<?xml version="1.0" encoding="ISO-8859-1"?><article xmlns:mml="http://www.w3.org/1998/Math/MathML" xmlns:xlink="http://www.w3.org/1999/xlink" xmlns:xsi="http://www.w3.org/2001/XMLSchema-instance">
<front>
<journal-meta>
<journal-id>1315-9496</journal-id>
<journal-title><![CDATA[Tiempo y Espacio]]></journal-title>
<abbrev-journal-title><![CDATA[Tiempo y Espacio]]></abbrev-journal-title>
<issn>1315-9496</issn>
<publisher>
<publisher-name><![CDATA[Instituto Pedagógico de Caracas.]]></publisher-name>
</publisher>
</journal-meta>
<article-meta>
<article-id>S1315-94962015000100005</article-id>
<title-group>
<article-title xml:lang="es"><![CDATA[El socialcristianismo Venezolano y el petróleo]]></article-title>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[The oil and the Venezuelan Socialcristianismo]]></article-title>
</title-group>
<contrib-group>
<contrib contrib-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Aveledo]]></surname>
<given-names><![CDATA[Guillermo Tell]]></given-names>
</name>
<xref ref-type="aff" rid="A01"/>
</contrib>
</contrib-group>
<aff id="A01">
<institution><![CDATA[,UCV Escuela de Estudios Políticos y Administrativos ]]></institution>
<addr-line><![CDATA[Caracas ]]></addr-line>
<country>Venezuela</country>
</aff>
<pub-date pub-type="pub">
<day>00</day>
<month>06</month>
<year>2015</year>
</pub-date>
<pub-date pub-type="epub">
<day>00</day>
<month>06</month>
<year>2015</year>
</pub-date>
<volume>25</volume>
<numero>63</numero>
<fpage>71</fpage>
<lpage>86</lpage>
<copyright-statement/>
<copyright-year/>
<self-uri xlink:href="http://ve.scielo.org/scielo.php?script=sci_arttext&amp;pid=S1315-94962015000100005&amp;lng=en&amp;nrm=iso"></self-uri><self-uri xlink:href="http://ve.scielo.org/scielo.php?script=sci_abstract&amp;pid=S1315-94962015000100005&amp;lng=en&amp;nrm=iso"></self-uri><self-uri xlink:href="http://ve.scielo.org/scielo.php?script=sci_pdf&amp;pid=S1315-94962015000100005&amp;lng=en&amp;nrm=iso"></self-uri><abstract abstract-type="short" xml:lang="es"><p><![CDATA[En buena medida, los estudios sobre el pensamiento político-económico petrolero en Venezuela -su relación con el Estado y el modo en que éste distribuye la renta fiscal que de su explotación recibe- se han concentrado en las perspectivas de autores desde el positivismo al socialismo reformista. Sin embargo, poca es la literatura que se dedique al pensamiento socialcristiano con especial atención al tema petrolero. Teniendo la Doctrina Social de la Iglesia -y por extensión el socialcristianismo- una visión peculiar del hombre, de la cuestión social y la economía, así como de las relaciones entre el Estado y la sociedad, ¿cómo enfrentaron los socialcristianos venezolanos el tema petrolero? Intentaremos examinar si existió una doctrina socialcristiana ante este particular hecho venezolano desde el examen en algunos de sus textos doctrinarios, programáticos y de polémica política, desde sus orígenes en las organizaciones de acción católica hasta las proximidades de la nacionalización en 1976.]]></p></abstract>
<abstract abstract-type="short" xml:lang="en"><p><![CDATA[In good measure, studies on oil-economic thought in Venezuela -its relationship with the State and the way in which it distributes tax revenues that his farm receives- have focused on the perspectives of authors from positivism to reformist socialism. However, little is literature devoted to Italy thinking with special attention to the oil issue. Taking the Social doctrine of the Church -and by extension the socialcristianismo- a peculiar vision of man, social issues and the economy, as well as relations between the State and society, how confronted the Venezuelan socialcristianos the oil issue? We will try to examine whether there was a doctrine Christian at this particular Venezuelan fact since the review in some of its programmatic, doctrinal texts and political controversy, from its origins in the organizations of Catholic action up to the vicinity of the nationalization in 1976.]]></p></abstract>
<kwd-group>
<kwd lng="es"><![CDATA[Venezuela]]></kwd>
<kwd lng="es"><![CDATA[Petróleo]]></kwd>
<kwd lng="es"><![CDATA[socialcristianismo]]></kwd>
<kwd lng="es"><![CDATA[ideología]]></kwd>
<kwd lng="en"><![CDATA[Venezuela]]></kwd>
<kwd lng="en"><![CDATA[oil]]></kwd>
<kwd lng="en"><![CDATA[socialcristianismo]]></kwd>
<kwd lng="en"><![CDATA[ideology]]></kwd>
</kwd-group>
</article-meta>
</front><body><![CDATA[   <font FACE="Verdana">     <p ALIGN="center"><b>El socialcristianismo Venezolano y el petróleo</b></p>     <p align="center"><b>The oil and the Venezuelan Socialcristianismo</b></p>     <p align="center"><b><font size="2">Guillermo Tell Aveledo</font></b></p>     <p align="justify"><font size="2">Licenciado en Ciencias Políticas y  Administrativas, mención Politología (UCV, 2002, Summa Cum Laude), y doctor en  Ciencias, mención Ciencias Políticas (UCV, 2011). Profesor en el área de  historia del pensamiento político en la Escuela de Estudios Liberales (UNIMET) y  la Escuela de Estudios Políticos y Administrativos (UCV). Caracas, Venezuela.  Correo electrónico: <a href="mailto:gaveledo@unimet.edu.ve"> gaveledo@unimet.edu.ve</a>.</font></p>     <p align="justify"><font size="2"><b>Resumen</b>: En buena medida, los estudios  sobre el pensamiento político-económico petrolero en Venezuela —su relación con  el Estado y el modo en que éste distribuye la renta fiscal que de su explotación  recibe— se han concentrado en las perspectivas de autores desde el positivismo  al socialismo reformista. Sin embargo, poca es la literatura que se dedique al  pensamiento socialcristiano con especial atención al tema petrolero. Teniendo la  Doctrina Social de la Iglesia —y por extensión el socialcristianismo— una visión  peculiar del hombre, de la cuestión social y la economía, así como de las  relaciones entre el Estado y la sociedad, ¿cómo enfrentaron los socialcristianos  venezolanos el tema petrolero? Intentaremos examinar si existió una doctrina  socialcristiana ante este particular hecho venezolano desde el examen en algunos  de sus textos doctrinarios, programáticos y de polémica política, desde sus  orígenes en las organizaciones de acción católica hasta las proximidades de la  nacionalización en 1976.</font></p>     <p align="justify"><font size="2"><b>Palabras clave</b>: Venezuela, Petróleo,  socialcristianismo, ideología.</font></p>     <p align="justify"><b></b><font size="2"><b>Abstract</b>: In good measure,  studies on oil-economic thought in Venezuela —its relationship with the State  and the way in which it distributes tax revenues that his farm receives— have  focused on the perspectives of authors from positivism to reformist socialism.  However, little is literature devoted to Italy thinking with special attention  to the oil issue. Taking the Social doctrine of the Church —and by extension the  socialcristianismo— a peculiar vision of man, social issues and the economy, as  well as relations between the State and society, how confronted the Venezuelan  socialcristianos the oil issue? We will try to examine whether there was a  doctrine Christian at this particular Venezuelan fact since the review in some  of its programmatic, doctrinal texts and political controversy, from its origins  in the organizations of Catholic action up to the vicinity of the  nationalization in 1976.</font></p>     <p align="justify"><b></b><font size="2"><b>Key words</b>: Venezuela, oil,  socialcristianismo, ideology.</font></p>     <p align="justify"><font size="2">Recibido: 12/03/2014 Aprobado: 24/04/2014</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font size="2">No revisaremos la actuación de Copei como  gobierno y sus realizaciones concretas en el área petrolera, las cuales  merecerían un estudio aparte. Podemos mencionar, sin embargo, algunos de los  logros en política pública petrolera desarrollada por los gobiernos  socialcristianos y que evidentemente tienen que ver con esta visión “copeyana”  del petróleo. Durante el primer gobierno del Dr. Rafael Caldera (1969-1974)  tuvieron lugar —entre otras políticas y hechos— la conferencia de la OPEP en  Caracas (1970), la nacionalización del Gas Natural (1972), la construcción y  apertura de la petroquímica de El Tablazo (1972), la fijación unilateral de  precios (1971) y -el inicio del proceso de reversión de la industria petrolera  de las manos de las compañías transnacionales y extranjeras que operaban el  sector hacia el Estado Venezolano (1971; lo que, sin duda, aceleró de manera  audaz la apelación a la nacionalización del petróleo, colocándola como uno de  los temas centrales de la campaña electoral). La bandera nacionalizadora fue  asumida en ese momento con meridiana claridad por la izquierda marxista recién  pacificada, por los socialcristianos y, acaso más prudentemente, por Acción  Democrática (partido para el cual ésta era una meta histórica sin un horizonte  de realización específico). Luego, en el gobierno del Dr. Luis Herrera Campins  (1979-1984) se continuó la diplomacia petrolera y las relaciones con la OPEP,  asentando nuestro liderazgo en el mundo en Desarrollo y entre los países  petroleros (cuyos regímenes políticos eran abiertamente contrarios a nuestra  democracia pluralista), así como se logra el cambio de patrón de refinación  —para lograr la expansión y mejor control del consumo interno de hidrocarburos  procesados—, y la internacionalización de la industria con el objetivo de  promover el control nacional —a través de PDVSA y sus filiales— en todos los  aspectos posibles de la industria, promoviendo la compra de refinerías y  puertos, intentando evadir las imposiciones comerciales de las empresas del ramo  (lo que llevó a la conformación de la Rhur Oel GB, y los preparativos para la  adquisición de CITGO). Las gestiones de los ministros Hugo Pérez la Salvia,  Humberto Calderón Berti y José Ignacio Moreno León se convirtieron en  emblemática referencia posterior.</font></p>     <p align="justify"><font size="2">Hay que recordar, empero, que pese al  presidencialismo venezolano, los diez años de gobierno copeyanos estuvieron  circunscritos por dos circunstancias únicas: 1) ninguno de esos gobierno llegó  al poder por medios de fuerza (ya una rebelión o un golpe de Estado), sino a  través de elecciones libres, de modo que se trataba de administraciones atadas a  un proceso constitucional y político previo a sus mandatos (y del cual, ya en  coalición, ya en la oposición pacífica, eran copartícipes dado su rol  fundamental en la forja del sistema político venezolano a partir de 1946); 2) se  tratada de gobiernos no de coalición, sino de gobiernos de un sólo partido sin  una mayoría en las cámaras parlamentarias (teniendo lugar la primera  administración copeyana en los finales del multipartidismo propio de los  orígenes de nuestro sistema democrático de partidos, y la segunda en el momento  de mayor equilibrio en el bipartidismo venezolano). Copei nunca obtuvo, y  posiblemente no lo aspiraba, el poder absoluto, y por tanto no era el único  conductor de la política estatal.</font></p>     <p align="justify"><font size="2">Acaso es por eso que hay que reconocer, de  entrada, que los matices diferenciadores derivados de las concepciones  democristianas del Estado y la política encajan plenamente en las líneas  generales del proyecto histórico de desarrollo social, económico e institucional  de la “Segunda República Liberal Democrática”, lo que hace que cualquier  peculiaridad difícilmente se traduzca en diferencias sustanciales en políticas  públicas, especialmente en el tema petrolero, el cual abordaba Copei como un  problema que no podía abordarse de manera sectaria o partidista (y así queda  consagrado en la Constitución de 1961, que obligaba al Estado a deliberar con  los sectores sociales afectados por una política determinada). Copei apoyó y  colaboró en la concepción de los aspectos generales de la modernización  venezolana a partir de 1936, modernización que incluiría el nacionalismo  petrolero también esbozado por el socialismo reformista: esto es, para  resumirlo, el uso de los ingresos —crecientes— derivados de la renta e impuestos  petroleros para el impulso a otros sectores económicos, la promoción de una  diversificación económica y la creciente capacitación (humana, legal y técnica)  de Venezuela para la administración y gestión del recurso petrolero. No hay una  “Venezuela Política y Petróleo”, un “Pentágono Petrolero” o un “Sembrar el  petróleo” socialcristiano en la memoria popular. Sin embargo, se propone un  matiz sutil en su noción del “dominio del petróleo”. En buena medida, la hoy  polémica meta histórica de la nacionalización no retrocedió ni se desvió en las  manos de las administraciones socialcristianas, sino que avanzó en aspectos  importantes de su realización. Hay que añadir que, para bien o para mal, el  primer gobierno de Rafael Caldera evitó capitalizar electoralmente a favor de su  partido la nacionalización en 1973, pese a una coyuntura internacional propicia,  postergando el ejecútese definitivo de la reversión hasta el período  constitucional siguiente y un profundo debate en las cámaras del Congreso (“…no  se quiso dar un paso que pudiera ser interpretado como ventajismo del gobierno  para favorecer la candidatura de su partido”<sup>1</sup>).</font></p>     <p align="justify"><font size="2">Todas estas consideraciones, admitimos, pueden  ser objeto de estudio desde la historia de la industrialización, las políticas  públicas y la legislación petrolera desde una perspectiva técnica<sup>2</sup>.  Pero estas consideraciones nos invitan a explorar el marco general de referencia  ideológico que —desde sus programas y manifiestos, desde la opinión y en el  debate político— rodeaba la concepción copeyana del petróleo. Nos permitimos  afirmar que el tema petrolero en nuestro pensamiento político, condicionado por  el hecho indiscutido de la propiedad estatal de los yacimientos, hace surgir  consideraciones sobre el poder del Estado, las el modo en que este poder  reconfigura las relaciones entre Estado y sociedad, y la vinculación de ese  poder estatal a metas de desarrollo económico y social —de variado signo— que  sin el petróleo serían de más difícil realización. Existiendo en el  socialcristianismo un acervo ideológico particular, distinto a las raíces  ilustradas y materialistas del resto de nuestros movimientos políticos,  caracterizado por la influencia de la Doctrina Social de la Iglesia, el  personalismo, y la “especificidad” de la democracia cristiana, este ha de  influir en las caracterizaciones de los socialcristianos venezolanos sobre el  petróleo. Ningún otro de los países donde el movimiento mundial de la Democracia  Cristiana —al que pertenece y en el que tuvo una enorme influencia Copei— ha  tenido un rol político de consideración, es el petróleo un tema relevante. La  realidad venezolana, sin complejos de originalidad, es abordada a través del  marco de referencia socialcristiano:</font></p>     <blockquote> 	    <p align="justify"><font size="2">No hablo como técnico petrolero, pues ni  	lo soy ni lo pretendo. He buscado en técnicos muy serios, muy calificados y  	honestos, orientación e información. (…) son mi conciencia de hombre  	responsable y mi corazón de venezolano los que me han dictado estas  	reflexiones.<sup>3</sup></font></p> </blockquote>     <p align="justify"><font size="2">Este marco de referencia, en nuestro estudio,  ha de enfocarse en las nociones socialcristianas de Estado, Economía, Desarrollo  (y los nexos entre lo político, lo social y lo económico), y así tratar de  comprender la caracterización copeyana del tema petrolero: su propiedad  nacional, sus efectos sobre la economía y sociedad, y la necesidad de  “dominarlo”.</font></p>     <p align="justify"><b><font size="2">El rol del Estado</font></b></p>     <p align="justify"><font size="2">Para los socialcristianos el Estado no ha de  someter a la sociedad, a las comunidades y a las organizaciones autónomas de  individuos, sino que les sirve. El poder civil no tiene razón en sí mismo, sino  que tiene como tarea el servicio al bien común —pluralmente definido—, partiendo  de una concepción neoaristotélica o neo-tomista del Estado (y del escepticismo  católico hacia la autoridad política absoluta)<sup>4</sup>:</font></p>     <blockquote> 	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font size="2">[La] ...sociedad política exige sistemas  	de organización, normas de actuación y mecanismos de conducción que permitan  	y aseguren el logro de su finalidad (…). Es así como surge el Estado:  	instrumento al servicio de los intereses del todo social, en quien se  	reconoce la autoridad y se atribuyen los poderes necesarios para que cumpla  	con su función primaria de ser rector y garante del bien común. Es pues,  	parte de la sociedad política, última instancia de lo social.<sup>5</sup></font></p> </blockquote>     <p align="justify"><font size="2">La sociedad tiene una existencia previa a la  coerción estatal, y unos intereses y aspiraciones que le son propios. El Estado  puede intervenir sobre la sociedad “de manera sana sencilla o eficaz”, pero  atendiendo al principio de “subsidiariedad”, que indica que la acción estatal  sólo tiene carácter supletorio allí donde la sociedad no es capaz de actuar por  sus propios medios. El poder estatal no es una panacea, y sólo tiene sentido  social y humano cuando está atado a una forma de gobierno democrática y  pluralista, esto es, no controlado por un solo partido y atenta al conjunto de  intereses sociales:</font></p>     <blockquote> 	    <p align="justify"><font size="2">Nosotros creemos que el Estado sí tiene el  	derecho y el deber de intervenir en la vida social y económica en la medida  	necesaria para lograr señalados objetivos. (…) Pero usar el intervencionismo  	estatal como arma de lucha política o ideológica; convertir los organismos  	que deberían intervenir (…) en aparatos burocráticos empeñados en crear y  	multiplicar trabas inútiles y restricciones odiosas, es desconocer por  	completo la función del Estado (…) COPEI propicia, por consiguiente, un  	intervencionismo sano, sencillo y eficaz.<sup>6</sup></font></p> </blockquote>     <p align="justify"><b><font size="2">La Economía</font></b></p>     <p align="justify"><font size="2">La economía en sus consideraciones técnicas y  particularistas sería, a su vez, accesoria a las consideraciones humano-morales:  en el programa del Movimiento de Acción Nacional, en 1940, los socialcristianos  plantearían que “la necesidad de estructurar el juego de las fuerzas económicas  dentro de una subordinación de legítimos intereses espirituales y a las  necesidades nacionales. La moral por encima de la economía. Venezuela por encima  de los intereses económicos”<sup>7</sup>. El gobernante socialcristiano aspira a  una “economía humana”, esto es, orientada al desarrollo integral de la persona  (material, sí, pero también, espiritual, de relaciones con su familia y su  comunidad) —en criterios que hoy operacionalizamos, por ejemplo, en los índices  de desarrollo humano. Para los socialcristianos hay una preferencia por el  sector obrero, al cual debe evitársele la ideologización materialista y  disolvente desde el socialismo y advertírsele en contra de la lucha de clases.  El desarrollo integral se da, entonces, sólo como posibilidad en los regímenes  abiertos, que a su vez han moderado la obsesión estatista (propia del  totalitarismo de cualquier signo). Por eso los criterios técnicos, que deben ser  atendidos, no pueden sobreponerse a las consideraciones programáticas del  sistema político:</font></p>     <blockquote> 	    <p align="justify"><font size="2">… Los técnicos (…) se saben responsables  	para con el país, saben que no es el ejercicio individual de una actividad  	lucrativa lo que llena la finalidad para la cual la sociedad los ha formado  	(…) tienen conciencia, además, de que las alternativas que propongan no  	pueden indiferentemente realizarse por orientaciones ideológicas diversas;  	(…) sería una frustración de su propio destino profesional y de su  	responsabilidad social, el que sus conocimientos y estudio (…) sirvieran  	para alimentar totalitarismos de izquierda o de derecha que desconozcan la  	libertad y la dignidad del hombre, o regímenes en los cuales el lucro sea el  	único objetivo, y el egoísmo individualista prevalezca por sobre los  	legítimos y fundamentales derechos de la comunidad.<sup>8</sup></font></p> </blockquote>     <p align="justify"><font size="2">El Desarrollo El socialcristianismo venezolano  se concibió a sí mismo como revolucionario y no violento. Su meta era el cambio  de la realidad social venezolana de manera progresiva (“por la Justicia social  en una Venezuela mejor”):</font></p>     <blockquote> 	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font size="2">Copei aspira a una honda reforma para dar  	a las clases desposeídas un grado humano de bienestar y de seguridad social  	(… y) propicia la solidaridad y armonía entre las clases y grupos sociales  	mediante el reconocimiento de los derechos de cada uno y la sujeción de  	todos a las superiores exigencias de la Justicia Social y del bien común.<sup>9</sup></font></p> </blockquote>     <p align="justify"><font size="2">Esto debe complementar las tareas de creación  institucional y dar contenido preciso a la democracia política (“el mejor  sistema de gobierno y la entiende, no sólo como la expresión del principio de  que la soberanía reside en el pueblo, sino también como la garantía de los  derechos de la persona humana”<sup>10</sup>, y por lo tanto, el más exigente):</font></p>     <p align="justify"><font size="2">Hablar de libertad de trabajo a quien no tiene  ocupación; de libertad de comercio a quien no tiene qué comprar; de garantía a  la propiedad a quien no la logrado poseer un pedazo de tierra donde vivir; de  inviolabilidad del domicilio a quien no espera siquiera obtener una vivienda  decorosa, suena más a ironía que a convicción. Y el peligro es patente de que  las otras libertades, esenciales para la afirmación del ser humano: libertad de  expresión del pensamiento, libertad de rendir culto a Dios, libertad de educar a  sus hijos, libertad de participar en la dirección del Estado, lleguen a ponerse  en almoneda, a trocarse, ni siquiera por la realidad, sino por la mera oferta de  una vida mejor.<sup>11</sup></font></p>     <p align="justify"><font size="2">Esto implica una tarea de reforma social  intensa y general, que no se atenga sólo a la prosperidad económica:</font></p>     <blockquote> 	    <p align="justify"><font size="2">Hay que distinguir dos campos: el de la  	economía nacional en general, y el de la distribución de los bienes que esa  	economía produce. En el primero, conviene señalar que desde el año 58 para  	acá [1978…] el país ha progresado inmensamente. Una política guiada por el  	nacionalismo constructivo, ha permitido, con la participación de todas las  	fuerzas políticas, llegar a la nacionalización de la industria del petróleo,  	sin provocar ninguna conmoción (…) Pero el problema está en la distribución  	de la riqueza. Allí es donde no ha imperado la justicia, y quienes han  	tenido la posibilidad de aprovechar su cercanía al poder, su amparo o su  	influencia, han amasado grandes riquezas; mientras la población sufre toda  	una serie de privaciones que la llevan hasta la inmensa marginalidad social,  	hay millones de compatriotas que no reciben los beneficios del producto  	social (…) La igualdad real (…) ha sido un derecho formal ante la ley, pero  	no un disfrute pleno para las grandes mayorías. Estas cuestiones deben  	corregirse, porque si no estamos creando un Estado desintegrado.<sup>12</sup></font></p> </blockquote>     <p align="justify"><font size="2">El desarrollo en el que colaboren el Estado y  la sociedad ha de acometerse sin complejos, ya que la tarea de corregir los  problemas sociales derivados de la indiferencia oligárquica previa al proyecto  nacional modernizador serían muy profundos, y la meta contemporánea, mucho más  compleja (en magnitudes demográficas y en objetivos cualitativos):</font></p>     <blockquote> 	    <p align="justify"><font size="2">...sería un error admitir que tenemos  	demasiado dinero. Lo que hemos alcanzado palidece ante las necesidades  	sociales que es indispensable atender. (…) Mayor es la suma de recursos que  	los países subdesarrollados necesitan para llegar al desarrollo, que lo que  	necesita un país desarrollado para continuar atendiendo las necesidades de  	su pueblo en un ritmo normal<sup>13</sup>.</font></p> </blockquote>     <p align="justify"><font size="2">Hay que decir que el régimen pluralista  venezolano se enfrentó a una explosión de alternativas:</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<blockquote> 	    <p align="justify"><font size="2">...los regímenes económicos y comerciales  	imperantes hasta hoy han hecho que los países latinoamericanos nos hayamos  	convertido en países monoproductores que vendemos la materia prima al precio  	que fija el comprador y luego la adquirimos transformada en productos  	manufacturados a precios que fi ja el vendedor. Esta situación, que podía  	mantenerse en épocas anteriores, ya no puede mantenerse. Entre otras  	razones, los adelantos tecnológicos, y especialmente los adelantos habidos  	en los medios de difusión de masas, han hecho conocer a los pueblos  	latinoamericanos el grado de desarrollo, el standard de vida en que viven  	los pueblos de Norteamérica y de Europa, y con justa razón aspiran a  	conquistar ese mismo nivel de vida. (…) es urgente la adopción de nuevos  	principios en las relaciones económicas internacionales, para lograr un  	progresivo desarrollo de todas las regiones del mundo. De democracia o de  	comunismo nada saben los millones de seres que habitan en los ranchos de  	Venezuela o en las favelas del Brasil o en los tugurios de toda América.  	Ellos sienten necesidad. Es hambre, miseria y abandono lo que están  	padeciendo, y son capaces, en su desesperación, de no ser comprendidos y  	defendidos por quienes pueden y deben hacerlo, de dejarse arrastrar por las  	banderas mentirosas y engañosas de quienes les ofrecen una vida mejor, de  	quienes les ofrecen pan a costa de libertad.<sup>14</sup></font></p> </blockquote>     <p align="justify"><font size="2">Es preciso acotar que los partidos  socialcristianos del siglo XX se forjaron en la emergencia de las democracias de  posguerra y frente a la alternativa —vívida y real— del socialismo real. Lo que  en los orígenes del socialcristianismo es una crítica casi equidistante ante el  capitalismo y el comunismo, da paso a una crítica ya no a los “imperialismos”  yanqui o ruso, sino a todo tipo de gobierno autoritario (ya reaccionario, ya  revolucionario):</font></p>     <blockquote> 	    <p align="justify"><font size="2">Para vencer al subdesarrollo, dos sistemas  	se ofrecen a la perspectiva del hombre contemporáneo: el democrático, con su  	afirmación de la libertad como clima ideal para la transformación y con su  	sentido de respeto a los derechos y a la dignidad del hombre (…) y el  	totalitario comunista, que hace caso omiso de la libertad, que para alcanzar  	fines económicos (…) pretende convertir al hombre en un simple ente  	productivo al servicio de un Estado omnipotente y abusivo.<sup>15</sup></font></p> </blockquote>     <p align="justify"><b><font size="2">El Petróleo</font></b></p>     <p align="justify"><font size="2">Ya desde la UNE, pasando luego por Acción  Católica y Acción Nacional, los socialcristianos venezolanos defienden una  postura nacionalista en materia petrolera. El petróleo en Venezuela fue  concebido por los regímenes previos a 1936 como una oportunidad de rapacidad, a  juicio de los jóvenes político católicos, de las oligarquías criollas vinculadas  al gomecismo y el imperialismo extranjero.</font></p>     <p align="justify"><font size="2">Ante eso, sería preciso proteger, por igual,  los intereses de la sociedad venezolana en la obtención de mayores réditos de la  explotación petrolera, y los intereses de los sectores obreros y medios  venezolanos de la industria. Por eso apoyan la Ley de Hidrocarburos del año 43,  el “pentágono petrolero” durante el Trienio, etc. El primer manifiesto de Copei,  en 1946, establece ya la importancia del petróleo como factor central de la  economía y, cuando Copei se convierte finalmente en partido en 1948, su  manifiesto admite la posibilidad de nacionalización de manera explícita:  &quot;Incorporación de Venezuela, dentro de las posibilidades de la realidad  nacional, al grupo de países que trabajan directamente su petróleo”<sup>16</sup>.  Reconocen los socialcristianos la “honda diferencia”, sin nostalgia,</font></p>     <blockquote> 	    <p align="justify"><font size="2">...entre la antigua Venezuela con una  	economía preponderantemente agropecuaria, no invadida todavía por la técnica  	y cuya ciudad capital apenas alcanzaba el centenar de miles de habitantes, y  	la Venezuela que al impulso de la economía petrolera se mueve con inquietud  	de torbellino, con sus masas de obreros cada vez más calificados y sus  	ciudades asomadas de improviso a los complejos problemas del urbanismo<sup>17</sup>.</font></p> </blockquote>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font size="2">Pero lo esencial del problema petrolero para  los socialcristianos es que</font></p>     <p align="justify"><font size="2">• Disloca la vida económica del país,  debilitando al resto de la economía nacional (“Venezuela vive y sufre los  efectos de una economía dislocada. Un solo producto, que no nos pertenece,  domina nuestra balanza comercial…”<sup>18</sup>)</font></p>     <p align="justify"><font size="2">• Perturba las relaciones entre Estado y  sociedad, dándole al gobierno una riqueza que lo coloca en una posición de  ventaja casi inalcanzable (“Al empobrecimiento del país ha ido acompañando el  enriquecimiento creciente del Gobierno…”<sup>19</sup>); y</font></p>     <p align="justify"><font size="2">• Pone en evidencia la debilidad de nuestros  actores económicos que se hallaban incapaces, hacia mediados de siglo, de  administrar y extraer este recurso; aún concebida como explotación extranjera y  espejismo:</font></p>     <blockquote> 	    <p align="justify"><font size="2">...nos ha granjeado una falsa reputación  	de bienestar económico, ante propios y extraños… La función que ha  	desempeñado el Petróleo en nuestra economía no es ni con mucho la de un  	factor de enriquecimiento; única y casi exclusivamente se ha limitado a  	encubrir nuestra falla económica. Su explotación apenas ha cumplido la  	misión de ser el retén de una terrible catástrofe. (…) A causa de los negros  	años de nuestra vida política, que dirigida en su mayor tiempo por ineptos y  	amigos del peculado, no se han podido formar capitales nacionales capaces de  	iniciar estar explotaciones y a causa de la política de Gómez de mantener  	sonrientes las fauces extraordinarias de los trusts.<sup>20</sup></font></p> </blockquote>     <p align="justify"><font size="2">Los beneficios materiales que ostensiblemente  derivan de la renta petrolera han sido insuficientes y hasta perjudiciales en  los hábitos, patrones de consumo, productividad y nivel de vida del venezolano  común. Esto había de cambiarse de manera radical, ya que el desarrollo económico  no es nada sin desarrollo social, y la democracia corre peligro si es incapaz de  promover dicho desarrollo integral (libertades públicas, participación,  vivienda, educación, salud, etc.): puede ser sustituida por un Estado  omnipotente (que ofrezca mayor “bienestar” por menos libertad, o que ofrezca más  rápida igualación a costa de lo mismo). La desproporción del poder estatal sobre  la sociedad es un peligro constante; y,</font></p>     <p align="justify"><font size="2">• Profundiza el azar económico y la  dependencia social del Estado, pese a los beneficios superficiales que su renta  puede generar: </font></p>     <blockquote> 	    <p align="justify"><font size="2">Hay razones para felicitarnos… Pero… Toda  	colectividad surgida alrededor de una mina se acostumbra a vivir del azar.  	Menosprecia el esfuerzo constante y pone a un lado la modesta virtud del  	ahorro (…). El hábito de la riqueza fácil hace perder la noción económica  	del gasto (…) se llega a admitir como necesidad el deseo de exhibir  	jactanciosamente una riqueza revestida de formas engañosas; y la vida  	económica adquiere resonancias de mito (…)“… Los pensadores venezolanos de  	estos tiempos se han dado cuenta de la paradoja creada por el petróleo. Al  	lado de la euforia jacarandosa ha estado siempre una inquietud: la de obviar  	los males que trae consigo esta riqueza inesperada (…)<sup>21</sup></font></p> </blockquote>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font size="2">Así, las dislocaciones derivadas del petróleo  han de enfrentarse no con la resignación escondida en falsa esperanza de la  “siembra petrolera” (que en su versión uslariana aspiraría a una fugaz  influencia del petróleo; pero que en su versión generalmente aceptada en la  democracia implica el uso del ingreso petrolero para efectuar cambios en la  población en atención a los derechos sociales), sino en lo que denominó Rafael  Caldera el “Dominio del Petróleo”. “Estatista”, acaso como consecuencia de la  noción de subsidiariedad, pero anclada en un régimen pluralista.</font></p>     <p align="justify"><b><font size="2">El Dominio del Petróleo</font></b></p>     <p align="justify"><font size="2">El objetivo a largo plazo del Estado  democrático venezolano con respecto al petróleo no habría de ser la mera  expansión de lo obtenido a través de la renta, ni siquiera la nacionalización  (este no es el fin de nuestra relación con el petróleo, sino de un modo jurídico  concreto de esa relación –las concesiones a las compañías extranjeras). El  objetivo es el “dominio del petróleo”. ¿En qué consiste esto? No hay que ver al  petróleo como una suerte de apéndice afortunado de la economía venezolana, del  cual podemos vivir, sino como nuestra actividad fundamental: el rasgo  definitorio de la Venezuela moderna. Si bien la industria petrolera no es la  industria con más empleo, sus efectos y la circunstancia de nuestros yacimientos  hacen plausible una mayor integración de esta industria con el resto de la  sociedad. Debíamos, a juicio de Copei, convertirnos crecientemente en expertos  en todas las áreas de nuestro principal negocio. Desde la perspectiva de la  subsidiariedad, dadas las condiciones del capital venezolano, esto necesitaría  de una acción creciente del Estado, que habría de promover con criterios  técnicos y no políticos (es decir, no exclusivos de un partido ni de su  clientela), desde la localización y extracción, hasta el refinamiento y la  distribución, toda la industria (lo cual podría incluir, eventualmente, una  participación del sector privado nacional).</font></p>     <p align="justify"><font size="2">El famoso adagio uslariano de “sembrar el  petróleo”, cuya reivindicación reconoce Caldera en la carrera de Uslar, sería en  insuficiente:</font></p>     <blockquote> 	    <p align="justify"><font size="2">...implica la transitoriedad de una  	riqueza que se nos escapa de las manos y está llamada a desaparecer (…).  	Pero la realidad exige más. No basta el objetivo (…) de tener para el país  	un beneficio duradero de una industria que se mira correr fuera de nuestro  	alcance. No es posible considerar la economía petrolera como distinta y  	superpuesta a la genuina economía nacional (…). Hay que integrar de lleno la  	economía petrolera en la economía venezolana. La realidad nos enseña, hoy  	por hoy, que a pesar de los problemas de la competencia y de las conjeturas  	atómicas, está llamada a durar unos cuantos años más. Hemos de verla de  	cerca. Hemos de hacerla más venezolana. (…) “sembrar el petróleo” es parte  	de un objetivo más amplio, obligado aunque ambicioso: es necesario dominar  	el petróleo. Tenemos que abandonar el concepto del petróleo como una  	realidad que escapa a nuestras manos, para ganar la idea del petróleo como  	un elemento subordinado a la realidad nacional. Ello ha de llevarnos a un  	entendimiento cada vez más fecundo con la iniciativa privada, nacional y  	extranjera, y a la colaboración cada vez mayor con nuestro capital humano en  	la explotación de esa riqueza nacional. La industria petrolera es por muchos  	títulos nuestra primera industria (…). Además es centro de otras industrias…  	[esto es: las áreas de transporte, incluida una flota mercante, gas natural,  	energía eléctrica, petroquímica…].<sup>22</sup></font></p> </blockquote>     <p align="justify"><font size="2">Esto además implica una creciente  nacionalización del recurso humano involucrado, ya obrero, ya administrativo.  Copei abrigó una sospecha hacia el crecimiento del Estado, no desde la  perspectiva de sus funciones y beneficios, sino del poder de las élites  gobernantes que podían enseñorearse sobre la sociedad. El dominio del petróleo  es un dominio de este recurso y también un dominio de la sociedad sobre sí  misma, evitando convertirse en esclava de esta industria en manos de una facción  política. La sociedad y las comunidades deben evitar convertirse en apéndices  estatales:</font></p>     <blockquote> 	    <p align="justify"><font size="2">...al lograr el objetivo —en verdad  	histórico— de dominar el petróleo, el país va a alcanzar el pleno dominio de  	sí mismo. (…) Llega el momento decisivo de probar si somos o no somos  	capaces de dirigir nuestra propia vida hacia la realización de nuestro  	propio destino. (…) el subdesarrollo no lo venceremos mientras no  	demostremos nuestra capacidad de dominar y manejar esa actividad económica  	que se ha convertido en la base de nuestra existencia.<sup>23</sup></font></p> </blockquote>     <p align="justify"><font size="2">Con la nacionalización no estaríamos “cerrando  el ciclo del petróleo. Todo lo contrario. Estamos cerrando el ciclo de las  compañías petroleras extranjeras”<sup>24</sup>. Como consecuencia de un proceso  prolongado y de un aprendizaje paulatino: “Ya Venezuela está madura para manejar  directamente su actividad petrolera. Existe disposición creciente en el país  para asumir el manejo de las áreas actualmente bajo concesión. (…) Hemos  acumulado invalorable experiencia en la materia; hay personal calificado…” Y  añade el senador Caldera, de manera signifi cativa: “Al proclamar que esta  política petrolera ha reflejado un gran consenso nacional, siento también la  necesidad de afi rmar que Venezuela está erguida como un solo hombre en la  defensa de los precios de su petróleo y de su plena soberanía sobre sus recursos  naturales”.<sup>25</sup></font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font size="2">Todo esto, se advierte, aumenta la necesidad  de buena administración; no sólo del Estado en general (cuya reforma  administrativa será un objetivo especial de los gobierno socialcristianos), sino  especialmente de la industria petrolera, que no podría ser concebida como anexo  clientelar de un partido o caja chica de la administración. Advertía Caldera:</font></p>     <blockquote> 	    <p align="justify"><font size="2">Un Estado despilfarrador e incompetente  	puede darse el lujo de botar unos cuantos millones en cualquiera otra  	empresa (…): en el petróleo, no. Los millones del déficit que haya producido  	cualquier ente estatal o paraestatal, los ha cubierto el petróleo. Pero éste  	tiene que seguir cubriendo todo lo necesario, no sólo para mantener el  	aparato del Estado, sino para cubrir los crecientes gastos sociales de una  	población cada vez más numerosa y cada vez más exigente (…). Aprobada la  	nacionalización, el papel de los técnicos va a cobrar mayor influencia y  	significación. Ya no será una importancia reconocida apenas en la literatura  	de circunstancia. El país (… se va) a acostumbrar a oír y a respetar el  	criterio de los técnicos y de los administradores.<sup>26</sup></font></p> </blockquote>     <p align="justify"><font size="2">Y, precisamente por ello, en atención a la “…  el manejo del petróleo es una cuestión tan decisiva para el porvenir de nuestro  país que no podemos hacer de ello una bandera electoral, sino que tenemos que  tratar de buscar los términos de una gran coincidencia, de un consenso amplio y  abierto entre todos los grupos políticos democráticos de Venezuela…”<sup>27</sup>.  El petróleo pertenece a todos los venezolanos y, así como no hay democracia sin  pluralismo ésta no puede sobrevivir sin el aporte de todos los sectores  involucrados.</font></p>     <p align="justify"><font size="2">* * *</font></p>     <p align="justify"><font size="2">Advertía frecuentemente Luis Herrera Campins  que “no existe el milagro democrático de Venezuela por su petróleo, sino a pesar  de su petróleo”<sup>28</sup>. Copei, que apoyó y colaboró en la concepción de  los aspectos generales de la modernización venezolana y la nacionalización  petrolera, estaba consciente de los riesgos que el petróleo entrañaba para la  vida política y social:</font></p>     <p align="justify"><font size="2">• El petróleo, recurso de un país que aspira a  ser democrático, debe ser instrumento para el desarrollo social implícito en un  programa genuinamente democrático.</font></p>     <p align="justify"><font size="2">• El Estado, dadas las condiciones económico  sociales venezolanas, se ve obligado a atender desde sí, el desarrollo de la  industria petrolera en todas sus facetas —“dominar el petróleo”—, hasta que la  sociedad sea capaz de hacerlo.</font></p>     <p align="justify"><font size="2">• A la vez, la democracia impone, sobre la  administración petrolera, no sólo una utilidad, sino además un imperativo de no  convertirse en agencia de un gobierno o de un partido.</font></p>     <p align="justify"><font size="2">• Todo esto se deriva de la concepción  pluralista y democrática de la acción del Estado. La gran mayoría de los países  petroleros, especialmente aquellos con los que ha tenido relación Venezuela,  tienen regímenes autoritarios de diverso signo. El petróleo no ayuda a la  democracia, sino que posibilita la tentación exclusivista inherente al Estado.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font size="2">En ese sentido, la colaboración de Copei junto  con los partidos democráticos venezolanos —especialmente Acción Democrática—  signó la conformación de una industria petrolera nacional, técnica e  independiente. Fue un logro consciente y tenazmente perseguido por la democracia  venezolana y no un accidente histórico.</font></p>     <p align="justify"><b><font size="2">Notas</font></b></p>     <p align="justify"><font size="2">1 Peña, Alfredo (1978): “Conversaciones con  Luis Herrera Campins”. Caracas, Editorial Ateneo de Caracas, p. 58.</font></p>     <p align="justify"><font size="2">2 Para un resumen de la visión  técnico-política desde Copei, léase Calderón Berti, Humberto (1978): “La  Nacionalización Petrolera: visión de un proceso”. Caracas, Gráficas Armitano;  para una visión general y accesible al lego, léase Rodríguez, Policarpo (2006):  “Petróleo en Venezuela ayer, hoy y mañana”, Caracas, El Nacional.</font></p>     <p align="justify"><font size="2">3 Caldera, Rafael (1975): “La Nacionalización  del petróleo”. Caracas, Ediciones Nueva Política, p. 19.</font></p>     <p align="justify"><font size="2">4 Para introducirse a la particularidad del  pensamiento socialcristiano, pueden leerse: Montenegro, Walter (1991):  “Introducción a las doctrinas político-económicas”. México, F.C.E.; Caciagli,  Marco (2008): “Cristian Democracy” en Ball, Terence y Bellamy, Richard (2008):  “Th e Cambridge History of XXth Century Political Th ought”, Cambridge,  Cambridge University Press; Sigmund, Paul (2010): “La Transformación de la  Ideología Demócratacristiana: trascendiendo a la izquierda y la derecha, o ¿qué  le ocurrió a la tercera vía”, en Mainaring, Scott y Scully, Timothy (2010): “La  Democracia Cristiana en América Latina: conflictos y competencia electoral”,  México, F.C.E.; y, obviamente, Caldera, Rafael (1972): “Especifi cidad de la  Democracia Cristiana”. Caracas, Ediciones Caroní (aunque existen múltiples  ediciones, traducidas a varios idiomas).</font></p>     <p align="justify"><font size="2">5 “Programa de Gobierno de Rafael Caldera,  período 1969-1974. Principios Fundamentales”, en “Congreso Ideológico…”, p. 59.</font></p>     <p align="justify"><font size="2">6 Padrón, Paciano (1981): “COPEI: Documentos  fundamentales, 1946”. Caracas, Ediciones Centauro, pp. 124-125. Existe una  evolución desde el corporativismo católico hacia el pluralismo social, gracias  al compromiso de los políticos católicos con la democracia y al desprestigio del  corporativismo autoritario gracias al fascismo europeo.</font></p>     <p align="justify"><font size="2">7 “Programa del MAN”, en Suárez Figueroa,  Naudy (1978): “Programas Políticos Venezolanos de la Primera Mitad del Siglo XX”,  Caracas, UCAB.</font></p>     <p align="justify"><font size="2">8 Caldera, Rafael (1966): “Mensaje a los  técnicos” en “Ideario…”, p. 123.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font size="2">9 COPEI (1948): “Programa del partido aprobado  en la III Convención Nacional”, en COPEI (1987): “Congreso Ideológico Nacional  para la Democracia Nueva: Documentos fundamentales”. Caracas, Secretaría  Nacional de Formación y Doctrina, p. 9.</font></p>     <p align="justify"><font size="2">10 “Programa…” en “Congreso Ideológico…”, p.  9.</font></p>     <p align="justify"><font size="2">11 Caldera, Rafael (1962): “Latinoamérica,  prueba crucial para la civilización cristiana” en Caldera, Rafael (1970):  “Ideario: la Democracia Cristiana en América Latina”. Barcelona, Ariel, p. 33.</font></p>     <p align="justify"><font size="2">12 Peña, op.cit, pp. 46-47.</font></p>     <p align="justify"><font size="2">13 “La Nacionalización…”, p. 105.</font></p>     <p align="justify"><font size="2">14 González, Godofredo (1968): “Copei contra  las restricciones petroleras”. Caracas, Fracción parlamentaria del Partido  Socialcristiano Copei, no. 49, pp. 1164-1166.</font></p>     <p align="justify"><font size="2">15 Herrera Campins, Luis (1962): “Condición  para el desarrollo” (columna Palenque). Maracaibo, Panorama, 9 de abril de 1962.</font></p>     <p align="justify"><font size="2">16 “Programa…” en “Congreso Ideológico…”, p.  14.</font></p>     <p align="justify"><font size="2">17 Caldera, Rafael (1955): “Dominar el  Petróleo” (contestación al discurso de incorporación de Arturo Uslar Pietri como  Individuo de Número de la Academia de Ciencias Políticas y Sociales) en “Temas  de sociología venezolana” (1972). Caracas, Editorial Tiempo Nuevo, p. 93.</font></p>     <p align="justify"><font size="2">18 “Esencia y finalidades de Copei” (1946), en  Padrón, Paciano (1981): COPEI: Documentos fundamentales. Caracas, Ediciones  Centauro, p. 123. </font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font size="2">19 Idem.</font></p>     <p align="justify"><font size="2">20 “Exportación e Importación”, Editorial UNE,  n° 13, 28 de noviembre de 1936.</font></p>     <p align="justify"><font size="2">21 “Dominar el petróleo”… pp. 96-97.</font></p>     <p align="justify"><font size="2">22 “Dominar el petróleo”… pp. 97-98.</font></p>     <p align="justify"><font size="2">23 “La Nacionalización…”, p. 99.</font></p>     <p align="justify"><font size="2">24 “La Nacionalización…” p. 24.</font></p>     <p align="justify"><font size="2">25 Último mensaje de Rafael Caldera como  Presidente Constitucional para el período 1969- 1974 (6 de marzo de 1974), en  “La Nacionalización…”, pp. 52-53.</font></p>     <p align="justify"><font size="2">26 “La Nacionalización…”, pp. 96-98.</font></p>     <p align="justify"><font size="2">27 Herrera Campins, Luis (1978): “Un Consenso  Petrolero” (Síntesis del programa de gobierno, N° 3). Caracas, Ávila Arte, p. 2.</font></p>     <p align="justify"><font size="2">28 “Luis Herrera: un líder con pinta de Cannon”,  entrevista en Blanco y Negro, Diario ABC, Madrid, 13 de Diciembre de 1978,  pp.30-35.</font></p> </font>      ]]></body>
<body><![CDATA[ ]]></body>

</article>
