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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Fundamentos teóricos del saber pedagógico]]></article-title>
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<institution><![CDATA[,Universidad Pedagógica Experimental Libertador (UPEL-IMPM)  ]]></institution>
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</front><body><![CDATA[ <p align="right" style="text-align: center; text-autospace: ideograph-numeric"> <b><span lang="ES-VE"><font size="2" face="Verdana">FUNDAMENTOS TEÓRICOS DEL  SABER PEDAGÓGICO</font></span></b></p>     <p align="right" style="text-align: center; text-indent: -21.6pt; text-autospace: ideograph-numeric; margin-left: 21.6pt"> <b><span lang="ES-VE"><font size="2" face="Verdana">Victor Díaz Quero</font></span></b></p>     <p style="text-align: center"><font face="Verdana"> <span lang="ES-VE"><font size="2"><span style="color: #222222">Profesor egresado  en  Geografía e Historia del  Instituto  Pedagógico  de  Caracas (UPEL).  Licenciado en Geografía y Ciencias de la Tierra (ULA). Doctor en Educación,  Universidad Pedagógica Experimental Libertador. Profesor invitado del Doctorado  en Educación de la Universidad de Oriente (UDO). Profesor Titular de la  Universidad Pedagógica Experimental Libertador (UPEL-IMPM). Coordinador del  Centro de Investigación Educativa “Georgina Calderón”</span>.</font></span><span lang="ES-VE" style="font-size: 10.0pt"><a style="color: blue; text-decoration: underline; text-underline: single" href="mailto:vdq50@hotmail.com">  vdq50@hotmail.com</a></span></font></p>     <p align="center" style="text-align: justify"> <font face="Verdana"><b><span lang="ES-VE" style="font-size: 10.0pt">RESUMEN</span></b></font></p>     <p style="line-height: normal" align="justify"><font face="Verdana" size="2"> <span lang="ES-VE">Los docentes, elaboran y sistematizan saberes como actores  del proceso pedagógico el cual se concreta, en gran parte, en la práctica  pedagógica. Se entiende que es la actuación  del docente es la que hace evidente  el saber durante sus procesos de mediación y este saber, que adquiere la  condición de pedagógico, se considera en términos cotidianos -el saber enseñar-  como forma de mediación institucional del saber social. La reflexión del  docente, sobre y desde sus prácticas es una opción para acercarse a la  construcción de la teoría y ese protagonismo es necesario valorarlo en la  elaboración del conocimiento y esta es una de las razones para asumir bases  teóricas que contribuyan a explicar ¿cómo se produce el conocimiento del saber  pedagógico? ¿cuáles teorías pueden sustentar su construcción? Este artículo  intenta responder, en parte, estas interrogantes desde los fundamentos teóricos  del interaccionismo simbólico y del pensamiento complejo.</span></font></p>     <p style="line-height: normal" align="justify"><font face="Verdana" size="2"> <span lang="ES"><b>Palabras clave:</b> saber pedagógico; interaccionismo  simbólico; pensamiento complejo.</span></font></p>     <p style="text-autospace: ideograph-numeric" align="justify"> <font face="Verdana"><b><span lang="PT-BR" style="font-size: 10.0pt">Recibido:  12/03/2009</span></b></font></p>     <p style="text-autospace: ideograph-numeric" align="justify"> <font face="Verdana"><b><span lang="PT-BR" style="font-size: 10.0pt"> Aceptado:14/04/2009</span></b></font></p>     <p style="text-indent: 0cm; line-height: normal" align="justify"><b> <span lang="ES-VE" style="font-family: Verdana"><font size="2">Introducción</font></span></b></p>     <p align="justify"><span lang="ES-VE"><font size="2" face="Verdana">             El docente en su práctica  pedagógica, la que realiza  en  múltiples  contextos, enseña saberes y en  esa acción  mediadora se produce un proceso  reflexivo de reconstrucción de esa  práctica y, de manera consciente o  inconsciente, elabora un conjunto de saberes que le permiten explicar, en parte,  su labor profesional y este hecho, es decir, construir saberes como parte de su  teoría personal, es una referencia importante y útil cuando se estudian los  problemas y tendencias de la formación docente.</font></span></p>       ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><span lang="ES-VE"><font size="2" face="Verdana">             Este  artículo  define el saber pedagógico como los conocimientos  construidos de manera formal e informal por los docentes, lo que entrañan sus  valores, ideologías, actitudes, prácticas, todas sus creaciones, en un contexto  histórico-cultural, lo que emerge de las interacciones personales e  institucionales, que evolucionan, se reestructuran, se reconocen y permanecen en  su vida (Díaz, 2006). Esta definición contiene, ontológicamente, como esencia  del saber, tres entidades: (a) cognitiva,  (b) afectiva y (c) procesual.  </font> </span></p>       <p align="justify"><span lang="ES-VE"><font size="2" face="Verdana">             La entidad cognitiva está referida a las formas y/o instancias desde  las cuales se origina el saber, las formales; en este caso los estudios  escolarizados o informales que corresponden a otros escenarios distintos a los  escolares: laborales, religiosos, artísticos o en otros espacios de las  sociedades intermedias. </font></span></p>       <p align="justify"><span lang="ES-VE"><font size="2" face="Verdana">             La entidad afectiva está referida a sentimientos, afectos y valores.  El docente <span style="color: black">se forma</span> a partir de una persona  que posee una antropología y una cosmovisión; es decir, una concepción del  hombre y del mundo, y en ella son elementos constitutivos sus componentes  afectivos que forman parte inseparable de su vida personal y actuación  profesional. En esta entidad se integran los significados de las relaciones del  docente con su comunidad pedagógica, constituida  por otros docentes,  directivos, estudiantes, padres y representantes y demás personas vinculadas al  proceso educativo.</font></span></p>       <p align="justify"><span lang="ES-VE"><font size="2" face="Verdana">             La entidad procesual denota flujos permanentes de interacción,  construcción, reconstrucción, reconocimiento y permanencia de significados que  elabora el docente en su modo intrínseco de ser sujeto colectivo, en un contexto  histórico cultural, institucional y social. Es importante destacar que esta  entidad supone un saber pedagógico complejo y dinámico; es decir,  sujeto a  cambios.</font></span></p>       <p style="text-align: justify"><b><span lang="ES-VE"> <font size="2" face="Verdana">Importancia de la teoría</font></span></b></p>       <p align="justify"><span lang="ES-VE"><font size="2" face="Verdana">             <span style="color: black">Cuando se profundiza en</span><span style="color: fuchsia"> </span>el estudio del saber pedagógico, <span style="color: black">y se coloca</span><span style="color: fuchsia"> </span>en el centro del debate el estatuto de la teoría pedagógica<span style="color: black">,</span>  en cuanto a contextos, discurso y reglas de producción y uso<span style="color: black">,</span><span style="color: fuchsia"> </span>es necesario, connotar el mismo término “teoría” y en la historia del  pensamiento occidental hay dos enfoques diferentes sobre ella (Carr, 1996). </font></span></p>       <p align="justify"><span lang="ES-VE"><font size="2" face="Verdana">             El primer enfoque puede verse justificado en el positivismo, que  asume la teoría definida por los siguientes signos: (a) es una generalización,  (b) es un conjunto de principios y (c) es un cuerpo coherente de saberes  explicativos que pueden utilizarse para prever, controlar y dominar el mundo. La  validez de esta concepción sobre teoría está determinada por sus resultados: por  lo que hace, lo que produce y cómo puede aplicarse. De acuerdo con este primer  enfoque, la trascendencia de cualquier teoría educativa estará determinada por  la utilización práctica, de acuerdo con su posibilidad de controlar y orientar  la práctica educativa.</font></span></p>       <p align="justify"><span lang="ES-VE" style="font-family: Verdana"> <font size="2">            El segundo enfoque tiene un origen histórico más  antiguo y general. El objetivo de la teoría consiste en comprender. La  teorización en este caso “es  el proceso social, humano y humanizador mediante  el cual nos comprendemos a nosotros mismos y al mundo social en el que vivimos&quot;  (Carr, 1996, p.15). En este sentido, el hecho de teorizar forma parte del  proceso de autotransformación y de cambio social, proceso a través del cual las  personas se rehacen a sí mismas y rehacen su vida social. Para este segundo  enfoque la trascendencia de la teoría no está en transformar al mundo sino en  transformar al teórico; pero si la teoría de la educación considera los valores,  evidentemente también afecta los supuestos que estructuran la práctica educativa  cotidiana.</font></span></p>       <p align="justify"><span lang="ES-VE"><font size="2" face="Verdana">             En  este artículo la teoría se asume desde dos perspectivas: <span style="color: black">(a)</span> desde la filosofía de orientación  fenomenológica se trata de establecer la vinculación teoría-práctica, en  términos de la teoría o significados que sustentan la práctica o, más aún, que  subyacen de la práctica, pero que al reflexionarse pueden llegar a transformarla  y (b) desde un punto de vista más normativo como conjunto de formulaciones que  guían la acción  (teoría práctica), aun cuando su constitución sea producto de  la reconstrucción crítica de la misma práctica.</font></span></p>       <p align="justify"><b><span lang="ES-VE"> <font size="2" face="Verdana">Fundamentos teóricos</font></span></b></p>       ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><span lang="ES-VE"><font size="2" face="Verdana">             Vista estas consideraciones sobre la importancia de la teoría como  referente de la práctica, se exponen a continuación los aspectos más relevantes  del interaccionismo simbólico y el pensamiento complejo, como fundamentos  teóricos que permiten explicar e interpretar la construcción del saber  pedagógico.</font></span></p>       <p style="text-align: justify"><b><span lang="ES-VE"> <font size="2" face="Verdana">El interaccionismo simbólico</font></span></b></p>     <p style="text-indent: 0cm; line-height: normal" align="justify"> <span lang="ES-VE" style="font-family: Verdana"><font size="2">             Explica  el proceso de asignación de significados y símbolos al lenguaje oral;  así como el comportamiento de las personas en la interacción social (Sandín,  2003). Este fundamento teórico se sustenta en los siguientes principios: (a)  capacidad de  pensamiento,  (b) pensamiento  e  interacción, (c) aprendizaje de  significados y símbolos, (d) acción e interacción, (e) elección, (f) el self, y  (g) grupos y sociedades (Ritzer, 1995).</font></span></p>     <p align="justify"><b><span lang="ES-VE"> <font size="2" face="Verdana">Capacidad de pensamiento</font></span></b></p>       <p align="justify"><span lang="ES-VE"><font size="2" face="Verdana">             En  la sociedad humana, las personas no son consideradas como  unidades motivadas por fuerzas externas o internas que escapan al control  social, sino como sujetos reflexivos o interactivos que componen la organización  social. La capacidad de pensamiento las faculta para actuar con reflexión en  lugar de conducirse irreflexivamente. Es más probable que las personas diseñen y  guíen lo que hacen a que renuncien a ello.</font></span></p>       <p align="justify"><span lang="ES-VE"><font size="2" face="Verdana">             La capacidad de pensamiento tiene gran valor cuando se estudia el  saber pedagógico porque el docente reflexiona e interactúa en sus prácticas y  ese proceso personal guarda relación con los niveles y posibilidades del  desarrollo pensante.</font></span></p>       <p align="justify"><b><span lang="ES-VE"> <font size="2" face="Verdana">Pensamiento e interacción</font></span></b></p>       <p align="justify"><span lang="ES-VE"> <font size="2" face="Verdana">Las personas están dotadas de una capacidad  general de pensamiento configurado mediante el proceso de interacción social.  Esta idea lleva al interaccionista simbólico a centrarse en una forma específica  de interacción social: la socialización, entendida como un proceso dinámico  donde el actor da forma y adapta la información a sus propias necesidades, pero  la preocupación no es sólo por la socialización, sino que interesa la  interacción en general, como proceso en el que se desarrolla y se expresa la  capacidad de pensamiento (Bloomer, 1982). </font></span></p>       <p align="justify"><span lang="ES-VE"><font size="2" face="Verdana">             La importancia del pensamiento para los interaccionistas simbólicos  se refleja en su concepción de los objetos. Se establecen tres tipos de objetos:  (a) físicos, como una silla o un árbol, (b) sociales como un estudiante y (c)  abstractos, como una idea o un principio moral. Los objetos son cosas que están  ahí afuera en el mundo real; lo que importa es el modo como los actores los  definen en el proceso de socialización. </font></span></p>       <p align="justify"><span lang="ES-VE"><font size="2" face="Verdana">             La interacción como componente de la socialización  se revela en la  construcción del saber pedagógico, pues, el saber se transmite y se consolida  por sucesivas experiencias que se inician en la socialización primaria, propia  del núcleo familiar y se consolida en la socialización secundaria que opera en  las otras esferas de la sociedad y en la cual la escuela constituye uno de los  agentes socializadores más importantes.</font></span></p>       ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><b><span lang="ES-VE"> <font size="2" face="Verdana">Aprendizaje de significados y símbolos</font></span></b></p>       <p style="text-indent: 35.4pt" align="justify"><span lang="ES-VE"> <font size="2" face="Verdana">Los interaccionistas simbólicos asignan un  significado causal a la interacción social; los significados no se derivan de  los procesos mentales sino del proceso de interacción. Es secundaria la  preocupación por el modo en que las personas crean mentalmente los significados  y los símbolos, pues, lo central es la manera cómo las personas aprenden durante  la interacción, en general y la socialización, en particular. </font></span></p>     <p style="text-indent: 0cm; line-height: normal" align="justify"> <span lang="ES-VE" style="font-family: Verdana"><font size="2">            Los  signos significan algo por sí mismos, por ejemplo, los gestos de una persona que  se muere de sed ante la presencia del agua. Los símbolos son objetos sociales  que se usan para representar, significar u ocupar el lugar de cualquier cosa que  las personas acuerden representar. Es importante destacar que los docentes viven  en un mundo diario de intercambios, interacciones, símbolos y significados,  presentes en la cotidianidad, lo cual constituye una referencia a considerar  cuando se estudian las instancias de construcción del saber pedagógico desde  múltiples contextos. </font></span></p>       <p style="text-indent: 0cm; line-height: normal" align="justify"> <span lang="ES-VE" style="font-family: Verdana"><font size="2">            Los  interaccionistas conciben el lenguaje como un vasto sistema de símbolos. Las  palabras son símbolos porque se utilizan para significar cosas. Las palabras  hacen posible todos los demás símbolos. Los actos y los objetos existen, tienen  significado sólo porque pueden, han sido o pueden ser descritos mediante el uso  de las palabras. </font></span></p>       <p style="text-indent: 0cm; line-height: normal" align="justify"> <span lang="ES-VE" style="font-family: Verdana"><font size="2">            Los  símbolos permiten a las personas relacionarse con el mundo social y en esta   relación pueden nombrar, clasificar  y recordar los objetos que se encuentran en  ese mundo, de la misma forma aumentar la capacidad de pensamiento, trascender el  tiempo, el espacio,  salir simbólicamente de su individualidad e imaginar el  mundo de los otros; es decir, colocarse en el lugar de los semejantes.</font></span></p>     <p style="text-indent: 0cm; line-height: normal" align="justify"><b> <span lang="ES-VE" style="font-family: Verdana"><font size="2">Acción e  interacción</font></span></b></p>       <p style="text-indent: 0cm; line-height: normal" align="justify"> <span lang="ES-VE" style="font-family: Verdana"><font size="2">            El   interés central de los interaccionistas se sitúa en la influencia de los  significados y los símbolos sobre la acción y la interacción humana y distinguen  entre conducta encubierta y conducta descubierta. La conducta encubierta es el  proceso de pensamiento, que implica símbolos y significados. La descubierta es  la conducta real de un actor. La mayoría de las acciones humanas implican ambos  tipos de conducta. La conducta encubierta es la que más preocupa a los  interaccionistas simbólicos, mientras la abierta es la que ocupa a los teóricos  del intercambio o a los conductistas tradicionales, en general.</font></span></p>       <p style="text-indent: 0cm; line-height: normal" align="justify"> <span lang="ES-VE" style="font-family: Verdana"><font size="2">            La  actuación docente evidencia tanto la conducta encubierta como la  abierta que se  manifiestan entre lo que piensa y lo que hace el docente en el desarrollo de su  mediación  y este referente es útil para abordar la construcción del saber  pedagógico, pues, al  entrevistar al docente sobre su actuación profesional  expresa a medias su pensamiento y sus silencios guardan información que impide  ver con más claridad la realidad que se quiere estudiar y debe intentarse leer  los silencios y los gestos como otras opciones indagatorias.</font></span></p>       <p style="text-indent: 0cm; line-height: normal" align="justify"> <span lang="ES-VE" style="font-family: Verdana"><font size="2">            Los  significados y los símbolos confieren a la acción social, (que implica a un solo  actor), y a la interacción social, (que son dos o más actores) características  diferentes. En la acción social, el sujeto tiene en la mente a los otros cuando  actúa; es decir, al emprender una acción, las personas tratan simultáneamente de  medir su influencia sobre el otro u otros actores implicados.</font></span></p>       <p style="text-indent: 0cm; line-height: normal" align="justify"> <span lang="ES-VE" style="font-family: Verdana"><font size="2">            En el  proceso de interacción social las personas comunican simbólicamente significados  a otra u otras implicadas en dicho proceso.  Los demás valoran esos símbolos  y  orientan su respuesta en función de su interpretación de la situación. En la  interacción social los actores emprenden un proceso de influencia mutua.</font></span></p>       ]]></body>
<body><![CDATA[<p style="text-indent: 0cm; line-height: normal" align="justify"><b> <span lang="ES-VE" style="font-family: Verdana"><font size="2">Elección</font></span></b></p>       <p style="text-indent: 0cm; line-height: normal" align="justify"> <span lang="ES-VE" style="font-family: Verdana"><font size="2">            Las  personas pueden hacer elecciones entre las acciones que van a emprender; no  obstante, muchas veces, acepta  significados y símbolos que  vienen desde fuera;  y a partir de interpretar  una  situación, los humanos son capaces de formar  nuevos significados. El interaccionista atribuye cierta autonomía a los actores  quienes son capaces de hacer elecciones independientes y particulares y  desarrollar una vida singular con estilo propio. </font></span></p>       <p style="text-indent: 0cm; line-height: normal" align="justify"> <span lang="ES-VE" style="font-family: Verdana"><font size="2">            El  docente en su actuación personal y colectiva construye y comparte símbolos; pero  tiene la capacidad, de pensamiento y elección, de asignarles sus propios  significados y este hecho es importante cuando se examina el saber pedagógico  como una entidad, compleja y dinámica en la formación docente.</font></span></p>       <p style="text-indent: 0cm; line-height: normal" align="justify"><b> <span lang="ES-VE" style="font-family: Verdana"><font size="2">Sí Mismo</font></span></b></p>     <p style="text-indent: 0cm; line-height: normal" align="justify"><span lang="ES-VE" style="font-family: Verdana"> <font size="2">El Sí Mismo es un concepto que constituye el centro del esquema  intelectual de los interaccionistas. Todos los demás procesos y acontecimientos  sociológicos se resuelven alrededor de ese eje. El Sí Mismo es la capacidad de  vernos tal como percibimos cualquier otro objeto social. La idea del ser puede  descomponerse en tres elementos: (a) primero, imaginamos como aparecemos ante  los demás, (b) segundo, imaginamos  que opinan ellos de nosotros y, (c) en  tercer lugar, desarrollamos un sentimiento de Sí Mismo como consecuencia de  imaginarnos las opiniones que los otros tienen de nosotros. </font></span></p>     <p align="justify"><span lang="ES-VE"><font size="2" face="Verdana">             En relación con el Sí Mismo, Rosenberg (en Ritzer, 1995), distinguió  entre el contenido, la estructura, las dimensiones y los límites. El contenido  está referido a las identidades sociales que son los grupos, o categorías en  relación con los que un individuo es socialmente reconocido; por ejemplo, ser  reconocido como católico, como un hombre adulto. El sujeto se ve a sí mismo no  sólo en términos de tales categorías, sino también como poseedor de ciertas  tendencias de respuesta a algunas disposiciones. Estas disposiciones suelen  influir en las acciones de una persona que se considera a sí misma, por ejemplo,  alegre, valiente. La estructura del Sí mismo viene determinada por la relación  entre las diversas identidades sociales de un individuo y sus disposiciones. Las  dimensiones hacen referencia hacia las actitudes y sentimientos que tiene una  persona hacia Si Mismo y que muchas veces son objetos que están fuera del actor  y le llevan a sentir orgullo y vergüenza: el orgullo de tener un vehículo nuevo,  la vergüenza de mi ropa vieja; pero esta realidad debe estudiarse de acuerdo con  los valores de cada persona.</font></span></p>       <p align="justify"><span lang="ES-VE"><font size="2" face="Verdana">             Esta noción del Sí Mismo desde la perspectiva del saber pedagógico  construido por los docentes, puede explicarse como las entidades que el docente  reconoce, que posee sobre su saber y las respuestas que ofrece ante las demandas  de su uso por otras instancias. Este proceso está vinculado a la reflexión y  capacidad de pensamiento del docente.</font></span></p>       <p align="justify"><b><span lang="ES-VE"> <font size="2" face="Verdana">Grupos y sociedades</font></span></b></p>       <p align="justify"><span lang="ES-VE"><font size="2" face="Verdana">             La sociedad humana es acción y la vida grupal constituye una  actividad compleja en curso; sin embargo, la sociedad no consiste en una serie  de actos aislados. En ella se produce una acción colectiva realizada por las  personas que acomodan unas a otras sus líneas de acción con indicaciones mutuas  y, no sólo para sí mismas.</font></span></p>       <p align="justify"><span lang="ES-VE"><font size="2" face="Verdana">             La acción conjunta tiene que ser creada y recreada de manera  coherente; en ese  proceso los actores se guían por significados comúnmente  aceptados, pero no están determinados por ellos; pueden aceptarlos como son,  pero también pueden introducir alteraciones de diferentes magnitudes sociales.  Es el proceso social en la vida grupal lo que crea y mantiene las normas, no las  normas las que crean y mantienen la vida grupal. Una institución no funciona  automáticamente en virtud de cierta dinámica interna, sino debido a la acción de  las personas en diferentes momentos y lugares, y esa acción es el resultado del  modo en que definen la situación en que interactúan.</font></span></p>       ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><span lang="ES-VE"><font size="2" face="Verdana">             Es importante destacar que si bien es cierto que las normas son  creadas en el desarrollo del  proceso social, ellas se convertirán en  referencias para la organización y funcionamiento del grupo, lo cual es válido  en la organización social de los docentes quienes comparten saberes, pero  también los crean de acuerdo con sus experiencias, pensamiento, reflexiones y  relaciones con el contexto.</font></span></p>       <p align="justify"><span lang="ES-VE"><font size="2" face="Verdana">             El interaccionismo simbólico subraya la naturaleza simbólica de la  vida social ya que se deben considerar los significados sociales como un  producto de las actividades en que los actores interactúan (Coulon, 1995). Las  principales propuestas del interaccionismo expuestas por Ritzer (1995), son las  siguientes:</font></span></p>       <p style="text-indent: -18.0pt; margin-left: 36.0pt" align="justify"> <span lang="ES-VE"><font size="2" face="Verdana">·</font></span><span style="font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; font-family: Verdana" lang="ES-VE"><font size="2">        </font></span><span lang="ES-VE"><font size="2" face="Verdana">El hombre vive  inmerso en un entorno simbólico y físico al mismo tiempo, él es quien construye  los significados del mundo y de las acciones en ese mundo con ayuda de símbolos.</font></span></p>     <p style="text-indent: -18.0pt; margin-left: 36.0pt" align="justify"> <span lang="ES-VE"><font size="2" face="Verdana">·</font></span><span style="font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; font-family: Verdana" lang="ES-VE"><font size="2">        </font></span><span lang="ES-VE"><font size="2" face="Verdana">Gracias a esos  símbolos &quot;significantes&quot; el hombre está capacitado para ponerse en el lugar del  otro, porque comparte con él los mismos símbolos.</font></span></p>     <p style="text-indent: -18.0pt; margin-left: 36.0pt" align="justify"> <span lang="ES-VE"><font size="2" face="Verdana">·</font></span><span style="font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; font-family: Verdana" lang="ES-VE"><font size="2">        </font></span><span lang="ES-VE"><font size="2" face="Verdana">Se comparte una  cultura, un conjunto elaborado de significados y valores que guía la mayoría de  las acciones y permite predecir, en gran medida, el comportamiento de los otros  sujetos.</font></span></p>     <p style="text-indent: -18.0pt; margin-left: 36.0pt" align="justify"> <span lang="ES-VE"><font size="2" face="Verdana">·</font></span><span style="font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; font-family: Verdana" lang="ES-VE"><font size="2">        </font></span><span lang="ES-VE"><font size="2" face="Verdana">Los símbolos y  por extensión, el sentido y el valor que se acuerda, no están aislados, sino que  forman parte de conjuntos complejos frente a los cuales el sujeto define su  papel.</font></span></p>     <p style="text-indent: -18.0pt; margin-left: 36.0pt" align="justify"> <span lang="ES-VE"><font size="2" face="Verdana">·</font></span><span style="font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; font-family: Verdana" lang="ES-VE"><font size="2">        </font></span><span lang="ES-VE"><font size="2" face="Verdana">El pensamiento es  el proceso por el cual se examinan potenciales soluciones bajo el ángulo de las  ventajas e inconvenientes que el sujeto tendría respecto con  sus valores, para  terminar haciendo una selección. Por tanto, un &quot;acto&quot; es una sucesión de fases  que finalmente cristalizan en un comportamiento único.</font></span></p>     <p style="text-indent: 18.0pt" align="justify"><span lang="ES-VE"> <font size="2" face="Verdana">Estos cinco elementos constituyen la ruta inicial  del interaccionismo simbólico, según el cual el auténtico conocimiento  sociológico viene dado en la experiencia inmediata, en las interacciones  cotidianas, a través del sentido que los actores asignan a los objetos, a los  acontecimientos y a los símbolos que los rodean.</font></span></p>     <p align="justify"><span lang="ES-VE"><font size="2" face="Verdana">             El proceso de construcción del saber pedagógico se relaciona con  estos cinco elementos porque el docente comparte un ambiente simbólico y físico;  así como, un contexto cultural y significados que él construye los cuales  orientan sus acciones y permiten el entendimiento con los demás integrantes de  la comunidad. </font></span></p>       <p align="justify"><b><span lang="ES-VE"> <font size="2" face="Verdana">El pensamiento  complejo</font></span></b></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><span lang="ES-VE"><font size="2" face="Verdana"> Para comprender el problema de la complejidad es necesario examinar las  referencias de la simplicidad. La simplicidad se refiere a poner orden; ve a lo  uno y ve a lo múltiple.  La simplicidad separa lo que está ligado (disyunción) o  unifica  lo que es diverso (reducción) como dos de sus características más  importantes (Morin, 1990). </font></span></p>     <p align="justify"><span lang="ES-VE"><font size="2" face="Verdana">Si  se analiza el docente desde el referente de la simplicidad, encontraremos que  posee una vida biológica y una cultural, entonces el análisis de la simplicidad  consistirá en separar al docente como unidad y estudiarlo como hombre mediante  las disciplinas afines a la biología y como sujeto cultural por las disciplinas  asociadas a las ciencias humanas y sociales.</font></span></p>       <p align="justify"><span lang="ES-VE"><font size="2" face="Verdana">             ¿Qué es la complejidad? A primera vista es un tejido de  constituyentes heterogéneos inseparablemente asociados: presenta la paradoja de  lo uno y lo múltiple. La complejidad es el tejido de eventos, acciones,  interacciones, retroacciones, determinaciones, azares, que constituyen <span style="color: black">nuestro</span> mundo fenoménico. La dificultad del  pensamiento complejo es que debe afrontar lo entramado, la solidaridad de los  fenómenos entre <span style="color: black">sí</span> la bruma, la incertidumbre,  la contradicción (Morin, 1990).              </font></span></p>       <p align="justify"><span lang="ES-VE"><font size="2" face="Verdana">             Desde esta perspectiva el saber pedagógico se presenta como una  elaboración del sujeto, con una información organizada y sistematizada, sin  carácter de linealidad; es decir, no se produce por acumulación de sucesos, sino  que la propia dinámica y complejidad de la actuación docente contribuye a la  elaboración del saber; pero como expresión de la cultura y de los contextos es  más que la suma de sus componentes. En consecuencia,  es a partir de las  interacciones entre la historia del docente, las prácticas, los procesos de  enseñanza y aprendizaje y las expresiones intelectuales cuando surge una nueva  realidad, en este caso el saber pedagógico que interactúa sobre las partes que  influyen en su elaboración. </font></span></p>       <p align="justify"><span lang="ES-VE" style="font-family: Verdana"> <font size="2">            La conciencia de la multidimensionalidad lleva a la  idea de que toda visión unidimensional, especializada es pobre; entonces, es  necesario religar a otras dimensiones. La complejidad nos hace comprender que  estaremos sometidos a un saber parcial. La totalidad es la no verdad. La  fundamentación del pensamiento complejo se basa, en buena parte, en tres  principios: (a) el dialógico, (b) el de recursión  y (c) el hologramático (Morin,  1990).</font></span></p>       <p align="justify"><span lang="ES-VE" style="font-family: Verdana"> <font size="2">            El principio dialógico reúne dos términos que  aparentan ser contrarios y distantes, pero que se pueden relacionar e integrar  entre  sí; y desde esta perspectiva, si bien es cierto que “existe una  disociación entre el saber teórico y el saber práctico” (Díaz, 2006), podemos  estudiar la teoría y la práctica, no como elementos separados, sino     complementarios que deben interactuar en la formación docente. </font></span> </p>       <p align="justify"><span lang="ES-VE" style="font-family: Verdana"> <font size="2">            El principio de recursión organizacional, en este  caso, trasciende la percepción de causa–efecto. Es verdad que las personas con  sus múltiples interacciones conforman la sociedad, pero es la organización  social quien elabora las normas de convivencia, lengua, tradiciones, religión;  la cultura como expresión social. El saber pedagógico, como proceso complejo y  dinámico, se elabora en un contexto de múltiples referencias, pero ese saber una  vez socializado y sistematizado pasa a formar parte de esa realidad contextual  en la elaboración de un nuevo saber.</font></span></p>       <p align="justify"><span lang="ES-VE" style="font-family: Verdana"> <font size="2">            En relación con el principio hologramático la noción  de holograma permite pensar en que se puede trascender el  reduccionismo que  sólo ve las partes y al holismo que se centra en el todo. Este principio permite  explicar, que se puede estudiar en docentes particulares el saber pedagógico  como una realidad general y de esta forma se puede examinar el conocimiento de  las partes desde el todo y del todo desde las partes, con una misma perspectiva  epistemológica. El saber pedagógico es<span style="color: black"> </span>teoría  y es práctica;<span style="color: blue"> </span><span style="color: black">la  primera</span> se logra a través de las reflexiones conscientes o inconscientes  de los docentes y esa elaboración teórica fundamenta la práctica que a su vez  prueba la teoría; esto tiene importancia en el proceso de formación permanente y  en el ejercicio profesional del docente.</font></span></p>       <p align="justify"><span lang="ES-VE" style="font-family: Verdana"> <font size="2">            Como se observa el pensamiento de la complejidad no  rechaza la certeza en beneficio de la incertidumbre, la separación en beneficio  de la inseparabilidad. El procedimiento consiste en ir y venir, entre certezas e  incertidumbres, entre lo elemental y lo global, entre lo separable y lo  inseparable. No se trata de abandonar los principios de la ciencia clásica sino  de integrarlos en un esquema que es<span style="color: black">,</span><span style="color: fuchsia"> </span>al mismo tiempo<span style="color: black">,</span><span style="color: fuchsia"> </span>más amplio; tampoco de poner un holismo vacío en un reduccionismo  sistemático; se intenta  incorporar lo concreto de las partes a la totalidad.  Hay que articular los principios del orden/desorden, separación/desunión,  autonomía/dependencia que son al mismo tiempo competidores, complementarios y  antagonistas en el seno del universo. La complejidad desde una postura  epistemológica debe contribuir con la producción del conocimiento. El progreso  debe dejar de ser una noción lineal, simple, asumida, irreversible y pasar a ser  compleja y problemática (Montes, 1995).</font></span></p>       <p align="justify"><b><span lang="ES-VE" style="font-family: Verdana"> <font size="2">Conclusiones</font></span></b></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><span lang="ES-VE" style="font-family: Verdana"> <font size="2">Vistas las consideraciones expuestas en relación con los  fundamentos teóricos del  saber pedagógico  se pueden formular las siguientes  conclusiones:</font></span></p>       <p style="text-indent: -18.0pt; margin-left: 36.0pt" align="justify"> <span lang="ES-VE"><font size="2" face="Verdana">1.</font></span><span style="font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; font-family: Verdana" lang="ES-VE"><font size="2">  </font></span><span lang="ES-VE"><font size="2" face="Verdana">El  saber pedagógico es una de las entidades reveladoras de la formación docente. Es  necesario, entonces,  profundizar sobre su estatuto, desde  los fundamentos  teóricos expuestos, pues, es una opción para coadyuvar en elaboración de una  teoría pedagógica que permita explicar  el  pensamiento y las actuaciones del  docente</font></span></p>     <p style="text-indent: -18.0pt; margin-left: 36.0pt" align="justify"> <span lang="ES-VE"><font size="2" face="Verdana">2.</font></span><span style="font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; font-family: Verdana" lang="ES-VE"><font size="2">   </font></span><span lang="ES-VE"><font size="2" face="Verdana">Los  docentes, desde su práctica y reflexiones, también generan teorías que pueden  contribuir con la constitución de una base de conocimientos y este proceso  representa un referente importante  cuando se elaboran los programas de  formación y reconocer esta contribución del docente en el conocimiento y mejoras  de los asuntos educativos es fundamental, no sólo, por ser constructores de  teorías sino por que construyen y reconstruyen su práctica pedagógica.</font></span></p>       <p style="text-indent: -18.0pt; margin-left: 36.0pt" align="justify"> <span lang="ES-VE"><font size="2" face="Verdana">3.</font></span><span style="font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; font-family: Verdana" lang="ES-VE"><font size="2">  </font></span><span lang="ES-VE"><font size="2" face="Verdana">El  interaccionismo simbólico permite estudiar la cotidianidad del docente en un  mundo diario de intercambios e interacciones. El docente vive en un mundo físico  y simbólico al mismo tiempo, él es quien construye los significados del mundo y  de las acciones en ese mundo con ayuda de los símbolos y la interacción como  componente de la socialización  se revela en la construcción del saber  pedagógico como proceso complejo y dinámico.</font></span></p>       <p style="text-indent: -18.0pt; margin-left: 36.0pt" align="justify"> <span lang="ES-VE"><font size="2" face="Verdana">4.</font></span><span style="font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; font-family: Verdana" lang="ES-VE"><font size="2">  </font></span><span lang="ES-VE"><font size="2" face="Verdana">El  pensamiento complejo contribuye  a explicar la naturaleza del saber pedagógico,  pues, una de las características ontológicas es su complejidad  por la  naturaleza humana de sus actores. El proceso de construcción y reconstrucción de  ese saber  está relacionado con una cultura y debe partir de la diversidad en  sus concepciones,  contextos académico, laboral, familiar, cotidiano; así como,  las condiciones personales y profesionales de los docentes. </font></span></p>       <p align="justify"><b><span lang="ES-VE" style="font-family: Verdana"> <font size="2">Referencias </font></span></b></p>       <!-- ref --><p><font face="Verdana" size="2">1. Carr, W. (1996). Una teoría para la  educación. Madrid: Morata. </font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=1312975&pid=S1316-0087201000020000900001&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><font face="Verdana" size="2">2. Bloomer, H. (1982). El interaccionismo  simbólico: perspectiva y método. Barcelona, España: Hora. </font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=1312976&pid=S1316-0087201000020000900002&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><font face="Verdana" size="2">3. Coulon, A. (1995). Etnometodología y  Educación. Barcelona, España: Paidós. </font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=1312977&pid=S1316-0087201000020000900003&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><font face="Verdana" size="2">4. Díaz, V. (2006). Construcción del saber  pedagógico. Caracas: UPEL/FONDEIN. </font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=1312978&pid=S1316-0087201000020000900004&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><font face="Verdana" size="2">5. Montes, L. (1995). El principio complejidad.  Ciencia, epistemología y política. Caracas: Tropykos. </font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=1312979&pid=S1316-0087201000020000900005&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><font face="Verdana" size="2">6. Morin, E. (1990). Introducción al  pensamiento complejo. Barcelona, España: Gedisa. </font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=1312980&pid=S1316-0087201000020000900006&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><font face="Verdana" size="2">7. Ritzer, G. (1995). Teoría sociológica  contemporánea. Madrid: McGraw-Hill. </font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=1312981&pid=S1316-0087201000020000900007&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><font face="Verdana" size="2">8. Sandín, M. (2003). Investigación cualitativa  en educación. Fundamentos y tradiciones. Madrid: McGraw-Hill.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=1312982&pid=S1316-0087201000020000900008&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> ]]></body>
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