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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Revisión historiográfica aproximada al tema de la actividad pirática en la provincia de Venezuela y en su principal ciudad/puerto de la borburata: (siglo XVI)]]></article-title>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[An approach toward a historiographic revision of the theme of pirate activity in the province of Venezuela and at its principal city/port of Borburata (16th century)]]></article-title>
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<abstract abstract-type="short" xml:lang="en"><p><![CDATA[Pirate activity as a reality originating approximately from the end of the 3rd decade of the 16th century in the Province of Venezuela, has been a theme treated as having little relevance. There is a limited quantity of articles and books that refer to concrete actions or to the biography of one or other notable pirates/corsairs that reflect this important fact throughout the New World. Literature, in a certain way, has taken the responsibility of filling the vacancy that historians and researchers have ignored, because they thought and still think, that piracy and pirates did not really exist, and all that made up a part of fictitious ideas created as children’s tales that make of the ragged outlaws of the sea, a bellyful of honest heroes as models that should be copied. Reality, in the end, is much more than fiction; because piracy, the Great Piracy, had its beginning almost at the same time as the beginning of navigation, and impelled though out time by maritime commercial traffic has been the object of a type of “literary fanaticism” that has tended to convert it in simple mythology, separating it from historical fact and what it has really signified for History. Due to that, with this article we intend to explore the idea of piracy as a theme for historical research in Venezuela, without losing sight, of course, of its Mediterranean origins and its Caribbean actions. The problem is a bit difficult, and supposes the use of shrewdness, because it is not easy for reality to take precedence over fi ction. However, we take responsibility for that in what we write.]]></p></abstract>
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</front><body><![CDATA[ <p align="center"><span style="font-family: Verdana; font-weight: 700">Revisión  historiográfica aproximada al tema de la actividad pirática en la provincia de  Venezuela y en su principal ciudad/puerto de la borburata: (siglo XVI)</span></p>     <p align="center"><b><font face="Verdana">An approach toward a historiographic  revision of the theme of pirate activity in the province of Venezuela and at its  principal city/port of Borburata (16th century)</font></b></p>     <p align="center"><b><font face="Verdana" size="2">Geniber Cabrera</font></b></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">Licenciado en Educación,  mención Ciencias Sociales (Universidad de Carabobo), Magíster en Historia de  Venezuela (Universidad de Carabobo). Doctor en Historia (UCAB). Miembro del PEI  (MPPPCyT). Docente Ordinario Universidad de Carabobo. E-mail: <a href="mailto:genibercabrera@gmail.com">genibercabrera@gmail.com</a>.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana"><b>Resumen</b>: La actividad  pirática como una realidad suscitada, aproximadamente, desde los finales de la  tercera década del siglo XVI en la provincia de Venezuela, ha sido un tema  tratado con poca relevancia, pues una cantidad muy limitada de artículos y  libros referentes a los acontecimientos más puntuales o, a la biografía de uno  que otro notable corsopirata, son los que dan cuenta de ese hecho de marca mayor  a lo largo y ancho del novomundo. La literatura, en cierto modo, se ha encargado  de llenar el vacío que los historiadores e investigadores han dejado, por cuanto  se pensó y aún se piensa, que la piratería y los piratas jamás existieron, y que  todo ello constituye parte de los imaginarios recreados en cuentos infantiles  que hacen de los harapientos proscriptos del mar, una hartada de héroes honestos  como modelo a seguir. La realidad, al fin de cuentas, supera con creces a la  ficción, así, la piratería, la Gran Piratería, remontada en sus orígenes casi a  la par de los albores de la navegación misma, e impelida en el tiempo por el  tráfico marítimo comercial, ha sido objeto de una especie de “fanatismo  literario” que ha pretendido convertirla en simple mitología, apartándola del  hecho histórico, de lo que verdaderamente para la Historia ha significado. De  tal modo que, en este trabajo se intentará un acercamiento a la piratería como  un tema de investigación histórica en Venezuela, sin perder de vista, por  supuesto, sus inicios mediterráneos y sus actos caribeños, lo que supone para el  peliagudo empiece de mucha perspicacia; por ello, no resulta fácil que prive la  realidad sobre la ficción, sin embargo, de eso nos encargaremos en las líneas  por venir.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana"><b>Palabras clave</b>:  Provincia de Venezuela, Caribe, Nuevo Mundo, Piraterías.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana"><b>Abstract</b>: Pirate activity as a  reality originating approximately from the end of the 3rd decade of the 16th  century in the Province of Venezuela, has been a theme treated as having little  relevance. There is a limited quantity of articles and books that refer to  concrete actions or to the biography of one or other notable pirates/corsairs  that reflect this important fact throughout the New World. Literature, in a  certain way, has taken the responsibility of filling the vacancy that historians  and researchers have ignored, because they thought and still think, that piracy  and pirates did not really exist, and all that made up a part of fictitious  ideas created as children’s tales that make of the ragged outlaws of the sea, a  bellyful of honest heroes as models that should be copied. Reality, in the end,  is much more than fiction; because piracy, the Great Piracy, had its beginning  almost at the same time as the beginning of navigation, and impelled though out  time by maritime commercial traffic has been the object of a type of “literary  fanaticism” that has tended to convert it in simple mythology, separating it  from historical fact and what it has really signified for History. Due to that,  with this article we intend to explore the idea of piracy as a theme for  historical research in Venezuela, without losing sight, of course, of its  Mediterranean origins and its Caribbean actions. The problem is a bit difficult,  and supposes the use of shrewdness, because it is not easy for reality to take  precedence over fi ction. However, we take responsibility for that in what we  write.</font></p>     <p align="justify"><b></b><font size="2" face="Verdana"><b>Key words</b>:  Province of Venezuela, Caribbean, New Word, piracy</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana">Recibido: 14/01/2014. Aprobado:  26/04/2014.</font></p>     <p align="justify"><b><font face="Verdana" size="2">1. La piratería y su tiempo  histórico</font></b></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="Verdana" size="2">El decurso temporal de esta  actividad delitolucrativa no puede precisarse en el tiempo, porque así como no  hay una fecha que señale su origen exacto, tampoco la habrá para indicar su  extinción; a secas podrá inferirse que mientras unos hombres generen riquezas,  otros la codiciarán, y por lo tanto harán lo posible para apropiárselas.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">Frecuentemente, los estudios  sobre este tema se focalizan en períodos y espacios concretos en los cuales se  gestó, desarrolló y desapareció, como por ejemplo: en las aguas del Mar  Mediterráneo (aprox. entre los siglos XIV-XII, a.C), en las del Mar del Norte  Europeo (aprox. desde el 793 d.C, hasta el S.XV), y en las de la cuenca del Mar  Caribe (aprox. desde el primer tercio del S.XVI, hasta el XVIII). En cada una de  estas geografías la lucrativa actividad ha operado con sus características y más  variados matices, cada cual distante en su forma, en su tiempo y por supuesto en  su espacio, pero siempre conservándose un tronco común, el del botín.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">De una incipiente piratería  mediterránea se pasó, algunos siglos después, a una más organizada, cuando en la  Europa floreció un intenso tráfico comercial que tuvo como telón de fondo sus  aguas meridionales y septentrionales. Vikingos o normandos, pueblos norteños,  los magiares, pueblos del Este, y los berberiscos de la zona boreal africana,  encabezaron las escuadras de salteadores que se encargaron de infringir en el  propio corazón del novísimo sistema económico europeo, grandes latrocinios al  asaltarlos barcos que circunnavegaban lastrados en sus bodegas con la variedad  de géneros destinados para la colocación en las principales ciudades costaneras  de Inglaterra, Irlanda, Francia, Alemania, y España. </font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">Podemos redondear lo  anteriormente expuesto con lo que a propósito de ello referencia el autor,  Philip Gosse (2008), en cuanto a que:</font></p>     <blockquote> 	    <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">La primera gran era de la  	piratería moderna comienza en una época un tanto borrosa de la Edad Media;  	alcanza su apogeo en el siglo XVI y perdura hasta que el concierto de  	esfuerzos internacionales le puso fin en la primera mitad del siglo XIX. Su  	centro era el Mediterráneo Occidental; sus agentes, los habitantes de las  	costas de Berbería, que se extendía desde la frontera de Egipto a las  	columnas de Hércules…</font></p> 	    <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">La práctica de la piratería  	decayó después de la caída de Roma y vino a ser un factor poco importante en  	la vida de los pueblos mediterráneos (…). Luego, cuando las cruzadas,  	seguidas de las naves venecianas y genovesas, comenzaron a resucitar las  	antiguas glorias del comercio oriental, surgió de nuevo la tentación  	acostumbrada…</font></p> 	    <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">La amenaza de los  	bandoleros no era aún muy temible: no había surgido aún ninguna gran  	potencia que les protegiera, y la vigilancia combinada de los Estados del  	Mediterráneo logró mantenerlos a raya durante varios siglos. Si así no  	fuera, se pregunta uno, cuánto se hubiera retardado el Renacimiento, o si  	habría florecido en absoluto… (pp. 28 y 29).</font></p> </blockquote>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">La economía europea que  pretendía dejar atrás la etapa rural y agraria, para adentrar en una fase mayor  del feudalismo (aprox. entre el siglo IX d.C, al S.XV), quedó arruinada tras las  incesantes acometidas de los bárbaros, quienes harían del próspero circuito  comercial un infortunio en los mares de una Europa que no vería otra salida que  la de sucumbir ante sus verdugos, éstos últimos, al no tener de qué proveerse,  terminarían tan desgraciados como sus propias víctimas.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">No obstante a ese oscuro  panorama, las luces del Renacimiento guiaron a los europeos no solo por el  camino de las artes, sino también por el de las ciencias y con ello el de la  curiosidad, lo cual conllevó a que se organizaran una serie de exploraciones  para tratar de descubrir otros parajes que pudieran proporcionar una salida  inmediata a la roída economía. Siendo así que en el año de 1492, navegando por  coordenadas desconocidas hasta entonces en los derroteros de la época, se dio  con un Nuevo Mundo; nuevo en todo su orden, al que de entrada reconocerían como  las Indias, y que bautizarían un tanto después como la América. </font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="Verdana" size="2">Las advenedizas posesiones  ultra marítimas resolverían con creces las insolvencias del ahora Viejo Mundo,  pues castellanos y lusos pactaron la repartición del gran botín, excluyendo de  entrada a sus maltrechos vecinos y antiguos socios comerciales, quienes más  temprano que tarde, también se harían presentes para disputarse un reacomodo  entre las vastas extensiones americanas. La legalidad para el reparto se  sustentaría en la suprema y divina decisión del Papa Alejandro VI, quien un año  después del descubrimiento, es decir, en 1493 mediante una serie de documentos  pontificios otorgó a los católicos monarcas de ambos reinos los derechos de  conquista y evangelización; esas bulas alejandrinas sufrirían una modificación  hacía 1494 con el Tratado de Tordesillas, en el cual se corregirían las  iniciales planas papales para dar respuesta al reclamo de Juan II de Portugal  quien exigía que se movieran las líneas imaginarias fijadas inicialmente a 100  leguas Oeste hasta las 374 al Este, y que se reconociera su soberanía sobre las  tierras y mares a partir del macaronésico archipiélago de Cabo Verde.</font></p>     <blockquote> 	    <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">La política de colonización  	y conquista española, los llevó a controlar la cuenca del Caribe, así como  	la mayoría de Centro y Sudamérica. Bajo el tratado de Tordesillas en 1494  	todo este territorio, con excepción de Brasil, les pertenecía. Este imperio  	de ultramar fue una fuente de gloria y riqueza. Tras la conquista vino la  	explotación y pronto un convoy regular de barcos transportaba las riquezas  	del Nuevo Mundo hacia España. Cuando los corsarios privados franceses  	interceptaron una de las primeras embarcaciones, el resto de Europa  	descubrió lo lucrativo…</font></p> 	    <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">Para mediados del siglo XVI  	los primeros “intrusos” europeos aparecieron en las aguas del Caribe, en  	general llamadas el Mar de la Antillas por los recién llegados… (Konstam,  	2012, p. 56).</font></p> </blockquote>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">Franceses primeros, ingleses y  holandeses, un tanto después, al saberse relegados de las oportunidades  brindadas en el allendemundo se hicieron del propio mal que otrora les sucumbió  sus economías para transgredir los arreglos dúodivisos consumados en aquel  tratado exclusivista, de tal manera que estas coronas opositoras diseñaron e  implementaron una estrategia de quebrantamiento legal encubierta en la  eufemística forma de la patente de corso, que no sería otra cosa que una especie  de corsopiratería malintencionada, consistente ésta en el otorgamiento de merced  real para hacer en los procelosos mares americanos las mayores de las  hostilidades posibles, y con ello procurar también colonias y por ende riquezas.  Así, una nómina apresurada de esos archipiratas (especies de marineros  mercenarios parecidos a sus predecesores condotieros italianos), arribarían a  este lado del planeta para cumplir a pie juntillas cada cláusula convenida con  sus nuevos patronos.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">Las aguas del bautizado Mar  Caribe o Mar de las Antillas, ya no serían una oquedad de islas tranquilas por  las que circunnavegaban únicamente los bajeles de enseña sacro-católica, ahora  flameaban en los masteleros de otros buques los pabellones variopintos que  representaban a los contrincantes reinos. El Atlántico que sirvió de medio  comunicacional y económico entre ambos mundos, se convertiría ante todo, en el  escenario predilecto para las depredaciones y en la ruta primordial para la  arribada de los legionarios corsorumiantes que se encargarían de regurgitar el  tan pretendido favoritismo papal.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">Al Caribe llegaron los  patentados en sucesivas oleadas, en él se instalaron e hicieron sus bases de  operaciones, desde ellas desplegaron sus acometidas; sus periplos tocaban en las  plazas notorias que pudieran proporcionar además del sustento a los tripulantes,  bienes para los reinos que representaban, apoyados además, en la geopolítica  propulsada por sus contratantes, aprovechaban la vastedad continental aún  deshabitada por los españoles para clavar en tierra sus banderas, y reclamar  allende a las fronteras de esos principados, propiedades coloniales.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">Eran tantas las oportunidades  de lucro en la América, que la mayoría de los corsarios o privateers  (propietarios que alquilaban sus barcos, sus marineros e incluso, el servicio de  ellos mismos para diversos fines) vieron más rentable el actuar por cuenta  propia, que el de prestar sus buenos oficios para recibir a cambio un porcentaje  de lo usufructuado por vía del expolio. Muchos optaron más bien por hacer un  doble juego, es decir, piratear y de lo conseguido tras cada asalto perpetrado  tanto por tierra como por mar, entregar una parte al patrono, dando lugar con  estas prácticas al corsopiraterismo; otros en cambio, decidieron actuar por  cuenta propia para darle paso a la conformación de una auténtica piratería  libertaria, esa que no guardaría ni fe ni juramento con otros, salvo que con  ellos mismos. Pues así convirtióse el Caribe en un hervidero donde cundían por  doquier los hombres y los barcos de todas las nacionalidades, unos y otros en  sus empresas o de exploración y conquista, o simplemente de rapacería.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">Bajo este escenario de luchas  intestinas entre las distintas coronas europeas, se les demostraría tanto a los  lusitanos como a los castellanos, que las aguas caribeñas ya no eran su Mare  Nostrum y que por el contrario el mismo se convertiría en un Mare Liberum, es  decir, un mar libre apto para el provecho de todos. Incluso, las coronas que  colonizaron tardíamente, cuando pretendieron su propio exclusivismo, debieron  enfrentarse con los mismos demonios del mar (en palabra de los aborígenes  caribes: Palanakalis) que otrora habían patrocinado, y quienes se encargaron de  hacer de los mares un auténtico infierno.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">En esta nueva realidad, los  poblados comarcanos costaneros de Tierra Firme, como los isleños del Nuevo  Mundo, quedaron bajo el influjo de las operaciones piráticas, siendo una de las  regiones más sobresaltadas por esa situación, la que nos ocupa en este trabajo,  es decir, la provincia de Venezuela, que por su posición geográfica de amplia  banda lacustre norteña recibe a los Alisios, vientos éstos que sirven para  hinchar las velas de las naos, por lo cual esta colonia española quedaría  inserta irremediablemente en los derroteros de los pillomarinos como uno de los  lugares por predilección para las sergas de incursiones, escamoteos y posterior  destrucciones.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><b><font face="Verdana" size="2">2. Venezuela y su fondeadero  de Borburta en la piratería: (siglo XVI)</font></b></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">La Provincia o Gobernación de  Venezuela desde el instante mismo en que se conformó como una allende-extensión  del reino de Castilla, y después para la propia España unificada, ha sido una  colonia de características especiales, tanto por sus riquezas naturales, como  por la dinámica misma que significó y aún significa en los enclaves geopolíticos  y económicos del Nuevo Mundo. Su conformación territorial y gubernativa tampoco  deja de ser sorprendente, puesto que la primita provincia quedaría  administrativamente a cargo de unos banqueros alemanes llamados los Welser de  Augsburgo, con quienes la Corona contrajo algunas deudas que creyó conveniente  saldarlas dándoles concesiones en algunas de sus extensiones americanas. Así, se  tendrá a partir del día 27 de marzo del año 1528, la capitulación y el asiento  hecho por los financistas, quienes posteriormente enviarían como sus  representantes a los señores Ambrosio Ehinger y Bartolomé Sayler. Los límites  iniciales se fijaron desde la provincia del Cabo de la Vela hasta Maracapana y  proyectada con una dilatación lacustre importantísima para su comunicación con  el resto de los protectorados españoles.</font></p>     <blockquote> 	    <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">La gobernaçion de beneçuela  	conforme Ala capitulaçion y md qsu magt. hizo Alos Alemanes comyençan los  	limites Della Desde maracapana hasta el cabo Dela vela leste u heste norte  	sur ay decosta desde maracapana Alcabo Dela vela pormar Dozientas legoas  	maracapana es un puerto muy bueno y seguro el mejor q’ ay entoda la costa  	los indios comarcanos Demaracapana Abitan a dos e a quatro e a seys e a Diez  	legoas dela costa estoda una legion llamáse la naçion Delos yndios  	chyrigotos tran algund oro biben ensierras lamayor parte Dellas montosas es  	gente belecosa y guerrera pelean con arcos y fl echas tienen yerba q’ mueren  	los qconella hieren rabiando/ es gente que guarda mal lapaz con los  	españoles quinze o veynte legoas latierra Adentro /son çabanas ytierra  	esenta los yndios q’ enella Abitan son de la mesma lengua chirigotos gente  	vellicoça aúnq’ no tanto como los dela costa tienen yerba yestos y los Dela  	costa comen carne umana esta tierra solia estar muy poblada De muy grandes  	pueblos y ala sazon heran los yndios muy Domesticos hera el mejor pedaço  	detierra que avia enesta gober.º Donde se pudieran poblar dos pueblos De  	crptianos y fueran Aprobechados ytubieran largos repartimyentos nunca los  	Alemanes lo poblaron los allcaldes De laysla decubagua y los gobernadores  	Ant.º sedeño y geronimo hortal destruyeron ladha./ tierra haciendo enella  	mucha cantidad De esclabos ental manera q’ enlos yndios que dexaban por los  	caminos flacos y cansados cuando los cabtivavan se çebaron los tigres qllos  	demaña qlos dhos/ tigres señorean la mayor parte dela tierra y han muerto  	mucha cantidad Deyndios yde españoles y ansy se a Desbaratado/ y perdido la  	dha. poblaçion que hera Delas gruesas qha conocydo en indias hera tierra muy  	Abundante Debenados y De pescado porq’ porla poblaçion pasa un rio muy  	cabdal qse llama unare tenyan los pueblos muy buenos… (sic). (AGI,  	Patronato, s/f, 294, N.27, p.1/3).</font></p> </blockquote>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">Justamente sobre esta  gobernación de Venezuela, se cifran nuestros intereses al estudiar el tema de la  piratería americana, y más específicamente focalizando la atención en su  ciudad/puerto de Nuestra Señora de la Concepción de San Juan Bautista de la  Borburata (1548), con mayor énfasis investigativo en el período histórico que va  hacia la segunda mitad del siglo XVI.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">La tercera ciudad fundada en la  provincia de Venezuela fue la de Borburata, pero ha de ser la primera instaurada  en toda la región Centro- Norte-Costera, y por la dinámica con que se fue  colonizando y poblando el territorio, jugó un papel muy importante para la  Corona española debido a sus dotes de puerto natural para el fondeo de naves de  gran calado.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">Después de haberse encontrado  con el Lago de Valencia, Juan de Villegas tomó rumbo buscando hacia las costas,  topándose con las tierras que luego servirían de asiento para la Borburata,  comarca que se formalizó a partir de los actos que protocolarmente eran  necesarios para posesionarse de un lugar en nombre del Rey, siendo así que el  día 24 del mes de febrero del año de 1548, este colonizador español al servicio  de los Welser, procedió a cumplir las órdenes del gobernador Tolosa, también al  servicio de los alemanes, enviando a lo largo de ese año, esclavos para que  cultivaran y garantizaran los rubros necesarios para abastecer a los pobladores  que llegarían al lugar guiados por Pedro Álvarez, designado por Villegas,  procedió un año más tarde, es decir en 1549, a poblar el lugar con unos 40  hombres, 5 mujeres y 70 indígenas. </font></p>     <blockquote> 	    <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">… bien sebe como tengo  	tomada la posesión enel. Puerto deborboroata e señalada la ciudad que alli  	se ha de poblar lo qual sino fuera por el descubrimiento quela Ahazer de  	aquí tan grande e rrica notiçia se tiene ya hobiere puesto En hefeto dela  	aver ydo A poblar sien Esos valles en suya demandava hallare quela nueba  	quelleba no comolos yndios. han dho. y q’. no es tierra para la poblar  	Españoles no gaste tiempo quella antes contada brevedad sebuelba conla gente  	quelleva de mano q’ con Este verano que agora entra pueda yr A poblar el dho.  	puerto deborboroata. Porq’. si se Aguarda al ynbierno nose podia yr A poblar  	hasta otro verano ya se de ynbernar Aquí forzosamente donde se pasara  	demasiado trabajo. (sic). (AGI, Patronato, 153, N. 7, R. 1\1\27; 27- III-1549).</font></p> </blockquote>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">En corto tiempo, se convirtió  Borburata en principal puerto durante el período colonial por ser un embarcadero  excelente para la circunnavegación hacia el Mar Caribe, revistiendo una gran  importancia para la Metrópoli española, en cuanto al flujo comercial de todas  las mercaderías propias de la época. Pero, no solamente gozaría de este  beneficio la Corona, pues de igual manera, fue un punto de atracción predilecto  para todos los piratas y corsarios que harían del lugar su guarida y bodega de  re-abastecimiento.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="Verdana" size="2">La causa del arribo de todos  estos corsopiratas a la ciudad/puerto, fue la necesidad de mercadear, en el  mejor de los casos, con los pobladores todo lo necesario para re-poner la  tripulación, tanto del agotamiento físico, como para suministrar a sus  embarcaciones agua dulce, enseres y vituallas necesarias, además para aderezar y  reparar cualquier nave que así lo requiriese utilizando las maderas que  abundaban en las montañas aledañas, pero frecuentemente las arribadas eran  forzosas en busca además de lo ya referido, de joyerías y piezas de valor  comercial.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">Las incursiones agresivas  llevadas a cabo contra esta plaza de Borburata en el siglo XVI, produjo  constantes movilizaciones de los vecinos quienes en ocasiones corrían hacia las  montañas más cercanas a guarecerse, lo que generó en dicha bahía un  despoblamiento y repoblamiento constante.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">Los registros históricos  indican que a partir del año 1555 se realiza una incursión de franceses  comandados por Jacques Sore, tomándose este evento como el primer bautismo de  fuego que recibiría esta importante localidad colonial.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">En 1561, también haría acto de  presencia el tirano López de Aguirre, aunque no está calificado como pirata, sí  causó un estrago de marca mayor en la ciudad, saqueándola y quemándola sin que  pudiera mediar suplica alguna de los aterrados moradores quienes debieron huir  nuevamente para poner a salvo sus vidas y resguardar las pocas pertenencias con  las que pudieran cargar.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">En 1565, arribó el inglés John  Hawkins a este ancladero, en el cual inauguró un procedimiento negociador,  consistente, en explicar mediante una carta enviada al gobernador de la  provincia, en este caso al Licenciado Alonso Bernáldez, de que él había salido a  navegar por órdenes expresas de la Reina Isabel, y que sus embarcaciones habían  sufrido averías por los fuertes vientos contrarios a estas costas, por lo tanto  se le hacía necesario repararlas y aderezarlas, obteniendo un rotundo no como  respuesta por parte del Oficial Real, lo que montó en cólera al sir corsario. Se  desprende que Hawkins mintió al informar que tenía necesidad de atracar en  aquélla dársena, porque su intención era vender sus esclavos y mercaderías, e  incluso afirmó que cancelaría sus impuestos, pero que de no aceptársele el  desembarque lo haría de igual manera, con o sin el debido permiso en una  incursión armada de la cual el culpable sería sólo el gobernador. Frente a la  actitud forzada por el inglés al ordenar cañonear la plaza, Bernáldez autorizó,  por temor, la compra de negros y víveres, lo que le costó a este representante  de la Corona, la reprobación desde Castilla, confinándole un juicio en su  residencia y el pago de las mercaderías compradas al extranjero.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">En 1567 en son de guerra  desembarcó en Borburata Nicolás Valier, quien era un acérrimo anti-católico y,  por ende, un despiadado iconoclasta; tras conquistar la población, la saqueó y  procedió a destruir todas las efigies que se encontraran en la iglesia, para  después prender todo cuanto pudo con una voraz hoguera, permaneciendo allí  aproximadamente unos tres meses, realizando incursiones a las zonas próximas  donde ejecutaba las mismas conjuras impías y destrozos, para retornar luego a su  base de operaciones. La estancia de este francés en el fondeadero español, le  sirvió no sólo para hacerse con uno que otro botín, sino también poder hacer  necesarias reparaciones a sus navíos, lo que ocasionaría una nueva diáspora en  la ciudad, pero, los insistentes pobladores retornarían a tratar de reconstruir  lo que pudieran y a continuar con sus vidas.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">En 1572, Jean Bontemps (Juan  Buentiempo), repite lo que con anterioridad había hecho su compatriota Valier y  el puerto de la Borburata quedó saqueado y quemado, siendo abandonado de nuevo.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">Lo anteriormente constituye una  apretada cronología de los hechos consumados por una falange de corsopiratas que  actuaron sobre el estuario colonial y quedaron con registros históricos de sus  nacionalidades, nombres, remoquetes y las acometidas; otros en cambio, no  figuran en los documentos de los escribanos, salvo que por sus arremetidas  rápidas y no menos dañinas que la perpetuada por los debidamente fichados. Vale  la pena en este punto citar de nuevo a Philip Gosse (2008), cuando al respecto  de los actuantes sin reconocimientos, indica que: “Una de las dificultades con  que tropieza el historiador de la piratería es el descuido de sus héroes en  registrar sus propios hechos”… (p. 14). Pero, lo que sí vale la pena decir con  relación a unos y otros, fue que se encargaron de sofocar el creciente  desarrollo económico y social experimentado en la ciudad/puerto de la Borburata  desde sus años iniciales.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">A tanto llegó esta bendita  comarca española que desplazó, o restó importancia a la primigenia urbe de Coro  (1527, cabildo de 1529), y al imponente emporio de El Tocuyo (1545); éstas  últimas localidades, a diferencia de aquel puerto, se mantienen hoy en pie,  Borburata en cambio desapareció, quedando apenas en la actualidad como una  relegada parroquia del Municipio Puerto Cabello (Carabobo), y ni siquiera en el  mar donde se fundó, sino en un reducto a las faldas de unas cuantas montañas que  la cercan, manteniéndola aislada como una protección eterna contra las  bribonadas marinas que otrora tanto daño les causó.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">Abordar la temática de la  piratería en Venezuela hacia los finales de los años cuarenta del siglo XVI, en  nuestro criterio, pasa justamente por la necesidad de precisar su accionar en su  principal puerto para la época, como queda evidenciado en las fuentes que dan  cuenta de tal aseveración, para precisar cómo desde este punto geográfico se  desplegaron incesantes campañas de latrocinio marino hacia el resto de las  ciudades de la provincia, o a los contiguos pueblos de Tierra Firme y a las  zonas insulares más próximas como: Coche, Cubagua y Margarita.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="Verdana" size="2">Así, al retrotraer el tema de  la piratería como hecho histórico desde sus antecedentes mediterráneos, pasando  por su avivamiento y extinción en el Mar del Norte Europeo, hasta llegar al  trasvase de esa ancestral actividad delictiva al Nuevo Mundo, se podrá apreciar  el hecho de cómo quedó irremediablemente inserta Venezuela en los circuitos  atlánticopiráticos, arraigando las pesquisas sobre la Borburata, convertida  desde nuestra óptica, en una suerte de puerto nodal español, de constantes  flujos y reflujos de marinoratería, jurisdicción que se caracterizaría, a la  sazón, por manar desde su seno, una dualidad de fuerzas centrípetas y  centrífugas, del que derivarían una especie de ondas expansivas de facciones de  enemigos itinerantes. Asimismo, no debe perderse de vista, cómo la piratería se  adaptó de tal manera en estos nuevos parajes, que llegó a tomar variedad de  formas &#8213;aunque disímiles en el actuar con todas cuanto le precedieron&#8213; conservó  de ordinario su esencia más elemental, la rapacería.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">De ese re-acomodo del actuar  pirático en las atlánticas aguas novomúndicas y de acuerdo a como estos ácratas  marinos fueron capaces de ser muy organizados en su empresa del latrocinio,  incluso, creando cofradías o hermandades regidas por Consejos de Ancianos o por  los Cuáqueros más avezados, nos llegamos a plantear la idea de los: Estados  Flotantes (tema desarrollado en nuestra tesis doctoral). A tanto llegó esta  actividad de escamoteo en el Caribe, que para muchos autores y estudiosos del  tema, -con los cuales no estamos de acuerdo- la verdadera piratería es la  americana, esa la de figura del pata de palo, mano de gancho, sombrero  tricornio, ropaje ajado, parcho en el ojo, y cotorra al hombro.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">Si bien es cierto que de este  lado de la tierra la piratería se transfiguró por el actuar o el vestirse de sus  hombres, incluso por la variedad de matices suscitados con carácter de  exclusividad en estos mares, como fueron: los bucaneros, los filibusteros, los  pechelingues, entre otros, la piratería desde su origen más remoto ha de  conservar un elemento invariable que es el timo, por lo tanto entendemos que no  puede hablarse de una verdadera piratería, porque no hubo antes una falsa, o se  piratea o no se piratea; proporcionalmente inversa a la máxima maquiavélica, los  medios en este caso sí justificaran el fin.</font></p>     <p align="justify"><b><font face="Verdana" size="2">3. Revisión historiográfica  aproximada</font></b></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">Abordar una temática como la  que nos hemos propuesto, tiene de relevante además de su complejidad, el de ser  un tema no acabado como estudio general, y en lo concerniente a la piratería en  la provincia de Venezuela del siglo XVI, poco se ha hecho desde las fuentes  primarias, salvo alguna que otra obra de carácter meramente bibliográfico y  referencial, y ni hablar cuando se trata de lo propio con la ciudad/puerto de la  Borburata.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">El asunto de la piratería no se  nos hace extraño, porque en pretéritos trabajos le hemos dado tratamiento, a la  sazón, en artículos publicados en revistas arbitradas e indexadas de historia y  ciencias sociales, tales como: Tierra Firme (Nº 100 y 104), Mañongo (Nº 30),  UNICA (Nº 11 y 19), Tiempo y Espacio (Nº 53), y en el Boletín de la Academia de  la Historia del Estado Carabobo (Nº 12); además del Trabajo de Grado para optar  al título de Magíster en Historia de Venezuela (UC), y la Tesis Doctoral (UCAB),  ambas investigaciones versadas sobre el tema pirático. Debemos manifestar que  transitar por estos caminos es tortuoso, pero satisfactorio, porque a pesar de  estos pequeños pasos, estamos seguros que los mismos incitaran a otros  peregrinos a ampliar las rondas de lo ya andado.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">De las obras que se han  encargado del estudio de la piratería en el Caribe y que tocan entre sus páginas  a la provincia de Venezuela y referencian algunos actos en el puerto de  Borburata, después del arqueo heurístico de fuentes primarias y secundarias,  cabe destacar la escrita por Manuel Lucena Salmoral (1994) Piratas, Bucaneros,  Filibusteros y Corsarios en América (perros, mendigos y otros malditos del mar),  es un trabajo de carácter histórico, basado en el estudio de algunas fuentes  primarias y secundarias que abarca el decurso temporal de 200 años, los  transcurridos desde fines del primer cuarto del siglo XVI hasta terminar el  primer cuarto del siglo XVIII. En esta fuente se analiza de manera muy precisa  datos interesantísimos para asistirse en cualquier desarrollo sobre el temario  del piraterismo.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">Por otro lado, está la  enjundiosa obra de Daniel Defoe (1999), Historia General de los Robos y  Asesinatos de los Más Famosos Piratas, está dedicada al tratamiento de fuentes  orales y escritas, ya que el autor nació en 1660, es decir, en la segunda mitad  del siglo XVII, lo que le permitió vivir la efervescencia de la piratería. Este  trabajo de Defoe, o del capitán Charles Johnson -seudónimo tras el que se  ocultaba el autor-, permite situar generalidades de la piratería, como el de los  peligros que ésta representaba para las naciones, sus causas y posibles  remedios, es decir, que el denso texto ayuda a tratar, entre otros aspectos, los  orígenes de esta actividad.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">De Alexander Oliver Exquemelin  (1999) (también conocido como el Cirujano de los Piratas y cuyo verdadero nombre  era Henrick Smeeks y para los franceses Oexmelin), Bucaneros de América, crónica  narrada en primera persona, de un testigo directo de la vida y hazañas de los  piratas del siglo XVII. Es una obra que explica relaciones de poder, riquezas,  gobiernos y rentas presentes en América con descripciones de plazas principales  en el Nuevo Mundo. Estos apuntes de viajero descritos en condición de integrante  de los hechos expuestos por Exquemelin, abordan el desenvolvimiento de las  acciones de la piratería en el Caribe y el continente americano, referenciándose  además, cuáles eran las posiciones de las Coronas para defender y garantizar la  hegemonía en las distintas colonias. Esta crónica se inicia en 1666.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">El trabajo de José Hernández  Ubeda (1995), Piratas y Corsarios (de la antigüedad a los inicios del mundo  contemporáneo), escritor e historiador español, que analiza los hechos que  protagonizaron piratas y corsarios, con sus violencias y crueldades sin límites.  Empujados -según el autor- por el hambre y la miseria en unos casos, la codicia,  el fanatismo religioso, o el patriotismo en otros, por lo que miles de hombres  hicieron fortunas o perdieron la vida surcando las aguas en navíos piratas.  Entre estos hombres están muchos de los que pisaron las tierras de Borburata, en  busca de refugio o placer. </font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="Verdana" size="2">Rafael Abella (1999), Los  Halcones del Mar (la gran aventura de la piratería), esta obra traza la historia  de la piratería desde los primeros galeones del pueblo fenicio, hasta la última  odisea de los comodoros del siglo XIX. Desde John Silver a Henry Morgan la vida  de a bordo, los castigos y los códigos de honor, las banderas piratas, las  estrategias de abordaje, el descubrimiento de nuevas rutas y enclaves  geográficos, las sociedades secretas, el valor de sus mapas y hasta las  historias de amor. Todo este trabajo ayuda a desarrollar parte elemental de la  investigación que trata de generalidades típicas de todos cuantos se hacían a la  aventura en los mares del Nuevo Mundo, jugando el puerto de la Borburata, un  papel muy importante de enclave para el desarrollo del comercio regular entre  colonia- metrópoli y viceversa.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">El aporte de Cruz Apestegui  (2000) Los Ladrones del Mar, piratas en el Caribe, corsarios, filibusteros y  bucaneros, 1493-1700. Este autor del país vasco (Guipúzcoa), es especialista en  arquitectura y construcción naval, su obra trasmite una idea global y profunda  de la piratería, el corso y el bucanerismo de los siglos XVI - XVII, tanto en  aguas atlánticas europeas, como en el de las Indias, asevera el autor que no ha  sido trabajo fácil ajustarse a la realidad donde triunfa la leyenda. Este  trabajo pone de manifiesto documentos primarios y una fuente secundaria puesta  al día, lo que permite guiarse por el arqueo heurístico que él ha abordado,  facilitando así la revisión de fuentes escritas en los dos últimos años. Este  trabajo de Apestegui aporta datos sobre el tema de las incursiones piratas en la  provincia de Venezuela y en su primordial puerto de Borburata en el siglo XVI.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">Los autores Henry Georget y  Eduardo Rivero (1994), Herejes en el Paraíso, (corsarios y navegantes ingleses  en las costas de Venezuela durante la segunda mitad del siglo XVI), esta  investigación se sitúa en el desarrollo de la piratería inglesa en el Caribe y  las costas venezolanas, exponiendo las pugnas de la Corona inglesa a través de  sus piratas para enfrentar y debilitar a la Corona española como el reino más  poderoso desde el descubrimiento de América. En esta obra se abordan las  consecuencias de las incursiones de piratas, de los ataques y saqueos en las  costas recién descubiertas, así como el hecho de que producto de estos arribos,  se crearon nuevas rutas y circuitos de navegación.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">Gerardo González de Vega  (2000), Mar Brava, es una obra que aborda la historia del corso y la piratería y  de los negreros españoles en un recorrido por las acciones emprendidas por  hombres y, como dato curioso, de mujeres involucradas, tanto unos y otras, en el  ofi cio de la piratería, el texto presenta un estudio con visión desde el Viejo  Mundo hacia el Nuevo Mundo. El mismo, permite estudiar causas que de alguna  manera motivaron a hombres y mujeres a buscar fortuna en los mares de América.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">El libro de Philip Gosse (en su  versión castellana del 2008), Historia de la Piratería, rigurosa obra en la que  el pretendido esencial gira en torno a demostrar las condiciones sociales y  geográficas que precedieron al advenimiento de la piratería; trazar sus alzas y  sus bajas periódicas, sus formas y riesgos; dibujar los más destacados miembros  de la profesión y, finalmente, mostrar cómo la organización nacional, respaldada  por el barco de vapor y el telégrafo, puso fin a la piratería.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">Angus Konstam, un prolífico  estudioso del tema de la piratería, presenta una de sus más reciente obra del  año (2012), titulada: Piratas de los Siete Mares, con pasajes interesantes  sobre: tesoros y traiciones en alta mar; con mapas, imágenes y leyendas. En este  trabajo el autor consiente vislumbrar una nueva perspectiva sobre el devenir y  el quehacer corsopirático y sus piratas desde el Mar Egeo de la antigua Grecia y  del Caribe de mediados del siglo XVII, hasta el Mar rojo del siglo XXI, con los  ataques somalíes.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">Además de todos estos textos  aludidos, se pueden revisar y analizar las siguientes fuentes bibliográficas  (aunque no todas estén circunscritas al siglo XVI, no por ello se les resta  importancia referencial): Joaquín Bernardo Calvo Mora (1983), La Campaña  Nacional Contra los Filibusteros en 1856 y 1857: Breve reseña histórica.  Alexander Oliver Exquemelin (1953), Historia de los Aventureros - Filibusteros y  Bucaneros de América. Del mismo autor (1992), Piratas de la América y Luz a la  Defensa de las Costas de Indias Occidentales. Mario Briceño Iragorri (1947), Los  Corsarios en Venezuela: Las Empresas de Gramnmont en Trujillo y Maracaibo.  Vanesa Graziani (1995), La Presencia de los Corsos en la Región de Paria: A  través de la Prensa de Carúpano, 1862 - 1933. Henry Georget (1990), Venezuela en  la Piratería y el Corso Inglés, 1565 - 1603. Luis Alberto Muro (1989), Venezuela  es un Riachuelo Poblado de Piratas. Francisco Mota (1984), Piratas en el Caribe.  Manuel Pérez Vila (1984), Piratas del Caribe. Marcos Courier (1979), Piratas en  Venezuela. Dolores Bonet de Sotillo (1965), El Tráfico Legal en las Colonias  Españolas.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">De la profesora Luzmila Marcano  Martínez, su Trabajo de Grado (1995), Aproximación a la Historia Económica y  Social del Eje Borburata-Puerto Cabello (1548- 1800) el cual tiene implícito una  gran información producto del manejo de abundantes fuentes, que permiten  orientarse en lo concerniente al aspecto geo-histórico de la Borburata. Para  reforzar este aporte se cuenta con el artículo de Abraham Toro (1986), Borburata:  Población y Propiedad Territorial (siglo XVIII), la investigación sitúa la  actitud de la población frente a las incursiones de los piratas como el hecho  que produjo los despoblamientos y repoblamientos en tiempos de la colonia.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">Asimismo, se logra aprovechar  las fundamentales obras del Hno. Nectario María, compiladas y encuadernadas en:  Colección Caracas, Gobernadores de Venezuela, Cartas 1561-1617; todas con  transcripciones de expedientes de la época colonial, desempolvados en los  archivos españoles.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">En lo concerniente a las  descripciones geográficas en cuestiones de límites, nombres de ciudades,  ubicaciones cartográficas y todo lo relativo a la territorialidad de la genésica  provincia de Venezuela, se pueden aprovechar para el enfoque geohistórico, las  obras diversas del investigador e historiador venezolano, Manuel A. Donís Ríos,  entre las que caben destacar: El territorio de Venezuela. Documentos para su  estudio, obra del año 2001, de la serie de documentos Nº1; constituida por un  resumen de la evolución de esta provincia durante el siglo XVI hasta los  comienzos del período republicano, en función de un contenido de textos de  imprescindible conocimiento como Reales Cédula, entre otras fuentes que  testimonian sobre la creación de instituciones y tratados internacionales.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="Verdana" size="2">En igual tenor, está su obra  sobre: La Formación Territorial del Occidente Venezolano, (2011), la cual  aparece como su discurso de incorporación como Individuo de Número a la Academia  Nacional de la Historia. Asimismo, aparece de este autor otra obra interesante y  no menos peliaguda que las otras, como lo es: Guayana, Historia de su  Territorialidad (2002), que fue su Tesis Doctoral y en la que logró este  acucioso indagador dar un importantísimo aporte ante una de las problemáticas  aún existentes en la actualidad.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">Para el desarrollo de la  investigación histórica referente a la piratería en la provincia de Venezuela,  además de las fuentes bibliográficas anteriormente expuestas, y a las cuales se  les puede aplicar: crítica externa e interna; se puede contar además con los  documentos primarios que en su mayoría pueden ser procurados de los repositorios  del Archivo General de Indias (AGI) y de la Escuela de Estudios  Hispanoamericanos (EEH), ubicados ambos, en la ciudad de Sevilla-España, y en  nuestro país, en: el Archivo General de la Nación (AGN), en la Biblioteca  Nacional (BN), en el Archivo del Consejo Municipal de Caracas (ACMC), y en el  Archivo del Consejo Municipal de Valencia (ACMV); otras fuentes primarias, sin  abundancia, se pueden encontrar en el País Vasco, en su Archivo General de  Guipúzcoa (AGG), en el Centro de Patrimonio Documental (ARARGI), y en el Archivo  del Ayuntamiento de Hondarribia (HAUTATUI).</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">Vale decir que con la técnica  de la Paleografía (paleo: viejo; grafía: descripción), se pueden hacer  transcripciones fi eles y exactas de folios originales manipulables entre las  distintas alacenas contentiva con legajos de: Reales Cédulas, Encomiendas,  Reales Provisiones, Contabilidad de Real Hacienda, Patronato, Justicia, Santo  Domingo, Caracas, Signaturas, Indiferente General, Indiferente, entre otras  tantas fuentes primarias que se pueden pesquisar para ahondar sobre la temática  en cuestión.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">Es decir, que los estudios  sobre la piratería como generalidad y particularidad, se pueden inscribir  perfectamente dentro del método histórico, basándose, además, en la ciencia  heurística, tal y como lo señalan Langlois y Seignobos (1965):</font></p>     <blockquote> 	    <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">… la historia se hace con  	documentos. Los documentos son las huellas que han dejado los pensamientos y  	los actos de los hombres de otros tiempos. Entre los pensamientos y los  	actos, muy pocos hay que dejen huellas visibles, y esas huellas cuando  	existen, son raras veces duraderas… (p. 23).</font></p> </blockquote>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">Todos los documentos  constituyen una fuente de inmensos recursos para interceptar y aproximarse de  manera más fiable al hecho histórico. Los mismos pueden ser analizados para  comprobar su contenido, siguiendo el criterio expuesto por Cardoso (1990):</font></p>     <blockquote> 	    <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">… el análisis crítico del  	documento tiende comprobar su autenticidad y la veracidad de su contenido.  	De aquí surgen dos tipos de críticas; la externa y la interna (…), la  	“crítica externa” analiza la fuente en cuanto a su procedencia. Permite  	conocer la autenticidad y veracidad de la fuente (…), y la “crítica interna”  	valora el contenido de las fuentes. Un documento auténtico puede tener  	verdades y falsedades. De aquí la necesidad de evaluarlas investigando la  	intención que guió al autor cuando produjo el documento… (pp. 53-55).</font></p> </blockquote>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">A pesar que muchos autores  afirman que la Historia se hace con documentos y que a través de ellos se logra  reconstruir los acontecimientos del pasado para tener una visión en el presente  del hecho estudiado, asevera Luis Rafael García (2002) que con ellos -los  documentos- se logrará sólo aproximarse a una parte de la realidad, que a la  sazón, pudiera resultar exigua ante la totalidad de lo acaecido:</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<blockquote> 	    <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">Pero nadie llegará a  	conocer “la historia”, siempre reconstruiremos un pedazo pero nunca la  	totalidad, siempre existirá una historia oculta que nunca llegaremos a  	conocer, la he denominado ‘Criptohistoria’ y lo poco que podemos reconstruir  	a través del discurso, es decir la historiografía, la he denominado ‘Apohistoria’,  	aquella que está lejos de conocer la verdad o la totalidad (p. 47).</font></p> </blockquote>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">Refuerza esta idea expuesta por  García (2002), lo que nos indica a continuación Enrique Moradiellos (2001), en  su obra: Las Caras de Clío: una introducción a la historia; al afirmar que:</font></p>     <blockquote> 	    <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">…El Pasado (sic) no es un  	dominio en el que los acontecimientos que han ocurrido están situados,  	aguardando el arribo del historiador para desvelarlos. Por definición, el  	Pasado no existe y no puede ser confrontado ni abordado por ningún  	investigador. (…). Si la materia de conocimiento de la Historia científica  	no es ni puede ser el Pasado, queda por establecer cuál es el campo y los  	términos categoriales de dicha disciplina. Pues bien, este campo y términos  	estarán constituidos por aquellos restos y trazas del Pasado que perviven en  	nuestro presente en la forma de residuos materiales, de huellas corpóreas,  	de vestigios y trazas físicas, de ceremonias y ritos, en una palabra de  	“reliquias” (relinquere: lo que permanece, lo que resta) (p.60).</font></p> </blockquote>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">Toda investigación histórica,  supone de un método de estudio que permita desarrollar concepciones del hombre  en torno a su pasado y su contemporaneidad, para lo cual ha creado toda una gama  de metodologías que buscan, cada vez en mayor grado, una asistencia para tratar  de develar el hecho histórico. Según Aróstegui (1994):</font></p>     <blockquote> 	    <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">… la técnica de exploración  	documental tiene como punto clave no sólo la lectura correcta de las  	documentaciones halladas, es decir, la extracción de información primaria,  	información de cualquier tipo, bien de expedientes administrativos,  	correspondencias, contabilidad o cualquier otro tipo de documentos, sino,  	sobre todo, el trasvase de las informaciones obtenidas al aparato de  	“organización de la información”. El investigador construye tipologías en  	función de su proyecto y sus formas de trabajo: ficheros de contenidos, base  	de datos, recopilación de citas, entre otros. (Tomo I; p. 365).</font></p> </blockquote>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">Como se ha dicho, la  investigación documental debe seguir los pasos que indica el método histórico,  desarrollado en virtud del método heurístico, como un arte que implica reglas e  instrumentos de trabajo en las habilidades del propio investigador, ante esto  nos plantea Marrou (1999):</font></p>     <blockquote> 	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="Verdana" size="2">… la heurística es también  	un arte en el sentido moderno de la palabra, ya que, por perfeccionados que  	hayan sido, en ciertos sectores, los instrumentos de trabajo de que  	disponemos, puesto que sus compiladores no pudieron tener presente, ni  	siquiera concebir como posibles, todas las preguntas que podemos formular a  	los documentos, no son los que nos proporcionarán los medios de descubrir  	éstos (…), pero la ingeniosidad del historiador no se pondrá de manifiesto  	solamente en el arte de descubrir los documentos. No basta con saber cómo o  	dónde encontrarlos, sino que es preciso también, y sobre todo, saber qué  	documentos se han de buscar… (pp. 61-62).</font></p> </blockquote>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">Las fuentes documentales sobre  el tema de la piratería en la provincia de Venezuela, no son abundante, por esa  razón el trabajo ha de consistir en un esfuerzo supremo para poder fundamentar,  con el mayor cúmulo de información posible, un desarrollo más aproximado del  trabajo de investigación con el propio hecho histórico planteado.</font></p>     <blockquote> 	    <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">Debe el historiador (…)  	comenzar por una aproximación a las actividades que el hombre ha  	desarrollado durante una escala temporal definida, para lograr así la  	primera aproximación al espacio de su región.</font></p> 	    <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">En esa aproximación se  	precisarán los cambios que ha acusado la región en función de las  	actividades económicas desarrolladas por el hombre, y se obtendrá un primer  	perfil global. (Medina Rubio, 1992, p. 46).</font></p> </blockquote>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">Se reconoce, para finalizar,  que este trabajo no constituye una investigación acabada, pretenderlo sería  descabellado, tan sólo puede tomarse como un aporte sobre un tema y una región  poco explorado, por decir lo menos y no pecar de petulantes al señalar que en  modo alguno tratado con la rigurosidad histórica adecuada, como se han encargado  de demostrárnoslo los años dedicados al tema del actuar pirático en todas sus  modalidades. Pero en la Historia, al fin de cuentas, no todo está dicho, y todo  lo dicho no es acabado. En palabras de Moradiellos (2001)…“Las reliquias pueden  ser consideradas como los significantes (presentes) de unos significados  (pretéritos) que subsisten más allá de ellos”… (pp. 60 y ss.).</font></p>     <p align="justify"><b><font face="Verdana" size="2">4. Conclusiones</font></b></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">La piratería como actividad  lucromarina se movió en su propio tiempo histórico entre aparecer, desaparecer y  re-aparecer; así fue en la cuenca mediterránea, así en el mar del Norte europeo,  así en el insular Caribe; y en la provincia de Venezuela, como en cualquier otra  colonia española, ocurría igual. Las intermitencias de tal actividad pillérica  están motivadas, fundamentalmente, a su dependencia parasitaria del comercio  interoceánico; de acuerdo a la prosperidad de éste último, perviviría o  desaparecería, porque sin botín, no hay paga, y sin paga, no hay hombres  dispuestos a las duras jornadas como lobos de mar. Todo esto, sumado al hecho de  contar con pocos registros históricos en los repositorios del mundo, por cuanto  los que haya no sobreabundan en comparación a lo prolífico del actuar pirático  en todas sus épocas, además, no eran muy común los diarios de abordo porque las  labores en un barco eran extremas, y el poco tiempo libre se utilizaba más para  las francachelas que para cosas tan serias como la de ponerse a escribir; sin  embargo, quedan entre nosotros como vestigios importantísimos, alguna que otra  biografía escrita en primera persona por renombrables piratas. De todas estas  dificultades, debe el historiador-investigador valerse para sortearse entre los  bajones y las alzas periódicas de la villanía marítima, un escamoteo perspicaz  que le permita acercarse al tema, con la conciencia siempre, de que el esfuerzo  se traducirá en una aproximación historiográfica sobre el quehacer pirático.</font></p>     <p align="justify"><b><font face="Verdana" size="2">Bibliografía</font></b></p>     <p align="justify"><b><font face="Verdana" size="2">Fuentes Documentales</font></b></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="Verdana" size="2">Archivo General de Indias (AGI):</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">Patronato, s/f, 294, N 27, Pp.  1-3.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">Patronato, 153, N 7, R 1, 1/1;  27/III/ 1549. </font></p>     <p align="justify"><b><font face="Verdana" size="2">Referencias Bibliográficas</font></b></p>     <!-- ref --><p align="justify"><font face="Verdana" size="2">1. ARÓSTEGUI, Julio (1994). La  Investigación Histórica: Teoría y Método. Barcelona, España: Ediciones Crítica.  Tomos I-II.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=3105013&pid=S1315-9496201400010001000001&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"><font face="Verdana" size="2">2. CARDOSO, Arturo (1990).  Investigación, Estudio y Cambio. Caracas, Fondo Editorial Tropikos.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=3105014&pid=S1315-9496201400010001000002&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><p align="justify"><font face="Verdana" size="2">3. GARCÍA JIMENEZ, Luis Rafael  (2002). Hacia una Neomicrohistoria y la Influencia de la Historia Discursiva.  Revista: Retos y Alternativas de la Historia Hoy. Ensayos de historiografía.  Impreso por corpografía, S.A.</font></p>     <!-- ref --><p align="justify"><font face="Verdana" size="2">4. MARROU, Henri (1999). El  Conocimiento Histórico. Edición Idea Universitaria.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=3105016&pid=S1315-9496201400010001000003&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><p align="justify"><font face="Verdana" size="2">5. MEDINA RUBIO, Arístides y  otros. (1992). Historia Regional: Siete Ensayos Sobre Teoría y Métodos en  Historia Regional. Caracas, Fondo Editorial Tropikos.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">6. MORADIELLOS, Enrique (2001).  Las Caras de Clío. Una Introducción a la Historia. Siglo XXI de España.  Editores, S.A.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="Verdana" size="2">7. PHILIP, Gosse (2008).  Historia de la Piratería. Consejería de la Cultura de la Junta de Andalucía.  Editorial Renacimiento; traducción: Himilici Novás Calvo.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">8. LANGLOIS, C. V. &amp; Seignobos, C. (1965). Introducción a los Estudios Históricos. La Habana, Editora  Universitaria.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">9. LUCENA SALMORAL, Manuel  (1994). Piratas, Bucaneros, Filibusteros y Corsarios en América: Perros,  mendigos y otros malditos del mar. Edit. Grijalbo S.A. de Venezuela.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">10. KONSTAM, Angus (2012).  Piratas de los Siete Mares. Editorial Trillas, México. D.F. Traducción de:  Francisco Flores.</font></p>       ]]></body>
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