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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[¿El proceso de transición hacia el nuevo socialismo del siglo XXI?:: Un debate que apenas comienza]]></article-title>
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<abstract abstract-type="short" xml:lang="en"><p><![CDATA[This article offers an initial, schematic approximation to the central points related to the polemical transition towards a ‘twenty first-century socialism’ within the context of the ‘Bolivarian revolution’ headed by Hugo Chávez. The author argues that its prospects depend on the capacity to articulate the needs, demands and aspirations of the dominated and excluded sectors, groups and classes, but with a clear commitment to vindicate the plurality and diversity of the accumulated human experiences, and a recognition of the right to preserve the different identities, and the ways of thinking, understanding, feeling and living]]></p></abstract>
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</front><body><![CDATA[   <font FACE="Verdana">     <p ALIGN="CENTER" style="line-height: 100%"><font size="3"><b>¿El proceso de transición hacia el nuevo socialismo del siglo  XXI?: Un debate que apenas comienza.</b></font></p> </font><font FACE="Verdana" SIZE="2">     <p ALIGN="CENTER" style="line-height: 100%"><b>Javier Biardeau R.</b></p>     <p ALIGN="JUSTIFY" style="line-height: 100%"><b>Resumen</b></p>     <p ALIGN="JUSTIFY" style="line-height: 100%">Este artículo pretende realizar una aproximación preliminar,  descriptiva y esquemática a las tesis centrales de la polémica transición hacia  el &quot;Nuevo Socialismo del siglo XXI&quot; en el contexto de la &quot;Revolución  Bolivariana&quot; impulsada por el gobierno del presidente Hugo Chávez Frías en  Venezuela. Reconocemos que la radicalidad del Nuevo Socialismo logrará  convertirse en fuerza colectiva-material en tanto se articule con las  necesidades, demandas y aspiraciones de sectores, grupos y clases subalternas,  dominadas y excluidas, en pos de la superación de la globalización neoliberal  capitalista mundial mediante alternativas históricas que permitan la  reivindicación de la pluralidad de la experiencia histórico-cultural humana y el  derecho de los pueblos a la preservación de su identidad, modo de pensar,  conocer, sentir y vivir. Esperamos que con esta cartografía del debate se  profundice el análisis de un tópico crítico para Venezuela y para calibrar si el  nuevo socialismo es deseable, posible y viable para el mundo.</p>     <p ALIGN="JUSTIFY" style="line-height: 100%"><b>Palabras clave</b>: Revolución Bolivariana, socialismo,  pluralismo, diversidad, Venezuela</p>     <p ALIGN="CENTER" style="line-height: 100%"><b>Transition to a New Twenty First-Century Socialism? A Debate  that is Barely Commencing</b></p>     <p ALIGN="JUSTIFY" style="line-height: 100%"><b>Abstract</b> </p>     <p ALIGN="JUSTIFY" style="line-height: 100%">This article offers an initial, schematic approximation to  the central points related to the polemical transition towards a ‘twenty first-century  socialism’ within the context of the ‘Bolivarian revolution’ headed by Hugo  Chávez. The author argues that its prospects depend on the capacity to  articulate the needs, demands and aspirations of the dominated and excluded  sectors, groups and classes, but with a clear commitment to vindicate the  plurality and diversity of the accumulated human experiences, and a recognition  of the right to preserve the different identities, and the ways of thinking,  understanding, feeling and living.</p>     <p ALIGN="JUSTIFY" style="line-height: 100%"><b>Key Words:</b> Bolivarian Revolution, Socialism, Pluralism,  Diversity, Venezuela. </p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p ALIGN="JUSTIFY" style="line-height: 100%"><b>1.- Introducción</b></p>     <p ALIGN="JUSTIFY" style="line-height: 100%">El presente artículo pretende realizar una aproximación  preliminar, descriptiva y esquemática a las tesis centrales del polémico tópico  de la transición hacia el &quot;Nuevo socialismo del siglo XXI&quot;, en el contexto  particular de las transformaciones de la denominada &quot;Revolución Bolivariana&quot;,  impulsada por las fuerzas sociales y políticas que apoyan el gobierno del  presidente Hugo Chávez Frías en Venezuela.</p>     <p ALIGN="JUSTIFY" style="line-height: 100%">Esta aproximación esquemática a las formaciones de discurso  sobre el &quot;socialismo del siglo XXI&quot;, sobre todo de aquellas que se expresan con  mayor sistematización teórico-crítica, reconoce de entrada que cualquier teoría logra convertirse en fuerza colectiva-material en tanto se articule y  resulte apropiada para las necesidades, demandas y aspiraciones de sectores,  grupos y clases subalternas, dominadas y excluidas. Los referentes teóricos  adquieren fuerza activa en los procesos históricos en la medida en que se  articulen decisivamente a cualquiera de los momentos de un proyecto estratégico,  otorgándole un repertorio de símbolos, códigos y discursos de orientación a la  acción colectiva. Como lo ha planteado una de las interpretaciones posibles de  Marx, es a través de las necesidades radicales donde se hace radical una teoría  crítica (Marx, 1843).</p>     <p ALIGN="JUSTIFY" style="line-height: 100%">En el caso del Nuevo Socialismo, su radicalidad depende de la  superación de la globalización neoliberal como rasgo central de la organización  del sistema económico capitalista mundial, a través de alternativas históricas  deseables, posibles y viables. Sin embargo, una revolución radical  necesita de una base de condiciones necesarias, de premisas históricas  materiales en los pueblos, pues una teoría crítica no se realiza nunca más que  en la medida en que es parte de la realización de las necesidades radicales de  subjetividades transformadoras. No basta que las ideas transformadoras clamen  por realizarse; es necesario que las realidades históricas mismas clamen por la  realización de las ideas transformadoras. Si este ciclo de retroacciones entre  teoría crítica y poder popular se rompe, el destino de las ideas es o alimentar  la deformación intelectualista o propulsar acciones ciegas de orientación  estratégica; y, por tanto, una ruptura entre el pensamiento y la acción.</p>     <p ALIGN="JUSTIFY" style="line-height: 100%">La convocatoria a construir el nuevo socialismo del siglo XXI  ha replanteado los debates sobre caminos, tiempos y alianzas para forjar una  sociedad no capitalista. Esta discusión se reactualiza cuando la mayor parte del  progresismo se define como poscapitalista o posneoliberal, pero omite cualquier  referencia explícita, así sea tangencial, al socialismo como alternativa  histórica. El poder mediático ha logrado desacreditar cualquier imagen positiva  de este proyecto estratégico, mientras las organizaciones populares buscan un  norte para avanzar en las luchas sociales contrahegemónicas. Inclusive, los  sectores intelectuales de izquierda, que en apariencia cuestionan radicalmente  al mismo poder mediático, ven alineadas sus actitudes con las matrices  dominantes de opinión, al censurar sutilmente cualquier referencia al socialismo  por considerar que existe una tradición todopoderosa que construye equivalencias  automáticas entre el significante socialismo y las experiencias despóticas del  colectivismo oligárquico. La fijación político-cultural del significado del  socialismo está sometida, en cambio, a procesos de lucha y articulación  hegemónica (Laclau/Mouffe, 1987, 53-104). </p>     <p ALIGN="JUSTIFY" style="line-height: 100%">En gran medida, existe una responsabilidad silenciada en  aceptar las significaciones dominantes de la nominación &quot;socialista&quot; a procesos  históricos de transición poscapitalistas que se alejaron en cuestiones  esenciales de los ejes de cualquier proyecto socialista, evaluados a la luz de  las fuentes clásicas y de las expectativas de socialización y democratización de  las matrices del poder social. </p>     <p ALIGN="JUSTIFY" style="line-height: 100%">Se confundió el mantener la esperanza de los &quot;condenados de  la tierra&quot; con el apoyo a una mentira social manufacturada desde el ascenso del  estalinismo hasta 1968, cuando se derrumbó estrepitosamente cualquier ilusión  sobre el carácter socialista del campo soviético. Cómo han planteado Arrigí  Hopkings y Wallerstein en (1968), se cierra un viejo ciclo y se abre un nuevo  momento para los movimientos anti-sistémicos. Falta saber cuáles serían los  parámetros teórico-críticos, los mapas de navegación de las nuevas alternativas  por construir.</p>     <p ALIGN="JUSTIFY" style="line-height: 100%">En este orden de aclaraciones iniciales, planteamos una  suerte de cartografía de los discursos-en-proceso sobre el llamado &quot;Nuevo  Socialismo del siglo XXI&quot;, lo cual supone una serie de limitaciones derivadas de  un campo de estudio cuyos ámbitos de indagación están inconclusos, apenas en  construcción, sometidos inclusive a los efectos de  desarticulación-rearticulación propios de las luchas, enfrentamientos y  prácticas hegemónicas /contra-hegemónicas, y, por tanto, en permanente  innovación, cambio y transformación. Hablamos de Nuevo Socialismo del siglo XXI,  incluyendo aquellas formaciones de discurso que plantean tanto una  diferenciación con el viejo socialismo real, lo cual supone un saldo de  inventario crítico, como su pertinencia para encarar los desafíos del siglo XXI,  espacio-tiempo encrucijada donde se plantea aquella elección lanzada por Rosa  Luxemburgo: O socialismo o Barbarie.</p>     <p ALIGN="JUSTIFY" style="line-height: 100%"><b>2.-Sobre la nominación del nuevo socialismo:</b></p>     <p ALIGN="JUSTIFY" style="line-height: 100%">Sobre la nominación de &quot;socialismo del siglo XXI&quot; existe una  polémica que puede llevar a genealogías históricas que resultan de interés para  despejar el asunto de las diversas &quot;autorías&quot;, y las determinaciones de los  campos intelectuales y políticos. Sobre las diversas &quot;autorías&quot; hay indicios que  permiten afirmar que existen diversos &quot;foros, espacios y redes&quot; con carácter de  rizoma, que constituyen los nodos-locus de enunciación político-cultural del  ideario sobre el &quot;socialismo del siglo XXI&quot;, y que, por tanto, no existe un foco  exclusivo de enunciación del &quot;nuevo socialismo&quot;. </p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p ALIGN="JUSTIFY" style="line-height: 100%">Un primer locus de autoría puede atribuírsele sin duda a  Alexander V. Buzgalin en el texto El futuro del socialismo, quién preparó  la edición en castellano realizada en Cuba en 2000, con la finalidad de &quot;estar  dirigido a aquellos que aprecian los valores de la democracia y del socialismo,  que buscan vías de renovación de la teoría comunista y socialista.&quot; (Buzgalin,  2000, 7). Resalta del texto la centralidad de la democracia de bases y la  autoconciencia crítica de que las severas restricciones de democracia,  llevaron al traste la experiencia de transición postcapitalista en el campo  soviético.</p>     <p ALIGN="JUSTIFY" style="line-height: 100%">La edición en lengua rusa de El futuro del socialismo  de Alexander V. Buzgalin es del año 1996, el cual coincide temporalmente con lo  expresado por el científico social mexicano-alemán Heinz Dieterich en relación  con la &quot;creación&quot; del término. Llama la atención que el motivo para que saliera  a la luz este texto de Alexander V. Buzgalin en castellano fue el apoyo del  científico e intelectual cubano Pedro Sotolongo, quien también es mencionado por  Heinz Dieterich en el texto El Socialismo del siglo XXI (Dieterich, 2002,  8), como interlocutor de sus ideas con referencia a la experiencia de la  revolución cubana. Alexander V. Buzgalin ha expresado que:</p> <dir>       <p ALIGN="JUSTIFY" style="line-height: 100%">El socialismo, a fines del siglo XX, perdió con el    capitalismo incluso en el terreno de la teoría. Sin jugar hasta el final este    &quot;partido&quot;; sin dar una explicación - suya - más precisa, más perspectiva, de    las leyes del actual mundo global que las elaboradas por el liberalismo    burgués y por el post-modernismo; sin repensar dialécticamente (de manera    positiva, que conserve lo positivo) y criticando al Marxismo, sin crear una    teoría del socialismo del siglo XXI, marcharemos como a ciegas, por el método    de pruebas y errores y … perderemos (Buzgalin, 2000, 5)</p> </dir>     <p ALIGN="JUSTIFY" style="line-height: 100%">Por otra parte, Heinz Dieterich ha planteado que, por las  mismas características de la génesis de la Revolución Bolivariana, no existe una  &quot;vanguardia colectiva&quot; ni &quot;cuadros medios&quot; adecuados en Venezuela que pudieran  ayudar a la población en el debate de estos conceptos. La evaluación crítica de  estas apreciaciones puede desatar toda una polémica, pero nos desviarían del  tema central que pretendemos trabajar. Lo cierto es que ambos autores perciben  una debilidad de la tradición socialista, si ésta no entra en un franco proceso  de rectificación/reinvención adecuada a las exigencias del nuevo momento  histórico. </p>     <p ALIGN="JUSTIFY" style="line-height: 100%">En este marco de sentido, Heinz Dieterich plantea que sus  ideas se derivan de discusiones en la Escuela de Bremen (RFA), al igual que la  obra de la Escuela de Escocia, Hacia un nuevo socialismo, que pretenden  facilitar la discusión sobre &quot;estándares científicos&quot; de conocimiento y debate.  En Dieterich, existe un fuerte énfasis en la postulación del &quot;carácter  científico&quot; de su propuesta, justificando una nueva versión del &quot;socialismo  científico&quot; desde los supuestos del enfoque de los sistemas dinámicos y una  versión clásica de la cibernética aplicada a los procesos de control y manejo de  la información (Dieterich, 2002, 33-36). En este punto, es necesario reconocer  los aportes de la llamada escuela económica de Edimburgo y su texto El nuevo  socialismo de W. Paul Cockshott y Allin Cottrell (1993), donde  se debaten las tensiones entre planificación y mercado; así como los límites de  la propuesta de la democracia social de bienestar en el marco del capitalismo.  Tanto Dieterich como Buzgalin parten del reconocimiento de fallas conceptuales y  estratégicas decisivas en la tradición socialista revolucionaria para proponer  una alternativa deseable, posible y factible para el siglo XXI.</p>     <p ALIGN="JUSTIFY" style="line-height: 100%">En el caso de Alexander .V. Buzgalin, el campo de influencias  depende de otras audiencias y círculos intelectuales, entre los cuales cabe  destacar a quienes participan en la actividad de la asociación internacional  &quot;Científicos por la Democracia y el Socialismo&quot;. Este ha señalado que su  trabajo: </p> <dir>       <p ALIGN="JUSTIFY" style="line-height: 100%">Está lejos de ser un tratado cerrado. Antes bien es un    objeto para la crítica, la base para un futuro libro con fundamentos; es uno    de los resultados parciales de largas búsquedas de una nueva teoría y una    nueva estrategia para el movimiento comunista en vísperas del siglo XXI, que    continúa una serie de publicaciones previas (La tragedia del socialismo    /Moscú, 1992/; El cuervo blanco /Moscú, 1993/; El siglo XXI: El renacimiento    del socialismo /Moscú, 1993/; &quot;El socialismo: lecciones de la crisis&quot; / en la    revista Alternativas, 1994, No. 2/)&quot;(Buzgalin, 2000, 7) . </p> </dir>     <p ALIGN="JUSTIFY" style="line-height: 100%">La cuestión de si la creación del término &quot;socialismo del  siglo XXI&quot; corresponde a Buzgalin o a Dieterich, en el año 1996, es un asunto  que no parece quedar claro. Ambos lo utilizan en el mismo momento histórico, la  denominación es idéntica, y lo central es contrastar las ideas que se articulan  a este término, estableciendo tanto semejanzas como diferencias. Sin embargo,  desde nuestra perspectiva, el &quot;nuevo socialismo&quot; se ha convertido en un terreno  de articulación hegemónica (Laclau/Mouffe, 1987). Sin embargo, el aspecto  principal es la identificación de las condiciones socio-históricas de  emergencia, así como las huellas de la política en la inscripción de nuevas  articulaciones para la postulación de un programa de investigación que genera  ideas para fecundar alternativas históricas al orden del capital, basadas en una  superación de la democracia liberal capitalista. </p>     <p ALIGN="JUSTIFY" style="line-height: 100%">Sin mencionar el término de Socialismo del siglo XXI, István  Meszaros en su texto Más allá del Capital. Hacia una teoría de la transición  (1995; 2001) prefigura un monumental esfuerzo, mucho mas riguroso y consistente  que los anteriores, para indagar las condiciones de una transición que desafíe  lo que ha denominado el &quot;orden de la reproducción metabólica social del  capital&quot;. Para Meszaros, la conjunción del &quot;brazo industrial&quot; y del &quot;brazo  político&quot; implica la reconstitución de la unidad entre una izquierda social y  una izquierda política, reconociendo el pluralismo de los constituyentes  colectivos, la unidad de acción y la afinidad de principios socialistas  planteando la centralidad del eje del trabajo en cualquier propuesta de  transición viable. Sin embargo, las mediaciones y traducciones necesarias entre  pensamiento y acción se ven opacadas por la densidad teórica de un esfuerzo  intelectual que desborda cualquier recetario sobre nuevo socialismo.</p>     <p ALIGN="JUSTIFY" style="line-height: 100%">Reconocida como segundo locus de autoría, el texto de Heinz  Dieterich, editado inicialmente en el año 2000: Socialismo del siglo XXI;  éste autor ha sido tomado generalmente como el &quot;creador&quot;, mentor intelectual del  término y asesor del presidente Chávez, reforzándose esta representación porque  el propio Dieterich ha planteado explícitamente su responsabilidad sobre la  invención de la nominación. Esta imagen es poco verosímil. Es poco probable que  el presidente Chávez reciba una influencia determinante de un pensador  específico. Habría que analizar con mayor profundidad el campo heterogéneo de  influencias que hay sobre los planteamientos de Chávez, más que suponer la  influencia determinante de tesis teóricas planteadas por cualquier autor en  particular. Cotejar las entrevistas dadas y discursos de Chávez con los diversos  planteamientos teóricos escapa a los propósitos esquemáticos del presente  trabajo, pero es una investigación central para comprender el devenir de las  ideas-fuerza de la Revolución Bolivariana.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p ALIGN="JUSTIFY" style="line-height: 100%">Así mismo, desde nuestro punto de vista, existen tres  referencias teóricas complementarias para abordar la discusión del nuevo  socialismo en el siglo XXI. En primer lugar, los trabajos de Toni Negri  alrededor del concepto de poder constituyente y multitud. En segundo  lugar, la reestructuración de la estrategia socialista a partir de la  idea-fuerza de &quot;radicalización de la democracia&quot;, la centralidad de las luchas  hegemónicas así como la confrontación del tema de la &quot;razón populista&quot;, de  Ernesto Laclau, así como la crítica a la democracia liberal de Chantal Mouffe y  de Nicos Poulantzas en su trabajo: Estado, poder y socialismo; y finalmente,  el trabajo póstumo de Ralph Miliband, Socialismo para una época de escépticos,  en el cual se plantean sin ambigüedades los esfuerzos de construcción de una  alternativa histórica que plantee un proceso de transición postcapitalista que  se defina por: a) una democratización que vaya mas allá de lo que puede ofrecer  la democracia capitalista; b) una atenuación radical de las inmensas  desigualdades de todo tipo que forman parte de la democracia capitalista, lo  cual implica una justicia social e igualdad sustantiva; c) la socialización de  una parte predominante de los medios de actividad económica (Miliband, 1997, 7).</p>     <p ALIGN="JUSTIFY" style="line-height: 100%">En el caso específico de la llamada &quot;Revolución Bolivariana&quot;  en Venezuela, es significativo apuntar que, a pesar que desde 1998 aparecen en  la región una serie de enunciados referidos al llamado &quot;nuevo socialismo&quot; y al  &quot;socialismo del siglo XXI&quot;, sobre todo desde los textos publicados a partir del  año 2000, no es posible encontrar para ese momento específico interconexiones  orgánicas entre estos planteamientos y los lineamientos político-programáticos  de la Revolución Bolivariana hasta el año 2004. </p>     <p ALIGN="JUSTIFY" style="line-height: 100%">Antes de esta fecha, las orientaciones fundamentales de la  &quot;Revolución Bolivariana&quot; se ubican, reconociendo el papel de los discursos de  Chávez y los contenidos del debate constituyente en 1999, en la Agenda  Alternativa Bolivariana y en el documento-base de lo que posteriormente  fecundará los lineamientos estratégicos del plan 2001-2007: &quot;Una Revolución  Democrática. La propuesta de Hugo Chávez para transformar a Venezuela&quot;. </p>     <p ALIGN="JUSTIFY" style="line-height: 100%">Es decir, desde 1998 hasta la coyuntura crítica del año 2003,  la visión del proyecto estratégico-nacional sigue articulada, en el plano de las  transformaciones económico-sociales, a una suerte de &quot;Tercera Vía&quot; mezclada con  una interpretación del &quot;desarrollo desde dentro&quot; neoestructuralista adecuada a  las particularidades de la sociedad venezolana(Camejo, 2002) en el plano  socioeconómico, mientras en el plano político-institucional las tesis del &quot;poder  constituyente&quot; y de la &quot;democracia participativa y protagónica&quot; adquirieron una  alta visibilidad social, imágenes que han quedado plasmadas en gran medida en la  propia Constitución Nacional, sobre todo en lo relativo al sistema  socio-económico. </p>     <p ALIGN="JUSTIFY" style="line-height: 100%">Es a partir de la coyuntura política crítica del período que  transcurre entre el año 2002 y el referendo revocatorio presidencial, cuando  aparecen los primeros enunciados referidos a una profundización de la Revolución  Bolivariana en una dirección y contenidos que apuntan a una critica frontal del  capitalismo como sistema histórico. Con la discusión del Taller de Alto  Nivel-Nuevo Mapa Estratégico, realizada el 12 y 13 de noviembre de 2004 en  Caracas, se establecen los diez objetivos de la &quot;nueva etapa&quot; y aparece una  clara orientación de socialización del poder social como proyecto estratégico  nacional. En el nuevo mapa estratégico, se prefiguraron cambios significativos  en relación con las alternativas de profundización de la Revolución Democrática.  Con referencia a la contraloría social, Chávez dijo:</p> <dir>       <p ALIGN="JUSTIFY" style="line-height: 100%">No hay contraloría social si no hay información de los    recursos con los que se cuenta. Creo que el tema del control social, es básico    para la nueva sociedad que tenemos que construir, porque siempre el    socialismo ha tenido el problema de que el Estado maneja recursos, pero    nunca la población ha tenido el control de esos recursos. (Nuevo Mapa    estratégico, 2004, 62) </p> </dir>     <p ALIGN="JUSTIFY" style="line-height: 100%">Tardarán sólo dos meses para que en el contexto del acto de  instalación de la IV Cumbre de la Deuda Social, el 25 de febrero del año 2005,  Chávez llame a inventar el socialismo del siglo XXI. Tras seis años de  gobierno, Chávez definió explícitamente su proyecto político como &quot;socialista&quot;.  Chávez planteó que la ideología socialista se relaciona con &quot;la dignidad que  crece a lo largo y ancho del mundo&quot;, en referencia a las recientes victorias  electorales de estos Partidos Socialistas en Europa y en América Latina. En el  mismo acto, Chávez afirmó que: Aquí en Venezuela estamos haciendo el esfuerzo  por construir un modelo alternativo al capitalista, pero con el pueblo al frente,  reiterando sus críticas a las condiciones injustas que se imponen a los países  pobres para el pago de sus deudas externas, y cuestionando los tratados de libre  comercio, que consideró una forma de neocolonialismo.</p>     <p ALIGN="JUSTIFY" style="line-height: 100%">Desde entonces, comienzan a manifestarse y diseminarse con  intensidad diversos planteamientos sobre el &quot;socialismo del siglo XXI&quot;, sin  reducirlos a las ideas concretas de algún autor específico, sedimentando más  bien un imaginario político-social, que un ideario, y mucho menos una doctrina  filosófico-política ya definida. Se trata de un magma de significaciones que  preparan el terreno para las elaboraciones teóricas y los programas de acción,  hasta llegar a la definición del carácter de la revolución bolivariana como una  revolución &quot;rumbo al socialismo del siglo XXI&quot;. </p>     <p ALIGN="JUSTIFY" style="line-height: 100%">Las conexiones entre planteamientos teóricos y decisiones  políticas parecen responder más a criterios de oportunidad política y no de  elaboración teórica para el caso específico de Venezuela. No existen criterios  uniformes entre los discursos políticos de Chávez y los diversos planteamientos  teórico-críticos sobre el &quot;socialismo del siglo XXI&quot;. Al parecer, el carácter  abierto del pensamiento revolucionario de Chávez está asociado a la fluidez del  proceso de transformaciones, identificándose algunos principios  político-normativos generales, cuya aplicación y despliegue depende de las  circunstancias concretas.</p>     <p ALIGN="JUSTIFY" style="line-height: 100%">Las formaciones de discurso sobre el &quot;socialismo del siglo XX&quot;  emergen y se articulan a procedencias cuyas condiciones históricas de  enunciación particulares desbordan cualquier hipótesis sobre un &quot;genio creador&quot;.  Hemos mencionado que tanto Alexander V. Buzgalin como Heinz Dieterich reconocen  como interlocutor a Pedro Sotolongo, investigador del Instituto de Filosofía de  Cuba, así como la importancia de su cooperación en las discusiones sobre el  socialismo a partir de las experiencias de la Revolución Cubana (Dieterich,  2002, 8). De esta manera, tanto México como Cuba se convierten en algunos de los  &quot;ambientes geo-culturales&quot; significativos para la difusión y amplificación de  estas ideas. </p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p ALIGN="JUSTIFY" style="line-height: 100%">Sobre Heinz Dieterich, es posible rastrear en sus textos  anteriores: El fin del capitalismo global: el nuevo proyecto histórico  (2000), La cuarta vía al poder (2000) y Bases del nuevo socialismo  (2001), los indicios de un nuevo horizonte de interpretación y relanzamiento de  proyecto socialista, cuyo eje es la fijación como idea-fuerza de los movimientos  alternativos frente al (des)orden neoliberal: la democracia participativa,  contrahegemónica o la democracia de base. Su concepto central es la idea de un  Nuevo Proyecto Histórico (N. P. H.) para América Latina y el Caribe como Bloque  Regional de Poder (b r p.):</p> <dir>       <p ALIGN="JUSTIFY" style="line-height: 100%">Antes de iniciar esta discusión es necesario formular una    advertencia semántica: utilizaré en este trabajo los términos democracia    participativa, nuevo socialismo y Nuevo Proyecto Histórico como    sinónimos. (Dieterich; 2002, 12)</p> </dir>     <p ALIGN="JUSTIFY" style="line-height: 100%">Así mismo, resulta esclarecedor vincular ambas líneas de  autoría con los trabajos recientes de la intelectual chilena Martha Harnecker,  sobre todo en su texto: La izquierda en el umbral del siglo XXI (1999),  con los trabajos de Isabel Rauber: América Latina. Poder y socialismo en el  siglo XXI (2006) y Michel Lebowitz: Construyámoslo ahora. El socialismo  para el siglo XXI (2006), donde es posible identificar problemáticas muy  similares a las dos locus de autoría anteriores. Temas como la evaluación  histórica de las debilidades, fallas, ausencias, errores y deformaciones del  &quot;Socialismo realmente existente&quot; (Bahro, 1979), y sobre la renovación de los  planteamientos de la izquierda histórica que vaya &quot;mas allá del capital&quot; en el  contexto de la globalización neoliberal, permiten una lectura transversal de la  mayor parte de los textos y constatar la existencia de hilos conductores  comunes.</p>     <p ALIGN="JUSTIFY" style="line-height: 100%">Así mismo, un cuarto locus de autoría sobre el  socialismo del siglo XXI, descentrada del ambiente geo-cultural antes  mencionado, puede encontrarse en el intelectual Tomas Moulian en su texto El  socialismo del siglo XXI. La Quinta Vía (2000), quien ha planteado que las  ideas desarrolladas es su libro recibieron un fuerte estímulo del campo  intelectual chileno alrededor de la Universidad Arcis, de pensadores como  Norbert Lechner, Juan Enrique Vega, Manuel Antonio Garretón y Óscar Cabezas,  entre otros, así como de su militancia en el Partido Comunista Chileno y su  vinculación política con Gladys Marín, ex candidata presidencial del PC chileno.  Resulta por demás sintomático que el subtítulo sea la &quot;Quinta Vía&quot;: </p> <dir>       <p ALIGN="JUSTIFY" style="line-height: 100%">Llevado por el espíritu festivo le he colocado a este libro    como subtítulo &quot;La Quinta Vía&quot;. Me parece que dejar un espacio abierto    respecto de la &quot;Tercera Vía&quot; constituye un gesto de galantería tanto para las    posiciones socialdemócratas, por si necesitan desplazarse de su lugar actual,    como para posiciones ortodoxas recalcitrantes, deseosas de reclamar viejas    banderías. Me siento cómodo en la quinta vía, como un espacio todavía    desocupado a mi lado, hacia el cual estirar las piernas, como lo hace el    afortunado viajero al lado el único asiento libre en la clase económica de un    avión repleto. (Moulian, 2000, 14).</p> </dir>     <p ALIGN="JUSTIFY" style="line-height: 100%">Adicionalmente, hay que referirse a un heterogéneo quinto  campo de influencias en la elaboración de la problemática del Nuevo Socialismo  del siglo XXI. En este quinto campo, más difuso y heterogéneo, nos encontramos  con aquellos autores que han impugnado desde Europa, Norteamérica y desde el  &quot;mundo periférico&quot;, la llamada &quot;Tercera Vía&quot; o el llamado &quot;capitalismo con  rostro humano&quot;, por una parte, y aquellos que cuestionan desde posiciones  posmodernas y postcoloniales tanto al capitalismo como a la modernidad  Occidental. Entre los primeros se encuentran intelectuales de la talla de  Viviane Forrester, Ignacio Ramonet, Noam Chomsky, Michel Albert, Michel Lebowitz,  István Mészáros y Ralph Miliband. Así mismo, también puede resultar  significativa en este grupo la influencia de Alan Woods, representante que anima  una corriente denominada &quot;International Marxist Tendency&quot;. </p>     <p ALIGN="JUSTIFY" style="line-height: 100%">Por otra parte, entre aquellos que pudieran ser clasificados  como afines a una tónica &quot;posmoderna de resistencia y oposición&quot;, y que desde  sus posiciones plantean una ruptura con el Socialismo Histórico inspirado en la  Modernidad Occidental, se encuentran conexiones más débiles, entre las que  sobresalen Toni Negri, Ernesto Laclau, Boaventura de Sousa Santos y el filósofo  Gianni Vattimo. En el marco de los países, Gran Bretaña, Canadá, Estados Unidos,  Francia, Italia y Alemania movilizan este &quot;ambiente geo-cultural&quot;.</p>     <p ALIGN="JUSTIFY" style="line-height: 100%">Junto a estos últimos, se encuentra un complejo ambiente de  círculos intelectuales contra-hegemónicos organizados de modo reticular  alrededor del Foro Social Mundial, cuyo &quot;ambiente geocultural&quot; de convergencia  es Brasil y las expectativas sobre el gobierno de Lula, el papel del PT y del  Movimiento Sin Tierra, los diferentes foros del Tercer Mundo, y la red de  movimientos alter-mundistas, donde es posible encontrar lecturas abiertas del  marxismo, estudios postcoloniales, pensamientos críticos latinoamericanos,  asiáticos y africanos, así como el importante aporte de las filosofías de la  liberación (Dussel, 2006). </p>     <p ALIGN="JUSTIFY" style="line-height: 100%">Todas estas consideraciones nos permiten concluir que no  existe un único &quot;ambiente geo-cultural de referencia, ni un autor de referencia  exclusivo; que el debate sobre el &quot;Nuevo Socialismo del siglo XXI&quot; es un efecto  convergente de diferentes iniciativas intelectuales, sociales y políticas que  pretenden cuestionar la hegemonía de la globalización neoliberal a escala  mundial, y que han definido en su agenda temática la tarea de indicar vías  deseables, posibles y factibles de transición hacia un &quot;Nuevo Socialismo&quot; que se  define como una opción para rebasar históricamente el modo de vida de la  civilización capitalista para el siglo XXI.</p>     <p ALIGN="justify" style="line-height: 100%"><b>3.- Del fin de la historia a la tesis de las dos izquierdas: Los intentos de  dislocación de la izquierda social como base de apoyo del nuevo socialismo</b> </p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p ALIGN="JUSTIFY" style="line-height: 100%">Pero el debate sobre el nuevo socialismo no puede  comprenderse en todas sus implicaciones si lo descontextualizamos de las  tensiones que recorren el campo de las izquierdas en el mundo. Sobre todo, por  efecto de intensificación de estas tensiones en lo que De Sousa Santos ha  denominado las nuevas polarizaciones en el campo de la izquierda (Boaventura de  Sousa Santos, 2004, 440) es indispensable pasar a los condicionamientos  geopolíticos de la tesis de las dos izquierdas. Frente a la falacia de la tesis  de las dos izquierdas, podríamos seguir las indicaciones de Foucault, para  enfatizar la consideración de los discursos como bloques tácticos que  funcionan en el interior de las relaciones de fuerza en el campo  socio-histórico. </p>     <p ALIGN="JUSTIFY" style="line-height: 100%">En esta configuración de sentido, las consideraciones sobre  el significado político e histórico de los discursos no pueden desencajarse de  las relaciones de poder y dominio que los movilizan, ya que, estas constituyen  sus condiciones de generación y recepción específicas. Partiendo de las  herramientas del análisis crítico del discurso, tal como lo expone Van Dijk,  podemos reconocer cómo ideología, cognición y discurso forman una tríada  conceptual que permite comprender los modelos de cognición social y su  circulación en el campo de la discursividad social, generando efectos de  legitimación político-cultural que refuerza el papel de las elites de poder.  Adicionalmente, los aportes del círculo de Bajtin-Voloshinov nos permiten  comprender la polifonía de la enunciación, los acentos ideológicos y las voces  que se enfrentan en una agonística político-cultural. El nudo de todas estas  propuestas ha sido el reconocimiento del papel que cumplen tanto el poder como  las orientaciones ideológicas en el juego de los signos. </p>     <p ALIGN="JUSTIFY" style="line-height: 100%">Antes del 11 de septiembre, dos teorías se disputaban el  centro de la arena analítica a nivel de la geopolítica global dominante. Una de  ellas era la tesis del &quot;fin de la historia&quot;, que preconizaba el triunfo de los  valores occidentales de la economía de mercado y de la democracia liberal como  única opción viable para llevar a cabo la inevitable globalización, luego de la  implosión del campo socialista soviético. La otra, la de Samuel Huntington,  afirma que en ese proceso de globalización económica e incluso política sería  inevitable un choque de culturas y civilizaciones. Huntington ofrecía como  ejemplo demostrativo de sus tesis el conflicto incesante entre Occidente y el  Islam. Como ha dicho Eduardo Galeano para América Latina y el Caribe, el fin de  la historia implica el desprecio como destino:</p> <i> <dir>   </i>       <p ALIGN="JUSTIFY" style="line-height: 100%">¿Fin de la historia? Para nosotros, no es ninguna novedad.    Hace ya cinco siglos, Europa decretó que eran delitos la memoria y la dignidad    en América. Los nuevos dueños de estas tierras prohibieron recordar la    historia, y prohibieron hacerla. Desde entonces, sólo podemos aceptarla. (Galeano,    1992). </p>   <i> </dir> </i>     <p ALIGN="JUSTIFY" style="line-height: 100%">Y, justamente, en los momentos en que el desprecio y el  autodesprecio comienzan a vivir el declive del efecto paralizante de las  terapias de choque del ajuste estructural y del consenso de Washington, y cuando  las protestas anti-neoliberales comienzan a mostrar perfiles de afirmación de  alternativas deseables, posibles y viables, aparece la tesis de las dos  izquierdas. No se trata de una tesis equivalente del pensamiento único con su  afirmación de que las ideologías ya no son necesarias y que han sido sustituidas  por la racionalidad de la economía capitalista de mercado. La democracia  liberal, modelo históricamente insuperable, se sustentaría en al menos tres  puntos: a) disponer de una economía capitalista de mercado, b) poseer un  gobierno representativo para una democracia gobernable, c) mantener los derechos  y seguridad jurídica, fundamentados en la propiedad, expectativas de estabilidad  y efectividad institucional y el libre contrato. </p>     <p ALIGN="JUSTIFY" style="line-height: 100%">Agotados los efectos hegemónicos de este discurso sobre las  poblaciones, bajo el riesgo de constituirse multitudes (Negri, 2006) o  &quot;voluntades nacional-populares&quot; (Laclau/Mouffe, 1987), y dado el potencial apoyo  de las mayorías empobrecidas a fórmulas &quot;populistas radicales&quot;, se trata de  dislocar el terreno social de las aspiraciones y demandas de cambio profundo de  las sociedades. Se disemina la mitología de las &quot;dos izquierdas&quot;, una populista  y otra moderna, en el contexto de la discusión del socialismo del siglo XXI en  América Latina y el Caribe</p>     <p ALIGN="JUSTIFY" style="line-height: 100%">Sin embargo, cuando se asume imaginariamente una voz de  corrección política, de autoridad política, desde la izquierda bienpensante, no  cabe duda que se está en pos de una ambición política. Establecerse como  discurso-amo en un campo de significaciones, fuerzas y sentidos de la política.  El ex canciller mexicano Jorge Castañeda, desde el gobierno de derecha de Fox,  fue uno de los primeros en sedimentar la falacia de las dos izquierdas. La  ciudadanía latinoamericana se hallaría ante el dilema de elegir entre dos  izquierdas: una &quot;pragmática&quot;, &quot;sensata&quot;, &quot;realista&quot;, &quot;moderna&quot; y &quot;resignada&quot;  –representada por los gobiernos de Brasil, Chile y Uruguay –y otra &quot;demagógica&quot;,  &quot;nacionalista&quot;, &quot;populista&quot;, &quot;poco modernizada&quot; y &quot;sin fundamentos ideológicos&quot;,  presente en Venezuela, Bolivia, Argentina y México. A partir de allí, esta idea  se ha difundido rápidamente, con diversos matices y perspectivas, a través de  otros análisis que insisten en sostener una compresión dicotómica de la  evolución de la izquierda en América Latina y el Caribe. Existe una disputa  geopolítica de baja intensidad en el terreno de demarcación de una izquierda  viable para Washington, y una izquierda cada vez más cerca de la figura de la  amenaza a la seguridad hemisférica democrática de la región.</p>     <p ALIGN="JUSTIFY" style="line-height: 100%">El dirigente ex comunista venezolano, y hoy opositor a Hugo  Chávez, Teodoro Petkoff ha opuesto la &quot;izquierda de reformismo avanzado&quot;, que  también integrarían los gobiernos de Panamá, República Dominicana y Guyana, a la  &quot;izquierda borbónica&quot;, representada por el eje Cuba-Venezuela y sus efectos  sobre Bolivia, Nicaragua y El Salvador. También el ex guerrillero salvadoreño  Joaquín Villalobos habla de la diferencia entre la &quot;izquierda religiosa&quot; y la  &quot;izquierda racional&quot;. La imagen mediática de la bifurcación del camino de las  izquierdas aparece también cómodamente instalada en la visión de intelectuales  como Carlos Fuentes o Andrés Oppenheimer, así como en la prensa internacional,  en gran número de analistas locales e, incluso, en ciertos trabajos de corte  académico. En las propias declaraciones del Departamento de Estado  Norteamericano se encuentran estas mismas dicotomías, lo cual nos lleva a  conjeturar que se trata de una vasta operación de división de fronteras  ideológicas en la cual estarían los think-thanks geopolíticos  norteamericanos. Existen adicionalmente, condiciones socio-históricas concretas  que permiten contextualizar esta aparente situación novedosa. Los triunfos  electorales de las fuerzas y coaliciones de izquierda provienen de la  participación electoral y del voto de los sectores medios empobrecidos y de los  excluidos de cada país, producto de la aplicación histórica y de las  consecuencias de políticas &quot;públicas&quot; de signo neoliberal, conjuntamente con una  crisis de dirección hegemónica del bloque social dominante en cada uno de los  países de la región. </p>     <p ALIGN="JUSTIFY" style="line-height: 100%">Desde la reactivación del significante socialismo para  confrontar al neoliberalismo global en declive, y dado el agotamiento del  discurso del fin de la historia, se requiere una suerte de dispositivo de  recambio. Un giro hacia la captura de segmentos de la izquierda social por parte  de la derecha política, a través de operadores cuya trayectoria política los  hace portadores privilegiados para diseminar una campaña de opinión que le  otorgue un &quot;rostro humano&quot; a la macroeconomía capitalista. Es el nuevo  reformismo de la izquierda &quot;modernizada&quot;, &quot;realista&quot;, &quot;pragmática&quot; y &quot;sensata&quot;,  que no se diferencia en nada de una derecha de &quot;centro&quot;, &quot;humanista&quot; y  &quot;popular&quot;:</p> <dir>       <p ALIGN="JUSTIFY" style="line-height: 100%">Después de la Guerra Fría, muchos partidos de la llamada    &quot;familia de la izquierda latinoamericana&quot; modernizaron sus doctrinas y se    alejaron del socialismo real, buscando profundizar la equidad social y la    democracia. Sin embargo la izquierda no es homogénea. Hay otra corriente de    inspiración radical que actúa mediante el personalismo, el autoritarismo y el    control férreo de los poderes públicos, lo que la sitúa al borde de la    democracia formal. Aunque el auge de la izquierda no parece coyuntural ni    efímero, las diferencias de estilo y contenido que afloran frente a la    hegemonía estadounidense, son una prueba para su vocación democrática y su    perdurabilidad. (Petkoff, Nueva Sociedad, 197, 114).</p> </dir>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p ALIGN="JUSTIFY" style="line-height: 100%">Joaquín Villalobos, por otra parte ha planteado que: &quot;Hay  en estos momentos un crucial debate entre la izquierda religiosa conservadora  versus la izquierda realista pragmática.&quot;. La política de la izquierda  realista pragmática se refugia en el &quot;arte de lo posible&quot; mientras la izquierda  religiosa se cobija en el &quot;imposible&quot;, que para Villalobos no llega nunca.  Mientras la racionalidad domina a la primera, &quot;las ideas de la izquierda  religiosa son creencias, mitos, cielos, infiernos, tabúes, dogmas, santos y  demonios que derivan en un proyecto populista dirigido al alma y a las emociones&quot;.  Interesados en generar emociones, la izquierda religiosa &quot;propone un  populismo que ofrece resolver problemas de forma inmediata, absoluta y perfecta.  Esto contrasta con el realismo, que enseña que en política sólo se pueden lograr  resultados graduales, relativos e imperfectos. El populismo no conduce a  soluciones, sino a conflictos, eso es Cuba y Venezuela&quot;. </p>     <p ALIGN="JUSTIFY" style="line-height: 100%">Para Castañeda, los &quot;mediocres -y a veces deprimentes-  resultados de la reforma económica parecen haber provocado una intensa reacción  materializada en la elección de presidentes izquierdistas en todo el continente,  comenzando por la victoria de Hugo Chávez en Venezuela al final del decenio de  1990 y continuando con las de Ricardo Lagos en Chile y Néstor Kirchner en la  Argentina y, más recientemente, la de Luiz Inácio Lula da Silva en el Brasil y  Tabaré Vázquez en el Uruguay&quot;, pero &quot;los votantes de América Latina no  están eligiendo a una izquierda, sino a dos&quot;. </p>     <p ALIGN="JUSTIFY" style="line-height: 100%">Existiría, para estos analistas, una fuerte reacción  ideológica y política contra el &quot;Consenso de Washington&quot; en pro del mercado, con  su insistencia en la liberalización, la desregulación, la reforma de Estado, la  flexibilización laboral y la privatización. Se trata más que de reformas  sociales radicales, de reformar el Consenso de Washington para que no fracture  una base social de apoyo. Para Castañeda hay partidos, dirigentes y movimientos  &quot;que tienen raíces verdaderamente socialistas y progresistas –como, por ejemplo,  Lagos y su Partido Socialista en Chile, Lula y su Partido del Trabajo en el  Brasil y Vázquez en el Uruguay– están siguiendo vías pragmáticas, sensatas y  realistas&quot;; sus &quot;políticas macroeconómicas&quot; son similares a las de sus  predecesores; su &quot;respeto de la democracia&quot; es total y sincero, su &quot;antiguo  antiamericanismo&quot; ha quedado atenuado por años de exilio, realismo y  resignación. A la inversa, los dirigentes izquierdistas que surgen de &quot;un pasado  populista y puramente nacionalista, con pocos fundamentos ideológicos –Chávez  con sus antecedentes militares, Kirchner con sus raíces peronistas y el alcalde  de la Ciudad de México y candidato que encabeza la carrera hacia la presidencia  López Obrador, con sus orígenes en el Partido Revolucionario Instituciona–l se  han mostrado mucho menos receptivos a las influencias modernizadoras. Para  ellos, la retórica es más importante que el fondo y el poder es más importante  que la forma de ejercerlo. La desesperación de los electores de zonas pobres,  provincianas y clientelistas es un instrumento más que un problema y el  menosprecio de los Estados Unidos que entrañan las alianzas con Fidel Castro  menoscaba la promoción de los intereses reales de sus países en el mundo.&quot; </p>     <p ALIGN="JUSTIFY" style="line-height: 100%">La conclusión para Castañeda es clara: &quot;la izquierda de  América Latina debe purgar sus peligrosas y destructivas vetas nacionalistas y  autoritarias. La nueva izquierda, si se mantiene en la vía de la modernización y  la reforma, puede ser una bendición para la región&quot;. Frente a esta gramática de  buenas y malas izquierdas, cuya vara de medida está en su subordinación a las  políticas dictadas desde Washington, es importante hacer algunas precisiones. En  primer lugar, las izquierdas ha asumido una forma específica en cada país de  acuerdo con los efectos político-institucionales que la desastrosa agenda  neoliberal ha dejado sobre el mundo de vida de las sociedades periféricas; así  como el lugar que juegan en ella los movimientos sociales y la trayectoria  histórica de los partidos progresistas. Hay, por lo tanto, más de dos  izquierdas, aunque todas tienen en común la voluntad de recuperar las funciones  de conducción estratégica del Estado y mejorar la situación social en un  contexto de superación de la globalización neoliberal, el acuerdo termina cuando  se llega a fondo con las transformaciones para superar el dominio del modo de  producción y reproducción capitalista, e incluso cuando se profundiza la lucha  contra el latifundio, la superexplotación y discriminación de trabajadores  rurales o campesinos indígenas, o cuando se realizan regulaciones ambientales a  los intereses de ¡las corporaciones transnacionales!</p>     <p ALIGN="JUSTIFY" style="line-height: 100%">Para comprender con mayor rigor el ascenso de las izquierdas  plurales en América Latina se requiere, por el contrario, explorar los  particulares contextos de su emergencia, los bloques hegemónicos de poder sobre  los que se apoyan, y los márgenes de maniobra que dejan las herencias  institucionales forjadas en el largo periodo neoliberal. Hacerlo permitiría  verificar que en América Latina no sólo coexisten más de &quot;dos izquierdas&quot;, sino  que todas ellas comparten un conjunto de procesos y propuestas que autorizan a  hablar de un ciclo político de protesta, impugnación y esperanza que nace de un  terreno social común contra los excesos neoliberales de los años 80 y 90. </p>     <p ALIGN="JUSTIFY" style="line-height: 100%">De allí, la existencia de articulaciones y vasos comunicantes  que impedirían una fractura nítida en la izquierda social, pero no así en la  izquierda política, lo que plantea la posibilidad de una operación de cuña  político-cultural entre ambas, que estarían ligadas a la lealtad a una historia  social y política común, así como a un efecto de cohesión interna frente a la  política imperial estadounidense sobre América Latina y el Caribe. Desde esta  perspectiva, la tesis de las dos izquierdas constituye una estrategia de  dislocación de la izquierda social por parte de una &quot;quinta columna política&quot;,  que aflora a la hora de abordar las cuestiones programáticas y estratégicas,  sobre todo, el carácter anticapitalista de un programa de izquierda socialista.  Es allí, donde se descalifica al nuevo socialismo como una reedición del viejo  socialismo real, y se sustituye el imaginario socialista revolucionario, con sus  diversidad interna, por un tibio reformismo social-liberal.</p>     <p ALIGN="JUSTIFY" style="line-height: 100%">En el momento histórico en el que el pensamiento crítico  latinoamericano ha realizado invalorables aportes para comprender la actual  hegemonía histórico-cultural del occidentalismo moderno-colonial, del globalismo  neoliberal y de las políticas específicas que se generan desde estas matrices de  poder social para determinar el destino de mayorías empobrecidas y excluidas de  la región, surge un nuevo &quot;canto de sirenas&quot; para otorgarle resonancia mediática  a la tesis del &quot;capitalismo democrático de bienestar social&quot;, incluso por  voceros del ya agotado discurso neoliberal. Esta situación da cuenta de que  existe no sólo una geopolítica de los conocimientos sino una geopolítica de los  discursos, de las opiniones, de las imágenes y de la información.</p>     <p ALIGN="JUSTIFY" style="line-height: 100%">Las condiciones de producción, circulación y recepción de  discursos sobre el llamado &quot;socialismo&quot;, el &quot;capitalismo&quot;, la &quot;modernización&quot;,  el &quot;desarrollo&quot;, la &quot;modernidad&quot; se dinamizan correlativamente a las  transformaciones, tensiones, conflictos y extravíos propios del enlace de  situaciones cada vez más fluidas en el campo histórico-político. Sin duda, sobre  el trazado de fronteras entre buena y mala izquierda hay una decisión, que opera  no en la inocencia del vacío sino en la determinación de una geopolítica  cultural. El trazado de fronteras entre dos campos es propio de las situaciones  de polarización y crea automáticamente fuertes atractores afectivos y  pasionales, alrededor de &quot;nosotros&quot; y los &quot;otros&quot;. Cuando se habla desde el  bien, existe una suerte de efecto retórico cuya fuerza de ley nos arrastra al  asentimiento y a la servidumbre cultural, pues ¿quién osaría hablar desde una  defensa del mal absoluto del gulag, o justificando las atrocidades  cometidas por el estalinismo? La equivalencia entre nuevo socialismo = fascismo  = totalitarismo = castro-comunismo es parte de la sintaxis de la retórica de la  operación ideológica de las dos izquierdas. En esencia, se trata de fracturar  las bases sociales de apoyo de los proyectos estratégicos revolucionarios del  nuevo socialismo. </p>     <p ALIGN="JUSTIFY" style="line-height: 100%">Las demandas por una mayor redistribución de la riqueza,  inclusión política, por expresas señales de reconocimiento social y simbólico  convergen con los programas y mensajes electorales realizados por estas fuerzas  para, al menos, desmontar el núcleo duro de la agenda neoliberal y recuperar  ciertas funciones de bienestar social y regulación económica que el Estado  cumplió, aunque de modo muy desigual, en los años anteriores al ajuste  estructural. De allí su reformismo. Pero más allá de la equidad y la  macroeconomía responsable, en términos reales, movilizan la retórica  anticomunista de los años de la Guerra Fría. </p>     <p ALIGN="JUSTIFY" style="line-height: 100%">En la actual dinámica regional se verifica, en efecto, una  nueva identificación entre clases populares y el voto. Reaparece de manera  difusa el &quot;voto de clase&quot;: los sucesivos triunfos de Hugo Chávez están  claramente anclados en la participación electoral y en el apoyo sostenido de los  sectores marginados a la &quot;Revolución Bolivariana&quot;, ya que les ha asegurado  reconocimiento social, una cada vez más efectiva redistribución y vías de  apropiación de recursos de poder-movilización (el llamado &quot;empowerment&quot;). El  &quot;efecto demostración&quot; ha generado dinámicas de cascada en América Latina. Esta  identificación política ha generado, por otro lado, una acelerada polarización,  y las clases medias-altas y las elites económicas sienten cada vez más distancia  con este tipo de régimen político.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p ALIGN="JUSTIFY" style="line-height: 100%">Los aparentes argumentos de la tesis de la &quot;dos izquierdas&quot;  construyen un esquema analítico que, más allá de las diferencias nacionales,  permitiría distinguir –y además, descalificar o consagrar– a uno de los dos  supuestos polos. La &quot;izquierda pragmática&quot; acepta con resignación el predominio  del libre mercado, mientras que la &quot;izquierda idealista, populista y demagógica&quot;  pregona un discurso no solo &quot;anti-neoliberal&quot; sino incluso anticapitalista y  busca desmantelar la libertad del mercado; la &quot;izquierda democrática&quot; reconoce  sin ambivalencias las reglas del juego político, la concertación con la función  de mando del capital y está comprometida con las instituciones de la democracia  representativa, mientras que la«izquierda populista» considera a la democracia  liberal y el estado de derecho como formalidades que no pueden limitar la  expresión mayoritaria de la voluntad popular; la &quot;izquierda moderada&quot; ha  comprendido que la política exige un manejo gradual y negociado de la agenda  pública, mientras que la «izquierda radical» apuesta por cambios poco  consensuados y ofrece resolver los problemas de manera &quot;absoluta&quot;. </p>     <p ALIGN="JUSTIFY" style="line-height: 100%">Es desde esta lógica, que el &quot;nuevo socialismo del siglo XXI&quot;  sería un invento de los &quot;malos&quot; de la película, mientras una &quot;democracia social  renovada&quot; sería el campo de los &quot;buenos&quot;. Teodoro Petkoff repite el estribillo,  nos habla de una izquierda buena y una izquierda mala, basada en una política  absolutamente maniquea y que es capaz de justificar la &quot;coexistencia pacífica&quot;  con el Imperio afirmando que: &quot;… hay mucho margen de maniobra para gobiernos no  alineados con Washington&quot;, analizados los escenarios posteriores a los  acontecimientos del 11 de Septiembre.</p>     <p ALIGN="JUSTIFY" style="line-height: 100%">Si de trazar fronteras se trata, entonces estaríamos en las  antípodas de una fractura del imaginario socialista. Se trata de una lucha  social, política, económica y cultural entre fuerzas y actores consecuentemente  socialistas frente a la intrusión de las tesis de una izquierda liberal. Quienes  abandonaron la lectura crítica y directa de Marx, ya sea por la urgencia de la  pasión política, por los manuales estalinistas o por los dictados de la lógica  de aparato, tal vez podrían hacer testimonio de lucha recreando aquel imperativo  categórico, en legible interpretación de sus manuscritos económico-filosóficos,  que anidaba en el espíritu emancipador de aquel barbudo: &quot;… echar por tierra  aquellas relaciones en que el hombre (ser humano) es un ser humillado,  sojuzgado, abandonado y despreciable&quot; (Marx, MEF, 124). Frente a la libertad  abstracta, creemos con Marx que la in-felicidad no es mas que la sumisión,  incluida la de los dictados del Imperio, cuya lógica de imposición ha  desaparecido del campo perceptivo de los que saben olvidar y aprender: la  llamada &quot;izquierda moderna&quot;. Es muy distinto luchar contra relaciones sociales  (y geopolíticas) que humillan, sojuzgan, discriminan y anulan la dignidad del  género humano; que luchar contra posiciones de sujeto, que equivocadas o no, han  levantado un entusiasmo nacional-popular y una esperanza por transformaciones  profundas, que levantar las banderas sensatas de reformas sociales que no  afecten los dictados de la macroeconomía capitalista. Socialismo, democracia y  pensamiento contra-hegemónico forman una trilogía que requiere ser recreada de  manera radical, atendiendo a las necesidades radicales de cambiar la vida misma  y sus relaciones dominantes. </p>     <p ALIGN="JUSTIFY" style="line-height: 100%">Este legado de crítica radical al pensamiento y al sistema de  vida del mundo burgués es lo que el pacto liberal-socialdemócrata reformista no  ha podido digerir en su proyecto de otorgarle un rostro humano al capitalismo; y  tampoco pudo ser digerido por el espíritu leninista al posponer las tareas del  pensar radical, correlativas a la transformación de las relaciones sociales  dominantes, para construir una experiencia revolucionaria capitalizada  históricamente por el estalinismo, fase superior del despotismo. En síntesis, la  tesis de las dos izquierdas pretende no sólo dividir para no sumar, sino que  pretende hacer un acto de segregación, para excluir de la izquierda la  conjunción de las ideas de socialismo, democracia y revolución. </p>     <p ALIGN="JUSTIFY" style="line-height: 100%">En el marco de la discusión del &quot;nuevo socialismo del siglo  XXI&quot;, la crisis de fundamentos y de legitimación social del &quot;marxismo vulgar&quot;, y  el descrédito del &quot;marxismo-leninismo&quot;, que es de cabo a rabo una construcción  stalinista-burocrática, como únicos sistemas teóricos revolucionarios, permite  recrear una multiplicidad de dispositivos de reflexión-acción contrahegemónicos,  basados en una crítica al universalismo abstracto de la Modernidad colonial-eurocéntrica,  base político-cultural que ha venido nutriendo las ideologías dominantes de la  modernización y el desarrollo capitalista.</p>     <p ALIGN="JUSTIFY" style="line-height: 100%">La crisis de fundamentos y de legitimación social de la  socialdemocracia reformista ha permitido distinguir entre una izquierda liberal  y una izquierda superadora del modo de vida capitalista, entre una izquierda  eurocéntrica, desarrollista y recolonizadora que se inscribe en el imaginario  capitalista, y una izquierda pueblo-céntrica, eco-humanista y descolonizadora,  que se inscribe en el imaginario de un nuevo socialismo. </p>     <p ALIGN="JUSTIFY" style="line-height: 100%">En pocas palabras, lo que nos ofrece la falacia de las &quot;dos  izquierdas&quot; es precisamente la imagen condensada de una falsa apuesta, que puede  ser interpretada como síntoma del fracaso histórico tanto del stalinismo-burocrático,  con su negación de la democracia revolucionaria, como del liberalismo  socialdemócrata, con su apuesta por el arte de lo posible sin ruptura  revolucionaria, en tanto opciones que dislocaron en diversas etapas históricas,  la construcción simultánea del socialismo, la democracia revolucionaria y el  pensamiento contrahegemónico. </p>     <p ALIGN="JUSTIFY" style="line-height: 100%">Con el derrumbe de la viejas izquierdas stalinistas y  socialdemócratas, se requiere un nuevo espacio de izquierdas que trasciendan las  funciones de mando del capital, para recrear los nuevos socialismos democráticos  y revolucionarios del siglo XXI. Ciertamente, la izquierda socialista y la  izquierda liberal tienen muchos matices, pero quien confunda la transición al  socialismo con la lucha contra la pobreza y la exclusión a través de &quot;grandes  reformas&quot;, cuyo límite sería evitar las &quot;venganzas que la &quot;macro-economía&quot;, luce  muy poco coherente con la protestas populares contra el capitalismo global en  todo el mundo. Si nuestro &quot;Dios Oculto&quot; resulta ser la macroeconomía  capitalista; es decir, una suerte de fetichismo teórico que permite un acceso  privilegiado al sentido de realidad, entonces el pragmatismo de las &quot;grandes  reformas&quot; conduce a no cambiar nada. Si es apelando a la pragmática de la  macroeconomía capitalista que fijamos los límites de las &quot;grandes reformas  sociales&quot;, entonces no hay nada nuevo bajo el sol, larga vida al Consenso de  Washington. ¿No será precisamente esta nominal centro-izquierda pragmática y  realista un avergonzado liberalismo político que no renuncia a grandes tensiones  políticas con la &quot;comunidad de negocios&quot;, de la cual depende económicamente, ni  con el Imperio, que realiza los dictados de su Dios oculto: la macroeconomía  capitalista? </p>     <p ALIGN="JUSTIFY" style="line-height: 100%">La respuesta a esta interrogante no justifica una actitud  reconfortante con cualquier figura del stalinismo-burocrático, ya que existen  residuos y actitudes de la vieja izquierda que tratan de capitalizar incluso la  tesis de las dos izquierdas, en una suerte de re-vival leninista para  separar las aguas de la internacional comunista y la internacional  socialdemócrata. No, tanto la socialdemocracia reformista como el  marxismo-leninismo poco pueden aportar al nuevo socialismo. Hay que salir del  falso dilema que nos aleja de la conjunción entre Socialismo, Democracia y  Revolución, como horizonte de transformación anticapitalista. </p>     <p ALIGN="JUSTIFY" style="line-height: 100%">Para las izquierdas socialistas plurales, las que plantean  una reinvención radical del socialismo, la democracia y los saberes  contrahegemónicos, no se trata sólo y únicamente de metabolizar la experiencia  de la lucha armada, la crítica al modelo soviético, las desventuras del  allendismo y del sandinismo, el romper con la identificación especular con la  revolución cubana y asimilar la democracia liberal-representativa, tal como  aconseja la cartilla bienpensante de la izquierda realista. Se trata de algo  mucho más complejo, profundo y decisivo, romper con el maniqueísmo en el campo  político de las izquierdas políticas, distinguir el imaginario  democrático-socialista del imaginario liberal-capitalista, reconociendo que  hemos aprendido a decidir lo que no queremos ser ni devenir: ni la fracasada  historia del polo liberal-socialdemócrata ni la terrible pesadilla stalinista-burocrática  del colectivismo oligárquico.</p> <b> </b>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p ALIGN="justify" style="line-height: 100%"><b>4.- Algunos parámetros centrales del llamado &quot;nuevo socialismo del siglo XXI&quot;</b></p>     <p ALIGN="JUSTIFY" style="line-height: 100%">4.1.- Algunas lecciones teórico-críticas de las  experiencias históricas del movimiento socialista.</p>     <p ALIGN="JUSTIFY" style="line-height: 100%">Existe una amplia literatura sobre los errores, ausencias y  aciertos del movimiento socialista internacional desde el siglo XIX hasta la  actualidad. Sintetizaremos sólo algunos de los hitos que consideramos más  significativos para confrontar estas experiencias con las posibilidades de  reinventar un nuevo horizonte socialista. El primer hito lo llamaremos, el  principio de complementariedad entre proyecto contra-hegemónico y su carácter  masivo. Rosa Luxemburgo planteó uno de los problemas en los siguientes  términos:</p> <dir>       <p ALIGN="JUSTIFY" style="line-height: 100%">La unión de las masas con una meta que trascienda por    completo el orden establecido, la vinculación de la lucha cotidiana con la    gran reforma del mundo: ese es el gran problema del movimiento    socialdemócrata, el cual consecuentemente debe trabajar y avanzar entre dos    escollos: entre el abandono del carácter masivo y el abandono de la meta    final, entre el retroceso a la secta y la degradación a movimiento burgués de    reformas, entre el anarquismo y el oportunismo. (Luxemburgo).</p> </dir>     <p ALIGN="JUSTIFY" style="line-height: 100%">En primer lugar, ha sido el abandono a la meta socialista,  como superación histórica de la función de mando del capital, el que ha  descalificado la nominación socialdemócrata. La socialdemocracia originaria fue  revolucionaria e insurreccional hasta la asunción de las tesis de Bernstein y el  reformismo unilateral. Rosa Luxemburgo ha planteado uno de los falsos dilemas  que debilitan cualquier movimiento socialista. El primero: pensar que la  superación histórica del capitalismo puede ser posible sin el concurso de  mayorías sociales, sin el carácter masivo de la participación y el protagonismo.  El nuevo socialismo tiene que romper radicalmente con el imaginario jacobino de  la revolución, con el elitismo revolucionario, con la cultura sectaria, por una  parte, con la idea ilustrada de vanguardia. </p>     <p ALIGN="JUSTIFY" style="line-height: 100%">Por otra parte, y en segundo lugar, debe romper con el  oportunismo y las reformas unilaterales que no conducen a la acumulación de  fuerzas, que no contribuyen a la construcción de condiciones y situaciones que  lleven a la superación de la función de mando del capital, que no aproximen en  cada lucha al movimiento a trascender el modo dominante de producción y  reproducción capitalista. Ni el vanguardismo que autoproclama un acceso  privilegiado a una verdad trascendental con su espíritu sectario, ni el  oportunismo que abandona la lucha anticapitalista bajo el paraguas del  reformismo. Se trata de un movimiento socialista y democrático de reformas  radicales que se articulan en función de superar el modo de producción y  reproducción capitalista.</p>     <p ALIGN="JUSTIFY" style="line-height: 100%">Un segundo hito remite a un principio antidogmático, a  cuestionar permanentemente la existencia de recetas prestablecidas sobre el modo  correcto de edificar el socialismo o de conducir los procesos de transformación  de un modo de producción y reproducción capitalista hacia formas transición  hacia el socialismo. En este sentido, el escrito de la Revolución contra el  capital de Gramsci, resulta excepcional al interpretar la &quot;revolución  bolchevique&quot; como: </p> <dir>       <p ALIGN="JUSTIFY" style="line-height: 100%">Es la revolución contra El Capital de Carlos   Marx. El Capital de Marx era, en Rusia, el libro de los burgueses más que el    de los proletarios. Era la demostración crítica de la necesidad ineluctable    de que en Rusia se formase una burguesía, se iniciase una era capitalista, se    instaurase una civilización de tipo occidental, antes de que el proletariado    pudiera siquiera pensar en su insurrección, en sus reivindicaciones de clase,    en su revolución. Los hechos han superado las ideologías. Los hechos    han reventado los esquemas críticos según los cuales la historia de Rusia    hubiera debido desarrollarse según los cánones del materialismo histórico.    Los bolcheviques reniegan de Carlos Marx al afirmar, con el testimonio de la    acción desarrollada, de las conquistas obtenidas, que los cánones del    materialismo histórico no son tan férreos como se pudiera pensar y se ha    pensado. No obstante hay una ineluctabilidad incluso en estos    acontecimientos y si los bolcheviques reniegan de algunas afirmaciones de El    Capital, no reniegan el pensamiento inmanente, vivificador. No son    marxistas, eso es todo; no han compilado en las obras del Maestro una doctrina    exterior de afirmaciones dogmáticas e indiscutibles. Viven el pensamiento    marxista, lo que no muere nunca, la continuación del pensamiento idealista    italiano y alemán, contaminado en Marx de incrustaciones positivistas y    naturalistas. Y este pensamiento sitúa siempre como máximo factor de    historia no los hecho económicos, en bruto, sino el hombre, la sociedad de los    hombres, de los hombres que se acercan unos a otros, que se entienden entre    sí, que desarrollan a través de estos contactos (civilidad) una voluntad    social, colectiva, y comprenden los hechos económicos, los juzgan y los    condicionan a su voluntad, hasta que esta deviene el motor de la economía,    plasmadora de la realidad objetiva, que vive, se mueve y adquiere carácter    de material telúrico en ebullición, canalizable allí donde a la voluntad    place, como a ella place. Marx ha previsto lo previsible. No podía prever la    guerra europea, o mejor dicho, no podía prever la duración y los efectos que    esta guerra ha tenido. No podía prever que esta guerra, en tres años de    sufrimientos y miseria indecibles suscitara en Rusia la voluntad colectiva    popular que ha suscitado. (Gramsci, La revolución contra el capital,    1917)</p> </dir>     <p ALIGN="JUSTIFY" style="line-height: 100%">Es indispensable una actitud antidogmática contra cualquier  &quot;incrustación positivista o naturalista&quot; en el abordaje de los procesos  socio-históricos de transformación. La &quot;concepción materialista de la historia&quot;  es sólo uno de los múltiples referentes teóricos para la edificación del nuevo  socialismo, pero no la base exclusiva de un pensamiento único de izquierdas.  Habría que asumirlo como un programa de investigación abierto a refutaciones y  modificaciones de sus hipótesis fundamentales, subrayando los aspectos de  crítica radical al positivismo y a la naturalización de las formas de  pensamiento capitalistas. Se trata, sobre todo, de una perspectiva que coloca el  acento en la acción colectiva, en la praxis, en la voluntad popular, como  &quot;plasmadora de la realidad objetiva&quot;. Hay que evitar cualquier mixtificación de  una teoría convertida en &quot;filosofía de la historia&quot; especulativa o un  pensamiento crítico calcado de los paradigmas de conocimiento que legitiman el  cientificismo y el naturalismo:</p>     <p ALIGN="JUSTIFY" style="line-height: 100%">Ahora bien, la historia del desarrollo de la sociedad difiere  sustancialmente, en un punto de vista, de la historia del desarrollo de la  naturaleza. En la naturaleza, si prescindimos de la acción inversa que ejercida  a su vez por los hombres sobre la naturaleza, los factores que actúan los unos  sobre los otros y en cuyo juego mutuo se impone la ley general, son todos  agentes inconcientes y ciegos. En cambio en la historia de la sociedad, los  agentes son todos hombres dotados de conciencia, que actúan movidos por la  reflexión o la pasión, persiguiendo determinados fines: aquí nada acaece, sin  una intención conciente, sin un fin propuesto. (Engels, Ludwig Feuerbach y el  fin de la filosofía alemana)</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p ALIGN="JUSTIFY" style="line-height: 100%">Hasta aquí queda claro que el acaecer histórico de la  sociedad difiere &quot;sustancialmente&quot; de la historia del desarrollo de la  naturaleza, reconociendo la agencia humana movida por la reflexión, la pasión,  la voluntad, la intención conciente y el fin propuesto, pero esta perspectiva no  termina allí:</p>     <p ALIGN="JUSTIFY" style="line-height: 100%">Las colisiones entre las innumerables voluntades y actos  individuales crean en el campo de la historia un estado de cosas muy análogo al  que impera en la naturaleza inconsciente. Los fines de los actos son obras de la  voluntad, pero los resultados que en la realidad se derivan de ellos no lo son,  y aun cuando parezcan ajustarse de momento al fin propuesto a la postre encierra  consecuencias muy distintas a las propuestas. Por eso, en conjunto, los  acontecimientos históricos también parecen estar presididos por el azar. Pero  allí donde en la superficie de las cosas parece reinar la casualidad, ésta se  halla siempre gobernada por leyes internas, y de lo que se trata es de descubrir  estas leyes (Ibíd; 159)</p>     <p ALIGN="JUSTIFY" style="line-height: 100%">Existen consecuencias no intencionales en la acción, pero  demarcadas por un ámbito de regularidades que permite enunciar &quot;leyes internas&quot;  de la historia de la sociedad, solo como leyes de tendencia, análogas en  su forma a las leyes de la naturaleza, pero una analogía que pasa precisamente  por el carácter inconciente de las fuerzas motrices, o para ser mas  precisos, por la conversión del fetichismo y la cosificación en inconsciente  social, lo que implica pasar de los móviles ideales, concientes e  individuales a los móviles de los móviles, a fuerzas colectivas y a las  condiciones determinantes:</p>     <p ALIGN="JUSTIFY" style="line-height: 100%">Por tanto, si se quiere investigar las fuerzas motrices,  conciente o inconcientemente, -y con hasta frecuencia inconcientemente- que  están detrás de estos móviles por los que actúan los hombres en la historia y  que constituyen los verdaderos resortes supremos de la historia, no habría que  fijarse tanto en los móviles de los hombres aislados, por muy relevantes que  ellos sean, como en aquellos que mueven a grandes masas, a pueblos en bloque y,  dentro de cada pueblo, a clases enteras; y no momentáneamente en explosiones  rápidas, como fugaces hogueras de paja, sino en acciones continuadas que se  traducen en grandes cambios históricos. Indagar las causas determinantes que se  reflejan en las cabezas de las masas que actúan y en la de sus jefes –los  llamados grandes hombres– como móviles conscientes, de un modo claro o confuso,  en forma directa o bien bajo un ropaje ideológico e incluso divinizado: he aquí  el único camino que puede llevarnos a descubrir las leyes por las que se rige la  historia en conjunto, al igual que la de los distintos períodos y países. Todo  lo que mueve a los hombres tiene que pasar necesariamente por sus cabezas; pero  la forma que adopte dentro de ellas depende las circunstancias. (Ibíd; 160)</p>     <p ALIGN="JUSTIFY" style="line-height: 100%">¿Y cuál sería el carácter de estas leyes por las que se rige  la historia en su conjunto, que son análogas en parte a los agentes ciegos e  inconscientes de la &quot;naturaleza&quot;, por su carácter colectivo, cosificado,  parcialmente no intencional y con consecuencias no deseadas, pero al mismo  tiempo, y en una aparente paradoja, sustancialmente diferentes a la naturaleza?  He allí un principio de complejidad ontológico y epistemológico, que impide una  interpretación reductora de los procesos históricos, en el cual los &quot;grandes  hombres&quot; son diminutas circunstancias en un trasfondo de fuerzas, conflictos y  condiciones mucho más determinantes, cuyos móviles y tendencias encierran  dinamismos, interacciones múltiples y tensiones:</p> <dir>       <p ALIGN="JUSTIFY" style="line-height: 100%">… la historia se hace de tal modo que el resultado final    siempre deriva de los conflictos entre muchas voluntades individuales, cada    una de las cuales, a su vez es lo que es por una multitud de condiciones    especiales de vida; son pues innumerables fuerzas que se entrecruzan las unas    con las otras, un grupo infinito de paralelogramos de fuerzas, de las que    surge una resultante –el acontecimiento histórico– que a su vez, puede    considerarse producto de una potencia única, que como un todo actúa sin    conciencia y sin voluntad. Pues lo que uno quiere tropieza con la resistencia    que le opone otro, y lo que resulta de todo ello es algo que nadie ha querido.    De este modo, hasta aquí la historia ha discurrido a modo de un proceso    natural y sometida sustancialmente, a las mismas leyes dinámicas. Pero del    hecho de que las distintas voluntades individuales, cada una de las cuales    apetece aquello a lo que le impulsa su constitución física y una serie de    circunstancias externas, que son en última instancia, circunstancias    económicas (o las suyas propias personales o las generales de la sociedad) no    alcancen lo que desean, sino que se fundan en una medida total, en una    resultante común, no debe inferirse que estas voluntades sean = 0. Por el    contrario, todas contribuyen a la resultante, y por tanto se hallan incluidas    en ella. (Ibíd; 167).</p> </dir>     <p ALIGN="JUSTIFY" style="line-height: 100%">Y finalmente, para captar lo que Gramsci ha manifestado con  mayor simplicidad y elegancia: &quot;Somos nosotros quienes hacemos nuestra historia,  pero la hacemos en primer lugar con arreglo a premisas o condiciones muy  concretas. Entre ellas, son las económicas las que deciden en última instancia.  Pero también desempeñan su papel aunque no sea decisivo las condiciones  políticas, y hasta la tradición que merodea como un duende en la cabeza de los  hombres&quot;, para luego decir mas adelante, &quot;el que los discípulos hagan a veces  mas hincapié del debido al aspecto económico, es cosa de la que, en parte  tenemos la culpa Marx y yo mismo. Frente a los adversarios, teníamos que  subrayar este principio cardinal que se negaba, y no siempre disponíamos de  tiempo, espacio u ocasión para dar la debida importancia a los demás factores  que intervienen en el juego de las acciones y reacciones. Pero tan pronto como  se trataba de exponer una época histórica y, por tanto, de aplicar prácticamente  el principio, cambiaba la cosa y ya no había posibilidad de error&quot;; y Engels  aclara que al no hacerlo así, el &quot;aplicar la teoría a una época histórica  cualquiera sería más fácil que resolver una simple ecuación de primer grado&quot; (Ibíd,  166). </p>     <p ALIGN="JUSTIFY" style="line-height: 100%">En fin, la obra abierta de Marx y Engels requiere de una  confrontación directa con las fuentes originales y no con &quot;obras de segunda  mano&quot;, requiere de una actitud antidogmática y compleja, porque desgraciadamente  muchos de los nuevos &quot;marxistas&quot; solo han aportado lo que Engels denominó &quot;cosas  peregrinas&quot; (Engels; 1890). Sin una asunción radical del principio de  complejidad, del dinamismo histórico, del conflicto, de la trama entre voluntad  colectiva, condiciones históricas y consecuencias no deseadas, la interpretación  de cualquier análisis de tendencias/contra-tendencias históricas recaerá en la  más cruda ideología positivista, naturalista, o, lo que es peor, en una  meta-narración especulativa:</p> <dir>       <p ALIGN="JUSTIFY" style="line-height: 100%">La historia no hace nada, no posee inmensas riquezas, no    libra combates. Son los hombres reales y vivos los que hacen, poseen y luchan.    La historia no utiliza a los hombres como medios para conseguir-como si fuese    una persona individual–sus propios fines. La historia no es nada mas que la    actividad de los hombres para la consecución de sus objetivos.(Marx; 1845)</p> </dir>     <p ALIGN="JUSTIFY" style="line-height: 100%">Un tercer hito para los saberes contrahegemónicos del nuevo  socialismo del siglo XXI es el principio de especificidad histórico-cultural, la  asunción de las particularidades y singularidades históricas. Como ha planteado  Mariategui:</p> <dir>       ]]></body>
<body><![CDATA[<p ALIGN="JUSTIFY" style="line-height: 100%">No queremos, ciertamente, que el socialismo sea en América    calco y copia. Debe ser creación heroica. Tenemos que dar vida, con nuestra    propia realidad, en nuestro propio lenguaje, al socialismo indo-americano. He    aquí una misión digna de una generación nueva (José Carlos Mariategui.    Ideología y política).</p> </dir>     <p ALIGN="JUSTIFY" style="line-height: 100%">Un cuarto hito es la conjunción entre democracia,  socialismo y revolución. Cualquier separación de estos tres términos torna  imposible el nuevo socialismo del siglo XXI. La socialización y democratización  de la riqueza económica, del poder político y del saber técnico en función de un  socialismo a escala humana y ambiental implicaría revalorizar la democracia  de base en los términos de Buzgalin; que no es más que la democracia  participativa contra-hegemónica:</p> <dir>       <p ALIGN="JUSTIFY" style="line-height: 100%">Y cuanto mas democráticas sean las instituciones, cuanto    más vivaz y enérgico sea el pulso de la vida política de las masas, tanto más    directo y exacto será el influjo ejercido por estas, por encima de rígidas    etiquetas de partido, de listas electorales envejecidas, etc. Cierto: toda    institución democrática tiene limitaciones e insuficiencias, cosa que    comparte, desde luego, con cualquier institución humana. Pero el remedio que    han hallado Trotsky y Lenin, la eliminación de la democracia en general, es    peor que la enfermedad que ha de curar: porque obstruye la fuente viva de la    que podrían emanar, y sólo de ella, los correctivos de todas las    insuficiencias inherentes a las instituciones sociales. La vida política    activa, enérgica y sin trabas de las más amplias masas populares. (Rosa    Luxemburgo).</p> </dir>     <p ALIGN="JUSTIFY" style="line-height: 100%">Finalmente, un quinto hito es la revalorización de la ética  desde el principio de liberación (Dussel, 2006). Los saberes  contrahegemónicos independientemente de sus marcos de referencia  conceptuales, de su vocabulario teórico, de su instrumental metodológico, de sus  formas de intervención-acción en la transformación social, tienen como requisito  previo su articulación con la racionalidad práctica y sus formas de vida. El  contenido de toda actividad humana tiene que ver en última instancia con la  producción/reproducción de la vida humana en comunidad. Este es el principio  material universal de una ética desde la vida. La problemática ecológica, con  sus tres ecologías de acuerdo a Guattari, una ecología ambiental, una ecología  mental y una ecología social, remite a la dignidad de la vida humana. La calidad  de vida remite a estas tres ecologías. La vida digna es un criterio de verdad  práctica, no solo de reproducción de las condiciones biológicas, sino de  reproducción de la dinámica recursiva eco-auto-bio-psico-social-cultural, en los  términos de Morin. Sin embargo, este principio de verdad práctica requiere de un principio democrático de validez normativa: &quot;es válido aquello en que los  participantes afectados puedan participar en condiciones de simetría&quot;, y esto  implica espacios de libertad. La participación autónoma y libre es condición de  posibilidad de la liberación, y por tanto del nuevo socialismo:</p> <dir>       <p ALIGN="JUSTIFY" style="line-height: 100%">... La libertad solo para los partidarios del gobierno,    solo para los miembros del partido, por muy numerosos que puedan ser, no es    libertad. La libertad es siempre únicamente la del que piensa de otra manera.    No es ningún fanatismo de &quot;justicia&quot;, sino porque todo lo que de    pedagógicamente, saludable y purificador tiene la libertad política depende de    esta condición y pierde esta eficacia si la libertad ‘se convierte en un    privilegio. (Rosa Luxemburgo).</p> </dir>     <p ALIGN="JUSTIFY" style="line-height: 100%">Se trata de una expansión cuantitativa y cualitativa de los  espacios de libertad en función de criterios de justicia para la socialización  económica y política, la justicia distributiva y la justicia cultural, podríamos  decir de una libertad igualitaria positiva. Y esto debe ser posible y viable,  no sólo deseable. Y para ser posible, las mediaciones y articulaciones  políticas son fundamentales como constructoras de posibilidades, de  viabilidades, de factibilidades. Ya decía Weber que sólo persiguiendo lo  imposible se alcanza en cada etapa lo que es posible. &quot;Otro mundo es posible&quot;  implica trascender lo existente y hacer viable-factible el proceso de  transición. De allí que el principio de crítica radical sea  indispensable, para pasar a través de mediaciones y articulaciones  contra-hegemónicas a la constitución de comunidades de liberación, a los nuevos  movimientos sociales, al poder popular. Mientras el viejo socialismo se anclaba  en el partido con los riesgos ya descritos por Trotsky cuando planteaba que:  &quot;Los métodos de Lenin conducen a esto: primero la organización del partido  sustituye al conjunto del partido; después, el Comité Central sustituye a la  organización, y finalmente, un solo &lt;dictador&gt; sustituye al Comité Central&quot;. (Trotsky;  Nuetras tareas políticas). La sustitución de los movimientos sociales por el  Partido, el partido por su aparato burocrático, el aparato burocrático por su  estructura de mando, y la estructura de mando por una sola decisión encarnada en  una persona, conducen al despotismo. </p>     <p ALIGN="JUSTIFY" style="line-height: 100%">El nuevo socialismo tiende a desconcentrar el poder y las  funciones de mando en contravía a la tendencia negativa señalada por Trotsky. Se  trata nada más y nada menos que la construcción del poder popular, de multitudes  en movimiento, deslegitimando la opresión y legitimando una lucha por el  reconocimiento, una lucha en tres frentes de justicia y de reconocimiento de  nuevos derechos: justicia en el control de las condiciones del proceso de  trabajo y de la producción material, justicia distributiva y justicia cultural.  A partir de allí se pasa a la acción transformadora, al espacio-tiempo  transformativo, a la activación de alternativas históricas, a la praxis de  la liberación en función de nuevos espacios y mediaciones  político-institucionales, para que vivan con dignidad los que antes no podían  vivir, para que participen con autonomía y libertad los que antes no podían  participar, para que deliberen aquellos cuyas voces eran descalificadas y  silenciadas, para que decidan aquellos que eran solo gobernados, para realizarse  junto a otros, para que la libre asociación y el libre desarrollo de cada  persona condicione el libre desarrollo de todos y todas. Se trata, finalmente,  de la factibilidad de un nuevo socialismo a escala humana, un eco-socialismo que  permita una radical apertura al pluri-verso, condición de posibilidad de una  ética de la liberación y de los pensamientos críticos contra-hegemónicos, por la  vida digna del género humano en su condición plural.</p>     <p ALIGN="JUSTIFY" style="line-height: 100%">4.2.- El nuevo socialismo del siglo XXI en las texturas  práctico-discursivas: elementos de la crítica al capitalismo realmente  existente.</p>     <p ALIGN="JUSTIFY" style="line-height: 100%">Existen dos aspectos entrelazados orgánicamente en el debate  sobre el nuevo socialismo que deben abordarse conjuntamente: la propuesta  económica y política. A diferencia de la concepción liberal de la separación de  las esferas económicas y políticas, en el debate del nuevo socialismo tanto la  democracia participativa y la institucionalidad política, como la nueva economía  social en la cual se abordan los temas de la propiedad social, estatal, la  autogestión, la cogestión y el cooperativismo se entrelazan como aspectos de la  socialización correlativa del poder político y del poder económico.</p>     <p ALIGN="JUSTIFY" style="line-height: 100%">Con una claridad meridiana, Dieterich plantea que el  socialismo del siglo XXI:</p> <dir>       ]]></body>
<body><![CDATA[<p ALIGN="JUSTIFY" style="line-height: 100%">Es una civilización cualitativamente distinta a la    civilización burguesa. ¿Distinta en qué? En su institucionalidad. De ahí, que    ser revolucionario significa hoy día luchar por sustituir la institucionalidad    del status quo, es decir: 1. la economía de mercado por la economía de    valor democráticamente planeada; 2. el Estado clasista por una administración    de asuntos públicos al servicio de las mayorías y, 3. la democracia    plutocrática por la democracia directa. Este es el Nuevo Proyecto Histórico de    las Mayorías de la Sociedad Global que llamamos Socialismo del Siglo XXI o    Democracia participativa. La conquista de estas instituciones es la guía    estratégica de la lucha. La fase de transición es la transformación del   status quo a la luz de esa guía estratégica. (Dieterich, 2002).</p> </dir>     <p ALIGN="JUSTIFY" style="line-height: 100%">En este contexto, Dieterich habla de una guía estratégica de  lucha y de una fase de transición en la cual se debe escoger lo que considera el  &quot;mal menor&quot;. Para Dieterich, en el Tercer Mundo contemporáneo, la economía mixta  es la única vía de desarrollo económico posible para un proyecto popular de  transición. Dieterich evalúa que hay contradicciones entre este proyecto  desarrollista popular y el neoliberalismo. Se trata de una economía de mercado,  orientada y dinamizada por un Estado cada vez más democrático, que superara las  limitaciones del estado corporativo de bienestar. Para un proyecto radicalmente  socialista en el plano económico no hay condiciones objetivas en este momento.  Dieterich afirma que &quot;muchos revolucionarios piensan que las cooperativas, la  cogestión obrera y las empresas de producción social significan que Venezuela ya  ha entrado en una fase del socialismo del siglo XXI. Esta opinión es  equivocada.&quot;. La visión neo-cibernética de Dieterich basada en los enfoques de  los sistemas dinámicos complejos lo lleva a plantear que:</p> <dir>       <p ALIGN="JUSTIFY" style="line-height: 100%">Una economía es socialista, cuando opera sobre el valor,    realiza intercambios de equivalencias y planea democráticamente los    principales parámetros de la economía, tanto en la macroeconomía, por ejemplo,    la tasa de inversión y el presupuesto nacional, como en la microeconomía,    particularmente en cuanto a la tasa de plusvalía (plusvalor/capital variable),    es decir, la intensidad de la explotación del trabajo. Para poder construir    una economía socialista tienen que haberse cumplido tres requisitos objetivos:    1. la disponibilidad de una matemática de matrices, por ejemplo, las tablas de    input-output de Leontieff; 2. la digitalización completa de la economía y, 3.    una avanzada red informática entre las principales entidades económicas. Estas    condiciones existen en su conjunto solo desde hace un lustro, hecho que    explica, porque ni la URSS, ni la RDA lograron nunca construir una economía    socialista, en el sentido de la economía política. (Dieterich, 2003).</p> </dir>     <p ALIGN="JUSTIFY" style="line-height: 100%">Así mismo, Dieterich nos habla de tres criterios para definir  una economía socialista:</p> <dir>       <p ALIGN="JUSTIFY" style="line-height: 100%">Una alternativa a las leyes del mercado neoliberal    globalizante, se propone desde una economía de carácter socialista,    entendiendo el necesario carácter social de una producción basada en la    democracia participativa y en la distribución justa y equitativa de la    riqueza. Esta alternativa tiene que dar cuenta de una renovación de la    estructura del Estado a partir de una sociedad híbrida que transite hacia la    sociedad emancipada (comunismo). Esta nueva economía socialista, se desmarca    de las tradicionales y estatistas, porque se basa en: la participación de los    ciudadanos en las decisiones macroeconómicas trascendentales, la operación de    importantes sectores de la economía nacional sobre los principios del valor    objetivo y de la equivalencia; y, la participación de los ciudadanos en las    decisiones microeconomías fundamentales. (Dieterich, 2003).</p> </dir>     <p ALIGN="JUSTIFY" style="line-height: 100%">Para Dieterich, la intervención macroeconómica ciudadana  debería ejercerse sobre la estructura de las inversiones nacionales; la  composición del patrimonio nacional, entre propiedad privada y estatal, por  ejemplo, en el caso de privatizaciones, y en los convenios internacionales que  afectan la vida de todos, como es el caso del Tratado de Libre Comercio o de la  North American Free Trade Association (Nafta) entre México, Estados Unidos y  Canadá, o el Area de Libre Comercio de las Américas (ALCA), planeado para todo  el continente americano, o la aceptación de la normatividad de la Organización  Mundial de Comercio (OMC). La introducción de este control democrático de la  economía podría iniciarse en el presupuesto del Estado. El presupuesto nacional  debería ser discutido anualmente a nivel nacional en los diversos medios, para  ser votado después mediante un referendo electrónico, por vía de la computadora  y el Internet. Ambas tecnologías permitirían la participación ciudadana de  manera directa, superando los mecanismos de la democracia representativa y  proporcionando, por primera vez en dos mil años, mecanismos de difusión y  participación de la democracia plebiscitaria, a través de la informática actual.  El &quot;presupuesto participativo&quot; no debe ser exclusivamente un mecanismo a niveles  locales o regionales, sino extenderse a nivel nacional.</p>     <p ALIGN="JUSTIFY" style="line-height: 100%">En segundo lugar, para Dieterich, la operación en importantes  sectores de la economía de equivalencias implica la equivalencia entre el  esfuerzo laboral promedio y la compensación respectiva. Es decir, en una  economía plena de equivalencias, el precio y valor son uno solo, porque el  precio expresa simplemente el valor objetivo, su time input. En otras  palabras, el precio desaparece, porque pierde su función como mecanismo de  apropiación ilegítima del plus-producto social, tal como desaparece la sociedad  de clase que es su sustrato material. Su lugar es ocupado por el valor. De esta  manera, los subsistemas de la economía poscapitalista crecerán lentamente dentro  del conjunto económico nacional, hasta convertirse en su lógica dominante y  cerrar, ya entrada en la fase comunista de la humanidad, el largo y sangriento  ciclo milenario de la economía de mercado. Para Dieterich, la esencia del  problema de la economía socialista, discutido históricamente como una derivación  del problema de las formas de propiedad, debe entenderse como un problema de  democracia económica participativa, más que un problema de mercado o de formas  de propiedad. La esencia libertadora del socialismo frente al capitalismo radica  en una mayor autogestión del productor directo sobre su vida económica,  particularmente sobre sus condiciones de trabajo. Resumiéndolo en un solo  enunciado: abstrayendo de los dos criterios de la economía política socialista  anteriormente enunciados, la gestión laboral del socialismo se distingue  cualitativamente del taylorismo de una economía capitalista, en: a) una menor  intensidad del trabajo, es decir, una menor tasa de plusvalía extraída al  productor inmediato y, b) el suministro de una calidad de vida adecuada para  toda la población económicamente activa y la que todavía no lo es, o ya dejó de  serlo. Porque democracia significa no sólo democracia política, cultural y  militar, sino sobre todo, económica.</p>     <p ALIGN="JUSTIFY" style="line-height: 100%">Obviamente, si los trabajadores deciden producir menos de lo  que la norma productiva nacional o regional indica, porque prefieren tener más  tiempo para la familia, para el estudio o para la recreación, la canasta de  servicios y productos que reciben como remuneración de su esfuerzo productivo  tendrá que ser menor que la media social, porque se contribución a la riqueza  social sería comparativamente menor. La clave de la economía política está en  esa decisión sobre la relación entre trabajo necesario y trabajo excedente.  Históricamente han sido los que de facto disponían sobre los medios de  producción, quienes definieron las proporciones relativas de ambos componentes,  lo que determinó que todas las economías clasistas han sido dictaduras  económicas con organización y disciplina militar. El paso a la democracia  económica se da, cuando ese poder de decisión e imposición pasa de los  propietarios, gerentes, administradores, comisarios políticos y capataces a los  sujetos productores individuales y colectivos. El socialismo, como inicio del  proceso de liberación del sujeto de la sociedad de clases y de puente hacia el  comunismo, no tendrá futuro si no da ese paso trascendental de la dictadura  económica hacia la democracia participativa económica.</p>     <p ALIGN="JUSTIFY" style="line-height: 100%">Haciendo referencia a la experiencia de la revolución  bolchevique, Dieterich señala:</p> <dir>       <p ALIGN="JUSTIFY" style="line-height: 100%">El indisoluble y vital vínculo, que Lenin establece entre    la productividad del trabajo y la determinación de los parámetros de la macro    y microeconomía por parte de los productores inmediatos, mediante &quot;comisiones    obreras&quot; y &quot;asociaciones de trabajadores&quot;, se extiende de la esfera económica    hacia la esfera política, entendiéndose la sociedad socialista como un sistema    integral. A la pregunta acerca de la differentia specifica del carácter    democrático y socialista de los soviets –&quot;El carácter democrático y socialista    de los soviets: ¿quid est (en qué consiste)?&quot;– Lenin responde: &quot;en la    participación de todos en la administración. Esta es la diferencia con el    parlamento burgués&quot;. El vínculo orgánico entre la democracia económica y    política de Lenin, se corta en la fase del Stalinismo. Con la aniquilación de    la democracia dentro del Partido y dentro de la vida pública del país, la idea    de la democracia económica de los productores inmediatos perece también y, la    economía de comando como dictadura quasi-militar rige los destinos del país. (Dieterich,    2003)</p> </dir>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p ALIGN="JUSTIFY" style="line-height: 100%">De allí el énfasis en la democracia participativa en los  terrenos económicos, culturales y políticos. En la fase de transición al  Socialismo se requieren una serie de condiciones necesarias: 1) la construcción  de un Estado de derecho y de justicia eficientes; 2) el desarrollo de las  Fuerzas Productivas junto a la transformación de las relaciones de producción en  sectores importantes de la economía; 3) la construcción del Poder popular; 4)  avanzar la teoría de la transformación popular-desarrollista y socialista; 5)  construcción del Bloque Regional de Poder y, 6) desarrollo de la vanguardia y de  los cuadros medios.</p>     <p ALIGN="JUSTIFY" style="line-height: 100%">El concepto &quot;democracia participativa&quot; se refiere en este  enfoque a la capacidad real de la mayoría ciudadana de decidir sobre los  principales asuntos públicos de la nación. En este sentido, se trata de una  ampliación cualitativa de la democracia formal, en la cual el único poder de  decisión política reside en el sufragio periódico por partidos-personajes  políticos. En la democracia participativa, dicha capacidad no será coyuntural y  exclusiva de la esfera política, sino permanente y extensiva a todas las esferas  de la vida social, desde las fábricas y los cuarteles hasta las universidades y  medios de comunicación. En síntesis, para Dieterich, el socialismo del siglo XXI  implica una economía social con planificación democrática en los aspectos macro  y micro, el intercambio de equivalentes y el cálculo del valor objetivo por la  aportación laboral. En segundo lugar, el desarrollo mas alto posible de la  democracia en lo económico, político, cultural y militar, utilizando las  tecnologías electrónicas, y otorgándole el aspecto sustantivo, de contenido y  material de la democracia. Las funciones clasistas del estado tienen a su  desaparición al quebrarse la identidad represiva del Estado y al asumir las  funciones administrativas como funciones generales de lo público. Y finalmente,  la conformación de sujetos plenos en los planos crítico-cognitivos, éticos y  estéticos. </p>     <p ALIGN="JUSTIFY" style="line-height: 100%">Sin embargo, llama la atención que para Dieterich en este  ultimo punto no se refiere a la construcción del hombre nuevo por el solo hecho  de generar actos de decisión política, sin modificar las instituciones que guían  su actuación:</p> <dir>       <p ALIGN="JUSTIFY" style="line-height: 100%">La opción de creación de un hombre nuevo ha sido aplicada    por todas las religiones del mundo, seculares y metafísicas, con resultados    desastrosos. Los elegidos e iluminados, los talibanes, santos y comisarios    políticos, guiados por sus respectivos credos, sólo han producido infiernos    para los demás. Por eso, el Nuevo Proyecto Histórico opta por el cambio de las    instituciones, pero no en una perspectiva utópica, sino dentro de sus    posibilidades objetivas. El nuevo mundo no tiene por condición que sus    creadores sean santos ni héroes, sino mortales, que dentro de la    contradictoria condición humana de miseria y esplendor estén dispuestos a    cambiar éticamente su destino. Por supuesto, que la experiencia de lucha    producirá sus propios héroes, mártires y banderas; pero no es lo mismo,    establecer una precondición que afirmar el resultado de un proceso. No cabe    duda, que el fin del egoísmo, de la codicia y de la explotación, que le son    inherentes al principio de equivalencia, conducirá a cambios tan profundos en    la manera de pensar y actuar, que después de su implantación general,    será posible hablar, en términos generales, de un nuevo ser humano. Porque el    sujeto rescatado de la denigración de las instituciones burguesas, encontrará    en la democracia real un entorno para desarrollar en plenitud sus capacidades    racionales (ciencia), morales (ética) y estéticas (arte). (Dieterich, 2002,    49)</p> </dir>     <p ALIGN="JUSTIFY" style="line-height: 100%">Construir una sociedad de igualdad sustantiva, justicia,  liberación y bienestar es una ardua y prolongada tarea histórica, que requiere  eliminar progresivamente los principios de la competencia, el individualismo, la  explotación y el beneficio. No es una meta a realizar en poco tiempo.  Especialmente en las regiones periféricas como América Latina, este proceso  presupone la maduración de ciertas premisas económicas y culturales que permitan  mejorar cualitativamente las condiciones de vida de las mayorías populares.  Estos logros se desarrollarían junto a la expansión de la propiedad social y  pública, así como la consolidación de la autoadministración popular. Esta  evolución exige el concurso de varias generaciones, para sustituir la  preeminencia de un régimen histórico sujeto a las reglas del beneficio por otro  regulado por la satisfacción de las necesidades sociales. Desde el momento que  un modelo económico y político -guiado por la voluntad mayoritaria de la  población- asuma estas características, empezaría a regir una forma embrionaria  de socialismo. La segunda referencia que trabajaremos para una caracterización  alternativa del socialismo del siglo XXI será la elaborada por Tomas Moulian. </p>     <p ALIGN="JUSTIFY" style="line-height: 100%">En primer lugar: El Socialismo del siglo XXI debe  abandonar el error del siglo XX, la Estadolatria o el culto al Estado. (Moulian;  2000, 111). Para Moulian, el Estado es siempre equívoco, instala un simulacro de  universalidad, con lo cual dota de legitimidad a los intereses particulares que  representa: &quot;una política socialista debe recuperar de forma nueva el ideal  originario de la desestatización&quot;. El &quot;nuevo socialismo&quot; busca, como realización  de su proyecto, desarrollar la democratización, busca la máxima socialización  del poder, para transformar desde las entrañas a la sociedad capitalista,  edificando a través de las luchas sociales graduales y de largo plazo,  instituciones socialistas, que se apoyen en una voluntad colectiva-popular:</p> <dir>       <p ALIGN="JUSTIFY" style="line-height: 100%">La lucha por el socialismo requiere el debilitamiento del    Estado de la tradición occidental como lugar de localización del poder    político. Por ello el socialismo es democracia global, forma deliberativa de    vida social y superación de la democracia como régimen representativo. (Moulian;    2000, 117)</p>       <p ALIGN="JUSTIFY" style="line-height: 100%">El Socialismo debe ser pensado, en primer lugar, como    socialización del poder político, lo que significa que debería ser creación de    una democracia participativa que sustituya a la democracia puramente    representativa. En segundo lugar, debe ser pensado como la instauración de una    economía regida por la lógica de las necesidades y de producción de &quot;sujetos    económicos&quot;. En tercer lugar, debe ser pensado como la creación de una cultura    asociativa, en la que se realice, en la mayor medida posible, el ideal de las    relaciones fraternas. (Moulian, 2000, 118)</p> </dir>     <p ALIGN="JUSTIFY" style="line-height: 100%">En el texto, Moulian comparte con Dieterich la centralidad de  la democracia participativa, lo que Buzgalin ha denominado la democracia de base  y Lebowitz la democracia protagónica. Se trata de indicios que permiten  visualizar horizontes de lucha:</p> <dir>       <p ALIGN="JUSTIFY" style="line-height: 100%">Una democracia participativa materializada en una sociedad    concreta supondría, por lo menos, estas seis formas de arreglo institucional:    a) fragmentación y esparcimiento del poder político para crear espacios de    participación activa; b) iniciativa popular en materia legislativa; c)    democracia interna en los partidos y la politización de los debates; d)    espacio público abierto y plural, compatible con una sociedad deliberativa; e)    funcionamiento de asociaciones autónomas de resguardo de los derechos humanos    de tipo político; f) reforzamiento de la libertad personal de decisión sobre    materias morales (Moulian, 2000, 123).</p>       ]]></body>
<body><![CDATA[<p ALIGN="JUSTIFY" style="line-height: 100%">Así mismo, la nueva economía se definiría por tres    atributos fundamentales: a) orientada hacia la satisfacción de necesidades, b)    combinación de propiedad privada con propiedad social y c) orientación hacia    el desarrollo de &quot;sujetos económicos&quot;. Con relación a la economía mixta de    carácter socialista, esta no debe confundirse con la combinación entre    capitalismo de estado y capitalismo privado. En cambio, la economía mixta    compleja de carácter socialista es una combinación de un conjunto pequeño    aunque fuerte de empresas estatales, con empresas privadas y empresas    asociativas de nuevo tiempo, divididas a su vez en empresas accionarias de    nuevo tipo, empresas cooperativas y empresas autogestionarias de trabajadores    (Moulian, 2000, 149)</p> </dir>     <p ALIGN="JUSTIFY" style="line-height: 100%">Siendo el objetivo central del &quot;nuevo socialismo&quot; la  democratización global de la sociedad, en el terreno político ese objetivo debe  realizarse en la democracia participativa y en el terreno económico en la más  amplia participación de productores y consumidores en la gestión de la economía  en los ámbitos local, medio y nacional. Los sujetos se convierten en &quot;sujetos  económicos&quot; por la participación en la cogestión de las empresas privadas, y en  la gestión de las asociativas, por la participación en los procesos de  planificación, por la participación en la elaboración de los presupuestos. El  núcleo distintivo de la nueva economía es la participación de los productores y  consumidores en los procesos de decisión. A través de esta participación la  economía se politiza. Se convierte en un enfrentamiento de diferentes intereses  y deja de ser una cuestión tecnocrática. La participación no es un mecanismo de  integración sino un mecanismo de dilucidación de los conflictos entre los  intereses organizados. Esta dilucidación de los conflictos implica la  deliberación respecto a finalidades que forman parte de un proceso de arbitraje  democrático. Se trata de reconocer el conflicto de intereses en el nuevo  socialismo en una economía politizada, una deliberación constante y una nueva  racionalidad pública que implica la activación de la ciudadanía en los debates.  Esto implica la revitalización de una cultura asociativa y comunitaria en la  cual los valores de la solidaridad y de lo público hacen posible el construir  mundos conjuntamente en las prácticas sociales del poder popular.</p>     <p ALIGN="JUSTIFY" style="line-height: 100%">El nuevo socialismo es una revolución democrática permanente.  Es un conjunto de batallas móviles que buscan asediar al capitalismo y a sus  sombras. Las luchas deben ser pensadas como una largo proceso que en el terreno  de la producción de la riqueza hace visible la necesidad de una nueva gestión  democrática de la economía. En fin:</p> <dir>       <p ALIGN="JUSTIFY" style="line-height: 100%">Son socialistas todas aquellas luchas contra el capitalismo    que refuerzan la democracia, o sea todas aquellas luchas que buscan la    emergencia de sujetos participantes en la gestión de la sociedad. Ciudadanos    (colectivos o individuales) que no se interesan por ser clientes del Estado    sino por construir un poder que actúe como potencia (…) las luchas por una    democracia radical y global. (Moulian; 2000, 174).</p> </dir>     <p ALIGN="JUSTIFY" style="line-height: 100%">Edgardo Lander ha escrito acertadamente que si se plantea la  idea del socialismo del siglo XXI como una experiencia histórica nueva,  radicalmente democrática, se requiere una crítica profunda de la experiencia  histórica del modelo de partido-Estado soviético. Además, ha agregado que sin un  cuestionamiento radical de la filosofía de la historia euro-céntrica que  predominó en el socialismo-marxismo de los siglos XIX y XX, no es posible  incorporar una de las conquistas más formidables de las luchas de los pueblos de  todo el planeta en las últimas décadas, la reivindicación de la inmensa  pluralidad de la experiencia histórico cultural humana y el derecho de los  pueblos a la preservación de sus identidades, sus modos de pensar, de conocer,  de sentir, de vivir. Adicionalmente, sin una crítica a la racionalidad  burocrático-instrumental que funda el modelo científico-tecnológico de la  sociedad industrial occidental, aún los proyectos de cambio que se presenten  como más radicalmente anti-capitalistas, reforzarán los patrones autoritarios y  destructivos de esta sociedad. Lander ha afirmado:</p> <dir>       <p ALIGN="JUSTIFY" style="line-height: 100%">En Venezuela, hasta el momento, el debate público en torno    al Socialismo del Siglo XXI no ha siquiera comenzado a abordar estos asuntos.    De no abrirse y profundizarse este debate, se corre el riesgo de que la idea    del socialismo del siglo XXI se convierta en una consigna hueca, o que se    confunda la capacidad de enunciar un nombre, &quot;El Socialismo del siglo XXI&quot;,    con el saber en realidad de qué es lo que se habla. Es este caso, el enunciado    lejos de contribuir a aclarar ideas, sólo puede contribuir a ocultar la    ausencia de reflexión colectiva y construir una falsa noción de consenso, el    consenso del no debate, sobre un asunto tan crítico para el futuro del    país(Lander)</p> </dir>     <p ALIGN="JUSTIFY" style="line-height: 100%">Esperamos, que con esta cartografía del debate, se profundice  el análisis de un tópico que es crítico no solo para Venezuela, sino para  calibrar si el nuevo socialismo es deseable, posible y viable para los pueblos  del mundo.</p> <b> </b>     <p ALIGN="justify" style="line-height: 100%"><b>Bibliografía</b>:</p>     <!-- ref --><p ALIGN="JUSTIFY" style="line-height: 100%">1. Amin, Samir (2004): Más allá del capitalismo senil ,Buenos  Aires, Editorial Paidós. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2418718&pid=S1315-6411200700020000900001&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p ALIGN="JUSTIFY" style="line-height: 100%">2. Arrigí Giovanni, Terence Hopkins e Inmanuel Wallerstein  (1999): Movimientos anti-sistémicos. Madrid, Editorial AKAL.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2418719&pid=S1315-6411200700020000900002&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p ALIGN="JUSTIFY" style="line-height: 100%">3. Bahro, Rudolf (1977):. La alternativa. Contribución a  la crítica del socialismo realmente existente, Madrid, Alianza Editorial.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2418720&pid=S1315-6411200700020000900003&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p ALIGN="JUSTIFY" style="line-height: 100%">4. Bottomore, Tom y Maximilian Rubel (1967): Karl Marx.  Sociología y filosofía social, Barcelona, Editorial Península. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2418721&pid=S1315-6411200700020000900004&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p ALIGN="JUSTIFY" style="line-height: 100%">5. Buzgalin, Alexander V. (2000): El Futuro del  Socialismo. Disponible en http://www.rebelion.org/libros/elfuturodelsocialismo.pdf&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2418722&pid=S1315-6411200700020000900005&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p ALIGN="JUSTIFY" style="line-height: 100%">6. Camejo, Yrayma (2002): &quot;Estado y mercado en el  proyecto nacional-popular bolivariano&quot;, Revista venezolana de economía y  ciencias sociales, Universidad Central de Venezuela. Vol. 8-Nº 3. Caracas.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2418723&pid=S1315-6411200700020000900006&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p ALIGN="JUSTIFY" style="line-height: 100%">7. Cerroni, Humberto (1979). Problemas de la transición al  Socialismo, Barcelona, Editorial Crítica. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2418724&pid=S1315-6411200700020000900007&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p ALIGN="JUSTIFY" style="line-height: 100%">8. Cockshott, Paul W. y Cottrell, Allin. (1993). Hacia un  NUEVO SOCIALISMO. Disponible en : http://www.puk.de/download/New_Socialism.pdf &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2418725&pid=S1315-6411200700020000900008&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p ALIGN="JUSTIFY" style="line-height: 100%">9. Coraggio, Jose Luis y Deere, Carmen Diana. (1985): La  transición difícil. La autodeterminación de los pequeños países periféricos, México, Siglo XXI&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2418726&pid=S1315-6411200700020000900009&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p ALIGN="JUSTIFY" style="line-height: 100%">11. Dieterich, Heinz (2002): El Socialismo Del Siglo XXI,  disponible en: http://www.puk.de/download/elsocialismo.pdf &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2418727&pid=S1315-6411200700020000900010&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p ALIGN="JUSTIFY" style="line-height: 100%">12. Dieterich, Heinz (2003): &quot;Tres criterios Para definir una  economía socialista&quot;, Utopía y Praxis Latinoamericana. Año 8, No. 20 (2003),  pp. 117-132. Disponible en:http://www.serbi.luz.edu.ve/pdf/upl/v8n20/art_08.pdf &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2418728&pid=S1315-6411200700020000900011&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p ALIGN="JUSTIFY" style="line-height: 100%">13. Dussel, Enrique (2006): Veinte Tesis de política,. México, Siglo XXI.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2418729&pid=S1315-6411200700020000900012&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p ALIGN="JUSTIFY" style="line-height: 100%">14.Gramsci (1917): La revolución contra el Capital.&nbsp; &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2418730&pid=S1315-6411200700020000900013&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p ALIGN="JUSTIFY" style="line-height: 100%">15. Harnecker, Marta. (1999): Haciendo posible lo imposible: La izquierda en el umbral del siglo XXI. Disponible en: http://168.96.200.17/ar/libros/martah/posible.rtf &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2418731&pid=S1315-6411200700020000900014&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p ALIGN="JUSTIFY" style="line-height: 100%">16. Harnecker, Marta. (2004): Venezuela: Una revolución  sui generis. Ponencia para el Seminario de LAC (Foro Social MUNDIAL III) Disponible en: http://168.96.200.17/ar/libros/martah/suigen.doc&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2418732&pid=S1315-6411200700020000900015&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p ALIGN="JUSTIFY" style="line-height: 100%">17. Laclau Ernesto y Chantal Mouffe (1987): Hegemonía y  estrategia socialista. Hacia una radicalización de la democracia, Madrid,  Siglo XXI. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2418733&pid=S1315-6411200700020000900016&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p ALIGN="JUSTIFY" style="line-height: 100%">18. Laclau Ernesto (2005): La razón populista, Buenos  Aires, Editorial Fondo de Cultura Económica. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2418734&pid=S1315-6411200700020000900017&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p ALIGN="JUSTIFY" style="line-height: 100%">19. Lebowitz, Michael. (2006, a): A Reinventar El  Socialismo. Disponible en: http://www.gritodosexcluidos.com.br/documentos/15_reinventar_el_socialismo.pdf &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2418735&pid=S1315-6411200700020000900018&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p ALIGN="JUSTIFY" style="line-height: 100%">20. Lebowitz, Michael (2006, b). El Socialismo del siglo  XXI: ¿Qué es el Socialismo? Congreso Bolivariano de los Pueblos. Disponible en:http://www.ts.ucr.ac.cr/binarios/reconcep/reconc-00105.zip &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2418736&pid=S1315-6411200700020000900019&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p ALIGN="JUSTIFY" style="line-height: 100%">21. Mariátegui, José Carlos. Ideología y Política&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2418737&pid=S1315-6411200700020000900020&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p ALIGN="JUSTIFY" style="line-height: 100%">22. Marx, Karl (1843): Introducción a la crítica a la  filosofía del derecho de Hegel. En Rubio Llorente, Francisco: Karl Marx.  Escritos de juventud. IEP- UCV. Caracas. 1965.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2418738&pid=S1315-6411200700020000900021&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p ALIGN="JUSTIFY" style="line-height: 100%">23. Meszaros, István (1995): Beyond Capital: Towards a  Theory of Transition. Nueva York: Monthly Review Press. En español (2001). Más allá del Capital: hacia una teoría de la transición. VAlencia: Vadell-Hermanos.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2418739&pid=S1315-6411200700020000900022&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p ALIGN="JUSTIFY" style="line-height: 100%">24. Meszaros, István (2005): Socialismo o Barbarie. La  alternativa al orden social del capital. Ediciones de la Presidencia de la  república Bolivariana de Venezuela, Pasado y Presente XXI. Ediciones  Emancipación-Congreso Bolivariano de los pueblos. México.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2418740&pid=S1315-6411200700020000900023&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p ALIGN="JUSTIFY" style="line-height: 100%">25. Miliband, Ralph (1997): Socialismo para una época de  escépticos. México: siglo XXI.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2418741&pid=S1315-6411200700020000900024&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p ALIGN="JUSTIFY" style="line-height: 100%">26. Moulian, Tomas (2000): Socialismo del siglo XXI. La  Quinta Vía. Santiago: LOM.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2418742&pid=S1315-6411200700020000900025&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p ALIGN="JUSTIFY" style="line-height: 100%">27. Negri Antoni (1994): El Poder constituyente. Ensayo  sobre las alternativas de la modernidad. Libertarias/Produfi.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2418743&pid=S1315-6411200700020000900026&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p ALIGN="JUSTIFY" style="line-height: 100%">28. Negri Antoni y Michael Hardt (2007): Multitud. Guerra  y democracia en la era del Imperio. Caracas, Editorial Melvin C.A. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2418744&pid=S1315-6411200700020000900027&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p ALIGN="JUSTIFY" style="line-height: 100%">29. Parker, Dick (2001): &quot;El chavismo: populismo radical y  potencial revolucionario&quot;, Revista venezolana de economía y ciencias sociales,  Vol 7 -N 1. Universidad central de Venezuela. Caracas. Pág. 13. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2418745&pid=S1315-6411200700020000900028&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p ALIGN="JUSTIFY" style="line-height: 100%">30. Parker, Dick (2003): &quot;¿Representa Chávez una alternativa  al neoliberalismo?&quot;, Revista venezolana de economía y ciencias sociales,  Vol. 9–Nº 3. Universidad central de Venezuela. Caracas. Pp. 83-110.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2418746&pid=S1315-6411200700020000900029&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p ALIGN="JUSTIFY" style="line-height: 100%">31. Petkoff, Teodoro (2005): Dos izquierdas, Caracas,  Ediciones Alfadil.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2418747&pid=S1315-6411200700020000900030&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p ALIGN="JUSTIFY" style="line-height: 100%">32. Poulantzas, Nicos (1979) estado, poder y socialismo.  Siglo XXI. Madrid.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2418748&pid=S1315-6411200700020000900031&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p ALIGN="JUSTIFY" style="line-height: 100%">33. Rauber, Isabel (2006). Poder y Socialismo en el siglo  XXI. Caracas. Vadell hermanos Editores. Caracas. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2418749&pid=S1315-6411200700020000900032&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p ALIGN="JUSTIFY" style="line-height: 100%">34. Rodríguez Garavito, Cesar, Barret, Patrick y Daniel  Chávez (2005) La nueva izquierda en AméricaLatina. Sus orígenes y trayectoria  futura. Editorial Norma. Bogota.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2418750&pid=S1315-6411200700020000900033&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p ALIGN="JUSTIFY" style="line-height: 100%">35. Schaff, Adam (1983). El comunismo en la encrucijada. Barcelona: Crítica Grijalbo&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2418751&pid=S1315-6411200700020000900034&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p ALIGN="JUSTIFY" style="line-height: 100%">36. Silva, Ludovico (1980) Teoría de la ideología. Textos  para su estudio. Editorial Ateneo de Caracas. Caracas.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2418752&pid=S1315-6411200700020000900035&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p ALIGN="JUSTIFY" style="line-height: 100%">37. Vega, Renán (1999) Marx y el siglo XXI. Una defensa de  la historia y del Socialismo. Ediciones Antropos. Bogota.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2418753&pid=S1315-6411200700020000900036&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p ALIGN="JUSTIFY" style="line-height: 100%">38. Vilas Carlos (2003) &quot;¿Populismos reciclados o  neoliberalismo a secas? El mito del &quot;neopopulismo&quot; latinoamericano&quot;, Revista  venezolana de economía y ciencias sociales, Vol 9 -N 3. Pag. 13 &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2418754&pid=S1315-6411200700020000900037&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p ALIGN="JUSTIFY" style="line-height: 100%">39. Wallerstein, Inmanuel (1998). Utopística. Opciones  históricas del siglo XXI, México, Siglo XXI.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2418755&pid=S1315-6411200700020000900038&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p ALIGN="JUSTIFY" style="line-height: 100%">40. Wallerstein, Inmanuel (2005). Análisis de  sistema-mundo. Una introducción, México, Siglo XXI.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2418756&pid=S1315-6411200700020000900039&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p ALIGN="JUSTIFY" style="line-height: 100%">41. Waters Marie-Alice: Rosa Luxemburgo. Obras escogidas.  Introducción. En: http://www.marxismo.org/files/00Introduccion_0.pdf&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2418757&pid=S1315-6411200700020000900040&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><p ALIGN="JUSTIFY" style="line-height: 100%"><b>Documentos:</b></p>     <p ALIGN="JUSTIFY" style="line-height: 100%">(1996) Agenda Alternativa Bolivariana. Una propuesta  patriótica para salir del laberinto. </p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p ALIGN="JUSTIFY" style="line-height: 100%">(1998) Una Revolución Democrática. La propuesta de Hugo  Chávez para transformar a Venezuela</p>     <p ALIGN="JUSTIFY" style="line-height: 100%">(2004) Taller de Alto Nivel-Nuevo Mapa Estratégico realizada  el 12 y 13 de Noviembre de 2004 en Caracas.</p>     <p ALIGN="JUSTIFY" style="line-height: 100%">(2007) Hugo Chávez. El Discurso de la Unidad. Ediciones  Socialismo del siglo XXI.</p>     <p ALIGN="JUSTIFY" style="line-height: 100%">(2007) Poder Popular: Alma de la democracia revolucionaria.  Juramentación del Consejo Presidencial para la Reforma Constitucional y del  Consejo Presidencial del Poder Comunal.</p>     <p ALIGN="JUSTIFY" style="line-height: 100%"><b>Nota</b></p> </font>      <p ALIGN="JUSTIFY" style="line-height: 100%">1. <span style="font-family: Verdana"><font FACE="Verdana" SIZE="2">“Desgraciadamente, ocurre con harta frecuencia que se cree haber entendido  totalmente y que se </font>  </span> <font FACE="Verdana" SIZE="2"><span style="font-family: Verdana">puede manejar sin más una nueva teoría por el mero hecho de  haberse asimilado, y no siempre exactamente, sus tesis fundamentales. De este  reproche no se hallan exentos muchos de los nuevos ‘marxistas’ y así se explican  muchas de las cosas peregrinas que han aportado…” (Engels; Carta de Engels a J.  Bloch, Londres. 21-22 de septiembre de 1890)</span> </font>  </p>     <p ALIGN="JUSTIFY" style="line-height: 100%">2.&nbsp;<font FACE="Verdana" SIZE="2"><span style="font-family: Verdana"> En: Rubio Llorente (1964).</span> </font>  </p>     <p ALIGN="JUSTIFY" style="line-height: 100%">3. <font FACE="Verdana" SIZE="2"><span style="font-family: Verdana">Disponible en <a href="http://www.rebelion.org/libros/elfuturodelsocialismo.pdf" style="text-underline: single; text-decoration: none"> <font color="#000000"> <span class="a"> www.rebelion.org/libros/elfuturodelsocialismo.pdf</span></font></a></span> </font>  </p>     <p ALIGN="JUSTIFY" style="line-height: 100%">4. <span style="font-family: Verdana"><font FACE="Verdana" SIZE="2">“P. Profesor Dieterich, ¿Usted inventó el concepto “Socialismo del Siglo XXI”? .  Sí. Lo elaboré a partir </font>  </span> <span style="font-family: Verdana"><font FACE="Verdana" SIZE="2">de 1996. Fue publicado junto con la teoría  correspondiente en forma de libro, a partir del 2000 en México, </font>  </span> <font FACE="Verdana" SIZE="2"><span style="font-family: Verdana">Ecuador,  Argentina, Centroamérica, Brasil, Venezuela y, fuera de América Latina, en  España, Alemania, la República Popular de China, Rusia y Turquía. Desde el 2001  ha sido asimilado en todo el mundo. Presidentes como Hugo Chávez y Rafael Correa  lo utilizan constantemente, al igual que movimientos obreros, campesinos,  intelectuales y partidos políticos. Junto con la teoría del socialismo del siglo  XXI avancé la teoría de la transición latinoamericana que se plasmó en conceptos  claves como el Bloque Regional de Poder (BRP), también ya de uso generalizado en  América Latina.” (<a href="http://www.kaosenlared.net/noticia.php?id_noticia=28818" style="text-underline: single; text-decoration: none"><font color="#000000">http://www.kaosenlared.net/noticia.php?id_noticia=28818</font></a>)</span> </font>  </p>     <p ALIGN="JUSTIFY" style="line-height: 100%">5. <span style="font-family: Verdana"><font FACE="Verdana" SIZE="2">Meszaros, István (2001): Más allá del capital. Hacia una teoría de la  transición, Caracas, Vadell </font>  </span> <font FACE="Verdana" SIZE="2"><span style="font-family: Verdana">Hermanos Editores.</span> </font>  </p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p ALIGN="JUSTIFY" style="line-height: 100%">6. <span style="font-family: Verdana"><font FACE="Verdana" SIZE="2">El texto de Meszaros tiene 1140 páginas, lo que implica un esfuerzo sostenido y  disciplinado de </font>  </span> <font FACE="Verdana" SIZE="2"><span style="font-family: Verdana">contraste de fuentes y de argumentos, que es susceptible de  abandonos prematuros por parte de críticos superficiales del socialismo, y para  aquellos que buscan dictar líneas políticas prácticas y comprensibles para  dirigir a las “masas” por medio de “consignas”.</span> </font>  </p>     <p ALIGN="JUSTIFY" style="line-height: 100%">7. <span style="font-family: Verdana"><font FACE="Verdana" SIZE="2">La evidencia documental manifiesta la compleja coexistencia de una  heterogeneidad de referencias </font>  </span> <font FACE="Verdana" SIZE="2"><span style="font-family: Verdana">teóricas e históricas en los planteamientos de  Chávez, lo que ha reforzado la idea de una revolución difusa y confusa, o sin  fundamentos ideológicos, que recibe adjetivaciones como “fascista”,  “totalitaria”, “populista”, “castro-comunista”, “socialista-popular”,  “democrática-radical”, desde diversas perspectivas analíticas y críticas.</span> </font>  </p>     <p ALIGN="JUSTIFY" style="line-height: 100%">8.&nbsp;<span style="font-size: 9.0pt; font-family: Verdana"><font FACE="Verdana" SIZE="2"> Negri, Antonio (1994): El poder constituyente. Ensayo sobre las  alternativas de la modernidad. </font></span><font FACE="Verdana" SIZE="2"><span style="font-size: 9.0pt; font-family: Verdana">Libertarias/Produfi.</span> </font>  </p>     <p ALIGN="JUSTIFY" style="line-height: 100%">9.&nbsp;<font FACE="Verdana" SIZE="2"><span style="font-size: 9.0pt; font-family: Verdana"> Laclau, Ernesto y Mouffe, Chantal (1987): Hegemonía y estrategia socialista.  Hacia una radicalización de la democracia. Siglo XXI.</span> </font>  </p>     <p ALIGN="JUSTIFY" style="line-height: 100%">10. <font FACE="Verdana" SIZE="2"><span style="font-size: 9.0pt; font-family: Verdana">Miliband, Ralph (1997): Socialismo para una época de escépticos. Siglo  XXI.</span> </font>  </p>     <p ALIGN="JUSTIFY" style="line-height: 100%">11.&nbsp;<font FACE="Verdana" SIZE="2"><span style="font-size: 9.0pt; font-family: Verdana"> Ver Michel Lebowitz (2006), Camejo (2002) y Dick Parker (2003)</span> </font>  </p>     <p ALIGN="JUSTIFY" style="line-height: 100%">12.&nbsp;<font FACE="Verdana" SIZE="2"><span style="font-size: 9.0pt; font-family: Verdana"> Agenda Alternativa Bolivariana. Una propuesta patriótica para salir del  laberinto (1996). Una Revolución Democrática. La propuesta de Hugo Chávez para  transformar a Venezuela (1998).</span> </font>  </p>     <p ALIGN="JUSTIFY" style="line-height: 100%">13.&nbsp;<font FACE="Verdana" SIZE="2"><span style="font-size: 9.0pt; font-family: Verdana"> Una de las controversias que posiblemente se desatará en la reforma  constitucional remite a la interpretación del Estado democrático y social de  derecho y de justicia, como un principio constitucional adecuado para  desarrollar cambios de orientación socialista revolucionaria. Ver implicaciones  de interpretación de la Sala Constitucional, N 85 de febrero de 2002 a cargo del  magistrado ponente Jesús Cabrera, sobre la interpretación del Estado Democrático  y Social de Derecho y de Justicia.</span> </font>  </p>     <p ALIGN="JUSTIFY" style="line-height: 100%">14. <span style="font-size: 9.0pt; font-family: Verdana"><font FACE="Verdana" SIZE="2">En estas genealogías históricas, sin embargo, es evidente la búsqueda de nuevos  referentes teóricos&nbsp;</font></span> <font FACE="Verdana" SIZE="2"><span style="font-size: 9.0pt; font-family: Verdana">para los deseos y la acción colectiva de una izquierda  histórica, que rebasen el modo de producción y reproducción capitalista,  reconociendo abiertamente los errores, debilidades y ausencias de las  experiencias de transición al socialismo en los países del anterior campo  soviético.</span> </font>  </p>     <p ALIGN="JUSTIFY" style="line-height: 100%">15.&nbsp;<span style="font-size: 9.0pt; font-family: Verdana"><font FACE="Verdana" SIZE="2"> Entre las lecturas abiertas del marxismo podemos mencionar los trabajos de Emir  Sader, Brasileño y&nbsp;</font></span> <font FACE="Verdana" SIZE="2"><span style="font-size: 9.0pt; font-family: Verdana">Atilio Borón, Argentino.</span> </font>  </p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p ALIGN="JUSTIFY" style="line-height: 100%">16.&nbsp;<font FACE="Verdana" SIZE="2"><span style="font-size: 9.0pt; font-family: Verdana"> En el texto titulado La nueva izquierda en América Latina. Sus orígenes y  trayectoria futura (2004) de Rodríguez Garavito/Barret/Chávez aparecen  referencias fundamentales de esta discusión.</span> </font>  </p>     <p ALIGN="JUSTIFY" style="line-height: 100%">17.&nbsp;<font FACE="Verdana" SIZE="2"><span style="font-size: 9.0pt; font-family: Verdana"> El  lenguaje ha dejado de considerarse un medio transparente de la transmisión de  informaciones y datos objetivos, para convertirse en una malla de opacidades y  densidades que hacen de las dimensiones culturales, incluidas la ciencia y la  técnica, un campo de tensiones, apropiaciones, subversiones y conflictos de  interpretación. Más que la verdad, aparecen los juegos de verdad, así como las  diferentes lógicas de justificación de los saberes. Como afirma el semiótico  italiano Paolo Fabri, la generalizada “táctica de los signos”, permite  profundizar en la inscripción textual de las ideologías, la orientación social  de la comunicación, los sistemas semióticos y su función en la constitución de  los “sujetos”, sobre todo, los “sujetos” de la política y del conocimiento.</span> </font>  </p>     <p ALIGN="JUSTIFY" style="line-height: 100%">18.&nbsp;<font FACE="Verdana" SIZE="2"><span style="font-size: 9.0pt; font-family: Verdana"> En su texto, Galeano plantea las siguientes inquietudes: Pero, si los imperios y  sus colonias yacen en las vitrinas del museo de antigüedades, ¿por qué los  países dominantes siguen armados hasta los dientes? ¿Por el peligro soviético?  Esa coartada ya no se la creen ni los soviéticos. Si la cortina de hierro se ha  derretido y los malos de ayer son los buenos de hoy, ¿por qué los poderosos  siguen fabricando y vendiendo armas y miedo?. El presupuesto de la Fuerza Aérea  de los Estados Unidos es mayor que la suma de todos los presupuestos de  educación infantil en el llamado Tercer Mundo. ¿Despilfarro de recursos?¿O  recursos para defender el despilfarro? La organización desigual del mundo, que  simula ser eterna, ¿podría sostenerse un sólo día más si se desarmaran los  países y las clases sociales que se han comprado el planeta? Este sistema  enfermo de consumismo y arrogancia, vorazmente lanzado al arrasamiento de  tierras, mares, aires y cielos, monta guardia al pie del alto muro del poder.  Duerme con un solo ojo, y no le faltan motivos. El fin de la historia es su  mensaje de muerte. El sistema que sacraliza el caníbal orden internacional, nos  dice: &quot;Yo soy todo. Después de mí, nada”. (Galeano, 1992).</span> </font>  </p>     <p ALIGN="JUSTIFY" style="line-height: 100%">19.&nbsp;<font FACE="Verdana" SIZE="2"><span style="font-size: 9.0pt; font-family: Verdana"> <a href="http://www.project-syndicate.org/commentary/castaneda3/Spanish" style="text-underline: single; text-decoration: none"><font color="#000000">http://www.project-syndicate.org/commentary/castaneda3/Spanish</font></a>.</span> </font>  </p>     <p ALIGN="JUSTIFY" style="line-height: 100%">20.&nbsp;<font FACE="Verdana" SIZE="2"><span style="font-size: 9.0pt; font-family: Verdana"> De acuerdo con Marcela Sánchez, del Washington Post: “En Suramérica, las  nobles metas de Estados Unidos de esparcir libertad y democracia dependerán de  su habilidad para diferencias entre dos izquierdas. El éxito de una asegura el  fracaso de la otra. En otras palabras, el camino más seguro para socavar lo que  Chávez representa, es la cooperación con la izquierda moderna que se esfuerza  por respetar las reglas democráticas y del capitalismo al tiempo que intenta  satisfacer las mayores expectativas de quienes pusieron a esos líderes de  izquierda en el poder ” ( <a href="http://www.washingtonpost.com/wp-dyn/articles/A7255-2005Apr21.html" style="text-underline: single; text-decoration: none"> <font color="#000000"> http://www.washingtonpost.com/wp-dyn/articles/A7255-2005Apr21.html</font></a>).</span> </font>  </p>     <p ALIGN="JUSTIFY" style="line-height: 100%">21.&nbsp;<font FACE="Verdana" SIZE="2"><span style="font-size: 9.0pt; font-family: Verdana"> (Petkoff;  Nueva Sociedad; 197, 114).</span></p> </font>      <p class="MsoEndnoteText" ALIGN="justify" style="line-height: 100%">22.&nbsp;<font FACE="Verdana" SIZE="2"><span style="font-size: 9.0pt; font-family: Verdana"> <a href="http://www.analitica.com/va/internacionales/opinion/9669357.asp" style="text-underline: single; text-decoration: none"><font color="#000000">http://www.analitica.com/va/internacionales/opinion/9669357.asp</font></a>.</span> </font>  </p>     <p class="MsoEndnoteText" ALIGN="justify" style="line-height: 100%">23.&nbsp;<font FACE="Verdana" SIZE="2"><span style="font-size: 9.0pt; font-family: Verdana"> Constatar el viraje de los resultados electorales hacia la izquierda del  espectro ideológico-político latinoamericano no conduce necesariamente a una  experiencia colectiva de recreación de un nuevo socialismo, una nueva democracia  o nuevos faros de pensamiento crítico. Como muy bien lo señala Petkoff: “el  concepto de ‘izquierda’ puede ser mistificado. Encubre mucho más de lo que  revela y aplicado indiscriminadamente puede conducir a gruesos errores de  apreciación”(Petkoff; DI, p.28). Precisamente, uno de estos errores y  mistificaciones es confundir las estrategias y tácticas del ala progresista del  liberalismo político socialdemócrata (“el centro pragmático, viable y realista”)  con las posibilidades plurales de recrear nuevas figuras de socialismo,  democracia y pensamiento antisistémico. Ese centro anclado en la táctica y en el  arte de lo posible ha obturado cualquier posibilidad de reconstruir la praxis  radical en el movimiento socialista.</span> </font>  </p>     <p class="MsoEndnoteText" ALIGN="justify" style="line-height: 100%">24.&nbsp;<font FACE="Verdana" SIZE="2"><span style="font-size: 9.0pt; font-family: Verdana"> La polémica de Trotsky y Luxemburgo frente a Lenin puede estudiarse en: Waters  Marie-Alice: Rosa Luxemburgo. Obras escogidas. Introducción. En: <a href="http://www.marxismo.org/files/00Introduccion_0.pdf" style="text-underline: single"> <font color="#000000">http://www.marxismo.org/files/00Introduccion_0.pdf</font></a></span> </font>  </p>     <p class="MsoEndnoteText" ALIGN="justify" style="line-height: 100%">25.&nbsp;<font FACE="Verdana" SIZE="2"><span style="font-size: 9.0pt; font-family: Verdana"> En: Silva, Ludovico (1980): Teoría de la ideología. Textos para su estudio,  Caracas, Editorial Ateneo de Caracas, pp-158.</span> </font>  </p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p class="MsoEndnoteText" ALIGN="justify" style="line-height: 100%">26.&nbsp;<font FACE="Verdana" SIZE="2"><span style="font-size: 9.0pt; font-family: Verdana"> Carta de Engels a J. Bloch en 1890. En: Silva, Ludovico (1980): Teoría de la  ideología. Textos para su estudio, Caracas, Editorial Ateneo de Caracas, Pp.  165-166.</span> </font>  </p>     <p class="MsoEndnoteText" ALIGN="justify" style="line-height: 100%">27.&nbsp;<font FACE="Verdana" SIZE="2"><span style="font-size: 9.0pt; font-family: Verdana"> En: Bottomore Tom y M. Rubel (1967): Karl Marx. Sociología y filosofía social, Barcelona, Editorial Península, pp.-83</span></p> </font>       ]]></body>
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