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</front><body><![CDATA[ <p ALIGN="center"><b><font face="Verdana">Editorial</font></b></p>     <p ALIGN="center"><b><font face="Verdana">El feminismo Latinoamericano y su  proyecto ético-político en el siglo XXI</font></b></p> <font SIZE="3">     <p align="center"><b><font face="Verdana" size="2">Alba Carosio</font></b></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">Centro de Estudios de la Mujer  de la Universidad Central de Venezuela</font></p> </font><font size="2" COLOR="#211e1e">     <p align="justify"><font face="Verdana">No ha habido revoluciones en la historia  sin su correspondiente radicalización feminista debido a que el cuestionamiento  del poder establecido da lugar a la visibilización de antiguas opresiones.  Estamos terminando la primera década del Siglo XXI con una América Latina que ha  revitalizado la utopía, plantea y propone al mundo alternativas para el logro de  sociedades más igualitarias, equitativas y democráticas, sin pobreza y sin  opresiones y construye una integración regional, basada en intercambio humano y  potenciadora de capacidades y posibilidades emancipadoras. El Feminismo como  proyecto ético, ideológico y político enfrenta la necesidad de debatir y  examinar líneas de pensamiento y estrategias de movimiento. El Feminismo en  diálogo con las izquierdas y movimientos sociales, y con especificidades de  participación de las mujeres en la vida y la transformación social, tiene una  fuerza renovada y vuelve a pensarse. </font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana">América Latina en los últimos años ha  empezado a vivir importantes transformaciones que marcan un nuevo rumbo político  en la región, con gobiernos progresistas y de izquierdas elegidos a través del  voto ciudadano, con movimientos sociales y populares potentes que generan  alternativas, filosofías, acciones, simbologías y proposiciones, con procesos </font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana">de integración que han permitido  vivenciar la especificidad de historia y el derrotero común, con el objetivo de  la complementariedad y soberanía para fortalecer alternativas emancipadoras. La  propuesta del Socialismo en el Siglo XXI implica la profundización de la  democracia, definida como participación de todas y todos en las decisiones  sociales, y también como reestructuración de las relaciones de poder en la vida  cotidiana. El feminismo, como pensamiento y práctica ético política pone en  debate los vínculos y expresiones de la dominación en las relaciones de género,  que muestran claramente como «lo personal es político» y lo político también es  personal, ya que el tipo de lazos que se forjan en el aquí y el ahora modelan la  sociedad que se aspira a crear. </font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana">El feminismo es pensamiento  contrahegemónico y contracultural, que se plantea desmontar la opresión y  explotación patriarcal, que opera en el contrato sexual que da base al contrato  social. Contrato sexual que especifica las relaciones entre mujeres y hombres, y  legitima la diferencia como desigualdad en el ejercicio cotidiano que da lugar a  la plusvalía sexual. En este contexto, el feminismo se pone en diálogo con  prácticas antisistémicas y es corresponsable por la prefiguración de  alternativas más justas. Nos preguntamos entonces ¿qué caracteriza al feminismo  que necesitamos y practicamos en Latinoamérica? </font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana">Aunque el Feminismo es una línea de  pensamiento crítico y rebelde, cuya presencia puede encontrarse desde la  antigüedad en reflexiones y textos, las demandas fuertes y explícitas de  igualdad entre los sexos se manifestaron con la Revolución Francesa; es allí  donde la voz de las mujeres empezó a expresarse de manera colectiva, aunque fue  rápidamente derrotada. Al calor de las ideas revolucionarias las mujeres fueron  las primeras </font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana">en proyectar la justicia como condición  necesaria para la igualdad. Sin justicia no hay igualdad en los hechos, el  concepto de justicia incorpora la visión sobre la extensión y calidad de la  «igualdad de todos», quienes son todos y de qué clase de igualdad se trata. En  el siglo XIX, el siglo de los grandes movimientos sociales emancipatorios, el  feminismo aparece, por primera vez, como un movimiento social de carácter  internacional, con una identificación teórica y organizativa explícita. El  feminismo como ideario libertario y reivindicativo, como propuesta social, se  desarrollará en el seno de los movimientos abolicionistas y de los otros grandes  movimientos sociales: los socialismos y el anarquismo. Se va gestando y  verbalizando una conciencia articulada de los derechos de las mujeres, la  sociedad ideal y perfecta de las utopías decimonónicas, en la que todos los  seres humanos se relacionan en paz, armonía, igualdad y cooperación requiere la  liberación de las mujeres y su igualdad efectiva. Corren realimentándose  mutuamente las reivindicaciones de las obreras y las formulaciones ideológicas  feministas y sufragistas. </font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="Verdana">Mientras los revolucionarios franceses  les cortaban la cabeza a las feministas pioneras (Olympe de Gouges y otras), en  Nuestra América, los españoles ejecutaban a las rebeldes indígenas (Micaela  Bastidas, Tomasa Tito Condemayta, Marcela Castro, Bartolina Sisa, Greogoria  Apaza, y muchas más) o las tomaban como botines sexuales. La presencia de las  mujeres en la independencia fue más profusa de lo que la historia oficial ha  reconocido, cada país gestó diferentes tipos de mujeres, desde figuras de  heroínas descollantes hasta las que trabajaban clandestinamente y que daban  mensajes o recolectaban dinero o marchaban con la tropa. Todas sufrieron el  flagelo de la guerra y muchas de ellas fueron fusiladas sin tener un juicio  justo. Las mujeres contribuyeron a la creación de las naciones, pero continuaron  excluidas de la ciudadanía. A partir se la segunda mitad del Siglo XIX las  mujeres latinoamericanas comenzaron a escribir reflexiones sobre sí mismas, los  diarios de vida o las revistas de mujeres durante no fueron sólo espacio de ocio  o del romanticismo amoroso, también participaron en periódicos progresistas y  fundaron algunos propios. El feminismo latinoamericano de fines del Siglo XIX  fue liberal y burgués pero también obrero, socialista y sobre todo anarquista,  denunciaban la doble opresión del matrimonio y el trabajo, y la hipocresía  sexual eclesiástica. Las anarquistas exigían derechos sobre su cuerpo y  sexualidad, llevaban a la esfera pública cuestiones que habían quedado relegadas  a la vida íntima o privada. En algunos países habían conquistado el derecho a  asistir a las llamadas escuelas normales, instituciones seculares que les  ofrecían la oportunidad de estudiar fuera de la casa. Las maestras normales  correspondieron al paradigma de optimismo pedagógico basado en la convicción de  que toda persona es educable, y en la idea de que la educación es capaz de  efectuar transformaciones económicas, sociales y políticas que permitieran la  construcción de sociedades modernas. De allí, que conformaron un influyente  –hasta hoy– feminismo educacionista que confiaba en la educación como estrategia  para lograr la igualdad. </font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana">El siglo XX es la época de afirmación de  los movimientos feministas: se produjeron las más importantes huelgas de  mujeres, la luchas por la incorporación de éstas a la educación y a las  universidades, el feminismo socialista y las luchas por el derecho al voto.  Comenzando en el siglo anterior, el movimiento sufragista abarca toda la primera  mitad del siglo XX, el voto de las mujeres se va logrando paulatinamente. Nueva  Zelanda fue el primer país en lograrlo en el año 1893, Finlandia en 1906, Rusia en 1917, Estados Unidos  en 1920, España en 1931, Francia en 1945, y Suiza en 1971. En América Latina, el  primer país en conceder el sufragio femenino fue Ecuador (1929) y el último fue  Paraguay (1961). </font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana">Después del logro del voto, parecían  satisfechas las demandas de igualdad de las mujeres, sin embargo, muy pronto se  evidenció que la igualdad legal encubría desigualdad y opresión evidente en la  división del trabajo en la familia, en el desigual goce de los derechos  sexuales, la discriminación laboral hacia las mujeres, la pobreza femenina, etc.  A partir de los 70 se va desarrollando un nuevo enfoque del feminismo, centrado  en la autoafirmación radical determinada en la lucha contra el patriarcado, como  sistema de dominación. Los años sesenta fueron años de grandes movilizaciones y  revoluciones, quedan al descubierto las contradicciones de un sistema que tiene  su legitimación en la universalidad de sus principios, pero que en realidad es  sexista, racista, clasista, colonialista e imperialista. Se conforman  movimientos sociales radicales como el movimiento antirracista, el estudiantil,  el pacifista y, el feminista. </font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana">Podrían verse las siguientes etapas en  el feminismo:</font></p> </font><font SIZE="3"><font SIZE="3" COLOR="#211e1e">     <div align="center"> 	<table border="1" width="500" cellspacing="1" id="table1"> 		<tr> 			<td><font SIZE="2" COLOR="#211e1e" face="Verdana">Primera ola </font> 			</td> 			<td><font SIZE="2" COLOR="#211e1e" face="Verdana">Fines S. XVIII y  			XIX </font></td> 			<td><font SIZE="2" COLOR="#211e1e" face="Verdana">El feminismo  			ilustrado de la Revolución Francesa –feminismo socialista y  			anarquista – feminismo educacionista </font></td> 		</tr> 		<tr> 			<td><font SIZE="3"><font SIZE="2" COLOR="#211e1e" face="Verdana"> 			    <p ALIGN="LEFT">Segunda ola </font></p> 			</font> 			    <p>&nbsp;</td> 			<td><font SIZE="2" COLOR="#211e1e" face="Verdana">Primera mitad S.  			XX </font></td> 			<td><font SIZE="2" COLOR="#211e1e" face="Verdana">Feminismo  			sufragista – socialista – liberal </font></td> 		</tr> 		<tr> 			<td><font SIZE="2" COLOR="#211e1e" face="Verdana">Tercera ola </font> 			</td> 			<td><font SIZE="2" COLOR="#211e1e" face="Verdana">1970 en adelante  			mujer</font></td> 			<td><font SIZE="2" COLOR="#211e1e" face="Verdana">Feminismo radical  			– Movimiento de liberación de la </font></td> 		</tr> 		<tr> 			<td><font SIZE="2" COLOR="#211e1e" face="Verdana">Cuarta ola </font> 			</td> 			<td><font SIZE="2" COLOR="#211e1e" face="Verdana">S.XXI </font></td> 			<td><font SIZE="2" COLOR="#211e1e" face="Verdana">Feminismos  			(Institucional, liberal, socialista, de la igualdad, de la  			diferencia, indígena, afrodescendiente, ecofeminismo, islámico,  			latinoamericano, etc.) </font></td> 		</tr> 	</table> </div> </font></font><font size="2" COLOR="#211e1e">     <p align="justify"><font face="Verdana">Fue en la tercera ola, cuando el  feminismo tomó la decisión política de organizarse de forma autónoma y separarse  de los varones, lo que llevó a la constitución de los movimientos de liberación  de la mujer. Se organizaron grupos de autoconciencia con exigente impulso  igualitarista y antijerárquico. Se partió de la comprensión de que no bastaba  con la igualdad de las mujeres ante la ley, el objetivo político era  antipatriarcal, como específica lucha contra la opresión de las mujeres. Esta  ola feminista se aglutina en torno a la visión de que «lo personal es político».  Se trata de una práctica política radical, un nuevo tipo de relación y de estilo  político que reconciliará el factor personal con el público, en lo político se  incorporan emociones y sentimientos. Se pensó en redefinir lo político desde el  ser femenino, desde una visión distinta del poder. No basta con discutir a la  mujer como un agregado dentro del contexto político social, sino que hay que  revisar las bases esenciales sobre las cuales se ha construido la teoría  política. A lo largo de todo el siglo XX, las mujeres presentaron la batalla en  dos frentes, batiéndose por obtener el reconocimiento de sus derechos y  participando en movimientos de emancipación política y social que lo jalonaron. </font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana">En América Latina el feminismo de los  setenta fue además radical, político y popular, y las feministas fueron también  víctimas y combatientes frente a las dictaduras que comenzaron a imperar en la  región. Los golpes de estado en Chile, Bolivia, Uruguay y Argentina, y las  revoluciones centroamericanas, obligaron a muchas feministas a enlazar el  elemento íntimo y personal del feminismo con reivindicaciones políticas. La  demanda de «democracia en el país, la casa y la cama» de las chilenas Julieta  Kirkwood y Margarita Pisano sintetiza el sentir de las latinoamericanas. </font> </p>     <p align="justify"><font face="Verdana">La producción de los saberes feministas  en Latinoamérica nació de la experiencia cotidiana de visibilizar una sujeta que  no era reconocida como tal, frente a las propias mujeres y frente a la sociedad.  La producción de saberes del feminismo se hizo al nombrar lo que hasta ese  momento no tenía nombre, produciendo discursos propios, evidenciando la  distancia entre teoría y práctica. Así, al nombrar lo privado en clave política  era posible convertir lo personal en un proyecto colectivo. </font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="Verdana">Las ideas feministas fueron incluyéndose  en los movimientos y luchas populares, el movimiento feminista creció en muchos  países confrontando con autoritarismos en la casa y en la calle, en un clima  antidemocrático y/o con dictaduras fuertes, que el movimiento contribuyó  indudablemente a derrotar. El Feminismo Latinoamericano de los 70 y 80 era  iconoclasta y rebelde, mayoritariamente compuesto por mujeres de clase media  instruida, pero fue acercándose y articulándose con movimientos populares,  vinculándose y sembrando ideas y principios en las mujeres organizadas de  distintos ámbitos: políticos, sindicales, sociales, religiosas, etc. </font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana">A fines de la década de los ochenta, y  desplegada en los noventa, apareció una formación conservadora reactiva que  también alcanzó al movimiento feminista. En la década de los noventa, el  movimiento feminista se profesionalizó, surgen las ONG y las consultoras de  género. Las ONG feministas dieron residencia física al feminismo y abrieron  espacios de crecimiento -de conocimientos, saberes, gestión e  institucionalización- y en muchos casos consolidaron una propuesta de política  activa. Sin embargo, también produjeron un desplazamiento (blanqueamiento)  ideológico que ha puesto a algunos feminismos en armonía con el pensamiento  conservador, jugando el papel de coartada progresista de propuestas sociales más  bien retrógradas o mantenedoras del status quo, sin cuestionar el poder  establecido y sus esquemas de exclusión y dominación. El refugio en la  especialidad/experticia de la perspectiva de género, permite el desarrollo de  cómodas acciones sectoriales que no confrontan el sistema establecido ni sus  mecanismos. El género aparece como un ingrediente técnicamente cómodo y  módicamente modernizador, sin cuestionamientos globales y sin concreciones de  clase ni de etnia. </font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana">En resumen podría hablarse de dos  extremos en las líneas feministas: a) las que impulsan la incorporación de las  mujeres hasta llegar a la igualdad completa o paridad en todos los ámbitos  sociales, con la confianza en que la incorporación o inclusión de las mujeres  traerá mayores grados de justicia social, b) las que proponen un feminismo  centrado en la transformación social, que propone la emancipación social  indisolublemente ligada a la igualdad de hecho para las mujeres. </font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana">Se fue produciendo, a fines del siglo XX,  el fenómeno de la explosión de las diferencias al interior del feminismo, lo que  llevó a la inclusión de diversas comas y etcéteras en definiciones  desjerarquizadas. Las diversidades entre las mujeres se incluyen en términos de  clase, etnia, orientación sexual, edad, etc., y más progresismo a cuántos más  etcéteras se incluyan en las definiciones. Para algunas feministas todos estos  entrecruzamientos tienen la misma importancia, se plantean como «cadenas de  equivalencias», para otras es indispensable privilegiar y priorizar la lucha  emancipatoria ante la condición de clase, o su resignificación como lugar que se  ocupa en el acceso y decisión sobre los bienes sociales que potencian el  desenvolvimiento humano, preminentemente decisivo para la condición y  explotación. Ente las primeras hay un abandono silencioso del análisis del marco  capitalista global con sus determinaciones de la explotación de género, mientras  que para las segundas la imbricación entre el patriarcado y el capitalismo es  insoslayable. </font></p>     <p ALIGN="JUSTIFY"><font face="Verdana">Para el feminismo marxista, la  pertenencia de clase no puede agregarse simplemente a las otras múltiples y  diversas identidades, es el núcleo que une y concreta las identidades  subordinadas. La mujer, negro, homosexual, etc., sólo adquieren su significación  social concreta en relación a su vínculo con una clase social, la clase  determina su lugar de opresión y subordinación. También para el feminismo  popular y socialista, la pobreza y el lugar social determina y potencia la  explotación de género de las mujeres. Y practicando el feminismo como  pensamiento contrahegemónico y contracultural situado, debemos pensar desde  nuestra específica subordinación de mujeres latinoamericanas, como categoría  política que nos articula, con historias y siglos de acatamiento y de  propuestas. Pensarnos desde Nuestra América implica hacerlo desde la  marginalidad explotada del imperio global, donde la violencia se naturaliza  teniendo como base la violación colonial. El colonialismo europeo patriarcal,  racista y discriminador ha marcado a las mujeres latinoamericanas y las ha  simbolizado como cuerpos preferentemente erotizados, convertidos en instrumento  para la sujeción y la reproducción del colonizador. Nuestros países son vistos  desde otros continentes como lugares para el placer, lugares donde todavía  consiguen las mujeres más mujeres, mujeres que se exportan como migrantes  indocumentadas para los mercados del sexo o de los cuidados. Nacer mujer implica  un futuro prefijado, pero nacer mujer latinoamericana implica un futuro  prefijado más estrecho. </font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana">En nuestra Latinoamérica del Siglo XXI,  afrontamos una encrucijada entretejida o bifurcada entre feminismos integrados y  feminismos de ruptura, entre feminismos ideológicamente globalizados y  feminismos policéntricos y localizados en nuestra latinoamericanidad, entre  feminismos de la igualdad y feminismos de la diferencia, entre feminismos  universalistas y feminismos alternativos (con reconocimiento de etnia y clase),  que plantea las siguientes preguntas, donde estamos convencidas de que la lucha  en contra de la subordinación de género debe ser planteada en formas específicas  y diferenciales latinoamericanas: ¿Qué tipo de poder buscamos? ¿Qué tipo de  relaciones políticas promovemos? ¿Qué tipo de sociedades emancipadas queremos?  ¿Cómo se articula el feminismo con las emancipaciones y las democracias? ¿Cómo  se articula con las revoluciones y las transformaciones sociales que se están  dando en el siglo XXI en Latinoamérica? ¿Cuáles son los aportes del Feminismo a  la globalización alternativa de cara al siglo XXI? ¿Qué tareas pendientes tiene  el Feminismo Latinoamericano después de los logros conseguidos? ¿Cuáles son los  que reconocemos como logros? ¿Cuáles son las diversidades que reconoce y refleja  el Feminismo Latinoamericano? ¿Cuál es la relación entre el Feminismo y el  Socialismo como proyectos ético-políticos en el Siglo XXI en Latinoamérica? </font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana">Las mujeres del Sur demandan del  feminismo una crítica contundente a la injusta globalización y propuestas  emancipatorias. La cultura hegemónica del mundo que desposee de la misma  supervivencia y arruina los equilibrios ecológicos desecando los recursos  naturales, su característica es la destructividad de personas. Las voces  feministas y su tradición de solidaridad dan un conjunto de herramientas  críticas para desacreditar tanto la maquinaria económica y cultural neoliberal  como las prácticas locales, culturales o religiosas, lesivas para la igualdad e  integridad de las mujeres, es una acción cultural múltiple de reinvención de la  igualdad y la libertad. </font></p>     <p align="justify"><b><font face="Verdana">Referencias Bibliográficas</font></b></p> </font><font SIZE="3">     <!-- ref --><p align="justify"> <span style="font-size: 10.0pt; font-family: Verdana; color: #211E1E">1.  Gargallo, Francesca (2007). «Feminismo Latinoamericano». <i>Revista Venezolana  de Estudios de la Mujer,</i> 12: (28), 17-34.</span>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2816585&pid=S1316-3701200900020000100001&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify">2. Korol, Claudia (2008). «Una perspectiva feminista en la  formación de los movimientos populares: la batalla simultánea contra todas las  opresiones». </font><i><font SIZE="2" COLOR="#211e1e" face="Verdana">RevistaVenezolana</font><font SIZE="2" COLOR="#211e1e" face="Verdana">  de Estudios de la Mujer</font></i><font SIZE="2" COLOR="#211e1e" face="Verdana">,  13: (31), 27-37.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2816586&pid=S1316-3701200900020000100002&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"><font face="Verdana">3. <font SIZE="2" COLOR="#211e1e">D‘Atri,  Andrea (2004). </font></font><font FACE="Verdana" SIZE="2" COLOR="#211e1e"><i> Pan y Rosas. Pertenencia de género y antagonismo de clase en el capitalismo</i>.  Buenos Aires, Editorial Las Armas de la Crítica. </font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2816587&pid=S1316-3701200900020000100003&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> ]]></body>
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