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</front><body><![CDATA[   <font FACE="Verdana">     <p ALIGN="CENTER" style="line-height: 100%"><font size="2" face="Verdana"><b>Presentación</b></font></p>     <p ALIGN="CENTER" style="line-height: 100%"><font size="2" face="Verdana"><b>Socialismo del siglo XXI. Al debate.</b></font></p>     <p ALIGN="CENTER" style="line-height: 100%"></font><font face="Verdana" SIZE="2"><b>Miguel Ángel Contreras</b> </font>  </p>     <p ALIGN="JUSTIFY" style="line-height: 100%"><font face="Verdana" SIZE="2"> Desde 2005, en el contexto del V Foro Social Mundial de Porto  Alegre, el presidente de Venezuela, Hugo Chávez Frías, ha propuesto al país el socialismo del siglo XXI como nominación para caracterizar el proceso de profundización democrática  que debe acometer la sociedad en su segundo mandato presidencial (2007-2013).  Esta idea-fuerza vendría a resignificar la &quot;democracia participativa y  protagónica&quot; que como idea rectora ha orientado el proceso sociopolítico de  reconstrucción institucional en su primer período constitucional de 1999 a 2006.  Pero ¿qué significa socialismo del siglo XXI? ¿En qué se diferencia, o cómo se vincula con la democracia  participativa o protagónica? ¿En qué debería diferenciarse del socialismo del  siglo XX? ¿Cuáles son sus bases  teórico-ideológicas? ¿Cómo se plantea construir un modelo organizativo y  productivo alternativo? ¿Quiénes serán sus protagonistas sociales y políticos?  ¿Cuáles son sus instituciones fundamentales? Estas son algunas de las muchas  interrogantes que se realizan intelectuales, activistas, representantes de  partidos políticos, comunidades organizadas, movimientos sociales y populares,  universidades, entre otros, acerca del contenido utópico de esta nominación. </font>   </p>     <p ALIGN="JUSTIFY" style="line-height: 100%"><font face="Verdana" SIZE="2"> Los espacios iniciales de deliberación de la idea de  socialismo del siglo XXI se han  centrado en la internet, la prensa escrita, la televisión, y, sobre todo, en una  diversidad de foros universitarios y comunitarios. Sin embargo, y aún cuando la  idea de socialismo del siglo XXI  forma parte del discurso cotidiano, existen más incógnitas que certidumbres, más  improvisaciones que certezas. El número central de la Revista de Economía y  Ciencias Sociales, dedicado al debate sobre el socialismo del siglo XXI, contiene un conjunto variado  de trabajos que esperan contribuir con la necesaria pluralización de espacios,  en un debate que anima a buena parte del país. En palabras de Immanuel  Wallerstein, tenemos que evaluar críticamente las alternativas históricas que  tenemos ante nosotros como un ejercicio simultáneo en los ámbitos de la ciencia,  la política y la moralidad. La encrucijada histórica nos obliga a distinguir  entre patrones normales y patrones transformativos, ésa es una de las tareas  esenciales del conocimiento y los saberes en este comienzo de siglo, en el  contexto de las grandes transformaciones societales que vivimos. Los trabajos  que a continuación se presentan forman parte de este esfuerzo intelectual. </font>  </p>     <p ALIGN="JUSTIFY" style="line-height: 100%"><font face="Verdana" SIZE="2"> El artículo de Javier Biardeau se propone realizar una  cartografía del debate, preliminar, descriptiva y esquemática a las tesis  centrales de la nominación socialismo del siglo XXI, en el contexto de las  transformaciones de la denominada &quot;Revolución Bolivariana&quot;, impulsada por las  fuerzas sociales y políticas que apoyan el gobierno del presidente Hugo Chávez  Frías en Venezuela. Para él, la fijación del significado del socialismo está  sometida a procesos de lucha y articulación hegemónica. En donde no parecen  existir criterios uniformes entre los discursos políticos de Chávez y los  diversos planteamientos teórico-críticos sobre el &quot;Socialismo del siglo XXI&quot;. Enfatizando, sobre todo, la  tensión entre quienes proponen las nuevas &quot;reglas de juego&quot; frente a aquellos  que plantean el proceso político como una invención permanente del &quot;juego de  reglas&quot;. Allí, para el autor, se establece la tensión entre lo deseable, lo  posible y lo viable. Pero, además, explora algunas de las tesis del politólogo  mexicano-alemán Heinz Dieterich y del intelectual chileno Tomas Moulian, para  contrastar sus puntos de vista e identificar los ejes de este debate. Tanto Moulian como Dieterich colocan la democracia participativa, lo que  Buzgalin ha denominado la democracia de base y Lebowitz la democracia  protagónica, como el punto nodal del nuevo socialismo. De este modo, se  prefigura una interpretación del nuevo socialismo como una revolución  democrática permanente </font>  </p>     <p ALIGN="JUSTIFY" style="line-height: 100%"><font face="Verdana" SIZE="2"> El trabajo de Olga Dragnic analiza las funciones que los  medios de comunicación social deberían cumplir en una sociedad socialista. Para  la autora, en una sociedad socialista y democrática no está excluida la  participación de las minorías. Esa minoría tiene derecho a emitir sus opiniones  y a participar en el juego de las luchas ideológicas y políticas. En todo caso,  la sociedad socialista se concibe no sólo democrática sino también  participativa, con un agregado especial: deben conformarse instancias que  permitan realizar una contraloría social a todos los niveles. En este sentido,  se debe conformar un grupo de medios independientes con perfiles similares a los  de servicio público, con autonomía editorial y estructura democrática en cuanto  a la toma de decisiones, con la participación de periodistas y trabajadores en  general, como también de usuarios, para que coadyuven al fortalecimiento de la  sociedad socialista y democrática. Agregando, como horizonte central, la idea de  que una sociedad deliberativa debe ser una sociedad informada. Por ello, es  básico el acceso pluralista a la propiedad y la gestión de los medios de  comunicación, para personas, partidos y organizaciones sociales. </font>   </p>     <p ALIGN="JUSTIFY" style="line-height: 100%"><font face="Verdana" SIZE="2"> El texto escrito por Carlos Gutiérrez, Rodrigo Navarrete y  Marianela Tovar asume el debate planteado como una reflexión necesaria y  urgente. Entendiendo la inestabilidad y complejidad de las combinaciones entre  socialismo del siglo XXI y  diversidad sexual. Para ello, los autores proponen dos condiciones esenciales:  a) evitar la tendencia a percibir las sexualidades diversas como otredades  amenazantes; y b) soslayar los lugares comunes sobre el debate del socialismo  real. En todo caso, el debate entre socialismo del siglo XXI y diversidad sexual se plantea  como una reconstrucción histórica alrededor de dos ejes reflexivos. El primero  se refiere a la necesidad de reconocer el carácter histórico y cultural sobre la  discusión entre sexualidad y género. En segundo lugar, se analizan críticamente  las discontinuidades de la praxis de la diversidad sexual en los Estados  socialistas del siglo XX. Posteriormente, los y las autores enfatizan el  despertar de manifestaciones sobre diversidad sexual en el contexto de la  emergencia de la V República. Por último, sobre la interpelación socialista del  presidente Hugo Chávez Frías se exploran las potencialidades y desafíos de un  debate todavía en ciernes. </font>  </p>     <p ALIGN="JUSTIFY" style="line-height: 100%"><font face="Verdana" SIZE="2"> El artículo de Esteban Emilio Mosonyi se propone enfrentar  las dificultades del tema del socialismo del siglo XXI, considerando tanto el  fracaso de los socialismos reales en su diversidad de experiencias y  teorizaciones como la escasa receptividad de las experiencias africanas e  indoamericanas en esta materia. Para él, la idea de socialismo indígena se  plantea en el contexto de la profunda crisis social y cultural del capitalismo.  De cualquier manera, es necesario confrontar las idealizaciones y lugares  comunes asociados al indígena, como trabajo comunal, solidaridad interfamiliar,  respeto de la naturaleza y cierta espiritualidad. El autor insiste en las  potencialidades que pueden brindar centenares de pueblos cuyas alternativas  múltiples hasta ahora se han ignorado. El contexto del debate planteado por el  autor es una entrevista realizada al presidente de Bolivia y líder indígena Evo  Morales. En la entrevista, Evo Morales señala el consenso de las decisiones en  el marco de extensas discusiones como mecanismo político fundamental, la idea de  que el movimiento indígena no es vengativo ni rencoroso, y, sobre todo, la  hermosa proposición de la cultura de la vida. De allí, la necesidad de conjurar  las fórmulas socializantes eurocéntricas para la reapropiación del presente de  los centenares de pueblos indígenas. </font>   </p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p ALIGN="JUSTIFY" style="line-height: 100%"><font face="Verdana" SIZE="2"> El trabajo de Jessie Blanco analiza las interlocuciones entre  feminismo y marxismo. Para la autora, la necesidad de diferenciar el socialismo  del siglo XXI de los socialismos  reales, puede ser útil, pero en el campo del feminismo reabre los debates entre  el marxismo y el feminismo revolucionario. En todo caso, la autora en su  propedéutica enfatiza la diversidad de marxismos y feminismos, y, por  consiguiente la pluralidad de formas de militancia y alternativas frente a las  relaciones de poder de ambas corrientes de pensamiento. Aclarando que las  corrientes feministas que han dialogado con el marxismo han sido las llamadas  radicales. Entre las que se cuentan: a) la socialista; b) el de la diferencia; y  c) el feminismo neomarxista y posmarxista. Este debate ha tenido como nudos  críticos los aspectos siguientes: género y clase, capitalismo y patriarcado, el  sujeto de la revolución, entre otros. Otra, en cuanto a los aportes que dejaron  como legado histórico las socialistas –sin que necesariamente se identificaran  como feministas– se convirtieron en referentes históricos para el feminismo  anticapitalista. Y una tercera vía, con la descripción y visibilización de los  avances históricos de la revolución rusa con relación a la agenda de lucha de  las mujeres, pese a su posterior retroceso con el régimen estalinista y la  imposición del sistema capitalista. La autora concluye que el socialismo  feminista no se puede encarnar sin sujetas que orienten y protagonicen esta  posibilidad histórica. </font>   </p>     <p ALIGN="JUSTIFY" style="line-height: 100%"><font face="Verdana" SIZE="2"> El texto de Dick Parker se plantea debatir sobre la noción de  desarrollo endógeno como elemento fundamental del proceso venezolano en su  construcción del socialismo del siglo XXI.  Para él, la política de desarrollo endógeno y los conceptos que la soportan –a  pesar de los préstamos conceptuales- no responden a modelos previamente  elaborados. Por el contrario, en las vicisitudes conceptuales de los primeros  responsables de la política se pueden encontrar una diversidad de fuentes, pero  sobre todo un liderazgo incuestionable del presidente Chávez, no sólo político  sino también intelectual. Entendiendo la idea de desarrollo endógeno a la  venezolana como un camino más que como un modelo alternativo. El debate sobre el  desarrollo endógeno se plantea en un contexto profundamente favorable para la  búsqueda de una alternativa al neoliberalismo. Posterior a la coyuntura que  enfrentaba el gobierno, una vez derrotado el paro empresarial y la casta  gerencial de Pdvsa, el Estado contaba con los recursos necesarios para tomar  iniciativas audaces respecto a la deuda social. En todo caso, desde la  perspectiva analizada por el autor, la noción de desarrollo endógeno basada en  una economía popular se encuentra en ciernes. De lo que se trata entonces es de  asumir las dudas, procesarlas y encontrar las maneras de resolver los problemas. </font>  </p>     <p ALIGN="JUSTIFY" style="line-height: 100%"><font face="Verdana" SIZE="2"> El artículo de Magdalena López se propone elaborar un balance  del escenario cultural de la revolución cubana. Para ello, la autora cuestiona  las narrativas totalizadoras de los discursos hegemónicos, tanto los oficiales  como los de la disidencia. Insistiendo en los complejos e intensos procesos de  negociación y de intercambio político, económico y cultural que construyen el  entramado de las políticas culturales y sus principales actores internos y  externos, entendiendo que dicho entramado ha ocupado un espacio de primer orden  en la construcción y sostenimiento de lo que se pensaba sería una sociedad  utópica habitada por &quot;el hombre nuevo&quot; que visionaba Ernesto &quot;Che&quot; Guevara.  Algunos de los factores que contribuyeron al brusco cierre del ambiente cultural  en Cuba estuvieron determinados, en gran medida, por las dinámicas propias de la  Guerra Fría y la polarización que ésta produjo a escala mundial. La idea de  aquél entonces era construir héroes literarios capaces de representar el modelo  del ideal revolucionario. En todo caso, en la década de los 80 se fue gestando  una nueva generación de artistas e intelectuales nacida bajo la revolución que  florecería finalmente en la década de los 90. Con el derrumbe del bloque  socialista parecieron sucumbir también las restrictivas posturas dogmáticas que  habían limitado las áreas económicas y culturales. El gobierno cubano se vio  obligado a liberalizar varias de sus normativas, lo cual favoreció al sector  cultural. La crisis de los 90 posibilitó, así, un riquísimo florecimiento  cultural, intrínsecamente ligado al autocuestionamiento y la deconstrucción de  la épica revolucionaria. </font>  </p>     <p ALIGN="JUSTIFY" style="line-height: 100%"><font face="Verdana" SIZE="2"> El trabajo de Miguel Ángel Contreras se plantea una  aproximación al debate sobre el socialismo del siglo XXI desde una perspectiva  cultural. Partiendo de la dialéctica entre la globalización neoliberal –y su  resquebrajamiento– y el amanecer de la participación social y política en  América Latina, el texto se propone analizar las líneas de fuga, los  aprendizajes políticos y las movilizaciones sociales como efectuaciones de estas  contradicciones irresolutas. Para el autor, es necesario comprender el programa  neoliberal –en tanto construcción histórica- como una geocultura tendente  a presionar a todos los Estados a emprender un conjunto de reformas económicas y  políticas para su modernización. De cualquier manera, el accionar de los  movimientos sociales y populares en la región puede entenderse como una  respuesta política a la utopía teleo-escatológica neoliberal. En tal sentido, se  exploran nuevas fuentes teóricas y prácticas vinculadas a la eclosión de fuerzas  sociales y políticas en la región. Por último, se contextualiza el impulso del  debate sobre el socialismo del siglo XXI  en las declaraciones realizadas por el presidente Hugo Chávez Frías en el V Foro  Social Mundial de Porto Alegre. </font>  </p>     <p ALIGN="JUSTIFY" style="line-height: 100%"><font face="Verdana" SIZE="2"> Esta pluralidad de miradas se propone contribuir con un  debate todavía en ciernes en el país. Pero, también, advertir sobre la necesaria  democratización de una cita que nos convoca a tod@s. La complejidad de los  procesos sociales y políticos desestabiliza significados políticos,  desnaturaliza nociones de la democracia liberal y reabre la posibilidad de  pensar el futuro. Sirvan, entonces, los trabajos reunidos en este número como  una invitación a la reflexividad de un tema intenso y necesario. El debate sobre  el socialismo del siglo XXI. </font>   </p>       ]]></body>

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