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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Al debate feminismo revolucionario y socialismo: En el marco de la construcción del socialismo del siglo XXI (Venezuela)]]></article-title>
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<abstract abstract-type="short" xml:lang="en"><p><![CDATA[The author opens a debate about the agenda for feminist struggle in the particular context of the Bolivarian revolution. Feminism in Venezuela is rooted in the Left but is currently faced with a dilemma provoked by the particular, polarized nature of the current Venezuelan political situation and the undeniable leadership exercised by President Chávez. The dilemma is not new but it has become more acute: priority for the struggle against all forms of patriarchy and and gender discrimination; or for the struggle rooted in class interests and against capitalism]]></p></abstract>
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</front><body><![CDATA[   <font FACE="Verdana">     <p ALIGN="CENTER" style="line-height: 100%"><b><font size="2" face="Verdana">Al debate feminismo revolucionario y socialismo.</font></b></font>  <font FACE="Verdana"><b><font size="2" face="Verdana">En el marco de la construcción del socialismo del siglo XXI  (Venezuela)</font></b></p> </font>     <p ALIGN="CENTER" style="line-height: 100%"><font face="Verdana" SIZE="2"> Jessie Blanco </font>  </p>     <p ALIGN="JUSTIFY" style="line-height: 100%"><font face="Verdana" SIZE="2"> <b>Resumen</b> </font>  </p>     <p ALIGN="JUSTIFY" style="line-height: 100%"><font face="Verdana" SIZE="2"> Desde una mirada feminista, el artículo abre una nueva  ventana al debate sobre las agendas de luchas de las mujeres en un contexto  histórico muy particular, el proceso de revolución bolivariana en Venezuela. La  necesidad de diferenciar el socialismo del siglo XXI en construcción de viejos  socialismos reales, útil para no cometer los mismos errores, reabre los debates  entre el marxismo y el feminismo revolucionario. El feminismo venezolano, hijo  de la izquierda y actualmente atravesado por la polarización política, quedó  atrapado en la figura y el liderazgo innegable del presidente Chávez. El  socialismo feminista no se puede encarnar sin sujetas que orienten y  protagonicen esta posibilidad histórica. En este punto, las mujeres feministas o  luchadoras venezolanas pro socialismo nos vemos gobernadas por la contradicción  entre librar la batalla contra toda forma de opresión y discriminación por  razones de género y por razones de clase social, contra el patriarcado y contra  el capitalismo. </font>  </p>     <p ALIGN="JUSTIFY" style="line-height: 100%"><font face="Verdana" SIZE="2"> <b>Palabras clave</b>: feminismo revolucionario, socialismo,  Venezuela. </font>  </p>     <p ALIGN="CENTER" style="line-height: 100%"><font face="Verdana" SIZE="2"> <b>Debating Revolutionary Feminism and Socialism in the  Construction of Twenty First-Century Socialism in Venezuela</b> </font>  </p>     <p ALIGN="JUSTIFY" style="line-height: 100%"><font face="Verdana" SIZE="2"> <b>Abstract</b> </font>  </p>     <p ALIGN="JUSTIFY" style="line-height: 100%"><font face="Verdana" SIZE="2"> The author opens a debate about the agenda for feminist  struggle in the particular context of the Bolivarian revolution. Feminism in  Venezuela is rooted in the Left but is currently faced with a dilemma provoked  by the particular, polarized nature of the current Venezuelan political  situation and the undeniable leadership exercised by President Chávez. The  dilemma is not new but it has become more acute: priority for the struggle  against all forms of patriarchy and and gender discrimination; or for the  struggle rooted in class interests and against capitalism. </font>  </p>     <p ALIGN="JUSTIFY" style="line-height: 100%"><font face="Verdana" SIZE="2"> <b>Key Words:</b> Revolutionary Feminism, Socialism, Venezuela. </font>  </p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p ALIGN="JUSTIFY" style="line-height: 100%"><font face="Verdana" SIZE="2"> En Venezuela asistimos a un debate abierto sobre el  socialismo, esta vez desde una mirada feminista –una nueva mirada sobre viejos  problemas– que nos permite abrir una nueva ventana a los debates sobre las  agendas de luchas de las mujeres en un contexto histórico muy particular, el  proceso de revolución bolivariana, que se ha convertido en un referente de lucha  mundial. La necesidad de diferenciar el socialismo del siglo XXI en construcción  de viejos socialismos reales puede ser útil en el intento de no cometer los  mismos errores, pero en el terreno del feminismo reabre los debates entre el  marxismo y el feminismo revolucionario. En nuestro caso no tememos porque el  feminismo socialista se parezca al socialismo de la revolución rusa,  específicamente de 1917, previa al estalinismo porque los avances de las mujeres  eran bastante notorios y significativos, lo cual no significa que se haya  logrado su liberación total. </font>  </p>     <p ALIGN="JUSTIFY" style="line-height: 100%"><font face="Verdana" SIZE="2"> El debate y la interlocución entre el feminismo y el  marxismo, que a los ojos de nuestro país puede parecer novedoso y hasta  vanguardista, lleva más de 30 años de controversia. Entendamos que en lo que  compete a las luchas feministas –y más en los países nuestramericanos– pareciese  que siempre entramos tarde en la escena de la historia hegemónica. Lo que hace  que una se vea en la tarea de adentrarse en estas discusiones y visibilizar los  múltiples conocimientos que de éstos se derivan para aprender y tratar de llevar  algunos puntos críticos del debate a nuestra realidad venezolana actual. En este  sentido, queremos destacar algunos puntos del debate entre feminismos y  marxismos para, luego, revisar como éstos podrían servir de aporte para el  análisis y las transformaciones de nuestra realidad social, histórica y política  en el marco de la construcción del socialismo del siglo XXI. </font>  </p>     <p ALIGN="JUSTIFY" style="line-height: 100%"><font face="Verdana" SIZE="2"> En primer lugar, es importante aclarar que, así como no  existe un solo marxismo, afortunadamente, tampoco existe un pensamiento  feminista único y dentro de cada una de estas corrientes de pensamiento a su vez  existen debates complejos y prolijos que van consolidando escuelas de  pensamiento que inspiran y permiten actualizar formas de militancias diversas y  alternativas frente a las relaciones de poder y opresión. En nuestro caso, nos  compete aclarar que las corrientes feministas que se han permitido dialogar con  el marxismo han sido las corrientes que dentro del feminismo se han dado en  llamar radicales; entre ellas ubicamos el feminismo socialista o materialista (o  en todo caso anticapitalista como lo llamaría Celia Amorós), el de la diferencia  y el feminismo neomarxista o posfeminista. No ocurre igual con el feminismo  ilustrado o reivindicativo –de la igualdad- o el feminismo liberal o, como lo  han llamado algunas marxistas, &quot;pequeño-burgués&quot;. </font>  </p>     <p ALIGN="JUSTIFY" style="line-height: 100%"><font face="Verdana" SIZE="2"> Digamos que el diálogo entre feminismo y marxismo se da en la  &quot;segunda ola del feminismo&quot;, en la década de los 70, ya que en la &quot;primera ola&quot;,  como bien señala Andrea D’Atri (2004), su interlocutor fue &quot;el movimiento  revolucionario de la burguesía&quot; dentro de la corriente ilustrada que buscaba la  igualdad de oportunidades entre hombres y mujeres y su carácter de ciudadanas.  En el debate se abordaron cuestiones que iban desde las relaciones de opresión y  explotación de las mujeres –específicamente de las proletarias– en el sistema  capitalista, pasando por la relación entre género y clases, si se considera el  género una clase social o, por el contrario, como lo posiciona D’Atri, como un  elemento interclasista; hasta la crítica al posicionamiento de valores  patriarcales a lo interno de las propias organizaciones de izquierda y a los  resultados del socialismo real en relación con las conquistas de las mujeres. </font>  </p>     <p ALIGN="JUSTIFY" style="line-height: 100%"><font face="Verdana" SIZE="2"> Los aportes de este debate podemos organizarlo, por razones  metodológicas, a través de tres vías: 1. Una referida a la discusión de aquellos  conceptos clave y nudos críticos como: genero y clase, capitalismo y  patriarcado, el sujeto de la revolución, entre otros. 2. Otra, en cuanto a los  aportes que dejaron como legado histórico las socialistas –que sin  necesariamente identificarse como feministas se convirtieron en referentes  históricos para el feminismo anticapitalista. 3. Y una tercera vía, con la  descripción y visibilización de los avances históricos de la revolución rusa en  relación con la agenda de lucha de las mujeres, pese a su posterior retroceso  con el régimen stalinista y la imposición del sistema capitalista. </font>  </p>     <p ALIGN="JUSTIFY" style="line-height: 100%"><font face="Verdana" SIZE="2"> I. Puntos del debate entre marxismo y feminismo </font>   </p>     <p ALIGN="JUSTIFY" style="line-height: 100%"><font face="Verdana" SIZE="2"> Clase y género </font>  </p>     <p ALIGN="JUSTIFY" style="line-height: 100%"><font face="Verdana" SIZE="2"> El concepto de género es un concepto más joven que el  concepto de clases, y, aunque existen aún debates sobre lo que se entiende por  género, es importante señalar, por lo menos, alguna definición que permita  comprender su posterior relación con el de clase social. Entendemos por género  &quot;los aspectos psicológicos, sociales y culturales que se adjudican a las  personas, básicamente de acuerdo con su sexo. Alude a los procesos de  socialización de la masculinidad y la feminidad y a la construcción histórico  social de las identidades femeninas y masculinas, que se lleva acabo en hombre y  mujeres&quot; (Salas y Campos, 2002, 49). </font>   </p>     <p ALIGN="JUSTIFY" style="line-height: 100%"><font face="Verdana" SIZE="2"> El llamado sistema sexo/género fue introducido por la  antropóloga norteamericana Rubin, quien lo definió &quot;como un conjunto de medidas  por las cuales una sociedad transforma la sexualidad biológica en un producto de  la actividad humana y satisface dichos deseos sexuales ya transformados&quot; (Rubin,  1975, 159). Aunque Rubin propuso cierta difuminación de las categorías sexo y  genero con el ánimo de estudiar los efectos de la cultura en la biología, en un  articulo posterior (Rubin, 1984) modificó su posición y argumentó a favor de una  separación metodológica y analítica del género y el sexo para poder reflexionar  sobre su existencia social por separado. Si bien es cierto que existe una  corriente feminista que parte de la idea de que si la sexualidad es una  construcción cultural para qué separarla del género (que responde a la necesidad  de romper con el maniqueísmo entre sexo-biológico y género-cultural), no podemos  negar la funcionalidad política que este término tuvo en las luchas feministas  para visibilizar la argumentación biologicista que justificaba la opresión de  las mujeres al naturalizar su lugar en la socialización diferencial y  discriminatoria entre hombres y mujeres. Es por ello que en el debate entre las  feministas marxistas existe una corriente que considera a las mujeres como una  clase social en sí misma, y otra, como la de Andrea D’Atri, que señala que el  genero es una &quot;interclase&quot; bajo el entendido de que el término de clase social y  el de género no son términos que se contraponen porque no son categorías que  pertenecen al mismo nivel explicativo. En sus propias palabras &quot;las mujeres  constituyen un grupo interclasista y la clase es una categoría que remite a un  agrupamiento intergenérico&quot; (D’Atri, 2004: 6). </font>  </p>     <p ALIGN="JUSTIFY" style="line-height: 100%"><font face="Verdana" SIZE="2"> Es decir, que, aunque pueda señalarse que el conjunto de las  mujeres padece discriminaciones legales, educacionales, culturales, políticas y  económicas, lo cierto es que existen, a su vez, evidentes diferencias de clases  entre ellas que moldearan, no sólo las vivencias subjetivas y objetivas de la  opresión sino sus posibilidades objetivas de enfrentamiento, resistencia y  superación de estas condiciones socio-culturales de discriminación. De ahí que  se desprendan corrientes de feminismo obrero, socialista y marxista y, por otro,  feminismo burgués, y aunque ambos están compuestos por mujeres que luchan contra  el sistema patriarcal, su posición de clases determina su posición ideológica. </font>  </p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p ALIGN="JUSTIFY" style="line-height: 100%"><font face="Verdana" SIZE="2"> Capitalismo y patriarcado </font>  </p>     <p ALIGN="JUSTIFY" style="line-height: 100%"><font face="Verdana" SIZE="2"> Una de las principales críticas que se les han hecho a las  feministas marxistas es cómo la conquista de una sociedad socialista no basta  para el logro de la liberación de las mujer, la denuncia de cómo los partidos de  izquierda pudieron encarnar relaciones opresivas hacia las mujeres igual o peor  que los partidos de derecha, el lugar al cual quedaban confinadas las mujeres  dentro del partido y, en el fondo, la subestimación de sus propias ideas. </font>  </p>     <p ALIGN="JUSTIFY" style="line-height: 100%"><font face="Verdana" SIZE="2"> Z. Eisenstei (1984) señala que tanto las feministas radicales  como las socialistas coinciden en que el patriarcado es anterior o precede al  sistema capitalista, mientras que los marxistas creen que el patriarcado nació  con el capitalismo. Esta diferenciación entre feministas marxistas y el marxismo  permite salirle al paso al cuestionamiento más común que suele hacérsele a las  feministas marxistas, al señalarles que no basta la conquista de una sociedad  socialista para que se dé el proceso de liberación de la mujer. Esto es, que no  basta para las feministas socialistas luchar contra el capitalismo, si no se  establece la lucha cultural antipatriarcal. </font>  </p>     <p ALIGN="JUSTIFY" style="line-height: 100%"><font face="Verdana" SIZE="2"> Por otro lado, feministas socialistas como Andrea D’Atri  tratan de desmitificar la idea de que los marxistas creían que sólo existe  opresión patriarcal en el sistema capitalista, destacando cómo Marx y Engels  planteaban la opresión de las mujeres en todas las sociedades con Estado –y no  sólo con el capitalismo– vinculando el patriarcado a la existencia de las clases  sociales. De ahí que la mayoría de las feministas marxistas –a excepción de  Andrea– tomen el género como una clase social y empleen las categorías de  análisis marxistas asociados a los procesos de producción y lo extrapolen a los  procesos de la reproducción para visibilizar la opresión y explotación  femeninas. En este sentido, Celia Amorós destaca en su texto &quot;La lógica de la  dominación patriarcal&quot; cómo las categorías de análisis marxistas no son  suficientes para explicar el proceso de reproducción social y el lugar de la  mujer en ésta: &quot;El marxismo es fundamentalmente una teoría de la producción y,  cuando ha tenido que habérselas con la reproducción, pueden percibirse  claramente ciertas vacilaciones en la mente de sus fundadores. En la medida en  que no se elabora de modo riguroso una teoría de la reproducción el destino  ideológico de ésta queda marcado por la lógica del razonamiento por analogía y  la reproducción es pensada por analogía con la producción&quot; (Amorós, 1991, 293). </font>  </p>     <p ALIGN="JUSTIFY" style="line-height: 100%"><font face="Verdana" SIZE="2"> II. Los rostros de las socialistas y sus aportes </font>   </p>     <p ALIGN="JUSTIFY" style="line-height: 100%"><font face="Verdana" SIZE="2"> Generalmente cuando se abre el debate sobre el socialismo, la  primera y más común lectura que aparece es volver sobre las fuentes, que van  desde el socialismo utópico, por el científico hasta aterrizar en el real; pero  casi siempre desde consideraciones de sus líderes y rara vez desde las  socialistas emblemáticas, las cuales muchas no sólo dieron su vida por la  revolución sino que dejaron un legado escrito sobre sus criticas en el proceso  de construcción y consolidación del socialismo del siglo pasado. (Que al parecer  no dista mucho del que estamos por construir, lo cual no nos hace tan singular  en este sentido.) Nos referimos a los aportes críticos de Flora Tristán, Rosa  Luxemburgo, Alexandra Kollontai y Clara Zetkin, entre otras. </font>  </p>     <p ALIGN="JUSTIFY" style="line-height: 100%"><font face="Verdana" SIZE="2"> Flora Tristán (1803-1844) Las proletarias del proletariado:  Unión Obrera </font>  </p>     <p ALIGN="JUSTIFY" style="line-height: 100%"><font face="Verdana" SIZE="2"> El feminismo de Flora Tristán es de raíz ilustrada, presupone  por tanto unas reivindicaciones y un proyecto político que sólo puede  articularse a partir de la idea de que todos los seres humanos nacen libres,  iguales y con los mismos derechos, pero toma cuerpo en el período inmediatamente  posterior a la Revolución Francesa, a una derrota amarga y seguramente  inesperada del feminismo. Tras ella, las mujeres no podían subir a la tribuna  pero sí al cadalso. Manteniendo la continuidad con el pensamiento de autoras  anteriores, Olympe de Gouges, Mary Wollstonecraft, entre otras), Tristán imprime  a su feminismo un giro de clase que en el futuro daría lugar al feminismo  marxista. </font>  </p>     <p ALIGN="JUSTIFY" style="line-height: 100%"><font face="Verdana" SIZE="2"> Al tiempo, se emparentaba con las corrientes críticas a las  que se ha denominado &quot;socialismo utópico&quot;, pero teorizando ya la necesidad de  una unión obrera, de un partido obrero, parece claro que muchos de sus  planteamientos (feministas y socialistas) carecen todavía de respuesta y que el  matrimonio entre el feminismo y el marxismo puede haber tenido una convivencia  poco afortunada, pero las ideas de Tristán siguen siendo necesarias para  entender y transformar el mundo en el que vivimos y pensamos. </font>  </p>     <p ALIGN="JUSTIFY" style="line-height: 100%"><font face="Verdana" SIZE="2"> Han sido sus tesis feministas las que han garantizado a Flora  Tristán un puesto en la historia del pensamiento. &quot;Todas las desgracias del  mundo provienen del olvido y el desprecio que hasta hoy se ha hecho de los  derechos naturales e imprescriptibles del ser mujer&quot; escribió en 1843 en su obra  más conocida Unión Obrera. Esta mujer autodidacta, nacida en París en  1803, tuvo una vida intensa y azarosa hasta morir en Burdeos en 1844. Criada en  la abundancia en los primeros años de su vida, pasó a la pobreza más extrema,  sufrió malos tratos tanto físicos como psíquicos por parte de su marido, se  reveló ante el sistema patriarcal de la Francia de entonces e intentó y  consiguió ser una mujer libre e independiente, en una época en la que los  pilares del código napoleónico prescribían la eterna minoría de edad de la mujer  casada. Su lucha incesante por conseugir una sociedad más justa e igualitaria ha  quedado intensamente plasmada en su obra. Así, entre otras, en Peregrinaciones de una Paria (1883) denuncia las distintas manfiestaciones  de exclusión social de la sociedad de Arequipa; en Paseos en Londres (1840)  realiza una de las primeras y más duras descripciones de los desheredados  británicos (los &quot;proletarios&quot; en el lenguaje de Tristán). Escribió entonces &quot;la  esclavitud no es a mis ojos el más grande de los infortunios humanos desde que  conozco el proletariado inglés&quot;. Su compromiso con los movimientos obreros y  feministas propiciaron la aparición de Unión Obrera </font>  </p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p ALIGN="JUSTIFY" style="line-height: 100%"><font face="Verdana" SIZE="2"> Rosa Luxemburgo (1870-1919) (Pétalos de la Rosa Roja) </font>  </p>     <p ALIGN="JUSTIFY" style="line-height: 100%"><font face="Verdana" SIZE="2"> Socialismo y democracia </font>  </p>     <p ALIGN="JUSTIFY" style="line-height: 100%"><font face="Verdana" SIZE="2"> Fue una de las principales dirigentes de la socialdemocracia  alemana y fundadora del Partido Comunista Alemán. Su militancia la llevó a  intervenir en 1905 en la revolución polaca y a oponerse a la Primera Guerra  Mundial. Consideraba que las masas proletarias no debían participar en  contiendas organizadas por los gobiernos oligárquicos y capitalistas, puesto que  la verdadera lucha era la que estaba planteada entre el capitalismo y el  proletariado. Creía en una opción socialista internacional, esto es, alejada de  particularismos y nacionalismos, en la que las masas obreras, solidariamente,  tomaran el poder al capital. Realizó significativos aportes al desarrollo del  marxismo, en relación entre nacionalismo y socialismo. Criticó a Lenin, en  especial, en lo referente a las concepciones de éste sobre la democracia en el  partido y la dictadura del proletariado, postulando un menor dirigismo y una  mayor integración de las bases en la dinámica partidista, y, entre otros  aportes, criticó a Marx con base en sus predicciones acerca de las crisis  cíclicas del capitalismo y el nacimiento del imperialismo. </font>  </p>     <p ALIGN="JUSTIFY" style="line-height: 100%"><font face="Verdana" SIZE="2"> De esta socialista crítica nos interesa destacar su  concepción de socialismo entendido como una ampliación de la democracia y no  como su limitación, extendiendo la intervención en la vida pública a la  población que nunca había sido partícipe de su destino. Por el contrario, esta  apertura hacia la participación masiva de la población en la toma de decisiones  fue un elemento que se le cuestionó bajo el argumento de que le atribuyó a la  movilización de las masas un rol más grande en el proceso revolucionario del que  era posible y bajo el supuesto de que las masas no pueden construir la  organización de una dirección proletaria consciente para la toma del poder,  argumento que justifica la creación de un partido único-unido y centralizado. </font>  </p>     <p ALIGN="JUSTIFY" style="line-height: 100%"><font face="Verdana" SIZE="2"> Para Luxemburgo, el socialismo no puede establecerse como un  decreto. Nadie por más lúcido que sea posee todas las soluciones ni los métodos  infalibles. Para ella la solución de los problemas sólo puede proceder de la  fecunda corrección de los errores cometidos, lo cual sólo es posible sobre la  base de la libertad crítica y de la más amplia iniciativa popular. En sus  palabras: </font>   </p> <font FACE="Verdana" SIZE="2"> </font>  <dir>       <p ALIGN="JUSTIFY" style="line-height: 100%"><font face="Verdana" SIZE="2"> El sistema social socialista sólo deberá ser, y sólo puede    ser, un producto histórico, surgido de sus propias experiencias, en el curso    de su corrección como resultado del desarrollo de la historia viva, la que …    tiene el saludable hábito de producir siempre junto con la necesidad social    real de los medios para satisfacerla, junto con el objetivo simultáneamente la    solución. Sin embargo, si esto es así, resulta evidente que no se puede    decretar el socialismo por su propia naturaleza … lo negativo, la destrucción    puede decretarse; lo constructivo, lo positivo, no … La vida pública de los    países con libertad limitada están tan gobernada por la pobreza, es tan    miserable, tan rígida, tan estéril, precisamente porque al excluirse la    democracia, se cierran las fuentes vivas de toda riqueza y progreso    espiritual. Toda la masa del pueblo debe participar. De otra manera, el    socialismo será decretado desde unos cuantos escritorios oficiales por una    docena de intelectuales (Luxemburgo, 1975, 210-211). </font>    </p> </dir>     <p ALIGN="JUSTIFY" style="line-height: 100%"><font face="Verdana" SIZE="2"> Para Rosa Luxemburgo, las libertades públicas eran  fundamentales para hablar de una sociedad socialista; rechazaba consistentemente  el jacobinismo político y valoraba altamente la autodeterminación e iniciativa  de las masas; esa capacidad constructiva de la sociedad sólo puede desarrollarse  con libertad política, cuyo fundamento es el derecho a la crítica y al disenso </font>  </p> <font FACE="Verdana" SIZE="2"> </font>  <dir>       <p ALIGN="JUSTIFY" style="line-height: 100%"><font face="Verdana" SIZE="2"> … la libertad solo para los que apoyan al gobierno, sólo    para los miembros del partido (por numeroso que este sea) no es libertad en    absoluto. La libertad es siempre y exclusivamente libertad para el que piensa    de manera diferente. No a causa de ningún concepto fanático de la &quot;justicia&quot;,    sino porque todo lo que es instructivo totalizador y purificante en la    libertad política depende de esta característica esencial, y su efectividad    desaparece tan pronto como la &quot;libertad&quot; se convierte en un privilegio    especial … (Luxemburgo, 1975, 209-210). </font>    </p> </dir>     <p ALIGN="JUSTIFY" style="line-height: 100%"><font face="Verdana" SIZE="2"> Para Luxemburgo, la crítica hacia la dictadura trasciende la  dicotomía o el maniqueísmo entre dictadura y democracia, que según ella era lo  que justificaba la posición tomada por Lenin y Tostky a favor de la dictadura, a  considerarse la dictadura como oposición a la democracia formal burguesa. Ella  contemplaba la dictadura del proletariado aclarando su definición como una  dictadura de clases, en la cual la participación de la masa popular era  imprescindible a diferencia de la dictadura de un partido o una camarilla. Por  otra parte, diferencia muy bien la democracia burguesa y apuesta a la necesidad  de la creación de una democracia socialista. Para ella, entre democracia  socialista y dictadura del proletariado no existe diferencia. En sus palabras: </font>  </p> <font FACE="Verdana" SIZE="2"> </font>  <dir>       <p ALIGN="JUSTIFY" style="line-height: 100%"><font face="Verdana" SIZE="2"> La democracia socialista comienza simultáneamente con la    destrucción del dominio de clase y la construcción del socialismo. Comienza en    el momento mismo de la toma del poder por el partido socialista. Es lo mismo    que la dictadura del proletariado … pero esta dictadura consiste en la manera    de aplicar la democracia, no en su eliminación, en el ataque enérgico y    resuelto a los derechos bien atrincherados y las relaciones económicas de la    sociedad burguesa, sin lo cual no puede llevarse a cabo una transformación    socialista (Luxemburgo, 1975, 208). </font>    </p> </dir>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p ALIGN="JUSTIFY" style="line-height: 100%"><font face="Verdana" SIZE="2"> Alexandra Kollontaieva (1872- 1952) </font>  </p>     <p ALIGN="JUSTIFY" style="line-height: 100%"><font face="Verdana" SIZE="2"> Nacida en marzo de 1872 en San Petersburgo, ya en 1905  participó en la conformación de los primeros Soviets (asamblea de trabajadores y  trabajadoras), organizándoles y elaborando artículos. Fue activista en la  sublevación contra las autoridades del Antiguo Régimen, oponiéndose a la Primera  Guerra Mundial. Su actividad en pro del socialismo la llevó a coordinar  actividades con Klara Zetkin, Rosa Luxemburgo, Iness Armand, Nadezhda Krupskaia,  Angélica Balabanov, Sophia Smidovich, Karl Liebknecht, Shliapnikov, Molotov,  L.Trotski y V.I. Lenín, para luego integrar el comité ejecutivo del soviet de  Petrogrado, y posteriormente, en Moscú, el Comité Central del Partido Comunista  ruso. </font>   </p>     <p ALIGN="JUSTIFY" style="line-height: 100%"><font face="Verdana" SIZE="2"> Cuando se logra en octubre de 1917 la Revolución Rusa, fue  elegida Comisaría del Pueblo para la Asistencia Pública. Posteriormente impulsa  una campaña nacional de movilización política de las mujeres rusas, desembocando  en la organización de la 1ª Conferencia de Mujeres, y organiza para 1918 el 1º  Congreso de Mujeres Trabajadoras de toda Rusia. Este decide crear en Ukrania  diversas Comisiones para la Agitación y la Propaganda entre mujeres  trabajadoras, lo que permitió la conformación del Departamento de Mujeres del  Partido (o Zhenotdel), desde donde elaboraron, a partir de 1921, un periódico  mensual propio llamado La Mujer Comunista (Kommunistka), con un tiraje de  30.000 ejemplares. Kollontaieva también participó como vicepresidenta en el Buró  Internacional de Mujeres Socialistas, y en el 3º Congreso de la Internacional  Comunista. </font>   </p>     <p ALIGN="JUSTIFY" style="line-height: 100%"><font face="Verdana" SIZE="2"> Ella fue de las primeras en comprender la necesidad de crear  organizaciones autónomas de mujeres, y en considerar que &quot;lo personal es también  político&quot;. Para 1933 recibió la Orden de Lenin por su trabajo organizativo con  mujeres, siendo la primera mujer que participó en un gobierno de alcance  nacional, y desde 1943, la primera en ser diplomática (en la Liga de Naciones,  así como en Noruega, Suecia y México). Fue nominada por Finlandia para el Premio  Nobel de la Paz en 1946. Y junto con la alemana K. Zetkin propuso el &quot;Día  Internacional de la Mujer Socialista&quot;, que fue aprobado por el Comité del  Partido -más tarde por la Unesco-, celebrándose desde ese entonces el 8 de marzo  de cada año. </font>   </p>     <p ALIGN="JUSTIFY" style="line-height: 100%"><font face="Verdana" SIZE="2"> Esta vida de activismo y agitación políticas,  simultáneamente, estuvo acompañada por una extensa producción teórica y  literaria, de las cuales recordamos tan sólo algunos de sus textos: &quot;Finlandia y  el Socialismo&quot;, El estado de la clase trabajadora en Finlandia (1903), Las mujeres trabajadoras luchan por sus derechos, Relaciones sexuales en  la lucha de clases: amor y nueva moralidad (1919), El marxismo y la nueva  moral sexual, La Nueva Mujer y la Moral Sexual, Sobre la  liberación de la mujer (Seminario de Leningrado de 1921), Tesis sobre la  moralidad comunista en la esfera de las relaciones conyugales, Interpretaciones  Soviéticas de la problemática de la mujer, El Día Internacional de la Mujer  Socialista (1913), Un sueño hecho realidad, Amor Rojo, Un  gran amor (1923), El Amor de las Abejas Trabajadoras (1923), Hermanas, Escritos seleccionados, Oposición de las Trabajadoras, Los amores de 3 generaciones (1923), El Amor Libre (1932), Memorias de mi vida y trabajo (en español, 1974), Autobiografía de una  mujer comunista sexualmente emancipada (esp.1976), etc. </font>   </p>     <p ALIGN="JUSTIFY" style="line-height: 100%"><font face="Verdana" SIZE="2"> Partiendo de la reflexión que hizo en el VII Congreso de  Partido Comunista ruso (1919), de que debe ayudarse a las mujeres a las tareas  del hogar porque éstas &quot;ocupan todo su tiempo, agotan más energías y le impiden  entregarse a la participación directa y activa en la lucha por el comunismo&quot;,  con el apoyo del movimiento de mujeres rusas y como funcionaria, promulgó  iniciativas igualitaristas para mujeres y hombres que hoy son derechos de las  mujeres completamente reivindicables, entre los cuales recordamos: </font>  </p> <dir>   <dir>         <p ALIGN="JUSTIFY" style="line-height: 100%"><font face="Verdana" SIZE="2"> Derecho pleno de las mujeres al voto </font>      </p>         <p ALIGN="JUSTIFY" style="line-height: 100%"><font face="Verdana" SIZE="2"> Matrimonio voluntario y total libertad de divorcio </font>      </p>         <p ALIGN="JUSTIFY" style="line-height: 100%"><font face="Verdana" SIZE="2"> Eliminación de la distinción entre hija e hijos      &quot;legítimos&quot; e &quot;ilegítimos&quot; </font>      </p>         <p ALIGN="JUSTIFY" style="line-height: 100%"><font face="Verdana" SIZE="2"> Libre y gratuita interrupción voluntaria del embarazo </font>   </p>         ]]></body>
<body><![CDATA[<p ALIGN="JUSTIFY" style="line-height: 100%"><font face="Verdana" SIZE="2"> Igualación de los derechos laborales de las mujeres a los      de los hombres –especialmente un mismo salario– y un salario universal de      maternidad </font>      </p>         <p ALIGN="JUSTIFY" style="line-height: 100%"><font face="Verdana" SIZE="2"> Abolición del derecho de herencia: las propiedades de la      burguesía pasan al Estado revolucionario para ser socialmente invertidas en      instituciones públicas que liberasen a las mujeres de las tareas domesticas,      instituciones tales como las casas de maternidad, guarderías, parvularios      (Preescolares), escuelas, comedores y lavanderías populares, Centros de      Reparación de ropa, etc. </font>   </p>         <p ALIGN="JUSTIFY" style="line-height: 100%"><font face="Verdana" SIZE="2"> Incorporación de las mujeres en planes de alfabetización      / educación y en proyectos sociales </font>   </p>   </dir> </dir>     <p ALIGN="JUSTIFY" style="line-height: 100%"><font face="Verdana" SIZE="2"> Tratando de responder a la cuestión de ¿cuál es el tipo de  revolución que necesitan las mujeres?, estimuló la socialización del trabajo  doméstico y una nueva concepción de la maternidad, donde las mujeres sean  descargadas de los trabajos domésticos y de la tarea social de la reproducción  de la especie. Para ella, quien articuló de forma racional y sistemática  &quot;feminismo&quot; y &quot;marxismo&quot;, cualquier estrategia dirigida a la efectiva  emancipación de las mujeres ha de partir del análisis de la situación de la  mujer en la sociedad capitalista, por lo que abordó ámbitos tales como &quot;el  trabajo&quot;, &quot;la familia&quot; y el mundo personal de las &quot;relaciones entre los sexos&quot;  (al preguntarse: ¿cuál ha de ser el ideal amoroso que responda a los intereses  de la clase revolucionaria que lucha por dominar las relaciones sociales?… La  solidaridad, el compañerismo, el amor a la colectividad,… la camaradería). Esto  la llevó a discutir dialécticamente –para impugnarlas– acerca las relaciones  humanas, las teorías y literaturas, la moral y psicología predominantes en (y  para) el capitalismo patriarcal: la &quot;lucha por la existencia&quot; y sus hábitos /  mentalidad individualista y poco solidaria entre personas, que les vuelve  aisladas, apegadas y enfrentadas con la comunidad. </font>  </p>     <p ALIGN="JUSTIFY" style="line-height: 100%"><font face="Verdana" SIZE="2"> Sin embargo, tuvo numerosos enfrentamientos con sus camaradas  varones, quienes, desde una hostil indiferencia, negaban la necesidad de una  lucha específica, alegando que los cambios relativos a los problemas  intersexuales y a la emancipación de la mujer eran una &quot;simple cuestión de  superestructura&quot; y que los mismos encontrarían solución &quot;cuando la base  económica de la sociedad se haya transformado&quot;. Y es que para ella no tiene  sentido hablar de &quot;un aplazamiento&quot; de la liberación de la mujer: en todo caso,  habría que hablar de un aplazamiento de la revolución (&quot;¡Como si la ideología de  una clase cualquiera se forme únicamente cuando ya se ha producido el  desbarajuste en las relaciones socioeconómicas que asegura el poder de esa  clase!&quot;). Vivió personalmente la inmensa dificultad que tiene la &quot;mujer nueva&quot;  de realizarse sentimentalmente en un mundo en que el varón todavía no ha  cambiado, y concluyó:&quot; &quot;¿Qué ganaría la mujer nueva con su recién estrenado  derecho a amar, mientras no exista un &quot;varón nuevo&quot; capaz de comprenderla?&quot; </font>  </p>     <p ALIGN="JUSTIFY" style="line-height: 100%"><font face="Verdana" SIZE="2"> Por lo tanto, postuló que no bastaba con la abolición de la  propiedad privada ni conque la mujer se incorporase a la producción ni que el  proletariado como clase revolucionaria conquistase el poder político, pues no  podía hablarse realmente de revolución socialista si no había una revolución de  la vida cotidiana y de las costumbres, que generase una nueva concepción del  mundo y una nueva relación entre los sexos. Como todo está sujeto a cambio y no  hay costumbres ni moral (personales o familiares) ni organizaciones políticas  que permanezcan fijas e inviolables, Alexandra Kollontaieva planteó que el  proletariado necesita una ideología y psicología propias, nuevos valores y  hábitos de vida socialistas, pues una revolución humana verdadera no podía ser  pospuesta a ningún triunfo político. </font>   </p>     <p ALIGN="JUSTIFY" style="line-height: 100%"><font face="Verdana" SIZE="2"> III. Socialismo real y avance de las conquistas de las  mujeres </font>  </p>     <p ALIGN="JUSTIFY" style="line-height: 100%"><font face="Verdana" SIZE="2"> Si hurgamos un poco en la historia del paradigmático modelo  histórico del socialismo, el de la Revolución Rusa de 1917, pudiésemos aprender  mucho de él, si le hacemos una lectura que trascienda las pretensiones de  homogeneizar e idealizar la realidad. Podríamos entonces ver cuáles son los  peligros que amenazan no sólo los procesos revolucionarios sino nuestro  protagonismo y lugar dentro de ellos como mujeres ciudadanas y sujetas de  derechos. </font>  </p>     <p ALIGN="JUSTIFY" style="line-height: 100%"><font face="Verdana" SIZE="2"> En su texto Pan y rosas, Andrea D’Atri (2004) describe  los logros que tuvieron las mujeres al inicio de la Revolución Rusa (1917) antes  de que ésta fuese secuestrada por la burocracia stalinista, posterior a la  muerte de Lenin. Estos logros incluían el derecho al voto, al divorcio, al  aborto, la eliminación de la potestad marital, la igualdad jurídica entre el  matrimonio legal y el concubinato. Y, sobre todo, mas allá de las leyes (y de  las luchas por la igualdad), la posibilidad de haber sentado las bases para un  verdadero acceso de la mujer a los dominios culturales y económicos, incluyendo  las tareas domésticas (que suelen ser generalmente el techo de cristal de toda  revolución que no penetre en los hogares y el llamado mundo privado). Las tareas  domésticas llevadas a cabo por las mujeres de manera individual y aislada en sus  hogares, debían ser sustituidas, según los revolucionarios(as) por un sistema de  servicios sociales garantizados por el Estado socialista: guarderías, jardines  de infancia, lavanderías, comedores colectivos, hospitales, pero también cines y  teatros. Esto es, en palabras de Trosky (1938 citado por D ’Atri (2004, 89), &quot;la  absorción completa de las funciones económicas de la familia por la sociedad  socialista&quot;. </font>  </p>     <p ALIGN="JUSTIFY" style="line-height: 100%"><font face="Verdana" SIZE="2"> A partir de 1926, bajo el régimen despótico de Stalin, se  instituye de nuevo el matrimonio civil como única unión legal, luego se abolirá  el derecho al aborto y se considera a la homosexualidad y la prostitución como  delitos y, por el contrario, se glorifica la figura de la maternidad, bajo el  título de &quot;madre heroica&quot; para aquéllas mujeres que tuvieran mas de diez hijos.  Es decir, se da un claro retroceso de los avances para entonces de la lucha de  las mujeres socialistas –que ,por cierto, no difiere mucho de la actual agenda  de lucha de las mujeres, más de medio siglo después. </font>  </p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p ALIGN="JUSTIFY" style="line-height: 100%"><font face="Verdana" SIZE="2"> Estas conquistas de las mujeres al inicio de la Revolución  Rusa, que luego se ven amenazadas por el stalinismo, y no sólo por la burocracia  sino por la concepción que se tenía del papel de la mujer y de la familia para  mantener el control y el orden social, fueron uno de los obstáculos para el  avance de las feministas comunistas. </font>   </p>     <p ALIGN="JUSTIFY" style="line-height: 100%"><font face="Verdana" SIZE="2"> Este breve pasaje nos coloca a nosotras frente a la inquietud  de cuáles podrían ser los obstáculos que tendríamos las mujeres bien sea para la  participación dentro del socialismo por venir y sobre la agenda y el aporte que  tenemos que generar. </font>  </p>     <p ALIGN="JUSTIFY" style="line-height: 100%"><font face="Verdana" SIZE="2"> IV. Capítulo Venezuela: socialismo y feminismo del siglo XXI </font>  </p>     <p ALIGN="JUSTIFY" style="line-height: 100%"><font face="Verdana" SIZE="2"> Para las feministas de izquierda anticapitalistas, la  contradicción fundante en la relación de apoyo o no del presidente, o del  proceso y la propuesta de revolución que éste encarna y lidera, se da entre la  necesidad de diferenciarnos, en primer lugar, de prácticas patriarcales y de la  lógica de la dominación que ésta implica y que toma fuerza en ejercicios del  poder centrados, sobre todo, en una sola persona, y más si ésta es una figura  masculina, que representa el mundo andrócentrico y heteronormativo con el cual  tantas luchamos. No se trata de pensar simplificadamente que el sexo es garantía  de una conciencia feminista y que bástese una mujer en el poder para que  defienda nuestras luchas, porque ya sobrados ejemplos de todo lo contrario  conocemos. Pero sí de estar claras en el hecho de que quien preside un proceso,  en este caso el de la revolución bolivariana de Venezuela, no es precisamente un  feminista y que aun siéndolo no le bastaría a él solo con su poder y voluntad de  cambio para transformar un sistema cultural y simbólico que domina hasta  nuestros propios inconscientes. Esto nos lleva al tema de la autonomía y de la  necesidad de impulsar agendas propias de la sociedad que queremos desde nuestras  necesidades y nuestras luchas individuales y colectivas. </font>  </p>     <p ALIGN="JUSTIFY" style="line-height: 100%"><font face="Verdana" SIZE="2"> En Venezuela, a pesar de que no existe un movimiento orgánico  de mujeres, sí ha existido y existe una lucha de las mujeres, que para algunos  no es considerada corriente histórica, no sé si por ignorancia o por negación.  Las mujeres luchadoras venezolanas conquistaron en su mayoría triunfos dentro  del feminismo de la igualdad, cabalgando las olas del feminismo internacional,  de una manera muy criolla y que cobra sus frutos en el proceso constituyente de  1999, lo cual permitió visibilizarnos en la constitución, a pesar de la risa y  el fastidio que a algunos(as) les da aplicar el uso del lenguaje no sexista o el  avance que significa el artículo 88 que considera el trabajo doméstico como  actividad económica que crea valor agregado y produce riqueza y bienestar  social, vindicando el derecho de las amas de casa a la seguridad social, entre  otros. </font>  </p>     <p ALIGN="JUSTIFY" style="line-height: 100%"><font face="Verdana" SIZE="2"> Sin embargo, en el transcurso de la historia de Venezuela,  las mujeres de distintas agrupaciones políticas se unían bajo las luchas  concretas y coyunturales de un enemigo común, como lo fue en el caso de la lucha  contra las dictaduras de Gómez y Pérez Jiménez y, en el caso de los gobiernos  democráticos, por luchas mas relacionadas con sus propias agendas (derecho al  voto, al divorcio, a la despenalización del aborto, etc.). Es decir, el  feminismo venezolano es hijo de la izquierda, pero como no existe una sola  izquierda y éstas se mueven en el desarrollo histórico, unas radicalizándose  más, otras conservando viejos dogmas u otras tal vez derechizándose, las  feministas también tomaban estos derroteros. La cartografía política actual de  las feministas venezolanas está transversalizada por la polarización política  que se evidenció o visibilizó con el actual gobierno, pero curiosamente no por  divisiones a lo interno en cuanto a la propia agenda de lucha de las mujeres  sino en cuanto al líder. En este sentido, las agendas feministas también  quedaron atrapadas en la figura y el liderazgo innegable del presidente Chávez,  como también le pudo haber pasado a otras corrientes de lucha del movimiento  popular. Ejemplos del atrapamiento de las luchas de las mujeres por la figura y  los mandatos del líder lo fue el de la primera marcha de mujeres, sólo de  mujeres, en nuestro país, desde hace aproximadamente cincuenta años y que se  realizó el 8 de marzo del 2006 (celebración del día internacional de la mujer)  hacia la embajada de EEUU contra el imperialismo y la guerra, promovida por el  presidente en solidaridad con Cindy Sheehan y motorizada por Inamujer como el  órgano ejecutor de las políticas hacia las mujeres. Esta marcha, a pesar de ser  un logro histórico por el hecho de haber reunido a tantas mujeres en una misma  movilización, paradójicamente, se hace por un mandato y una convocatoria  presidencial y por una agenda que, si bien podemos compartir, no estaba  consensuada como nuestra prioridad. Se evidencia entonces cómo la capacidad de  movilización de las mujeres responde a otros intereses que no necesariamente son  los de sus propias lucha ni mucho menos los de sus propias agendas. </font>   </p>     <p ALIGN="JUSTIFY" style="line-height: 100%"><font face="Verdana" SIZE="2"> Venezuela: lucha feminista y el partido </font>  </p>     <p ALIGN="JUSTIFY" style="line-height: 100%"><font face="Verdana" SIZE="2"> Maria León –presidenta de Inamujer– en una entrevista que le  realizaron que se titula &quot;El socialismo del siglo XXI es el comunismo&quot; plantea  el tema de la necesidad de unificar el movimiento de mujeres, entendiendo por  movimiento de mujeres sólo a aquellas agrupaciones de mujeres provenientes de  los partidos políticos, estos son: el Movimiento Manuelita Sáenz del PPT, el  Clara Zetkin del Partido Comunista y la Fuerza Bolivariana de Mujeres del MVR;  responsabilizando y otorgándole la tarea de la unidad al Presidente de la  República a través de la unión, en primer lugar, de los partidos y luego del  &quot;movimiento de mujeres&quot; aliados a sus partidos. </font>  </p>     <p ALIGN="JUSTIFY" style="line-height: 100%"><font face="Verdana" SIZE="2"> Este es un punto significativo para la discusión que debemos  librar las mujeres en torno al debate: socialismo y feminismo. Interrogantes  como: ¿cuál ha sido la participación tradicional de las mujeres en los partidos  a través de la historia?, ¿dicha participación ha significado un avance en la  conquista de sus derechos?, ¿cuál ha sido el costo de esta forma de ejercicio  político?, ¿cuáles mujeres pueden participar en los partidos y qué lugar  ocupan?, ¿cómo queda la división de clase y la diferencias de género en dicha  participación?, ¿cuál es el balance histórico que hacemos las mujeres en nuestra  joven participación política en relación con la discusión entre la autonomía y  la delegación del poder?, ¿dónde queda nuestra autonomía?. </font>  </p>     <p ALIGN="JUSTIFY" style="line-height: 100%"><font face="Verdana" SIZE="2"> Existen feministas que son de la idea de que es necesario  ocupar esos espacios en los partidos y en la estructura de los distintos poderes  públicos para direccionar nuestra política, mientras otras llamadas radicales  apuntalan hacia la necesidad de un ejercicio político y una militancia autónoma  y movimental mas allá de la lógica partidaria. </font>  </p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p ALIGN="JUSTIFY" style="line-height: 100%"><font face="Verdana" SIZE="2"> En mi caso particular, considero que para la lucha de los  movimientos populares, y no sólo de las mujeres, la autonomía es un motor  estratégico y fundamental para el proceso de empoderamiento de las mujeres y el  avance, bajo el entendido de que no es el camino más fácil ni el más rápido.  Esto, sin dejar de considerar los aportes de las feministas de la igualdad, que  bastante frutos han cosechado en nuestro país en materia de derechos de las  humanas. </font>  </p>     <p ALIGN="JUSTIFY" style="line-height: 100%"><font face="Verdana" SIZE="2"> Delegación del poder vs. empoderamiento de las mujeres </font>  </p>     <p ALIGN="JUSTIFY" style="line-height: 100%"><font face="Verdana" SIZE="2"> El socialismo feminista no se puede encarnar sin sujetas que  orienten y protagonicen esta posibilidad histórica. En este punto, las mujeres  feministas o luchadoras venezolanas pro socialismo nos vemos gobernadas por la  contradicción entre librar la batalla contra toda forma de opresión y  discriminación por razones de género y por razones de clase social, contra el  patriarcado y contra el capitalismo. En esta última, nos podemos ver acompañadas  por los camaradas de lucha, pero en la lucha antipatriarcal aún nos encontramos  muy solitarias; por eso tenemos una gran tarea histórica de engendrar y parir un  socialismo no sólo anticapitalista-antiimperialista sino, sobre todo,  antipatriarcal. Ya muchas feministas comunistas comprendieron en el desarrollo  del llamado socialismo real que vencer o transformar el sistema capitalista por  el socialista no era suficiente para cambiar las relaciones de dominación entre  los sexos y la discriminación hacia la mujer,si no se cuestionaba y se  derrumbaba en todos los niveles el modelo cultural de dominación androcéntrico  que le servia a su vez de plataforma al capitalismo; de no revisar este legado  histórico corremos el riesgo de seguir reproduciéndolo y así como ocurrió con el  socialismo decimonónico podría volver a ocurrir en el siglo XXI. </font>  </p>     <p ALIGN="JUSTIFY" style="line-height: 100%"><font face="Verdana" SIZE="2"> Por otra parte, si damos por entendido que el movimiento de  mujeres yace únicamente al interno de los partidos políticos y se busca cada vez  más su unidad en un solo aparato, esto es, que las mujeres sigan haciendo la  política de ellos, al servicio de ellos, y postergando reiteradamente su propia  lucha, entonces no es muy difícil prever el resultado, ni hace falta ser  pitonisas –que lo somos– para darnos cuentas de que vamos directo al fracaso, al  menos de nuestro socialismo. </font>   </p>     <p ALIGN="JUSTIFY" style="line-height: 100%"><font face="Verdana" SIZE="2"> Considero que el camino nuestro pasa por la idea de la  formación, del debate, del proceso de producción de conocimiento que transforme  nuestra realidad. No creo que mientras deleguemos nuestro poder –ya sea al  partido, al líder, al marido– y no demos un paso para la búsqueda y la conquista  de nuestra autonomía y no podamos reencontrarnos en nuestra inmanencia como  sujetas de la polis tan iguales como ellos, tan fraternas como ellos, pero sobre  todo tan diferente como nosotras. Esto pasa por reinventar una forma de hacer  política, errar y descubrir nuevos caminos preñados de una pedagogía política y  de una militancia creativa. </font>  </p>     <p ALIGN="JUSTIFY" style="line-height: 100%"><font face="Verdana" SIZE="2"> <b>Bibliografía</b> </font>  </p>     <!-- ref --><p ALIGN="JUSTIFY" style="line-height: 100%"><font face="Verdana" SIZE="2"> 1. Arrow, Kenneth J. (1974): &quot;Una dificultad en el concepto  de bienestar social&quot; en Kenneth Arrow y Tibor Scitovsky (comps.), Ensayos  sobre la economía del bienestar I, pp. 151-171, México, Fondo de Cultura  Económica (el texto de Kenneth Arrow fue originalmente publicado en 1950 en The Journal of Political Economy). </font>  &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2416745&pid=S1315-6411200700020000600001&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p ALIGN="JUSTIFY" style="line-height: 100%"><font face="Verdana" SIZE="2"> 2. Barceló, Alfons (1998): Economía política radical,  Madrid, Editorial Síntesis. </font>  &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2416746&pid=S1315-6411200700020000600002&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p ALIGN="JUSTIFY" style="line-height: 100%"><font face="Verdana" SIZE="2"> 3. Bobbio, Norberto (1998): Derecha e izquierda,  Madrid, Editorial Taurus (trabajo publicado en su 2<sup>a</sup> ed. en 1995 como Destra e sinistra). </font>  &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2416747&pid=S1315-6411200700020000600003&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p ALIGN="JUSTIFY" style="line-height: 100%"><font face="Verdana" SIZE="2"> 4. Bowen, Howard R. (1974): &quot;La interpretación del voto en la  asignación de recursos económicos&quot; en Kenneth Arrow y Tibor Scitovsky (comps.), Ensayos sobre la economía del bienestar I, pp. 151-171, México, Fondo de  Cultura Económica, (el texto de Howard Bowen fue originalmente publicado en 1943  en The Quarterly Journal of Economics). </font>  &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2416748&pid=S1315-6411200700020000600004&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p ALIGN="JUSTIFY" style="line-height: 100%"><font face="Verdana" SIZE="2"> 5. Cockshott, Paul y Allin Cottrell (1993): Towards a New  Socialism, Nottingham, Russell Press (usamos aquí la versión digital editada  en Latex por Allin Cottrell). </font>  &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2416749&pid=S1315-6411200700020000600005&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p ALIGN="JUSTIFY" style="line-height: 100%"><font face="Verdana" SIZE="2"> 6. Dobb, Maurice (1971): Economía del bienestar y economía  del socialismo, México, Siglo XXI (trabajo originalmente publicado en 1969). </font>  &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2416750&pid=S1315-6411200700020000600006&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p ALIGN="JUSTIFY" style="line-height: 100%"><font face="Verdana" SIZE="2"> 7. Dobb, Maurice (1977): &quot;El sistema de Sraffa y la crítica a  la teoría neoclásica de la distribución&quot; en E.K. Hunt y J.G. Schwartz, Crítica de la teoría económica, pp. 196-211, México, Fondo de Cultura  Económica (el texto de Maurice Dobb fue originalmente publicado en 1970 en The Economist). </font>  &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2416751&pid=S1315-6411200700020000600007&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p ALIGN="JUSTIFY" style="line-height: 100%"><font face="Verdana" SIZE="2"> 8. Esping-Andersen, Gösta y Walter Korpi (1987): &quot;From Poor  Relief to Institutional Welfare States: The Development of Scandinavian Social  Policy&quot; en R. Erikson, E.J., S. Ringen Hansen y H. Uusitalo, The Scandinavian  Model. Welfare States and Welfare Research, pp. 39-74, London, M.E. Sharpe,  Inc. </font>  &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2416752&pid=S1315-6411200700020000600008&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p ALIGN="JUSTIFY" style="line-height: 100%"><font face="Verdana" SIZE="2"> 9. Esping-Andersen, Gösta y Kees van Kersberger (1992): &quot;Contemporary  Research on Social Democracy&quot;, Annual Review of Sociology, vol. 18, pp.  187-208. </font>  &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2416753&pid=S1315-6411200700020000600009&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p ALIGN="JUSTIFY" style="line-height: 100%"><font face="Verdana" SIZE="2"> 10. Esping-Andersen, Gösta ((1990) 1993): Los tres mundos  del Estado del Bienestar, Valencia: Edicions Alfons el Magnànim. </font>  &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2416754&pid=S1315-6411200700020000600010&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p ALIGN="JUSTIFY" style="line-height: 100%"><font face="Verdana" SIZE="2"> 11. Godelier, Maurice (1995): &quot;¿Está la Antropología Social  indisolublemente atada al Occidente, su tierra natal?&quot;, Revista Internacional  de Ciencias Sociales, n° 143, pp. 161-179. </font>  &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2416755&pid=S1315-6411200700020000600011&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p ALIGN="JUSTIFY" style="line-height: 100%"><font face="Verdana" SIZE="2"> 12. Godelier, Maurice (1978): Economía, fetichismo y  religión en las sociedades primitivas (2ª ed.), Madrid, Siglo XXI de España  Editores. </font>  &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2416756&pid=S1315-6411200700020000600012&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p ALIGN="JUSTIFY" style="line-height: 100%"><font face="Verdana" SIZE="2"> 13. Guerrero, Diego (1997): Historia del pensamiento  económico heterodoxo, Madrid, Editorial Trotta. </font>  &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2416757&pid=S1315-6411200700020000600013&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p ALIGN="JUSTIFY" style="line-height: 100%"><font face="Verdana" SIZE="2"> 14. Hardin, Russell (1988): &quot;Constitutional Political Economy-Agreement  on Rules&quot;, British Journal of Political Science, vol. 18, nº 4, pp.  513-530. </font>  &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2416758&pid=S1315-6411200700020000600014&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p ALIGN="JUSTIFY" style="line-height: 100%"><font face="Verdana" SIZE="2"> 15. Hayek, Friedrich A. (1981): &quot;Los fundamentos éticos de  una sociedad libre&quot;, Revista Estudios Públicos, n° 3, Santiago de Chile,  pp. 70-79, disponible en: http://www.cepchile.cl. </font>  &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2416759&pid=S1315-6411200700020000600015&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p ALIGN="JUSTIFY" style="line-height: 100%"><font face="Verdana" SIZE="2"> 16. Hayek, Friedrich A.(1982): &quot;Los principios de un orden social  liberal&quot;, Revista Estudios Públicos, n° 6, Santiago de Chile, pp. 179-202  (trabajo originalmente presentado en 1966 en el encuentro de Tokio de la  Sociedad Mont Pèlerin), disponible en: http://www.cepchile.cl.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2416760&pid=S1315-6411200700020000600016&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p ALIGN="JUSTIFY" style="line-height: 100%"><font face="Verdana" SIZE="2"> 17. Hayek, Friedrich A.(1983a): &quot;La solución competitiva para el  socialismo&quot;, Revista Estudios Públicos, n° 10, Santiago de Chile, pp.  243-267, disponible en: http://www.cepchile.cl.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2416761&pid=S1315-6411200700020000600017&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p ALIGN="JUSTIFY" style="line-height: 100%"><font size="2" face="Verdana">18. </font><font face="Verdana" SIZE="2">  Hayek, Friedrich A. </font>  <font size="2" face="Verdana"> (1983b): &quot;El uso del conocimiento en la sociedad&quot;, Revista Estudios Públicos, n° 12, Santiago de Chile, pp. 157-169 (trabajo  originalmente publicado en 1945 en American Economic Review), disponible  en: http://www.cepchile.cl.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2416762&pid=S1315-6411200700020000600018&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p ALIGN="JUSTIFY" style="line-height: 100%"><font size="2" face="Verdana">19. </font><font face="Verdana" SIZE="2">  Hayek, Friedrich A. </font>  <font size="2" face="Verdana"> (1986): &quot;Individualismo: el verdadero y el falso&quot;, Revista Estudios Públicos, nº 22, Santiago de Chile, pp. 1-28 (trabajo  originalmente presentado en 1945 en la duodécima Finlay Lecture de la University College de Dublín), disponible en: http://www.cepchile.cl.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2416763&pid=S1315-6411200700020000600019&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p ALIGN="JUSTIFY" style="line-height: 100%"><font size="2" face="Verdana">20. </font><font face="Verdana" SIZE="2">  Hayek, Friedrich A. </font>  <font size="2" face="Verdana"> (1989): &quot;El atavismo de la justicia social&quot;, Revista Estudios Públicos, n° 36, Santiago de Chile, pp. 181-193, disponible  en: http://www.cepchile.cl.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2416764&pid=S1315-6411200700020000600020&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p ALIGN="JUSTIFY" style="line-height: 100%"><font size="2" face="Verdana">21. </font><font face="Verdana" SIZE="2">  Hayek, Friedrich A. </font>  <font size="2" face="Verdana"> (1997): La fatal arrogancia. Los errores del  socialismo (2ª ed.), Madrid, Unión Editorial (trabajo originalmente  publicado en 1988).</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2416765&pid=S1315-6411200700020000600021&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p ALIGN="JUSTIFY" style="line-height: 100%"><font face="Verdana" SIZE="2">22. Huerta de Soto, Jesús (2002): Nuevos estudios de  economía política, Madrid, Unión Editorial. </font>  &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2416766&pid=S1315-6411200700020000600022&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p ALIGN="JUSTIFY" style="line-height: 100%"><font face="Verdana" SIZE="2">23. Huerta de Soto, Jesús (2004): &quot;La teoría de la eficiencia  dinámica&quot;, Procesos de mercado: Revista Europea de Economía Política,  vol. 1, n° 1, Madrid, pp. 11-71. </font>  &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2416767&pid=S1315-6411200700020000600023&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p ALIGN="JUSTIFY" style="line-height: 100%"><font face="Verdana" SIZE="2">24. ames, Émile (1986): Historia del pensamiento económico  en el siglo xx, México, Fondo de Cultura Económica (trabajo originalmente  publicado en 1955). </font>  &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2416768&pid=S1315-6411200700020000600024&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p ALIGN="JUSTIFY" style="line-height: 100%"><font size="2" face="Verdana">25. Kirzner, Israel M. (1995): Creatividad, capitalismo y  justicia distributiva, Madrid, Unión Editorial (trabajo originalmente  publicado en 1989).</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2416769&pid=S1315-6411200700020000600025&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p ALIGN="JUSTIFY" style="line-height: 100%"><font size="2" face="Verdana">26. Kresge, Stephen y Leif Wenar (1997): Hayek sobre Hayek.  Un diálogo autobiográfico (2ª ed.) [Entrevista a Federico Hayek], Madrid,  Unión Editorial (trabajo originalmente publicado en 1994).</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2416770&pid=S1315-6411200700020000600026&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p ALIGN="JUSTIFY" style="line-height: 100%"><font size="2" face="Verdana">27. Littlechild, S.C. (1981): &quot;Misleading Calculations of the  Social Costs of Monopoly Power&quot;, The Economic Journal, vol. 91, nº 362,  pp. 348-363.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2416771&pid=S1315-6411200700020000600027&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p ALIGN="JUSTIFY" style="line-height: 100%"><font size="2" face="Verdana">28. Lundberg, Erik (1992): &quot;The Bank of Sweden Prize in  Economic Sciences in memory of Alfred Nobel 1974&quot;, Presentation speech en Nobel e-museum disponible en: http://www.nobel.se/economics/laureates/1974/presentation-speech.html,  consultado en 2004, julio 23.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2416772&pid=S1315-6411200700020000600028&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p ALIGN="JUSTIFY" style="line-height: 100%"><font size="2" face="Verdana">29. Malo Guillén, José Luís (2001): &quot;El pensamiento económico  del krausismo español&quot; en Enrique Fuentes Quintana (dir.), Economía y  economistas españoles. Las críticas a la economía clásica, vol. 5,  pp. 389-450, Barcelona, Galaxia Gutenberg.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2416773&pid=S1315-6411200700020000600029&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p ALIGN="JUSTIFY" style="line-height: 100%"><font size="2" face="Verdana">30. Menéndez Ureña, Enrique (2001): &quot;Krausismo y economía&quot; en  Enrique Fuentes Quintana (dir), Economía y economistas españoles. Las  críticas a la economía clásica, vol. 5, pp. 297-320, Barcelona, Galaxia  Gutenberg.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2416774&pid=S1315-6411200700020000600030&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p ALIGN="JUSTIFY" style="line-height: 100%"><font size="2" face="Verdana">31. Mises, Ludwig von (1977): &quot;Comments about the  mathematical treatment of economic problems&quot;, Journal of Libertarian Studies,  vol. 1, n° 2, pp. 97-100.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2416775&pid=S1315-6411200700020000600031&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p ALIGN="JUSTIFY" style="line-height: 100%"><font size="2" face="Verdana">32. Mises, Ludwig von(1982): &quot;Utilidad y pérdida&quot;, Revista Estudios  Públicos, n° 8, Santiago de Chile, pp. 39-67 (trabajo originalmente  presentado en 1951 en el encuentro de Beauvallon, Francia, de la Sociedad Mont  Pèlerin), disponible en: http://www.cepchile.cl.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2416776&pid=S1315-6411200700020000600032&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p ALIGN="JUSTIFY" style="line-height: 100%"><font size="2" face="Verdana">33. Mises, Ludwig von(2000): &quot;The equations of methematical economics  and the problem of economic calculation in a socialist state&quot;, The Quarterly  Journal of Austrian Economics, vol. 3, n° 1, pp. 27-32.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2416777&pid=S1315-6411200700020000600033&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p ALIGN="JUSTIFY" style="line-height: 100%"><font size="2" face="Verdana">34. Mises, Ludwig von ([1949] 2004): La acción humana. Tratado de  economía (7ª ed.), Madrid, Unión Editorial (trabajo originalmente publicado  en 1949).</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2416778&pid=S1315-6411200700020000600034&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p ALIGN="JUSTIFY" style="line-height: 100%"><font size="2" face="Verdana">35. Myrdal, Gunnar (1971): El Estado del futuro,  México, Fondo de Cultura Económica (trabajo originalmente publicado en 1960 como Beyond the Welfare State).</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2416779&pid=S1315-6411200700020000600035&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p ALIGN="JUSTIFY" style="line-height: 100%"><font size="2" face="Verdana">36. Navarro, Vincenç (2000): Globalización económica,  poder político y Estado del bienestar, Barcelona, Editorial Ariel.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2416780&pid=S1315-6411200700020000600036&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p ALIGN="JUSTIFY" style="line-height: 100%"><font size="2" face="Verdana">37. Pareto, Vilfredo (1998): &quot;Economía matemática&quot; en Julio  Segura y Carlos Rodríguez Braun (comps.), La economía en sus textos, pp.  222-280, Madrid, Taurus (el texto de Vilfredo Pareto fue originalmente publicado  en 1911).</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2416781&pid=S1315-6411200700020000600037&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p ALIGN="JUSTIFY" style="line-height: 100%"><font size="2" face="Verdana">38. Rawls, John (1996): Liberalismo político, México,  Fondo de Cultura Económica (trabajo originalmente publicado en 1993).</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2416782&pid=S1315-6411200700020000600038&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p ALIGN="JUSTIFY" style="line-height: 100%"><font size="2" face="Verdana">39. Rawls, John(1999): A Theory of Justice, UK, Oxford  University Press.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2416783&pid=S1315-6411200700020000600039&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p ALIGN="JUSTIFY" style="line-height: 100%"><font size="2" face="Verdana">40. Rawls, John(2000): Teoría de la justicia, México,  Fondo de Cultura Económica (trabajo originalmente publicado en 1971).</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2416784&pid=S1315-6411200700020000600040&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p ALIGN="JUSTIFY" style="line-height: 100%"><font size="2" face="Verdana">41. Robinson, Joan (1977a): &quot;Preludio a una crítica de la  teoría económica&quot; en E.K. Hunt y J.G. Schwartz (comps.), Crítica de la teoría  económica, pp. 189-195, México, Fondo de Cultura Económica (el texto de Joan  Robinson fue originalmente publicado en 1961 en Oxford Economic Papers).</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2416785&pid=S1315-6411200700020000600041&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p ALIGN="JUSTIFY" style="line-height: 100%"><font size="2" face="Verdana">42. Robinson, Joan (1977b): &quot;La teoría del capital al día&quot; en E.K.  Hunt y J.G. Schwartz (comps.), Crítica de la teoría económica, pp.  222-232, México, Fondo de Cultura Económica (el texto de Joan Robinson fue  originalmente publicado en 1970 en Canadian Journal of Economics).</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2416786&pid=S1315-6411200700020000600042&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p ALIGN="JUSTIFY" style="line-height: 100%"><font size="2" face="Verdana">43. Rodríguez-Braun, Carlos (2000): Estado contra mercado,  Madrid, Taurus.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2416787&pid=S1315-6411200700020000600043&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p ALIGN="JUSTIFY" style="line-height: 100%"><font size="2" face="Verdana">44. Rothbard, Murray N. (1956): &quot;Toward a reconstruction of  utility and welfare economics&quot; en The Mises Institute [página web en  línea], disponible en: http://www.mises.org/, consultado en 2004, noviembre 15.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2416788&pid=S1315-6411200700020000600044&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p ALIGN="JUSTIFY" style="line-height: 100%"><font size="2" face="Verdana">45.&nbsp; Rothbard, Murray N.(1960): &quot;The politics of political economists:  Comment&quot;, Quarterly Journal of Economics, vol. 74, n° 4, pp. 659-665.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2416789&pid=S1315-6411200700020000600045&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p ALIGN="JUSTIFY" style="line-height: 100%"><font size="2" face="Verdana">46.&nbsp; Rothbard, Murray N.(1997a): &quot;Praxeology: The methodology of Austrian  economics&quot; en Murray N. Rothbard, The Logic of Action One: Method, Money and  the Austrian School, pp. 58-77, Cheltenham-UK, Edward Elgar.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2416790&pid=S1315-6411200700020000600046&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p ALIGN="JUSTIFY" style="line-height: 100%"><font size="2" face="Verdana">47. Rothbard, Murray N. (1997b): &quot;The myth of efficiency&quot; en Murray N.  Rothbard, The Logic of Action One: Method, Money and the Austrian School,  pp. 266-272, Cheltenham-UK, Edward Elgar.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2416791&pid=S1315-6411200700020000600047&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p ALIGN="JUSTIFY" style="line-height: 100%"><font size="2" face="Verdana">48.&nbsp; Rothbard, Murray N.([1962] 2004): Man, Economy, and State. A  Treatise on Economic Principles (2<sup>nd</sup> Ed.). With: Power and  Market. Government and the Economy, Alabama, Ludwig von Mises Institute.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2416792&pid=S1315-6411200700020000600048&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p ALIGN="JUSTIFY" style="line-height: 100%"><font size="2" face="Verdana">49. Samuelson, Paul A. (1974): &quot;La evaluación del ingreso  nacional real&quot; en Kenneth Arrow y Tibor Scitovsky (comps.), Ensayos sobre la  economía del bienestar II, pp. 27-66, México, Fondo de Cultura Económica (el  texto de Paul Samuelson fue originalmente publicado en 1950 en The Oxford  Economic Papers).</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2416793&pid=S1315-6411200700020000600049&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p ALIGN="JUSTIFY" style="line-height: 100%"><font size="2" face="Verdana">50. Sen, Amartya (1979): &quot;Personal Utilities and Public  Judgements: or What’s Wrong with Welfare Economics?&quot;, The Economic Journal,  vol. 89, n° 355, pp. 537-558.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2416794&pid=S1315-6411200700020000600050&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p ALIGN="JUSTIFY" style="line-height: 100%"><font size="2" face="Verdana">51. Sen, Amartya (1986): &quot;La imposibilidad de un liberal  paretiano&quot; en Frank Hahn y Martin Hollis (comps.), Filosofía y teoría  económica, pp. 251-262, México, Fondo de Cultura Económica (el texto de  Amartya Sen fue originalmente publicado en 1980 en The Journal of Political  Economy).</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2416795&pid=S1315-6411200700020000600051&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p ALIGN="JUSTIFY" style="line-height: 100%"><font size="2" face="Verdana">52. Sonntag, Heinz Rudolf y Héctor Valecillos (comps.)  (1990): El Estado en el capitalismo contemporáneo (2º ed.), México, Siglo  XXI Editores.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2416796&pid=S1315-6411200700020000600052&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p ALIGN="JUSTIFY" style="line-height: 100%"><font size="2" face="Verdana">53. Varian, Hal R. (1998): Microeconomía intermedia: Un  enfoque actual (4ª ed.), Barcelona, Antoni Bosch (trabajo originalmente  publicado en 1996).</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2416797&pid=S1315-6411200700020000600053&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><p ALIGN="JUSTIFY" style="line-height: 100%"><font size="2" face="Verdana"><b>Nota</b></font></p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p ALIGN="LEFT"><font size="2" face="Verdana">1. Por androcéntrico nos referimos al sistema cultural dominante que se</font> <font size="2" face="Verdana">centra exclusivamente en el hombre como referente universal de lo humano.</font> <font size="2" face="Verdana">Y por heteronormativo al sistema ideológico y cultural basado en la</font> <font size="2" face="Verdana">heterosexualidad como norma obligatoria en el sistema sexo/género que,</font> <font size="2" face="Verdana">por ende, excluye las distintas identidades de género (LGBTT: lesbianas,</font> <font size="2" face="Verdana">gays, bisexuales, transexuales y transgéneros, entre otros).</font></p>     <p ALIGN="LEFT"><font size="2" face="Verdana">2. Decimos vindicando porque no se puede revindicar lo que aún no se ha</font> <font size="2" face="Verdana">vindicado , como bien no los recuerda la querida feminista Mary Woltonscraf,</font> <font size="2" face="Verdana">que es la primera en acuñar el término .</font></p>     <p ALIGN="LEFT"><font size="2" face="Verdana">3. Cindy Sheehan es la madre de un soldado norteamericano muerto en Irak,</font> <font size="2" face="Verdana">que se ha dedicado al activismo contra la guerra y específicamente contra</font> <font size="2" face="Verdana">las acciones bélicas del presidente de EEUU, George W. Bush,</font></p>       ]]></body>
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