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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Rasgos de presentación sociocultural de Caracas en el exilio del tiempo de Ana Teresa Torres: Una texturalización en el tiempo]]></article-title>
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<abstract abstract-type="short" xml:lang="en"><p><![CDATA[The city is the space that generates symbolic content, affective and representative develops each subject. These contents play an important role both for people in their private lives, and the life and organization of social groups in which he lives. That is why this research aims to analyze the socio-cultural traits representing The Exile the time Ana Teresa Torres: A contextualization in time, from the study of social representations of historically situated subjects. The idea is to understand the way they shape relationships between different social groups, as well as the ways in which these relationships are embodied in the spatial structure and the meanings of the subjects that guide social interactions. In terms of methodology, this documentary is a research study and theoretical development of such a proposal hermeneutics, which is based on the approach of depth hermeneutics. We conclude that strategies textualization of the city is built through the symbolization of the faces of Caracas and urban historicization.]]></p></abstract>
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</front><body><![CDATA[   <font face="Verdana">     <p align="center"><b>Rasgos de presentación sociocultural de Caracas en el  exilio del tiempo de Ana Teresa Torres: Una texturalización en el tiempo</b></p></font> <font SIZE="2" face="Verdana">     <p align="center"><b>Bárbara Pérez Mujica</b></p>     <p align="justify">Universidad Simón Bolívar. Caracas, Venezuela <a href="mailto:bperez@usb.ve">bperez@usb.ve</a></p>     <p align="justify"><b>RESUMEN</b></p>     <p align="justify">La ciudad es el espacio que genera contenidos simbólicos,  afectivos y representativos que desarrolla cada sujeto. Dichos contenidos juegan  un papel importante tanto para las personas en su vida privada, como para la  vida y la organización de los grupos sociales en los que vive. Es por ello que  la presente investigación tiene como propósito analizar las rasgos de  representación sociocultural El Exilio del tiempo de Ana Teresa Torres: Una  textualización en el tiempo, desde el estudio de las representaciones sociales  de los sujetos situados históricamente. La idea es entender la manera como se  configuran las relaciones entre diferentes grupos sociales, así como las formas  en que se materializan estas relaciones en la estructura espacial y los  significados de los sujetos que orientan las interacciones sociales. En lo que  respecta a la metodología, esta investigación documental es un estudio de  desarrollo teórico y presenta una propuesta de tipo hermenéutica, la cual se  fundamenta en el enfoque de la hermenéutica profunda. Se concluye que las  estrategias de textualización de la ciudad se construye a través de la  simbolización de las caras de Caracas y de la historización urbana.</p>     <p align="justify"><b>Palabras clave</b>: rasgos de representación  sociocultural, Caracas, textualización, tiempo</p>     <p align="justify"><b>ABSTRACT</b></p>     <p align="justify">The city is the space that generates symbolic content,  affective and representative develops each subject. These contents play an  important role both for people in their private lives, and the life and  organization of social groups in which he lives. That is why this research aims  to analyze the socio-cultural traits representing The Exile the time Ana Teresa  Torres: A contextualization in time, from the study of social representations of  historically situated subjects. The idea is to understand the way they shape  relationships between different social groups, as well as the ways in which  these relationships are embodied in the spatial structure and the meanings of  the subjects that guide social interactions. In terms of methodology, this  documentary is a research study and theoretical development of such a proposal  hermeneutics, which is based on the approach of depth hermeneutics. We conclude  that strategies textualization of the city is built through the symbolization of  the faces of Caracas and urban historicization.</p>     <p align="justify"><b>Keywords</b>: representation sociocultural traits,  Caracas, textualization, time.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify">Recibido: 13/02/2013 Aprobado: 26/04/2013</p>     <p align="justify"><b>Introducción</b></p>     <p align="justify">En términos generales, la contemporaneidad ha probocado una  serie de cambios en los modos de representación de la ciudad. Ésta incorpora  diferentes formas de relacionarse con el mundo actual conformado por la  globalización, la fragmentación, la segregación, la inmediatez y la violencia.  Redefine el sentido de pertenencia y la convivencia urbana en el personaje, la  temática y el espacio urbano. También sitúa la “crisis conjunta de la modernidad  y de las tradiciones, de su combinación histórica, conduce a una problemática  (no a una etapa) posmoderna, en el sentido de que lo moderno estalla y se mezcla  con lo que no lo es”<sup>1</sup>.</p>     <p align="justify">En la novela Exilio del tiempo (1990) de la consagrada  escritora venezolana Ana Teresa Torres<sup>2</sup>, a través de marcas  temporales que juegan con varias etapas de la sociedad caraqueña, se advierte  este efecto que ocasiona la confusión y la transición de la metamorfosis de  Caracas, de la ciudad de los techos rojos a la urbe modernizada. Esto suscita el  conflicto de los personajes y la lucha cotidiana entre lo viejo y lo nuevo.</p>     <p align="justify">De esta manera, la presente investigación tiene como  propósito analizar los rasgos de representación sociocultural de Caracas en la  novela El exilio del tiempo de Ana Teresa Torres, a fin de estudiar la  experiencia de la transitoriedad de la urbe contemporánea. Esto permitirá  distinguir los diferentes modos que tiene el personaje habitante urbano de  relacionarse y actuar socioculturalmente. A tal efecto, la metodología de este  artículo estuvo centrada en un estudio de desarrollo teórico. En él, se aplicó  un investigación de tipo documental, la cual permitió realizar un análisis  histórico que admitió contextualizar y realizar una interpretación situada  sociohistóricamente, en tiempo y espacio.</p>     <p align="justify">Por su parte, el análisis de las representaciones  socioculturales se fundamentó en el enfoque de la hermenéutica profunda de  Thompson (1993).</p>     <p align="justify">El mundo sociohistórico no es sólo un campo objeto [...]  también es un campo sujeto constituido, en parte, de sujetos que, en el curso  rutinario de sus vidas diarias participan constantemente en la comprensión de sí  mismos y de los demás, y en la interpretación de las acciones, expresiones y  sucesos que ocurren en torno a ellos. [...] Los analistas ofrecen la  interpretación de una interpretación, reinterpretan un campo preinterpretado  [...]<sup>3</sup>.</p>     <p align="justify">En atención a estas consideaciones del autor, se  contextualizó El exilio del tiempo a través de los personajes, los escenarios  espaciotemporales, las marcas temporales, los campos de interacción y las  relaciones sociales que marcaron ruptura y cotidianidades, “formas simbólicas en  contextos estructurados”<sup>4</sup>, en este caso, en la Caracas de la novela.</p>     <p align="justify"><i>Representación social, percepción y ciudad</i></p>     <p align="justify">El tiempo, el espacio y el sujeto constituyen la materia  básica del trabajo de las experiencias, las expresiones y, por ende, de la  representación, la cual se concentra en destacar la información, la práctica y  la interpretación del mundo. En términos generales, la representación se refiere  a la asociación de algo con algo y la relación de este segundo a través de lo  primero. A partir de estas asociaciones la sociedad posee un variado y amplio  compendio de actividades características que envuelve, descifra y enriquece la  experiencia vital.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify">Es precisamente ahí, donde intervienen las representaciones  sociales, por cuanto proporcionan nuestra visión de la realidad, nuestra  perspectiva de mundo, los símbolos, las percepciones, imágenes, conceptos  históricos, relaciones, entre otros elementos.</p>     <blockquote> 	    <p align="justify">La teoría de las representaciones sociales es una  	modalidad particular del conocimiento, cuya función es la elaboración de los  	comportamientos y la comunicación entre los individuos. Es un corpus  	organizado de conocimientos y una de las actividades psíquicas gracias a las  	cuales los hombres hacen inteligible la realidad física y social, se  	integran en un grupo o en una relación cotidiana de intercambios, liberan  	los poderes de su imaginación... son sistemas de valores, nociones y  	prácticas que proporciona a los individuos los medios para orientarse en el  	contexto social y material, para dominarlo. Es una organización de imágenes  	y de lenguaje […] Una representación social, habla, muestra, comunica,  	produce determinados comportamientos […].<sup>5</sup></p> </blockquote>     <p align="justify">En este sentido, la representación social implica un proceso  de construcción de la realidad donde se configura el objeto representado con la  finalidad de generar un conjunto de creencias, valores y conocimientos que  comparte un grupo social. “Designa una forma de conocimiento específico, el  saber del sentido común, cuyos contenidos manifiestan la operación de procesos  generativos y funcionales socialmente caracterizados. En sentido más amplio,  designa una forma de pensamiento social”<sup>6</sup>.</p>     <p align="justify">Partiendo de este hecho, los individuos construyen y ordenan  su sentido de la realidad por medio de un complejo de proposiciones, ideas,  reflexiones, imaginarios y producciones culturales, sociales e históricas, que  configuran las diferentes maneras de representación sobre la realidad captada.  Dicha representación es el instrumento por medio del cual ocurre un acercamiento  entre una idea o el pensamiento de un cuerpo y una imagen. Es la aproximación  con el medio, con los cuerpos de otros o de sí mismo que permite la deliberación  y distinción de estos.</p>     <blockquote> 	    <p align="justify">Las situaciones y los eventos, las acciones y los asuntos  	pueden representarse de diferentes formas […] Las modalidades de  	representación son formas básicas de organizar textos en relación con  	ciertos rasgos o convenciones recurrentes<sup>7</sup>.</p> </blockquote>     <p align="justify">La representación es entonces la exteriorización de las  estructuras internas del sujeto en una materia, objeto o componente que se  percibe. Estas estructuras residen en su psiquismo (internamente) y son  fundamentalmente de índole perceptual, formal, simbólica y emotiva en sus  interacciones e integraciones con el mundo. La percepción participa en el  conocimiento y en la recepción de información externa (del entorno) a través de  los sentidos, de las sensaciones. Ésta implica dotar de sentido a un hecho o  acontecimiento a través de los estímulos perceptivos conscientes.</p>     <p align="justify">Sin embargo, no es objeto de esta investigación deternos a  estudiar la percepción en el campo de psicología, sus teorías o leyes  representativos como el Asociacionismo y las leyes de Gestalt, sino enfocarnos  en el conjunto organizado de referencias y conocimientos en la memoria, que  sirven para interpretar la realidad sociocultural, en este caso de Caracas, por  medio del contexto, las expectativas, las experiencias y los conocimientos.</p>     <blockquote> 	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify">Es el artefacto con el que se accionan las presencias de  	las cosas y de los espacios […] Digamos, de esta manera, que la percepción  	se complementa con los contornos de las cosas, esto es, las delimitaciones  	de las cosas, y lo que existe entre sus fronteras<sup>8</sup>.</p> </blockquote>     <p align="justify">Por consiguiente, la representación social y la percepción se  encuentran emparentadas con el cosmos urbano. Se trata de un escenario de  diversas expresiones y concepciones sobre la realidad, de incontables  complicaciones cotidianas, de diferentes percepciones e intereses políticos,  sociales, filosóficos, ideológicos, económicos y culturales, por medio de los  cuales se implanta componenda que los grupos sociales, el espacio y la urbe  ofrecen.</p>     <blockquote> 	    <p align="justify">La representación de la ciudad no es una sola, sino que  	existe una diversidad de representaciones: la producida, la percibida, la  	transmitida, la oficial, la individual, la de los planificadores, la de los  	propietarios, la de los habitantes, la de los visitantes<sup>9</sup>.</p> </blockquote>     <p align="justify">Es por ello que, como resultado de la mirada sobre la ciudad  de Caracas y sobre sus espacios, se genera un sistema de representaciones,  pensamientos y abstracciones que incorpora puntos de vista determinados y  diversas concepciones de sus planos externo, física y material, y mental,  percibidos de modo subjetivo.</p>     <p align="justify"><i>El exilio del tiempo y sus rasgos de representación</i></p>     <p align="justify">A partir de la representación social entendida como la forma  en que las personas aprehenden una situación objeto de una realidad con sus  instrumentos culturales y urbanos, se considera la novela El exilio del tiempo  de Torres, como un ejercicio narrativo que textualiza la urbe caraqueña desde la  memoria como instrumento en el ejercicio poético del discurso. La autora hace un  trabajo desde la simbólica urbana para representar significaciones históricas  importantes a espacios de la ciudad que simboliza a los personajes. Esto supone  un trabajo en el espacio temporal que configura la relación  ciudad-historia-personaje.</p>     <p align="justify">El personaje, sintomática de la ciudad, se desplaza en el  espacio-tiempo urbano como expositor de sus prácticas sociales a efectos de dar  una idea clara de la casamundo y de la urbe que lo contextualiza. En virtud de  la significación de los conceptos, objetos, experiencia personal, pensamientos,  reflexiones, imágenes, costumbres, creencias y comportamientos, se consiente la  presencia de signos que admiten el acto comunicativo.</p>     <blockquote> 	    <p align="justify">Muchos sistemas semiológicos (objetos, gestos, imágenes)  	tienen una sustancia de expresión cuyo ser no está en la significación;  	suele ser objeto de uso, separados de la sociedad con fines de  	significación: el vestido sirve para protegerse, la comida para nutrirse,  	aunque sirvan también para significar<sup>10</sup>.</p> </blockquote>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify">En virtud de ello, se hace un retrato familiar que detalla  los acontecimientos, perspectivas y sentimientos de los miembros y allegados de  un linaje de la sociedad caraqueña. Estos constantemente hacen una remembranza  hacia el pasado y hacia su nexo con los objetos. Por medio de esta concepción  prusiana que se manifiesta durante toda la obra, la narradora (protagonista  anónima) nos cuenta las memorias e historia familiar, que la ayudan comprenderse  a sí misma. Pero no sólo nos cuenta la historia generacional de su  consanguinidad, sino la memoria y cuenta de la ciudad y sus personajes. De modo  que “la ciudad está memorizada en nosotros (…) Y he allí tal vez la clave de  esta memoria: memoria formada desde nuestra intimidad con la ciudad: desde  nuestro habitar, que es en definitiva (como diría Heidegger) nuestro ser-en  ciudad”<sup>11</sup>.</p>     <p align="justify">Por su parte, la fijación familiar por conservar los objetos,  como ya se dijo, consiste en la atadura que estos conservan con el pasado y la  memoria. En ellos, existe una alianza que les permite conservar la evocación  familiar, ya que los recuerdos están inscritos en cada uno. Estos son parte de  los cambios de la vida, la familia, la cotidianidad, la ciudad, las épocas y el  tiempo.</p>     <p align="justify">La narradora confiesa que los objetos son remembranza cuando  platea que el tiempo le dice:</p>     <blockquote> 	    <p align="justify">Estaré aquí sentado esperándote, me dijo, entre las  	trinitarias a la orilla de la pila, vendré siempre al fresco del patio,  	tráemelo todo, yo te lo guardo. Todo se perderá si no me lo traes y una a  	una fui llevándole las cosas que me pedía.<sup>12</sup></p> </blockquote>     <p align="justify">Por medio de esta protagonista anónima se congregan voces que  manifiestan las intimidades de los personajes, rodeados por el testimonio del  tiempo casi olvidado. Ella representa la memoria del presente que se estrecha  con el pasado.</p>     <p align="justify">Asimismo, es necesario acotar que la familia está conformada  fundamentalmente por Doña Clemencia y su esposo Don Antonio, Olga (hija) y  Mercedes (hija), Pedro Miguel (yerno), Pedro (nieto) y la narradora (nieta). A  través de dichas voces que van desde un tiempo y un espacio presente hacia la  mirada del pasado e inversamente, la narradora se entiende a sí misma. La  narración le permite revisar los hechos, planteamientos y acontecimientos  sociales, políticos, históricos, de raza, tiempo, entre otros tantos, para  diseñar su identidad de exiliada y verse despojada y sin disfraces por causa del  implacable tiempo.</p>     <p align="justify">A través del yo narrador, la hija de Pedro Miguel y Mercedes,  inicia su experiencia narrativa explicando la circunstancia familiar desde el  año 1950-60. A partir de ahí, desmonta la historia de la generación anterior, la  de su madre Mercedes, su Tía Olga y su abuela Clemencia. El juego de espejos se  activa para desplazarse a una generación más atrás y traer la historia de amor  de la tía abuela Malena. Ésta concurre con la presidencia de Guzmán Blanco, por  el tiempo de la inauguración del Teatro Municipal en enero de 1881, evento que  contó con la compañía italiana de Verdi. Rompe con esta coordenada temporal para  volver a la década de 1950, época que responde a los amores infortunados y  reprobados de María Josefina con Rojitas. Sobre esta época, menciona de manera  particular los programas de radio como “Frijolito y Robustiana”, “El bachiller y  Bartola”, “Tamakún, el vengador errante” y el programa que marcó la historia de  la radio en Venezuela “El Derecho de nacer”, para luego referir algunos  programas de televisión.</p>     <p align="justify">La narración sigue su curso con la necesidad de proyectar la  generación anterior, por ello surge una segunda voz: la voz de Olga, para  relatar los sucesos familiares de principio de siglo. Olga le cuenta a su  sobrina toda la experiencia política de la familia, que se ciñe a los gobiernos  de Castro y de Gómez. La sobrina retoma el hilo de la narración para relatar la  historia de su bisabuelo Rafael Antonio, de él es el primer elemento  intertextual: su diario que data de finales de siglo XIX y principios del XX. La  voz del bisabuelo se adueña de la narración a través del documento con una voz  atomizada por el tiempo, la cual se rompe para retomar la narración de la  experiencia del exilio en París, durante el gobierno de Gómez, y bajo la voz de  Mercedes. Es interesante hacer notar que la estructura de la narración se  entrecruza entre madre, tía e hija, quienes asumen su posición frente a la  historia que están narrando.</p>     <p align="justify">La narradora consulta el segundo elemento intertextual, el  diario del abuelo que data del año 1933 a 1937. La hija de Mercedes, la voz  anónima, asume la narración para situarla en el año 1940, en Caracas. Narra la  mudanza de la casa de Veroes en el año 1944 y en el 45 la caída del presidente  Medinas Angarita, en la Revolución de Octubre. También menciona el gobierno de  Rómulo Gallegos, la muerte de Carlos Delgado Chalbaud, como un mecanismo  progresivo de historia, del transcurrir del tiempo y la localización de la  circunstancia histórica y política del país, que actúa como fondo de la novela.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify">Surge una nueva voz, la de Marisol, la hija de los conserjes  de las Residencia Veroes. Esta parte de la historia se circunscribe a las  presidencias de Pérez Jiménez, Rómulo Betancourt y Rafael Caldera. Por medio de  Marisol y su círculo de amistades, se asume la postura ideológica de la  izquierda de la época y un discurso de lucha de clases que se deja leer con  bastante fuerza entre las páginas de la novela.</p>     <p align="justify">Lo anteriormente expuesto, sitúa la representación de cuatro  momentos históricos de la ciudad, cuatro Caracas hacen vida a través de  personajes, cuatro Caracas se textualizan en la obra: La primera, en 1881 con el  presidente Guzmán Blanco, la segunda en 1941-45 con mandato de Medinas Angarita,  la tercera en 1950 con Pérez Jiménez, y la cuarta con el Movimiento de Izquierda  Revolucionaria en Venezuela: Rómulo Betancourt 1959-1964.</p>     <p align="justify"><i>Las caras de Caracas</i></p>     <p align="justify">El posesionarse de la representación sociocultural suscita  referirse al contexto social, histórico y cultural que El exilio del tiempo  establece en la Caracas de los siglos XIX y XX. Circunscritos al sistema de  valores y normas sociales que los constituyeron, señalan la realidad simbólica  como una representación de la urbe. A través de los cambios temporales se  manifiestan cuatro caras de Caracas como símbolo de la modernización,  delimitadas por diferentes épocas y mandatos presidenciales. La primera  simboliza la construcción, la segunda simboliza ampliación, la tercera simboliza  demolición y reconstrucción, y la cuarta simboliza la agitación urbana.</p>     <p align="justify">Primera Cara: Construcción. La Caracas presidida por Guzmán  Blanco (1870- 1884) está representada como una ciudad en plena construcción,  desarrollo y progreso. En ella, se distinguen grandes obras de infraestructuras,  transformación de la arquitectura afrancesada, la dotación de servicios  eléctricos y telefónicos. A saber “(…) se anota en el diario que ha sido  instalada la luz eléctrica en la casa de Veroes”<sup>13</sup>.</p>     <p align="justify">En lo que respecta a la vialidad, se inicia la planificación  de la construcción del Gran Ferrocarril de Venezuela que cubría la ruta  Caracas-Valencia y el puente colgante sobre La Guaira. Por otro lado, Guzmán  Blanco, a comienzos de la era industrial, emprende modernizar Caracas, construye  el Teatro Municipal (1881), el Capitolio (1877), el Palacio Federal Legislativo  (1872) y la regeneración y remodelación de la fachada del Palacio de las  Academias (1875) al estilo francés.</p>     <blockquote> 	    <p align="justify">[…] el Palacio Federal, la nueva Universidad, el Templo  	Masónico, el Calvario, en cuya cúspide hizo levantar la estatua escuestre  	con bicornio emplumado para saludar así a la ciudad, la Plaza Bolívar, el  	Capitolio, el Museo de Historia Nacional, la imprenta de vapor, el  	ferrocarril Caracas-La Guaira, y el establecimiento del teléfono<sup>14</sup>.</p> </blockquote>     <p align="justify">Se aprecian las tecnologías que satisfacen tanto las  necesidades básicas como los deseos de la ciudad, a través de bienes y servicios  de los habitantes de Caracas, Asimismo, se observan los cambios que devienen de  los procesos científicos y tecnológicos, sea como signo de progreso o sea como  valor agregado para entretener, emocionar, socializar e informar a la  colectividad.</p>     <p align="justify">Segunda Cara: Ampliación. Esta época gobernada por Medina  Angarita (1941- 1945), antecedida por la dictadura de Juan Vicente Gómez, es  símbolo de la ampliación de la democracia, el progreso tecnológico, comercial y  económico de Caracas. Esta cara es la génesis de la separación con la tradición.  Se caracterizó por la ampliación de la democracia, la emigración de campesinos a  la ciudad y la inmigración de los exiliados de la Segunda Guerra Mundial a  Caracas y a Venezuela. Este notable número de españoles, italianos, portugueses,  entre otros europeos, llenaron las calles, plazas y áreas de la ciudad capital.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify">Además en este período se distinguen cambios en las formas de  vivir y en las edificaciones de la ciudad, ya que las casas se demolieron y se  conviertieron en edificios, pensiones y comercios.</p>     <blockquote> 	    <p align="justify">Edificaciones en algún momento nuevos, en relación a las  	quintas, fueron a su vez demolidos o transformados en comercios y  	restaurantes. En unos solares vacíos instalaron una vez un parque de  	diversiones, que a su vez decayó, y los restos de los carritos chocones y  	ruedas quedaron como el viejo esqueleto de un animal calcinado por el sol,  	arrinconado para la instalación de una venta de automóviles usados, luego  	transformada en restaurante argentino y después en oficina y así en  	mueblería, que devino en un comercio de lámparas y (…)<sup>15</sup></p> </blockquote>     <p align="justify">Sumado a estas transformaciones, se aprecia la figura de un  mercado internacional y en la ciudad comienza a agilizarse el volumen de tráfico  vehicular. El centro de Caracas empieza a ser dejado por sus familias fundadoras  para desplazarse hacia el Este, donde consiguen una vida más tranquila.</p>     <p align="justify">Tercera cara: Demolición y Reconstrucción. La Caracas de  Pérez Jiménez (1952- 1958) es símbolo de renovación, establecido por medio de la  destrucción y la reconstrucción. En esta etapa, se consolida la renovación, la  transformación y modernización de la infraestructura. Se construyen cantidades  de autopistas, las cuales dejan correr el tráfico vehicular de carga pesada y  carga liviana de manera directa por la ciudad y sin irrupción en zonas  residenciales ni peatonales.</p>     <p align="justify">Es la etapa del primer boom petrolero y los cambios físicos  de la ciudad, los cuales se afianzan a través de la fabricación y reconstrucción  de mayores arterias viales. Tal es el caso de la construcción de cantidades de  autopistas, como la Caracas- La Guaira, la Ciudad Universitaria de Caracas, la  edificación del teleférico, el Hotel Humbolt, la Ciudad Vacacional Los Caracas,  la Torres del Silencio, entre otras obras.</p>     <p align="justify">En lo que concierne a las telecomucnicaciones, la radio y la  televisión son medios de comunicación que influyen enormemente en el público y  en su consumo de productos. La televisión comprende un efecto en las áreas  emocionales y cognoscitivas de los personajes urbanos, quienes por medio de  programas como “Frijolito y Rubustiana”, “El Bachiller y Bartolo”, “Tamakún, el  vengador errante”, “El derecho de nacer”, “Rinti y Furia”, “Craneoteca de los  Genios”, “el Show de Renny” y la lucha libre, transcurren horas frente al  televisor.</p>     <p align="justify">Aprendíamos la justicia de la figura bella y temeraria del  príncipe y era impresionante cuando decía: «Tamakúúúún, donde la justicia falla,  cuando la maldad impera, Tamakúúúún, el Vengador Errante». En cambio los  secretos de la vida los conocíamos en el patio de servicio escuchando El derecho  de nacer, que era buenísimo, y nos prohibían oírlo, en uno de esos aparatos de  radio que parecían escaparate<sup>16</sup>.</p>     <p align="justify">Este medio envuelve los intereses personales hacia los  ídolos, objetos y productos comerciales de los actantes. Un ejemplo plausible a  distinguir es el referido a los arquetipos de belleza como Rodolfo Valentino,  Elizabeth Taylor, Jame Dean y Elvis Presley. De manera tal que los ciudadanos se  transforman en radioescuchas, televidentes y consumidores, que compran el  producto tecnológico y lo que se vende en él. “Ace lavando y yo descansando”<sup>17</sup>.</p>     <p align="justify">En resumidas cuentas, se está ante la presencia de unos de  los inventos comerciales más trascendentales y el medio de comunicación más  efectivo e innovador para la época. La televisión se integra en los hogares  venezolanos por medio de canales como Radio Caracas, para ser un miembro más de  la familia caraqueña y venezolana. “Después vinieron las largas tardes en la  televisión que era nuestra definitiva entrada en el siglo XX, en el progreso y  en la Venezuelan way of life”<sup>18</sup></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify">Cuarta Cara: Agitación. La Caracas que se observa en el  período presidencial de Rómulo Betancourt (1959-1964) es símbolo de agitación,  de convulsión y de movimiento urbano. En lo que se refiere al plano político,  aparece Marisol y su activismo con los movimientos subversivos de la izquierda  venezolana en oposición a las políticas de Estado. Además se nota la influencia  de la Revolución Cubana y el Partido Comunista Venezolana (PCV) en los  estudiantes venezolanos y sus dirigentes; los movimientos políticos como el  marxismo, El Izquierdismo, el comunismo; y las figuras de Lenin y el Che  Guevara.</p>     <p align="justify">Por otra parte, en lo que respecta al plano de la forma, la  capital es una ciudad modernizada, cuya expansión económica, densidad y el  crecimiento demográfico, provocan el aumento de los márgenes y la necesidad de  ocupación de mayores espacios.</p>     <blockquote> 	    <p align="justify">Había tráfico en la autopista y nos desviamos por la  	Avenida Sucre (…) Desembocamos a la Plaza del Silencio, y ya de nuevo en la  	autopista, nos iluminaban esplendidos avisos de la «Zenith», la «Savoy», la  	«IBM», y «PanAmerican», más que el río es verdaderamente la autopista el  	hilo que separa la ciudad, en ondas de cemento, alzándose a los lados de las  	paredes cimentadas del valle, puros puntos luminosos, que guían y señalan  	los límites<sup>19</sup></p> </blockquote>     <p align="justify">Como resultado de esto, los espacios y la proporción urbana  entorpecen y dificultan la experiencia directa y cotidiana, así como el  recorrido por las distintas partes del complejo urbano.</p>     <p align="justify">En otro orden de ideas, en la obra la compra-venta, el  consumo, las marcas comerciales y la moda están a flor de piel en el día a día  del caraqueño. “Todos los juguetes de la piñata se habían comprado en Macy´s que  era una tienda buenísima que habían estrenado en Sabana Grande y era como los  almacenes de los Estados Unidos”20.</p>     <p align="justify">También la música y los personajes anglosajones toman fuerza  en el imaginario de los habitantes de la metrópoli:</p>     <blockquote> 	    <p align="justify">Una exaltación distinta se derrama en el espejo sudoroso  	del rock, sentir el roce en la furia del baile que papá llama moderno,  	antecesor de todos los Beatles, los Rolling Stone, los Bee Gees, los  	Travolta y Michael Jackson, allí estaba ya la semilla de entender el deseo  	como una desgarradura trágica entre los sexos que sólo fragmentariamente,  	como en los momentos de enlace y desenlace, encuentra sus puntos de  	convergencia<sup>21</sup>.</p> </blockquote>     <p align="justify">En suma, se envuelven estilos musicales que obedecen al  momento histórico contextual mundial, que están enmarcado en una década de los  sesenta rebelde e ideológica.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><i>Caracas, de la villa a la ciudad modernizada</i></p>     <p align="justify">Lo anteriormente señalado, permite distinguir la Caracas del  siglo XX, que estuvo establecida por la expansión y el cambio decisivo de la  ciudad, sobre todo en lo referido a la vivienda y a los servicios urbanos. Estos  se ajustaron al aumento poblacional y a las constantes migraciones. Por ende, la  transformación de la capital vino fundamentada por la innovación de conformidad  con la nueva imagen de la capital, en detrimento con la herencia histórica y  colonial, y en procura del nacimiento de la novedad y el rejuvenecimiento de los  espacios. Atrás, en el recuerdo quedó:</p>     <blockquote> 	    <p align="justify">[…] la época en que temperábamos en Los Chorros, que fue  	sin duda la más agradable, bañarnos en los pozos, montarnos en un trapecio  	colgado de una mata de mango, pasearnos en burro, era una infancia que puede  	llamarse feliz […] teníamos también nuestro pequeño Trianón, un quiosco algo  	alejado de la avenida de árboles que conducía hasta la casa, era el lugar de  	nuestros juegos […]<sup>22</sup>.</p> </blockquote>     <p align="justify">En este sentido, el espacio rupestre queda en el pasado para  cederle paso al contexto de la modernidad. Éste es el conglomerado y la  aglomeración derivados de la economía, la cultura del capital y el proceso de  separación histórica del campesinado, cuya disposición se dirige hacia la  construcción de un futuro, en donde el progreso técnico y la comodidad ratifican  y legitiman el espectáculo urbano.</p>     <p align="justify">Por consiguiente, germina una nueva imagen, una cara más  actualizada de Caracas:</p>     <p align="justify">(…) Nos iluminaban espléndidos avisos de la «Zenith», «La  Savoy», la «IBM», y «Pan American», más que el río es verdaderamente la  autopista el hilo que separa la ciudad, en ondas de cemento, alzándose a los  lados las paredes cimentadas del valle, puros puntos luminosos, que guían y  señalan los límites<sup>23</sup>.</p>     <p align="justify">Con el devenir del tiempo, en Caracas se concentran los  poderes, la producción, econcomía, cultura, la población y la urbanización, por  lo que ésta se convierte en un espacio ampliado e incrementado de sus márgenes.</p>     <p align="justify">De igual manera, la recreación de la ciudad, la presencia de  sus nuevos espacios, de las calles, la arquitectura, del movimiento urbano y de  la transformación, se refleja a través de la casa. Sobre este tema de la casa,  la narradora-protagonista la relaciona con la familia, la memoria, el espacio y  el tiempo. A través de estos aspectos se construye, reconstruye y deconstruye la  historia, la cual se cimenta en el tiempo y en el espacio, y la casa representa  la memoria para formar parte de los personajes y convertirse en otro actor más.</p>     <p align="justify">Así pues, se presenta la variación de la realidad en el  espaciotiempo, un rastro de la transformación de la imagen, que aflora con la  historia familiar y con las tres casas de la obra, la de Veroes, la de Macuto y  la de Los Caobos. A través de éstas, la narradoraprotagonista desnuda la vida y  tradición de su estirpe, las paredes de la vivienda y los objetos que la  componen dan cuenta de cuatro generaciones: los tatarabuelos y la guerra de  independencia; los bisabuelos y el período de Guzmán Blanco; los abuelos en la  época de la Revolución Liberal Restauradora, de la mano de Cipriano Castro, sus  posteriores mandatos y la dictadura de Juan Vicente Gómez; y los padres durante  la época de Rómulo Gallegos, la Junta Cívico Militar, Marcos Pérez Jiménez y  Rómulo Betancourt. De forma que el personaje distingue la metamorfosis de  Venezuela, desde la Caracas bucólica hasta la contemporánea.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify">En consecuencia, la casa es un cosmos mitológico que consagra  la realidad idiosincrásica de la familia y de la ciudad. Posee dos dimensiones:  la mitificada y la desmitificada. La primera de ellas es el escenario mítico,  fundacional, con carácter de ritual y con un valor de centralidad, que se figura  como el foco por donde la narradora recuerda y representa el camino hacia la  memoria, hacia su propia identidad y su existencia. La segunda de ellas es la  desmitificación de esta morada como el lugar idealizado abandonado.</p>     <blockquote> 	    <p align="justify">Veroes casa desde la independencia, “e inclusive desde la  	Colonia, una casa tan cómoda, con tantísimas habitaciones, sus patios  	húmedos y frescos, de una distribución tan armoniosa, con una variedad de  	ambientes, la sala, la antesala, la galería, el despacho de mi abuelo, el  	escritorio de papá, su habitación, su cuartico de toilette, el patio de  	servicio, el pasaje techado que conducía antes de la calle al establo y que  	ahora es un excelente corredor para niños (…)<sup>24</sup></p> </blockquote>     <p align="justify">A partir de ello, se teje la memoria desde el exilio, desde  los fragmentos de su propia historia y desde la casa que simboliza un lugar  sagrado el cual escudriña y evoca dicho confinamiento. La casa de Veroes y la de  Macuto representan el mundo apacible e idílico, y la vivienda del Este figura el  mundo cosmopolita y confuso.</p>     <p align="justify">La casa de Veroes es la morada familiar, histórica, mítica y  fundacional. Está ubicada en la esquina de Veroes a Jesuitas, en el centro de  Caracas, situada estratégicamente en la esquina de Veroes, un lugar que fue una  médula de actividades históricas. Este es el sitio donde estuvo la casa del  líder liberal Antonio Leocadio Guzmán y donde se hospedó su hijo, el general  Antonio Guzmán Blanco, en el momento que ingresó victorioso a la cabeza de sus  fuerzas federalistas el 15 de junio de 1863.</p>     <p align="justify">No obstante, con el devenir del tiempo, la casa fue  profanada, vaciada por la familia dando paso así a las residencias Veroes,  durante este período la edificación sirvió para albergar a moradores de  distintas nacionalidades, españoles, portugueses, cubanos, entre otros. “[…] me  gustan bastante las calles, hay muchos negocios y de noche está muy iluminado,  es muy alegre, no me gustaría irme aunque hayan edificios mejores<sup>25</sup>”.  Posteriormente, su desmantelación acaba no sólo con el domicilio sino con la  memoria, ya que muere la imagen de la Caracas de antaño, se abre camino  definitivo a la modernidad y al alojamiento del apartamento. Por lo tanto, se  pierde el centro y se desacraliza el cosmos mítico del lugar, de la casa.</p>     <p align="justify">La casa de Macuto representa un sitio paradisíaco, uno de los  principales centros vacacionales de Venezuela, fundamentalmente de los  caraqueños que vivieron durante el siglo XIX y principios del XX.</p>     <blockquote> 	    <p align="justify">Suya fue la casa de Macuto vendida por mis abuelos antes  	de viajar a Europa, construida según los planos de una villa de verano de la  	Costa Azul (…) Era una edificación de dos plantas con doble balconera,  	sostenida por columnas de capitales corintios y frente de media altura con  	colados de concreto que reemplazaban los auténticos de madera pero  	igualmente seguían un diseño de encajes<sup>26</sup>.</p> </blockquote>     <p align="justify">No en vano Macuto fue el primer balneario de Venezuela, un  lugar respetable y muy a la moda para la sociedad de la época, que gozaba de un  clima maravilloso y una ubicación cercana a Caracas. Estaba situado  estratégicamente muy cerca de la playa, del principal puerto del país, el de La  Guaira, y conectado por el tranvía que cubría también la ruta de Maiquetía. Esta  localidad fundada en el año 1740 fue un sitio de gran tradición histórica, cuya  manifestación no podía faltar en la creación literaria de Torres. La casa de  veraneo familiar data del siglo XIX e incorpora las costumbres y los momentos  históricosociales de la familia, circunscritos al alejamiento y la tranquilidad  desde la periferia de la ciudad.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify">Por último, la casa del Este representa el confinamiento, los  personajes viven en retraimiento y enajenación, encerrados y amurallados en su  propio mundo completamente alejado de la ciudad. Se hallan extraños al cosmos de  afuera, recluidos e incomunicados, pocos tienen acceso a su cosmos. “Creí que  era un palacio o un museo, no sabía que había casas tan grandes pero sí las hay”<sup>27</sup>.</p>     <p align="justify">En fin, las casas de Veroes, la de Macuto y la del Este  representan el tiempo material que se transforma en soledad, es la prisión del  tiempo.</p>     <p align="justify"><i>La transformación de la ciudad y su representación social</i></p>     <p align="justify">Como resultado del tiempo, se renueva Caracas y se derriba la  ciudad histórica. En ella, sólo quedan algunos espacios, calles y edificaciones,  las cuales obedecen a intereses para los poderes dominantes.</p>     <blockquote> 	    <p align="justify">CONSTRUIR, CONSTRUIR, CONSTRUIR. No se pensaba en otra  	cosa, era sin duda un imperativo de la historia, una necesidad de los  	cambios económicos, comenzaba a correr el dinero y era imprescindible dejar  	atrás un pasado acomodado y modesto, de familias antiguas, como se decía,  	para entrar en la dinámica moderna, transformarse en verdadera burguesía,  	olvidar la condición aristocratizante y ejercer el dominio a través de la  	eficiencia y el trabajo, ennoblecerse con los nuevos signos de la época<sup>28</sup>.</p> </blockquote>     <p align="justify">Tal como se aprecia en la novela, Caracas es una ciudad de  sucesos, que ya para el siglo XIX está en plena efervescencia y crecimiento.  Para la fecha la capital se encuentra convulsionada por los abundantes problemas  políticos y sociales, producto de la guerra federal y, posteriormente, el  caudillismo. Por su parte, para el siglo XX encontramos la dictadura de Juan  Vicente Gómez desde 1908 hasta 1935, y tenemos la ciudad modernizada de los 50,  60 y 70.</p>     <p align="justify">Desde el yo narrador y producto del exilio en Europa, se  experimentan las transformaciones del valle caraqueño y del país en general con  mayor sensibilidad. Esta notable distancia entre el tiempo y el espacio de  Caracas le concede la oportunidad de apreciar más creíblemente los cambios  acontecidos en este regreso y reencuentro con el espacio citadino.</p>     <blockquote> 	    <p align="justify">El país ha cambiado mucho, comienza a notarse el tráfico  	en las calles, la riqueza petrolera ha hecho sus efectos, hay una mayor  	preocupación por la educación del pueblo y por la prevención de la salud, se  	combate el paludismo que es nuestra enfermedad endémica, observo una gran  	afluencia de negocios nuevos en el centro y algunas personas comienzan a  	urbanizar las haciendas que rodean el casco central<sup>29</sup>.</p> </blockquote>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify">Cabe destacar que, con esta transformación, hay un quiebre en  lo que concierne a la organización testamentaría de la clase social.  Anteriormente, cada individuo se situaba según la tradición en su lugar, ahora  aparece una nueva clase que escala a raíz del auge petrolero:</p>     <blockquote> 	    <p align="justify">He encontrado a muchos de mis amigos de antes pero  	también veo en las reuniones que he asistido, a gente totalmente  	desconocida, cuyos apellidos ignoro completamente, incluso quienes antes  	eran apenas pequeños comerciantes, ahora me los encuentro en mejores casas  	hablándome de tu a tu<sup>30</sup>.</p> </blockquote>     <p align="justify">Por otro lado, se está en una Caracas que no logra por sí  misma encontrar un punto de equilibrio, llena de revueltas políticas, inestable  y efímera. En esta nueva ciudad, los personajes y los espacios deben readaptarse  para poder seguir con su cotidianidad. La vivienda de Veroes es una muestra de  esta condición, la familia se muda y la alquila, posteriormente, pasa de casa a  ser una pensión y luego un moderno edificio apartamentos.</p>     <p align="justify">Aunado a este hecho, a las residencias Veroes se mudan  inmigrantes cubanos, españoles, polacas, colombianos, entre otros, quienes  conforman un colectivo heterogéneo. Ellos representan una mano de obra  importante para la ciudad. Es cuando aparecen Pepe y Sole, los conserjes de las  residencias, y su hija Marisol. Ellos son testimonio del surgimiento de esa  clase social obrera, que llegó a Caracas para laborar y superarse económica y  socialmente. Dicha clase vuelve a romper con la organización tradicional y se  reconoce a sí misma. Tal y como se puede observar a través del siguiente  planteamiento de Marisol:</p>     <blockquote> 	    <p align="justify">Fue el instante en que entendí que había clases sociales  	y se me hizo clarísimo el esquema, arriba estaban los dueños de las  	Residencias Veroes, abajo nosotros, los conserjes que trabajábamos por  	habitación y un poco más, y en el medio lo que llegaría a ser cuando saliera  	de la universidad, gracias a ese poco más<sup>31</sup>.</p> </blockquote>     <p align="justify">Desde esta perspectiva, también es posible obtener detalles  importantes sobre el cambio urbano: “Papá dice que, de cuando ellos llegaron,  Caracas ha cambiado muchísimo, y que ha habido progreso y bienestar, hicieron la  Autopista del Este y la Autopista de la Guayra, y uno baja rapidito a la playa  (…)”<sup>32</sup>.</p>     <p align="justify">En definitiva, las transformaciones en el centro histórico de  Caracas sucedieron para dejar de lado la memoria histórica. En él, convino la  fragmentación, se produjeron despojos de historia, múltiples comercios y  edificios configurando la ciudad de servicio.</p>     <p align="justify">Dentro de este marco de cambios, en lo que respecta al plano  económico social, El exilio del tiempo testimonia un siglo XIX dominado por  protagonistas terratenientes y aristócratas de la mano latifundista.  Posteriormente, durante el siglo XX florece la sociedad capitalista, la clase  media y clase baja, sin obviar al protagonista principal de la época, el  petróleo. Aparecen también las propiedades de grandes empresarios y asociaciones  como es el caso de la familia Zuloaga.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><i>La nueva representación de la vivienda urbana</i></p>     <p align="justify">En el texto torreano<sup>33</sup>, se evidencia el  ordenamiento de la nueva vivienda urbana, la cual se condicionó de acuerdo a las  necesidades sociales y a la explotación de los recursos en pro del beneficio  económico. La casa tradicional caracterizada por su amplitud y por su cimiento  con el suelo deja de ser el hogar del caraqueño para cederle el paso al  apartamento. Se deja atrás la capital de los techos rojos para erigir la  artificialidad y la regeneración del nuevo orden urbano, el cual se caracteriza  por el rediseño y la renovación de la vivienda. &quot;Una ciudad es como una persona,  no puedes pretender que se mantenga igual en el transcurso del tiempo, los  pedazos que le faltan a la ciudad podrías asemejarlos a los fragmentos de la  belleza que se van perdiendo (…)&quot;<sup>34</sup>.</p>     <p align="justify">Esto implica el cambio de la imagen por medio de la nueva  morada que se verticaliza, reduce y se apega a los recientes modos de vida y de  costumbres de sus habitantes. Así pues, esta residencia comulga con la forma de  habitar en la ciudad, de manera reducida y dejando atrás lo innecesario, como  los objetos y los recuerdos que no caben dentro de la habitación. Por eso en  novela, se aprecia cuando la estirpe deja atrás la casa familiar y tradicional,  de Veroes, para entrar en la época del apartamento. Este naciente residir está  vinculado con la inmediatez y el pragmatismo de la nueva era, en donde se  comulga con la provisionalidad.</p>     <p align="justify">El nuevo domicilio facultó el asentamiento de una mayor  agrupación de individuos, así como también su aislamiento. Estos hechos  contribuyeron con el desapego del caraqueño y del nuevo morador de Santiago de  León de Caracas. “El desenraizamiento de la casa y el desarraigo de su habitante  se deja ver también en la descontextualización del lugar que la metrópoli impone  a sus edificios”<sup>35</sup>.</p>     <p align="justify">En otro orden de ideas, es necesario señalar que las antiguas  haciendas agrícolas como La Carlota, Blandín, Ibarra, La Vega, Los Ruices, se  transformaron en las urbanizaciones: La Carlota, Country Club, El Paraíso, Los  Ruices; y la ciudad se expande para aparecer la Caracas metropolitana, el Área  Metropolitana de Caracas (1950), y el petróleo en la economía venezolana. Por  otra parte, las constantes migraciones del campo a la ciudad y las dificultades  que afrontaron estos sujetos migrantes, como las pocas oportunidades laborales y  la complicación de cancelar un alquiler, produjeron cinturones marginalidad en  la ciudad.</p>     <p align="justify">Dicho esto y de acuerdo con lo observado en el texto  narrativo, comienzan a emerger las barriadas caraqueñas y con el devenir del  tiempo se multiplican los cinturones de miseria, conformados por las casas de  ladrillos rojos y sin frisar, en el mejor de los casos, que bañan los cerros;  viviendas en condiciones precarias hechas de latón, madera, láminas y techos de  zinc.</p>     <blockquote> 	    <p align="justify">Había mucho tráfico en la autopista y nos desviamos por  	la avenida Sucre, atravesando Catia, que conserva como todos los barrios  	obreros ese tono entre gris y sucio, (…) ese aire apresurado de los que  	esperan un autobús atestado, ese tráfico más virulento, esas fachadas donde  	los muebles de ocasión y las frutas desbordan los pequeños negocios, rozaban  	la avenida, y las mínimas aceras contienen una enorme población perdiéndose  	en la noche hacia las estrechas calles empinadas que se extienden hacia el  	cerro<sup>36</sup>.</p> </blockquote>     <p align="justify">Es así como con las nuevas moradas urbanas caracterizada por  su precariedad, aparecen con el deterioro de la ciudad y de sus zonas. Caracas  crece sin organización ni planificación y sus límites son asediados por barrios.  Por causa del crecimiento y el cambio morfológico urbano se produce una  expansión caracterizada por el modelo residencial individualista que deja de  lado el colectivo. Esto provoca una fragmentación y una segregación del espacio  que se reorganiza en función de las circunstancias que comprenden las  particularidades del estrato social, económico, cultural y étnico de ciertas  colectividades.</p>     <p align="justify"><i>Pérdida del espacio, ajustes existenciales y sociales del  sujeto</i></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify">Esta concepción de medular surge del clima cultural de la  modernización, de la experiencia y la actuación del sujeto. En la producción  literaria, la urbe se ve ceñida a los implacables efectos del tiempo para  conseguir deconstruir al ciudadano por medio de un espacio desconocido, ocupado  y controlado por una población ignorada. En esta situación, los pocos lugares  que permanecen en pie son atribuidos a un pasado mejor y lejano.</p>     <p align="justify">Como se ha planteado a lo largo del artículo, esta novela  testimonia cómo a través del tiempo la Caracas tradicional fue arrinconada en la  medida en que la ciudad se extendió más allá de sus límites. Los nuevos espacios  disipan el centro, tanto en términos geográficos como simbólicos, ya que la  ciudad se globaliza. Por tal razón, la capital de Venezuela se convierte en una  representación urbana que encierra un encadenamiento de esperanzas de vida entre  sus márgenes que separa a los grupos sociales de los lugares.</p>     <p align="justify">Los procesos de renovación urbana, los cambios en su  morfología y la división social, devienen en la resignificación de la metrópoli.  Trozos de áreas residenciales socioeconómicamente distribuidos en el espacio  urbano no se reconocen, pero se apropian de los espacios, guetos amuralladas  condicionados para el confinamiento. Originan personajes que van perdiendo la  urbe, la relación entre ellos y la calle. No hay vínculo ni experiencia con el  mundo citadino, sino por el exilio, la nostalgia por el lugar y por el tiempo  pasado. Así es apreciable como todos los actantes de la obra tienen un punto en  común, la saturación de melancolía por el pretérito. Son exiliados del  tiempoespacio que cubre la circunstancia y el destino.</p>     <p align="justify">Cómo arrancar de las paredes el moho de nuestros recuerdos,  cómo despegar de los pisos nuestros pasos, cómo evitar que en la lluvia que caía  sobre los patios no se confundirán las gotas de otros cielos, cómo impedir que  el humo de la cocina no se levantara una emanación una emanación de nuevas  existencias, cómo hacer para que nuestros escenarios no fueran invadidos por los  gestos y parlamentos de otros actores, que retomaran nuestros textos  desfigurándolos a su antojo. Cómo en fin no enredar nuestros pasados y conjurar  el peligro de nuevos testimonios, en los cuales los inquilinos y nosotros nos  trastocáramos en las retrospectivas<sup>37</sup>.</p>     <p align="justify">En este sentido, la vida cotidiana en la ciudad se convierte  en la carencia de no poder contemplar el mundo a plenitud. Se está en presencia  de la desmemoria de un tiempo acumulativo que se reescribe a través de cambios  temporales instalados en un presente continuo de la novela y el collage de  imágenes urbanas.</p>     <blockquote> 	    <p align="justify">Toda la ciudad se movía inquieta porque ya no cabía en sí  	misma entre las montañas, era como una grandísima madre engordada y  	jadeante, un monstruo joven prematuramente envejecido creciendo dentro de su  	cuna de niño, desbordada de sus líneas, pintarrajeada en sus esquinas, en  	sus muros blancos, las pintas de las paredes anunciando las quejas del  	sistema; «el mundo está loco quiero bajarme», los árboles intentando  	sobrevivir entre los avisos publicitarios, los jardines minimizados ante el  	paso preponderante de la autopista que albergaba dentro de sí falsos  	jardines, estatuas de abandonadas figuras patrias, deshojada la piel de las  	paredes a fuerza de arrancarle los afiches de propaganda política<sup>38</sup>.</p> </blockquote>     <p align="justify">Caracas se halla fracturada a través de la distorsión y  desarticulación de cada uno de los elementos del complejo urbano para engendrar  el quebrantamiento de la unidad medular urbana. Por consiguiente, este escenario  incita a la práctica de la retrospectiva de la vida y las experiencias de los  personajes que están sumidos en la existencia ya ocurrida. Estos tienen su  particular forma de entenderse con el presente y el pasado, por lo que crean un  rechazo y una fragmentación social producto del estar en una ciudad diferente, a  la que no pertenecen. El territorio, en especial el de orden público, no produce  encuentros entre los diversos habitantes y sus clases sociales. Son los  conjuntos residenciales privados, las casas amuralladas y los edificios cerrados  los que incitan este encuentro.</p>     <p align="justify">Como se puede apreciar con la mudanza de la familia al Este,  al Country Club, se deja atrás la casa del centro de la ciudad, a la que no se  vuelve jamás. Es así como la clase pudiente vive en el tiempo y el espacio  recordado.</p>     <blockquote> 	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify">El burgués mira de lado y qué ve, un viejo cuadro de  	familia, una casa, cuatro ventanas en el centro, y respira, ve del otro  	lado, y qué hay, una mesa neutra, esa plebe, y se tranquiliza. Entonces a lo  	casero, llanamente, se sienta y descansa complacido. Es el ciudadano de la  	ciudad, ni aspira, ni suspira<sup>39</sup></p> </blockquote>     <p align="justify">No se vive en la ciudad sino en una parte de ésta por la cual  se ven obligados a pasar. Sin embargo, los actores llegan a sentir deseos de  volver y recuperar lo perdido, lo que trae consigo la meditación nostálgica  sobre el tiempoespacio ausente, sobre la infancia irrecuperable y el tiempo  mítico que estrecha a los personajes, en especial a la narradora. Ésta permanece  en la casa restaurando las piezas del tiempo y el espacio donde el presente  depende del pasado y de una memoria que reconoce su apariencia en un sitio  desconocido.</p>     <p align="justify">Partiendo de este hecho, surge la crisis de identidad, de  conexión y pertenencia del personaje que está en una ciudad que fue suya y está  dejando de serlo<sup>40</sup>. Los actores exiliados fueron marginados de la  historia política y cultural del país y de las naciones donde se acogieron, y al  retornar a la capital de Venezuela se encontraron con un topos diferente  caracterizado por el tráfico, la aglomeración peatonal y vehicular.</p>     <p align="justify">ERA UN AÑO DE MAYO y no llovía. Yo esperaba salir de la  infancia como atravesar una tarde siempre cálida y llena de frutas misteriosas  que los adultos y los niños no, abandonar el espacio ahora decadente donde  nuevas construcciones han ido progresiva y a veces regresivamente sustituyendo  las casas. Edificaciones en algún momento nuevos, en relación a las quintas,  fueron a su vez demolidos o transformados en comercios y restaurantes<sup>41</sup></p>     <p align="justify">En tal sentido, este escenario conlleva al sujeto cotidiano a  ser visto en su propio espacio como un desconocido que pierde su sentido de  propiedad. No obstante, Caracas existe y representa un espacio de referencia  para desear otro, el idealizado y pretérito. Por ende, la ciudad es un fragmento  de lo deseable y parte de dicho anhelo.</p>     <p align="justify">En resumidas cuentas, la obra nos muestra un tiempo  protagonista que junto con la ciudad zambullen a los personajes en la  melancolía. Los actores de la novela son exiliados, andan y desandan en un  constante ir y venir del ambiente físico, afectivo e idiosincrásico que los  rodea. Ellos no pertenecen a ningún lugar y a la vez a todos. De ahí que se  presencia la pérdida del sujeto. El destino de los actores se encuentra atado de  manera inclemente al tiempo que derrumba la vida de los personajes. Está puesto  de manifiesto a través de Caracas y sus dos siglos de circunstancias históricas.  Por cuanto las imágenes se suspenden en el tiempo que dilata la distancia entre  los contextos de la memoria experiencial, afectiva, anímica e histórica de la  familia. Asimismo, se muestra que la infancia es irrecuperable y que el exilio,  manifiesto a través del viaje y el retorno, declara la Otredad. Se trata  entonces de la perspectiva periférica de la existencia.</p>     <p align="justify"><i>Consideraciones finales</i></p>     <p align="justify">Sobre la base de lo expresado a lo largo de la investigación,  podemos decir que en El exilio del tiempo, las representaciones socioculturales  establecen una expresión relevante para el conocimiento de los mundos  simbólicos. Éstas instituyen el orden social y cultural en el espacio urbano, ya  que suministran marcos de referencia para traducir las realidades colectivas  delimitadas por las relaciones de poder político y de intervención social. De  ahí que la obra evidencie el afán por el progreso, el cual produjo la  transformación de la ciudad y sus espacios, y desarrolló realidades que  representan el cosmos y la personalidad de los habitantes de Caracas.</p>     <p align="justify">Por medio de cuatros caras, Construcción, Ampliación,  Demolición y Reconstrucción, y Agitación, se connotan significados que  despliegan las representaciones socioculturales, las cotidianidades e  íntimidades de los personajes a través de las relaciones con el espacio. Este  espacio urbano de la obra se caracterizó por ser una construcción social de  diferentes escenarios conectados a través de complejos y particulares procesos  históricos, políticos, sociales y culturales establecidos a lo largo de los  siglos XIX y XX, expresados en las cuatro generaciones de la familia. Así la  novela muestra el orden social de Caracas constituido por medio de las  relaciones sociales entre los grupos que la conforman. Estos a su vez están  caracterizados por la estratificación social basada en primer lugar por la clase  social aristocrática, la cual representa la tradición, y, en segundo lugar, por  la burguesa la cual representa la nueva clase alta.</p>     <p align="justify">Porteriomente, se conformó un orden social cuyo basamento  estuvo caracterizado por las diferencias sociales y culturales de raza, hecho  que generó una separación entre los caraqueños y los inmigrantes que llegaron a  la ciudad. En lo que respecta al plano arquitectónico, surge la distinción entre  las casa tradicional, la quinta, el apartamento y las casuchas, de manera que se  demarcada la ciudad con fronteras tanto espaciales como de estratificación  social y cultural.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify">En otro orden de ideas, la construcción literaria de Ana  Teresa Torres en pleno vínculo con el proceso modernizador, plantea el contacto,  la práctica, la interacción y la reincidencia del hombre con su mundo urbano, el  cual encauza y determina el comportamiento, las percepciones con el espacio, el  tiempo y la memoria cada vez más alejada de la ciudad Arcadia. Tal y como  pudimos observar por medio de la familia se transmiten valores que son  colectivos y compartidos entre ellos, como por ejemplo los objetos, las  viviendas, las costumbres, las grandes galas y fiestas, la música, entre otros  aspectos, que construyen a su vez imágenes, nociones y mentalidades respecto a  otros colectivos diferentes a ellos.</p>     <p align="justify">Por otro lado, la novela ofrece estrategias de textualización  de la ciudad que se construyen a través de la historización de Caracas en su  espaciotiempo. La historización se expresa en la periodización. Los símbolos  urbanos se organizan de acuerdo con la sintonía histórica que propone el texto  para dar la idea de ciudad, desde la fundación hasta las primeras señales de  pérdida y caos. A través de un sistema de representaciones que, en cada tiempo y  contexto social, cambia y se reelabora mediante imágenes, modelos, creencias y  valores. A partir esta textualizacion del tiempo, se presentan cuatro caras de  Caracas durante finales del siglo XIX y gran parte del siglo XX. Se representa  así el proceso modernizador enfocado en el mejoramiento y fortalecimiento de los  servicios vinculados a la rama comercial, a la economía, la banca, a la  tecnología y a satisfacer las necesidades de los consumidores, es decir, de los  habitantes.</p>     <p align="justify">Cuando se habla de historización, hacemos referencia a la  actividad subjetiva que fusiona el tiempo pasado con el presente y sus saltos  temporales. Esta relación tempoespacial involucra su redefinición y  reinterpretación como una proyección del sujeto. De esta manera, El exilio del  tiempo historiza por medio de los testimonios actanciales que implican un  trabajo memorístico y experiencial. Esto suscita la reproducción de nuevas  significaciones con relación al tiempo vivido y los conflictos históricos, así  como con la ubicación en una historia que representa lo experimentado y perdido  por los personajes, quienes la reconstruye para entender su propio presente.</p>     <p align="justify">Esta reconstrucción del yo narrador y de la polifonía de  voces en la novela es fragmentaria, por ende, recompone las representaciones de  la realidad en ejes temporales para reconstruir el tiempo vivido y resignificar  la ciudad a través de la configuración del espacio-tiempo-memoria. El  tiempo-espacio pretérito a partir de las narraciones personales, de la práctica  histórica-cultural y temporal-espacial, ocasiona las reescritura que agrega la  trama del hoy y las representaciones del pasado.</p>     <p align="justify">Se produce así en el sujeto la pérdida del espacio social y  cultural en el que se desarrolla; la adaptación a un medio nuevo; y el esfuerzo  por percibirse, descifrarse y relacionarse con las experiencias del nuevo  entorno. Esto induce la nostalgia, que reitera el sentimiento de pérdida del  espacio y adjudica la segregación. Por ello se configura el imaginario del  caraqueño, el cual está representado por identidades colectivas en la forma de  percibir y pensar la urbe como el referente idílico y paradisíaco del espacio ya  perdido. Es ahí cuando aparece la nostalgia, por medio de la cual se rememora  constantemente el espacio-tiempo pretérito en un exilio en murallas de soledad.  A propósito de esta asociación entre la ciudad y la nostalgia, se demuestra que  el personaje urbano está predestinado a sufrir de nostalgia y esperanza a la  vez, síntomas manifestados a través del recuerdo para instituir así los indicios  del síndrome urbano.</p>     <p align="justify">Finalmente, la obra testimonia a través de la sucesión de  historias y la aprehensión de los espacios y objetos, que la imagen urbana de  Caracas ha cambiado. Las versiones de los personajes y la percepción de lo  material, de lo psíquico, del futuro, del pasado, de lo necesario, de lo  innecesario y de lo sagrado; la expresión socioeconómica, sociocultural,  socioespacial e histórico-socio-cultural, indican que el discurso de la ciudad  se ha transformado. Las cuatro caras trabajadas, la simbolización de la vivienda  familiar con el país y sus cambios con el devenir del tiempo, y la tranformación  del sujeto urbano, han demostrado que el siglo XIX y las cuatro primeras décadas  del XX de Caracas representan su imagen edénica. Por el contrario, a partir de  mediados del XX, comienza a surgir el crecimiento desmedido y la anarquía. De  modo que a partir de los años 60 y como producto del contexto histórico se  evidencia la ciudad dañina y devastadora para quienes la habitan.</p>     <p align="justify">En fin, el análisis de la historia torreana expone el habitar  en un ambiente social y urbano que exilia y lacera. Por eso, la práctica  actancial evidencia que estar en el distrito capital de Venezuela establece los  intereses, las frustraciones e insatisfacciones de sus personajes. Estas  réplicas experienciales permiten entender las cuestiones espaciales, temporales,  históricas y culturales de la capital, asumidas por la transformación del  tiempo-espacio, de la relación memoria-recuerdos.</p>     <p align="justify"><b>Notas</b></p>     <p align="justify">1 GARCÍA CANCLINI, Nestor, Culturas Híbridas, México,  Grijalbo,1991, p. 331.</p>     <p align="justify">2 TORRES, Ana, El exilio del tiempo. Caracas, Monte Ávila  Editores, 1990.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify">3 THOMPSON, John. Ideología y cultura moderna. Teoría crítica  social en la era de la comunicación de masas. México, UAM-X, 1993, p. 302.</p>     <p align="justify">4 Op. cit. p. 185.</p>     <p align="justify">5 MOSCOVICI, Serge. El psicoanálisis, su imagen y su público.  Buenos Aires, Huemul, 1979, p. 17-18.</p>     <p align="justify">6 JODELET, Denise. La representación social: fenómenos,  concepto y teoría. Barcelona, Paidós, 1986, 469-493.</p>     <p align="justify">7 NICHOLS, Bill, Las representaciones de la realidad,  Barcelona, Paidós, 1997, p. 65.</p>     <p align="justify">8 VIVAS, Pep, MORA, Martín, VIDAL, Tomeu, ROJAS, Jesús,  LÓPEZ, Oscar, VALERA, Sergi, URRUTIA, Eric, GARCÍA, López, Ventanas en la  ciudad. Observaciones sobre las urbes contemporáneas, Barcelona, UOC, 2005, p.  93-94.</p>     <p align="justify">9 GIL DE ARRIBA, Carmen. Ciudad e imaginación. Cantabria:  Universidad de Cantabria. 2002, p. 34.</p>     <p align="justify">10 BARTHES, Ronald. Elementos de la semiología, Madrid,  Alberto Corazón Editor, 1971, p. 44.</p>     <p align="justify">11 ALMANDOZ, Arturo, 2000, p. 134.</p>     <p align="justify">12 De aquí en adelante, se utilizarán citas de la obra de:  TORRES, Ana, El exilio del tiempo, publicada en Caracas, por Monte Ávila  Editores Latinoamericana, 1990, p. 264.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify">13 Op. cit. p. 86.</p>     <p align="justify">14 Op. cit. p. 83.</p>     <p align="justify">15 Op. cit. p. 59.</p>     <p align="justify">16 Op. cit. p. 61.</p>     <p align="justify">17 Op. cit.</p>     <p align="justify">18 Op. cit. p. 67.</p>     <p align="justify">19 Op. cit. p. 233.</p>     <p align="justify">20 Op. cit. p. 65.</p>     <p align="justify">21 Op. cit. p. 146.</p>     <p align="justify">22 Op. cit. p. 73.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify">23 Op. cit. p. 233.</p>     <p align="justify">24 Op. cit. p. 131.</p>     <p align="justify">25 Op. cit. p. 197.</p>     <p align="justify">26 Op. cit. p. 81.</p>     <p align="justify">27 Op. cit. p. 197.</p>     <p align="justify">28 Op. cit. p.. 129.</p>     <p align="justify">29 Op. cit. p. 125.</p>     <p align="justify">30 Op. cit. p. 125.</p>     <p align="justify">31 Op. cit. p.. 217.</p>     <p align="justify">32 Op. cit. p. 199.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify">33 De Torres, de Ana Teresa Torres.</p>     <p align="justify">34 Op. cit. p. 234.</p>     <p align="justify">35 ALMANDOZ, Arturo, Ensayos de Cultura Urbana, Caracas:  FUNDARTE, 2000, p.67</p>     <p align="justify">36 Op. cit. p, 233.</p>     <p align="justify">37 Op. cit. p, 134-135.</p>     <p align="justify">38 Op. cit. p, 60.</p>     <p align="justify">39 Op. cit. p, 159.</p>     <p align="justify">40 CORNEJO POLAR, A. Una heterogeneidad no dialéctica: Sujeto  y Discurso migrantes en el Perú Moderno, 1996, (Documento línea). Disponible:.edu.pe/modulo/upload/corn.pdfwww.cholonautas  (Consulta: 2009, enero, 22) p. 2. 41 Op. cit. p, 59.</p></font>       ]]></body>

</article>
