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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Blancos, mestizos y pardos: Notas sobre convivencia en el pueblo de doctrina del buen Jesús de Petare]]></article-title>
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<institution><![CDATA[,Universidad Pedagógica Experimental Libertador Instituto Pedagógico de Miranda JM Siso Martínez ]]></institution>
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<abstract abstract-type="short" xml:lang="en"><p><![CDATA[The present work must like primary target make an exercise of historical reconstruction of Petare in the colonial historical time. The intention of this investigation is centered in giving a glance to the past from the study of its cotidianidad. The modality used in this investigation is historical-documentary under a interpretative fenomenológico approach. And within the conclusions information was obtained on the formation of the urban establishments in the valley of Petare, the social through document study public and deprived customs and practices (testaments, documents of transaction among others), throwing a precious material that knowledge provides about the behaviors, the customs, the norms, the material culture and the passage of the daily life of a province as well as of the particularitities of the study area.]]></p></abstract>
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</front><body><![CDATA[ <p align="center"><b><font face="Verdana">Blancos, mestizos y pardos. Notas sobre convivencia en el pueblo de  doctrina del buen Jesús de Petare</font></b></p>     <p align="center"><font size="2" face="Verdana">Suzuky Margarita Gómez Castillo</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana"><font size="2">Universidad Pedagógica Experimental Libertador. Instituto Pedagógico de  Miranda “JM Siso Martínez” </font> <a href="mailto:suzukygomez@gmail.com"> <font size="2">suzukygomez@gmail.com</font></a></font></p>     <p align="justify"><span style="text-transform: uppercase"><b> <font size="2" face="Verdana">Resumen</font></b></span></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana">El presente trabajo tiene como objetivo principal realizar un ejercicio de  reconstrucción histórica de Petare en el tiempo histórico colonial. El propósito  de esta investigación se centra en dar una mirada al pasado desde el estudio de  su cotidianidad. La modalidad utilizada en esta indagación es  histórico-documental bajo un enfoque fenomenológico interpretativa. Y dentro de  las conclusiones se obtuvo información sobre la formación de los asentamientos  urbanos en el valle de Petare, de las costumbres y prácticas sociales a través  del estudio de documentos públicos y privados (testamentos, documentos de compra  – venta entre otros), arrojando un precioso material que proporciona  conocimiento acerca de los comportamientos, las costumbres , las normas, la  cultura material y el paso de la vida cotidiana de una provincia así como de las  particularidades del área de estudio.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana"><b><font size="2">Palabras clave:</font></b><font size="2"> Vida Cotidiana, Pueblo de Doctrina, Buen Jesús de  Petare, Encomienda, Esclavitud.</font></font></p>     <p align="center"><b><font size="2" face="Verdana">Whites, mestizos and whites. Notes convivenci in the town of Bom Jesus  teaching the Petare</font></b></p>     <p align="justify"><b><font size="2" face="Verdana">ABSTRACT</font></b></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana">The present work must like primary target make an exercise of historical  reconstruction of Petare in the colonial historical time. The intention of this  investigation is centered in giving a glance to the past from the study of its  cotidianidad. The modality used in this investigation is historical-documentary  under a interpretative fenomenológico approach. And within the conclusions  information was obtained on the formation of the urban establishments in the  valley of Petare, the social through document study public and deprived customs  and practices (testaments, documents of transaction among others), throwing a  precious material that knowledge provides about the behaviors, the customs, the  norms, the material culture and the passage of the daily life of a province as  well as of the particularitities of the study area.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana"><b><font size="2">Keywords:</font></b><font size="2"> Daily Life, People Doctrine, Petare Bom Jesus, Commendation,  Slavery.</font></font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><b><font size="2" face="Verdana">Recibido: 28/10/2011 Aprobado: 30/11/2011</font></b></p>     <p align="justify"><b><i><font size="2" face="Verdana">Características Generales de la Población</font></i></b></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana">El Petare colonial crecerá paulatinamente y verá aumentar progresivamente el  número de sus habitantes originarios. Algunos se asentaran en el centro del  pueblo, mientras que otros levantarán sus casas en los alrededores. Observemos  el retrato escrito que Agustín Codazzi (1841) le realiza a Petare:</font></p>     <blockquote> 	    <p align="justify"><font size="2" face="Verdana">La villa de Petare está situada en una pequeña altura, á la orilla del  	río Guaire, entre la quebrada Loro y el río Caurimare, que allí mismo sus  	aguas al Guaire. La posición de Petare es bella: domina todo el valle del  	Guaire y á lo lejos se ve la capital de la república: su aproximación á  	esta, los terrenos fértiles que tiene en su territorio, un clima delicioso y  	sano, su posición en el camino que conducé a los valles ferazes de Guarenas,  	Caucagua, Capaya, Río Chico, y los cultivos de los Mariches, lo hacen un  	punto interesante (sic) (pp.572-573).</font></p> </blockquote>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana">Es tierra propicia para el desarrollo de la agricultura y otras para la cría  de ganado, pero ello no es labor fácil y será necesario el esclavo que se  ocupará del trabajo más duro, en los trapiches y haciendas que van brotando en  el transcurso del tiempo hispánico.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana">El mestizaje se producirá en la mezcla de colores que identifica a la  población venezolana en general. Todo se confabula en la búsqueda decisiva, aun  cuando las discrepancias por el tono de la piel sean un agente concluyente de la  condición social “indio es indio, negro es negro, y al amo o dueño de haciendas  sólo le interesa sacar el mayor provecho del sudor de aquellos” (Rey, 1990:19).  En Petare la propensión al crecimiento poblacional, como ya se expuesto no fue  reveladora, ya que los habitantes eligieron ocupar la periferia contigua al  pueblo, está según Rey (ibídem, p.20), superará por triplicado a los habitantes  del casco central del pueblo, aseveración que hace el autor apoyado en la  matricula del cura Pablo Antonio Romero, la cual estima en 1.123 el número total  habitantes para 1801.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana">Se toma en cuenta en esa matricula el número total de niños estimados en 638.  En palabras semejantes, se advierte que la población aborigen sumaba un 12% de  las cifras generales. En consecuencia, se acuerda indicar que ello se debe al  avance del mestizaje, que enlaza el cruce de indios, esclavos y blancos lo que  se puede demostrar, si se revisa nuevamente el censo y se constata el número  mayoritario de pardos que hacen vida en esa época en el pueblo del Buen Jesús de  Petare.</font></p>     <p align="justify"><b><i><font size="2" face="Verdana">El Pueblo Canario en Petare</font></i></b></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana">Llegan nuevos pobladores a Petare, que ha sido erigido como parroquia desde  1704 y entre ellos se destacan españoles de Las Islas Canarias, Sauzalero,  Toconero, Laguneros son solo algunos de los gentilicios encontrados. En su  mayoría vienen como agricultores, con el fin de trabajar la tierra y hacerla  productiva, sin embargo otros se encargaran del comercio, el transporte, la  mercadería y las labores artesanales entre muchas otras actividades. Retomemos a  Vargas Mendoza:</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<blockquote> 	    <p align="justify"><font size="2" face="Verdana">…Muchos son canarios que se han venido de otros sectores de Caracas. Con  	ello la vecindad se ha incrementado. El clima lo ha hecho posible. Es muy  	propicio para la salud. La naciente población caraqueña ha tenido muchos  	contratiempos, como el de la viruela a finales de los quinientos. Esto dejó  	un saldo bastante triste para una comunidad que trataba de cimentarse. Por  	otra parte el romadizo, el catarro y el sarampión son males constantes en el  	lugar. El valle petareño se abre acogedor: Por ello, muchas familias lo han  	buscado una vez que ya en verdad hay poblado. Esto ocurre para ir dando  	perfil a la Villa del Buen Jesús de Petare… (p.62).</font></p> </blockquote>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana">Esta actividad reinicia con la preparación de los campos para la labranza y  la incursión de nuevos elementos en la vida diaria de la población, cabe  mencionar el provecho de los conucos con ayuda de las herramientas de labranza  como el arado, el azadón, se organiza la faena del esclavo y se adquieren  destrezas ajustadas para el trabajo con el ganado asimismo, se experimenta con  nuevos métodos para el transporte, surgen los arrieros.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana">Encontramos según cita Hernández González (2008:121), que en uno de los  primeros libros de bautismo de la parroquia esta María Tomasa, hija de dos  isleños, José Ruiz e Isabel Hernández, hija de Lucas Hernández y María Acevedo,  quienes se residenciaron en Chacao. María Tomasa se casará en 1725 con otro  Canario de Nombre Gaspar Hernández, esta familia residiría en el los predios de  Petare, específicamente en la Cuesta Auyama.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana">Otra familia atraída por las bondades de la villa será la de Domingo Marrero  y María de Jesús, estos llegaron con cuatro hijos, dos de ellos se casan 1719, y  se asientan en el pueblo. Asimismo, Juan Francisco de León, también fue vecino  del pueblo del Buen Jesús en 1728, antes marcharse a Panaquire donde inicio la  rebelión, es justo indicar que sus hijos Baltazar y Antonio permanecieron en  este pueblo (Castillo Lara, 1983:514).</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana">Algunos isleños que llagaron al valle de Petare, también lograron amasar  grandes bienes de fortuna, haciéndose de trapiches y haciendas de caña. Uno de  ellos fue Pedro Hernández Cabrera, contrajo nupcias con Juana Antonia González,  tuvo 9 hijos y 5 más que murieron en la tierna infancia, este ciudadano ocupo  tierras alrededor del río Caurimare, se destaca en su testamento, inscrito en el  Registro Público Principal de Caracas (RPPC) en 1714, que el mismo casó a su  hija Cayetana con Domingo Yanes en 1711, y a su vez aportó como dote para la  joven un terreno baldío en el camino real de Petare valorado en 500 pesos. El  cual su yerno cerco, labro y allí edifico un casa con su propio patrimonio  financiero. Dentro de la propiedad se fabricó un trapiche, se contaba con 7  esclavos, vacas, bueyes y caballos. Al morir Domingo deja a la Cofradía de La  Candelaria 100 pesos y funda una capellanía de 500 pesos para uno de sus hijos  (f.1).</font></p>     <p align="justify"><i><b><font size="2" face="Verdana">Vida de la Mujer Canaria en Petare</font></b></i></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana">En el tiempo de la inmigración a América un gran número de mujeres se  trasladó a Venezuela, algunas venían con sus familias otras por su cuenta  propia. Las consecuencias de este característico suceso ayuda a explicar cómo se  conformaron las mallas familiares y étnicas de la población de origen canario,  la preponderancia de los blancos y su participación en el mestizaje. En esa  extensa variedad llegaron a los nuevos poblados esclavas, mulatas que habían  sido adquiridas para que acompañasen a sus amos, también cruzaron el mar mujeres  pardas y expósitas “Junto a ellas amas de casa, vendedoras ambulantes,  costureras, campesinas o tenderas” (Hernández González, Ob. Cit.:90). En esta  sección sólo intentamos dar una mirada hacia algunos ejemplos de lo que fue su  significación y trascendencia en la trasmisión de sus valores culturales.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana">La mayor parte de estas mujeres era de clase humilde, aunque algunas eran  pequeñas propietarias. Escasamente contribuían con dotes al matrimonio, subían a  los barcos con muy poco equipaje y muchas vendían sus pocas prendas de valor  para poder comprar a sus pasajes. Se estima que en esos grupos de señoras la  mayoría era analfabeta, ni siquiera sabían escribir su nombre. Pero  contrariamente a lo que se ha expresado, muchas se esforzaron por tener una  esclava, ya que entre el grupo de las desposeídas estas constituían una garantía  para cuando se llegara la ancianidad, porque normalmente estas se integraban a  la familia, ayudaban con la faena doméstica, eran un apoyo con el cuidado de  enfermos y podían ser entrenadas, alquiladas o contratadas para las labores  artesanales. Para ejemplificara tales consideraciones Hernández González (ibídem)  nos explica:</font></p>     <blockquote> 	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font size="2" face="Verdana">…La grancanaria Ana Sabina del Castillo Cabeza de Vaca representa a la  	élite insular. Emigró con sus padres Marcos del Castillo Cabeza de Vaca,  	hijo del coronel y poseedor del mayorazgo de Cairasco Fernández del  	Castillo, y Luisa Milier y sus hermanos, entre ellos Melchora y Elvira. Tuvo  	dos nupcias, la primera con el genovés Bernardo Llanos con un hijo y la  	segunda con el guairense Domingo Ignacio Marrón, con 6 hijos adultos. No  	heredó nada de sus padres y sus bienes se limitaban a una esclava tuerta de  	60 años, cuyos 4 hijos naturales fueron vendidos para sus urgencias. La  	situación de sus hermanas no debió ser tampoco buena pues las auxilia con  	alguna ropa y pesos &lt;&lt;para socorro de sus necesidades&gt;&gt; (p.99).</font></p> </blockquote>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana">Otra razón que ameritaba el sacrificio de adquirir una esclava, estaba puesta  en su posible reproducción, porque sus hijos también serían esclavos y en una  situación de necesidad estos representaban la salida ante las carestías y las  persistentes dificultades financieras por las que era frecuente que una mujer  atravesara, y con mayor énfasis cuando se acercaban las mortificaciones de la  edad adulta, en la que se disminuye la capacidad de valerse del trabajo propio.  Continuemos escudriñando la obra anteriormente citada (ídem):</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana">La tanquera Ana Francisca Granadilla marchó en su juventud con sus padres  Gaspar Martín Granadillo y Luisa González Guanche y sus hermanos. Miembro de una  familia extensa, se desposó con el tinerfeño Francisco Javier Mendoza Bello, con  el que tuvo cuatro hijos adultos. Como tantos otros paisanos invirtió en la cría  de esclavos para asegurar su vejez ante la escasez de &lt;&lt;este recurso&gt;&gt;. Era  dueña de 9 esclavos, 5 de ellos niños (pp.98-99).</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana">La oleada inmigratoria no se detuvo, siempre persistía la esperanza de  encontrar la gracia de Dios en esta tierra venezolana, así como a los esposos  perdidos a los cuales se los había tragado el dorado. Continuaron llegando  féminas que no se quedaron como la Penélope de Homero esperando a su Odiseo. Así  un día la huérfana de La Laguna Gaspara María de Medina viene en la búsqueda de  su consorte (ídem):</font></p>     <blockquote> 	    <p align="justify"><font size="2" face="Verdana">…la expósita lagunera Gaspara María de Medina [se traslada a Caracas para  	establecerse en este lugar]…Contrajo matrimonio en La Laguna con Bernardo  	González. Pudo casarse gracias a una casa, vendida para su manutención,  	legada en dote por Ángela de Castro y los réditos en vida de una capellanía  	con obligación de sufragar 100 misas anuales. Su marido no aportó nada. Al  	poco tiempo, su marido se ausentó para América sin saberse su paradero. Ella  	marchó a Caracas &lt;&lt;en su seguimiento, aunque no lo he podido conseguir&gt;&gt;.  	Declara que &lt;&lt;él no aumentó ni disipó mi caudal&gt;&gt;. Sólo posee su ropa y una  	caja con trastos de poco valor, unos aretes, crucecita y una cuchara de  	plata (p.95).</font></p> </blockquote>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana">Son mujeres valientes, quienes sortean todas las dificultades posibles así  como las incertidumbres que le ofrece la inmigración a estas tierras inhóspitas.  Muchas fenecieron en la travesía, otras al culminar el viaje y en muchos casos  las más afortunadas fueron apoyadas por familiares que ya se habían establecido  en el valle o simplemente por paisanos bondadosos que sentían pena ante sus  penurias y miserias.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana">Otro caso singular y descrito (RPPC, 1721) es el de Isabel Soto quién se casó  en las Islas con Francisco Santana, este se fue para La Habana provincia en la  que falleció, ella se vino a Caracas y de su testamento recogemos que le debe a  un mercader 100 pesos el cual paga con mulato de 9 años llamado Pedro Luís, a  quién espera se le eduque en la buena doctrina y que el resto de su valor se  tome en cuenta para una futura libertad. Esta dama también describe que posee  una mulata a quien llamo María Manuela quien tiene dos hijos uno de 13 años y  otro de año y medio, a quienes deja en libertad, en agradecimiento al mutuo amor  que se desarrolló entre ellos, es un clara evidencia de los lazos filiales que  podían desarrollarse entre amo y esclavo (f.2).</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana">Otro caso de agradecimiento lo ejemplifica Agueda Antonia Henríquez (RPPC,  1756) una viuda que cede todos su patrimonio a un pardo esclavo, llamado Antonio  Montalbán, a quien había criado cumpliendo el deber de aportar un real todos los  martes del año, para candelillas que se colocaban en el altar de San Antonio,  que en demostración de piedad se había colocado en la capilla de la orden  tercera franciscana. Otra característica presente en este testamento es que deja  entre sus donativos 7 cuadros grandes con sus marcos dorados, un Niño Jesús con  su cuna y un San Antonio con frontal de seda para esta misma capilla. En este  testamento se logra evidenciar no sólo una clara demostración de cariño sino que  además la testante hace clara declaración de comparte las creencias religiosa de  los pardos lo que indica que muchos nuevos petareños hallan sentido devoción al  Cristo de la Salud, al Nazareno entre otras advocaciones religiosas.</font></p>     <p align="justify"><b><i><font size="2" face="Verdana">Las Viviendas y las Haciendas</font></i></b></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font size="2" face="Verdana">Después de las consideraciones anteriores, resulta oportuno indicar que  incluso fue a fines del siglo XVII, cuando las viviendas proliferaron en torno a  la iglesia y en las cercanías del poblado. Petare se convirtió en parada  obligatoria a los transeúntes, viajeros y cargas que iban y venían de Caracas  hacia Barlovento y los Valles del Tuy, en una carretera empezaba en lo que hoy  conocemos como San Bernardino, y que continuaba por Quebrada Honda, Sabana  Grande, Chacaito y Chacao, hasta llegar a Petare.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana">La ciudad fue progresando, y con ella nació una elite donde los apellidos de  las grandes familias caraqueñas sonaran tal es el caso de Francisco de  Berroterán (el Marques del Valle de Santiago), dueño de la Quebrada La Veja;  Diego José Muñoz, propietario del Helechal; Los Suárez Urbina entre otros. El  factor común en la llegada de esta familias a estas tierras era el excelente  clima que brindaba la zona, sus tierras fértiles y esta situación dio paso a la  constitución de inmensas haciendas donde se sembró caña de azúcar, para la  comercialización de papelón y aguardiente.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana">Entre estas haciendas se destacan: La Bolea, La Urbina, Guereguere, Los  Ruices, Los Marrones pero por otra parte, connotados hombres como Andrés Bello,  José Antonio Rodríguez Domínguez, José Félix Ribas, asentaron sus haciendas  hacia Caucaguita, lo que se nos proporciona como evidencia para exponer el uso  agrícola de la economía del Valle de Petare.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana">Se destaca en esta época, diferentes formas y clasificaciones para los  trabajadores del campo, entre las cuales se destacan los braceros jornaleros que  se ubicaban en las cercanías de las haciendas y con ello evitaban caminar  durante largas jornadas a sus sitos de trabajo, dando el origen a caseríos como  Los Dos Caminos, Carpintero y a la par de los grandes cultivos, continuaba los  conucos para la subsistencia familiar e intercambio comercial.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana">Continuamos argumentado desde la obra escrita de Vargas Mendoza:</font></p>     <blockquote> 	    <p align="justify"><font size="2" face="Verdana">La realidad es otra. Hay que salvar siempre a toda costa la permanencia  	de los tablones de caña. Es necesaria la existencia de braceros para la  	recogida del café. La vida del pueblo está en las siembras. En el  	abastecimiento de mercados foráneos. El interés colectivo se centran en La  	Urbina, Guere- Guere, Marrón, El Convento, Mariches, Lira, Maturín,  	Limoncito, Las Tapias, Turumo [La Dolorita es una posesión dentro de esta  	Hacienda], La Esperanza, La Estrella, San Rafael, Las Mercedes, La Florida;  	Santa Ana e innumerables hectáreas de terrenos sembrados. Por obligación  	había que mantener la calidad de la papa cultivada en el Cerro de Arvelo  	(p.175).</font></p> </blockquote>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana">El hecho de conservar productivas todas estas haciendas y cultivos, se  transcribe en la demanda de productos intrínsecamente ligado al comercio local  en todos sus sectores. Esta situación citada influyó para el crecimiento y auge  del pueblo. Petare suministraba a Caracas y sus zonas vecinas productos  agrícolas y su vez emergieron familias que mantendrían el control de las  actividades comunitarias estas fueron, los Suárez, los Monegui, los Poleo y los  Arrechedera entre otras.</font></p>     <p align="justify"><i><b><font size="2" face="Verdana">Pulperos</font></b></i></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana">Petare crece rápidamente a fines del siglo XVII y comienzos del XVIII, en a  medida en que se asienta su crecimiento económico y político. Sucede que las  pulperías deben ampliarse para garantizar a la naciente ciudad el suministro de  víveres y licores a la población. En su mayoría los pulperos eran producto de la  inmigración familiar. Francisco Depons (1967), realizo una definición:</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<blockquote> 	    <p align="justify"><font size="2" face="Verdana">…Su surtido consiste en cerámica, quincallería barata, herramientas,  	vinos, azúcar, jamón, grasas, frutos secos, queso, tafía, etc. Sobre las  	otras tiendas tienen la ventaja de no estar obligadas a cerrar los días de  	fiesta y los domingos. Son tan necesarias que hay que tenerlas abiertas  	desde el alba hasta las nueve de la noche; […] es necesario buscar  	compensación en lo que se vende con menos del ciento por ciento de  	beneficio, a menudo el doble y el triple. Es así, a costa de detalles  	desagradables y penosos, como se echan las bases de fortunas que no se dan  	en ningún otro oficio (p.334).</font></p> </blockquote>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana">La gran mayoría de estas pulperías están regentadas por canarios, para  sostener este negocio era necesario tener conocimiento del mercado, hacer  contacto con los cultivadores, mercaderes, bodegueros y arrieros. En las  pulperías se pedía comprar géneros, alcoholes, y productos agrícolas era común  que estos espacios se proliferaran relaciones de familiaridad, llegaron a  convertirse en centros de encuentro social, por supuesto dependiendo del  paisaje.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana">En un legajo de 1760 (RPPC), encontramos que el sauzalero Antonio Velázquez,  soltero, era poseedor de una pulpería en Petare avaluada 1.300 pesos. Deja por  herederos a sus sobrinos, hijos de su hermano José Francisco, que vive en  Caracas, y una capellanía de 3.000 pesos administrada en Santa Rosalía por su  sobrino José Francisco Velázquez. A su padre le deja 150, pero pide no se le  entreguen hasta que no se embarque a las Islas Canarias donde le espera su  esposa. Pero también se expresa en el documento que si se demuestra que esta  señora falleció, si se le puede entregar el dinero. En este documento  encontramos como un hombre deja protegida a su familia con el beneficio de su  trabajo como pulpero en la zona de Petare.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana">Una seña particular en este oficio se tiene con Miguel Hernández Monagas  quién contrae nupcias con Ángela Navarro, emigran hasta el Arauca con sus cinco  hijos ya adultos, hasta el punto que su hijo José deja una esposa en Las Palmas.  Al establecerse José adquiere una pulpería y conforma una nueva familia en esas  tierras, sin embargo, su hermano Bartolomé asienta sus primeras raíces en Petare  y también posee una pulpería, este joven se casa en 1746 con María Ignacia  Hernández, y deciden hacer fortuna en otras tierras, así que se dirige a Aragua  de Barcelona donde las fortuna los encentra y se hacen hacendados, con el paso  de los años serán ellos los padres de los generales y presidentes de Venezuela  José Gregorio y José Tadeo Monagas (Hernández González, Ob. Cit.:201).</font></p>     <p align="justify"><b><i><font size="2" face="Verdana">Mercaderes</font></i></b></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana">Mercaderes, bodegueros y pulperos, estaban en la base del mercado menor. Las  discrepancias entre los dos primeros y los pulperos son, hasta el último tercio  siglo XVIII, referentes. Sólo se especificará a raíz de la erección del real  consulado en 1763, aquí se identifican severamente. Inclusive el paso de  mercader a comerciante queda rigurosamente convenido para alzar a común y  llevarlo a la nobleza.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana">El consulado los precisara en 1804 concluyentemente: la única diferencia  entre mercader y bodeguero es que (Álvarez: 1966):</font></p>     <blockquote> 	    <p align="justify"><font size="2" face="Verdana">Aquellos menudean los géneros y lienzos, y éstos los caldos, víveres y  	demás efectos que introduce al por mayor el comercio. Los regentan europeos  	que llegan a esta Provincia a habitarse y hacerse de capitales considerables  	para pasar a la de comerciantes por mayor en términos que entre éstos y los  	mercaderes y bodegueros hay una reciproca correspondencia… (pp. 309-310)</font></p> </blockquote>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font size="2" face="Verdana">Se integran en jurisdicción, mientras que los pulperos son excluidos, existen  marcadas diferencias estamentales. La provincia de Caracas a finales del siglo  XVII y la primera mitad del siglo XVIII, está sustentada en la relación economía  y sociedad. Es decir, mientras mayor fuera el capital, más fácil sería la  aceptación social. El pulpero invierte poco algunos cientos de pesos, por lo  tanto sus actividades comerciales son reducidas. Pero el pueblo de Petare ha  crecido (Vargas Mendoza, Ob. Cit.):</font></p>     <blockquote> 	    <p align="justify"><font size="2" face="Verdana">[Petare a estabilizado] su comercio, que había hincado, o mejor dicho,  	había cobrado un nuevo giro, desde el momento mismo que fue elevada a  	cantón, pulperías,, fondas, posadas, ventorrillos, almacenes, tiendas,  	botiquines, carnicerías, y otros negocios que le dan vida a cualquier  	poblado, han prosperado notablemente. Existe un abastecimiento constante de  	productos de importación. Son quesos, vinos, embutidos, licores, telas,  	perfumes, adornos y otros artículos para mujeres y hombres…La despensa de  	las casa siempre está abastecida dentro de la posibilidad del dueño. Cada  	sábado o domingo, los negocios permanecen colmados d e parroquianos, que  	llegan de poblados inmediatos, para sus operaciones de compra venta…[también  	los productos locales tienen salida, se produce el] negocio para los frutos,  	ganado, aguardiente, casabe, papelón, verduras, animales de carga y silla y  	otros artículos de consumo obligado (p.229).</font></p> </blockquote>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana">Pero en la medida en que el  pulpero pasa a mercader, se manifiesta su ascenso así como cuando el mercader  pasa a comerciante. El razonamiento central siempre será la base económica, para  ser mercader se exige tener un capital superior a 15.000 pesos, para ser  comerciante, 30.000. Las transacciones minoristas estaban estipuladas por la  evolución de las importaciones y la demanda interna.</font></p>     <p align="justify"><b><i><font size="2" face="Verdana">Médicos/Protomédicos/ Curanderos</font></i></b></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana">En pueblo se expenden medicinas en la bodega, de un vecino llamado José  Alemán, la cual estaba ubicada en la parte baja del pueblo, esta es una  situación común. También se cuenta con la Coronela Walda y con Concepción  Salgado, quienes en su hogar consultan los males de las mujeres y les dan  indicaciones para curar sus males.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana">Cuando se trata de los dientes y las muelas, es el barbero el especialista en  aliviar el dolor, y extraer las piezas. Sin embargo, se cuenta en el Buen Jesús,  con un galeno autorizado por el Protomedicato de Caracas, es el Protomédico  Lucas Amaya, a quien se le considera facultado en forma empírica, pues ha sido  cirujano en el Batallón de Petare, liderizado por el General José Félix Rivas  durante la Guerra de la Independencia. Señala Manzano (1974):</font></p>     <blockquote> 	    <p align="justify"><font size="2" face="Verdana">…En 1821, honraba los pueblos con su experiencia el curandero Don Lucas  	Amaya, quien, a fuerza de alternar con médicos romanticistas rotulados para  	hacer las cosas bien, o mal, según les saliesen, recibió invitación del Real  	Colegio de Medicina de Londres, para que respondiese el cuestionario enviado  	por aquel alto cuerpo, a los hombres del Protomedicato de Venezuela. Londres  	deseaba detalles acerca del método de vida de la gente venezolana.  	Condiciones alimenticias del país, longevidad y de manera especial la  	influencia de las plantas medicinales enlas enfermedades del hombre en esta  	parte del mundo. Los únicos profesionales que respondieron: Don José María  	Benítez, Licenciado por el Protomedicato de Caracas en 1814, y Lucas Amaya,  	empírico que dio en blanco con sus observaciones… (s/p)</font></p> </blockquote>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana">Lucas Amaya, era un hombre justo y observaba las normas establecidas por el  Protomedicato, y debido a esto luchaba contra las prácticas ya establecidas en  el poblado, sin tener todo el éxito esperado, ya que las personas siempre se  entrevistarían para curarse sus males con quién estuviese más cerca. Los dolores  no esperan ni conocen de normas, es frecuente que se sufra de las  articulaciones, que lleguen cólicos, que la tos persista, que el reuma apriete,  que supuren las úlceras, que lleguen los mosquitos y haya cuadros de malaria.</font></p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font size="2" face="Verdana">Tampoco se excusan los animales  ponzoñosos cuando inyectan su veneno, un dolor de cabeza, una diarrea no  distingue una pócima casera de un remedio expedido en una botica. El villano va  donde la fe y sus ingresos le permitan para aliviarse el mal del cuerpo, unas  veces será el consultorio y otras la pulpería o bodega del pueblo.</font></p>     <p align="justify"><b><i><font size="2" face="Verdana">Los Artesanos</font></i></b></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana">La artesanía en la colonia, era  vista tanto por los blancos criollos como por los españoles como una ocupación  despreciable, y esta fue un actividad fue desarrollada mayoritariamente por la  inmigración canaria. Pero es justo significar que este grupo se incorporaron  también pardos, aunque la mayor parte eran blancos y muchos ostentaban el título  de don. Entre ellos, se destacará Domingo José Delgado quién llego a Petare en  las primeras décadas de siglo XVIII con su esposa Antonia Mesa. El señor Delgado  tenía el encargo de tocar el órgano en nuestra parroquia.</font></p>     <p align="justify"><b><i><font size="2" face="Verdana">Músico y Maestro</font></i></b></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana">Otro destacado músico lo  representa Juan Francisco Meserón quien en 1820 es preceptor de la escuela de  primeras letras de Petare, el maestro se encarga de preparar a sus estudiantes  para que ganen con éxito medallas en aritmética, escritura y catecismo. Muchos  de estos jóvenes son premiados en la iglesia parroquial. Asimismo el maestro  Meserón organiza por las noches conciertos en la casa del Corregidor, donde  ejecutan quintetos o cuartetos compuestos por los mismos niños que asisten en el  día a la escuela, conmoviendo por la finesa de las piezas que tocan a todos los  asistes, entre ellos se comenta la destreza del director, quién también es  compositor y arreglista de las ejecuciones y flautista (Gazeta de Caracas,  1820). Fue este insigne músico director de la Orquesta filarmónica de Caracas  (1834), y se le agradecerá por siempre la composición de canción al sacramento,  misa (1806), Sinfonía núm. 8 (1822), Miserere (1823) entre muchas obras y la  creación del libro titulado “Explicación y conocimiento de los principios  generales de la música” primera obra de enseñanza musical del país (Diccionario  de Historia, 1997: 150).</font></p>     <p align="justify"><b><i><font size="2" face="Verdana">Pintor</font></i></b></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana">Se destaca José María Xedler  quién fue teniente cura de la catedral y es autor de San Ignacio de Loyola. En  1815 pinta un frontal de estilo neoclásico que adornó la capilla del Calvario de  Petare, dedicada al culto de Santa María Magdalena y reconstruida en 1816 a raíz  de su destrucción a causa del terremoto de 1812. La reconstrucción se debió  precisamente al celo de su hermano Antonio Gedler del Pozo, Corregidor del  pueblo, con quien muy seguramente colaboró en la empresa. La capilla fue  bendecida en 1816. El frontal existe y se conserva en el Museo de Arte Colonial  de Caracas (Duarte, 2008: 45-46).</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana">En 1822 publica en Caracas, en  la imprenta de Juan Gutiérrez, “Egercicios de nueve días: para disponerse a  celebrar en la dominica segunda después de la epifanía, la festividad del Buen  Jesús de Petare (Diccionario de Historia de Venezuela, Ob. Cit.: 307).</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana">Entre 1826 y 1827 recibe el  padre Xedler varias visitas del Sir Robert Ker Porter, estas se realizan en un  primer momento con el fin de que el visitante observe el paisaje y sus  particularidades, en especial se hace énfasis en la belleza y la prosperidad del  iglesia del Dulce Nombre de Jesús, así como una evaluación de las edificaciones  que hubiesen tenido daños ocasionados por el terremoto, en este caso señala la  fuente que dentro de las edificaciones religiosas la que más daño había tenido,  precisamente era la capilla del Calvario, ya en avanzado proceso de  restauración, las posteriores visitas persiguen la asesoría del prelado para la  elaboración de un mapa que estaba realizado el inglés. (Duarte, Ob. Cit.)</font></p>     <p align="justify"><b><i><font size="2" face="Verdana">Platero</font></i></b></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font size="2" face="Verdana">En este oficio figura Marcos  Agustín Fernández, quién fallece en Chacao 1803, rescatamos de su testamento (RPPC),  un perfil de lo fue su legado en esta comunidad. Su viuda es Josefa Vicencia  Linares, quien es la encargada de mandar hacer los Ávalos de sus bienes, se debe  acotar que Fernández con su especialidad también era conocido en la zona como  perito de tasación, es importante señalar que la orfebrería se consideraba un  oficio de pardos y a los buenos plateros como presumimos era este cristiano se  les designaba como maestro mayor y fiel contraste marcador en el arte de la  platería, siendo empleados muchos de ellos en la Casa de la Moneda de Caracas  para el proceso de acuñación . En su taller de platería fue encontrada un arpa  vieja, un cajón de arena de platería de moldar, una armadura de fuelle de  platería, un fuelle dorado, una mesa de zapatería, una horma de pierna de bota,  cuarenta y un hormas de zapatería, un banco de tirar hilo de platería con su  torno y su prensa, un torno común sin banco, un palo de Tas de platería. Y en la  tienda bajo el peritaje de José Antonio Ortega se encontró (testamento-RPPC):</font></p>     <blockquote> 	    <p align="justify"><font size="2" face="Verdana">…una tenaza grande, unas  	tijeras regulares, dos limas grandes, una vigornia grande, dos piezas de  	moler oro, la pieza de levantar, tres martillos de mano, dos martillos de  	levantar, una plancha con ocho tornillos, dos martillos grandes, el  	chambrote, tres sopletes, tres muelles, dos pedazos de plomo, dos alicates  	de punta, ochenta y siete moldes de todas clases, dos vigornias pequeñas,  	tres pares de cajas, una embutidera, el marco con las balanzas grande, una  	balanza pequeña, dos tares de buen tamaño con un tornillo pequeño…(f.1)</font></p> </blockquote>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana">El perito nos ha permitido dar  una mirada a la cultura material de una época, en ellas encontramos las  herramientas de trabajo de un artesano, podemos ver a través de las mismas con  que artefactos construía la cotidianidad de su trabajo en una platería. Sin duda  un oficio que se exigía extrema destreza y responsabilidad, pero del cual  presumimos también recibía buena remuneración.</font></p>     <p align="justify"><b><i><font size="2" face="Verdana"> Albañiles/Alarifes/Arquitectos</font></i></b></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana">Equívocamente especulamos que  los problemas urbanísticos de nuestra ciudad, son el resultado exclusivo de los  tiempos contemporáneos. No obstante, el desenlace de estos conflictos han sido  una constante a todo lo largo de la historia de Petare. Un ejemplo específico,  lo podemos encontrar como una constante durante los tiempos coloniales cuando  Petare se fue transfigurando de villa, a una ciudad propiamente dicha.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana">La metamorfosis hacia formas  urbanas, acarreó una decidida intervención del Ayuntamiento como un  establecimiento rector de la vida de la ciudad, a través de sus regidores, pero  en especial el Síndico Procurador General, quién fingía como protector de los  derechos de la ciudad y sus habitantes (Durand, 1998:688).</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana">Si bien es cierto que las  responsabilidades recaían con exclusividad, en los señores regidores, en el caso  del buen orden urbanístico que siempre tuvo tropiezos en Petare, tal compromiso  fue compartido con los alarifes de la ciudad, cargo descrito con propiedad por  Iribarren (2010):</font></p>     <blockquote> 	    <p align="justify"><font size="2" face="Verdana">El cargo de Alarife de  	Caracas gozaba de alta estima ya que acreditaba al titular en inteligencia  	del arte y sabiduría en el oficio. Su posición en el ambiente constructivo  	de la provincia le confería superior rango entre sus colegas y les abría las  	puertas para tomar a su cargo obras constructivas de mayor alcance y  	responsabilidad. Su opinión era considerada voz experta en el estado del  	arte en materia edilicia. Habiendo tomado sus responsabilidades bajo  	juramento, su palabra era sinónimo de honestidad y de sentido del deber, Sin  	embargo, la poderosa sociedad criolla seguía considerando a los trabajos  	como oficios viles no aptos para personas de rango y cuna. Fue la emergente  	y numerosa clase de pardos quien se dedicó a los oficios de la construcción  	y los demás menesteres. El alarifazgo era por lo tanto, oficio de pardos  	(p.45).</font></p> </blockquote>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font size="2" face="Verdana">Indudablemente que el ser  alarife era una ocupación de suma importancia, y abarcaba muchas actividades  incluyendo el fraguado de los cimientos de la ciudad. Dentro de sus obligaciones  estaban el proponer mesura ante el reparto de tierra de labranzas y solares,  llevar avalúos de casas y haciendas para testamentaria, ejercer labores de  peritaje, considerándose daños y deterioro de edificaciones u obras de  infraestructura en las ciudades. Asimismo estudiemos el siguiente testimonio  documental y veamos cómo se pone en práctica los conocimientos de un alarife:</font></p>     <blockquote> 	    <p align="justify"><font size="2" face="Verdana">…se haga la medida conforme  	a mis títulos. A vuesas mercedes pido y supplico declaren quantas baras  	tiene cada una henegada de la medida viexa conforme a la antigua costumbre  	que esta ciudad tiene y la que se decretó en las primeras medidas y con la  	que ha medido hasta hoy (sic) (f.1)…</font></p> </blockquote>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana">Este documento que data de  1606, resguardado por Archivo Histórico del Concejo Municipal de Caracas, en las  Actas del cabildo de Caracas (AHCMC-ACC) y presenta un litigio acometido por el  Capitán Diego Básquez de Escobedo, solicitando se nuevamente medido un terreno  que le fue asignado, en el valle de Petare, específicamente “hacia la quebrada  de La Vieja en las Faldas de Mariches”, es notar que el reclamo es elevado ante  el cabildo caraqueño máxima autoridad local de la época, exige que fijen  nuevamente y los límites de la propiedad, trabajo que sin duda realizaría un  alarife. Entre sus otras obligaciones se incluía la fiscalización de obras, la  procura de materiales de construcción para la ciudad y el vigilar su calidad y  correcto precio. El controlaba el tamaño de los ladrillos, adobes, tejas, la  calidad de la cal, de las maderas entre muchos otros materiales. Pero su misión  principal era la construir y proteger las obras de la ciudad. En este sentido  subrayemos nuevamente la obra de Iribarren:</font></p>     <blockquote> 	    <p align="justify"><font size="2" face="Verdana">En materia de  	infraestructura urbana, los alarifes velaban por el mantenimiento de calles,  	caminos, puentes. El alarife de la ciudad colaboraba activamente con el  	alcalde de aguas en la construcción y cuidado de acueductos. Acequias, pilas  	de agua y de protección de las quebradas, hijas del gran cerro que surtían  	de agua y de protección a los caraqueños. En Caracas, desde mediados del  	siglo XVII, el alarife colaboraba con el guardamontes y organizaba las  	cuadrillas de apagafuegos cuando el cerro del Ávila se incendiaba; de las de  	dragado cuando los ríos crecían y de las reconstrucción cuando la tierra  	temblaba (p.46)</font></p> </blockquote>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana">Dentro de Alarifes que hacían  vida en Petare encontramos a José Leonardo Mañer, maestro de albañilería,  Arquitecto y Alarife, activo en Caracas entre 1746 y 1795. Se reconoce que entre  sus trabajos el avalúo de una casa que fue de Doña Isabel María Villegas, en el  camino de Petare, sin embargo el examen de la carpintería se le atribuye a  Antonio Mateo de los Reyes, de quién no se indican más detalles (Duarte, 1997a:  51-56). El autor ya mencionado nos presenta, una interesante cita en la cual  podemos observar a través de la descripción de un Alarife algunos elementos  resaltantes dentro la cultura material, podemos mirar cómo se vivía en la casa  de los herederos de la Marquesa del Valle de Santiago:</font></p>     <blockquote> 	    <p align="justify"><font size="2" face="Verdana">Estancia en el sitio de San  	Miguel de Petare que fue del Licenciado Don Ignacio de Peralta y pertenece  	los herederos de la marquesa del valle de Santiago. Casa de tapias cubierta  	de teja con 8 y medias varas de largo con tres cuartos bajos. Una sala alta  	sus barandas de madera. Una casita de paja de la rueda del a yuca. Una  	cocina de horcones y bahareques. Tres bujios de paja en que viven los  	esclavos. Algunos muebles. 18 esclavos. Huerta de membrillo, platanales. Un  	molino caído. Unas casas nuevas de tapias y rafas nuevas y sin acabar,  	cubiertas de tejas, con 33 varas de largo con sus dos corredores con  	barandas con “diferentes cuartos que labró la difunta señora marquesa del  	Valle de Santiago”. Se encontraron en los cuartos miles de ladrillos, cañas,  	arena, cal, madera, vigas. Un horno de hacer teja. Otras casas que se hallan  	en otro sitio más abajo, de horcones y bahareques, cubiertas de teja, de 15  	varas de largo con diferentes cuartos y corredores con cinco puertas. Dentro  	hay cercos de madera vigas etc. Una cocina de paja con 7 varas de largo  	(p.151).</font></p> </blockquote>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana">Otro maestro albañil de nuestra  área es Baltasar de los Reyes, su actividad data entre 1720 y 1748. Entre sus  trabajos se mencionan la apreciación en 1743 de una casa de estancia posesión  del Rinconcito en Caurimare, esta le pertenecía al Maestro de Campo Don Diego  Liendo y fue José Lozana el encargado de evaluar la carpintería (Ob. Cit.:  94-100). Se describe en el informe:</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<blockquote> 	    <p align="justify"><font size="2" face="Verdana">Estancia de cacao de Diego  	de Liendo. Situada en los valles de Panecillo sitio de Caurimare, posesión  	del Rinconcito Petare. Cas de tapias cubiertas de teja. Sala de 5 varas y  	tres cuartas de largo por 2 y tres cuartas de ancho. Un cuartito de 5 varas  	y tres cuartas de ancho y 3 varas de largo. Otro cuarto en el corredor de 4  	varas de largo y 4 y medio de ancho. Un corredor entablado de 5 varas y  	media de largo por 4 y tres cuartas de ancho, con un pilar de ladrillo en el  	medio y dos medios pilares de lo mismo en los extremos. Con un alto y otra  	sala de 10 varas y medio de ancho y un corredorcito alto del mismo tamaño  	del bajo. Algunos muebles (p.151).</font></p> </blockquote>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana">Asimismo es Maximiano  Solórzano, Maestro Mayor de Albañilería y Alarife, activo entre 1767 y 1806, el  responsable de dar avalúo a una casa tienda, que esta contigua a Petare, que le  perteneció a Don Mateo Padrón, la carpintería es valorada en este caso por dos  especialistas José Miguel Arteaga y Antonio José Limardo estos datos  corresponden al año de 1793. Observemos que dice el informe (ídem):</font></p>     <blockquote> 	    <p align="justify"><font size="2" face="Verdana">Estancia en el sitio de  	Guanasna, a tres leguas del pueblo de Petare, de Don Mateo Padrón. Casa  	ordinaria, en el cerro, de bahareque cubierta de paja, cuarto y corredor.  	Dos puertas y dos ventanas. En el corredor un trapiche de mano. Una troja de  	teja. Otra que sirve de cocina, 6 esclavos (p.152).</font></p> </blockquote>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana">Es oportuno explicar que en el  caso de las edificaciones privadas, con frecuencia se hacia el avalúo de casas y  terrenos para la elaboración de testamentos, aunque en nuestros documentos no  hemos encontrado expresamente dicha acotación.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana">Puede señalarse en palabras de  Lovera (2009), que los alarifes o albañiles no eran muy abundantes:</font></p>     <blockquote> 	    <p align="justify"><font size="2" face="Verdana">…se constató la existencia  	de sesenta y seis de ellos para todo el siglo XVIII, cuando podía estimarse  	la población que habitaba en nuestro territorio en aquella centuria entre  	700.000 y 800.000 almas, lo que significa lo que significa que no llegaban a  	un artesano por cada 10.000 habitantes. Sin embargo, reduciendo el número de  	habitantes al de aquellos que supuestamente podían emplear loa servicios de  	los alarifes, unos 200.000, todavía encontraremos una bajísima cifra de 3  	albañiles por cada 10.000 habitantes (p.93).</font></p> </blockquote>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana">En pocas palabras, si se toma  en cuenta la distribución geográfica, de la población, encontraremos que en  Caracas y La Guaira se agrupaba un setenta por ciento de estos artesanos. Cifras  que, a pesar de ser simples aproximaciones nos certifican la dificultad que  siempre hubo en conseguir albañiles para la edificación de las casas urbanas,  las casa de hacienda y en especial las ubicadas en el interior de la provincia (ibídem).</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><b><i><font size="2" face="Verdana">Herrero/ Fabrica de  Fusiles/Acto por la Independencia (1811)</font></i></b></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana">Un singularidad dentro de las  artes de la herrerías, resulta un hallazgo reseñado en la Gazeta de Caracas de  fecha 11 de junio de 1811 (sic), en la cual se señala como Don Manuel Toro,  vecino de Petare reconocido artista y quien en la intimidad de su taller de  herrería, sin más conocimiento que el ejercitado en su oficio y con la esperanza  de ser útil a la nueva patria, decide construir un fusil. Señala Duarte (2007b):</font></p>     <blockquote> 	    <p align="justify"><font size="2" face="Verdana">…comentaba el autor del  	artículo que tan nuevo y útil descubrimiento, no pudo menos que aturdir a  	los peritos comisionados del Gobierno para calificar la identidad y utilidad  	de la invención; y el industrioso Toro recibió el último premio de su  	aplicación quando (sic) se declaró por contrahecho, viejo y acicalado el  	cañón del fusil. No obstante tiene que sufrir un juicio contradictorio para  	hacer más brulete el triunfo de sus talentos, los contursionados traslados  	al taller de Toro a unas ramas de su genio y constancia al ver las toscas y  	groseras máquinas que habían producido el resultado de los grandes y  	científicos laboratorios de la Europa…de suerte que pronto deberá Venezuela  	a Petare uno de los artículos más preciosos de su prosperidad industrial…  	(Sic) (p.32).</font></p> </blockquote>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana">El Supremo Gobierno de  Venezuela, ante este suceso tan significativo para la seguridad y defensa, se  decidió considerar al herrero y le confirió el grado de Capitán de Maestranza,  se le concedió un sueldo considerable y se decretó el perfeccionamiento del arma  por supuesto bajo la inspección del maestro Toro, para ello se debía organizar,  una fábrica en la cual elaborar de cuarenta a cincuenta cañones de fusil por día  así con todas las otras partes necesarias, entre ellas figuraban la construcción  de llaves y demás piezas de esta arma.</font></p>     <p align="justify"><b><i><font size="2" face="Verdana">Aproximación a sus  Creencias Religiosa</font></i></b></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana">La iglesia católica llegó a  América con los primeros conquistadores y colonizadores. Su misión básica era  catequizar, evangelizar y dar continuidad al proceso de implantación del modelo  católico adoptado por la corona castellana, todo esto en dirección de fortalecer  los postulados e intereses de expansión y grandeza, propuestos desde la  metrópoli real.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana">Petare y sus pobladores no  escaparían a esta estrategia, todo lo contrario, quizás por estar tan cerca del  pueblo Santiago de León de Caracas que sería en algún momento la capital de la  provincia, se muestra como evidencia en escala menor de esas costumbres hibridas  y sincréticas que caracterizaron en el tiempo histórico colonial.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana">Comenzamos por detallar su  templo que está bajo advocación del Dulce Nombre de Jesús, su fabricación  demostraba su esplendor, pero también la influencia poderosa de la fe de todos  sus habitantes quienes si entendían que la iglesia es la morada del rey de  reyes, y por lo tanto su brillo cubre de prosperidad espiritual y material a  aquellos que estén cerca ella. Expresa el Obispo Mariano Martí en su visita  pastoral “…es casi tan grande como la Iglesia de la Candelaria de Caracas…la  parte posterior de la nave está ya terminada…” (p.3). El templo se establecía  para brindar culto a Dios nuestro Señor, a las sagradas imágenes, a las  inequívocas escrituras y a todas aquellas criaturas que habían alcanzado la  santidad y que la casa de Roma tenia por misión aprobar.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana">Asimismo entre otras funciones  desde la iglesia se debía enseñar disciplina a los Ministros de otras Diócesis y  también se establecían métodos para la reformar a los fieles que habían caído en  vicios y malas costumbres.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font size="2" face="Verdana">Estos métodos de transformación  partían de la enseñanza de la doctrina cristiana, en su fase preventiva esta era  dirigida tanto a los niños como a los adultos, la base teológica era el estudio  del Santo Evangelio del día, reprendiendo principalmente a los que se  consideraban que habían caído en abusos o excesos. Por esto el Obispo Martí  recomendaba en su visita a Petare:</font></p>     <blockquote> 	    <p align="justify"><font size="2" face="Verdana">…enseñe la Doctrina  	Cristiana con palabras que se adapten a su inteligencia de los oyentes,  	explicándoles las cosas necesarias, necesitate meij et necesítate precepti  	ad salvandum, la virtud y eficacia de los Santos Sacramentos y disposición  	con que han de recibirlos, y que a los niños les enseñe los rudimentos de  	nuestra Fe y a obediencia a sus padres… (Sic) (p.18).</font></p> </blockquote>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana">Adicionalmente, el párroco de  la iglesia del pueblo del Buen Jesús, tenía por misión oficiar el santo  sacrifico todos los días, y preparar el altar con sus tres manteles, dos de  lienzos delgado y con encajes. Colocando la imagen de la santa cruz, para  guardar el sumo culto, veneración y reverencia. No podían personas ajenas  acercarse o tocar los ornamentos, ni colocar objetos sombreros en el altar,  debían enseñar normas de conducta en el santo precinto entre las que figuraba el  prohibir conversaciones, ya que esa era la casa de Dios y lugar de oración.</font></p>     <p align="justify"><b><i><font size="2" face="Verdana">Redacción del Testamento</font></i></b></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana">El carácter espiritual de la  vida durante el siglo XVII es muy arraigado. Se manifiesta en la gran fe  religiosa que embargaba a la mayor parte de los fieles de este pueblo del Buen  Jesús. Con la implantación de la “sociedad burguesa” se impuso en las nuevas  provincias la preocupación por los deudos, entonces los testamentos se formaron  más elocuentes y terrenales, en las provincias se crearon nuevas costumbres,  llego el luto y la muerte constituirá un hecho cotidiano. Señala Vargas (Ob. Cit.):</font></p>     <blockquote> 	    <p align="justify"><font size="2" face="Verdana">El testamento es un  	documento notarial a través del cual un individuo manifiesta y registra su  	voluntad sobre aspectos espirituales y materiales. Estas voluntades deben  	ser observadas por los herederos o albaceas después de la muerte del  	testador, para que en el menor tiempo posible puedan cumplir con la última  	voluntad de éste. Se dice, además, que el testamento representa la  	oportunidad final que tiene la persona que lo hace, para limpiar su  	conciencia de los posibles pecados cometidos en vida y así morir en paz. Por  	lo tanto, podemos decir que los testamentos representan un acto tanto  	jurídico como espiritual (p.7)</font></p> </blockquote>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana">Era frecuente en nuestra poca  que si un vecino sufría un padecimiento grave enviara por el escribano público  para dictar su última voluntad, a través de la conformación de un testamento.  Dice Cartay (2003):</font></p>     <blockquote> 	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font size="2" face="Verdana">…se morirá en el hogar,  	rodeado de familia y la muerte era mostrada espectacularmente. El moribundo  	conocía la proximidad de la muerte por el viático, el testamento y la  	convicción intima de su Cercanía (p.307).</font></p> </blockquote>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana">Las disposiciones eran dictadas  por el aquejado desde su lecho de muerte y ante la presencia de familiares, del  clérigo y algunos testigos. Sólo con algunas excepciones, una persona sana  dictaba su testamento. Este se podía modificar si se le consideraba necesario, a  través de un procedimiento llamado codicilo, el cual se describe en el  Diccionario de la Lengua Española como:</font></p>     <blockquote> 	    <p align="justify"><font size="2" face="Verdana">Instrumento en que, antes  	de ser promulgado el Código Civil, se podían y solían hacer disposiciones de  	última voluntad con menos solemnidad que de ordinario. Generalmente se  	utilizaba para añadir o quitar algo al testamento, pero hoy día el CODICILO  	tiene solo importancia histórica (s/p).</font></p> </blockquote>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana">El preámbulo de los testamentos  de este periodo y que reposan en los libros de Protocolo del Estado Miranda,  demuestra claramente la profesión de la fe en Cristo Jesús; el testamento de  María Cayetana Hernández (1766) ilustra esta costumbre. El cual se encabeza con  la invocación particular: “En el nombre de Dios nuestro señor amen”. Luego  continúa:</font></p>     <blockquote> 	    <p align="justify"><font size="2" face="Verdana">Sepan esta carta es mi  	testamento, ultima y final voluntad vieren como yo María Cayetana Hernández  	vecina del pueblo del Buen Jesús de Petare hija legitima de Pedro Hernández  	Cabrera y de Juana Antonia González difuntos vecinos que fueron, y natural  	el dicho Pedro de la islas de la Palma en Canaria, y la citada Juana del  	pueblo de Guarenas…cuando estoi enferma en cama de accidente grave…creo en  	el Divino Misterio de la Santísima Trinidad Padre, Hijo y espíritu Santo,  	tres persona distintas, y un solo Dios verdadero, y en todo lo demás, que  	tiene cree, y confiesa, predica y enseña nuestra Santa Madre Yglesia  	Católica Romana en cual fe y creencia he vivido y, protestó vivir y  	morir…deseando salvar mi alma…pongo por intercesora y abogada a la Santísima  	Reina de los Ángeles María Santísima madre de Dios y señora nuestra, para  	que interceda con su precioso hijo Jesús Cristo Niño Redentor y alcance el  	perdón de mis culpas, y pecados, y lleve a mi alma a gozar de la celestial  	morada … (Sic) (Fol. 23).</font></p> </blockquote>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana">La testante inicia la redacción  con una súplica a dios y luego a sus santos patrones, se declara creyente y  proclama su fe católica, luego notifica a los presentes que serán testigos de su  última voluntad. Obsérvese que la primera disposición de los testamentos  estudiados siempre se encamina con la siguiente frase:</font></p>     <blockquote> 	    <p align="justify"><font size="2" face="Verdana">…Primeramente encomiendo mi  	alma a Dios Nuestro Señor, que la hizo, crio, y redimió con el infinito  	precio de su preciosísima sangre, pasión y muerte santísima, y el cuerpo  	mando a la tierra de que fue formado el qual quiero y, es mi voluntad  	quequando S.D.M fuere servido de llevarme de esta presente vida sea  	sepultada en la santa Yglesia parroquial de Nuestra Señora de Altagracia de  	la Ciudad de Caracas, como hermana de la Cofradía de Dolores y, amortajada  	con el santo Havito de Nuestro Padre San Francisco… (Sic) (Fol.24).</font></p> </blockquote>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font size="2" face="Verdana">Continúa en segundo orden, un  breve esbozo de lo que fue la vida del declarante, las personas se obligaban dar  cuenta de su calidad, el origen de su nacimiento y residencia, el nombre de sus  padres y declaraban sobre ellos, si se encontraban vivos o no para el momento en  que se dictaba la memoria testamental, asimismo se advertía su estado civil y se  informaba sobre los hijos vivos o fallecidos que se habían procreado:</font></p>     <blockquote> 	    <p align="justify"><font size="2" face="Verdana">…Mando se saque de mis  	bienes. 4. Mando a las mandas forzosas…a cada una por una vez y, mando se  	saque de mis bienes=5. Yo declaro que fui casada…con Domingo Yanez Natural,  	de la ciudad de La Laguna en las Yslas Canarias de mi matrimonio tuvimos y  	procreamos nueve hijos los quatro varones y, cinco hembras a saber…(Sic)  	(Fol.25).</font></p> </blockquote>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana">El testamento como fuente nos  permite conocer rasgos importantes de las vida privada de las familias, ya que  constituían un acto transcendental en la vida de una persona que se disponía a  entregar cuentas a Dios de su paso por este mundo, mostraban fe pública de su  lugar en la sociedad, de la consideración de sus bienes materiales, de las  transgresiones a la rigurosa vida moral dominante, de sus secretas convicciones  y emociones que entre otros aspectos nos permiten dar una mirada a su imaginario  y con ello reconstruir la memoria de lo privado con un documento que se hace  público.</font></p>     <p align="justify"><b><i><font size="2" face="Verdana">Ultimas disposiciones</font></i></b></p>     <p align="justify"><b><i><font size="2" face="Verdana">La Muerte.</font></i></b></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana">El concepto de la muerte fue  uno de los imaginarios de mayor significación en la sociedad colonial, y está  extremamente arraigando a su memoria social, y en estas expresiones, podemos  verlas en el discurso testamentario que ratifica un conjunto de prácticas  sociales que son recurrentes en todo el siglo XVIII. En lo que se refiere a este  tópico Ruiz Tirado (1999) sostiene:</font></p>     <blockquote> 	    <p align="justify"><font size="2" face="Verdana">… en lugar de ocuparse  	básicamente de dirimir con Dios y su conciencia las íntimas inquietudes  	existenciales y debilidades terrenales, se preocupara más por  	exteriorizarlas dejando constancia de ellas para la posteridad en  	declaración notariada ante escribano publico u otro funcionario competente.  	La muerte como hecho doloroso que determina la ausencia físicas del ser  	querido – tal vez porque no se entendía como ausencia radical sino  	transitoria- no se vive en recoletos espacios de intimidad doméstica,  	sencillamente porque no existe noción de intimidad ni para el dolor ni para  	el amor … (p.59).</font></p> </blockquote>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana">La Muerte es un proceso natural  y uno de los rasgos culturales que junto al de construcción de la vida,  representan los actos más importantes para el hombre. Esto obedece a que siempre  está al lado de la vida, y como de ella no se puede huir, el ser humano no deja  de seducirse ante sus misterios y constantemente intenta descubrir cuál es la  esencia de la muerte, tanto de la propia como de la ajena. Cartay ya mencionado  señala:</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<blockquote> 	    <p align="justify"><font size="2" face="Verdana">Pero a pesar de su cercanía  	constante, y de su inexorabilidad, su verdadero sentido se nos escapa. A  	ella sólo podemos acercarnos, indirectamente, a través del examen de las  	conductas que los grupos sociales asumen para responder a su constante  	requerimiento, es decir, a través del desciframiento de ese complejo código  	de símbolos y creencias que los hombres construyen para mitigar su angustia  	ancestral. Penetrarlo supone descifrar los distintos elementos del código  	funerario: costumbres, actos, ritos, valores y creencias que los fundamenta,  	pues el saber cultural es un saber tácito, no explicitado que se basa sobre  	datos intuitivos…Los que vamos a morir, desarrollamos, sin embargo, en la  	práctica, una especia de discurso colectivo, que debe ser estudiado en su  	evolución para poder acercarnos a la percepción que tenemos (en este caso, a  	los venezolanos, y en especial los caraqueños) sobre la muerte, percepción  	que moldea, en cierta media el contenido y la calidad de nuestra conducta  	cotidiana (p.305).</font></p> </blockquote>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana">Nuestra condición de mortales  nos lleva a estar conscientes de que moriremos en algún momento, esto hace que  el ser humano se proyecte a través de la muerte, que está llena de  características, y esto nos incita a tener confrontaciones con nuestro entorno  cambiante y con nosotros mismos, invitándonos a investigar buscando  explicaciones:</font></p>     <blockquote> 	    <p align="justify"><font size="2" face="Verdana">Uno de los mayores  	especialistas en el estudio de la muerte [Philippe Aries, 1975), considera  	que al estudio de la percepción de la muerte uno accede por dos vías: la del  	análisis cuantitativo de series documentales homogéneas (como los  	testamentos) y la del análisis intuitivo y subjetivo, para construir la  	expresión la expresión inconsciente de una sensibilidad colectiva, puesto  	que los cambios en la percepción son muy lentos o se sitúan entre largos  	periodos de inmovilidad (ídem).</font></p> </blockquote>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana">Para este autor, este  conocimiento se ha conocido en dos etapas, a la primera la llama la muerte  invertida. La cual es observada en occidente entre los siglos VI y XVIII, el  describe que en esta etapa las personas han adquirido conciencia de la muerte,  la presienten por sus signos o por una convicción intima, se le espera bajo la  advocación de Dios, en la mayoría de los casos, imposibilitado en una cama y  rodeado de las personas cercanas, se le considera una ceremonia pública y  organizada. La actitud ante la muerte es familiar, mitigada, impasible y se  acepta sin drama.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana">En la otra percepción, la de la  muerte proscrita, iniciada en el siglo XVIII, la muerte es sentida, pero se  torna innombrable, se esconde y adquiere un nuevo sentido, en muchas situaciones  variará el lugar de la muerte, son incontables los casos donde la casa será  sustituida por el hospital. Sin embargo, en nuestro tiempo de estudio un  elemento prevalecerá para afrontar los avatares de la muerte y estos son los  testamentos, reflejo idóneo que permite observar desde la formalidad, los ritos  indiscutibles que se realizan ante ese cruce que algunos consideran inesperado,  podemos tener una visión sobre cómo se llevaban a cabo en las exequias  funerarias, planeadas de forma consciente y detallada por esos personajes  coloniales, encuadrados en el imaginario de un tiempo histórico colonial.</font></p>     <p align="justify"><b><i><font size="2" face="Verdana">La Mortaja y la  Sepultura.</font></i></b></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana">Las disposiciones con relación  a la mortaja y la sepultura eran formalidades de obligatorio cumplimiento por  parte de los albaceas que representaban al difunto y estaban debidamente  indicadas en los testamentos. Revisemos la última voluntad del señor Domingo  Yáñez (1769), vecino de la ciudad de Caracas y residente del pueblo de Petare:</font></p>     <blockquote> 	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font size="2" face="Verdana">… y es mi voluntad que mi  	cuerpo sea sepultado en la Yglesia del Dulce Nombre de Jesús de Petare cerca  	del pulpito y amortajado con havito de nuestro patrón San Francisco y pido  	de por amor a Dios al reverendo para guardián…y nombro por mi albacea  	testamentaria a Cayetana Hernández mi legitima muger… (Sic) (Fol.36).</font></p> </blockquote>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana">Como podemos observar, en la  cita anterior el futuro difunto dispone cual será el sitio sagrado donde ha de  ser enterrado, en este caso la Iglesia del Dulce Nombre de Jesús de Petare y  describe cual será la vestidura que habrá de acompañarle en su último viaje por  esta tierra y expone su necesidad de estar acompañado espiritualmente y de  llevar una legión de mediadores, en cuyos hombros logrará efectuar su paso al  purgatorio, donde se tiene la esperanza de pasar poco tiempo, para luego  descansar hasta el ansiado día de la resurrección.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana">Es importante señalar que el  testador solicitó vestir el día de su entierro el hábito de San Francisco, esto  se tomaba como una muestra de desprendimiento de las cosa materiales que poseía.  Por otra parte, solicitó como compañía para su entierro, la presencia de un  cura, lo cual indica todo lo que simbolizaban sus creencias dentro de la  religión católica. Sobre el entierro y el funeral se dispone por carta pastoral  del Sr. D. Joaquín Javier Uriz y Lasaga, Obispo de Pamplona (1856) que:</font></p>     <blockquote> 	    <p align="justify"><font size="2" face="Verdana">No es necesario advertir  	que ha de ser el entierro a tiempo proporcionado, y con especialidad si el  	enfermo murió de algún accidente torpe repentino, en cuyo caso han de pasar  	veinte y cuatro horas cuando menos. Por lo demás se le harán lo oficios que  	hubiere ordenado el difunto; se cumplirán cuantos antes las demandas  	piadosas, y con preferencia lo que fuere de obligación, y en defecto de no  	haber dispuesto, se ejecutará lo que corresponda, siendo muy propio del  	párroco celebrarlo, y procurar que se eviten gastos superfluos con motivos  	de tales funciones, en que sufrirá lo que no pueda remediar (p.76).</font></p> </blockquote>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana">En el testamento que hemos  venido trabajando las indicaciones son claras con relación al lugar donde quiere  ser sepultado, y con relación a esto revisamos el Diccionario de Historia y allí  encontramos un comentario interesante, sobre los santos lugares donde podía  reposar el cuerpo corruptible, que según la doctrina católica algún día  reviviría:</font></p>     <blockquote> 	    <p align="justify"><font size="2" face="Verdana">…Con el asentamiento de los  	españoles en el territorio que es hoy Venezuela, cada población importante  	fundada por ellos, tenía una o varias iglesias, así como conventos. Era  	costumbre enterrar a los difuntos en el propio recinto de las iglesias o  	conventos, bien fuese en el piso mismo, cubiertos con una lápida o en  	bóvedas subterráneas. A veces existían también al lado de los templos,  	cementerios bendecidos por la iglesia, considerados igualmente sagrados…  	(p.766).</font></p> </blockquote>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana">Esta creencia arraigada en el  imaginario religioso colonial brindaba en el moribundo la esperanza y la  posibilidad de redención de los pecados con el fin de conseguir la salvación  eterna gracias a la misericordia divina.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana"><b><i><font size="2">Cementerios</font></i></b><font size="2">.</font></font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font size="2" face="Verdana">Con el paso del tiempo ya las  personas no serían enterradas en las iglesias, sino que se utilizaría para ellos  terrenos labrados en los suburbios del pueblo. En el siglo XVII, en  correspondencia con espíritu de las constituciones Sinodales, los cementerios  estaban al lado de las iglesias parroquiales. Algunas de las personas que  fallecían, eran sepultadas en el interior de los santuarios, otras eran  exhumadas de los cementerios y luego llevadas a los templos de oración, con la  finalidad de que estuviesen más cerca Dios y de sus santos patrones.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana">Pero en la Provincia de  Venezuela, se mantuvo un atraso con relación a las ordenanzas emitidas desde  España que bajo el auspicio de Carlos III en 1787, se había proclamado  prohibiendo los entierros en las iglesias, asimismo se emitió una orden de  construcción de cementerios extramuros, y para esto se alegó la situación de  insalubridad que se presentaba en las capillas y santuarios, donde el mal olor y  los insectos, hacían estragos en la feligresía, al punto de contarse múltiples  desmayos sobre todo en tiempo de calor, motivado por lo vapores que se emanaban  del piso. La situación en Petare no era muy diferente (Méndez Sereno):</font></p>     <blockquote> 	    <p align="justify"><font size="2" face="Verdana">[Y] finales de 1822 cuando  	se instaló el primer Cabildo en el pueblo de Petare, eran continúas las  	enfermedades y muertes de sus habitantes, por ello el Cabildo consideró que  	tal situación se deriva de los aires corrompidos por la fetidez que se  	percibía desde el cementerio, situado en el centro del pueblo. Este además  	de ser muy pequeño para el volumen de los habitantes de lugar, era objeto de  	una poco salubre práctica, como era la de abrir los sepulcros antes del  	tiempo estipulado, debido al creciente número de muertos. Aunado a ello, los  	sepultureros enterraban muy superficialmente a los cadáveres, por lo cual  	estos se dejaban ver pocos días después al aire libre, y eran atacados por  	animales (p.237).</font></p> </blockquote>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana">Como respuesta ante este  delicado problema, el cabildo toma la resolución de cerrar el cementerio y  permitir que se use otro terreno adyacente a la iglesia, y se designan a un  alarife para que realice los trabajos de demarcación y aplanamiento de lo que se  esperaba fuese un nuevo camposanto. Con relación a los enterradores, se les  acusa de actuar en forma negligente y poco piadosa, además de no estar  cumpliendo con la medida de profundidad indicada para las fosas, que estaba  estipulada en cinco cuartas, estas disposiciones eran ordenadas por la  gobernación de la provincia.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana">Sin embargo, esta situación  continuaría en Venezuela, aunque ya entre los años de 1814 y 1818, el General  Pablo Morillo había ordenado la construcción de cementerios a extramuros,  obviamente esta orden nunca se ejecutó, luego Simón Bolívar en 1828 emitiría un  decreto prohibiendo la práctica de entierros e inhumaciones en las iglesias,  templos, capillas o terrenos privados. Sin embargo, no será sino hasta 1847  cuando desaparecería definitivamente está arraigada costumbre (Cartay: 323).</font></p>     <p align="justify"><b><i><font size="2" face="Verdana">Santísimo Viático.</font></i></b></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana">Cuando una persona adolecía y  presentía la cercanía de la muerte, sus familiares hacían venir al Clérigo de la  congregación para que dispusiera administrarle el Santísimo Viático. En  consideración, a este sagrado derecho desde nuestra parroquia se administraba  así (retomamos al Obispo Martí):</font></p>     <blockquote> 	    <p align="justify"><font size="2" face="Verdana">…Que siendo la obligación  	del pastor dar sus últimos ovejas los auxilios que necesiten para asegurar  	la victoria en el último instante de su vida de que pende la salvación o  	condenación eterna, asista y visite con frecuencia a sus feligreses después  	administrado el Santísimo Viático, consolándolos y exhortándolos a que  	lleven con paciencia los trabajos y molestias de la enfermedad, y  	principalmente proponiéndoles la infinita misericordia de Dios Nuestro  	Señor, e induciéndolos a una verdadera contrición de sus pecados; y le damos  	facultad de aplicar indulgencia plenaria in articulo mortis a los que  	ayudare a bien morir según por su Santidad nos esta concedida con ampliación  	de poderla subdelegar a los confesores que se dedican a este ejercicio…  	(p.19).</font></p> </blockquote>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font size="2" face="Verdana">El Santísimo Viático se  colocaba en una porta viático, de plata dorada que debía el sacerdote colgarse  del cuello, por medio de una cadena, lo que representaba el traslado del  sagrario de la iglesia, a la casa del moribundo. Detrás del presbítero iba un  monaguillo que hacía sonar unas campanillas. Los vecinos que encontraban por el  camino se despojaban de sus sombreros, se santiguaban y se arrodillaban a su  paso en señal de respeto al que pronto partiría (Duarte: 2001). Sobre el  Santísimo Viático:</font></p>     <blockquote> 	    <p align="justify"><font size="2" face="Verdana">Si se hubiese administrado  	cuando se confesó, nada prevengo para los viáticos, donde se logran treguas  	que se debe preparar antes al enfermo con las consideraciones propias de  	aquel acto. El cura lo visitará al intento, y procurará ejecutarlo con la  	dulzura de padre; que ha de crecer cada día, según se fueren aumentando los  	trabajitos de aquel pobre; y de esto descenderá a insinuarle lo que  	convenga. ¡Cuánta es la dignación de nuestro buen Dios, cuánta su  	misericordia!¡somos unos miserables pecadores, y se abate por decirlo así al  	extremo de visitarnos buscarnos en las chozas!¿Y á qué será este exceso de  	amor? Es á traernos la salud corporal si nos conviene, y en cualquier caso á  	darnos la del alma que más importa, aunque hayamos ido ruines, injúriables  	con multitud de culpas. Así quiere y es muy justo, que llenos de respeto y  	de humildad nos animemos, resignados sobre todo tiempo y eternidad á lo que  	sea del mayor agrado de su divina majestad… (Sic) (p.68).</font></p> </blockquote>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana">El pastor de almas luego de  confesar y administrar el pan de vida (gráfico 3), debía continuar su trabajo  moviendo los sentimientos del enfermo, estimulando su espíritu al reconocimiento  y al arrepentimiento si se había ofendido a Dios, debe llamar al acometido al  acto de contrición y se le recordara que su recogimiento espiritual puede  aminorar la ira divina.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana">Dentro de los cuidados que se  correspondía tener con el confesante están la disminución de las visitas al  enfermo por los miembros de la casa y la suspensión de las visitas de los que  llegan de afuera, ya que este exceso de compañía causaba distracción en el  enfermo que ha necesitaba estar ocupado santamente en el negocio de su alma.</font></p>     <p align="justify"><b><i><font size="2" face="Verdana">El Velorio/El Entierro/El  Luto.</font></i></b></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana">Petare no escapa a la  presunción religiosa, en este pueblo lo mismo se ayuda a construir recintos  sagrados, se asiste a las procesiones, se retiraba el sombrero y se persignaba  cuando pasaba el santísimo viático, pero también se acompaña al difunto y a sus  deudos y se cumplen con todas las representaciones necesarias.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana">Si el fallecido había sido  famoso y para su apoyo su longevidad era muestra de su buena vida, como fue el  caso del Prelado Xedler que alcanzo celebrar 108 años de fructífera labor  espiritual, artística y política, las pompas fúnebres debían ser un  acontecimiento. En estos casos asistían los miembros de la cofradía a la cual se  había pertenecido, se colocaban cruces en las parroquias y los empleados de las  diferentes instituciones así como amigos y conocidos se hacían presentes en las  diferentes cuadras adyacentes a la de velación. Arístides Rojas (1972) nos  recuerda:</font></p>     <blockquote> 	    <p align="justify"><font size="2" face="Verdana">No existía en Caracas, para  	aquel entonces, ninguna agencia funeraria, siendo peculiar de las cofradías  	correr con los entierros, alquilando cada una lo que tenía; y como no había  	coches mortuorios, los cadáveres se cargaban sobre andas. Cada cofradía  	tenía ataúdes para ricos y pobres, consistiendo los primeros en urnas  	abiertas, de graciosa forma, con esculturas doradas, semejantes a las que  	sirven hoy para el entierro de los canónigos y Obispos. El cadáver iba  	descubierto o velado con ligera gasa, y tan luego como concluían los oficios  	religiosos, la familia lo sacaba de la urna elegante, lo encerraba en un  	ataúd nuevo y era enterrado en algún sitio del templo (p.76).</font></p> </blockquote>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font size="2" face="Verdana">Luego de celebrarse el funeral  era costumbre que días más tarde, se colocara cerca de la tumba media barrica de  vino, un canasto con pan, y mucha carne de carnero, esto se realizaba en honor a  la generosidad del ya fallecido. Otra singularidad presente que caracterizaba el  regreso de la casa mortuoria, es que era frecuente encontrar filas de hombres  pobres de solemnidad que colmaban las aceras de la calle solicitándoles a los  acompañantes las limosnas que pudiesen darles. Con mención al octavario Rojas  (Ob. Cit.) cuenta:</font></p>     <blockquote> 	    <p align="justify"><font size="2" face="Verdana">Los muertos gozaban  	también, como los santos y vírgenes de los templos, de octavario  	consistiendo éste en reunión general en toda la parentela del difunto, con  	el fin de almorzar y comer, charlar, departir acerca de los asuntos del día,  	y convertir el triste suceso en una parranda. Era de costumbre y de lujo el  	que toda la parentela contribuyese a estos días del octavario con obsequios  	culinarios; y tan mona era la rigidez del duelo, que hasta los pavos y  	jamones aparecían sobre la suculenta mesa con las patas y el mango llenos de  	lazos negros. Cubríanse las paredes de las salas con género oscuro, se  	cerraban éstas después del octavario. Todos los esclavos participaban en el  	duelo, no en el corazón, sino en los vestidos, y con éstos los retratos de  	los antepasados, los cuadros al óleo, las arañas colgantes, las mesas y  	cuanto objeto figuraba en las principales salas de familia. ¡Cuántos  	contrastes se veían en estos días! Recogidos y llorosos estaban los  	allegados del difunto, mientras que la parentela, compuesta en casi su  	totalidad de epicuristas, se aprovechaba del octavario fúnebre (p.77).</font></p> </blockquote>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana">Estas costumbres postmortem  fueron seriamente sancionadas en Petare a fines del siglo XVIII, y muy  especialmente en el caso de los velorios encuentros descrito en los documentos  católicos (Obispo Martí: 1998) como desordenados, y poco decorosos, se condena  el juego, las comentarios, risas, la escasa vigilancia de los padres sobre los  hijos. Son hábitos que escandalizan al prelado visitante, institución eclesial a  través del juicio de Martí exhorta a los vecinos a controlarse, a mantener el  recato, instruir a los hijos, pero sobre todos los males que ha visto el que más  le preocupa es la ingesta en abundancia del “Guarapo de Caña”. El obispo clama  por una vuelta a las buenas costumbres, está muy alarmado. Sin embargo, “El  exceso de la bebida se traduce en rentas y de acuerdo a una reglamentación  especial del cabildo es destinada para el sostenimiento del Hospital San  Lázaro”, esta será un de las razones que alegará el Corregidor para hacerse de  la vista gorda con relación a la solicitud que se le hizo. Pero que no podía  ignorar cuando el escándalo producido por el alcohol se transformaba  enfrentamientos donde podían surgir armas o garrotes (Vargas Mendoza, 1980:16).</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana">Son los velorios en opinión de  Cartay:</font></p>     <blockquote> 	    <p align="justify"><font size="2" face="Verdana">…las ceremonias de la  	muerte, muy asociadas a lo lúdico, al acto de enterramiento, los discursos  	post Morten, a las coronas fúnebres, los anuncios funerarios, los velorios,  	el luto, que mostraban la muerte, rayando en la insolencia. Esa banalización  	de la muerte, que actuaba como lenitivo de la angustia de la muerte,  	despojada de su aire macabro, gano el discurso popular y se convirtió en  	crónica de sociedad y en instrumento de ostentación del poder (p.307).</font></p> </blockquote>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana">El obispo Mariano Martí no se  da por vencido en su visita pastoral, precisa salvar a Petare, hizo entonces un  llamado más severo, redacta un decreto, el cual se hacía extensivo a todas la  Diócesis de la provincia, este llamando consistía en una petición para los  vecinos, implorándoles que retomaran los patrones cristianos y de buen  comportamiento que debían seguir:</font></p>     <blockquote> 	    <p align="justify"><font size="2" face="Verdana">… Que teniéndose presente  	que el concurso de gentes de ambos sexos a los que llaman velorios se  	originan también bebezones y juegos los padres de familias no permitan  	semejante concurso, y el cura eficazmente corrija esta perniciosa costumbre  	y la prohibida absolutamente … (Sic) (p.21).</font></p> </blockquote>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font size="2" face="Verdana">Esto lo hizo porque durante su  estadía en Petare había observado que en los velorios, los pobladores de esta  región expresaban conductas impropias y hasta irrespetuosas con los difuntos.  Una razón particular, que quizás contribuía a esta interesante situación es que  los entierros se llevaban a cabo por las noches y el duelo se despedía en la  casa. A lo lejos se identificaban un entierro, por las hileras de acompañantes,  los vestidos de duelo, por los faroles con vela para alumbrarse en los caminos  oscuros y por las charlas y cuchicheos en abundancia.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana">En relación con los cuerpos de  los pobres de solemnidad solo se les acercaba a la puerta de la iglesia donde el  cura solía acercarse y le rezaban los oficios religiosos. La falta de recursos  económicos hizo que con frecuencia muchas madres desamparadas colocaran a sus  pequeños hijos muertos en cestas con flores y que los dejaran en las puertas de  las iglesias con la esperanza de que si hiciese con ellos obras de caridad,  ellas se confortaban con la idea de que algún parroquiano al percibir el olor  del pequeño descomponiéndose, y al ver que los animales acechaban el cuerpecito,  se les conmoviera el corazón y sentirían piedad del infante, otorgándole un  último adiós con dignidad, muchas de estas almas compasivas, amparaban su ayuda  en el temor a Dios y recordaban el evangelio cuando Jesús retratado en la pluma  del apóstol Marcos les dijo a sus discípulos “…Dejad a los niños venir a mí, y  no se lo impidáis, porque de los tales es el reino de Dios. De cierto os digo  que el que no reciba el reino de Dios como un niño, no entrará en él” (Santa  Biblia, Marcos 10, 14-15: 674).</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana">Muy contrariamente los  entierros de los niños nacidos en cunas pudientes, eran acompañados sólo por  niños, también reciban sepultura nocturna. Sus cuerpos eran colocados en mesitas  adornadas con flores y cintas. Al regresar del entierro los pequeños  acompañantes eran recibidos con banquete propio de sus tiernas edades (Rojas,  Ob. cit.:78).</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana">Para concluir estos párrafos es  imprescindibles saber ¿quién lloraba al difunto? aclarando que este servicio no  se podía contratar. En muchas casos sucedió “…que ciertas familias escogían,  como hora propicia para manifestar el sentimiento, aquella en que salía el  cadáver de la casa. Apenas se levantaban las andas, cuando comenzaba la  gritería…” (Ibídem). Entonces así como la risa es contagiosa el llanto también  lo es y solía suceder que todos los presentes se contagiaban del sentimiento y  comenzaban a llorar expresando lamentaciones y recuerdos por aquel, a quien  nunca más volverían a escuchar.</font></p>     <p align="justify"><b><font size="2" face="Verdana">Consideraciones Finales</font></b></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana">Al concluir esta disertación,  apreciamos que aún nos invaden muchas incertidumbres que requieren de consulta y  una posterior respuesta. Pero esta preocupación la consideramos igualmente  sorprendente ya que han sido las dudas las que nos condujeron; y nos guiaron en  el minucioso trabajo de la experticia documental y que nos ha permitido elaborar  este producto.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana">Partimos de un indicio que  ahora logramos corroborar, existe la necesidad de elaborar un material que  recoja la historia de cotidiana del pueblo del Buen Jesús de Petare en el tiempo  histórico colonial, que ayude a las comunidades a identificarse con su terruño y  que a la vez que se convierta en parte de la memoria del municipio, que nos  permita conocer cómo se formó nuestro gentilicio como latinoamericanos y a la  vez como venezolanos.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana">El investigador social,  específicamente el especialista en el campo de la historia es constructor de  representaciones, y su deber radica en aportar datos nuevos y abundantes para la  ampliación del horizonte tanto metodológico, como de información en el centro de  la disciplina histórica. En el caso de Petare colonial, la presente  investigación aportó información documental en torno al conocimiento de cómo fue  el proceso de colonización, conquista y la implantación del modelo metropolitano  español en el valle de Petare, así como el asunto de dominación del aborigen  Mariche, el cual fue reducido a las encomiendas y posteriormente a los pueblos  de doctrina.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana">Este estudio pretende estimular  y contribuir a la elaboración de más y mejores trabajos historiográficos en este  periodo de estudio. Para la realización del mismo se consultaron múltiples  centros de información sin embargo, la columna vertebral de esta investigación  descansa sobre los datos recaudados en los libros de Protocolo del Distrito  Sucre del Estado Miranda, lo que representa una productiva veta de investigación  de historia regional y local colonial.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana">El estudio del Registro nos  permitió obtener información sobre las costumbre y prácticas sociales en Petare  desde documentos privados (testamentos, documentos de compra – venta entre  otros), arrojando un precioso material fáctico que nos permitirá acceder un  mejor conocimiento acerca de la propiedad territorial agraria del pueblo, la  venta de las mismas y las formas jurídicas de poder y de propiedad, sobre las  costumbres y prácticas que se llevaban en la sociedad petareña colonial.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font size="2" face="Verdana">En el caso concreto del estudio  de Petare, se localizó suficiente material inicial de investigación para  convencer a los interesados, a iniciar estudios de campo por parte de  estudiantes y docentes en los diferentes conglomerados del Municipio.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana">Para concluir se tiene que el  presente trabajo pretende servir, junto a otros datos para reconstruir el pasado  de una sociedad con regularidades y matices propios; a partir de una variedad de  fuentes. Se proporcionaron indicadores tales como; creencias, formas de trabajo,  costumbres y de mentalidades.</font></p>     <p align="justify"><b><font size="2" face="Verdana">Referencias:</font></b></p>     <!-- ref --><p align="justify"><font size="2" face="Verdana">1. Archivo del Registro  Principal del Distrito Federal: Sección Tierras, Escribanías, Testamentos.  Diversos años.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=3096905&pid=S1315-9496201100020000500001&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"><font size="2" face="Verdana">2. Archivo General de la Nación  (AGN). Oficina de Registro del Distrito Sucre del Estado Miranda, Libros de  Protocolo. Varios Tomos, 1753-1819.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=3096906&pid=S1315-9496201100020000500002&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"><font size="2" face="Verdana">3. Álvarez, MM. (1967). <b>El  Tribunal del Real Consulado de Caracas</b>. Caracas: Ediciones del  Cuatricentenario de Caracas</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=3096907&pid=S1315-9496201100020000500003&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"><font size="2" face="Verdana">4. Castillo Lara, LG. (1983). <b>La Aventura Fundacional de los Isleños. Panaquire y Juan Francisco de León</b>.  Caracas: Academia Nacional de la Historia.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=3096908&pid=S1315-9496201100020000500004&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"><font size="2" face="Verdana">5. Cartay, R. (2003). <b> Fábrica de Ciudadanos, la Construcción de la Sensibilidad Urbana, Caracas  1870-1980</b>. Caracas: Fundación Bigott.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=3096909&pid=S1315-9496201100020000500005&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"><font size="2" face="Verdana">6. Codazzi, A. (1841). <b> Resumen de la Geografía de Venezuela</b>. Paris: Imprenta de H. Fournier y  compañía.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=3096910&pid=S1315-9496201100020000500006&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"><font size="2" face="Verdana">7. Depons, F. (1967). <b>Viaje  a la Parte Oriental de Tierra Firme</b>. Caracas: Editorial Hernando C.  Sanabria.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=3096911&pid=S1315-9496201100020000500007&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"><font size="2" face="Verdana">8. Diccionario de la Lengua  Española. (1999). Madrid; Editorial Cultural.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=3096912&pid=S1315-9496201100020000500008&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"><font size="2" face="Verdana">9. Durand, G. (1998). “Los  cimientos de la Ciudad: Alarifes, herramientas y Materiales de Construcción en  la Caracas Colonial”. En: <b>Tierra Firme, revista de historia y ciencias  sociales</b>, 64(XVI), 687- 699.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=3096913&pid=S1315-9496201100020000500009&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"><font size="2" face="Verdana">10. Duarte, CF. (2001). <b>La  Vida Cotidiana, en Venezuela durante el Periodo Hispánico</b>, Caracas;  Fundación Cisneros.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=3096914&pid=S1315-9496201100020000500010&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"><font size="2" face="Verdana">11. Duarte, CF. (2007a). <b> Aportes Documentales a la Historia de la Arquitectura del Periodo Hispánico  Venezolano</b>. Caracas: Biblioteca de la Academia Nacional de la Historia.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=3096915&pid=S1315-9496201100020000500011&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"><font size="2" face="Verdana">12. Duarte, CF. (2007b). <b> Historia de la Herrería en la Venezuela</b>, Período Hispánico. Caracas: Sidetur.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=3096916&pid=S1315-9496201100020000500012&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"><font size="2" face="Verdana">13. Duarte, CF. (2008). <b> Nuevos Aportes Documentales a la Historia de las Artes en la Provincia de  Venezuela (Periodo Hispánico)</b>. Caracas: Biblioteca de la Academia Nacional  de la Historia.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=3096917&pid=S1315-9496201100020000500013&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"><font size="2" face="Verdana">14. Fundación Polar. (1997).  Diccionario de Historia de Venezuela. Caracas: Exlibris.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=3096918&pid=S1315-9496201100020000500014&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"><font size="2" face="Verdana">15. Hernández González, M.  (2008). <b>Los Canarios en la Venezuela Colonial</b>. Caracas: bid &amp; co. Editor.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=3096919&pid=S1315-9496201100020000500015&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"><font size="2" face="Verdana">16. Iribarren, M. (2010). <b> Oficio de Alarife</b>. Caracas: Archivo General de la Nación/Centro Nacional de  Historia.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=3096920&pid=S1315-9496201100020000500016&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"><font size="2" face="Verdana">17. Lovera, JR. (2009). <b>Vida  de Hacienda en Venezuela, siglos XVIII al XX</b>. Caracas; Fundación Bigott.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=3096921&pid=S1315-9496201100020000500017&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"><font size="2" face="Verdana">18. Manzano, L. (1974). <b> Aquel Caracas</b>. Caracas: Editorial Cartone/ Consejo Municipal</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=3096922&pid=S1315-9496201100020000500018&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"><font size="2" face="Verdana">19. Méndez Sereno, C. (1995). <b>Petare a través del Tiempo</b>. Caracas: Biblioteca de Temas y Autores  Mirandinos.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=3096923&pid=S1315-9496201100020000500019&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"><font size="2" face="Verdana">20. Obispo Mariano Martí.  (1998). <b>Documentos relativos a su visita Pastoral de la Diócesis de Caracas  (1771-1784)</b>. Caracas: Biblioteca de la Academia Nacional de la Historia.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=3096924&pid=S1315-9496201100020000500020&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"><font size="2" face="Verdana">21. Rey, JC. (1990).<b>Cuadernos  de Historia Regional de Petare</b>: Los Teques: Gobierno del estado Miranda,  Dirección de Cultura y Comunicación Social.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=3096925&pid=S1315-9496201100020000500021&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"><font size="2" face="Verdana">22. Rojas, A. (1972). <b> Leyendas Históricas de Venezuela</b>, Tomo II. Caracas: Oficina Central de  Información.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=3096926&pid=S1315-9496201100020000500022&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"><font size="2" face="Verdana">23. Ruiz Tirado, M. (1999). Las  “honras fúnebres” como seña de identidad en la élite colonial merideña. En: <b> Presente y Pasado</b>, Mérida; Universidad de Los Andes/ Escuela de Historia de  la Facultad de Humanidades y Educación, 8(IV), 55-74.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=3096927&pid=S1315-9496201100020000500023&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"><font size="2" face="Verdana">24. Santa Biblia. (1995).  Revisión de la versión Reina Valera. Brasil: Sociedades Bíblicas Unidas.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=3096928&pid=S1315-9496201100020000500024&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"><font size="2" face="Verdana">25. Uriz y Lazaga, JJ. (1856). <b>Carta Pastoral. Prevenciones para el Ejercicio de la Cura Practica  Espiritual, que Escribió para los Párrocos</b>. Pamplona: Imprenta de Corominas.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=3096929&pid=S1315-9496201100020000500025&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"><font size="2" face="Verdana">26. Vargas Mendoza, L. (1986). <b>Aspecto Biográfico de Petare</b>. Caracas: Imprenta de la Universidad Central  de Venezuela.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=3096930&pid=S1315-9496201100020000500026&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"><font size="2" face="Verdana">27. Vargas Mendoza, L. (1980). <b>El Tiempo está Puesto en Petare</b>. Petare: Consejo Municipal del Distrito  Sucre.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=3096931&pid=S1315-9496201100020000500027&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> ]]></body>
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