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<abstract abstract-type="short" xml:lang="en"><p><![CDATA[The resistance to neoliberal policies in Latin America, and in the rest of the world, has found expression in the practical struggle to prevent the privatization of water supplies. This struggle already counts on a prolonged and varied history. Here, the author is concerned to present Venezuela’s experience since 1999 with the founding of the so-called ‘Technical Roundtables for Water Problems’ and the ‘Community Councils for Water’. The article demonstrates how the communities have progressively widened the range of their interests: initially concerned with the immediate problems of access to drinking water and its quality, they have moved on to consider broader problems, including the environmental problems of the river basins.]]></p></abstract>
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</front><body><![CDATA[ <p align="center"><b> <span style="font-family: Verdana">Mesas técnicas de agua y consejos  comunitarios de agua</span></b></p>     <p align="center"><b> <span style="font-size: 10.0pt; font-family: Verdana">Santiago Arconada</span></b></p>     <p align="justify"> <span style="font-family: Verdana"><font size="2">Se autodefine como luchador social y promotor  comunitario. Su participación en las luchas comunitarias relacionadas con el  problema de acceso al agua potable datan de mediados de los años 90, cuando  participó en un experimento pionero en la parroquia Antímano de Caracas (ver su  artículo en esta misma revista, vol. 2, nº 4, 1996). Desde 1999, ha trabajado en  el diseño e implementación de las políticas que reseña. </font></span> <span lang="ES-AR" style="font-family: Verdana"> <font size="2">santiago_arconada@yahoo.es</font></span></p>     <p style="text-align: justify"> <span style="font-size: 10.0pt; font-family: Verdana; font-weight:700">Resumen</span></p>     <p style="text-align: justify"> <span style="font-size: 10.0pt; font-family: Verdana">La resistencia a las  políticas neoliberales en Latinoamérica y el mundo ha encontrado en las luchas  contra la privatización de los servicios públicos terreno fértil para su  desarrollo. Las luchas por el derecho al agua y en contra de su mercantilización  en particular han acumulado un importante historial de experiencias. En este  artículo se hace una presentación de la experiencia de organización comunitaria  habida en Venezuela desde 1999 con el desarrollo de las llamadas Mesas Técnicas  de Agua y Consejos Comunitarios de Agua. En la narración de la experiencia se  muestra como desde las comunidades se ha ido avanzando para enfrentar primero  los problemas más inmediatos de la prestación del servicio de agua potable y  tratamiento de aguas servidas, hasta llegar a considerar el problema del agua en  una mayor escala, incorporando la noción de cuenca que incluye su dimensión  ambiental.</span></p>     <p style="text-align: justify"> <span style="font-size: 10.0pt; font-family: Verdana"><b>Palabras clave</b>: Mesas  Técnicas de Agua, Consejos Comunitarios de Agua, política administrativa,  participación comunitaria, Venezuela.&nbsp;</span></p>     <p align="center"><b> <span lang="EN-US" style="font-size: 10.0pt; font-family: Verdana">Technical  Roundtables for Water Problems and Community Councils for Water</span></b></p>     <p style="text-align: justify"> <span lang="EN-US" style="font-size: 10.0pt; font-family: Verdana; font-weight:700">Abstract</span></p>     <p style="text-align: justify"> <span lang="EN-US" style="font-size: 10.0pt; font-family: Verdana">The  resistance to neoliberal policies in Latin America, and in the rest of the  world, has found expression in the practical struggle to prevent the  privatization of water supplies. This struggle already counts on a prolonged and  varied history. Here, the author is concerned to present Venezuela’s experience  since 1999 with the founding of the so-called ‘Technical Roundtables for Water  Problems’ and the ‘Community Councils for Water’. The article demonstrates how  the communities have progressively widened the range of their interests:  initially concerned with the immediate problems of access to drinking water and  its quality, they have moved on to consider broader problems, including the  environmental problems of the river basins.</span></p>     <p style="text-align: justify"> <span lang="EN-US" style="font-size: 10.0pt; font-family: Verdana"><b>Key Words</b>:  Technical Roundtables for Water Problems, Community Councils for Water,  Administrative Policy, Community Participation, Venezuela.</span></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p style="text-align: justify"> <span style="font-size: 10.0pt; font-family: Verdana">El propósito de esta  presentación es exponer nuestra experiencia en las Mesas Técnicas de Agua y los  Consejos Comunitarios de Agua. Un primer momento de esta presentación es para  tratar de no cometer el error de hablar de algo como si todo el mundo supiese de  qué se trata. Me parece que es pertinente informar que las Mesas Técnicas de  Agua y los Consejos Comunitarios de Agua constituyen la propuesta organizativa  que a partir de 1999 fue formulada a las distintas comunidades, no solamente,  pero básicamente, comunidades de áreas de desarrollo urbano no controlado, que  es una forma elegante de llamar a los barrios y a las comunidades más pobres.  Esta propuesta organizativa era en sí misma una sistematización de una  experiencia previa que se había tenido entre 1993 y 1996, durante el gobierno  municipal de Aristóbulo Istúriz, en la ciudad de Caracas. Esa experiencia, que  se desarrolló fundamentalmente en dos parroquias de Caracas, Antímano y El  Valle, tuvo no solamente la virtud de tener un éxito muy impactante en la vida  cotidiana de la gente, sino que ese éxito tenía las características de un hecho  social compartido, de alguna manera animado y sostenido por la participación  activa de las comunidades que se estaban beneficiando de los acueductos  concretos que se estaban construyendo.</span></p>     <p style="text-align: justify"> <span style="font-size: 10.0pt; font-family: Verdana">Cuando en 1999 toma el  gobierno el presidente Chávez, se hace una sistematización de esa experiencia  que tuvimos en algunas parroquias de Caracas durante el tiempo de Aristóbulo  Istúriz al frente de la alcaldía de Caracas y esa experiencia se lanza como  propuesta organizativa de quienes en las empresas hidrológicas públicas del  Gobierno venezolano teníamos responsabilidad de afrontar la caótica y muy grave  situación del servicio, tanto del suministro de agua potable como de la aún más  desastrosa situación del saneamiento o de la recolección y tratamiento de las  aguas residuales. Esta propuesta de Mesas Técnicas era sencillamente el  lanzamiento a todas las comunidades de un esquema no solamente diferente en  cuanto a la compresión del problema, en el sentido de que, por más indignación  que nos pudiera dar la situación de escasez o de no tener suministro de agua,  había que cambiar la relación con la empresa hidrológica pública, había que  apropiarse por parte de las comunidades de una empresa que por el hecho de ser  pública, no automáticamente se convertía en una empresa de la gente, en una  empresa del pueblo. Su condición de empresa pública era un hecho nominal,  distante, pero no era carne y sangre de la comunidad. No era un instrumento de  la comunidad para enfrentar un problema de suministro de agua potable y de  saneamiento de aguas residuales.</span></p>     <p style="text-align: justify"> <span style="font-size: 10.0pt; font-family: Verdana">Básicamente, lo que se le  planteaba a todas las comunidades era los elementos básicos de un diagnóstico  participativo. Se planteaba la necesidad de elaborar el censo de la comunidad,  de comprender el problema que se tenía en términos de suministro, para lo cual  fue planteado a la conveniencia de la realización de planos o croquis por parte  de las mismas comunidades, experiencia ésta que fue tremendamente rica y mucho  más profunda de lo que imaginamos en un principio, en la medida en que esta  incorporación de las comunidades a los planos de la empresa hidrológica era una  verdadera victoria política. Durante mucho tiempo la actitud del Estado  venezolano había sido el desconocimiento de los barrios, y ese desconocimiento  tenía una manifestación tan concreta como “tú  no estás en el mapa”, “tú  no entras en el mapa”, “tú  no estás considerado</span><span style="font-size: 10.0pt; font-family: Verdana; letter-spacing: -.1pt">”.  Hasta 1989 el mapa oficial de Caracas, del Centro Simón Bolívar, que fue durante  mucho tiempo el organismo gubernamental que de alguna manera –aunque la palabra  queda grandísima– se encargaba de Caracas, tenía para la parroquia en la cual yo  vivo, que es una parroquia muy poblada, entre 250.000 y 300.000 habitantes,  aparecía en el mapa descrito como zona verde. Era muy importante la aglomeración  de barrios que había en esa zona, pero para el Estado, como no había dado  permiso para estar allí, no se estaba ahí, esa realidad no era reconocida.</span></p>     <p style="text-align: justify"> <span style="font-size: 10.0pt; font-family: Verdana">La realización de los  planos, que en un principio parecía como algo estrictamente técnico, donde se va  a comprender la topografía, las alturas, los instrumentos que tenemos, si hay  tanque o tubería, pasó a ser una manera de entrar a formar parte de la ciudad  realmente existente y significó también comenzar a incluirse no solamente en los  planos sino también en los planes, que era otra cosa de la que se estaba al  margen. En todo caso, quisiera sintetizar este primer momento, que ubico entre  1999 y 2003, como un momento donde la experiencia comenzaba en la región  capital, en Caracas y en la región capital, y empezaba a tener expansiones hacia  otras partes del país, pero que básicamente tenía inicialmente que ver con la  elaboración del diagnóstico: qué es lo que nos pasa, por qué no tenemos agua,  por qué no tenemos saneamiento. Con este diagnóstico fue posible comenzar a  comprender las implicaciones de la ausencia de planificación en la vida  cotidiana de los barrios y de las zonas populares en las cuales se hacía ese  trabajo.</span></p>     <p style="text-align: justify"> <span style="font-size: 10.0pt; font-family: Verdana">Veamos ahora la relación  entre las Mesas Técnicas de Agua y los Consejos Comunitarios de Agua. La Mesa  Técnica de Agua es la propuesta local, en el barrio, en la vereda, en el bloque,  en la calle, o sea la propuesta para un determinado conglomerado humano, en un  ámbito acotado, en un sitio, y para ello la Mesa Técnica de Agua diseña las  tareas del censo, el plano, el croquis, para pasar al diagnóstico-proyecto, pero  el lugar en el que esa Mesa Técnica local de un grupo comunitario acotado  espacialmente entra a accionar las palancas de las tomas de decisiones, es en el  Consejo Comunitario de Agua, que es la reunión de todas las Mesas Técnicas de  una determinada circunscripción civil, por ejemplo, una parroquia, pero también  de los sistemas hidráulicos que servían a las comunidades organizadas en esas  Mesas Técnicas. Es decir, un tanque de distribución podía organizar un Consejo  Comunitario o un embalse o un sistema hidráulico. No se tenía un criterio  inflexible para la determinación de lo que un Consejo Comunitario agrupaba.</span></p>     <p style="text-align: justify"> <span style="font-size: 10.0pt; font-family: Verdana">Los Consejos Comunitarios  de Agua comienzan prontamente a exigir la participación formal en ellos de los  gobiernos municipal, regional y nacional. Y ésta ha sido una tarea nada fácil.  Se ha logrado alguna participación del gobierno municipal, pero muy escasamente  y con mucha distancia y mucho recelo –por decirlo de alguna manera–, recelo que  se explica porque en la medida en que lo fundamental que hacíamos en las Mesas  Técnicas y en los Consejos Comunitarios era procesar información y, como siempre  ocurre, la información produce poder, la razón fundamental por la cual el ente  municipal tenía una distancia de esta propuesta organizativa era porque la  comunidad crecía en poder, sentía que el poder de su gobierno era limitado o de  alguna manera erosionado. Esto es lo que explica porque, salvo muy contadas y  raras excepciones, el ente municipal ha visto ese crecimiento de poder del  pueblo, expresado en las Mesas Técnicas, no solamente con recelo sino, en  algunos casos, con una no disimulada agresión. <span style="letter-spacing: -.1pt">Es decir, desde la perspectiva de los  gobiernos municipales pareciera primar una visión según la cual, en la medida en  que crezca la experiencia de las Mesas Técnicas y de los Consejos Comunitarios  de Agua, el poder del gobierno municipal decrece. Eso no lo ven bien algunos  compañeros alcaldes, por más roja que sea su boina.</span></span></p>     <p style="text-align: justify"> <span lang="ES-TRAD" style="font-size: 10.0pt; font-family: Verdana">El año 2003  se llevó a cabo un evento que podemos catalogar como un hito. Ese año se realizó  el “Primer Encuentro Nacional de Experiencias en Agua Potable y Saneamiento”,  que fue como nuestro primer congreso, nuestra primera reunión de Mesas Técnicas  y Consejos Comunitarios. Ocurrió</span><span style="font-size: 10.0pt; font-family: Verdana">  algo que nos sorprendió a todos los que convocamos ese primer encuentro. No  teníamos una clara idea de lo que se había estado haciendo. Solamente cuando eso  se juntó pudimos percatarnos de la fuerza de la experiencia. Ese encuentro  significó un salto cualitativo, cuando la gente se encontró, cuando la fuerza  que produce cualquier encuentro humano, no solamente en el ámbito espiritual,  sino en el ámbito concreto de qué estás haciendo, qué experiencia traes, qué  información me das, el modo como se potenció la noción que las Mesas Técnicas de  Agua, que las comunidades concretas organizadas en Mesas Técnicas de Agua tenían  de sí mismas.</span></p>     <p style="text-align: justify"> <span style="font-size: 10.0pt; font-family: Verdana">  Si en un primer momento lo  que había motorizado la organización de la gente era la falta concreta de agua  en su comunidad o la existencia de situaciones de saneamiento muy graves,  cloacas rotas, sistemas de recolección totalmente colapsados o sencillamente  deteriorados por el tiempo y lo que se generaba ante esos problemas puntuales  eran respuestas puntuales, que comenzaban a organizarse, en el 2003 fue como la  primera manifestación de cómo es esto de las empresas públicas, cuál es en  realidad la magnitud de los sistemas hidráulicos sobre los cuales las Mesas  Técnicas tienen incidencia. En términos concretos, ése fue un primer brinco al  embalse, o sea, en un primer momento la gente estaba pendiente de que el agua  llegase por el tubo a su casa y en ese momento se comprendió “yo  soy parte de un sistema hidráulico cuyos componentes me tienen que preocupar del  mismo modo como me preocupa que el agua llegue por el tubo a mi casa”.  Y, desde ese punto de vista, eso significó procesos de confrontación y en  algunos casos de conflicto con empresas hidrológicas. Estas empresas tenían en  un principio –por más públicas que fuera– una mirada respecto de esta propuesta  organizativa un tanto ornamental, que la gente se organice, que haga cositas,  pero cuando la gente comenzó a decir y qué pasa con la administración del  embalse y cuándo fue la última vez que se le hizo mantenimiento, ya dejaron de  verlo con simpatía. En el momento en que se empezaron a aplicar presiones sobre  la empresa hidrológica, se comenzaron a producir fricciones y roces que fueron  muy convenientes para el desenvolvimiento posterior de esta propuesta  organizativa.</span></p>     <p style="text-align: justify"> <span style="font-size: 10.0pt; font-family: Verdana">  Quiero ahora hacer mención  de algo que fue no solamente importante, muy importante, desde el punto de vista  ambiental, sino que sirvió también como un aprendizaje de responsabilidades  éticas, que por ser comunidades populares no estaban ausentes. Nos referimos a  las aguas residuales. Durante mucho tiempo, la carencia de agua potable hacía  aparecer al problema de agua como que ésta llegase por el tubo, pero una vez que  llegaba el agua potable se desconocía el resto del problema. ¿Qué pasa con el  agua una vez que la utilicé? ¿Qué pasa con el agua una vez que la utilicé, desde  el punto de vista de la construcción de la ciudad? En esto está implicada la red  de cloacas, o sea, cómo la ciudad, sea lo que sea, es lo que está montado arriba  de una red de cloacas y que si esta red de cloacas no existe, no somos todavía  parte de una ciudad. <span style="letter-spacing: -.1pt">No estamos conectados  por las tripas de la ciudad a la ciudad misma, estamos como un pegoste de la  ciudad. De alguna manera los tubos de agua potable eran como más livianos, eran  hasta posiblemente mangueras, podían estar por encima de la realidad y no  afectaban.</span></span></p>     <p style="text-align: justify"> <span style="font-size: 10.0pt; font-family: Verdana">  La comprensión en cambio  que de las aguas residuales, de los sistemas de tratamiento de las aguas  residuales, de la absoluta incorrección, o mejor dicho, aberración ambiental que  significa que, a despecho de todo nuestro discurso de que hay muy poca agua en  el mundo, cómo es posible que sigamos arrastrando heces fecales con agua  potable, cómo es posible que nuestros sistemas de saneamiento no tuvieran  todavía respuestas técnicas serias, estudiadas, profundas, a cosas que parecen  contradictorias. Una empresa hidrológica no puede tener un discurso sobre lo  absolutamente amenazada que está el agua en el planeta y, a renglón seguido, que  las construcciones que se hacen, que las ingenierías que se hacen, siguen  considerando que ése es el único modo de resolver el problema, sin comprender  que no es coherente un discurso que diga no hay agua para beber, pero seguimos  diseñando las cloacas y los sistemas de saneamiento con agua potable como si no  pasara nada. Eso es, desde el punto de vista de la introducción de problemas, un  momento muy particular.</span></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p style="text-align: justify"> <span style="font-size: 10.0pt; font-family: Verdana">  Quisiera a continuación  exponer qué ha significado entre 2003 y el presente –inicios de 2006– el  desarrollo ya más político de las Mesas Técnicas de Agua y de los Consejos  Comunitarios, como una experiencia no solamente de gestión del problema  cotidiano de tener agua en la casa y de tener la cloaca en buen estado, sino de  la comprensión del problema del agua. Quisiera afirmar que si en 2003 se dio el  brinco al embalse, en este momento la idea fuerza, el sitio a partir del cual  estamos intentando generar como un posicionamiento, es la noción de la cuenca.  Vivimos en una cuenca de la que tenemos que tener responsabilidad. La cuenca ya  es un ámbito geográfico que incorpora no al agua del tubito, sino al agua como  hecho natural, geográfico, humano, constructor de los modos en los cuales  estamos relacionados y para ello quisiera dar un ejemplo muy concreto con la  ciudad de Caracas. Sabemos todos que la ciudad de Caracas está atravesada por  una gran cloaca que con mucha liviandad llamamos el río Guaire. Caracas es la  ciudad que está en la cuenca del Guaire. En este momento el proyecto general de  saneamiento de la cuenca del Guaire, que es un proyecto que se adelanta desde el  Ministerio del Ambiente, está absolutamente engarzado con todas las Mesas  Técnicas de Agua de la capital, de la zona capital, bajo el concepto de que, en  la medida en que recuperemos la armonía con nuestra cuenca, en esa medida estará  posibilitada no solamente la vida futura de la cuenca y de nosotros dentro de  ella, sino estaremos recuperando un balance que hoy no tenemos. De hecho, el río  Guaire no solamente contamina y está contaminado en su paso por Caracas, sino  que contamina también buena parte del estado Miranda.</span></p>     <p style="text-align: justify"> <span style="font-size: 10.0pt; font-family: Verdana">  Me parece que el lugar  político más central de lo que tenemos entre manos actualmente no es cómo  enfrentar una eventual privatización del servicio del agua, ya que en términos  legales eso está resuelto en la medida en que constitucionalmente en Venezuela  no es posible su privatización. Ésa sería una mirada complaciente con los  verdaderos problemas que tenemos en relación con ese punto. Con la muerte del  Instituto Nacional de Obras Sanitarias (INOS), en 1989, se produjo, si no una  privatización larvada de los sistemas hidrológicos del país, algo que podría ser  para mí peor, como lo fue el inocular al interior del ámbito hidrológico la  noción de negocio. El enfrentamiento político que a nosotros se nos plantea hoy  es sacar el negocio del agua. Hay que establecer con claridad que el sentido de  los acueductos y de los sistemas hidráulicos es producir salud y calidad de  vida, no dinero, y que la recaudación lógica y evidente que todo sistema  hidráulico tiene que tener, para el mantenimiento de lo que cuesta en sí mismo,  no debe tener en ningún momento el propósito del lucro o la ganancia. Y,  precisamente, si estoy en una empresa hidrológica que tiene clara conciencia de  que está en una cuenca y que esta cuenca nunca va a dejar de requerir  reforestación, mantenimiento, cuido, nunca voy a tener la ambición de que, por  muy exitosa que sea la recaudación, la empresa hidrológica pueda producir  ganancias, en el sentido comercial de la palabra. <span style="letter-spacing: -.1pt">Y me parece que es pertinente decir que este  proceso no está exento de contradicciones, no está exento de incomprensiones en  el presente momento, pero con mucho es uno de los lugares que creo más  expresivos, junto con otros movimientos sociales, como los de los compañeros de  los Comités de Tierra Urbana o las experiencias educativas de las misiones. Es  concretamente este movimiento de organización popular en torno del agua uno de  los movimientos que expresa con mayor profundidad los intentos que estamos  haciendo dentro del proceso bolivariano.</span></span></p>       ]]></body>

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