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</front><body><![CDATA[   <font FACE="Verdana" COLOR="#231f20">     <p align="center"> <span style="font-family: Verdana; color: #231F20; font-weight: 700">Apuntes  para la construcción de una historia de las mujeres</span></p> </font><font FACE="Verdana" SIZE="2" COLOR="#231f20">     <p align="center"> <span style="font-size: 10.0pt; font-family: Verdana; color: #231F20; font-weight: 700"> Marianela Tovar Núñez</span></p>     <p><span style="font-size: 10.0pt; font-family: Verdana; color: #231F20"> Licenciada en historia y letras editora invitada revista venezolana de estudios  de la mujer, Venezuela <a href="mailto:tmarianela@yahoo.com"> tmarianela@yahoo.com</a></span></p> </font><font SIZE="2" face="Verdana">     <blockquote> 	    <p ALIGN="justify"><i>“La historia de todos los tiempos, y la de hoy  	especialmente, nos enseña que… las mujeres serán olvidadas si ellas se  	olvidan de pensar sobre sí mismas.”</i></p> </blockquote>     <p ALIGN="justify">Invisibilidad es el término que mejor define la situación de  las mujeres en la historia y el que mejor expresa la preocupación central de las  historiadoras feministas desde inicios de la década del setenta del siglo XX.  Las mujeres han estado silenciadas e invisibilizadas por la historiografía que  se ha producido hasta ahora. Invisibilización que no sólo afecta a las mujeres,  sino que ha distorsionado el conocimiento del pasado.</p>     <p ALIGN="justify">Este silenciamiento e invisibilización de las mujeres  contrasta de manera singular con lo que Michelle Perrot denomina el aluvión de  discursos e imágenes masculinas sobre las mujeres. De hecho, los discursos  filosóficos sobre qué son las mujeres, cómo deben comportarse y lo que deben  hacer han sido tan abundantes que llegan a colindar con lo obsesivo<sup>1</sup>.</p> </font>     <p ALIGN="justify"><font SIZE="2" face="Verdana">Las historiadoras feministas  han entendido, al igual que muchos otros historiadores, que la escritura del  pasado no es objetiva y que la ginopia<sup>2</sup> implica una toma de una  posición política e ideológica. Por eso, escribir sobre el pasado de las mujeres  involucra, también, una toma de posición política –ésta sí, explícita– en contra  de la historiografía androcéntrica dominante, que se ocupa primordialmente de  los procesos históricos desarrollados en la esfera pública, entendida como  propia de los hombres y que utiliza categorías supuestamente neutras como <i> hombre, humanidad</i> y <i>universal</i>, desconociendo su atadura a una  actuación exclusivamente masculina.</font></p>     <p ALIGN="justify"><font SIZE="2" face="Verdana">La historia de las mujeres  proviene, a diferencia de otras corrientes historiográficas, de un movimiento  político, específicamente, del movimiento feminista de la segunda ola y del  movimiento de mujeres que se desarrolló en Francia e Inglaterra a principios de  la década del setenta del siglo XX.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p ALIGN="justify"><font SIZE="2" face="Verdana">Como parte integral de la labor  política desarrollada por los movimientos feministas liberales,  marxistas/socialistas y radicales, surgió a finales la década del sesenta y  principios del setenta del siglo XX, una gran variedad de textos feministas en  periódicos, revistas y libros que tenían la finalidad de darle una base teórica  a la lucha política. Estos textos serán la raíz de la futura investigación  feminista </font><font SIZE="2"><font face="Verdana">dentro de las diferentes  disciplinas de conocimiento, incluyendo aquellas que parecían ajenas a sus  preocupaciones, como la teoría de la ciencia. </font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana">Parte de esta producción intelectual se  llegó a institucionalizar posteriormente en los llamados Estudios de las Mujeres  (</font></font><font FACE="Verdana" SIZE="2"><i>Women´s Studies)</i><sup>3 </sup> y con el surgimiento de un conjunto de publicaciones periódicas especializadas,  como las conocidas Fem inistStudies</font><font face="Verdana"><font size="2">y</font><font size="2"> </font></font><font FACE="Verdana" SIZE="2">Signs: Journal of Wom en in Culture  and Society. El objetivo principal de estos estudios era –y es– entender a las  mujeres como sujetos de estudio y reflexionar sobre las implicaciones teóricas y  metodológicas de su inserción dentro del campo de las ciencias sociales. </p> </font><font SIZE="2">     <p align="justify"><font face="Verdana">La discusión, por parte de las  historiadoras feministas, acerca de los problemas teóricos y metodológicos, así  como los cuestionamientos a los paradigmas epistemológicos dominantes formaron  parte, desde un inicio, de sus investigaciones. Es así como las estudiosas  feministas de mediados de los años setenta tales como Ann Gordon, Mari Jo Buhle  y Nancy Shrom Dye proponían que los estudios de mujeres necesariamente llevarían  a una reconsideración general de las categorías y premisas dominantes en la  producción académica tradicional: </font></p>     <blockquote> 	    <p align="justify"><font face="Verdana">Estamos aprendiendo que el escribir  	a las mujeres en la historia implica necesariamente la redefinición y  	ampliación de nociones tradicionales de significado histórico, de modo que  	abarquen tanto la experiencia personal y subjetiva como las actividades  	públicas y políticas. No es demasiado sugerir que, por muy titubeantes que  	sean los comienzos reales, una metodología como ésta implica no sólo una  	nueva historia de las mujeres, sino también una nueva historia.</font><sup><font face="Verdana">4 	</font></p> </blockquote> </sup>     <p align="justify"><font face="Verdana">Una de las propuestas de estas  historiadoras, fue la de incorporar el tema del status de las mujeres en la  investigación histórica. La historiadora Joan Kelly afirmaba que esto  significaría hacer una nueva aproximación a los períodos de grandes cambios  sociales, que no significaron lo mismo para los hombres y para las mujeres; de  hecho, muchas veces representaron un retroceso para las mujeres<sup>.5 </sup> </font><sup></p> </sup>     <p align="justify"><font face="Verdana">Ya en 1975, la historiadora Natalie  Zemon Davis exponía que el status de las mujeres sólo podía ser analizado y  comprendido en los términos de su relación con los hombres dentro de una  sociedad específica: </font></p>     <blockquote> 	    <p align="justify"><font face="Verdana">Me parece que deberíamos  	interesarnos tanto en la historia de las mujeres como en la historia de los  	hombres, que no deberíamos trabajar solamente sobre el sexo oprimido, del  	mismo modo que un historiador que trabaja desde una perspectiva de clase no  	puede centrarse por entero en los campesinos. Nuestro propósito es  	comprender el significado de los sexos, de los grupos de género, en el  	pasado histórico.</font><sup><font face="Verdana">6 </font></p> </blockquote> </sup>     <p align="justify"><font face="Verdana">Se trata, tal como decía Kelly un año  después, de alcanzar el objetivo de: &quot;restituir a las mujeres en la historia y  devolver nuestra historia a las mujeres.&quot;</font></font><font SIZE="2" face="Verdana"><sup>7 </sup>La forma en que esta nueva historia podría incluir a las mujeres dependía,  según afirmaban las historiadoras Kelly y Joan Scott, de la incorporación y el  desarrollo de género como categoría de análisis8</font><font SIZE="2"><font face="Verdana">.  Categoría que destaca el punto central que determina la situación de  subordinación de las mujeres, desnaturaliza las relaciones entre los sexos y  está en oposición al determinismo biológico, pues comprende las ideas, roles,  identidades y clasificaciones sociales fijadas a los hombres y mujeres como  construcciones culturales asignadas a cuerpos sexuados. </font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="Verdana">Por esta razón, uno de los aportes más  importantes de las historiadoras feministas estadounidenses a la investigación  feminista fue el haber introducido el género como una categoría del pensamiento  social que no sólo ensancha y enriquece el campo de la investigación histórica,  sino que es imprescindible para la construcción de una historia de las mujeres:  &quot;Cualquier esfuerzo por entender a las mujeres en términos de categorías  sociales que oculten este hecho fundamental tiene que fracasar para dar lugar a  conceptos más apropiados&quot;</font><sup><font face="Verdana">9. </font></p> </sup>     <p align="justify"><font face="Verdana">Por otra parte, esta categoría ayuda a  en-tender por qué aunque las mujeres han pertenecido a todas las clases sociales  y grupos étnicos, han tenido históricamente una posición subordinada en la  sociedad. El género las ha colocado en una posición de sujeción y resistencia  dentro de un sistema patriarcal. &quot;Aunque las diferencias de época histórica,  clase y nacionalidad tienen importancia para las mujeres, las semejanzas  decretadas por el sexo las superan&quot;<sup>.10 </sup></font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana">Las primeras historiadoras de las  mujeres nos han legado un conjunto de aportes y preocupaciones que aún siguen  estando vi-gentes en su mayor parte: el género como categoría de análisis, el  problema de la localización de las mujeres en las fuentes, la discusión sobre la  autonomía de la historia de las mujeres, la construcción de un análisis integral  que capte la experiencia histórica particular de las mujeres y las propuestas de  una nueva periodización de la historia, entre tantas otras. Muchas de las  respuestas a estos problemas y propuestas se han encontrado en los propios  trabajos de investigación, que han arrojado una nueva luz sobre algunas etapas  de nuestro pasado y que a la vez, siguen lanzado nuevas interrogantes e  inquietudes. </font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana">Es indudable que las investigadoras  feministas y, específicamente, las historiadoras de las mujeres, han logrado  desmontar el carácter androcéntrico de muchos de los modelos teóricos que  fundamentan el campo de la investigación histórica y sus críticas a la  pretendida objetividad de las ciencias sociales han permitido comprender mejor  sus limitaciones y sus sesgos. Sin embargo, desde un principio, las académicas  que han venido trabajando dentro de estas nuevas áreas de conocimiento, al mismo  tiempo que auguraban el surgimiento de una nueva historia, han expresado su  preocupación por la posibilidad de que este tipo de estudio sea colocado en  nichos en donde la universidad desecha todos los asuntos &quot;propios&quot; de las mal  llamadas minorías sociales y étnicas, para que no contaminen el resto de la  estructura académica, reproduciéndose, de esta manera, la situación de  subordinación que viven dichos sectores dentro de la sociedad. </font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana">Las historiadoras que hemos asumido la  construcción de una historia de las mujeres en Venezuela, tenemos grandes retos  que enfrentar: el uso de un lenguaje no sexista, el planteamiento de problemas  teóricos y metodológicos inéditos, nuevos métodos de análisis, la validez de las  categorías existentes, la nueva manera de abordar asuntos tan consolidados (y  supuestamente masculinos) como la guerra y la &quot;alta&quot; política y registrar la  manera como afectan a las mujeres las permanencias y los cambios históricos.  Además, tenemos que confrontar el problema de la legitimidad de nuestro objeto  de estudio, constantemente cuestionado por otros académicos que se siguen  rigiendo por los paradigmas tradicionales. Asimismo, se hace necesario desafiar  el desprecio abierto o solapado de los gurúes y las instituciones académicas,  que consideran que este tipo de investigación es propia de una historia menor  (equivalente al espacio privado) o en el peor de los casos, producto de una  moda.</font></p>     <p align="justify"><b><font face="Verdana">Venezuela: Heroínas y mujeres  excepcionales </font></b></p>     <p align="justify"><font face="Verdana">Mucho se ha hablado en estos días acerca  de incorporar a las mujeres como objeto de estudio en las actuales  investigaciones históricas. La construcción de una nueva historiografía que  incluya a las mujeres parece estar a la orden del día. Sin embargo, el panorama  no es tan propicio como se supone, no sólo no se ha producido un debate sobre  los problemas, preguntas y propuestas relacionadas con la construcción de una  historia de las mujeres, sino que, además, en general en nuestro país se  desconoce cómo y por qué surgió la historia de las mujeres. </font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana">La escuela de historia de la Universidad  Central de Venezuela, la más importante e influyente del país, no ha abierto  todavía ninguna materia relacionada con la historia de las mujeres. Tampoco se  ha realizado ninguna jornada de investigación histórica dentro de las  universidades que tenga como tema central la historia de las mujeres. Parece ser  que la historia de las mujeres sigue siendo un asunto de segundo orden para las  historiadoras e historiadores venezolanos. </font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana">Se habla de incorporar las mujeres a la  historia, pero no se habla de construir una historia de las mujeres.  Probablemente nuestras antiparras académicas no nos han permitido ver que éste  no es un simple error que se puede enmendar fácilmente sumando mujeres a la  historia. No sólo debemos preguntarnos por qué somos presentadas como  destinatarias de los actos realizados por los hombres, también tendríamos que  preguntarnos, al igual que lo hace Joan W. Scott, por qué y cómo las mujeres  fuimos invisibilizadas.</font></font><font SIZE="2" face="Verdana"><sup>11 </sup> Estas preguntas han estado estrechamente vinculadas al trabajo de las  investigadoras y teóricas feministas y, mientras nosotras, historiadoras  venezolanas, estemos de espaldas a los movimientos feministas y, sobre todo, a  sus teorías, no vamos a ser interpeladas por éstas u otras cuestiones.  Definitivamente, siguen prevaleciendo una cantidad de prejuicios sobre el  feminismo y las feministas, a quienes se las sigue vinculando a una especie de  revanchismo y una militancia desenfrenada contra todos los hombres del planeta. </font></p> <font size="2">     <p align="justify"><font face="Verdana">La construcción de una historia que  incluya a las mujeres en nuestro país ha sido un fenómeno relativamente  reciente. Los primeros textos que tuvieron la intención explícita de incorporar  las mujeres a la historia fueron los elaborados por Carmen Clemente Travieso,  periodista vinculada desde muy temprano a la lucha por los derechos políticos y  sociales de mujeres y fundadora de la Asociación Cultural Femenina en 1935. </font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="Verdana">Los libros de Carmen Clemente Travieso  eran biografías que tenían la intención de visibilizar a las heroínas de la  independencia y a mujeres excepcionales. Estas obras estaban consustanciadas con  su trabajo de militancia política y aunque eran producto de una investigación  exhaustiva y utilizó fuentes primarias impresas, no estaba entre sus objetivos  construir un discurso histórico</font></font><font face="Verdana"><sup><font SIZE="2">12. </font></sup></font><font size="2"><font face="Verdana">Sin embargo, es  interesante señalar que la tradición biográfica abierta por Clemente Travieso ha  seguido, sin muchos cuestionamientos, hasta nuestros días. </font></p>     <p ALIGN="JUSTIFY"><font face="Verdana">Desde la década del sesenta del siglo XX,  han aparecido varios textos que pretenden destacar el papel que jugaron las  mujeres en el proceso de independencia. Lamentablemente, se han limitado a  registrar las acciones de individualidades y no han intentado comprender y  explicar cómo se vieron afectadas o qué significó la guerra para las mujeres.<sup>13 </sup></font></p>     <p ALIGN="JUSTIFY"><font face="Verdana">En la década de los ochenta empieza a  aparecer un nuevo tipo de discurso histórico que ya no estaba orientado a la  reseña biográfica de mujeres que habían pasado a la historia por estar  vinculadas a algún hombre importante o por su destacada labor en el campo de la  política y la cultura. Se pretendía estudiar a las mujeres como colectivo, con  un discurso en el que se manejaba el método y las técnicas propias de la  disciplina histórica.</font></font><sup><font SIZE="2"><font face="Verdana">14 </font></p> </font></sup><font SIZE="2">     <p align="justify"><font face="Verdana">Importantes aportes ha hecho la llamada  Historia de la Familia</font></font><font face="Verdana"><sup><font SIZE="2">15, </font></sup><font SIZE="2">línea de investigación dentro de la disciplina  histórica que se viene desarrollando desde inicios de la década de los noventa.  Sin embargo, no es historia de las mujeres. Coincidimos con la investigadora  mexicana Ana Lidia García en que la historia de la familia, de la vida cotidiana  y las mentalidades, circunscriben a las mujeres al espacio doméstico, dejando de  lado el estudio de las mujeres como sujetos históricos. No se preocupa por las  diferencias entre los sexos, la reflexión sobre el lugar y la función que  ocuparon en la sociedad y, además, no se pregunta por el significado de las  permanencias y cambios históricos para las mujeres.<sup>16</sup> </font></font> <font face="Verdana" size="2">Justamente algunos de los elementos fundamentales  que caracterizan a la historia de las mujeres. </font></p> <font size="2">     <p align="justify"><font face="Verdana">La historiografía venezolana sigue  estando marcada por la visión androcéntrica de la historia. Todavía es una tarea  pendiente en nuestro país el debate y cuestionamiento sobre el androcentrismo,  la incorporación de la categoría género, la periodización, el uso del lenguaje y  muchos otros problemas de orden teórico y metodológico discutidos desde la  década de los setenta por conocidas historiadoras cuyas obras han contribuido a  producir una historia de las mujeres. </font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana">No se ha hecho todavía una obra de la  historia de las mujeres en Venezuela en donde se estudien y cuestionen los  períodos históricos establecidos, donde se trabajen temas tales como las mujeres  y la religión, donde se estudie el trabajo de las mujeres, la vida cotidiana de  las mujeres, los mecanismos de persecución a las mujeres que se salían de la  norma, las enfermedades de las mujeres, las mujeres y el acceso al saber o cómo  los procesos de cambio político y social han afectado a las mujeres, entre  muchos asuntos ineludibles. </font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana">En este año bicentenario se siguen  haciendo semblanzas de mujeres excepcionales –porque no cumplen el mandato  social– y sigue quedando pendiente una investigación histórica sobre las mujeres  en el proceso de independencia.</font></font><font SIZE="2" face="Verdana"><sup>17 </sup>Tarea que es todo un reto, ya que se puede caer una visión aditiva que  pretenda cambiar la historiografía dominante con la simple enumeración de  mujeres. </font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">En este sentido, este número de  la Revista Venezolana de Estudios de la Mujer pretende ser un reflejo de las  investigaciones actuales y, a la vez, contribuir a sembrar la inquietud sobre la  necesidad de construir una historia </font><font SIZE="2"><font face="Verdana"> de las mujeres que supere la simple producción de biografías (tendencia aún  presente en este número). Un elemento innovador ha sido la incorporación de  artículos vinculados a disciplinas tan disímiles como la arqueología y a los  estudios literarios. Se reconoce, así, el carácter necesariamente  transdisciplinario y multifocal de este tipo de estudios. </font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana">Es la primera vez que una publicación  periódica académica tiene como tema central la historia de las mujeres y  esperamos que otras publicaciones académicas sigan el mismo camino. No es casual  que haya sido la </font></font><font FACE="Verdana" SIZE="2">Revista Venezolana  de Estudios de la Mujer la que tuviera esta iniciativa, pues desde que empezó a  publicarse, su intención ha sido tocar diversos asuntos que preocupan a las  académicas y académicos vinculados de alguna manera u otra al feminismo o a su  vertiente más light y más aceptada, los estudios de género. </font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">Están dadas las condiciones  como para que en un futuro no muy lejano, no sólo se produzcan de manera  sistemática obras que sirvan de base para la construcción de una historia de las  mujeres. Existen suficientes historiadoras como para iniciar líneas de  investigación, jornadas, congresos, coloquios, mesas redondas y hasta una  publicación periódica dedicada exclusivamente a la historia de las mujeres.  Pero, para empezar a transitar este camino, primero debemos preguntarnos: ¿por  qué muchas de nosotras seguimos concentrando todos nuestros esfuerzos  investigativos vigorizando a la historia androcéntrica? ¿Por qué no nos  rebelamos?</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p ALIGN="justify"><b><font face="Verdana" size="2">Notas</font></b></p>  <font SIZE="2" face="Verdana">     <p align="justify">1 Michelle Perrot, <i>Mi historia de las mujeres.</i></font><font face="Verdana"><font size="2">Buenos</font></font><font size="2"><font face="Verdana">  Aires, Fondo de Cultura Económica, 2008. p. 27. </font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana">2 Término que designa una forma del  androcentrismoque implica la incapacidad de ver a las mujeres. </font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana">3 Ver de Marilyn J. Boxer, «Para y sobre  mujeres: la teoría y práctica de los estudios de mujeres en Estados Unidos», en  Marysa Navarro y Catharine R. Stimpson (Comp.) </font></font> <font FACE="Verdana" SIZE="2"><i>¿Qué son los estudios de mujeres?</i></font><font face="Verdana"><font size="2">Buenos</font></font><font size="2"><font face="Verdana">  Aires, Fondo de Cultura Económica, 1998. p. 84. </font></p>     <p ALIGN="JUSTIFY"><font face="Verdana">4 Citado por Joan Scott, «El género una  categoría útilpara el análisis histórico», en Marysa Navarro yCatherine Stimpson, </font></font><font FACE="Verdana" SIZE="2"><i>Sexualidad, género y roles  sexuales</i></font><font face="Verdana"><font size="2">Buenos</font><font size="2">  Aires, Fondo de Cultura Económica, 1999. p. 39-40. [originalmente en «Gender: A  Useful Categoryof Historical Análisis», en </font></font> <font FACE="Verdana" SIZE="2"><i>American Historical Review</i></font><font size="2"><font face="Verdana">,  91: 5, 1986, pp. 1053-1075.] </font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana">5 Sobre este problema de la  periodización androcéntricay un cuestionamiento de la historiografía liberal  queve en el llamado renacimiento una etapa de progreso,ver el texto de Joan  Kelly Gadol, «Did Women Havea Renaissance?», en R. Bridenthal y C Koonz (Comp.), </font></font><font FACE="Verdana" SIZE="2"><i>Becoming Visible. </i>Boston,  Houghton Mifflin Co., 1976. </p>     <p ALIGN="JUSTIFY">6 Citado por Joan Kelly, en <i>Ob. Cit. </i></font> <font size="2"><font face="Verdana">p. 27. Parte desu discurso en la Segunda  Conferenciade Berkshiresobre la Historia de las Mujeres en octubre de 1975. </font></p>     <p ALIGN="JUSTIFY"><font face="Verdana">7 Joan Nelly «La relación social entre  los sexos: implicaciones metodológicas de la historia de las mujeres»,en Marysa  Navarro y Catherine R. Stimpson, </font></font><font FACE="Verdana" SIZE="2"><i> Sexualidad, género y roles sexuales</i>, p. 15. [Se publicó originalmenteen «The  Social Relation of Sexes: MethodologicalImplications for Women’s History», en  Elizabeth Abel(Comp.), <i>The Signs reader: women, gender and scholarship</i></font><font size="2"><font face="Verdana">.  Chicago, Chicago University Press, 1983.] </font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana">8 Joan Kelly, Bonnnie Anderson y Judith  P. Zinsserusan la categoría sexo, en cambio, Joan Scott utilizagénero. </font> </p>     <p ALIGN="JUSTIFY"><font face="Verdana">9 </font></font> <font FACE="Verdana" SIZE="2"><i>Ibídem</i></font><font size="2"><font face="Verdana">,  p. 22-23. </font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p ALIGN="JUSTIFY"><font face="Verdana">10 Bonnie S. Anderson y Judith P.  Zinsser. </font></font><font FACE="Verdana" SIZE="2"><i>Historia de las mujeres.  Una historia propia</i>. Barcelona, Crítica, 2009. p.13.</font></p>     <p ALIGN="JUSTIFY"><font FACE="Verdana" SIZE="2">11 Joan Wallach Scott, «The  Problem of Invisibility», en <i>Retrieving Women’s History. Changing Perceptions  of the role of Women in Politics and Society</i>. Oxford (Inglaterra), Berg  Publishers-UNESCO, 1988. p.13.</p>     <p align="justify">12 Entre estas obras podemos mencionar <i>Luisa Cáceres de  Arismendi </i>(1943)<i>, Mujeres venezolanas y otros reportajes </i>(1951), <i> Teresa Carreño </i>(1953) y <i>Mujeres de la Independencia </i>(1964) y <i> Mujeres únicas. 20 semblanzas femeninas </i></font><font size="2"> <font face="Verdana">(1971). </font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana">13 Un ejemplo son los libros y folletos: </font></font><font FACE="Verdana" SIZE="2"><i>Homenaje a las heroínas  venezolanas </i>(s/f y s/d), anónimo; <i>La mujer venezolana en la Independencia </i>(1960), deÁngel Mancera Galletti; <i>Memoria y vigencia de Josefa Camejo </i> (1993), compilada por Luis Dovale Pradoy Raúl López Lilo; <i>Heroínas y mártires  venezolanas</i>(1994), de Carmen Perdomo Escalona y <i>Encuentro con las  Heroínas de la Patria </i>(2008) publicado porINAMUJER. </p> </font><font SIZE="2" COLOR="#211e1e" face="Verdana">     <p align="justify">14 Podemos mencionar algunas obras como la de ErmilaTroconis  de Veracoechea. <i>Indias, esclavas, mantuanas y primeras damas </i>y las tesis  de grado, <i>Evolución de la educación femenina entre 1850-1900 </i>(1983),de  Arturo Marcano y Ehivory Olivo H.; <i>Condición femenina y feminismo en la  Venezuela de los años sesenta </i>(1984), de Paz E. Luzzi. El trabajo titulado <i>Intimidades al descubierto. Epistolario femenino del siglo XIX </i>(1995) de  Inés quintero y <i>La mujer en la historia de Venezuela. </i>T.I. coordinado por  ErmilaTroconis de Veracoechea (parte de la obra enciclopédica <i>La Mujer en la  Historia de América</i>) y; <i>La Educación de las Mujeres en Venezuela  (1840-1912) </i>de Emma D. Martínez. </p>     <p ALIGN="JUSTIFY">15 Las historiadoras e historiadores venezolanos queen algún  momento se han interesado en la historiade la familia, han participado en dos  libros, <i>Historia, género y familia en Iberoamérica (siglos XVI al XX) </i>y <i>La familia en Iberoamérica 1550-1980. </i>En estos libros aparecen textos de  Dora Dávila, Inés Quintero,Antonio De Abreu Xavier y de Luis Felipe Pellicer. </p> </font><font FACE="Verdana" SIZE="2">     <p ALIGN="JUSTIFY">16 Ana Lidia García, <i>Problemas metodológicos de la  historia de las mujeres: la historiografía dedicada al siglo XIX mexicano. </i> México, Universidad Nacional Autónoma de México, Coordinación de Humanidades,  Programa Universitario de Estudios de Género, 1994. p.8. </p>     <p align="justify">17 Excepción digna de mención es la investigación queen estos  momentos está realizando la historiadora Mirla Alcibíades y las investigaciones  que está adelantando el Centro Nacional de Historia. </p> </font>       ]]></body>

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