<?xml version="1.0" encoding="ISO-8859-1"?><article xmlns:mml="http://www.w3.org/1998/Math/MathML" xmlns:xlink="http://www.w3.org/1999/xlink" xmlns:xsi="http://www.w3.org/2001/XMLSchema-instance">
<front>
<journal-meta>
<journal-id>1315-9518</journal-id>
<journal-title><![CDATA[Revista de Ciencias Sociales]]></journal-title>
<abbrev-journal-title><![CDATA[Revista de Ciencias Sociales]]></abbrev-journal-title>
<issn>1315-9518</issn>
<publisher>
<publisher-name><![CDATA[Instituto de Investigaciones Universidad del Zulia (LUZ)]]></publisher-name>
</publisher>
</journal-meta>
<article-meta>
<article-id>S1315-95182008000300005</article-id>
<title-group>
<article-title xml:lang="es"><![CDATA[La meta de inflación como esquema monetario]]></article-title>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[Inflation Targeting as a Monetary Pattern]]></article-title>
</title-group>
<contrib-group>
<contrib contrib-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Chuecos]]></surname>
<given-names><![CDATA[Alicia]]></given-names>
</name>
<xref ref-type="aff" rid="A01"/>
</contrib>
</contrib-group>
<aff id="A01">
<institution><![CDATA[,Universidad de Los Andes Instituto de Investigaciones Económicas y Sociales ]]></institution>
<addr-line><![CDATA[Mérida ]]></addr-line>
<country>Venezuela</country>
</aff>
<pub-date pub-type="pub">
<day>00</day>
<month>12</month>
<year>2008</year>
</pub-date>
<pub-date pub-type="epub">
<day>00</day>
<month>12</month>
<year>2008</year>
</pub-date>
<volume>14</volume>
<numero>3</numero>
<fpage>479</fpage>
<lpage>495</lpage>
<copyright-statement/>
<copyright-year/>
<self-uri xlink:href="http://ve.scielo.org/scielo.php?script=sci_arttext&amp;pid=S1315-95182008000300005&amp;lng=en&amp;nrm=iso"></self-uri><self-uri xlink:href="http://ve.scielo.org/scielo.php?script=sci_abstract&amp;pid=S1315-95182008000300005&amp;lng=en&amp;nrm=iso"></self-uri><self-uri xlink:href="http://ve.scielo.org/scielo.php?script=sci_pdf&amp;pid=S1315-95182008000300005&amp;lng=en&amp;nrm=iso"></self-uri><abstract abstract-type="short" xml:lang="es"><p><![CDATA[El objetivo de este documento es presentar una descripción general sobre este esquema monetario, específicamente lo relacionado con su definición, condiciones iniciales, ventajas y desventajas, haciendo una evaluación al respecto. Para ello, se hace una revisión bibliográfica sobre los aspectos teóricos de la meta de inflación y se analizan distintos estudios de su aplicación en economías desarrolladas, emergentes y en transición, a fin de obtener algunas evidencias que permitan respaldar tanto la importancia de cumplir con las condiciones iniciales como las ventajas de adoptarla como esquema monetario. Respecto a las desventajas, dadas las lecciones surgidas en esas economías, se propondrán algunas recomendaciones con el fin de adecuar de la mejor manera posible la política monetaria.]]></p></abstract>
<abstract abstract-type="short" xml:lang="en"><p><![CDATA[This paper aims at presenting a general description of inflation targeting, particularly related to its definition, first conditions, advantages and disadvantages, through a resultant assessment. A bibliographical review of the theoretical aspects of inflation targeting and an analysis of the different studies of application in countries with developed, emergent and transitional economies is performed, in order to obtain evidence that may support not only the importance of fulfilling the initial conditions, but also the advantages of adopting this monetary strategy. As for the disadvantages, due to events occurred in those economies, some recommendations are proposed in order to adjust the monetary policy in the best possible way.]]></p></abstract>
<kwd-group>
<kwd lng="es"><![CDATA[Meta de inflación]]></kwd>
<kwd lng="es"><![CDATA[esquemas monetarios]]></kwd>
<kwd lng="es"><![CDATA[política monetaria]]></kwd>
<kwd lng="en"><![CDATA[Inflation targeting]]></kwd>
<kwd lng="en"><![CDATA[monetary patterns]]></kwd>
<kwd lng="en"><![CDATA[monetary policy]]></kwd>
</kwd-group>
</article-meta>
</front><body><![CDATA[  <BASEFONT SIZE="3"> <A NAME="arti-4"><font size="2" face="Verdana"></font></A>     <P ALIGN="center"><FONT COLOR="000000" FACE="Verdana"> <B>La meta de inflación como esquema monetario*</B></FONT></P>  <A NAME="_VPID_11"><font size="2" face="Verdana"></font></A>     <P ALIGN="center"><FONT COLOR="000000" SIZE="2" FACE="Verdana"> <B>Chuecos, Alicia **</B></FONT></P>  <A NAME="arti-4"><font size="2" face="Verdana"></font></A>     <P ALIGN="justify"><FONT COLOR="000000" SIZE="2" FACE="Verdana"> * Esta investigación contó con el financiamiento del Consejo de Desarrollo  Científico, Humanístico y Tecnológico (CDCHT) de la Universidad de Los  Andes bajo el código E-227-04-09-C. La autora agradece el apoyo recibido  por esta Institución.<B> Clasificacion JEL:</B> E52, E58. </FONT></P>      <P ALIGN="justify"><FONT COLOR="000000" SIZE="2" FACE="Verdana"> ** Profesora del Instituto de Investigaciones Económicas y Sociales de la  Universidad de Los Andes, Mérida, Venezuela, e Investigadora del Grupo  de Integración Regional (GRUDIR). E-mail: <a href="mailto:cgalicia@ula.ve">cgalicia@ula.ve</a> .</FONT></P>     <P ALIGN="justify"><FONT COLOR="000000" SIZE="2" FACE="Verdana"> <B>Resumen</B></FONT></P>      <P ALIGN="justify"><FONT COLOR="000000" SIZE="2" FACE="Verdana"> El objetivo de este documento es presentar una descripción general sobre  este esquema monetario, específicamente lo relacionado con su definición,  condiciones iniciales, ventajas y desventajas, haciendo una evaluación  al respecto. Para ello, se hace una revisión bibliográfica sobre los aspectos  teóricos de la meta de inflación y se analizan distintos estudios de su  aplicación en economías desarrolladas, emergentes y en transición, a fin  de obtener algunas evidencias que permitan respaldar tanto la importancia  de cumplir con las condiciones iniciales como las ventajas de adoptarla  como esquema monetario. Respecto a las desventajas, dadas las lecciones  surgidas en esas economías, se propondrán algunas recomendaciones con el  fin de adecuar de la mejor manera posible la política monetaria. </FONT></P>      <P ALIGN="justify"><FONT COLOR="000000" SIZE="2" FACE="Verdana"> <B>Palabras clave:</B> Meta de inflación, esquemas monetarios, política monetaria. </FONT></P>     <P ALIGN="center"><b><FONT COLOR="000000" SIZE="2" FACE="Verdana"> <I>Inflation Targeting as a Monetary Pattern</I></FONT></b></P>      <P ALIGN="justify"><FONT COLOR="000000" SIZE="2" FACE="Verdana"> <B>Abstract</B> </FONT></P>      ]]></body>
<body><![CDATA[<P ALIGN="justify"><FONT COLOR="000000" SIZE="2" FACE="Verdana"> This paper aims at presenting a general description of inflation targeting,  particularly related to its definition, first conditions, advantages and  disadvantages, through a resultant assessment. A bibliographical review  of the theoretical aspects of inflation targeting and an analysis of the  different studies of application in countries with developed, emergent  and transitional economies is performed, in order to obtain evidence that  may support not only the importance of fulfilling the initial conditions,  but also the advantages of adopting this monetary strategy. As for the  disadvantages, due to events occurred in those economies, some recommendations  are proposed in order to adjust the monetary policy in the best possible  way. </FONT></P>      <P ALIGN="justify"><FONT COLOR="000000" SIZE="2" FACE="Verdana"> <B>Key words:</B> Inflation targeting, monetary patterns, monetary policy. </FONT></P>      <P ALIGN="justify"><FONT COLOR="000000" SIZE="2" FACE="Verdana"> <b>Recibido</b>: 08-04-11 <b>Aceptado</b>: 08-09-19</FONT></P>      <P ALIGN="justify"><FONT COLOR="000000" SIZE="2" FACE="Verdana"> <B>Introducción</B></FONT></P>      <P ALIGN="justify"><FONT COLOR="000000" SIZE="2" FACE="Verdana"> Todo banco central cuenta con tres alternativas para estabilizar precios  (los llamados esquemas o regímenes monetarios): ancla cambiaria (donde  el tipo de cambio es el ancla nominal), ancla de agregados monetarios o  meta monetaria (donde el agregado monetario actúa como el ancla nominal)  y ancla de metas de inflación (donde el ancla nominal es el anuncio público  de la propia meta de inflación). El establecimiento de un tipo de cambio  fijo en cualquiera de sus vertientes, incluyendo las fijaciones duras (1),  proporciona un ancla para el nivel de precios puesto que permite atar los  precios de los bienes transables a aquéllos de los del país al cual se  ancla (esto se observa a través de la paridad del poder de compra). Asimismo,  atenúa o hasta puede eliminar el componente inercial de inflación que va  a salarios y precios de bienes no transables, y hace que la expectativas  inflacionarias converjan hacia aquéllas prevalecientes en el país al cual  se ancla. La meta monetaria provee de un ancla para el nivel de precios,  siempre y cuando la demanda de dinero sea estable (esto se observa a través  de la teoría cuantitativa del dinero). Bajo la estrategia de la meta de  inflación, el banco central orienta su política monetaria con el fin de  alcanzar un objetivo de inflación preestablecido. Si la inflación proyectada  (2) se desvía de la inflación objetivo, el banco central aplica una política  monetaria de tal manera que la inflación retorne a ese objetivo. Si el  banco central tiene éxito en el logro de la estabilidad de precios, ganará  credibilidad y con ello podrá anclar las expectativas inflacionarias al  objetivo que haya fijado, mitigando de esta manera la inercia inflacionaria. </FONT></P>      <P ALIGN="justify"><FONT COLOR="000000" SIZE="2" FACE="Verdana"> Las dos últimas anclas nominales, a diferencia del ancla cambiaria, permiten  la aplicación de una política monetaria efectiva con el fin de enfrentar  <I>shocks</I> que afecten a la economía interna, y también reducen la probabilidad  de sufrir ataques especulativos, los cuales pueden generar una crisis financiera  (3). Desde 1990 se observa un cambio en la estrategia de la política monetaria  de varios bancos centrales que utilizaban la meta monetaria, sustituyéndola  por la meta de inflación, debido principalmente a la débil relación entre  el dinero y la inflación que impide anclar las expectativas inflacionarias.  La evidencia muestra que la meta de inflación ha sido exitosa en los países  que la han establecido gracias a que no sólo la redujo significativamente,  sino que la ha mantenido baja, al igual que ha disminuido las expectativas  inflacionarias (Corbo, Landerretche y Schmidt-Hebbel, 2002; Corbo y Schmidt-Hebbel,  2001; Debelle, 1997; Mishkin, 1999, 2002a, 2002b). Incluso estas economías  han sido capaces de reducirla por debajo de los niveles que hubieran logrado  en ausencia de la misma (Mishkin, 1999, 2002a, 2002b; Mishkin y Schmidt-Hebbel,  2002). Asimismo, en general, los bancos centrales de los países con meta  de inflación han logrado la estabilidad de precios sin perjudicar el crecimiento  económico y han promovido la estabilidad macroeconómica (Corbo y Schmidt-Hebbel,  2001; Mishkin, 2002a, 2002b, 2004; Mishkin y Schmidt-Hebbel, 2002). </FONT></P>      <P ALIGN="justify"><FONT COLOR="000000" SIZE="2" FACE="Verdana"> La meta de inflación se ha establecido en varios países industrializados:  Nueva Zelandia (1989), Canadá (1991), Israel (1992), Reino Unido (1992),  Australia (1993), Suecia (1993), Suiza (2000) y Noruega (2001) (4); en  algunos países emergentes: Chile (1991), Perú (1994), Korea (1998), Brasil  (1999), Colombia (1999), México (1999), Sudáfrica (2000) y Tailandia (2000),  y en algunos países en transición: República Checa (1997), Polonia (1998)  y Hungría (2001). En Venezuela, el Banco Central dio señales de su implementación.  A raíz de la eliminación del sistema de bandas cambiarias a mediados de  febrero de 2002, la institución adoptó un nuevo esquema monetario denominado  estrategia monetaria flexible, el cual consistió en una combinación de  la meta de agregados monetarios y la meta de inflación (5). </FONT></P>      <P ALIGN="justify"><FONT COLOR="000000" SIZE="2" FACE="Verdana"> El objetivo de este documento es presentar una descripción general sobre  la meta de inflación, específicamente lo relacionado con su definición,  condiciones iniciales, ventajas y desventajas, haciendo una evaluación  al respecto. Para ello se hace una revisión bibliográfica sobre los aspectos  teóricos y sobre los estudios de casos para las economías desarrolladas,  emergentes y en transición que han aplicado este esquema monetario, a fin  de obtener algunas evidencias que permitan respaldar tanto la importancia  de cumplir con las condiciones iniciales como las ventajas de adoptarlo.  Respecto a las desventajas, dadas las lecciones surgidas en esas economías  se proponen algunas recomendaciones con el objeto de adecuar de la mejor  manera posible la política monetaria. Este estudio se hace en vista de  que se trata de un tópico reciente que está recibiendo cada vez mayor tratamiento  en la literatura. </FONT></P>      <P ALIGN="justify"><FONT COLOR="000000" SIZE="2" FACE="Verdana"> En la primera parte, se define la meta de inflación como estrategia monetaria.  En la segunda parte, se detallan las condiciones iniciales o prerrequisitos  que debe cumplir una economía con el fin de lograr una meta de inflación  exitosa. En la tercera parte, se examinan sus ventajas y desventajas. En  la cuarta parte, se presentan algunos hechos estilizados relacionados con  los logros alcanzados y sus limitaciones. Finalmente, en la quinta parte,  se presenta la conclusión.</FONT></P>      <P ALIGN="justify"><FONT COLOR="000000" SIZE="2" FACE="Verdana"> <B>1. Definición</B></FONT></P>      ]]></body>
<body><![CDATA[<P ALIGN="justify"><FONT COLOR="000000" SIZE="2" FACE="Verdana"> La meta de inflación va mucho más allá del simple anuncio público de una  meta numérica para la inflación de mediano plazo. Este esquema monetario  comprende adicionalmente otros cuatro elementos (Mishkin, 1999, 2000, 2002a,  2002b; Mishkin y Savastano, 2001): i) un compromiso institucional de mantener  la estabilidad de precios como objetivo principal de la política monetaria,  quedando subordinados otros objetivos; ii) la utilización de una amplia  gama de variables (no sólo los agregados monetarios o el tipo de cambio  nominal) que permitan decidir la adecuada ejecución de la política monetaria;  iii)&nbsp;la transparencia de la política monetaria mediante la comunicación  con el público y el mercado sobre los planes, objetivos y decisiones de  la autoridad monetaria, y iv) la <I>accountability</I> o rendición de cuentas  del banco central; es decir, la existencia de mecanismos que hagan al banco  central responsable de alcanzar su objetivo inflacionario. La estabilidad  de precios como objetivo principal de la política monetaria es la característica  que diferencia principalmente el esquema de la meta de inflación de aquél  en que el banco central simplemente anuncia una proyección para la inflación  que probablemente alcanzará; es decir, en esta última situación, el banco  central no está obligado a ajustar su política para asegurar que esa inflación  proyectada se cumpla.</FONT></P>      <P ALIGN="justify"><FONT COLOR="000000" SIZE="2" FACE="Verdana"> <B>2. Condiciones iniciales</B></FONT></P>      <P ALIGN="justify"><FONT COLOR="000000" SIZE="2" FACE="Verdana"> Con el fin de lograr y mantener baja y estable la inflación mediante la  aplicación del esquema de la meta de inflación, es necesario cumplir con  algunas condiciones iniciales o prerrequisitos, los cuales surgen de la  experiencia de los países que han establecido este régimen monetario. Como  lo señalan Carare y otros (2002), Sterne (2002) y Mishkin y Schmidt-Hebbel  (2002) las condiciones no son rigurosas; es decir, no tienen por qué cumplirse  totalmente antes del establecimiento de la meta de inflación. Los primeros  países que adoptaron la meta de inflación lo hicieron sin seguir unas reglas  predeterminadas y la política monetaria fue un proceso de aprendizaje.  Sin embargo, en la medida en que se vayan adoptando ciertas normas antes  de implementar esa estrategia, el banco central ganará mayor credibilidad  y reputación y con ello tendrá el camino más fácil para lograr la estabilidad  de precios, gracias a los efectos sobre las expectativas inflacionarias. </FONT></P>      <P ALIGN="justify"><FONT COLOR="000000" SIZE="2" FACE="Verdana"> Las condiciones iniciales son las siguientes (6): </FONT></P>      <P ALIGN="justify"><FONT COLOR="000000" SIZE="2" FACE="Verdana"> i) El banco central debe mantener como objetivo principal la estabilidad  de precios y un fuerte compromiso institucional de cumplir con dicho objetivo.  Si previamente un banco central no demuestra su interés principal en la  inflación, el costo de obtener credibilidad, una vez que se establezca  la meta de inflación, será muy alto. Este prerrequisito no implica que  debe estar estipulado en la ley del banco central; lo importante es que  la institución efectivamente se comprometa y tenga apoyo político y del  público en general. Esta condición es particularmente importante para las  economías emergentes y en transición, debido al mal manejo de su política  monetaria y a los múltiplies objetivos que han querido perseguir sus bancos  centrales. </FONT></P>      <P ALIGN="justify"><FONT COLOR="000000" SIZE="2" FACE="Verdana"> Este prerrequisito no significa necesariamente que la estabilidad de precios  sea el único objetivo, ya que una atención excesiva en la inflación puede  conllevar fluctuaciones excesivas de la producción. El banco central puede  perseguir objetivos adicionales tales como estabilidad cambiaria y crecimiento,  que representan objetivos de estabilización; no obstante, deben quedar  subordinados al de la estabilidad de precios, ya que pueden llegar a ser  incompatibles con el logro de este último y pueden amenazar por tanto la  meta de inflación establecida. Por ejemplo, una política monetaria expansiva  puede mejorar el crecimiento y la competitividad de un país, pero si ya  la inflación está cercana al límite superior del intervalo, puede significar  una seria amenaza a la inflación, perjudicando la credibilidad del banco  central. Una política contractiva puede enfriar la economía cuando está  sobrecalentada y apreciar la moneda local, factores que a su vez pueden  ayudar a reducir la inflación, pero si ésta se encuentra en el límite inferior  también puede representar una amenaza en la medida en que podría conllevar  un proceso deflacionario y con ello afectar igualmente la credibilidad  del banco central. </FONT></P>      <P ALIGN="justify"><FONT COLOR="000000" SIZE="2" FACE="Verdana"> Respecto al tipo de cambio, hay que entender que este objetivo es especialmente  importante para economías pequeñas y abiertas, economías emergentes y en  transición, y en economías donde existe un alto grado de dolarización,  dado su efecto sobre inflación, competitividad, cuenta corriente y sistema  financiero. Sin embargo, el banco central debe responder con moderación  e incrementar la transparencia, de tal forma de evitar que se convierta  en el ancla del sistema en reemplazo de la meta de inflación. Además, debe  reconocer la razón de la perturbación del tipo de cambio nominal para evitar  responder con una política monetaria errónea que pueda perjudicar el crecimiento.  En particular, si una depreciación proviene de un <I>shock</I> real, por ejemplo  una perturbación adversa sobre los términos de intercambio, la tasa de  interés debe bajar; mientras que si la razón es por ajustes de cartera,  la tasa de interés debe subir. </FONT></P>      <P ALIGN="justify"><FONT COLOR="000000" SIZE="2" FACE="Verdana"> Entre los países avanzados que fijaron la estabilidad de precios como objetivo  único o como objetivo principal bajo ley se encuentra Nueva Zelandia (Mishkin,  2002a). Sin embargo, el Banco de la Reserva de Nueva Zelandia estuvo interesado  por un tiempo en las fluctuaciones del tipo de cambio. Una consecuencia  desfavorable de ello se produjo cuando el Banco de la Reserva decidió aumentar  la tasa de interés en respuesta al aumento del tipo de cambio generado  a raíz de la crisis asiática de 1997, ya que condujo a agravar aún más  la recesión (igual ocurrió en Chile, donde el banco central respondió de  la misma manera). La razón del aumento del tipo de cambio fue un factor  real tal como la reducción de los términos de intercambio; en ese caso,  lo más recomendable era disminuir la tasa de interés, ya que un <I>shock</I> negativo  de los términos de intercambio reduce la demanda agregada y es probable  que genere deflación. En cambio, el Banco de la Reserva de Australia ha  permitido que el tipo de cambio flote sin interferencia, particularmente  si la causa de la perturbación no es del tipo real. En consecuencia, la  política monetaria tuvo un buen desempeño en respuesta a la crisis asiática,  ya que reconoció que se trataba de una reducción de los términos de intercambio  y decidió disminuir la tasa de interés. En Australia no hubo consecuencias  adversas sobre la inflación, a pesar de la depreciación del dólar australiano,  y el crecimiento se mantuvo relativamente fuerte (Mishkin, 2002a). Dada  la experiencia que le dejó la crisis asiática, el Banco de la República  de Nueva Zelandia se ha concentrado menos en el tipo de cambio. Países  como Canadá, Reino Unido y Suiza no estipulan en la ley de sus bancos centrales  el control de la inflación como objetivo principal, pero tienen un fuerte  compromiso de expresarlo públicamente (Bernanke y Mishkin, 1997). </FONT></P>      <P ALIGN="justify"><FONT COLOR="000000" SIZE="2" FACE="Verdana"> Entre los países emergentes y en transición que decretaron la estabilidad  de precios como objetivo principal en las leyes de sus bancos centrales  se encuentran Chile, Hungría, Korea, México, Perú, Polonia y República  Checa (Debelle, 2001; Jonas y Mishkin, 2003; Mishkin, 2000; Mishkin y Savastano,  2002). En la ley del Banco Central de Chile se dice, además, que otro objetivo  que debe perseguir es el de asegurar el equilibrio de los pagos internos  y externos. De allí que se mantuvo una banda cambiaria al inicio de la  estrategia, igual sucedió en Israel (7); sin embargo, dejó claro que cuando  la inflación y la banda cambiaria entraran en conflicto, la atención principal  sería sobre la estabilidad de precios. En Hungría, al igual que en Chile  e Israel, el inicio de la meta de inflación estuvo a la par de la existencia  de una banda cambiaria, pero a diferencia de esas economías, la política  monetaria no fue transparente, lo que provocó que el mercado asumiera que  el banco central daría prioridad al tipo de cambio en lugar de la inflación,  aumentando con ello las expectativas inflacionarias (Mishkin, 2004). </FONT></P>      <P ALIGN="justify"><FONT COLOR="000000" SIZE="2" FACE="Verdana"> Para el caso de Venezuela, Chuecos (2005) estimó una función de reacción  para el Banco Central del país durante el período 1989-2002 y encontró  que la estabilidad de precios no ha sido su objetivo principal (específicamente  observó que fue el segundo). Adicionalmente, determinó una baja sensibilidad  de la tasa de interés en respuesta a la inflación; en particular, el coeficiente  de la inflación respecto a la tasa de interés fue inferior a la unidad. </FONT></P>      ]]></body>
<body><![CDATA[<P ALIGN="justify"><FONT COLOR="000000" SIZE="2" FACE="Verdana"> ii) Autonomía del banco central. Esta condición debe contener tres características  principales: i) el banco central debe tener control total en la instrumentación  de la política monetaria, ii) el directorio no debe estar conformado mayoritariamente  por funcionarios del gobierno y iii) el banco central no debe financiar  déficits fiscales. Este prerrequisito permite que la institución sea más  efectiva al estar aislada de presiones políticas de corto plazo; es decir,  permite que el banco central adopte una visión de mayor plazo con lo cual  evita las presiones que conducen a que la política caiga en la incongruencia  temporal. Al igual que para la condición anterior, lo escrito en ley es  menos importante que la cultura política y la historia del país; es decir,  si no existe apoyo político y del público en general, la independencia  bajo ley no será suficiente para asegurar que la política monetaria se  oriente hacia el control de la inflación. La exigencia de la autonomía  se hace imprescindible, principalmente en aquellas economías cuyos bancos  centrales tienen una escasa credibilidad, historial de frecuentes intervenciones  del gobierno en la política monetaria y han sido muy vulnerables a la monetización  del déficit fiscal. </FONT></P>      <P ALIGN="justify"><FONT COLOR="000000" SIZE="2" FACE="Verdana"> Nueva Zelandia fijó la autonomía del Banco de la Reserva bajo ley previamente  al establecimiento de la meta de inflación como estrategia monetaria (Mishkin,  2002a). En cambio, antes de 1997, el Banco de Inglaterra no tenía autoridad  legal sobre la definición de la política monetaria y sólo podía dar recomendaciones  (8) (Mishkin, 2002a). El ministro de Hacienda era quien controlaba los  instrumentos de la política monetaria y de hecho éste fue quien fijó inicialmente  la meta. Sin embargo, esta característica no fue en desmedro del éxito  de la meta de inflación en el Reino Unido. Primero, porque previamente  a la implementación del esquema, la inflación estaba reduciéndose, indicando  la existencia de una historia antiinflacionaria y, segundo, luego de su  establecimiento y antes de 1997, el Banco de Inglaterra se propuso refinar  su comunicación con el público, incrementar la transparencia y fortalecer  la rendición de cuentas de la política monetaria. Ya en 1997, el ministro  de Hacienda anunció que, en adelante, el Banco de Inglaterra tendría la  responsabilidad de determinar la tasa de interés y de intervenir en el  mercado cambiario. El Banco de Canadá legalmente aún no tiene autonomía  debido a que el gobierno es quien toma la última decisión sobre la conducción  de la política monetaria, pero en la práctica es fuertemente independiente  (Mishkin, 2004). </FONT></P>      <P ALIGN="justify"><FONT COLOR="000000" SIZE="2" FACE="Verdana"> Respecto a las economías emergentes y en transición, Chile, Colombia, Hungría,  Perú, Polonia y República Checa modificaron la ley del banco central antes  de establecer la meta de inflación con el fin de otorgarle independencia  (Jonas y Mishkin, 2003; Mishkin y Savastano, 2002), mientras que el Banco  Central de Brasil no era autónomo (9); sin embargo, la falta de autonomía  quedó compensada por la fuerte comunicación que mantuvo con el público  a través de los informes sobre los reportes de inflación y su proyección  y la alta transparencia (Mishkin, 2004). Otro banco central que no fijó  la autonomía previamente fue el de Tailandia (Carare y otros, 2002). </FONT></P>      <P ALIGN="justify"><FONT COLOR="000000" SIZE="2" FACE="Verdana"> iii) Rendición de cuentas del banco central. Esta condición puede ayudar  a reducir la posibilidad de que el banco central caiga en el problema de  la inconsistencia temporal; es decir, puede evitar la aplicación de una  política monetaria expansiva para aumentar la producción y el empleo en  el corto plazo cuando la economía mantiene una inflación baja. Por tanto,  esta condición también ayuda a alejar la política monetaria de las presiones  políticas. La rendición de cuentas se hace imprescindible debido a que  los rezagos de la política monetaria dificultan al público el monitoreo  de su conducción, evitando anclar las expectativas inflacionarias. </FONT></P>      <P ALIGN="justify"><FONT COLOR="000000" SIZE="2" FACE="Verdana"> El Banco Central que enfrenta la mayor exigencia en cuanto a rendición  de cuentas es el de Nueva Zelandia. La ley neozelandesa estipula que el  Gobernador del Banco de la Reserva debe rendir cuentas exactas por el éxito  de la política monetaria. Si los objetivos previstos no se satisfacen,  puede ser destituido (Mishkin, 2002a). </FONT></P>      <P ALIGN="justify"><FONT COLOR="000000" SIZE="2" FACE="Verdana"> iv) Transparencia en la conducción de la política monetaria. Esta condición  hace que el banco central se sienta altamente responsable con el público  y el mercado, lo cual tiene como consecuencia una mejora en su credibilidad  y una reducción de la incertidumbre sobre sus preferencias, ocasionando  a su vez menores expectativas sobre la inflación. Además, en aquellos bancos  centrales donde la rendición de cuentas no es tan formal, como en el caso  de Australia, Canadá y Reino Unido, la mayor transparencia ha provocado  indirectamente la necesidad de instrumentarla. </FONT></P>      <P ALIGN="justify"><FONT COLOR="000000" SIZE="2" FACE="Verdana"> Por muchos años, los bancos centrales ejercieron su rol como autoridad  monetaria bajo el más absoluto secreto, con el objeto de guardar siempre  la opción de sorprender al mercado con sus decisiones y hacerlas más efectivas;  sin embargo, el advenimiento de la autonomía de estas entidades en la década  de los años noventa exigió la apertura de sus objetivos y procedimientos  a la opinión pública. La implementación creciente de los esquemas de metas  de inflación hizo además que la transparencia fuera apreciada como una  herramienta para aumentar la eficacia de esta forma de conducir la política  monetaria, ya que los mercados necesitan saber cómo se consigue la meta  de inflación y no ser sorprendidos por el banco central. </FONT></P>      <P ALIGN="justify"><FONT COLOR="000000" SIZE="2" FACE="Verdana"> v) Frecuente comunicación con el público en general, con los participantes  en los mercados financieros y con los políticos sobre el desempeño pasado  y futuro de la inflación y de la política monetaria mediante los discursos  y la publicación de los reportes de inflación (10). Específicamente, el  banco central debe: i) anunciar los valores numéricos de la meta de inflación  y explicar cómo fueron determinados, ii) explicar cómo va a ser alcanzada  la meta, iii) explicar las razones de las desviaciones con respecto a la  meta de inflación y los objetivos y iv) explicar las limitaciones que enfrenta  la política monetaria. No obstante, la comunicación debe ser simple y entendible.  En este sentido, un banco central que, en su afán de transparencia, hace  explícita su regla de acción ante distintas circunstancias o que no sólo  proyecta la inflación y el crecimiento en un horizonte futuro, sino que  también señala la trayectoria de la tasa de interés de la política monetaria,  puede terminar confundiendo al mercado. La condición de comunicación frecuente  con el público no sólo fortalece la transparencia y la rendición de cuentas  del banco central, sino que también reduce la incertidumbre sobre la inflación  y la tasa de interés, permitiendo la aplicación de una política monetaria  expansiva con el fin de enfrentar <I>shocks</I> negativos sin afectar las expectativas  inflacionarias. </FONT></P>      <P ALIGN="justify"><FONT COLOR="000000" SIZE="2" FACE="Verdana"> Uno de los informes de inflación de mayor éxito en transmitir los mensajes  del banco central al público es el del Banco de Inglaterra (Mishkin, 2002a),  el cual se publica trimestralmente y ha sido ampliamente emulado por otros  países que han adoptado la meta de inflación. En efecto, el éxito de este  esquema monetario en el Reino Unido puede atribuirse a que el Banco de  Inglaterra se concentró desde el inicio en la comunicación y la transparencia.  Por su parte, el Banco de la Reserva de Nueva Zelandia lleva a cabo un  intenso programa de conferencias con el fin de explicar la conducción de  la política monetaria a todos los sectores de la sociedad. </FONT></P>      <P ALIGN="justify"><FONT COLOR="000000" SIZE="2" FACE="Verdana"> vi) Ausencia de dominancia fiscal. Esta condición implica que: i) el banco  central no debe financiar los déficits fiscales, ii) el señoriaje debe  dejar de ser la principal fuente de ingresos públicos y iii) el gobierno  no debe ejercer presión sobre el banco central cuando pretende que baje  la tasa de interés con el fin de reducir los costos del servicio de la  deuda pública interna. Este prerrequisito evita que la meta de inflación  sea inefectiva, ya que los grandes déficits fiscales tendrán que ser monetizados  o licuados (producto de una gran devaluación), trayendo como consecuencia  una mayor inflación. Esta condición es importante para economías emergentes  y en transición, debido a su historia de políticas fiscales irresponsables  y donde los ingresos públicos provienen principalmente del señoriaje. </FONT></P>      ]]></body>
<body><![CDATA[<P ALIGN="justify"><FONT COLOR="000000" SIZE="2" FACE="Verdana"> Chile, Israel, México y Sudáfrica pusieron en práctica el objetivo de llevar  una política fiscal sana desde antes de la implementación de la meta de  inflación (Carare y otros, 2002; Mishkin, 2000). En cambio, Brasil no llevó  a cabo una reforma fiscal previa a la aplicación del esquema; sin embargo,  gradualmente fue dando pasos para mejorar sus desbalances fiscales. En  los casos de Hungría, Polonia y República Checa, los altos costos de la  transformación económica han elevado sus déficits fiscales, aunque esto  no ha ido en desmedro del éxito de la meta de inflación puesto que, por  un lado, no han sido monetizados y, por el otro, el mercado los ha entendido  como temporales (Jonas y Mishkin, 2003). </FONT></P>      <P ALIGN="justify"><FONT COLOR="000000" SIZE="2" FACE="Verdana"> vii) Sistema financiero sano. Esta condición es imprescindible para los  mercados emergentes y en transición, debido a que una crisis financiera  puede conllevar una mayor inflación producto de una salida de capitales  que puede generar una fuerte depreciación, impidiendo de esta manera que  la meta de inflación sea el ancla del sistema. Asimismo, este prerrequisito  hace que el banco central fije menos su atención en defender la moneda  local, principalmente en aquellas economías donde el tipo de cambio afecta  la inflación, competitividad, cuenta corriente y sistema financiero. También  sería recomendable que el sistema financiero estuviera bien desarrollado,  de tal manera de ser un mecanismo efectivo de transmisión de la política  monetaria. </FONT></P>      <P ALIGN="justify"><FONT COLOR="000000" SIZE="2" FACE="Verdana"> De los países emergentes y en transición, Chile es el que más se ha preocupado  por mantener un sano sistema financiero, al haber adoptado normas de supervisión  y regulación bancaria comparables con los estándares de los países desarrollados  (Mishkin, 2000; Mishkin y Savastano, 2002). A raíz de la crisis bancaria  de 1994-96, Brasil también implementó reformas orientadas a fortalecer  el sistema bancario (Mishkin, 2004). </FONT></P>      <P ALIGN="justify"><FONT COLOR="000000" SIZE="2" FACE="Verdana"> El cumplimiento de esta condición se hace más necesario en aquellas economías  altamente dolarizadas, ya que son más propensas a tener inestabilidad financiera.  Dado que en este tipo de economía los balances contables de las familias  y empresas muestran deudas de largo plazo denominadas en dólares y debido  a que la meta de inflación requiere de flexibilidad cambiaria, una fuerte  depreciación puede producir un gran deterioro en los balances y aumentar  el riesgo de crisis financiera. No obstante, en el caso de Perú, el alto  grado de dolarización (más del 70% de los depósitos y préstamos bancarios  están denominados en dólares y además el dólar circula libremente y es  ampliamente aceptado como medio de pago) no parece haber representado un  serio problema. Por ejemplo, a pesar de que la crisis del Tequila en 1994  y la crisis rusa en 1998 contagiaron a Perú, no tuvieron efectos adversos  en el sistema financiero, debido probablemente a la mayor supervisión y  regulación de los bancos desde mediados de los años noventa. </FONT></P>      <P ALIGN="justify"><FONT COLOR="000000" SIZE="2" FACE="Verdana"> Todas las condiciones iniciales o prerrequisitos señalados anteriormente  son igualmente indispensables para la meta monetaria, incluso la ausencia  de dominancia fiscal y un sano sistema financiero son necesarias para el  ancla cambiaria. Por ejemplo, parte del poco éxito de la meta monetaria  en el control de la inflación en Canadá, Estados Unidos y Reino Unido se  debió a que sus bancos centrales no consideraron como prioritario el cumplimiento  de las metas del crecimiento del agregado monetario, sino que se enfocaron  en objetivos diferentes tales como la disminución del desempleo, la estabilidad  del tipo de cambio y la estabilidad de los mercados financieros (Mishkin,  1999, 2002a). Tampoco informaron correctamente al público las causas de  las desviaciones de las metas monetarias ni la estrategia a seguir para  retornar a la meta previamente fijada, trayendo como consecuencia poca  transparencia y baja rendición de cuentas (11). En cambio, los bancos centrales  de Alemania y Suiza, exitosos en el establecimiento de la meta monetaria,  se ganaron la credibilidad y confianza del público gracias a que mantuvieron  un fuerte compromiso con el objetivo de la estabilidad de precios (a pesar  de que también consideraron objetivos adicionales), además de una comunicación  regular y sin ambigüedades con el público en general mediante publicaciones  y frecuentes discursos de sus funcionarios. </FONT></P>      <P ALIGN="justify"><FONT COLOR="000000" SIZE="2" FACE="Verdana"> Sin embargo, estas condiciones son más importantes de cumplir cuando se  aplica la meta de inflación, ya que como este esquema permite alguna discreción  y flexibilidad en el manejo de la política monetaria con el fin de hacer  frente a <I>shocks</I> que afecten la economía interna, se requiere un ambiente  de credibilidad en las instituciones, el cual puede lograrse cumpliendo  previamente con dichas condiciones. Adicionalmente, éstas se hacen más  relevantes para el caso de las economías emergentes y en transición, ya  que la debilidad de sus instituciones fiscales y financieras, la escasa  credibilidad de sus autoridades monetarias y la utilización del dólar como  unidad de cuenta, medio de cambio y depósito de valor, las hacen más vulnerables  a la inflación y a las crisis cambiarias y financieras.</FONT></P>      <P ALIGN="justify"><FONT COLOR="000000" SIZE="2" FACE="Verdana"> <B>3. Ventajas y desventajas</B></FONT></P>      <P ALIGN="justify"><FONT COLOR="000000" SIZE="2" FACE="Verdana"> Tanto la meta monetaria como la meta de inflación, a diferencia del ancla  cambiaria, permiten la aplicación de la política monetaria con el fin de  enfrentar <I>shocks</I> que afecten a la economía interna y también reducen la  probabilidad de sufrir ataques especulativos. De esos dos esquemas monetarios,  varios bancos centrales están optando por la meta de inflación debido a  las ventajas que ofrece, las cuales se detallan a continuación (12): </FONT></P>      <P ALIGN="justify"><FONT COLOR="000000" SIZE="2" FACE="Verdana"> i) La meta de inflación, en contraste con la meta monetaria, no requiere  de una relación estable entre el crecimiento del dinero y la inflación,  puesto que los agregados monetarios se utilizan simplemente como fuente  de información con el fin de decidir la mejor forma de instrumentar la  política monetaria (13). En realidad, en la meta de inflación las autoridades  monetarias utilizan una amplia gama de variables (y no sólo la información  contenida en una o dos variables) para determinar la mejor forma de ajustar  la política monetaria. Además, a medida que la inflación baja a niveles  de un dígito y se mantiene baja, se corre el riesgo de que la meta monetaria  no sea una buena estrategia de política, ya que los agregados monetarios  tienen una mayor probabilidad de contener menos información y convertirse  por tanto en indicadores menos útiles (Mishkin y Savastano, 2002). </FONT></P>      <P ALIGN="justify"><FONT COLOR="000000" SIZE="2" FACE="Verdana"> ii) Es más fácil de entender por parte del público, lo que permite anclar  las expectativas inflacionarias y producir menos inflación. En cambio,  en el caso de la meta monetaria, a pesar de que es posible monitorearla  debido a que la información sobre agregados monetarios está a disposición  del público de manera rápida, las explicaciones de por qué no se logran  las metas son más complejas requiriendo, por tanto, que el público posea  una formación en asuntos monetarios. Una excepción fueron los casos de  Alemania y Suiza, ya que el público deseaba evitar al máximo vivir con  elevadas inflaciones. </FONT></P>      ]]></body>
<body><![CDATA[<P ALIGN="justify"><FONT COLOR="000000" SIZE="2" FACE="Verdana"> iii) Es más transparente, lo cual hace que el banco central gane credibilidad  y con ello los costos de desinflación son menores. En contraste, en la  meta monetaria se pierde transparencia debido a que la débil relación entre  el agregado monetario y la inflación no permite dar una señal exacta acerca  del futuro comportamiento de la política monetaria. </FONT></P>      <P ALIGN="justify"><FONT COLOR="000000" SIZE="2" FACE="Verdana"> iv) Debido a la mayor transparencia y comunicación, la meta de inflación  tiende a aumentar la rendición de cuentas del banco central sobre sus acciones,  permitiendo a su vez reducir la probabilidad de que el ente caiga en el  problema de la inconsistencia temporal; es decir, evita que el banco central  aplique políticas monetarias excesivamente expansivas con el fin de lograr  aumentar la producción y el empleo en el corto plazo. En el caso de la  meta monetaria, esta estrategia también puede ayudar a reducir el problema  de inconsistencia temporal si el banco central se compromete en mantener  un objetivo de inflación baja. </FONT></P>      <P ALIGN="justify"><FONT COLOR="000000" SIZE="2" FACE="Verdana"> A pesar de las ventajas de la meta de inflación, la meta monetaria todavía  cuenta con numerosos adeptos debido principalmente al éxito alcanzado por  Alemania y Suiza en controlar la inflación (14). No obstante, como lo señala  Mishkin (2002a), las condiciones especiales que permitieron su efectividad  en dichos países difícilmente se darían en otro lugar. Estas condiciones  especiales se refieren a la comunicación activa que mantuvieron el Bundesbank  y el Banco Nacional Suizo con el público, lo cual permitió mayor transparencia  de sus políticas monetarias y mejorar la rendición de cuentas, al historial  antiinflacionario de esos bancos centrales, ganándose con ello la confianza  del público, y a la formación del público en asuntos monetarios debido  a la enorme preocupación por tener inflaciones elevadas. Además de lo anterior,  en el caso de los países emergentes la escasa credibilidad de sus bancos  centrales es otra razón para explicar la poca probabilidad de que la meta  monetaria sea efectiva. </FONT></P>      <P ALIGN="justify"><FONT COLOR="000000" SIZE="2" FACE="Verdana"> Los críticos de la meta de inflación han identificado varias desventajas,  entre ellas (15): </FONT></P>      <P ALIGN="justify"><FONT COLOR="000000" SIZE="2" FACE="Verdana"> i) Ser demasiado rígida, generando con ello problemas de control (lo cual  significa la dificultad de mantener la inflación dentro de un intervalo  estrecho) e inestabilidad de los instrumentos de política monetaria (es  decir, fuertes fluctuaciones de los intrumentos), los cuales terminan por  afectar la volatilidad del producto, desestabilizar el sistema financiero,  perjudicar la credibilidad del banco central y disminuir la efectividad  del ancla. Para evitar esta desventaja se sugiere incorporar mayor flexibilidad  en el régimen (16), reduciendo gradualmente el objetivo de inflación hasta  alcanzar el objetivo de estabilidad de precios de largo plazo y estableciendo  el objetivo de inflación en términos de bandas (no puntual), con un horizonte  de tiempo no muy corto (en general se establece entre 12 y 24 meses (17).  Además, el banco central debe fijar su atención en la inflación subyacente  más que en la del índice de precios al consumidor. Los regímenes australiano,  canadiense y británico son los sistemas más flexibles (18). En Australia,  inicialmente se quiso alcanzar una inflación de 2 a 3% en el transcurso  de los años. En Canadá, cuando se estableció formalmente el régimen de  meta de inflación en 1991, las metas fijadas fueron de 2 a 4% para finales  de 1992, de 1,5 a 3,5% para junio de 1994 y de 1 a 3% para diciembre de  1995; además, se fijó el horizonte para la primera meta en 22 meses. En  1992, en el Reino Unido se anunció una meta de inflación entre 1 y 4% a  más tardar para 1997. </FONT></P>      <P ALIGN="justify"><FONT COLOR="000000" SIZE="2" FACE="Verdana"> Asimismo, se recomienda implementar cláusulas de escape de tal forma de  permitir al banco central ajustar sus políticas monetarias con el fin de  enfrentar ciertos <I>shocks</I> transitorios, tales como variaciones en los términos  de intercambio, variaciones en los impuestos indirectos que afecten el  nivel de precios y <I>shocks</I> temporales de oferta. Algunos países como Canadá,  Nueva Zelandia, República Checa, Sudáfrica y Suiza, contemplan estas cláusulas  de escape (Corbo y Schmidt-Hebbel, 2001; Mishkin, 2002a; Mishkin y Schmidt-Hebbel,  2002). Si bien en Australia no existen cláusulas de escape, se ha indicado  que después de una perturbación sobre el nivel de precios, el Banco de  la Reserva retornará hacia su objetivo de inflación sólo gradualmente.  Otros países que no consideran cláusulas de escape son Israel, Reino Unido  y Suecia (Corbo y Schmidt-Hebbel, 2001). </FONT></P>      <P ALIGN="justify"><FONT COLOR="000000" SIZE="2" FACE="Verdana"> ii) Permitir mucha discrecionalidad, en el sentido de que el banco central  debe utilizar toda la información disponible para determinar la forma en  que la política monetaria alcanzará la meta de inflación; es decir, el  esquema no incluye reglas simples y mecánicas que indiquen cómo el banco  central debe conducir la política monetaria. Además, el banco central es  libre para responder a fluctuaciones ocurridas en la producción (19). Sin  embargo, cumpliendo con el prerrequisito de transparencia, que permite  a su vez mejorar la rendición de cuentas, se puede restringir la discreción  del banco central aminorando el problema de la incongruencia temporal.  Por otra parte, la meta de inflación obliga a las autoridades a mantener  expectativas <I>forward</I>-<I>looking</I>, en lugar de tener una visión estrecha de  las condiciones económicas del momento. Tales recomendaciones limitan la  posibilidad de que los bancos centrales apliquen sistemáticamente políticas  que tengan consecuencias indeseables en el largo plazo, y permiten que  se mantenga su credibilidad. </FONT></P>      <P ALIGN="justify"><FONT COLOR="000000" SIZE="2" FACE="Verdana"> iii) Generar la inestabilidad del producto, explicada por la curva de Phillips  en los segundos momentos negativa. Sin embargo, como lo señalan Corbo,  Landerretche y Schmidt-Hebbel (2002) y Corbo y Schmidt-Hebbel (2001), la  volatilidad del producto es menor en aquellos países que adoptaron la meta  de inflación en lugar de aquéllos que no lo hicieron. Adicionalmente, la  volatilidad del producto es menor después que se adoptó la meta de inflación  en comparación con el período previo a su establecimiento. </FONT></P>      <P ALIGN="justify"><FONT COLOR="000000" SIZE="2" FACE="Verdana"> Para evitar la inestabilidad del producto se recomienda (al igual que se  hizo con la primera desventaja) reducir gradualmente el objetivo de inflación,  establecer dicho objetivo en términos de bandas y con un horizonte de tiempo  no muy corto para evitar los problemas de control e inestabilidad de los  instrumentos de política mencionados anteriormente. Ejemplo de ello son  Australia, Brasil, Canadá, Chile, Colombia, Israel, Korea, México, Nueva  Zelandia, Perú, Polonia, Reino Unido y República Checa (Mishkin, 2002a;  Mishkin y Schmidt-Hebbel, 2002). Nueva Zelandia reconoció que la volatilidad  del producto se dio por las fluctuaciones excesivas en los instrumentos  de política y por tanto decidió extender el horizonte de tiempo de 1 año,  que era el horizonte inicial, a uno que fuera entre 6 y 8 trimestres (Mishkin,  2002a). </FONT></P>      <P ALIGN="justify"><FONT COLOR="000000" SIZE="2" FACE="Verdana"> A su vez, los críticos también señalan que esta desventaja se debe a que  la meta de inflación busca enfocarse únicamente en la estabilidad de precios,  lo que exacerba las fluctuaciones del producto. Como se mencionó en la  discusión sobre las condiciones iniciales, el banco central puede mantener  objetivos adicionales a la estabilidad de precios; sin embargo, eso sí,  ellos deben quedar subordinados a éste. La evidencia muestra que, de hecho,  los bancos centrales se preocupan por las fluctuaciones del producto (Mishkin  Savastano, 2001), al establecer la meta de inflación por arriba del 0%.  Además, cuando la inflación está dentro del rango establecido, el banco  central tiene un margen para aplicar una política monetaria con fines de  estabilización. En este caso, para no perder credibilidad, el banco central  debe expresar clara y transparentemente las razones que lo llevaron a adoptar  tal política. </FONT></P>      ]]></body>
<body><![CDATA[<P ALIGN="justify"><FONT COLOR="000000" SIZE="2" FACE="Verdana"> iv) Disminuir el crecimiento económico (20). Sin embargo, se ha demostrado  que una vez que la inflación ha bajado, la meta de inflación no ha sido  perjudicial para la economía real. Por ejemplo, según Mishkin (2002a),  inicialmente en Nueva Zelandia se produjo una recesión profunda y un fuerte  aumento en el desempleo conjuntamente con la reducción de la inflación  (explicada por la curva de Phillips de corto plazo negativa), pero luego  obtuvo altas tasas de crecimiento y menores tasas de desempleo. En el Reino  Unido el crecimiento de la economía ha sido fuerte, propiciando una reducción  de la tasa de desempleo. Además, hay evidencia de que en el corto plazo  la meta de inflación no afectó a la producción. Por ejemplo, según Mishkin  (2000), en Chile, para el mismo período en que iba reduciéndose su inflación,  el crecimiento fue bastante alto. Corbo, Landerretche y Schmidt-Hebbel  (2002) y Corbo y Schmidt-Hebbel (2001) calculan el coeficiente de sacrificio  (el cual mide la pérdida de producto asociada a la reducción de la inflación)  y encuentran que en la mayoría de los países que aplican este esquema monetario  ha habido una reducción del producto durante el período de desinflación,  principalmente para los países industrializados. Las excepciones son Brasil,  Canadá, Chile, México, Polonia, República Checa y Sudáfrica. No obstante,  el coeficiente de sacrificio es menor en aquellos países que adoptaron  la meta de inflación en lugar de aquéllos que no lo hicieron. Adicionalmente,  los autores encontraron que el coeficiente de sacrificio es menor después  de que se adoptó la meta de inflación en comparación con el período anterior  a su establecimiento. </FONT></P>      <P ALIGN="justify"><FONT COLOR="000000" SIZE="2" FACE="Verdana"> v) Produce una débil rendición de cuentas del banco central debido a la  dificultad de controlar la inflación y a los rezagos de la política monetaria.  La dificultad de controlar la inflación se da preferentemente en momentos  en que la economía está disminuyéndola desde niveles relativamente altos,  lo cual genera una pérdida de credibilidad del banco central. Por ello,  se sugiere bien sea establecer la meta de inflación luego de haber alcanzado  una desinflación sustancial o hacer una reducción gradual del objetivo  de la inflación una vez que se instaure el régimen. Por ejemplo, Nueva  Zelandia logró reducir una inflación de dos dígitos a uno antes del año  de implementación de la meta de inflación (pasó de 17% en 1985 a 5% en  1989); igual sucedió con Canadá (que pasó de una tasa superior al 10% de  inflación a poco más del 4% a finales de 1990), Reino Unido (logró bajarla  de 9% en 1991 a 4% en 1992) y Australia (que pasó de 10% a mediados de  los ochenta a 2% a principios de los noventa) (21). Otros países que mantuvieron  inflación de un dígito antes de establecer la meta de inflación fueron  Brasil, Korea, Polonia, Sudáfrica, Suecia y Tailandia (Corbo y Schmidt-Hebbel,  2001). Chile, Colombia, Israel, México, Perú, República Checa, países que  mantenían inflaciones de dos dígitos con anterioridad al establecimiento  de la meta de inflación, optaron por una reducción del objetivo de la inflación  de manera gradual (Corbo y Schmidt-Hebbel, 2001). </FONT></P>      <P ALIGN="justify"><FONT COLOR="000000" SIZE="2" FACE="Verdana"> Para evitar la débil rendición de cuentas debido a los rezagos de la política  monetaria, se recomienda hacer una reducción gradual de la inflación así  como también comparar el objetivo de la inflación con la inflación proyectada,  en lugar de la inflación actual o pasada. </FONT></P>      <P ALIGN="justify"><FONT COLOR="000000" SIZE="2" FACE="Verdana"> vi) No asegura la disciplina fiscal. De allí surge la necesidad de cumplir  con el prerrequisito de ausencia de dominancia fiscal. De no cumplirse  la condición anterior, una forma de generar una política fiscal más responsable  es involucrando activamente al gobierno en la toma de decisiones acerca  del objetivo propuesto para la inflación, de tal forma que éste también  se sienta comprometido a cumplirlo. Éste es el caso de Australia, Brasil,  Canadá, Chile, Colombia, Korea, Nueva Zelandia, Perú, Suiza y Tailandia  (Corbo y Schmidt-Hebbel, 2001; Debelle, 2001; Mishkin, 2002a; Mishkin y  Savastano, 2002; Mishkin y Schmidt-Hebbel, 2002). En Israel y Reino Unido,  el gobierno es quien fija el objetivo de la inflación (Agénor, 2002; Corbo  y Schmidt-Hebbel, 2001). Otra forma puede ser modificando la ley del banco  central de tal manera de prohibir los préstamos al gobierno, tal como en  el caso de Brasil, Chile, Colombia, Israel, Perú y Suecia (Corbo y Schmidt-Hebbel,  2001; Mishkin y Savastano, 2002). En Canadá y México los préstamos al gobierno  están restringidos (Corbo y Schmidt-Hebbel, 2001). </FONT></P>      <P ALIGN="justify"><FONT COLOR="000000" SIZE="2" FACE="Verdana"> vii) La flexibilidad cambiaria requerida puede causar inestabilidad financiera.  Por esta razón es importante cumplir con la condición de mantener un sistema  financiero sano. </FONT></P>      <P ALIGN="justify"><FONT COLOR="000000" SIZE="2" FACE="Verdana"> Las tres últimas desventajas son principalmente relevantes para las economías  emergentes y en transición, debido a sus antecedentes de una política fiscal  irresponsable y el estrecho vínculo entre crisis financiera e inflación.</FONT></P>      <P ALIGN="justify"><FONT COLOR="000000" SIZE="2" FACE="Verdana"> <B>4. Hechos estilizados</B></FONT></P>      <P ALIGN="justify"><FONT COLOR="000000" SIZE="2" FACE="Verdana"> De la experiencia de los países que han adoptado la meta de inflación se  pueden mencionar los siguientes hechos estilizados concernientes a ese  esquema monetario (22): </FONT></P>      <P ALIGN="justify"><FONT COLOR="000000" SIZE="2" FACE="Verdana"> i) Ha sido exitoso en controlar la inflación. La meta de inflación no sólo  la ha reducido significativamente, sino que también la ha mantenido baja;  e incluso se ha demostrado que es más efectiva que cualquier otro régimen. </FONT></P>      <P ALIGN="justify"><FONT COLOR="000000" SIZE="2" FACE="Verdana"> ii) Debilita los efectos de las perturbaciones inflacionarias. En respuesta  a <I>shocks</I> internos o externos los precios se incrementan una sola vez en  lugar de producirse aumentos sucesivos. </FONT></P>      ]]></body>
<body><![CDATA[<P ALIGN="justify"><FONT COLOR="000000" SIZE="2" FACE="Verdana"> iii) Puede promover el crecimiento. Una vez que se obtiene una inflación  baja, las economías muestran un fuerte crecimiento. </FONT></P>      <P ALIGN="justify"><FONT COLOR="000000" SIZE="2" FACE="Verdana"> iv) No mejora la credibilidad del banco central instantáneamente. Esto  significa que la desinflación se logra produciendo pérdidas en la producción  y en el empleo, al no disminuir las expectativas de inflación rápidamente  (curva de <I>Phillips</I> de corto plazo negativa). Sin embargo, como se señaló  anteriormente, una vez que la inflación ha bajado, la economía vuelve a  crecer.</FONT></P>      <P ALIGN="justify"><FONT COLOR="000000" SIZE="2" FACE="Verdana"> <B>5. Conclusiones</B></FONT></P>      <P ALIGN="justify"><FONT COLOR="000000" SIZE="2" FACE="Verdana"> En las economías que mantienen un tipo de cambio flexible, los bancos centrales  están adoptando como estrategia monetaria la meta de inflación en lugar  de la meta monetaria, debido principalmente a la débil relación entre el  dinero y la inflación. Este esquema ha sido exitoso en controlar la inflación,  ya que no sólo ha logrado reducirla sino también ha disminuido las expectativas  inflacionarias; e incluso se ha demostrado que es más efectivo que cualquier  otro régimen. Y esto se ha logrado sin perjudicar el crecimiento económico.  La clave del éxito ha sido el cumplimiento de las condiciones iniciales,  ya que mejoran la credibilidad del banco central y con ello permiten no  sólo anclar las expectativas de inflación sino también disminuir las pérdidas  de producto asociadas al proceso de desinflación. La necesidad de cumplir  con los prerrequisitos se hace más relevante para las economías emergentes  y en transición, debido a que presentan características particulares tales  como debilidad de las instituciones fiscales y financieras, escasa credibilidad  de las autoridades monetarias y utlización del dólar como unidad de cuenta,  medio de cambio y depósito de valor, que las hacen más vulnerables a la  inflación y a las crisis cambiarias y financieras. Esto no significa necesariamente  que las condiciones se deben exigir bajo ley, ya que lo más importante  es que exista voluntad política y del público en general para apoyarlas  y desarrollar de esa manera sólidas instituciones fiscales, financieras  y monetarias. </FONT></P>      <P ALIGN="justify"><FONT COLOR="000000" SIZE="2" FACE="Verdana"> Uno de los países que no cumplió con las condiciones al inicio de la aplicación  de la meta de inflación fue Brasil. Quizás la urgencia de adoptar un ancla  nominal para el sistema a raíz de la crisis cambiaria de 1999 impidió que  llevara a cabo las respectivas reformas fiscales, financieras y monetarias.  Respecto al compromiso del banco central por la estabilidad de precios  y a la independencia de la institución, tan sólo hubo un decreto presidencial.  Pero, a pesar de esto, la meta de inflación ha sido exitosa, gracias a  la fuerte comunicación y alta transparencia mantenida con el público, y  al fuerte compromiso y apoyo político y del público por desarrollar instituciones  fiscales, financieras y monetarias fuertes. Eso sí, queda la preocupación  a futuro sobre cómo procederá Brasil en cuanto a la disciplina fiscal y  a la no independencia del banco central porque no existe nada que asegure  una política fiscal responsable; por tanto, se hace necesaria la continua  vigilancia sobre las instituciones. </FONT></P>      <P ALIGN="justify"><FONT COLOR="000000" SIZE="2" FACE="Verdana"> La meta monetaria fue un instrumento exitoso en Alemania y Suiza; sin embargo,  fue consecuencia del fuerte compromiso por estabilizar precios (lo cual  generó una historia antiinflacionaria), de la frecuente comunicación y  de la formación del público en asuntos monetarios. Estas características  permitieron que sus bancos centrales ganaran gran reputación y confianza  del público, condiciones que difícilmente podrían repetirse en otras economías,  especialmente las emergentes y en transición. </FONT></P>      <P ALIGN="justify"><FONT COLOR="000000" SIZE="2" FACE="Verdana"> Una condición adicional igualmente importante para lograr el éxito de la  meta de inflación radica en el diseño mismo del esquema, el cual comprende  especificar el nivel de la meta de inflación, la amplitud de la banda (o  si el objetivo debe ser puntual), el horizonte y la elección del índice  de precios. Igualmente, la meta de inflación requiere que la autoridad  monetaria tenga la capacidad técnica e institucional para modelar y proyectar  la inflación, que comprenda los mecanismos de transmisión monetaria y que  sea capaz de estimar los rezagos de la política monetaria. Todos estos  puntos serán examinados en una futura investigación.</FONT></P>      <P ALIGN="justify"><FONT COLOR="000000" SIZE="2" FACE="Verdana"> <B>Notas</B></FONT></P>      <P ALIGN="justify"><FONT COLOR="000000" SIZE="2" FACE="Verdana"> 1. Es decir, se está refiriendo no sólo al tipo de cambio fijo tradicional  y al <I>crawling</I>-<I>peg</I>, sino también a la caja de conversión, dolarización y  unión monetaria.</FONT></P>      <P ALIGN="justify"><FONT COLOR="000000" SIZE="2" FACE="Verdana"> 2. La inflación proyectada juega un rol importante en el diseño de esta estrategia  monetaria puesto que los bancos centrales con meta de inflación deben tener  expectativas <I>forward</I>-<I>looking</I>, debido a los rezagos de la política monetaria.  Entonces, se deben hacer los ajustes necesarios en el instrumento de política  antes de que la inflación empiece a subir (o bajar). </FONT></P>      ]]></body>
<body><![CDATA[<P ALIGN="justify"><FONT COLOR="000000" SIZE="2" FACE="Verdana"> 3. Las fijaciones duras también pueden mitigar los ataques especulativos,  pero sacrificando el control sobre la política monetaria. Las fijaciones  duras resultan una buena opción como medida de estabilización para aquellas  economías donde existen instituciones débiles, largos períodos de alta  inflación y alto grado de dolarización, siempre y cuando se lleven a cabo  una serie de reformas fiscales y financieras. </FONT></P>      <P ALIGN="justify"><FONT COLOR="000000" SIZE="2" FACE="Verdana"> 4. El Banco Central Europeo aún no ha decidido su estrategia de política monetaria,  pero es probable que incorpore elementos de meta de inflación. En Estados  Unidos, ha habido una seria discusión sobre la posibilidad de utilizar  metas de inflación. </FONT></P>      <P ALIGN="justify"><FONT COLOR="000000" SIZE="2" FACE="Verdana"> 5. Desde 2003, esta estrategia monetaria está suspendida debido al control  cambiario existente. </FONT></P>      <P ALIGN="justify"><FONT COLOR="000000" SIZE="2" FACE="Verdana"> 6. Para más detalles acerca de las condiciones se recomiendan Agénor (2002),  Bernanke y Mishkin (1997), Carare y otros (2002), Debelle (1997, 2001),  Jonas y Mishkin (2003); Masson, Savastano y Sharma (1997); Mishkin (2000,  2002a, 2002b, 2004), Mishkin y Savastano (2001), Mishkin y Schmidt-Hebbel  (2002). </FONT></P>      <P ALIGN="justify"><FONT COLOR="000000" SIZE="2" FACE="Verdana"> 7. Mishkin y Schmidt-Hebbel (2002). </FONT></P>      <P ALIGN="justify"><FONT COLOR="000000" SIZE="2" FACE="Verdana"> 8. La razón de no haber fijado legalmente la autonomía previamente pudo ser  la urgencia en adoptar el esquema de la meta de inflación a raíz de la  salida del Sistema Monetario Europeo, motivado al ataque especulativo sobre  la libra en septiembre de 1992. </FONT></P>      <P ALIGN="justify"><FONT COLOR="000000" SIZE="2" FACE="Verdana"> 9. La razón de no haber establecido legalmente la autonomía también podría  explicarse, al igual que para el Banco de Inglaterra, por la urgencia en  adoptar un ancla nominal para el sistema, a raíz de la crisis cambiaria  de 1999. </FONT></P>      <P ALIGN="justify"><FONT COLOR="000000" SIZE="2" FACE="Verdana"> 10. Tanto la transparencia como la comunicación han sido condiciones claves  para explicar el éxito de la meta de inflación en los países desarrollados. </FONT></P>      <P ALIGN="justify"><FONT COLOR="000000" SIZE="2" FACE="Verdana"> 11. La otra razón fundamental para explicar el poco éxito de esta estrategia  monetaria fue la dificultad en predecir la relación entre el agregado monetario  y la inflación. </FONT></P>      <P ALIGN="justify"><FONT COLOR="000000" SIZE="2" FACE="Verdana"> 12. Para más detalles acerca de las ventajas se recomiendan Mishkin (1999,  2000, 2002a, 2002b), Mishkin y Savastano (2001). </FONT></P>      ]]></body>
<body><![CDATA[<P ALIGN="justify"><FONT COLOR="000000" SIZE="2" FACE="Verdana"> 13. Incluso en Alemania, exitoso en conseguir una inflación baja mediante el  uso de la meta monetaria, la relación entre esas variables no fue muy estrecha.  Esto explica por qué el Bundesbank permitió desviaciones respecto de la  meta la mitad de las veces (Mishkin, 2002a). </FONT></P>      <P ALIGN="justify"><FONT COLOR="000000" SIZE="2" FACE="Verdana"> 14. El éxito se dio a pesar de que los bancos centrales de esos países fallaron  regularmente en obtener las metas de crecimiento para el dinero y se fijaron  objetivos adicionales a la estabilidad de precios. </FONT></P>      <P ALIGN="justify"><FONT COLOR="000000" SIZE="2" FACE="Verdana"> 15. Para más detalles acerca de las desventajas se recomiendan Mishkin (1999,  2000, 2002a, 2002b), Mishkin y Savastano (2001). </FONT></P>      <P ALIGN="justify"><FONT COLOR="000000" SIZE="2" FACE="Verdana"> 16. Al igual que lo hicieron Alemania y Suiza con la meta monetaria. </FONT></P>      <P ALIGN="justify"><FONT COLOR="000000" SIZE="2" FACE="Verdana"> 17. Corbo y Schmidt-Hebbel (2001). </FONT></P>      <P ALIGN="justify"><FONT COLOR="000000" SIZE="2" FACE="Verdana"> 18. Si bien el banco central de Nueva Zelandia fijó la meta de inflación en  términos de banda y la redujo gradualmente (entre 3 y 5% para finales de  1990 y luego a un intervalo de 0 a 2% en 1992), tuvo algunos aspectos de  rigidez, tales como un horizonte de tiempo igual a un año al inicio de  la estrategia y la sanción de destituir al Gobernador por no cumplir con  los objetivos previstos (Mishkin, 2002a). </FONT></P>      <P ALIGN="justify"><FONT COLOR="000000" SIZE="2" FACE="Verdana"> 19. Esta desventaja representa, a su vez, una ventaja, en especial para las  economías emergentes y en transición, las cuales son más vulnerables a  sufrir <I>shocks</I>. </FONT></P>      <P ALIGN="justify"><FONT COLOR="000000" SIZE="2" FACE="Verdana"> 20. Para Mishkin (2002b), las primeras cuatro desventajas no representan objeciones  importantes. </FONT></P>      <P ALIGN="justify"><FONT COLOR="000000" SIZE="2" FACE="Verdana"> 21. Mishkin (2002a). </FONT></P>      <P ALIGN="justify"><FONT COLOR="000000" SIZE="2" FACE="Verdana"> 22. Para más detalles ver Corbo y Schmidt-Hebbel (2001), Mishkin (2002a, 2002b).</FONT></P>      ]]></body>
<body><![CDATA[<P ALIGN="justify"><FONT COLOR="000000" SIZE="2" FACE="Verdana"> <B>Bibliografia citada</B></FONT></P>      <!-- ref --><P ALIGN="justify"><FONT COLOR="000000" SIZE="2" FACE="Verdana"> 1. Agénor, Pierre-Richard (2002). “Monetary Policy under Flexible Exchange  Rates: An Introduction to Inflation Targeting”, en Loayza, N. y Soto, R.,  edits.,<I> </I><B>Inflation Targeting: Design, Performance, Challenges</B>, pp. 79-170,  Santiago, Banco Central de Chile. </FONT>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=1677811&pid=S1315-9518200800030000500001&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><P ALIGN="justify"><FONT COLOR="000000" SIZE="2" FACE="Verdana"> 2. Bernanke, Ben y Mishkin, Frederic (1997). “Inflation Targeting: A New Framework  for Monetary Policy?”,<B> Journal of Economic Perspective</B>, año 11, nº2, pp.  97-116. </FONT>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=1677812&pid=S1315-9518200800030000500002&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><P ALIGN="justify"><FONT COLOR="000000" SIZE="2" FACE="Verdana"> 3. Carare, Alina, Schaechter, Andrea, Stone, Mark y Zelmer, Mark (2002). “Establishing  Initial Conditions in Support of Inflation Targeting”, IMF Working Paper  02/102, Washington, International Monetary Fund, junio. </FONT>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=1677813&pid=S1315-9518200800030000500003&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><P ALIGN="justify"><FONT COLOR="000000" SIZE="2" FACE="Verdana"> 4. Chuecos, Alicia (2005). “La meta de inflación en Venezuela: una evaluación  de sus condiciones iniciales”, <B>Revista BCV</B>, año XIX, nº1, pp. 61-108, Caracas. </FONT>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=1677814&pid=S1315-9518200800030000500004&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><P ALIGN="justify"><FONT COLOR="000000" SIZE="2" FACE="Verdana"> 5. Corbo, Vittorio, Landerretche, Oscar y Schmidt-Hebbel, Klaus (2002). “Does  Inflation Targeting Make a Difference?”, en Loayza, N. y Soto, R., edits.,<I>  </I><B>Inflation Targeting: Design, Performance, Challenges</B>, pp. 221-270, Santiago,  Banco Central de Chile. </FONT>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=1677815&pid=S1315-9518200800030000500005&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><P ALIGN="justify"><FONT COLOR="000000" SIZE="2" FACE="Verdana"> 6. Corbo, Vittorio y Schmidt-Hebbel, Klaus (2001). “Inflation Targeting in  Latin America”, Documento de Trabajo 105, Santiago, Banco Central de Chile,  septiembre. </FONT>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=1677816&pid=S1315-9518200800030000500006&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><P ALIGN="justify"><FONT COLOR="000000" SIZE="2" FACE="Verdana"> 7. Debelle, Guy (1997). “Inflation Targeting in Practice”, IMF Working Paper  97/35, Washington, International Monetary Fund, marzo. </FONT>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=1677817&pid=S1315-9518200800030000500007&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><P ALIGN="justify"><FONT COLOR="000000" SIZE="2" FACE="Verdana"> 8. Debelle, Guy (2001). “The Case for Inflation Targeting in East Asian Countries”,  Documento presentado en la Conferencia Anual del Banco de la Reserva de  Australia, Banco de la Reserva de Australia. </FONT>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=1677818&pid=S1315-9518200800030000500008&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><P ALIGN="justify"><FONT COLOR="000000" SIZE="2" FACE="Verdana"> 9. Jonas, Jiris y Mishkin, Frederic (2003). “Inflation Targeting in Transition  Countries: Experience and Prospects”, NBER Working Paper 9667, Cambridge,  Mass., National Bureau of Economic Research, abril. </FONT>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=1677819&pid=S1315-9518200800030000500009&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><P ALIGN="justify"><FONT COLOR="000000" SIZE="2" FACE="Verdana"> 10. Masson, Paul, Savastano, Miguel y Sharma, Sunil (1997). “The Scope for  Inflation Targeting in Developing Countries”, IMF Working Paper 97/130,  Washington, International Monetary Fund, octubre. </FONT>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=1677820&pid=S1315-9518200800030000500010&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><P ALIGN="justify"><FONT COLOR="000000" SIZE="2" FACE="Verdana"> 11. Mishkin, Frederic (1999). “International Experiences with Different Monetary  Policy Regimes”, <B>Journal of Monetary Economics</B>, año 43, nº3, pp. 579-606. </FONT>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=1677821&pid=S1315-9518200800030000500011&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><P ALIGN="justify"><FONT COLOR="000000" SIZE="2" FACE="Verdana"> 12. Mishkin, Frederic (2000). “Inflation Targeting in Emerging Market Countries”,  <B>American Economic Review</B>, año 90, nº2, pp. 105-109. </FONT>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=1677822&pid=S1315-9518200800030000500012&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><P ALIGN="justify"><FONT COLOR="000000" SIZE="2" FACE="Verdana"> 13. Mishkin, Frederic (2002a). “From Monetary Targeting to Inflation Targeting:  Lessons from the Industrialized Countries”, en <B>Stabilization and Monetary  Policy: The International Experience</B>, pp. 99-139, México, Banco de México. </FONT>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=1677823&pid=S1315-9518200800030000500013&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><P ALIGN="justify"><FONT COLOR="000000" SIZE="2" FACE="Verdana"> 14. Mishkin, Frederic (2002b). “Inflation Targeting”, en Vane, H. y Snowdon,  B., edits., <B>Encyclopedia of Macroeconomics</B>, pp. 361-65. Cheltenham, U.K. </FONT>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=1677824&pid=S1315-9518200800030000500014&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><P ALIGN="justify"><FONT COLOR="000000" SIZE="2" FACE="Verdana"> 15. Mishkin, Frederic (2004). “Can Inflation Targeting Work in Emerging Market  Countries?”, NBER Working Paper 10646, Cambridge, Mass., National Bureau  of Economic Research, julio. </FONT>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=1677825&pid=S1315-9518200800030000500015&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><P ALIGN="justify"><FONT COLOR="000000" SIZE="2" FACE="Verdana"> 16. Mishkin, F. y Savastano, M. (2001). “Monetary Policy Strategies for Latin  America”, <B>Journal of Development Economics</B>, nº 66, octubre, pp. 415-444. </FONT>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=1677826&pid=S1315-9518200800030000500016&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><P ALIGN="justify"><FONT COLOR="000000" SIZE="2" FACE="Verdana"> 17. Mishkin, F. y Savastano, M. (2002). “Monetary Policy Strategies for Emerging  Market Countries: Lessons from Latin America”, <B>Comparative Economic Studies</B>,  año XLIV, nº2, pp. 45-83. </FONT>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=1677827&pid=S1315-9518200800030000500017&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><P ALIGN="justify"><FONT COLOR="000000" SIZE="2" FACE="Verdana"> 18. Mishkin, Frederic y Schmidt-Hebbel, Klaus (2002). “A Decade of Inflation  Targeting in the World: What Do We Know and What Do We Need to Know”, en  Loayza, N. y Soto, R., edits.,<B> Inflation Targeting: Design, Performance,  Challenges</B>, pp. 171-220, Santiago, Banco Central de Chile. </FONT>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=1677828&pid=S1315-9518200800030000500018&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><P ALIGN="justify"> <FONT COLOR="000000" SIZE="2" FACE="Verdana"> 19. Sterne, Gabriel (2002). “Inflation Targets in Global Context”, en Loayza,  N. y Soto, R., edits., <B>Inflation Targeting: Design, Performance, Challenges</B>,  pp. 23-77, Santiago, Banco Central de Chile.</FONT>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=1677829&pid=S1315-9518200800030000500019&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> ]]></body>
<back>
<ref-list>
<ref id="B1">
<label>1</label><nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Agénor]]></surname>
<given-names><![CDATA[Pierre-Richard]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[Monetary Policy under Flexible Exchange Rates: An Introduction to Inflation Targeting]]></article-title>
<person-group person-group-type="editor">
<name>
<surname><![CDATA[Loayza]]></surname>
<given-names><![CDATA[N]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Soto]]></surname>
<given-names><![CDATA[R]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[Inflation Targeting: Design, Performance, Challenges]]></source>
<year>2002</year>
<page-range>79-170</page-range><publisher-loc><![CDATA[Santiago ]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[Banco Central de Chile]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B2">
<label>2</label><nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Bernanke]]></surname>
<given-names><![CDATA[Ben]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Mishkin]]></surname>
<given-names><![CDATA[Frederic]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[Inflation Targeting: A New Framework for Monetary Policy]]></article-title>
<source><![CDATA[Journal of Economic Perspective]]></source>
<year>1997</year>
<volume>11</volume>
<numero>2</numero>
<issue>2</issue>
<page-range>97-116</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B3">
<label>3</label><nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Carare]]></surname>
<given-names><![CDATA[Alina]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Schaechter]]></surname>
<given-names><![CDATA[Andrea]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Stone]]></surname>
<given-names><![CDATA[Mark]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Zelmer]]></surname>
<given-names><![CDATA[Mark]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[Establishing Initial Conditions in Support of Inflation Targeting]]></article-title>
<source><![CDATA[]]></source>
<year>2002</year>
<publisher-loc><![CDATA[Washington ]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[International Monetary Fund]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B4">
<label>4</label><nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Chuecos]]></surname>
<given-names><![CDATA[Alicia]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="es"><![CDATA[La meta de inflación en Venezuela: una evaluación de sus condiciones iniciales]]></article-title>
<source><![CDATA[Revista BCV]]></source>
<year>2005</year>
<volume>XIX</volume>
<numero>1</numero>
<issue>1</issue>
<page-range>61-108</page-range><publisher-loc><![CDATA[Caracas ]]></publisher-loc>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B5">
<label>5</label><nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Corbo]]></surname>
<given-names><![CDATA[Vittorio]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Landerretche]]></surname>
<given-names><![CDATA[Oscar]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Schmidt-Hebbel]]></surname>
<given-names><![CDATA[Klaus]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[Does Inflation Targeting Make a Difference?]]></article-title>
<person-group person-group-type="editor">
<name>
<surname><![CDATA[Loayza]]></surname>
<given-names><![CDATA[N]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Soto]]></surname>
<given-names><![CDATA[R]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[Inflation Targeting: Design, Performance, Challenges]]></source>
<year>2002</year>
<page-range>221-270</page-range><publisher-loc><![CDATA[Santiago ]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[Banco Central de Chile]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B6">
<label>6</label><nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Corbo]]></surname>
<given-names><![CDATA[Vittorio]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Schmidt-Hebbel]]></surname>
<given-names><![CDATA[Klaus]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[Inflation Targeting in Latin America]]></source>
<year>2001</year>
<publisher-loc><![CDATA[Santiago ]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[Banco Central de Chile]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B7">
<label>7</label><nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Debelle]]></surname>
<given-names><![CDATA[Guy]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[Inflation Targeting in Practice]]></article-title>
<source><![CDATA[]]></source>
<year>1997</year>
<publisher-loc><![CDATA[Washington ]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[International Monetary Fund]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B8">
<label>8</label><nlm-citation citation-type="confpro">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Debelle]]></surname>
<given-names><![CDATA[Guy]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[The Case for Inflation Targeting in East Asian Countries]]></source>
<year>2001</year>
<conf-name><![CDATA[ Conferencia Anual del Banco de la Reserva de Australia]]></conf-name>
<conf-loc> </conf-loc>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B9">
<label>9</label><nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Jonas]]></surname>
<given-names><![CDATA[Jiris]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Mishkin]]></surname>
<given-names><![CDATA[Frederic]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[Inflation Targeting in Transition Countries: Experience and Prospects]]></source>
<year>2003</year>
<publisher-loc><![CDATA[Cambridge^eMass Mass]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[National Bureau of Economic Research]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B10">
<label>10</label><nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Masson]]></surname>
<given-names><![CDATA[Paul]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Savastano]]></surname>
<given-names><![CDATA[Miguel]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Sharma]]></surname>
<given-names><![CDATA[Sunil]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[The Scope for Inflation Targeting in Developing Countries]]></source>
<year>1997</year>
<publisher-loc><![CDATA[Washington ]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[International Monetary Fund]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B11">
<label>11</label><nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Mishkin]]></surname>
<given-names><![CDATA[Frederic]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[International Experiences with Different Monetary Policy Regimes]]></article-title>
<source><![CDATA[Journal of Monetary Economics]]></source>
<year>1999</year>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B12">
<label>12</label><nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Mishkin]]></surname>
<given-names><![CDATA[Frederic]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[Inflation Targeting in Emerging Market Countries]]></article-title>
<source><![CDATA[American Economic Review]]></source>
<year>2000</year>
<volume>90</volume>
<numero>2</numero>
<issue>2</issue>
<page-range>105-109</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B13">
<label>13</label><nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Mishkin]]></surname>
<given-names><![CDATA[Frederic]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[From Monetary Targeting to Inflation Targeting: Lessons from the Industrialized Countries]]></article-title>
<source><![CDATA[Stabilization and Monetary Policy: The International Experience]]></source>
<year>2002</year>
<month>a</month>
<page-range>99-139</page-range><publisher-name><![CDATA[Banco de México]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B14">
<label>14</label><nlm-citation citation-type="">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Mishkin]]></surname>
<given-names><![CDATA[Frederic]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[Inflation Targeting]]></article-title>
<person-group person-group-type="editor">
<name>
<surname><![CDATA[Vane]]></surname>
<given-names><![CDATA[H]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Snowdon]]></surname>
<given-names><![CDATA[B]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[Encyclopedia of Macroeconomics]]></source>
<year>2002</year>
<month>b</month>
<page-range>361-65</page-range><publisher-loc><![CDATA[Cheltenham^eU.K U.K]]></publisher-loc>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B15">
<label>15</label><nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Mishkin]]></surname>
<given-names><![CDATA[Frederic]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[Can Inflation Targeting Work in Emerging Market Countries?]]></article-title>
<source><![CDATA[]]></source>
<year>2004</year>
<publisher-loc><![CDATA[Cambridge^eMass Mass]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[National Bureau of Economic Research]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B16">
<label>16</label><nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Mishkin]]></surname>
<given-names><![CDATA[F]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Savastano]]></surname>
<given-names><![CDATA[M]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[Monetary Policy Strategies for Latin America]]></article-title>
<source><![CDATA[Journal of Development Economics]]></source>
<year>2001</year>
<numero>66</numero>
<issue>66</issue>
<page-range>415-444</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B17">
<label>17</label><nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Mishkin]]></surname>
<given-names><![CDATA[F]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Savastano]]></surname>
<given-names><![CDATA[M]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[Monetary Policy Strategies for Emerging Market Countries: Lessons from Latin America]]></article-title>
<source><![CDATA[Comparative Economic Studies]]></source>
<year>2002</year>
<volume>XLIV</volume>
<numero>2</numero>
<issue>2</issue>
<page-range>45-83</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B18">
<label>18</label><nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Mishkin]]></surname>
<given-names><![CDATA[Frederic]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Schmidt-Hebbel]]></surname>
<given-names><![CDATA[Klaus]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[A Decade of Inflation Targeting in the World: What Do We Know and What Do We Need to Know]]></article-title>
<person-group person-group-type="editor">
<name>
<surname><![CDATA[Loayza]]></surname>
<given-names><![CDATA[N]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Soto]]></surname>
<given-names><![CDATA[R]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[Inflation Targeting: Design, Performance, Challenges]]></source>
<year>2002</year>
<page-range>171-220</page-range><publisher-loc><![CDATA[Santiago ]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[Banco Central de Chile]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B19">
<label>19</label><nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Sterne]]></surname>
<given-names><![CDATA[Gabriel]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[Inflation Targets in Global Context]]></article-title>
<person-group person-group-type="editor">
<name>
<surname><![CDATA[Loayza]]></surname>
<given-names><![CDATA[N]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Soto]]></surname>
<given-names><![CDATA[R]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[Inflation Targeting: Design, Performance, Challenges]]></source>
<year>2002</year>
<page-range>23-77</page-range><publisher-loc><![CDATA[Santiago ]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[Banco Central de Chile]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
</ref-list>
</back>
</article>
