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<publisher-name><![CDATA[Universidad Central de Venezuela. Centro de Estudios de la Mujer]]></publisher-name>
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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[La madre negra como símbolo patrio: el caso de Hipólita, la nodriza del Libertador]]></article-title>
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<abstract abstract-type="short" xml:lang="en"><p><![CDATA[The slaves of the Bolivar family, Hippolyta and Matea passed into history thanks to its link with the father of the country. Of literature written on the black Hippolyta, until now has some weight the discursive strategy with hints of apology to the selfless black mother, which emphasizes the ties of kinship with the great Venezuelan family through the milk and affection lavished to the boy Simon. This fraternized historiographical interpretation covers contradictions of gender, race and class in the colonial society and so evident in the reality of slavery. Hippolyta is assimilated to the white heroines model proposed by the androcentric discourse, through the concept of «republican motherhood» that legitimized the subordination and political disenfranchisement of women.]]></p></abstract>
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</front><body><![CDATA[ <p align="center"><span style="font-family: Verdana; font-weight: 700">La madre  negra como símbolo patrio: el caso de Hipólita, la nodriza del Libertador</span></p>     <p align="center"> <span style="font-size: 10.0pt; font-family: Verdana; font-weight: 700">Patricia  Protzel A.</span></p>     <p><span style="font-size: 10.0pt; font-family: Verdana">Licenciada en letras  profesora universitaria, Venezuela. <a style="color: blue; text-decoration: underline; text-underline: single" href="mailto:PATRICIAPROTZEL@YAHOO.COM"> Patriciaprotzel@yahoo.com</a></span></p>     <p align="justify"><b><font face="Verdana" size="2">RESUMEN</font></b></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">Las esclavas de la familia  Bolívar, Hipólita y Matea pasaron a la historia gracias a su vínculo con el  padre de la patria. De la literatura escrita sobre la negra Hipólita, hasta hoy  tiene peso la estrategia discursiva con visos de apología a la madre negra  abnegada, que enfatiza los lazos de consanguinidad con la gran familia  venezolana a través de la leche y de los afectos prodigados al niño Simón. Esta  interpretación historiográfica confraternizadora encubre las contradicciones de  género, raza y clase producto de la sociedad colonial, tan patentes en la  realidad de la esclavitud. Hipólita se asimila al modelo de las heroínas blancas  propuesta por el discurso androcéntrico, a través del concepto de «maternidad  republicana» que legitimó la sumisión y la ausencia de derechos políticos de la  mujer.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2"><b>PALABRAS CLAVES</b>:  Mujeres, siglo XIX, Venezuela, Historiografía, Hipólita</font></p>     <p align="justify"><b><font face="Verdana" size="2">ABSTRACT</font></b></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">The slaves of the Bolivar  family, Hippolyta and Matea passed into history thanks to its link with the  father of the country. Of literature written on the black Hippolyta, until now  has some weight the discursive strategy with hints of apology to the selfless  black mother, which emphasizes the ties of kinship with the great Venezuelan  family through the milk and affection lavished to the boy Simon. This  fraternized historiographical interpretation covers contradictions of gender,  race and class in the colonial society and so evident in the reality of slavery.  Hippolyta is assimilated to the white heroines model proposed by the  androcentric discourse, through the concept of «republican motherhood» that  legitimized the subordination and political disenfranchisement of women.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2"><b>KEY WORDS</b>: Women,  nineteenth century, Venezuela, Historiography, Hippolyta.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">Fecha de aceptación: 25 de  febrero de 2010 Fecha de recepción: 05 de marzo de 2010</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><b><font face="Verdana" size="2">LAS AYAS Y LAS NODRIZAS EN  EL DISCURSO ILUSTRADO LIBERAL</font></b></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">Un referente sustantivo de  nuestra memoria nacional lo constituye la negra Hipólita, la nodriza del  Libertador, quien aparece representada como símbolo de conciliación afectiva de  razas y clases por su condición de «madre negra» de Simón Bolívar.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">Aunque resulta obvio que fue  muy diferente el rol de las mujeres negras al papel de las mujeres blancas en la  sociedad del siglo XIX –producto de las relaciones de género dentro de las  sociedades esclavistas–, ambas tuvieron un tratamiento similar en la  construcción de la mujer como «madre de la nación» e instancia moral del espacio  privado. Lo femenino fue convertido en símbolo patrio, pero las mujeres –al  igual que los sirvientes, los indios y los esclavos– no se convirtieron en  ciudadanas. Mientras que el hombre participa de la nación como ciudadano activo,  la participación de la mujer es pasiva y su pertenencia al cuerpo colectivo se  efectuó a través de la «maternidad republicana»– un concepto que legitimaba la  sumisión y la ausencia de derechos políticos de la mujer.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">El modelo de ciudadanía moderno  se fundó en base a formas de exclusión y segregación. El orden patriarcal  continuó perpetuándose y adoptó rasgos particulares en el proyecto de la élite  ilustrada liberal de los países latinoamericanos. A partir de 1870, el  liberalismo que se estableció en las nuevas Repúblicas, sustentando nociones  típicamente positivistas, se convirtió en un proyecto cohesionador de las  élites, en la búsqueda de sus comunes objetivos de crecimiento económico, paz  doméstica y prosperidad nacional. La estabilidad política permitiría un clima  favorable para alcanzar los efectos «europeizantes» y «civilizatorios» a los que  aspiraban las élites, al consolidarse los nuevos estados nacionales:</font></p>     <blockquote> 	    <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">Frente al  	constitucionalismo acusado de ser demasiado abstracto triunfó el espíritu  	pragmático de quienes rendían culto ciego al progreso material. La política  	científica hizo prevalecer el orden por sobre la libertad, la administración  	sobre el gobierno. El positivismo resultó ser la ideología legitimadora de  	un orden en el que la mujer era considerada una amenaza real, aunque en el  	plano ideal se la encumbrara como madre de la patria (Giordano, 2003: 28).</font></p> </blockquote>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">Las esclavas de la familia  Bolívar, Hipólita y Matea pasaron a la historia gracias a su vínculo con el  padre de la patria. Sus historias se construyen alrededor de las relaciones con  la figura omnipresente de Simón Bolívar, eje aglutinador de la conciencia  histórica de los venezolanos y venezolanas. Sabemos de ellas a través del  recurso de la apología a las madres negras. A Hipólita se la conoce como  nodriza, más alguna referencia se hace a su rol como soldada fiel a la causa  patriota porque acompañó a Bolívar en campaña, como cocinera y enfermera. Aunque  blanca criolla, Manuela Sáenz no escapa a esta mirada androcéntrica, sus  destacadas actuaciones la muestran como una mujer con definidas preocupaciones  por el hecho político antes y después de ser compañera de Simón Bolívar, pero  pasa a la historia por su vínculo de amante del Libertador. Esta visión es  compartida por otros historiadores, quienes reconocen, pero con cierta  reticencia la actuación de Manuela Sáenz; ya que la consideran una mujer  transgresora, con cualidades masculinas, una «equivocación de la naturaleza»  como la llamó Ricardo Palma (Valdivieso: 2007, 197).</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">Dado el caso, las mujeres  negras tuvieron que enfrentar una triple segregación de clase, género y raza.  Las esclavas negras o libertas se diluyen en nuestra historia patria en las  categorías de las mujeres del pueblo, las pardas, las clases populares.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">No se puede utilizar el término  «mujeres» como la categoría única ahistórica y universal, basada en su  subordinación, porque acentúa sólo la identidad genérica y deja de lado la clase  social y las identidades étnicas.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">Resulta tarea obligada  deconstruir el discurso de la historia tradicional que invisivilizó al grueso de  mujeres del pueblo, integrada por pardas, negras, indias. Por la investigación  reciente, especialmente de historiadoras, sale a la luz información sobre la  actuación de las mujeres en la historia. Se empieza a reescribir la historia  considerando su participación y compromiso diferenciado como género, según sea  su condición social, económica, étnica, su cultura y región de procedencia que  nos dan nuevas pistas acerca de lo que fuimos y lo que somos.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><b><font face="Verdana" size="2">EL DISCURSO PATRIARCAL DE LA  HISTORIA AÚN VIGENTE EN EL SIMBOLISMO DE LA NEGRA HIPÓLITA</font></b></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">De la literatura escrita sobre  la negra Hipólita, hasta hoy tiene peso la estrategia discursiva con visos de  apología a la madre negra abnegada, madre del padre de la patria, que enfatiza  los lazos de consanguinidad, con esa gran familia venezolana a través de la  leche y de los afectos prodigados al niño Simón, huérfano de padre y madre.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">Esta interpretación  historiográfica se muestra confraternizadora de razas y clases, su discurso  tiene un efecto inclusivo para legitimar la participación de los negros y las  negras o afrodescendientes como miembros de la nación venezolana. Es el caso de  Carmelo Paiva Palacios, biógrafo de Hipólita Bolívar, quien publica en 1994 en  el Boletín de la Academia Nacional de la Historia, «La nodriza del Libertador».  El simbolismo de Hipólita se construye alrededor de su condición de madre, que  aunque negra, no contradice el modelo que la élite dirigente de la República  propone con su discurso. Su actuación y su condición de madre virtuosa, abnegada  y fiel servidora, nodriza del más grande prohombre de la gesta de Independencia,  se adecuan a los roles «femeninos» y a los estereotipos vigentes sobre «ser  mujer» impuestos por la sociedad patriarcal. Sólo que en este caso se trata de  «blanquear la negritud».</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">Hipólita se asimila al modelo  de las heroínas blancas propuesta por el discurso androcéntrico hegemónico, con  el único fin de legitimar el proceso de «blanqueamiento» -y por ende de mayor  civilización-de la mujer venezolana. Sin embargo, la nación venezolana es  heterogénea y a la vez fragmentada; esa imagen oficial está muy alejada de la  condición social de subordinación e inferioridad de las mujeres negras esclavas  o libres.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">Una muestra que ilustra la  visión sesgada de Paiva Palacios:</font></p>     <blockquote> 	    <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">«Pocos días después de  	nacido se traerá desde San Mateo a una joven esclava que en esos días  	también había sido madre. Se trata de Hipólita, joven de unos veinte años  	rebosante de buena salud, de agraciada estampa, alta, bien formada y ágil,  	con opulentos senos que desde entonces y hasta bien crecido alimentarán al  	niño Simón. Era de por sí una significativa distinción para una esclava el  	que le correspondiera amamantar a los hijos de los amos(…)lo amaba como un  	hijo propio y al mismo tiempo lo respetaba como un amo(…)Es imprecisa la  	fecha de su nacimiento y se da por probable el año 1763, en San  	Mateo(…)esclava de la familia Bolívar Palacios en la hacienda El Ingenio en  	San Mateo, pero la vida rutinaria de trabajo en su lar nativo se suspende  	cuando, en los días finales de 1783, se trae a Caracas para que sirva de  	nodriza(…)respetuosa y fiel, valiente y abnegada servidora que ganó  	merecidamente la confianza de sus amos(…)» (Paiva Palacios, 1994: 130;  	citado en Herrera Salas, 2006:80).</font></p> </blockquote>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">Son llamativos los atributos  femeninos, como «abnegada servidora», «fiel», que usa para describir las  cualidades morales de Hipólita como modelo de virtud, lo que indica el papel  importante que tiene la categoría del género para la construcción de cualquier  jerarquía social.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">La mujer negra ubicada en el  ámbito de la naturaleza se caracteriza por su instinto maternal (un atributo  pilar usado para describir la «naturaleza femenina»), opuesta a la ubicación del  hombre en el terreno de la razón, representante de la ilustración y del progreso  nacional (que corresponde con los conceptos de la naturaleza masculina).Cabe la  observación aquí de que el tratamiento del negro esclavo también se adscribirá  al ámbito de los instintos, de lo pre-social, de lo bárbaro.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">Por otra parte, en la  construcción simbólica de identidades, el cuerpo tiene un significado social.  Paiva describe el cuerpo de Hipólita como «joven de unos veinte años rebosante  de buena salud, de agraciada estampa, alta, bien formada y ágil, con opulentos  senos que desde entonces y hasta bien crecido alimentarán al niño Simón».</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="Verdana" size="2">Esa imagen idealizada del  cuerpo femenino de la negra esclava, como el que nutre, el productivo,  corresponden a las ideas de la patria como una madre nutritiva, joven y vital  como la República.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">Sin embargo, la revisión de las  fuentes documentales da cuenta de otra realidad, como la del Anuncio de la  Gaceta de Caracas del 17 de enero de 1812:</font></p>     <blockquote> 	    <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">Se huyó el nueve del  	corriente, a las nueve de la noche, una negra esclava, llamada Azu de nación  	congo, de edad de 28 a 30 años, estatura mediana, muy fuerte de cuerpo,  	rostro rojo, figura fina, tiene un dedo en la mano que no puede doblar, el  	pecho plano, y las tetas le caen al vientre. No habla más que su idioma  	natural, apenas se explica en francés criollo. El que la conduzca a casa de  	Mr. Gourgues, numero 57, calle Colón, en esta ciudad o casa de Mr. Nicolas,  	panadero en La Guayra, recibirá una recompensa» (citado por García, 45).</font></p> </blockquote>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">En esa intención de construir  una imagen de la negritud armónica y democrática cónsona con los ideales  patrios, se ocultan las profundas desigualdades de la sociedad colonial, centro  de acumulación del capitalismo a costa del saqueo ilegítimo, sistemático y  violento de sus territorios, recursos y personas. La apropiación de la leche de  las madres negras esclavas, forzadas a separarse de sus hijos en función de la  alimentación y reproducción de las familias blancas detentadoras del poder es  una expresión de esa expoliación del sistema.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">Lo cierto es que la esclava  negra fue abusada y explotada sexualmente, ella fue despojada de la  autodeterminación de su propio cuerpo y fue considerada una «pieza de India» sin  atributos humanos, por lo que fue tasada como una mercancía.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">Jesús García dice al respecto:</font></p>     <blockquote> 	    <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">Podemos afirmar que la  	mujer africana y sus descendientes sufrieron una explotación más intensiva  	que la de los hombres. El resultado de su trabajo sería expropiado, pero la  	más terrible expoliación sería la de sus hijos que engendró en los  	criaderos, los cuales en varias oportunidades les eran arrancados de los  	brazos para venderlos a otras unidades de producción (1996:54).</font></p> </blockquote>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">Hipólita se casó con otro  esclavo de la hacienda de la familia Bolívar y tuvo un hijo, pero no se dan  muchos detalles de esta parte de su vida, por considerarlos irrelevantes, ella  solamente aparece visibilizada por su vínculo con el Libertador a quien «amaba  como un hijo propio y al mismo tiempo lo respetaba como un amo». Paiva con  sutileza delimita las relaciones entre clases y razas en términos de  subordinación. El amor está subordinado al poder. Se permite, entonces, al negro  y a la negra un acceso limitado hacia la «familia nacional», pero su posición  dentro de la jerarquía social no le permite salir del estado de un miembro  pasivo o de segunda dentro de la comunidad.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="Verdana" size="2">La tradición positivista  inventa entonces la tesis del mestizaje con la que buscó ocultar la violencia  que implicó el proceso de colonización y conquista del territorio venezolano.  Esta tradición se mantiene anquilosada hasta hoy.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">La incorporación de las madres  negras como supuestos miembros de la familia no fue un motivo de distinción ni  un privilegio como afirma Paiva Palacios. Ya en 1680 las Leyes de Indias  establecen el sistema de castas y de segregación.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">Se oculta por omisión o  idealización en esta apología la realidad de la mujer esclava, sometida a la  voluntad no sólo de sus amos sino de sus amas (lo que revela que las mujeres  también estaban estratificadas como los hombres). Amos o amas las podían vender  junto con las plantaciones cuando éstas pasaban de manos. Ni la calidad de su  trabajo, o su lealtad y afectos creados con la familia de sus amos impedían que  fueran vendidas. Incluso eran vendidas en forma separada de sus hijos.  Independientemente de los lazos de afecto que establecían con sus amos y amas,  ellas no escapaban a su condición de esclavas. La llamada «situación de vientre»  evidencia las inhumanas condiciones de las esclavas negras:</font></p>     <blockquote> 	    <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">Durante el siglo XVIII  	dicha situación quedaba estipulada en los testamentos, de manera que ellas y  	los herederos de los amos sabían cuál era la condición legal de los hijos  	procreados, pero no siempre los amos en el momento de testar, dejaban  	claramente establecida la situación del vientre, si esto no sucedía, las  	esclavas demandaban la libertad de sus hijos a los herederos, alegando  	haberlos procreado después de liberar su vientre. Cuando una de ellas  	obtenía la libertad pero su vientre quedaba «cautivo», los hijos procreados  	nacían esclavos(….)ésta fue una de las razones que las llevó a esconderlos  	en el momento de nacer, a regalarlos, a emprender la fuga, con lo que su  	afán de libertarlos las hacía poner en peligro su propia vida. Además, estas  	condiciones sociales las llevaron a ser altamente abortivas. Como la venta  	del vientre se hacía separada, muchas veces si las esclavas estaban  	embarazadas en el momento de ser vendidas el vendedor reclamaba como de su  	propiedad al hijo que iba a nacer (Herrera Salas: 2006 ,27).</font></p> </blockquote>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">En las causas judiciales  quedaron registradas las peticiones de libertad, así como los abusos cometidos a  los esclavos y esclavas. Las esclavas domésticas apelaron a diversas estrategias  para visibilizar sus demandas.</font></p>     <blockquote> 	    <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">Fueron las nodrizas y otras  	esclavas domésticas quienes más acudieron a las cortes a reclamar sus  	derechos: al vivir cerca de los blancos, estas esclavas escuchaban con mucho  	cuidado las discusiones que éstos sostenían en la privacidad de sus hogares  	en relación a las nuevas regulaciones legales que gradualmente se fueron  	adoptando en relación a algunos derechos (Mathurin, 1975/2000:991 citado por  	Herrera Salas ,60).</font></p> </blockquote>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">El uso o más bien abuso de los  cuerpos, el vínculo de subordinación con los amos/as y el uso de las cartas de  libertad socavan la pretensión monolítica de construir un modelo androcéntrico  hegemónico de nación.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">La intención de formar  identidad fomentando el sentimiento nacional queda en evidencia en el discurso  grandilocuente de Alejandro Freitas, vocero de la Sociedad Bolivariana, quien en  su ensayo «Hipólita y Matea, las fieles e inolvidables ayas del Libertador» hace  apología al abrazo entre clases y razas:</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<blockquote> 	    <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">«Cuando vino a Caracas por  	última vez en 1827, el Libertador fue homenajeado con gran júbilo, con  	lágrimas de alegría lo reciben sus fieles e inolvidables ayas(…)aquí termina  	la historia de dos bellas e inolvidables heroínas, ambas partieron a la  	gloria de Dios y si así lo dispuso la providencia, allí radiante de luz  	encontraron a Bolívar, quien después de besar sus canosas y venerables  	frentes, se unió a las dos en un abrazo grandioso de ternura y heroicidad»  	(Freitas Alcalá, 1987:81 citado por Herrera Salas,90).</font></p> </blockquote>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">La retórica grandilocuente del  discurso de marcado tono afectivo, propicia la identificación conformista y  pasiva de los excluidos y mujeres, negros e indios: que se asuman como  venezolanos y venezolanas; que amen, sirvan y cooperen en el florecimiento y  prosperidad de la Patria aunque pertenezcan a una clase excluida de todos los  derechos y prerrogativas de la Constitución, y a pesar de las degradaciones que  sufren, que se identifiquen como patriotas leales a la civilización y al orden.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">La simbología del abrazo entre  las clases, encubre las contradicciones de género, raza y clase producto de la  sociedad colonial y tan patentes en la realidad de la esclavitud. El cimarronaje  y las continuas rebeliones e insurrecciones de esclavos/as ocurridas a lo largo  del periodo colonial y aún en tiempos de la República desmienten estas idílicas  pretensiones de igualdad.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">Sabemos que el orden social  estaba determinado principalmente por las jerarquías constituidas con el  criterio de «raza» impuesto por los europeos como sistema de dominación, y que a  él se asociaron las desigualdades entre los grupos, los fueros, privilegios y  los valores que gobernaron la vida (Aníbal Quijano,1992 citado por Magdalena  Valdivieso, 10) .</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">Durante la Colonia la raza, el  género y la sexualidad fueron variables indisolublemente unidas al concepto del  honor en la América española. Ser de raza mezclada era sinónimo de ilegitimidad  en la sangre. Nacer mostrando en la piel lo negro del blanco conllevaba a un  destino de exclusión. Incluso, hubo una legislación sobre el matrimonio,  promulgada por los Borbones en 1776, que disponía que en el caso de que un  posible consorte tuviera «defectos» de raza, un padre podía recurrir a los  funcionarios reales para evitar que un clérigo bendijera ese matrimonio y  castigar al vástago rebelde desheredándolo. Los autos judiciales, los disensos,  muestran que en la sociedad colonial «raza y género», indicaban con mayor  eficacia que el derecho positivo cómo debían atenderse los asuntos privados y  públicos.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">En los testimonios de viajeros  y visitantes del siglo XVI-XIX, diarios de amos y supervisores, entre los  expedientes civiles y judiciales derivados de conflictos en las cortes, legajos  y oficios relacionados con la administración de las plantaciones, de las  dependencias gubernamentales, en los juicios de divorcio, en documentos sobre la  esclavitud, en los informes eclesiásticos, en documentos hallados en periódicos  de la época encontramos el testimonio de las mujeres negras. Elaborados por  terceros a instancias de ellas ya que eran analfabetas, (se les negaba el  derecho a aprender a leer porque se podían volver levantiscas) encontramos los  reclamos a fin de que se resuelvan sus problemas y se atiendan sus necesidades.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">En los disensos se observa la  utilización de un doble discurso: el de la mujer maltratada, engañada y  ultrajada por el amo y el de la mujer que apela al reconocimiento de sus propios  derechos, demostrando un amplio manejo discursivo de ellos, y exigiendo que se  cumpla con lo prometido: la libertad. Es el caso harto común de la petición  realizada en 1739 por la esclava Anna María al teniente general del partido de  Baruta para reclamar el cumplimiento de promesa de libertad hecha por su amo  diez años atrás:</font></p>     <blockquote> 	    <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">El referido mi amo me  	ofreció ser libre de la sujeción de la servidumbre como le diese ocho hijos  	que yo pariese estando como estoy casada con un moreno que fue su esclavo  	llamado Joseph Miguel. Hemos procreado 10 hijos, que los 8 hoy viven y los 2  	fallecieron de tierna edad y porque haciendo y cumpliendo con lo prometido  	es justicia cumpla mi amo con lo que me ofreció» (Quintero, Inés; 2008: 64).</font></p> </blockquote>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="Verdana" size="2">Precisamente estos casos  demuestran que el uso discursivo cotidiano de las negras esclavas o libres, a  partir de sus demandas, fueron socavando un concepto de nación excluyente, que  obliga a resignificarlo a partir de sus propias demandas.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">Como bien apuntó Silvia Mallo:  «Esta mujer vive en dos mundos: el de los amos (…) y el de las relaciones  establecidas dentro mismo de su comunidad esclava» (Mallo.2000:5 citado por  Herrera Salas, 148).</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">Las negras esclavas o libertas  desempeñaron un papel importante en la resistencia a la esclavitud, fueron  rompiendo los espacios religiosos, que les había impuesto la iglesia católica,  las leyes y las costumbres. Fueron construyendo otros espacios dentro del marco  del orden colonial. Apenas empieza a reconocerse su papel decisivo en la  transferencia cultural y la construcción de la nación.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">En definitiva, el género y la  raza no son meros elementos incidentales en el proyecto nacional, resultan  importantes para dar cuenta de la interacción entre los actores sociales, de las  formas en que las relaciones de poder se manifiestan en todos los resquicios de  nuestra sociedad; al reconocer la especificidad como grupo étnico y de género,  es posible la valoración de su legado histórico-cultural y la asunción como  actores sociales protagonistas de su propio destino.</font></p>     <p align="justify"><b><font face="Verdana" size="2">REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS</font></b></p>     <!-- ref --><p align="justify"><span style="font-size: 10.0pt; font-family: Verdana">1.  Álvarez de Lovera, María. (1994). La mujer en la colonia: Situación social y  jurídica. Caracas, Fondo Editorial Tropykos/FACES-UCV, pp. 67.</span>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2817566&pid=S1316-3701201000010000400001&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"><font face="Verdana" size="2">2. Cobo, Rosa. (1995).  Fundamentos del patriarcado moderno. Jean Jacques Rousseau. Madrid, Universitat  de València. Instituto de la Mujer. Ediciones Cátedra.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2817567&pid=S1316-3701201000010000400002&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"><font face="Verdana" size="2">3. Diccionario de Historia de  Venezuela (1997). Caracas, Fundación Polar.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2817568&pid=S1316-3701201000010000400003&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"><font face="Verdana" size="2">4. Garcia, J.A. (1996).  Africanas, esclavas y cimarronas. Caracas, Fundación Afroamérica. </font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2817569&pid=S1316-3701201000010000400004&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"><font face="Verdana" size="2">5. Giordano, Verónica. (2003).  Ciudadanía universal / Derechos excluyentes: la mujer según el código civil en  Argentina, Brasil y Uruguay (c 1900-1930). En libro: Jornadas Gino Germani.  IIFCS, Instituto de Investigaciones Gino Germani, Buenos Aires, Argentina. 2003.  p.17. Disponible en la World Wide Web: <a href="http://bibliotecavirtual.clacso.org.ar/ar/libros/argentina/germani/giordano.rtf"> http://bibliotecavirtual.clacso.org.ar/ar/libros/argentina/germani/giordano.rtf</a></font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2817570&pid=S1316-3701201000010000400005&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"><font face="Verdana" size="2">6. Herrera Salas, Jesús María.  (2006). De cómo Europa se apropió de la leche de las madres africanas en el  Caribe. Caracas, Fondo Editorial Tropikos.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2817571&pid=S1316-3701201000010000400006&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"><font face="Verdana" size="2">7. Molina Petit, Cristina  (1994). Dialéctica feminista de la Ilustración. Madrid, Anthropos Editorial del  Hombre. 1ª Edición. </font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2817572&pid=S1316-3701201000010000400007&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"><font face="Verdana" size="2">8. Troconis de Veracochea,  Ermila (1990). Indias, esclavas, mantuanas y primeras damas. Caracas, Alfadil/Tropicos,  Academia Nacional de la Historia. </font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2817573&pid=S1316-3701201000010000400008&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"><font face="Verdana" size="2">9. Troconis de Veracochea,  Ermila (1998). Gobernadoras, cimarronas, conspiradoras y barraganas. Caracas,  Alfadil ediciones. </font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2817574&pid=S1316-3701201000010000400009&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"><font face="Verdana" size="2">10. Valdivieso, Magdalena. «Las  mujeres y la política a fines del siglo XVIII y comienzos del XIX en Venezuela»  en Vol. 7, N° 1, Mérida. Universidad de Los Andes, Enero - Junio 2007, pp.  189-216.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2817575&pid=S1316-3701201000010000400010&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"><font face="Verdana" size="2">11. Quintero, Inés. (2008). La  palabra ignorada. La mujer testigo oculto de la historia de Venezuela. Caracas,  Fundación Polar.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2817576&pid=S1316-3701201000010000400011&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> ]]></body>
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