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</front><body><![CDATA[ <p align="center"> <b><span lang="ES-VE" style="font-family: Verdana">Presentación</span></b></p>     <p align="center"> <b><span lang="ES-VE" style="font-family: Verdana">A treinta años de la  nacionalización el debate continúa</span></b></p>     <p align="center"> <b><span lang="ES-VE" style="font-size: 10.0pt; font-family: Verdana">Luis E.  Lander</span></b></p>     <p style="text-align: justify"> <span lang="ES-VE" style="font-size: 10.0pt; font-family: Verdana">Recién  instalado el primer gobierno de Carlos Andrés Pérez, en marzo de 1974, el  Movimiento Electoral del Pueblo (MEP) presentó ante el Congreso Nacional un  proyecto de ley para nacionalizar la industria petrolera. A la semana siguiente  el novel presidente, mediante decreto n° 10, crea una comisión para estudiar la  posibilidad de adelantar la reversión de las concesiones y sus bienes afectos.  Fue la llamada </span><i> <span lang="ES-TRAD" style="font-size: 10.0pt; font-family: Verdana">Comisión  Presidencial de Reversión</span></i><span lang="ES-VE" style="font-size: 10.0pt; font-family: Verdana">  que estuvo integrada de manera plural por expertos petroleros de diversas  filiaciones políticas y representantes de distintos sectores sociales,  contándose entre sus miembros a Domingo F. Maza Zavala, Gastón Parra Luzardo,  Freddy Muñoz, Álvaro Silva Calderón, Hugo Pérez La Salvia,  Celestino Armas, Luis Enrique Oberto, Reinaldo Cervini, Rafael Tudela y Aníbal  Martinez. Dicha comisión, con el único voto salvado de Alfredo Paúl Delfini,  representante de Fedecámaras, le presentó al Presidente, en diciembre del mismo  año 1974, un proyecto de ley para adelantar la reversión de las concesiones, que  vencerían 80% de ellas entre 1983 y 1984 y el restante 20% entre 1996 y 1997. El  presidente Pérez decide entregar el proyecto a un minúsculo comité para que lo  revisara. Luego de evaluarlo, el comité decide introducirle algunos cambios. El  más controversial fue un segundo párrafo que se le añadió al artículo 5º y que  rompió el amplio consenso que el proyecto original había alcanzado. Ese segundo  párrafo establecía que: “En  casos especiales y cuando así convenga al interés público, el Ejecutivo Nacional  o los referidos entes </span> <span style="font-size: 10.0pt; font-family: Verdana">[entes de su propiedad]  podrán, en el ejercicio de cualquiera de las señaladas actividades, celebrar  convenios de asociación con entes privados, con una participación tal que  garantice el control por parte del Estado y con una duración determinada”. </span><span lang="ES-VE" style="font-size: 10.0pt; font-family: Verdana">Hubo  otros aspectos del proceso nacionalizador que también fueron objeto de  observaciones y críticas<span style="letter-spacing: -.1pt">. El monto de las  indemnizaciones acordadas con las concesionarias, por ejemplo, fue por muchos  considerado excesivo. Así mismo, los contratos de asistencia técnica y los de  comercialización, negociados con las concesionarias en un clima de mucha  reserva, entraron también en el debate.</span></span></p>     <p style="text-align: justify"> <span lang="ES-VE" style="font-size: 10.0pt; font-family: Verdana">El intenso  debate parlamentario llegó a convocar a los ex presidentes Rómulo Betancourt y  Rafael Caldera que, en su condición de senadores vitalicios, ejercieron su  derecho a participar en él. El primero para defender el proyecto y el segundo  para criticarlo. Caldera afirmó en su intervención del 4 de agosto: “</span><span style="font-size: 10.0pt; font-family: Verdana">Hoy,  ante la nacionalización, las empresas mixtas –en mi concepto– la sola  posibilidad de establecerlas previstas en el texto de la ley, no van a ayudar  sino a entorpecer. Quienes hemos tenido que luchar con las empresas  transnacionales sabemos que una rendija que se les abra será aprovechada para  convertirla en puerta abierta”. Por su parte Betancourt, quien dos días después  intervino extensamente, hizo un recuento histórico de la industria petrolera en  el país, defendió el artículo 5º cuando sostuvo: “Esta posibilidad de  asociaciones (...) tiene cierta semejanza a esas válvulas de escape que se  establecieron en la Constitución y en la Ley de Hidrocarburos de 1967 para no  atar de brazos al Estado. Puede presentarse la coyuntura en que sea favorable y  necesario para los intereses del país un convenio de asociación. Que ese  convenio vaya a significar una nueva etapa de entreguismo no lo concibo, porque  tengo fe en Venezuela y tengo fe en los venezolanos”. Por su parte, Juan Pablo  Pérez Alfonzo, cuyo liderazgo en la definición de las políticas públicas  petroleras había sido central </span> <span lang="ES-VE" style="font-size: 10.0pt; font-family: Verdana">durante los  lustros previos, llegaría más adelante a calificar a la nacionalización de “chucuta”.</span></p>     <p style="text-align: justify"> <span lang="ES-VE" style="font-size: 10.0pt; font-family: Verdana">Es al calor  de ese debate que el 21 de agosto de 1975 el Congreso, con los únicos votos  favorables de Acción Democrática y la Cruzada Cívica Nacionalista y el rechazo  de todas las otras bancadas parlamentarias, se aprueba el proyectos de la Ley  que Reserva al Estado la Industria  y el Comercio de los Hidrocarburos y el 29 del mismo mes el presidente Pérez le  pone el ejecútese. Mediante decreto n° 1123 del día siguiente es creada  Petróleos de Venezuela S.A., Pdvsa, que sería la casa matriz encargada de  coordinar, supervisar y controlar a las empresas responsables de las actividades  petroleras en el país. La entrada en vigencia del nuevo instrumento legal ocurre  el primero de enero de 1976, hecho que es celebrado con un acto en el sitio del  pozo Zumaque 1, campo Mene Grande, en la costa oriental del lago de Maracaibo,  pozo exploratorio exitoso que en 1914 permitió descubrir el primer campo de  verdadera importancia comercial en Venezuela.</span></p>     <p style="text-align: justify"> <span lang="ES-VE" style="font-size: 10.0pt; font-family: Verdana">En enero de  este año se cumplieron treinta de aquel acto realizado en el Zumaque 1. Fue sin  duda un hito relevante en la historia petrolera de Venezuela, únicamente  comparable, quizás, a la promulgación de la Ley de Hidrocarburos de 1943 que  logró unificar a todas las concesiones bajo un mismo marco jurídico y estableció  de manera inequívoca la soberanía impositiva de la República  o la reforma petrolera introducida por el actual gobierno con la promulgación de la Ley  Orgánica  de Hidrocarburos Gaseosos, en septiembre de 1999, y la Ley Orgánica de  Hidrocarburos, en noviembre de 2001. Aquel primero de enero de 1976 fue la  culminación de un largo proceso que se había iniciado el primer día en que  empresas concesionarias extranjeras comenzaron a explotar nuestro principal  recurso natural.</span></p>     <p style="text-align: justify"> <span lang="ES-VE" style="font-size: 10.0pt; font-family: Verdana">Los anhelos  por mejorar la participación del Estado venezolano en los beneficios derivados  de la industria que explotaba, procesaba, trasportaba y comercializaba los  hidrocarburos provenientes de los generosos yacimientos ubicados en nuestra  geografía, son visibles desde la época en que Gumersindo Torres, en septiembre  de 1917, ocupó el Ministerio de Fomento. En el ejercicio de esa posición  promovió la primera legislación propiamente petrolera con el </span> <span style="font-size: 10.0pt; font-family: Verdana">Decreto Reglamentario del  Carbón, Petróleo y Sustancias Similares</span><span lang="ES-VE" style="font-size: 10.0pt; font-family: Verdana">  de 1918 y la primera Ley de Hidrocarburos de 1920. Pero, paradójicamente, la  cuestión petrolera que hasta la nacionalización había sido importante, y en  momentos central, en el debate político nacional, a partir de 1976 baja mucho en  nuestra jerarquía de prioridades. Al pasar la industria a ser también un actor <i>nacional</i>, la capacidad de supervisión y control del Ejecutivo sobre la  industria comenzó a debilitarse. El diseño y conducción de las políticas  públicas petroleras fueron con el paso de los años desplazándose desde el  Ministerio de Minas e Hidrocarburos, luego Ministerio de Energía y Minas, a la  gerencia de Pdvsa. Ese desplazamiento se aceleró notablemente durante la década  de los 90 por la aguda turbulencia política vivida. En febrero de 1989 la  sociedad venezolana fue sacudida por los dramáticos y trágicos acontecimientos  conocidos como el <i>Caracazo</i>. En 1992 nuevamente fuimos sacudidos por dos  golpes de Estado, en 1993 el presidente Pérez es depuesto por el Congreso y  reemplazado por un inestable gobierno de transición. El segundo gobierno de  Caldera se inicia en 1994 con la más aguda crisis financiera que haya vivido el  país en toda su historia. Es en ese entorno de convulsión política que desde la  gerencia de la industria petrolera, haciendo uso de la <i>rendija</i> avizorada  por Caldera en 1975, se adelanta agresivamente en la llamada Apertura Petrolera.</span></p>     <p style="text-align: justify"> <span lang="ES-VE" style="font-size: 10.0pt; font-family: Verdana">Pero esa  política petrolera tuvo incidencias en los acontecimientos sociopolíticos de  finales de siglo. Un derrumbe en los precios del petróleo en el mercado  internacional y una disminución en el porcentaje de participación fiscal de los  ingresos petroleros contribuyeron a agudizar una crisis económica no resuelta,  creando el escenario propicio para los resultados electorales de diciembre de  1998<span style="letter-spacing: -.1pt">. Independientemente de la opinión que  se tenga sobre la política petrolera implementada por el actual gobierno, es  innegable que tuvo éxito inicial al estimular el incremento en los precios y,  con más dificultad, regresar al ministerio el diseño e implementación de las  políticas públicas petroleras.</span></span></p>     <p style="text-align: justify"> <span lang="ES-VE" style="font-size: 10.0pt; font-family: Verdana">Sin embargo,  a la luz del debate realizado en 1975, surgen dudas y controversias todavía no  suficientemente dilucidadas sobre la reforma actualmente en marcha. En aquel  momento el aspecto más criticado de la Ley de Nacionalización fue la posibilidad  misma de </span><span style="font-size: 10.0pt; font-family: Verdana">celebrar  convenios de asociación con entes privados.</span><span lang="ES-VE" style="font-size: 10.0pt; font-family: Verdana">  Interpretaciones posteriores interesadas ampliaron los alcances de esa  posibilidad, llegándose a firmar convenios en los cuales la participación del  Estado era muy minoritaria. A diferencia de lo argumentado por los críticos de  la Ley  de Nacionalización, la Ley  Orgánica  de Hidrocarburos de 2001 permite la inversión privada en la actividad petrolera  nacional. No obstante, para evitar interpretaciones que en el futuro puedan  desvirtuar su intención original, el artículo 22 de la ley es explícito en lo  referido&nbsp; a las condiciones de esa participación al sostener “podrá  hacerlo </span><span style="font-size: 10.0pt; font-family: Verdana">[las  actividades primarias] </span> <span lang="ES-VE" style="font-size: 10.0pt; font-family: Verdana">mediante  empresas donde tenga control de sus decisiones, por mantener una participación  mayor del cincuenta por ciento (50%) del capital social, las cuales a los  efectos de este Decreto Ley se denominan empresas mixtas”.</span></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p style="text-align: justify"> <span lang="ES-VE" style="font-size: 10.0pt; font-family: Verdana">Todo esfuerzo  que se haga por debatir en Venezuela los asuntos petroleros nunca será en vano.  Algunas veces de manera abierta, otras más velada, la riqueza proveniente de la  explotación de los hidrocarburos ha marcado el devenir de nuestra economía desde  por lo menos la década de los 20 del pasado siglo. Y, dadas nuestras actuales  reservas, no luce cercano el día en que dejaremos de ser un país petrolero. Es  por ello que consideramos de la mayor importancia nuevamente contribuir desde  nuestros espacios académicos con tan crucial debate<span style="letter-spacing: -.1pt">.  En los artículos recogidos en este tema central el lector podrá valorar  diferencias de enfoque, juicio y matices sobre nuestra historia petrolera,  teniendo todos como punto de referencia el trigésimo aniversario de la  nacionalización. Quisimos recoger contribuciones de calificados estudiosos y  actores de nuestro acontecer petrolero, que expresaran una pluralidad de  posturas.</span></span></p>     <p style="text-align: justify"> <span lang="ES-VE" style="font-size: 10.0pt; font-family: Verdana">El primero de  los artículos, “Trayectoria  de la nacionalización petrolera”,  fue escrito por Álvaro Silva Calderón quien ha tenido una muy dilatada actuación  en nuestros asuntos petroleros. Desde la década de los 60, cuando fue consultor  jurídico del Ministerio de Minas e Hidrocarburos y posteriormente miembro de la  comisión de energía de la Cámara de Diputados del Congreso Nacional, hasta su  reciente actuación como Ministro de Energía y Minas y luego como secretario  general de la OPEP, Silva Calderón ha estado siempre en la primera línea de  nuestros debates petroleros. En su artículo nos entrega reflexiones producto de  esa invalorable experiencia.</span></p>     <p style="text-align: justify"> <span lang="ES-VE" style="font-size: 10.0pt; font-family: Verdana">El segundo  artículo es de Mazhar Al-Shereidah, quien ha sido profesor e investigador de  nuestra Facultad desde 1967, formando parte del equipo fundador del Curso de  Postgrado en Economía y Administración de Hidrocarburos. Más recientemente formó  parte de la Comisión  Preparatoria  para  la II Cumbre  OPEP realizada en Caracas en septiembre de 2000, así como de la Comisión  Presidencial  para  la Reforma  de la  Ley de Hidrocarburos, que dio lugar a la Ley Orgánica de Hidrocarburos. En su  artículo, titulado “La  dimensión imaginaria en la nacionalización petrolera”,  luego de recorrer las distintas etapas de nuestra historia petrolera, concluye  observando una pérdida de orientación en las políticas recientes y criticando lo  que llega a denominar como una segunda Apertura<i>.</i></span></p>     <p style="text-align: justify"> <span lang="ES-VE" style="font-size: 10.0pt; font-family: Verdana">El siguiente  artículo es una contribución de Ramón Espinasa, quien tiene un doctorado en  economía de la  Universidad  de Cambridge, Inglaterra, y fue analista del entorno nacional en Maraven y luego  asesor mayor del entorno nacional en Pdvsa. También ocupó el cargo de economista  jefe de Pdvsa desde 1992 hasta 1999. En su artículo “El  auge y el colapso de Pdvsa a los treinta años de la nacionalización”,  analiza la tensión siempre existente entre el dueño del recurso natural y la  empresa que lo extrae. En una primera etapa, antes de la nacionalización, los  actores de esa tensión fueron las compañías trasnacionales concesionarias y el  gobierno de Venezuela, tensión que fue resuelta a favor del gobierno nacional en  1975. En una segunda etapa la misma tensión se traslada a actores nacionales: El  gobierno, representado por el Ministerio de Energía y Minas, y la gerencia de  Pdvsa. Argumenta el autor que en esta segunda etapa la tensión fue nuevamente  resulta a favor del gobierno, pero al costo de la destrucción institucional de  Pdvsa y del colapso de la producción.</span></p>     <p style="text-align: justify"> <span lang="ES-VE" style="font-size: 10.0pt; font-family: Verdana">Concluye este  tema central con un cuarto artículo escrito por Carlos Mendoza Potellá quien  también ha estado vinculado a nuestra Facultad desde su época de estudiante de  economía, donde pasó luego a ser profesor. También se ha desempeñado como  profesor en el postgrado en Economía y Administración de Hidrocarburos, del cual  fue director. Ha sido también director de Pdvsa y embajador de Venezuela ante  Arabia Saudita y ante Rusia<span style="letter-spacing: -.1pt">. En su artículo </span></span> <span lang="ES-VE" style="font-size: 10.0pt; font-family: Verdana; letter-spacing: -.1pt"> “Vigencia  del nacionalismo petrolero”  desarrolla una visión crítica de la nacionalización ocurrida en 1975,  caracterizándola como un acontecimiento más de una larga relación de dependencia  con el capital petrolero internacional.</span></p>     <p style="text-align: justify"> <span lang="ES-VE" style="font-size: 10.0pt; font-family: Verdana">Con este tema  central la <i>Revista  Venezolana</i></span><i><span lang="ES-VE" style="font-size: 10.0pt; font-family: Verdana">  de Economía y Ciencias Sociales</span></i><span lang="ES-VE" style="font-size: 10.0pt; font-family: Verdana">  espera poder aportar su contribución a un debate que hoy, como lo ha sido en  otros momentos de nuestra historia, es medular para el proyecto de país en  construcción. El financiamiento directo de políticas sociales desde Pdvsa y el  impulso a la integración regional apalancada por nuestra fortaleza de país  petrolero, son sólo dos ejemplos de la centralidad del sector petrolero en la  actual gestión de gobierno. Es mediante el debate abierto entre posiciones  plurales, pero sólidamente sustentadas, que podemos avanzar hacia la  construcción de los consensos necesarios y posibles, o para procesar  democráticamente, con la participación formada e informada de amplios sectores  de la sociedad, los disensos insuperables. Propiciar y participar de esos  debates es tarea prioritaria de nuestras instituciones académicas en general y,  particularmente, de herramientas como esta revista.</span></p>       ]]></body>

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