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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[El discreto encanto de la demagogia: Los Discursos del presidente Antonio Guzmán Blanco el septenio (1870-1877)]]></article-title>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[The discreet charm of the Demagoguery: The speeches of the President Antonio Guzmán Blanco The seven years (1870-1877)]]></article-title>
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<abstract abstract-type="short" xml:lang="en"><p><![CDATA[President Antonio Guzmán Blanco extends and refi nes a new way of doing politics in the 19th century Venezuelan. A new style of speech based on the motto of order and progress achieved to convince citizens of their firm intentions of developing the country still not leaving debris that remained after the great wars of independence and Federal. However, it can be said that what was involved was actually a change of class names that would begin to dominate the Venezuelan political landscape. Th e Liberals made his triumphal entry into the scene and make it after a revolution. Guzmán Blanco in the “seven years’ presidential messages realize fashion as it would be led this revolution and what would be its doctrinal bases: the hatred of the past to justify the present and project expectations towards a future provisor that would only be possible under the direction of the new men who have taken power; infrastructure works as argumentation of the spectacular nature of the work of Government, and the subjugation of the other institutions - including the Church-to governmental designs, are the fundamental pillars of the sedicente revolution. As we shall see, this is a political trick repeated, used and abused by diverse Governments in our history because it has been very useful to convince our peoples generally ignorant of their own abilities get awaited order and progress. In the end, a new discourse, new works, new men to keep the same political form of governance for the sector preferred by the new Government. New wine into old Wineskins.]]></p></abstract>
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</front><body><![CDATA[ <p align="center"><b><font face="Verdana">El discreto encanto de la demagogia.  Los Discursos del presidente Antonio Guzmán Blanco el septenio (1870-1877)</font></b></p>     <p align="center"><b><font face="Verdana">The discreet charm of the Demagoguery.  The speeches of the President Antonio Guzmán Blanco The seven years (1870-1877)</font></b></p>     <p align="center"><b><font size="2" face="Verdana">Juan Carlos Reyes</font></b></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana">Historiador por la Universidad  Central de Venezuela. Magíster en historia de Venezuela republicana (UCV).  Candidato a Doctor en Historia en la Universidad Católica Andrés Bello. Caracas,  Venezuela. E-mail: <a href="mailto:jucare25@yahoo.com">jucare25@yahoo.com</a>.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana"><b><font size="2">Resumen</font></b><font size="2">:  El presidente Antonio Guzmán Blanco amplía y perfecciona una nueva manera de  hacer política en el siglo XIX venezolano. Un nuevo estilo del discurso con base  en la consigna de orden y progreso logra convencer a los ciudadanos de sus  firmes intenciones de desarrollar el país que aún no salía de la ruina en la que  había quedado luego de las grandes guerras, de Independencia y Federal. No  obstante, se puede afi rmar que en realidad de lo que se trataba era de un  cambio de nombres de la clase que comenzaría a dominar el panorama político  venezolano. Los liberales hacen su entrada triunfal en escena y lo hacen tras  una revolución. Los Mensajes Presidenciales de Guzmán Blanco en el “Septenio”  dan cuenta de la manera como sería conducida esa revolución y cuáles serían sus  bases doctrinales: El odio al pasado para legitimar el presente y proyectar las  esperanzas hacia un futuro provisor que sólo sería posible bajo la dirección de  los nuevos hombres que han tomado el poder; las obras de infraestructura como  argumentación de espectacularidad de la labor de gobierno y, el sometimiento del  resto de las instituciones &#8213;incluida la Iglesia&#8213; a los designios  gubernamentales, son los pilares fundamentales de la sedicente revolución. Como  veremos, se trata de una argucia política repetida, usada y abusada por muy  diversos gobiernos en nuestra historia pues ha sido muy útil para convencer a  nuestros pueblos generalmente ignorantes de sus propias capacidades de conseguir  el tan ansiado orden y progreso. En fin, un nuevo discurso, unas nuevas obras,  unos nuevos hombres para mantener la misma forma política de gobernar para el  sector preferido por el nuevo gobierno. Vinos nuevos en odres viejos.</font></font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana"><b><font size="2">Palabras clave</font></b><font size="2">:  Discursos Presidenciales, Revolución, Guzmán Blanco, Septenio, Liberales.</font></font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana"><b><font size="2">Abstract</font></b><font size="2">:  President Antonio Guzmán Blanco extends and refi nes a new way of doing politics  in the 19th century Venezuelan. A new style of speech based on the motto of  order and progress achieved to convince citizens of their firm intentions of  developing the country still not leaving debris that remained after the great  wars of independence and Federal. However, it can be said that what was involved  was actually a change of class names that would begin to dominate the Venezuelan  political landscape. Th e Liberals made his triumphal entry into the scene and  make it after a revolution. Guzmán Blanco in the “seven years’ presidential  messages realize fashion as it would be led this revolution and what would be  its doctrinal bases: the hatred of the past to justify the present and project  expectations towards a future provisor that would only be possible under the  direction of the new men who have taken power; infrastructure works as  argumentation of the spectacular nature of the work of Government, and the  subjugation of the other institutions - including the Church-to governmental  designs, are the fundamental pillars of the sedicente revolution. As we shall  see, this is a political trick repeated, used and abused by diverse Governments  in our history because it has been very useful to convince our peoples generally  ignorant of their own abilities get awaited order and progress. In the end, a  new discourse, new works, new men to keep the same political form of governance  for the sector preferred by the new Government. New wine into old Wineskins.</font></font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana"><b><font size="2">Key words</font></b><font size="2">:  presidential speeches, revolution, Guzmán Blanco, seven years, liberal.</font></font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana">Recibido: 29/05/2014. Aprobado:  10/06/2014.</font></p>     <p align="right"><font size="2" face="Verdana">En realidad lo que quiere [Guzmán  Blanco] es que la República se identifique con él de tal forma, que nadie pueda  diferenciarlos. El pasado no existe. El presente y el porvenir están en él (…) Y  al confrontar el pasado con el presente su voz adquiere una entonación bíblica.  Parece que hablara del Antiguo y el Nuevo Testamentos. La patria comienza en  abril y el viejo Antonio Leocadio, Jehová de patillas y bisoñé, se recrea en la  contemplación de este Salvador de espada que prefiere cortar cabezas a sembrar  ideas, y que abona con la sangre de los infieles la semilla del Evangelio  amarillo.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="right"><font size="2" face="Verdana">Ramón Díaz Sánchez Guzmán, Elipse  de una ambición de poder. Caracas, Ediciones del Ministerio de Educación  Nacional, 1950.</font></p>     <p align="justify"><b><font size="2" face="Verdana">Introducción</font></b></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana">Casi como una constante  &#8213;pareciera que más de lo normal&#8213; en muchos países latinoamericanos, un líder, un  caudillo y, hasta un Presidente Constitucional, se ha convertido &#8213;o lo  pretendió&#8213; en una referencia, en un punto de partida, en una ruptura, en un  “antes y después”, se habla como de una epifanía.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana">El cambio es el argumento,  aunque para llegar a convertirse en ese líder del cambio no baste con decir que  se va hacia él, no, es necesario romper con la rutina política, exaltar en gran  medida los ánimos, las pasiones y hasta los odios. Sólo así, en Latinoamérica,  un cambio se convierte en una revolución. Es decir, se trata de un cambio, pero  no de cualquier cambio.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana">En la vasta región del  continente que abarca lo secesionado de España, la utilización de la palabra  “cambio” pareciera un libreto, una guía, una fórmula para el triunfo político.  Es “casi” del todo normal el que algún Presidente que no incluya la fórmula del  “cambio” en sus promesas de campaña y en sus discursos estará en minusvalía con  sus contendores. En ocasiones, no pocas, algunos candidatos en sus campañas se  han visto en la necesidad de hablar “sutilmente” de cambios necesarios en la  sociedad, aunque su antecesor sea incluso de su propio partido, el mismo que le  brinda a su vez toda la maquinaria para lograr el triunfo, personal y  partidista.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana">Pero, a veces, la sola mención  del cambio no basta, es necesario adentrarse en la manera de ser de los  habitantes, sus inquietudes y sus desesperanzas, sus virtudes y sus complejos,  sus odios y sus alegrías; hay que saber lo que espera, aunque, en muchas  ocasiones, hasta los haya que no esperan ya absolutamente nada. Una gran  mayoría, es casi una constante, espera un líder que castigue a quienes  considera, o le hacen pensar que hay un enemigo responsable de sus desgracias,  este líder que une el conocimiento de esto y lo combina con un carisma personal  es quien generalmente logra manejar un país latinoamericano con relativa  facilidad.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana">Venezuela, a lo largo de su  historia cumple a cabalidad el guión. Como ejemplo de estas conductas sociales  hemos querido analizar el período de gobierno del presidente Antonio Guzmán  Blanco denominado el Septenio. Este ensayo apunta a diseccionar los “Mensajes  Presidenciales”<sup>1</sup>, como fuente poco utilizada y, mucho menos, como  objeto de estudio de manera autónoma.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana">Este hecho debe tener sus  razones en la molestia que genera &#8213;lógicamente&#8213; para cualquier investigador,  revisar la apología de un gobierno hecha Discurso, la que, normalmente, suele  ser somnolienta, y generalmente con intenciones justificativas y engañosas.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana">No pretendemos aquí dilucidar  el mayor o menor artificio en la obra de gobierno del Presidente Guzmán Blanco  y, mucho menos, pretender constatar si efectivamente cumplió con todo lo  prometido en sus muchos discursos; tan sólo queremos intentar “comprender” sus  Mensajes y lo que ellos representaron para la Venezuela del momento.</font></p>     <p align="justify"><b><font size="2" face="Verdana">1. El Discurso como problema  histórico</font></b></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font size="2" face="Verdana">Cada uno de los Mensajes están  muy bien escritos y, dada su considerable extensión, denotan más que una  presentación de cuentas, una misión, un compromiso que hacía un Presidente  salvador de la patria a una sociedad cansada, asediada y hastiada de guerras  civiles y ansiosa, al decir del mismo Presidente, de conseguir el soñado  progreso y estabilidad desconocida hasta ese entonces.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">Cada discurso es, como  podríamos llamarlo en la actualidad, un ejercicio publicitario, casi comercial;  se trata de la venta de un producto que se llama Presidente y, en nuestro caso,  ese producto lo patrocina su mismo vendedor que era el “Ilustre Americano”; de  allí que los discursos presidenciales se trataban más que de una exposición de  su manera de gobernar, un ejercicio de convencimiento de la población, al menos  de la población con participación política.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">Se trataba de un ejercicio  literario o retórico para sustentar y legitimar lo que por la fuerza ya había  quedado demostrado, en adelante las cosas “serán como están siendo”, un nuevo  momento y un nuevo líder marcarán la historia en lo venidero.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">Todos los mensajes son  presentados ante los diversos Congresos que, por genufl exos &#8213;con algunas  honrosas excepciones&#8213;, aplaudían y acogían la orden que se les enviaba. El resto  de la sociedad, por cierto compuesta de un considerable porcentaje de  analfabetas, no era la que escuchaba los discursos.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">Fruto de una revolución llegó  Guzmán Blanco al poder y esa característica ha implicado en todas las sociedades  hispanoamericanas una especie de patente de corso para iniciar un proceso de  cambios que demuestre una ruptura entre un tiempo y otro. Lo revolucionario debe  ser lo novedoso, lo progresivo, lo moderno y, lo anterior, debía convertirse en  lo oscuro, lo perverso y el atraso. Es casi como una ley, un axioma.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">Por su condición de hombre  culto y, en particular, por la combinación de ser también un hombre de acción,  Antonio Guzmán Blanco supo imponer muy bien sus ideas, supo someter a sus  enemigos, controlar hábilmente el país y los diversos caudillos regionales; en  fin, supo vender muy bien su imagen de líder.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">De sus escritos en general nos  habla el académico J. A. Cova: “Su estilo en discursos, proclamas y artículos de  prensa, era ampuloso y rimbombante; pero muchas veces también, sobrio y  elocuente. En la réplica era vivaz, ágil, agudo y esgrimía la ironía con  refinado arte. Fue un escritor avezado en el juego y dominio de las ideas.”<sup>2</sup></font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">Elogiado y vilipendiado por  muchos, no deja de reconocerse que Guzmán supo gobernar con mano firme y someter  a los caudillos, como la principal enfermedad del país que había que erradicar  para la consecución de sus fines más esenciales. El mismo J. A. Cova con  intención de dibujar su perfil sicológico y dotes de líder expuso:</font></p>     <blockquote> 	    <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">Carácter recio, de  	resoluciones rápidas y firmes y de valor personal a toda prueba, así se  	explica que desaparecido Falcón, subordinara a su autoridad a todos los  	caudillos federales que le eran superiores en antigüedad y jerarquía  	militar. Fue en efecto, &#8213;resultaría ridículo negarlo&#8213; caudillo de caudillos.  	Pulido, Colina, Salazar, Mendoza, Alcántara, Crespo, a regañadientes se le  	sometieron y a todos manejó y utilizó, dentro de sus personales  	concepciones. La crueldad, sin embargo, no le empujó jamás en sus abismos.<sup>3</sup></font></p> </blockquote>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="Verdana" size="2">Guzmán Blanco representó para  la época decimonónica el segundo “hombre país” &#8213;el primero había sido el General  José Antonio Páez&#8213; y de allí que todos los autores que se han internado en la  complejidad de la política de ese siglo han tenido que considerar, para bien o  para mal, la figura del “Ilustre Americano”, como pilar fundamental de las  decisiones políticas, económicas y sociales de todo el siglo.</font></p>     <p align="justify"><b><font face="Verdana" size="2">2. La Revolución</font></b></p>     <p align="right"><font face="Verdana" size="2">Revolución, en sentido fi losófi  co, es solamente el cambio de un estado de espíritu, aunque no se derrame una  gota de sangre. La ‘revolución pacífi ca’ es un ideal y como tal, difícil de  realizar. Si la revolución consistiera en cambiar la posición del bastón, que la  contera pasara a ser puño, y éste, contera, el país no habría ganado nada con la  sustitución de unas clases suficientes o poderosas por otras. Menos si se pierde  la libertad. Luis Beltrán Guerrero. El tema de la revolución, Caracas, Monte  Ávila editores, 1993. p. 118.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">Inicialmente, y como era de  esperarse, Antonio Guzmán Blanco emite su primer mensaje presidencial en 1870 en  tono de discurso triunfador. La “revolución” habría triunfado, no era la  primera, tampoco será la última, pero llega para imponerse. La guerra federal  había dejado muchos cabos sueltos, los que Guzmán sabrá aparejar.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">En vista del triunfo de la  revolución guzmancista de abril, el líder del momento se inaugura en la retórica  presidencial y qué mejor forma que la de justifi car los hechos de la nueva  situación que se iniciaba: el triunfo ansiado del Liberalismo.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">Guzmán emite sus primeras  palabras con gran elocuencia:</font></p>     <blockquote> 	    <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">Ciudadanos  	Plenipotenciarios de los Estados, reunidos en Congreso: Este es uno de los  	más grandes días de la causa liberal de Venezuela. Con vuestra instalación  	en Congreso, los Estados ratifican la revolución a que los pueblos tuvieron  	que ocurrir contra la postrera usurpación de la oligarquía. Yo me congratulo  	además, porque, como conductor de los últimos sucesos, veo sellada la parte  	principal de la grande obra que la mayoría de mis conciudadanos me confiara.<sup>4</sup></font></p> </blockquote>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">Queda asentado que la presencia  de los revolucionarios en Caracas debía ser justificada elocuentemente, Guzmán  utiliza entonces la tesis del partido contrario o enemigo común, culpable de  todos los males de la patria, al que no le ha importado el pueblo de no ser para  saciar sus apetencias de poder, en fi n la “oligarquía”.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">No solamente se conforma con  afirmar en sus discursos la necesidad perentoria de asumir estos cambios, además  expone que su causa es el resurgir de la patria pues el enemigo representa, nada  más y nada menos, que las reminiscencias de “la colonia”.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="Verdana" size="2">Hábil treta utilizada en ese  momento para denigrar de los hombres de la Independencia &#8213;con Páez a la cabeza&#8213;  y marcarlos con el mote de oligarcas, conservadores y colonialistas, cuando  fueron precisamente éstos quienes enfrentaron con las armas a los ejércitos de  la Corona española.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">Veamos este ejemplo de cómo a  partir de un discurso se puede moldear la historia con fines particulares:</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">Es la sagrada obligación de mi  puesto, consignar aquí la gran verdad, y paso a cumplirla. Dividida Venezuela  desde 1840 en dos partidos, el uno pugnando por la libertad, el otro armado con  la autoridad; éste, heredero de la colonia, aquél hijo de la República; el  primero, que marcha al porvenir, el segundo que se aferra al pasado; entre el  oligarca y el liberal ha existido siempre una distancia que no han podido  acercar ni el tiempo, ni sus lecciones, ni el prestigio de la mayoría popular,  ni sus triunfos materiales, ni sus conquistas morales, ni su noble magnanimidad.<sup>5</sup></font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">La idea de Guzmán es en  apariencia natural, todas las luchas del partido liberal, en las que incluye a  los gobiernos de los Monagas y, por supuesto la guerra federal, tenían un  horizonte común: sacar del poder a la oligarquía conservadora, así lo expone:</font></p>     <blockquote> 	    <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">Hasta 1846 fue legal la  	contienda, porque la oligarquía, dueña del poder, creía darse autoridad  	moral disfrazando su ambición con la legalidad. Vencida al cabo, con poder,  	disfraz y todo, se desmintió a sí misma, y alzándose contra las elecciones  	populares, e imponiendo un Congreso y un Presidente por la fuerza, hizo de  	la fuerza el supremo derecho de Venezuela. Así triunfó la oligarquía en 46;  	pero el pueblo también apeló a la fuerza y triunfó en 48. En 58 fue engañada  	la mayoría, y la oligarquía volvió a apoyarse en la fuerza para mandar; lo  	que produjo cinco años de sangre y el triunfo por la fuerza del pueblo  	soberano en 63. En 68 se repitió la escena por tercera vez: reincidió la  	oligarquía en el abuso de la fuerza, y ha vuelto a repetirse el triunfo por  	la fuerza, y para siempre, del pueblo de 46, 48 y 63. Despréndese de aquí  	una verdad que ya puede llamarse histórica: Venezuela ha vivido 25 años en  	guerra civil, porque con la oligarquía no hay otro árbitro que la fuerza,  	convertida por ella en derecho público desde 1846.<sup>6</sup></font></p> </blockquote>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">Según se desprende de la  exposición del Presidente, hasta ese momento no ha habido más que búsqueda de  reconciliación y paz por parte de los liberales y traición y engaño por parte de  los conservadores, a más de que en el fondo &#8213;sostiene— las ideas liberales para  desarrollar al país son, de suyo, sumamente distintas y hasta contradictorias  con las conservadoras, como vemos:</font></p>     <blockquote> 	    <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">Pero, ¿debemos, o siquiera  	podremos seguir viviendo así, matándonos, destruyendo nuestra riqueza,  	arruinando la patria? Creo que es indispensable preocuparnos, antes que  	todo, del remedio para una desgracia tan inexorable y de tan desesperante  	duración. Dos caminos se han ensayado anteriormente. El uno fue el de las  	vías legales, que obstruyó la oligarquía por su alzamiento contra el voto  	popular en 46. El pueblo no ha vuelto a creer que bajo el poder de los  	oligarcas pueda haber elecciones libres. El otro camino fue el del tratado  	de Coche; el de la magnanimidad, el de la conciliación. Buscaron los hombres  	de la Federación asimilarse los oligarcas, confundirlos con la mayoría  	nacional triunfante, con la esperanza de que después de esa descomposición,  	se incrustasen en las diferentes sectas liberales, y que de ese modo las  	contiendas políticas no fuesen contiendas a muerte por los principios de la  	República, sino diferencias de planes y propósitos de perfeccionamiento  	social, de desarrollo material, de adelanto moral; diferencias, en fin,  	entre propósitos de progreso. Pero este camino también lo obstruyó la  	oligarquía. El pueblo la ha visto aparecer en 68 y 69, más apasionada, más  	exclusivista, más rencorosa, más perseguidora, más retrógrada que nunca.  	Antes cubría sus arbitrariedades con fórmulas y apariencias legales:  	últimamente, sus violencias han tenido los caracteres del cinismo y del  	vandalaje.<sup>7</sup></font></p> </blockquote>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">El argumento que usa Guzmán  para justificar su toma del poder y la persecución no habría de ser más simple:  conmigo la paz, con ellos la guerra: </font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<blockquote> 	    <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">Ocupada Caracas, insistí en  	proponer la paz a los vencidos, sin otra condición que la de que depusieran  	las armas esos restos que quedaban dispersos en uno que otro punto del  	litoral, y no obtuve sino pruebas de que esa oligarquía militante no quiere  	sino la guerra, a todo trance, y hasta el último momento.<sup>8</sup></font></p> </blockquote>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">Más adelante, el presidente  Guzmán muestra sus verdaderas intenciones; de las promesas de paz pasa a dictar  que la guerra será implacable contra los oligarcas y, dice, luego de que hayan  desaparecido completamente y para siempre de la escena política venezolana,  resurgirán nuevos partidos que vayan a la arena política en paz &#8213;no como los  oligarcas por supuesto&#8213; y nacerá la nueva República a imagen y semejanza de la  que él propugna.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">El mensaje no podría ser más  claro:</font></p>     <blockquote> 	    <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">No queda, pues, a la  	mayoría, que ya puede llamarse casi unanimidad del país, otro camino que el  	de continuar la lucha hasta vencer la minoría de un modo completo y  	absoluto. En esa lucha, sostenida con constancia y energía, la oligarquía  	perderá los últimos elementos que le quedan, y acabará de desacreditarse esa  	media docena de aventureros que a su nombre ciñe espada. Por el camino que  	lleva, el partido oligarca puede desaparecer como partido político, y hasta  	como núcleo social. Es él mismo quien lo quiere así, y marcha ciego hacia su  	tumba. Y desde ese día comenzará, a mi juicio, la edad venturosa de esta  	República; porque de la gran mayoría liberal vencedora, se formarán nuevos  	partidos, sin el temor de caer en manos de sus implacables enemigos de  	cuarenta años; y esos partidos serán entonces doctrinarios y pacíficos: no  	se disputarán el poder para vivir con seguridad y garantías, como sucede  	hoy, sino para hacerle el bien a la patria: no tratarán de conservar el  	poder por temor a sus enemigos, sino que lo cederán a la mayoría, seguros de  	que tendrán en el hogar los mismos derechos y garantías que han otorgado  	ejerciéndolo: las luchas políticas serán luchas de competencia para hacer el  	bien común, no luchas a muerte, como las actuales, para poder sobrevivir.<sup>9</sup></font></p> </blockquote>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">Para ser un mensaje  presidencial el Presidente no se anda con eufemismos e insiste en la  intolerancia hacia la oligarquía que, paradójicamente, considera traidora al  pueblo “soberano” desde los mismos inicios de la independencia. Debía hacerse la  guerra para conseguir la paz. Así anuncia:</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">Con la oligarquía eso es  imposible [la paz], porque tal minoría cree al resto de sus compatriotas seres  inferiores, en quienes el uso de la libertad es insubordinación, y usurpación  los derechos de la igualdad. La oligarquía defi ende sus preocupaciones con toda  la ceguedad y la injusticia del fanático, en contraposición con el pueblo que  defiende sus derechos con todo el despecho del Soberano ofendido. Por eso  nuestras contiendas han sido sangrientas: por eso no han tenido conciliación  posible: por eso es menester que los pueblos triunfen en esta vez de un modo  definitivo, desbaratando los pocos elementos oligarcas que quedan, última  resistencia del elemento colonial que empezó Venezuela a combatir desde 1810.<sup>10</sup></font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">No obstante la crueldad que  acompaña la guerra por antonomasia, Guzmán utiliza la tribuna del discurso  presidencial para, después de presentar una larga relación de la campaña que lo  hizo triunfador, presentar a su ejército vencedor como incapaz de  arbitrariedades y él, personalmente magnánimo con los vencidos. Vieja treta esta  e inmejorable la ocasión del mensaje presidencial para presentar su victoria  ante Venezuela y el mundo. </font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">Así, sus palabras:</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<blockquote> 	    <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">Grande fue mi ansiedad,  	porque las represalias de que el enemigo se había hecho merecedor durante  	los veintidós meses que gobernó, su negativa a toda transacción, la  	resistencia en Caracas, tan injustificada, y las mil bajas que me costaban  	los tres días de combate, me hicieron temer hasta excesos en el vértigo del  	triunfo de 8.000 hombres que casi a un tiempo inundaron la ciudad. Pero  	lejos de eso: fuera de las desgracias y durezas de la batalla, nada hay que  	echarle en cara al ejército liberal. No hubo un solo muerto después del  	combate; no hubo una sola puerta rota; no hubo, lo que propiamente puede  	llamarse un robo; no hubo, en fin, quien pudiera quejarse, con justicia, de  	un insulto de hecho o de palabra. Las casas particulares que aparecen como  	invadidas por las tropas, son las casas que ocupó el enemigo, con o sin la  	voluntad de su dueño, y que convertidas en fortificaciones fue  	imprescindible tomar a viva fuerza. En ninguna ocasión ha ostentado el  	honrado y magnánimo pueblo de Venezuela, mayor virtud ni mayor humanidad que  	en el terrible momento de la ocupación de Caracas. El pueblo más culto de la  	tierra tampoco podrá presentar una prueba más grande de civilización, que la  	que dieron en ese día los 8.000 liberales armados, después de 48 horas de  	tremendo asalto. Siento una tentación de orgullo al consignarlo aquí para  	vuestra satisfacción, para la justicia de la historia, y para vergüenza de  	los que siempre nos han calumniado.<sup>11</sup></font></p> </blockquote>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">De seguidas, Guzmán da un largo  rodeo de descripción de batallas y escaramuzas para exponer que ya su triunfo es  definitivo, hace uso de una consigna que engloba sus inquietudes como quien mira  un país con el deseo sincero de enrumbarse por la senda del desarrollo y  progreso y qué mejor ocasión para solicitar elecciones libres. Por supuesto, en  momentos en que no solamente la suerte sino el prestigio de guerrero le  acompañan. El futuro era suyo.</font></p>     <blockquote> 	    <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">Puedo, pues, decir que mi  	misión está cumplida. Ella consistía en dar unidad y dirigir los esfuerzos  	populares hasta derribar el poder usurpador de la oligarquía. Está hecho.  	Vosotros debéis ahora sellar esta victoria fi jando la época de las  	elecciones para la fecha en que pueda retirarse el ejército, y hacerse, por  	consiguiente, tan populares y libres como lo reclama el país hace 25 años, y  	como lo tiene prescrito el código inmortal de 1864, bandera de la Revolución  	y égida del porvenir. La paz de Venezuela depende sólo y exclusivamente de  	que el pueblo elija libremente sus comisarios públicos en discusión franca y  	legal, y vea que esa elección es respetada, y que vuelve, por tanto, a ser  	su voluntad de derecho supremo de la República. Nuestras guerras civiles de  	46 se alzaron contra el pueblo en el acto augusto de elegir los nuevos  	depositarios de la autoridad constitucional. A fuerza de sangre y de  	cruentos sacrifi cios ese pueblo ha reconquistado todos sus derechos.  	Tócanos dejarlo que use de ellos como verdadero Soberano. Y esa será su  	dicha, porque es la paz de Venezuela; y será nuestra gloria, porque es el  	cumplimiento del más grande de nuestros deberes para con la patria.<sup>12</sup></font></p> </blockquote>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">Más adelante la sentencia  obligatoria del momento: promete que va a restituir la autonomía de los estados.  En 1870 y, a pesar de su indiscutible triunfo sobre los conservadores y/o  centralistas, quedaban los respectivos poderes locales a los que había que  tratar con guantes de seda, al menos en sus inicios. El caudillismo era de vieja  data y comúnmente eran personajes que veían con recelo toda gestión que viniera  del gobierno central, fuera liberal o conservador, daba igual.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">De tal modo, apunta:</font></p>     <blockquote> 	    <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">Restablecer la autonomía de  	los Estados y practicar elecciones populares libres, han sido los temas de  	la Revolución. Cumplamos uno y otro deber, y la historia recogerá nuestros  	nombres asociados a la paz y la libertad permanente de Venezuela.<sup>13</sup></font></p> </blockquote>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">Es interesante la manera como  Guzmán concluye su discurso de 1870. Se nota en sus palabras la seguridad del  vencedor tanto en la guerra como en la política y qué mejor momento aquél para  adoptar la humilde posición del guerrero que no aspiraba a más que a la gloria  de la victoria, por lo que solicita que no se le llame a dirigir el nuevo  gobierno.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="Verdana" size="2">En una frase elegante que,  además, no quedaba mal pronunciarla, expone su sacrifi cio para lograr la  ansiada paz y él, de ser elegido por el Congreso, estaría presto a servir tanto  como en el caso de que no fuera elegido. El olfato político de Guzmán o de  cualquier político de la época demostraba que la frase era tan elegante como que  a su vez no era, siquiera, necesario pronunciarla, como vemos:</font></p>     <blockquote> 	    <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">Si algo tuviera que agregar  	a esto, sería, que por lo mismo que he sido el jefe de la Revolución, y por  	lo mismo que me ha tocado organizar en gran parte su victoria, debéis  	considerarme como el más incompetente para merecer vuestra elección. No os  	arredre el que falte todavía que vencer algunos restos oligarcas en Coro,  	libertar a Trujillo y vengar al Zulia. Cualquiera que elijáis es competente  	para ello; pero si se necesitare de mi cooperación personal, como General en  	jefe del Ejército, como Consejero en el Gabinete, o como ciudadano  	particular, vuestro elegido puede contar conmigo como si fuese yo mismo el  	encargado del Gobierno.</font></p> 	    <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">Os lo diré tal como me lo  	dicta el corazón. La más envidiable gloria de Venezuela después de todo  	cuanto le cuesta la vanidad de algunos de sus hijos, es la gloria de la  	abnegación. Permitidme que aspire a merecerla.</font></p> </blockquote>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">Dios y Federación</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">Caracas, Junio 15 de 1870<sup>14</sup></font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">Se da inicio a la Dictadura;  Alea jacta est.</font></p>     <p align="justify"><b><font face="Verdana" size="2">3. El afianzamiento del  poder: la legitimación</font></b></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">Los años que van de 1870 a 1873  en que Guzmán Blanco pasa de Dictador (en el sentido clásico del término) a  Presidente Constitucional son de una incuestionable movilidad gubernamental.  Podría afirmarse que en esos años se construye con solidez la hegemonía  guzmancista que regirá, con sus vaivenes, hasta su muerte el año 1899.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">Es la época de oro de Guzmán.  En su condición de Dictador supo aprovechar el poder que tal condición le  brindaba para sentar las bases de su proyecto de país. Es el momento cuando  finalmente el Estado como ente orgánico asume las riendas de la sociedad y se  impone o, al menos lo intenta seriamente, a la Iglesia y a los poderes locales.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="Verdana" size="2">Se trataba del intento más  firme de crear un Estado nacional moderno en una Venezuela agrícola, pobre,  desencajada, arruinada y anárquica.¿Hasta dónde estremecieron realmente los  cambios ejecutados bajo el gobierno de Guzmán a la sociedad entera?  Aparentemente no fue tan impactante la obra y mucho de lo construido fue más de  ornato que de sólida infraestructura.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">Total que, como indica Mary  Floyd:</font></p>     <blockquote> 	    <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">Antonio Guzmán Blanco  	dominó los siguiente siete años de la experiencia republicana en Venezuela.  	A pesar de que las elecciones eran libres y democráticas, en apariencia,  	controló sus resultados. Como Dictador, si bien con título de Presidente,  	utilizó todos los medios a su alcance en un intento por traerle a Venezuela  	un mínimo de paz, de orden y de progreso. Por supuesto, los conceptos  	liberales y federales se convirtieron en una parte obligada de la retórica  	de Gobierno. En verdad, eran ideas bastante desgastadas, que Guzmán Blanco  	manipulaba para sus propios propósitos. La revolución de abril triunfó y  	frente a Guzmán Blanco y los generales federalistas y los políticos sólo iba  	a sentirse, como una Némesis posible, vengadora, la combinación de los  	comercian tes banqueros de Caracas.<sup>15</sup></font></p> </blockquote>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">Luego del período de la  Dictadura que duró tres años, en el año 1873 Guzmán pronuncia también ante el  Congreso Nacional su discurso de rendición de cuentas. El tono de sus palabras  es eufórico y no era para menos en su condición de dueño y señor de la escena  política venezolana. </font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">Guzmán inicia con estas  palabras:</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">Ciudadanos Senadores y  Diputados:</font></p>     <blockquote> 	    <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">Vuestra instalación en  	Congreso es el advenimiento del orden constitucional de la República, y yo  	doy gracias al Todo Poderoso y a los pueblos de Venezuela, a quienes debo el  	haber llegado a este día venturoso, en que puedo rendir cuenta de cómo he  	ejercido la Dictadura, enumerando sus resultados morales y materiales, que  	espero serán mi mejor justificación para con la patria y su porvenir. No he  	querido rendirla por medio de un mensaje ordinario y las Memorias de los  	Ministros que me han acompañado en el Gabinete, porque me ha parecido que  	habiéndome conferido los pueblos sus omnímodos poderes, poderes que confirmó  	luego el Congreso de Plenipotenciarios de los Estados, es mía solamente la  	responsabilidad de cuanto se ha hecho para alcanzar la paz y de cuanto se ha  	dispuesto para la reorganización de la República.<sup>16</sup></font></p> </blockquote>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">Ya desde el principio del  discurso el Presidente retoma su afirmación de que la oligarquía ha sido  derrotada para siempre; lo cual no deja de ser cierto o, al menos, la oligarquía  a la que él se refería. Es curiosa esta apreciación pues nuevamente utiliza la  tribuna presidencial para referirse a los vencidos, sin que verdaderamente  exista un peligro latente de que “esa” oligarquía pusiera en peligro la  estabilidad gubernamental.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="Verdana" size="2">Pareciera más creíble que sus  palabras apuntaran al ejemplo y al apercibimiento de los posibles contrincantes  en función de hacer sentir su veteranía de guerra y el castigo que impondrá a  los vencidos; además de, efectivamente, hacer valer su poder que le permitió  someter al bando “conservador”, lo cual no era poco de decir.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">El tono de Guzmán para este  momento no es tan amigable como antes y deja sentir la fuerza de sus palabras,  como vemos:</font></p>     <blockquote> 	    <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">…La causa de nuestros  	treinta años de inestabilidades era, que una minoría inspirada por las  	preocupaciones de la colonia, disputaba a la mayoría nacional el derecho  	incontrovertible de disponer de su propia suerte. Esa minoría ha quedado en  	esta vez tan vencida como impotente. Sin un tema nacional siquiera que le  	sirva de bandera, porque todos nosotros hemos convertido en artículos de  	nuestra constitución todos los que la política liberal tenía consagrados  	como principios de las nuevas sociedades republicanas; sin jefe que pueda  	devolverla su perdida cohesión, porque sus hombres importantes o han  	desaparecido, o carecen de crédito popular; sin armas ni elementos de  	guerra, porque casi todos los que había diseminados, los he recogido y están  	depositados en los parques nacionales de San Carlos, Castillo Libertador, La  	Guaira y Caracas; y sobre todo, sin la posibilidad de allegar soldados,  	porque los pueblos sostienen esta situación con una universalidad y un  	entusiasmo, que sólo puede compararse al que tuvo la gloriosa oposición  	liberal del 44 y 46; esa minoría, digo, ha desaparecido como partido  	político.<sup>17</sup> </font></p> </blockquote>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">Y completa su idea así:</font></p>     <blockquote> 	    <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">Como elemento social [la  	oligarquía] ha perdido la mayor parte de su importancia, desde que los  	hombres de respetabilidad personal que por temor a lo desconocido la  	acompañaban, han podido comparar esta situación con la precedente. La  	impresión benefactora con que la actualidad está sorprendiendo a todos los  	que no nos conocían como administradores de los intereses públicos, es tal,  	que no hay un solo hombre serio, hayan sido cuales hayan sido sus opiniones  	anteriores, que no se sienta incrustado o atraído por el gran movimiento  	regenerador que nosotros hemos tenido la gloria de iniciar y desarrollar. No  	queda un solo ciudadano con amor a la patria y respeto por sí mismo, que no  	rechace como una indignidad la sospecha de simpatizar siquiera, con el grupo  	de desatentados, que, no dentro, sino fuera del país, deliran con la  	reacción.<sup>18</sup></font></p> </blockquote>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">La elocuencia de su discurso no  deja lugar a dudas, era el mejor momento impresión de este discurso debe haber  llegado a oídos de todo el país político y económico lo cual, naturalmente, era  su última ratio.</font></p>     <p align="justify"><b><font face="Verdana" size="2">4. La idea de país que vende  Guzmán Blanco</font></b></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">A partir de este momento  &#8213;1873&#8213;, el cúmulo de discursos de Guzmán apuntan a una sola idea, que mantendrá  inalterable hasta sus últimas apariciones discursivas como Presidente: Venezuela  sólo alcanzará su desarrollo a partir de que se tomen las medidas pertinentes  para conducirla al progreso, a la estabilidad legal y fiscal y a la paz  política, y, por supuesto, que nadie más que Antonio Guzmán Blanco podía llevar  a cabo tal empresa.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="Verdana" size="2">No es que Guzmán fuera original  con esa idea de desarrollo del país, sólo que tras su investidura y su prestigio  podría, si se lo proponía, llevarla a cabo. Muchos intelectuales venezolanos del  momento y anteriores ya habían vislumbrado esas necesidades y posibilidades,  sobre todo, porque se trataba de un movimiento mundial &#8213;de concreción del  capitalismo y del liberalismo&#8213;, pero en el gobierno de Guzmán confluyeron las  condiciones sociales con la presencia del hombre con la capacidad y liderazgo  para echarlas adelante.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">Dice Guzmán:</font></p>     <blockquote> 	    <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">En cambio, la situación que  	hemos creado, y que el día de hoy queda revestida con el manto de la  	Constitución y de las Leyes, es la más sólida de cuantas ha alcanzado  	Venezuela. Cuenta con el pueblo, porque está gozando de todas sus libertades  	y garantías, y se siente como reinstalado en el trono de sus derechos,  	representando en la sociedad el papel que la civilizadora igualdad da a  	todos los hombres; cuenta con el Ejército, porque todo él ve la justicia con  	que han sido mirados sus eminentes servicios; cuenta con la agricultura y la  	cría, porque ven realizándose en su favor el programa económico de la causa  	liberal, con medidas que tienden a indemnizarlas sus pérdidas, a abrir las  	vías de comunicación, y a extinguir las contribuciones extraordinarias, o a  	disminuir todas las legales; y cuenta con el comercio, por todos esos  	motivos que halagan a los otros gremios sociales, y porque, además, está  	persuadido de que la paz, que es su elemento, y el progreso material del  	país, que aumenta sus provechos, están positivamente garantizados por la  	causa liberal triunfante.<sup>19</sup></font></p> </blockquote>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">En el discurso que seguimos  ahora (1873) Guzmán Blanco inicia, de manera firme, su exposición acerca del  rumbo que debe seguir el país para su pleno desarrollo. Era, como hemos dicho,  una moda muy conocida en la Europa de entonces, la que conocía muy bien, por lo  que hace buen uso de esa visión de futuro y que sabe vender lo que, junto al  poder y popularidad de que dispone, logra la adhesión y apoyo de muchos y, al  menos, el benefi cio de la duda para otros tantos.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">No debe haber sido poco el  impacto que generaron las novedosas ideas del gobernante y, acompañado con la  puesta en práctica de muchas de ellas, la “población” &#8213;entendida como los  sectores activos de la política nacional&#8213;, deben haberse sentido arrastrados por  el vendaval de cambios, de propuestas y de polémicas que este primer gobierno  guzmancista generó.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">Así afirma Guzmán:</font></p>     <blockquote> 	    <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">Es mi convicción más  	profunda, que la causa liberal siempre ha tenido el poder de triunfar  	materialmente sobre la minoría usurpadora; pero que no es la victoria la que  	justifi ca las revoluciones, sino el uso que hacen sus conductores de los  	grandes elementos que ellas ponen siempre en sus manos. Para que la  	Revolución liberal, que cuenta 25 años de lucha, pueda justificarse ante la  	posteridad y la historia, tiene que consolidar una situación de eterna paz,  	de incuestionable libertad, de orden perfecto, y de un progreso material tan  	general, tan rápido y tan constantemente reproductivo, que en cuatro o cinco  	décadas represente Venezuela en la escena del mundo un papel semejante al  	que hace 40 años representaban los Estados Unidos del Norte. La gloria de  	haber planteado tan inmensa transformación debe ser la única y santa  	ambición de todos nosotros.<sup>20</sup></font></p> </blockquote>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">Por supuesto, la consigna más  adecuada para el momento era la convocatoria a elecciones. Fiel a una tradición  que existía para la época y, curiosamente, que se ha mantenido en toda la  historia republicana de Venezuela, el voto es una especie de salvoconducto para  ganar el prestigio de demócrata y, en ese momento, se presentaba de igual forma.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="Verdana" size="2">En Venezuela el término  “Dictadura” ha sido odioso desde los inicios de la República hasta nuestros  días; de tal modo, había que quitarle el estigma y manifestar en adelante la  intención democrática. La apelación a los términos “pueblo” o “soberanía  popular” funcionaba para ese fi n, y Guzmán no escatimará en utilizarlos  repetidas y continuas veces.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">Por tales motivos declara:</font></p>     <blockquote> 	    <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">Mi Dictadura fue  	instituida, como se instituyeron siempre las Dictaduras en las Repúblicas,  	para darle unidad de acción a los elementos sanos de la patria, contra el  	peligro supremo de la usurpación y la guerra; pero se me impuso como  	condición de la ilimitada confianza pública, el restablecimiento de la paz,  	salvando la soberanía popular, la libertad, el orden y el progreso. Fiel a  	esos deberes, apenas quedó vencido el enemigo armado, convoqué los pueblos a  	elecciones y convoqué el Congreso constitucional de 1873. Las elecciones se  	hicieron de mediados de setiembre a fi nes de diciembre del año que acaba de  	expirar. Vosotros todos sois testigos, como lo es el país entero, de que  	ellas han sido completamente libres de la acción oficial del Gobierno  	nacional, y aun de mi personal influjo. Por estos respectos, hemos realizado  	las elecciones más libres que ha visto Venezuela.<sup>21</sup></font></p> </blockquote>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">Por otro lado, no es poca la  obra que promete el General. Si se observa, de manera inadvertida, el  ofrecimiento del estadista, para muchos, debe haber generado gran perplejidad,  al menos para este primer momento. La correspondencia entre lo ejecutado por el  gobierno y la realidad, así como las promesas que quedaron en pura demagogia, no  es cuestión de debatir aquí, pero su anuncio propagandístico ya nos indican  mucho de los ilimitados alcances de la “fabulosa” obra de gobierno.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">Lo que sí es importante  resaltar en este trabajo es que las consignas, como palabras pronunciadas en el  momento exacto y por el personaje indicado, generaron lo que habría de  esperarse: el convencimiento de que el rumbo ofrecido por el Presidente era el  correcto, como es el fin último de cualquier discurso.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">Queremos insistir en la  siguiente afirmación que hemos rondado a lo largo de este trabajo: un discurso  es una consigna política ampliada. De tal modo, Guzmán para 1873 aún vendía  ilusiones a los venezolanos, las que eran compradas por la mayoría de la  sociedad. El punto raíz se centraba en que el futuro parecía promisorio, viable  y posible. Los intelectuales de la época sabían que el camino era, más o menos,  como lo definía el Presidente, por tanto había que creer en sus promesas; mucha  sangre y desolación se había sufrido hasta entonces como para no apoyar esas  ideas. El “producto” había sido vendido satisfactoriamente y tenía fuerte  demanda.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">Guzmán conocía muy bien el  sentir de los venezolanos y podía jugar con la fantasía colectiva, cosa casi  imposible de saber, pero, y como ejemplo de esto ¿quién osaría cuestionar una  frase de esta índole?:</font></p>     <blockquote> 	    <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">El día que se paguen  	puntualmente los intereses de nuestra deuda exterior, y que nuestros bonos  	se coticen con crédito en la Bolsa de Londres, tendremos en Venezuela  	empresas y capitales, que nos harán andar en el camino del progreso por  	décadas que equivaldrán a centurias de estas otras que venimos rindiendo con  	la lentitud y la impotencia del descrédito. Por el conocimiento que tengo de  	aquellos mercados, creo que Venezuela no necesita sino buena fe al discutir  	el arreglo y dar sinceras seguridades de su cumplimiento, para recabar de  	nuestros acreedores que acepten lo que, sin duda, estamos ya en capacidad de  	ofrecerles.<sup>22</sup></font></p> </blockquote>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="Verdana" size="2">En cuanto a la cuestión de los  ferrocarriles y las obras de infraestructura, por su lado, se cree a partir de  estudios históricos recientes que la famosa época de construcciones monumentales  y rimbombantes había estado envuelta más en la propaganda y publicidad que tales  obras le darían al Presidente, que en la atención a la solidez estructural de  las mismas.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">Es una constante en los  discursos de Guzmán la presentación de una larga y abigarrada lista de obras  construidas o por construir, al punto de que pareciera que &#8213;tomando como ejemplo  la rendición de cuentas de 1873&#8213; no es la obra de tres años sino de un siglo la  que ha llevado a cabo.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">Mary Floyd nos dice al  respecto:</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">Guiada por el “Autócrata  Civilizador”, Antonio Guzmán Blanco, también sintió la demanda de una “honorable  tiranía” que implementara el imperativo positivista de Orden y Progreso. Aun  cuando Guzmán Blanco decretó la reforma educacional, alentó la inmigración y  quiso incluir a Venezuela en la revolución ferroviaria de la segunda mitad del  siglo XIX, lo más importante de sus energías lo canalizó hacia el  establecimiento de la estabilidad política. Sin ella, el crecimiento económico y  la prosperidad basada en la inversión foránea —clave para el futuro— eludirían  para siempre la República.<sup>23</sup></font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">Es decir, entre tanta mercancía  hubo mucha baratija, la intención apuntaba más a la propagación de su prestigio  que a la verdadera modernización del país. Para un hombre de elevada cultura y  de vida cosmopolita como era Antonio Guzmán Blanco, era muy probable que tuviera  el conocimiento del impacto político de la palabra precisa, agitadora, la que  convence hasta las entrañas, la que puede lograr un total apoyo, aunque haya  sido sólo eso: palabras.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">Veamos:</font></p>     <blockquote> 	    <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">Todo eso es fácil [ha  	enumerado cantidad de opciones para el progreso nacional], con sólo dos  	condiciones: que los pueblos conserven la paz, y que los Gobiernos que me  	sucedan quieran continuar lo que indispensablemente dejaré pendiente. Lo que  	Venezuela será dentro de diez años, si los vivimos sin guerra, con Gobiernos  	honrados y de patriótica iniciativa, va a ser un fenómeno sorprendente, no  	sólo para nuestras hermanas las Repúblicas del Sur, sino para la Europa,  	según cuyas leyes históricas, no puede ella prever todo el prodigio de  	prosperidad de que es capaz esta extensa, fecunda y bella patria, que la  	preferencia del Eterno concedió para que la vivieran nuestros heroicos  	padres, vivamos nosotros, y la vivan hasta nuestros más remotos hijos. Sólo  	los Estados Unidos del Norte, con su insólito y prodigioso desenvolvimiento,  	podrán comprenderlo.<sup>24</sup></font></p> </blockquote>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">Una sociedad sufrida, cansada y  anhelante de un orden y un progreso es, necesariamente, presa fácil de un Mesías  que ofrezca precisamente esas oportunidades. Además, tal como lo usó Bolívar, si  este nuevo profeta no se conformaba con llevar la nación por el rumbo de la  prosperidad, sino que prometía un futuro todavía más promisorio o conquistador  allende las fronteras, el espectador desprevenido debió haber sentido la  creencia de que Venezuela estaba llamada como en sus tiempos independentistas a  la liberación de otros pueblos.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">A pesar de que la población del  siglo XIX era mayoritariamente analfabeta, no deja de ser cierto que toda  consigna o proyecto político tiene que, de algún modo, llegar hasta la  sensibilidad popular pues esta, al final, conformará los ejércitos necesarios  para conseguir el poder.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="Verdana" size="2">De tal modo, Guzmán usa muy  hábilmente las consignas filantrópicas de la unidad y cooperación continental,  como vemos aquí:</font></p>     <blockquote> 	    <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">Además, en los  	acontecimientos lógicos que los destinos de la América están llamados a  	desenvolver, y que a las Repúblicas americanas toca prever desde ahora, está  	que todas las Antillas del mar Caribe formen una República independiente y  	soberana, como en los tiempos de la Grecia formaron la suya las islas del  	Adriático. Esa nación tendrá el poder marítimo de uno y otro continente  	americanos, y servirá como de blindaje a la política y a los intereses de un  	centenar de Repúblicas escalonadas desde el Canadá hasta el cabo de Hornos;  	y no porque nuestra incipiencia haya de durar algunas décadas, dejan de ser  	estas previsiones deber patriótico y latente de una profunda política  	continental en América. Es con otra semejante, de profundísima intención,  	que la Inglaterra, la Rusia, la Alemania, la Francia y la Italia, han venido  	con los siglos acrecentando moral y materialmente hasta alcanzar esa  	omnipotencia que hoy ostentan. Todos esos pueblos han sido pequeños, con la  	diferencia de que ellos comenzaron en edades que carecían de esta  	civilización en que hemos tenido la fortuna de nacer nosotros.<sup>25</sup></font></p> </blockquote>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">La idea de la unión continental  ha sido una quimera con muchos creyentes y mucha efectividad política, casi  tanto como ha sido de alejada de la verdadera realidad de los pueblos  americanos.</font></p>     <p align="justify"><b><font face="Verdana" size="2">5. La consolidación y  legitimación</font></b></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">Ya para el año 1874, el  presidente Guzmán Blanco muestra señales inequívocas de solidez en el cargo. La  cuenta que presenta al Congreso, fuera de la ordinaria expresión de  condescendencia y respeto debidos al cuerpo, denota la fuerza de su liderazgo.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">En el discurso de Guzmán de  1874 se denota confianza, armonía, demuestra la genuflexión del Congreso,  entendida con el eufemismo de apoyo. En adelante, los informes y las rendiciones  de cuentas serán un saludo a la bandera. Todos juntos tras el proyecto  regenerador, no había otra opción.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">Así, Guzmán al Congreso de  1874:</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">Ciudadanos Senadores,  Ciudadanos Diputados:</font></p>     <blockquote> 	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="Verdana" size="2">Vuestra instalación en  	Congreso hace del día de hoy una fecha notable en nuestra actual vida  	constitucional: la considero como una segunda ratificación que en nombre de  	la ley recibe la Revolución de Abril. Yo os felicito, porque estáis  	correspondiendo a la confianza de los pueblos que os eligieron, y me  	felicito a mí mismo, porque vuestra cooperación me trae un gran contingente  	de autoridad moral. Permitidme que os invite a que juntos felicitemos a la  	Patria, que en este momento ve dilatarse nuevos horizontes sin nubes que  	amenacen oscurecerlos. Espero que aceptéis como un tributo de debido respeto  	al pueblo y a los Estados de la Unión que representáis, el que venga a daros  	cuenta personalmente de cómo estoy desarrollando el programa administrativo  	que tuve el honor de presentaros hace un año, cuando resigné la Dictadura y  	me hice cargo de la Presidencia constitucional. Ojalá por ello continúe  	mereciendo vuestro apoyo.<sup>26</sup></font></p> </blockquote>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">Para 1874 ya Guzmán ha  afianzado su poder; tras una hábil jugada política ha logrado poner en cintura a  los caudillos regionales o, en algunos casos, se los ha ganado para su causa con  lisonjas y cuotas parciales de poder, lo que le aseguraba su apoyo  incondicional. Es decir, había conseguido la tan ansiada paz, por frágil que  fuera.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">Esta era la empresa más difícil  para el momento, controlar las apetencias e insubordinaciones de los caudillos  en sus regiones. Era la única garantía de la paz. Guzmán asume el reto y logra  el reconocimiento de un gobierno nacional, aunque fuera con prebendas y cuotas  de poder; bien valía el intento.</font></p>     <blockquote> 	    <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">La República ha gozado  	durante el año que expira de perfecta paz: no paz impuesta, sino esa paz  	producida por el equilibrio de la libertad y el orden: esa paz de que  	responde la conciencia pública, y que no está a merced de las pasiones de  	los partidos, y menos aún, de la ambición del caudillaje. Es la paz de la  	normalidad, difundiendo la confianza, fecundando las empresas, haciendo  	reproductivo el trabajo y fecundándolo todo con la fisonomía del progreso.<sup>27</sup></font></p> </blockquote>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">Como estrategia política,  Guzmán hace énfasis en que el Gobierno Nacional no se ha inmiscuido en los  asuntos internos de las regiones y eso, para él, cumplía los objetivos de un  gobierno Federal.</font></p>     <blockquote> 	    <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">Los Estados de la Unión  	[continúa Guzmán] han mantenido su independencia autonómica: y como el  	Gobierno federal no se ha ingerido directa ni indirectamente en sus asuntos  	interiores, tengo el honroso placer de decir al Congreso, que la armonía  	entre cada una de las secciones y el todo nacional, ha sido perfecta. Esto  	tiene una gran significación, porque consagra como hecho práctico en  	Venezuela el principio capital de la Federación.<sup>28</sup></font></p> </blockquote>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">Otra de las cuestiones de  importancia crucial para el nuevo Estado que propone Guzmán es el problema de la  Iglesia. Pareciera, en apariencia, que existiera un sentimiento anticlerical  venido de la ilustración de parte del Presidente, aunque, de lo que se desprende  de los discursos pareciera no ser así; se trataba más bien de la imposición del  Estado sobre todas las actividades sociales con una motivación específica de  someter al poder eclesiástico al poder temporal.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">No es que Guzmán renegara de su  fe católica para enfrentarse a la Iglesia, era un concepto particular de  entender su fe pues, fiel a su época y a la aurora del Liberalismo, pensaba que  la organización eclesiástica era una especie de organización estatal paralela al  Estado lo cual la hacía inaceptable para una sociedad que despertaba a la  modernidad. Esta idea no aminoraba ni desdecía para nada de su creencia en Dios,  se trataba de poner en cintura a esa empresa y sus trabajadores.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="Verdana" size="2">Tampoco era que se trataba de  un Martín Lutero criollo; Guzmán no pretendió más que someter a los designios  del Estado a los funcionarios de la Iglesia en Venezuela, y si se habló de un  cisma que alertó –con toda razón- al Vaticano no era, para nada, de las  proporciones de la Reforma, ni que Guzmán fuera un monje especialista en  teología; sólo que la Iglesia no cuadraba con su proyecto de país. Se trataba de  que nacía una nueva religión: el Estado civil.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">En el último tercio del siglo  XIX, en una República de ideas tan avanzadas como la de Venezuela, y en medio de  este movimiento regenerador de que el pueblo liberal nos ha encargado, la  existencia de claustros y conventos es verdaderamente inconcebible. Yo pido al  Congreso una ley que extinga los conventos, fijando a cada monja fuera de  claustro, una pensión vitalicia proporcionada a la dote que haya consignado, o a  su edad y circunstancias, y destinando todas las propiedades conventuales a la  Universidad de Caracas para que ella pueda ensanchar la esfera de sus  enseñanzas, aclimatar en el país las ciencias naturales, tan fecundas para el  progreso de las industrias, traer de Europa especialistas, fundar su jardín  botánico, aumentar su instrumental de física, montar laboratorio químico, etc.,  etc.<sup>29</sup></font></p>     <p align="justify"><b><font face="Verdana" size="2">6. De nuevo las rebeliones y  desconfianzas</font></b></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">Ya para el año 1875 se habían  sucedido no pocas revueltas internas en vista de la inconformidad que,  normalmente, tenían algunos líderes regionales que no habían sido tomados en  cuenta por Guzmán para la formación de su gobierno. En el discurso de este año  vuelve Guzmán por sus fueros y presenta de nuevo a los enemigos de su gobierno  como contrarios al progreso y seguidores de la idea de la vuelta al pasado  colonialista. Es curioso el enfrentamiento de Guzmán contra este sector de  alzados y su vinculación con el pasado colonial puesto que el mayor  representante de esa corriente había muerto ya, bastante anciano, en 1873 que  fue José Antonio Páez.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">Se trataba de un nuevo sector  que ya comenzaba a querer participar en la política nacional y se sentía cansado  de esperar por su participación. Guzmán no escatima en epítetos para enfrentar a  sus nuevos detractores:</font></p>     <blockquote> 	    <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">En veinticinco años de  	revoluciones; legítimas revoluciones, porque era necesario destruir el  	núcleo heredero de las ideas coloniales, que impedía convertir en  	instituciones prácticas las doctrinas liberales de esta era, la era del  	manifiesto advenimiento de las Repúblicas; durante tantas inestabilidades y  	la consiguiente descomposición social influyendo en los Gobiernos de  	partido, se habían levantado Jefes militares que, por incapacidad o por  	ambición, consideraban como botín de sus espadas, el triunfo de los pueblos,  	y que no contentos con mi Gobierno por la independencia con que antepongo  	los deberes de mi misión a toda personalidad o aparcería, y por la  	integridad con que administro los intereses públicos, destinando al  	engrandecimiento de la Patria, lo que la avaricia y la rapacidad quisieran a  	todo trance pelechar, apelaron a las armas con la esperanza de derrocarme  	para entrar al poder y asaltar el Tesoro.<sup>30</sup></font></p> </blockquote>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">Para este momento Guzmán  necesita cimentar con más fuerza sus argumentos en contra de los poderes que se  han alzado en su contra. De tal modo, apela a una argucia que permite vincular  los intereses del pueblo.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">Veamos:</font></p>     <blockquote> 	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="Verdana" size="2">Nacido cuando Venezuela se  	desprendía de Colombia, mi razón y mis ideas se formaron durante la  	magnífica lucha civil de 1840 a 46: con esa razón y esas ideas asistí a la  	no menos gloriosa contienda bélica de 48 a 70; y fiel a mi nombre, así como  	a mis servicios y convicciones, al verme presidiendo los destinos de la  	Patria, acometí fundar un Gobierno del pueblo y para el pueblo, en que no  	tuviesen acepción las individualidades y sus pasiones, ni ningún interés que  	no fuese el supremo interés del conjunto, presintiendo que el día que el  	pueblo viese que la autoridad no le oprimía, que sus contribuciones se  	invertían en su bien, que en lugar de embrutecérsele se le instruía, que se  	procuraba dignificarlo, y que se servía al engrandecimiento de la Patria,  	sin ocuparse el gobernante de su provecho personal, ese día, el pueblo se  	reincorporaría y haría suya la defensa del Gobierno propugnador de sus  	libertades, de su progreso y de su civilización.<sup>31</sup></font></p> </blockquote>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">Es el momento cuando ya no sólo  habla de la tranquilidad del país y de su pacificación, en este momento aparece  un nuevo demonio al que hay que salirle al paso: se trata de demostrar la  pulcritud de la administración del tesoro de la nación.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">Esta nueva arista discursiva  debe ser una respuesta a un clamor, pues nadie habla de la sinceridad de los  gastos estatales si no hay un alguien que lo esté cuestionando; y así, la  aparición de esta nueva argumentación da indicios de que algo flota en el  ambiente y que amenaza con acabar con lo más preciado del líder: su  credibilidad. Guzmán enfrenta el asunto en cuestión de esta forma:</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">La popularidad de mi Gobierno,  y ese poder que ha ostentado en la defensa de la paz amenazada, provienen de que  el pueblo ha palpado de 70 para acá, lo que es un Gobierno que respeta con  lealtad sus libertades y que administra honradamente sus intereses. Fidelidad a  esas libertades, probidad para recaudar las contribuciones, probidad e  inteligencia para invertirlas, en escuelas, colegios y universidades, en vías de  comunicación y en inmigración, eso es lo que hoy exige el pueblo de Venezuela a  sus Gobiernos; y los Gobiernos que, como el mío, acierten a corresponder tales  exigencias, nada tienen que temer de propios o extraños malos elementos: serán,  como ha sido el mío con el apoyo del pueblo, incontrastablemente poderosos para  el bien.<sup>32</sup></font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">La mayor parte del texto que  contiene el resto del discurso de 1875 se dirige fundamentalmente a demostrar  incluso numéricamente los gastos y las inversiones que se han hecho por parte  del Ejecutivo. Pareciera que ahora si le ha tocado a Guzmán una rendición  certera de las cuentas pues es dable pensar que muchos no las consideran claras.</font></p>     <p align="justify"><b><font face="Verdana" size="2">7. La calma después del  vendaval</font></b></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">El discurso del presidente  Guzmán Blanco del año 1876 es el último de su primer mandato; tras algunos,  realmente pocos, sobresaltos la República se ha mantenido con la estabilidad que  ha impuesto el Presidente, a fuerza de promesas y obras o de sometimiento de  caudillos.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">Se nota aquí un Guzmán más  tranquilo, dueño y señor de la política nacional, dispuesto a llamar a unas  elecciones donde sólo él sabe quién terminará por ser electo; su poder y su  prestigio han salido indemnes por lo cual no es este el momento de las antiguas  vehemencias, es el de la tranquilidad y sosiego. Así, la tranquilidad del  Presidente:</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">Ciudadanos Senadores:  Ciudadanos Diputados:</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">Os felicito y felicito a la  Patria una vez más, por vuestra cuarta reunión en Congreso: la última del  presente período constitucional. Es propiamente nuestra mutua despedida; y  experimento muy grata satisfacción al deciros que la República, no sólo se ha  mantenido en paz, sino que puede contarse con que ella no se turbará en el curso  del año, y que podremos entregar el poder a los que han de sustituirnos, bajo  las mejores condiciones de libertad, de orden y de progreso que ha tenido  Venezuela. Las instituciones se practican con toda religiosidad. En las  Repúblicas modernas, la gran notación del equilibrio entre la libertad y el  orden, son las elecciones populares, y es de observarse cómo después de un  cuarto de siglo de guerra civil, Venezuela entra a practicar su Constitución y  sus Leyes, al día siguiente de alcanzada la paz, con la maestría de un pueblo de  vida secularmente pacífica.<sup>33</sup></font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="Verdana" size="2">Este discurso, último del  Septenio, ya manifiesta a un Guzmán satisfecho de la labor cumplida, expone en  sus palabras el país que había prometido y que cuenta con las bondades de  cualquier nación que se precie de ser civilizada. Su idea de una República  liberal estaba consumada y su proyecto había sido “comprado” por la mayoría de  los venezolanos.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">Las palabras de Guzmán están  plenas de optimismo, la nación –según él- había dado un paso de avance  indetenible.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">Dice Guzmán con elocuencia:</font></p>     <blockquote> 	    <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">Con el proceso eleccionario  	está sucediendo lo mismo que vimos suceder cuando comenzaba este período de  	Regeneración. Los soldados de los veinte y cinco años, disparado el último  	tiro de la guerra, arrimaron el fusil, para amanecer ciudadanos al día  	siguiente, con el arado y los instrumentos de la agricultura, en el bufete o  	en la nave del comerciante, con el palustre, el compás y los demás útiles de  	las artes y de la industria, con la paleta y el cincel del artista, o en las  	Universida des, Colegios y Liceos de las ciencias, como si tal hubiera sido  	la vida ordinaria desde la Independencia hasta nuestros días. La actual con  	tienda eleccionaria tanto como esa vida pacífica que súbitamente sucedió a  	la vida militar, están demostrando la privilegiada disposición del pueblo  	venezolano para todo lo que hace grandes, dignas y felices las naciones.<sup>34</sup></font></p> </blockquote>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">Quizás la preocupación de  Guzmán es la sucesión. No obstante, cualquiera que fuera el desenlace de la  elección, para este año 1876 el poder sería controlado por Guzmán y estaba  garantizada de antemano la apología de la Revolución de Abril y el sometimiento  del nuevo Presidente a sus directrices.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">Dice:</font></p>     <blockquote> 	    <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">Pero sea que la elección  	resulte hecha por los Estados, sea que tenga el Congreso que perfeccionarla,  	no abrigo la menor inquietud, porque es seguro que los otros candidatos con  	sus respectivos círculos, así como los que ahora dejamos el Poder, y los  	pueblos todos, sosten dremos al que resulte legalmente elegido, victoreando  	la última y definitiva evolución de la Causa de Abril, porque deja consumada  	la inmortal Regeneración de la Patria.<sup>35</sup></font></p> </blockquote>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">Luego de este su primer período  de gobierno Guzmán había reformado la Constitución con miras a reducir el  período de gobierno a dos años, lo cual &#8213;según él&#8213; aminoraba la posibilidad de  que cualquier otro gobernante que continuara en el ejercicio del poder pudiera o  pretendiera amarrarse a el y con ello frenar el rumbo que había dispuesto la  Revolución de Abril.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="Verdana" size="2">En tal sentido Guzmán afirmó:</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">Lo que tiene esta situación de  característico, es que la paz de hoy así como la paz de mañana, no están a  merced de ninguna ambición personal, porque no hay ninguna individualidad en la  República, cuyo solo prestigio alcance para conmover ni aun el Estado de su  residencia; y porque no hay partidos con propósitos inexorablemente  contrapuestos y porque después que un buen Gobierno ha obtenido resultados tan  fecundos para la Patria, y tan gloriosos para sí, es casi imposible que el que  venga no se le parezca. Y si, contra toda probabilidad, erra re en el camino de  sus deberes, el período de dos años da solución a la dificultad, con unas  elecciones pacíficas, en lugar de una revolución sangrienta.<sub>36</sub></font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">Entre otros cosas un nuevo  problema debía enfrentar Guzmán que era el de la puesta en práctica de un  gobierno legítimamente federal. Para una Venezuela regida por poderes regionales  casi autónomos que aún mantenían sus hegemonías era casi imposible centralizar  el gobierno.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">Había que, al menos,  centralizar algunas de sus gestiones ordinarias tales como la interpretación y  ejecución de las leyes en los diversos estados. Esta problemática fue tratada  con suma cautela por Guzmán para no herir susceptibilidades y en todo caso  pronunciaba sus palabras más como proposiciones, que como imposiciones, como  vemos en este párrafo:</font></p>     <blockquote> 	    <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">Los Códigos de legislación  	sustantiva, como de legislación adjetiva, adoptados por todos los Estados,  	en la práctica ganan crédito de día en día. Mas, falta algo que hacer, y yo  	recomiendo al Congreso meditarlo y resolverlo debidamente. Ha sucedido ya  	que en Caracas, por ejemplo, se pronuncie sentencia fundada en un artículo  	del Código, entendido de cierta manera, y que en Carabobo, casi  	simultáneamente, se sentencie idéntico punto de derecho, dándole otra  	inteligencia al mismo artículo del Código. Esto es de suponerse que en la  	práctica se repita en otros Estados, lo que equivaldría a desbaratar la  	actual uniformidad de la legislación. Creo que debiera ser atribución de la  	Alta Corte Federal, la revisión de las sentencias que estuviesen en aquel  	caso, no para sentenciar ella en una cuarta instancia, porque eso sería  	contrario a los principios, y está además prohibido expresamente por la  	Constitución, sino para fijar la verdadera inteligencia del artículo del  	Código, reponiéndose la causa para ser nuevamente decidida en los Tribunales  	del Estado respectivo. Esa facultad de casación atribuida al Alto Tribunal  	político de la Unión, en nada colidiría con el precepto constitucional de  	que la justicia nace y muere en los Estados.<sup>37</sup></font></p> </blockquote>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">Si hay un discurso en el que  Guzmán hace verdadera y larga enumeración de las bondades de su obra, la cual  sería incluso innecesaria citar acá por motivos de espacio, es en este año 1876.  Se trata de una lista impresionante de obras de todo tipo, en todos los ramos de  la economía y de la sociedad que demuestran una especie de apabullamiento y  alarde de poder y eficiencia.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">No obstante, esa concepción de  monumentalidad ha sido cuestionada firmemente por tener un propósito más de  proyección de la imagen del Presidente como constructor y progresista que por la  perdurabilidad de sus obras.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">Por último, Guzmán deja para la  posteridad sus palabras en la que expone el sacrificio que ha hecho por la  patria y su legado para la envidia de muchas naciones del mundo. ¡Menuda faena!</font></p>     <blockquote> 	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="Verdana" size="2">Sin otra aspiración ya  	[concluye Guzmán su discurso], que la de haber llenado mi misión, me hace  	feliz que la opinión de los pueblos, ya por sí, ya por medio de sus  	delegados, se muestre satisfecha. Si la cuenta que acabo de rendir me  	reciese vuestra aprobación, mis desvelos y fatigas durante el año que acaba  	de expirar, quedarán ampliamente recompensados, y vuestro voto me comunicará  	en el que está comenzando más aliento y nueva inspiración, hasta entregar la  	República al próximo elegido, gozando de esta paz que goza hoy, y libre,  	ordenada y próspera como nunca. La Exposición con que la gran República,  	nuestro modelo y égida, festeja su primer siglo de existencia, será la  	incomparable demostración de la vitalidad republicana. Yo deseo asistir a  	ella, y ojalá asistieran los Presidentes de todas las Repúblicas del Sur,  	que ello sería a más de un tributo a la civilización y el porvenir de  	Nuestro Mundo, una señal de mancomunidad en el presente, y la feliz ocasión  	de enlazar las miras seculares de una política continental en América, con  	motivos justifica dos y propósitos concretos. Pero para ese viaje, si bien  	no lo necesito por la Constitución, sí quiero vuestro asentimiento, en el  	concepto de que no haré uso de él, sino en caso de que para entonces, la  	tranquila normalidad del país, también me lo autorice.</font></p> </blockquote>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">Hago votos por el acierto del  Cuerpo Legislativo en sus trabajos de 1876.Guzmán Blanco.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">Caracas, 24 de Marzo de 1876 1º  y 18º<sup>38</sup></font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">Podría afirmarse, sin lugar a  dudas que, para bien o para mal, el presidente Antonio Guzmán Blanco representó  para la Venezuela del siglo XIX un impacto en todos los órdenes y, con las  reservas que puede presentar el análisis exclusivo de sus discursos &#8213;por ser una  opinión parcializada&#8213;, no debe dejar de reconocerse que su gobierno representó  un paréntesis de orden y progreso en la historia del siglo XIX venezolano.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">Más aún y como hemos visto el  presidente Guzmán se caracterizó por un estilo encendido y culto que logró  “vender” su proyecto de gobierno y hubo un país que le convenció y le “compró”  su idea. Gracias a todo ello, gobernó por tres períodos.</font></p>     <p align="justify"><b><font face="Verdana" size="2">Notas</font></b></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">1 Mensajes Presidenciales,  Caracas, Presidencia de la República, Tomos I y II, , 1970.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">2 J. A Cova, Guzmán Blanco su  vida y su obra (Ensayo histórico-sociológico de interpretación). Edic. Ávila  Gráfica, Caracas, 1950, p. 176.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">3 Ibídem, p. 175.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">4 Mensaje que dirige el General  Guzmán Blanco al Congreso de Plenipotenciarios de los Estados, reunidos en  Valencia en 1870. Pág 328. En adelante los “Mensajes Presidenciales” serán  citados como (MP), tan solo con la variación de la fecha de su pronunciación.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="Verdana" size="2">5 MP, 1870, pp. 328 y 329.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">6 MP, 1870, pp. 328 y 329.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">7 MP, 1870, pp. 329 y 330.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">8 MP, 1870, p. 330.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">9 MP, 1870, p. 331.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">10 MP, 1870, pp. 332 y 333.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">11 MP, 1870, pp. 336 y 337.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">12 MP, 1870, p. 339.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">13 Idem.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">14 Ibìdem, p. 342.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="Verdana" size="2">15 Mary B Floyd, Guzmán Blanco  (La dinámica de la política del Septenio). Caracas, Biblioteca Nacional y  Ediciones de la FUNRES, 1982, p. 64.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">16 MP, 1873, p. 343.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">17 MP, 1873, p. 343 y 344.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">18 Idem.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">19 MP, 1873, p. 344.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">20 MP, 1873, p. 345.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">21 Ibìdem, p. 346.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">22 Ibìdem, p. 353.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">23 Mary B. Floyd, Ob. Cit., p.  19.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">24 MP, 1873, pp. 355 y 356.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="Verdana" size="2">25 Ibìdem, p. 359.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">26 MP, 1874, p. 367.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">27 MP, 1874, pp. 367 y 368.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">28 Ibìdem, p. 368.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">29 Ibìdem, p. 372.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">30 MP, 1875, pp. 387 y 388.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">31 Ibìdem, p. 388.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">32 Idem.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">33 MP, 1876, p. 3.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">34 Ídem.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="Verdana" size="2">35 MP, 1876, p. 4.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">36 Ibídem, p. 5.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">37 MP, 1876, p. 14.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">38 Ibìdem, pp. 41 y 42.</font></p>      <p align="justify"><b><font face="Verdana" size="2">Bibliografía</font></b></p>     <p align="justify"><b><font face="Verdana" size="2">Documental</font></b></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">Mensajes Presidenciales  Presidencia de la República, Tomos I y II, Caracas, 1970.</font></p>     <p align="justify"><b><font face="Verdana" size="2">General</font></b></p>     <!-- ref --><p align="justify"><font face="Verdana" size="2">1. Castellanos, Rafael Ramón.  La revolución de abril y el Septenio: la proyección de Guzmán Blanco. Caracas,  Oficina Central de Información, 1976. </font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=3105857&pid=S1315-9496201400010001600001&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><p align="justify"><font face="Verdana" size="2">2. Cova J. A. Guzmán Blanco su  vida y su obra (Ensayo histórico-sociológico de interpretación). Edic. Ávila  Gráfica, Caracas, 1950. </font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="Verdana" size="2">3. Cunill Grau, Pedro. Guzmán  Blanco y el Táchira. Caracas, Biblioteca de Autores y Temas Tachirenses, 1993.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">4. Díaz Sánchez, Ramón. Guzmán,  elipse de una ambición de poder. 5ª ed. Caracas, Edime, 1975.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">5. Fernández Heres, Rafael. La  instrucción pública en el proyecto político de Guzmán Blanco: ideas y hechos.  Caracas, Academia Nacional de la Historia, 1987.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">6. Floyd, Mary B. Guzmán Blanco  (La dinámica de la política del Septenio). Caracas, Biblioteca Nacional y  Ediciones de la FUNRES, 1982.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">7. González Deluca, María  Elena. Negocios y política en tiempos de Guzmán Blanco. Caracas, Universidad  Central de Venezuela, Consejo de Desarrollo Científico y Humanístico, 1991.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">8. Harwich Vallenilla, Nikita,  Guzmán Blanco y la modernización, Caracas, Historiadores SC, 1994. Quintero,  Inés (Comp.), Antonio Guzmán Blanco y su época, Caracas, Monte Ávila Editores,  1994.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">9. Velásquez, Ramón J. La caída  del liberalismo amarillo Tiempo y drama de Antonio Paredes GRUPO EDITORIAL NORMA  Caracas, 2005.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">10. Yépez Colmenares, Germán,  El proceso de modernización liberal y la reafirmación del Estado laico en  Venezuela (1870-1877) en Ensayos históricos. Anuario del Instituto de Estudios  Hispanoamericanos, Caracas, n° 10, segunda etapa, 1998, pp. 91-108.</font></p>       ]]></body>
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