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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[LA TRAVESÍA DE SAN CALIXTO II: EL GRAN HURACÁN DE 1780 EN LA CAPITANÍA GENERAL DE VENEZUELA]]></article-title>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[Crossing San Calixto II: the great hurricane of 1780 in the Captaincy General of Venezuela]]></article-title>
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<abstract abstract-type="short" xml:lang="en"><p><![CDATA[During the month of October 1780, between 12 and 14, the famous Hurricane San Calixto II, also known as The Great Hurricane of the Antilles, which was disastrous mainly in the group of smaller islands located in the eastern part of the sea Caribbean, caused damage in parts of the Captaincy General of Venezuela. Th e following research has focused on account of such damage from the official publications that were issued by the authorities of the captaincy.]]></p></abstract>
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</front><body><![CDATA[ <p align="center"><b><font size="2" face="Verdana">LA TRAVESÍA DE SAN CALIXTO II:  EL GRAN HURACÁN DE 1780 EN LA CAPITANÍA GENERAL DE VENEZUELA</font></b></p>     <p align="center"><b><font size="2" face="Verdana">Andrea Noria </font></b></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana">Antropóloga Magna Cum Laude,  egresada de la Escuela de Antropología de la Universidad Central de Venezuela.  Candidata a Magíster en Historia de las Américas por la Universidad Católica  Andrés Bello (UCAB). Inscrita en el programa de Doctorado en Historia de la  Universidad Autónoma de Chile (UA). Correo electrónico: <a href="mailto:andrean.noriap@gmail.com">andrean.noriap@gmail.com</a> .</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana"><b><font size="2">Resumen:</font></b><font size="2">  Durante el mes de octubre de 1780, entre los días 12 y 14, el conocido huracán  San Calixto II, llamado también El Gran Huracán de las Antillas, que fue  desastroso principalmente en el grupo de archipiélagos de menor tamaño ubicados  en la parte oriental del mar Caribe, causó daños en algunas regiones de la  Capitanía General de Venezuela. La siguiente investigación se ha enfocado en dar  cuenta de esos daños a partir de las publicaciones oficiales que fueron emitidas  por las autoridades de la Capitanía. </font></font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana"><b><font size="2">Palabras claves:</font></b><font size="2">  Huracán San Calixto II, Capitanía General de Venezuela, daños.</font></font></p>     <p align="center"><font size="2" face="Verdana">&nbsp;<b>Crossing San Calixto II:  the great hurricane of 1780 in the Captaincy General of Venezuela</b></font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana"><b><font size="2">Abstract: </font></b> <font size="2">During the month of October 1780, between 12 and 14, the famous  Hurricane San Calixto II, also known as The Great Hurricane of the Antilles,  which was disastrous mainly in the group of smaller islands located in the  eastern part of the sea Caribbean, caused damage in parts of the Captaincy  General of Venezuela. Th e following research has focused on account of such  damage from the official publications that were issued by the authorities of the  captaincy. </font></font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana"><b><font size="2">Keywords:</font></b><font size="2">  Hurricane San Calixto II, Captaincy General of Venezuela, damages.</font></font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana">Recibido: 29/08/2014 Aprobado:  23/09/2014</font></p>     <p align="justify"><b><font size="2" face="Verdana">1. Introducción </font></b> </p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font size="2" face="Verdana">Una mañana lluviosa y con  fuertes vientos fue el semblante del amanecer del 10 de octubre de 1780 en  Barbados. El día anterior, no obstante de haber sido de notable calma, el cielo  se mostró sorprendentemente “rojo y furioso” y ya para la noche dejó caer la  lluvia. Así lo publicó el Annual Register para el año de 1780.1 Alrededor de las  cuatro de la tarde de ese día, en Carlisle Bay, la fragata Albemarle (el único  buque de guerra para ese momento en las costas de Barbados), perteneciente al  escuadrón británico de George Rodney, decidió levantar sus anclas y se adentró  en el mar. </font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana">Poco después, en torno a las  seis, el viento arrancó desde sus raíces muchos árboles y fue el presagio de una  violenta tormenta, según la misma publicación. Entre el 10 y el 16 de octubre  tuvo lugar el huracán que pronto sería llamado como Gran Huracán de las Antillas  o de San Calixto II, uno de los más destructores de la historia de esta región.2  Este fenómeno natural afectó principalmente al grupo de archipiélagos de menor  tamaño localizados en la parte oriental del mar Caribe y una pequeña parte de  las islas de mayor tamaño del Caribe insular o Antillas Mayores. </font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana">Con alrededor de 22 mil  muertes, San Calixto II se convirtió, hasta el presente, en el primer huracán  documentado con un importante número de decesos y el primero de categoría 5 en  la escala Saffir-Simpson.3 En la isla de Barbados, Martinica, Guadalupe y Santa  Lucía, por ejemplo, la presencia de este fenómeno natural fue catastrófica y  particularmente destructora. Esta condición no sólo se debió a la magnitud del  fenómeno natural, sino también a la profunda inestabilidad política en la región  caribeña. La Revolución Americana (1775-1783), y el enfrentamiento bélico que  tenía lugar entonces entre España e Inglaterra desde 1779, condujeron a que  varias flotas británicas y francesas, partícipes de dicha coyuntura histórica,  se vieran afectadas, y muchas destruidas, por el huracán.4 Esta articulación de  escenarios permitió que el impacto del huracán se convirtiera en un desastre en  las Antillas Menores.5 Pero estas regiones no fueron las únicas afectadas por  aquella perturbación tropical. La recién creada Capitanía General de Venezuela6,  cuyos territorios no se presentan regularmente favorables a las incidencias de  los huracanes a raíz de las pocas probabilidades que tienen de ser afectadas por  este tipo de sistemas de baja presión7, también fue el escenario de  consecuencias ruinosas por el paso de San Calixto II. </font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana">Los efectos en estas regiones  no han sido, hasta el presente, trabajados sistemáticamente por la  historiografía venezolana ni por los investigadores de las Ciencias Naturales. A  pesar de ello, en algunos trabajos se ha hecho mención al paso de este huracán  por las costas venezolanas. Por ejemplo, el estudio de Germán Pacheco Troconis8  refiere los daños ocasionados en determinadas zonas del litoral como La Guaira y  Puerto Cabello, otras tantas de la Provincia de Nueva Andalucía, y en algunos  valles agrícolas del centro de la Provincia de Venezuela, apoyándose en  manuscritos que se encuentran en el Archivo General de Indias y el Archivo  General de la Nación en Venezuela. La presente investigación tiene como interés  los efectos del huracán San Calixto II en las zonas costeras de la Capitanía  General de Venezuela, vinculándolos con un contexto geográfico mayor que  corresponde a las demás regiones afectadas (colonias británicas, holandesas y  francesas). </font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana">El eje central de la misma se  enfocó en los aspectos empíricos y las manifestaciones puntuales de la  vulnerabilidad frente al huracán. Se utilizaron fuentes primarias recopiladas en  el Archivo General de Indias y el Archivo General de la Nación en Venezuela,  documentación que permitió puntualizar los daños en aquella jurisdicción y sus  provincias. Con ello se aportan algunos datos que contribuyen a entender la  relación que la sociedad colonial estableció con la naturaleza, del mismo modo  que se utiliza a este evento como indicador de esa relación.9 </font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana">La base analítica que ofrece el  trabajo, a partir de las herramientas teórico-metodológicas expuestas por el  Estudio Histórico y Social de los Desastres conducentes a la comprensión  transversal de los fenómenos naturales y sus impactos en las sociedades, permite  volver sobre el hecho desde fundamentos interpretativos novedosos y diferentes a  los que tradicionalmente se han utilizado para atender problemas similares.10 </font></p>     <p align="justify"><b><font size="2" face="Verdana">2. El tempestuoso mes de  octubre de 1780</font></b></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana">&nbsp;El contexto para el año  de 1780 era políticamente inestable en las distintas colonias británicas,  francesas y españolas que se encontraban en ultramar. El desarrollo del proceso  independentista de los Estados Unidos (1775-1783), y la reincidencia de los  conflictos bélicos entre España (aliada con Francia) e Inglaterra,11 propiciaron  un escenario especialmente sensible, sobre el cual la corona española enfocó las  estrategias de defensa de sus colonias a partir de sus prioridades más  fundamentales: la defensa de sus posesiones y el control de la incidencia  británica en sus provincias ultramarinas.12 </font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana">Además de los conflictos  bélicos, el año de 1780 es conocido por haber presentado una de las más  destructivas temporadas de huracanes en la historia. No es una novedad que entre  los meses de junio y noviembre de cada año, en las áreas costeras del Atlántico  Norte, se inicie este período de inestabilidades meteorológicas. Lo que sí  resultó diferente fue el desenlace catastrófico de esa temporada para 1780. </font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana">Los conflictos entre las  distintas potencias, que condujeron a la movilización de varios escuadrones en  las aguas del Mar Caribe, contribuyeron con el incremento de los daños causados  por las tormentas. Varios autores han coincidido en que se formaron tres  huracanes en ese mismo mes de octubre.13 Las pérdidas económicas, navales y  humanas fueron cuantiosas. Muchas de las flotas se vieron afectadas, algunas con  daños menores, otras con fallas significativas, y muchas otras desaparecidas en  alta mar.14 </font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font size="2" face="Verdana">El primero de los huracanes,  del 3 al 7 de ese mes, afectó la población jamaiquina de Savanna-la-Mar, nombre  con el que es reconocido ese huracán.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana">A pesar de haber ocasionado  numerosas ruinas en aquella población, no fue de gran extensión. La descripción  que ofrece el Teniente Coronel británico William Reid, quien compiló para la  primera mitad del siglo XIX gran cantidad de información sobre los huracanes en  ese mes, aportando datos de las bitácoras de algunos barcos y las narraciones de  algunos testigos de los hechos, dio cuenta de ello: “This hurricane may have  originated within the limits of the Carribean Sea; since we have no account of  its passing over the chain of the Antilles islands, or of having visited the  Spanish Main...”15 </font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana">Pocos días después, entre los  días 10 y el 16 de octubre, tuvo lugar el llamado Gran Huracán de las Antillas o  de San Calixto II que afectó directamente a las Antillas Menores. También  sufrieron daños una parte de las Antillas Mayores y otras regiones caribeñas. El  recorrido de ese huracán comenzó afectando la población de Barbados, luego pasó  por Martinica, San Eustaquio y Santa Lucía, entre los días 10 y el 11. También  afectó las islas de Granada y San Vicente. Ya más debilitado, para el día 12,  pasó por el suroeste de Dominica y luego por la isla de Guadalupe. Poco a poco  se fue acercando a Puerto Rico, siendo el día 14 el de mayor aproximación en la  parte suroeste de la isla. Posteriormente cambió su rumbo al noroeste afectando  a la Isla de Mona y luego parte de la actual República Dominicana, Provincia de  Samaná.16 </font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana">El origen exacto de este  huracán aún es desconocido, pero algunos historiadores han planteado la  hipótesis de que se hubiese originado en algún punto entre las islas de Cabo  Verde y el Caribe Oriental,17 cuyo recorrido comenzó por la isla de Barbados con  árboles caídos, viviendas totalmente destruidas y grandes vientos:</font></p>     <blockquote> 	    <p align="justify"><font size="2" face="Verdana">The storm, coming from the  	south-east, was first felt at Barbadoes; and the ships of Admiral Hotham’s  	squadron experienced the hurricane each in turn, according to the palce she  	was in; and it will be found to have passed on, until it reached the ships  	under Sir Peter Parker.18 </font></p> 	    <p align="justify"><font size="2" face="Verdana">E impactó la mayor parte de  	las Antillas Menores: </font></p> 	    <p align="justify"><font size="2" face="Verdana">At Antigua they felt no bad  	efects from this hurricane.At St. Christopher’s many vessels were forced on  	shore.    <br> 	At St. Lucia all the barracks and huts for his majesty’s troops, and other  	buildings in the island, were blown down, and the ships were driven to sea;  	his majesty’s ship the Amazon, Captain Finch, most miraculously escaped  	foundering; the was on her beam-ends for many hours; the lay down so far  	that her windward guns were in the water; had many men    <br> 	washed over board, others drowned on her decks; was obliged to cut away all  	her masts and bowaprit, but, under jury-masts, safely arrived at English  	harbour. The Albemarle blown out of Barbadoes, cut away her masts, and also  	put into English harbour. Th e Venus cut away her foremast, lost her  	bowsprit, and is arrived at English harbour.</font></p> 	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font size="2" face="Verdana">Al Dominica they have  	greatly suffered. Every building in St. Vicent blown down, and the twon  	destroyed. The Juno, a new French frigute of 40 guns,drove on shore, and  	dashed all to pieces. At Grenada, great devastation on shore; nineteen fail  	of loaded Dutch ships stranded and beat to pieces.</font></p> 	    <p align="justify"><font size="2" face="Verdana">At Martinique, all the  	ships were blown off the island that were bringing troops and provisions.19</font></p> </blockquote>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana">El centro del huracán pasó  cerca de Cabo Rojo y el Canal de la Mona. El sur de Puerto Rico fue afectado,  sólo en Cabo Rojo y Lajas reportaron considerables daños materiales. También la  población de Curazao, que poco se ha mencionado entre los daños atribuidos a  este huracán, fue afectada:</font></p>     <blockquote> 	    <p align="justify"><font size="2" face="Verdana">De Curazao —señala el  	Intendente de Caracas José de Ábalos tengo noticias de que tambien aquella  	isla ha sido comprendida en estas desventuras de modo que aun su castillo  	que es construido con toda la solidez y arte ha padecido alguna ruina:  	novedad que no ha experimentado en mas de cien años que ha que esta  	fabricado.20</font></p> </blockquote>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana">Luego, entre el 16 y el 21 de  octubre, se formó la conocida Tormenta Solano cuyos efectos se sintieron  principalmente en el Golfo de México y con un saldo estimado de 2.000 muertes.  Fue percibida por primera vez el 15 de octubre cerca de Jamaica y  progresivamente se dirigió al noroeste, hasta internarse en el Golfo de  México.21 Un escenario calamitoso es el que le da cara a ese mes de octubre de  aquel año, fatídico para las colonias americanas. 3. </font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana">La travesía de San Calixto II  por la Capitanía General de Venezuela La literatura sobre San Calixto II no  menciona daños en los territorios de la Capitanía General de Venezuela. Los  efectos de este huracán en esa jurisdicción no tuvieron la misma magnitud que en  las islas como Barbados, Santa Lucía y Martinica. </font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana">A pesar de la escasa  probabilidad de afecciones por huracanes en estas regiones, el fenómeno dejó  tras su paso una huella de considerables daños en fortificaciones, sembradíos y  haciendas. Dos de los principales puertos de la Capitanía General de Venezuela  se vieron afectados por un mar embravecido: el de La Guaira22 y el de Puerto  Cabello.23 Las fortificaciones de aquellas zonas un saldo estimado de 2.000  muertes. Fue percibida por primera vez el 15 de octubre cerca de Jamaica y  progresivamente se dirigió al noroeste, hasta internarse en el Golfo de  México.21&nbsp; Un escenario calamitoso es el que le da cara    <br> a ese mes de octubre de aquel año, fatídico para las colonias americanas.</font></p>     <p align="justify"><b><font size="2" face="Verdana">3. La travesía de San  Calixto II por la Capitanía General de Venezuela </font></b></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font size="2" face="Verdana">La literatura sobre San Calixto  II no menciona daños en los territorios de la Capitanía General de Venezuela.  Los efectos de este huracán en esa jurisdicción no tuvieron la misma magnitud  que en las islas como Barbados, Santa Lucía y Martinica. A pesar de la escasa  probabilidad de afecciones por huracanes en estas regiones, el fenómeno dejó  tras su paso una huella de considerables daños en fortificaciones, sembradíos y  haciendas. Dos de los principales puertos de la Capitanía General de Venezuela  se vieron afectados por un mar embravecido: el de La Guaira22 y el de Puerto  Cabello.23 Las fortificaciones de aquellas zonas costeras se llevaron la peor  parte, siendo el Puerto de La Guaira el que mayores daños reportó. Las  relaciones de importantes funcionarios así lo informaron.</font></p>     <blockquote> 	    <p align="justify"><font size="2" face="Verdana">Los dias 12, 13 y 14 del  	corriente mes se experimentó en toda esta Provincia un recio temporal con  	extraordinarias lluvias, y viento especialmente en la costa, ajitando el mar  	de tal suerte que propasandose de sus terminos con furioso impetu, ha  	causado en las fortificaciones algunos daños.24 </font></p> 	    <p align="justify"><font size="2" face="Verdana">Mui señor mio: Ayer tarde  	avisé a V. S. en cartta particular aunque por maior las desgracias que  	havian sobrevenido de resulta de un nunca visto mar de leva ue estabamos  	esperimentando havia tres dias; pero en especial aier [14 de octubre]…25</font></p> </blockquote>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana">Los primeros daños se  reportaron en el Puerto de La Guaira. El intendente de Caracas, José de Ábalos,  en carta fechada el 16 de octubre de 1780, señaló “…las desgracias que ha havido,  y ruinas que ha ocasionado (…) un recio temporal…” que afectó las costas de La  Guaira entre los días 12 y 14 del mes de octubre de aquel año, indicando al  mismo tiempo que Puerto Cabello y otras zonas costeras bien pudieron verse  afectadas. Esos daños los atribuyó a la “alteracion del mar.” 26 Las distintas  comunicaciones que se realizaron en ese momento dieron cuenta de los menoscabos  que hubo en las fortificaciones del nombrado puerto.27 Según las primeras cartas  al respecto:</font></p>     <blockquote> 	    <p align="justify"><font size="2" face="Verdana">…el nuevo Baluarte que se  	ha construido en la Caletta se hallava rendido por varias partes despues de  	haver arrasado el muelle que sobresalia al mar en mas de cinquenta varas y  	al mismo tiempo se notó tambien que estaba rendido el Baluarte viejo de la  	Fuerza y rabada la Corttina de la Muralla antigua en varias partes  	haviendose llevado tambien toda la que se construió en la Trinchera para la  	esplanada y aunque hasta entonces no se havia reconocido en lo principal de  	las nuebas murallas y Bovedas otro daño que haverse anegado las Fronteras de  	Punteria y aun por las Puertas las que servian de Parque o adonde existtan  	los principales enseres que se remedió lo mejor que se pudo…28</font></p> </blockquote>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana">El gobernador de Caracas, don  Luis de Unzaga y Amezaga, ofreció detalles de los daños y las providencias que  mandó a ejecutar para solventar los mismos:</font></p>     <blockquote> 	    <p align="justify"><font size="2" face="Verdana">…se ha rendido el angulo  	flanqueado del Baluarte de la Plataforma y sentidose las dos bovedas  	colaterales en una de las quales se abrió en el pavimento inmediato al  	angulo un boquete, o mina, cuio diametro en el cimiento del muro es de  	quatro pies; tambien ha padecido la porcion circular de la Bateria de la  	Caleta y la muralla nueva provisional, compreendida entre la Fuerza, y San  	Fernando ha perdido el revestimiento exterior, y los estribos que la  	sostenian. El resto de la obra nueva se ha mantenido sin novedad..29</font></p> </blockquote>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font size="2" face="Verdana">Una de las consecuencias del  daño en las estructuras con el huracán de 1780, principalmente en las bóvedas,  fue que una parte del cacao que se encontraba en ellas se perdió. El agua se  introdujo por los boquetes hechos y por las puertas de los parques y troneras de  las baterías. Se estimó una pérdida de 300 fanegas. Así, don José Antonio de  Oraa, comunicó que el día 15, cuando ya el ambiente se encontraba en relativa  calma: A eso de las dos de la tarde se hecho a ver que corria porcion de cacao  por las plaias pero se ignoraba de donde procedia, hasta que a las tres de la  tarde me avisaron podia ser de las Bovedas pues que de los barcos no havian  hecho señal de haverse perdido alguno. 30 Para tratar de solventar la situación,  el mencionado administrador de la Real Hacienda en La Guaira se movilizó con un  grupo de personas a la Bóveda para resguardar el cacao que allí se encontraba:</font></p>     <blockquote> 	    <p align="justify"><font size="2" face="Verdana">…con toda la gente del  	trabajo pasé a la Boveda y trasbordé el cacao ha otra, hasta descubrir la  	mina que havia abierto el agua del mar en el fin de ella por debajo del  	cimiento que seria como de dos baras de ancho y hasta llegar a la pared de  	adentro por lo que infiero que toda la columna que estaba sobre todo el  	boqueron y algo mas, se havrá llevado como es natural, pero no puedo graduar  	quanto seria. A las siete de la noche se acabó la faena hasta asegurar el  	ultimo grano separado todo el que se halló mojado del bueno y a esas horas  	me retiré en el estado que V. S. puede considerar; y esta mañana ya tenia  	robado la mitad del pavimento de la Boveda, y por consiguiente toda ella  	rendida que ha haver continuado el mar en su fuerza se huviera cahido pero  	no tardará porque no tiene remedio su ruina.31</font></p> </blockquote>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana">También, y bajo estas mismas  acciones, dio providencia para que el cacao que se esparció en la playa fuese  recogido:</font></p>     <blockquote> 	    <p align="justify"><font size="2" face="Verdana">Aunque en medio de la  	confusion di mis Providencias para que con la gente sobrante de la obra se  	recogiese el cacao que salia a las plaias no se pudo lograr todo el que  	queria porque ya V.S. sabe que en estas ocasiones todos metten la mano y  	pocos son los que guardan fidelidad, no obstante esttoi trabajando a fin de  	averiguar y recaudar lo mas que pueda. El cacao que se sacó mojado y el poco  	que se recogió lo esttoi veneficiando a fin de que no se pierda; pero el  	tiempo no da lugar con las lluvias para asegurarlo enteramente.32</font></p> </blockquote>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana">Por su parte, Puerto Cabello, a  pesar de ser considerado un puerto “dulce y tranquilo”, no se encontró “exempto  de este azote”33. Las fortificaciones y la Plaza de Puerto Cabello presentaron  condiciones ruinosas luego del paso del huracán, pero las mismas no fueron de  gran magnitud, contrario a lo sucedido en el puerto de La Guaira. De hecho,  según el intendente de Caracas, “…a ellas parece que se debe la fortuna de que  no huviesen sufrido un doloroso desastre la maior parte de las casas del  Pueblo…” ya que las estructuras dispuestas “…pudieron resistir la furia de las  aguas y precaver tan grande calamidad.”34 </font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana">La cara derecha del baluarte  del Príncipe quedó sin escollera, se descubrió el emparrillado y por distintas  partes se cuartearon los merlones. En la batería del coro, el área que da hacia  el baluarte de la plaza, perdió parte de su escollera y quedó al descubierto el  emparrillado. En la cara izquierda del baluarte del castillo de San Felipe se  abrió un boquete de unas 12 varas cuadradas. También las baterías en Punta Brava  y en el Trincherón de Santa Lucía presentaron daños, sus terraplenes terminaron  cediendo por las lluvias y el mar. El gobernador de Caracas enumeró dichos  daños:</font></p>     <blockquote> 	    <p align="justify"><font size="2" face="Verdana">Toda la cara derecha del  	baluarte del Principe en el frente bajo de la estacada de la Plaza de Puerto  	Cavello, ha quedado sin escollera, descubierto el emparrillado, cuarteados  	por algunas partes los merlones y partido todo el angulo flanqueado,  	haviendose llevado el mar la mayor parte. En la bateria del Coro por la  	parte que mira al Baluarte de la Prinzesa, tambien le ha descubierto el  	emparrillado, y robadole en lo restante de ella toda la escollera. En el  	castillo en la cara izquierda del Baluarte de San Felipe, cerca del angulo  	de la espalda, ha avierto un boquete desde la retreta, demas de quatro varas  	de alto y tres de ancho. En Punta Brava ha arruinado por parte la bateria de  	faginas. El trincharon de Santa Lucia en la Bateria baja, las lluvias y las  	crecientes del mar han hecho ceder el terraplen, y se han cuarteado por  	partes los merlones.35</font></p> </blockquote>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font size="2" face="Verdana">Uno de los efectos que  sobreviene a este tipo de fenómenos hidrometeorológicos lo representan las  continuas precipitaciones, y con ellas las inundaciones y crecientes de ríos.  Las lluvias que acompañaron a San Calixto II condujeron a que los ríos Tuy, San  Mateo y Turmero elevaran sus niveles regulares, en los valles centrales de la  Provincia de Venezuela, tras lo cual las inundaciones:</font></p>     <blockquote> 	    <p align="justify"><font size="2" face="Verdana">…por las haciendas y  	sembradíos han ocasionado (…) lamentables daños especialmente el primero que  	en el valle de la Savana de Ocumare y otros terminos por donde desagua y  	corre ha destruido numero grande de cañaverales de Azucar y Plantios de  	Cacao. Los otros dos no han dejado igualmente de producir funestos efectos  	en la propia manera y en las sementeras de Tabaco a las que ha cabido  	asimismo algun quebranto. 36</font></p> </blockquote>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana">Con respecto a los perjuicios  en la economía, el intendente Ábalos, da cuenta de los efectos a largo plazo por  la presencia de este huracán, articulados con el impacto negativo que  ocasionaron las lluvias extraordinarias de marzo de 1781:</font></p>     <blockquote> 	    <p align="justify"><font size="2" face="Verdana">…no solo se malogró gran  	parte de la cosecha de cacao que llaman de San Juan, y se ha perdido  	enteramente la de la proxima navidad sino es que han sentido considerables  	quebrantos las haciendas de este fruto, y tambien las de azucar, añil y  	demas producciones, pues creciendo extraordinariamente los rios con la  	continuación de las aguas ha salido de sus cauces e inundado las vegas  	inmediatas llebandose arboledas y haciendas enteras, maltratando otras  	muchas y con graves perjuicios y atrasos de la agricultura, que con estas  	desgracias y las demas calamidades que son efecto (…) de la guerra decaerá  	vastantemente del floreciente estado en que se iba poniendo con las  	providencias tomadas para su fomento…37</font></p> </blockquote>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana">De igual manera, el intendente  de Caracas anunció que aún no se conocían los daños ocasionados por el huracán  en las demás provincias y sus llanos, en los cuales las probabilidades de ruinas  habrían de ser altas por “… lo caudaloso de muchos rios que los riegan.” 38 Y  ciertamente los hubo. Más adelante, en la misma narración, José de Ábalos  señalaba que:</font></p>     <blockquote> 	    <p align="justify"><font size="2" face="Verdana">En la Provincia de Cumaná y  	sus costas me avisan los Ministros de Real Hacienda que también se hizo  	sentir el propio temporal pero que no causo daño particular aunque el mar  	agitado del uracan llego a parages donde no hay memoria de haverle visto y  	solamente hizo el perjuicio de robar una porcion de sal que estaba recogida  	en la salina de Carupano, y puesta en montones bien distante de la marina.39</font></p> </blockquote>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana">Con este escenario ruinoso en  la provincia, el gobernador de Caracas dictaminó una serie de disposiciones para  reparar las estructuras afectadas y para llevar a cabo los cambios y  construcciones necesarios. Al mismo tiempo informó el conjunto de medidas  económicas que se sucederían: </font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<blockquote> 	    <p align="justify"><font size="2" face="Verdana">Con preferencia a todo otro  	objeto, he expedido mis (…) órdenes á los respectivos Comandantes e  	Yngenieros de las dos referidas Plazas de Puerto Cavello y Guaira , a fin de  	reparar con la prontitud posible los daños causados, para precaver un  	insulto de los enemigos que puedan intentar aprovechandose de esta adversa  	coyuntura; y sin embargo de que con la mira de minorar en quanto fuese  	posible las erogaciones de Real erario, tenia reducidos los gastos de  	fortificacion de la Guayra a la mitad de su anterior consumo; y los de  	Puerto Cavello a un mil pesos mensuales; me veo precisado a aumentar unos y  	otros como asimismo he montado en la Bateria del Colorado en la Guaira dies  	cañones de á 24 para remplazar en parte la defensa perdida; mucho mas  	hallandose dicha plaza abierta por cuia circunstancia es igualmente preciso  	reforzar la guarnicion; sobre todo lo qual quedo providenciando de acuerdo  	con el Yntendente, lo mas ventajoso al servicio de S. M. y seguridad de esta  	provincia, cercenando los expendios de la Real Hazienda en quanto lo  	permiten las circunstancias del dia.40</font></p> </blockquote>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana">Con respecto a las reparaciones  de los daños en las fortificaciones de La Guaira, se tiene que:</font></p>     <blockquote> 	    <p align="justify"><font size="2" face="Verdana">Queda concluida la Garita  	de Piedra labrada del angulo de la Plataforma, reparados los Parapetos y  	Esplanadas; cerradas las brechas de las bobedas, y rehechas las Esplanadas  	de ellas, y reparado todo el daño que ocasionó en este baluarte el Temporal  	de Octubre de 1780.41 </font></p> 	    <p align="justify"><font size="2" face="Verdana">Se han reparado los daños  	que causaron los temporales de Octubre de 1780, en los Baluartes de la  	Trinchera, y Plataforma, y en las bobedas de este: y los causados en las  	Baterías de la Caleta, y Fuerza: y muralla comprendida entre estas dos  	Baterías. 42</font></p> </blockquote>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana">Las modificaciones y reparos  que se realizaron en la Plaza de Puerto Cabello, según especificaciones del  ingeniero Miguel Dávila para el año de 1784, fueron:</font></p>     <blockquote> 	    <p align="justify"><font size="2" face="Verdana">Bateria de La Punta Sur o  	del Campo Santo, V. [Sector Septentrional o del Litoral de Barlovento] En la  	Ysla del Castillo, por el frente que mira a la Plaza, se construyó una  	bateria provicional de tierra y fagina, rebestida de mamposteria y  	terraplenada para nuebe cañones, con explanadas de madera, V. En la qual  	(llamada del Campo Santo) se repararon los daños que causaron las lluvias y  	los terraplenes. (…). </font></p> 	    <p align="justify"><font size="2" face="Verdana">Brechas reparadas [Sector  	Septentrional o del Litoral de Barlovento] En el Castillo se cerró una  	brecha de trece varas de ancho y quatro de profundo, en la Cara del Baluarte  	San Felipe que abrió el Temporal de octubre de 1780.43 Baluarte del Principe,  	y todo el Frente [Sector Meridional o de Sotavento (Tierra Firme)] </font> 	</p> 	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font size="2" face="Verdana">Se han levantados los  	merlones, que se llevó el Mar; se ha construido su cimiento sobre pilotage,  	y reparado todo el frente con escollera remplazando la que sacó el Mar. (…) 	</font></p> 	    <p align="justify"><font size="2" face="Verdana">Bateria del Coro, y todo el  	Frente [Sector Meridional o de Sotavento (Tierra Firme)] </font></p> 	    <p align="justify"><font size="2" face="Verdana">Se demolieron las Troneras  	cuyos fuegos eran contra el Castillo. </font></p> 	    <p align="justify"><font size="2" face="Verdana">Se ha recorrido toda la  	Cortina, que media entre esa Bateria, y el Baluarte del Principe cuya  	retreta ha sido forzoso mazizarla por haverla descarnado el temporal del año  	1780, y se ha reemplazado la Escollera.44 Bateria de Santa Lucia (Trincherón  	o Cortadura45) [Sector del Sur o de los Cerros] </font></p> 	    <p align="justify"><font size="2" face="Verdana">Fue preciso construirla de  	nuevo para hacerla permanente de tapias (por haverse arruinado por las  	lluvias), y construir en él un Quartel, R. de tapias y Rajas de veinte y  	cinco varas de largo, y seis de ancho, con dos quartos para Ofi cial y  	viveres, cocina para la Tropa y repuesto de polvora.46</font></p> </blockquote>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana">Un punto interesante en las  respuestas que fueron desplegadas por la Capitanía General de Venezuela y sus  autoridades tiene que ver con la ayuda hacia otras colonias que también fueron  afectadas. Entre las diversas comunicaciones emitidas acerca de los extensos  efectos del huracán, la Gaceta de Martinica informaba sobre las condiciones en  las que quedaron varias islas de las Antillas Menores:</font></p>     <blockquote> 	    <p align="justify"><font size="2" face="Verdana">En las islas de la  	Martinica y Santa Lucia han causado los temporales unas consecuencias bien  	lamentables pues según comprendera V. E. por la gazeta de la primera que  	acabo de recivir y acompaño ha ocasionado la ruina de muchos edificios y  	fortificaciones, la desolacion de las havitaciones del campo y de las  	plantaciones de caña de Azucar, cafe y demas frutos; la perdida de los  	navios, asi de guerra como mercantes, que havia en sus puertos, de los  	quales se salbaron muy pocos, naufragaron o se estrellaron los mas en las  	costas y otros se hicieron al mar; y en una palabra ha dejado estas islas en  	el mas deplorable estado a que jamas se vieron reducidas sin embargo de que  	experimentan frecuentemente el estrago de los uracanes.47</font></p> </blockquote>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana">Ante este cuadro desgarrador,  las autoridades de la Capitanía General de Venezuela mostraron su apoyo a las  regiones aliadas que fueron afectadas. La documentación que se encuentra en el  Archivo General de la Nación de Venezuela en la sección de Gobernación y  Capitanía General, tomo XXIV presenta mucha información al respecto. Asimismo,  el gobernador señaló que:</font></p>     <blockquote> 	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font size="2" face="Verdana">He hablado al Yntendente  	con eficacia a fin de que expida las mas activas ordenes para proveerles de  	carnes y demas producciones de estas provincias; lo que con fecha de ayer  	avisé al General de dichas Yslas Marques de Boville asegurandole que puede  	vivir mui cierto de mis auxilios en quanto pueda y me sea facultativo.48</font></p> </blockquote>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana">El impacto material de San  Calixto II en la Capitanía General de Venezuela, sin lugar a dudas, fue ruinoso  y además afectó los principales lugares estratégicos de la Corona Española en  estos territorios: la articulación comercial y de defensa de Puerto Cabello y La  Guaira; y los valles de Aragua y sus actividades agropecuarias. Además, el  impacto que tuvo el mismo en el Caribe en general, permitió que afloraran la  vulnerabilidad política y el contexto convulso que marcó la segunda mitad del  siglo XVIII en las Indias Occidentales, producto de las crisis entre las  potencias europeas y el dominio marítimo. </font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana">En este sentido, los  indicadores materiales de la vulnerabilidad en la Capitanía General de Venezuela  fueron tanto las ruinas (totales y parciales) de las estructuras en los puertos  y de los productos almacenados en los mismos (un ejemplo fue el caso expuesto  anteriormente del cacao que se encontraba en una de las bodegas en el puerto de  La Guaira), como el daño en los sembradíos. En este último caso no se dan  detalles de las haciendas que fueron afectadas por las crecidas de los ríos, más  allá de aquellas ubicadas en los valles de Aragua.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana">No obstante, esa región fue uno  de los principales ejes del hinterland (con respecto al comercio) cuyo centro  giraba en torno a Caracas-La Guaira que alcanzó gran parte de la Provincia de  Venezuela, recibiendo y distribuyendo productos de y a los Llanos de Caracas, la  zona de Barlovento, los valles de Aragua, la depresión barquisimetana, las  últimas estribaciones de los Andes y la costa coriana. Estas regiones  funcionaban, a su vez, como un subhiterland, con tres ejes prioritarios. Uno de  ellos unía a Puerto Cabello con Valencia, los valles de Aragua y la entrada a  los llanos de Caracas.49 </font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana">Con este escenario, es probable  que esos daños que se mencionaron hayan tenido gran impacto. Si se parte de esa  suposición, entonces surge la interrogante de ¿por qué si los valles de Aragua  eran un punto estratégico para el sistema productivo de la Provincia de  Venezuela, no se dieron mayores detalles sobre los efectos en las haciendas y  sembradíos? Se necesita una segunda etapa de la investigación que abarque un  mayor espectro de documentación y de reconstrucción de los contextos para tener  un panorama más claro sobre las posibles respuestas a esa pregunta. Pero,  adelantando una hipótesis, es posible que el sistema de defensa de la Capitanía  General de Venezuela fuese prioritario por encima del sistema productivo y de  los circuitos internos del mismo.</font></p>     <p align="justify"><b><font size="2" face="Verdana">4. Defensa y vulnerabilidad  en la Capitanía General de Venezuela </font></b></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana">Los principales daños que se  advirtieron en algunos territorios hoy venezolanos tuvieron lugar en los  sistemas de defensa de los principales puerto de la Provincia de Caracas (La  Guaira y Puerto Cabello), y también en las haciendas y sembradíos de los valles  de Aragua, los cuales para ese momento eran la base de la prosperidad regional  en torno a las actividades agropecuarias (cacao, tabaco, añil, algodón, café,  etc.), cuyas producciones (en auge entre 1770 y 1797) favorecieron los mercados  tanto locales como extrarregionales.50 El despliegue de fortificaciones en los  puertos tiene un interés de resguardo territorial y de seguridad de los enclaves  económicos. Ya para la segunda mitad </font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana">del siglo XVIII España se vio  en la necesidad de proteger sus propiedades coloniales en América. Los  conflictos con las grandes potencias apresuraron muchos planes defensivos, así  como la necesidad de perfeccionar las obras ya realizadas, a raíz de que después  de la guerra de los Siete Años, los británicos con su poderío marítimo en el  Caribe, generaron problemas estratégicos a Francia y a España.51 Dentro de estos  intereses, la instrumentalización y la técnica en el sistema defensivo como  parte de un proceso moderno de profesionalización se hizo evidente para aquel  contexto. Y bajo estos auspicios, Carlos III estableció que el brigadier de  infantería e ingeniero D. Agustín Crame Mañeras se movilizase a las plazas  fortificadas y puertos del área del “Mar del Norte”, “llaves de los Dominios de  Ultramar”, quien había llegado a territorios venezolanos a principios de 1777,  poco antes de la instauración de la Capitanía General.52 </font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana">Aquellas circunstancias  permitieron que el impacto del huracán fuese doble. Por un lado, ocasionó daños  en los enclaves económicos; y por el otro lado, se manifestó durante una  altamente susceptible a los conflictos con las potencias extranjeras. Así lo  evidenció el gobernador de Caracas cuando señaló la necesidad de agilizar las  disposiciones: “…a fi n de reparar con la prontitud posible los daños causados,  para precaver un insulto de los enemigos…”.53</font></p>     <blockquote> 	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font size="2" face="Verdana">Antes de la declaración de  	la Guerra, se Travajaba en ambas Plazas con Lentitud, y á proporcion de los  	caudales, que podian suministrar las Cajas R.s. siguiendo en ellas los  	Proyectos aprovados. Los costos ascendieron a 349.832 pesos, 7 ½ reales, de  	los que 124.699 pesos, 5 ½ reales pertenecieron a los de Puerto Cabello, la  	repentina noticia de la Guerra precisó á ponerlas en el mejor estado de  	defensa.54</font></p> </blockquote>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana">En la segunda mitad del siglo  XVIII, especialmente con la actividad del conde de Roncali durante el gobierno  de José Solano y Bote, se puede observar una segunda etapa en el desarrollo  histórico de las fortificaciones en La Guaira a partir </font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana">en la durabilidad de las obras.  El proyecto que se elaboró en Madrid en 1767 para defender el puerto es el  umbral de este cambio. Las labores quedaron bajo el mando del Comandante General  de Ingenieros Juan Martín Zermeño.55 </font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana">Las estrategias que se pusieron  en práctica al momento del evento estuvieron destinadas, precisamente, al  control de los daños en las fortificaciones. En el discurso se hizo imperativo  que las reparaciones de las estructuras afectadas en los puertos se hiciesen con  la mayor celeridad y se plantearon las medidas económicas que permitiesen llevar  a cabo la misión. El interés por el resguardo de las costas y de los principales  puertos tenía sus raíces no sólo desde la creación de los mismos y la protección  del sistema productivo por parte de la metrópoli frente al comercio ilícito y  los ataques de piratas. </font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana">En el siglo XVIII este interés  se vio incrementado a partir de las distintas reformas llevadas a cabo a lo  largo de dicha centuria, y ya desde la segunda mitad del siglo por el resguardo  marítimo, ya que las distintas colonias, en este caso hispanoamericanas, se  veían amenazadas por otras potencias extranjeras con las cuales la metrópoli  estaba en conflicto. </font></p>     <p align="justify"><b><font size="2" face="Verdana">5. Consideraciones &#64257;nales</font></b></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana">La travesía del huracán San  Calixto II, arrastró cuantiosos daños en las Antillas Menores durante el mes de  octubre de 1780, revelando sus condiciones críticas, y estremeciendo el  despliegue de las fuerzas marítimas europeas que para ese entonces se  encontraban en conflicto bélico. El fenómeno halló un contexto materialmente  vulnerable, políticamente sensible y quizás institucionalmente débil o en  transición; tales circunstancias favorecieron el desenlace catastrófico en  diversos lugares, como fue el caso de los pequeños dominios insulares anclados  en la zona oriental caribeña. Entre los mayores indicadores de aquella  vulnerabilidad se encuentran la destrucción material y las pérdidas humanas.  Esto queda claro cuando se revisan las informaciones que detallan lo sucedido en  Martinica, Barbados y Santa Lucía, por ejemplo.56</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana">Con respecto a los objetivos  propuestos en la presente investigación, en torno a los daños ocasionados por el  huracán en la Capitanía General de Venezuela, se tiene que los efectos negativos  se circunscribieron a dos ámbitos: las ruinas materiales (con daños en  fortificaciones, sembradíos y haciendas) y la posibilidad de que el comercio se  viera intervenido (por las inundaciones de algunos ríos en los valles de Aragua  y su impacto en las cosechas de tabaco y cacao, principalmente, así como por la  interrupción de las actividades habituales relacionadas con el tema en los  puertos afectados). </font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana">La vulnerabilidad material de  aquellos contextos se advirtió en el sistema de defensa de los puertos. Muchas  de las fortificaciones fueron dañadas y otras presentaron desajustes por la  avenida del mar en aquellas costas. A pesar de que las circunstancias para la  metrópoli no eran las mejores y que entre sus políticas el sistema de defensa  era una prioridad los gastos en los mismos, en el caso de la Capitanía General  de Venezuela antes del impacto del huracán, se habían reducidos para los puertos  de La Guaira y Puerto Cabello, según especificó el gobernador de Caracas, Luis  de Unzaga y Amézaga. Esas estructuras no estaban en sus mejores estados y muchas  ya estaban siendo reparadas. La crecida de los ríos ocasionó daños en las  haciendas y sementeras de Tabaco, cañaverales de azúcar y plantíos de cacao (uno  de los pilares del sistema productivo de la Capitanía para ese momento). Las  lluvias e inundaciones no eran una novedad para aquellas regiones. De hecho,  cuando el intente de Caracas, José de Ábalos, realizó informes dando noticias  sobre los daños, recalcó que faltaban tener datos sobre los estragos en otras  provincias y sus llanos pero asumía que sí los hubo porque seguramente los ríos  también se habían desbordado ya que muchos eran caudalosos. </font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana">En este sentido, y a pesar de  que la probabilidad de ocurrencia de este tipo de fenómeno natural en las  regiones de la Capitanía General es baja, el huracán de San Calixto II presentó  daños considerables, especialmente en zonas de vital importancia en términos  económicos y defensivos, prevaleciendo las respuestas de las autoridades con  respecto a este último ámbito. Este contexto conduce a preguntarse por las  ubicaciones de los asentamientos y por la relación con la naturaleza de las  poblaciones. Bajo </font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font size="2" face="Verdana">esas directrices, los estatutos  de las leyes indianas sobre el poblamiento y urbanización contemplaban, y no hay  quien dude de ello, la escogencia de los mejores lugares de acuerdo a su  percepción geográfi ca, principalmente para sus benefi cios económicos. No  obstante, la falta de atención directa a los eventos recurrentes y fenómenos  intempestivos condujo a convivir de manera vulnerable con las condiciones del  entorno. Ese es el caso particular de las lluvias y las inundaciones. Con la  presencia de San Calixto II en la Capitanía General de Venezuela se pudieron  advertir estos procesos. Las medidas desplegadas para solventar los daños  estuvieron enfocadas principalmente en el confl icto que los mismos generaban al  sistema de defensa y no necesariamente en la región geohistórica. </font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana">De hecho, el poco riesgo  asociado a los huracanes condujo a que no se tuviera memoria de este tipo de  eventos. Poco antes de su impacto, el ingeniero D. Agustín Crame señaló que “…el  fondadero de la Guaira es bueno, y aunque es una costa sin resguardo no hay  huracanes ni vientos recios que lo hagan de peligro.”57 Y de los registros que  se tienen al respecto, sólo se manejan casos posteriores a 1780, como por  ejemplo durante el siglo XIX los huracanes de 1877 y 1892. En el siglo XX para  1933, 1974, 1988 y 1993. </font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana">Sin embargo, las condiciones  vinculadas con el mismo, como las lluvias y las inundaciones, sí han convivido  con estas regiones. Para el caso de Litoral Central también se tienen eventos de  flujos torrenciales con connotación de desastre durante los años de 1740, 1781,  1797 y 1798. Esto no significa que antes no hubiesen ocurrido, sino que no se  habían cruzado con un contexto vulnerable que permitiese otorgarle un  significado negativo. O bien no hay registros al respecto. Las historias locales  de cada zona podrían arrojar mayores datos. </font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana">Esta investigación, para  concluir, contribuye al estudio de una coyuntura que no ha sido estudiada por la  historiografía venezolana hasta los momentos y que puede ofrecer otras miradas  en torno a grandes procesos históricos como la seguridad y defensa, la  territorialidad, el poblamiento, las estrategias de adaptación, la relación con  la naturaleza y especialmente sobre la vulnerabilidad en la sociedad colonial.</font></p>     <p align="justify">&nbsp;</p>     <p align="justify"><b><font face="Verdana" size="2">Notas:</font></b></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana">1 En la entrada intitulada  “Journal of what passed at Barbadoes from the 9th of October until the 16th”,  Londres, Printed for J. Dodsley, in Pall-Mall, 1788, pp. 295-297. La cita  corresponde a la página 295. </font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana">2 El bautizo de los fenómenos  naturales con el nombre del santo en cuyo día ocurrió el evento resultó una  práctica bastante común en los contextos regidos por la religión católica. En el  Caribe, el sistema de nombres de las tormentas también se basó en la tradición  cristiana. Para el caso del Gran Huracán de las Antillas o de 1780 conocido como  San Calixto II, está vinculado con la onomástica del papá Calixto I que se  celebra los 14 de octubre por la Iglesia Católica, una de las fechas en las que  dicho huracán impactó en el área caribeña, principalmente en Puerto Rico, donde  causó daños en Cabo Rojo y Lajas. Se le agrega el número romano II porque otro  huracán histórico también afectó al Caribe para la misma fecha. Véase Wayne  Neely. The Great Hurricane of 1780. The story of the greatest and deadliest of  the Caribbean and the Americas. Estados Unidos, Universe, 2012, p. 123. </font> </p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana">3 Es una escala que clasifica  la magnitud de los huracanes para cuantificar los daños en las poblaciones  afectadas. Se desarrolló para el año de 1969 de la mano del ingeniero civil  Herbert Saffir y el meteorólogo Robert Simpson. Esta escala posee 5 categorías  de acuerdo a la velocidad del viento (km/h); que van desde 119-154 (64-82 nudos)  para la primera categoría; 154-177 (83-95 nudos) para la segunda; 178-210  (96-113 nudos) para la tercera; 211-248 (114-135 nudos) para la cuarta; y más de  248 (135 nudos) para la quinta categoría. Véase Estatio J. Gutiérrez. “Actividad  de los Ciclones Tropicales sobre Venezuela (1856-2006)”. Terra. Vol. XXIII, 34,  2007, p. 98. Y Virginia García Acosta. “Huracanes y/o desastres en Yucatán”.  Revista de la Universidad Autónoma de Yucatán. Vol. 17, Nº 223, 2002, pp. 3-15.  Consúltese específicamente a la página 12. </font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana">4 Wayne Neely. The Great  Hurricane of 1780. The story of the greatest and deadliest of the Caribbean and  the Americas. Estados Unidos, Universe, 2012, p. 124. </font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font size="2" face="Verdana">5 Se entiende por desastre, el  resultado de procesos donde confluyen un contexto vulnerable y una amenaza bien  sea natural (como los terremotos, sequías, huracanes, lluvias extraordinarias,  etc.) o antrópica (como las guerras), enseñando con sus efectos ciertas  condiciones críticas preexistentes. Para mayores detalles sobre esta definición  y las líneas de investigación conocidas como el Estudio Histórico y Social de  los Desastres y Antropología de los Desastres, pueden consultarse los trabajos  de la antropóloga e historiadora mexicana Virginia García Acosta. “La  perspectiva histórica en la antropología del riesgo y del desastre,  acercamientos metodológicos”. Relaciones, 97(XXV), 2004, pp. 125-142. La  “Introducción” que realiza al trabajo Virginia García Acosta (coordinadora),  Historia y Desastres en América Latina, Volumen 1, Red de Estudios Sociales en  Prevención de Desastres en América Latina, Centro de Investigaciones y Estudios  Superiores en Antropología Social, Bogotá, 1996, pp. 15-37. También el trabajo  del antropólogo Anthony Oliver-Smith, “Theorizing Disasters: Nature, Culture,  Power”, publicado en Susanna M. Hoffman y Anthony Oliver-Smith (editores.),  Catastrophe and Culture. The Anthropology of Disaster, School of American  Research, Estados Unidos, 2002, pp. 23-47. Y para el caso venezolano, puede  consultarse la obra del antropólogo e historiador Rogelio Altez, El desastre de  1812 en Venezuela: sismos, vulnerabilidades y una patria no tan boba. Caracas,  Fundación Empresas Polar, Universidad Católica Andrés Bello, 2006. </font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana">6 Se creó por Real Cédula del 8  de septiembre de 1777. Aparece publicada en Manuel Donís Ríos. El territorio de  Venezuela. Documentos para su estudio. Caracas, Universidad Católica Andrés  Bello, 2001, pp. 433-434.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana">7 Las probabilidades de que  afecten el territorio venezolano son de un 4,9% según Estatio J. Gutiérrez.  “Actividad de los Ciclones Tropicales sobre Venezuela (1856-2006)”. Terra. Vol.  XXIII, 34, 2007, p. 100. </font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana">8 Las iras de la Serranía.  Lluvias torrenciales, avenidas y deslaves en la Cordillera de la Costa,  Venezuela: un enfoque histórico. Caracas, Fondo Editorial Tropykos, 2002, pp.  40-46. </font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana">9 Con respecto a la relación de  la sociedad colonial con los fenómenos naturales y las amenazas en ciertos  contextos véase el trabajo de Rogelio Altez. El desastre de 1812 en Venezuela;  Pedro Cunill Grau. “El hallazgo de Venezuela y su incorporación al ámbito  euroamericano”. GeoVenezuela. Tomo 1. Caracas, Fundación Empresas Polar, 2007,  pp. 130-211. José Ángel Rodríguez. “La geografía del poblamiento de la Venezuela  Hispánica”. GeoVenezuela. Tomo 1. Caracas, Fundación Empresas Polar, 2007, pp.  212-253. María Eugenia Petit- Breuilh Sepúlveda. Desastres naturales y ocupación  del territorio en Hispanoamérica. Huelva, Universidad de Huelva, 2004. Rogelio  Altez, José Antonio Rodríguez y Franco Urbani. Historia del Pensamiento  Sismológico en Venezuela... una mirada inquieta. Caracas, Universidad Central de  Venezuela, Ediciones de la Biblioteca, Sociedad Venezolana de Historia de las  Geociencias, 2004. Y Juan Carlos Jurado. “Desastres naturales, rogativas  públicas y santos protectores en la Nueva Granada. Siglos XVIII y XIX”. XI  Congreso de Historia de Colombia (Ponencia en el Panel 1: Creencias, conflictos  y catástrofes), 2000, pp. 11-31. </font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana">10 La definición de desastres  anteriormente expuesta, la amenaza, el riesgo, la vulnerabilidad y las  estrategias adaptativas, son algunas de las propuestas teóricas para abordar el  estudio de este tipo de eventos. La amenaza, en este caso natural, se traduce en  la relación entre un determinado fenómeno natural con un contexto vulnerable que  la posiciona como tal y que resulta en un peligro latente cuya manifestación  física puede producir daños. El riesgo se advierte como la probabilidad de que  ocurra un desastre. Con respecto a la vulnerabilidad, es la que proporciona el  escenario propicio para la ocurrencia factual del desastre, en la medida en que  ese mismo contexto se encuentra, en el tiempo y en el espacio, con una sociedad  en riesgo y una amenaza. En este sentido, la vulnerabilidad se traduce en que la  capacidad de respuesta que tiene una sociedad frente a determinados eventos se  ve intervenida y superada por los efectos adversos del mismo. Esas  vulnerabilidades pueden abarcar desde los aspectos económicos hasta los  ideológicos. Y las estrategias adaptativas hacen referencia a respuestas  significativas que se entretejen por medio de experiencias pasadas ante ciertos  eventos. Para mayores detalles sobre esas categorías pueden revisarse los  trabajos de, Virginia García Acosta. “Estrategias adaptativas y amenazas  climáticas”. Javier Urbina y Julia Martínez (Eds.) Más allá del cambio  climático: las dimensiones psicosociales del cambio ambiental Global. México,  UNAM-SEMARNAT, 2006, pp. 29-46; Anthony Oliver-Smith. Ob. cit., pp. 26-29;  Gustavo Wilches-Chaux. Auge, caída y levantada de Felipe Pinillo, mecánico y  soldador o yo voy a correr el riesgo. Guía de La Red para la gestión local del  riesgo. Red de Estudios Sociales en Prevención de Desastres en América Latina,  1998. [En línea: www.desenredando.org]. Gustavo Wilches-Chaux. “La  vulnerabilidad global”. Andrew Maskrey (Comp.) Los desastres no son naturales.  Red de Estudios Sociales en Prevención de Desastres en América Latina, 1993, pp.  11-44. [En línea: <a href="http://www.desenredando.org">www.desenredando.org</a>  ].</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana">11 Estos conflictos estallaron  el 3 de abril de 1779 y fueron la consecuencia del III Pacto de Familia. Para el  siglo XVIII se perfilaban las integraciones territoriales y se reacomodaban los  distintos sistemas administrativos en la metrópoli. Este siglo estuvo signado  por la llegada de los Borbones a la Corona de la mano de Felipe V. En este  sentido, el control de las colonias hispanoamericanas y la conservación del  imperio ultramarino condujeron a las alianzas con Francia a través de los  conocidos Pactos de Familia. Cuando se reanudaron los conflictos entre España e  Inglaterra, para 1779, desestimaron el Tratado de París del 10 de febrero de  1763. Al respecto, Manuel Donís Ríos. De la Provincia a la Nación, p. 37; Juan  Manuel Zapatero. Historia de las fortificaciones de Puerto Cabello. Caracas,  Banco Central de Venezuela, 1977; Juan Manuel Zapatero. La guerra del Caribe en  el siglo XVIII. Puerto Rico, Instituto de Cultura Puertorriqueña, 1964. Y  Antonia Heredia Herrera. “Las Fortificaciones de la Isla Margarita en los siglos  XVI, XVII y XVIII”. Anuario de Estudios Americanos, Nº 15, 1958, p. 491. </font> </p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana">12 Antonia Heredia Herrera. Ob.  cit., p. 491. </font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana">13 Véase William Reid. An  attempt to develop the law of storms by means of facts, arranged according to  place and time, and hence to point out a cause for the variable winds with the  view to practical use in navigation. Londres, Published by John Weale, Library  of Civil, Military, and Mechanical Engineering, 59, High Holborn, 1838. </font> </p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana">14 Wayne Neely. Ob. cit., pp.  126-127.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font size="2" face="Verdana">15 William Reid. Ob. cit., p.  283. </font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana">16 Wayne Neely. Ob. cit., pp.  124-126. </font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana">17 Véase Wayne Neely. Ob. cit.,  p. 124. </font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana">18 William Reid. Ob. cit., p.  311.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana">19 The Annual Register or a  View of the History, Politics, and Literature, for the year 1780, ob. cit., pp.  297-298. </font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana">20 José de Ábalos. “El  intendente de Caracas. Continua las noticias respectabas a los estragos causados  por el Temporal padecido en los dias 11 al 14 y da quenta de los que se han  experimentado en Puerto Cabello y otros parages de aquella provincia remitiendo  una Gazeta de Martinica que refiere los que se sintieron en ella y Santa Lucia  que quedaron reducidas al estado mas lamentable”. Archivo General de Indias (en  adelante AGI), Audiencia de Caracas, Legajo 371, N°456, Caracas, 30 de octubre  de 1780.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana">21 Wayne Neely. Ob. cit., pp.  109-110. </font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana">22 El lugar que hoy ocupa La  Guaira tuvo un largo y lento proceso de poblamiento y urbanización, cuyas  primeras ideas surgieron para 1580 de la mano de don Diego Ruiz de Vallejo. Sus  consiguientes gestiones en el siglo XVI (1584; 1589-1590) fueron perfilando los  estándares de aquella requerida población que se fue definiendo a lo largo del  siglo XVII. Ya para la segunda mitad del siglo XVIII se tradujo en aires de una  ciudad fortificada. En sus comienzos, como bien lo dijo el Marqués de Barina  (Don Gabriel Fernández de Villalobos), hacia el año de 1683, fue un puerto que  sólo tenía unas bodegas para el almacenamiento de frutos. Ya en la segunda mitad  del siglo XVIII, pasó a ser considerado como un punto estratégico en los planes  de dicha región geohistórica, por su cercanía a la capital de la provincia. Para  ese momento sus fortificaciones correspondían a “… un recinto por la parte del  Mar muy bajo y en él distribuidas varias baterías que miran al fondeadero y a  los dos frentes de Tierra de derecha e Izquierda…”, según El Conde Roncaly.  “Plan de defensa”. A.H.M.M. 5-3-9-11, Caracas, 2 de julio de 1766. Citado en  Graziano Gasparini. Ob. cit., pp. 178-185. La cita corresponde a la página 178.  Para mayores referencias, se pueden revisar los trabajos de Manuel Pérez Vila.  “Orígenes Históricos”. Graziano Gasparini y Manuel Pérez Vila. Ob. cit., pp.  10-127; Graziano Gasparini. Ob. cit., pp. 129-379. </font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana">23 Puerto Cabello, ubicado en  el sector sur del Golfo Triste, ha sido descrito como un puerto tranquilo, cuyos  alrededores se encuentran localizados en una laguna o albufera, que para el  siglo XVIII estaba constituida por diferentes ensenadas. Manuel Landaeta Rosales  en el siglo XIX lo describió como “el carenero de todos los buques mercantes  extranjeros” que van a La Guaira, pues resulta un lugar que les permite  resguardarse y reparar sus obras. Tan provechoso en ello, y a su vez tan  dificultoso para los extranjeros, pues en el puerto, el calor y los manglares  que lo rodean, señala Landaeta Rosales, conducen a la proliferación del ‘vómito  negro’ y ‘calenturas pútridas’, dando paso a una epidemia (Gran Recopilación  Geográfica, Estadística e Histórica de Venezuela. Tomo I. Caracas, Banco Central  de Venezuela, 1963, p. 9). Su desarrollo tardío tuvo causantes principalmente  económicas. Con la instauración de la Real Compañía Guipuzcoana por medio de  real cédula en 1728, que permitiese generar un espacio destinado a la  agricultura, el comercio y el control del contrabando y para llevar a buen  término sus labores, escogieron a Puerto Cabello como uno de los centros de  desarrollo de sus actividades. Este accionar, como era de esperarse, impulsó el  enclave poblacional de la zona. El proyecto de construcción de un fuerte se  materializó por medio de una Real Orden de Felipe V del 25 de febrero de 1729  dirigida al obispo de Caracas D. José Félix de Valverde. El fuerte de San Felipe  (para la protección de la Boca y de los almacenes de la Real Compañía  Guipuzcoana) inició su construcción para 1733 y quedó concluido para 1741. Este  paso se tradujo en la formación de Pueblo Nuevo de la Concepción y el  aprovechamiento del valle del río San Esteban. Junto con La Guaira, Puerto  Cabello engrosó las filas del sector estratégico de la Capitanía General de  Venezuela. Pasaron a ser, como señala Juan Manuel Zapatero llaves fortificadas,  claves en la dinámica de España en América durante el siglo XVIII. Al respecto,  pueden consultarse las obras de Gerardo Vivas. La aventura naval de la Compañía  Guipuzcoana de Caracas. Caracas, Fundación Polar, 1998, p. 237. José Ramón López  Gómez. “Breve Relación de Puerto Cabello”. Revista Bigott. Caracas, Fundación  Bigott, Nº 38, 1996, pp. 57-63. Y Juan Manuel Zapatero. Historia de las  fortificaciones de Puerto Cabello. Ob. cit., pp. 2-4. </font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana">24 Luis de Unzaga y Amézaga,  “El Gobernador de Caracas. Da cuenta del temporal acaezido en estas posesiones  desde el dia 12 hasta el 14 del corriente mes y los perjuicios que ha causado;  como asi mismo las providencias tomadas para remediarlos por lo respectivo a  esta Provincia”. AGI, Audiencia de Caracas, Legajo 85, N°435, Caracas, 31 de  octubre de 1780, folios 335-338vto. La cita corresponde al folio 335. </font> </p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font size="2" face="Verdana">25 José Antonio de Oraa a José  de Ábalos. AGI, Audiencia de Caracas, Legajo 371, N°456, La Guaira, 15 de  octubre de 1780.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana">26 José de Ábalos. “Da cuenta  con documento de la desgracia que ha causado en la Guaira un recio temporal que  padeció en los dias 12, 13 y 14 de octubre, y ofrece continuarlo por lo  respectivo á los demas parages de la costa”. AGI, Audiencia de Caracas, Legajo  371, Nº455, folio 1rto. </font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana">27 Un año después de ocurrido  este huracán, para el mes de marzo, se sintieron fuertes temporales que vinieron  a engrosar las filas de los daños en las fortificaciones: “El Fuerte del Gavilan,  á causa de estar avierta por varias partes su bateria baja se vino parte de ella  abajo en Marzo del año proximo passado con las lluvias, y temporales, que  ocurrieron: ha sido forzoso levantarlas y por ser el terreno deleznable y floxo  subir su muralla desde mas de treinta pies de altura; queda ya á la del cordon,  la que se ha construido en figura de obalo, dadole mas capacidad que la que  tenia.” Miguel González Dávila. “Relación que manifiesta el Estado actual de las  Obras de Fortificacion, que se executan en las dos Plazas de esta Provincia de  Venezuela, y de las Provisionales, que con motibo de la presente Guerra y  Temporales ha sido forzoso construir y reparar; y del gasto cauzado en ellas en  los seis ultimos meses del año proximo pasado que con individualidad es como  aqui se expresa”. AGI, Audiencia de Caracas, Legajo 85, Nº517, folios  639-641rto, La Guaira 31 de enero de 1782. La cita corresponde al folio 640 vto. </font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana">28 José Antonio de Oraa a José  de Ábalos. Ob. cit.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana">29 Luis de Unzaga y Amézaga.  Ob. cit., f. 335. </font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana">30 José Antonio de Oraa a José  de Ábalos. Ob. cit.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana">31 Ibídem. </font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana">32 Ibíd. </font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana">33 José de Ábalos. “El  intendente de Caracas. Continua las noticias respectabas a los estragos causados  por el Temporal padecido en los dias 11 al 14 y da quenta de los que se han  experimentado en Puerto Cabello y otros parages de aquella provincia remitiendo  una Gazeta de Martinica que refiere los que se sintieron en ella y Santa Lucia  que quedaron reducidas al estado mas lamentable”, fol. 1 rto. </font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana">34 Ibídem, fol. 1 vto.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font size="2" face="Verdana">35 Luis de Unzaga y Amézaga.  Ob. cit., fols. 336-337rto. </font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana">36 José de Ábalos. “El  intendente de Caracas. Continua las noticias respectabas a los estragos causados  por el Temporal padecido en los dias 11 al 14 y da quenta de los que se han  experimentado en Puerto Cabello y otros parages de aquella provincia remitiendo  una Gazeta de Martinica que refiere los que se sintieron en ella y Santa Lucia  que quedaron reducidas al estado mas lamentable”, fols. 1 vto.- 2 rto.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana">37 Oficio del Intendente Ábalos  al Secretario de Estado Gálvez. Archivo General de la Nación (en adelante AGN),  Intendencia de Ejército y Real Hacienda, Caracas, 22 de septiembre de 1781, Tomo  XV, f. 267. </font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana">38 José de Ábalos. “El  intendente de Caracas. Continua las noticias respectabas a los estragos causados  por el Temporal padecido en los dias 11 al 14 y da quenta de los que se han  experimentado en Puerto Cabello y otros parages de aquella provincia remitiendo  una Gazeta de Martinica que refiere los que se sintieron en ella y Santa Lucia  que quedaron reducidas al estado mas lamentable”, fol. 3 rto. </font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana">39 Ibídem, fol. 4 rto.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana">40 Luis de Unzaga y Amézaga.  Ob. cit., fols. 336-337rto. </font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana">41 Miguel González Dávila.  “Relación que manifiesta el Estado actual de las Obras de Fortificacion, que se  executan en las dos Plazas de esta Provincia de Venezuela, y de las  Provisionales, que con motibo de la presente Guerra y Temporales ha sido forzoso  construir y reparar; y del gasto cauzado en ellas en los seis ultimos meses del  año proximo pasado que con individualidad es como aqui se expresa”, fol. 640.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana">42 Miguel González Dávila.  “Relación individual en que se expresan las obras provisionales ejecutadas en  las dos Plazas de la Guaira y Puerto Cabello de esta Provincia de Venezuela con  motivo de la Guerra”. AGI, Audiencia de Caracas, Legajo 874, 10 de febrero de  1784. Citado en Graziano Gasparini, “Morfología urbana”. Graziano Gasparini y  Manuel Pérez Vila, La Guaira. Orígenes históricos y morfología urbana. Caracas,  Centro Simón Bolívar, Ministerio de Información y Turismo, 1981, pp. 129-379.  Las páginas de este documento son de la 228 a la 236. La cita pertenece a la  página 233. </font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana">43 Miguel González Dávila.  “Plano, y Perfiles del estado en que se halla el Castillo de Sn Felipe de la  Plaza de Puerto Cavello: Obras nuebas que se han construido en él, desde el año  de 1778, hasta el presente. Y las provisionales que se han ejecutado con motibo  de la presente Guerra en varios destinos”. Servicio Geográfico del Ejército  (Madrid), Caracas, 10 de febrero de 1784. Citado en Juan Manuel Zapatero.  Historia de las fortificaciones de Puerto Cabello, p. 158.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana">44 Ibídem, p. 160. </font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font size="2" face="Verdana">45 La ‘Cortadura’ la dispuso el  conde Roncali en su obra “Ynstrucciones que serviran de Gobierno” (4 de marzo de  1767), y luego recibió el nombre de ‘El Trincherón’ por José Antonio Espelius en  su “Ynforme del Yngo. Espelius” (Valencia, 4 de mayo de 1772) (Véase al respecto  Juan Manuel Zapatero. Historia de las fortificaciones de Puerto Cabello, p.  161). </font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana">46 Miguel González Dávila.  “Plano y Perfiles del estado en que se halla el Castillo de Sn Felipe de la  Plaza de Puerto Cavello: Obras nuebas que se han construido en él, desde el año  de 1778, hasta el presente. Y las provisionales que se han ejecutado con motibo  de la presente Guerra en varios destinos”, p. 161.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana">47 José de Ábalos. “El  intendente de Caracas. Continua las noticias respectabas a los estragos causados  por el Temporal padecido en los dias 11 al 14 y da quenta de los que se han  experimentado en Puerto Cabello y otros parages de aquella provincia remitiendo  una Gazeta de Martinica que refiere los que se sintieron en ella y Santa Lucia  que quedaron reducidas al estado mas lamentable”, fol. 3. </font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana">48 Luis de Unzaga y Amézaga.  Ob. cit., fol. 338 rto.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana">49 Véase Ramón Aizpurua  Aguirre. “Comercio interior. (Siglos XVI-XVIII)”. Diccionario de Historia de  Venezuela. Caracas, Fundación Polar, 1997, pp. 908-912. </font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana">50 José Ángel Rodríguez. Ob.  cit., p. 226.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana">51 Oriuno Lara. Breve historia  del Caribe. Caracas, Academia Nacional de la Historia, 2000, pp. 197-198. </font> </p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana">52 Juan Manuel Zapatero.  Historia de las fortificaciones de Puerto Cabello, p. 165. </font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana">53 Luis de Unzaga y Amézaga.  Ob. cit., fols. 336-337 rto. </font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana">54 Miguel González Dávila.  “Relación individual, en que se expresan las obras provicionales egecutadas en  las dos plazas de La Guaira y Puerto Cabello de esta Provincia de Venezuela con  motibo de la Guerra.” Citado en Juan Manuel Zapatero. Historia de las  fortificaciones de Puerto Cabello, p. 156.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font size="2" face="Verdana">55 Graziano Gasparini. Ob. cit.,  p. 174. 56 Para mayores detalles sobre las condiciones locales que se  articularon con una amenaza natural destructora (ese huracán ha sido estimado  como de categoría 5 en la escala Saffir-Simpson) y permitieron la detonación del  desastre, se necesitan investigaciones partiendo de las herramientas  teórico-metodológicas del Estudio Histórico y Social de los Desastres que puedan  perfilar los estudios sobre el caso en esas regiones.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana">57 Agustín Crame (15 de mayo de  1778). Citado en Graziano Gasparini. Ob. cit., p. 218.</font></p>       ]]></body>

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