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</front><body><![CDATA[ <p align="center"><b><font face="Verdana">La memoria de Barinas en los libros de  Virgilio Tosta</font></b></p>     <p align="center"><font size="2" face="Verdana">Tarcila Briceño*</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana">* Este ensayo fue publicado en  la revista Qué Leo N0. 51 noviembre 2007</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana">Cuando revisamos el trayecto  que ha seguido la obra escrita de Virgilio Tosta, encontramos que mantiene una  secuencia coherente, llena de sentido histórico, prolongada en el tiempo y el  espacio. Y es que don Virgilio, como se le llamaba entre amigos, concientemente  recorrió ese camino. Desde el año 1959, se propuso un amplio proyecto de  investigación, aunque en ese momento no se usaba ese nombre, tal como lo deja  ver en la Introducción a la Historia Colonial de Barinas, cuando dice que es “el  primer volumen de la <i>Historia Colonial de Barinas</i> [....] cuya  culminación, sin duda, nos llevará varios años”. En ese libro, parte de “los más  remotos días”, como él llama al tiempo de los indios Caquetíos y Achaguas en los  llanos de Barinas, y luego se detiene en la fundación de la ciudad en la terraza  de Altamira y en los cincuenta años que transcurren hasta 1628, cuando sus  vecinos la trasladan a la Mesa de Moromoy. En aquella oportunidad, el autor  proponía el desarrollo de la investigación en la siguiente forma: un segundo  volumen que comprendería el lapso de 1628 a 1786, dos siglos fundamentales en la  consolidación de la ciudad y su región, durante los cuales Barinas se establece  definitivamente en la llanura y desarrolla ampliamente la economía del tabaco y  el ganado como eje comercial. Un tercer volumen, estaría dedicado al corto lapso  que duró la Provincia de Barinas. Con ello cerraría el ciclo de la época  colonial. Pero no se quedaría en ese punto, el mismo Tosta, al referir su plan  de trabajo, nos dice “estaríamos en condiciones de seguir trabajando en torno a  la trayectoria histórica de esta región”, la lucha por la Independencia, y “las  múltiples peripecias de que fue teatro la geografía barinesa durante el siglo  XIX y en los primeros años del siglo que vivimos”. Ahora cuando releemos esta  Introducción, nos sorprende la claridad que tenía el autor, en aquél momento,  hablamos del año 1959, sobre el alcance y dimensión de la investigación que se  proponía hacer. Este hecho llama la atención, sobre todo porque no era  frecuente, ni era práctica de las instituciones educativas, establecer una  política de investigación en forma sistemática, especialmente en el campo de la  historia.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana">Cuando termina la dictadura  perezjimenista, Virgilio Tosta ya tenía numerosas publicaciones en el orden del  pensamiento sociológico y político. Fermín Toro, Francisco Tosta García, Andrés  Bello, Juan Vicente González; así como algunos “ilustres barineses”, como él los  llama, habían sido objeto de su atención.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana">En el primer año de la  democracia, ocurre un hecho que debió ser definitivo en la vida personal e  intelectual de Virgilio Tosta, cuando es nombrado Gobernador de Barinas. Él  mismo contaba, que el interés por conocer a fondo la historia de esta ciudad, lo  llevó a indagar las raíces fundacionales del gentilicio; y para ello, se metió  en los más variados archivos y desempolvó viejas y desconocidas fuentes  documentales. Desde ese momento, como lo hemos dicho en otro trabajo, y  siguiendo el rumbo que había trazado don Fernando de Miyares primer Gobernador  de la Provincia, Virgilio Tosta empezó a recorrer villas, pueblos y ciudades,  cuyas memorias y aconteceres fue recogiendo y analizando para luego  historiarlas. Armado de una férrea disciplina, de un agudo sentido del análisis,  de una prosa limpia y depurada y de una gracia en el decir, Virgilio Tosta ,  comenzó el viaje por la historia de los llanos, de los ríos, del tabaco, hasta  llegar a culminar su periplo, con la pluma de garza, la imprenta, los  inmigrantes, y ya en el siglo XX, los últimos signos de la cultura agraria y  rural.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana">El proyecto que Virgilio Tosta  se trazara en aquellos años se cumplió con creces y casi tal como él se lo había  propuesto inicialmente. Representa el trabajo y la dedicación constante de más  de cuatro décadas, que se ha visto culminado en la publicación que hiciera,  entre 1993 y 1999, la Academia Nacional de la Historia de la <i>Historia de  Barinas</i> en cinco tomos. Y forman parte fundamental del mismo, además de  folletos y artículos las siguientes obras: <i>Historia Colonial de Barinas,  Altamira de Cáceres</i>, Tomo I (1962), <i>Historia Colonial de Barinas, Siglo  XVII</i>. TomoII (1967). <i>Crónica de Barinas</i>, Tomo I-II, (1970). <i>La  Provincia de Barinas</i>, publicado en 1976, como un homenaje a los cuatro  siglos de existencia de esta ciudad. <i>Pueblos de Apure. Orígenes Históricos</i>,  (1976). <i>Ciudades, Villas y pueblos barineses</i>, (1977). <i>Pedraza, La  Peregrina</i>, (1978). <i>Familias, Cabildos y Vecinos de la Antigua Barinas</i>,  (1980). <i>Economía y Poblamiento de Barinas</i>, (1982). <i>Galeria de Ilustres  barineses</i>, (1990).</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana">En el balance general que  pudiéramos hacer de este amplio trabajo de investigación, destaca la valiosa  información que el autor suministra, al punto de sorprender al lector, la  acuciosidad en el manejo de las fuentes. Tosta, como lo dijera en la <i> Introducción</i> ya mencionada, se propuso hacer una reconstrucción lo más “fiel  y exacta” posible de la trayectoria histórica de la ciudad y de la región, pero  al final del recorrido, vemos que su obra no se queda allí, va mucho más allá y  logra construir un espacio lleno de contenido histórico, antropológico y  sociológico en el cual se van ensamblando coherentemente el tiempo corto, el de  los hechos, con el de largo aliento y duración.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana">Virgilio Tosta, en una  fructífera labor de varias décadas, construye una monumental obra, que arranca  desde los días iniciales de la Ciudad de Barinas, en Altamira, pasa por las  sucesivas mudanzas en la terraza de Moromoy y las orillas del río Santo Domingo  para continuar con el establecimiento de los pueblos y misiones desparramados en  la llanura, hasta llegar a la formación de la Provincia de Barinas en 1786,  cuando se le integran los llanos de Apure, Portuguesa y parte de Cojedes. Luego  se recrea en los años de la guerra y el largo Siglo XIX, para remontarse a las  primeras décadas del XX, cuando comienzan a despuntar ligeros atisbos de  modernización en la “magnifica” y a la vez pueblerina ciudad, la “Muy Noble y  Leal”.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana">Con su obra, Virgilio Tosta, no  sólo echa las bases de la memoria fundacional de la región barinesa, sino que  traza los elementos que permiten comprender la conformación de la  territorialidad de los llanos centro-occidentales venezolanos. Hilvanado  finamente diferentes ejes temáticos, nos va refiriendo, la ocupación del  territorio desde el Siglo XVI, las actividades económicas, la estructuración de  las primeras familias, las élites, las desigualdades étnicas y sociales, los  códigos y signos culturales; todos ellos, hilos conductores que se fueron  tejiendo en un largo proceso de consolidación de la región histórica, que nos  ayudan a entender el papel que tuvieron estos espacios regionales en la  configuración de la nación.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font size="2" face="Verdana">Si partimos de la idea que  desarrolla Mario Briceño Iragorry en <i>Mi infancia y mi pueblo</i>, cuando dice  que el sentido de patria está ligado profundamente al mundo de la infancia, a la  tierra natal y a los antepasados, podríamos encontrar una explicación a la  constancia y dedicación que ha empeñado Virgilio Tosta en su tarea de historiar  casi exhaustivamente la memoria de Barinas y sus pueblos. Y es que el amor  entrañable que lo unió a esta ciudad, no encontró mejor forma de expresarse sino  ahondando en el conocimiento de su historia. Entendiendo este proceso como un  acto de maduración a lo largo de los años y como el resultado de un profundo  análisis e interpretación elaborado en un impecable discurso historiográfico.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana">Después de completar ese  círculo que gira en torno a la <i>mirada hacia los otros</i>, Virgilio Tosta, en  sus últimos años, regresa y comienza un nuevo viaje para verse <i>a sí mismo</i>,  en su memoria, en el recuento de su propia vida. Y allí de nuevo se encuentra  con los llanos, con los ríos, en dos pequeños pueblos: Guadarrama y El Baúl,  lugares afectísimos donde transcurre su infancia. Con el nombre de <i>El  paludismo jugaba garrote en El Baúl</i> (2004), Virgilio Tosta nos ofreció hace  unos años, su último libro, que con un estilo narrativo autobiográfico, bien  puede formar parte de aquel gran proyecto de reconstrucción histórica que había  iniciado tiempos atrás. En este libro el autor de manera sorprendente, con un  estilo muy particular a veces dickensiano, logra conjugar su propia historia de  vida con la del llano y la de la ciudad. Y sin proponérselo abunda en datos y  consideraciones que tienen un valioso significado histórico. Hurgando  profundamente en sus vivencias de niño y de adolescente, en su familia, en la  imagen paterna, y en la memoria de su pueblo, Virgilio Tosta encuentra, aunque  él no lo dice expresamente, el fundamento existencial de su fecundo trabajo  intelectual y de su ejemplar vida ciudadana.</font></p>       ]]></body>

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