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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[De utopía a realidad: El proceso de institucionalización de la carrera de Agronomía en Latinoamérica. El caso de Venezuela]]></article-title>
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<abstract abstract-type="short" xml:lang="en"><p><![CDATA[This paper presents the evolution of the sciences and especially those of importance to the agronomy. It is described the role and the work of the most important researches in the agricultural sciences development. There was reviewed and analyzed the process of establishment of agronomy studies in Latin America, in base of the experience of a group of leader countries in the agricultural studies progress. It is characterized the effect on the development of the agricultural due to the progress of the industrialized countries and the First World War. In the Venezuelan case it is made the description of the different measures, actions and projects, carried up by the State, beginning the process with intents to include at university level of courses on natural sciences with the entrance of the positivism philosophy, and the agricultural research and education development began with the erection of centers of experiment stations for agricultural research and late the agricultural education.]]></p></abstract>
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</front><body><![CDATA[   <font face="Verdana"><b>     <p ALIGN="center">De utopía a realidad. El proceso de institucionalización de la  carrera de Agronomía en Latinoamérica. El caso de Venezuela</p> </b></font>  <font SIZE="2" face="Verdana">     <p align="center"><b>Germán  																	Pacheco  																	Troconis 																		Leonardo  																		Taylhardat </b></p>     <p align="justify">Facultad de Agronomía Universidad Central  									de Venezuela. Venezuela. <a href="mailto:taylhardatlfull@gmail.com">taylhardatlfull@gmail.com</a></p><b>     <p ALIGN="justify">Resumen </p> </b>     <p align="justify">El artículo presenta la evolución del conocimiento en el área de las ciencias  especialmente las relacionadas con la agronomía, incluyendo el papel de aquellos  científicos que aportaron significativamente en su evolución. Se analiza el  proceso de establecimiento de los estudios agronómicos en Latinoamérica,  reseñando los esfuerzos y los resultados obtenidos, por un grupo de países  latinoamericanos, pioneros en la implantación de los estudios agronómicos  superiores. Se caracteriza el efecto sobre el avance de las ciencias y la  educación agropecuaria, que se derivó de la situación económica mundial,  producto del desarrollo industrial de los países avanzados y de la Primera  Guerra Mundial. Detalla el proceso de establecimiento de la carrera de agronomía  en Venezuela reseñando algunos de los esfuerzos emprendidos y el contexto  socioeconómico impulsor. Se reseñan las acciones primigenias dadas el país para  establecer la enseñanza de las Ciencias Naturales y la Educación Agrícola, como  un antecedente de estos estudios. Así como las distintas medidas, acciones y  proyectos emprendidos para cristalizar los centros de educación agrícola,  esfuerzos emprendidos esencialmente por el Estado, comenzando la inclusión de  cursos de Ciencias Naturales con la entrada de la filosofía positivista, la  erección de centros de investigación agropecuaria hasta arribar finalmente al  nacimiento de la carrera de agronomía en los niveles técnicos y universitarios.  Palabras clave: Educación Agrícola, Políticas Públicas, Ciencias Agrícolas,  Agronomía, Venezuela </p> </font><font SIZE="2"><b>     <p ALIGN="center"><font face="Verdana">From utopia to reality. The process of institutionalization of  the agronomy career in Latin American. The case of Venezuela </font> </p>     <p ALIGN="justify"><font face="Verdana">Abstract </font> </p> </b></font><font FACE="Verdana" SIZE="2">     <p align="justify">This paper presents the evolution of the sciences and especially those of  importance to the agronomy. It is described the role and the work of the most  important researches in the agricultural sciences development. There was  reviewed and analyzed the process of establishment of agronomy studies in Latin  America, in base of the experience of a group of leader countries in the  agricultural studies progress. It is characterized the effect on the development  of the agricultural due to the progress of the industrialized countries and the  First World War. In the Venezuelan case it is made the description of the  different measures, actions and projects, carried up by the State, beginning the  process with intents to include at university level of courses on natural  sciences with the entrance of the positivism philosophy, and the agricultural  research and education development began with the erection of centers of  experiment stations for agricultural research and late the agricultural  education. Key words: Agricultural Education, Public Policy, Agricultural  Sciences, Agronomy, Venezuela </p> </font><font SIZE="2"><b>     <p align="justify"><font face="Verdana">Recibido: 19/02/2013 Aprobado: 29/05/2013  </font> </p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p ALIGN="JUSTIFY"><font face="Verdana">Introducción </font> </p> </b></font><font FACE="Verdana" SIZE="2">     <p ALIGN="JUSTIFY">El artículo estudia el proceso de establecimiento de la  carrera de agronomía en Latinoamérica, particularizando el caso de Venezuela.  Son resumidos algunos de los esfuerzos emprendidos por un grupo de países  latinoamericanos pioneros en la implantación de los estudios agronómicos  superiores, inscribiendo su nacimiento en el contexto socioeconómico. Se reseñan  las acciones primigenias dadas en el país para establecer la enseñanza de la  educación agrícola y las ciencias naturales como un antecedente de estos  estudios y los distintos esfuerzos emprendidos esencialmente por el Estado para  cristalizar en medidas, acciones y proyectos, los centros de educación agrícola.  Finalmente se analiza el nacimiento de la carrera de agronomía en Venezuela. </p> <b>     <p ALIGN="JUSTIFY">La educación agrícola en América Latina: Los estudios  superiores agronómicos. </p> </b>     <p align="justify">La educación agrícola y los estudios agronómicos superiores comienzan a tomar  cuerpo como una rama de conocimientos estructurados desde mediados del siglo XIX,  cuando se inician los centros de enseñanza agrícola en Europa, como producto del  deseo creciente de conocimientos útiles, desatado en el período de la  Ilustración, estos centros se organizan con el propósito de convertirse en los  instrumentos para la divulgación de los conocimientos científicos y técnicos que  se habían ido acumulando durante el proceso de transformación de la agricultura  tradicional. El desarrollo sistematizado que se dio en la Botánica, la Zoología,  la Química y la Física, permitió sentar las bases para el establecimiento de las  Ciencias Agrícolas, fundamento imprescindible para garantizarle solidez a la  educación agrícola. El fomento para alcanzar este propósito se gestó tanto en  los gobiernos como en las sociedades de agricultores y las científicas,  habiéndose convertido estas últimas, en la expresión más conspicua del  pensamiento ilustrado de la época. Estas circunstancias condujeron a una  indisoluble relación entre la práctica, la experimentación y el desarrollo  teórico para la consolidación del saber científico agrícola, por ello los  escenarios que transitaron los primeros científicos agropecuarios desde sus  inicios, se sustentaron en las granjas de demostración y experimentación y en la  interacción con los productores. Los primeros centros de educación agrícola se  desarrollan en suelo europeo y los avances tecnológicos derivados de éstos,  tuvieron como inicio de aprovechamiento en América, a las colonias  norteamericanas por su íntima relación con Inglaterra principal actor de la  primera revolución industrial y agrícola, sin embargo las colonias españolas, no fueron ajenas a este revolucionario impulso de la  agricultura, a partir del proceso ilustrador español. Cuando se da la  emancipación de las colonias americanas, las necesidades de las jóvenes  repúblicas americanas de recuperar sus economías y hacerlas competitivas en el  escenario mundial, hizo que la idea del establecimiento de la enseñanza agrícola  se convirtiera en un planteamiento recurrente de las élites socioeconómicas,  auspiciándose diversos proyectos en el transcurso de los siglos XIX y XX con  diversos grados de éxito, donde las que no prosperaron fue debido a las  condiciones políticas, socioeconómicas y especialmente por la carencia de  capital humano. Particularmente en Venezuela sólo para la tercera década del  siglo XX, fue que se logró el establecimiento exitoso de las escuelas agrícolas  técnicas y de los estudios agronómicos superiores. </p><i>     <p align="justify">Los antecedentes: el proceso en Europa Occidental </p> </i> </font><font SIZE="2">     <p align="justify"><font face="Verdana">Slicher van Bath (1978), describiendo el largo proceso agrario suscitado en  Europa occidental, señala que en el último tercio del siglo XVIII, concurren en  suelo europeo una serie de transformaciones y avances en el campo agropecuario,  que dan inicio a lo que la historiografía agrícola ha convenido en denominar la  &quot;Revolución Agrícola&quot;, en equiparación a la denominada &quot;Primera Revolución  Industrial&quot;. Los países donde se gesta primigeniamente este cambio tecnológico  fueron Inglaterra y los Países Bajos. Su éxito y trascendencia, motivó la  atracción de numerosos científicos y entusiastas de la agricultura, a conocer  las experiencias y sus adelantos. Entre las personalidades científicas que  impulsaron decididamente esta nueva concepción agropecuaria se pueden citar:  Antoine Lavoisier (1743-1794). Albrecht Thaer (1752-1828), Jean Baptiste  Boussingault (1802-1887), Justus von Liebig (1803-1873) y Louis Pasteur  (1822-1895), estos precursores llevaron a cabo sus estudios y los primeros  experimentos en fincas, laboratorios y universidades, los cuales dieron un  vuelco al conocimiento agrícola. Como ejemplo de ello se tiene que: Lavoisier  realizó estudios y ensayos demostrativos en los cultivos de lino, papa, trigo y  maíz entre otros y también en ganadería ovina. Thaer realizó ensayos  experimentales sistemáticos en cultivos y fue el fundador del primer instituto  agronómico del mundo y preconizó la diferencia entre agronomía y agricultura.  Para él la agronomía era ciencia y la agricultura un arte, influyó también para  que en 1826 se estableciera en Jena Alemania, el primer instituto universitario. Boussingault llevó a cabo  numerosos ensayos en el ámbito de la Química Agrícola, especialmente en el uso  de la fertilización. Como corolario de estos avances se avanzaría en la  formación de cátedras y escuelas de agricultura: en Holanda fuero establecidas  en 1815 cátedras de Agricultura en tres universidades. En Francia, De Dombasle  estableció una escuela de agricultura en Roville cerca de Nancy en 1819; Bella  fundó otra en la ciudad de Grignon en 1829 y Boussingault un instituto  agronómico en Alsacia. (Fussell, 1965).</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana">En España se creó la Escuela Central de  Agricultura por Real Decreto de 1855, con la característica que en el proyecto  académico, contempló inicialmente la conformación de dos secciones: una  científica para los Ingenieros Agrónomos y otra tecnológica para Peritos  Agrónomos, posteriormente se le adicionó una de Capataces Agrícolas, esta  escuela desde 1876 se conoce como la &quot;Escuela Superior de Ingenieros Agrónomos&quot;  (Cartañá, 2005) En los casos señalados, la acción de los pioneros partió de la  aplicación de las ciencias naturales, las ciencias exactas, la física y química  experimental y en forma paralela producto de la demanda de soluciones para la  actividad agropecuaria se van perfilando la Fitopatología, la Entomología y la  Parasitología, agregándose al cúmulo de disciplinas que hoy día confluyen en la  educación y experimentación agropecuaria (Fussell, 1965). </font> </p> </font><font FACE="Verdana" SIZE="2"><i>     <p align="justify">Los pioneros de América Latina: los primeros pasos para su implantación y sus  determinantes </p> </i></font><font SIZE="2">     <p align="justify"><font face="Verdana">En América Latina finalizado el proceso independentista y plantearse como  realidad las antiguas colonias el caminar con pasos propios, debieron asumir la  construcción nacional, para ello requirieron enfocarse en la necesaria revisión  de sus modelos económicos. Sin embargo, la actividad económica imperante estaba  sujeta a las condiciones de los mercados más consolidados de Europa y la  creciente demanda europea. A la cual se sumarían en la segunda mitad del XIX los  late comer, como Japón, Rusia y Suecia. Con importantes recursos naturales y una  tradición hacia la actividad primaria, que la división internacional del trabajo  en la fase colonial había acentuado, el camino seguido fue volcarse hacia la  misma, ya que los reducidos costos de oportunidad de otras actividades  económicas, no dejaban alternativa. La agricultura y la minería al ser las  principales producciones, fueron objeto central de los esfuerzos estatales y de  las propias sociedades, por tanto el modelo económico racional más obvio de aplicar fue el primario exportador, similar  al que se practicaba en la época colonial, de ahí que la agricultura y la  minería al ser las principales fuentes de riqueza, fueron el objeto central de  los esfuerzos estatales.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana">Ilustrativo de las fuerzas de la demanda actuantes, lo  constituyen los requerimientos en términos de importaciones que hacían USA,  Reino Unido, Alemania y Francia las cuatro principales economías del mundo para  esos años: USA entre 1850 y 1912 vio crecer sus importaciones a una tasa de  3.7%, el Reino Unido entre 1845 y 1913 en 3.2%, Alemania entre 1884 y 1913 en  4.2% y Francia entre 1852 y 1912 en 3.6%. Por su parte Japón y países de la  periferia europea como Rusia y Suecia, incorporadas a la industrialización  ejercían presiones por materias primas: entre 1880 y 1913 la demanda del país  nipón se duplicó cada 10 años, la de Rusia cada 13 años y la de Suecia cada 17  años (Bulmer-Thomas, 2010).</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="Verdana">Estas circunstancias fortalecieron las producciones  tradicionales de carne y azúcar e impulsaron nuevas como la lana, el guano, el  caucho y el henequén, pero a su vez crearon una nueva demanda: la de productos  suntuarios tropicales, como el café, el cacao y los bananos.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana">La existencia de  condiciones ecológicas similares en la región por ser una geografía tropical y sub tropical introdujo la necesidad de mejorar su posicionamiento en la economía  mundial. La reinserción relevó el problema de la productividad y con él la  mejora de los métodos de cultivo e irrigación y la adopción de nuevos rubros,  factibles de acceder con la tecnología disponible. El modelo tecnológico  seleccionado fue la Agricultura Científica. Para ello era estratégico capacitar  a los productores y hacerlos proclives a la adopción. Las Ciencias Agrícolas y  la Agronómicas y con ellas la Enseñanza Agrícola eran de primordial importancia,  construirlas fue tarea social siempre presente con más o menos fuerza en el  pensamiento de las élites.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana">En la modernización agrícola, la institucionalización  de la investigación y la enseñanza agrícola destacaron, como pioneros:  Argentina, Chile, Brasil y Perú en el subcontinente suramericano, México en el  subcontinente norteamericano y en el Caribe, Cuba y Puerto Rico. </font> </p>     <p align="justify"><font face="Verdana">La senda seguida por ellos y sus particularidades como sociedades, resultan  de interés para entender las dificultades confrontadas en la creación de los  estudios superiores de Agronomía en América Latina, fenómeno del cual no fue  ajena Venezuela.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana">La forma como se gestó el proceso de modernización de la  agricultura tuvo tres escenarios principales, en algunos países fueron iniciados  por las organizaciones de productores que presionaron al Estado, en otros el  proceso fue el resultado de un esfuerzo consensuado entre el Estado y los  productores y una tercera vía fue la del liderazgo del proceso por el propio  Estado. Argentina pugnó tempranamente por establecer la Nueva Agricultura:  estancieros acaudalados y el Estado integraron la coyunda modernizadora,  acicateados por la expansión del mercado mundial, se afanaron en la  incorporación de sus regiones de vocación agropecuaria: lanas, cereales y carnes  eran los productos que demandaba Inglaterra la principal fábrica del mundo para  la época. Los inmigrantes europeos conformaron aportaron conocimiento y mano de  obra, se incorporaron grandes extensiones de la vastedad geográfica ocupando  tierras incultas y proveyendo además la mano de obra requerida por los  terratenientes. Las Provincias de Santa Fe, Entre Ríos y Buenos Aires primero y  más tarde la Pampa verían las transformaciones entre 1850 y 1900 (Graciano,  2003).</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana">Al principio fueron los productores individuales y agremiados en la  &quot;Sociedad Rural Argentina&quot;, creada en 1866, quienes promovieron la adopción y  difusión técnica y la divulgación agrícola, ésta última a través de su medio: </font> </font><font FACE="Verdana" SIZE="2"><i>Anales de la  Sociedad Rural</i></font><font face="Verdana" size="2">, a partir de 1867. Este signo marcaba  el desarrollo de la Nueva Agricultura: la organización de las primeras  estaciones e institutos de enseñanza agrícola sería su soporte. Para ello la  investigación, la enseñanza y la divulgación agrícola se erigirían en sus  puntales, promovidos por esta Institución. En este contexto son contratados  expertos en el extranjero, adquiridas obras agrícolas para su biblioteca y  afiliados y creado, en 1888, el Laboratorio Agronómico-Veterinario para el  estudio de las enfermedades de plantas y ganado. En un segundo momento la  gestión de la Sociedad ante el Gobierno Nacional y el Provincial de Buenos Aires  condujo a profundizar el establecimiento de servicios agrícolas y a instituir la  enseñanza: fue creada La Escuela de Agronomía y de Veterinaria y Haras de la  Provincia de Buenos Aires (1883), más tarde convertida en el Instituto  Agronómico Veterinario de Santa Catalina, que en 1890 sería transformado en las  Facultades de Agronomía y Veterinaria de la Universidad de La Plata. De ellos para fines del siglo XIX,  &quot;...habían egresado 105 agrónomos y 62 médicos veterinarios...&quot; (Graciano,  2003:15).</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">De acuerdo a Mazorcca (1967), en Chile antes de alcanzar la media  centuria del XIX, se intentaban avanzar en la nueva forma de practicar la  agricultura, para 1841 fue fundada la &quot;Quinta Normal&quot;</font><font face="Verdana"><sup><font SIZE="2">1 </font></sup><font SIZE="2">con fondos estatales, bajo la dirección del  naturalista francés Claudio Gay. Con la cual se aspiraba a establecer un jardín  de aclimatación modelo para plantas de importancia económica. La Quinta se abocó  a orientar el fomento agrario nacional, combinándose la producción agrícola y  pecuaria con la forestal y se dirigieron esfuerzos al estudio de cultivos con  fines industriales, décadas después, en el mismo centro operaba una sección de  piscicultura y un hospital veterinario.</font></font></p>     <p align="justify"><font SIZE="2" face="Verdana">En el año 1876, se funda en el mismo  espacio de la Quinta el &quot;Instituto Agrícola&quot; con el propósito de formar  agrónomos e ingenieros agrícolas. Este importante centro experimental contaba  también con laboratorios, a partir de los cuales se originaría el Instituto  Bacteriológico y por parte del alemán Rodulfo Amando Philippi se inician  estudios sobre: Zoología, Entomología, Botánica y Micología y el francés Jules  Renard impulsó la Zootecnia (Keller, 1956).</font></p>     <p align="justify"><font SIZE="2" face="Verdana">En Brasil la burguesía paulista  preocupada por la monoproducción de café y su manejo agronómico en las tierras  del estado de Sao Paulo, intuyó las consecuencias de una producción continua en  términos del agotamiento de los suelos, cuya imagen la tenían en el vecino  Distrito de Río, declinante en su producción por este motivo. Atendiendo a este  posible escenario, se dieron los pasos para fundar una estación agrícola  siguiendo el modelo alemán, instituyendo la Estación de Campinas en 1887,  elaborándose a su vez planes para la educación agrícola, por lo que en 1892 se  creó una escuela agrícola de nivel medio en Piracicaba y en 1894 una Facultad de  Ingeniería Agronómica que se sumaría a la de Bahía creada en 1877. Europeos y  norteamericanos conformarían el equipo de pioneros (Dean, 1989).</font></p>     <p align="justify"><font SIZE="2" face="Verdana">En Perú, se  emprendieron varios intentos por crear un instituto de estudios agronómicos,  cuyos antecedentes más antiguos datan del Libertador Simón Bolívar al inicio de  la República. El General Santa Cruz, decretó sin éxito la creación de una  Escuela Técnico </font><font SIZE="2"> <font face="Verdana">Práctica. En los sesenta y setenta de la centuria decimonónica hay nuevos  intentos truncos en esa dirección, por la poca importancia que se le otorgaba a  la agricultura como actividad económica comparada con la minera y la industria  del guano. Empero algunas regiones de la costa peruana tenían importancia  agrícola, coexistiendo el algodón y la caña bajo la forma de plantaciones. El  colapso del guano, la Guerra del Pacífico y después el desplome de la plata en  1890, condujeron a un reordenamiento de la actividad económica, dirigiéndose  hacia la expansión de la base agrícola a fin de ampliar el espectro productivo.  En este contexto nació en 1902 la Escuela Nacional de Agricultura (ENA) con el  apoyo del Instituto de Gembloux, desde donde se envió una comisión de agrónomos  a solicitud del Gobierno peruano. La ENA dependió de la Dirección de Fomento,  posteriormente Ministerio de Fomento. Entre 1902 y 1929 esta escuela tuvo una  matrícula anual que osciló entre los 50 y 100 alumnos. A comienzos de 1930, se  trasladó a La Molina y luego de una reorganización dio origen al Instituto de  Altos Estudios Agrícolas del Perú y posteriormente a la Universidad Agraria de  La Molina (Yepos, 1983).</font></font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font SIZE="2"> <font face="Verdana">México tenía una agricultura importante y existían  núcleos de manufacturas rurales especie de primigenias agroindustrias, surgidas  por la demanda de su mercado interno. En 1833 se dieron los primeros intentos  fallidos por parte Estado Mexicano para la institución de una cátedra de  Agricultura. En los siguientes años distintos esfuerzos concurrieron, entre  ellos el decreto de formación de una escuela especializada en 1843 dependiente  de la Dirección de Industria, en esta tentativa se avanzó hasta formular un  programa de estudios y se adelantaron diligencias para la adquisición de las  tierras en las cercanías de Ciudad de México, no obstante este proyecto también  fue desestimado esta vez debido a la invasión de Estados Unidos. Calmadas las  aguas del colonialismo americano, fueron establecidos unos cursos de Agricultura  en el Colegio de San Gregorio en Ciudad de México, donde se implantó un plan de  estudios estructurado en base a asignaturas agrícolas de cuatro años de  duración, cuando se crea el Ministerio de Fomento, Industria y Comercio se  ordenó su adscripción a éste, de acuerdo al Decreto del 17 de febrero de 1853,  naciendo así el Colegio Nacional de Agricultura con una escuela de Veterinaria  agregada, transformándose en 1856 en la &quot;Escuela Nacional de Agricultura y  Veterinaria&quot; ubicándola en San Jacinto Ciudad de México. Estos son los  antecedentes más directos de la carrera de Ingeniero de Agrónomo en México, que  se instituiría definitivamente en la Escuela Nacional de Agricultura (ENA) en  1883, no sin antes superar numerosos tropiezos (Urbán-Martínez, 2007).</font></font></p>     <p align="justify"><font SIZE="2"> <font face="Verdana">De  acuerdo a Aguilar (2000) en la región caribeña, tanto Cuba como Puerto Rico,  fueron también ejemplos de las preocupaciones por implantar una agricultura  sobre bases tecnificadas. En Cuba los efectos inductores se derivaron de los  problemas económicos y políticos que empezaba a confrontar su economía, cuando  los años de bonanza sostenida gracias a la producción de azúcar de caña desde  fines del siglo XVIII llegaron a su fin hacia 1860, debido a la competencia  generada por el azúcar de remolacha en Europa y USA. Los excedentes no tenían  mercado y España no poseía la capacidad de absorberlos, situación que afectó a  un sector de la elite y a toda la estructura económica sustentada en este rubro,  la solución se enfocó hacia mejorar la competitividad mediante la modernización  y reorganización de la producción, buscando implantar postulados de la  agricultura científica, incorporando los avances tecnológicos de la mecanización  y especialmente con la aplicación de los conocimientos de la Química Agrícola,  que en la Isla había logrado reconocidos logros.</font></font></p>     <p align="justify"><font SIZE="2"> <font face="Verdana">Con relación al ámbito  educacional agropecuario, Fernández (2004), enumera los establecimientos que se  iniciaron, los cuales fueron: la Escuela de Agricultura en 1881 y el Centro  Agronómico en 1885 con campos de experimentación, los cuales prestaban servicios  técnicos de consulta, análisis de suelos y de divulgación agrícola, publicándose  textos y folletos. Los agrónomos y otros expertos agrícolas formados en su  mayoría en Europa jugaron un rol significativo.</font></font></p>     <p align="justify"><font SIZE="2"> <font face="Verdana">Un agente de cambio muy  importante en Cuba fue &quot;El Círculo de Hacendados&quot; fundado en 1878, liderado por  destacados personeros de la burguesía hispano-cubana, que englobaba a los  grandes y pequeños productores primordialmente del azúcar y comerciantes, su  principal logro fue la creación de la Escuela de Agricultura del Circulo de  Hacendados o &quot;Escuela Moré&quot; como se le llegó a conocer, por el papel que jugó el  hacendado José Eugenio Moré en su sostenimiento, durante los diez años de vida  que duró la misma. Esta escuela demostró el interés del Círculo de Hacendados,  en formar Ingenieros Agrónomos capacitados en la administración y manejo de los  ingenios azucareros, en la búsqueda de la reorganización de las bases técnicas  de la producción de azúcar, por la situación que se derivó de la manumisión de  la esclavitud (Fernández, 2004). La Escuela se inicia con la oferta de las opciones académicas de titulación de Ingeniero Agrónomo y la de  Perito Agrícola, no obstante la política agraria colonial española centralista y  excluyente impidió que se continuase el otorgamiento del título de Ingeniero  Agrónomo restringiendo a esta escuela sólo la formación Peritos Agrícolas y  Agricultores Prácticos, reservándose la corona en la Península el nivel de  enseñanza superior en el Instituto Alfonso XII &quot;décadas después en 1900, al  haber llegado a su fin el dominio español, se creó la Escuela de Agronomía de la  Universidad de La Habana en la Quinta Molinos, pero con pocos graduados los  primeros años&quot; (Fernández, 2004:103-119).</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana">Puerto Rico por su parte, vio caminar  rápidamente su agricultura. Su condición especial de colonia española tardía y  después su estrecha relación de dependencia política y económica de Estados  Unidos, le confirió un impulso particular a los cambios técnicos forjados en  ésta, hacia el último tercio de la centuria decimonónica, empero es de resaltar  que la creación de las primeras estaciones experimentales fue producto de las  presiones de los productores e intereses azucareros. Los estudios agronómicos se  instituyeron en 1911, cuando fue establecido el Colegio de Agricultura en el  marco las llamadas Instituciones Land Grant Universities (otorgamiento de  tierras), basadas en las legislaciones Hacht Act de 1887 y en el Smith-Hughes  Act de 1917 (Moore, 1998). Este centro de enseñanza en 1912 recibió el nombre de  Colegio de Agricultura y Artes Mecánicas, con su sede el campus de Mayagüez,  dando paso a la conformación 50 años más tarde a la Universidad de Puerto Rico.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana">Durante el siglo XX, en sus primeras décadas fue que se avanzó sustantivamente  en el desarrollo de la educación agrícola superior en América Latina, surgiendo  nuevas iniciativas diversos países de la región, impulsados por diversas  coyunturas económicas y político militares. Una de éstas fue la Primera Guerra  Mundial (1914-1918). Esta conflagración se convirtió en un impulsor de la  modernización agrícola, al poner sobre el tapete el problema de la  vulnerabilidad alimentaria. El conflicto creó en Europa una escasez de bienes  alimentarios aguda, que abrió una coyuntura favorable para ciertos mercados de  bienes y en forma contradictoria aumentó la vulnerabilidad en la seguridad  alimentaria de algunos países latinoamericanos, con debilidades en su  producción. La necesidad de hacerse más competitivos y de superar sus falencias,  tuvo como corolario la fundación de varias Facultades de Agronomía en estos  años, que sirvieron de apoyo a los cometidos planteados: entre 1914 y 1928, se crearon siete facultades, tres de ellas,  entre 1918 y 1920, lapso que corresponde al último año del Conflicto e inicios  de la posguerra (Chaparro, 1959).</font></p>     <p ALIGN="JUSTIFY"><font face="Verdana">La Gran Depresión del 29 volvió a concitar la opinión  pública, en un llamado común a los Gobiernos nacionales para asumir la  modernización agrícola, con mayor énfasis en aquellos países, que presentaban un  rezago de sus agriculturas para el mercado interno y una baja competitividad de  sus sectores agro exportadores. Las presiones económicas y políticas dieron  origen a diversas respuestas, entre ellas: medidas proteccionistas, de fomento  agropecuario, de impulso hacia la internacionalización y de desarrollo  científico, tecnológico y educativo (Pacheco, 2009). Entre estas últimas  estuvieron: Programas de investigación, creación de estaciones experimentales y  escuelas y facultades agropecuarias y de capacitación agropecuaria.</font></p>     <p ALIGN="JUSTIFY"><font face="Verdana">De acuerdo a Chaparro (1959), las facultades creadas en  respuesta a estos impactos fueron: en Brasil, la Escuela de Agronomía del  Nordeste, Areia, Paraiba en 1936 (Dependiente de la Superintendencia de Ensino  Agrícola e Veterinario del Ministerio de Agricultura); en Colombia la Facultad  de Agronomía del Valle, en Palmira, Valle del Cauca en 1934 (Dependiente de la  Universidad Nacional); Ecuador la Escuela de Ingeniería Agronómica, Quito,  Pichincha en 1931 (Dependiente de la Universidad Nacional) y la Escuela Nacional  de Veterinaria, Quito, Pichincha en 1934 (Dependiente del Ministerio de  Agricultura); en Bolivia la Facultad de Veterinaria y Zootecnia, Santa Cruz en  1940 (Dependiente de la Universidad Autónoma Gabriel Moreno).</font></p> </font><font FACE="Verdana" SIZE="2"><i>     <p ALIGN="JUSTIFY">Contra viento y marea: el esquivo objetivo de creación de los  estudios agronómicos superiores en la Venezuela decimonónica </p> </i></font><font SIZE="2">     <p align="justify"><font face="Verdana">En Venezuela los antecedentes de mayor antigüedad sobre la creación de los  estudios agronómicos, se dieron con el establecimiento de la Escuela Normal de  Agricultura por la Diputación Provincial de Caracas de 9 de diciembre 1843, no  obstante no se trataba de estudios superiores. El proyecto fue auspiciado por el  Ejecutivo y la Sociedad Económica de Amigos del País. La coyuntura favorable  estuvo dada por la llegada al país del primer agrónomo europeo que recaló en  estas tierras de nombre Domingo Milano, italiano de origen turinés, que vino  animado por las gestiones emprendidas en Turín en 1841 por el prócer de la Independencia venezolana General Carlos Luis Castelli, para  traer al país con la buena pro del Gobierno nacional un grupo de inmigrantes en  su mayoría agricultores y obreros. El Ingeniero Milano se enroló en ésta  expedición de inmigrantes, su llegada al país se retraso un año, pues el barco  en que venía Milano entre el grupo de varios centenares de inmigrantes naufragó  frente a las costas de Toscana, sin embargo, Domingo Milano, persistió junto a  otros compatriotas y logró llegar a Venezuela, por sus propios medios, en los  primeros meses de 1843. Es muy probable que la inestabilidad política de la  Italia pre garibaldina incidiera en su persistencia en viajar a Venezuela (Vannini,  1966).</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="Verdana">Los antecedentes del técnico Milano y la experticia obtenida en su campo  en su tierra natal llevaron a contratarlo al poco tiempo de su llegada para  reemplazar a Fermín Toro en el curso de Botánica iniciado por éste en septiembre  de 1843 en Caracas. Por su buen desempeño pronto fue contratado para asumir la  dirección de la recién creada Escuela. La planificación docente estableció una  clase de Agricultura inicialmente, pero pronto se consideró necesario incluir  los ramos de Pastoría y Veterinaria. Para el funcionamiento de ésta se otorgó  una partida que preveía el pago del preceptor y los insumos docentes (AGN,  Secretaría de Interior y Justicia, CCLXXX, fs. 96-97). Andando el primer  trimestre de 1844 ya operaba el curso y tenían lugar las primeras evaluaciones.  Sin embargo para octubre de este año se confrontaban serias dificultades para  adquirir equipos para la instrucción. Estos problemas resultaron insolubles,  pues a fines de ese mismo año doblaban las campanas por su destino: un documento  oficial daba cuenta de la renuncia del preceptor y su corolario, el cierre de la  Escuela (AGN, Secretaría de Interior y Justicia, CCLXXX, fs.104 y 118). Es  probable, que esta experiencia feneciera en el primer trimestre de 1845 o que  las noticias en los Valles de Aragua llegaban tardías, pues en la nota reseñada  en el Boletín de la Colonia Tovar 5: 1 de enero de 1845, habla del papel de  Milano en formar con sus lecciones científicas a la juventud estudiosa, ¨que más  tarde podrá dedicarse con provecho ya acierto a la noble industria agrícola¨.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana">La  verdad es que no había cabida en la Venezuela de ese entonces para el  mantenimiento de una Escuela de esa naturaleza. Una combinatoria de elementos  desfavorable daría a tierra con el proyecto, resaltan en el ensamble de esta  conjunción: (a) la concurrencia entre 18411844 de una de las graves crisis  económicas que asolaron al mundo occidental en el siglo XIX; en Venezuela ella  se manifestó en un abatimiento de su principal rubro de exportación, el café, que se expresó, entre otros indicadores, en una  afectación de los ingresos nacionales y en un déficit del ingreso fiscal que se  situó para el año económico 1842-1843 en 3.894.748, 25 bolívares (Veloz,  1984:69), con su connatural impacto en proyectos públicos, como la Escuela; (b)  la educación agropecuaria no se tenía como una necesidad sentida por la mayoría  de los propietarios, que se mantenían ajenos a los cambios técnicos, salvando  aquellos que incidían en acortar el impacto de la escasez de mano de obra, como  eran las innovaciones aplicadas en el beneficio del café (Pacheco, 2007).</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana">En  este marco las demandas de los propietarios agrícolas estuvieron direccionadas  esencialmente a solventar los problemas de escasez de mano de obra; las  restricciones de capital; las carencias de vías de comunicación terrestre y  fluvial y las limitaciones en los medios principales de transportación por  tierra, las mulas, por una peste que asolaba a los campos, diezmando esta  cabaña. Las acciones del Ejecutivo, en consonancia con las aspiraciones de los  agricultores y hacendados de una u otra forma intentaron paliar estas  restricciones. Hubo también entre los integrantes de la élite propuestas que  marcaban una brecha con las soluciones planteadas por los productores agrícolas  de esos años, como la del economista José María Rojas, que planteaba estimular  la alternativa productiva del cacao, como sustituto del café, a la luz de la  baja competencia internacional del cacao y su demanda. Por estas razones el  Gobierno, en su opinión, debía ocuparse de ello &quot;con asiduidad e interés&quot; y  hacer uso de la diplomacia mercantil para promover y estimular su cultivo  (Rojas, 1845: 2, en Carrillo, 2004: 285).</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana">La idea de la educación agrícola como  instrumento del progreso de la agricultura se mantuvo en una suerte de latencia  y sólo al cabo de dos décadas nuevos esfuerzos concurrieron en esta dirección.  En su contra estuvieron los años de zozobra política y social animados de  frecuentes insurrecciones rurales y el desarrollo de la Guerra Federal, que  abarcó los años de 1859-1863, a lo cual se sumaba el hecho de que la agronomía  en el mundo occidental en la primera mitad del siglo XIX todavía no contaba con  un perfil definido de principios científicos, aún cuando habían concurrido  avances en sus ciencias auxiliares, como la química, la botánica, la zoología,  las matemáticas y la física, de particular importancia en su conformación como  ciencia. Por otra parte, no se disponía de profesionales de la agronomía en el  país ni se conocían las condiciones tropicales. </font> </p>     <p align="justify"><font face="Verdana">Avanzada la segunda mitad del siglo XIX, encontramos un nuevo aliento en el  camino hacia el establecimiento de la educación agrícola. Los pasos dados en  esta dirección se concretaron con la llegada de los planteamientos positivistas,  al darle impulso al desarrollo de las ciencias naturales y su enseñanza,  especialmente la botánica y la zoología, contenidos fundamentales para la  ciencia agronómica; esta corriente del pensamiento conduciría al trazado de  nuevos hitos en el quehacer intelectual y la enseñanza de las ciencias, dejando  su impronta de la concepción de la ciencia como un instrumento del progreso de  la sociedad.</font></p>     <blockquote> 	    <p align="justify"><font face="Verdana">La creación de los cursos de Historia Natural (...) marca un  		acontecimiento extraordinario en el proceso del pensamiento venezolano,  		pues los doctores Adolfo Ernst (1832-1899) y Rafael Villavicencio  		(1837-1920), catedráticos de esas asignaturas, comenzaron a divulgar la  		doctrina positivista que influyó en la educación, la política y la  		cultura general. (Leal, 1981: 172) </font></p> </blockquote>     <p align="justify"><font face="Verdana">Ernst vino al país por mediación de la familiares del General Piñango y desde  su establecimiento mantuvo relaciones con la élite intelectual y política  venezolana, entre ellos el General Guzmán Blanco, en quien tuvo un importante  pilar para sus realizaciones. Su condición de profesor de inglés del Presidente  Guzmán Blanco convergió en las excelentes relaciones que le permitieron  construir las oportunidades para dar impulso a sus ideas, situación que utilizó  él de manera consciente, ya que en su opinión, en países jóvenes como Venezuela,  los estudios científicos requerían del concurso del estado para avanzar (Ernst,  1986).</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana">El hecho cierto es que bajo su influencia el positivismo fue cobrando  peso en el cosmos universitario. La talla intelectual y científica de Ernst  condujo a la formación de un núcleo pequeño de discípulos de gran actividad  científica e intelectual donde además de Rafael Villavicencio, destacaron  también Manuel V. Díaz y Julián Churión, entre otros. Emergen también  científicos de la talla de Vicente Marcano con importantes aportes al estudio de  la química agrícola y la bioquímica que guardan independencia del círculo de  Ernst y que en su corta vida tuvo una producción científica prolífica y  multifacética, bajo su ascendencia haría carrera el químico Pedro Antonio Mora. </font> </p>     <p align="justify"><font face="Verdana">Producto de este movimiento surgen las primeras sociedades científicas y  culturales que se convierten en escenario para las tertulias, la reflexión y el  debate de las ideas científicas, dándose a conocer los avances obtenidos en las  esferas del conocimiento científico europeo y norteamericano. La fundación de la  Sociedad de Ciencias Físicas y Naturales en 1866 será de sustantiva importancia  en la creación del clima necesario para que concurran los pequeños pasos que  podían darse en la Venezuela de aquellos años, para abrir la ventana al estudio  universitario de las ciencias naturales y al establecimiento de los primeros  cursos de agricultura.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="Verdana">En este escenario surge una preocupación por la  conservación de los recursos naturales y el conocimiento de los bosques de las  montañas caraqueñas, sujetos de exploración y de su estudio científico. Ernst se  abocó a ello. Y Julián Churión, de su escuela, realizó investigaciones aplicadas  en botánica y en 1869 da a conocer en la Sección Científica del diario la  Opinión Nacional un &quot;Prospecto&quot; acerca de la importancia del estudio de plantas  e informa de la realización de un Manual de Botánica, aún en manuscrito (Zawisza,  1990). El conocimiento de la botánica económica, la zoología y la entomología se  erige asimismo en preocupación de algunos de ellos, como los hermanos Rojas  Espaillat. Aparecen estudios en estos campos que contribuyen al conocimiento de  la flora y de la fauna, y se intenta dar repuesta a problemas inherentes al  carácter biológico de la producción agrícola, ejemplo de ello, son los trabajos  de Ernst y de algunos de sus discípulos, que transitaron campos muy heterogéneos  del conocimiento con una gran fecundidad científica. En zoología y botánica  económica dejaron estudios pioneros, entre de los cuales se pueden citar el  &quot;Catálogo sistemático de las especies de aves que han sido observadas hasta  ahora en los Estados Unidos de Venezuela&quot; y el &quot;Estudio de las deformaciones,  enfermedades y enemigos del árbol del café en Venezuela&quot; ambos de Ernst y  publicados en 1877 (Yépez, 1987).</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana">Ernst desde la docencia cumplió igualmente un  papel sustantivo, como regente de la cátedra de Historia Natural, allí dio  cursos de Botánica, Zoología, Mineralogía y Geología que integraban esta cátedra  (Leal 1981:172).</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana">Guzmán proclive a impulsar una instrucción permeada por las  nuevas corrientes del pensamiento en 1872, &quot;...modifica los estudios de la  Academia de Matemáticas, fundada por Cajigal y los hizo refundir en La  Universidad de Caracas...&quot; (Leal, 1981: 167). Imbuido del criterio de darle curso a una nueva instrucción auspició en la  Universidad de Caracas el inicio formal de estudios agropecuarios ya que:  &quot;...Mandó a erigir en 1876 una clase de Agricultura y Zootecnia bajo la regencia  provisional del doctor Ángel Álamo. El curso duraba dos años, pero no sabemos si  llegó a impartirse Junio de 1883....&quot; (Leal, 1981: 171). En el campo de los  estudios agropecuarios asimismo en los noventa fue creada la cátedra de Economía  Rural, que asumió Vicente Marcano (1848-1892), quién había desarrollado un  experiencia de gran valía durante sus estudios en Francia con científicos como  Adolfo Wurst (1817-1884) y Aquiles Müntz (1846-1917), este último connotado  químico agrícola y Director del Instituto Agronómico de París. En su corta pero  fructífera vida, Marcano abarcó exitosamente los campos de la química, la  agronomía, la farmacia, la geología y la mineralogía sus investigaciones siempre  persiguieron propósitos tecnológicos aplicados hacia la modernización  agroindustrial, uno de sus logros fue la invención de la fabricación de peptona,  cuya patente vendió a una industria en Nueva York en 1883 (Pérez-Marchelli,  1983).</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana">Estos modestos pero trascendentes hitos alcanzados en las ciencias  aplicadas en Venezuela para la época, permitían entrever un aumento en la  sensibilidad de un sector de los productores y de la élite política, lo que se  reflejó, en los medios de comunicación durante esos años, donde se recogieron  las aristas principales del debate que concurría en la sociedad con relación a  los cambios tecnológicos que venían ocurriendo en la agricultura y la  institucionalización de los estudios agronómicos en otras partes de  Latinoamérica. Como resultado de esta presión, para 1890 se introdujo y fue  aprobado por el Congreso un proyecto de creación de un instituto agronómico, a  solicitud del Presidente Raimundo Andueza Palacios, tal como fue planteado en el  Mensaje del Ministro de Instrucción Pública de 30 de abril de 1890 (El  Economista, 1 de mayo de 1890), empero los tiempos que corrían esos años no eran  favorables: el año económico 1891-1892 cerró con un déficit de 795.032,94  bolívares y el convulsionado escenario político de la pretendida reelección  presidencial de Andueza Palacios trajo el levantamiento del General Joaquín  Crespo en febrero de 1892 y el triunfo de su llamada Revolución Legalista, en  octubre de ese mismo año. Basta señalar que a causa de la Revolución Legalista,  se comprometió aún más el presupuesto fiscal, &quot;...el Departamento de Guerra y  Marina insumió el 40% de los ingresos fiscales de ese año...&quot; (Veloz, 1984:  225).</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana">En 1893, el General Joaquín Crespo, ahora Presidente de la República  retomando el proyecto del Gobierno de Andueza, decretaba una vez más los  estudios agronómicos y veterinarios en el país el 7 de febrero (Gobierno  Nacional, Leyes y Decretos Reglamentarios de Venezuela, t I: 227-229). Ambos  proyectos contemplaban para el desarrollo de los estudios agronómicos, la  creación de un Instituto Agronómico, con una Escuela Granja y Laboratorio  (Gobierno Nacional, Leyes y Decretos Reglamentarios de Venezuela, t I: 227-229).  Las gestiones para arrancar el instituto fueron iniciadas pero el proyecto  feneció ante la concurrencia de factores adversos, entre los que se conjugaron:  la inexistencia de profesionales de la agronomía y las restricciones económicas  generadas por las oscilaciones económicas entre el déficit y superávit de los  principales productos de agro-exportación, que hacían difícil el emprendimiento  de inversiones en la educación, ante otras necesidades y compromisos del  ejecutivo.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana">Aun con esas desventajas, se dio inicio en esos años a ciertas  acciones dirigidas a estimular transformaciones en la rudimentaria agricultura y  en el desarrollo de las ciencias agrícolas del país. La más importante de las  acciones fue la creación de la Junta Central de Aclimatación y Perfeccionamiento  Industrial, cuyo proyecto fue aprobado en mayo de 1891. El objetivo de éste  organismo era promover el progreso y perfeccionamiento de las industrias  nacionales, la agricultura y ganadería. La Junta inicio su labor, el 7 de agosto  de 1893, apoyándose las asociaciones de productores existentes y dando soporte a  los limitados esfuerzos privados de modernización que concurrieron esos años. La  Junta emprendió diversas tareas, entre otras: realizaba estudios para la  importación de semovientes de raza, introducción de nuevas especies o variedades  vegetales mejoradas, ensayaba métodos de cultivo y contribuía a la divulgación  agrícola. Uno de sus logros fue la edición de un periódico: </font> </font> <font FACE="Verdana" SIZE="2"><i>Anales de Junta  Central de Aclimatación y Perfeccionamiento Industrial</i></font><font face="Verdana" size="2">,  por cuatro años ininterrumpidos, en esta publicación se informaba sobre las  actividades de la Junta, se difundían los avances del conocimiento de la ciencia  agrícolas y se editaba por entregas, importantes obras como la de H.A. Alford  Nicholls sobre &quot;Agricultura Tropical&quot; traducido del francés por el científico  Antonio Pedro Mora e incluía trabajos agronómicos y económicos desarrollados en  el país. Otra de las obras editadas fue, las clases de Agronomía que dictaba en  la UCV el médico químico y experto agrícola Guillermo Delgado Palacios con el concurso del ingeniero Pedro Romero, (</font><font FACE="Verdana" SIZE="2"><i>Anales  de Junta Central de Aclimatación y Perfeccionamiento Industrial </i></font> <font face="Verdana"> <font SIZE="2">1895-1897).</font></font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana"><font SIZE="2">La Junta promovió asimismo desde 1895 con el apoyo  del Ministro de Fomento, el establecimiento de un centro de experimentación  agronómica, que se aspiraba erigir en la Quinta Normal</font><sup><font SIZE="2">2, </font></sup></font><font SIZE="2"><font face="Verdana">en concordancia con el &quot;modelo chileno&quot;, era  concebida como el punto de partida y eje &quot;...alrededor del cual se agruparían el  conjunto de establecimientos constitutivos de la enseñanza agrícola...&quot;  (Ministerio de Fomento, Memoria. 1898: 216220) y el 23 de diciembre de 1896 se  dictó la resolución de su creación (Recopilación de Leyes y Decretos de  Venezuela, t XIX: 226-227). Para 1897 las gestiones marchaban con buen auspicio,  disponiendo la Junta para ese momento, de algunos de los equipos y materiales,  que se habían encargado de Europa y Estados Unidos (Ministerio de Fomento,  Memoria. 1898: 251). Se tenía previsto, asimismo, encargar de su dirección al  médico Guillermo Delgado Palacios, con experiencia docente, de investigación y  productiva en el campo agronómico.</font></font></p>     <p align="justify"><font SIZE="2"><font face="Verdana">Sin embargo el proyecto quedó a medio camino,  debido al clima político de inestabilidad que asoló una vez más al país. Las  intenciones de Crespo, caudillo de origen rural, que comprendió la importancia  que podría tener para la agricultura y la cría un centro de esta naturaleza, se  truncaron con la serie de levantamientos que irrumpieron nuevamente a fines del XIX, uno de los cuales acabó con su propia vida. La fecunda actividad que la  Junta desarrolló, tiene la relevancia de ser un caso excepcional en una época  donde la sombra del caudillismo militarista embozó al país.</font></font></p>     <p align="justify"><font SIZE="2"><font face="Verdana">Una acción pública  que parecía abrir una nueva ventana a los estudios agronómicos superiores fue la  institución de la Escuela de Ingeniería en la Universidad Central de Venezuela  el 12 de febrero de 1895. La Escuela contemplaba cuatro carreras, una de ellas  Agronomía (Ministerio de Instrucción, Memoria 1894, t II), pero la carrera no  llegó a abrirse, se trataba de una profesión virtualmente desconocida en el país  para cuyo desarrollo se carecía del elemento fundamental, el recurso humano  especializado en el área. El mejor ejemplo lo constituye el que aún para 1916,  transcurridos 21 años no se habían abierto las opciones educativas de Minas y Agronomía, por no haber alumnos  inscritos (Memoria de Instrucción Pública, 1916. Documento Nº 28: 222).</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana">El  impulso de las ciencias agrícolas y las actividades docentes inherentes a la  educación agrícola corrieron esos años a cargo de médicos, químicos, ingenieros  y agrimensores. La participación de agrónomos fue muy circunscrita, basta  señalar que para las décadas finales de la centuria decimonónica, apenas se  contaba con cuatro agrónomos, dos de ellos de formación autodidacta y dos  graduados (Pacheco, 2010).</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="Verdana">La vieja aspiración de establecer un centro de  enseñanza y de experimentación agrícola donde se pudiesen llevar investigaciones  y se derivaran experiencias, tuvo que esperar una década más para cobrar  concreción, produciéndose una discontinuidad en la ejecución del proyecto de la  Estación Agronómica de 1897, que sólo se concretó, con la llegada de los andinos  al poder. </font> </p> </font><font FACE="Verdana" SIZE="2"><i>     <p align="justify">La educación agrícola superior se abre paso en el escenario temprano del  siglo XX </p> </i></font><font SIZE="2">     <p align="justify"><font face="Verdana">Para finales del siglo XIX, el proceso de implantación de la agricultura  moderna había trascendido con fuerza las fronteras europeas y en América se  desarrollaron notorios avances tecnológicos en Estados Unidos y Canadá, donde la  gestión de sus estaciones experimentales mostraba en su haber sólidos resultados  que constituían la base de su modernización y el progreso agrícola. En  Hispanoamérica, algunos países ya agenciaban ciertos éxitos en la  experimentación.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana">La influencia de estos alcances que recalaban en el país por  diferentes medios, se diluyeron debido a la inestabilidad política y a la  difícil situación económica imperante en la primera década del XX, reflejo en  parte de la crisis mundial de fines del siglo XIX e inicio de la nueva centuria.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana">La caída dramática de los precios de nuestro principal producto de exportación:  el café; el problema del rezago técnico de la agricultura; y la necesidad de  impulsar una diversificación sostenible puso de nuevo con fuerza de en el tapete  de la opinión pública la necesidad de modernizar la agricultura. Diversos  hombres públicos haciéndose eco de esta inquietud le manifestaron al Presidente  Castro, desde los primeros años de su Gobierno, la necesidad de emprender  acciones para superar una realidad agrícola enmarcada en una base productiva  limitada a unos diez rubros agropecuarios, sin mayor proceso de transformación ni de incorporación de valor agregado, donde sólo resaltaban el café y el  cacao, producción orientada mayormente hacia el mercado externo.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana">Esta baja  diversificación productiva, tenía como corolario una decaimiento económico,  expresado en: la limitación en la fuente de ingresos, un alto grado de  dependencia de los mercados externos, escasa respuesta de la economía ante los  avatares del mercado y en especial, frente al comportamiento de la variable  precios, dando como resultado una situación de elevada incertidumbre económica.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana">Para comprender el alcance de los impactos de la depresión económica de fines  del siglo XIX e inicios del XX, que golpeó los principales productos de  exportación, basta comparar algunas variables económicas de la década que  agoniza en 1899 y la que abre la centuria del XX: en la primera las  exportaciones de café se situaron en las 447.000 toneladas por un valor de 730  millones de bolívares, en la siguiente el monto exportado fue de 430.000  toneladas por un valor de 335 millones de bolívares, lo que equivale a una  contracción del 45,8% debida a la brutal caída de los precios que pasaron de un  promedio de 1,67 Bs./k a 0,77 Bs./kg. (Arcila Farías, 1985). El resto de los  productos exportables sufrieron los embates de la crisis, con diferencias  correspondientes a sus especificidades.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana">Frente a estos hechos fue muy poco lo  que se avanzó en lo referente a la concreción de una estructura de soporte  tecnológico en la agricultura, apenas continuaban las clases del curso de  Agricultura y Economía Rural, dictado por el Doctor Enrique Defendente Lupi,  este entusiasta de la educación agropecuaria formaba parte de la segunda  generación de una familia inmigrante italiana establecida en los Andes en la  segunda mitad del siglo XIX, que fue enviado a Italia desde joven, donde siguió  la carrera en la Universidad de Pisa, obteniendo el título de Doctor en Ciencias  Agrarias. Al concluir sus estudios, regresó a Venezuela e hizo varios intentos  por desarrollar la enseñanza agrícola, entre ellos la creación de un Instituto  Agronómico, cuyo funcionamiento costeaba en gran parte con su propio peculio.  Como era de esperar en este escenario tan adverso a la ciencia, sus esfuerzos  dieron al traste. Lupi decepcionado se fue a Panamá, donde hizo contribuciones a  su agricultura.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana">Los planes para desarrollar las ciencias y la educación  agrícola, asomaron nuevamente bajo el mandato del General Juan Vicente Gómez,  cuando se presentan condiciones de estabilidad política después de muchos años y  renace la preocupación por dinamizar la deprimida agricultura nacional. La participación de los ilustrados  positivistas que coadyuvaron a darle piso teórico al Gobierno fue fundamental.  Entre los intelectuales que instruyeron la necesidad de impulsar el desarrollo  de las ciencias y la educación agrícola se encontraban: Laureano Vallenilla  Lanz, José Gil Fortoul, Lisandro Alvarado, Cesar Zumeta, José Antonio  Tagliaferro (Pacheco, 2007). La estrategia que el gobierno se planteó, dada la  carencia de capital humano y los exiguos recursos del Estado, fue la de la  obtención de cooperación internacional, motivando la atracción en la oferta de  facilidades para desarrollar actividades centradas en la agricultura y en la  explotación de recursos naturales de interés por los países que aceptaran la  invitación (Ruiz, 1992).</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana">Una de las tareas planteadas en esta invitación internacional se enfocó hacia  el inventario de los recursos naturales, lo que actuaría como señuelo. Las  gestiones ante los gobiernos europeos condujeron a la creación de una Comisión  Exploradora, que se conformaría con los especialistas de los países que  respondieran al llamado y los recursos técnicos connacionales posibles  (Ministerio de Fomento, Memoria 1909, t I: VI). Como resultado de estas acciones  se recibió el respaldo del Estado belga, que facilitó la venida al país del  Ingeniero Agrónomo Fernand Miesse, que hablaba español y poseía experiencia  docente e investigativa, desarrollada como profesor auxiliar en la Cátedra de  Agricultura Belga y Colonial en la Universidad de Lovaina, además de experticia  práctica como agricultor (Szinetar, 1991).</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="Verdana">Los planes fueron la creación de un  instituto agronómico a la manera de algunas experiencias exitosas  latinoamericanas, siendo su paradigma el caso chileno, arquetipo que se repetía  en las ideas que animaban a estos planes. En esta concepción el instituto  integraría una granja experimental y una escuela agrícola. Miesse tuvo una corta  estadía, lo que impidió la creación de la escuela, pero su participación fue  decisiva para la fundación de la primera estación experimental agrícola del  país: la Estación Central de Semillas en 1910. En esta estación, se adelantaron  ensayos agrícolas y fue dictado un curso de Química aplicado a la agricultura (Szinetar,  1991).</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana">A la salida de Miesse, fue contratado el científico suizo Henry Pittier  para realizar estudios sobre la agricultura y asesorar al Gobierno. Entre las  expectativas que se tenía con la venida de Pittier, era el establecimiento de  una escuela agrícola superior, el cual era un proyecto muy ambicionado por los  funcionarios positivistas del régimen, ya Gil Fortoul había viajado con antelación a USA a observar la experiencia y el funcionamiento de  escuelas agrícolas (Texera, 1998; Pacheco, 2007).</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana">Pero apenas arribó Pittier al  país, dio al traste con el proyecto, y en un extenso informe, además de decir  que no se le había consultado al respecto, adujo su inconveniencia por no  contarse con un centro experimental, al cual debería articularse la escuela como  un complemento, además de expresar formalmente su parecer con relación a la  pedagogía que se debía aplicar en la formación de recursos humanos para el  desarrollo agrícola (Texera, 1998).</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana">Su notoriedad profesional y experiencia  influyeron en la decisión de no darle curso el proyecto, generándose una  diatriba, entre algunos de los funcionarios del gobierno de Gómez y Pittier (Taylhardat  y Pacheco, 2006).</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana">Los intentos por instituir los estudios agronómicos a partir  de ese contratiempo, fueron nugatorios por dos décadas más, hasta el año 1932,  cuando se establecen con cierto grado de éxito, los estudios técnicos  agropecuarios, con la creación de la Escuela de Expertos Agropecuarios (1932),  de la cual egresaría una promoción en 1934.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana">El proyecto educativo de esta escuela fue revisado y en 1936 se  reconvertiría, dando origen a la Escuela Práctica de Agricultura (EPA), que duró  hasta la década de los ochenta. De ella egresaron numerosas promociones de  Peritos Agropecuarios, que hasta 1957 sumaban 24. Estos técnicos al principio  encontraron dificultades para incorporarse al mercado de trabajo y luego  progresivamente en la medida que se fortalecían las instituciones y se iba  conociendo la profesión surgían oportunidades para ellos. Los peritos jugaron y  han jugado un rol fundamental en las actividades productivas, ya con su asesoría  técnica ya como productores directos, haciendo del desarrollo agrícola una  realidad.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana">Se fundaron asimismo instituciones de investigación que conducirían a la  institucionalización de las ciencias agrícolas siendo precursoras de la  modernización de la agricultura: la Estación Agronómica de Carabobo en 1913; la  Estación de Agricultura y Selvicultura, Caracas en 1917, la Estación de  Inmigración y Colonización de San Jacinto, Maracay en 1930, el Laboratorio  Químico Biológico en 1934 y las Estaciones de Demostración y Experimentación de  Café en Mérida y Táchira para y la de Estación de Cacao en Miranda en el año  1935.</font></p>     <p ALIGN="JUSTIFY"><font face="Verdana">Con el apoyo de los técnicos extranjeros y unos pocos  nacionales formados en el exterior, se daría sostén a estos proyectos y se  avanzaría en la creación de la base tecnológica, que serviría de punto de  partida a los planes, programas y proyectos de desarrollo agrícola.</font></p>     <p ALIGN="JUSTIFY"><font face="Verdana">La fundación de nuevas instituciones y la ejecución de los  programas en diversos escenarios de las políticas públicas, tuvieron su puntal  en el nuevo marco económico del país. Venezuela para fines de la década de los  veinte había dejado de ser una economía agroexportadora para erigirse en una  economía minera: el primer pozo exploratorio había comenzado su producción en  1914 en el Zulia. Y en 1921, antes del famoso reventón de Los Barrosos, en  Zulia, ya se producían 5.000 barriles diarios y diez años después, en 1931, la  producción alcanzaba 321.000 barriles por día, lo que equivale a un aumento de  la producción de 62 veces aproximadamente. Y en 1941 el rasero se situaba en  1.700.000 barriles diarios, 340 veces la producción de 1921 (Uslar-Pietri,  1984). Gracias a estos ingresos petroleros se pudo impulsar esfuerzos destinados  a la educación agrícola y al desarrollo de la investigación agropecuaria, empero  se trataron de medidas fragmentarias. No obstante permitieron conformar una  modesta plataforma tecnológica y disponer de los primeros técnicos agropecuarios  para los primeros planes de investigación y de educación agrícola.</font></p> </font><font FACE="Verdana" SIZE="2"><b>     <p ALIGN="JUSTIFY">La creación de la Escuela Superior de Agricultura y  Zootecnia, antecesora de la Facultad de Agronomía de la UCV </p> </b><i>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p ALIGN="JUSTIFY">Las condiciones objetivas para la creación de los estudios  agronómicos y el impulso de transformaciones agrícolas </p> </i></font><font SIZE="2">     <p align="justify"><font face="Verdana">A fines de 1935, a la muerte del General Juan Vicente Gómez, el punto de  partida fue la modesta plataforma tecnológica, que como hemos acotado se había  constituido. Apoyado en ella se dio inicio a los proyectos reformistas del  General Eleazar López Contreras en el sector agrícola. Cobraba cuerpo, asimismo,  en la opinión pública la conciencia de que era menester un cambio en la  agricultura venezolana que sobrevivía inmersa en una grave situación, que el  crac de 29 había llevado a una condición de difícil retorno. Por otra parte la  migración rural-urbana, por las expectativas de mejoras que le barruntaban desde  los campos petroleros y medios urbanos, se había potenciado, las ciudades se  saturaban de personas produciendo un crecimiento indeseado lleno de asimetrías,  así &quot;...la población de 5 ciudades: el Área Metropolitana de Caracas, Maracaibo,  Valencia y Maracay, habían pasado de representar el 8,4% de la población total en 1920 a 16,0 % en  1941...&quot; (López, 1968: 99). Se conformaba así una fuerte presión demográfica,  que además de crear los problemas usuales de hacinamiento urbano, generaba una  demanda de alimentos y bienes agrícolas. </font> </p> </font><font FACE="Verdana" SIZE="2"><i>     <p align="justify">La política pública de la Presidencia del General López Contreras y la  creación de los estudios agronómicos </p> </i></font><font SIZE="2">     <p align="justify"><font face="Verdana">El grave problema social dadas las circunstancias esbozadas conjugada con la  coyuntura de la muerte del Dictador Gómez, sembraba el escenario ideal para que  se desatara una situación de efervescencia política, resultando en problemas de  gobernabilidad que López Contreras como nuevo encargado del Ejecutivo confrontó,  actuando de prisa y con medidas acertadas. Comenzando 1936 fue creado el  Programa de Febrero, cuya plataforma política contempló la exposición de  enunciados doctrinales de la acción del Estado, con introducción de cambios en  la estructura de la Administración Pública y propuestas de objetivos generales  rectores de la acción gubernamental y políticas públicas (Ruiz, 1997).</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana">El  sustento ideológico y político y la estructuración de las medidas, se sustentó  en intelectuales y funcionarios cuya formación y experticia había tenido lugar  esencialmente en el extranjero, como Alberto Adriani (1898-1936), Diógenes  Escalante (1879-1964) y Caracciolo Parra Pérez (1888-1964). El Programa  contempló la creación de instituciones públicas para encauzar el desarrollo. En  la Agricultura establecía medidas que apuntaban a su modernización, como la  creación de las Escuelas Superiores de Agronomía y Veterinaria. Las gestiones  para crearlas se iniciaron cuando el Consejo de Ministros el 7 de abril aprobó  diligenciar ante el Gobierno de Puerto Rico, información sobre técnicas de  organización de estudios superiores (Pacheco, 1998).</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana">La Cancillería a su vez  instruía a sus legaciones y consulados para remitir información sobre la  enseñanza agropecuaria superior, lográndose la venida de José Antonio Bernabé Nolla Cabrera, experto agrónomo y fitopatólogo puertorriqueño, formado en la  Escuela de Herbert H. Whetzel en Cornell y con trayectoria de misiones  internacionales. El informe de Nolla alimentó los planes que se formularían para  establecer la Escuela dándose el decisivo impulso e inscribiéndose en un  proyecto de cooperación internacional, de alcances latinoamericanos, donde se articulaban los intereses de los países  capitalistas desarrollados y los de las economías de menor desarrollo.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana">En esta  misma dirección se fijaron sus necesidades presupuestarias y el 13 de octubre de  1937, la Escuela Superior de Agricultura y Zootecnia, como se le denominó, fue  adscrita para su funcionamiento a la Dirección Técnica del MAC (Gobierno de  Venezuela. Gaceta Oficial Nº 19390, de 14 de octubre de 1937), definiéndose su  sede la Hacienda Sosa e inició su construcción en El Valle.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana">En enero de 1938, la  Escuela inició su funcionamiento conformando una unidad con la Estación  Experimental de Agricultura y Zootecnia del Distrito Federal, El Valle, creada  en abril de 1937. Sus autoridades y profesores eran los mismos técnicos de la  Estación, tal cual sucedía en las Universidades Land-Grant norteamericanas y en  la experiencia chilena. La inauguración de la Escuela tuvo lugar el 13 de marzo  de 1938, con las expectativas de quienes esperaban que los futuros recursos  humanos contribuyesen a dar un vuelco a la situación desfavorable que padecía el  medio rural. La carrera fue planificada para ser desarrollada en cinco años y el  título otorgado era el de Ingeniero Agrónomo. Dependía del Ministerio de  Agricultura y Cría y la supervisión académica corría a cargo de la Universidad  Central de Venezuela, siendo establecida su responsabilidad en el otorgamiento  de los títulos.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana">Los primeros profesores fueron, según la lista de 1939, a dos  años de su inauguración: Hardy Wieder (Alemán); Juvenal Camero Zamora  (Venezolano); J Bautista Adriano Paulet (Belga); C Ayala García (Venezolano);  Joaquín Sievers (Alemán); Luis María de Eleizalde (Español); Fermín Domínguez  Tovar (Venezolano); René David Escalante (Salvadoreño); P Méndez Escalante (Sin  Información); Diego Texera (Puertorriqueño); Christian Greaves (Británico);  Deral G Langham (Norteamericano); Charles Ballou (Norteamericano); Leonardo  Matheus (Venezolano); Enudio Rivera (Puertorriqueño); José Antonio Gonzalo  Patrizi (Venezolano); Oscar Grünwald (Austriaco); Horacio Soriano (Venezolano);  Fortunato Garmendia (Venezolano); Ramón Pinto Salvatierra (Venezolano); Gustavo  Rivas Larralde (Venezolano); Hans Gluck (Belga). Del plantel de 21 académicos,  12 eran extranjeros, 8 venezolanos y uno no tenemos información precisa sobre su  nacionalidad. Es importante destacar que algunos de estos venezolanos habían  regresado recientemente de cursar estudios de Agronomía en el extranjero.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana">En 1942 egresó la primera promoción de pioneros de la Agronomía, integrada  por 14 ingenieros agrónomos: Ricardo Araque, Mauricio Báez, Tomás Biondi, Rafael  Cortés, Miguel Chacín, Ricardo Jahn Adoue, Alberto Moncourt, Gustavo Padilla,  Víctor Ponte, Pedro Sabino Quintero, Carlos Rojas Gómez, Sebastián Romero, Pedro  A. Suárez, Ernesto Stolk (Pacheco, 1998:123). Los años entre 1944 y 1948  egresaron cinco promociones más para un total de 93 Ingenieros Agrónomos  (Pacheco, 1998).</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="Verdana">Es importante resaltar que no sería sino a partir del año 1950,  que la carrera logró consolidarse, como puede apreciarse de la anécdota relatada  por el ex Decano Manuel Vicente Benezra.</font></font><font face="Verdana"><sup><font SIZE="2">3 </font> </sup></font><font SIZE="2"><font face="Verdana">Nos contaba él que su padre debió inscribirse como alumno  en la escuela, para completar el mínimo matricular exigido para ese entonces, ya  que de otro modo no podría abrirse el curso. Este grupo integraría años después,  la VII Promoción egresada en 1949 y que llevó el nombre de Fernando Polanco,  primer Decano de la Facultad de Agronomía de la UCV.</font></font></p>     <p align="justify"><font SIZE="2"><font face="Verdana">En la formación de  Ingenieros Agrónomos y Peritos Agropecuarios fue de importancia el programa de  becas y los apoyos concedidos por el Estado, pues muchos jóvenes eran de escasos  recursos.</font></font></p>     <p align="justify"><font SIZE="2"><font face="Verdana">La Escuela se le elevó al rango de Facultad por estipulación del  Estatuto Orgánico de las Universidades Nacionales, publicado en Gaceta Oficial  de 28 de septiembre de 1946, este año se le adscribió en términos  administrativos a la UCV como Facultad de Agronomía, culminando su adscripción  académica a mediados de 1948. Estos hitos marcaban la consolidación de la  carrera de ingeniero agrónomo en el país, aún faltaba todavía un largo recorrido  para su reconocimiento por la sociedad venezolana como estudios indispensables  para el desarrollo del país, valorización social que sería conquistada en las  siguientes décadas. </font> </p> <b>     <p align="justify"><font face="Verdana">Conclusiones </font> </p> </b> </font><font FACE="Verdana" SIZE="2">     <p align="justify">(-) En los países latinoamericanos de desarrollo agrícola temprano, la  carrera de la agronomía, nació en buena parte de ellos, como una necesidad  sentida de sus productores y propietarios agrícolas, cuyas presiones llevaron a  los Gobiernos a apoyar sus iniciativas. A diferencia de Venezuela, que fue  esencialmente el resultado de una decisión Estatal.</p>     <p align="justify">(-) En Venezuela  concurrieron distintos esfuerzos en la centuria decimonónica. Todos nonatos o de  incipiente desarrollo, debido a los factores incidentes como: la situación  política inestable, signada de numerosas guerras intestinas; la debilidad de sus  germinales sociedades agrícolas; la existencia de una clase terrateniente de  enraizada ideología rentista y la inestabilidad en sus ingresos fiscales  fuertemente dependientes de las exportaciones agrícolas.</p>     <p align="justify">(-) No sería sino en la  tercera década del siglo XX cuando se pudo establecer en Venezuela la carrera de  agronomía, gracias a la modesta plataforma tecnológica creada en los años  previos y el concurso de los agrónomos nativos y extranjeros. Los ingresos  fiscales obtenidos por el Estado de las regalías petroleras, facilitaron el  financiamiento de los planes y programas estatales, que condujeron a la creación  de las instituciones de las ciencias agrícolas que dieron soporte a la enseñanza  agrícola.</p>     <p align="justify"><b>Notas</b></p>     <p align="justify">1 Quinta: &quot;Huerta de extensión variable dedicada a la  actividad agropecuaria&quot; (Diccionario de la Lengua Española. XXII Edición.2001.  Espasa) </p>     <p align="justify">2 En los documentos de la época se reserva la palabra  &quot;Quinta&quot; para definir las fincas o casas de campo, bien productivas o en  aquellas donde se establecían centros de experimentación agrícola, granjas  modelo y escuelas agrícolas articuladas en un todo, similar a los  establecimientos agronómicos existentes en Gran Bretaña y Francia para  desarrollar su agricultura; del cual el caso chilero era paradigmático en  América Latina. </p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify">3 Entrevista al Ing. Agr. Manuel Vicente Benezra (1992). ex Decano de la Facultad de Agronomía e integrante de la  VII Promoción de Ingenieros Agrónomos de la Facultad de Agronomía de la UCV  (Fallecido). </p> </font><b> <font SIZE="2" face="Verdana">     <p align="justify">Referencias Bibliográficas </p> </font> 	</b><font FACE="Verdana" SIZE="2"> 	    <!-- ref --><p align="justify">1. Aguilar, L. (2000). Cuba, c. 1860-1934. En L Bethell (editor). 	<i>Historia de  	América Latina</i>,  	v 9, Editorial Crítica, p 210-239. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=3102305&pid=S1315-9496201300010000600001&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify">2. Arcila-Farías, E. (1985). <i>Las estadísticas  	de Castro. Primera década del siglo XX, </i>Biblioteca de la  	Academia Nacional de la Historia, Serie Economía y Finanzas de Venezuela,  	Caracas, Tomo 9. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=3102306&pid=S1315-9496201300010000600002&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify">3. Bulmer-Thomas, V. (2010). <i>La historia  económica de América Latina desde la independencia</i>. México: Fondo de Cultura  Económica.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=3102307&pid=S1315-9496201300010000600003&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify">4. Cartañá, J. 2005. <i>Agronomía e  ingenieros agrónomos en la España del siglo XIX</i>. Barcelona, Ediciones del Serbal  Colección la Estrella Polar.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=3102308&pid=S1315-9496201300010000600004&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify">5. Chaparro, A. (1959). <i>Un estudio de  la educación agrícola universitaria en América Latina</i>.&nbsp; Roma, Italia:  Instituto Interamericano de Ciencias Agrícolas.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=3102309&pid=S1315-9496201300010000600005&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p ALIGN="JUSTIFY">6. Dean, W. (1989). The green wave of coffee: beginnings of  	tropical agricultural research in Brazil (1885-1900). <i>Hispanic  	American Historical Review</i></font><font SIZE="2"><font face="Verdana">, 69, (Duke), 1:91-115. </font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=3102310&pid=S1315-9496201300010000600006&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p ALIGN="JUSTIFY"><font face="Verdana">7. Ernst, A. (1880). </font></font> <font FACE="Verdana" SIZE="2"><i>¿Qué influencia  	ha ejercido la revolución de abril, década de 1870 a 1880 en las ciencias?. </i>En Ernst, Adolfo (1986). <i>Obras completas</i></font><font face="Verdana" size="2">,  	t IX, p 596-601, Caracas, </font><font SIZE="2"><font face="Verdana">Ediciones de la Presidencia de la República.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=3102311&pid=S1315-9496201300010000600007&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p ALIGN="JUSTIFY"><font face="Verdana">8. Fernández, L. (2004). </font></font> <font FACE="Verdana" SIZE="2"><i>Ciencia y  	reforma en la agricultura cañera en Cuba a finales del siglo XIX&quot;</i>. <i>Revista  	de Indias, </i></font><font SIZE="2"><font face="Verdana">23. </font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=3102312&pid=S1315-9496201300010000600008&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p ALIGN="JUSTIFY"><font face="Verdana">9. Freites, Y. (1996). Auge y caída de la ciencia nacional:  	época del gomecismo (1908-1935). En M, Roche (compilador). </font></font> <font FACE="Verdana" SIZE="2"><i>Perfil de la  	ciencia en Venezuela</i></font><font face="Verdana" size="2">, Caracas, </font><font SIZE="2"><font face="Verdana">Fundación Polar, t  	I.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=3102313&pid=S1315-9496201300010000600009&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p ALIGN="JUSTIFY"><font face="Verdana">10. Fussell, G. (1965). </font></font> <font FACE="Verdana" SIZE="2"><i>Farming  	technique from prehistoric to modern times</i>.</font><font face="Verdana" size="2">  Oxford, </font><font SIZE="2"><font face="Verdana">Pergamon Press.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=3102314&pid=S1315-9496201300010000600010&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p ALIGN="JUSTIFY"><font face="Verdana">11. Gobierno de Venezuela. Gaceta Oficial Nº 19390, de 14 de  octubre de 1937 y de 28 de septiembre de 1946. </font> &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=3102315&pid=S1315-9496201300010000600011&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p ALIGN="JUSTIFY"><font face="Verdana">12. Gobierno de Venezuela. Leyes y Decretos Reglamentarios de Venezuela,  t I; t XIX </font> &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=3102316&pid=S1315-9496201300010000600012&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p ALIGN="JUSTIFY"><font face="Verdana">13. Gobierno de Venezuela. Ministerio de Instrucción, Memoria 1894, t II </font> &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=3102317&pid=S1315-9496201300010000600013&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p ALIGN="JUSTIFY"><font face="Verdana">14. Gobierno de Venezuela.&nbsp; Ministerio de Fomento, Memoria. 1898. </font> &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=3102318&pid=S1315-9496201300010000600014&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p ALIGN="JUSTIFY"><font face="Verdana">15. Gobierno de Venezuela. Memoria de Instrucción Pública, 1916. </font> &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=3102319&pid=S1315-9496201300010000600015&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p ALIGN="JUSTIFY"><font face="Verdana">16. Graciano, O. 2003. </font></font><i> <font FACE="Verdana" SIZE="2">Estado, universidad  y economía agroexportadora en Argentina: el desarrollo de las facultades de Agronomía y Veterinaria de  Buenos Aires, 1904-1990. </font> </i><font SIZE="2" face="Verdana"> Revista Theomai. Estudios sobre Sociedad, Naturaleza y  Desarrollo, N° 8, La Plata. Recuperado el 27 de septiembre de 2005, desde  <a href="http://revistatheomai.unq.edu.ar/numero8/artgraciano8">http://revistatheomai.unq.edu.ar/numero8/artgraciano8</a>.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=3102320&pid=S1315-9496201300010000600016&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p ALIGN="JUSTIFY"><font SIZE="2" face="Verdana"> 17. Instituto Nacional de Cooperación Educativa (INCE). (1972). <i> Testimonios sobre la formación para el trabajo (1539-1970), </i>Caracas. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=3102321&pid=S1315-9496201300010000600017&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p ALIGN="JUSTIFY">18. Mazorcca, A. (1967). Los pioneros. En <i>Las Ciencias  	Agrícolas en Latinoamérica</i></font><font SIZE="2"><font face="Verdana">, Instituto  	Interamericano de Ciencias Agrícolas (IICA) -Asociación Latinoamericana de  	Fitotecnia, San José de Costa Rica, Capítulo I. </font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=3102322&pid=S1315-9496201300010000600018&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p ALIGN="JUSTIFY"><font face="Verdana">19. Ministerio de Instrucción Pública. (1894), t II. </font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=3102323&pid=S1315-9496201300010000600019&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p ALIGN="JUSTIFY"><font face="Verdana">20. Ministerio de Educación Nacional. (1936). Memoria  </font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=3102324&pid=S1315-9496201300010000600020&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p ALIGN="JUSTIFY"><font face="Verdana">21. Moore, G. (1988). The involvement of Experiment Stations  	in Secondary Agricultural Education, 1887-1917. </font></font> <font FACE="Verdana" SIZE="2"><i>Agricultural  	History</i></font><font SIZE="2"><font face="Verdana">, Vol. 62. Number 2. </font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=3102325&pid=S1315-9496201300010000600021&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p ALIGN="JUSTIFY"><font face="Verdana">22. Nolla, J. (1936). </font></font> <font FACE="Verdana" SIZE="2"><i>Informe para el  	establecimiento del Instituto Superior de Agricultura y Zootecnia</i>.  Caracas, </font><font SIZE="2"><font face="Verdana">MAC.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=3102326&pid=S1315-9496201300010000600022&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p ALIGN="JUSTIFY"><font face="Verdana">23. Pacheco-Troconis, G. (1998). </font> </font><font FACE="Verdana" SIZE="2"><i>Historia de la  	Facultad de Agronomía de la UCV</i>. Caracas, </font><font SIZE="2"> <font face="Verdana">Ediciones de la  	Biblioteca de la UCV-Secretaría-Facultad de Agronomía, UCV.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=3102327&pid=S1315-9496201300010000600023&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p ALIGN="JUSTIFY"><font face="Verdana">24. Pacheco-Troconis, G. (2007). </font> </font><font FACE="Verdana" SIZE="2"><i>Agricultura,  	modernización y ciencias agrícolas en Venezuela. De la ilustración borbónica  	a los ilustrados del gomecismo 1770-1793</i>. Caracas, </font> <font SIZE="2"><font face="Verdana">Universidad Central de Venezuela, Consejo de Desarrollo Científico y  	Humanístico. </font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=3102328&pid=S1315-9496201300010000600024&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p ALIGN="JUSTIFY"><font face="Verdana">25. Pacheco-Troconis, G. (2008). Ciencias agrícolas y modernización  	en Venezuela. El rol de los profesionales extranjeros en sus inicios  	1870-1935, </font></font><font FACE="Verdana" SIZE="2"><i>Anuario de Estudios Latinoamericanos</i></font><font SIZE="2"><font face="Verdana">, 2ª Etapa  	Nº 20. p 177-200. ISSN: 1315-0049. </font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=3102329&pid=S1315-9496201300010000600025&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p ALIGN="JUSTIFY"><font face="Verdana">26. Pacheco-Troconis, G. (2009). El Crac del 29, las ciencias y la  	educación agropecuaria en América Latina: el caso de Venezuela, </font> </font><font FACE="Verdana" SIZE="2"><i>Revista de la  	Facultad de Agronomía, UCV</i>, vol., 35, Nº 3:</font><font SIZE="2"><font face="Verdana">119-127 	</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=3102330&pid=S1315-9496201300010000600026&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p ALIGN="JUSTIFY"><font face="Verdana">27. Pacheco-Troconis, G. (2013). Perfiles biográficos de los  	pioneros de las Ciencias Agrícolas en Venezuela. (En Prensa).</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=3102331&pid=S1315-9496201300010000600027&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p ALIGN="JUSTIFY"><font face="Verdana">28. Pérez-Marchelli, H. (1983). Ciencia y tecnología en  	Venezuela en 1883, 3 vols., Congreso de la República de Venezuela, Caracas,  	t I, p 71-123. </font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=3102332&pid=S1315-9496201300010000600028&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p ALIGN="JUSTIFY"><font face="Verdana">29. Ruiz, H. (1992). </font></font> <font FACE="Verdana" SIZE="2"><i>La ciencia y la  	tecnología y el Programa de Febrero</i>. En Freites,  	Y. y Texera, Y. (Compiladores). <i>Tiempos de  	cambio. La ciencia en Venezuela 1936 a 1948</i></font><font SIZE="2"><font face="Verdana">, Fondo  	Editorial Acta Científica Venezolana, Caracas, p 19-76. </font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=3102333&pid=S1315-9496201300010000600029&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"><font face="Verdana">30. Ruiz, H. (1997). </font></font> <font FACE="Verdana" SIZE="2"><i>Tras el fuego de  Prometeo. Becas en el exterior y modernización en Venezuela (1900-1996)</i>.  Consejo de desarrollo Científico, Humanístico y Tecnológico </font> <font SIZE="2"> 	<font face="Verdana">de la Universidad de Los Andes (CDCHT-ULA) -Fundación  	para el Desarrollo de la Ciencia y la Tecnología (FUNDACYTE-Mérida).  	Editorial Nueva Sociedad. </font> &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=3102334&pid=S1315-9496201300010000600030&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p ALIGN="JUSTIFY"><font face="Verdana">31. Slicher van Bath, B. (1978). </font> </font> 	<font FACE="Verdana" SIZE="2"><i>Historia Agraria  	de Europa Occidental (500-1850)</i></font><font face="Verdana" size="2">.  Barcelona, </font><font SIZE="2"><font face="Verdana">Editorial  	Península. </font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=3102335&pid=S1315-9496201300010000600031&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p ALIGN="JUSTIFY"><font face="Verdana">32. Taylhardat, L. y Pacheco-Troconis,  G. (2006). Los intentos de inclusión formal de los estudios agrícolas medios en  Venezuela: El caso de la escuela de expertos agropecuarios. </font></font> <font FACE="Verdana" SIZE="2"><i>Revista de  	Pedagogia </i></font><font SIZE="2"><font face="Verdana">(2006) Nº 79. p 271-306. ISSN:  	0798-9792. </font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=3102336&pid=S1315-9496201300010000600032&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p ALIGN="JUSTIFY"><font face="Verdana">33. Texera, Y. (1998). La </font></font> <font FACE="Verdana" SIZE="2"><i>modernización  	difícil. Henri Pittier en Venezuela, 1920-1950</i>. Caracas, </font> <font SIZE="2"><font face="Verdana">Fundación Polar.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=3102337&pid=S1315-9496201300010000600033&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p ALIGN="JUSTIFY"><font face="Verdana">34. Uslar-Pietri, A. (1984). </font> </font><font FACE="Verdana" SIZE="2"><i>Venezuela en el  	petróleo</i></font><font face="Verdana" size="2">. Caracas, </font> <font SIZE="2"><font face="Verdana">Urbina &amp; Fuentes Editores Asociados.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=3102338&pid=S1315-9496201300010000600034&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p ALIGN="JUSTIFY"><font face="Verdana">35. Urbán-Martínez, G. (2007). </font> </font><font FACE="Verdana" SIZE="2"><i>La creación de  	la carrera de ingeniero agrónomo en México</i>. En  	Ramos, M. y Rodríguez, R. (Coordinadores). <i>Formación de  	ingenieros en el México del siglo XIX</i></font><font SIZE="2"><font face="Verdana">, Universidad  	Autónoma Nacional de México, Centro de Investigaciones Interdisciplinarias  	en Ciencias y Humanidades -Universidad Autónoma de Sinaloa, Facultad de  	Historia. Colección Ciencia y Tecnología en la Historia de México, México, p  	47-74. </font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=3102339&pid=S1315-9496201300010000600035&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"><font face="Verdana">36. Vannini, M. (1966). </font></font> <font FACE="Verdana" SIZE="2"><i>Italia y los  italianos en la historia y en la cultura de Venezuela</i>. 1ª edición. Caracas, Oficina Central de Información.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=3102340&pid=S1315-9496201300010000600036&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"><font FACE="Verdana" SIZE="2">37. Yepos, E. (1983). <i>La Escuela Nacional  de Agricultura</i>. Recuperado el 6 de octubre de 2007  desde <u><a href="http://www.mast.br/arquirvos_Sbhc/306.pdf">www.mast.br/arquirvos_Sbhc/306.pdf</a></u></font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=3102341&pid=S1315-9496201300010000600037&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"><font FACE="Verdana" SIZE="2">38. Zawisza, L. (1990). <i>Breve historia de  los Jardines en Venezuela</i>. Caracas, Oscar Todmann Editores.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=3102342&pid=S1315-9496201300010000600038&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><p ALIGN="JUSTIFY">Fuentes Documentales </p></font> 	</b><font SIZE="2" face="Verdana"> 	    <p ALIGN="JUSTIFY">Archivo General de la Nación, Caracas (AGN), Secretaría  	de Interior y Justicia, t CCLXXX </p> 	</font> <font FACE="Verdana" SIZE="2"><b>     <p ALIGN="JUSTIFY">Fuentes Hemerográficas </p> </b>     <p align="justify">Boletín de la Colonia Tovar 5: 1 de enero de 1845 El Economista. 1 de mayo de  1890 </p> </font>       ]]></body>
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