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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[El paradigma científico y su fundamento en la obra de Thomas Kuhn]]></article-title>
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<abstract abstract-type="short" xml:lang="en"><p><![CDATA[This essay aims to give an overview of the ideas of the North American physicist Thomas Kuhn which were presented in his book, The Structure of Scientific Revolutions. These ideas are contextualized in a long history which began in the last decades of the nineteenth century and by great changes that came about in the intellectual world in the middle of the twentieth century. The notions of anomaly and crisis stand out as fundamental concepts of his thinking in order to explain the scientific revolutions.]]></p></abstract>
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</front><body><![CDATA[   <b>     <p ALIGN="center"><font face="Verdana">El paradigma científico y su fundamento  en la obra de Thomas Kuhn*</font></p> <font SIZE="2" face="Verdana">     <p ALIGN="center">Tarcila Briceño</p> </font></b><font SIZE="2">     <p ALIGN="justify"><font face="Verdana">Centro de Investigaciones Históricas.  &quot;Mario Briceño Iragorry&quot; (UPEL-IPC). Caracas-Venezuela.</font></p> <b>     <p ALIGN="JUSTIFY"><font face="Verdana">Resumen</font></p> </b>     <p ALIGN="JUSTIFY"><font face="Verdana">En el presente ensayo se intenta dar una  visión de las ideas del físico norteamericano Thomas Kuhn, expuestas en su libro <i>La estructura de las revoluciones científicas</i>; contextualizadas en una  larga transición que arranca desde las últimas décadas del Siglo XIX y de los  grandes cambios que se dieron en el mundo intelectual a mediados del siglo XX.  Se destacan las categorías <i>anomalía</i> y <i>crisis</i> como conceptos  fundamentales de su pensamiento para explicar las <i>revoluciones científicas</i>.</font></p> <b>     <p ALIGN="JUSTIFY"><font face="Verdana">Palabras clave</font></b><font face="Verdana">:  Paradigma, ciencia normal, anomalía, crisis, revolución científica.</font></p> <b>     <p align="justify"><font face="Verdana">Summary</font></p> </b>     <p ALIGN="JUSTIFY"><font face="Verdana">This essay aims to give an overview of  the ideas of the North American physicist Thomas Kuhn which were presented in  his book, The Structure of Scientific Revolutions. These ideas are  contextualized in a long history which began in the last decades of the  nineteenth century and by great changes that came about in the intellectual  world in the middle of the twentieth century. The notions of anomaly and crisis  stand out as fundamental concepts of his thinking in order to explain the  scientific revolutions. </font></p> <b>     <p ALIGN="JUSTIFY"><font face="Verdana">Key words</font></b><font face="Verdana">:  paradigm, regular science, anomaly, crisis, revolution.</font></p> <b>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="Verdana">* Recibido</font></b><font face="Verdana">:  07/11/08 <b>Aprobado</b>: 21/01/09.</font></p> <b>     <p ALIGN="JUSTIFY"><font face="Verdana">El positivismo en la mira</font></p> </b>     <p ALIGN="JUSTIFY"><font face="Verdana">No en vano Geoffrey Barraclough (1980),  conocido historiador del mundo contemporáneo, considera que la década de los  sesenta marcó realmente el comienzo del siglo XX y con ello el fin de la  transición histórica que se venía dando desde fines del siglo anterior. Los  grandes cambios que en el orden del pensamiento, en las formas de concebir el  mundo, en la manera de vernos a nosotros mismos y la mirada que se hiciera hacia  los demás, impregnaron no solamente hábitos, comportamientos y actitudes  colectivas, sino que trascendieron en nuevos planteamientos en los diferentes  campos del saber y de la ciencia. Algunos cuestionamientos vinieron del seno de  las Ciencias Naturales, tradicionalmente tenidas como exactas, en oposición a  las Ciencias Sociales, cuyo campo de estudio es el hombre, ente más complejo e  impredecible. Este es el caso, ya considerado un clásico, del físico  norteamericano Thomas Samuel Kuhn, con su obra <i>La Estructura de las  Revoluciones Científicas</i>, publicado por la Universidad de Chicago en 1962.  Kuhn, cuestiona el uso desmedido de la lógica y la idea del progreso continuo.  Por lo que sostiene que el conocimiento científico no es el resultado de la  acumulación de saberes sino de los cambios de paradigmas, es decir, la adopción  de nuevos enfoques, conceptos y compromisos por la comunidad científica. Antes  de continuar exponiendo las ideas de este autor es necesario hacer un comentario  sobre posiciones teóricas de otros pensadores y filósofos que desde el Siglo XIX  sostuvieron el paradigma tradicional, y de otros que abrieron camino hacia los  nuevos planteamientos. </font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana">Desde el Siglo XVII, el método  experimental se considera como la única vía científica para llegar al  conocimiento. Esta posición mecanicista privó por más de dos siglos e impregnó  el espíritu de las Ciencias Sociales que surgieron en el XIX. A pesar de los  planteamientos de Juan Bautista Vico, filosofo de la historia, quien había  propuesto, en el <i>settecento</i> italiano, que los hechos históricos y humanos  debían tener un método distinto al de las Ciencias Naturales, la tendencia que  se impuso por largo tiempo, era la de igualar el lenguaje para ambas ciencias.  En ese esfuerzo por consagrar los estudios sociales como científicos se inscribe  el pensamiento de Augusto Comte (1798-1857), cuya obra <i>Filosofía Positiva</i>,  publicada entre 1830-1834, sirvió de brújula al pensamiento científico-social  por casi más de un siglo. Para él, el método hipotético-deductivo era el único  válido, es decir el conocimiento busca demostrar hipótesis, y a través de los  planteamientos generales se llega a lo particular. Desde esa perspectiva el  conocimiento científico es acumulativo y la sociedad va en un proceso de cambio  permanente, que se traduce en él.</font></p> <b>     <p ALIGN="JUSTIFY"><font face="Verdana">Progreso</font></p> </b>     <p ALIGN="JUSTIFY"><font face="Verdana">Un tanto después, el gran pensador  alemán Karl Marx (1818-1883), invierte el sentido de la dialéctica hegeliana,  para darle un papel determinante a la sociedad y sus fundamentos económicos,  como factores determinantes del acontecer histórico. La lucha de clases se  convierte en el motor que mueve los cambios, es decir, éstos no vienen por la  vía del intelecto sino de las transformaciones que se dan en las relaciones  sociales de producción de una sociedad determinada. El materialismo histórico,  planteaba un nuevo enfoque del acontecer social y por ende del conocimiento  histórico. De alguna manera, se acercaba al positivismo cuando planteaba el  desarrollo histórico de la huma-nidad como el resultado del progreso continuo de  las sociedades al superar los diferentes Modos de Producción, desde la comunidad  primitiva hasta el comunismo.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana">Además de estos dos grandes pensadores,  el siglo XIX estará marcado por las ideas que sobre el mundo de la psique  planteara Sigmund Freud (1856-1939), al incorporar el Inconsciente al campo de  estudio de las Ciencias Sociales y especialmente de la Psicología. Freud  consideraba el inconsciente como un espacio del pensamiento reprimido que  condiciona la conducta del individuo. Sus ideas las reinterpretará  posteriormente el psiquiatra francés Jacques Lacan, cuando dice que el  inconsciente está estructurado por reglas similares a las del lenguaje. Y en  este sentido coincide con el lingüista Ferdinad de Saussure, quien en las  primeras décadas del XX habla de relaciones asociativas y paradigmáticas,  equivalentes a la teoría de la condensación en Freud y de relaciones  sintagmáticas, igual a la teoría del desplazamiento, para explicar el proceso  del conocimiento de la lengua y del habla. Saussure es considerado pionero de la  lingüística moderna y de la <i>Semiología</i>, y la concebía como &quot;el estudio de  la vida de los signos en el seno de la vida social&quot;. Estas disciplinas serán  desarrolladas, casi al mismo tiempo en los Estados Unidos por el filósofo y  lógico, Charles Sanders Peirce (1839-1914) y Charles Morris, aunque con el  nombre de <i>Semiótica.</i> Es muy importante destacar el desarrollo que  tuvieron la lingüística y la psicología en estos momentos, porque  respectivamente, llamaron la atención hacia la teoría de los significantes y  significados en el lenguaje, así como las formas de la conducta y la percepción  en el ser humano. </font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana">A finales del Siglo XIX, dos filósofos  alemanes, Nietzsche y Bergson, se introducirán en lo que se llama el <i>sentido  de la vida</i> (Marías, 1958:614), que luego será retomada por Wilheim Dilthey,  quien según Ortega (ibídem:617), &quot;descubre la Idea de la vida&quot; y con ello la  conciencia que tiene cada individuo de vivir en un tiempo determinado, es decir  el sentido de la temporalidad. La vida no puede entenderse sino en sí misma. Su  método es descriptivo y compresivo, no explicativo y causal. Y su forma concreta  será la hermenéutica. (ibídem:619). Para Nietzsche, el conocimiento de las cosas  sólo se obtiene a través de &quot;metaforizaciones&quot; de la realidad, las cuales  expresan ante todo, el estado del individuo y las condiciones sociales en que  vive y no la objetividad de lo ocurrido (Martínez, 2005: 220).</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana">Al revisar todas estas posiciones  teóricas para entender el universo social, se deja ver que a finales del XIX se  estaban dando profundos cambios en el mundo del conocimiento y muy especialmente  de las Ciencias Sociales, las cuales se iban haciendo cada vez más autónomas e  independientes para definir sus propios parámetros epistemológicos, ontológicos  y metodológicos. </font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana">A principios del Siglo XX la Sociología  se nutre de las ideas de dos importantes teóricos del pensamiento social  moderno: Max Weber y Emilio Durkheim, quienes empiezan a hablar de los <i> valores</i> individuales y colectivos que promueven cambios en la sociedad. Así  la ética y la moral como parte de la conciencia colectiva pueden ser motores de  una sociedad. Para Max Weber, sociólogo alemán, autor de <i>La ética protestante  y el espíritu del capitalismo</i>, los valores éticos de la burguesía  protestante habrían sido determinantes en el desarrollo de este sistema.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="Verdana">En diferente posición encontramos  durante la década del veinte, del pasado siglo, a los exponentes del<b> </b><i> neopositivismo</i><b> </b>reunidos<b> </b>en la comunidad que se conoce como <i> Circulo de Viena</i><b>, </b>grupo de científicos, matemáticos y filósofos, que  publicaba la revista internacional <i>Erkenntnis </i>(conocimiento). Allí se  encuentran figuras como la de Carl Hempel, Alfred Ayer, Otto Neurath. Su máximo  exponente, Moritz Schlick, afirmaba que &quot;el significado de una proposición era  su método de verificación&quot; (Cit. por Martínez, 2005:68), con ello se transitaba  de nuevo en el camino que algunos habían llamado &quot;fetichismo metodológico&quot;,  viejo paradigma tradicional. Ludwig Wittgenstein (1889-1951), filósofo  austriaco, con su filosofía analítica influyó notablemente en el Círculo. </font> </p>     <p align="justify"><font face="Verdana">Este filósofo tiene la particularidad de  haber dado un doble giro a su propia teoría del conocimiento. Inicialmente con  la publicación de su obra <i>Tractatus lógico-philosoficus</i>, entre 1921-1922  impulsa el <i>positivismo lógico</i>; y muchos años después, con <i> Investigaciones filosóficas</i>, publicada después de su muerte en 1953,  cuestionó ese <i>positivismo </i>y afianzó el <i>pospositivismo </i>(Martínez,  2005: 95). Inicialmente, sostenía que &quot;una <i>proposición</i> es una imagen,  figura o pintura de la realidad&quot;(p. 95). Es decir la <i>proposición</i> puede  estar en lugar del hecho. De alguna manera el lenguaje respondía a una realidad.  Posteriormente, trabajando en Cambridge, lo rectificará al afirmar que los  conceptos sólo pueden ser entendidos en términos de las actitudes y acciones  humanas: &quot;las palabras tienen significado sólo en el flujo de la vida&quot; (p. 105).  Para entender una proposición es necesario <i>comprender </i>las circunstancias  pasadas y presentes en que ésta es utilizada. El nuevo método dejaba de ser  analítico para ser descriptivo. Su pensamiento, dice Martínez (2005), sentó las  bases para el pensamiento <i>pospositivista</i> de la década de los cincuenta y  sesenta.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana">En ese mismo tiempo Karl R. Popper se  opone al determinismo comtiano, cuando desarrolla la tesis que descarta la  posibilidad de predecir por métodos científicos el destino histórico. Por lo  tanto descarta la posibilidad de llegar a leyes que regulen este devenir. En <i> La miseria del historicismo</i> se argumenta la crítica a esa concepción  teórica. </font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana">En Estados Unidos a los neopositivistas  se les conoce como positivistas lógicos, y se habla de la <i>Escuela de Chicago</i>,  aunque sus integrantes no formaron un grupo científico homogéneo. Se orientaron  al estudio de la lingüística y de la antropología. Para ellos el principio de la  verificación en sí mismo, es verificable en el campo filosófico. En esta  Escuela, a principios de siglo, se hicieron investigaciones etnográficas de tipo  oral muy importantes. Se destacan los aportes especialmente de W.I. Thomas  (1918) con investigaciones sobre los emigrantes polacos, que contribuyeron a  darle importancia al estudio de las minorías urbanas.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana">En ese mismo campo de la antropología  fueron muy significativos los trabajos del investigador francés Claude Levi  Strauss, quien junto con el lingüista de origen ruso (pero establecido en  Estados Unidos) Roman Jakobson, echaron las bases para el Estructuralismo,  enfoque que estuvo muy de moda en los años sesenta y setenta. </font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana">Otros pensadores que marcaron época  fueron Robert K. Meyer, norteamericano y Herbert Marcuse, de origen judío nacido  en Alemania, como exilado trabajó en algunas universidades norteamericanas. Su  pensamiento divulgado en dos de sus más importantes obras: <i>Eros y  Civilización</i> (1955) y <i>El hombre unidi-mensional </i>(1964) influyó  especialmente en los movimientos estudiantiles del 68.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana">Las décadas de los años cincuenta y  sesenta corresponden al abierto enfrentamiento con el paradigma positivista. Su  cuestionamiento fue común, tanto entre los filósofos de la ciencia en general,  como entre los teóricos de la Sociología, la Historia, la Antropología. Entre  los primeros, están Stephen Toulmin, Michael Polanyi, Meter Winch, Norwood  Hanson, Paul Feyerabend, Thomas Kuhn, Imre Lakatos quienes se les conoce como <i> Postpositivistas</i>. Entre los segundos, destacan los estructuralistas. </font> </p>     <p align="justify"><font face="Verdana">En el campo de la historiografía no  podemos dejar de mencionar a título ilustrativo solamente la llamada Escuela  francesa, aglutinada en tornó a la Revista de los Annales en la cual,  inicialmente, dos obras marcarán un hito en los rumbos que tomarían más tarde  los caminos de la historiografía: <i>La incredulidad en el Siglo XVI</i> y <i> Los reyes taumaturgos</i>. Con ellas las representaciones sociales, los valores  que se atribuyen a las cosas, empezaron a ser objeto de la reconstrucción  histórica. Nuevos enfoques, que incluyen la <i>larga duración</i> braudeliana,  la &quot;Nueva Historia&quot; (después del Mayo francés en 1968 en la década de los  setenta) nombres como el de Jaques LeGoff, George Duby, Enmanuel Le Roy Ladurie  ocuparon lugar prominente. Con ellos la liberación de las viejas ortodoxias  llega al campo de la historia. Con el apoyo de la antropología y la etnografía  se abren nuevos espacios como el de las mentalidades, la historia cultural, la  micro historia y más recientemente el de las sensibilidades.</font></p> </font><b>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">Del paradigma a la matriz  disciplinar</font></p> </b><font size="2">     <p align="justify"><font face="Verdana">En 1962 se publica, con el nombre de <i> The Structure of Scientific Revolutions, </i>un libro que se ha convertido en un  clásico sobre el problema de los cambios en el conocimiento de las Ciencias.  Escrito por Thomás Samuel Kuhn, físico norteamericano, la obra fue editada por  la Universidad de Chicago, su primera edición en español data del año 1971,  después de ésta, circularon diez y ocho reimpresiones. Recientemente en el 2004  el Fondo de Cultura Económica, luego de una segunda edición, presentó una  primera reimpresión. La inmensa divulgación que ha tenido <i>La Estructura de  las Revoluciones Científicas</i> sería suficiente para hablar de la importancia  de esta obra, de contenido muy polémico y de obligada referencia en el mundo  académico para el estudio de la teoría del conocimiento científico. En la  primera lectura el libro llama la atención no sólo por los planteamientos que  tiene sino por la forma como el autor elabora su discurso. Sin perder el nivel  académico, Kuhn desarrolla sus ideas en un tono accesible aún para el lector que  no es especializado. Plantea su argumentación en primera persona y logra de esa  manera involucrar al lector en un diálogo tácito y fluido desde el prefacio  hasta el epílogo.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="Verdana">La motivación para escribir ese libro  surgió de la experiencia que el autor tuvo en el año 1959, cuando participó en  un equipo de trabajo en la Universidad de Stanford, en el Centro de Estudios  Avanzados sobre Ciencias de la Conducta. Comenta Kuhn que el hecho de pasar un  año &quot;con una comunidad formada predominantemente por científicos sociales…&quot;  (Kuhn, 2004:14) lo puso ante problemas inesperados, como eran las diferencias  existentes entre éstos y la comunidad de científicos naturales a la cual  pertenecía. Le sorprendió el número y amplitud de desacuerdos que había entre  estos científicos, acerca de la naturaleza de los problemas y los métodos  legítimos de la Ciencia. Dice Kuhn en el prefacio: &quot;Los intentos por descubrir  la fuente de tal diferencia me llevaron a darme cuenta de la función que  desempeña en la investigación científica lo que desde entonces he dado en llamar <i>paradigmas</i>&quot; (subrayado nuestro). En esta oportunidad define por primera  vez el término, que luego será no sólo el punto medular de su propuesta sino el  más controversial: </font></p>     <blockquote> 	    <p align="justify"><font face="Verdana">&quot;Considero que éstos [los  	paradigmas], son logros científicos universalmente aceptados que durante  	algún tiempo suministran modelos de problemas y soluciones a una comunidad  	de profesionales&quot; (pp. 14-15).</font></p> </blockquote>     <p align="justify"><font face="Verdana">Esta definición, entre las numerosas que  se encuentran en el texto (El propio Kuhn, en el epilogo dice que un &quot;lector  favorable&quot;, para referirse a Margaret Masterman, encontró en un índice analítico  22 acepciones del término), posiblemente sea la más escueta pero también la más  explícita y conocida. Si nos detenemos en ella encontramos que cuando habla de <i>logros científicos universalmente aceptados,</i> está implícita la idea de  las teorías que reconoce la <i>ciencia normal</i>. en la frase: <i>…que durante  algún tiempo</i>, se deja ver la concepción de cambio, que luego presentará en  los términos de <i>anomalía</i> <i>y crisis</i>, como situaciones  imprescindibles para la adopción de nuevos paradigmas. Y al referirse <i>a los  modelos de problemas y soluciones</i>, estaba adelantando lo que luego será  tratado como <i>creencias</i>. </font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana">Kuhn explica que ha tomado el término  paradigma &quot;a falta de otro mejor&quot; del uso establecido en la gramática &quot;como un  modelo o patrón aceptado&quot; (p. 57) y da el ejemplo de <i>laudo, laudas, laudat</i>,  para la conjugación latina. En este caso el paradigma implica la repetición.  Pero, aclara que lo usará de otra manera. Recordemos que él se relacionaba  profesionalmente con lingüistas de la calidad de Charles Morris, editor de <i> Enciclopedia of Unified Science</i>, a quien se refiere en el prefacio del libro  y le agradece consejos para su manuscrito. El paradigma debe articularse, cada  vez, en condiciones nuevas o más rigurosas. El término ya había sido usado, por  primera vez, en la teoría de la ciencia por Ch. Lichtenberg, en el Siglo XVIII,  en el XX por L. Wittgenstein y en sociología por Robert Merton en 1957 (Márquez,  2007).</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana">El término Paradigma, fue recibido por  la comunidad científica con reservas y &quot;malentendidos&quot;, como lo reconoce el  propio Kuhn, en el epílogo que escribe por sugerencia de su antiguo alumno y  amigo, el doctor Shigeru Nakayama, de la Universidad de Tokio, siete años  después de haber publicado por primera vez el libro. En este epilogo Kuhn  reafirma lo fundamental de sus puntos de vista. Señala que el término se usa con  dos sentidos diferentes. &quot;Por un lado, hace alusión a toda la constelación de  creencias, valores, técnicas y demás, compartidos por los miembros de una  comunidad dada&quot; (Kuhn, 2007: 292). Por otro, denota las soluciones concretas o  rompecabezas que, usadas como modelos o ejemplos pueden sustituir a las reglas  como base para la solución de los restantes rompecabezas de la ciencia normal  (p. 292). Al preguntarse qué es lo que comparte una comunidad, aclara que es  &quot;una teoría o un conjunto de teorías&quot;. Pero ese término, por las implicaciones  del uso, no se adecua a lo que él propone. Entonces sugiere el uso del término <i>matriz disciplinar</i>. Matriz porque &quot;se compone de elementos ordenados de  varios tipos, cada uno de los cuales precisa de una especificación ulterior&quot; y  disciplinar, porque alude a la practica de una disciplina concreta por parte de  los que la practican. (p. 303). Reafirma &quot;los compromisos compartidos con  creencias&quot;, que él aclara con formulaciones de diferentes ejemplos de principios  científicos (p. 306). Luego agrega, &quot;creencias en modelos particulares&quot;. Y  amplía la aceptación a modelos de tipo heurístico, &quot;que suministran analogías y  metáforas predilectas y permisibles&quot;. Otro elemento de la <i>Matriz Disciplinar</i>  lo forman los valores compartidos por la Comunidad. Señala la simplicidad, la  utilidad de la ciencia, &quot;la consistencia, la plausibilidad, que varían  considerablemente de un individuo a otro&quot;. De tal manera que aunque los valores  sean compartidos ampliamente por los científicos, cuando se aplican, se ven  afectados por los rasgos de la personalidad y por &quot;las biografías que  caracterizan a los miembros del grupo&quot; (p. 309). Es decir, Kuhn considera que la  subjetividad y el punto de vista individual no se pueden eliminar en la práctica  del conocimiento. Antes de 1969 ya había afirmado que lo que diferencia a las  &quot;escuelas&quot; no está en una u otra falla de método, sino en lo que él llama &quot;modos  inconmensurables de ver el mundo y de practicar la ciencia&quot;.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana">Cuando leemos este epílogo encontramos a  un Kuhn que reafirma sus planteamientos iniciales, pero al mismo tiempo es capaz  de auto criticarse, de enmendar, aclarar ideas y de enriquecer la discusión.</font></p> <b>     <p align="justify"><font face="Verdana">Una posición entre la anomalía y la  crisis</font></p> </b>     <p align="justify"><font face="Verdana">Uno de los principios fundamentales que  manejaba el positivismo era la idea del progreso continuo como meta de una  sociedad, no sólo en el sentido de alcanzar los más altos niveles de  civilización sino también del conocimiento. Por eso el sentido del progreso será  un tema constante no sólo entre los positivistas sino entre los que adversan  tales planteamientos. El libro de Kuhn no escapa a ello y cuando habla de las  revoluciones científicas no está haciendo otra cosa que retomar el tema del  progreso. Solamente que él buscará respuestas diferentes a la pregunta: cómo  lograrlo, es continuo, es acumulativo?</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana">Para responder a estas interrogantes, el  autor define tres momentos claves en el desarrollo del conocimiento: <i>la  ciencia normal, las anomalías y las crisis</i>. La primera fase corresponde a la  &quot;actividad de resolver rompecabezas [...] es una empresa enormemente acumulativa  y eminentemente eficaz en la consecución de su finalidad, que es la ampliación  continuada del alcance y precisión del conocimiento científico&quot; (p. 102). El  autor insiste en la importancia que ha tenido para el conocimiento científico la  teoría y las reglas, y en la práctica de las comunidades para conocer estas  teorías, aplicarlas y enseñarlas. Es decir repetirlas para lograr grabarlas. En  este sentido dice &quot;Una vez que el estudiante [investigador] ha resuelto muchos  problemas, hacer más no hace sino aumentar su destreza (p. 312). Esto  correspondería al momento de estabilidad de una <i>matriz</i>, por lo tanto no  se estaría buscando cambios. Se me ocurre pensar en la similitud de ese concepto  con el de<i> tesis </i>para definir este momento. Ahora bien, pese a esta  tendencia consagratoria, Kuhn admite que la investigación científica descubre  constantemente &quot;fenómenos nuevos&quot; e inventa teorías. Porque la investigación que  sigue a un determinado paradigma debe a su vez ser capaz de &quot;inducir cambios  paradig-máticos&quot;. Nos preguntamos si esto pudiera estar relacionado con el  sentido de la<i> antitesis</i>?</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="Verdana">El autor continúa la exposición del  problema y explica que &quot;el descubrimiento comienza tomando conciencia de una <i> anomalía</i>, es decir, reconociendo que la naturaleza ha violado de algún modo  las expectativas inducidas por el paradigma que gobierna la ciencia normal&quot;,  entonces viene la exploración amplia de esta anomalía. Aquí estamos hablando de  la segunda y tercera fase del proceso. Este es un momento particularmente  enriquecedor, implica el conflicto y la ruptura entre dos paradigmas, es decir: <i>la anomalía y la crisis</i>. Entre los ejemplos tomados de la física que Kuhn  señala, están la revolución copernicana, la crisis que precedió al surgimiento  de la teoría del oxigeno sobre la combustión de Lavoissier a fines del Siglo  XVIII, y la crisis de la física en la últimas décadas del XIX, que preparó el  camino para la teoría de la relatividad. </font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana">El significado de las crisis él la  resume con una analogía comparativa: &quot;En las ciencias ocurre como en las  manufacturas: el cambio de herramientas es una extravagancia que se reserva para  las ocasiones que lo exigen. El significado de las crisis es que ofrecen un  indicio de que ha llegado el momento de cambiar de herramientas&quot; (p. 140).</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana">La <i>crisis</i>, es un momento no sólo  a la búsqueda de nuevos conocimientos sino cambios de puntos de vista y rupturas  con el conocimiento establecido. La asimilación de un &quot;nuevo tipo de hecho exige  un ajuste de teoría que no se limita a ser un añadido&quot; y requiere que el  científico &quot;haya aprendido a ver la naturaleza de un modo distinto&quot;. </font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana">En las pocas ocasiones en las que se  refiere a los científicos sociales, los llama &quot;científicos creadores&quot; y los  iguala a los artistas. Dice que tienen que ser capaces de vivir en un mundo &quot;desconyuntado&quot;,  la &quot;tensión esencial&quot; implícita en la investigación científica (p. 144). Se  refiere de este modo, vivida también como un interrogante existencial.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana">La crisis se cierra &quot;sólo cuando la  teoría paradigmática se ha ajustado para que lo anómalo se vuelva algo esperado&quot;  (p. 103). Es decir, se ha adoptado un nuevo paradigma. La adopción de este  paradigma es lo que Kuhn llamará una <i>revolución científica. </i>Orientados  por nuevos paradigmas los científicos adoptan nuevos instrumentos, &quot;miran en  lugares nuevos&quot; y ven cosas nuevas en lugares que antes habían sólo mirado. es  decir, después de una revolución los científicos responden a un mundo distinto.  Han de tener una nueva percepción de las cosas: &quot;aprender a ver una nueva  Gestalt&quot;. Dicho de otra manera, en forma casi coloquial, &quot;lo que antes de una  revolución eran <i>patos, </i>en el mundo del científico son <i>conejos</i>  después de ella&quot; (p. 104). Esta nueva percepción que propone Kuhn no se limita  al campo visual, pues lo que ve una persona depende tanto &quot;de <i>a</i> <i>qué</i>  mira&quot;, como &quot;<i>qué</i> le ha enseñado a ver la experiencia visual y conceptual  previa&quot;. Es decir, la forma de ver la naturaleza depende también de elementos  subjetivos ligados a la expe-riencia individual. </font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana">En este mismo sentido llama la atención  cómo Thomas Kuhn maneja los términos creencias y fe, para referirse a la actitud  que debe tener el científico en la adopción de los paradigmas. Leyendo a Kuhn se  siente que la selección de un nuevo paradigma, después de la crisis, no es un  acto exclusivamente racional, tampoco &quot;místico&quot;. pero sí intervienen otros  factores cualitativos: &quot;<i>Algo</i> habrá de hacer sentir, al menos a unos pocos  científicos que la nueva propuesta está en buen camino, y en ocasiones <i>eso</i>  sólo pueden suministrarlo las consideraciones estéticas personales e  inarticuladas&quot;. </font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana">Vistas de esa manera las revoluciones  científicas permiten el progreso de las ciencias, no por acumulación de saberes  sino más bien por rupturas y cuestionamientos. Por eso él, al final de su libro,  puntualiza la necesidad de abandonar la idea de que los cambios de paradigmas  llevan a los científicos más cerca de la verdad. Y que el proceso de desarrollo  de las ciencias no debe estar marcado por un camino hacia una meta final.  Propone a los científicos dejar de ir &quot;hacia-lo-que-queremos-conocer&quot; y cambiar  la perspectiva &quot;a-partir-de-lo-que-conocemos&quot;.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana">En conclusión, Kuhn en su manera de ver  el proceso del conocimiento se aleja de la rigidez del saber acumulativo para  abrir la posibilidad de crear paradigmas nuevos, que permitan <i>ver</i> de  distinta manera los mismos lugares del mundo del conocimiento. Así, le da una  nueva Fundamentación epistemológica a la investigación cuando plantea una  relación diferente entre el investigador y lo investigado. Por todo esto, la  actitud innovadora de adoptar un paradigma implica una postura reflexiva ante la  naturaleza de las cosas, que sólo se logra al detectar las coyunturas que él  llama anomalías y deviene crisis creadora que conduce a la verdadera revolución  científica.</font></p> <b>     <p ALIGN="JUSTIFY"><font face="Verdana">Referencias</font></p> </b>     <!-- ref --><p ALIGN="JUSTIFY"><font face="Verdana">1. Barraclough, G. (1980). <i> Introducción a la Historia contemporánea</i>. Madrid, editorial Gredos.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=3098632&pid=S1315-9496200900020000600001&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p ALIGN="JUSTIFY"><font face="Verdana">2. Kuhn, T. (2004). <i>La Estructura de  las Revoluciones Científicas</i>. México: Fondo de Cultura Económica.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=3098633&pid=S1315-9496200900020000600002&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p ALIGN="JUSTIFY"><font face="Verdana">3. Marías, J. (1958). <i>Obras</i>.  Madrid, Revista de Occidente. Tomo II.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=3098634&pid=S1315-9496200900020000600003&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p ALIGN="JUSTIFY"><font face="Verdana">4. Márquez, E. (s/f). <i>El carácter  social de la noción Paradigma</i>. Caracas, CD.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=3098635&pid=S1315-9496200900020000600004&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p ALIGN="JUSTIFY"><font face="Verdana">5. Martínez Míguélez, M. (2005). <i>El  paradigma emergente. Hacia una nueva</i> <i>teoría de la racionalidad científica</i>.  México: Editorial Trillas.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=3098636&pid=S1315-9496200900020000600005&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p ALIGN="JUSTIFY"><font face="Verdana">6. Nieto Caraveo, L. (1999). <i> Investigación, conocimiento y epistemología. Notas para mis estudiantes de  Maestría.</i> México: CD.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=3098637&pid=S1315-9496200900020000600006&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> ]]></body>
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