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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Los medios de comunicación social en el socialismo del siglo XXI]]></article-title>
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<abstract abstract-type="short" xml:lang="en"><p><![CDATA[Abstract This article discusses the role the media should fulfill in a socialist society. A first requirement is obviously a radical break with the editorial policies that characterize the private media and the disinformation that goes with it. It is argued that in a democratic socialist system there should be a plurality of media. There is also a need to democratize the media, promoting organic links with different social sectors. The media should provide the knowledge of the political and social reality that the citizen needs in order to play a conscious and active role in political life. At the same time, there should be social control of the media within the context of an absolute respect for the liberty of opinion and the right to be informed]]></p></abstract>
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</front><body><![CDATA[   <font FACE="Verdana">     <p ALIGN="CENTER" style="line-height: 100%"><b><font size="3">Los medios de comunicación social en el socialismo del siglo  XXI</font></b></p>     <p ALIGN="CENTER" style="line-height: 100%"></font><font size="2" face="Verdana"><b>Olga Dragnic&nbsp;</b></font></p>     <p ALIGN="justify" style="line-height: 100%"><font face="Verdana" size="2"> Licenciada en Comunicación Social, Universidad de Chile.  Profesora de la Escuela de Comunicación Social de la Universidad Central de  Venezuela, jubilada. Coordinadora del Curso de Post grado Comunicación Cultural,  UCV. Miembro fundador del Observatorio de Medios, capítulo Venezuela. Obras  publicadas: La Entrevista de Personalidad, Ediciones de la Facultad de  Humanidades, UCV, Diccionario de Comunicación Social, Editorial Panapo.  Trabajos publicados en revistas arbitradas nacionales e internacionales.odragnic@cantv.net</font></p>     <p ALIGN="JUSTIFY" style="line-height: 100%"><font face="Verdana" size="2"> <b>Resumen</b> </font></p>     <p ALIGN="JUSTIFY" style="line-height: 100%"><font face="Verdana" size="2"> En este trabajo se analizan las funciones que los medios de  comunicación social deberían cumplir en una sociedad socialista. Se señala el  abandono de los principios editoriales de los medios privados y la  desinformación que ese cambio ocasiona. Se sostiene que en un sistema socialista  democrático debe existir pluralidad de medios. Así mismo se señala la necesidad  de democratizar el poder mediático, mediante su vinculación orgánica con  distintos sectores sociales. Los medios deben proporcionar conocimientos sobre  la realidad social y política que los ciudadanos requieren para su inserción,  activa y consciente, en las estructuras de participación y de la contraloría  social. Se propone la conformación de instancias de control social de los  medios, en el marco de la absoluta vigencia de la libertad de expresión y del  derecho la información. </font></p>     <p ALIGN="JUSTIFY" style="line-height: 100%"><font face="Verdana" size="2"> <b>Palabras clave:</b> medios de comunicación, información,  socialismo, democracia, participación. </font></p>     <p ALIGN="CENTER" style="line-height: 100%"><font face="Verdana" size="2"> <b>The Social Communication Media in a Twenty First-Century  Socialism</b> </font></p>     <p ALIGN="JUSTIFY" style="line-height: 100%"><font face="Verdana" size="2"> <b>Abstract</b> </font></p>     <p ALIGN="JUSTIFY" style="line-height: 100%"><font face="Verdana" size="2"> This article discusses the role the media should fulfill in a  socialist society. A first requirement is obviously a radical break with the  editorial policies that characterize the private media and the disinformation  that goes with it. It is argued that in a democratic socialist system there  should be a plurality of media. There is also a need to democratize the media,  promoting organic links with different social sectors. The media should provide  the knowledge of the political and social reality that the citizen needs in  order to play a conscious and active role in political life. At the same time,  there should be social control of the media within the context of an absolute  respect for the liberty of opinion and the right to be informed. </font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p ALIGN="JUSTIFY" style="line-height: 100%"><font face="Verdana" size="2"> <b>Key Words:</b> Communication Media, Information, Socialism,  Democracy, Participation </font></p>     <p ALIGN="JUSTIFY" style="line-height: 100%"><font face="Verdana" size="2"> La idea, o mejor dicho, las ideas –múltiples, de diferente  procedencia– sobre los objetivos y el desarrollo del socialismo Siglo XXI-  parecen confluir en un hasta ahora no definido, mucho menos delimitado, marco  conceptual en cuanto a su aplicabilidad socio–política, en el cual destaca una  genérica señalización de las metas de refundación democrática de las sociedades  contemporáneas, a través de una transformación de las estructuras sociales  existentes.</font></p>     <p ALIGN="JUSTIFY" style="line-height: 100%"><font face="Verdana" size="2"> En un sentido societario –de clases, grupos hegemónicos,  estratos medios, sectores excluidos–, ese nuevo socialismo sería la alternativa  al predominante sistema de explotación capitalista, a través de una efectiva  justicia social, la cual se expresaría en la conformación de una real igualdad  de todos, mediante la participación activa de los sectores populares, es decir,  aquellos que en un sistema capitalista no tienen acceso a la toma de decisiones  ni son percibidos como iguales.</font> </p>     <p ALIGN="JUSTIFY" style="line-height: 100%"><font face="Verdana" size="2"> En el caso venezolano, esa nueva relación de los diferentes  estratos sociales y las estructuras de los poderes económicos y financieros,  vendría a completar y profundizar, en la esfera de lo político, un tipo de  democracia que, en la Constitución de 1999, fue denominada como &quot;participativa y  protagónica&quot;. Su propia definición implicó una primera ruptura con uno de los  más significativos valores de la democracia liberal, de larga y profunda  simbolización político-social: al modificar la adjetivación y reemplazar la  denominación &quot;representativa&quot; por &quot;participativa y protagónica&quot;, se abrió el  camino para un replanteamiento de las formas de convivencia social en términos  de igualdad real y no solo formal.</font></p>     <p ALIGN="JUSTIFY" style="line-height: 100%"><font face="Verdana" size="2"> Por otra parte, en todos los planteamientos que hasta ahora  han surgido en el país en relación con los cambios socio-políticos en el marco  del socialismo siglo XXI, la insistencia en el uso de la palabra &quot;democracia&quot; y  sus derivados semánticos implica una diferenciación, expresa e intencional, de  los regímenes llamados &quot;socialistas&quot; del siglo pasado y de los que actualmente  existen.</font> </p>     <p ALIGN="JUSTIFY" style="line-height: 100%"><font face="Verdana" size="2"> Esta particularidad en la percepción de un sistema socialista  es de primordial importancia cuando se pretende, como en este caso, abordar la  función y el sentido de la comunicación social en las estructuras societarias de  nuevo signo que implican desarrollar relaciones de poder de carácter  participativo y contralor por parte de las mayorías.</font></p>     <p ALIGN="JUSTIFY" style="line-height: 100%"><font face="Verdana" size="2"> La comunicación social es una actividad que genera  determinados efectos al diseminar una amplia gama de contenidos que van desde lo  meramente evasivo hasta la información y la opinión sobre la actualidad, pasando  por distintas gradaciones de estimulación consumista y persuasiones a asumir  valores culturales, políticos, estéticos y de comportamiento. Esta pluralidad de  mensajes y diversidad de fines de la comunicación social obligan a delimitar el  área a considerar. Aunque todos los mensajes que se emiten tienen indudable  importancia en la conformación de los valores de una sociedad, vamos a  limitarnos en esta oportunidad al análisis de los contenidos periodísticos, dada  su relación directa con el tema político planteado.</font></p>     <p ALIGN="JUSTIFY" style="line-height: 100%"><font face="Verdana" size="2"> <b>Los medios y la democracia</b></font></p>     <p ALIGN="JUSTIFY" style="line-height: 100%"><font face="Verdana" size="2"> En los inicios de la era liberal, uno de los ejes sobre los  cuales se aspiraba a cimentar la relación ciudadanos-poderes públicos en las  democracias representativas era la prensa, &quot;el verdadero equivalente del Ágora&quot;,  sostenía John Stuart Mill. Los medios fueron percibidos como instancias  fiscalizadoras de la gestión pública, como mediadores entre los poderes y los  ciudadanos, en el sentido de articular demandas, descontentos y aspiraciones de  los últimos ante las autoridades electas. Al mismo tiempo, se les asignaba el  deber de ofrecer una información oportuna e imparcial, como una mediación  indispensable para proporcionar a los receptores los conocimientos que  posibilitaran su formación democrática y ciudadana. Todas las teorías políticas  liberales, desde las clásicas hasta las contemporáneas, reivindican la  importancia de la información en la constitución del espacio público.</font> </p>     <p ALIGN="JUSTIFY" style="line-height: 100%"><font size="2" face="Verdana">Para<font FACE="Verdana" SIZE="2" COLOR="#7f7f7f"> </font>que tal mediación fuera posible, sin  interferencias de otros intereses, fue fundamental la consolidación, a mediados  del siglo diecinueve, de grupos de medios independientes, debido a que la  publicidad pasó a ser la fuente de su sustentación financiera. La llamada  doctrina de la objetividad había precisado los términos de esa relación: la  publicidad, se estimaba entonces, estaba al margen de los intereses políticos y,  en consecuencia, los medios podrían cumplir, sin presiones ni condicionamientos,  su función social de informar &quot;objetivamente&quot;. Aunque tal independencia nunca  fue total ni completa, en cierta medida y durante algún tiempo, la fórmula  parecía funcionar. Por su parte, el Estado, como poder político, debía  garantizar la libertad de expresión y de información.</font><font FACE="Verdana" SIZE="2" COLOR="#7f7f7f"> </p> </font>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p ALIGN="JUSTIFY" style="line-height: 100%"><font face="Verdana" size="2"> La redistribución de los conocimientos, que siempre son un  poder, debía aminorar el desequilibrio existente entre los sectores hegemónicos  y los estratos menos favorecidos. Se buscaba lograr el equilibrio entre libertad  e igualdad. Ésta era la ecuación que estaban llamados a cumplir los medios  independientes y los periodistas. </font>   </p>     <p ALIGN="JUSTIFY" style="line-height: 100%"><font face="Verdana" size="2"> Desde comienzos del siglo XX, el espectro mediático se  percibe dividido en dos grandes grupos. Por un lado, los medios voceros de  gobiernos, partidos políticos, sectores religiosos o posiciones ideológicas. Por  el otro, las empresas con fines de lucro, no adscritas a ninguna instancia  política, social o religiosa. Estos medios independientes proclaman su adhesión  a los valores democráticos y se comprometen a cumplir un importante papel en la  formación ciudadana. Pero las denuncias de diversas procedencias coinciden en  señalar que esos medios, a nivel mundial, tienden a abandonar esa función para  transformarse en voceros de sectores políticos y financieros, al mismo tiempo  que asumen estructuras monopólicas y oligopólicas. </font>   </p>     <p ALIGN="JUSTIFY" style="line-height: 100%"><font face="Verdana" size="2"> Por otra parte, se afirma que los medios se han transformado,  o aspiran a transformarse, en actores políticos, reemplazando a los partidos  políticos tradicionales. Sin embargo, los medios independientes siguen  proclamando, de forma explícita, su primigenio compromiso social y su autonomía.  Por eso, y hasta que no renuncien a ellos, es procedente reclamarles su  cumplimiento. Pero algo debe haber cambiado en su rol social para que ese  reclamo se haga cada vez más necesario. </font>  </p>     <p ALIGN="JUSTIFY" style="line-height: 100%"><font face="Verdana" size="2"> En un estudio realizado por investigadores de la Universidad  de Harvard en 2003, se señala la gravedad de esa desviación y se confirma &quot;una  creciente desconfianza del ciudadano en la profesión periodística, desconfianza  que a veces se convertía en odio&quot; (Kovach y Rosenstiel, 2004, 15). Este cambio  en la tradición democrática de los medios en los países desarrollados se debe  principalmente a las nuevas estructuras empresariales, a la concentración de  capitales y tecnologías en poder de grandes oligopolios, donde los medios son  apenas una parte de su engranaje financiero y son utilizados como vehículos a  nivel global para difundir los mensajes cuya orientación concuerda con los  interés de los grandes capitales. Son, además, empresas sin fronteras que  extienden su dominio a nivel global. </font>  </p>     <p ALIGN="JUSTIFY" style="line-height: 100%"><font face="Verdana" size="2"> El gobierno de Estados Unidos, por su parte, utiliza ese  poder mediático para manipular tanto a la opinión pública de su país como a  nivel mundial, sobre todo en relación con sus políticas internacionales, y en la  difusión e imposición de la doctrina neoliberal. La distorsión de los  tradicionales preceptos que deberían normar la función social de los medios es  de tal magnitud que indujo al profesor de filosofía estadounidense Michel Sandel  a preguntarse: &quot;¿Es que acaso van acabar con la existencia de la democracia?&quot; (Kovach  y Rosenstiel, 2004, 52). </font>   </p>     <p ALIGN="JUSTIFY" style="line-height: 100%"><font face="Verdana" size="2"> La constatación de los cambios intrínsecos de los medios en  una democracia formal hace suponer que el abandono de aquella función que se les  había otorgado no es casual ni responde a una decisión arbitraria. Habría que  preguntarse si ese cambio no obedece a modificaciones surgidas en el seno de las  mismas democracias liberales. </font>  </p>     <p ALIGN="JUSTIFY" style="line-height: 100%"><font face="Verdana" size="2"> De allí que la reflexión sobre los medios debe orientarse en  el mismo sentido que tiene hoy la revisión de las teorías sobre la democracia y  su inserción social. Gran parte de las reflexiones actuales en torno a los  valores conceptuales y la praxis de la democracia representativa se orientan a  indagar la vigencia de un sistema que pareciera haber llegado a su punto de  agotamiento. </font>   </p>     <p ALIGN="JUSTIFY" style="line-height: 100%"><font face="Verdana" size="2"> La definición principal de la democracia se basa en el  concepto de &quot;un gobierno del pueblo&quot; que se concretiza a través de las  elecciones. Para que el acto de votar tenga sentido democrático, las elecciones  deben ser libres. Pero, como señala Giovanni Sartori, la opinión también tiene  que ser, en algún aspecto fundamental, libre, porque &quot;las elecciones libres  –afirma– con una opinión que no es libre no significan nada. Sostenemos que el  pueblo debe ser soberano. Pero un soberano vacío que no tiene nada que decir;  sin opiniones propias, es un mero sancionador, alguien que se limita a ratificar  algo, un soberano de nada&quot; (Sartori, 1988, 117). </font>  </p>     <p ALIGN="JUSTIFY" style="line-height: 100%"><font face="Verdana" size="2"> ¿Cómo se forma una opinión libre? En períodos electorales  prolifera el uso de las técnicas de manipulación propagandística comenzando por  los candidatos, partidos políticos y grupos de electores, pasando por los  sofisticados recursos de las viejas y nuevas tecnologías mediáticas hasta  culminar con encuestas fraudulentas y los mensajes subliminales. Con esos  recursos se puede lograr adhesión y ganar votos. Pero ni ese voto es libre ni  tiene la esencia de una decisión soberana y consciente. Para la conformación de  una opinión libre el camino es más largo que el tiempo de las campañas  electorales y se requiere de condiciones propicias para que el raciocinio, y no  los estímulos epidérmicos, determine su sentido. Eso implica que, de algún modo,  el votante, tanto en tiempos de elecciones como en todo momento en su condición  de ciudadano, debe obtener suficientes referencias no manipuladas sobre la res publica para poder, libremente y acorde con su escala de valores,  conformar una opinión sustentada en el conocimiento y en la reflexión. </font>   </p>     <p ALIGN="JUSTIFY" style="line-height: 100%"><font face="Verdana" size="2"> Por lo general, al hacer referencia a los valores éticos en  los contextos como la democracia y la comunicación social, o en la relación  entre ambas, se tiende a percibir su vigencia en sentido restringido: lo que  está permitido y lo que está prohibido. Pocas veces se hace derivar y  desarrollar esos señalamientos desde su carácter teleológico, basado en  determinados objetivos que se aspira a alcanzar con fines altruistas,  sintetizados ya en Rousseau como &quot;el bien común&quot;. </font>   </p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p ALIGN="JUSTIFY" style="line-height: 100%"><font face="Verdana" size="2"> Los compromisos éticos de los medios y de los comunicadores  se basan en la constatación de su responsabilidad social, debido a los efectos  que su desempeño produce al interior de una sociedad dada. La responsabilidad,  como concepto filosófico, existe cuando el sujeto activo es consciente de las  consecuencias que su acción puede generar. El adjetivo &quot;social&quot; extiende ese  principio a una actividad de dimensiones extra personales. </font>   </p>     <p ALIGN="JUSTIFY" style="line-height: 100%"><font face="Verdana" size="2"> Al mismo tiempo, y derivado del concepto anterior, a los  medios y a los comunicadores se les otorga, y ellos lo asumen explícitamente,  una importante función social, de la cual, en una medida considerable, depende  la articulación del sistema y el logro de los ideales democráticos. Esta función  y sus consecuencias no se limitan a la esfera de lo político, pues también  abarca dimensiones tan importantes y diversas como la cultura, la salud mental o  la convivencia pacífica de un pueblo. </font>   </p>     <p ALIGN="JUSTIFY" style="line-height: 100%"><font face="Verdana" size="2"> <b>¿Qué son los medios de comunicación social?</b> </font>  </p>     <p ALIGN="JUSTIFY" style="line-height: 100%"><font face="Verdana" size="2"> Considerando las características de la llamada sociedad de la  información y la importancia que han adquirido las industrias de contenido, la  integración industrial que permite la convergencia tecnológica, los variados  desarrollos de la televisión y la multimedia, la convergencia de inversiones de  capital hacia el sector, entre otros factores, puede afirmarse que este proceso  es, a la vez, el proceso de manipulación de la conciencia social y de dominio  político. Es decir, la manera de concebir y ejercer la democracia liberal está  sufriendo modificaciones de consecuencias imprevisibles para la convivencia de  los pueblos. </font>  </p>     <p ALIGN="JUSTIFY" style="line-height: 100%"><font face="Verdana" size="2"> Tomar conciencia de la gravedad de esos hechos no resulta  fácil para el público receptor, sobre todo cuando muchas de esas modificaciones  vienen envueltas en un simulacro de gratificaciones instantáneas. Existe, sin  duda, descontento y cierta sensación de desamparo y desconfianza frente a la  reorientación de los medios, pero se carece de una percepción clara de sus  causas y, sobre todo, de lo que pueda hacerse para neutralizar esas  desviaciones. </font>  </p>     <p ALIGN="JUSTIFY" style="line-height: 100%"><font face="Verdana" size="2"> Como afirma Noam Chomsky, para comprender a los medios hay  que determinar su estructura institucional interna, cuál es su posición en la  sociedad en general y, sobre todo, cómo se relacionan con otros sistemas de  poder y de autoridad. </font>   </p>     <p ALIGN="JUSTIFY" style="line-height: 100%"><font face="Verdana" size="2"> En Venezuela se pueden diferenciar actualmente tres grupos de  medios, dos de ellos de tradicional vigencia y el tercero –lo alternativo– que  está adquiriendo cada vez mayor importancia social. El primer grupo está  constituido por los medios privados, a menudo llamados &quot;independientes&quot;, cuyo  objetivo originalmente fue el lucro. El segundo sector incluye a los medios que  son voceros de determinada tendencia ideológica, política, religiosa. A este  grupo pertenecen también los medios que son propiedad del Estado y que  tradicionalmente han sido voceros de los gobiernos. </font>   </p>     <p ALIGN="JUSTIFY" style="line-height: 100%"><font face="Verdana" size="2"> El tercer sector lo conforman los medios alternativos, entre  los cuales se incluye a los medios comunitarios, que surgen como expresión de  sectores sociales excluidos de la oferta mediática tradicional. Se conceptúan  como voceros de comunidades organizadas, laborales, estudiantiles. feministas o  culturales. Lo alternativo mediático, en alguna medida, siempre ha existido en  las democracias formales. Lo realmente nuevo en el caso venezolano es la  creciente importancia de la comunicación comunitaria, como expresión de las  necesidades informativas de sectores populares. </font>  </p>     <p ALIGN="JUSTIFY" style="line-height: 100%"><font face="Verdana" size="2"> Falta un cuarto sector en ese conjunto de medios, el del  servicio público, que nunca ha podido implementarse en el país. Se concibe  autónomo y libre tanto de las presiones empresariales y publicitarias como de  los sectores gubernamentales. Son administrados por grupos organizados de la  sociedad civil y su autonomía debe ser garantizada por un sistema de  subvenciones provenientes del poder legislativo Todos esos tipos de medios, y  otros con diferentes definiciones y finalidades que puedan surgir, existen en  virtud del derecho a la libertad de expresión. </font>  </p>     <p ALIGN="JUSTIFY" style="line-height: 100%"><font face="Verdana" size="2"> Cada uno de esos grupos, por lo general, asume explícitamente  determinada posición en cuanto a sus fines en el interior de un sistema  democrático. Sin embargo, cualesquiera que sean sus metas ideológicas o  pecuniarias, tienen una responsabilidad social y legal por el sólo hecho de  interactuar en una sociedad, cuyos valores culturales y derechos humanos deben  ser respetados, más allá de lo meramente informativo. </font>   </p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p ALIGN="JUSTIFY" style="line-height: 100%"><font face="Verdana" size="2"> El problema crítico que se enfrenta actualmente en Venezuela  es el cambio de la posición editorial de los medios llamados independientes,  cuyo alcance de penetración y su tradicional inserción y credibilidad en  determinados estratos sociales siguen existiendo. La desviación de los  principios que signaron la acción de los medios privados desde el inicio de los  sistemas democráticos formales, representa actualmente un problema de orden  legal por cuanto violan el derecho de los usuarios a obtener una información no  manipulada, derecho garantizado constitucionalmente. El mismo se deriva del  derecho a la libertad de expresión y es, como lo expresó Javier Darío Restrepo,  su objetivo y justificación: el derecho a la información, que es el derecho de  quien recibe. </font>   </p>     <p ALIGN="JUSTIFY" style="line-height: 100%"><font face="Verdana" size="2"> <b>La comunicación social en una democracia socialista</b> </font>   </p>     <p ALIGN="JUSTIFY" style="line-height: 100%"><font face="Verdana" size="2"> Los cambios de los sistemas políticos de los últimos  decenios, y específicamente en su interacción con la comunicación social, nos  obligan a una reflexión exenta de cualquier tentación dogmática. Percibir la  función de la comunicación social para una sociedad socialista contemporánea,  tal como fue delineada por Lenin en los primeros decenios del siglo pasado,  sería repetir los errores del pasado y desconocer las características  específicas de las sociedades actuales, entre ellas la venezolana. </font>  </p>     <p ALIGN="JUSTIFY" style="line-height: 100%"><font face="Verdana" size="2"> Lenin sostenía que el periódico debía ser un agitador y un  organizador social, pertenecer al Estado, partido o sindicato, y no a la empresa  privada. Estableció así la primera ruptura del monopolio que la burguesía había  ejercido en el área de la información. Pero sus indicaciones iban más lejos.  Señalaba que &quot;el periódico debe dar prioridad a aquellos acontecimientos  –físicos o espirituales– que contribuyan a resaltar los elementos constructivos  en la acción del hombre, pero al mismo tiempo está en la obligación de enfocar  los errores y los defectos de las instituciones sociales para criticarlos con  severidad y para sugerir las soluciones correspondientes&quot; (en Álvarez, 1978: 79) </font>  </p>     <p ALIGN="JUSTIFY" style="line-height: 100%"><font face="Verdana" size="2"> En los regímenes del llamado &quot;socialismo real&quot; se  implementaron con especial énfasis las primeras recomendaciones de Lenin, pero,  después de su muerte, fueron ignoradas las indicaciones relativas a los  señalamientos críticos del funcionamiento del régimen socialista. De manera que  todos los contenidos periodísticos se conformaron como información dirigida o  directamente propagandística. Y así los medios dejaron de ser los intermediarios  entre los poderes instituidos y el pueblo. La consecuencia más grave de ese  hecho fue la anulación de cualquier posibilidad de rectificación de las  decisiones erradas de las autoridades. Al impedirse el acceso de los ciudadanos  a la información concreta y cierta sobre la situación general del país se fue  construyendo una disfuncionalidad mediática de consecuencias que ya conocemos.  El modelo mediático de la Unión Soviética fue implementado en todos los  regímenes del socialismo real con muy pocas variantes. </font>   </p>     <p ALIGN="JUSTIFY" style="line-height: 100%"><font face="Verdana" size="2"> Si bien sería erróneo afirmar que la utilización  propagandística de los medios fue la causa principal de la desaparición de los  socialismos del siglo pasado, no se puede desconocer que, en gran parte,  contribuyó a su fracaso, al ser una expresión fehaciente de la ausencia de  estructuras democráticas. </font>   </p>     <p ALIGN="JUSTIFY" style="line-height: 100%"><font face="Verdana" size="2"> Por el contrario, hoy &quot;no se concibe la izquierda si no es  democrática, más aún en un proceso en el cual lo específico es la ampliación y  no la restricción de la base social que la sustenta. Esta misma razón fundamenta  la necesidad de su pluralidad, y para afirmar sus rasgos, surge como un  imperativo categórico la constitución de una nueva identidad&quot; (Kohen, 1990, 62). </font>  </p>     <p ALIGN="JUSTIFY" style="line-height: 100%"><font face="Verdana" size="2"> El socialismo del siglo XXI, tal como se está perfilando en  las declaraciones y en los escritos aparecidos en el país hasta ahora, se  proyecta como un sistema democrático, participativo y plural. Con todas las  innovaciones que tal definición comporta, habría que plantear, desde las  realidades sociales venezolanas, las estructuras de los medios de comunicación  social y, desde preceptos de los derechos constitucionales vigentes, establecer  los parámetros de su funcionamiento. </font>  </p>     <p ALIGN="JUSTIFY" style="line-height: 100%"><font face="Verdana" size="2"> Esa sociedad socialista se concibe no solo democrática sino  también participativa, con un agregado especial: deben conformarse instancias  que permitan realizar una contraloría social a todos los niveles. Ni la  participación real y mucho menos una contraloría efectiva pueden darse si los  ciudadanos no dispone, de una información veraz, oportuna, plural, no  tergiversada, como lo indica el mandato constitucional. </font>  </p>     <p ALIGN="JUSTIFY" style="line-height: 100%"><font face="Verdana" size="2"> &quot;Una sociedad deliberativa –afirma Tomás Moulian– debe ser  una sociedad informada. Por ello, es básico el acceso pluralista a la propiedad  y la gestión de los medios de comunicación, para personas, partidos y  organizaciones sociales&quot;, (Moulian, 2001, 132). </font>  </p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p ALIGN="JUSTIFY" style="line-height: 100%"><font face="Verdana" size="2"> En el marco de esas definiciones generales, sería  recomendable elaborar un cuerpo legal que norme el funcionamiento, las  estructuras y los objetivos que debería tener el sistema general de los medios y  sus contenidos en una sociedad socialista. Es decir, elaborar un compendio de  principios generales en lo que se conoce como &quot;políticas comunicacionales&quot;. Los  siguientes son algunos de los aspectos a considerar al momento de su  elaboración: </font>  </p>     <p ALIGN="JUSTIFY" style="line-height: 100%"><font face="Verdana" size="2"> --- Una de los objetivos más importantes en la proyección del  socialismo venezolano es la democratización y la redistribución de los poderes  -legales, culturales, políticos, económicos, sociales- al otorgar a los  ciudadanos la posibilidad de asumir el autogobierno a través de la toma de  decisiones. En ese proceso de democratización de los poderes, debe incluirse  también el llamado &quot;cuarto poder&quot;, el de los medios. Esta relación deberá  responder a un nuevo perfil, tanto de los medios como de los usuarios, en el  cual la responsabilidad ética debe regir la acción y la interrelación de ambos  polos. Ese nuevo perfil debe construirse desde la sociedad civil y los sectores  populares y, sobre todo de las nuevas formas de transferencia de conocimientos y  de la sustentación que se creen entre los medios y los usuarios, estos últimos  como activos participantes en la gestión mediática. </font>  </p>     <p ALIGN="JUSTIFY" style="line-height: 100%"><font face="Verdana" size="2"> --- En la concepción de una sociedad socialista democrática  no está excluida la participación de las minorías. Es más, ése es uno de los  preceptos que determinan su carácter democrático. Las últimas elecciones  presidenciales confirmaron el apoyo mayoritario del pueblo al proyecto de una  sociedad socialista. Pero también demostraron que más de cuatro millones de  venezolanos no comparten esa propuesta de país. En Venezuela no hay cuatro  millones de ricos, lo que implica que muchos de los ciudadanos con ingresos  medios, y tal vez escasos, mantienen posiciones contrarias al proyecto  socialista. Esa importante minoría tiene derecho a emitir sus opiniones y  participar en el juego de las luchas ideológicas y políticas. También a tener  los medios de comunicación social que la representen, siempre en el marco de la  normativa vigente que regula el funcionamiento y el uso democrático de los  medios. Aun cuando se trate de iniciativas privadas con fines de lucro, esas  empresas deben asumir una configuración más democrática, implementando  instancias que permitan la participación de sectores sociales. Hay antecedentes  en la historia reciente del periodismo mundial, donde ese tipo de empresas  conforman consejos directivos y comités editoriales con participación de sus  propios trabajadores, periodistas y representantes de los usuarios. </font>   </p>     <p ALIGN="JUSTIFY" style="line-height: 100%"><font face="Verdana" size="2"> --- Se debe conformar un grupo de medios independientes con  perfiles similares a los llamados &quot;de servicio público&quot;, con autonomía editorial  y estructura democrática en cuanto a la toma de decisiones, con la participación  de periodistas y trabajadores en general, como también de usuarios. Estos medios  pueden operar en el marco tradicional de los medios de servicio público, es  decir, con el financiamiento otorgado por el poder legislativo. Sin embargo,  sería recomendable que se estructuraran también como empresas o cooperativas con  créditos estatales pero de derecho privado y sin fines de lucro. Se conciben  como una alternativa profesional al sector mediático privado. Algunos de esos  medios podrían solventar las necesidades comunicacionales de los sectores medios  de la sociedad venezolana, aquellos ciudadanos que puedan o no apoyar el  proyecto socialista del país, pero que en todo caso no se sienten identificados  con las posturas ideológicas y comunicacionales de los medios privados. </font>  </p>     <p ALIGN="JUSTIFY" style="line-height: 100%"><font face="Verdana" size="2"> --- Los medios comunitarios deben transformarse en auténticos  voceros de las comunidades y para los comunidades. Esta identificación, además  de ser explícita en cuanto a su definición, debe ser corroborada por la  inserción del medio en una comunidad determinada. Para ello es necesario  establecer instancias que legitimen su carácter de tal, a través de  organizaciones de base que se vinculen directamente con cada medio, participen  masiva y democráticamente en su estructura y funcionamiento. Los promotores de  los medios comunitarios deben crear nexos y formas de transferencia entre ambos  polos y definir los modos de sustentación con su respectiva base social. Estos  nexos no solo hacen referencia a los contenidos y su orientación, sino también  al sistema de financiamiento de los medios comunitarios. La responsabilidad  ética abarca ambas dimensiones de la actividad comunicacional. </font>  </p>     <p ALIGN="JUSTIFY" style="line-height: 100%"><font face="Verdana" size="2"> --- Los medios del Estado, que en Venezuela tradicionalmente  han sido voceros de los gobiernos, también deben democratizarse, mediante su  transformación en entes comunicacionales del Estado, con consejos directivos y  comités editoriales pluralistas e independientes, con representación de usuarios  y de profesionales de la comunicación. Deben cumplir con objetivos precisos de  proporcionar informaciones, y contenidos en general, relacionados con la marcha  de las instituciones públicas. El creciente número de medios en poder del sector  estatal, y su uso por parte del gobierno, pueden ser explicados por la orfandad  informativa que se vivió en momentos más álgidos de los enfrentamientos  políticos de los últimos años, cuando la mayoría de los medios privados  asumieron posiciones propagandísticas y a veces directamente conspirativas. Al  articularse y fortalecer los medios de servicio público y los comunitarios, ese  predominio del sector privado dejará de existir. En una democracia donde cada  sector mediático cumple debidamente con sus obligaciones comunicacionales, el  gobierno no necesita disponer de medios propios y sus diferentes instancias  pasan a ser sólo fuentes noticiosas. </font>  </p>     <p ALIGN="JUSTIFY" style="line-height: 100%"><font face="Verdana" size="2"> --- A los ciudadanos les asiste el derecho de recibir una  programación mediática de calidad en todos sus componentes. Por esa razón, deben  implementarse instancias autónomas e independientes que vigilen su  funcionamiento: una contraloría social con participación de usuarios,  representantes de organizaciones populares y profesionales del área  comunicacional. Esa contraloría debe ser ejercida en virtud de los preceptos  legales, y realizada a través de una observación permanente de todos los  contenidos, no solo periodísticos. No se trata de establecer centros de censura  ni de represalias, sino de instancias abiertas al diálogo, a la discusión y a  los acuerdos. Sólo en casos de crasa violación de las normas vigentes o la  negativa del medio a rectificar, procedería una sanción. En la conformación de  las contralorías sociales de los medios es de primordial importancia la  participación de los representantes de las organizaciones gremiales de  periodistas, investigadores, profesores y estudiantes de las escuelas de  comunicación social y de los intelectuales dedicados al análisis de la cultura y  a la creación artística. </font>  </p>     <p ALIGN="JUSTIFY" style="line-height: 100%"><font face="Verdana" size="2"> ---En estas proposiciones no se ignora el hecho de que la  comunicación social es el terreno de las luchas ideológicas y que en ese proceso  la manipulación y tergiversación suelen estar presentes. Existe la tesis de que  en semejante contexto, la comunicación política sólo puede ser efectiva y  competitiva si imita las técnicas de la publicidad y las relaciones públicas. La  propaganda, la publicidad y la venta de la imagen de líderes políticos, partidos  y políticas presupone audiencias manipulables, pasivas, acríticas. Esas técnicas  comunicacionales no forman ciudadanos concientes y capaces para una real y  efectiva participación democrática. Para contrarrestar la influencia de los  medios que adversan los valores socialistas, habría que ir superando las  desviaciones en el tratamiento de la información política. Sin duda, eso  significaría una importante aportación a la construcción de la democracia  participativa, al facilitar y garantizar la formación de la conciencia  ciudadana. </font>   </p>     <p ALIGN="JUSTIFY" style="line-height: 100%"><font face="Verdana" size="2"> --- El derecho a la libertad de expresión, que consagra la  Constitución Bolivariana, es consustancial a la democracia. De ella se deriva el  derecho a la Información en sus dos acepciones: el derecho de los ciudadanos a  recibir de los medios una información de calidad, y el derecho que le asiste a  los periodistas a acceder a las fuentes informativas y obtener las referencias  que requieren para cumplir con su trabajo. Esto último se refiere  específicamente a las fuentes oficiales. En un sistema de socialismo democrático  estos postulados no sólo deben mantenerse sino cumplirse a cabalidad para que el  derecho a la información sea una realidad, y la participación popular y la  contraloría social puedan verificarse y tener efectos concretos en la  construcción del socialismo. La vigilancia del cumplimiento de esas garantías  constitucionales debe formar parte de los deberes de la contraloría mediática. </font>  </p>     <p ALIGN="JUSTIFY" style="line-height: 100%"><font face="Verdana" size="2"> Y, como una exhortación a la conciencia y a la vigilancia  democráticas, habría que tener presente la advertencia de Rosa Luxemburgo: &quot;Sin  elecciones generales, sin una irrestricta libertad de prensa y reunión, sin una  lucha de opiniones, la vida muere en toda institución pública, se torna una mera  aparición de vida, en la que sólo queda la burocracia como elemento activo … Se  adormece la vida pública, dirigen y gobiernan unos pocas decenas de dirigentes&quot;  (Luxemburgo, 1983, 587). </font>   </p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p ALIGN="JUSTIFY" style="line-height: 100%"><font face="Verdana" size="2"> <b>Bibliografía</b></font></p>     <!-- ref --><p ALIGN="JUSTIFY" style="line-height: 100%"><font face="Verdana" size="2"> 1. Álvarez, Federico (1978): La información contemporánea,  Caracas, Contexto Editores.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2418388&pid=S1315-6411200700020001100001&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p ALIGN="JUSTIFY" style="line-height: 100%"><font face="Verdana" size="2"> 2. Kohen, Alberto (1990): Ser de Izquierda en los ’90,  Buenos Aires, Editorial Contrapunto. </font>  &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2418389&pid=S1315-6411200700020001100002&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p ALIGN="JUSTIFY" style="line-height: 100%"><font face="Verdana" size="2"> 3. Kovach, Bill y Rosenstiel, Tom (2004): Los  elementos del periodismo, Madrid, Ediciones El País. </font>  &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2418390&pid=S1315-6411200700020001100003&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p ALIGN="JUSTIFY" style="line-height: 100%"><font face="Verdana" size="2"> 4. Luxemburgo, Rosa (1983): Escritos políticos,  Madrid, Editorial Grijalbo. </font>   &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2418391&pid=S1315-6411200700020001100004&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p ALIGN="JUSTIFY" style="line-height: 100%"><font face="Verdana" size="2"> 5. Moulian, Tomás (2001): Socialismo del siglo XXI,  Santiago, Chile, LOM Ediciones. </font>  &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2418392&pid=S1315-6411200700020001100005&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p ALIGN="JUSTIFY" style="line-height: 100%"><font face="Verdana" size="2"> 6. Sartori, Giovanni (1988): Teoría de la democracia,  Madrid, Alianza Editorial.</font> &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2418393&pid=S1315-6411200700020001100006&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> ]]></body>
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