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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Crisis hegemónica en la izquierda latinoamericana]]></article-title>
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<abstract abstract-type="short" xml:lang="en"><p><![CDATA[This text is organized in four sections. The first analyzes the crisis of the neoliberal model in Latin America and how this crisis affected the Left. The central problem is that, while in recent decades the Left has been defined in terms of a struggle against neoliberalism, governments elected by the Left have not offered an alternative, as in the cases of Lula and Tabaré Vázquez. The second section offers a brief overview of the history of the Left under the impact of neoliberalism. Then the author attempts to locate this experience within the wider historical context of the struggle of the Left against capitalism. Finally, the article examines the current crisis in the Left as ideological, political and of identification with its natural social base and offers suggestions as to the requirements for the construction of a post-neoliberal hegemonic project.]]></p></abstract>
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</front><body><![CDATA[ <p align="center"><b> <span lang="ES-TRAD" style="font-family: Verdana">Crisis hegemónica en la  izquierda latinoamericana</span></b></p>     <p align="center"><b> <span lang="ES-TRAD" style="font-size: 10.0pt; font-family: Verdana">Michel  Brie</span></b></p>     <p align="center" style="text-align: justify; text-autospace: ideograph-numeric ideograph-other"> <span lang="ES-VE" style="font-family: Verdana"><font size="2">Politólogo alemán con doctorado  en Ciencias Políticas. Actualmente se desempeña como jefe del equipo de análisis  político de la Fundación Rosa de Luxemburgo de la Republica Federal de Alemania.  Forma parte de la junta de Directores de esa Fundación. </font></span> <span style="font-family: Verdana"><font size="2">brie@rosalux.de</font></span></p>     <p align="justify"> <span lang="ES-VE" style="font-size: 10.0pt; font-family: Verdana; font-weight:700">Resumen</span></p>     <p style="text-align: justify"> <span lang="ES-VE" style="font-size: 10.0pt; font-family: Verdana">El texto está  organizado en cuatro partes. En la primera se aborda la crisis del modelo  neoliberal en América Latina y como esa crisis llegó de lleno a la izquierda.  Siendo que en las últimas décadas la condición de izquierda parte de su  resistencia al neoliberalismo, gobiernos electos por fuerzas de izquierda, no  salen del modelo eje de esas políticas. Se argumenta que gobiernos como los de  Lula en Brasil o el de Tabaré Vázquez en Uruguay, son ejemplos de esto. En la  segunda parte se hace un apretado recuento histórico del proceso vivido por la  izquierda latinoamericana con la implementación del modelo neoliberal en la  región. En la tercera parte se pone ese proceso en un contexto más amplio,  revisando históricamente lo que ha pasado en el mundo con las fuerzas de  izquierda en su lucha contra el capitalismo. En la cuarta y última parte se  aborda la aguda crisis que vive hoy la izquierda latinoamericana. Crisis que se  diagnostica como ideológica, política y de identificación con bases sociales. Se  plantean así mismo los requerimientos que el autor considera indispensables para  la construcción de un proyecto hegemónico posneoliberal. Se sostiene que se vive  una crisis de hegemonía en América Latina, una disputa entre lo viejo y lo  nuevo, entre un modelo agotado, que persiste un sobrevivir, y un mundo nuevo,  que no encuentra todavía formas de existencia para sustituirlo. Es por ello que  América Latina se ha vuelto hoy en día en la región más inestable del mundo en  términos económicos, sociales y políticos.</span></p>     <p style="text-align: justify"> <span style="font-size: 10.0pt; font-family: Verdana; letter-spacing: -.1pt"> <b>Palabras clave</b>: América Latina, izquierda, neoliberalismo, proyecto hegemónico.</span></p>     <p align="center"><b> <span lang="EN-US" style="font-size: 10.0pt; font-family: Verdana">Crisis of  Hegemony in the Latin American Left</span></b></p>     <p style="text-align: justify"> <span lang="EN-US" style="font-size: 10.0pt; font-family: Verdana; font-weight:700">Abstract</span></p>     <p style="text-align: justify"> <span lang="EN-US" style="font-size: 10.0pt; font-family: Verdana">This text is  organized in four sections. The first analyzes the crisis of the neoliberal  model in Latin America and how this crisis affected the Left. The central  problem is that, while in recent decades the Left has been defined in terms of a  struggle against neoliberalism, governments elected by the Left have not offered  an alternative, as in the cases of Lula and Tabaré Vázquez. The second section  offers a brief overview of the history of the Left under the impact of  neoliberalism. Then the author attempts to locate this experience within the  wider historical context of the struggle of the Left against capitalism.  Finally, the article examines the current crisis in the Left as ideological,  political and of identification with its natural social base and offers  suggestions as to the requirements for the construction of a post-neoliberal  hegemonic project.</span></p>     <p style="text-align: justify"> <span lang="EN-US" style="font-size: 10.0pt; font-family: Verdana"><b>Key Words</b>:  Latin America, Left, Neoliberalism, Hegemony.</span></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p style="text-align: justify"> <span lang="ES-TRAD" style="font-size: 10.0pt; font-family: Verdana">Con los  gobiernos de Lula en Brasil y Tabaré Vázquez en Uruguay, la crisis hegemónica  que afecta a las sociedades latinoamericanas desde el agotamiento del modelo  neoliberal llega de lleno a la izquierda. Gobiernos elegidos en el marco de la  oposición a las políticas neoliberales, que han ocupado históricamente el  espacio de la izquierda en sus países, triunfan, derrotan los partidos que  habían puesto en práctica políticas neoliberales, pero no salen del modelo eje  de esas políticas. No vamos a prejuzgar los eventuales gobiernos de López  Obrador en México y de Evo Morales en Bolivia, no podemos dejar de considerar  los riesgos que esos posibles gobiernos de la izquierda corren, aún más después  que en un país como Brasil la izquierda no sale del modelo neoliberal. Aun con  sus particularidades, debemos decir que, a pesar de iniciativas audaces –como la  reestructuración de sus deudas externas y la resistencia al intento de alza del  precio de la gasolina–, el gobierno argentino de Nestor Kirchner tampoco  implementa una política económica distinta, en lo esencial, del modelo  neoliberal.</span></p>     <p style="text-align: justify"> <span lang="ES-TRAD" style="font-size: 10.0pt; font-family: Verdana">Pero hacen  también parte de esa crisis los callejones sin salida a que intentos de  sustitución de las fuerzas políticas por movimientos sociales. Ecuador es el  mejor ejemplo de un país donde movimientos sociales tumban gobiernos con  políticas antipopulares, llegan a las puertas del palacio presidencial, delegan  el gobierno, más de una vez, a otros, se sienten traicionados y retornan a la  oposición. Los problemas de división en el movimiento indigenista, así como las  diferencias en la izquierda boliviana, revelan dilemas planteados entre incluir  la vía institucional, articulando movimientos sociales con fuerzas políticas o  buscando alternativas antiinstitucionales. La misma reconversión de los  zapatistas a una línea de acción que vincula directamente la emancipación de los  pueblos indígenas de Chiapas a la emancipación de todo el pueblo mexicano, lo  cual significa también el reconocimiento de la necesidad de una acción política  nacional –de nuevo orden, pero, al fin y al cabo, un reconocimiento de la  necesidad de construcción de un modelo hegemónico alternativo de poder de  carácter nacional. Es un intento más de buscar llenar el vacío producido por la  crisis hegemónica en el continente.</span></p>     <p style="text-align: justify"> <span lang="ES-TRAD" style="font-size: 10.0pt; font-family: Verdana">El modelo  hegemónico en el capitalismo contemporáneo es el neoliberal. La izquierda se  recicló hacia la resistencia y la lucha en contra del neoliberalismo, a punto  que ser de izquierda en estas décadas es, ante todo, ser antineoliberal (además  de ser antiimperialista). Los distintos matices dentro de la izquierda apuntan  para la identificación del antineoliberalismo con el anticapitalismo o con otras  formas de posneoliberalismo. Pero tienen en común el marco del  antineoliberalismo. No es por casualidad que el Forum Social Mundial,  reagrupando a fuerzas tan amplias y diferenciadas, puso el antineoliberalismo  como su elemento unificador.</span></p>     <p style="text-align: justify"> <span lang="ES-TRAD" style="font-size: 10.0pt; font-family: Verdana">El modelo  neoliberal promovió la hegemonía del capital financiero, en su modalidad  especulativa, prácticamente en todas las sociedades latinoamericanas. Se  desarrolló un proceso de financerizacion de nuestros países, que se extendió  prácticamente por todos los poros de nuestras sociedades, incluido el Estado. Se  debilitó la capacidad de financiamiento y de control por parte del Estado, se  multiplicó el desempleo y las distintas formas de precarización de las  relaciones laborales –todas formas de superexplotación del trabajo.</span></p>     <p style="text-align: justify"> <span lang="ES-TRAD" style="font-size: 10.0pt; font-family: Verdana">Se  produjeron cambios radicales en la relación de fuerza entre las clases sociales,  en favor del gran capital –en particular del gran capital internacionalizado y  del capital financiero– y en contra del mundo del trabajo. La derecha renovó sus  valores, sus planteamientos, sus formas de acción, imponiendo una hegemonía como  nunca antes lo había logrado.</span></p>     <p style="text-align: justify"> <span lang="ES-TRAD" style="font-size: 10.0pt; font-family: Verdana">El capital  financiero no crea las bases sociales de apoyo suficientes para su legitimación  en el poder. No genera empleos; al contrario, tiende a eliminar empleos. No  distribuye renta; al contrario, intensifica la concentración de renta. No amplía  los derechos sociales; al contrario, los debilita. La financerización hace  víctimas a los pequeños y medianos empresarios. Las bases materiales de su  proceso de reproducción permiten, máximo, arrastrar a sectores del gran capital  volcado hacia la exportación y hacia altas esferas del consumo.</span></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">¿Cómo busca ese modelo su base  de apoyo? En primer lugar, por el apoyo cohesionado del gran capital, que  participa total o parcialmente del proceso de acumulación financiera. De la  consolidación de capas privilegiadas entre los estratos medianos, agregados al  gran capital internacionalizado, en distintos niveles. En tercer lugar, por las  enormes dificultades que genera para la organización de los sectores sociales,  atomizados y con grandes dificultades de volverse fuerza social y política.  Además, cuenta con la dictadura ideológica de los grandes monopolios privados de  los medios –con la televisión desempeñando un papel determinante. Hay así un  triple apoyo: de las capas privilegiadas económicamente; que a su vez disponen  de la ideología propagada por los grandes medios monopólicos; contando además  con la fragmentación, especialmente de los sectores vinculados al mundo del  trabajo. Tratase así de una hegemonía que tiene en los mecanismos de  fragmentación social y en los mecanismos ideológicos sus puntos esenciales de  apoyo.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">En su ciclo de implementación,  el modelo tuvo éxitos económicos inmediatos, dispuso de la iniciativa con sus  planes de contrarreformas, valiéndose de la desregulación económica, para  transferir la inflación para el inmenso déficit público que, al llevar los  Estados latinoamericanos a la quiebra, a su vez refuerza su dependencia a los  organismos financieros internacionales. Sus ejes de apoyo son la estabilidad  monetaria lograda, después de procesos inflacionarios descontrolados; el sostén  del bloque dominante, tanto el gran empresariado, cuanto los organismos  financieros y comerciales internacionales, así como el apoyo activo y decisivo  de los grandes medios privados. Cuentan también con la cooptación de sectores  –mayoritarios– de la izquierda tradicional – como mencionamos antes–, así como  con la fragmentación social de las clases populares, con el desempleo, el  subempleo y la precarización generalizada de las relaciones de trabajo.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">Sin embargo, a pesar del clima  eufórico con que contó – especialmente a mediados de la década de los 90,  valiéndose también del final del campo socialista y del nuevo ciclo corto de  expansión de la economía norteamericana, con las ilusiones de que se generaba  una “nueva economía”–, la secuencia de crisis llevó al agotamiento del modelo.  En primer lugar, la crisis mexicana de 1994, seguida por la brasileña de 1999 y  por la argentina de 2001.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">Las tres principales economías  del continente desembocaban en crisis por la aplicación del modelo neoliberal,  después de México haber sido elevado a “caso modelar” por los organismos  internacionales y de Argentina haberse vuelto el modelo más ortodoxamente  neoliberal del continente.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="Verdana" size="2">Varios gobiernos –mas de diez–  fueron sustituidos en los últimos años en América Latina y el Caribe –en países  distintos como Argentina, Ecuador, Bolivia, Perú–, como efecto del agotamiento  del modelo neoliberal. Gobiernos que prometieron salir del modelo, pero no lo  han hecho o que simplemente lo mantienen. Todos pierden legitimidad rápidamente,  sufren gran presión bajo las movilizaciones de los movimientos sociales, hasta  que terminan renunciando.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">Esas crisis llevaron al  agotamiento del modelo, que contaba con bases sociales relativamente  restringidas, porque la hegemonía del capital financiero no produce bases  sociales suficientemente amplias como para basar en ellas su legitimidad. Al  contrario, modelos centrados en la especulación financiera, en la exportación y  en el consumo de las altas esferas del mercado, no requieren distribución de  renta, ampliación de la capacidad de consumo de las capas populares, ni siquiera  de todos los sectores de las capas intermedias.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">Genérase así una crisis de  hegemonía en América Latina, una disputa entre lo viejo y lo nuevo, entre un  modelo agotado, que persiste en sobrevivir, y un mundo nuevo, que no encuentra  todavía formas de existencia para sustituirlo. Es por ello que América Latina se  ha vuelto la región más inestable del mundo en términos económicos, sociales y  políticos, con la sustitución de más de diez gobiernos en los últimos años,  ninguno por efecto de golpes militares, todos por pérdida de legitimidad social,  cuestionado por los movimientos populares, dentro de las legalidades existentes.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">La izquierda tradicional de  América Latina se dividió respecto a los modelos neoliberales. Inicialmente,  cuando la propuesta estaba en manos de la derecha –y de la extrema derecha, en  el caso de Pinochet– la izquierda se pronunciaba en contra del modelo. Pero, a  partir del momento en que la social-democracia europea –a partir de los partidos  socialistas de Francia y de España– asumió el modelo, como que afirmando el  carácter universal del Consenso de Washington, la izquierda latinoamericana,  especialmente en sus versiones nacionalista y socialdemócrata, adhirieron al  modelo.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">Fue un proceso que tuvo su  punto de partida en la adhesión de Carlos Menem, de Carlos Andrés Pérez y de  Salinas de Gortari. Los socialistas chilenos, a su vez, aliados a los  democratacristianos, sucediendo a Pinochet en el gobierno, mantuvieron el modelo  heredado. La adhesión del gobierno de Fernando Henrique Cardoso, en Brasil,  complementó ese proceso. Así, casi todos los partidos del espectro político se  asociaron a ese consenso neoliberal.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">Pero fue la victoria de Lula en  Brasil y de Tabaré Vázquez en Uruguay, que terminó cerrando el ciclo de  adhesiones, ahora por parte de dos fuerzas que habían protagonizado la  resistencia al modelo neoliberal en las décadas anteriores. Con ello, América  Latina quedó como la región en el mundo en que más se ha generalizado la  aplicación del modelo neoliberal. Con pocas excepciones –como los casos de Cuba  y Venezuela–, se puede decir que el modelo se extendió a lo largo y a lo ancho  de todo el continente, haciendo de América Latina el laboratorio de experiencias  neoliberales, al inicio, y posteriormente una región privilegiada de aplicación  del modelo.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">La izquierda, como ha existido  hasta ahora en América Latina, revela así no disponer todavía de un proyecto  alternativo al modelo neoliberal o no tener fuerza para ponerlo en práctica. Las  excepciones vienen de gobiernos sui géneris –el de Cuba y el de Venezuela, con  sus particularidades. El gobierno cubano es resultado de un proceso  revolucionario, que destruyó las bases mismas del capitalismo y de la dominación  imperial en el país. El gobierno bolivariano de Venezuela se apoya sobre dos  factores particulares –los recursos petrolíferos y el apoyo de las FFAA.  Asimismo, en Venezuela no llegó a cuajar un modelo neoliberal –a pesar de los  intentos, frustrados, de los gobiernos de Carlos Andrés Pérez y de Rafael  Caldera.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">Para dar cuenta de los  problemas enfrentados por la izquierda en el periodo histórico dominado por la  hegemonía imperial estadounidense y por el modelo neoliberal, hay que mencionar  que la lucha de la izquierda tiene en el enfrentamiento esa hegemonía. Ella se  combina con el neoliberalismo, para configurar los dos ejes del poder dominante  en el mundo de hoy –el poder del dinero y el poder de las armas. Un proyecto  hegemónico alternativo tiene que dar cuenta de esos dos ejes. Se puede decir que  el gobierno brasileño da cuenta del segundo de ellos, con su política externa  –aun con problemas, de los cuales la posición respecto a Haití es el más grave.  No así en lo que atañe al proyecto mercantil, que caracteriza al neoliberalismo.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">Sin entrar a analizar la  posibilidad de reproducción de esos modelos en otros países de América Latina,  busquemos las razones por las cuales las vertientes tradicionales de la  izquierda del continente se encuentran en la situación apuntada. ¿Y qué  perspectivas se presentan para la lucha antineoliberal de la izquierda  latinoamericana?</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">La conversión de fuerzas  nacionalistas y socialdemócratas al neoliberalismo, así como los impasses  enfrentados en el presente por los gobiernos del PT y del Frente Amplio, revela  un fenómeno mucho más amplio que ser diagnosticado como “traición” o algún otro  enfoque más o menos similar. Hay que encarar este capítulo reciente de la  historia de la izquierda latinoamericana en el marco de los profundos cambios en  la relación de fuerzas acaecidas en el mundo en las últimas décadas.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="Verdana" size="2">No se trata de cambios  cualesquiera. Fue, en primer lugar, el cierre del período histórico abierto con  el final de la Segunda Guerra Mundial, de equilibrio de fuerzas entre los campos  capitalista y socialista. Considerando que los avances antiimperialistas y  anticapitalistas de las décadas anteriores se habían apoyado –y, a la vez,  reforzado– en esa polarización, en un período que revirtió la situación de  defensiva en que se encontraban las fuerzas de izquierda. Éstas, después de  agotado el impulso del triunfo bolchevique, con la estabilidad política  restaurada en Europa y el aislamiento correspondiente de la URSS, fue seguida  del ascenso de los fascismos en Europa y del paso de la izquierda a la defensiva  –explicitada en la línea de los frentes populares antifascistas.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">La derrota de los países del  eje en la segunda guerra, la constitución del campo socialista en Europa  oriental, el triunfo de la revolución china, el proceso de descolonización en  Asia y en África, produjeron un nuevo campo de enfrentamientos –con la oposición  de los campos socialista y capitalista– y una nueva relación de fuerzas, con el  equilibrio entre las dos grandes fuerzas. La constitución del campo del “tercer  mundo” contribuía asimismo a una perspectiva futura favorable a la lucha  antiimperialista y anticapitalista.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">Ese período histórico, con una  determinada constitución y relación de fuerzas entre ellas, fue cerrado  bruscamente con la autodisolución del campo socialista y todos sus efectos  políticos e ideológicos. De inmediato representó la introducción de un mundo  unipolar, bajo un fuerte impacto de una nueva ofensiva política, ideológica y  militar de EE UU.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">Entre sus consecuencias más  inmediatas –consecuencias también del paso del capitalismo de su modelo  keynesiano al neoliberal– en el plano político están el debilitamientos de los  partidos comunistas, la adhesión de los partidos socialdemócratas a modelos  neoliberales,con la ruptura de la unidad de la izquierda, además del  debilitamiento de los Estados y su capacidad de promover tanto políticas de  desarrollo como la extensión de los derechos sociales dela masa de la población.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">A esos factores hay que agregar  el triunfo del liberalismo, en el plano internacional, con consecuencias  directas dentro de cada país, incluso sobre el perfil ideológico de la misma  izquierda. En el embate entre el campo capitalista y el socialista, había dos  diagnósticos sobre la contradicción fundamental en el plano mundial. Para el  campo socialista, la contradicción se daba entre el socialismo y el capitalismo.  Para el campo capitalista, se trataba de la oposición entre democracia y  totalitarismo.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">El triunfo del bloque  capitalista representó también el triunfo de su interpretación, extendida hacia  la visión según la cual el siglo XX habría representado la lucha entre la  democracia y el totalitarismo – éste representado, inicialmente, por el nazismo  y el fascismo, posteriormente por el comunismo (teniendo el nacionalismo y el  islamismo como variantes). Triunfa igualmente la identificación entre democracia  y liberalismo, fundamental para su hegemonía política e ideológica.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">Otro aspecto de la hegemonía  ideológica neoliberal está dado por la asimilación del fracaso del modelo  soviético con la crisis fiscal del Estado, valiéndose de ambos para descalificar  al Estado. Para sus ideólogos más recalcitrantes, a ella se contrapone la  valorización del mercado –aunque, bajo la polarización que imponen, entre  estatal y privado, buscan esconder el mercado y apropiarse de la categoría  privado, con ambigüedad de privatización y de esfera privada. Para una  interpretación que se pretende libertaria, se busca contraponer la sociedad  civil al Estado. Son dos interpretaciones que no son incompatibles, pero que  remiten a dos vertientes con sus particularidades. Una, derechamente al mercado,  a la mercantilización, a las fuerzas que predominan en el mercado; la otra, a  las ONG, al “tercer sector”, etc.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">La izquierda latinoamericana no  quedó ajena a esa influencia. Incorpora la identificación de democracia con  democracia liberal. Acepta la crisis fiscal del Estado como señal del  agotamiento definitivo del Estado como agente político, económico y social,  pasando a valorar, en contraposición a la sociedad civil –con todas sus otras  connotaciones: ciudadanía, consumidor, redes, etc. Esta visión es contemporánea  a la aceptación de la tesis de la pérdida de centralidad del trabajo, con la  sustitución de las interpretaciones centradas en las contradicciones de clase  por las teorías de la exclusión social –de corte claramente funcionalista.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">La novedad representada por los  gobiernos de Lula y de Tabaré Vázquez da es un paso nuevo –y definidor– en la  incorporación del liberalismo de parte de fuerzas de izquierda –de políticas  económicas de carácter liberal. El gobierno brasileño inicialmente mantiene la  política heredada de Cardoso, como una forma de neutralizar la posibilidad de  una desestabilización económica en la transición hacia el nuevo gobierno, pero  rápidamente esa política pasó a ser adoptada como permanente, incluso con un  ajuste fiscal todavía más duro que en el gobierno anterior. El gobierno de  Tabaré, habiendo escogido a un economista conservador del Frente Amplio –Danilo  Astori–, incorpora el modelo heredado, que privilegia el ajuste fiscal y la  estabilidad monetaria sobre las metas sociales.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">Considerando que el principal  efecto concreto de las políticas neoliberales es la retracción de los derechos  sociales de la gran mayoría de la población, políticas económicas que chocan con  la posibilidad de promoción de la prioridad de metas sociales. Lo cual significa  no solamente no salir del modelo económico neoliberal, sino restringir las  políticas sociales a políticas focalizadas, emergenciales, en lugar de políticas  de universalización de los derechos.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="Verdana" size="2">Después de dividirse frente al  neoliberalismo, con algunas de sus fuerzas poniendo en práctica esas políticas,  mientras otras resistían desde la oposición, queda claro, cuando algunas de  estas fuerzas llegan al gobierno –como son los casos de Brasil y Uruguay– y  reproducen el modelo económico, eje de las políticas neoliberales, la izquierda  latinoamericana se encuentra en una profunda crisis. Una crisis de identidad  ideológica, de proyecto político, pero también de bases sociales de  identificación.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">Identidad ideológica, porque  los partidos de izquierda que han asumido gobiernos no han roto ni con los  modelos neoliberales, ni tampoco con sus valores. No han demostrado firmeza  ideológica para poner en práctica políticas con valores distintos y  contrapuestos a los que orientan al ideario neoliberal. La influencia liberal ha  contribuido seguramente para el debilitamiento de las fuerzas de izquierda, al  hacerlas abandonar posiciones anticapitalistas, así como las referencias al  mundo del trabajo, a las contradicciones de clase, al proceso de acumulación de  capital, a las alianzas sociales. Al igual que han sido influenciados por las  tesis sobre la crisis irreversible del Estado y la necesidad del ajuste fiscal  para sanear la moneda, como condición preliminar para la retomada de un supuesto  “crecimiento sostenible”.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">Al no cuestionar el tipo de  Estado por su financerización en el plano económico, por el debilitamiento de su  capacidad de decisión por la abertura y la desregulación económica, por el poder  de generación de los consensos ideológicos en las manos de los grandes medios  privados. Se aceptó el diagnóstico neoliberal sobre la crisis fiscal del Estado,  con las necesarias consecuencias, que terminan priorizando el ajuste fiscal y  las medidas de estabilización monetaria. Se abandona la centralidad de la  reforma tributaria con fuerte contenido redistributivo, para financiar las  políticas públicas. Porque la prioridad de metas monetarias implica el abandono  de políticas monetarias como palanca del desarrollo y de la redistribución de  renta. Los déficit públicos apuntan entonces, como alternativa, hacia los  préstamos internacionales, con los condicionamientos respectivos, además de un  camino del cual no se suele salir.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">Particularmente ausentes son  las ideas-fuerza de la izquierda de universalización de los derechos sociales y  la reforma democrática del Estado centrada en la esfera pública. Si el  neoliberalismo busca imponer la polarización entre las categorías de estatal y  privado, la izquierda tiene que reimponer los términos reales de enfoque de la  realidad social: público versus mercantil. Éste es el esquema que identifica el  movimiento posneoliberal.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">Las fuerzas tradicionales de la  izquierda no se han mostrado, hasta ahora, capaces de salir de ese modelo, sin  lo cual ninguno de los grandes problemas del continente –que sólo han aumentado  bajo la aplicación de las políticas neoliberales– puede ser resuelto ni siquiera  aminorado. Cuando nos planteamos la definición del campo de la izquierda en el  período histórico contemporáneo como el de todas las fuerzas antineoliberales  –reflejando no sólo el nuevo modelo hegemónico capitalista, sino también el  retroceso que ha significado para la izquierda el paso del período anterior a  éste–, definimos el límite inapelable para la definición de la izquierda: el  antineoliberalismo. Al no romper con ese modelo, gobiernos y partidos  originarios de la izquierda desertan del campo de la izquierda, inducen la  influencia liberal –en el plano político, económico e ideológico– en el seno de  la izquierda, reafirmando la hegemonía neoliberal, en lugar de cuestionarla y  luchar por su superación.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">Lo que podemos denominar como  crisis hegemónica en la izquierda latinoamericana –que, a lo mejor, se extiende  a otras regiones del mundo– se caracteriza por algunos rasgos centrales:</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">a) la ausencia prácticamente de  fuerzas políticas en condición de dirigir la construcción de un proyecto y un  bloque de fuerzas posneoliberales;</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">b) el debilitamiento de las  bases sociales tradicionales de la izquierda –movimiento sindical, trabajadores  del sector público, intelectualidad de la esfera pública–, aunado al proceso de  fragmentación y atomización del mundo del trabajo;</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">c) la hegemonía de las ideas  liberales en el campo de la izquierda, expresadas en la identificación mecánica  de democracia con democracia liberal, en la ausencia de cuestionamiento  anticapitalista, en la aceptación de modelos económicos de carácter mercantil,  en la sustitución de políticas universalizantes por políticas focalizadas y  energenciales, la retracción del Estado, como consecuencia de la prioridad de  políticas de ajuste fiscal.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">La construcción de un proyecto  hegemónico posneoliberal requiere, ante todo, un análisis de las  transformaciones acaecidas en las décadas de aplicación de políticas  neoliberales.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="Verdana" size="2">a) Éste tiene, primeramente,  que descubrir la nueva geografía de la fuerza de trabajo, con su nueva  morfología, especialmente en todo el universo de los que sobreviven en los  multiplicados espacios informales de la sociedad. Sin ello, el tema del trabajo  –que sigue siendo estratégico– quedará reducido a las dimensiones de la fuerza  de trabajo formal y de los sindicatos. Sin esa reconstitución no se superará el  aislamiento de la izquierda, de sus fuerzas políticas y movimientos sociales,  respecto a las nuevas generaciones de jóvenes pobres.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">b) Tiene, asimismo, que definir  la naturaleza del período histórico con claridad –de hegemonía neoliberal–, con  todos sus elementos de fuerza y de debilidad. Para lo cual se necesita  comprender la capacidad hegemónica mayor del neoliberalismo, que reside en su  capacidad de influencia ideológica, a partir del llamado “American Way of Life”,  que disputa la mente de personas en prácticamente todos los países del mundo, de  todas las edades, género y etnias.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">c) Tendría, además, que  construir la fuerza social, política, ideológica y organizativa para poder  sustentar esa alternativa posneoliberal.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">El listado de requerimientos  podría alargarse demasiado. Para poder resumirlos, diríamos que dos principios  fundamentales tienen que orientar la acción de una fuerza de izquierda hoy: el  de “sin teoría revolucionaria, no hay práctica revolucionaria” y el de “en las  sociedades de clase, la ideología dominante es la ideología de las clases  dominantes”.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">Son principios porque están  hondamente anclados en la realidad y, aunque a veces se quiera olvidarlos,  reaparecen frente a nosotros como constitutivos de la lucha en contra de las  sociedades capitalistas, como vectores incontornables de cualquiera  prácticasocial que se pretenda de transformación de la realidad. El  primeroremite a la idea de que la práctica es implacable frente a los errores  teóricos o a su falta de elaboración teórica. Que sin descifrar los nudos que  articulan la realidad concreta, no es posible transformar la teoría en  instrumento de trasformación. Aún más con fuertes presiones institucionales y de  los medios, vía hegemonía del ideario liberal, la ausencia de formulaciones  teóricas que anclen las propuestas programáticas, estratégicas y tácticas,  condena inevitablemente a las fuerzas de izquierda a la cooptación frente a esas  presiones.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">El segundo representa la  necesidad de construir proyectos alternativos, para no facilitar una tendencia  que hoy por hoy es dominante: la adaptación a las políticas existentes, a la  institucionalidad existente, a los consensos fabricados por los grandes medios  privados. Representa el reconocimiento de la fuerza de la hegemonía liberal,  tanto a nivel económico y político, cuanto social, como instrumento de  diseminación de los valores de la forma de vivir estadounidense, que penetra  prácticamente en todos los sectores de la sociedad.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">En lo esencial, se trata de  reconocer la dimensión de la tarea por delante: la de elaborar un proyecto  posneoliberal y construir la fuerza –social, política, cultural y moral– capaz  de hacerlo realidad.</font></p>       ]]></body>

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