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</front><body><![CDATA[   <font FACE="Verdana" COLOR="#231f20">     <p align="center"><b>Sobre el libro «Cuatro vertientes del feminismo de México»  de Gisela Espinosa Damián Reseña Bibliográfica</b></p> </font><font FACE="Verdana" SIZE="2" COLOR="#231f20">     <p align="center"><b>Ángeles Sánchez Bringas</b></p>     <p align="justify">En la década de los setenta surgió en México un nuevo  feminismo impulsado por mujeres de clase media, universitarias y urbanas que  luchaban por transformar las relaciones de desigualdad entre los géneros y los  mecanismos de subordinación y exclusión femenina. Desde entonces la contienda  feminista se ha extendido a las zonas urbanopopulares, rurales e indígenas a  través de distintos grupos, núcleos, redes y organizaciones de mujeres de  diferentes contextos sociales, económicos y étnicos. Este movimiento social ha  tomado formas políticas peculiares y ha dado lugar a diversos estudios que  interpretan su configuración y desarrollo. Este es el caso del libro de Gisela  Espinosa Cuatro vertientes del feminismo en México. Diversidad de rutas y cruce  de caminos que presenta un análisis interesante y una explicación polémica sobre  la evolución de este movimiento desde la década de los setenta hasta los  primeros años del siglo XXI. Para ello, la autora ha recurrido a una revisión  documental y bibliográfica exhaustiva, entrevistas a luchadoras feministas y la  reflexión de su propia experiencia en grupos políticos de izquierda, organismos  civiles feministas y la academia.</p>     <p align="justify">En la introducción y la primera parte del libro, Gisela  Espinosa expone el problema de investigación y sus premisas conceptuales y  metodológicas. En abierto debate con aquellas versiones que establecen una  diferencia cualitativa entre el feminismo de los años setenta y el movimiento  amplio de mujeres (luchas de trabajadoras, campesinas, e indígenas), Espinosa  argumenta que el movimiento feminista mexicano ha tenido un desarrollo  multilineal a través de cuatro diferentes vertientes: la histórica, la popular,  la civil y la indígena.</p>     <p align="justify">Siguiendo la perspectiva de Mohanti, Hernández y Mouffe y  muchas otras representantes de los feminismos poscoloniales, la autora pone en  evidencia el carácter etnocentrista de “ciertas concepciones feministas que, en  lugar de propiciar una política creativa e incluyente del feminismo desde la  diversidad han contribuido a la fragmentación, a la estrechez de miras y al  conflicto” (p.20). Ese feminismo hegemónico que ha hecho valer sus discursos  como si fueran <i>el</i> <i>discurso feminista</i> y ha excluido los proyectos  de género surgidos de las luchas de mujeres campesinas, indígenas y de sectores  populares. Aquellas concepciones, señala Espinosa, que califican de feministas o <i>mujeristas</i> a las organizaciones de las mujeres y separan los <i>intereses  estratégicos de género</i> de las reivindicaciones socioeconómicas, parten de  esquemas rígidos que resultan simplistas e inoperantes frente a la  multidimensionalidad de los procesos sociales y las condiciones de vida de las  mujeres.</p>     <p align="justify">La propuesta analítica de Espinosa surge de una concepción  del género que indaga sobre la especificidad de las relaciones sociales en un  contexto histórico determinado. En la vida de las mujeres, argumenta Espinosa,  el género no está aislado, se cruza y se funde con otras asimetrías  socioeconómicas, étnicas, generacionales, etc. que en cada caso le confieren su  particularidad, y los movimientos sociales que se desarrollan en ese contexto  social así lo manifiestan. Es por eso que, “en México, donde alrededor de la  mitad de la población está en situación de pobreza…” (p.20) la lucha por  reivindicaciones socioeconómicas puede desatar cuestionamientos sobre la  desigualdad de género a través de demandas, estrategias y aspiraciones complejas  y diversas.</p>     <p align="justify">En la segunda parte del libro Gisela, Espinosa desarrolla las  distintas vertientes del feminismo mexicano. Para cada vertiente la autora  realiza una rigurosa crónica de sus organizaciones políticas; analiza la  ubicación socioeconómica y étnica de sus integrantes, la evolución de sus  organizaciones con sus dinámicas, vínculos, programas y demandas, declaraciones,  encuentros, mutaciones y disoluciones. La autora describe las reivindicaciones  de las mujeres al interior de las organizaciones mixtas y explica cada contienda  en el contexto histórico correspondiente.</p>     <p align="justify">Así, el surgimiento del feminismo histórico de los años  setenta estuvo marcado por el movimiento de 1968 que lanzó a la arena política  una nueva izquierda y el advenimiento de movimientos sociales. De estos últimos,  en los años ochenta, surgió el feminismo popular, apoyado por la presencia  significativa de organismos civiles que dieron origen, a su vez, al feminismo  civil. Este último iría cobrando presencia política hasta llegar a ser, en la  actualidad, el representante más reconocido del movimiento feminista.</p>     <p align="justify">La movilización ciudadana de 1988 propició la entrada de las  feministas a la política formal generando un nuevo escenario de acción que llevó  al desarrollo de nuevas prácticas políticas tanto del feminismo como de la  izquierda y que culminó con la ciudadanización del primero. Finalmente, en 1994,  con la movilización zapatista de los pueblos indios en contra del proyecto  neoliberal emergió la expresión política del feminismo indígena.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify">A lo largo de la descripción y análisis de los feminismos, la  autora avanza argumentos polémicos sobre la conformación particular de cada  feminismo y su aporte a la sociedad mexicana. Por ejemplo, la autora observa  cómo en el caso del feminismo histórico las reivindicaciones de género, por sí  mismas, no garantizaron el éxito de un proyecto organizativo amplio: “...el  feminismo se desarrolló en una especie de ‘nicho’ socioeconómico (sectores  medios), cultural (ambientes universitarios) y político (apertura democrática),  que no cobijó la vida ni la acción de otros movimientos sociales…” (p. 60). Como  consecuencia del carácter de sus organizaciones y su lucha por la autonomía,  este movimiento se mantuvo alejado de otras luchas de oposición y terminó por  desaparecer de la escena política. Sin embargo, Espinosa apunta que la  aportación de este movimiento fue fundamental en el ámbito de la cultura. La  crítica feminista a los lugares y papeles asignados por el género y las nuevas  formas imaginadas y vividas de relaciones amorosas, de maternidades  alternativas, de diversidad de proyectos en la vida de las mujeres fue  penetrando en el tejido social y ha sido importante para el cambio sociocultural  y político del país. Sin embargo, en su análisis queda pendiente la evolución  del feminismo histórico desde la década de los ochenta hasta nuestros días.  Desde los setenta este feminismo entró a las instituciones de educación  superior, los medios de comunicación e instituciones gubernamentales y durante  los años ochentas y noventas generó actividades que difunden el discurso  feminista y someten a una mirada crítica al sexismo de la sociedad mexicana. A  través de programas de estudios y líneas de investigación, grupos editoriales,  programas de radio, televisión y medios escritos las feministas analizan la  realidad nacional, forman especialistas y discuten las propuestas políticas de  mujeres de organizaciones civiles, políticas, populares e indígenas. ¿Cómo  denominar a este feminismo? ¿Cómo se difundió este bagaje cultural en el  contexto sociocultural de mujeres feministas de otras clases sociales y cómo fue  resignificado por estas mujeres? Son algunas de las preguntas que abre la  lectura de este texto.</p>     <p align="justify">Sin duda, este libro nos brinda un panorama general, complejo  y polémico, del movimiento feminista mexicano y nos deja con muchas preguntas y  posibles líneas de investigación, y esto constituye una virtud del trabajo. Se  antoja analizar, a través de estudios de caso de organizaciones políticas y de  luchadoras feministas, algunos de sus argumentos. Por ejemplo, la autora  sostiene que las demandas feministas de mujeres trabajadoras, campesinas,  indígenas y mujeres urbano-populares se han articulado a demandas y contiendas  más amplias y se han vinculado a movimientos sociales y políticos sin que esto  demerite su lucha por la transformación de las relaciones de género, como sucede  en el caso de las mujeres indígenas del EZLN quienes están construyendo un  movimiento complejo ya que, por un lado, comparten con los varones la lucha por  sus derechos y su cultura, pero por otro, están combatiendo los usos y  costumbres que las someten y las excluyen. Sin embargo queda por analizar la  forma en que se expresan las relaciones de género al interior de estas  organizaciones políticas y qué tan relevantes son las reivindicaciones de género  en la cotidianidad de estas mujeres. También es necesario estudiar quiénes son  las mujeres que actualmente aparecen en el escenario político y cómo llegan a  luchar por la transformación de las relaciones de género.</p>     <p align="justify">En relación con el feminismo civil, valdría la pena  profundizar cualitativamente, en la heterogeneidad de este feminismo y explorar  las diferencias políticas a su interior. Sería interesante un estudio de caso de  algunas organizaciones sobre su dinámica interna y externa, sus vínculos con  mujeres de distintas clases sociales y regiones geográficas, los conflictos, la  movilidad de sus integrantes, la centralización y descentralización de sus  actividades en el país.</p>     <p align="justify">La perspectiva de este libro invita a volver a discutir la  incidencia del feminismo histórico y civil en las políticas del estado dirigidas  a las mujeres y, en particular, a debatir sobre cómo son recibidos los logros  del feminismo por mujeres de diferentes clases sociales. Una de las políticas  más debatidas que sería interesante volver a revisar desde esta óptica es la  lucha feminista por la maternidad voluntaria (consentimiento informado,  administración gratuita de anticonceptivos, educación sexual a los jóvenes,  despenalización del aborto, etc.) parámetro a partir del cual se ha incidido en  el Programa Nacional de Planificación Familiar y en la reglamentación  legislativa sobre el aborto.</p>     <p align="justify">El libro de Gisela Espinosa Cuatro vertientes del feminismo  en México. Diversidad de rutas y cruce de caminos se presenta en una edición de  la División de Ciencias Sociales y Humanidades de la UAM Xochimilco en la  colección Teoría y Análisis. Consideramos que su lectura es relevante desde  muchos ángulos por lo que podemos suponer que este texto será de interés no sólo  para el feminismo y la academia sino también para todas las personas y  organizaciones preocupadas por los procesos de democratización. Estas lectoras y  lectores encontrarán en este trabajo una reflexión política y académica muy  pertinente para el momento político por el que atraviesan los países de América  Latina.</p>     <p align="justify"><b>REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS</b></p>     <!-- ref --><p align="justify">1. Espinosa Damián, Gisela. (2009). Cuatro vertientes del  feminismo en México. Diversidad de rutas y cruces de caminos, México, División  de Ciencias Sociales y Humanidades de la Universidad Autónoma Metropolitana  Unidad Xochimilco.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2820123&pid=S1316-3701201000010002100001&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> ]]></body>
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