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<institution><![CDATA[,1Antropólogo graduado en la Universidad Central de Venezuela el año 1989 Es miembro fundador del grupo de investigación antropológica NAVE (Nueva Antropología Venezolana) de la Escuela de Antropología de la UCV y Presidente del Grupo de Estudios de la Diversidad Sexual Contranatura de la UCV ]]></institution>
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<abstract abstract-type="short" xml:lang="en"><p><![CDATA[Abstract The 1980s witnessed a new topography of sexual identities in the entire Western world. The visibility of a homosexual culture was evident in the mass media. Visual and symbolic images derived from the dissident homosexual culture were directed, above all, to the youth. They were managed by a new elite of experts that projected and promoted new ‘lifestyles’, new esthetic models, especially in the film and music industries. This general tendency was naturally present in Venezuela, although it also assumed a particular local color. This article examines what the author considers two emblematic cases that serve to highlight the Venezuelan experience: the rise and fall of the author-singer Colina; and the fleeting success of the review Estilo]]></p></abstract>
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</front><body><![CDATA[   <font FACE="Verdana">     <p ALIGN="CENTER"><b><font size="3">El Estilo de Colina:Representaciones homosociales en la Venezuela reciente</font></b></p> </font>     <p ALIGN="CENTER"><font size="2" face="Verdana">Navarrete Sánchez, Rodrigo José<sup>1</sup></font></p>     <p ALIGN="justify"><font size="2" face="Verdana">&nbsp;<sup>1</sup>Antropólogo graduado en la Universidad Central de Venezuela el  año 1989. Se ha desempeñado como profesional asociado a la investigación en el  Departamento de Antropología del Instituto Venezolano de Investigaciones  Científicas (IVIC), así como Antropólogo de la División de Arqueología e  Inventario de la Dirección de Patrimonio Cultural del Conac, y coordinó el área  de investigación de la División de Conservación Arqueológica del Instituto del  Patrimonio Cultural. Igualmente ha sido ininterrumpidamente profesor agregado  del Departamento de Arqueología, Etnohistoria y Ecología Cultural de la Escuela  de Antropología (Faces-UCV) desde 1991. Ha participado en eventos de la  especialidad y publicado y compilado para publicaciones periódicas  especializadas, tanto a nivel nacional como internacional. Actualmente dirige el  proyecto de investigación &quot;Reconstrucción arqueológica y etnohistórica del  poblamiento tardío de la depresión del Unare, llanos orientales de Venezuela&quot;,  apoyado por el IPC y la UCV. Realiza estudios de postgrado a partir de 1997 en  el Departamento de Antropología de la Universidad de Binghamton. Es miembro  fundador del grupo de investigación antropológica NAVE (Nueva Antropología  Venezolana) de la Escuela de Antropología de la UCV y Presidente del Grupo de  Estudios de la Diversidad Sexual Contranatura de la UCV.bf81014@binghamton.edu</font></p>     <p ALIGN="JUSTIFY"><font face="Verdana" SIZE="2"> <b>Resumen</b> </font></p>     <p ALIGN="JUSTIFY"><font face="Verdana" SIZE="2"> La década de los 80 representó una etapa rica, y crítica a su  vez, en la producción de una nueva topografía de las identidades sexuales en el  mundo global occidental. La homosocialización, entendida como la extrapolación e  infiltración del ámbito de la cultura de masas general por imágenes –visuales y  simbólicas– surgidas en la cultura comercial de la disidencia sexual homosexual,  constituyó una piedra angular en esta reconfiguración. La visibilidad de la  cultura homosexual de alguna manera impactó, algunas veces por reacción pero  otras por compenetración, la cultura de masas total. Una nueva elite de expertos  echó mano de estos símbolos y artefactos para construir nuevas &quot;personas&quot;  sexuadas, figuras estéticas, personalidades del mundo de la industria del cine y  la música, masificarlas y lanzarlas para la promoción de nuevos &quot;estilos de  vida&quot;, principalmente entre la población juvenil (Mort, 1996). Así, las  representaciones de masculinidades y feminidades se hicieron más diversas,  plurales, ambiguas y contradictorias, en relación dialéctica con los cambios  económicos, políticos, culturales y estéticos de la época. Venezuela, como parte  de este mundo global y en clara relación de dependencia cultural con los centros  de producción de la cultura de masas, no podía escapar a este proceso en los 80  y 90. Sin embargo, sus expresiones locales representaron una disposición  particular del fenómeno. En esta ponencia se analizan precisamente dos casos que  consideramos emblemáticos para Venezuela: El auge y caída del cantautor Colina y  el efímero éxito de la revista Estilo. Consideramos que el análisis de  estos casos representa un acceso idóneo a la discusión de la historia  contemporánea de las definiciones y negociaciones de las identidades sexuales en  nuestro contexto nacional. </font> </p>     <p ALIGN="JUSTIFY"><font face="Verdana" SIZE="2"> <b>Palabras clave:</b> Homosocialidad, identidades sexuales, cultura  de masas, Venezuela. </font></p>     <p ALIGN="CENTER"><font face="Verdana" SIZE="2"> <b>Colina’s Estilo: Recent Homosocial Representations in  Venezuela</b> </font></p>     <p ALIGN="JUSTIFY"><font face="Verdana" SIZE="2"> <b>Abstract</b> </font></p>     <p ALIGN="JUSTIFY"><font face="Verdana" SIZE="2"> The 1980s witnessed a new topography of sexual identities in  the entire Western world. The visibility of a homosexual culture was evident in  the mass media. Visual and symbolic images derived from the dissident homosexual  culture were directed, above all, to the youth. They were managed by a new elite  of experts that projected and promoted new ‘lifestyles’, new esthetic models,  especially in the film and music industries. This general tendency was naturally  present in Venezuela, although it also assumed a particular local color. This  article examines what the author considers two emblematic cases that serve to  highlight the Venezuelan experience: the rise and fall of the author-singer  Colina; and the fleeting success of the review Estilo. </font> </p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p ALIGN="JUSTIFY"><font face="Verdana" SIZE="2"> <b>Key Words:</b> Homosociality, Sexual Identities, Mass Culture,  Venezuela. </font></p>     <p ALIGN="JUSTIFY"><font face="Verdana" SIZE="2"> El estudio de los discursos y las prácticas globales en la  sociedad capitalista contemporánea y su transformación a partir de su incidencia  en contextos locales –en algunos casos periféricos dentro del sistema  económico-político mundial– ha sido un tema profundamente desarrollado a partir  de los productos comerciales y simbólicos hegemónicos. Sin embargo, existen  sistemas de productos y representaciones que juegan papeles más ambiguos dentro  de las dinámicas centrales y periféricas de estos sistemas, ya que, a pesar de  surgir de una suerte de enclave contrahegemónico, entran a participar  activamente en la dinámica de los circuitos de producción y reproducción  financiera y simbólica dominantes en el sistema. Este es el caso de una variedad  de fenómenos culturales surgidos inicialmente a partir de colectivos que, por su  condición de raza, género, edad, clase, etnicidad, nacionalidad, orientación  sexual, han sido marginados por el discurso central y han producido su propio  sistema de códigos, como forma alternativa –y en algunos casos de resistencia–  frente a la imposición de valores contrarios a su sistema o estilo de vida. </font> </p>     <p ALIGN="JUSTIFY"><font face="Verdana" SIZE="2"> Esta producción diferencial está directamente relacionada con  la economía política del sistema global ya que toda actividad económica es a su  vez una actividad política. Esto es aún más evidente en el caso del consumo de  productos masificados en la cultura popular ya que, aún cuando hasta cierto  punto impuesto por un sistema de valores hegemónicos, el consumidor –colectivo o  individual– tiene la capacidad de seleccionar y modelar su propia pauta de  adquisición de bienes materiales y simbólicos (Millar, 1995). Así, el temido –y  hasta cierto punto real– temor de que la sociedad de consumo de masas atenta  directamente contra la diversidad y especificidad histórico-cultural por medio  de una avasallante homogeneización global, puede ser contrapuesto al hecho de  que la introducción y apropiación de estos significados globales en los códigos  y las necesidades locales siempre implican una resemantización y adecuación.  Esto se debe a que las multifacéticas redes de producción, distribución y  consumo globales deben interactuar con los procesos de socialización en acción  en los contextos nacionales o sectoriales y, en vez de afectar la autenticidad  de su conformación, imprimen nuevos elementos a la amalgama de significados y  prácticas compleja y a veces contradictoriamente imbricados en su tradición y  herencia histórico-cultural particular (Millar, 1995). Esta dinámica es válida  tanto para los sectores del mundo global divididos geográficamente, como las  naciones, así como para aquellos definidos por su especificidad, como la  comunidad homosexual o el colectivo de adolescentes. Sin olvidar que estas  divisiones pueden a su vez segmentarse o cortarse según sus puntos de  interrelación, tal como la comunidad homosexual venezolana de la década de los  80. </font></p>     <p ALIGN="JUSTIFY"><font face="Verdana" SIZE="2"> En este trabajo analizaremos precisamente dos casos que  consideramos emblemáticos para Venezuela: El auge y caída del cantautor Colina y  el efímero éxito de la revista Estilo. Debemos aclarar en principio que,  como discutiremos en la próxima sección a partir del término homosocialidad, no  nos centraremos en la comunidad homosexual nacional sino en los productos y  representaciones que a partir de ella fueron distribuidos y consumidos en la  cultura de masas venezolana en general. Consideramos que el análisis de estos  casos representa un acceso idóneo a la discusión de la historia contemporánea de  las definiciones y negociaciones de las identidades sexuales en nuestro contexto  nacional. </font> </p>     <p ALIGN="JUSTIFY"><font face="Verdana" SIZE="2"> <b>Socializando la homosexualidad: La homosocialización como  práctica cultural</b> </font></p>     <p ALIGN="JUSTIFY"><font face="Verdana" SIZE="2"> La década de los 80 representó una etapa rica, y crítica a su  vez, en la producción de una nueva topografía de las identidades sexuales en el  mundo global occidental. La homosocialización, entendida como la extrapolación e  infiltración del ámbito de la cultura de masas general por imágenes –visuales y  simbólicas– surgidas en la cultura comercial de la disidencia sexual homosexual,  constituyó una piedra angular en esta reconfiguración. Lamentamos  desilusionarlos. Fenómenos actuales como el surgimiento del hombre &quot;metrosexual&quot;  o el programa A Queer Eye for the Straight Guy no son nada nuevo sino que  responden al desarrollo de una industria cultural propia del capitalismo tardío.  En general, estas manifestaciones tienen sus raíces históricas y conceptuales,  como muchas otras representaciones y prácticas que actualmente experimentamos en  torno a la identidad sexual, en la abigarrada y compleja década de los 80 del  siglo xx, sin olvidar que a su vez son productos que surgen de las dinámicas de  género que han caracterizado la historia de Occidente moderno. </font> </p>     <p ALIGN="JUSTIFY"><font face="Verdana" SIZE="2"> Debemos aclarar que no establecemos una relación directa o  unívoca entre homosocialidad y homosexualidad. En ningún momento suponemos que  la homosocialidad tiene que estar vinculada con la orientación sexual de los  actores sociales que la promueven o actúan, pero sí con el mundo de imaginarios  y representaciones de una comunidad política y simbólica –la de los homosexuales  en el ámbito global. La visibilidad de la cultura homosexual de alguna manera  impactó, algunas veces por reacción pero otras por compenetración, la cultura de  masas total. Durante las últimas décadas ha surgido una nueva elite de expertos  que ha resignificado y utilizado símbolos y artefactos para construir nuevas  &quot;personas&quot; sexuadas, figuras estéticas, personalidades del mundo de la industria  del cine y la música, masificarlas y lanzarlas para la promoción de nuevos  &quot;estilos de vida&quot;, principalmente entre la población juvenil (Mort, 1996). </font></p>     <p ALIGN="JUSTIFY"><font face="Verdana" SIZE="2"> La noción de estilo de vida, según Giddens (2000), supone la  existencia de una serie de estrategias individuales y colectivas elaboradas a  partir del capital económico, histórico y cultural, que permiten una singular  integración contextual de los discursos y las prácticas en la vida cotidiana  para la definición y reafirmación de las identidades. Este estilo de vida carga  y da poder simbólico a los actores sociales para su existencia y legitimación  dentro de la estructura social a partir de la particular adecuación e  implementación de los valores y acciones propios de su contexto –racial, étnico,  genérico, etario, biográfico, etc.– en una relación tensa y contradictoria con  el sistema de normas impuesto por la ideología dominante. En consecuencia, cada  individuo y grupo social proponen una manera relativamente específica de vivir  en sociedad dentro del sistema normativo imperante a partir de su actuación en  la vida cotidiana y de su acumulación y utilización de ideas y artefactos  culturales disponibles. Más allá de los conceptos de clase social y hegemonía,  el concepto de estilo de vida de los que se enriquecen permitió el  reconocimiento de la diversidad de acciones, opciones y predisposiciones que  tienen los individuos y colectivos en el seno de los sistemas sociopolíticos e  ideológicos según su particular contexto de acción cultural y política dentro de  la estructura social. </font></p>     <p ALIGN="JUSTIFY"><font face="Verdana" SIZE="2"> Para Mort (1996), lo que sucedió en la década de los 80  constituyó un reordenamiento parcial del mapa de la sociedad de consumo, no  necesariamente aplicable a todos los consumidores, sino a poblaciones en  específico. Este cambio en las prácticas de mercadeo, y su asociación con la  promoción de nuevos imaginarios, generó representaciones intensificadas del  individualismo. Una de los más llamativos resultados de este proceso fue el  creciente número de identidades sociales ofrecidas al consumidor, especialmente  a los sectores jóvenes de la población. Lejos de sólo presentarse en los  mensajes de la publicidad, estos nuevos modelos dieron nuevas formas a la  interioridad de la experiencia de aquellos que participaron en el escenario de  la vida cotidiana contemporáneo-urbana. </font> </p>     <p ALIGN="JUSTIFY"><font face="Verdana" SIZE="2"> A través del surgimiento de una cultura homosocial tanto en  los ámbitos exclusivos de la comunidad homosexual como en la industria de masas,  las representaciones de masculinidades y feminidades se hicieron más diversas,  plurales, ambiguas y contradictorias, en relación dialéctica con los cambios  económicos, políticos, culturales y estéticos de la época. </font> </p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p ALIGN="JUSTIFY"><font face="Verdana" SIZE="2"> <b>La Venezuela de los 80:Videojockeys y homosocialidad nacional</b></font> </p>     <p ALIGN="JUSTIFY"><font face="Verdana" SIZE="2"> Venezuela, como parte de este mundo global y en clara  relación de dependencia cultural con los centros de producción de la cultura de  masas, no podía escapar a este proceso en los 80 y 90. Sin embargo, sus  expresiones locales representaron una disposición particular del fenómeno. </font> </p>     <p ALIGN="JUSTIFY"><font face="Verdana" SIZE="2"> En el campo político, la década de los 80 en Venezuela se  caracteriza por la continuidad del sistema político de democracia representativa  dentro de un marco de crisis económico-política y de representación de  estructuras partidistas. Podríamos definirla como una década de abrupta y  dramática transición de la Venezuela saudita de los 70, con su esperanzadora  promesa tecnocrática de habitar en un país rico en vías de desarrollo y con las  potencialidades económicas y políticas para una verdadera democracia a partir  del sistema partidista, a la constatación de una economía quebrada y de un  sistema político corrupto centrado en partidos políticos incapaces de resolver  la profunda crisis económica nacional. El gobierno de Luis Herrera Campíns  (1979-1984), del partido socialcristiano Copei, protagonizaría el inicio de la  crisis económica más prolongada y profunda de la historia contemporánea  venezolana. A principios de 1983, obligado por el aumento vertiginoso de la  deuda externa, la insolvencia ante la banca internacional, la fuga de divisas y  la caída de los precios del petróleo, este gobierno tomó una serie de drásticas  medidas económicas, como la devaluación de la estable moneda nacional y la  restricción para la salida de divisas, que produjo el hito de la crisis  económica venezolana denominado Viernes Negro. </font> </p>     <p ALIGN="JUSTIFY"><font face="Verdana" SIZE="2"> Posteriormente, debido al descenso en la popularidad del  gobierno de Herrera Campíns, Jaime Lusinchi, del partido Acción Democrática (AD)  gana las elecciones y gobierna desde 1984 a 1989. Este gobierno dedicó la mayor  parte de su gestión y energía política a la resolución de los problemas  económicos y políticos internos y externos que la crisis económica iniciada  durante el gobierno anterior había marcado en el país. De hecho, el pago de  parte de la deuda externa y la concesión a los sectores trabajadores venezolanos  debilitaron aún más financiera y políticamente al Estado. La tensión finalmente  explotó con el inicio del segundo gobierno de Carlos Andrés Pérez (1989-1993) el  cual, paradójicamente, representaba para el pueblo venezolano la vuelta a la  bonanza que caracterizó su primera presidencia a mediados de los setenta  (19973-1978). El gobierno se inició con profundos desequilibrios  macroeconómicos, un Estado en bancarrota, una renta petrolera insuficiente para  cubrir las necesidades nacionales y crecientes conflictos y demandas sociales. A  pesar de todos las intenciones iniciales del gobierno para resolver la crisis  interna y externa, la explosión social tomó por asalto al gobierno  carlosandresista desde sus inicios. En febrero de 1989, a escasos meses de  asumir la presidencia, se produce el &quot;Caracazo&quot;, la violenta revuelta civil que  produjo saqueos, asesinatos y destrucción en las principales ciudades del país.  El efecto de este fatídico mes marcó la continuidad de este gobierno, el cual  sufrió dos intentonas golpistas militares en 1992 y culminó con el primer juicio  realizado en Venezuela a un Presidente de la República por malversación de  fondos. </font></p>     <p ALIGN="JUSTIFY"><font face="Verdana" SIZE="2"> En términos culturales, la Venezuela de los 80 estuvo  profundamente imbricada con el sistema global de mercado y distribución de  capital, tanto económico como cultural. La bonanza de los 70 marcó el inicio de  este intercambio y la apropiación de diversos modelos y valores de la cultura de  masas global, especialmente en la clase media. Por su cuenta, el Estado desde  los 70 se propuso el estímulo a la cultura partir de sus instituciones  culturales y museísticas. Por otro lado, la crisis generó alternativas locales y  de grupos específicos que, a partir de las representaciones globales, fueron  redefinidas como consecuencia de la crisis. </font> </p>     <p ALIGN="JUSTIFY"><font face="Verdana" SIZE="2"> Según Suazo (2005), en las últimas dos décadas, la supuesta  indiferencia política de las artes se ha ido transformando en un ejercicio  conceptual e intelectual que a partir de nuevas formas, lenguaje y medios de  expresión ha generado una suerte de juego cínico con el poder y sus símbolos, lo  que ha permitido el surgimiento de nuevas estrategias de apropiación del espacio  político marcando la incorporación de nuevos sectores al debate público como el  movimiento feminista, las minorías étnicas y religiosas, las asociaciones de  vecinos, los ecologistas, y otras organizaciones no gubernamentales. Este  proyecto de producción, exhibición y uso de nuevas identidades, cada vez más  decentradas, ambiguas y contextuales –y, por ende, transgresoras de las  clasificaciones socioculturales establecidas–, permitió también que el arte como  expresión de elites entrara en contacto con las visiones de la vida cotidiana de  los sujetos de la sociedad occidental a través de la circulación de productos  masificados. </font></p>     <p ALIGN="JUSTIFY"><font face="Verdana" SIZE="2"> El esencialismo ha fracasado frente a la diversidad; los  géneros se han desplazado de la pureza a la impostura. De igual manera, las  representaciones identitarias ya no gravitan sobre el patrón moralista que  encubría el modelo sustancialista. Ya no hay oposición entre realidad y  artificio, ni tampoco entre naturaleza y apariencia, sino un continuo juego de  seducciones, una proximidad irreductible de los cuerpos y de los símbolos que  han derribado las barreras disciplinares y, con éstas, las rígidas  determinaciones de sexo, clase y raza. Estos cambios, sin embargo, acarrean  importantes desafíos y ajustes que garantizan la transparencia ética y la  equidad jurídica en un mundo signado por la diferencia&quot; (Suazo, 2005, 69). </font></p>     <p ALIGN="JUSTIFY"><font face="Verdana" SIZE="2"> Por supuesto, el mundo de la cultura popular urbana también  se plagó de nuevas propuestas directa o indirectamente influenciadas por las  transformaciones en el mundo sociopolítico, cultural y artístico, local y  global. Una de los más llamativos desarrollos, a discutir en el próxima sección,  fue el surgimiento de una industria musical que incorporó tanto los aportes de  la tradición musical popular urbana venezolana con las nuevas propuestas de los  diversos estilos musicales populares del mundo anglófono principalmente, como lo  son el ska, el rockabilly, el punk, el new romantic, el new wave y otros, en una  amalgama artística promovida por la creciente popularidad de los discjockeys,  programas televisivos de videos musicales, discotecas, conciertos, etc. </font></p>     <p ALIGN="JUSTIFY"><font face="Verdana" SIZE="2"> <b>Quiero vivir contigo: Colina y la homosocialidad en el  mercado de masas</b> </font></p>     <p ALIGN="JUSTIFY"><font face="Verdana" SIZE="2"> A principios de la década de los 80, ciertos aires  londinenses comienzan a ventilar a la cultura popular venezolana. El ska, estilo  musical híbrido de ritmos ingleses, africanos y caribeños, da sus primeros pasos  en el país con el grupo PPS, cuyos integrantes eran Pedro Pérez Márquez y  precisamente Oscar de Jesús Colina. Colina, como se le conoció luego  artísticamente como cantante solista, surgió, en lo que se considera uno de los  mejores momentos de la cultura pop musical venezolana, junto a otros como  Yordano, Franco de Vita, Montaner, Melissa, Karina, Aditus, Adrenalina Caribe,  Sentimiento Muertoy Desorden Público. Lanzó seis discos, siendo los tres  primeros sumamente exitosos: Colina (1984), Sampler (1986) y Cuando un loco ama… (1988), con un estilo que mezclaba el ska con otros  ritmos caribeños e integraba el pop ligero con las baladas románticas. </font> </p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p ALIGN="JUSTIFY"><font face="Verdana" SIZE="2"> Colina, como personaje construido por la industria  discográfica pero también como agente social capaz de proponer un imaginario  genérico e identitario diferenciado, no sólo impactó el ámbito musical de los 80  sino que marcó una pauta de estilo. Con un leve maquillaje, cierto dejo de dandy en su vestimenta y poses, sombreros y lentes detectivescos, crinejas  estilo rastafari y algo de seducción andrógena y agresiva en la mirada,  representaba una especie local de Boy George –quien precisamente triunfaba a  nivel mundial con su banda Culture Club entre 1982 y 1984. Como fue descrito en  algún momento en relación con su teatralidad y performatividad visual y musical,  &quot;parece el sueño de un dramaturgo sin presupuesto, un actor lleno de actores&quot;. </font> </p>     <p ALIGN="center"><font size="2" face="Verdana"><b>figura 1</b></font> </p>     <p ALIGN="center"><img border="0" src="/img/fbpe/rvecs/v12n3/art13fig1.jpg" width="480" height="345"></p>     
<p ALIGN="JUSTIFY"><font face="Verdana" SIZE="2"> Sin embargo, Colina representó a su vez una extraña mezcla de  lo global con lo local, de urbano con rural, de identidad con transculturación,  de anglófona y negritud, de avant-garde con tradicional, de flaneur  e hijo de la sierra falconiana, de androginia con masculinidad. Nacido en Coro,  estado Falcón, de padres de la sierra –a la cual le dedica su tema &quot;Urupagua&quot;–,  criado en El Valle en Caracas, educado en la Escuela de Música José Ángel Lamas  y la Escuela de Artes Visuales Cristóbal Rojas, decide a finales de los 70  –época saudita de Venezuela cuando era ésta una alternativa para los jóvenes  artistas– ir a &quot;hacerse partícipe de la época&quot; y vivió en Polonia y luego en  Londres entre 1977 y 1982, donde estudió música y cine. Esta experiencia  cosmopolita le permitió convertirse en un perfecto cognoscente local: </font> </p> <font FACE="Verdana" SIZE="2"> </font> <dir>       <p ALIGN="JUSTIFY"><font face="Verdana" SIZE="2"> Londres es una ciudad más cosmopolita, donde convergen    diversas culturas, donde la información, aunque procesada, está más al alcance    de todos. Quizás, una de las cosas que más me ayudó fue mi actitud hacia el    rock y el reggae desde hace mucho tiempo, que combinada con mi    influencia latina me permitió salir del montón (…) la gente pensaba que yo era    uno de esos venezolanos millonarios que tenían un pozo de petróleo en su casa,    porque me vestía muy bien (15). </font> </p> </dir>     <p ALIGN="JUSTIFY"><font face="Verdana" SIZE="2"> Su música, vista inicialmente como rara –lo confundían con  jamaiquino o neoyorquino–, necesitó del &quot;buen gusto&quot; de un conocedor de la onda  cosmopolita mundial, Alejandro Blanco Uribe, para poder entrar en el mercado  nacional. Pero igualmente habla con orgullo y amor de su origen falconiano, de  su admiración por la rebelión de José Leonardo Chirinos en 1795, de ser &quot;negrista&quot;  y creer en el activismo negro, &quot;aquí y allá&quot;. </font> </p> <font FACE="Verdana" SIZE="2">     <p ALIGN="center"><b>FIGURA 2</b></p> </font>     <p ALIGN="center"><font face="Verdana" SIZE="2"> <img SRC="/img/fbpe/rvecs/v12n3/art13fig2.jpg" WIDTH="268" HEIGHT="268"> </font></p>     
<p ALIGN="JUSTIFY"><font face="Verdana" SIZE="2"> Su posterior fatalidad probablemente no fue azarosa; cayó  preso por drogas en 1990 y no se repuso nunca de esta terrible circunstancia. Su  sino fue presagio en un efímero e irreverente ascenso a la fama en un contexto  que no supo perdonar su ambigüedad, su multiplicidad de mensajes e imágenes, su  rol de producto homosocial en la sociedad de consumo. &quot;Es difícil ser un pop  star. Eres vulnerable, ¿Todo por sexo, drogas y rock n’ roll? Qué  fastidio&quot; (Platano verde, 35). </font></p>     <p ALIGN="JUSTIFY"><font face="Verdana" SIZE="2"> <b>Un estilo muy chic: La revista Estilo como fenómeno  cultural</b> </font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p ALIGN="JUSTIFY"><font face="Verdana" SIZE="2"> Luego tenemos el caso de la revista Estilo, iniciada  en 1988 por un grupo excelso de jóvenes artistas e intelectuales venezolanos,  fuertemente influidos por las visiones estéticas y de estilo de vida de la  Europa y Estados Unidos del momento. De hecho, en la Europa de los 80, el  fenómeno de la &quot;Nueva Democracia de la Riqueza&quot; propicia un abrupto  resurgimiento de la prosperidad consumista y surge una nueva generación de  líderes jóvenes e irreverentes –whizz-kids– que lideran ciertos sectores  de la Nueva Inglaterra. Algo similar, no tanto desde los políticos sino desde  los bloques de poder cultural locales pero con conexiones globales, sucedía en  Venezuela. </font></p>     <p ALIGN="JUSTIFY"><font face="Verdana" SIZE="2"> La revista Estilo incorporó a lo largo de su historia  un calidoscopio de temas, centrado a partir de la promoción de propuestas  artísticas, estéticas y publicitarias alternativas. Artículos y portafolios  sobre diseño industrial, diseño de modas, arquitectura, fotografía, pintura,  escultura, cine, artes audiovisuales, se combinaban con entrevistas y  fotografías de celebridades del espectáculo, las artes y la farándula nacional e  internacional. Reseñas sobre exhibiciones de arte en Caracas o en las  &quot;principales ciudades del mundo&quot; (Nueva York, París, Barcelona, Madrid, Milán)  interactuaban con agendas de eventos sociales de la Caracas iluminada. Artículos  sobre el Miss Venezuela, la Colección Otoño-Invierno 1989 de Gianni Versace, la  fotografía de Man Ray, se mezclaban con fotografías atrevidas (como la de  William Niño desnudo) o artículos autorreferenciales (como el escrito por Fran  Beaufrand y Boris Izaguirre sobre y desde Nueva York). Publicidades de marcas  nacionales exhibiendo erotizados cuerpos masculinos y femeninos competían con  las publicidades de exhibiciones en galerías nacionales e internacionales. En  definitiva, un compendio de componentes visuales y conceptuales para la  conformación de un particular estilo de vida. </font> </p>     <p ALIGN="JUSTIFY"><font face="Verdana" SIZE="2"> En general, el boom comercial de los 80 redimensiona  las nociones de masculinidad en relación con los sistemas comerciales y las  políticas sexuales, modificando la organización industrial mediante la formación  de un nuevo grupo de expertos comerciales. Si combinamos la historia cultural  general con narrativas específicas, observaremos que estos profesionales,  coalición de periodistas independientes, diseñadores, fotógrafos, modelos y  flaneurs urbanos, a través de un simbolismo visual denso de bienes y  servicios, proyectaron un exótico abanico de personas y elites del gusto. A su  vez, negociaron con la sociedad venezolana sus mensajes, trasgrediendo con sus  propios valores el mundo de las concepciones genéricas tradicionales pero a su  vez satisfaciendo la necesidad de intercambio creativo y político de ciertos  grupos no necesariamente asociados con las instituciones normativas hegemónicas. </font></p>     <p ALIGN="JUSTIFY"><font face="Verdana" SIZE="2"> Una forma muy intensificada de individualismo se abre espacio  a través de este grupo de talentosos que ejercieron un fuerte sentido de  autoridad sobre los nuevos mercados a través de sus alianzas profesionales y habitues metropolitanos y que se dirigía a un elitesco lector potencial en  la cima de la sociedad de consumo. La revista Estilo surge en Venezuela  en 1988, así como en Londres aparece The Face en 1982, dirigida a un  público exigente y grandilocuente, como un manual de gusto y sintomática de una  emergente sensibilidad postmoderna en la cultura popular a partir de una minoría  influyente. Su perfil, que podría definirse como style press, contenía  una mezcla sofisticada de pop, moda, estilo y arte.</font> </p>     <p ALIGN="center"><b><font size="2" face="Verdana">FIGURA3</font></b> </p>     <p ALIGN="center"><font face="Verdana" SIZE="2"> <img SRC="/img/fbpe/rvecs/v12n3/art13fig3.jpg" WIDTH="458" HEIGHT="438"> </font></p>     
<p ALIGN="JUSTIFY"><font face="Verdana" SIZE="2"> Enfatizó una articulación entre cognoscente y mainstream  al paulatinamente incorporar el mundo de los innovadores del estilo a la  &quot;cultura popular general&quot; por un proceso de absorción. Igualmente, a la inversa  se produjo un proceso de recuperación del violento y antisistema movimiento  juvenil punk al domesticado mundo de la industria del estilo. Otras revistas  posteriores (Arena, Q, Vogue Men, Sky, GQ),  copiando este modelo, lo convirtieron en una lógica de mercado, excluyeron  ideológica y visualmente lo femenino, e incluso misóginamente rechazando a la  política feminista. Creo que Estilo, a diferencia de The Face,  planteaba una tendencia &quot;homosocial masculinizada&quot; pero no eliminó a la mujer de  su discurso (ni de su personal ni de sus mensajes) por ser nuestro país distinto  en la producción de los códigos sexuales del emisor y del receptor, menos  marcado por las políticas abiertas del género, y por tener un equipo editorial  liderado por una mujer, Caresse Lansberg de Alcántara. </font></p>     <p ALIGN="JUSTIFY"><font face="Verdana" SIZE="2"> Toda una galería de &quot;talentosos individualistas&quot;, y muchos de  ellos abiertamente &quot;gay&quot; e identificados con una visión hedonista de la cultura,  el metropolitanismo y la estética, como el caso de Boris Izaguirre, se asociaban  con una autoimagen de fatales terribles y un paisaje metropolitano de fiestas,  cocteles y otras parafernalias y rituales de la fama y se hacían sitios de la  reafirmación y reproducción de la cultura del estilo. Caso paradigmático es el  caso del artículo en el primer número de la revista &quot;Boris por Boris&quot;, en el  cual Izaguirre, fotografiado en desafiantes poses, escribe sobre los dones de  ser sí mismo y ser homosexual. </font> </p>     <p ALIGN="JUSTIFY"><font face="Verdana" SIZE="2"> La mayoría eran hombres de perfil más público y dieron una  visión masculina a la organización textual de la revista. Su representación de  la masculinidad era plural y diversa en contra del hombre unificado y  monolítico, tanto en los trabajos escritos de algunos como Boris Izaguirre o  Mauro Barazarte o los trabajos fotográficos de Alexander Apóstol, Fran Beaufrand  o Nelson Garrido. Su sentido de autoridad simbólica e ironía producía textos  polisémicos con un perfil avant-garde que promovía la disidencia  cultural. El &quot;marginal&quot; o el outsider, personas liminales, eran  privilegiados como sujetos mediante poses y autorrepresentaciones y asumiendo  las dramatizaciones de otredad y la exclusión geográfica, clase, raza, etnia,  género u orientación sexual como parte del discurso. No sólo se representó la  diferencia signada por la orientación sexual, marcada por un homoerotismo  presente tanto textual cono gráficamente, sino que el marco se amplió hacia  sujetos previamente ignorados por una visión de la cultura monolítica, como, por  ejemplo, la mujer sexuada, el adolescente irreverente o el hombre sensualizado. </font> </p>     <p ALIGN="JUSTIFY"><font face="Verdana" SIZE="2"> De esta manera, el estilo se hace mercancía a través de un  lenguaje múltiple, una utopía plural y multiétnica compuesta de diversas y  yuxtapuestas identidades, privilegiando una perspectiva visual de la cultura en  formato editorial. Con frecuencia potenciaban un sentido de confusión y  ambigüedad visual en la que era difícil distinguir entre hombre-mujer,  niño-adulto, blanco-negro, citadino-étnico, agresivo-sumiso, fuerte-débil,  seda-cuero, obrero-dandy, punk-nerd, rudeza-sutileza, sensibilidad explorando  cuerpos y personas y mezclando significados. Estos exóticos e intimistas collages de información y desinformación hacían reflexionar, se enfrentaban  a la cultura de las/los modelos y favorecían el estilo por encima de la moda. La  mirada recíproca entre modelo y consumidor en las imágenes es un rasgo típico de  este mensaje contradictorio de sumisión y agresión, conformismo y confrontación,  y a la vez retoma la mirada homosexual de cortejo y atracción sexual –gay  gaze– como secreto compartido por un sector de la sociedad obligado a  desarrollar estrategias clandestinas o subyacentes para la comunicación,  socialización y establecimiento de relaciones interpersonales. </font></p> <font FACE="Verdana" SIZE="2">     ]]></body>
<body><![CDATA[<p ALIGN="center"><b>FIGURA 4</b></p> </font>     <p ALIGN="center"><font face="Verdana" SIZE="2"> <img SRC="/img/fbpe/rvecs/v12n3/art13fig4.jpg" WIDTH="457" HEIGHT="485"> </font></p>     
<p ALIGN="JUSTIFY"><font face="Verdana" SIZE="2"> El surgimiento de estas representaciones nos lleva a explorar  las culturas comerciales y la disidencia sexual. El creciente impacto de la  presión feminista sobre los cambios profesionales de la publicidad y el mercadeo  en estas instituciones –así como en el movimiento gay masculino contribuyó a  crear una masculinidad más autoconsciente y al mismo tiempo, en sus corrientes  políticas más radicales, constituyó una productiva crítica hacia las visiones  mercantiles y estereotipadas que la propia cultura homosocial de masas generaba. </font> </p> <font FACE="Verdana" SIZE="2">     <p ALIGN="center"><b>FIGURA5</b></p> </font>     <p ALIGN="center"><font face="Verdana" SIZE="2"> <img SRC="/img/fbpe/rvecs/v12n3/art13fig5.jpg" WIDTH="455" HEIGHT="545"> </font></p>     
<p ALIGN="JUSTIFY"><font face="Verdana" SIZE="2"> La creciente visibilidad del mercado homosexual comenzó a  ejercer su propia influencia sobre las versiones más mainstream de la  masculinidad durante ese período. En el contexto del periodismo de consumo para  el hombre, un resultado importante fue la consolidación de una cultura  particular de homosocialidad que apuntaba hacia los cuerpos y estilos de vida de  los hombres jóvenes. El &quot;nuevo hombre&quot; y la nueva masculinidad parecían  afirmarse en el creciente poder del hombre homosexual que conllevaron a la  formación de un nuevo estilo de vida y al auge (aunque no nuevo) de  publicaciones comerciales para hombres, y especialmente creando un estilo de  vida para el joven. Debido a las reivindicaciones sociales y políticas logradas  por la comunidad homosexual global durante este período, surgieron productos y  sistemas de distribución de estas mercancías que conformaron muchos  antecedentes, en su gran mayoría exclusivos para un público gay, que  paulatinamente fueron permeando, no sin reacciones contrarias, los discursos y  prácticas de un mercado de consumo más generalizado. </font></p>     <p ALIGN="JUSTIFY"><font face="Verdana" SIZE="2"> <b>Culturas afectadas: El impacto de la homosocialidad en los  discursos y prácticas</b> </font> </p>     <p ALIGN="JUSTIFY"><font face="Verdana" SIZE="2"> Está claro entonces que el estilo de vida y valores de la  comunidad gay nacional –aquellos de una elite cómodamente experimentados en la  poética y estética del mundo global pero capaces de colocarse en su mundo local–  permearon en la cultura popular de masas sólo desde el sector visible y  hegemónico de los agentes sociales en la construcción de una comunidad gay  nacional. Este sector detentaba –o al menos intentaba– cierto acceso a un estilo  de vida cargado por valores de las clases dominantes y de la cultura global  norteamericana o europea, es decir, los valores hegemónicos del sistema  capitalista. Nociones y prácticas asociadas con el jet set, los estilos  refinados, la fama y el glamour parecían ser sus banderas de lucha por la  visibilidad. Estamos claros que éste no representa el único sector ya que la  propia comunidad homosexual y/o homosocial es tan variable como cualquier otra y  supone la intersección de sus grupos e individuos con sus condiciones y/o  identidades de clase, género, raza, experticia, religión, etnia, etc. De hecho,  de alguna manera, esta propuesta política, estética y de estilo de vida  frecuentemente margina y discrimina otras alternativas asociadas a grupos menos  privilegiados o contestarios dentro de la comunidad. </font></p>     <p ALIGN="JUSTIFY"><font face="Verdana" SIZE="2"> Sin embargo, el análisis antropológico y semiológico de sus  manifestaciones nos permite acceder a un mundo de representaciones que definió  los aires de una época en la que, al menos en un restringido sector de la acción  social, una parte de la comunidad homosexual –o al menos abierta a nuevas  configuraciones sexuales publicas– pretendió elaborar un discurso desde sí para  la sociedad, un intento de homosocialización que aún marca los mensajes  visuales, estéticos, ideológicos, políticos y, por supuesto, de género de la  cultura de masas. </font> </p>     <p ALIGN="JUSTIFY"><font face="Verdana" SIZE="2"> Todo este proceso evidentemente está relacionado con la  conformación de una identidad individual y grupal en los contextos para acción  social de los distintos actores, como lo plantea Suazo en relación con la  preocupación y visibilidad política del arte contemporáneo: </font></p> <dir>       ]]></body>
<body><![CDATA[<p ALIGN="JUSTIFY"><font face="Verdana" SIZE="2"> Las representaciones identitarias, particularmente aquéllas    que se refieren a los criterios de pertenencia a una raza, cultura o grupo    humano específico, forman parte de la agenda política del arte contemporáneo.    Negros, indígenas, emigrantes, homosexuales y otros sectores marginados, han    encontrado una alternativa para redimir sus derechos en los espacios de    confrontación cívica. De allí han surgido proposiciones artísticas que    exploran los laberintos de la diferencia de una manera crítica. (…) Mismidad y    otredad se presentan en un diálogo no esencialista que permite intercambios no    exentos de tensión y revelaciones incómodas para ambas partes. Ser uno mismo y    el otro supone una percepción de la identidad como algo dinámico y en    constante construcción (Suazo, 2005, 29). </font></p> </dir>     <p ALIGN="JUSTIFY"><font face="Verdana" SIZE="2"> En consecuencia, consideramos que las luchas y revisiones de  los significados y representaciones sociales dentro del marco de la cultura son  definitivamente también expresiones de la transformación de las relaciones de  poder y de la política, las cuales permiten asignar estos significados y  representaciones a un nuevo orden cultural y político. Los sistemas de ideas y  las tribunas políticas se alimentan tensamente de la promoción de estas  alternativas supuestamente transformadoras –aun cuando críticamente podríamos  verlas también como redefiniciones del sistema de valores imperante en la  ideología hegemónica capitalista– para conformar nuevos espacios de sociabilidad  donde la esfera pública se constituya en un lugar para la interlocución, el  debate y la negociación. </font> </p>     <p ALIGN="JUSTIFY"><font face="Verdana" SIZE="2"> El solo hecho de su puesta en escena y su distribución  permite generar novedosos mecanismos de visibilidad y reconocimiento que  permiten la interacción y reelaboración de los sistemas de relaciones entre los  pujantes nuevos actores sociales y su contrapartida en las instituciones  legitimadoras de la ideología heterosexista y androcéntrica. Más aún, permiten  su negociación dentro de los complejos sistemas ideológicos de la sociedad  capitalista tardía al postular nuevas utopías culturales y políticas  homosociales para la participación desde la propia experiencia del estilo de  vida.</font></p>     <p ALIGN="JUSTIFY"><font face="Verdana" SIZE="2"> <b>Bibliografía</b></font></p>     <!-- ref --><p ALIGN="JUSTIFY"><font face="Verdana" SIZE="2"> 1. Appadurai, Arjun (ed.) (1986): The Social Life of  Things. Commodities in Cultural Perspective, Cambridge, Cambridge University  Press. </font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2413746&pid=S1315-6411200600030001300001&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p ALIGN="JUSTIFY"><font face="Verdana" SIZE="2"> 2. Baudrillard, Jean (1980): The Logic of Practice,  Stanford, Stanford University Press. </font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2413747&pid=S1315-6411200600030001300002&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p ALIGN="JUSTIFY"><font size="2" face="Verdana">3. </font><font face="Verdana" SIZE="2"> Baudrillard, Jean</font><font size="2" face="Verdana">(1998): The Consumer Society. Myths &amp;  Structures, Londres, Sage.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2413748&pid=S1315-6411200600030001300003&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p ALIGN="JUSTIFY"><font face="Verdana" SIZE="2">4. Baudrillard, Jean(1988): Selected Writings, Stanford,  Stanford University Press.</font> &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2413749&pid=S1315-6411200600030001300004&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p ALIGN="JUSTIFY"><font size="2" face="Verdana">5. Bourdieu, Pierre (1995): Las reglas del arte. Génesis y  estructura del campo literario, Barcelona, Editorial Anagrama.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2413750&pid=S1315-6411200600030001300005&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p ALIGN="JUSTIFY"><font face="Verdana" SIZE="2"> 6.&nbsp; Bourdieu, Pierre (2000): La dominación masculina, Barcelona,  Anagrama.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2413751&pid=S1315-6411200600030001300006&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p ALIGN="JUSTIFY"><font size="2" face="Verdana">7. Caplis (s/f): &quot;Historia del ska en Venezuela&quot;, tomado de:  www.venezuela- ska.8m.com, pp. 1-3.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2413752&pid=S1315-6411200600030001300007&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p ALIGN="JUSTIFY"><font face="Verdana" SIZE="2">8. Colina (2004): Sección fija &quot;¿Dónde está fulano?&quot;, Editor  A&amp;B y editor invitado José Roberto Duque, p 35, Plátano Verde, Caracas,  Venezuela, febrero. </font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2413753&pid=S1315-6411200600030001300008&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p ALIGN="JUSTIFY"><font face="Verdana" SIZE="2">9. Colón, Eric (2001): &quot;Historias y remixes de las minitecas  de los 80&quot;, Todo en Domingo, El Nacional, Caracas, Venezuela, nº 112,  domingo 25 de noviembre. </font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2413754&pid=S1315-6411200600030001300009&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p ALIGN="JUSTIFY"><font face="Verdana" SIZE="2">10. Douglas, Mary y Baron Isherwood (eds.) (1979): The  World of Goods. Towards An Anthropology of Consumption, Londres y Nueva York,  Routledge. </font> &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2413755&pid=S1315-6411200600030001300010&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p ALIGN="JUSTIFY"><font face="Verdana" SIZE="2">11. Estilo (1988-1990): Caracas, Venezuela, nº 1-20. </font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2413756&pid=S1315-6411200600030001300011&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p ALIGN="JUSTIFY"><font face="Verdana" SIZE="2">12.Featherstone, Mike (1991): Consumer Culture &amp;  Postmodernism, Londres, Sage. </font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2413757&pid=S1315-6411200600030001300012&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p ALIGN="JUSTIFY"><font face="Verdana" SIZE="2"> 13. Huyssen, Andrea (2002): En busca del futuro perdido.  Cultura y memoria en tiempos de globalización, México, Fondo de Cultura  Económica. </font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2413758&pid=S1315-6411200600030001300013&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p ALIGN="JUSTIFY"><font face="Verdana" SIZE="2"> 14. Llorens, Manuel (2003): &quot;De cuando en cuando un Dios&quot; en Ficción breve venezolana (revista electrónica), nº XVII. </font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2413759&pid=S1315-6411200600030001300014&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p ALIGN="JUSTIFY"><font face="Verdana" SIZE="2"> 15. Márquez, Janet (2001): &quot;Más me afectó la muerte de mi  perro&quot;, Tal Cual , Caracas, Venezuela, 2 de octubre, p.18. </font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2413760&pid=S1315-6411200600030001300015&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p ALIGN="JUSTIFY"><font face="Verdana" SIZE="2"> 16. Miller, Daniel (1995): &quot;Consumption Studies as the  Transformation of Anthropology&quot; en Daniel Miller (ed.), Acknowledging  Consumption. A Review of New Studies, Londres y New Cork, Routledge, pp.  264-295. </font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2413761&pid=S1315-6411200600030001300016&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p ALIGN="JUSTIFY"><font face="Verdana" SIZE="2"> 17. Miller, Daniel (ed.) (1998): Material Cultures. Why Some  Things Matter, Chicago, The University of Chicago Press.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2413762&pid=S1315-6411200600030001300017&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p ALIGN="JUSTIFY"><font face="Verdana" SIZE="2"> 18. Morley, David (1995): &quot;Theories of Consumption in Media  Studies&quot; en Daniel Miller (ed.), Acknowledging Consumption. A Review of New  Studies, Londres y New Cork, Routledge, pp. 296-328. </font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2413763&pid=S1315-6411200600030001300018&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p ALIGN="JUSTIFY"><font face="Verdana" SIZE="2"> 19. Mort, Frank (1996): Cultures of Consumption.  Masculinities and Social Space in Late Twentieth-Century Britain, Londres y  Nueva York, Routledge. </font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2413764&pid=S1315-6411200600030001300019&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p ALIGN="JUSTIFY"><font face="Verdana" SIZE="2">20. Navarrete, Rodrigo (2004): El pasado con intención:  Hacia una reconstrucción crítica del pensamiento arqueológico en Venezuela  (desde la colonia al siglo XIX), Caracas, Faces-UCV. </font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2413765&pid=S1315-6411200600030001300020&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p ALIGN="JUSTIFY"><font face="Verdana" SIZE="2">21. Rivera Prato, Nelson (1986): &quot;Colina ya no hace  silencio&quot;, Criticarte. Revista mensual de información, creación y  crítica, pp. 14-15, Caracas, Venezuela, nº 11, abril. </font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2413766&pid=S1315-6411200600030001300021&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p ALIGN="JUSTIFY"><font face="Verdana" SIZE="2">22. Rodríguez, Argenis (1990): &quot;Lo mío no es la coca sino la  música&quot;, Elite, Caracas, Venezuela, nº 3375, 4 de septiembre, pp. 52-54. </font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2413767&pid=S1315-6411200600030001300022&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p ALIGN="JUSTIFY"><font face="Verdana" SIZE="2">23. Suazo, Félix (2005): A diestra y siniestra.  Comentarios sobre arte y política, Caracas, Fundación de Arte Emergente. </font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2413768&pid=S1315-6411200600030001300023&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> ]]></body>
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