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</front><body><![CDATA[ <p align="center"><b><font face="Verdana">Michel</font><font face="Verdana">  Maffesoli. El instante eterno. El retorno de lo trágico en las sociedades  posmodernas. Buenos Aires, Ed. Paidós, 2001.</font></b></p>     <p align="center"><font size="2" face="Verdana">Simón Abdala Meneses</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana"><font size="2">Licenciado en Filosofía  por la Universidad de Chile. Doctorando en Filosofía en la Universidad de los  Andes de Chile. Becario CONICYT. E-mail: </font> <a href="mailto:abdala.simon@gmail.com"><font size="2">abdala.simon@gmail.com</font></a></font></p>     <p align="justify"><b><font size="2" face="Verdana">Lo cotidiano como expresión  del sentido del tiempo en la Historia</font></b></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana">Eric Voegelin, filósofo  político alemán del siglo XX y exiliado de Austria por el régimen nazi en 1938  dijo:</font></p>     <blockquote> 	    <p align="justify"><font size="2" face="Verdana">En nuestro tiempo podemos  	observar que el pueblo se estremece por los horrores de la guerra y de las  	atrocidades Nazis, pero es incapaz de ver [que] todos estos horrores no son  	más que una traducción, al nivel físico, de los horrores espirituales e  	intelectuales que caracterizan a la civilización progresistas en su etapa  	pacífica, que los horrores no son más que la ejecución del juicio que recayó  	sobre la realidad política<sup>1</sup>.</font></p> </blockquote>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana">Y es que para él, como para  muchos de sus contemporáneos<sup>2</sup>, el mundo se hallaba inmerso dentro de  una relativización valórica e intelectual tal, que cualquier cosa podía  esperarse. Vista como una persona, bajo la teoría orgánica de la sociedad<sup>3</sup>,  la ciudad en este sentido refleja a través del comportamiento de sus habitantes,  lo que hay en su alma. De esta forma, si queremos acceder a las causas de algún  vicio, crisis o enfermedad social, lo que se debe hacer es observar al alma del  pueblo, dirigirse al centro de sus creencias<sup>4</sup>. Y aunque este alemán,  que terminó sus días en Estados Unidos<sup>5</sup> achacó la fuerte crisis  socio-política de su tiempo a un resurgimiento del gnosticismo en occidente  generado por un “descarrilamiento de la conciencia”, lo cierto es que gran parte  de su generación demandó una revisión de aquello íntimo en el individuo, de modo  de clarificar la razón de tantos años de tragedia.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana">Cuadrados en este afán  “clarificador” es que nuestra intención es dirigir la atención a <i>El Instante  eterno: el retorno de la tragedia en las sociedad posmodernas</i><sup>6</sup> de  Michel Mafessoli<sup>7</sup> &#8213;filósofo y sociólogo francés&#8213;, que a nuestro modo  de ver, da luces sobre un fenómeno (para unos vicio, para otros virtud) que se  está gestando en gran parte de las comunidades de occidente: una actitud  “abolicionista” hacia los valores sociales tradicionales.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana">A este respecto, dándole  contenido a esta afirmación, el sociólogo y filósofo polaco Zygmunt Bauman,  describe a esta sociedad abolicionista como una que vive una peligrosa  combinación de libertad e inseguridad, en el marco de la incertidumbre de una  vida frágil, inconsistente y escurridiza, en suma: una “vida líquida”<sup>8</sup>.  Es bajo este diagnóstico &#8213;que atraviesa todo el pensamiento de Bauman&#8213; que el  polaco identifica como una de las causas de esta vida líquida, la renegociación  del significado del tiempo en la historia: “El tiempo está marcado por la  profusión de ruptura y discontinuidades, aquí el tiempo no es lineal ni cíclico  sino puntillista”<sup>9</sup>.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font size="2" face="Verdana">Y es entorno a esto que el  polaco y el francés coinciden en que se han tenido a grandes rasgos, dos teorías  generales del sentido del tiempo en la historia generando a su vez dos tipos de  comportamiento social. Por un lado el tiempo lineal, caracterizado por ser un  proyecto hacia “adelante” propio de la modernidad progresista, y por otro lado  un tiempo cíclico, que se reevoluciona a través de las crisis, trágico por  esencia y propio del mundo griego antiguo (Maffesoli, 11). Bajo esta lógica las  sociedades tradicionales (antiguas) han buscado el bien socio-existencial en el  destino ofrecido por los dioses, mientras que las modernas lo han buscado en un  futuro forjado por el hombre mismo (Maffesoli, 18). Y si bien pudiera suponerse  que la posmodernidad es una especie de continuación de la modernidad, el tiempo  en que vivimos hoy, según nuestro autor y actual director del “Centro de  estudios de la actualidad y cotidianidad”<sup>10</sup> en Francia, no es sino  una vuelta a lo trágico.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana">Para Maffesoli, la historia que  camina sobre un proyecto unificado de humanidad en donde hombre y mundo cuentan  con valores referentes que guían su proceder, está siendo consumida por una  posmodernidad ligada a un sentimiento de lo trágico. Ya no existe “progreso”  sino sólo “el destino”, al que nuestro autor define como: “una sinergia entre un  tiempo dramático y una tragedia intemporal (…) en donde el destino del pueblo y  su existencia escapaban su control a manos de los dioses” (Maffesoli, 22). En  palabras simples, la acción humana en la historia se precarizó a tal punto de  delegar su control a la incertidumbre del destino. Es por esta razón que el  cambio fundamental que Maffesoli ve introducirse en el comportamiento de nuestra  cotidianeidad contemporánea, no es sino un afrontamiento del destino y un  retorno a la concepción cíclica del tiempo en la historia.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana">Mientras en la modernidad se  intentó de objetivar y organizar las fuerzas que superan al individuo  minimizándolas en conceptos que permitieran la manipulación de éste, lo trágico  instala hoy, la idea de una superación de estos conceptos en una entidad más  vasta, sublime, incontrolable y por lo mismo más auténtica (Maffesoli, 36-37).  Si el fundamento de occidente era la idea del encapsulamiento del hombre dentro  de una razón ilustrada y conforme a un fin, para el francés es evidente que lo  que está sucediendo es una lenta pero progresiva “orientalización” del concepto  de tiempo en la historia. Y esto significa que todo el sentido de la acción  humana se remite a vivir la existencia en un eterno presente, que encierra a la  vez el pasado y el futuro, aceptando tan sólo en un instante toda la eternidad (Maffesoli,  44).</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana">Ahora bien, Maffesoli afirma  esto en base a los distintos fenómenos sociales que reflejan, en la  cotidianeidad, un afán por ahogar todo el tiempo en un solo instante. Cada vez  más “sólo se vive del momento”. Bajo una ansiedad incontrastable, las  comunidades de base estarían rememorando los ritos de la antigüedad en los  cuales existía la noción del goce como perdida del sí en el Sí universal. En  palabras del autor: “Así es como la sabiduría antigua supo positiva la brevedad  y precariedad de la existencia humana, elaborando un hedonismo trágico (…) de  ahí que los vicios se justifican como virtud (…) haciéndole dar al instinto  animal lo mejor de sí” (Maffesoli, 80).</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana">Todo el abandono y  relativización de las entidades de normalización del sujeto, no es sino la  manifestación de un deseo más antiguo que los valores modernos popularizados por  la iglesia y el estado. De este modo los excesos propios de una juventud carente  de la noción lineal del tiempo, cada vez menos se plantea y proyecta su vida en  base a valores fundamentales. Lo propio de hoy es que siguiendo su instinto  animal, una mayoría “que no encuentra su espacio”, lucha por perderse y  encontrarse en cada rito con la eternidad, olvidando el tiempo, el espacio y  hasta la integridad de sus propios cuerpos. Lo que algunos hoy llaman “crisis  valórica”, no es más que la pérdida de conciencia de la antigua concepción del  tiempo que fue el fundamento de las generaciones pasadas.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana">Lo trágico es sinónimo del fin  de las certezas, de abandonarse en el todo cósmico, lo trágico es sinónimo de un  hedonismo compulsivo que pierde interés en el cuidado de la salud, lo trágico es  sinónimo de encontrar en la propia animalidad la fuerza y motor de un destino  que jamás se conocerá. El ciclo y el destino son formas de un júbilo  existencial, de un vitalismo que se jacta de haberse liberado de las cadenas que  ataban la voluntad humana.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana">El diagnóstico que nos ofrece  Maffesoli, es en esencia, según Enrique Carretero, una perspectiva sociológica  que evidencia la influencia de una determinada actitud sentimental en la  conformación del sentido del tiempo de una comunidad<sup>11</sup>.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana">En síntesis, más allá de que  esta vuelta a lo trágico sea “buena” o “mala”, <i>El instante eterno</i> de  Michel Maffesoli, se vuelve imprescindible para atender con lucidez a las  distintas transformaciones sociales, que hoy más que nunca vivimos como  latinoamericanos. En este sentido la invitación que realiza nuestro autor es  realizar el esfuerzo de des-ideologizar los fenómenos que en nuestras  comunidades irán apareciendo, para entrar en el ejercicio serio y responsable de  velar por la salud de nuestros pueblos, que cual organismo vivo, necesita de  cuidados para hacer de su existencia algo sustentable en el tiempo, pero que  también como individuo, necesita sobre todo de un sentido a su existencia.</font></p>     <p align="center"> <img border="0" src="/img/fbpe/te/v24n62/art15fig1.gif" width="239" height="312"></p>     
<p align="justify"><b><font size="2" face="Verdana">Notas</font></b></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="Verdana"><sup><font size="2">1</font></sup><font size="2">  Eric Voegelin. <i>Order and History</i>, Vol. III.Columbia, Ed. University of  Missouri Press, 2000-1, p. 147.</font></font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana"><sup><font size="2">2</font></sup><font size="2">  Entre ellos Leo Strauss. Como una pequeña reseña a sus afinidades y diferencias  revisar la introducción a Eric Voegelin-Leo Strauss, <i>Fe y filosofía.  Correspondencia 1934-1964</i>. Madrid, Ed. Mínima Trotta, 2009.</font></font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana"><sup><font size="2">3</font></sup><font size="2">  En relación a lo mismo, Norberto Bobbio: “(…) Teoría según la cual la sociedad  (o el Estado) es concebida como un verdadero organismo a imagen y semejanza de  un cuerpo humano (…)”. NobertoBobbio. <i>La teoría de las formas de gobierno en  la historia del pensamiento político</i>. México D.F., Fondo de Cultura  Económica, 1987.</font></font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana"><sup><font size="2">4</font></sup><font size="2">  A este respecto, el mismo Voegelin: “La existencia exterior de una sociedad  política forma parte de su estructura ontológica”. Eric Voegelin. <i>La Nueva  Ciencia de la Política</i>. Buenos Aires, Ed. Katz, 2006, p.48.</font></font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana"><sup><font size="2">5</font></sup><font size="2">  Carlos A. Casanova. <i>Verdad Escatológica y acción intramundana: La teoría  política de Eric Voegelin</i>. Pamplona, Ed. Eunsa, 1997, p.21-28, apunte  biográfico.</font></font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana"><sup><font size="2">6</font></sup><font size="2">  Ed. Paidós, Buenos Aires, 2011.</font></font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana"><sup><font size="2">7</font></sup><font size="2">  Para una breve descripción de su pensamiento y trayectoria ver: NizaiáCassián,  Ma. Gisela Escobar, Ricardo Espinoza, Raúl García, Martín Holzknecht y Carolina  Jiménez, <i>Imaginario social: una aproximación a la obra de Michel Maffelosi</i>,  Revista Athenea Digital, Universidad Autónoma de Barcelona, primavera 2006, Núm.  9:1-25.</font></font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana"><sup><font size="2">8</font></sup><font size="2">  Zygmunt Bauman. <i>Vida Líquida</i>. Barcelona, Ed. Paidós, 2006, pp. 10-11.</font></font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana"><sup><font size="2">9</font></sup><font size="2">  Zygmunt Bauman. <i>Vida de Consumo</i>. México D.F., Fondo de Cultura Económica,  2007, p. 50.</font></font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana"><sup><font size="2">10</font></sup><font size="2">  Alberto Constante, <i>“El instante eterno”, Revista del Colegio de Filosofía</i>,  Universidad Nacional Autónoma de México. Facultad de Filosofía y Letras, Junio  2005, Núm. 16:191.</font></font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="Verdana"><sup><font size="2">11</font></sup><font size="2">  Enrique Carretero, “La concepción del imaginario social en Michel Maffesoli”, <i> Revista Española de Investigaciones Sociológicas</i>, 2003, N°104: 199-209.</font></font></p>       ]]></body>

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