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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Bunker, Lind y Van Creveld: Tres visiones de las nuevas guerras]]></article-title>
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<abstract abstract-type="short" xml:lang="en"><p><![CDATA[This article examines three proposals on the new wars and fourth generation war. On the advent of the multipolar world and the loss of the State’s monopoly of violence, a reassessment of the war is required and it is here that the postulates of W. Lind, R. Bunker and M. Van Creveld have found possible roadmaps. It is argued that the three authors offer close but differentiated postulates of what are and will be the wars of the future. The article tries to underline the slight difference between war and structural violence starting from the conceptualization and contextualization of the new wars. The proposal closes with a final balance thought as input and theoretical introduction introductory topic.]]></p></abstract>
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</front><body><![CDATA[ <p align="center"><font face="Verdana"><b>Bunker, Lind y Van Creveld: Tres  visiones de las nuevas guerras</b></font></p>     <p align="center"><font face="Verdana"><b>Bunker, Lind and Van Creveld: three  visions of the new wars</b></font></p>     <p align="center"><font face="Verdana" size="2"><b>Edgar Maldonado</b></font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">Profesor de la Escuela de  Historia de la Universidad Central de Venezuela. Licenciado en Historia, Doctor  en Ciencias Políticas (Universidad Central de Venezuela), especialista en  derecho y política internacional. E-mail: <a href="mailto:edgarucv@gmail.com"> edgarucv@gmail.com</a></font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2"><b>Resumen: </b>Este artículo  examina tres propuestas sobre las nuevas guerras y guerra de cuarta generación.  Sobre el advenimiento del mundo multipolar y la pérdida del monopolio de la  violencia del Estado se exige una reevaluación de la guerra y es donde los  postulados de W. Lind, R. Bunker y M. Van Creveld han encontrado las posibles  hojas de ruta. Se sostiene que los tres autores ofrecen postulados cercanos pero  diferenciados de lo que son y serán las guerras del futuro. El artículo pretende  subrayar la tenue diferencia entre guerra y violencia estructural partiendo de  la conceptualización y contextualización de las nuevas guerras. La propuesta  cierra con un balance final pensado como aporte y difusión teórico introductoria  del tema.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2"><b>Palabras clave: </b>Guerra;  Nuevas Guerras; Guerra de Cuarta Generación; Transformación de la Guerra;  Conflictos de Baja Intensidad.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2"><b>Abstract:</b> This article  examines three proposals on the new wars and fourth generation war. On the  advent of the multipolar world and the loss of the State’s monopoly of violence,  a reassessment of the war is required and it is here that the postulates of W.  Lind, R. Bunker and M. Van Creveld have found possible roadmaps. It is argued  that the three authors offer close but differentiated postulates of what are and  will be the wars of the future. The article tries to underline the slight  difference between war and structural violence starting from the  conceptualization and contextualization of the new wars. The proposal closes  with a final balance thought as input and theoretical introduction introductory  topic.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2"><b>Keywords:</b> War; New Wars;  Fourth Generation War; Transformation of the War; Low Intensity Conflicts.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">Recibido: 13/06/2016</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">Aprobado: 20/09/2016</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p style="text-align:justify"><font face="Verdana" size="2"><b>Presentación </b> </font></p>     <p style="text-align:justify"><font size="2" face="Verdana">Guerras de Cuarta  Generación<sup>1</sup>, Nuevas Guerras<sup>2</sup>, Guerras del Tercer Tipo<sup>3</sup>,  son algunos de los términos acuñados y examinados en la actualidad. Gran  cantidad de estudios versan hoy sobre lo que son estas guerras y lo que serán  las guerras en un futuro cercano.<sup>4</sup> Su definición es radicalmente  opuesta a la definición clásica. Por un momento rescatemos lo que señala J.  Keegan: “La guerra <i>no </i>es la continuación de la política por otros  medios.”<sup>5</sup> Y es esto – recordando la tesis de Clausewitz – solo a  partir de la existencia de los Estados nacionales modernos; donde la guerra  entonces se separaría de la pura violencia como aquel enfrentamiento entre dos  voluntades, sobre un determinado territorio que cuenta con un determinado  gobierno, y que tiene un objetivo eminentemente político.<sup>6</sup> Diversos  estudios han lanzado a los investigadores y científicos sociales en dos  direcciones generales en cuanto a la guerra confundiéndola en ocasiones con  simple violencia estructural. Sobre su naturaleza unos la plantean como una  necesidad biológica, otros como un constructo social.<sup>7</sup> El debate ha  girado en torno a discusiones bizantinas entre naturalistas y materialistas;  desde lo hormonal y la herencia genética hasta la pulsión de muerte  psicoanalítica de Freud.<sup>8</sup> Lo cierto es que desde tiempos  prehistóricos el hombre ha afrontado adversidades que lo han llevado a combatir  bien sea por la búsqueda de alimentos, territorio, creencias religiosas o  creencias políticas. Al separar la guerra de la violencia estructural nos  acercamos a la hipótesis tradicional de naturaleza <i>clausewiana</i>; pero qué  sucede cuándo la línea entre las dos se desvanece a simple vista. Esta es la  cuestión motriz del presente artículo al tomar como objeto de examen la  articulación de tres visiones de las nuevas guerras. </font></p>     <p style="text-align:justify"><font face="Verdana" size="2">Los modelos de  guerra que se plantean en las tres visiones revisadas en el presente artículo,  la de W. Lind y su guerra de Cuarta Generación; la de M. Van Creveld, desde sus  edades hasta la <i>guerra no-trinitaria</i>; y la de R. Bunker y sus épocas de  la guerra, son en su conjunto radicalmente opuestas al modelo tradicional de la  guerra por lo que la precisión de las tres adquiere suma importancia en el  contexto actual. Las tres propuestas en cuestión superan los veinte años de  postulación y en su momento representaron verdaderas revoluciones dentro de la  R.A.M (Revolución de los Asuntos Militares) Queda de nuestra parte exponer los  planteamientos de cada una. </font></p>     <p style="text-align:justify"><font face="Verdana" size="2">Debemos advertir que  el estudio del fenómeno de las nuevas guerras ha dado con un sin fin de trabajos  especializados y no tan especializados provocando un marasmo de  generalizaciones, malos entendidos, propaganda y alusiones erróneas. En términos  semánticos su conceptualización ha rozado el vacío del significante gracias a su  uso indiscriminado y propagandístico. Así mismo se ha convertido en una suerte  de pleonasmo gracias a una des-contextualización exagerada. Entonces proponemos  despejar las tres visiones que consideramos han sido el referente del término y  ofrecer una oportuna articulación de las tres propuestas. </font></p>     <p style="text-align:justify"><font face="Verdana" size="2">En este orden de  ideas y como objetivo general nos hemos dispuesto mostrar los aportes y la  articulación de las tres visiones señaladas y que en su conjunto ayuden a  comprender las nuevas guerras que el Estado afronta hoy; del cómo practican la  violencia el terrorismo internacional y los grupos antisistémicos. Este artículo  procede inicialmente por la vía del contraste entre los tres autores a fin de  distinguir sus propuestas para luego examinar la vigencia de sus postulados y  posible combinación en lo que es una teoría compleja de los conflictos armados  del presente y del mañana. </font></p>     <p style="text-align:justify"><font face="Verdana" size="2">Hemos dispuesto el  artículo de la siguiente manera: tres secciones centrales donde se desagregaran  las tres propuestas temáticas del artículo; en primer lugar revisaremos la  propuesta generacional de W. Lind plasmada en su artículo “The Changing Face of  War: Into the Fourth Generation” (1989). En su clasificación de <i>generaciones  de la guerra </i>predomina la estrategia, sirviendo de amplio debate y discusión  no libre de crítica; en segundo lugar revisaremos las dos propuestas de M. Van  Creveld: La primera <i>Technology and War</i>… (1989) un texto esquemático y  propuesto en edades tecnológicas similar a las propuestas de W. Lind y R.  Bunker; y la segunda, <i>The Transformatíon of War </i>(1991) obra definitiva y  más elaborada donde construye su concepción de la <i>guerra trinitaria </i> antitética a la <i>guerra no-trinitaria </i>con la idea de la quiebra del Estado  y las nuevas amenazas. Por último revisaremos la propuesta de R. Bunker  intitulada “The Transition to Fourth Epoch War” (1994) donde ha sintetizado el  estudio generacional acudiendo a los dos teóricos anteriores y proponiendo un  esquema ciertamente interesante sustentado en las variables de las ideas, las  bases tecnológicas y las energías de uso que pasan de una etapa experimental a  una etapa institucionalizada. Como sección final tenemos un apartado o balance  donde evaluaremos la vigencia de las tres propuestas en el marco de la agenda  global actual, y es que desde los atentados terroristas en New York y Washington  en septiembre de 2001 parece que ningún Estado está seguro frente a estas nuevas  amenazas. Las conclusiones pertinentes indicarán el alcance del objetivo  planteado. </font></p>     <p style="text-align:justify"><font face="Verdana" size="2">Generaciones de la  guerra, épocas de la guerra, edades y transformaciones de la guerra. Estas son  las clasificaciones que atenderemos en las siguientes líneas. Los autores le dan  carácter valorativo a la combinación de una serie de nuevos y viejos factores  pero que definitivamente operan contrariamente a la tesis tradicional de la  guerra: ahora el peso recae sobre las operaciones psicológicas y las nuevas  tecnologías de comunicación, donde se aplica el concepto de la llave de judo por  el cual los derechos y valores de las sociedades libres son usados en contra;  las potencialidades de la robótica y las potencialidades de la inteligencia  artificial dirigidas a la autonomía de vehículos y aún de soldados; la  inteligencia cultural como elemento integrador en cuanto a: Comando, Control,  Comunicación y sistema Computarizado. Sobre estos puntos profundizaremos a  continuación a medida que esbocemos a cada uno de los autores. Por ahora pasemos  a revisar la primera oferta: la de William Lind. </font></p>     <p style="text-align:justify"><font face="Verdana" size="2"><b>De las  generaciones de Lind </b></font></p>     <p style="text-align:justify"><font size="2" face="Verdana">William Lind acuñó  el término de <i>Guerra de Cuarta Generación</i>. Varios de sus trabajos se han  orientado a estudiar y redefinir la guerra de cara a las amenazas presentes y  futuras. <sup>9</sup> La idea inicial del artículo publicado en <i>Marine Corps  Gazette </i>y en <i>Military Review</i>, en 1989, y que nos reclama en esta  oportunidad se apoya en la problemática de un nuevo escenario de conflictos  violentos partiendo de la tesis generacional de la guerra y haciendo hincapié  sobre la estrategia dominante que le ha caracterizado a cada una de esas  generaciones.<sup>10</sup> Para alcanzar una caracterización de la guerra de  cuarta generación, Lind y compañía<sup>11</sup> elaboran una clara clasificación  basada en los adelantos técnico – científicos combinados con las estrategias  dominantes. Así ilustran una <i>primera generación </i>dominada por las tácticas  lineales y de columnas donde hay campos de batalla preestablecidos. Hablamos  contextualmente del período que transcurre entre 1648 y 1860.<sup>12</sup>  Hablamos de la era de los grandes ejércitos nacionales; De los efectos y  consecuencias de la guerra de los 30 años o guerras de religión<sup>13</sup>; de  los efectos y consecuencias de las guerras de coalición napoleónicas, entre 1792  y 1815. La cristalización del Estado Nacional Moderno y el surgimiento del  nacionalismo como la nueva religión de Occidente. Es un período convulso y de  quiebre en muchos aspectos: ¡La guerra de Príncipes da paso a la guerra de  Naciones! La guerra se había convertido en una cuestión de masas y su regulación  estaba bajo observación de grandes teóricos.<sup>14</sup> Al mismo tiempo  comienza a acusar una contradicción paradigmática entre el campo de batalla y la  cultura militar del orden. Así pasamos a una <i>segunda generación </i> estimulada por los explosivos adelantos de la revolución industrial, ubicándose  temporalmente entre 1861 y 1918. Entre la guerra de secesión estadounidense y la  Primera Guerra Mundial. Acá la guerra se caracteriza por ser una guerra de  atrición fundamentalmente. Los adelantos tecnológicos, Ferrocarril, Telégrafo y  Ametralladora y Acorazados, marcan hitos en esta generación. Respondiendo a la  contradicción de la generación anterior Francia desarrollaría tras la Primera  Guerra Mundial la doctrina del <i>fuego de la masa</i>: “… la artillería  conquista y la infantería ocupa”.<sup>15</sup> Se preservó la cultura del orden.  La obediencia, la sincronización en el campo de batalla y la centralización de  mando estaba por encima de la iniciativa la cual era ante los ojos del  estratega, como peligrosa para las operaciones.</font></p>     <p style="text-align:justify"><font size="2" face="Verdana">Alcanzamos así una <i>tercera generación </i>también producto de la Primera Guerra Mundial. Esta  buscaba romper la siguiente contradicción: la atrición y los terribles efectos  del fuego de la masa. La respuesta vendría de Alemania y el desarrollo de la  guerra de maniobras, inaugurado así las tácticas verdaderamente no lineales en  el campo de batalla. Acá prima la maniobra y la iniciativa se impone  definitivamente sobre la cultura del orden. “autodisciplina por encima de la  disciplina impuesta.”<sup>16</sup> Son las guerras de velocidad y sorpresa, de  dislocación física y mental del adversario. Ambientada desde la segunda guerra  mundial, estas son por lo común las guerras que viven aún hoy en nuestros  imaginarios y para la que la comunidad de Estados se ha preparado a lo largo de  todo el siglo XX. </font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p style="text-align:justify"><font size="2" face="Verdana">Por último tenemos  la Guerra de <i>Cuarta Generación</i>. W. Lind describe un escenario caótico y  oscuro donde los Estados han perdido el monopolio legítimo de la violencia y se  acusa un retorno a la fricción cultural.<sup>17</sup> Particularmente vemos acá  similitud con la tesis de S. Huntington (1993) señalando el resurgir de las  culturas como principal eje de conflictos. Un problema hoy latente con la recién  oleada migratoria que está erosionando las relaciones diplomáticas entre  Occidente y el resto de los continentes. Este fenómeno que hoy sacude  principalmente Europa donde el inmigrante funge en algunos casos como “tercera  columna” del extremismo islámico ha ampliado el espectro de los nuevos peligros  que debe enfrentar el Estado. La erosión y el colapso de los Estados de Libia,  Siria e Irak tras las guerras intestinas e intervenciones extranjeras han  acelerado este proceso disgregador de la violencia de baja intensidad allende la  cuenca del Mediterráneo y el Golfo Pérsico. En palabras de Lind: “En las guerras  de la tercera generación la invasión por inmigración era menos peligrosa que la  invasión por el ejército de un Estado.”<sup>18</sup> Entonces el fenómeno hoy  parece ser diametralmente opuesto: nuevos actores antisistémicos como DAESH/ISIS,  Al Qaeda pueden inflingir más daño que cualquier ejército del tipo convencional  y representan grandes amenazas para la seguridad internacional. La primera  evidencia para el autor – y en ello concordamos afirmativamente – que hace de la  guerra de cuarta generación la más peligrosa, es “la ideología venenosa del  multiculturalismo”.<sup>19</sup> Otras características que describen la  naturaleza de estas guerras son que: no son una guerra convencional como las  guerras de las generaciones que le preceden; las tácticas que revela el enemigo  del Estado son una mixtura entre terrorismo y guerra de guerrillas; y por último  no hay distinción entre lo civil y militar. W. Lind vislumbra la importancia que  tendrán las nuevas tecnologías en materia de vehículos no tripulados (drones) y  la importancia de las operaciones psicológicas como operaciones dominantes. Es  en resumidas cuentas el extremo de la guerra no lineal. </font></p>     <p style="text-align: justify; text-autospace: none"> <span style="font-family: Verdana; color: black"><font size="2">De manera  sumaria la tesis de W. Lind se agrupa en cuatro grandes afirmaciones: </font> </span></p>     <p style="text-align: justify; text-autospace: none"> <span style="font-family: Verdana; color: black"><font size="2">Primero: “… Cada  cambio generacional está marcado por la dispersión en el campo de batalla. El  cuarto campo de batalla es probablemente incluir todo la sociedad del enemigo.  Tal dispersión, incrementa la importancia para grupos muy pequeños de  combatientes…”<sup>20</sup> </font></span></p>     <p style="text-align: justify; text-autospace: none"> <span style="font-family: Verdana; color: black"><font size="2">Segundo:  “…decrece la dependencia de la logística centralizada. La dispersión acoplada  incrementó el valor colocado en tiempo y se requerirá un grado alto de habilidad  para vivir en tierras del enemigo.”<sup>21</sup> </font></span></p>     <p style="text-align: justify; text-autospace: none"> <span style="font-family: Verdana; color: black"><font size="2">Tercero: </font> </span></p>     <blockquote> 	    <p style="text-align: justify; text-autospace: none"> 	<span style="font-family: Verdana; color: black"><font size="2">Se hace  	énfasis en la maniobra. El poder de fuego de la masa ya no será un factor  	abrumador. De hecho, la masa puede convertirse en una desventaja siendo un  	objetivo fácil para el enemigo. Las Fuerzas Armadas pequeñas, altamente  	maniobrables, tenderán a dominar.<sup>22</sup> </font></span></p> </blockquote>     <p style="text-align: justify; text-autospace: none"> <span style="font-family: Verdana; color: black"><font size="2">Y, finalmente,  como cuarto: </font></span></p>     <blockquote> 	    <p style="text-align: justify; text-autospace: none"> 	<span style="font-family: Verdana; color: black"><font size="2">La meta de  	colapsar el enemigo internamente en vez de destruirlo físicamente. Los  	blancos incluirán cosas así como el soporte de la población para la guerra y  	la cultura del enemigo. La correcta identificación de los centros de  	gravedad estratégicos enemigos será altamente importante.<sup>23</sup> 	</font></span></p> </blockquote>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p style="text-align:justify"><span style="font-family: Verdana; color: black"> <font size="2">Siguiendo estas reflexiones recogemos de la propuesta de W. Lind  cuatro palabras clave: dispersión; descentralización; maniobra; y, cultura. Esto  es particularmente importante si consideramos los temas de la agenda  internacional actual, puntos sobre los cuales vamos a profundizar en la última  sección. Ahora pasemos a examinar la segunda propuesta: las Edades y las  Transformaciones de Martin Van Creveld.</font></span></p>     <p style="text-align: justify; text-autospace: none"><b> <span style="font-family: Verdana; color: black"><font size="2">Edades y  transformaciones de Van Creveld </font></span></b></p>     <p style="text-align: justify; text-autospace: none"> <span style="font-family: Verdana; color: black"><font size="2">Martin Van  Creveld es de los tres autores revisados el más prolífico escritor. Con veinte y  cinco (25) obras sobre la estrategia, la guerra y la biografía relacionada<sup>24</sup>,  es hoy uno de los eminentes teóricos e historiadores de la guerra. En esta  oportunidad atenderemos a dos de sus obras: <i>Technology and War: 2000 B.C. to  the Present</i>, Free Press, 1989 y <i>The Transformation of War</i>, Free Press,  1991; la primera es un texto complementario mientras que la segunda es su obra  más importante e influyente. Consideramos acá que todo texto es una fuente por  lo que la pertinencia de revisar las dos ofertas ofrecerá al lector una visión  panorámica a la hora de articular las tres visiones citadas en este artículo.  Pasemos a revisar el primer texto. </font></span></p>     <p style="text-align:justify"><font size="2" face="Verdana">Al igual que W. Lind  y R. Bunker mantiene cierto rigor taxonómico a la hora de exponer su  clasificación. Publicado en 1989 [misma fecha del escrito de W. Lind] fue  concebido en <i>edades </i>y no en generaciones o épocas.<sup>25</sup> En esa  oportunidad el historiador M. Van Creveld argumenta que “la guerra está  completamente permeada por la tecnología y es gobernada por ella.”<sup>26</sup>  M. Van Creveld se plantea como objetivo revisar el rol histórico de la  tecnología sobre el desarrollo y transformación de la guerra.<sup>27</sup> Este  plan lo lleva a cabo en cuatro <i>edades</i>, por lo que procederemos con un  breve bosquejo: la <i>Edad de la Herramienta de los primeros tiempos hasta 1500</i>,  impulsada por la fuerza del músculo del hombre y el animal, aludiendo su empleo  en la manufactura y empuñadura de armas confeccionadas en cobre y luego hierro;  sobre la temprana invención y tracción del carro ligero de guerra; pero también  su impacto en la técnica de las fortificaciones y la técnica de asedio [Siege  Warfare]<sup>28</sup>, sobre la guerra naval y sobre la guerra terrestre. El  autor nos lleva por un amplio recorrido histórico desde las tempranas  civilizaciones, pasando por los reinos helenísticos y Roma, hasta llegar al año  de 1500. Prosigue el esquema con la <i>Edad de las Maquinas, 1500 - 1800</i>,  donde “las armas más importantes empleadas derivan su energía no de fuentes  biológicas, sino de fuentes inanimadas, y específicamente químicas (…) La  pólvora revolucionó el combate.”<sup>29</sup> Esta edad sería testigo de la  evolución del cañón que en un principio aumentaba en tamaño y peso, cuestión que  no ayudaba en las operaciones de campo, por lo que durante el siglo XVI su  tamaño comenzó a reducirse al resolverse dos problemas técnicos fundamentales:  las mejoras de la pólvora y las mejoras de colado que permitían que los cañones  fueran construidos en una sola pieza de bronce o hierro.<sup>30</sup> Acá  nuevamente el autor nos lleva a considerar las modificaciones en técnicas de  asedio, guerra naval y guerra terrestre gracias a la introducción de las armas  de fuego. La tercera parte se intitula la <i>Edad de los sistemas, 1830 – 1945</i>;  M Van Creveld la define en los siguientes términos: “Hasta 1830, la guerra era  una cuestión de utilizar herramientas y maquinas individuales [Ahora] Algunas de  estas herramientas y máquinas serían operadas en equipo y requiriendo la  coordinación de cientos de hombres.”<sup>31</sup> Hablamos en este caso del  impacto de las tecnologías mencionadas en la <i>segunda generación </i>de W.  Lind para la movilización de ejércitos nacionales. Por último tenemos la <i>Edad  de la automatización, 1945 al presente</i>. Aquí el autor se inclina por  describir el impacto de lo que ha denominado la “guerra computarizada”, la  “guerra nuclear” y la “guerra integrada”; las tres se congregan y se apoyan en  base a la complejidad de los sistemas que envuelve la práctica de la guerra al  terminar la segunda guerra mundial. Entre las revolucionarias tendencias está  que muchos ejércitos se vieron afectados por el intenso rol de la  documentación/informes [paperwork].<sup>32</sup> En palabras del autor: </font> </p>     <blockquote> 	    <p style="text-align: justify; text-autospace: none"> 	<span style="font-family: Verdana; color: black"><font size="2">… la  	tecnología dio luz a la complejidad, la complejidad a un requisito  	extraordinario para la información, y el requisito para la información a la  	documentación. La avalancha de la documentación que amenaza a los ejércitos  	modernos más avanzados habría sido abrumadora hace mucho tiempo sino hubiera  	sido por la introducción de equipos mecánicos de procesamiento de datos.<sup>33</sup> 	</font></span></p> </blockquote>     <p style="text-align:justify"><font face="Verdana" size="2">En líneas generales  nos puede parecer un texto muy técnico o muy rígido debido a su estructura, que,  como ya mencionamos presenta gran similitud con la propuesta de W. Lind y R.  Bunker; pero si prestamos atención a las secciones conclusivas de cada capítulo  podemos identificar la contribución fundamental del texto. Hagamos algunas  puntualizaciones al respecto y pasemos a una revisión final. </font></p>     <p style="text-align: justify; text-autospace: none"> <span style="font-family: Verdana; color: black"><font size="2">Primero, en la <i>Edad de la Herramienta </i>tenemos lo que el autor denomina la “tecnología  irracional”: </font></span></p>     <blockquote> 	    <p style="text-align: justify; text-autospace: none"> 	<span style="font-family: Verdana; color: black"><font size="2">…la  	evolución de las armas y equipos de guerra no se rigen únicamente por  	consideraciones racionales relativas (…) el diseño y el empleo de las armas  	se entrelazaban con una serie de <i>factores antropológicos, psíquicos y  	culturales, todos ellos en constante interacción</i>.<sup>34</sup> </font> 	</span></p> </blockquote>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p style="text-align: justify; text-autospace: none"> <span style="font-family: Verdana; color: black"><font size="2">Es notorio en  este período el énfasis que hace el autor en el rol de las “armas injustas”  dentro de la civilización occidental. Armas que se consideraban injustas para la  guerra ya que se acercaban más al simple asesinato.<sup>35</sup> Y es que el  “fantasma” de la guerra justa y de los medios de la guerra justos traspasó el  siglo XIX hasta adentrarse en la sociedad global de hoy. Evocamos dos freses que  el autor esquematiza en <i>The Transformatíon of War</i>: “humanitarismo  occidental” y tradiciones democráticas”.<sup>36</sup> Al respecto los trabajos  de Michael Waltzer<sup>37</sup> y Alex Bellamy<sup>38</sup> son profundamente  reveladores para el lector atraído por este tema. </font></span></p>     <p style="text-align: justify; text-autospace: none"> <span style="font-family: Verdana; color: black"><font size="2">Segundo, para el  período de 1500 – 1800, M. Van Creveld nos introduce en la importancia del  surgimiento de la Profesionalización en términos modernos. La transición del <i> Guerrero </i>al <i>Soldado</i>. Bien nos dice que las primeras comunidades y  asentamientos humanos tal vez no reconocían la distinción entre civiles y  soldados<sup>39</sup> Al respecto traemos a colación un pintoresco pasaje sobre  la génesis del guerrero de la pluma de Michael Lanning: </font></span></p>     <blockquote> 	    <p style="text-align:justify"><font face="Verdana" size="2">…en la  	cordillera alpina entre Austria e Italia se encontró una momia que  	cariñosamente se le apodó Otzi. El hombre que data de hace unos 5.300 años  	resultó no ser un cazador solitario sino un guerrero; un hombre armado que  	mostraba marcas de un azaroso combate cuerpo a cuerpo. En este sentido una  	profesión había nacido por primera vez cumpliendo tres requisitos básicos:  	un conflicto armado que afrontar, alguien o un grupo que apoya y designa al  	guerrero o guerreros, y, un guerrero o grupo de guerreros que están  	dispuestos a combatir.<sup>40</sup> </font></p> </blockquote>     <p style="text-align: justify; text-autospace: none"> <span style="font-family: Verdana; color: black"><font size="2">M. Van Creveld  reconoce que el foco de profesionalización está marcado por el desarrollo de una  identidad corporativa y de <i>esprit de corps</i>.<sup>41</sup> Semejante noción  de profesionalización o más apropiado aquellas “habilidades elevadas” se  evidenciaron primero en la guerra naval: “si la tecnología cada vez más compleja  ayudaba a desarrollar la profesionalización militar en tierra, con más razón lo  haría en el mar.”<sup>42</sup> Queremos sin embargo advertir que aquella vieja  idea de “habilidades elevadas” y lo que es hoy la profesionalización se  diferencian notoriamente. Leamos unas líneas al respecto: </font></span></p>     <blockquote> 	    <p style="text-align: justify; text-autospace: none"> 	<span style="font-family: Verdana; color: black"><font size="2">… el  	profesionalismo romano era tan diferente de nuestro tiempo que el uso mismo  	del término puede inducir a error. Mientras hoy son los oficiales sobre todo  	los que se consideran profesionales militares y son considerados por la  	sociedad en general, en la Roma imperial la situación era justamente lo  	contrario.<sup>43</sup> </font></span></p> </blockquote>     <p style="text-align: justify; text-autospace: none"> <span style="font-family: Verdana; color: black"><font size="2">Tercero, sobre  la <i>Edad de los Sistemas, 1830 – 1945</i>, M. Van Creveld argumenta el rol de  lo que denomina “la invención de la invención”<sup>44</sup> aludiendo a la  Segunda Revolución Industrial. En este sentido la primera etapa estaba  condicionada por el invento (producto de resultados empíricos, accidentales e  inesperados) mientras que la segunda estará condicionada por innovación  (resultado de la ciencia e investigación). Leamos: </font></span></p>     <blockquote> 	    <p style="text-align: justify; text-autospace: none"> 	<span style="font-family: Verdana; color: black"><font size="2">El ritmo  	acelerado de <i>innovación tecnológica </i>en los tiempos modernos, sin  	embargo, no fue el único resultado de la nueva conciencia de invención. Por  	lo menos tan importante fue el hecho de que, en algún momento de la  	revolución industrial, el progreso se mantuvo.<sup>45</sup> </font></span> 	</p> </blockquote>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p style="text-align:justify"><font face="Verdana"><font size="2">Hemos llegado  al final del último capítulo, a la <i>Edad de la Automatización de 1945 hasta el  presente</i>. Este es el equivalente temporal a la Cuarta Generación de W. Lind  y la Cuarta Época de R. Bunker. El análisis lleva a M. Van Creveld a la  integración compleja de las tecnologías. En estas últimas líneas de la obra  evoca su opera prima, <i>The Transformation of War</i>. Veamos por qué: siendo  más crítico acusa que la tecnología tiende a ensombrecer las diferencias de  poder entre Estados, regiones, pero, a su vez, se caracteriza por no poder  cambiar la forma de conducta y pensamiento. Así mismo subraya que las tendencias  de hacer la guerra están dirigidas por un conjunto de reglas que responden a  variables de cultura y civilización.<sup>46</sup> Siguiendo estas reflexiones M.  Van Creveld examina el rol de la guerra de guerrillas y el terrorismo. Ambas  sustentadas en prácticas [warfare] antiguas y con señales claras de desventajas  tecnológicas y de legitimidad. Mientras la guerra interestatal se apoyaba en la  disimetría [la búsqueda constante de la superioridad tecnológico militar], la  guerra entre el Estado y una fuerza irregular, v.g., guerrilla o grupo  terrorista, se apoya en la asimetría. Y esta asimetría es explotada por los  últimos, donde finalmente la </font><i><font size="2">infraestructura de la  guerra</font></i><font size="2"><sup>47</sup> es desafiada como lo esta siendo  hoy en el corazón de Occidente. </font></font></p>     <p style="text-align: justify; text-autospace: none"> <span style="font-family: Verdana; color: black"><font size="2">Sin pretensión  de ser exhaustivos pensamos que este texto complementario ofrece una  esquematización histórica igualmente rígida que la tesis de W. Lind y la tesis  de R. Bunker, pero no por ello menospreciamos su aporte. Si lo pensamos bien  este diseño permite concentrar nuestra atención sobre una línea ascendente de  complejidad y desarrollo tecnológico que debemos tomar en cuenta; y de aquí  recogemos seis conceptos clave: tecnología, irracionalidad, profesionalismo;  invención de la invención; guerra integrada; e infraestructura de la guerra.  Esto nos abre el camino para revisar su propuesta mejor acabada y más  contundente. Pasemos a examinarla. </font></span></p>     <p style="text-align:justify"><span style="font-family: Verdana; color: black"> <font size="2">Con <i>The Transformatíon of War </i>Van Creveld va un paso más  allá. La particularidad de este texto es que pone en el tapete dos momentos: la <i>guerra trinitaria </i>y la <i>guerra anti-trinitaria</i>. Bajo esta óptica el  factor tecnológico es dejado a un lado siendo un factor de mayor peso la idea de  la concentración y pérdida del monopolio legítimo de la violencia por parte del  Estado. El objetivo general planteado es: “… proporcionar un nuevo marco no <i> clausewiano </i>para pensar la guerra, mientras que al mismo tiempo trata de  mirar hacia el futuro.”<sup>48</sup> La idea trinitaria de la guerra [Gobierno,  Pueblo y Fuerzas Armadas] va a condicionar el monopolio legítimo de la violencia  en la comunidad global de Estados modernos hasta nuestros tiempos; </font> </span><font face="Verdana"><font size="2">pero desde una perspectiva histórica  M. Van Creveld nos induce la siguiente cuestión: ¿Qué tan afianzada y que tan  profunda y extendida tiene las raíces esa visión clásica de la guerra? Y es eso  en lo que nos introduce el autor. En un concreto e introductorio balance militar  nos explaya la concepción de la <i>guerra nuclear</i>, su escalada dominante y  sus problemas teóricos – prácticos como la última línea de defensa de un  “selecto club” de ocho Estados.<sup>49</sup> Del como conducir la guerra con  armas nucleares; inmediatamente después y condicionada por el dispositivo  nuclear, pasamos a <i>la guerra convencional</i>. M Van Creveld nos muestra las  condiciones de la guerra limitada. Al respecto nos permitimos hacer un inciso  sobre la era que se abrió tras la pérdida del monopolio nuclear estadounidense,  y traemos un par de críticas reconocidas; la crítica de Basil Liddell Hart  (1960) y la crítica de Henry Kissinger (1957), ambas clave para la re-validación  conceptual de la guerra en términos <i>clausewianos</i>. Para el primero el  lenguaje de la guerra trinitaria era inaplicable y sin sentido. Ya no se podría  hablar de una victoria o de una derrota: “los viejos conceptos y las antiguas  definiciones de estrategia se han convertido no sólo en algo obsoleto sino que  carecen de sentido con el desarrollo de las armas atómicas.”<sup>50</sup> El  dispositivo termonuclear lo cambiaría todo. Por otro lado Kissinger plantea en  esta misma línea la necesidad de la re-validación de la guerra limitada frente  al temor de una conflagración termonuclear. Reintroducir el elemento político a  través de la doctrina de la guerra limitada donde se muestren manifestaciones  intermedias de poder que no implique la aniquilación total del adversario.<sup>51</sup>  Entonces, superando las doctrinas de la </font><i><font size="2">Contención</font></i><font size="2"><sup>52</sup>  y de la </font><i><font size="2">Represalia Masiva</font></i><font size="2"><sup>53</sup>  surge como respuesta lógica la doctrina de la <i>Respuesta Flexible</i>,<sup>54</sup>  que busca articular las capacidades militares frente a amenazas intermedias  tales como guerras revolucionarias e insurgencia.</font></font></p>     <p style="text-align: justify; text-autospace: none"> <span style="font-family: Verdana; color: black"><font size="2">Tras esta  argumentación nuestro autor sigue la ruta hasta los <i>Conflictos de Baja  Intensidad </i>[Por sus siglas en inglés: LIC]<sup>55</sup> Definición ambigua  que en ocasiones engloba las denominadas “guerras de liberación nacional”, la  guerra irregular, la insurgencia y aún el terrorismo. En su conjunto y desde  1945 los LIC son en número de frecuencia y en número de víctimas fatales  superiores a las guerras convencionales.<sup>56</sup> La acuñación del término  es más o menos tardía y la podemos encontrar en los años ochenta del siglo XX.  Antes de ello simplemente se le llamaba insurgencia. “La doctrina de la  contrainsurgencia transformó el pensamiento militar norteamericano mientras  estuvo empantanado en la guerra de Vietnam, y una nueva estrategia de  intervención surgió en Washington: la doctrina de los conflictos de baja  intensidad o LIC.”<sup>57</sup> Al tratarse de una guerra no – convencional su  definición se problematiza. La definición oficial la tomamos del primer informe  final del proyecto JLIC, de 1985: “Es, en primer lugar, un entorno en el que se  produce un conflicto, y en segundo lugar, una serie de diversas actividades y  operaciones civiles y militares que se llevan a cabo en ese contorno.”<sup>58</sup> </font></span></p>     <p style="text-align: justify; text-autospace: none"> <span style="font-family: Verdana; color: black"><font size="2">M. Van Creveld  arguye que las LIC poseen tres características que le definen: </font></span> </p>     <blockquote> 	    <p style="text-align: justify; text-autospace: none"> 	<span style="font-family: Verdana; color: black"><font size="2">Primero,  	“tienden a desplegarse en las partes menos desarrolladas del mundo; los  	conflictos armados (…) suelen ser conocidos bajo otros nombres, como  	terrorismo (…) en segundo lugar, muy rara vez envuelven ejércitos regulares  	de ambas partes, aunque a menudo es una cuestión de regulares por un lado  	luchando contra guerrillas, terroristas e incluso civiles, incluyendo  	mujeres y niños, por otro. En tercer lugar, la mayoría de los LIC no  	dependen principalmente de las armas colectivas de alta tecnología que son  	el orgullo y la alegría de cualquier fuerza armada moderna.<sup>59</sup> 	</font></span></p> </blockquote>     <p style="text-align:justify"><font face="Verdana" size="2">Ahora bien antes de  pasar a la pregunta provocativa que no hemos hecho para abordar este texto  consideremos unas breves consideraciones en cuanto a la guerra revolucionaria,  la guerra irregular y el terrorismo; con lo que creemos cerraremos el circuito  de la práctica de los LIC en el siglo XX y XXI. </font></p>     <p style="text-align: justify; text-autospace: none"> <span style="font-family: Verdana; color: black"><font size="2">Entender el  fenómeno de la guerra irregular como técnica de guerra [warfare] implica  diferenciarla del fenómeno de guerra revolucionaria como tipo de guerra [war]  Con esta distinción inicial podemos despejar ciertas dudas. Claro, esto no  resuelve el problema de la definición, bien apunta Friedrich Von der Heydte que  los teóricos aún nos deben una definición clara, “… cada quien sabe lo que se  imagina que es la guerra irregular; pero resulta obviamente difícil trazar una  línea divisoria nítida entre guerra irregular y levantamiento revolucionario…”<sup>60</sup>  Estas conceptualizaciones han generado, al igual que para el caso que nos ocupa  en el artículo, un pleonasmo de definiciones contradictorias, confusas y hasta  erradas. Lo cierto es que las guerras de tipo revolucionario surgen en el marco  de la descolonización como respuesta lógica a la profunda asimetría con respecto  a las grandes potencias occidentales. En cuanto al terrorismo bien señala  Fernando Falcón, que: “El terrorismo constituye a la vez uno de los fenómenos  más debatidos y menos comprendidos de nuestro tiempo.”<sup>61</sup> Le define  como: “(…) la práctica de recurrir sistemáticamente a la violencia contra  personas o cosas ajenas a conflictos armados en curso, con el fin de provocar  terror.”<sup>62</sup> Una definición genérica podría ser la de Caleb Carr: “el  terrorismo no es más que la denominación contemporánea y la permutación moderna  de la guerra dirigida contra la población civil con la intensión de destruir su  voluntad…”<sup>63</sup> En definitiva estas tres manifestaciones de violencia se  diferencian profundamente. </font></span></p>     <p style="text-align:justify"><span style="font-family: Verdana; color: black"> <font size="2">Esta ajustada consideración terminológica la incluimos ante la  compleja problemática que presentan la antitesis de los LIC con respecto a la </font><i><font size="2">guerra trinitaria.</font></i></span></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p style="text-align: justify; text-autospace: none"> <span style="font-family: Verdana; color: black"><font size="2">Apartándonos de  la semántica y respondiendo la pregunta inicial de esta revisión, vemos que los  conflictos trinitarios son y ocupan apenas una pequeña fracción en la historia  de la guerra. Tal vez la primera advertencia del desplome de las guerras  convencionales y limitadas fue la guerra total. Colmar Von der Goltz, con su  obra <i>Das Volk in Waffen</i>, 1883, y, E. Von Ludendorf, con <i>Der Totale  Krieg</i>, 1936, son las expresiones escritas por excelencia. Esta manifestación  de violencia máxima desintegró la diferencia entre civiles y militares que se  había alcanzado previamente. “El universo clausewiano estaba dominado por los  Estados, y los Estados son creaciones artificiales; cuerpos corporativos.”<sup>64</sup>  Partiendo de esta afirmación el autor señala que la guerra convencional es un  producto específico de un período y unas circunstancias.<sup>65</sup> Entonces,  tenemos que la <i>guerra trinitaria </i>es producto de una tesis [Clausewitz]  acogida bajo un ambiente intelectual de emotividad nacionalista y desplegada  bajo los cánones de la ilustración y el cientificismo asociado a la Revolución  Industrial.<sup>66</sup> Pero cuál será la tendencia en el futuro. Robert Kaplan,  lo advierte: </font></span></p>     <blockquote> 	    <p style="text-align: justify; text-autospace: none"> 	<span style="font-family: Verdana; color: black"><font size="2">Cuando  	interrogué a los oficiales del Pentágono acerca de la naturaleza de la  	guerra en el siglo XXI, la respuesta que recibí a menudo fue: ‘<i>lea a Van  	Creveld’ (…) Van Creveld les advierte que los grandes aparatos estatales  	como el Pentágono son dinosaurios en peligro de extinción </i>(…)<sup>67</sup> 	</font></span></p> </blockquote>     <p style="text-align:justify"><font face="Verdana" size="2">Y es que en la  actualidad hablar de guerra en términos <i>clausewianos </i>parece cada vez más  es difícil. La identificación del fenómeno de los LIC en el siglo XX puede verse  como una advertencia de lo que se avecina. En la sociedad africana, por ejemplo,  la distinción de lo público y lo privado, del gobierno y la población, del  soldado y el civil, parece cada vez más difusa. En una oportunidad Robert Kaplan  afirmaría que “África es el espejo donde deberíamos mirarnos.” Hoy estos  “síntomas” se están observando en los bordes de civilizaciones cristalizadas  como la china, la ortodoxa y la nuestra. Nuestra sociedad está siendo testigo de  un cambio semiótico; hay una transformación en los operantes simbólicos de la  guerra en la actualidad y en la conducta que está operando sobre el campo de  batalla del futuro. Un proceso que involucra nuevos signos y genera nuevos  significantes. Esto lo evidenciamos al examinar la propaganda y su efecto en el  blanco/audiencia de grupos terroristas y fuerzas irregulares como Bóokóo Haram,  DAESH/ISIS, Al Qaeda y otros. En ellos está operando todo un programa simbólico  de gran impacto. Llegamos a la era de las <i>guerras no-trinitarias</i>. </font> </p>     <p style="text-align: justify; text-autospace: none"><b> <span style="font-family: Verdana; color: black"><font size="2">De las épocas de  Bunker </font></span></b></p>     <p style="text-align:justify"><span style="font-family: Verdana; color: black"> <font size="2">Robert Bunker, profesor de la American Military University es  responsable de un esplendido artículo intitulado “La transición de cuatro épocas  de la Guerra” y publicado por la <i>Marine Corps Gazette, </i>en septiembre de  1994. R. Bunker esquematiza las formas de la guerra bajo un modelo alternativo  al de W. Lind y al de M. Van Creveld entretejiendo dos variables a saber: la  energía y el tipo de guerra. En este sentido sostiene que existen cuatro grandes  épocas por las cuales la civilización occidental ha transitado. Cada época ha  conducido a la guerra según los cimientos energéticos que le han dado forma al  sistema militar dominante, hasta alcanzar nuestros días. En cuanto a ese sistema  militar, el autor le define como: “un conjunto y estructura única que se apoya  mutuamente, una síntesis de tecnología e ideas que permite a una determinada  política dirigir la guerra.”<sup>68</sup> Nos advierte que en el umbral de una  época hay una suerte de sub – época introductoria que vaticina tal o cual  cambio, producto del sistema militar dominante en tensión, desgaste o  simplemente removido por una amenaza externa. “Se puede decir que cada  desplazamiento de una sub – época a una época representa una R.A.M que dicho sea  de paso vaticina el umbral de un nuevo recurso energético.”<sup>69</sup> De la  fuerza muscular del hombre, a la fuerza muscular del animal, a la potencia de la  maquina, para luego entrar en la época del motor, y, finalmente, en el  postmodernismo, encontrarnos con la era del post motor… La revolución militar  que sigue el cambio de época destroza los fundamentos militares hasta entonces  predominantes. En nuestra civilización R. Bunker identifica solo un cambio de  época por amenaza externa; mientras el resto depende de revoluciones del sistema  militar interno. La articulación de variables internas tales como forma de  gobierno y economía.</font></span></p>     <p style="text-align: justify; text-autospace: none"> <span style="font-family: Verdana; color: black"><font size="2">Se identifican  un total de once técnicas de guerra. Desplegadas en once sub – épocas y servidas  de once fuentes de energía. [Véase <a href="#ane1" name="anex1">Anexo No. 1</a>]</font></span></p>     <p style="text-align: justify; text-autospace: none"> <span style="font-family: Verdana; color: black"><font size="2">Si seguimos el  argumento del autor nos ubicamos hoy en la cuarta época. Bajo su hipótesis  estamos en presencia de una nueva amenaza externa, la amenaza terrorista  enmarcada en los LIC. Por amenaza externa entendemos el cambio que producen  agentes externos y ajenos a Occidente sobre el sistema militar dominante. R.  Bunker nos ilustra con un caso registrado en la historia. Se trata de las  incursiones bárbaras dentro del imperio Romano. Pero pasemos a ver como se  articula y desarrolla cada época en este interesante marco conceptual. </font> </span></p>     <p style="text-align: justify; text-autospace: none"> <span style="font-family: Verdana; color: black"><font size="2">La primera  época: <i>la Época Clásica, </i>fundada sobre la energía humana [experimental e  institucionalizada] con dos formas de practicar la guerra: la helénica y la  romana, siendo esta última, la etapa institucionalizada. Como mencionamos arriba  una amenaza externa irrumpió el sistema romano y provocó una transformación.  Esta irrupción bárbara hizo aguas en el sobrecargado sistema militar romano. La  irrupción del jinete hizo colapsar el sistema. Encontramos acá una gran  similitud con el planteamiento del crecimiento de las civilizaciones de Arnold  Toynbee, quien identifica que el perfeccionamiento técnico no es indicio fiable  del desarrollo de una civilización. Esto es esclarecedor a efectos de  complemento: “el catafracto romano, el jinete con armadura, “… el <i>chef – d’  oeuvre </i>de la técnica militar helénica, no representa un paso más allá (…)  fue una adaptación del instrumento militar de sus contemporáneos iranios,  vecinos y adversarios…”<sup>70</sup> </font></span></p>     <p style="text-align:justify"><font size="2" face="Verdana">La segunda época: la <i>época medieval, </i>condicionada por la energía animal y con tres formas de  hacer la guerra: la del jinete, la del vasallo y la del señor feudal. La fuente  de energía se dispuso en esta época de la siguiente manera: jinete y  vasallo/animal experimental y señor feudal/animal institucionalizado. El paso de  la <i>guerra feudal </i>a la <i>guerra dinástica </i>se le debe a la revolución  provocada por el arma de fuego; revolución que no fue conducida por una fuerza  exterior sino por una clase social interna. Siguiendo esta ruta programática  llegamos a una tercera época: la <i>época moderna, </i>condicionada por la  energía mecánica y la energía del motor. Esta época, la más amplia, cuenta con  cuatro formas definitivas de hacer la guerra: la dinástica, la absolutista, la  corporativa y la propiamente moderna. Las fuentes de energía estarían  dispuestas, a razón de la técnica de guerra así: dinástica/maquina experimental,  absolutista/maquina institucionalizada, corporativa/motor experimental y  moderna/motor institucionalizado. Veamos. Las reformas de Mauricio de Nassau en  1590 y, más aún, las de Gustavo Adolfo en 1620 marcaron el cambio de la técnica  de guerra dinástica a la técnica de guerra absolutista, dejando de lado el  sistema dominado por el mercenario.<sup>71</sup> La transición estuvo marcada  por el cambio de la pica y el mosquete al mosquete y la bayoneta. En la misma  época Occidente sería testigo de un nuevo cambio: el de la técnica de guerra  absolutista a la técnica de guerra corporativa. Como hito: la revolución  francesa. Nacionalismos y tiempo de mosquetes y bayonetas.<sup>72</sup> El  sistema corporativo se mantendría hasta la primera guerra mundial. Con el  advenimiento del tanque y la guerra de atrición industrializada se inauguraría  la técnica de guerra moderna. </font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p style="text-align: justify; text-autospace: none"> <span style="font-family: Verdana; color: black"><font size="2">De la época  moderna pasamos a una cuarta y última época: la <i>Época Postmoderna</i>. Esta  responde a la amenaza externa del terrorismo y técnicas de guerra propias de LIC  que junto a los avances tecnológicos integran todas las partes de una cuarta  época y al mismo tiempo evidencian la caracterización propia de una transición.  La energía de esta época es experimental y aún se trabaja en ello. </font> </span></p>     <p style="text-align:justify"><font face="Verdana" size="2">Es en la conducción  de esta época donde encontramos el aporte sustancial de R. Bunker. Y es que  reconoce que las dos tendencias de hoy: la estrategia del terrorismo / LIC y el  desarrollo tecnológico de Occidente en materia bélica representan caminos muy  diferentes, delatando una suerte de paralelismo con la primera transformación  por amenaza externa y su respuesta antitética desde lo interno del sistema  militar dominante, con otro cambio o transformación. Es decir la incursión del  jinete bárbaro y el paso de la guerra feudal a la guerra dinástica por  iniciativa interna sugieren que podemos estar en la transición de una nueva  época. R. Bunker se apoya en la tesis de M. Van Creveld al señalar que un  escenario futuro extrapolado sobre la base de estas dos formas de guerra: la  terrorista y LIC ha sido planteado por Martin Van Creveld en su obra, donde  dibuja una posible forma de los conflictos futuros.<sup>73</sup> </font></p>     <p style="text-align: justify; text-autospace: none"> <span style="font-family: Verdana; color: black"><font size="2">Como cierre de  este breve pero sagaz artículo R. Bunker señala cuatro tendencias que describen  esta última época, nuestra época. La época de las nuevas guerras: </font></span> </p>     <p style="text-align: justify; text-autospace: none"> <span style="font-family: Verdana; color: black"><font size="2">Primero; “el  campo inadecuado del armamento avanzado debido a táctica, doctrina y estructura  existentes. Las ideas de la cultura de nuestro sistema militar existente no  podrán acomodarlo…”<sup>74</sup> </font></span></p>     <p style="text-align: justify; text-autospace: none"> <span style="font-family: Verdana; color: black"><font size="2">Segundo; “Una  disminución de la influencia teórica y la relevancia de Clausewitz y su eventual  sustitución por otro paradigma del pensamiento militar.”<sup>75</sup> </font> </span></p>     <p style="text-align: justify; text-autospace: none"> <span style="font-family: Verdana; color: black"><font size="2">Tercero; “Un  cambio en el concepto occidental de soldado. La historia occidental ha  demostrado una y otra vez que los armamentos avanzados no pueden ser explotados  por un sistema menos avanzado debido a la incompatibilidad ideológica resultante  de revoluciones militares menores.”<sup>76</sup> </font></span></p>     <p style="text-align: justify; text-autospace: none"> <span style="font-family: Verdana; color: black"><font size="2">Y cuatro; “Una  alteración en las tácticas militares, la doctrina y la estructura de la fuerza  (…) nuestras ideas militares sobre la táctica y la doctrina deben cambiar  radicalmente.”<sup>77</sup> </font></span></p>     <p style="text-align: justify; text-autospace: none"> <span style="font-family: Verdana; color: black"><font size="2">Concluimos esta  revisión subrayando la proyección que hace el autor sobre un cambio  paradigmático. Creemos es el punto cardinal de su tesis si revisamos el contexto  actual de las nuevas guerras. Transitemos ahora por un balance final donde  articulemos las tres visiones revisadas. </font></span></p>     <p style="text-align: justify; text-autospace: none"><b> <span style="font-family: Verdana; color: black"><font size="2">Balance final </font></span></b></p>     <p style="text-align:justify"><font size="2" face="Verdana">La revisión de las  tres visiones de las nuevas o guerras deja unos datos de interés. En primer  lugar repasemos la estructura de las propuestas [Véase  <a href="#ane2" name="anex2">Anexo No. 2</a>] Las tres  propuestas de generaciones (W. Lind, 1989), edades (Van Creveld, 1989) y épocas  (R. Bunker, 1994) son peligrosamente rígidas a la hora de definir las nuevas  guerras y en sus etapas finales se abren a la especulación – como es lógico –  del devenir tecnológico.<sup>78</sup> Solo la tesis de M. Van Creveld de 1991  ofrece un amplio espectro en función a variables intangibles y tangibles del  mismo Estado nacional y de la conducción de la guerra. En el texto de 1991 M.  Van Creveld muestra al lector como la línea entre en “universo clausewiano” de  la guerra y la <i>guerra no-trinitaria </i>se desvanece; donde la guerra asume  posturas de violencia estructural o simplemente sigue otros caminos extraños a  la postura tradicional. </font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p style="text-align: justify; text-autospace: none"> <span style="font-family: Verdana; color: black"><font size="2">Entonces,  nuestra hipótesis es la que sigue: En su conjunto todas las tesis se compenetran  enfocándose en la dinámica de una nueva agenda global dominada por al menos  cuatro premisas generales, que consideramos rigen hoy: <i>Primero</i>, el Estado  sigue siendo el actor de fuerza del sistema internacional, pero ha perdido  progresivamente el monopolio legítimo de la violencia organizada; <i>Segundo</i>,  proliferan los enemigos no estatales y los llamados actores anti-sistémicos:  grupos irregulares u organizaciones terroristas que recurren a prácticas  violentas atávicas; <i>Tercero</i>, en la agenda internacional prima hoy el  multiculturalismo, remanente del impulso liberal de la década de los noventa y  donde lo “correctamente” político ha marcado tendencia; <i>Cuarto</i>, el auge  de lo que denominamos la “globalización del terror” con lo que señalamos que no  solo el terrorismo tiene alcance global con sus acciones tangibles, sino que  tiene un alcance aún mayor a través de su propaganda y la simbología a través de  las redes de comunicación a tiempo real. El terrorismo y el crimen organizado  estructuran un corpus de símbolos y lenguaje propio de una semiosis extraña a la  sociedad postmoderna. </font></span></p>     <p style="text-align:justify"><font size="2" face="Verdana">El surgimiento de  estas nuevas amenazas no significa que las guerras convencionales, limitadas y  trinitarias, se hayan extinguido. Estas son una realidad. El tema es que la  agenda se ha abierto a otras amenazas que el Estado debe saber hacer frente;  saber acondicionarse. En ocasión a esto el ex presidente Richard Nixon lo  expondría de la siguiente manera: “ganamos la segunda guerra mundial por el  hecho de producir más que el enemigo (…) <i>en la segunda guerra mundial  libramos una lucha convencional contra un enemigo convencional. También libramos  una guerra total</i>…”<sup>79</sup> Los grupos antisistémicos de hoy y mañana no  ofrecen una lucha convencional. Por ejemplo, hoy podemos encontrar mucha  confusión al momento de explorar hechos puntuales como Somalia, 1993,  Afganistán, 2001, Chechenia, 1995 y 1999 e incluso Irak, 2003 [una guerra  completamente diferente a la guerra del Golfo 1990 – 1991 en estos términos] En  cuanto a Somalia, Mark Bowden recoge en su best seller <i>Black Hawk Down </i>un  pasaje muy persuasivo de los hechos: “…Mogadiscio se parece más a los escenarios  post apocalípticos de las películas de Mel Gibson, <i>Mad Max</i>, donde el  mundo está dirigido por bandas armadas”<sup>80</sup> Y sobre Afganistán y la  caducidad de los ejércitos mecanizados, Robert Kaplan recoge una idea muy  perturbadora al respecto pero que sorprendentemente coincide con Bowden: “(…)  las Operaciones Especiales se estaba inspirando más en las tácticas a lo <i>Mad  Max </i>de las guerrillas de Eritrea y el Chad de las décadas recientes que en  los rumiantes ejércitos de tanques de la edad industrial que se iba.”<sup>81</sup>  Nótese que nuestro mapa de conflictos <i>no trinitarios </i>se complejiza en la  medida que revisamos los fenómenos de la guerra en África, en Asia y aún en  nuestra Suramérica. </font></p>     <p style="text-align: justify; text-autospace: none"> <span style="font-family: Verdana; color: black"><font size="2">Terrorismo y  otras formas de violencia organizada merecen una respuesta acorde y esto es lo  que advierten los tres autores revisados.<sup>82</sup> El secretario de Defensa  bajo la administración Reagan, Caspar Weinberger, en 1987, lo dice así: “la  batalla decisiva de este siglo XX se está desarrollando ahora entre los  guerreros LIC y los combatientes revolucionarios del tercer mundo.”<sup>83</sup> </font></span></p>     <p style="text-align:justify"><font size="2" face="Verdana">Hoy el terrorismo  traspasó las fronteras civilizatorias. Tras los ataques perpetrados en Nueva  York y Washington en septiembre de 2001 se lanzaría una campaña militar sobre  suelo afgano en lo que sería la primera guerra del siglo XXI. Esta coyuntura  distorsionó la agenda global hasta ahora envuelta en el multiculturalismo y  geoeconomía “Algunos gobiernos emplearon la campaña contra el terrorismo de  manera oportunista, justificando los ataques y abusos contra sus adversarios”<sup>84</sup>  Así tenemos un escenario complejo, donde la República Popular China aprovechó la  coyuntura para intensificar su campaña de “estabilización” en la provincia del  XiangKiang, poblada mayoritariamente por Uigures, que profesan el Islam. Una  República de India que haría lo propio tras los atentados en Nueva Delhi, 2005 y  Bombay, 2006, por grupos extremistas y separatistas, recrudeciendo las  diferencias religiosas que tensan la democracia más populosa del globo. Rusia  enfrenta una situación similar en el Cáucaso, verdadero polvorín civilizatorio  que anuncia la balcanización extrema. Las dos guerras de Chechenia y los  atentados en Beslán, 2004 y Moscú, 2002 por militantes wahabitas recuerdan al  Kremlin que no están exentos de las guerras no-trinitarias. </font></p>     <p style="text-align: justify; text-autospace: none"> <span style="font-family: Verdana; color: black"><font size="2">Este es el  panorama global de hoy y nos suscribimos a las líneas de las tres visiones  teóricas acá revisadas. </font></span></p>     <p style="text-align: justify; text-autospace: none"><b> <span style="font-family: Verdana; color: black"><font size="2">Conclusiones </font></span></b></p>     <p style="text-align: justify; text-autospace: none"> <span style="font-family: Verdana; color: black"><font size="2">El mundo cambió.  Seguimos en la era nuclear pero su amenaza se ha disipado frente a técnicas  rudimentarias. En los últimos años hemos presenciado un auge de actos  terroristas inhumanos, de ejecuciones sumarias bajo métodos bárbaros propios de  los tiempos oscuros, ataques suicidas aparentemente aislados. La nueva guerra  está en el campo de batalla y en el espacio virtual. Conflictos que colman las  fuentes de información y dejan perplejo a la comunidad. Las opiniones oscilan de  un lado al otro buscando respuestas: desde las teorías sociológicas a las  teorías psicoanalíticas, todas parecen fallar. Lo cierto es que una agenda  cargada de nuevos conflictos que escribe un nuevo capítulo de la historia.  Haciendo énfasis en este argumento podemos notar que la “pesadilla” del  Apocalipsis nuclear – si bien sigue presente – se ha diseminado del imaginario  de la comunidad de Estados, incluso podemos verlo en la literatura militar.  Ahora las <i>guerras no-trinitarias </i>ocupan el centro de atención de nuestras  sociedades. </font></span></p>     <p style="text-align:justify"><font face="Verdana" size="2">Los escritos sobre  las nuevas guerras, las guerras de Cuarta Generación, las guerras del tercer  tipo, han esta presentes desde hace más de dos décadas. Centros especializados, <i>Think Tanks</i>, sectores de Defensa, centros de estudios políticos y  estudios internacionales dedican tiempo, recursos e investigación. Una manantial  de información que emana a diario. La revisión de un amplio material contentivo  a la guerra de cuarta generación no finaliza con las referencias acá exploradas  ni mucho menos establecen un concepto y significado definitivo, siendo de  interés particular, que, es a partir de estas investigaciones que se han  desarrollado los más diversos estudios y críticas en cuanto a los nuevos  conflictos. </font></p>     <p style="text-align: justify; text-autospace: none"> <span style="font-family: Verdana; color: black"><font size="2">Debemos apuntar  que las propuestas o visiones aquí subrayadas no ofrecen una precisión  radicalmente novedosa de la guerra. Su valor no está allí. El aporte entonces,  que quisimos recuperar es la proyección muy brillante de sus teorías a la luz de  la complejidad de los conflictos armados del presente y futuro, que en medio de  tiempos turbulentos proporciona indicadores útiles para discernir que conflicto  armado estamos observando. </font></span></p>     <p style="text-align: justify; text-autospace: none"> <span style="font-family: Verdana; color: black"><font size="2">Por último  debemos hacer énfasis que articular estas tres propuestas ofrece una visión  amplia y balanceada de tres de los autores más estudiados en el tema de las  nuevas guerras, y su recuperación tiene por finalidad ofrecer al lector una  introducción contextual y teórica – critica para su estudio. Tres visiones  articuladas y construidas considerando un mundo cambiante y radicalmente  distinto al de Clausewitz, sin batallas decisivas y sin maniobras de sorpresa.  Ahora la información, la propaganda y la cultura interactúan en un medio  complejo, tecnológico y peligroso; donde los campos de batalla del mañana evocan  tiempos remotos, entrelazándose con los dispositivos más avanzados en armas.</font></span></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p style="text-align: justify; text-autospace: none"><b> <span lang="EN-US" style="font-family: Verdana; color: black"><font size="2"> Notas</font></span></b></p>     <p style="text-align: justify; text-autospace: none"> <span lang="EN-US" style="font-family: Verdana; color: black"><font size="2"> <sup>1</sup> William, Lind, K. Nightengale, J. Schmitt, J. Sutton, &amp; G. Wilson,  “The Changing Face of War: Into the Fourth Generation”, en Marine Corps Gazette,  1989. </font></span></p>     <p style="text-align: justify; text-autospace: none"> <span lang="EN-US" style="font-family: Verdana; color: black"><font size="2"> <sup>2</sup> Mary Kaldor, <i>New and Old Wars. Organized Violence in a Global  Era</i>, Stanford University Press, 1999. </font></span> <span style="font-family: Verdana; color: black"><font size="2">[Hay Traducción  al castellano: M. Kaldor, Las Nuevas Guerras, Barcelona: Tusquets, 2001] </font> </span></p>     <p style="text-align: justify; text-autospace: none"> <span lang="EN-US" style="font-family: Verdana; color: black"><font size="2"> <sup>3</sup> Edward Rice, <i>Wars of the Third Kind</i>, Los Angeles: Berkeley,  1988. </font></span></p>     <p style="text-align: justify; text-autospace: none"> <span style="font-family: Verdana; color: black"><font size="2"><sup>4</sup> En  un apretado estado del arte que bien escapa del objetivo del presente artículo  encontramos unos trabajos que merecen la atención del lector. En primer lugar,  mencionamos a Alvin y Heidi Toffler, quienes en 1993, alertaran sobre el futuro  de los conflictos armados en un texto muy revelador, <i>Guerra y Anti-Guerra</i>.  El texto en cuestión es la concreción de las ideas expuestas una década antes en  una obra magistralmente concebida, <i>La Tercera Ola </i>(1979); donde exponen  que el progreso técnico – científico y social de la humanidad responde a un  entrechocar de Olas. La primera Ola agraria que se inicio hace más de diez mil  años; la segunda Ola industrial a partir del siglo XVIII; y la tercera Ola de la  información iniciada a mediados de la década de los cincuenta, en los Estados  Unidos. La tesis sedujo al sector militar estadounidense como bien el autor nos  menciona con el pasaje del encuentro con Don Morelli y Don Starry. La idea de  las Olas rompe el axioma tecnología – estrategia militar y va más allá abordando  un espectro de posibilidades ofrecidas por el alud de la edad de la informática,  la inteligencia artificial, la exploración espacial, la nanotecnología y la  biotecnología. </font></span></p>     <p style="text-align: justify; text-autospace: none"> <span style="font-family: Verdana; color: black"><font size="2">A finales de  1993 John Arquilla y David Rondfeldt se inclinaron por un modelo de futuros  conflictos dominado por las redes de comunicación denominando las nuevas guerras  como <i>Cyberwar</i>. En un primer momento el informe de Arquilla y Rondfeldt se  publicó en <i>Comparative Strategy </i>dándole todo el peso a las tecnologías de  la información. En 1997, un trabajo más acabado al respecto y de los mismos  autores, es <i>In Athena’s Camp. Preparing for conflict in the Information Age</i>,  advirtiendo, entre otras cosas, el advenimiento de la ciberguerras. En 2000,  irían un paso más allá con un texto donde se suman elementos puntuales como  terror(ismo), crimen organizado y activismo militante. Véase: <i>Network and  Netwars</i>. Ese mismo año re-evaluaran la idea planteando una tesis de total  espectro para la guerra de cuarta generación denominada <i>enjambre</i>. Un  conflicto orientado de la baja a la alta intensidad, de las acciones cívicas a  las operaciones militares en cuatro dimensiones, aire, espacio, mar y tierra.  Cuatro modelos similares a los de Lind y compañía son planteados. El modelo del <i>cuerpo a cuerpo</i>, el modelo de la <i>concentración</i>, el modelo de la <i> maniobra </i>y el modelo del <i>enjambre</i>. Con estos ilustramos lo que es aún  más amplia la bibliografía de este autor con respecto al tema. Se finaliza esta  apretada nota con dos autores que merecen ser reseñados a los fines de nuestros  propósitos. Se trata de Thomas X. Hammes y Mary Kaldor. El primero con el  trabajo intitulado <i>The evolution of War: The Fourth Generation </i>(1994)  publicado por <i>Marine Corps Gazette</i>, el cual será mejorado  significativamente con el texto definitivo de 2004, <i>The sling and the Stone:  On war in the 21st Century</i>. En líneas generales el autor no plantea un  alejamiento de los cuadros generacionales de M. Lind o incluso R. Bunker,  encontrando su verdadero aporte en la idea de lo determinante que son los  factores sociopolíticos y económicos; en este sentido el autor le da mayor peso  a la idea de la llave de judo mencionada por M. Lind donde el enemigo sin  importar su poder militar puede colapsar desde la retaguardia civil, utilizando  en su contra las ventajas que pueden significar las libertades políticas y aún  democráticas. Por último, Mary Kaldor, quien en 2001 publicará su tesis  denominada <i>las Nuevas Guerras. Violencia organizada de la era global, </i> analiza el contexto de las guerras de baja intensidad en el marco de la  globalización actual, advierte el desuso de la idea trinitaria de la guerra y  alerta sobre el solapamiento entre crimen organizado, terrorismo y violencia no  - estatal. </font></span></p>     <p style="text-align: justify; text-autospace: none"> <span style="font-family: Verdana; color: black"><font size="2"><sup>5</sup>  John Keegan, <i>A History of Warfare</i>, New York: Alfred A. Knopf, 1993 [Hay  traducción en castellano: J. Keegan, <i>Historia de la Guerra</i>, Madrid:  Turner Publicaciones, 2004]<i>., </i>p. 3 [Cursivas nuestras]</font></span></p>     <p style="text-align: justify; text-autospace: none"> <span style="font-family: Verdana; color: black"><font size="2"><sup>6</sup>  Véase Carl Von Clausewitz, <i>On War</i>, Princeston, Howard &amp; Paret, Eds., 1976  [Hay traducción al castellano: C. Von Clausewitz, <i>De la Guerra</i>, Madrid:  Edición del Ministerio de la Defensa, 2001] Otro tratado al respecto y que  recomendamos es la obra de Antoine H. de Jomini, <i>Art of War</i>, London:  Greenhill Books, 1838. Ya en el siglo XX un texto que consideramos fundamental  es el de Quincy Wright, <i>Study of War</i>, 2 Vol., Chicago: University Press,  1942. </font></span></p>     <p style="text-align: justify; text-autospace: none"> <span style="font-family: Verdana; color: black"><font size="2"><sup>7</sup>  Véase Margaret Mead, “la guerra es solo una invención y no una necesidad  biológica”, en John Vásquez, <i>Relaciones Internacionales. El pensamiento de  los Clásicos</i>, México: LIMUSA, 1994, pp. 265 – 269 </font></span></p>     <p style="text-align: justify; text-autospace: none"> <span style="font-family: Verdana; color: black"><font size="2"><sup>8</sup> La  teoría psicoanalista se basa, entre otras cosas, en la relación existente entre  las pulsiones de vida y muerte. Freud, en carta franca a Einstein, intitulada, <i>El por qué de la guerra</i>; explaya sucintamente su tesis. Otras tesis más  recientes se han inclinado por la denominada <i>biopolítica </i>donde destacan  los trabajos de Michael Hardt y Antonio Negri. Ambos autores proponen la guerra  como un “biopoder” antitético a una “biopolítica”. Su tesis recorre la tradición  de la guerra justa y su re-interpretación a la luz del rol de las grandes  potencias y de la legitimación de un imperio mundial. Por otro lado, es  sorprendente la similitud de la tesis del <i>biopoder </i>con la tesis de la  Guerra Total de E. Von Ludendorff cuando los autores le adjudican a la guerra su  propio orden político (su plan) apartándola de la política misma. Véase A. Negri  &amp; M. Hart, <i>Multitude</i>, New York: Penguin Press, 2004 [Hay traducción al  castellano: M. Hardt y A. Negri, Multitud, Caracas: Debate, 2007]; en particular  el capítulo 1.</font></span></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p style="text-align: justify; text-autospace: none"> <span lang="EN-US" style="font-family: Verdana; color: black"><font size="2"> <sup>9</sup> Otros trabajos de W. Lind relacionados son: “A Brief Overview of  Fourth Generation Warfare” (1993); “Defending Western Culture” (1991) y  “Understanding Fourth Generation Warfare” (2004). </font></span></p>     <p style="text-align: justify; text-autospace: none"> <span lang="EN-US" style="font-family: Verdana; color: black"><font size="2"> <sup>10</sup> W. Lind, “The Changing Face of War: Into the Fourth Generation” en <i>Marine Corps Gazette</i>, Oct., 1989, pp. 10 – 26, p. 26</font></span></p>     <p style="text-align: justify; text-autospace: none"> <span lang="EN-US" style="font-family: Verdana; color: black"><font size="2"> <sup>11</sup> Colaboraron con el autor, Keith Nightengale, John Schmitt, Joseph  Sutton y Gary Wilson. </font></span></p>     <p style="text-align: justify; text-autospace: none"> <span lang="EN-US" style="font-family: Verdana; color: black"><font size="2"> <sup>12</sup> W, Lind, “Understanding Fourth Generation War”, en Retrieved,  Agosto, 2004, [En línea]: <a href="http://www.lewrockwell.com/lind/lind3b.html"> http://www.lewrockwell.com/lind/lind3b.html</a> [Consulta: 23 de noviembre de  2016] </font></span></p>     <p style="text-align: justify; text-autospace: none"> <span style="font-family: Verdana; color: black"><font size="2"><sup>13</sup>  Robert Gilpin le considera la primera guerra de orden sistémico del mundo  moderno – contemporáneo, ya que transformó el sistema separando la política  doméstica de la política internacional. </font></span> <span lang="EN-US" style="font-family: Verdana; color: black"><font size="2"> Para mayor detalle véase, R. Gilpin, <i>War &amp; Changes in World Politics</i>,  Cambridge: University Press, 1981. </font></span></p>     <p style="text-align: justify; text-autospace: none"> <span style="font-family: Verdana; color: black"><font size="2"><sup>14</sup>  Contextualizando esta <i>generación</i>, los aportes en la materia de  pensadores, H. Grocio, E. de Vattel y S. Pufendorf, son fundamentales. </font> </span></p>     <p style="text-align: justify; text-autospace: none"> <span style="font-family: Verdana; color: black"><font size="2"><sup>15</sup> W.  Lind, <i>Op. Cit</i>., 1989, p. 23 [Tradución nuestra]</font></span></p>     <p style="text-align: justify; text-autospace: none"> <span style="font-family: Verdana; color: black"><font size="2"><sup>16</sup> W.  Lind, <i>Op. Cit</i>., 2004, p. 3 [Tradución nuestra] </font></span></p>     <p style="text-align: justify; text-autospace: none"> <span style="font-family: Verdana; color: black"><font size="2"><sup>17</sup>  Idem. </font></span></p>     <p style="text-align: justify; text-autospace: none"> <span style="font-family: Verdana; color: black"><font size="2"><sup>18</sup> </font></span><i><span style="font-family: Verdana; color: black"> <font size="2">Idem</font></span></i><span style="font-family: Verdana; color: black"><font size="2">.  [Tradución nuestra] </font></span></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p style="text-align: justify; text-autospace: none"> <span style="font-family: Verdana; color: black"><font size="2"><sup>19</sup> </font></span><i><span style="font-family: Verdana; color: black"> <font size="2">Idem</font></span></i><span style="font-family: Verdana; color: black"><font size="2">.  [Tradución nuestra]</font></span></p>     <p style="text-align: justify; text-autospace: none"> <span style="font-family: Verdana; color: black"><font size="2"><sup>20</sup> W.  Lind, <i>Op. Cit</i>., 1989, P. 23 [Tradución nuestra] </font></span></p>     <p style="text-align: justify; text-autospace: none"> <span style="font-family: Verdana; color: black"><font size="2"><sup>21</sup> </font></span><i><span style="font-family: Verdana; color: black"> <font size="2">Ídem</font></span></i><span style="font-family: Verdana; color: black"><font size="2">.  [Tradución nuestra] </font></span></p>     <p style="text-align: justify; text-autospace: none"> <span style="font-family: Verdana; color: black"><font size="2"><sup>22</sup> </font></span><i><span style="font-family: Verdana; color: black"> <font size="2">Ídem</font></span></i><span style="font-family: Verdana; color: black"><font size="2">.  [Tradución nuestra] </font></span></p>     <p style="text-align: justify; text-autospace: none"> <span style="font-family: Verdana; color: black"><font size="2"><sup>23</sup> </font></span><i><span style="font-family: Verdana; color: black"> <font size="2">Ídem</font></span></i><span style="font-family: Verdana; color: black"><font size="2">.  [Tradución nuestra]</font></span></p>     <p style="text-align: justify; text-autospace: none"> <span lang="EN-US" style="font-family: Verdana; color: black"><font size="2"> <sup>24</sup> En 2015 hace honor a William Lind, con la obra <i>A History of  Strategy: From Sun Tzu to William Lind</i>, Castalia, 2015. </font></span></p>     <p style="text-align: justify; text-autospace: none"> <span style="font-family: Verdana; color: black"><font size="2"><sup>25</sup>  Debemos advertir que existe un trabajo de M. Van Creveld al respecto,  intitulado, “Fourth Generation Gap”, en <i>Parameters, </i>Winter, 1993 – 1994. </font></span></p>     <p style="text-align: justify; text-autospace: none"> <span lang="EN-US" style="font-family: Verdana; color: black"><font size="2"> <sup>26</sup> M. Van Creveld, <i>Technology and War. From 2000BC to Present</i>,  New York: Free Press, 1989, p. 1[Tradución nuestra] </font></span></p>     <p style="text-align: justify; text-autospace: none"> <span style="font-family: Verdana; color: black"><font size="2"><sup>27</sup> </font></span><i><span style="font-family: Verdana; color: black"> <font size="2">Ídem</font></span></i><span style="font-family: Verdana; color: black"><font size="2">. </font></span></p>     <p style="text-align: justify; text-autospace: none"><sup> <span style="font-family: Verdana; color: black"><font size="2">28</font></span></sup><i><span style="font-family: Verdana; color: black"><font size="2">  Ibídem</font></span></i><span style="font-family: Verdana; color: black"><font size="2">.,  p. 28</font></span></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p style="text-align: justify; text-autospace: none"> <span style="font-family: Verdana; color: black"><font size="2"><sup>29</sup> </font></span><i><span style="font-family: Verdana; color: black"> <font size="2">Ibídem</font></span></i><span style="font-family: Verdana; color: black"><font size="2">.,  pp. 81, 99[Tradución nuestra] </font></span></p>     <p style="text-align: justify; text-autospace: none"> <span style="font-family: Verdana; color: black"><font size="2"><sup>30</sup> </font></span><i><span style="font-family: Verdana; color: black"> <font size="2">Ibídem</font></span></i><span style="font-family: Verdana; color: black"><font size="2">.,  p. 87 </font></span></p>     <p style="text-align: justify; text-autospace: none"> <span style="font-family: Verdana; color: black"><font size="2"><sup>31</sup> </font></span><i><span style="font-family: Verdana; color: black"> <font size="2">Ibídem</font></span></i><span style="font-family: Verdana; color: black"><font size="2">.,  p. 153 [Tradución nuestra] Sobre el rol de la guerra para la formación del  Estado en este período recomendamos revisar un texto que bien sustenta esta  tesis; se trata de Bruce Porter, <i>War and the Rise of State, The Military  Foundations of Modern Politics</i>, New York: Free Press, 1994. </font></span> </p>     <p style="text-align: justify; text-autospace: none"><sup> <span style="font-family: Verdana; color: black"><font size="2">32</font></span></sup><i><span style="font-family: Verdana; color: black"><font size="2">  Ibídem</font></span></i><span style="font-family: Verdana; color: black"><font size="2">.,  p. 236 </font></span></p>     <p style="text-align: justify; text-autospace: none"> <span style="font-family: Verdana; color: black"><font size="2"><sup>33</sup> </font></span><i><span style="font-family: Verdana; color: black"> <font size="2">Ibídem</font></span></i><span style="font-family: Verdana; color: black"><font size="2">.,  p. 237 [Tradución nuestra]</font></span></p>     <p style="text-align: justify; text-autospace: none"> <span style="font-family: Verdana; color: black"><font size="2"><sup>34</sup> </font></span><i><span style="font-family: Verdana; color: black"> <font size="2">Ibídem</font></span></i><span style="font-family: Verdana; color: black"><font size="2">.,  p. 67 [Tradución y cursivas nuestras] </font></span></p>     <p style="text-align: justify; text-autospace: none"><sup> <span lang="EN-US" style="font-family: Verdana; color: black"><font size="2">35</font></span></sup><i><span lang="EN-US" style="font-family: Verdana; color: black"><font size="2">  Ibídem</font></span></i><span lang="EN-US" style="font-family: Verdana; color: black"><font size="2">.,  p. 71 </font></span></p>     <p style="text-align: justify; text-autospace: none"> <span lang="EN-US" style="font-family: Verdana; color: black"><font size="2"> <sup>36</sup> Martin, Van Creveld, <i>The Transformatíon of War</i>, New York:  Free Press, 1991, p. 27 </font></span></p>     <p style="text-align: justify; text-autospace: none"> <span lang="EN-US" style="font-family: Verdana; color: black"><font size="2"> <sup>37</sup> </font></span><i> <span lang="EN-US" style="font-family: Verdana; color: black"><font size="2"> Guerras Justas e Injustas</font></span></i><span lang="EN-US" style="font-family: Verdana; color: black"><font size="2">,  Barcelona: Paidós, 2001 [Primera Ed. 1977] </font></span></p>     <p style="text-align: justify; text-autospace: none"><sup> <span lang="EN-US" style="font-family: Verdana; color: black"><font size="2">38</font></span></sup><i><span lang="EN-US" style="font-family: Verdana; color: black"><font size="2">  Guerras Justas, de Cicerón a Iraq</font></span></i><span lang="EN-US" style="font-family: Verdana; color: black"><font size="2">,  México D.F.: F.C.E., 2009 </font></span></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p style="text-align: justify; text-autospace: none"> <span style="font-family: Verdana; color: black"><font size="2"><sup>39</sup>  Martin, Van Creveld, <i>Op. Cit., </i>1989, p. 137</font></span></p>     <p style="text-align: justify; text-autospace: none"> <span lang="EN-US" style="font-family: Verdana; color: black"><font size="2"> <sup>40</sup> Michael Lanning, <i>Mercenaries</i>, New York: Ballantine Books,  2005, p. 2 [Tradución nuestra] </font></span></p>     <p style="text-align: justify; text-autospace: none"> <span style="font-family: Verdana; color: black"><font size="2"><sup>41</sup>  Martin Van Creveld, <i>Op. Cit., </i>1989., p. 139 </font></span></p>     <p style="text-align: justify; text-autospace: none"> <span style="font-family: Verdana; color: black"><font size="2"><sup>42</sup> </font></span><i><span style="font-family: Verdana; color: black"> <font size="2">Ibídem</font></span></i><span style="font-family: Verdana; color: black"><font size="2">.,  p. 144[Tradución nuestra] </font></span></p>     <p style="text-align: justify; text-autospace: none"> <span style="font-family: Verdana; color: black"><font size="2"><sup>43</sup> </font></span><i><span style="font-family: Verdana; color: black"> <font size="2">Ibídem</font></span></i><span style="font-family: Verdana; color: black"><font size="2">.,  p 139 [Tradución nuestra] </font></span></p>     <p style="text-align: justify; text-autospace: none"> <span style="font-family: Verdana; color: black"><font size="2"><sup>44</sup>  Advertimos sobre la traducción literal que su significante se apega más a lo que  es Innovación. </font></span></p>     <p style="text-align: justify; text-autospace: none"> <span style="font-family: Verdana; color: black"><font size="2"><sup>45</sup>  Martin Van Creveld, <i>Op. Cit</i>., 1989, p. 218 [Tradución nuestra]</font></span></p>     <p style="text-align: justify; text-autospace: none"> <span style="font-family: Verdana; color: black"><font size="2"><sup>46</sup> </font></span><i><span style="font-family: Verdana; color: black"> <font size="2">Ibídem</font></span></i><span style="font-family: Verdana; color: black"><font size="2">.,  p. 289 </font></span></p>     <p style="text-align: justify; text-autospace: none"><sup> <span style="font-family: Verdana; color: black"><font size="2">47</font></span></sup><i><span style="font-family: Verdana; color: black"><font size="2">  Ibídem</font></span></i><span style="font-family: Verdana; color: black"><font size="2">.,  p. 311 infraestructura de la guerra: “…las tecnologías no consideradas como  militares, tales caminos, transporte y otros medios de comunicaciones, han hecho  tanto como las armas para dar forma a la cara de la guerra. Estas tecnologías  constituyen, lo que hemos llamado la infraestructura de la guerra.” [Tradución  nuestra] </font></span></p>     <p style="text-align: justify; text-autospace: none"> <span style="font-family: Verdana; color: black"><font size="2"><sup>48</sup>  Martin Van Creveld, <i>Op. Cit.</i>, 1991, p. ix [Tradución nuestra]</font></span></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p style="text-align: justify; text-autospace: none"> <span style="font-family: Verdana; color: black"><font size="2"><sup>49</sup>  Estados Unidos, Rusia, China, Francia, Reino Unido, Israel, Pakistán e India.  (Con posibilidades tangibles y no confirmado hasta ahora por medios oficiales:  Irán) </font></span></p>     <p style="text-align: justify; text-autospace: none"> <span style="font-family: Verdana; color: black"><font size="2"><sup>50</sup> B.  Lidell Hart, <i>Disuasión y Defensa</i>, Buenos Aires: Pleamar, 1960, p. 77 </font></span></p>     <p style="text-align: justify; text-autospace: none"> <span lang="EN-US" style="font-family: Verdana; color: black"><font size="2"> <sup>51</sup> Henry Kissinger, <i>Nuclear Weapons and Foreign Policy</i>, New  York: Harper &amp; Brothers, 1957, pp. 144 – 145 </font></span></p>     <p style="text-align: justify; text-autospace: none"> <span style="font-family: Verdana; color: black"><font size="2"><sup>52</sup>  Desarrollada bajo la administración Truman, su propósito, entre otras cosas, era  “contener” la amenaza soviética bajo la lógica geopolítica. Se apoyó en el  arsenal nuclear y en lo estrictamente político compaginó un sistema de alianzas  alrededor del globo: OTAN, SEATO, ANZUS Y CENTO. Era la “pactomania” de John  Foster Dulles. </font></span></p>     <p style="text-align: justify; text-autospace: none"> <span style="font-family: Verdana; color: black"><font size="2"><sup>53</sup>  Desarrollada bajo la administración Eisenhower, su propósito era desalentar a la  Unión Soviética ante cualquier acción armada. Se apoyaba en la búsqueda de la  máxima disimetría. </font></span></p>     <p style="text-align: justify; text-autospace: none"> <span style="font-family: Verdana; color: black"><font size="2"><sup>54</sup>  Diseñada bajo la administración Kennedy su propósito era “responder” a los  conflictos de naturaleza periférica y que requerían de una acción moderada,  rápida y contundente. Su lógica respondía a la insurgencia del denominado tercer  mundo. Vietnam sería el ejemplo práctico de esta doctrina por excelencia, y en  ella resaltan como principales arquitectos los nombres de R. McNamara, M. Taylor  y W. Westmoreland.</font></span></p>     <p style="text-align: justify; text-autospace: none"> <span style="font-family: Verdana; color: black"><font size="2"><sup>55</sup> De  ahora en adelante utilizaremos su abreviatura (LIC) estandarizada en los textos  y ensayos especializados. </font></span></p>     <p style="text-align: justify; text-autospace: none"> <span style="font-family: Verdana; color: black"><font size="2"><sup>56</sup>  Martin Van Creveld, <i>Op. Cit.</i>, 1991, pp. 20 – 21. Las excepciones al caso  son la guerra de Corea y la guerra irano – iraquí. </font></span></p>     <p style="text-align: justify; text-autospace: none"> <span lang="EN-US" style="font-family: Verdana; color: black"><font size="2"> <sup>57</sup> Michael Klare, “The New Interventionism: Low – intensity Warfare  in the 1980’s and Beyond”, en M. Klare &amp; P. Kornbluh [Eds.] </font></span><i> <span style="font-family: Verdana; color: black"><font size="2">Low Intensity  Wafare</font></span></i><span style="font-family: Verdana; color: black"><font size="2">,  New York: Pantheon Books, 1988, p. 3 [Tradución nuestra] Como dato de interés la  primera conferencia llevada a cabo para tratar el tema se celebró justamente  hace 30 años; el 14 y 15 de enero de 1986. </font></span> <span lang="EN-US" style="font-family: Verdana; color: black"><font size="2">[Tradución  nuestra] </font></span></p>     <p style="text-align: justify; text-autospace: none"> <span lang="EN-US" style="font-family: Verdana; color: black"><font size="2"> <sup>58</sup> Joint Low – Intensity Conflict Project Final Report, Vol. I, <i> Analytical Review of Low – Intensity Conflict</i>, and Vol. II: Low – <i> Intensity Conflict, Issues and Recommendations</i>, August, 1986. Citado en  Michael Klare, Ibídem., p. 7 [Tradución nuestra] </font></span></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p style="text-align: justify; text-autospace: none"> <span style="font-family: Verdana; color: black"><font size="2"><sup>59</sup>  Martin Van Creveld, <i>Op. Cit</i>., 1991, p. 20 [Tradución nuestra]</font></span></p>     <p style="text-align: justify; text-autospace: none"> <span style="font-family: Verdana; color: black"><font size="2"><sup>60</sup>  Friedrich Von der Hyedte, <i>Der Moderne Kleinkrieg als Wehrpoliticsches und  Militärisches Phänomen</i>, 1972 [Hay traducción al castellano: F. Von der  Heydte, <i>La Guerra Irregular Moderna</i>, Washington: Executive Intelligence  Review, 1988], p. 3 </font></span></p>     <p style="text-align: justify; text-autospace: none"> <span style="font-family: Verdana; color: black"><font size="2"><sup>61</sup>  Fernando Falcón, <i>¿Qué es el Terrorismo?, </i>Caracas: Panapo, p. 9 Existe una  vastísima gama de trabajos, artículos y obras que abordan al fenómeno del  terrorismo. De momento se recomiendan en castellano: el trabajo de Fernando  Falcón citado; Bruce Hoffman, <i>Inside Terrorism</i>. Londres: Victor Golancz,  1998 [Hay traducción al castellano]; Charles Towshend, <i>Terrorismo</i>.  Madrid: Alianza Editorial, 2008; Michael Burleigh, <i>Sangre y Rabia. Una  historia cultural del terrorismo</i>. México: Taurus, 2008; Caleb Carr, <i> Lecciones del Terror</i>. Barcelona. Ediciones B, 2002; Walter. Laqueur, <i>La  guerra sin fin. El terrorismo en el siglo XXI</i>. Barcelona: Ediciones Destino,  2003; Loretta Napoleoni, <i>Yihad</i>. Barcelona: Ediciones Urano, 2004; y, de  ella misma, su más reciente título: <i>El Fénix islamista</i>. Barcelona: Paidós,  2015. </font></span></p>     <p style="text-align: justify; text-autospace: none"><sup> <span style="font-family: Verdana; color: black"><font size="2">62</font></span></sup><i><span style="font-family: Verdana; color: black"><font size="2">  Ibídem</font></span></i><span style="font-family: Verdana; color: black"><font size="2">.,  p. 22 </font></span></p>     <p style="text-align: justify; text-autospace: none"> <span style="font-family: Verdana; color: black"><font size="2"><sup>63</sup>  Caleb Carr, <i>Lecciones del Terror</i>, Barcelona: Ediciones B, 2002, p. 15</font></span></p>     <p style="text-align: justify; text-autospace: none"> <span style="font-family: Verdana; color: black"><font size="2"><sup>64</sup>  Martin Van Creveld, <i>Op. Cit</i>., 1991, p. 49 [Tradución nuestra] </font> </span></p>     <p style="text-align: justify; text-autospace: none"> <span style="font-family: Verdana; color: black"><font size="2"><sup>65</sup> </font></span><i><span style="font-family: Verdana; color: black"> <font size="2">Ibídem</font></span></i><span style="font-family: Verdana; color: black"><font size="2">.,  p. 206 </font></span></p>     <p style="text-align: justify; text-autospace: none"> <span style="font-family: Verdana; color: black"><font size="2"><sup>66</sup> </font></span><i><span style="font-family: Verdana; color: black"> <font size="2">Ibídem</font></span></i><span style="font-family: Verdana; color: black"><font size="2">.,  p. 64 </font></span></p>     <p style="text-align: justify; text-autospace: none"> <span style="font-family: Verdana; color: black"><font size="2"><sup>67</sup>  Robert Kaplan, </font><i><font size="2">La anarquía que viene. La destrucción de  los sueños de la posguerra fría. </font></i></span> <span lang="EN-US" style="font-family: Verdana; color: black"><font size="2"> Barcelona: Ediciones B., 2000, pp. 60 – 61 [Cursivas nuestras]</font></span></p>     <p style="text-align: justify; text-autospace: none"> <span lang="EN-US" style="font-family: Verdana; color: black"><font size="2"> <sup>68</sup> Robert Bunker, “The transition To Fourth Epoch War”, en <i>Marine  Corps Gazette</i>, 78, Sep, 1994, pp. 20 – 32, p. 22 </font></span></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p style="text-align: justify; text-autospace: none"> <span style="font-family: Verdana; color: black"><font size="2"><sup>69</sup> </font></span><i><span style="font-family: Verdana; color: black"> <font size="2">Ibídem</font></span></i><span style="font-family: Verdana; color: black"><font size="2">.</font></span></p>     <p style="text-align: justify; text-autospace: none"> <font size="2" face="Verdana"><sup>70</sup> Arnold Toynbee, <i>Estudio de la  Historia</i>, [Compendio de DC. Somerwell], Madrid: Alianza Editorial, 1981., p.  294</font></p>     <p style="text-align: justify; text-autospace: none"> <span style="font-family: Verdana; color: black"><font size="2"><sup>71</sup>  Robert Bunker, <i>Op. Cit</i>., p. 24 Podríamos agregar acá las acciones de Luis  XIV sobre el Estado. </font></span></p>     <p style="text-align: justify; text-autospace: none"><sup> <span lang="PT-BR" style="font-family: Verdana; color: black"><font size="2">72</font></span></sup><i><span lang="PT-BR" style="font-family: Verdana; color: black"><font size="2">  Ibídem</font></span></i><span lang="PT-BR" style="font-family: Verdana; color: black"><font size="2">.</font></span></p>     <p style="text-align: justify; text-autospace: none"> <span lang="PT-BR" style="font-family: Verdana; color: black"><font size="2"> <sup>73</sup><i> Ibídem., </i>p. 27 </font></span></p>     <p style="text-align: justify; text-autospace: none"> <span lang="PT-BR" style="font-family: Verdana; color: black"><font size="2"> <sup>74</sup><i> Ibídem., </i>p. 29 </font></span></p>     <p style="text-align: justify; text-autospace: none"> <span style="font-family: Verdana; color: black"><font size="2"><sup>75</sup><i>  Ídem. </i></font></span></p>     <p style="text-align: justify; text-autospace: none"> <span style="font-family: Verdana; color: black"><font size="2"><sup>76</sup><i>  Ídem. </i></font></span></p>     <p style="text-align: justify; text-autospace: none"> <span style="font-family: Verdana; color: black"><font size="2"><sup>77</sup><i>  Ídem.</i></font></span></p>     <p style="text-align: justify; text-autospace: none"> <font face="Verdana" size="2"><sup>78</sup> Debe tomarse en cuenta que para este  balance final solo se están tomando estrictamente en cuenta los trabajos acá  citados, más en ningún momento aludimos a posiciones actuales de los autores y  sus trabajos posteriores.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p style="text-align: justify; text-autospace: none"> <span style="font-family: Verdana; color: black"><font size="2"><sup>79</sup>  Richard Nixon, <i>La Verdadera Guerra, la tercera guerra mundial ha comenzado</i>…,  México: Editorial Planeta, 1981, p. 123 [Cursivas nuestras] </font></span></p>     <p style="text-align: justify; text-autospace: none"> <span lang="EN-US" style="font-family: Verdana; color: black"><font size="2"> <sup>80</sup> Mark Bowden, <i>Black Hawk Down. A Story of Modern War</i>, New  York: Penguin, 2000, p. 11 </font></span></p>     <p style="text-align: justify; text-autospace: none"> <span style="font-family: Verdana; color: black"><font size="2"><sup>81</sup>  Robert, Kaplan, <i>Gruñidos Imperiales</i>, Barcelona: Ediciones B, 2007, p. 231 </font></span></p>     <p style="text-align: justify; text-autospace: none"> <span style="font-family: Verdana; color: black"><font size="2"><sup>82</sup>  Casi una década antes, en 1983 Don Morelli, quien se reuniría con A. Toffler  para abordar este tema, [véase nota de ampliación 4] advertiría que “los  conflictos de baja intensidad no pueden ser ganados ni contenidos por el poder  militar, sino que requiere de la aplicación sincronizada de todos los elementos  del poder nacional en toda la gama de condiciones que son las fuentes de  conflicto.” En M. Klare, <i>Op. Cit</i>., 1988, pp. 5 – 6 [Traducción nuestra] </font></span></p>     <p style="text-align: justify; text-autospace: none"> <span lang="EN-US" style="font-family: Verdana; color: black"><sup> <font size="2">83</font></sup><font size="2"> Caspar Weinberger in <i>Department  of Defense Annual Report, Fiscal Year 1988 </i>(Washington D.C., 1987), p. 57,  en M. Klare, </font><i><font size="2">Op. </font></i></span><i> <span style="font-family: Verdana; color: black"><font size="2">Cit., </font> </span></i><span style="font-family: Verdana; color: black"><font size="2">1988,  p. 3 [Traducción nuestra]</font></span></p>     <p style="text-align: justify; text-autospace: none"> <font size="2" face="Verdana"><sup>84</sup> Rosa María Pérez, “Las prácticas de  intervención humanitaria y el significado de la soberanía: Una lectura en el  Marco del cuarto debate de las Relaciones Internacionales”, en <i>Politeia</i>,  No. 29. Caracas: Instituto de Estudios Políticos, Facultad de Ciencias Jurídicas  y Políticas-UCV, 2002, p. 2</font></p>     <p style="text-align: justify; text-autospace: none"><b> <span style="font-family: Verdana; color: black"><font size="2">Anexos </font> </span></b></p>     <p style="text-align: center; text-autospace: none"> <span style="font-family: Verdana; color: black; font-weight:700"><font size="2"> <a name="ane1" href="#anex1">No. 1</a> </font> </span></p>     <p style="text-align: center; text-autospace: none"> <span style="font-family: Verdana; color: black; font-weight:700"><font size="2">R. Bunker:  Tecnologías e ideas en el marco de las guerras epocales</font></span></p>     <p style="text-align: center; text-autospace: none"> <img border="0" src="/img/fbpe/te/v27n67/art12ane1.gif" width="511" height="255"></p>     
]]></body>
<body><![CDATA[<p style="text-align: center; text-autospace: none"> <span style="font-family: Verdana; color: black; font-weight:700"><font size="2"> <a name="ane2" href="#anex2">No.2</a> </font> </span></p>     <p style="text-align: center; text-autospace: none"> <span style="font-family: Verdana; color: black; font-weight:700"><font size="2">Comparativo de  las propuestas de Lind, Van Creveld y Bunker</font></span></p>     <p style="text-align: center; text-autospace: none"> <img border="0" src="/img/fbpe/te/v27n67/art12ane2.gif" width="580" height="295"></p>     
<p align="justify"><span style="font-family: Verdana; color: black"> <font size="2">Para efectos de estos cuadros comparativos hemos utilizado El  artículo de W. Lind, “The Changing Face of War: Into the Fourth Generation”,  1989; la Obra de M. Van Creveld, <i>The Transformation of War</i>, 1991, y el  artículo de R. Bunker, “The Transition to Fourth Epoch War”, 1994. [Traducción  propia]</font></span></p>       ]]></body>

</article>
