><![CDATA[<P ALIGN="JUSTIFY">¿En qu&eacute; fue usada?, no lo sabemos. Quiz&aacute; alg&uacute;n d&iacute;a aparezca un viejo y rudimentario impreso que reproduzca trozos de los textos castellanos de las Proclamas de Filadelfia que guardaba el Dr. Moreno (P&aacute;ez Pumar, 1973, 21).</P> </blockquote>      <P ALIGN="JUSTIFY">De la inexistencia del volumen que contiene las versiones de las Proclamas de Filadelfia en el inventario de los libros y papeles de su biblioteca, establece que eso da pie para suponer que pudo haber estado en poder del Dr. Moreno otros libros y papeles clandestinos y que &eacute;stos fueron retirados por discreta mano amiga antes de que los funcionarios pudieran realizar su revisi&oacute;n (P&aacute;ez Pumar, 1973, 21).</P>     <P ALIGN="JUSTIFY">De las dificultades que tuvo Moreno con el capit&aacute;n general Carbonell (ver Garc&iacute;a Chuecos, s/f, 292-295) infiere su eventual participaci&oacute;n en la conspiraci&oacute;n de Gual y Espa&ntilde;a y, finalmente, afirma acerca de la importancia de su hallazgo:</P>     <blockquote>      <P ALIGN="JUSTIFY">... a lo largo de este escrito <I>queda comprobado indudablemente</I> que los viejos papeles del Dr. Jos&eacute; Ignacio Moreno cambian el panorama de la interpretaci&oacute;n hist&oacute;rica y hacen retroceder varias d&eacute;cadas el inicio de vinculaciones <I>fecundas </I>entre los prohombres de la Revoluci&oacute;n Norteamericana y los Precursores de la Independencia Hispano-Americana (P&aacute;ez Pumar, 1973, 22; destacados m&iacute;os).</P> </blockquote>      <P ALIGN="JUSTIFY">Termina exhortando a acudir a las propias reservas e &iacute;ntimas convicciones para que en un futuro cercano los pueblos de Am&eacute;rica no se sientan empeque&ntilde;ecidos ante aquel pasado com&uacute;n tan plet&oacute;rico de grandezas continentales. </P>     <P ALIGN="JUSTIFY">Estamos, entonces ante una historia construida sobre los <I>vac&iacute;os</I> de la informaci&oacute;n disponible. A partir de los fragmentos y llevado por la argumentaci&oacute;n, el lector debe inferir que Jos&eacute; Ignacio Moreno desde muy temprana edad abraz&oacute; la causa de la independencia americana, especialmente por la influencia de su t&iacute;o el can&oacute;nigo mercedario Jos&eacute; Mart&iacute;nez de Porras; que cont&oacute; entre sus amigos a egregios representantes de la intelectualidad republicana, y con la ayuda de una imprenta difundi&oacute; entre &eacute;stos y la comunidad de la Universidad de Caracas los textos de las proclamas independentistas del Congreso de los Estados Unidos; particip&oacute; en la conspiraci&oacute;n de Gual y Espa&ntilde;a, y al final de su vida no se hall&oacute; entre sus libros ninguno que delatara sus inclinaciones revolucionarias porque la ayuda de un copartidario le salv&oacute; de ser descubierto en el momento de su muerte.</P>     <P ALIGN="JUSTIFY">No me interesa insistir en que las <I>observaciones</I>, veinte a&ntilde;os posterior a la fecha del libro adquirido en el anticuario, desmienten al autor del &quot;Estudio preliminar&quot;; que durante el alzamiento de Gual y Espa&ntilde;a, Moreno al lado de la nobleza caraque&ntilde;a &quot;conden&oacute; el movimiento y declar&oacute; su adhesi&oacute;n al rey&quot; o que, como se dijo antes, en 1806 –a&ntilde;o de su muerte– fue uno de los numerosos habitantes de Caracas que hicieron donativos a las autoridades para apertrechar a las tropas que marcharon en contra de la expedici&oacute;n independentista encabezada por Francisco de Miranda (<I>Diccionario de Historia de Venezuela</I>: 1988, II, 1012). Quiero m&aacute;s bien resaltar, en primer lugar, que el &quot;Estudio preliminar&quot; pretende introducir a Moreno en la historia de Venezuela precisamente por aquello que no fue ni pudo haber sido, puesto que el primer deslinde pol&iacute;tico importante en el seno de la oligarqu&iacute;a caraque&ntilde;a tuvo lugar en 1808 a ra&iacute;z de la invasi&oacute;n napole&oacute;nica a Espa&ntilde;a. Para entonces, Moreno estaba muerto. Tampoco me interesa hacer una cr&iacute;tica a la metodolog&iacute;a para estudiar la historia que utiliza el autor del &quot;Estudio preliminar&quot;. No creo que ese trabajo haya orientado la investigaci&oacute;n o la ense&ntilde;anza de esta disciplina. Quiero, eso s&iacute;, presentarlo como un escrito y un autor m&aacute;s en un discurso de la historia patria –que no es creaci&oacute;n original de individuo alguno, sino el discurso de un colectivo–, al cual un autor puede a&ntilde;adir un detalle, siempre que tenga acceso a alguna informaci&oacute;n nueva que encaje en el cuadro general, as&iacute; como los medios para darla a conocer. Los elementos de ese relato han sido puestos de relieve por reconocidos estudiosos de la historia<sup>8</sup> y, en cualquiera de sus variantes, se dedica a exaltar la lucha por la ruptura del nexo colonial para terminar justificando el presente como herencia de esa ruptura. Siempre que se mantenga inalterado el cuadro general de la mitolog&iacute;a fundacional y el culto a los h&eacute;roes, los detalles del relleno pueden ajustarse o no a lo que reportan las informaciones disponibles.</P>     <P ALIGN="JUSTIFY">No obstante el tiempo que los separa, encuentro dos afinidades importantes entre las <I>Observaciones </I>de Moreno y el &quot;Estudio preliminar&quot;. En primer lugar, ambos comparten la visi&oacute;n de que las ideas se difunden por contacto o &quot;contagio&quot;, como aquella forma de magia que James Frazer propon&iacute;a en <I>La rama dorada </I>a finales del siglo xix. S&oacute;lo as&iacute; se puede explicar que de la posesi&oacute;n de un libro se pueda desprender su lectura, de aqu&iacute; la adhesi&oacute;n a su contenido, de ah&iacute; su impresi&oacute;n y difusi&oacute;n clandestina entre la elite caraque&ntilde;a, y de ah&iacute; la influencia precoz de la independencia de EEUU sobre la hispanoamericana. </P>     <P ALIGN="JUSTIFY">En segundo lugar, los discursos cerrados que sostuvieron Moreno y P&aacute;ez Pumar como construcciones siempre id&eacute;nticas que aceptan s&oacute;lo los detalles que las reafirman –independientemente de la calidad de las informaciones– e ignoran los que las cuestionan, refractarias a toda historicidad.</P>     ]]></body>
<body><![CDATA[<P ALIGN="JUSTIFY">Las unidades pol&iacute;ticas requieren de una integraci&oacute;n que convierta a la pluralidad social de hombres y grupos en una unidad de poder con una estructura, y en situaci&oacute;n de oponerse a otra del mismo tipo, toda vez que el antagonismo es un componente esencial de la realidad pol&iacute;tica. Las formas que reviste esta necesidad de integraci&oacute;n pueden ser racionales, a la manera de las representaciones jur&iacute;dico-p&uacute;blicas, la organizaci&oacute;n, el derecho legal, etc., o bien irracionales, construidas sobre emociones, resentimientos e impulsos capaces de provocar, fortalecer o actualizar el proceso integrador o, eventualmente, de tener los mismos efectos en sentido desintegrador si se trata de una unidad en curso de escisi&oacute;n. A esta v&iacute;a irracional de integraci&oacute;n pertenecen, entre otros, los s&iacute;mbolos, los mitos y el caudillaje, los cuales, aun derivando de fuentes irracionales, pueden ser racionalmente utilizados y manipulados (Garc&iacute;a-Pelayo, 1991, I, 989).</P>     <P ALIGN="JUSTIFY">En la Am&eacute;rica hispana el discurso sobre el pasado ha sido una de las principales bases de los s&iacute;mbolos y mitos sobre los que se organiza el imaginario de las comunidades nacionales. El an&aacute;lisis del discurso tiene todo por hacer no s&oacute;lo en lo concerniente al examen de aquellos discursos as&iacute; como del discurso de los historiadores, sino tambi&eacute;n sobre la gama de textos de divulgaci&oacute;n que a diario comunican las formas de integraci&oacute;n –irracionales o no– de la unidad pol&iacute;tica.</P> <B>    <P ALIGN="JUSTIFY">REFERENCIAS</P>  </B>    <!-- ref --><P ALIGN="JUSTIFY">1. Aguirrez&aacute;bal, Mar&iacute;a Jos&eacute; y Jos&eacute; Luis Comellas (1982): &quot;La conspiraci&oacute;n de Picornell (1795) en el contexto de la prerrevoluci&oacute;n liberal espa&ntilde;ola&quot;, Revista de Historia Contempor&aacute;nea, n° 1, Sevilla, pp. 7-38.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2405970&pid=S1315-6411200500020001100001&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><P ALIGN="JUSTIFY">2. &#9;Archivo General de la Naci&oacute;n (1808): &quot;Secci&oacute;n Testamentar&iacute;as&quot;, a&ntilde;o 1808, Caracas, Tomo M, Folio 5-6. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2405971&pid=S1315-6411200500020001100002&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><P ALIGN="JUSTIFY">3. Almarza, Sara (1990): Pensamiento cr&iacute;tico hispanoamericano: arbitristas del siglo xviii, Madrid, Editorial Pliegos.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2405972&pid=S1315-6411200500020001100003&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><P ALIGN="JUSTIFY">4. Carrera Damas, Germ&aacute;n (1973): El culto a Bol&iacute;var, Caracas, Ediciones de la Biblioteca, Universidad Central de Venezuela. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2405973&pid=S1315-6411200500020001100004&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><P ALIGN="JUSTIFY">5. Castro Leiva, Luis (1991): De la patria boba a la teolog&iacute;a bolivariana. Ensayos de historia intelectual, Caracas, Monte &Aacute;vila Editores.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2405974&pid=S1315-6411200500020001100005&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><P ALIGN="JUSTIFY">6. Diccionario de Historia de Venezuela (1989): III vols, Caracas, Fundaci&oacute;n Polar.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2405975&pid=S1315-6411200500020001100006&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><P ALIGN="JUSTIFY">7. Garc&iacute;a Chuecos, H&eacute;ctor (s/f): Siglo dieciocho venezolano, Madrid, Ediciones Edime.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2405976&pid=S1315-6411200500020001100007&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><P ALIGN="JUSTIFY">8. Garc&iacute;a-Pelayo, Manuel (1991): &quot;Ensayo de una teor&iacute;a de los s&iacute;mbolos pol&iacute;ticos&quot;, Obras completas, III vols., Madrid, Centro de Estudios Constitucionales, vol. I, pp. 987-1031. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2405977&pid=S1315-6411200500020001100008&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><P ALIGN="JUSTIFY">9. Izard, Miquel (1988): &quot;Barricadas y Baluartes. Sobre el engendro de la historia oficial, Nueva Granada, 1789-1824&quot;, Tierra Firme, a&ntilde;o 5, vol. V, n° 20, Caracas, oct.-dic., pp. 351-380.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2405978&pid=S1315-6411200500020001100009&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><P ALIGN="JUSTIFY">10. Lavi&ntilde;a, Javier (1989): &quot;Revoluci&oacute;n Francesa y control social en Venezuela&quot;, Tierra Firme, vol. VII, n° 27, Caracas, julio-sept., pp. 272-285.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2405979&pid=S1315-6411200500020001100010&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><P ALIGN="JUSTIFY">11. Mart&iacute;nez de Salinas Alonso, Mar&iacute;a Luisa (1990): &quot;Contribuci&oacute;n al estudio sobre los arbitristas. Nuevos arbitrios para las Indias a principios del siglo xvii&quot;, Revista de Indias, vol. L, n° 188, Madrid, pp. 161-169.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2405980&pid=S1315-6411200500020001100011&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><P ALIGN="JUSTIFY">12. Moreno, Jos&eacute; Ignacio (1798): &quot;Observaciones de un ciudadano sobre la conspiraci&oacute;n descubierta en Caracas el d&iacute;a 13 de julio del presente a&ntilde;o y de los medios a los que podr&aacute; ocurrir el gobierno para asegurar en lo sucesivo a sus habitantes de iguales insultos&quot;, Archivo General de Indias, secci&oacute;n Estado, Sevilla, p. 58.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2405981&pid=S1315-6411200500020001100012&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><P ALIGN="JUSTIFY">13. Mu&ntilde;oz P&eacute;rez, Jos&eacute; (1955): &quot;Los proyectos sobre Espa&ntilde;a e Indias en el siglo xviii: el proyectismo como g&eacute;nero&quot;, Revista de Estudios Pol&iacute;ticos, n° 81, mayo-junio, Madrid, pp. 169-195.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2405982&pid=S1315-6411200500020001100013&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><P ALIGN="JUSTIFY">14. P&aacute;ez Pumar, Mauro (1973): Las Proclamas de Filadelfia de 1774 y 1775 en la Caracas de 1777, Caracas, Centro Venezolano Americano. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2405983&pid=S1315-6411200500020001100014&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><P ALIGN="JUSTIFY">15. Pino Iturrieta, El&iacute;as (2003): El divino Bol&iacute;var. Ensayo sobre una religi&oacute;n republicana, Madrid, Los libros de la catarata. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2405984&pid=S1315-6411200500020001100015&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><P ALIGN="JUSTIFY">16. Ruiz, Nydia (1996): Las confesiones de un pecador arrepentido. Juan Germ&aacute;n Roscio y los or&iacute;genes del discurso liberal en Venezuela, Caracas, Fondo Editorial Tropykos - Faces - Universidad Central de Venezuela.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2405985&pid=S1315-6411200500020001100016&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><P ALIGN="JUSTIFY">17. Sanz Tapia, &Aacute;ngel (1987): &quot;Refugiados de la Revoluci&oacute;n Francesa en Venezuela (1793-1795)&quot;, Revista de Indias, vol. XLVII, n° 181, Madrid, pp. 832-867.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2405986&pid=S1315-6411200500020001100017&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><P ALIGN="JUSTIFY">18. Soriano de Garc&iacute;a Pelayo, Graciela (2003): Venezuela 1810-1830. Aspectos desatendidos de dos d&eacute;cadas, Caracas, Fundaci&oacute;n Manuel Garc&iacute;a-Pelayo.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2405987&pid=S1315-6411200500020001100018&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><P ALIGN="JUSTIFY">19. Struever, Nancy S. (1985): &quot;Historical Discourse&quot; en T. A.Van Dijk (ed.), Handbook of Discourse Analysis, vol. 1, Londres, Academic Press, pp. 249-271.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2405988&pid=S1315-6411200500020001100019&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><P ALIGN="JUSTIFY">20. Thompson, I.A.A. (1985): &quot;Neo-noble Nobility: Concepts of hidalguia in Early Modern Castile&quot;, European History Quarterly, vol. 15, n° 4, California-EEUU y Londres-Reino Unido, pp. 379-406.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2405989&pid=S1315-6411200500020001100020&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><P ALIGN="JUSTIFY"><FONT face="Verdana" SIZE=2>ANEXOS y/o PIE DE P&Aacute;GINA</FONT> </P> </B>     <p ALIGN="justify"><font face="Verdana" size="2">1 Hablo de &quot;discursos del pasado&quot; y no de &quot;discurso histórico&quot; haciendo alusión a los que se registran en fuentes primarias tales como documentos de archivo, libros y cualquier producción textual de épocas anteriores, que usualmente se reconocen como ámbito propio de trabajo de los historiadores. La distinción en este caso es de fundamental importancia en la medida en que se quiere destacar las dificultades que presentan para el análisis de esas fuentes las posiciones tomadas por las tradiciones historiográficas.</font></p>     <p ALIGN="justify"><font face="Verdana" size="2">2 Los especialistas difieren acerca del nombre que deben llevar los escritos de este género. Muñoz Pérez (1955) llama <i>arbitrios </i>a los de los siglos XVI y XVII, y los caracteriza como soluciones para remediar todos los males, especialmente hacendísticos, en un futuro inmediato. Los <i>proyectos, </i>propios del XVIII, sería la solución a largo plazo a un problema teniendo en cuenta las conexiones que lo enlazan con los demás problemas y graduando sus posibilidades de aplicación en etapas. Seguiré a Almarza (1990) quien prefiere usarlos como sinónimos.</font></p>     <p ALIGN="justify"><font face="Verdana" size="2">3 María Luisa Martínez de Salinas Alonso (1990) reporta que durante el XVII, si el arbitrio era puesto en marcha, su inventor cobraba 4% sobre los futuros ingresos. También señala, al igual que Muñoz Pérez (1955) y Almarza (1991), que muchos de ellos eran irrealizables.</font></p>     <p ALIGN="justify"><font face="Verdana" size="2">4 La extensión y sentido de las metáforas discursivas absolutistas están desarrollados en Ruiz (1996).</font></p>     <p ALIGN="justify"><font face="Verdana" size="2">5 Dice Moreno: &quot;se quejan los ciudadanos de Caracas, y otras provincias vecinas de la insubordinación de los esclavos, del ocio e inaplicación de los indios, del desorden y confusión de las clases, del lujo inmoderado de las gentes bajas, de la absoluta igualdad a que éstos aspiran con los blancos, y aun con los nobles, del engrosamiento de los ladrones, que asolan los ganados, y las mieses&quot;.</font></p>     <p ALIGN="justify"><font face="Verdana" size="2">6 &quot;No parece bastante separar el contagio de la atmósfera de nuestro continente. Sabemos que sus negros vapores inficcionaron ya a algunos de estos habitantes, y así para exterminar de raíz este mal deben aplicarse también unos remedios generales, y que toquen el fondo de sus espíritus (...)&quot;.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p ALIGN="justify"><font face="Verdana" size="2">7 &quot;Tres mil urbanos alistados en las inmediaciones de Caracas son otros tantos brazos robustos, de que se han visto privados los campos en estos últimos tiempos, y que ellos, y todos lloraremos su falta en lo por venir&quot;.</font></p>     <p ALIGN="justify"><font face="Verdana" size="2">8 Carrera Damas (1973); Izard (1988); Castro Leiva (1991); Soriano de García-Pelayo, (2003).</font></p>      ]]></body>
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