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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Diversos y socialistas: La diversidad sexual en el socialismo del siglo XXI]]></article-title>
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<institution><![CDATA[,1Egresado de la escuela de letras UCV  ]]></institution>
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<institution><![CDATA[,Se ha desempeñado como profesional asociado a la investigación en el Departamento de Antropología del Instituto Venezolano de Investigaciones Científicas (IVIC), Igualmente ha sido ininterrumpidamente profesor agregado del Departamento de Arqueología, Etnohistoria y Ecología Cultural de la Escuela de Antropología (Faces-UCV) desde 1991 ]]></institution>
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<institution><![CDATA[,3Editora en Ediciones de la Biblioteca Central de la Universidad Central de Venezuela. Miembra fundadora del grupo Contranatura de la UCV. Investigadora en el área de las masculinidades. Licenciada en Letras y Tesista en la Escuela de Historia]]></institution>
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<abstract abstract-type="short" xml:lang="en"><p><![CDATA[Broach the debate over the relationship between ‘sexual diversity’ and ‘twenty first-century socialism’ involves the delicate task of using concepts that are only recently being explored and are therefore not all that clearly-defined. This article offers the historical reflections on sexual diversity and gender amongst feminists, womens’ studies, those of gays and lesbians, queer theory and the studies of sexual diversity. It also analyzes the experiences of sexual diversity in the socialist societies of the twentieth century. The authors go on to argue that only on the basis of a permanent, critical and committed participation of the community defined as culturally and sexually diverse, can there be hope of building a more humane society]]></p></abstract>
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</front><body><![CDATA[   <font FACE="Verdana">     <p ALIGN="CENTER" style="line-height: 100%"><b><font size="3">Diversos y socialistas:</font></b></font><b><font size="3"> </font></b>  <font FACE="Verdana"><b><font face="Verdana" size="3">La diversidad sexual en el socialismo del siglo XXI</font></b></p> </font>    <p ALIGN="CENTER" style="line-height: 100%"><font face="Verdana" size="2"> Carlos Gutiérrez<sup>1</sup>, Rodrigo Navarrete<sup>2</sup> y Marianela Tovar<sup>3</sup></font></p>     <p ALIGN="justify" style="line-height: 100%"><font face="Verdana" size="2"> <sup>1</sup>Egresado de la escuela de letras UCV, actual profesor de la  escuela de comunicación social, en el área de redacción, miembro fundador del  grupo de discusion en temas de género Contranatura. </font> </p>     <p ALIGN="justify" style="line-height: 100%"><font face="Verdana" size="2"> <sup>2</sup>Antropólogo graduado en la Universidad Central de Venezuela el  año 1989. Se ha desempeñado como profesional asociado a la investigación en el  Departamento de Antropología del Instituto Venezolano de Investigaciones  Científicas (IVIC), así como Antropólogo de la División de Arqueología e  Inventario de la Dirección de Patrimonio Cultural del Conac, y coordinó el área  de investigación de la División de Conservación Arqueológica del Instituto del  Patrimonio Cultural. Igualmente ha sido ininterrumpidamente profesor agregado  del Departamento de Arqueología, Etnohistoria y Ecología Cultural de la Escuela  de Antropología (Faces-UCV) desde 1991. Ha participado en eventos de la  especialidad y publicado y compilado para publicaciones periódicas  especializadas, tanto a nivel nacional como internacional. Actualmente dirige el  proyecto de investigación &quot;Reconstrucción arqueológica y etnohistórica del  poblamiento tardío de la depresión del Unare, llanos orientales de Venezuela&quot;,  apoyado por el IPC y la UCV. Realiza estudios de postgrado a partir de 1997 en  el Departamento de Antropología de la Universidad de Binghamton. Es miembro  fundador del grupo de investigación antropológica NAVE (Nueva Antropología  Venezolana) de la Escuela de Antropología de la UCV y Presidente del Grupo de  Estudios de la Diversidad Sexual Contranatura de la UCV.bf81014@binghamton.edu</font></p>     <p ALIGN="justify" style="line-height: 100%"><font face="Verdana" size="2"> <sup>3</sup>Editora en Ediciones de la Biblioteca Central de la  Universidad Central de Venezuela. Miembra fundadora del grupo Contranatura de la  UCV. Investigadora en el área de las masculinidades. Licenciada en Letras y  Tesista en la Escuela de Historia.martovar22@cantv.net</font></p>       <p ALIGN="right" style="line-height: 100%"><font face="Verdana" size="2">En la vida política, tarde o temprano, uno tiene un    compromiso</font> </p>       <p ALIGN="right" style="line-height: 100%"><font face="Verdana" size="2">Oscar Wilde (1854-1900)</font> </p>     <p ALIGN="justify" style="line-height: 100%"><font face="Verdana" size="2"> <b>Resumen</b></font></p>     <p ALIGN="JUSTIFY" style="line-height: 100%"><font face="Verdana" size="2"> El debate &quot;socialismo del siglo XXI&quot;/&quot;diversidad sexual&quot;  supone la inmersión en anegadizas definiciones aún en construcción, por lo que  su escrutinio podría resultar aún más complejo, inestable y ambiguo. En este  trabajo recogemos históricamente las reflexiones sobre sexualidad y género  forjadas por el feminismo, los estudios de mujeres, los de gays y lesbianas, la  teoría queer y los estudios de la diversidad sexual y el análisis de la  diversidad sexual en contextos socialistas concretos. La justicia supuesta en la  nueva geometría del poder no debe ignorar ningún asunto humano, menos aún los  estigmatizados en práctica o discurso como los sexuales. La apertura de espacios  parece garantizar el ejercicio de una nueva democracia participativa que incluye  lo sexodiverso como sujeto político. Sólo con nuestra participación permanente,  crítica y comprometida podremos construir una sociedad más humana. </font> </p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p ALIGN="JUSTIFY" style="line-height: 100%"><font face="Verdana" size="2"> <b>Palabras clave:</b> homosexualidad, diversidad sexual,  socialismo, Venezuela. </font></p>     <p ALIGN="CENTER" style="line-height: 100%"><font face="Verdana" size="2"> <b>Diverse and Socialist: Sexual Diversity in Twenty First-Century  Socialism.</b> </font></p>     <p ALIGN="JUSTIFY" style="line-height: 100%"><font face="Verdana" size="2"> <b>Abstract</b> </font></p>     <p ALIGN="JUSTIFY" style="line-height: 100%"><font face="Verdana" size="2"> Broach the debate over the relationship between ‘sexual  diversity’ and ‘twenty first-century socialism’ involves the delicate task of  using concepts that are only recently being explored and are therefore not all  that clearly-defined. This article offers the historical reflections on sexual  diversity and gender amongst feminists, womens’ studies, those of gays and  lesbians, queer theory and the studies of sexual diversity. It also analyzes the  experiences of sexual diversity in the socialist societies of the twentieth  century. The authors go on to argue that only on the basis of a permanent,  critical and committed participation of the community defined as culturally and  sexually diverse, can there be hope of building a more humane society. </font></p>     <p ALIGN="JUSTIFY" style="line-height: 100%"><font face="Verdana" size="2"> <b>Key Words: </b> Gays, Lesbians, Sexual Diversity, Socialism,  Venezuela. </font> </p> <font FACE="Arial" SIZE="2"> <dir>   </font> </dir>     <p ALIGN="JUSTIFY" style="line-height: 100%"><font face="Verdana" size="2"><b>Sexualmente polimorfos y multifocales: una definición  política de la diversidad sexual</b></font></p>     <p ALIGN="JUSTIFY" style="line-height: 100%"><font face="Verdana" size="2">Muchos podrían pensar que &quot;socialismo del siglo XXI&quot; y  &quot;diversidad sexual&quot; son como aceite y vinagre. Sin embargo, esta &quot;combinación&quot;  no resulta descabellada. Más bien, es necesaria y urgente, no sin asumir que el  análisis de estos dos temas implica la inmersión en un anegadizo terreno de  definiciones que todavía están en construcción, deconstrucción o reconstrucción,  por lo que el escrutinio de sus relaciones podría resultar aún más complejo,  inestable, momentáneo e incluso ambiguo.</font></p>     <p ALIGN="JUSTIFY" style="line-height: 100%"><font face="Verdana" size="2">En principio, dos condiciones se requieren para abordar este  texto. Debemos, primero, suspender nuestro centro heterosexista y abrirnos a la  desestabilización del abordaje que solemos hacer de nuestra propia sexualidad  con el fin de evitar la tendencia a tomar las sexualidades diversas como  otredades amenazantes. Igualmente, debemos deslastrarnos de los lugares comunes  que sobre socialismo real siguen espantando tanto a los amantes de la libertad  responsable como a los adeptos a la democracia burguesa. Está claro que aquí no  existe neutralidad posible. Sin embargo, tomar posición no es malo si no implica  imponer una verdad. En este sentido, la perspectiva crítica de la Escuela de  Frankfurt, que considera que la realidad es siempre perfectible, porque siempre  es incompleta, sería nuestra salida.</font> </p>     <p ALIGN="JUSTIFY" style="line-height: 100%"><font face="Verdana" size="2">Un proyecto político ideal es realizable sólo si partimos del  análisis de experiencias históricas vividas, lo que permitiría justificar la  acción transformadora intelectual y política sobre el mundo. El sexo, término  esquivo, impreciso y tramposo como los de sexualidad y género, es político, como  todo asunto humano. La práctica de la transformación humana que traemos al foro  de la discusión busca ubicar el lugar que ocuparía la sexualidad en una sociedad  más justa, lo que supone que existen o han existido sociedades injustas y que  nuestras reflexiones tienen su historia.</font></p>     <p ALIGN="JUSTIFY" style="line-height: 100%"><font face="Verdana" size="2">Este texto se divide en varias secciones. En cada una de  ellas tratamos diversos aspectos atinentes a las relaciones entre diversidad  sexual y socialismo del siglo XXI. Por un lado, recogemos históricamente las  reflexiones que sobre sexualidad, sexo y género se han elaborado desde el  feminismo, pasando por los estudios de mujeres, los de gays y lesbianas y la  teoría queer, para desembocar en los estudios de la diversidad sexual.  También analizaremos las relaciones entre diversidad sexual y socialismo en  países socialistas concretos. Luego exploraremos la noción de socialismo del  siglo XXI y, por último, articularemos las nociones de diversidad sexual y  socialismo del siglo XXI. Asumimos que una sociedad que reconoce y celebra la  diversidad humana incluye la sexual. La justicia implícita en la nueva geometría  del poder, no puede ignorar ningún asunto humano, menos aún aquellos asuntos  que, en la práctica o el discurso, son estigmatizados.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p ALIGN="JUSTIFY" style="line-height: 100%"><font face="Verdana" size="2">Con nuestra propuesta no aspiramos a ser concluyentes.  Simplemente buscamos discutir lo temido y postergado. En este sentido, invitamos  a quienes creen en la posibilidad de transformar nuestra sociedad a aprovechar  esta oportunidad única de conjugar reflexión teórica y práctica política, no  sólo como pensadores comprometidos sino como verdaderos agentes de cambio  social.</font></p>     <p ALIGN="JUSTIFY" style="line-height: 100%"><font face="Verdana" size="2"><b>Historias de sexo: breve revisión histórica de la discusión  sobre sexualidad y el género</b></font></p>     <p ALIGN="JUSTIFY" style="line-height: 100%"><font face="Verdana" size="2">Las prácticas políticas y las producciones de teorías sobre  la diversidad sexual provienen y son herederas del movimiento feminista y del  movimiento de gays y lesbianas que surgieron en la década de los 70 en Estados  Unidos y algunos países europeos, como Francia e Inglaterra.</font> </p>     <p ALIGN="JUSTIFY" style="line-height: 100%"><font face="Verdana" size="2">Las teóricas feministas fueron el primer grupo social que  produjo sistemáticamente textos teóricos dedicados al sexo/género y la  sexualidad y fueron pioneras en distinguir entre lo público y lo privado como  mecanismos político-ideológicos que enmascaran la dependencia de la mujer  respecto al hombre. Parte de esta producción intelectual se llegó a  institucionalizar en los llamados Estudios de Mujeres (Women´s Studies).</font></p>     <p ALIGN="JUSTIFY" style="line-height: 100%"><font face="Verdana" size="2">La diferencia entre las activistas y las teóricas que se  inscribían dentro de los estudios de mujeres era que la producción teórica de  las primeras formaba parte de una praxis que buscaba transformar la situación de  opresión de las mujeres; en cambio, las segundas trataban de impulsar un  movimiento de cambio social a través de la transformación de los modelos  educativos, teóricos y metodológicos tradicionales, con el fin de, por un lado,  entender a las mujeres como sujetos de estudio y, por el otro, reflexionar sobre  las implicaciones teóricas y metodológicas de su inserción en las ciencias  sociales y la historia: &quot;La historia de las mujeres tiene un doble objetivo:  restituir a las mujeres en la historia y devolver nuestra historia a las  mujeres&quot; (Kelly 1983, en Navarro y Stimpson 1998, 15).</font></p>     <p ALIGN="JUSTIFY" style="line-height: 100%"><font face="Verdana" size="2">La inclusión de la mujer en esta nueva historia dependía a su  vez del desarrollo del género como categoría de análisis: &quot;Cualquier esfuerzo  por entender a las mujeres en términos de categorías sociales que oculten este  hecho fundamental tiene que fracasar para dar lugar a conceptos más apropiados&quot;  (Scout, 1986, 40). Muchas, como Gordon, Buhle y Dye, incluso, proponían que sus  estudios llevarían necesariamente a replantear las categorías y premisas  dominantes en la producción académica tradicional, al surgimiento de nueva  historia (en Scott, en Navarro y Stimpson 1998, 39-40).</font></p>     <p ALIGN="JUSTIFY" style="line-height: 100%"><font face="Verdana" size="2">Sin embargo, los estudios de mujeres empezaron a ser  cuestionados por arrastrar las limitaciones de las ciencias sociales  tradicionales, que excluían las experiencias de las mujeres de la clase  trabajadora y de las minorías étnicas. Se corría el peligro de crear la falsa  noción de una feminidad universal sustentada en la experiencia de la mujer  blanca de clase media norteamericana. Estos cuestionamientos abrieron un  espacio, aún limitado, para construir estudios más diversos.</font></p>     <p ALIGN="JUSTIFY" style="line-height: 100%"><font face="Verdana" size="2">A fines de los años 70 y principios de los 80, surgieron los  estudios de género, tratando de enfatizar las relaciones sociales entre los  hombres y mujeres, aunque género llegó a ser sinónimo de mujeres y marcó la  institucionalización de los estudios de mujeres a través de un término con menos  implicaciones políticas. Muchas feministas naturalizaron el heterosexismo,  ignorando las identidades de género y las sexualidades disonantes, como el caso  de las lesbianas, prácticamente ausentes del discurso de género. Adrienne Rich  denunciaba el silencio académico sobre las lesbianas, lo que no sólo era  antilesbiano y antifeminista sino que deformaba la experiencia heterosexual, ya  que no era posible entender la dominación masculina sin buscar su base en la  institución de la heterosexualidad obligatoria. Afirmaba que el heterosexismo en  la producción cultural invisibilizaba la historia de las mujeres que resistían  las normas heterosexuales (Rich 1980, 159).</font></p>     <p ALIGN="JUSTIFY" style="line-height: 100%"><font face="Verdana" size="2">Los estudios de gays y lesbianas (Gay and Lesbian  Studies) fueron la expresión académica de las luchas políticas que desde  1970 desarrollaban en los Estados Unidos los grupos de homosexuales y lesbianas  organizados políticamente para luchar por sus derechos civiles, para combatir la  discriminación y para contrarrestar el resurgimiento, en los años 80, de la  hegemonía conservadora. En este contexto, Rubin (1975, 1984) acogió una teoría  radical y planteó que la sexualidad debía ser tratada con atención en períodos  de tensión social, tales como la década de los 80 del siglo XIX en Inglaterra, y  la década de los 50 y de los 80 del siglo XX en Estados Unidos, períodos de  pánico sexual, en los que el Estado, las instituciones médicas y los medios de  comunicación atacaron a las personas y a los grupos cuya sexualidad diferían del  modelo dominante (Rubin en Abelove y otros 1993, 159).</font></p>     <p ALIGN="JUSTIFY" style="line-height: 100%"><font face="Verdana" size="2">Monique Wittig, militante lesbiana francesa, que en 1970  participó en la creación del primer grupo de lesbianas en Francia, &quot;Les  gouines rouges&quot; (&quot;Las cachaperas rojas&quot;), revolucionó la escritura feminista  explicitando el deseo lesbiano con un inédito lenguaje que descompone la  subjetividad. Wittig (1980) acuña la expresión &quot;las lesbianas no son mujeres&quot; ya  que mujer es una categoría política producto del discurso heterocentrado.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p ALIGN="JUSTIFY" style="line-height: 100%"><font face="Verdana" size="2">Los estudios de gays y lesbianas reconocen que la diferencia  de género y la diferencia sexual están relacionadas pero no son lo mismo. Género  refiere a la amplia gama de concepciones definidas por el binomio hombre/mujer,  mientras que la diferencia sexual remite a heterosexual/homosexual. Estos  estudios analizan los tipos de estructuras sociales que definen las ideas  dominantes sobre la sexualidad como acto e identidad. Así, estudian la  definición y representación histórica de homosexualidad y heterosexualidad  dentro del contexto social, develando la sexualidad normativa para hacer visible  la construcción de la normalidad y la desviación como prácticas y métodos  históricos de control social.</font><sup> </p> </sup>     <p ALIGN="JUSTIFY" style="line-height: 100%"><font face="Verdana" size="2">A principios de los 90, con la visibilidad y participación  política de las llamadas minorías sexuales en Estados Unidos y Europa central,  se abre paso a la corriente de la teoría queer, expresión teórica más  elaborada en atención a la construcción de categorías de comportamiento sexual  normativo y desviado. El término Queer Theory, acuñado por la feminista  lesbiana De Lauretis en 1990, cuestiona los Gay and Lesbian Studies, y  plantea la ampliación del campo de estudios más allá del marco de una identidad  homosexual homogeneizante. Su propuesta de multiplicar la visión de la  diferencia sexual y expresión de género –incluso la heterosexual– mientras se  cuestionan las normas socioculturales dominantes, fue recibida con desconcierto  y considerada inoportuna, pero terminó popularizándose en todos los medios  académicos.</font> </p>     <p ALIGN="JUSTIFY" style="line-height: 100%"><font face="Verdana" size="2">La teoría Queer, fuertemente influenciada por el  feminismo y la obra de Foucault, cuestiona las categorías de lo normativo y lo  desviado y desconstruye las prácticas y las identidades sexuales. Estudia todo  tipo de formas de sexualidad y conductas &quot;anormales&quot; dentro de un marco  interpretativo que las entiende como construcciones sociales y rechaza toda  tesis biológica, esencial, universal y ahistórica de la sexualidad. Ataca las  categorías de hombre y mujer como únicas posibles, ya que las nociones fijas de  género, identidad sexual, orientación y rol, son dolorosas construcciones,  especialmente para aquellos que no encajan en los moldes pautados, como los  transgéneros, los transexuales y los intersexuales.</font></p>     <p ALIGN="JUSTIFY" style="line-height: 100%"><font face="Verdana" size="2">La teoría queer ha atacado en dos direcciones: el  ámbito teórico, con estudiosas como Judith Butler, Teresa de Lauretis y Eve  Kosofsky Segwig, y el activismo, con grupos como ACT UP, Queer Nation o Gender Queer en Estados Unidos. Como herramienta teórica, es sinónimo de  cuestionar, de no dar por hecho nada, ni siquiera sus propios presupuestos como  visión autorreflexiva de la realidad. En la militancia, está abierta a la  diversidad, no espera conductas normativas ni intenta definir el género,  cuestiona el poder y visibiliza las más variadas realidades dentro de la  abrumadora multitud de subjetividades indefinibles en clasificaciones  restrictivas.</font> </p>     <p ALIGN="JUSTIFY" style="line-height: 100%"><font face="Verdana" size="2">Por ejemplo, Sedgwick (1990) desarrolla la teoría del clóset,  afirma que éste ha sido fundamental para la cultura e identidad gay desde hace  un siglo. Según esta teórica, &quot;El clóset es la estructura definitoria de la  opresión gay en este siglo&quot; (Sedgwick, 1990, 71). Cuestiona que el movimiento  gay se centre en una política de identidad sexual fundada en la estabilidad,  cuando, por el contrario, ésta debería entenderse como un espacio complejo,  contradictorio y heterogéneo. Butler (2004) cuestiona el feminismo identificado  con la mujer heterosexual, que uniforma al género y limita otras identidades;  desconstruye la noción de identidad y postula el carácter performativo del  género como papel aprendido por hábito y que construye una subjetividad  aparentemente sólida. Lamentablemente, la visión queer se  institucionalizó mediante el reconocimiento académico y se alejó de sus orígenes  cuestionadores y provocadores.</font></p>     <p ALIGN="JUSTIFY" style="line-height: 100%"><font face="Verdana" size="2">Si volvemos la mirada a nuestro país, podemos encontrar un  panorama distinto. Aquí, la mayoría de los estudios sobre la homosexualidad  suelen exponer una visión patologizante y estigmatizante y los términos  homosexual y lesbiana aún se vinculan con problemas psicológicos. La  transexualidad y el transgenerismo siguen asociados con disforia sexual y de  género o con psicosis.</font> </p>     <p ALIGN="JUSTIFY" style="line-height: 100%"><font face="Verdana" size="2">Por su parte, la línea de la diversidad sexual reivindica un  enfoque que aborde los más diversos temas del género y la sexualidad, incluyendo  algunos previamente descalificados como las masculinidades, la transexualidad y  la bisexualidad, con el fin de propiciar la acción política liberadora. La línea  de la diversidad sexual es nuestra propuesta como autores, miembros del grupo  Contranatura, grupo venezolano de estudio de la diversidad sexual, para iniciar  el diálogo entre socialismo del siglo XXI y el diverso mundo de la sexualidad.  Esta perspectiva, heredera de los estudios queer y del feminismo,  modifica radicalmente la percepción del &quot;problema del género&quot; e integra a la  discusión temas como la desigualdad y las relaciones de poder impuestas. Por lo  tanto, entrecomilla toda categoría ya que homogeneiza, estatiza y restringe.  Quizás el mismo término diversidad sexual no sea el más adecuado, pero por ahora  no se dispone de otro.</font></p>     <p ALIGN="JUSTIFY" style="line-height: 100%"><font face="Verdana" size="2">No existe nada natural, esencial o intrínseco en las nociones  androcéntricas y heterosexistas que predominan y dominan los discursos y las  prácticas colectivas e individuales de nuestra sociedad. Por el contrario, estas  nociones responden claramente a la conformación cultural e histórica de una  ideología hegemónica que legitima la desigualdad no sólo en términos de la  diversidad sexual, sino también en los raciales, étnicos, religiosos, de clase y  otros que mantienen el poder en manos de sectores sociales privilegiados. En  consecuencia, la discusión sobre estos asuntos no sólo implica una toma de  posición teórica sino un compromiso político. El reconocimiento de que el género  y la vivencia de la sexualidad influyen en las relaciones políticas y económicas  de las personas, sitúa como tarea ineludible la reflexión sobre las tensiones  históricas, sociales, disciplinares, impuestas por un sistema normativo y  excluyente que impide el ejercicio de la libertad.</font> </p>     <p ALIGN="JUSTIFY" style="line-height: 100%"><font face="Verdana" size="2">Consideramos que la sociedad occidental moderna ha asumido  cualquier práctica, orientación o discurso desde la sexualidad alternativa,  distinta a la hegemonía heterosexual, como una amenazante distorsión de la  naturaleza humana. Esta ideología contranaturaliza cualquier comportamiento o  identidad sexual, incluso las heterosexuales divergentes, que supongan un  atentado contra la norma impuesta. Todo hecho vinculado con &quot;género&quot; o &quot;sexo&quot;  involucra cultura y naturaleza, sociedad e individuo y su definición como  contranatural está más determinada por el marco social y los valores que por  propios rasgos intrínsecos o biológicos. Así pensamos nuestra exclusión o  inclusión y nuestra participación desde la diferencia en el mundo en que  vivimos.</font> </p>     <p ALIGN="JUSTIFY" style="line-height: 100%"><font face="Verdana" size="2">Los estudios de la diversidad sexual, contrarios al  esencialismo y a la naturalización de la sexualidad que suponen la existencia  física o biológica de una condición de género inmanente, se acercan a visiones  constructivistas que plantean el origen cultural e histórico de las relaciones e  identidades genéricas. Por otro lado, evitan el extremo posmoderno de obviar la  materialidad de la existencia social. En este sentido, las relaciones  económico-políticas, en especialmente las de poder, definen un campo de  mecanismos sociales y representaciones culturales que interactúan de manera  compleja. Al reconocer el carácter histórico y cultural de lo material, es  posible desarrollar una política del cuerpo como identidad genérica y  plantearnos una lucha a partir de nuevas alternativas de cuerpos sociales y  físicos posibles.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p ALIGN="JUSTIFY" style="line-height: 100%"><font face="Verdana" size="2"><b>¡Sexodivers@s del mundo, uníos! Una revisión crítica de la  praxis de la diversidad sexual en Estados socialistas del siglo XX</b></font></p>     <p ALIGN="JUSTIFY" style="line-height: 100%"><font face="Verdana" size="2">La relación contradictoria entre diversidad sexual y los  socialismos del siglo XX ha sido  poco analizada, quizá debido a los múltiples obstáculos a los que se enfrenta  una investigación de esta naturaleza. La escasa bibliografía académica e  interpretativa que, en casos como el de China, Corea del Norte y Vietnam, es  prácticamente inexistente, evidencia esta dificultad. Por el contrario, los  abundantes artículos, noticias, ensayos, y debates en físico (congresos y otros)  y electrónicos confirman la urgencia y actualidad del tema y de la definición de  una praxis coherente al respecto. La ausencia de información sistemática o  analítica podría verse como un obstáculo metodológico, pero es evidentemente de  carácter político. Consideramos que, en gran medida, esta situación se debe a  que las nociones y prácticas histórico-culturales modernas en relación con el  género se extienden a los discursos políticos e ideológicos y, finalmente,  arropan la producción académica –o su ausencia. Razones internas y externas  explican este silencio desde el mundo socialista, así como de la mirada externa  desde el mundo capitalista. Muchos estudios manejan un discurso ideológico  abiertamente anticomunista y otros silencian lo que se consideran problemas o  debilidades de los países socialistas. Otra literatura especializada parte de la  negación moderna occidental general a considerar la diversidad sexual como  componente crucial del contexto cultural, de las relaciones sociales y de los  proyectos políticos, no valora el estudio de las posturas en torno al papel de  la sexualidad tanto en el capitalismo como en el socialismo. Por otra parte,  otros estudios soslayan el contexto histórico, la tradición legal, la influencia  y permanencia de las percepciones, concepciones y costumbres predominantes en  las culturas nacionales.</font> </p>     <p ALIGN="JUSTIFY" style="line-height: 100%"><font face="Verdana" size="2">La mayoría de los Estados socialistas abrían las puertas a la  diversidad sexual en su etapa inicial, pero en el período de consolidación del  poder marginaron de la discusión a los grupos de la diversidad sexual, ya que no  representaban el ideal de agente social revolucionario, especialmente al  contraponerse al hegemónico concepto de la familia como la unidad reproductiva y  productiva de la nueva sociedad; igualmente, esta discriminación provocó  injusticias que era preferible esconder tras el discurso de las masas y la lucha  de clases. Para la óptica capitalista, la barrera informativa impedía la  evaluación; sin embargo, tampoco consideró el tema como un argumento político  contra el socialismo, puesto que podría develar su propio carácter  discriminatorio y su coincidencia en la visión de la familia.</font> </p>     <p ALIGN="JUSTIFY" style="line-height: 100%"><font face="Verdana" size="2">En general, luego de la esperanza política inicial y de la  abrupta supresión y represión durante la hegemonía socialista, las  particularidades de cada caso nacional produjeron variaciones frente a la  diversidad sexual. Asimismo, luego del período de crisis de los países  socialistas, surge un proceso de autocrítica y apertura, similar al del  capitalismo, pero congruente con sus principios sociopolíticos. Es necesario,  entonces, contemplar el tema como histórico y simbólico, desde la visión de la  homosexualidad como manifestación de la decadencia moral de la burguesía hasta  en el sentido del socialismo como el auténtico espacio sociopolítico para la  expresión y práctica de la libertad e igualdad, incluyendo la diversidad sexual.</font> </p>     <p ALIGN="JUSTIFY" style="line-height: 100%"><font face="Verdana" size="2">Nos concentraremos especialmente en la antigua Unión  Soviética y en Cuba. El caso de la URSS es paradigmático, no sólo porque fue el  primer país donde triunfó el proyecto socialista, sino porque durante muchos  años sirvió de modelo para el resto de los comunistas y grupos de izquierda del  mundo. Cuba tiene importancia especial para Latinoamérica, por ser ejemplo para  millones que se identifican con su proyecto y con su supervivencia. Para  estudiar los socialismos del siglo XX, revisaremos las posiciones socialistas  sobre la sexualidad y la homosexualidad expresadas en el siglo XIX, ya que estas visiones han  sido adoptadas con variantes por los partidos comunistas hasta el día de hoy.</font></p>     <p ALIGN="JUSTIFY" style="line-height: 100%"><font face="Verdana" size="2">Las reflexiones sobre los sexos, la sexualidad, la familia y  la distinción entre la esfera pública y privada ocupaban un lugar importante en  los escritos de los socialistas utópicos europeos y latinoamericanos. Charles  Fourier reformuló lo humano, afirmando que el principio ilustrado de la  autorregulación económica había bloqueado el entendimiento de las emociones y el  sexo, lo que dañaba al individuo y destruía la sociedad. Era necesario construir  una sociedad sin limitaciones materiales ni represión pasional, en la que se  repudiaran los prejuicios y tabúes, se fortaleciera la individualidad y se  aceptaran las diferentes necesidades sexuales individuales. Así, toda expresión  sexual debía ser aceptada mientras no sometiera a otro al abuso. Según la  investigadora Saskia Poldervaart, Fourier se planteaba un cambio radical en la  posición de la mujer en la construcción del nuevo mundo amoroso, ya que  reconocía que tenía las mismas necesidades sexuales de los hombres y exaltaba el  safismo como comunión de amor y amistad entre las mujeres.</font> </p>     <p ALIGN="JUSTIFY" style="line-height: 100%"><font face="Verdana" size="2">Saint-Simon cuestionó la distinción entre público y privado y  sus seguidores debatieron sobre el amor, la sexualidad, la familia, la opresión  de la mujer, la misoginia, la masculinidad y la feminidad. En consecuencia,  tomaron iniciativas como encabezar todas las asociaciones saint-simonianas,  desde 1829 hasta 1831, por un hombre y una mujer. Reconocieron la importancia de  la sexualidad para el pleno desarrollo humano, la necesidad de borrar prejuicios  sobre lo masculino y femenino, el valor del amor y la sexualidad para las  ciencias sociales y la congruencia vivencial con sus ideas. Así, aunque  soslayaron la homosexualidad, se abrían a la diversidad sexual.</font></p>     <p ALIGN="JUSTIFY" style="line-height: 100%"><font face="Verdana" size="2">La producción de los fundadores del comunismo científico,  Marx y Engels, se desmarcó de los llamados socialistas utópicos. Se centró en el  estudio del modo de producción capitalista, en analizar los mecanismos de su  formación y funcionamiento y en debatir con sus adversarios ideológicos; poco  pudieron dedicar al estudio de las distintas instituciones sociales y menos a la  sexualidad humana. Sin embargo, destaca la obra de Engels, El origen de la  familia, la propiedad privada y el Estado (1884), en donde se analiza, desde  el materialismo histórico, los orígenes y la evolución de la familia monogámica,  la propiedad privada y el Estado como instituciones modernas fundamentales.  Basado en Morgan, exponía que las instituciones sociales, sobre todo la familia  monogámica, eran producto de un desarrollo histórico y cultural particular y que  su estabilidad dependía de la subordinación de la mujer al hombre. &quot;El primer  antagonismo de clases que apareció en la historia coincide con el desarrollo del  antagonismo entre el hombre y la mujer en la monogamia; y la primera opresión de  clases, con la del sexo femenino por el masculino&quot; (Engels 1984, 72). Esta  preclara afirmación ha marcado el debate hasta nuestros días. Engels, aunque  aboga por el amor sexual exclusivista y monogámico, afirma que el matrimonio  será libre cuando desaparezca el capitalismo y no prive lo económico en la  elección de la pareja. Magistralmente, cierra el capítulo sobre la familia  citando a Morgan: &quot;Si en un porvenir lejano, la familia monogámica no llegase a  satisfacer las exigencias de la sociedad, es imposible predecir de qué  naturaleza sería la que le sucediese&quot; (Engels, 1884).</font></p>     <p ALIGN="JUSTIFY" style="line-height: 100%"><font face="Verdana" size="2">Por el contrario, la correspondencia privada de Marx y Engels,  expone abiertamente los prejuicios morales de la época, haciendo comentarios  sobre la homosexualidad de sus enemigos. Por ejemplo, durante el Congreso  Internacional de Trabajadores Alemanes (1896), Engels descalificó a los  seguidores de Johann Baptist von Schweitzer, quienes intentaban sabotear el  congreso, como afeminados.</font> </p>     <p ALIGN="JUSTIFY" style="line-height: 100%"><font face="Verdana" size="2">Para los partidos socialdemócratas, la sexualidad también  tenía una importancia menor. Sin embargo, la mayoría de sus teóricos estaban  familiarizados con la literatura médica especializada, por lo que sus opiniones  pretendían fundamentarse en el discurso científico y no en convenciones morales.  La postura del partido socialdemócrata alemán en torno a la sexualidad fue  claramente expuesta por su líder y fundador August Bebel, quien suponía que el  sexo excesivo y descontrolado llevaba a la impotencia, la parálisis espinal, la  debilidad mental y la idiotez. Afirmaba que algunas personas eran homosexuales  desde el nacimiento, pero otras lo eran porque sucumbían a esta perversidad de  la época griega. Para Bebel, la sodomía y el amor sáfico estaban más extendidos  de lo reconocido, especialmente entre la clase media alta, los círculos  cortesanos y los militares. Este texto inicia la visión de la homosexualidad  como veleidad circunscrita a las clases pudientes, concepción repetida  constantemente por los líderes y la militancia comunista.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p ALIGN="JUSTIFY" style="line-height: 100%"><font face="Verdana" size="2">En 1898, Hirschfeld, médico homosexual judío fundador del  Instituto de Investigación Sexual, solicitó una reforma de la ley alemana, en  especial el parágrafo 175, que castigaba con arresto al hombre que participaba  en actividades criminales indecentes con otro hombre. Aunque Hirschfeld obtuvo  firmas de personas conocidas, la petición fue rechazada y sólo el partido  socialdemócrata alemán, bajo el liderazgo de Bebel, lo apoyó. Sin embargo, el  mismo partido aprovechó el caso Krupp, en que se vio involucrado un hombre rico  de derecha, quien se suicidó después de haber sido descubierto con unos jóvenes,  para atacar a sus adversarios políticos y homologar homosexualidad con la  decadencia burguesa. En realidad, no había una contradicción entre la postura  oficial, de apoyar la reforma del parágrafo 175 y la utilización de la  homosexualidad como arma para atacar a los adversarios políticos. La  homosexualidad era, según los discursos médicos de la época, una patología o una  condición médica. Hirschfeld defendía que los homosexuales conformaban un tercer  sexo, perpetuando, por tanto, la noción de que no eran verdaderos hombres o  mujeres (Plant, 1986:34). Por tanto, era fácil caer en la tentación de utilizar  la homosexualidad como arma para poner en entredicho la reputación o la  masculinidad de cualquier persona prominente.</font> </p>     <p ALIGN="JUSTIFY" style="line-height: 100%"><font face="Verdana" size="2">Son interesantes las posturas de Eduard Bernstein, conocido  socialdemócrata teórico del revisionismo, expresadas en sus artículos sobre el  juicio a Oscar Wilde. Señalaba el vínculo entre las inclinaciones literarias de  Wilde y sus inclinaciones sexuales, afirmaba que este vínculo se podía probar  dado que la personalidad literaria de Wilde era completamente decadente, un  imitador de los decadentes franceses como Charles Baudelaire (Berstein, 1895).  Según Bernstein, el partido socialdemócrata alemán tenía posiciones prejuiciadas  sobre los asuntos sexuales; por eso, dada su influencia, debía asumir mayor  responsabilidad en su aproximación a estos temas.</font></p>     <p ALIGN="JUSTIFY" style="line-height: 100%"><font face="Verdana" size="2">En el siglo XX y en el contexto del triunfo de la Revolución  Bolchevique en 1917, continúa la reflexión sobre la sexualidad en la dirigencia  comunista. En específico, Alejandra Kolontay cuestionó la doble moral sexual  burguesa, el sometimiento de la mujer en la sociedad capitalista y su nuevo  papel en el comunismo. Kolontay exigía un análisis materialista-histórico de la  sexualidad por parte de la dirigencia. No obstante, sus reclamos fueron  ignorados, debido a que la dirigencia estaba concentrada en los grandes retos de  construir un nuevo sistema económico y social.</font></p>     <p ALIGN="JUSTIFY" style="line-height: 100%"><font face="Verdana" size="2">Al tomar el poder, en octubre de 1917, los bolcheviques  adoptaron posturas de vanguardia, como el decreto del Comisario del Pueblo para  facilitar el divorcio. Con el código criminal de 1920, la sodomía y el  bestialismo salen de la lista de crímenes sexuales, prácticas castigadas por el  zarismo. Este código apenas contenía seis artículos que penalizaban crímenes  sexuales tales como la transmisión consciente de enfermedades venéreas, el sexo  con personas sexualmente inmaduras, la corrupción sexual de menores, la  violación o presión sexual sobre la mujer y la imposición de la prostitución.  Sin embargo, la sexualidad era concebida en términos exclusivamente  heterosexuales.</font></p>     <p ALIGN="JUSTIFY" style="line-height: 100%"><font face="Verdana" size="2">La ausencia de estatutos contra el coito anal y el  lesbianismo no impidió que se procesara judicialmente conductas fuera de la  norma, tal como sucedió en dos juicios en 1922 (Engelstein, 1995, 166). En uno,  la Checa –policía política– irrumpió en una reunión de marinos en  Petrogrado por sospecha de conspiración y se encontraron con un grupo de hombres  travestidos. En el juicio, el psiquiatra Bekhterev afirmó que la demostración  pública de estos impulsos –aun cuando sucedió en un espacio privado– podía  atraer a personas inestables hacia esta perversión. En otro, una &quot;mujer&quot;, que  cambió su nombre de Evgeniia a Evgenii, hacía su vida vestida de hombre y estaba  casada con una mujer. Pese a la presión, la pareja se negó a separarse  argumentando su derecho a la vida privada y el caso se estancó en la corte.  Estos casos muestran la contradicción entre la posición oficial del Estado  soviético de no perseguir conductas desviadas y de reformar los códigos sexuales  y la visión generalizada entre los soviéticos de que la demostración pública de  estas conductas amenazaba el bienestar social.</font> </p>     <p ALIGN="JUSTIFY" style="line-height: 100%"><font face="Verdana" size="2">Se afirma con frecuencia que la política de tolerancia sexual  sólo se produjo en la década de los 20 y se cortó bajo el poder de Stalin, pero  un examen acucioso sugiere un contexto más complejo. En 1930, la Gran  Enciclopedia Soviética, elaborada por varios especialistas, mencionaba a  Sigmund Freud y Magnus Hirschfeld y veía la homosexualidad como anomalía  psicológica que debía ser acogida socialmente:</font></p> <font FACE="Verdana" SIZE="2"></font> <dir>       <p ALIGN="JUSTIFY" style="line-height: 100%"><font face="Verdana" size="2">Junto con la profilaxis y las medidas curativas, nuestra    sociedad creará las condiciones indispensables bajo las cuales las    interacciones diarias de los homosexuales serán tan normales como sea posible    y la sensación de extrañamiento que ellos sienten será reabsorbida en el nuevo    colectivo (Engelstein 1995, 169).</font></p> </dir>     <p ALIGN="JUSTIFY" style="line-height: 100%"><font face="Verdana" size="2">Sin embargo, a fines de 1933, el Comité Ejecutivo Central del  Partido Comunista introdujo un estatuto que penalizaba las relaciones sexuales  consensuales entre hombres. En 1934, aparece el artículo 154-a que privaba de  libertad a los que practicaban el coito anal. En esta etapa, a la tesis de la  homosexualidad como debilidad burguesa se agrega la visión de la conducta  homosexual como desestabilizadora e incluso fascista. Estos cambios en la  tolerancia inicial legislativa soviética pudieron haber derivado de la  estrategia adoptada por el partido para resolver, de manera mecánica y no  dialéctica, las contradicciones internas y la lucha con los adversarios y, a su  vez, respondieron al contexto político internacional más amplio, marcado por el  desarrollo y fortalecimiento del fascismo en Italia y Alemania. Lamentablemente,  esta definición de las conductas sexuales desviadas será acogida por los  partidos comunistas miembros del Komintern y adoptada por países  socialistas como Cuba.</font></p>     <p ALIGN="JUSTIFY" style="line-height: 100%"><font face="Verdana" size="2">En el caso de Cuba, este país heredó la visión patriarcal,  sexista y misógina de la España colonial. En la sociedad cubana  prerrevolucionaria, los homosexuales eran vistos como individuos que no eran  hombres de verdad, como invertidos y anormales que tenían un componente  femenino. Las lesbianas, casi invisibles, eran definidas como mujeres  masculinizadas que querían ser hombres.</font> </p>     <p ALIGN="JUSTIFY" style="line-height: 100%"><font face="Verdana" size="2">A partir de la toma del poder por la revolución, en 1959,  diferentes sectores oprimidos, como los negros y las mujeres, se organizaron  para integrarse activamente al nuevo sistema. A diferencia del caso soviético,  no se discutió abiertamente la nueva moral sexual o la familia, quizás debido a  la fuerte impronta judeocristiana. A pesar de este contexto sexista y  heterosexista, en los homosexuales cubanos revolucionarios surgió la esperanza  de que, junto a la abolición de la explotación y opresión, mejoraría su  situación. Aunque en los primeros años de la revolución, la homosexualidad no  era vista como problema social sino como enfermedad a abolirse con el  socialismo, en la década de los 70 se institucionalizó el discurso homofóbico.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p ALIGN="JUSTIFY" style="line-height: 100%"><font face="Verdana" size="2">La postura oficial del Estado cubano y de los líderes y  militantes del partido comunista pudo estar directamente influenciada por las  políticas hacia la diversidad sexual adoptadas desde la década de los 30 en la  Unión Soviética. El homosexual era visto como disidente, imagen de la degenerada  moral burguesa y de las desviaciones ideológicas que la nueva sociedad  socialista no toleraría. Desde inicios de la revolución y debido a las  agresiones de Estados Unidos, los objetivos políticos se centraron en defender  la soberanía nacional y la autodeterminación, lo que se tradujo en estrategias  dirigidas a fortalecer la unidad nacional y la integridad del proceso  revolucionario.</font> </p>     <p ALIGN="JUSTIFY" style="line-height: 100%"><font face="Verdana" size="2">A partir de 1961, la revolución se definió como un proceso de  transformación del sistema capitalista hacia el socialismo, lo que implicaba  cambios en todos los órdenes sociales, incluyendo el moral. Entre los primeros  programas para combatir los residuos decadentes burgueses estaba la conversión  de prostitutas en costureras, la limpieza social mediante el cierre de loterías,  bares, cines porno y la ejecución de redadas masivas. En 1962, la revolución  definió la homosexualidad –homologada con la pederastia– como condición a  erradicar. A mediados de la década, comenzó la purga de los homosexuales de  universidades y sectores culturales.</font></p>     <p ALIGN="JUSTIFY" style="line-height: 100%"><font face="Verdana" size="2">Para contrarrestar y combatir las conductas individualistas,  contrarrevolucionarias o inmorales, se crearon en 1965 las Unidades Militares de  Ayuda a la Producción, a las que fueron enviados cientos de homosexuales,  lesbianas y testigos de Jehová a ser reeducados mediante el trabajo agrícola,  que por su dureza los transformaría en verdaderos &quot;hombres&quot; y &quot;mujeres&quot;. Sólo  los homosexuales y lesbianas con prestigio social, un incuestionable historial  revolucionario o conocidos intelectuales, científicos y artistas, escaparon de  ser enviados a las UMAP. Estos campos de trabajo forzado no fueron creados sólo  para homosexuales, sino también para heterosexuales que no entraban en el  esquema revolucionario. Además, las UMAP respondían a una política de  movilización nacional, en la que todos debían contribuir a la producción a  través del trabajo voluntario con el fin de responder a la agresión  norteamericana. No todos podían alistarse en las fuerzas armadas, así que los  que no tenían la suficiente educación, eran objetores de conciencia o no eran  completamente confiables, eran enviados a las UMAP para que no pusieran en  riesgo la revolución.</font></p>     <p ALIGN="JUSTIFY" style="line-height: 100%"><font face="Verdana" size="2">La Unión de Escritores y Artistas de Cuba (Uneac) solicitó  suprimir esta política, intelectuales nacionales e internacionales las  denunciaron y se discutió su existencia en las Naciones Unidas, por lo que las  UMAP fueron cerradas en 1968. Sin embargo, esto no significó el fin de la  homofobia. En 1969, Abel Prieto Morales, futuro viceministro de Educación,  planteó la visión de que la homosexualidad era contagiosa y recomendaba que los  homosexuales &quot;no sean conductores de juventudes y tengan el menor contacto  posible con la niñez que surge&quot;.</font> </p>     <p ALIGN="JUSTIFY" style="line-height: 100%"><font face="Verdana" size="2">Con esta línea de pensamiento, en 1971 se realizó una mesa  redonda sobre la homosexualidad que generó los argumentos oficiales. El artículo  490 del Código de Defensa Social, justificó medidas de &quot;profilaxis  social&quot; ejecutadas por el Consejo Superior de Defensa. Los resultados de esta  mesa redonda marcaron la postura política adoptada desde la década de los  setenta para abordar la homosexualidad. El mismo año, en el Primer Congreso de  Educación y Cultura, se formuló la política para el desempeño en empleos o  cargos públicos y se definió la homosexualidad como una patología social  compleja, rechazada por el pueblo, por lo que el sistema socialista, con una  nueva moral, debía repudiarla. Este período (1971-1976), llamado Quinquenio Gris  o de los parametrazos –excluidos de sus trabajos por razones morales–, censuró,  reprimió y aisló a funcionarios e intelectuales homosexuales que no entraban en  el molde revolucionario.</font> </p>     <p ALIGN="JUSTIFY" style="line-height: 100%"><font face="Verdana" size="2">Una política más tolerante surgió a partir de 1976 con  Armando Hart como Ministro de la Cultura, cesaron las &quot;recogidas&quot; pero se  mantuvo la regulación sobre contacto que los homosexuales públicos tenían con el  resto de la sociedad. En 1977, surge el Grupo Nacional de Trabajo y Educación  Sexual (luego Centro Nacional de Educación Sexual, Cenesex), que impulsó  programas de educación sexual, que aun con una limitada visión heterosexista  contribuyó a combatir prejuicios sexuales y desarrolló campañas como la del  trato no homofóbico del sida. En 1979, el Código Penal despenalizó la  homosexualidad, pero hasta su reforma en 1987, siguió sancionando la ostentación  pública de la condición homosexual en el capítulo &quot;Delitos contra el  normal desarrollo de las relaciones sexuales&quot;, artículo 303. Este código mantuvo  la homosexualidad como contagiosa y coloca a los homosexuales junto a los  violadores, pederastas, abusadores lascivos, incestuosos y corruptores de  menores, invalidando su participación en funciones educativas, directivas o de  tutela que involucren jóvenes y niños, o hasta imponiendo penas, multa y  privación de libertad. Diez años después, en 1997 (decreto Ley 175), se modifica  este artículo del código penal y se elimina la referencia a la homosexualidad.</font></p>     <p ALIGN="JUSTIFY" style="line-height: 100%"><font face="Verdana" size="2">En los años 80, recién estrenado el nuevo código penal, se  produjo la crisis del éxodo del Mariel. Iniciada con la toma violenta de la  Embajada del Perú, se habilitó el puerto de Mariel para la emigración hacia EEUU  de los que quisieran irse. El gobierno dio facilidades para la migración y,  según testimonios, se deshizo de delincuentes y antisociales, mientras la  opinión pública señalaba y denigraba a los que decidían irse. El gobierno cubano  otra vez usó argumentos homofóbicos para descalificar a los marielitos y algunos  homosexuales emigraron bajo presión.</font> </p>     <p ALIGN="JUSTIFY" style="line-height: 100%"><font face="Verdana" size="2">El éxodo del Mariel coincidió con la aparición del sida a  principios de los años 80, enfermedad considerada, dentro de la ignorancia  médica del momento, propia de los homosexuales. En 1983, el gobierno cubano  asumió el problema como uno de salud pública y creó un programa para detener el  contagio, política contraria a la adoptada por la administración de Reagan, que  dejó morir a miles de personas. Se adoptaron medidas radicales para proteger a  la mayoría &quot;normal&quot;, como la de forzar la cuarentena de seropositivos y enfermos  de sida, y la difusión pública de los contactos sexuales de los seropositivos.  En 1986, se creó el Sanatorio de San Antonio de las Vegas, en las afueras de La  Habana, para atender a pacientes seropositivos o con sida. Aunque la mayoría de  los pacientes eran heterosexuales, la enfermedad era percibida como homosexual.  En los sidatorios, los homosexuales eran segregados en cuartos separados y  supervisados en sus salidas. Se lograron disminuir los casos reportados de  VIH-sida, pero quizá se hubiesen logrado similares resultados, con un mayor  respeto a los derechos individuales y utilizando la estructura de salud pública  cubana para elaborar planes de educación sexual masiva.</font> </p>     <p ALIGN="JUSTIFY" style="line-height: 100%"><font face="Verdana" size="2">La década de los 80 cierra con la única operación conocida de  cambio de sexo en Cuba y la década de los 90 abre con una actitud diferente del  Estado respecto a la diversidad sexual. Esta nueva postura, producto de las  políticas de rectificación, permitió la impresión de obras, Hombres sin mujer  (1994) y películas, Fresa y chocolate (1993), que abordaron la  homosexualidad dentro de una atmósfera de tolerancia, lo que impulsó la creación  de la Asociación Cubana de Gays y Lesbianas en 1994 (desaparecida en 1997). En  1995, cambia la política sanitaria hacia los seropositivos luego del anuncio de  que 10% de los pacientes &quot;en régimen de cuarentena&quot; dejarían la reclusión  obligatoria con garantía de empleo.</font> </p>     <p ALIGN="JUSTIFY" style="line-height: 100%"><font face="Verdana" size="2">En la actualidad, un encendido debate sobre el Quinquenio  Gris ha obligado al gobierno a admitir los errores e injusticias de ese  período. Mariela Castro Espín, directora del Cenesex, impulsa una ley de  identidad de género. Por su parte, el Ministro de Cultura, Abel Prieto, ha  deplorado la homofobia vigente y el propio Fidel Castro ha reconocido los  prejuicios hacia la mujer y homosexuales. Aunque afirma que es un problema  superado, persiste la homofobia, todavía se manejan conceptos patologizantes  sobre la homosexualidad y sólo el Cenesex y otros organismos de lucha contra el  sida reúnen abiertamente a homosexuales, lesbianas y transexuales.</font> </p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p ALIGN="JUSTIFY" style="line-height: 100%"><font face="Verdana" size="2">Los dos casos presentados manifiestan que para una efectiva  transformación de la sociedad no basta cambiar el sistema económico y social, y  que los cambios en la esfera de los procesos culturales y, sobre todo, en la episteme, no se producirán de manera mecánica. Los agentes revolucionarios  cargaban concepciones del mundo y prejuicios provenientes de la vieja sociedad  &quot;decadente&quot; que cuestionaban. La dirigencia, al enfrentar contradicciones  internas en la sociedad socialista, producto de la pervivencia de valores  capitalistas, no logró el salto cualitativo y fortaleció el androcentrismo y el  heterosexismo. Enfrentando constantes dificultades y tensiones económicas,  sociales y políticas, se priorizó la solución de lo urgente, relegando los  aspectos considerados privados y subjetivos, como hábitos, costumbres y  relaciones sexuales, esferas en donde, irónicamente, se perpetúan de manera más  efectiva e imperceptible los modelos y visión del mundo del sistema a superar.</font></p>     <p ALIGN="JUSTIFY" style="line-height: 100%"><font face="Verdana" size="2">¿Venezuela ahora es de tod@s? Diversidad sexual en el  contexto de la V República</font></p>     <p ALIGN="JUSTIFY" style="line-height: 100%"><font face="Verdana" size="2">Desde 1999, Venezuela ha visto un inusitado despertar de  manifestaciones sobre diversidad sexual. Marchas &quot;gay&quot;, mes del &quot;orgullo&quot;, y  jornadas académicas sobre diversidad sexual han favorecido el despliegue de  sexualidades alternativas en el foro público, sin olvidar importantes  antecedentes como la formación de los grupos Entendido y Movimiento Ambiente de  Venezuela. Cuando se convocó a la ciudadanía a la postulación de candidatos a la  Asamblea Constituyente que redactaría la Constitución de 1999, una organización  dedicada a la defensa de los derechos homosexuales, el Movimiento Ambiente de  Venezuela (MAV), se movilizó para intentar ocupar un escaño en el foro  fundacional. Aunque Oswaldo Reyes, dirigente del MAV y &quot;primer candidato  abiertamente homosexual de Venezuela&quot;, logró recoger las firmas para garantizar  su postulación, no fue electo asambleísta constituyente (González, 2007). El  esfuerzo del MAV no pudo garantizar la participación ciudadana de los  sexodiversos en la Asamblea Constituyente y, aunque en los primeros borradores  de la carta magna aparecieron términos como diversidad sexual a la par de que se  ampliaba la noción de matrimonio, fuertes presiones de la derecha y del sector  eclesiástico borraron de la versión definitiva la posible apertura sexual. Si  bien la nueva Constitución consagra la no discriminación por sexo, –lo que según  la legislación internacional suscrita por nuestra república, también significa  la no discriminación por diversidad sexual– mantuvo la restricción del  matrimonio a la unión de un hombre y una mujer.</font></p>     <p ALIGN="JUSTIFY" style="line-height: 100%"><font face="Verdana" size="2">Luego de esto, la preocupación por la participación, aún  heterogénea, se mantuvo, lo que motivó el &quot;aggiornamiento&quot; de organizaciones y  la creación de nuevos grupos. Divers@s políticamente, así como en intereses e  identidades, en estos años han surgido agrupaciones de homosexuales, lesbianas,  transexuales y sexodiversos y otras que, aunque no dedicadas exclusivamente al  asunto, han promovido acciones civiles a favor del las personas sexodiversas.  Sin embargo, este repunte organizativo no responde a una apertura explícita,  programática, en las políticas del gobierno sobre la diversidad sexual, sino que  pareciera que los aires de cambio generales dieran impulso a la necesidad del  establecimiento de vínculos orgánicos entre las más diversas organizaciones  sociales y las moviera a actuar. Actualmente, distintas organizaciones de la  diversidad sexual actúan en la palestra pública: Amazonas de Venezuela,  Contranatura, Transvenus, Divas de Venezuela, Unión Afirmativa, Alianza Lambda,  Tendencias, Iglesia de la Comunidad Metropolitana, Fundación Reflejos,  Movimiento Gay Revolucionario, Osos de Venezuela y el Colectivo de Lesbianas  Josefa Camejo. En 2001 se creó la Red de Organizaciones GLBT de Venezuela  (integrada por Unión Afirmativa, Amazonas de Venezuela, Sociedad Wills Wilde,  Tendencias, Lambda y la Iglesia Metropolitana) cuyo fin era &quot;luchar  mancomunadamente en pro de la igualdad, los derechos humanos, la no  discriminación, educación acerca del sida, y la formación e información  comunitaria&quot;. En julio de este año la red organiza la primera semana del  &quot;orgullo GLBT&quot;, que comprendió la primera Marcha del Orgullo GLBT, el primer  Congreso Venezolano de Diversidad Sexual, actividades deportivas y un ciclo  cinematográfico gay-lésbico (González 2007).</font> </p>     <p ALIGN="JUSTIFY" style="line-height: 100%"><font face="Verdana" size="2">En 2002, 2004 y 2006 se celebraron la primera, segunda y  tercera ediciones de las Jornadas Universitarias sobre Diversidad Sexual en la  Universidad Central de Venezuela, un importante espacio para el encuentro y la  reflexión académica. Asimismo, entre 1999 y 2004 aparecieron cuatro nuevas  publicaciones destinadas al público sobre la diversidad sexual (La guía en  ambiente, Viceversa, Equiláteros y La voz de Lambda),  lo cual es significativo, dado que entre 1979 y 1999, sólo se registraron dos  publicaciones: Entendido e Igual Género. Desde junio de 2001  también se ha celebrado, ya por seis años consecutivos, la Marcha del Orgullo  GLBT. En 2004 el Grupo de Trabajo GLBT sustituyó a la red fundada en 2001. Otras  actividades han caracterizado la diversidad en el país desde 1999, no sólo en el  marco del mes del &quot;orgullo GLBT&quot;: la vigilia Trans (en apoyo a las trabajadoras  sexuales transgéneros de la avenida Libertador de Caracas), las Tertulias de la  Diversidad Sexual (organizadas por Contranatura y la Red GLBT con el fin de  llevar espacios de reflexión a bares y cafés de Caracas), las miniolimpíadas  GLBT, el Festival de Cine de la Diversidad Sexual, el Transforo (foro sobre  transexuales y transgéneros/as), y bendiciones de parejas homosexuales y  lesbianas por parte de la Iglesia de la Comunidad Metropolitana. Entre las  acciones legales emprendidas por grupos de la diversidad sexual, se destacan las  de Unión Afirmativa. Esta organización ha ofrecido cursos de sensibilización  hacia la población de la diversidad sexual para efectivos policiales y organizó  un &quot;beso colectivo&quot; frente al Tribunal Supremo de Justicia para protestar la  tardanza en la decisión sobre un Recurso de Interpretación solicitado (Idaho  2007a).</font></p>     <p ALIGN="JUSTIFY" style="line-height: 100%"><font face="Verdana" size="2">En lo que atañe a los entes estatales, la Alcaldía  Metropolitana de Caracas fundó una división exclusiva para la población GLBTT de  la Oficina de Atención al Soberano y desde 2005 se está redactando un decreto  para declarar el Distrito Metropolitano de Caracas, territorio libre de  homofobia. El 17 de mayo de ese año, la Alcaldía Mayor de Caracas realizó una  sesión solemne en la que se izó la bandera arcoiris en la plaza Bolívar (Idaho,  2007b). En 2006, envió representantes a Londres para participar en el EuroPride  y en el Congreso de Gays, Lesbianas, Bisexuales y Transvestistas de la  Confederación de Sindicatos de Gran Bretaña (Aporrea 2007). Venezuela se  encuentra entre los cincuenta y cuatro países &quot;que han apoyado públicamente la  orientación sexual como un tema ante la Comisión de Derechos Humanos de la ONU&quot;  (ILGA 2007a) entre 2003 y 2006. Asimismo, en una reunión sobre derechos humanos  de Mercosur, se comprometió a luchar contra la homofobia (ILGA 2007b). Sin  embargo, los cuerpos policiales siguen aún violando la Constitución y los  acuerdos internacionales.</font></p>     <p ALIGN="JUSTIFY" style="line-height: 100%"><font face="Verdana" size="2">Pese a todos estos esfuerzos, son pocos los instrumentos  legales que explícitamente apoyan la no discriminación por orientación sexual en  Venezuela. Aunque la protección de mujeres está contemplada en varias leyes (por  ejemplo, en la Ley por una vida libre de violencia), sólo en la Ley  Orgánica del Trabajo de 1997 (Congreso de la República de Venezuela 2007) se  pauta como ilegal el despido con la orientación sexual como causal. Venezuela  hoy respira nuevos aires, aunque no provienen de una fuente que sólo oxigena la  política GLBT, sino del laissez faire generalizado del período.</font> </p>     <p ALIGN="JUSTIFY" style="line-height: 100%"><font face="Verdana" size="2"><b>Sexualismos del siglo XXI: socialismo del siglo XXI y  diversidad sexual</b></font></p>     <p ALIGN="JUSTIFY" style="line-height: 100%"><font face="Verdana" size="2">El socialismo del siglo XXI existe en la realidad histórica y  política actual y, así como el discurso y las prácticas de la diversidad sexual,  se encuentra en construcción y constante transformación. Existe, entones, la  posibilidad de comprometernos desde nuestra diversidad con un proyecto político  que, en teoría, nos permitiría actuar de manera congruente con nuestros  programas de acción e ideales socioculturales.</font> </p>     <p ALIGN="JUSTIFY" style="line-height: 100%"><font face="Verdana" size="2">Existe una amplia y muy reciente literatura sobre el tema (Dieterich  2005, 2006; Harnecker 2005a, 2005 b, 2006; Holloway 2006; Instituto de Altos  Estudios Políticos y Sociales Bolívar-Marx 2006; Lebowitz 2006) y la reflexión y  discusión política se han venido desarrollando dentro de algunos círculos  intelectuales y dentro de las organizaciones políticas que se están formando y  paulatinamente están adquiriendo suficiente solidez conceptual como para dar  sentido a sus acciones políticas. Sin embargo, para la ciudadanía en general,  parece que el socialismo del siglo XXI es una definición por oposición, es  decir, se denota el objeto por lo que no es. Esta definición en negativo no  permite la clara comprensión de los límites del objeto mismo a través de sus  atributos propios y particulares, lo que sí correspondería a una definición en  positivo.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p ALIGN="JUSTIFY" style="line-height: 100%"><font face="Verdana" size="2">En su discurso de clausura del Foro Social Mundial de Porto  Alegre (Brasil 2005) el presidente Hugo Chávez afirmó que &quot;tenemos que  reinventar el socialismo&quot; en oposición a las prácticas socialistas del siglo XX.  Como alternativa, propuso la promoción del desarrollo de nuevos sistemas basados  en la cooperación. Esta declaración, según Lebowitz (2006, 106-107), reconstruye  el socialismo humanista, una verdadera economía social que remite a las bases  históricas del pensamiento marxista y utopista socialista originario. Así,  mediante la superación y crítica de soluciones economicistas, tecnocráticas y  burocráticas fracasadas, se intentan desplegar estrategias, organizaciones e  instituciones para promover y garantizar la igualdad –o más preciso, la equidad–  de oportunidades a la diversidad de los sectores de la sociedad, sin olvidar la  primacía de las condiciones materiales de existencia, tanto en los campos de la  participación política como en los de la discusión de un ideario para la  transformación social revolucionaria concertada. En teoría, la reflexión se  orienta a la creación y consolidación de espacios políticos abiertos y  multivocales que generen y avalen el pleno desarrollo del potencial creativo de  cada individuo y comunidad, enfatizando el papel de sectores históricamente  marginados o discriminados económica, cultural o socialmente. En este sentido,  el desarrollo es visto como un proceso multifacético que apunta tanto a lo  productivo, como a lo formativo y reproductivo, mediante principios amplios de  reconocimiento de la diversidad, la valoración de los deberes y derechos  sociales, y la participación comunitaria en la creación y experimentación de  nuevas relaciones y organizaciones sociales guiadas por principios de justicia,  solidaridad y equidad. Esta visión, que no apela a la noción de &quot;masas&quot;, resalta  el valor y reconocimiento de la especificidad de los individuos y comunidades y  de sus aportes al colectivo nacional y global. Cambiar la sociedad y el mundo y  hacerlos algo mejor depende, entonces, del trabajo, la convicción y la  responsabilidad sociopolítica de cada uno/a y de la humanidad entera; en  definitiva, depende del ser social y de su conciencia social. Ahora, para operar  este proyecto, &quot;participación comunitaria&quot; y &quot;desarrollo endógeno&quot; deben dejar  de ser etiquetas políticas y conformar estrategias organizativas generadoras de  un sistema productivo nacional que transforme las relaciones de dependencia y  subordinación económica y cultural internas/externas y produzca nuevos  imaginarios y prácticas colectivas para la constante construcción y revisión del  nuevo modelo e ideario político.</font><font FACE="Verdana" SIZE="2" COLOR="#ff0000"> </p> </font>     <p ALIGN="JUSTIFY" style="line-height: 100%"><b><font face="Verdana" size="2"> Radicalizando la diversidad sexual en el socialismo del siglo  XXI:</font> <font face="Verdana" size="2"> un futuro necesario.</font></b>   </p>     <p ALIGN="JUSTIFY" style="line-height: 100%"><font face="Verdana" size="2"> Más que en las experiencias de los Estados socialistas del  siglo XX, que usualmente tendieron hacia la negación y discriminación de los  derechos de la diversidad sexual bajo una ideología y educación androcéntrica y  heterosexista, pareciese que la inspiración para el socialismo del siglo XXI  debe buscarse en sus propios orígenes filosóficos y programáticos, con especial  atención al utopismo socialista. Igualmente, debemos explorar las resistencias  internas a la política de Estado por parte de grupos alternativos y los cambios  recientes en los estados socialistas, probablemente impulsados por la lucha  global por los derechos sexuales. Y, por último, es necesario recuperar la  disidencia de izquierda, dentro y fuera del sistema socialista, que ha promovido  la diversidad sexual. </font>  </p>     <p ALIGN="JUSTIFY" style="line-height: 100%"><font face="Verdana" size="2"> La hegemonía androcéntrica y heterosexista ha generado  históricamente discursos y prácticas que atentan contra la diversidad sexual  tanto en los estados capitalistas como en los socialistas, pero, a la vez, en  ambos polos del espectro político se han producido cambios en las últimas  décadas que apuntan hacia una posible incorporación de la diversidad tanto a las  políticas de Estado como a las dinámicas sociales de base. Así, desde hace unos  veinte años, la globalización del mercado y de las personalidades, del sida y de  los Derechos Humanos, han llevado a las organizaciones civiles a hacer del tema  una agenda más política que reflexiva. La diversidad, orientación, igualdad y  libertad sexual, se hicieron cruciales para pensar lo humano y lo político en  una sociedad anhelante de más y mejor democracia. </font>  </p>     <p ALIGN="JUSTIFY" style="line-height: 100%"><font face="Verdana" size="2"> En este preciso momento, a inicios de 2007, nos encontramos  en un eje importante del proceso revolucionario venezolano. La llamada por el  presidente Chávez &quot;radicalización del socialismo&quot; parece ofrecer esperanzas de  un nuevo y mejor sistema para algunos, mientras que para otros podría implicar  la pérdida de algunas de las dinámicas de la democracia participativa y  pluralista que caracterizaron los orígenes de este proceso. No hay contradicción  entre teoría y práctica en este campo, ya que la praxis, a partir de la  reflexión, permite salir al campo de la acción política. No tiene ningún sentido  el desarrollo teórico sin una acción social política. De esta manera, a pesar de  que la diversidad supone la existencia y aceptación de diferencias posicionales,  vemos peligros políticos en la lucha segmentada de distintos grupos e  identidades sexuales. De hecho, consideramos que el reconocimiento de las  diversidades puede llevarnos a una lucha mancomunada e, incluso, a la  conformación social y política de nuevas identidades genéricas que aún no  existen, a partir de la reflexión y la práctica política. </font>   </p>     <p ALIGN="JUSTIFY" style="line-height: 100%"><font face="Verdana" size="2"> Es necesario seguir siendo radicales e incluyentes en el  sentido de profundizar e ir a la raíz de la variedad de las identidades y  prácticas de género en nuestra sociedad actual con el fin de defender la  diversidad y la diferencia, más allá de las imposiciones normativas y de las  naturalizaciones hegemónicas. Defendemos el derecho a la posibilidad de elegir y  vivir el cuerpo que físicamente vivimos, con el que socialmente interactuamos y  que culturalmente construimos y representamos como proyecto y espacio posible  para generar identidades. Como argumenta Butler, los cuerpos importan así como  sus implicaciones sexuales y de género, tanto física, como social, histórica,  cultural y, en consecuencia, políticamente. </font>  </p>     <p ALIGN="JUSTIFY" style="line-height: 100%"><font face="Verdana" size="2"> Más allá de los contextos históricamente determinados,  debemos recordar que los proyectos políticos modernos occidentales, los cuales  incluyen tanto a los existentes Estados capitalistas como a los socialistas, se  basan en una episteme o visión de mundo que, desde sus orígenes,  privilegia lo masculino, lo heterosexual y lo familiar sobre otras alternativas  de acción y organización social, desde los espacios públicos y políticos hasta  los privados e íntimos. Esta visión de mundo trasciende los límites del  socialismo y atraviesa transcultural y transpolíticamente los sistemas de  gobierno y las políticas de Estado del mundo moderno global, estableciendo y  reproduciendo sistemas normativos que regulan y suprimen la posibilidad de  cuestionamiento y transformación de la vida cotidiana del ser social. </font>  </p>     <p ALIGN="JUSTIFY" style="line-height: 100%"><font face="Verdana" size="2"> Sin embargo, también debemos recordar que un proyecto  político socialista, a diferencia del capitalista, explícitamente privilegia la  garantía de la igualdad, entendida más como equidad que como homogeneidad –como  lo concibieron Marx y Engels-, en el sentido que todos tengamos iguales  oportunidades y responsabilidades, derechos y deberes, en lo económico,  político, cultural y simbólico. Así, el paso de la exclusión a la inclusión  puede garantizarse sólo si tomamos conciencia de la existencia histórica y  concreta de la discriminación y la segregación y de sus aparatos de  implementación y control, y fundamos nuevas estrategias para la efectiva  participación colectiva y multivocal en las decisiones sociales. Con este fin,  el reconocimiento de la diversidad sexual -y de la socioeconómica, política,  ocupacional, etária, racial, étnica, nacional, regional, religiosa, corporal,  etc. – constituye el primer avance para construir la justicia social esperada.  La jerarquía, sistema de rangos/clases marcado por el acceso diferencial a los  medios de producción, debería ser sustituida por una sociedad más heterárquica,  un tipo de organización opuesta a la verticalidad política y a la centralización  del poder, en la que la diversidad social forma estructuras rizomáticas basadas  en el acceso especializado grupal o individual sobre productos, recursos o  información, redistribuidos equitativamente por un sistema institucional y  normativo equivalente (Brumfiel 1995, Crumley 1995). </font>  </p>     <p ALIGN="JUSTIFY" style="line-height: 100%"><font face="Verdana" size="2"> En el caso de la Venezuela actual, a través de la propaganda  y la acción política, se ha desatanizado un término desdeñable o casi  impronunciable hace una década, como el de socialismo, y se ha incorporado a los  ideales, aspiraciones y usos de la mayoría de los colectivos e individuos. De  manera similar, este mismo proceso se ha venido produciendo, tanto en el  contexto global como en el nacional, con la aceptación de los términos  homosexual, lesbiana, transexual, debido a la lucha política de los sectores de  la diversidad sexual. Este fenómeno no comporta una comprensión más clara ni una  aceptación real de estos colectivos como agentes sociopolíticos, ni representa  el fin de la discriminación y exclusión, pero genera una mayor visibilidad  simbólico-política. El Estado, al menos éste que, desde la inclusión, propone  una nueva sociedad basada en un socialismo humanitario, debe integrar  reflexivamente a su programa la puesta en valor de la diversidad sexual. Sin  embargo, el programa estatal debe ser coherente, lo que requiere la revisión  permanente de las contradicciones entre la nueva praxis política y los resabios  homofóbicos y heterosexistas manifiestos, irreflexiva y frecuentemente, en los  discursos y acciones de instituciones, colectivos e individuos que conducen el  nuevo socialismo. Contradicción que se expresa, por ejemplo, en el hecho de que,  mientras la Alcaldía Metropolitana de Caracas atiende abiertamente las  solicitudes de la comunidad GLBTTI de la Gran Caracas, el alcalde profiere  frases homofóbicas y misóginas para atacar al adversario, contradiciendo el  discurso institucional. Es decir, mientras se abren puertas oficiales para la  participación, éstas necesariamente no conducen a espacios o plataformas sólidas  para el debate y la acción política, sino a precipicios que otra vez segregan e  invalidan lo diverso. El empoderamiento no debe provenir de la usurpación de la  voz diferente. Es urgente que los agentes sociales y colectivos que se  identifican, participan y atienden la diversidad sexual, presionen y ocupen los  nuevos espacios, creen estrategias de movilización y planteen sus propias  alternativas de participación y organización, para que así puedan hacer reclamos  e incidir en las políticas nacionales que los afecten positiva o negativamente,  directa o indirectamente. La apertura de los espacios pareciera garantizar el  ejercicio de una nueva democracia participativa que incluye al/a la sexodivers@  como sujeto político; sin embargo, sólo con nuestra participación permanente,  alerta, crítica, comprometida y responsable podremos incidir efectivamente en la  construcción de una sociedad más humana. </font>   </p>     <p ALIGN="JUSTIFY" style="line-height: 100%"><font face="Verdana" size="2"> <b>Bibliografia</b> </font>  </p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><p ALIGN="JUSTIFY" style="line-height: 100%"><font face="Verdana" size="2"> 1. Abelove, Henry, Michèle Aina Barale y David M. Halperin. The Lesbian and Gay Studies Reader. New York, Routledge, 1993. </font>  &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2416949&pid=S1315-6411200700020000700001&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p ALIGN="JUSTIFY" style="line-height: 100%"><font face="Verdana" size="2"> 2. Balderston, Daniel y Donna J. Guy (compiladores). Sexo  y sexualidades en América Latina. Buenos Aires, Paidós, 1997. </font>  &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2416950&pid=S1315-6411200700020000700002&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p ALIGN="JUSTIFY" style="line-height: 100%"><font face="Verdana" size="2"> 3. Bebel, August. La mujer y el socialismo. Madrid,  Akal Editor, 1977. </font>  &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2416951&pid=S1315-6411200700020000700003&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p ALIGN="JUSTIFY" style="line-height: 100%"><font face="Verdana" size="2"> 4. Beauvoir, Simon de. El Segundo Sexo. 2 tomos.  Buenos Aires, Ediciones Siglo Veinte, 1977. </font>  &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2416952&pid=S1315-6411200700020000700004&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p ALIGN="JUSTIFY" style="line-height: 100%"><font face="Verdana" size="2"> 5. Bordieu, Pierre. La dominación masculina.  Barcelona, Editorial Anagrama, 2000. </font>  &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2416953&pid=S1315-6411200700020000700005&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p ALIGN="JUSTIFY" style="line-height: 100%"><font face="Verdana" size="2"> 6. Brumfiel, Elizabeth M. (1995). &quot;Heterarchy and the  Analysis of Complex Societies: Comments.&quot; En: Ehrenreich, Robert, Crumley,  Carole and Levy, Edison (eds.) Heterarchy and the Analysis of Complex  Societies. Archaeological Papers of the American Anthropological Association,  N. 6, Arlington, VA. </font>  &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2416954&pid=S1315-6411200700020000700006&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p ALIGN="JUSTIFY" style="line-height: 100%"><font face="Verdana" size="2"> 7. Butler, Judith. Undoing Gender, New York, Routledge,  2004. </font>  &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2416955&pid=S1315-6411200700020000700007&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p ALIGN="JUSTIFY" style="line-height: 100%"><font face="Verdana" size="2"> 8. Connell, Robert W. Gender and Power. Stanford  (California), Stanford University Press, 1987. </font>  &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2416956&pid=S1315-6411200700020000700008&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p ALIGN="JUSTIFY" style="line-height: 100%"><font face="Verdana" size="2"> 9. Crumley, Carole L. (1995). &quot;Heterarchy and the Analysis of  Complex Societies&quot; En: Ehrenreich, Robert, Crumley, Carole and Levy, Edison (eds.) Heterarchy and the Analysis of Complex Societies. Archaeological Papers  of the American Anthropological Association, N. 6, Arlington, VA. </font>  &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2416957&pid=S1315-6411200700020000700009&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p ALIGN="JUSTIFY" style="line-height: 100%"><font face="Verdana" size="2"> 10. Dávila Mendoza, Dora. Historia, género y familia en  Iberoamérica (siglo XVI al XX). Caracas, Fundación Konrad Adenauer,  Universidad Católica Andrés Bello, Instituto de Investigaciones Históricas,  2004. </font>  &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2416958&pid=S1315-6411200700020000700010&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p ALIGN="JUSTIFY" style="line-height: 100%"><font face="Verdana" size="2"> 11. Dieterich, Heinz (2005). Hugo Chávez y el  Socialismo del siglo XXI. Caracas, Movimiento por la Democracia  Participativa. </font>  &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2416959&pid=S1315-6411200700020000700011&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p ALIGN="JUSTIFY" style="line-height: 100%"><font face="Verdana" size="2"> 12. Dieterich, Heinz (2006). Cuba y el Socialismo del  siglo XXI. Caracas, Monte Ávila. </font>   &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2416960&pid=S1315-6411200700020000700012&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p ALIGN="JUSTIFY" style="line-height: 100%"><font face="Verdana" size="2"> 13. Dreger, Alice Domurat, Hermaphrodites and the Medical  Invention of Sex. 4ª reimpresión. Cambridge (Mass), Harvard University Press,  2003. </font>  &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2416961&pid=S1315-6411200700020000700013&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p ALIGN="JUSTIFY" style="line-height: 100%"><font face="Verdana" size="2"> 14. Drucker, Meter (coordinador). Arco iris diferentes.  México, Siglo XXI Editores, 2004. </font>  &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2416962&pid=S1315-6411200700020000700014&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p ALIGN="JUSTIFY" style="line-height: 100%"><font face="Verdana" size="2"> 15. Engels, Federico (1982). El origen de la propiedad  privada, la familia y el Estado. México, Editores Mexicanos Unidos. </font>  &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2416963&pid=S1315-6411200700020000700015&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p ALIGN="JUSTIFY" style="line-height: 100%"><font face="Verdana" size="2"> 16. Engelstein, L. (1995). Soviet policy toward male  homosexuality: Its origins and historical roots. en G. Hekma, H. Oosterhuis, &amp;  J. Steakley (Eds.), Gay men and the sexual history of the political left (pp.  155-178). New York: Haworth Press. </font>  &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2416964&pid=S1315-6411200700020000700016&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p ALIGN="JUSTIFY" style="line-height: 100%"><font face="Verdana" size="2"> 17. Fernández Robaina, Tomás. &quot;Los homosexuales y la  Revolución&quot;, en Encuentro 37/38, 2005. </font>   &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2416965&pid=S1315-6411200700020000700017&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p ALIGN="JUSTIFY" style="line-height: 100%"><font face="Verdana" size="2"> 18. Foucault, Michel (1972). Historia de la sexualidad.  México, Siglo XXI Editores. </font>  &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2416966&pid=S1315-6411200700020000700018&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p ALIGN="JUSTIFY" style="line-height: 100%"><font face="Verdana" size="2"> 19. Gomaríz Moraga, Enrique (1992). Los estudios de género  y sus fuentes epistemológicas: periodización y perspectivas. Santiago de  Chile, Documento de Trabajo, FLACSO-Programa Chile. </font>  &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2416967&pid=S1315-6411200700020000700019&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p ALIGN="JUSTIFY" style="line-height: 100%"><font face="Verdana" size="2"> 20. Halberstam, Judith. Female masculinity. Durham,  Duke University, 1998. </font>  &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2416968&pid=S1315-6411200700020000700020&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p ALIGN="JUSTIFY" style="line-height: 100%"><font face="Verdana" size="2"> 21. Halberstam, Judith. In a Queer time &amp; place. Transgender  Bodies, Subcultural lives. New York, New York University Press, 2005.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2416969&pid=S1315-6411200700020000700021&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p ALIGN="JUSTIFY" style="line-height: 100%"><font face="Verdana" size="2">22. Harnecker, Marta (2005a). Hacienda camino al andar.  Experiencia de ocho gobiernos locales de América Latina. Caracas, Monte  Ávila. </font>   &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2416970&pid=S1315-6411200700020000700022&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p ALIGN="JUSTIFY" style="line-height: 100%"><font face="Verdana" size="2">23. Harnecker, Marta (2005b). Haciendo posible lo imposible.  La izquierda en el umbral del siglo XXI. Caracas, Trópikos. </font>  &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2416971&pid=S1315-6411200700020000700023&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p ALIGN="JUSTIFY" style="line-height: 100%"><font face="Verdana" size="2">24. Harnecker, Marta (2006). Reconstruyendo la izquierda.  Caracas, El Viejo Topo. </font>  &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2416972&pid=S1315-6411200700020000700024&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p ALIGN="JUSTIFY" style="line-height: 100%"><font face="Verdana" size="2"> 25. Holloway, John (2006). Contra y más allá del capital.  Caracas, Monte Ávila. </font>  &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2416973&pid=S1315-6411200700020000700025&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p ALIGN="JUSTIFY" style="line-height: 100%"><font face="Verdana" size="2"> 26. Instituto de Altos Estudios Políticos y Sociales Bolívar  Marx (comp.) (2006). El Socialismo en el siglo XX.I Caracas, El Perro y  La Rana. </font>  &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2416974&pid=S1315-6411200700020000700026&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p ALIGN="JUSTIFY" style="line-height: 100%"><font face="Verdana" size="2"> 27. Jagose, Annamarie. Queer Theory. An Introduction,  New York, New York University Press, 2004. </font>  &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2416975&pid=S1315-6411200700020000700027&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p ALIGN="JUSTIFY" style="line-height: 100%"><font face="Verdana" size="2"> 28. Kolontay, Alejandra. La mujer nueva y la moral sexual  y otros escritos. Madrid, Ayuso, 1976. </font>  &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2416976&pid=S1315-6411200700020000700028&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p ALIGN="JUSTIFY" style="line-height: 100%"><font face="Verdana" size="2"> 29. Kosofsky S., Eve. Epistemology of the closet. Los  Ángeles, University of California Press, 1990. </font>  &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2416977&pid=S1315-6411200700020000700029&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p ALIGN="JUSTIFY" style="line-height: 100%"><font size="2" face="Verdana">30. Lauretis, Teresa de. &quot;La Esencia del triángulo o tomarse  en serio el riesgo del esencialismo: teoría feminista en Italia, los Estados  Unidos y Gran Bretaña&quot;. Revista Debate Feminista, año 1, vol. II, sep. 1990.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2416978&pid=S1315-6411200700020000700030&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p ALIGN="JUSTIFY" style="line-height: 100%"><font size="2" face="Verdana">31. Lebowitz, Michael (2006). Construyámoslo Ahora. El  Socialismo para el siglo XXI. Caracas, Centro Internacional Miranda.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2416979&pid=S1315-6411200700020000700031&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p ALIGN="JUSTIFY" style="line-height: 100%"><font size="2" face="Verdana">32. Lumsden, Ian. Machos, Maricones, and Gays: Cuba and  homosexuality. Filadelfia, Temple University Press, 1996.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2416980&pid=S1315-6411200700020000700032&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p ALIGN="JUSTIFY" style="line-height: 100%"><font face="Verdana" size="2"> 33. MacCormack, Carol y Marlyn Strathern (editoras). Nature, Culture and Gender. New York, Cambridge University Press, 1980. </font>  &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2416981&pid=S1315-6411200700020000700033&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p ALIGN="JUSTIFY" style="line-height: 100%"><font face="Verdana" size="2"> 34. Martín Gamero, Amalia. Antología del feminismo.  Madrid, Alianza Editorial, 1975. </font>  &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2416982&pid=S1315-6411200700020000700034&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p ALIGN="JUSTIFY" style="line-height: 100%"><font face="Verdana" size="2"> 35. Millett, Kate. Política Sexual. México, Aguilar  Editor, 1975. </font>  &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2416983&pid=S1315-6411200700020000700035&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p ALIGN="JUSTIFY" style="line-height: 100%"><font face="Verdana" size="2"> 36. Mitchel, Andrée. El feminismo. México, Fondo de  Cultura Económica, 1979. </font>  &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2416984&pid=S1315-6411200700020000700036&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p ALIGN="JUSTIFY" style="line-height: 100%"><font face="Verdana" size="2"> 37. Navarro, Marysa y Catharine R. Stimpson (compiladoras). ¿Qué son los estudios de mujeres? Buenos Aires, Fondo de Cultura  Económica, 1998. </font>  &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2416985&pid=S1315-6411200700020000700037&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p ALIGN="JUSTIFY" style="line-height: 100%"><font size="2" face="Verdana">38. Navarro, Marysa y Catharine R. Stimpson (compiladoras). Sexualidad, género y roles sexuales. Buenos  Aires, Fondo de Cultura Económica, 1999.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2416986&pid=S1315-6411200700020000700038&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p ALIGN="JUSTIFY" style="line-height: 100%"><font face="Verdana" size="2"> 39. Oakley, Ann. La mujer discriminada: biología y  sociedad. Madrid, Tribuna Feminista, Editorial Debate, 1977. </font>  &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2416987&pid=S1315-6411200700020000700039&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p ALIGN="JUSTIFY" style="line-height: 100%"><font size="2" face="Verdana">40. Ortner, Sherry B. y Harriet Whitehead. Sexual Meanings,  the Cultural Construction of Gender and Sexuality. New York, Cambridge  University Press, 1981.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2416988&pid=S1315-6411200700020000700040&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p ALIGN="JUSTIFY" style="line-height: 100%"><font size="2" face="Verdana">41. Plant, Richard (1986). The Pink Triangle. The Nazi War  Against Homosexuals. New York, Owl.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2416989&pid=S1315-6411200700020000700041&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p ALIGN="JUSTIFY" style="line-height: 100%"><font face="Verdana" size="2">42. Saskia Poldervaart, &quot;Theories About Sex and Sexuality in  Utopian Socialism, en Gay Men and the Sexual History, en Steakley, James  et al (editores). Gay men and the Sexual History of the Political Left.  New York, The Haworth Press, 1995. </font>  &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2416990&pid=S1315-6411200700020000700042&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p ALIGN="JUSTIFY" style="line-height: 100%"><font size="2" face="Verdana">43. Ramonet, Ignacio. Fidel Castro. Biografía a dos voces.  Caracas, Editorial Debate, 2006.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2416991&pid=S1315-6411200700020000700043&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p ALIGN="JUSTIFY" style="line-height: 100%"><font size="2" face="Verdana">44. Wilde, Oscar. El alma del hombre bajo el socialismo:  Socialismo e Individualismo. México, Fondo de Cultura Económica, 1989.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2416992&pid=S1315-6411200700020000700044&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p ALIGN="JUSTIFY" style="line-height: 100%"><font size="2" face="Verdana">45.&nbsp;¹Opoponax (1964), Les Guérrillères (1969) y El cuerpo  lesbiano (1973)</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2416993&pid=S1315-6411200700020000700045&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> ]]></body>
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