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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Imaginarios insurgentes en América Latina: ¿Es el socialismo en el siglo XXI un horizonte emancipatorio?]]></article-title>
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<abstract abstract-type="short" xml:lang="en"><p><![CDATA[During recent decades, the ambit and contents of social, political and popular struggles in Latin America have been shifting their ground. On the basis of collective action and popular protest, there has been a clear undermining of the apparently well-consolidated, neoliberal imaginary and a questioning of persisting colonial influences. This article examines the central characteristics of the neoliberal imaginary and indicates the symptoms of its decline. The article then discusses twenty first century socialism as articulating the imaginary and action of the greater part of the regional social and popular movements. It concludes insisting on the need for a critical and reflexive spirit, open to debate and fed by a plurality of sources capable of building that other possible world imbued with democratic, radical and socialist values]]></p></abstract>
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</front><body><![CDATA[   <font FACE="Verdana">     <p ALIGN="CENTER" style="line-height: 100%"><font size="3"><b>Imaginarios insurgentes en América Latina.</b></font></font><b><font size="3"> </font></b>  <font FACE="Verdana"><font size="3"><b>¿Es el socialismo en el siglo XXI un horizonte emancipatorio?</b></font></font></p>     <p ALIGN="CENTER" style="line-height: 100%"><font size="2" face="Verdana"><b>Contreras, Miguel Ángel&nbsp;</b></font></p>     <p ALIGN="justify" style="line-height: 100%"><font face="Verdana" size="2"> Sociólogo, especialista y magíster en Planificación del  desarrollo del Cendes de la Universidad Central de Venezuela. Profesor de Teoría  Social de la Escuela de Sociología de la UCV, ha sido Coordinador Académico y  Director encargado de la misma escuela. Nivel II del PPI. Actualmente investiga  temas sobre desarrollo, ciudadanía y democracia, siendo sus publicaciones más  recientes: Impensando la ciudadanía moderna: alteridad y racismo en el sistema  mundial (2003), Ciudadanía, Estado y democracia en la era neoliberal: dilemas y  desafíos para la sociedad venezolana, 2004 (Convenio UCV-Fundación Rockefeller),  Del 11 al 13 de abril. Del efecto de una condena a la revuelta política:  Imaginarios en desacuerdo en una época de transición política-cultural (2005),  Cultura política y política cultural en Venezuela: Un debate sobre las  reconfiguraciones de la ciudadanía y la democracia en un espacio tiempo  transformativo (2006), Anotaciones sobre la propiedad, la libertad y la  democracia (2006) (Club de Roma). Fue coordinador y presentador del libro  colectivo: Desarrollo, eurocentrismo y economía popular. Más allá del paradigma  neoliberal (2006). En los actuales momentos prepara un texto sobre los Estados  Unidos en el contexto geopolítico actual.miguel-a-contreras@cantv.net</font></p>     <p ALIGN="justify" style="line-height: 100%"><font face="Verdana" size="2"><b>Resumen</b></font></p>     <p ALIGN="JUSTIFY" style="line-height: 100%"><font face="Verdana" size="2"> En las últimas décadas se ha consolidado la emergencia  dispersa y fragmentaria de una primavera política que ha deslizado el ámbito y  contenido de las luchas sociales, políticas y populares en América Latina. Esta  insurgente acción colectiva y protesta popular ha logrado desestabilizar  significaciones sedimentadas por décadas de políticas neoliberales y siglos de  prácticas coloniales. El presente trabajo expondrá los supuestos y objetivos  implícitos de la ofensiva cultural de la globalización neoliberal y los  principios rectores del paradigma (visión del mercado, la libertad y el  individuo), así como los síntomas del declive de su hegemonía. Luego, discutimos  el socialismo del siglo XXI como articulador de imaginarios y espacio de  reflexión y acción de buena parte de los movimientos sociales y populares  regionales. Concluimos que es necesario acometer con espíritu crítico, reflexivo  y abierto el debate y la pluralidad de fuentes y fuerzas que posibilitarían  construirlo, para impulsar y dotar de sentidos democráticos, radicales y  socialistas la construcción de otro mundo es posible. </font> </p>     <p ALIGN="JUSTIFY" style="line-height: 100%"><font face="Verdana" size="2"> <b>Palabras clave:</b> socialismo, neoliberalismo, democracia,  movimientos sociales, pluralismo. </font></p>     <p ALIGN="CENTER" style="line-height: 100%"><font face="Verdana" size="2"> <b>Insurgent Imaginaries in Latin America. Is Socialism an  Emancipatory Horizon en the Twenty First Century?</b> </font></p>     <p ALIGN="JUSTIFY" style="line-height: 100%"><font face="Verdana" size="2"> <b>Abstract</b> </font></p>     <p ALIGN="JUSTIFY" style="line-height: 100%"><font face="Verdana" size="2"> During recent decades, the ambit and contents of social,  political and popular struggles in Latin America have been shifting their ground.  On the basis of collective action and popular protest, there has been a clear  undermining of the apparently well-consolidated, neoliberal imaginary and a  questioning of persisting colonial influences. This article examines the central  characteristics of the neoliberal imaginary and indicates the symptoms of its  decline. The article then discusses twenty first century socialism as  articulating the imaginary and action of the greater part of the regional social  and popular movements. It concludes insisting on the need for a critical and  reflexive spirit, open to debate and fed by a plurality of sources capable of  building that other possible world imbued with democratic, radical and socialist values. </font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p ALIGN="JUSTIFY" style="line-height: 100%"><font face="Verdana" size="2"> <b>Key Words:</b> Socialism, Neoliberalism, Democracy, Social Movements, Pluralism. </font></p>     <p ALIGN="JUSTIFY" style="line-height: 100%"><font face="Verdana" size="2"><b>I-. Introducción</b> </font> </p>     <p ALIGN="JUSTIFY" style="line-height: 100%"><font face="Verdana" size="2">En las últimas décadas se viene consolidando la emergencia  dispersa y fragmentaria de una primavera política que ha deslizado el  ámbito y contenido de las luchas sociales, políticas y populares en América  Latina. Primavera política que opera sobre la superficie de inscripción  del Consenso de Washington, y está fracturando los acuerdos políticos y  económicos que soportaban la institucionalidad multilateral y nacional de las  políticas de ajuste estructural. Estos insurgentes ciclos de acción colectiva y  protestas populares han logrado desestabilizar un conjunto de  significaciones sedimentadas en el sentido común, por décadas de políticas  neoliberales y siglos de prácticas coloniales. La ruptura con el orden legal y  sensible de la política ha deslizado los loci de enunciación de lo  político en la región, resquebrajando la distribución simbólica de los  cuerpos de la modernidad colonial. </font>  </p>     <p ALIGN="JUSTIFY" style="line-height: 100%"><font face="Verdana" size="2">Entendiendo aquí lo político, como la dimensión de  antagonismo y conflicto que existe en las relaciones sociales. Lo político es el  ámbito de ruptura con las configuraciones legales y sensibles donde se definen  las partes y sus partes o su ausencia por un supuesto que por definición no  tiene lugar en ella: la de una parte de los que no tienen parte. Esta ruptura se  manifiesta por una serie de actos que vuelven a representar el espacio donde se  definían las partes, sus partes y las ausencias de las partes. Mientras que la política apunta al establecimiento de un orden legal y sensible en donde  se definen las divisiones entre los modos del hacer, los modos del ser y los  modos del decir, que hacen que tal actividad sea visible y que tal otra no lo  sea, que tal palabra sea entendida como perteneciente al discurso y tal otra al  ruido. La lógica de lo político actúa sobre la lógica de la política;  desplazando, conflictuando y tensionando las formas de representación de la  política (Mouffe 1999:13-14;Rancière,1996:44-45; Contreras,2004:112-113). </font> </p>     <p ALIGN="JUSTIFY" style="line-height: 100%"><font face="Verdana" size="2">Lo político en los movimientos sociales y populares no emerge  como una propuesta de organización, sino como la apertura de un litigio  sobre las formas de ordenación simbólica de la política. Son dos lógicas  inconmensurables que se enfrentan como consecuencia de la irrupción litigante  que deshace las particiones sensibles. Esto quiere decir, las particiones de lo  sensible y los regímenes de visibilidad del logos colonial-moderno. En  cualquier caso, la conflictividad entre estas lógicas supone que no hay objeto  común, sino interrupciones, fracturas y exclusiones. Así, las intensas  movilizaciones sociales y populares y la elección de gobiernos democráticos de  izquierda están configurando una profunda transformación tanto en los horizontes  normativos de las sociedades latinoamericanas, como de las teorías que servían  de claves interpretativas en la región. Puede decirse que el distanciamiento de  las lecturas sobre las sociedades latinoamericanas ya es en sí misma un síntoma  de las profundas fracturas que la atraviesan. </font>  </p>     <p ALIGN="JUSTIFY" style="line-height: 100%"><font face="Verdana" size="2">Los complejos procesos socio-históricos actuales se  caracterizan por un sino de renovadas esperanzas respecto a las  posibilidades creativas del por-venir y, sobre todo, representan una  pluralización y un desborde de los ámbitos de las luchas sociales y populares en  un sentido comunitario-solidario, democrático-socialista y plural-cultural.  Estos imaginarios insurgentes subvierten el sentido jerárquico de los  campos de producción de conocimiento euroccidental, se plantean una defensa de  la naturaleza contra la destrucción modernizadora neoliberal y liberan las  potencialidades de una subjetividad crítica y radicalizada. En sentido estricto,  sobre un campo de fuerzas atravesado por potencias sociales, políticas y  culturales que se tensan conflictivamente se están recreando imaginarios  insurgentes que están contribuyendo al cuestionamiento de las jerarquías  coloniales-modernas. Imaginarios insurgentes que implican procesos de  resignificación cultural desestabilizadores de las formas de subjetivación  política hegemónicas en América Latina. Entendiendo por subjetivación política  la producción mediante una serie de actos de una instancia y una capacidad de  enunciación que no eran identificables en un campo de experiencia dado, cuya  identificación; por lo tanto, corre pareja con la nueva representación del campo  de la experiencia (Ranciere,1996:52). </font>  </p>     <p ALIGN="JUSTIFY" style="line-height: 100%"><font face="Verdana" size="2">Así, en las evocadoras palabras de Enrique Dussel, el siglo  XXI exige una enorme creatividad en la definición de los horizontes  transformativos de las sociedades de la región. Aun el socialismo en  tanto horizonte de futuro, si todavía tiene algún significado profundo y  evocador, deberá desarrollarse como indica Evo Morales, también como una revolución cultural. En efecto, la construcción de una nueva teoría social y  política no puede responder a los supuestos de la modernidad capitalista y  colonial de los 500 años. No puede partir de los postulados liberal-burgueses,  pero tampoco de los del socialismo real. Allí se encuentran los desafíos  fundamentales para los procesos de resistencia, contrahegemonía y emancipación  de los movimientos sociales y populares, y sobre todo, de los pueblos de la  región (2006:7). </font> </p>     <p ALIGN="JUSTIFY" style="line-height: 100%"><font face="Verdana" size="2">En lo que sigue se presentará la propedéutica del presente  trabajo. En primer lugar, se mostrarán los supuestos y objetivos implícitos de  la ofensiva cultural de la globalización neoliberal. Así, podemos comprender el  programa neoliberal –en tanto construcción histórica– como una geocultura  tendiente a presionar a todos los Estados a emprender un conjunto de reformas  económicas y políticas para su modernización. Segundo, en concomitancia con el  primero, se expondrán los principios rectores del paradigma neoliberal: su  visión sobre el mercado, la libertad y el individuo desde la perspectiva de un  autor como Friedrich von Hayek. Enfatizando, principalmente, su visión  cientificista y objetivista del mundo en el marco de la reestructuración  capitalista. Tercero, se indicarán los síntomas del declive de la hegemonía  neoliberal. Pero, sobre todo, sus efectuaciones dramáticas en los territorios,  las regiones y el trabajo en tanto principio alocativo. En cuarto lugar, se  retomará la idea de primavera política para analizar sobre la superficie de  proyección del neoliberalismo el accionar de los movimientos sociales y  populares en la región. Vinculando este accionar con la búsqueda de nuevos  horizontes: tanto en el plano de los sentidos de futuro como en el plano de la  teoría. Por último, tratamos de contextualizar el debate sobre el socialismo del  siglo XXI en la fractura del orden global neoliberal en Venezuela. </font>  </p>     <p ALIGN="JUSTIFY" style="line-height: 100%"><font face="Verdana" size="2"><b>II-. La superficie de inscripción neoliberal</b> </font> </p>     <p ALIGN="JUSTIFY" style="line-height: 100%"><font face="Verdana" size="2">Para comprender la irrupción de los conflictos en América  Latina hay que situarse en la superficie de proyección de la hegemonía  neoliberal en tanto forma discursiva dominante en el sistema histórico  capitalista. En todo caso, situarse en esta fractura tectónica de cambio  y transformación supone tomar como punto de referencia las concomitantes y  dramáticas efectuaciones del discurso neoliberal. El neoliberalismo puede ser  descrito como la estrategia hegemónica para la globalización económica en tanto  que las principales instituciones gestoras de la economía internacional lo  apoyan y promueven (OCDE, FMI y Banco Mundial); ocupa un lugar fundamental  político, económico y cultural en Estados Unidos (todavía líder indiscutible) y  en otros países anglosajones (principalmente Gran Bretaña, Nueva Zelanda y  Canadá); las políticas neoliberales de ajuste se han consolidado como recetario en casi todos los países con economías de capitalismo avanzado; y  se ha configurado como solución pragmática en el proceso de  reestructuración de las economías post-socialistas en sus búsquedas de  incorporación a la economía mundial (Jessop, 2004:216). </font>  </p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p ALIGN="JUSTIFY" style="line-height: 100%"><font face="Verdana" size="2">En todo caso, el neoliberalismo transformado en programa  político y en utopía teleo-escatológica se ha convertido en el  pensamiento dominante de los procesos de mundialización económica. Tanto por la  difusión de éste como política de ajuste estructural, como por la tremenda  embestida que desde diversos ámbitos de mediación orientaron la ofensiva  neoliberal. Su lema, como lo diría Franz Hinkelammert, es destruir la utopía  para que no exista ninguna otra. En tal sentido, su concepción individualista  posesiva se convirtió en un sentido común epocal de amplias  repercusiones culturales y políticas en la vida de las sociedades del sistema  histórico capitalista. C. B. Mapherson llama individualismo posesivo al  supuesto unificador que permite comprender la persistencia y el profundo arraigo  en el pensamiento social, político y económico contemporáneo de este supuesto. </font> </p>     <p ALIGN="JUSTIFY" style="line-height: 100%"><font face="Verdana" size="2">El individualismo posesivo contiene como dificultad  fundamental su cualidad poseedora. Y su cualidad poseedora se halla en su  concepción del individuo, que es esencialmente el propietario de su persona y  sus capacidades, sin que deba nada por ellas a la sociedad (Macpherson,1970:16).  Así, la gramática liberal-posesiva se encuentra indisolublemente vinculada a  esta unidad subyacente. Esta doctrina liberal-posesiva es simultáneamente una  concepción del mercado, la política, la ética y el derecho. Y es en palabras de  sus principales portavoces una comprensión global del individuo y la libertad. </font> </p>     <p ALIGN="JUSTIFY" style="line-height: 100%"><font face="Verdana" size="2"><b>III-. La utopía teleo-escatológica neoliberal</b> </font> </p>     <p ALIGN="JUSTIFY" style="line-height: 100%"><font face="Verdana" size="2">La globalización neoliberal se basa en la libertad de los  flujos de mercancías y capitales, y en la ausencia de intervenciones estatales a  estos flujos. Esto implica la reconfiguración del papel del Estado en la  economía global. Facilitando los flujos de mercancías y capitales, y fomentando  por medio de subvenciones la competencia neoliberal. Con ello, la globalización  neoliberal ha contribuido a la formación de regímenes legales transnacionales  que se centran en los conceptos económicos occidentales de contrato y propiedad  intelectual. Instituciones multilaterales como el FMI, el Banco Mundial y la OMC  han contribuido significativamente con sus recomendaciones de políticas  económicas a consolidar este régimen legal transnacional en la última década.  Los mercados globales de finanzas y de servicios avanzados operan a través del  régimen legal transnacional que no está centrado en el Estado sino en el mercado  (). </font> </p>     <p ALIGN="JUSTIFY" style="line-height: 100%"><font face="Verdana" size="2">El mercado –en la perspectiva de un autor como Hayek– es  analizado sobre la base de leyes universales y objetivas, en las cuales están  ausentes las acciones y estrategias humanas, y sobre todo, las relaciones de  poder capitalistas. Todo tipo de intervención en la economía representa una  distorsión del mercado y sus agentes ordenadores. Por tanto, toda intervención  es una amenaza al mercado. Y dado que, no es posible ordenar a la sociedad como  un todo, lo que se puede crear con los intentos ordenadores es caos y  destrucción. Así lo dice Karl Popper, &quot;la hibris que nos mueve intentar  realizar el cielo en la tierra, nos seduce a transformar la tierra en un  infierno, como solamente lo pueden realizar unos hombres con otros&quot; (citado por Hinkelammert,2001:36). </font>  </p>     <p ALIGN="JUSTIFY" style="line-height: 100%"><font face="Verdana" size="2">El mercado es el único orden capaz de integrar eficazmente,  en un orden único un elevado número de actividades basadas en la disponibilidad  de una serie de personales conocimientos dispersos. Cuando intentamos controlar  este proceso no hacemos sino poner barreras a su desarrollo y, más temprano o  más tarde, provocar una parálisis del pensamiento y una decadencia de la razón.  La sociedad serían órdenes autopoieticos formados de normas consuetudinarias  productos de la selección evolutiva. Estos órdenes no son productos del diseño  humano sino de la espontánea acción colectiva. Los cambios sociales son  aproximaciones a la verdadera naturaleza o interferencia y desviaciones;  siempre se refieren a un mismo y exclusivo principio de ordenamiento. Es decir,  podríamos perfeccionar los mecanismos de mercado o distorsionarlos, pero no  podríamos modificar las leyes del mercado. Conociendo estas regularidades, la  realidad social sería calculable, o sea controlable. </font>  </p>     <p ALIGN="JUSTIFY" style="line-height: 100%"><font face="Verdana" size="2">El orden natural no sería una fuerza ciega que se impone a  espalda de los hombres, sino el único orden posible. Para que un conocimiento de  este tipo pueda guiar las relaciones sociales debe suponer una realidad  objetiva, es decir, unívoca. La convivencia humana estaría regida por leyes  propias, independientes de la voluntad humana. Los neoliberales parten de la  noción de un orden natural espontáneo. Suponiendo así un orden autorregulado en donde su funcionamiento no depende de decisiones soberanas, controles  administrativas o deliberaciones colectivas. La naturalización de la  sociedad remite a una concepción de la realidad. Se toma la realidad como una  materialidad preexistente a su formación social e histórica, es decir, se  identifica real y natural, de modo que la realidad social estaría estructurada  por leyes de causalidad, inteligibles de manera análoga a las ciencias  naturales. En tal sentido, lo que se presenta como orden natural del mercado es  sustraído de su decurso histórico para naturalizar y deificar la sociedad  liberal-capitalista. </font>  </p>     <p ALIGN="JUSTIFY" style="line-height: 100%"><font face="Verdana" size="2">Todo el orden del mercado es presentado para encubrir el  carácter genético e histórico del orden liberal-capitalista y sus concomitantes  efectuaciones teórico-prácticas. No hay que olvidar que para autores como Hayek  la mayor parte de las normas que regulan nuestros actos, así como las  instituciones nacidas de dicha regulación, representan necesarias adaptaciones  de la sociedad ante la onmicomprensiva imposibilidad de captar la infinidad de  circunstancias que afectan el orden social espontáneo (cosmos). &quot;El hombre se  adapta a la realidad que le rodea sometiéndose a normas que no sólo  no ha elaborado, sino que, incluso, en muchas ocasiones, ni siquiera  específicamente conoce, aunque no por ello deje de ser capaz de conformar en  ellas su actividad&quot; (Hayek,1985:36). Todo evento individual es subsumido a las  rígidas representaciones naturales del orden del mercado. </font>  </p>     <p ALIGN="JUSTIFY" style="line-height: 100%"><font face="Verdana" size="2">La estructura garantizada por el orden natural impide al  individuo o al Estado alterar con sus iniciativas el curso del mundo. Quien  intentase modificar las relaciones sociales entre los individuos, para darles  una felicidad mayor, podría alterar el designio de una armonía superior, ya  trazada, y así transformarse, de hecho, en un monstruo moral. Para él, la  propiedad privada es inmanente al individuo y por consiguiente, al orden  natural del mercado y cualquier alteración de este orden implicaría destruir las  bases fundacionales de la civilización occidental. En el fondo de la idea de un  mercado neutralizado de influencias exteriores late el convencimiento de que el  reparto de las gratificaciones debe ser isomorfo respecto del modelo de los  diferenciales de rendimiento de todos los individuos. La preocupación por la  libertad en Hayek se reduce al reconocimiento y protección de la propiedad  privada como solución para prevenir la coacción. </font>  </p>     <p ALIGN="JUSTIFY" style="line-height: 100%"><font face="Verdana" size="2">La libertad no es sino el disfrute sin coacciones de los  bienes y cosas de los que el individuo es propietario legalmente. Si existen  desigualdades de riqueza y posición social, el Estado no debe intervenir en aras  de la justicia social, pues las desigualdades no representan ningún tipo de  coacción que limite la libertad individual. En este caso, Hayek se refiere a la  libertad como ausencia de coacción. La libertad en estos términos sería un  estado en que se encuentra quien no esta bajo el control de una voluntad  extraña. Esta concepción de la libertad consiste en una situación en la cual los  hombres pueden ordenar sus acciones y disponer de sus posesiones. </font>  </p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p ALIGN="JUSTIFY" style="line-height: 100%"><font face="Verdana" size="2">Visto desde la óptica de Hayek, las posibilidades de elección  que se le abren a una persona carece de relevancia, ya que: &quot;por encima de todo,  sin embargo, tenemos que reconocer que podemos ser libres y continuar siendo  desgraciados. La libertad no significa la posesión de toda clase de bienes o la  ausencia de todos los males. Es indudable que ser libre puede significar  libertad para morir de hambre, libertad para incurrir en costosas equivocaciones  o libertad para correr en busca de riesgos mortales&quot; (Hayek,1991:35).  Traduciendo estos principios en el orden económico, es que el individuo,  moviéndose libremente y dirigido sólo por su interés personal, se basta así  mismo para crear prosperidad económica. Así, concibe la realidad social como  resultado de la práctica individual, intencional y libremente ejercida. Los  fenómenos sociales, del tipo que sean, se explican en función de tal práctica.  Son los individuos y sus propiedades los que se consideran causales. El  individualismo desarrollado por Hayek se caracteriza por la reducción de los  fenómenos sociales a la intencionalidad de agentes libres y egoístas. </font>  </p>     <p ALIGN="JUSTIFY" style="line-height: 100%"><font face="Verdana" size="2">Esta idea de naturaleza humana posesiva, portadora de rasgos  fijos e invariables (competitividad, egoísmo e individualidad), determina la  conducta, los intereses y los deseos del individuo en su versión neoliberal. En  tanto idea rectora implicó formas de subjetivación de amplísimas repercusiones  en los imaginarios de de las sociedades globalizadas, naturalizándose social y  culturalmente en lo que llamaremos neoliberalización espiritual (). Así,  desde la perspectiva neoliberal, el individuo estaría desconectado simbólica y  cognitivamente del punto de vista del todo, y no tendría sentido ubicarse en el  punto de vista del conjunto de la sociedad. Todo esto remite a disfunciones  sociales mayores, modos de funcionamiento profundamente patológicos, procesos de  desrealización del otro y de lo social. Hay todo un conjunto de rasgos que  definen a este individuo: la adherencia a sí, formas de encerramiento,  relaciones marcadas por narcisismos extremos, estrategias de evitación,  inconsistencias. El individuo no experimentaría más lo social como una  instancia, una esfera exterior a él, a la que debería referirse e identificarse  bajo diferentes términos: el uso, la tradición. Ya no distingue claramente lo  colectivo, los derechos para con los otros; pierde la noción de la distancia que  media entre él, -que estaría en el centro-y lo social con respecto al que  debería conformarse en ciertos puntos, oponerse o al menos demarcarse. Así este  individuo está literalmente afianzado en el sentido de que dispone de  suficientes soportes para creer no tener necesidad de nada fuera de sí mismo  para existir. Este tipo de plenitud puede conducir al narcisismo y a la ataraxia  paradojal de aquél que, desbordado de objetos, se encuentra fortificado en sí  mismo e indiferente al mundo social, pero al mismo tiempo impotente frente a un  mundo al cual él no tiene más nada que demandar. </font>  </p>     <p ALIGN="JUSTIFY" style="line-height: 100%"><font face="Verdana" size="2">Así, con el objeto de legitimar un nuevo elitismo  meritocrático mediante el consumo ostentoso se configuró un equipamiento tipo  de seducción basado en una cultura centrada en el dinero, el poder y la  ambición. El equipamiento tipo de la neoliberalización espiritual implicaba la  formación en el ámbito de consumo, de una mítica y desmovilizada forma de vida  de clase media profesional e intelectual de alta remuneración, conservadora  ideológica y políticamente, de renovada cultura promocionista, internacionalista  e individualista; en cuanto el discurso ideológico dominante remitía a la  expansión de una economía financiera globalizada y a una naturalización de las  desigualdades sociales, en este último aspecto, remitía a lo que en otro lugar  he llamado un racismo liberal. El diseño, la moda, la dietética, la decoración,  las joyas, los perfumes contribuirían a reforzar la imagen, el conocimiento y la  belleza del éxito individual de esta clase media profesional e intelectual de  alta remuneración en contraste abierto con la precariedad, la ignorancia, la  pobreza y la fealdad de los otros masificados y forcluidos. </font> </p>     <p ALIGN="JUSTIFY" style="line-height: 100%"><font face="Verdana" size="2">En sentido estricto, los resultados que produce la utopía  teleo-escatológica neoliberal no deben ser objetos de reflexión. Y, por tanto,  se excluye una crítica del mercado en nombre de sus resultados. Naturalizando  deliberadamente el orden capitalista existente. Desde esta perspectiva, las  políticas de ajuste y reformas estructurales, las privatizaciones y la apertura  comercial no constituyen asuntos en torno a los cuales hay que debatir  políticamente, se trataría simplemente de las exigencias objetivas que  imponen las nuevas tendencias de la economía global. La remercantilización de la  ciudadanía social (derechos sociales) sustituye las leyes de los Estados-nación  por las leyes objetivas del mercado. Separando el mundo de vida del mundo  sistémico sustituye los criterios del juicio humano por el imperativo categórico  de las leyes inexorables del mercado. &quot;Desde el punto de vista del criterio de  eficiencia formal, no hay alternativa para nada que sea empujado en nombre de  este criterio. De esta manera, se contraponen el criterio de la eficiencia  formal por un lado, y todos, los derechos humanos por el otro (…) Si el criterio  de la eficiencia formal domina sobre todos los valores, la relación con los  valores se torna puramente nihilista. Valores, que valen para el caso en que  coinciden con las exigencias de la eficiencia y dejan de tener valor en cuanto  no coinciden, no tienen ningún valor&quot; (Hinkelammert,2001:33). </font>  </p>     <p ALIGN="JUSTIFY" style="line-height: 100%"><font face="Verdana" size="2">En esto consiste el proyecto no-dicho de la Comisión  Trilateral y sus primeros documentos fundacionales sobre la gobernabilidad  democrática (o democracia controlada). El imperativo de la competitividad y la  necesidad de reestablecer la gobernabilidad iban en el mismo sentido: era  necesario que el capital se liberara de las restricciones sociales (Estado  social de derecho); era preciso que el Estado se subsumiera a los imperativos de  la competitividad de las transnacionales, aceptando la supremacía de las leyes  del mercado. El juego sin obstáculos de esas leyes objetivas sustrae e inmuniza  al capital del campo de fuerzas de lo político. </font>  </p>     <p ALIGN="JUSTIFY" style="line-height: 100%"><font face="Verdana" size="2">Del marxismo, considerado caduco, el neoliberalismo retoma el  tema de la necesidad objetiva, identificada ahora con la eficiencia formal del  mercado global. En esta medida el neoliberalismo no sólo es la ideología de la pensée unique, sino el conjunto de formas de pensamiento que reproducen  la realidad de la globalización. El régimen neoliberal en tanto principios,  normas y procedimientos de toma de decisiones alrededor del cual convergen las  expectativas de los agentes económicos, políticos y militares ha modelado los  mecanismos y las interacciones en el sistema histórico capitalista en los  últimos treinta años. Esta utopía teleo-escatológica que se propone como  descripción científica de lo real en tanto y en cuanto abstracción formal,  consiste en poner entre paréntesis las condiciones y estructuras económicas y  sociales que son la condición esencial de su ejercicio. &quot;La lógica del campo y  la fuerza propia del capital concentrado imponen relaciones de fuerza favorables  a los intereses de los dominantes. Éstos disponen de los medios para transformar  esas relaciones de fuerza en reglas de juego de apariencia universal a través de  las intervenciones engañosamente neutras de las grandes instituciones  internacionales (MI, OMC) que dominan, o amparados por unas representaciones de  la economía y la política que están en disposición de inspirar y de imponer y  cuya formulación más cabal se manifiesta en el proyecto del AMI (Acuerdo  Multilateral de Inversión): esa especie de utopía de un mundo liberado de todas  las presiones estatales y sólo a merced de la arbitrariedad de los inversores  permite hacerse una idea del mundo realmente mundializado que la internacional  conservadora de los dirigentes y de los ejecutivos de las multinacionales  industriales y financieras de todas las naciones pretende basándose en el poder  político, diplomático y militar de un Estado imperial reducido a unciones de  mantenimiento de orden interno y externo&quot; (Bourdieu, 2003:282). </font> </p>     <p ALIGN="JUSTIFY" style="line-height: 100%"><font face="Verdana" size="2"><b>IV-. Crisis de la hegemonía neoliberal</b> </font> </p>     <p ALIGN="JUSTIFY" style="line-height: 100%"><font face="Verdana" size="2">El horizonte fáctico de la hegemonía neoliberal se  caracteriza por la exacerbación de contradicciones sistémicas irresolutas. En  los años ochenta se profundizó la transformación del modelo productivo y de  regulación dominante en el capitalismo de la Segunda Posguerra, y vinculada con  las texturas transformativas, se cambió sustancialmente el sistema de  convenciones que enmarcaban cognitiva e ideológicamente al modelo fordista-keynesiano.  Asistimos a un deslizamiento profundo de una sociedad basada en la seguridad y  las garantías laborales a una sociedad de la precarización, el riesgo y la  incertidumbre, basada fundamentalmente, en la plena disponibilidad mercantil y  en la compensación de los derechos de propiedad con los derechos sociales; en  sentido estricto presenciamos la subordinación de cualquier derecho de  ciudadanía a los derechos de propiedad. En suma, se ha flexibilizado la  producción, buscando adaptarla a unos mercados fundamentalmente estocásticos,  caóticos y turbulentos, sometidos a los imperativos de la competencia, la  innovación tecnológica y la globalización financiera. Los nuevos paisajes de la  producción flexible se caracterizan por la desindustrialización, la  reprimarización, la hipertecnologización y la deslocalización productiva con sus  consecuentes efectuaciones en el ámbito del trabajo: precarización,  flexibilización, desafiliación y pauperización laboral. </font>  </p>     <p ALIGN="JUSTIFY" style="line-height: 100%"><font face="Verdana" size="2">En palabras de Saskia Sassen, &quot;la transformación en la  composición de la economía mundial, en especial el aumento de las finanzas y de  los servicios avanzados como industrias líderes, está contribuyendo a un nuevo  orden económico internacional, un orden dominado por los centros financieros,  los mercados globales y las empresas transnacionales&quot; (2003:27). El capital  sigue siendo dependiente de los espacios definidos por la existencia de un marco  institucional en el que la tecnología, los medios de producción, las formas de  organización industrial y la mano de obra se combinan para generar y extraer  plusvalía. El aparente proceso de desterritorialización asociado con la  globalización neoliberal y el crecimiento masivo del capital financiero desde  principios de los ochenta, representan sólo una dimensión de un complejo proceso  de reestructuración socio-espacial a escala mundial, en el que la redefinición  territorial tanto de las ciudades como de los países, juega un papel  constitutivo. En el caso del capital financiero internacional la red de ciudades  globales, en palabras de Saskia Sassen, ofrece ese anclaje espacio-temporal para  la fluidificación de los capitales. El crecimiento económico no debe  difundirse entonces fuera de las murallas de la red de ciudades globales. </font> </p>     <p ALIGN="JUSTIFY" style="line-height: 100%"><font face="Verdana" size="2">En todo caso, en la geografía fractal de la reestructuración  productiva capitalista, hay territorios que ganan y territorios que pierden, hay  territorios que están adquiriendo una ciudadanía privada a nivel mundial, y  otras, grandes franjas de la humanidad, que quedan fuera de las protecciones de  la ciudadanía social, pero ya sin ninguna garantía ni esperanza, ni siquiera la  de la solidaridad pública e institucional de otros territorios  (Alonso,1999:123). En tal sentido, la palabra a la orden del día en los procesos  de reconversión capitalista era desregulación. La disminución de los  salarios reales, el desmantelamiento de las protecciones sociales, la  precarización del empleo, el deterioro de las condiciones de trabajo se  legitiman como objetivamente inevitables. Así, se configuran espacialmente zonas  sociales autocentradas y soberanas y zonas de vulnerabilidad y riesgo. </font> </p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p ALIGN="JUSTIFY" style="line-height: 100%"><font face="Verdana" size="2">Por un lado, las primeras se caracterizan por ser zonas  integradas, zonas que tanto a nivel sociocultural como a nivel espacial,  representarían esos espacios de alto consumo, de alta innovación, de alto  dinamismo tecnológico y disponibilidad de servicios. Por el otro, zonas de mayor  riesgo, mayor empleo precarizado, menores situaciones de seguridad, ninguna  hegemonía a nivel económico, ninguna capacidad de decisión; son zonas  caracterizada por dinámicas residuales, donde se concentran de manera  significativa las actividades más degradadas y los mayores niveles de actividad  precaria, de baja innovación y de pésimas condiciones de contratación y de  realización del trabajo. La retroalimentación de los procesos de  reestructuración capitalista en sus diversas dimensiones (económicos, sociales y  espaciales) configura una economía globalizada donde se profundizan las  jerarquías de la desigualdad económica y social con la consecuente polarización  y fragmentación de los territorios y regiones. Legitimándose así una economía  dual y correlativamente una sociedad dual polarizada entre un sector altamente  competitivo y un sector social balcanizado. </font>  </p>     <p ALIGN="JUSTIFY" style="line-height: 100%"><font face="Verdana" size="2">La cuestión social de fondo, en palabras de Robert Castel,  es la generalización de fenómenos como la flexibilización, la pauperización y la  inmigración clandestina, y la perpetuación de regímenes regionales profundamente  racistas o cualquier otro fenómeno que exprese marginación y segregación, que  indican la consolidación de sub-clases o situaciones de nueva pobreza que se  están convirtiendo en estructurales debido al modelo de posfordismo de máxima  movilidad y flexibilidad en la utilización de los recursos naturales y  económicos de los territorios, y en especial de las características de la fuerza  de trabajo, según la región. &quot;El ampliamiento de territorios y personas objeto  de precarias condiciones de vida bajo el fascismo social sugiere la validez de  cierta noción de Tercer Mundo, aunque no reducible a estrictos parámetros  geográficos&quot; (Escobar,2005:23). Los indicadores estadísticos no logran captar  los fenómenos de precariedad, el sentimiento creciente de inseguridad, las  formas múltiples de fragilización del vínculo social. El peligro se ubica en la pérdida de densidad simbólica de la democracia, que se produce a partir  de la pulverización de la condición salarial: un número creciente de personas se  ven obligados a vivir en una cultura de lo aleatorio. </font>  </p>     <p ALIGN="JUSTIFY" style="line-height: 100%"><font face="Verdana" size="2">Así, el trabajo en tanto principio de integración social ha  sido brutalmente cuestionado en la medida que se imponen los trabajos  precarizados, flexibilizados y balcanizados. La flexibilización del trabajo  elimina las garantías para lograr los medios necesarios para vivir. Tener  trabajo y pauperizar se hacen compatibles. Aparece un aumento del empleo, que no  soluciona los problemas del desempleo. Inclusive se hace compatible la exclusión  con el empleo precarizado y flexibilizado. Así están reapareciendo las mismas  formas de sub-proletarización, de miseria fisiológica, de vagabundeo y de  bandidaje que habían acompañado la emergencia del capitalismo fabril a fines del  siglo XVIII (Gorz,2003:14;Hinkelamert,2001:19). Se han restaurado las peores  formas de dominación, de servidumbre, de explotación, al obligar a todos a  luchar contra todos para obtener ese trabajo que se ha abolido. </font>  </p>     <p ALIGN="JUSTIFY" style="line-height: 100%"><font face="Verdana" size="2">La crisis de la sociedad salarial remite a la desafiliación  de la organización del trabajo en tanto principio alocativo. Ello significa que  los mecanismos de inscripción y regulación colectivas, se han resquebrajado como  consecuencia de la simultaneidad de la ofensiva neoliberal y la crisis del  Estado social de derecho. Esto significa que los soportes de la propiedad social  –en palabras de Robert Castel- no han desaparecido por la conmoción de la  profunda crisis del Estado, sin embargo, sus lazos se distienden y dejan sin  protección a categorías enteras de individuos, que se vuelven individuos por  carencias. Esto plantea un desafío doble: por un lado, los individuos sin  protecciones viven esa situación como individuos, al menos a través del  sufrimiento de encontrarse en ese estado. Pero, por el otro, son menos  individuos en cuanto a las posibilidades que tienen de desarrollar estrategias  personales, o de disponer de márgenes de acción por sí mismos y para ellos  mismos. </font>  </p>     <p ALIGN="JUSTIFY" style="line-height: 100%"><font face="Verdana" size="2">De modo que el núcleo central de la cuestión social  consistiría en la profundización de la existencia de trabajadores sin trabajo,  los cuales ocupan literalmente en las sociedades del sistema histórico  capitalista un lugar de supernumerarios, de normales inútiles para el mundo  utilizando la expresión de Jacques Donzelot. Supernumerarios signados por la  flexibilización, la pauperización, la precariedad y la incertidumbre de su  condición vulnerable respecto del futuro. Estamos, en palabras Ulrick Beck,  asistiendo a la irrupción de lo precario, discontinuo, impreciso e informal de  la sociedad salarial, así como la extensión del Tercer Mundo a domicilio en las  sociedades industrializadas y a la profundización dramática de estas  características (con inexistentes, desmantelados y precarios sistemas de  seguridad social) en las sociedades latinoamericanas signadas por una  heterogeneidad estructural. &quot;El resultado es un nuevo tipo de fascismo social  como un régimen social y civilizacional. Este régimen, paradójicamente, coexiste  con sociedades democráticas, de ahí su novedad. Este fascismo puede operar de  varios modos: en términos de exclusión espacial; territorios disputados por  actores armados; el fascismo de la inseguridad; y por supuesto el mortal  fascismo financiero, el cual a veces dicta la marginalización de regiones y  países enteros que no cumplen con las condiciones necesitadas por el capital,  según el FMI y sus fieles asesores&quot; (Escobar,2005:29). </font> </p>     <p ALIGN="JUSTIFY" style="line-height: 100%"><font face="Verdana" size="2">Este nuevo principio de socialización en la vulnerabilidad,  la desafiliación y la exclusión de la economía política del riesgo supone la  exacerbación de condiciones laborales donde los trabajadores dependientes con  empleo a tiempo completo representan una minoría respecto a la gran masa de los  económicamente activos. La mayoría vive en unas condiciones laborales precarias  (Beck,2000:9). En todo caso, en el marco del declive de la hegemonía neoliberal,  tenemos el desarrollo del desempleo crónico-estructural, la flexibilización y  precarización laboral, la feminización de la pobreza, la migración subordinada,  los desplazados de las guerras neocoloniales, el incremento de las desigualdades  sociales (excluidos de las acciones de redistribución del Estado social de  derecho), el aumento de la segregación y discriminación cultural (creación de  murallas fronterizas y guettización de la sociedad) y la aceleración de las  presiones ecológicas en el sistema histórico capitalista; todo ello, en un  contexto de concentración y oligopolización de la propiedad privada. </font>  </p>     <p ALIGN="JUSTIFY" style="line-height: 100%"><font face="Verdana" size="2">Ciertamente, el destructivo curso de la globalización  neoliberal plantea interrogantes, desafíos y dilemas acuciantes para pensar  alternativas socio-históricas radicales a este estado de cosas. La escala de  tiempo para tales acciones puede medirse en décadas, pero no en siglos. De modo  que solamente una alternativa radical al modo establecido de controlar la  reproducción metabólica social puede ofrecer salidas para la crisis estructural  del capital. La premisa básica es que el capitalismo debe ser profundamente  transformado, superado como modo de producción y forma de organización social  para liberar los contenidos utópicos y emancipadores de la pluralidad de  movimientos sociales y populares en sus luchas sociales, políticas y culturales  al orden capitalista neoliberal (Moulian,2001:17). Para ello, es necesario  profundizar en los espacios y oportunidades que crean los agenciamientos  políticos de los movimientos sociales y populares, y recuperar el contenido  indeterminado de lo político y la política. </font> </p>     <p ALIGN="JUSTIFY" style="line-height: 100%"><font face="Verdana" size="2"><b>V-. Primavera política: una guía cartográfica</b> </font> </p>     <p ALIGN="JUSTIFY" style="line-height: 100%"><font face="Verdana" size="2">En la medida en que la colonialidad es la otra cara de la  modernidad en la región, la modernización del proyecto neoliberal implica la  exacerbación y profundización de nuevas y renovadas formas de colonización. Las  instituciones multilaterales (FMI y el Banco Mundial), la política exterior  estadounidense y de la Unión Europea son puntos de referencia fundamentales para  pensar la colonialidad global y sus concomitantes efectos (Mignolo,2005:23). En  América Latina, los procesos de reestructuración económica emprendidos bajo la  influencia del Consenso de Washington definieron las bases teórico-ideológicas  del conjunto de políticas económicas instrumentadas en las décadas de los  ochenta y los noventa en la región. El Consenso de Washington se construyó sobre  el supuesto colonial moderno de que América Latina era un bloque homogéneo de  economías y problemáticas similares que precisaban una respuesta económica y  política de carácter global. Allí se establecieron los instrumentos de política  destinados a resolver los problemas de inestabilidad de las economías  latinoamericanas. En efecto, en el transcurso de las dos décadas pasadas las  economías de la región atravesaron un proceso de cambios profundos como  consecuencia de la implantación de los programas de ajuste estructural. </font>  </p>     <p ALIGN="JUSTIFY" style="line-height: 100%"><font face="Verdana" size="2">Antes bien, los procesos de reestructuración capitalista en  la región inducidos por el modelo de financiarización de la economía –que  incluye simultáneamente los procesos de des-industrialización, la  reprimarización económica, la flexibilización y precarización laboral, la  privatización y el posterior desmantelamiento del sector público estatal- han  desplazado e intensificado los ejes de la conflictividad política y económica en  la región. En cierto modo, la profundización e intensificación de la  conflictividad social expresa la doble crisis de la hegemonía neoliberal: la  crisis económica de carácter recesivo que se extiende a nivel regional e  internacional y la crisis de legitimidad que al mismo tiempo pareció conquistar  –aún de manera inestable- en la primera mitad de la década de los noventa. Las  intensas efectuaciones de la conflictividad social, política y cultural se  inscriben en el campo de fuerzas resultantes de las transformaciones  estructurales forjadas por la implantación del neoliberalismo en nuestros  países. </font>  </p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p ALIGN="JUSTIFY" style="line-height: 100%"><font face="Verdana" size="2">En la segunda mitad de la década de los noventa, América  Latina aparece signada por la consolidación, emergencia y extensión de  movimientos sociales y populares que tanto por sus características  organizativas, como por sus formas de lucha, sus inscripciones identitarias, sus  teorizaciones de la acción colectiva, sus entendimientos con relación al poder,  la política y el Estado presentan particularidades que los distinguen de los  precedentes en la región (Algranati,Seoane y Taddei,2004:143-144). En los bordes  liminares de la crisis de la hegemonía neoliberal se localizan las efectuaciones  conflictivas, disruptivas y antagónicas de los movimientos sociales y populares.  Y ello, por una razón fundamental, el proceso de explotación y aumento de la  productividad en América Latina –desde la perspectiva del discurso  neoliberal-modernizador- es entonces al mismo tiempo un proceso cultural de  explotación y destrucción acelerada y progresiva de la biodiversidad genética y  la diversidad cultural. Transformada en recurso o mercancía, la naturaleza tiene  y debe ser explotada. </font> </p>     <p ALIGN="JUSTIFY" style="line-height: 100%"><font face="Verdana" size="2">Así, en palabras de Boaventura de Sousa Santos, &quot;la cuestión  de la biodiversidad viene a replantear en un nuevo plano la superposición  matricial entre el descubrimiento del salvaje y el de la naturaleza. No es  casualidad que al final del milenio buena parte de la biodiversidad del planeta  se encuentre en los territorios de los pueblos indios (….) Hoy, a semejanza de  lo que ocurrió en los albores del sistema capitalista mundial, las empresas  transnacionales de la farmacéutica, la biotecnología y la ingeniería genética  procuran transformar a los indios en recursos genéticos, en instrumentos de  acceso, no ya al oro y la plata sino, a través del conocimiento tradicional, a  la flora y la fauna bajo la forma de biodiversidad&quot; (Santos,2005:149). Este  paradigma colonial-moderno de construcción y producción de relaciones de  subordinación e inferioridad sigue teniendo efectos devastadores en América  Latina. Ciertamente, las formas específicas de explotación de los recursos  naturales y culturales impuestas por Occidente han tenido y tienen un efecto  destructivo y cosificador de los plexos de vida de la región. </font>  </p>     <p ALIGN="JUSTIFY" style="line-height: 100%"><font face="Verdana" size="2">En todo caso, las nuevas luchas políticas de los movimientos  sociales y populares se inscriben en una defensa de los recursos (biodiversidad  genética y cultural, el agua, el gas, el petróleo, entre otros), y en palabras  de Arturo Escobar, de territorios más culturas de los pueblos en la región. Como  lo diría Foucault, que la vida y lo viviente, que la especie y sus condiciones  de producción se hayan convertido en los retos de las luchas políticas  constituye una novedad radical en la historia de la humanidad. La bio-política  entendida como relación entre gobierno-población-economía política remite a una  dinámica de las fuerzas que funda una nueva relación entre ontología y política.  El problema de la coordinación y del mando de las relaciones de los humanos en  tanto vivientes y de los humanos con las cosas, con el objeto de extraer más  fuerzas, no es un simple problema económico, sino ontológico y por consiguiente  político. En fin, la producción bio-política gobierna, todo un campo material  complejo en el que entran en juego los recursos naturales, los productos del  trabajo, su circulación, la amplitud del comercio, pero también la disposición  de las ciudades y carreteras, las condiciones de vida (hábitat, alimentación,  etc.), el número de habitantes, su longevidad, su vigor y su actitud para con el  trabajo. </font>  </p>     <p ALIGN="JUSTIFY" style="line-height: 100%"><font face="Verdana" size="2">La economía política, como sintagma de lo bio-político,  comprende, así, los dispositivos de poder que permiten maximizar la  multiplicidad de las relaciones entre fuerzas que son coextensivas al cuerpo  social, y no sólo, como en la economía política clásica y su crítica, la  relación entre capital y trabajo. En este caso particular la producción bio-política  no se reduce a la producción de bienes materiales, sino también a la producción  de relaciones sociales y formas de vida. Los movimientos sociales y populares  que se oponen a las diversas formas de occidentalización han devenido en formas  de resistencia ética y política que a su vez crean y recrean nuevas formas  subjetivación política que escapan a los bio-poderes globales. Antes bien, lo  que aparece como constitutivo de las nuevas formas de creatividad política de  los movimientos sociales y populares es un panorama pluralizado de diferentes  racionalidades: un horizonte de actividades, resistencias, voluntades y deseos  que se oponen al orden hegemónico neoliberal, proponen líneas de fuga y  construyen cartografías alternativas al logos colonial-moderno. </font>  </p>     <p ALIGN="JUSTIFY" style="line-height: 100%"><font face="Verdana" size="2">Durante los últimos años, los movimientos sociales y  populares han logrado reconfigurar de manera significativa las agendas públicas  de los Estados-nacionales latinoamericanos y otorgar nuevos significados al  formato demo-liberal occidental, naturalizado como forma comprehensiva de las  realidades de la región. La emergencia de los movimientos indígenas en México,  Chile, Bolivia, Perú y Ecuador (), entre otros, las reivindicaciones y defensa  de derechos sociales (salud, educación, vivienda) amenazados como consecuencia  de los procesos de mercantilización y privatización neoliberal en Argentina,  Brasil, México y Venezuela, por citar los más representativos, las luchas por la  defensa de los derechos humanos básicos en los países del Cono Sur en el  contexto de los regímenes autoritarios, y, sobre todo, el rechazo frontal al  ALCA, han movilizado a grandes multitudes que exigían cambios profundos en la  región. </font>  </p>     <p ALIGN="JUSTIFY" style="line-height: 100%"><font face="Verdana" size="2">La multiplicidad de iniciativas que incluyen la defensa de  derechos sociales amenazados, el surgimiento de nuevos principios  ético-políticos del movimiento popular, la visibilización de una política  cultural –en el sentido de Arturo Escobar- de los movimientos indígenas (),  feministas y ecologistas, la aparición de movimientos campesinos contrarios a la  difusión del modelo de agricultura transgénica, son todas iniciativas y  manifestaciones de expresiones colectivas contra la ofensiva del proyecto  modernizador-neoliberal. Pero, además, como consecuencia del accionar de los  movimientos sociales y populares se han multiplicado las diferencias y la  interrelación de las culturas y los pueblos en la región creando nuevos espacios  de experiencias y redefiniendo los horizontes de sentido. </font> </p>     <p ALIGN="JUSTIFY" style="line-height: 100%"><font face="Verdana" size="2">La eclosión de fuerzas plurales ha tendido a cobrar una vida  política no separada de las dinámicas sociales y políticas. Basados en  exigencias sociales y culturales el accionar colectivo de estos movimientos han  conducido a la región a un nivel de turbulencia y violencia desconocido desde  hace muchos años. Los agenciamientos políticos de los movimientos sociales y  populares (cambios en las agendas políticas, transformaciones en los repertorios  de protestas y las nuevas modalidades de movilización) despliegan horizontes de  sentido y conceptos alternativos de desarrollo, derechos de ciudadanía y  democracia, los cuales desestabilizan significados culturales profundos, y ponen  en marcha una reconfiguración de lo cultural. Fundamentalmente, esta  reconfiguración impulsada por el accionar de los movimientos sociales y  populares promueve culturas políticas alternativas centradas en la cooperación y  la solidaridad y, potencialmente, coadyuva a la extensión y profundización de  nuevos sentido de los derechos y la democracia en América Latina. </font>  </p>     <p ALIGN="JUSTIFY" style="line-height: 100%"><font face="Verdana" size="2">De cualquier manera, los procesos de resignificación cultural  que impulsan los movimientos sociales y populares en América Latina son  portadores de nuevos significados de lo político y la política en la región,  implícita o explícitamente, construyen nuevas definiciones simbólicas del poder  social y de la legitimidad política en las circunstancias contemporáneas. Los  principios que han gobernado la constitución del modo de lo político y la  política en las sociedades de la región fueron profundamente configurados y  determinados por los procesos de colonización, y sobre todo, por la recepción  colonial de las elites de la región del formato demo-liberal occidental. Así,  los movimientos sociales y populares se descubren en la modalidad de la  trasgresión, como seres parlantes dotados de palabras (voz) que no expresan  meramente el ruido, el sufrimiento y el furor, sino también otros  sentidos, culturas y saberes. </font>  </p>     <p ALIGN="JUSTIFY" style="line-height: 100%"><font face="Verdana" size="2">Se trata de una pluralidad cultural que no puede ser recogida  en el logos colonial moderno, sino que comparece allí como ausencia, y a la vez  como el espacio indispensable para toda inter-locución. El logos colonial  moderno había privado de voz y condenado al pueblo al silencio o al ruido  animal, sencillamente por su expulsión del universo sensible de la política. El  pueblo, en tanto sujeto de la democracia, y por tanto sujeto matricial de lo  político, no es el conjunto de miembros de una comunidad en un territorio dado.  Es la parte suplementaria con relación a cualquiera de las partes contables de  la población que hace posible identificar la cuenta de los incontados con  la totalidad de la comunidad (Ranciere,1996). </font> </p>     <p ALIGN="JUSTIFY" style="line-height: 100%"><font face="Verdana" size="2">La colonialidad del poder (Quijano) entendida como un modelo  hegemónico global de poder instaurado desde la conquista había impuesto  principios de lo político y la política de acuerdo con las necesidades del  capital y para beneficio de los blancos europeos. Así, se enmarcó el tiempo y el  espacio según una lógica impuesta desde fuera cuyos efectos todavía persisten en  el período post-independentista. En tal sentido, las luchas por recuperar una  narrativa autóctona del tiempo y del espacio han formado parte esencial del  debate sobre lo político y la política en las circunstancias actuales por la  diversidad de movimientos sociales y populares. Mientras la tarea del formato  demo-liberal occidentalizado es reducir lo político a la política, las  prácticas, pensamientos y cosmovisiones de los movimientos sociales y populares  tratan de liberar el momento político de su subordinación de los marcos  societarios naturalizados por el formato demo-liberal (Laclau,2005:305). </font>  </p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p ALIGN="JUSTIFY" style="line-height: 100%"><font face="Verdana" size="2">Como subjetivación política los movimientos sociales y  populares producen una multiplicidad de lo político que no estaba dada en la  política de los Estados-nación de la región, una multiplicidad cuya cuenta se  postula como contradictoria y antagónica con la lógica de la política. En tanto  subjetivación política es un proceso de des-identificación, es un arrancamiento  a la naturalidad de un lugar, la apertura de un espacio de sujeto donde  cualquiera puede contarse porque es el espacio de una cuenta de los  incontados, de una puesta en relación de una parte y una ausencia de la  parte (Ranciere,1996:53). En consecuencia, las profundas mutaciones culturales  que producen las formas de subjetivación política de los movimientos sociales y  populares han revelado los significados ocultos de este formato naturalizador y mitificador. </font>  </p>     <p ALIGN="JUSTIFY" style="line-height: 100%"><font face="Verdana" size="2">Y aquí, es importante revalorizar la categoría de naturaleza  segunda de la Teoría de la novela de Lukács. Esta categoría permite  reconocer que lo que se presenta como naturaleza es en realidad consecuencia de  un devenir, que su estabilidad recursiva y falta de sentido son resultados de un  proceso histórico. En tal caso, el logos colonial moderno en las sociedades  latinoamericanas posee por su mera existencia una tendencia inherente a  disimular y ocultar el proceso de su constitución colonial y, en cuanto lo  último y definitivo, a querer hacer valer su vigencia como algo existente desde  siempre, de modo que el mundo de las convenciones aunque surgido históricamente  aparece a la conciencia ingenua como algo natural y estático. </font> </p>     <p ALIGN="JUSTIFY" style="line-height: 100%"><font face="Verdana" size="2"><b>vi-. Conocimientos, agenciamientos y giro cultural</b> </font> </p>     <p ALIGN="JUSTIFY" style="line-height: 100%"><font face="Verdana" size="2">No parece accidental teorizar las demandas múltiples de los  movimientos sociales y populares como una defensa reflexiva de la reproducción  de la sociedad humana, de los ecosistemas y como una larga y prolongada lucha de  los pueblos forcluidos en América Latina, por la efectiva universalidad  de los ideales de emancipación social. Desde esta perspectiva, los movimientos  sociales y populares con emanaciones en los distintos espacios nacionales  ofrecen una plétora de posibilidades a los incipientes procesos de resistencia,  contra-hegemonía y emancipación en la región. La impronta de los movimientos  sociales y populares ha desnaturalizado las identidades colonizadas abriendo  espacios para promulgar nuevas posibilidades de existencia identitarias. Esto es  particularmente relevante si consideramos que la exclusión de la alteridad  (negro, indio, mestizo, obrero, mujer, homosexual, pobre, marginado) ha sido uno  de los signos de la violencia simbólica y material en la construcción de los  límites identitarios de la sociedad liberal occidental. </font> </p>     <p ALIGN="JUSTIFY" style="line-height: 100%"><font face="Verdana" size="2">En consecuencia, no es azaroso que las nuevas aproximaciones  teórico-críticas se hayan trasladado al terreno de la cultura y la subjetividad.  La búsqueda de nuevas teorías y lenguajes se ha convertido en uno de los  desafíos fundamentales de los últimos años. En este sentido son importantes las  nociones de pensamiento de frontera, epistemología de frontera y hermenéutica  pluritópica de Mignolo o diatópica en palabras de Santos (Escobar,2005:36). El  giro cultural de los nuevos desarrollos teóricos (estudios culturales y  subalternos, teorías poscoloniales y des-coloniales), reenfoca la atención sobre  las variedades concretas de la significación cultural, en sus particularidades y  compleja textura, reescribiendo y cuestionando el mito colonizador de la  historia en singular colectivo, entre otros, así como el conjunto de  supuestos, objetivos, teorizaciones y finalidades que orientaron el logos  colonial moderno. En la medida en que este desplazamiento teórico-crítico sea  entendido como un síntoma de las transformaciones globales, las  interacciones entre la producción intelectual crítica y los movimientos sociales  y populares alrededor de las culturas y los saberes forcluidos, se convertirán  por derecho propio en un decisivo campo de fuerzas heterogéneas,  antagónicas, conflictivas y abiertas como lo definía Walter Benjamín. </font>  </p>     <p ALIGN="JUSTIFY" style="line-height: 100%"><font face="Verdana" size="2">Esto supone la identificación de campos conflictivos entre la  globalización neoliberal y la globalización contra-hegemónica. Campos sociales  conflictivos que son también campos de conflictos entre conocimientos rivales y  donde se da prioridad analítica a las luchas que oponen resistencia a la  globalización hegemónica y proponen alternativas a ella. En cierto modo, la  negociación en este complejo campo de fuerzas es más que la armoniosa fusión de  horizontes gadameriana, e incluso más que la interacción dialógica habermasiana,  es sobre todo, la búsqueda crítica y constructiva, compulsiva y urgente de  nuevas gramáticas capaces de construir, re-pensar e im-pensar reconfiguraciones  societales alternativas al discurso modernizador-neoliberal. </font>  </p>     <p ALIGN="JUSTIFY" style="line-height: 100%"><font face="Verdana" size="2">Definir las condiciones del nuevo proceso de creación  política de los movimientos sociales y populares, confiscado por las grandes  instituciones políticas y los grandes partidos políticos, me parece la tarea  central de una teoría social y política crítica en la región. En sentido  estricto, ello implicaría profundizar en el cuestionamiento del logos  colonial-moderno que se funda en dos sistemas de pertenencia jerarquizada: el  sistema de desigualdad, que niega el principio de de la igualdad, y el sistema  de la exclusión, que niega el principio de reconocimiento de la diferencia  (Santos,2005:13). Esta lógica de clasificación y jerarquización se constituyó en  el principio fundante de la diferencia colonial, utilizando la expresión de  Walter Mignolo. Entendiendo por diferencia colonial la clasificación del planeta  de acuerdo con el imaginario colonial moderno, representado por la colonialidad  del poder; una energía y una maquinaria que transforma las diferencias  coloniales en valores (2005:73). Bajo el signo de la diferencia colonial se  resumen una diversidad de historias coloniales (hispánica, británica, francesa y  estadounidense) en el continente. </font>  </p>     <p ALIGN="JUSTIFY" style="line-height: 100%"><font face="Verdana" size="2">Por ello, se hace necesario desarrollar una perspectiva  teórico-crítica que identifique, supere y rebase los dos sistemas de pertenencia  jerarquizada del logos colonial moderno. En fin, teniendo como anclaje  fundamental los presupuestos definidos en el macro-proyecto Reinventar la  emancipación social; para nuevos manifiestos de Boaventura de Sousa Santos,  se hace necesario contribuir a la renovación de la teoría social y política para  reinventar formas de emancipación social y política (plurales, radicales,  democráticas y socialistas). &quot;La idea central de dicho proyecto es que la acción  y el pensamiento que sustentaron y dieron credibilidad a los ideales modernos de  emancipación social están siendo cuestionados profundamente por un fenómeno que,  sin ser nuevo, adquirió en las dos últimas décadas una intensidad tal que ha  redefinido los contextos, los objetivos, los medios y las subjetividades de las  luchas sociales y políticas en prácticamente todos los países del mundo&quot;  (Santos,2004:26). </font> </p>     <p ALIGN="JUSTIFY" style="line-height: 100%"><font face="Verdana" size="2">Este proyecto teórico-crítico presupone la superación de los  presupuestos y conceptos euroccidentales en dos sentidos complementarios entre  sí. Por un lado, el rebasamiento y superación de estos presupuestos y conceptos  revelaría en toda su extensión la colonialidad del poder y del saber. La idea de  la colonialidad del poder y del saber constituye la contribución más importante  de los científicos sociales de la región a la teoría social y política crítica  en la última década. Pero, por el otro lado, implicaría –en el sentido que hemos  venido desarrollando– ampliar los principios y los criterios de inclusión  social, política y cultural mediante nuevas sinergias entre el principio de la  igualdad y el principio de reconocimiento de la diferencia. En la actualidad,  las demandas de reconocimiento cultural (memorias, saberes, identidades y  ciudadanías culturales) se entrecruzan y penetran con las exigencias de una  redistribución económica (salarios, empleos justos y ciudadanía social plena). </font> </p>     <p ALIGN="JUSTIFY" style="line-height: 100%"><font face="Verdana" size="2">Así, las efectuaciones prácticas de las luchas de los  movimientos sociales y populares apuntan tanto a la atención de las  desigualdades sociales (redistribución) como a la singularización de las  diferencias culturales (reconocimiento), prefigurando con su accionar  colectivo espacios para promulgar nuevas posibilidades para el ejercicio  de los derechos de ciudadanía y principalmente, presuponiendo la profundización  de la democracia en términos sociales, culturales y políticos. En la intensidad  de las luchas sociales y populares están emergiendo imaginarios insurgentes que crean una incipiente normatividad des-colonizada, democrática, solidaria  y dialógica. En suma, la producción intelectual crítica y descolonizadora se  orientaría en develar la lógica oculta, como lo diría Karl Marx, del logos  colonial moderno en correspondencia con la impronta de los movimientos  sociales y populares. </font>  </p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p ALIGN="JUSTIFY" style="line-height: 100%"><font face="Verdana" size="2">La idea de una teoría crítica implica que las indagaciones  teórico-conceptuales no se realizan de manera pasiva y neutral, registrando  simplemente el acontecer inexorable de los procesos socio-históricos,  sino como una evaluación práctico-normativa de intervención  teórico-epistemológica y práctico-política. Así, una teoría crítica que  trasciende la narrativa histórica de Europa en sí y centra su búsqueda en las  culturas y saberes forcluidas por el logos colonial-moderno, pasa a ser una  teoría crítica que se inscribe en el giro deconstructivo del logos colonial  moderno. &quot;Uno puede decir, con Mignolo, que este enfoque es ciertamente una  teoría desde/del Tercer Mundo, pero no sólo para el Tercer Mundo (….) La  teorización del Tercer Mundo es también para el Primer Mundo en el sentido de  que la teoría crítica es subsumida e incorporada en una nueva locación  neocultural y epistemológica&quot; (Escobar,2005:37). En palabras de Enrique Dussel,  &quot;a estos nuevos sujetos históricos (movimientos feministas, ecologistas,  naciones pobres, clases oprimidas, etnias indígenas, poblaciones urbanas  marginales, inmigrantes y desplazados por guerras o situaciones económicas, los  grupos antirracistas, los niños de la calle, los ancianos desechados, y tantos  otros frentes de liberación) debe articularse práctica y cotidianamente una Ética crítica que pretenda fundamentar sus decisiones&quot; (2003,135). Así, como  en la célebre fórmula de Marx, el conocimiento debe estar orientado hacia el  cambio y la transformación social. </font>  </p>     <p ALIGN="JUSTIFY" style="line-height: 100%"><font face="Verdana" size="2"><b>VI-. A modo de balance</b> </font> </p>     <p ALIGN="JUSTIFY" style="line-height: 100%"><font face="Verdana" size="2">Antes bien, sobre la superficie de inscripción del declive  neoliberal se configuró el accionar disruptivo, antagónico y conflictivo de los  movimientos sociales y populares en la región. Desde el año 2002 en adelante se  observa un crecimiento exponencial del número de conflictos con relación a los  años precedentes en América Latina. El incremento de los conflictos aparece  vinculado a la agudización de la crisis, y sobre todo, con los intentos de  profundizar los planes de ajuste y las políticas privatizadoras por parte de los  gobiernos de la región. Y ello, en momentos del despliegue simbólico y militar  de la política antiterrorista instrumentada por el gobierno de George W Bush  después de los atentados del 11 de septiembre de 2001. Estrategia política que  ha implicado un aumento de la presencia militar estadounidense y el desarrollo e  implantación de una política del miedo en la región. En fin, el neoliberalismo  armado configura un diagrama social de criminalización y judicialización de la  protesta, así como el crecimiento exponencial de la represión estatal y  paraestatal. En todo caso, las respuestas sociales y populares a esta política  han crecido en los últimos años. </font>  </p>     <p ALIGN="JUSTIFY" style="line-height: 100%"><font face="Verdana" size="2">El derrumbe del modelo neoliberal y las acciones de calle de  los piqueteros en Argentina, las luchas contra las privatizaciones en Paraguay y  Perú, los conflictos en El Salvador frente a la privatización del Instituto de  Seguro Social, la Guerra del Agua en Cochabamba, las múltiples protestas en  Honduras en rechazo del proyecto privatizador de la ley de agua, los prolongados  conflictos de la salud en Chile y Nicaragua, las movilizaciones populares en  abril y diciembre de 2002 en respaldo al presidente Chávez y la experiencia de  las mesas técnicas de agua en Venezuela, el profundo conflicto social y cultural  como consecuencia de las acciones de la asamblea de los pueblos en Oaxaca y el  EZLN en Chiapas, las movilizaciones en apoyo a López Obrador en México, las  luchas campesinas del Movimiento Sin Tierras por la propiedad social y contra el  modelo de agricultura transgénica en Brasil, las intensas movilizaciones  indígenas de los pachacutik en Bolivia y Ecuador, el frontal rechazo al ALCA en  Colombia y Costa Rica, los intentos diplomáticos y sociales de consolidar el  ALBA, los debates sobre la Asamblea Nacional Constituyente en Ecuador, Bolivia y  Venezuela, el principio político de la pachamama de mandar obedeciendo, entre  otros, son signos de la emergencia de un conjunto de transformaciones profundas  en las subjetividades y pueblos de la región. </font>  </p>     <p ALIGN="JUSTIFY" style="line-height: 100%"><font face="Verdana" size="2">Pero, además, el giro hacia la izquierda del sentir  popular en la región con los triunfos electorales de Nestor Kirchner, Lula  da Silva, Evo Morales, Rafael Correa, Daniel Ortega y Hugo Chávez Frías, la  polarización política en Perú y México, así como la visibilización de la  problemática cubana, despiertan horizontes de futuro cargados de posibilidades  contra-hegemónicas. En sentido estricto, las movilizaciones sociales y populares  y la elección de gobiernos democráticos de izquierda rompen los regímenes de  visibilidad del logos colonial moderno. La apertura de litigios ha  implicado la búsqueda de formas democráticas, comunitarias y solidarias de  ordenación simbólica de la política. El litigio mismo desencadena un proceso de  subjetivación que reconfigura el campo de experimentación. Esto supone la puesta  en escena de desafíos colectivos novedosos, la potenciación y construcción de  objetivos comunes y la revalorización de la solidaridad como mecanismo de  relacionamiento de la acción colectiva. </font>  </p>     <p ALIGN="JUSTIFY" style="line-height: 100%"><font face="Verdana" size="2">En los últimos años se han consolidado los espacios de  interlocución de los movimientos sociales y populares. Un claro ejemplo, sería  la consistencia de la experiencia del FSM de Porto Alegre y la consolidación de  los foros temáticos, así como la coordinación de las acciones regionales contra  el ALCA (Algranati,Seoane y Taddei,2004:165). Antes bien, el discurso  pronunciado en enero de 2005, por el presidente Hugo Chávez Frías, en el Foro  Social Mundial celebrado en Caracas, proponiendo la idea del socialismo del  siglo XXI como horizonte de futuro, comenzó a ejercer una influencia  fundamental en los imaginarios insurgentes de la región. Influencia que se  vincula también con la revalorización del pensamiento y la acción de figuras  como Simón Bolívar, José Martí, Juan Carlos Mariategui, Augusto Sandino,  Farabundo Martí, Simón Rodríguez, el Che Guevara, y tradiciones culturales como  la pachamama, entre otros. El socialismo del siglo XXI en tanto significación  social y política se ha convertido en un articulador de imaginarios y en  el espacio de reflexión y acción de una parte importante de los movimientos  sociales y populares de la región. Hoy, forma parte, de las agendas políticas en  Ecuador, Bolivia y Venezuela y contrasta con los objetivos políticos y  económicos de la globalización neoliberal. </font>  </p>     <p ALIGN="JUSTIFY" style="line-height: 100%"><font face="Verdana" size="2">Una breve reflexión sobre el proceso de cambios y  transformaciones en Venezuela. La idea del socialismo del siglo XXI se convirtió  en un elemento fundamental de la propuesta electoral en la reelección del  presidente Hugo Chávez Fría. Desde su triunfo en diciembre de 2006, el  presidente Chávez ha impulsado un conjunto de propuestas políticas y acciones  económicas que han conmocionado las estructuras políticas, económicas y  comunicacionales en Venezuela, y que suponen la profundización del proceso de  transformación. Por un lado, las propuestas políticas han girado principalmente  alrededor de tres ejes fundamentales: a) reforma constitucional; b) solicitud de  una ley habilitante; y c) construcción de un partido socialista único. Por el  otro, las acciones económicas se han centrado en la recuperación y compra de la  mayoría accionaria del Estado de dos empresas consideradas estratégicas: la  Electricidad de Caracas (739 millones de dólares) y la CANTV (572 millones de  dólares). Pero, además, en la reversión del proceso de apertura petrolera,  presentadas tantos las propuestas políticas como las acciones económicas como  parte de la construcción del socialismo del Siglo XXI. Pero, también, el anuncio  de no renovar la concesión a RCTV (canal de televisión), con el objeto expresado  del gobierno de democratizar el espectro radioeléctrico, configuran un sino  fundamentalmente estocástico para debatir el horizonte del socialismo del  siglo XXI. </font>  </p>     <p ALIGN="JUSTIFY" style="line-height: 100%"><font face="Verdana" size="2">En todo caso, y dado la brevedad del espacio, se puede  visualizar en las fuerzas hegemónicas del chavismo (agrupadas alrededor del MVR)  un intento de sutura del contenido fundante de la idea de socialismo del  siglo XXI. Sobre todo, en la definición de los procedimientos de la conformación  del partido unido, y en la ausencia de espacios colectivos para la deliberación  de esta idea. Simultáneamente, puede observarse en los partidos políticos  (Podemos, PPT y PCV) que acompañan y han acompañado al presidente Chávez en los  últimos años, la profundización de un proceso entropico de desideologización y  procedimentalización de las prácticas partidistas. Antes bien, el debate público  sobre el Socialismo del Siglo XXI se ha centrado en los contenidos del discurso  del presidente Chávez. Presentándose pocos espacios políticos para debatir los  horizontes contenidos en la idea de socialismo del siglo XXI. En palabras de  Edgardo Lander, &quot;de no abrirse y profundizarse este debate, se corre el riesgo  de que la idea del socialismo del siglo XXI se convierta en una consigna hueca,  o que se confunda la capacidad de enunciar un nombre, El Socialismo del siglo  XXI, con el saber en realidad de qué es lo que se habla. Es este caso, el  enunciado lejos de contribuir a aclarar ideas, sólo puede contribuir a ocultar  la ausencia de reflexión colectiva y construir una falsa noción de consenso, el  consenso del no debate, sobre un asunto tan crítico para el futuro del país&quot; (http://www.peripecias.com/politica/167). </font> </p>     <p ALIGN="JUSTIFY" style="line-height: 100%"><font face="Verdana" size="2">La apertura democrática al debate es fundamental en tanto y  en cuanto las proyecciones imaginarias, financieras, políticas y militares del  neoliberalismo siguen teniendo un peso esencial en la geopolítica de la región.  Sólo reforzando y retroalimentando los procesos de des-identificación del logos  colonial moderno –iniciado por las intensas movilizaciones sociales y populares-  podemos construir una alternativa a la destructiva globalización neoliberal. En  sentido estricto, el deseo de contrarrestar el neoliberalismo reforzando los  Estados frente al mercado es en cierto modo comprensible. Pero ha provocado una  idealización naif del Estado como depositario de valores comunitarios y  necesidades sociales. La idea de Estado activo se acomoda a lo que Ernst  Bloch identificó en su momento con una de las funciones clave de la reproducción  capitalista, la prematura armonización de las contradicciones sociales y  culturales en el seno de las relaciones sociales existentes. Esa crítica del  neoliberalismo tiene en común mucho más de lo que está dispuesta a admitir con  la idea de construir un consenso post-Washington, esto es, la  globalización con rostro socialdemócrata. La dualidad estática entre las  categorías de Estado y Mercado, que tantos supuestos oponentes al neoliberalismo  aceptan sin reservas, constituye una barrera a la comprensión de la economía  política del neoliberalismo. </font>  </p>     <p ALIGN="JUSTIFY" style="line-height: 100%"><font face="Verdana" size="2">De allí, la necesidad de acometer con espíritu crítico,  reflexivo y abierto el debate que nos convoca y la pluralidad de fuentes y  fuerzas que posibilitarían construirlo. En el fortalecimiento de los procesos  abiertos por el accionar de los movimientos sociales y populares y las  elecciones de los gobiernos democráticos de izquierda, tenemos los espacios  creativos necesarios, para impulsar y dotar de sentidos democráticos, radicales  y socialistas la construcción de otro mundo es posible. Sin utopía, como  lo sugieren Laclau y Mouffe, sin la posibilidad de negar un orden más allá del  punto en que empezamos a amenazarlo, no existe posibilidad alguna de constituir  un imaginario radical, democrático y socialista. La presencia de este imaginario  como una serie de significados simbólicos que totalizan como negatividad un  cierto orden social es absolutamente esencial para la constitución y  fortalecimiento de todo pensamiento crítico y deconstructivo. Hemos  sobrevivido demasiado tiempo en este estado de emergencia. </font> </p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p ALIGN="JUSTIFY" style="line-height: 100%"><font face="Verdana" size="2"><b>Bibliografía</b> </font> </p>     <!-- ref --><p ALIGN="JUSTIFY" style="line-height: 100%"><font face="Verdana" size="2">1. Algranati, Clara, Seoane, José y Taddei, Emilio (2004)  América Latina, neoliberalismo y conflicto social: Las configuraciones de los  movimientos populares en Amin, Samir y Houtart, Francois (editores) Mundialización de las resistencias estado de las luchas 2004, Ruth Casa  Editorial y Ediciones Desde Abajo, Bogotá </font> &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2418485&pid=S1315-6411200700020001200001&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p ALIGN="JUSTIFY" style="line-height: 100%"><font face="Verdana" size="2">2. Alonso, Luís Enrique (1999) Trabajo y ciudadanía:  Estudios sobre la crisis de la sociedad salarial, Editorial Trotta, Madrid </font> &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2418486&pid=S1315-6411200700020001200002&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p ALIGN="JUSTIFY" style="line-height: 100%"><font face="Verdana" size="2">3. Altvater, Elmar y Mahnkopf, Birgit (2002) Las  limitaciones de la globalización: Economía, ecología y política de la  globalización, Siglo XXI Editores, Ciudad de México </font> &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2418487&pid=S1315-6411200700020001200003&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p ALIGN="JUSTIFY" style="line-height: 100%"><font face="Verdana" size="2">4. Beck, Ulrich (2000) Un nuevo mundo feliz: La  precariedad del trabajo en la era de la globalización, Editorial Paidós,  Barcelona </font> &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2418488&pid=S1315-6411200700020001200004&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p ALIGN="JUSTIFY" style="line-height: 100%"><font face="Verdana" size="2">5. Bourdieu, Pierre (2003) Las estructuras sociales de la  economía, Editorial Anagrama, Barcelona. </font> &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2418489&pid=S1315-6411200700020001200005&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p ALIGN="JUSTIFY" style="line-height: 100%"><font face="Verdana" size="2">6.Castel, Robert (1997) La metamorfosis de la cuestión  social: Una crónica del asalariado, Editorial Paidós, Buenos Aires </font> &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2418490&pid=S1315-6411200700020001200006&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p ALIGN="JUSTIFY" style="line-height: 100%"><font face="Verdana" size="2">7. Castel, Robert t Haroche, Claudine (2003) Propiedad  privada, propiedad social, propiedad de sí mismo. Conversaciones sobre la  construcción del individuo moderno, Homo Sapiens Ediciones, Buenos Aires </font> &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2418491&pid=S1315-6411200700020001200007&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p ALIGN="JUSTIFY" style="line-height: 100%"><font face="Verdana" size="2">8. Contreras, Miguel (2000) El posdesarrollo en la  búsqueda de un regionalismo crítico, Serie Mención Publicación, Cendes-UCV,  Caracas </font> &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2418492&pid=S1315-6411200700020001200008&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p ALIGN="JUSTIFY" style="line-height: 100%"><font size="2" face="Verdana">9.&nbsp; </font><font face="Verdana" size="2">Contreras, Miguel </font> <font size="2" face="Verdana">(2001) Ciudadanía, pluralidad y  emancipación: perspectivas democráticas de un debate en ciernes en Cuadernos  del Cendes, año 18, segunda época, septiembre-diciembre, No 48, Caracas</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2418493&pid=S1315-6411200700020001200009&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p ALIGN="JUSTIFY" style="line-height: 100%"><font size="2" face="Verdana">10. Contreras, Miguel(2003) Impensando la ciudadanía moderna.  Alteridad y racismo en el sistema mundial en Cuadernos del Cendes, año  20, segunda época, septiembre-diciembre, No 54, Caracas</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2418494&pid=S1315-6411200700020001200010&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p ALIGN="JUSTIFY" style="line-height: 100%"><font size="2" face="Verdana">11. Contreras Natera, Miguel Ángel (2004) Ciudadanía, Estado y  democracia en la era neoliberal: Dilemas y desafíos para la sociedad venezolana  en 10. Matos, Daniel (Coord) Políticas de ciudadanía y sociedad civil en  tiempos de globalización, UCV-FACES, Caracas</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2418495&pid=S1315-6411200700020001200011&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p ALIGN="JUSTIFY" style="line-height: 100%"><font face="Verdana" size="2">12. Escobar, Arturo (2005) Más allá del Tercer Mundo.  Globalización y diferencia, ICANH y la Universidad del Cauca, Bogotá </font> &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2418496&pid=S1315-6411200700020001200012&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p ALIGN="JUSTIFY" style="line-height: 100%"><font face="Verdana" size="2">13. Esping-Andersen, G (1993) Los tres mundos del Estado  del bienestar, Valencia, Alfons el Magánanim </font> &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2418497&pid=S1315-6411200700020001200013&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p ALIGN="JUSTIFY" style="line-height: 100%"><font face="Verdana" size="2">14. Donzelot, Jacques (1979) La policía de las familias,  Editorial Pre-Textos, Valencia </font> &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2418498&pid=S1315-6411200700020001200014&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p ALIGN="JUSTIFY" style="line-height: 100%"><font face="Verdana" size="2">15. Dussel, Enrique (2003) La globalización y las víctimas de  la exclusión. Desde la perspectiva de la ética de la liberación en Fornet-Betancourt,  Raúl (editor) Culturas y poder: Interacción y asimetría entre las culturas en  el contexto de la globalización, Editorial Desclée, Bilbao </font> &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2418499&pid=S1315-6411200700020001200015&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p ALIGN="JUSTIFY" style="line-height: 100%"><font face="Verdana" size="2">16. Dussel, Enrique (2006) 20 Tesis de Política,  Ediciones Siglo XXI en coedición con el CREFAL, Ciudad de México </font> &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2418500&pid=S1315-6411200700020001200016&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p ALIGN="JUSTIFY" style="line-height: 100%"><font face="Verdana" size="2">17. Ferrajoli, Luigi (2005) Los fundamentos de los  derechos fundamentales. Debates con, Editorial Trotta, Madrid </font>  &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2418501&pid=S1315-6411200700020001200017&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p ALIGN="JUSTIFY" style="line-height: 100%"><font face="Verdana" size="2">18. Fitooussi, Jean Paul y Rosanvallon (1997) La nueva era  de las desigualdades, Editorial Manantial, Buenos Aires </font> &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2418502&pid=S1315-6411200700020001200018&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p ALIGN="JUSTIFY" style="line-height: 100%"><font face="Verdana" size="2">19. Gorz, André (2003) Miserias del presente, riqueza de  lo posible, Editorial Paidós, Barcelona </font> &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2418503&pid=S1315-6411200700020001200019&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p ALIGN="JUSTIFY" style="line-height: 100%"><font face="Verdana" size="2">20. Harvey, David (1998) La condición de la posmodernidad.  La investigación sobre los orígenes del cambio cultural, Amorrotu Ediciones,  Buenos Aires </font> &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2418504&pid=S1315-6411200700020001200020&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p ALIGN="JUSTIFY" style="line-height: 100%"><font face="Verdana" size="2">21. Herrera Salas, Jesús María (1995) Identidad Cultural y  Desarrollo: La violencia social implícita en el término América Latina en Cuadernos del CENDES, Año 12, Nº 28, enero-abril </font>  &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2418505&pid=S1315-6411200700020001200021&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p ALIGN="JUSTIFY" style="line-height: 100%"><font face="Verdana" size="2">22. Hayek, Friedrich (1985) Derecho, legislación y  libertad. Una nueva formulación de los principios liberales de la justicia y de  la economía política, Unión Editorial, Madrid </font> &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2418506&pid=S1315-6411200700020001200022&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p ALIGN="JUSTIFY" style="line-height: 100%"><font face="Verdana" size="2">23. Hayek, Friedrich (1991) Los fundamentos de la libertad,  Unión Editorial, Madrid </font> &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2418507&pid=S1315-6411200700020001200023&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p ALIGN="JUSTIFY" style="line-height: 100%"><font face="Verdana" size="2">24. Hinkelamert, Franz (2001) El Nihilismo al desnudo. Los  tiempos de la globalización, LOM Ediciones, Santiago de Chile </font> &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2418508&pid=S1315-6411200700020001200024&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p ALIGN="JUSTIFY" style="line-height: 100%"><font face="Verdana" size="2">25. Jessop, Bob (2003) Reflexiones sobre la (i) lógica de la  globalización en Monederos, Juan Carlos (editor) Cansancio del Leviatán.  Problemas en la mundialización, Editorial Trotta, Madrid </font> &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2418509&pid=S1315-6411200700020001200025&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p ALIGN="JUSTIFY" style="line-height: 100%"><font face="Verdana" size="2">26. Laclau, Ernesto (2005) La razón populista, F. C.  E., Buenos Aires </font> &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2418510&pid=S1315-6411200700020001200026&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p ALIGN="JUSTIFY" style="line-height: 100%"><font face="Verdana" size="2">27. Lander, Edgardo (2007) Creación del partido único: ¿Se  aborta el debate sobre el socialismo del siglo XXI? en: http: //www.peripecias.com/politica </font> &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2418511&pid=S1315-6411200700020001200027&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p ALIGN="JUSTIFY" style="line-height: 100%"><font face="Verdana" size="2">28. Locke, John (1990) Segundo Tratado sobre el Gobierno,  Alianza Editorial, Madrid. </font> &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2418512&pid=S1315-6411200700020001200028&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p ALIGN="JUSTIFY" style="line-height: 100%"><font face="Verdana" size="2">29. Macpherson, C. B (1970) La teoría política del  individualismo posesivo, Editorial Fontanella, Madrid. </font> &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2418513&pid=S1315-6411200700020001200029&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p ALIGN="JUSTIFY" style="line-height: 100%"><font size="2" face="Verdana">30. Martínez de Pisón, José (1998) Políticas de bienestar.  Un estudio sobre los derechos sociales, Editorial Tecnos, Madrid</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2418514&pid=S1315-6411200700020001200030&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p ALIGN="JUSTIFY" style="line-height: 100%"><font face="Verdana" size="2">31. Marx, Carlos y Engels, Federico (1976) El manifiesto  del partido comunista en Obras Escogidas, Editorial Progreso, Moscú </font> &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2418515&pid=S1315-6411200700020001200031&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p ALIGN="JUSTIFY" style="line-height: 100%"><font face="Verdana" size="2">32. Mignolo, Walter (2005) Historias locales/Diseños  globales. Colonialidad, conocimientos subalternos y pensamiento transfronterizo,  Ediciones Akal, Madrid </font> &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2418516&pid=S1315-6411200700020001200032&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p ALIGN="JUSTIFY" style="line-height: 100%"><font face="Verdana" size="2">33. Mignolo, Walter (2005) La idea de América Latina: La  herida decolonial y la opción decolonial, Editorial Gedisa, Barcelona </font> &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2418517&pid=S1315-6411200700020001200033&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p ALIGN="JUSTIFY" style="line-height: 100%"><font face="Verdana" size="2">34. Mouffe, Chantal (1999) El retorno de lo político.  Comunidad, ciudadanía, pluralismo y democracia radical, Editorial Paidós,  Barcelona </font> &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2418518&pid=S1315-6411200700020001200034&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p ALIGN="JUSTIFY" style="line-height: 100%"><font face="Verdana" size="2">35. Moulian, Tomás (2001) Socialismo del Siglo XXI. La  quinta vía, LOM Ediciones, Santiago de Chile </font> &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2418519&pid=S1315-6411200700020001200035&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p ALIGN="JUSTIFY" style="line-height: 100%"><font face="Verdana" size="2">36. Rancière, Jacques (1996) El desacuerdo: Política y  filosofía, Ediciones Nueva Visión, Buenos Aires </font> &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2418520&pid=S1315-6411200700020001200036&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p ALIGN="JUSTIFY" style="line-height: 100%"><font face="Verdana" size="2">37. Santos de Sousa Boaventura (coord) (2001) La  globalización del derecho: Los nuevos caminos de la regulación y la emancipación,  UNC/ILSA, Santafé de Bogotá </font> &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2418521&pid=S1315-6411200700020001200037&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p ALIGN="JUSTIFY" style="line-height: 100%"><font face="Verdana" size="2">38. Santos de Sousa Boaventura (2004) Democratizar la  democracia. Los caminos de la democracia participativa, F. C. E., Ciudad de  México </font> &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2418522&pid=S1315-6411200700020001200038&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p ALIGN="JUSTIFY" style="line-height: 100%"><font face="Verdana" size="2">39. Santos de Sousa Boaventura (2005) El milenio huérfano.  Ensayos para una nueva cultura política, Editorial Trotta, Madrid </font> &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2418523&pid=S1315-6411200700020001200039&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p ALIGN="JUSTIFY" style="line-height: 100%"><font face="Verdana" size="2">40.Sassen Saskia (2003) Los espectros de la globalización,  F. C. E., Buenos Aires. </font> &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2418524&pid=S1315-6411200700020001200040&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p ALIGN="JUSTIFY" style="line-height: 100%"><font face="Verdana" size="2">41. Varela, Julia y Álvarez-Uría, Fernando (1989) Sujetos  frágiles. Ensayos de sociología de la desviación, Fondo de Cultura  Económica, Ciudad de México </font> &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2418525&pid=S1315-6411200700020001200041&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><p ALIGN="JUSTIFY" style="line-height: 100%"><b>Nota</b></p> </font>     <p ALIGN="JUSTIFY" style="line-height: 100%"><font size="2" face="Verdana">1.&nbsp; <span style="letter-spacing: -.15pt">El abandono del nombre de América Española  por el de América Latina constituyó un complejo proceso que obedeció tanto a  causas externas al continente como a causas internas. América Latina fue  concebida en Francia por Michel Chevalier publicista de la latinidad en los  tiempos del archiduque Fernando Maximiliano de Hasburgo, como el símbolo  semántico de un programa de acción para incorporar las aspiraciones de Francia  hacia la población y territorios del Nuevo Mundo. El término América  Latina sustituyó al de América Española en un cambio toponímico aceptado por las  elites criollas para enfatizar sus nexos con Europa más allá de las fronteras de  la península ibérica (Herrera Salas,1995:10). “El término latinidad engloba la  ideología en la que se cifraba la identidad de las antiguas colonias españolas y  portuguesas en el nuevo orden del mundo moderno/colonial, tanto para los  europeos como para los americanos. Cuando surgió, la idea de latinidad cumplía  una función específica dentro de los conflictos imperiales entre las potencias  europeas y en el nuevo trazado de la diferencia colonial (…) Abya-Yala es una  expresión en lengua kurna que significa región de vida. En la actualidad, desde  Chile hasta Canadá, los pueblos indígenas la utilizan para referirse al  continente de vida que coexiste con lo que los europeos denominaron América ” (Mignolo,2005:82  y 186).</span></font></p>     <p class="MsoEndnoteText" style="line-height: 100%" ALIGN="justify"> <font size="2" face="Verdana">2.  “Por ejemplo, el préstamo bancario internacional creció de USS 1,89 trillones en  el año 1980 a USS 6,24 trillones en el año 1991 – un incremento de cinco veces  en sólo diez años-. Tres ciudades (Nueva York, Londres y Tokio) conformaron el  42 % de todo el préstamo internacional del año 1980 y el 41 % en el año de 1991,  de acuerdo con la información del Bank of Internacional Setlements, la  institución líder a cargo de inspeccionar la actividad bancaria” (Sassen,2003:23).</font></p>     <p class="MsoEndnoteText" style="line-height: 100%" ALIGN="justify"> <font size="2" face="Verdana">3.  En una conversación sostenida con el antropólogo colombiano Arturo Escobar en  una visita que hiciera a Caracas en junio de 2006, plantee conjuntamente con  Escobar, el uso del concepto de neoliberalización espiritual. Con él, nos  referimos principalmente, a la profunda influencia porosa y espiritual en el  imaginario de la intelectualidad venezolana y mundial de los preceptos del  neoliberalismo. Pero, también, a la innegable colonización de la realidad  latinoamericana que significó la recepción intra-capilar de sus programas y  horizontes sustantivos. En fin, como se constituyó en el imaginario de la región una mercantilización del espíritu.</font></p>     <p class="MsoEndnoteText" style="line-height: 100%" ALIGN="justify"><font size="2" face="Verdana">4.  Supervivientes de un orden colonial del cual no lograron emanciparse  directamente, oprimidos y discriminados en las sociedades pos-independentistas,  los pueblos indios, emergieron en las últimas décadas de manera sorpresiva y con  una enorme fuerza, postulando su diferencia cultural y epistémica y su exigencia  de un orden multinacional e intercultural.</font></p>     <p class="MsoEndnoteText" style="line-height: 100%" ALIGN="justify"><font size="2" face="Verdana">5. .  La Caravana Zapatista en pos del reconocimiento constitucional de los derechos  de los pueblos indígenas de febrero y marzo de 2001 es un acontecimiento  político y simbólico sorprendente. La prolongada acción de los pueblos mapuches  del sur chileno (Coordinadora Arauco-Malleco) contra la apropiación de sus  tierras y la sobreexplotación de los recursos naturales. Las disputas de los  campesinos aymaras del chapare y la región de los Yungas en Bolivia contra la  erradicación de cultivos de coca cero exigida por el gobierno norteamericano. El  impulso que cobra a partir de 2002 la oposición de los pueblos originarios de  Mesoamérica contra el Plan Puebla de Panamá destinado a acelerar la penetración  del capital y las inversiones transnacionales en Centroamérica.</font></p>       ]]></body>
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