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</front><body><![CDATA[ <p style="word-spacing: 0; line-height: 100%" align="center"><b><font face="Verdana" size="3">Autonom&iacute;a universitaria y reforma constitucional.</font></b></p>     <p style="word-spacing: 0; line-height: 100%" align="center"><b><font face="Verdana" size="3">University autonomy and constitutional reform.</font></b></p>     <p style="word-spacing: 0; line-height: 100%" align="center"> <font face="Verdana" size="2"><b> Fuenmayor Toro, Luis*</b></font></p>     <p style="word-spacing: 0; line-height: 100%" align="justify"> <font face="Verdana" size="2">Universidad Central de Venezuela Caracas - Venezuela <span class="email">lft3003@yahoo.com</span></font></p>     <p style="word-spacing: 0; line-height: 100%" align="justify"><font face="Verdana" size="2">* M&eacute;dico-cirujano, UCV, 1968. Doctor of Philosophy, Universidad    de Cambridge, 1979. Profesor Titular, UCV, 1983. Investigador nivel III, PPI,    2006. Director de la Escuela de Medicina J. M. Vargas, UCV, 1981-1984. Presidente    de la Asociaci&oacute;n de Profesores, UCV, 1986-1988. Presidente del Instituto    de Previsi&oacute;n del Profesorado, UCV, 1986-1988. Rector de la Universidad    Central de Venezuela, 1988-1992. Delegado profesoral ante el Consejo Universitario,    UCV, 1987, 1996, 1999, 2002. Director de la Oficina de Planificaci&oacute;n    del Sector Universitario, 1999-2004.</font></p>     <p style="word-spacing: 0; line-height: 100%" align="justify"><font face="Verdana" size="2">La autonom&iacute;a universitaria, tal y como la conocemos en    Venezuela y en otros pa&iacute;ses de Latinoam&eacute;rica, no existe en el    resto del mundo. En los pa&iacute;ses sajones, incluyendo por supuesto a Estados    Unidos, las autoridades universitarias son designadas, no existe el cogobierno    estudiantil, la estabilidad profesoral est&aacute; restringida al m&aacute;ximo    nivel jer&aacute;rquico y las l&iacute;neas de producci&oacute;n de conocimientos    se deciden por la v&iacute;a de lo que financian las grandes empresas y los    fondos gubernamentales, seg&uacute;n las necesidades de los Estados de competir    favorablemente en la producci&oacute;n de bienes y servicios y en el mantenimiento    de sus posiciones de poder en el mundo. Con peque&ntilde;as variaciones, la    situaci&oacute;n es similar en el resto de Europa, en Asia y en Australia, regiones    donde se les presta una atenci&oacute;n particular a estas instituciones y a    otras que producen conocimientos, pues tienen clara la estrecha y directa relaci&oacute;n    entre la investigaci&oacute;n cient&iacute;fica y tecnol&oacute;gica, y    el desarrollo social y econ&oacute;mico de las naciones.</font></p>     <p style="word-spacing: 0; line-height: 100%" align="justify"> <font face="Verdana" size="2"> Parecer&iacute;a entonces que, si bien la autonom&iacute;a    es un atributo esencial de nuestras instituciones universitarias, la universidad    existe mundialmente sin la presencia concomitante de ese atributo, por    lo menos en la forma y con las expresiones que en Latinoam&eacute;rica se le    conoce. El drama de la universidad venezolana, y quiz&aacute;s tambi&eacute;n    de las universidades del resto de la Am&eacute;rica ib&eacute;rica, es    que declarativamente han estado m&aacute;s preocupadas en ser aut&oacute;nomas    que en ser universidades. Es el drama de quienes pierden completamente la noci&oacute;n    de qu&eacute; es lo substantivo y cu&aacute;les son sus atributos ideales o    las cualidades necesarias para su existencia plena. La confusi&oacute;n entre    lo substantivo: la universidad y una de sus cualidades: la autonom&iacute;a.    &Eacute;sta, por m&aacute;s importante que sea, es s&oacute;lo una de las cualidades    de la universidad, mientras que lo fundamental lo constituye la instituci&oacute;n    universitaria.</font></p>     <p style="word-spacing: 0; line-height: 100%" align="justify"><font face="Verdana" size="2">Otro tanto ocurre con la democracia, otra cualidad que debe    tener la universidad pero adaptada a su ser como una instituci&oacute;n de conocimientos,    nunca colocada como m&aacute;s importante que la esencia institucional. El drama    hoy de muchos revolucionarios, desconocedores de lo que es una universidad,    pero en posiciones decisorias en relaci&oacute;n con &eacute;sta, es que declarativamente    est&aacute;n mucho m&aacute;s preocupados en que la universidad sea democr&aacute;tica    a que sea una verdadera universidad. En su af&aacute;n de hacer valer la democracia    en las universidades aut&oacute;nomas, pues no manifiestan el mismo inter&eacute;s    en las universidades experimentales, terminan por completar la destrucci&oacute;n    de la universidad como instituci&oacute;n. Para tener una universidad democr&aacute;tica    hay que tener primero una universidad; si se la destruye o si no se la construye    no tendremos ni universidad ni democracia.</font></p>     <p style="word-spacing: 0; line-height: 100%" align="justify"> <font face="Verdana" size="2"><b> 1. Rese&ntilde;a hist&oacute;rica</b></font></p>     <p style="word-spacing: 0; line-height: 100%" align="justify"> <font face="Verdana" size="2"> En Venezuela podemos decir que la autonom&iacute;a, tal y como    la conocemos hoy, tiene mucho que ver con la capacidad del claustro de elegir    sus autoridades, por lo que sus inicios se encuentran en la decisi&oacute;n    del monarca espa&ntilde;ol Carlos III, quien en 1784 otorg&oacute; al claustro    de la Real y Pontificia Universidad de Caracas la potestad de elegir el rector    de la instituci&oacute;n (Leal, 1981). M&aacute;s adelante, el Libertador profundiza    la autonom&iacute;a universitaria al transformar la universidad colonial en    universidad republicana, mediante la promulgaci&oacute;n de los Estatutos Republicanos    de la Universidad Central de Venezuela en 1827, que mantuvieron la elecci&oacute;n    del rector en el seno del claustro, ampliaron el procedimiento de la elecci&oacute;n    rectoral y eliminaron la figura del Cancelario o Canciller (Leal, 1981), quien    representaba en la universidad la autoridad del Sumo Pont&iacute;fice, velaba    por la pureza de la doctrina cristiana difundida por la instituci&oacute;n y    ejerc&iacute;a el poder disciplinario institucional (Parra Le&oacute;n, 1930).</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p style="word-spacing: 0; line-height: 100%" align="justify"><font face="Verdana" size="2">Durante el resto del siglo XIX y poco m&aacute;s de la mitad    del siglo XX, la autonom&iacute;a universitaria y las instituciones recibieron    importantes agresiones de parte de varios gobernantes venezolanos. Allanamientos,    expropiaciones, restricciones financieras, detenci&oacute;n y persecuci&oacute;n    de sus estudiantes. Especial menci&oacute;n merecen el despojo de la UCV de    todas sus propiedades inmobiliarias instrumentado por Guzm&aacute;n Blanco,    la clausura durante diez a&ntilde;os decidida por la dictadura de Juan Vicente    G&oacute;mez y el cierre a que la someti&oacute; el gobierno de Marcos    P&eacute;rez Jim&eacute;nez (Leal, 1981). Parad&oacute;jicamente, este &uacute;ltimo    llev&oacute; adelante la mayor parte de la construcci&oacute;n de la Ciudad    Universitaria de Caracas y decidi&oacute; la mudanza de la UCV a estas    espl&eacute;ndidas instalaciones, adem&aacute;s de otorgarle el Jard&iacute;n    Bot&aacute;nico y la zona rental de la Plaza Venezuela, lo que hace que se haya    considerado a este per&iacute;odo como muy particular en la historia universitaria    nacional (Fuenmayor, 2004).</font></p>     <p style="word-spacing: 0; line-height: 100%" align="justify"><font face="Verdana" size="2">En 1958 renace la autonom&iacute;a universitaria y se inicia    un per&iacute;odo de crecimiento de la educaci&oacute;n superior impulsado    por la pol&iacute;tica de substituci&oacute;n de importaciones iniciada durante    los a&ntilde;os cincuenta (Fuenmayor, 1986, 2002a, 2004). La Ley de Universidades    de 1961 incorpora la autonom&iacute;a de las universidades en una forma amplia    y suficiente, reflejo fiel de la correlaci&oacute;n de fuerzas de la &eacute;poca    en la que predominaban las fuerzas democr&aacute;ticas y del papel de las universidades,    tanto de sus estudiantes como de sus profesores, en las luchas y derrocamiento    de la dictadura perezjimenista. La universidad venezolana asume un camino acad&eacute;mico,    que legitima y da primac&iacute;a a la actividad cient&iacute;fica y a la pertinencia    social de las instituciones, gracias a la existencia de un grupo de profesionales    y docentes democr&aacute;ticos, de gran prestigio humano, batallador por una    universidad de calidad y luchador por una sociedad mejor.</font></p>     <p style="word-spacing: 0; line-height: 100%" align="justify"><font face="Verdana" size="2">Es obligatorio recordar en este momento los nombres de Francisco    De Venanzi, l&iacute;der indiscutible de estos acad&eacute;micos de avanzada,    defensor intransigente de la autonom&iacute;a universitaria y cr&iacute;tico    implacable de las pr&aacute;cticas que la pervierten (De Venanzi, 1987); otros    nombres importantes son los de Rafael Pizani, Pedro Rinc&oacute;n Guti&eacute;rrez,    Foci&oacute;n Febres Cordero, Luis Lander, Humberto y Ra&uacute;l Garc&iacute;a    Arocha, entre varios otros, quienes fueron fundamentales en la elaboraci&oacute;n    de la Ley de Universidades de entonces y en la conducci&oacute;n de las principales    casas de estudios superiores del momento. Junto con la autonom&iacute;a, dicha    Ley establece los concursos de oposici&oacute;n p&uacute;blicos para el ingreso    de los docentes, una calificaci&oacute;n m&iacute;nima aprobatoria de 15 puntos    para los mismos, el ascenso en el escalaf&oacute;n acad&eacute;mico mediante    la presentaci&oacute;n y defensa p&uacute;blica de trabajo de investigaci&oacute;n    original ante jurado calificado, el requisito de ser doctor para el ascenso    a profesor asociado y para el ejercicio como autoridad universitaria,    la creaci&oacute;n de los consejos de desarrollo cient&iacute;fico y human&iacute;stico    y el cogobierno universitario.</font></p>     <p style="word-spacing: 0; line-height: 100%" align="justify"><font face="Verdana" size="2">Es evidente que los l&iacute;deres acad&eacute;micos de momento    ten&iacute;an muy claro que se trataba de construir una universidad, es    decir, una instituci&oacute;n acad&eacute;mica para la docencia, la investigaci&oacute;n    y la extensi&oacute;n, que funcionara con calidad y pertinencia social dentro    de un r&eacute;gimen auton&oacute;mico y de cogobierno de su comunidad. No se    quer&iacute;a una instituci&oacute;n aut&oacute;noma cualquiera; se quer&iacute;a    una universidad aut&oacute;noma, es decir una instituci&oacute;n universitaria    que gozara de autonom&iacute;a para su mejor funcionamiento. No hubo confusiones    al respecto, por lo menos en la mayor&iacute;a de los dirigentes del sector.    La autonom&iacute;a sola no describe a la universidad. Existen muchas instituciones    aut&oacute;nomas que no son universidades. La autonom&iacute;a es una cualidad    que se otorga o se adquiere, por lo que no tiene existencia por s&iacute; misma,    sino a trav&eacute;s de la instituci&oacute;n que la posee, la ejerce y la disfruta.</font></p>     <p style="word-spacing: 0; line-height: 100%" align="justify"><font face="Verdana" size="2">Ese amplio r&eacute;gimen auton&oacute;mico obtenido en 1958    dur&oacute; muy poco en las universidades venezolanas, pues fue r&aacute;pidamente    secuestrado por la partidizaci&oacute;n de la vida universitaria, el clientelismo    pol&iacute;tico y el facilismo en todos sus &aacute;mbitos y funciones. Ello    no ocurri&oacute; espont&aacute;neamente, sino que fue el resultado de    todo un programa de acci&oacute;n gubernamental, puesto en pr&aacute;ctica    casi al mismo tiempo del nacimiento de la llamada democracia representativa,    y que se llev&oacute; a cabo siguiendo a la conversi&oacute;n de la burgues&iacute;a    de clase dominante, en 1958, a clase hegem&oacute;nica ya para finales de los    setenta. Tan temprano como en 1967, el gobierno del presidente Leoni promulga    el Reglamento de la Ley de Universidades (Presidencia de la Rep&uacute;blica,    1967), el cual en forma ilegal introduce una serie de modificaciones que,    independientemente de la argumentaci&oacute;n utilizada para respaldar las medidas,    operacionalmente tuvieron como consecuencia impedir el desarrollo acad&eacute;mico    de las universidades y coartar la autonom&iacute;a universitaria, para facilitar    el control del Ejecutivo Nacional sobre las mismas.</font></p>     <p style="word-spacing: 0; line-height: 100%" align="justify"><font face="Verdana" size="2">As&iacute;, reduce el &aacute;mbito del recinto universitario    al espacio preciso donde se realizan las actividades acad&eacute;micas    y administrativas de las instituciones, dejando como espacios p&uacute;blicos    no sujetos al r&eacute;gimen auton&oacute;mico a las calles, avenidas, pasillos,    caminer&iacute;as, plazas y jardines, de las ciudades o instalaciones universitarias    (Presidencia de la Rep&uacute;blica, 1967). Adem&aacute;s, estableci&oacute;    dos medidas completamente ilegales y de car&aacute;cter letal para la academia    universitaria: La eliminaci&oacute;n del requisito del doctorado para el ascenso    de los docentes al escalaf&oacute;n de profesor asociado y para optar a ser    autoridad universitaria (Rector, vicerrector, secretario y decanos).</font></p>     <p style="word-spacing: 0; line-height: 100%" align="justify"><font face="Verdana" size="2">En 1970, Caldera reforma la Ley de Universidades y establece,    ahora s&iacute; legalmente, la disposici&oacute;n que permite ser autoridad    universitaria sin el requisito de ser doctor, a trav&eacute;s de una excepci&oacute;n    establecida en el articulado de la Ley (Congreso de la Rep&uacute;blica, 1970).    Se restablece legalmente la necesidad de ser doctor para ascender a profesor    asociado, pero en la pr&aacute;ctica ninguna instituci&oacute;n universitaria,    ni oficial ni privada, dio cumplimiento a la disposici&oacute;n, amparadas    en la complicidad oficial del Consejo Nacional de Universidades y la Oficina    de Planificaci&oacute;n del Sector Universitario, controlados por el Gobierno.    Pero dicha Ley fue mucho m&aacute;s all&aacute; en su empe&ntilde;o de limitar    el desarrollo acad&eacute;mico institucional, pues profundiz&oacute; un proceso    perverso de marginamiento de la academia y de los m&eacute;ritos en la conformaci&oacute;n    de la jerarqu&iacute;a universitaria, especialmente de sus autoridades    y de los organismos del cogobierno.</font></p>     <p style="word-spacing: 0; line-height: 100%" align="justify"><font face="Verdana" size="2">En 1999, la autonom&iacute;a vive una etapa estelar desde el    punto de vista formal, pues la Asamblea Constituyente (2000) la incorpora en    el texto constitucional, que luego es aprobado en refer&eacute;ndum por el pueblo    venezolano. Este acierto pol&iacute;tico es acompa&ntilde;ado y seguido de un    per&iacute;odo de seis a&ntilde;os de acciones acad&eacute;micas, administrativas    y normativas del Gobierno Nacional (Fuenmayor, 2000, 2002a; OPSU, 1999, 2001a,    2001b, 2001c, 2003, 2004a,2004b), dirigidas a rescatar la calidad de la universidad    venezolana, garantizar la equidad en el ingreso y prosecuci&oacute;n estudiantil,    corregir una serie de ilegalidades, vicios e insuficiencias y garantizar la    pertinencia social de las instituciones. Este per&iacute;odo, sin embargo, no    estuvo exento de contradicciones y luchas entre diferentes concepciones universitarias,    sobre todo a partir de la creaci&oacute;n del Ministerio de Educaci&oacute;n    Superior.</font></p>     <p style="word-spacing: 0; line-height: 100%" align="justify"><font face="Verdana" size="2">Lamentablemente, para finales de 2004 el control gubernamental    de la educaci&oacute;n superior es asumido por un grupo de gente improvisado,    constituido por personas desvinculadas de la academia, sin la formaci&oacute;n    necesaria y suficiente para la direcci&oacute;n y administraci&oacute;n del    sector, sin una clara comprensi&oacute;n del importante papel de las universidades    en el desarrollo y soberan&iacute;a del pa&iacute;s, con una pr&aacute;ctica    pol&iacute;tica voluntarista, agresiva y atropelladora de leyes, reglamentos    y disidencias; con una concepci&oacute;n utilitaria, populista y politiquera    de las universidades, que son vistas como fuentes de recursos financieros, sitios    de acopio de personas asistentes a las concentraciones y manifestaciones gubernamentales    y de votos favorables al Gobierno, espacios para el clientelismo pol&iacute;tico,    para escalar hacia posiciones burocr&aacute;ticas superiores o para negociar    y enriquecerse il&iacute;citamente.</font></p>     <p style="word-spacing: 0; line-height: 100%" align="justify"><font face="Verdana" size="2">No se est&aacute; afirmando que este grupo de ignorantes y negligentes    estuvo totalmente ausente de la direcci&oacute;n educativa superior en    el lapso 1999-2004. De hecho, estuvo presente, pues supo como introducirse,    escalar y mantenerse, mediante la utilizaci&oacute;n del enga&ntilde;o    y aprovechando determinadas debilidades de la alta conducci&oacute;n ministerial,    am&eacute;n de errores cometidos en la selecci&oacute;n del talento humano necesario.    Su actuaci&oacute;n fue responsable de los desaguisados ocurridos en ese lapso    y su presencia fuente constante de conflictos, enfrentamientos y luchas,    que consumieron tiempo y esfuerzos, pero que era imposible no dar ante las acciones    antiacad&eacute;micas, ilegales, en muchos casos vand&aacute;licas, de    estos aventureros disfrazados de funcionarios gubernamentales o de autoridades    acad&eacute;micas.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p style="word-spacing: 0; line-height: 100%" align="justify"><font face="Verdana" size="2">La conducta de estos facinerosos en nada se diferencia    del comportamiento de los funcionarios del bipartidismo puntofijista, que    garantiz&oacute; el mantenimiento de las universidades en un estado de subdesarrollo    acad&eacute;mico, que parecer&iacute;a ser tambi&eacute;n el objetivo de estos    sectores de la revoluci&oacute;n bolivariana, la cual mantiene ese mismo estado    de deterioro mediante dos estrategias de car&aacute;cter suicida para con el    pa&iacute;s y sus posibilidades de desarrollo: una, el mantenimiento de las    universidades experimentales en manos de autoridades incapaces y negligentes,    que profundizan el deterioro acad&eacute;mico e institucional y, en segundo    lugar, permitiendo que las mafias constituidas en las universidades aut&oacute;nomas    contin&uacute;en su acci&oacute;n depredadora de estas instituciones.</font></p>     <p style="word-spacing: 0; line-height: 100%" align="justify"> <font face="Verdana" size="2"><b> 2. Deterioro acad&eacute;mico y perversi&oacute;n auton&oacute;mica</b></font></p>     <p style="word-spacing: 0; line-height: 100%" align="justify"><font face="Verdana" size="2">Ya la calidad acad&eacute;mica comenz&oacute; a verse seriamente    afectada con la eliminaci&oacute;n del requisito del doctorado para el ascenso    a profesor asociado, aunque mucho m&aacute;s nociva fue la medida de eliminaci&oacute;n    de dicho requisito para el ejercicio de la funci&oacute;n de autoridad universitaria,    pues permiti&oacute; que docentes sin experiencia y no consubstanciados    con las actividades de producci&oacute;n de conocimientos asumieran los    cargos de m&aacute;s alta responsabilidad universitaria, lo cual constituy&oacute;    algo totalmente contradictorio con la esencia o deber ser de una universidad:    instituci&oacute;n dedicada a la producci&oacute;n de conocimientos, a    trav&eacute;s de la creaci&oacute;n intelectual en todas sus formas y dentro    de ella la investigaci&oacute;n cient&iacute;fica, human&iacute;stica y tecnol&oacute;gica    y la teorizaci&oacute;n (Fuenmayor, 1993).</font></p>     <p style="word-spacing: 0; line-height: 100%" align="justify"><font face="Verdana" size="2">M&aacute;s adelante, a trav&eacute;s de un ejercicio perverso    del r&eacute;gimen auton&oacute;mico, hizo su entrada el clientelismo partidista    que facilit&oacute; e impuls&oacute; el ingreso de profesores sin la formaci&oacute;n    acad&eacute;mica ni profesional debida, tanto en las reci&eacute;n fundadas    universidades experimentales, como en las instituciones aut&oacute;nomas, exigi&eacute;ndose    como requisito de ingreso la condici&oacute;n de militantes del partido de gobierno,    generalmente Acci&oacute;n Democr&aacute;tica.</font></p>     <p style="word-spacing: 0; line-height: 100%" align="justify"><font face="Verdana" size="2">Se conform&oacute; un claustro universitario que dej&oacute;    de ser precisamente eso: universitario, para comportarse como una asamblea de    partidos pol&iacute;ticos, que eleg&iacute;a autoridades en funci&oacute;n de    las directrices externas del partido correspondiente. Quien ingresaba reproduc&iacute;a    inmediatamente las condiciones antiacad&eacute;micas de su ingreso, por lo que    se origin&oacute; un fuerte c&iacute;rculo vicioso contrario a cualquier cambio    que pretendiera modificara el statu quo, pues una modificaci&oacute;n positiva    del mismo colocaba en peligro a la mayor&iacute;a de los integrantes del claustro.    La mediocridad, la corrupci&oacute;n y el facilismo, terminaron por imponerse    en pr&aacute;cticamente todas las instituciones (Fuenmayor, 1986, 2002a y 2004).</font></p>     <p style="word-spacing: 0; line-height: 100%" align="justify"><font face="Verdana" size="2">As&iacute;, estos docentes no preparados, amparados en el facilismo    y la partidizaci&oacute;n, lograron ascender a los grados m&aacute;s elevados    del escalaf&oacute;n, para luego transformarse en ocupantes de cargos directivos    de gran responsabilidad institucional, entre ellos la representaci&oacute;n    de los profesores en los consejos de escuelas y facultades, en las jefaturas    de c&aacute;tedras, programas y departamentos; en las direcciones de escuelas    y como representantes profesorales en los consejos universitarios, posiciones    estas &uacute;ltimas creadas por la reforma de Caldera, bajo la errada premisa    de aplicar en las instituciones acad&eacute;micas la representatividad    propia de las elecciones de los cuerpos deliberantes de los poderes p&uacute;blicos    nacionales (Congreso de la Rep&uacute;blica, 1970).</font></p>     <p style="word-spacing: 0; line-height: 100%" align="justify"> <font face="Verdana" size="2"> Luego de 30 a&ntilde;os de deterioro tenemos hoy unas instituciones    bizarras, con muy pocos acad&eacute;micos verdaderos, h&eacute;roes sobrevivientes    de una masacre contra la intelectualidad, que a&uacute;n contin&uacute;a y que    amenaza con extenderse y profundizarse. S&oacute;lo un 14 por ciento de los    profesores de planta tiene el grado de doctor, menos del 15 por ciento est&aacute;n    calificados como investigadores por el Programa de Promoci&oacute;n del Investigador    y s&oacute;lo un 8 por ciento realiza investigaci&oacute;n consuetudinariamente.    Las licenciaturas duran 8 a&ntilde;os en cursarse, s&oacute;lo 20 por ciento    de los postgrados est&aacute;n acreditados, la tasa bruta de graduaci&oacute;n    es de s&oacute;lo 12 por ciento (Fuenmayor, 2007c), el ingreso estudiantil est&aacute;    plagado de iniquidades por la acci&oacute;n siniestra de los mecanismos institucionales    de ingreso (Fuenmayor y Vidal, 2000, 2001; Fuenmayor, 2002b), hay exclusi&oacute;n,    la relaci&oacute;n empleado/profesor es cuatro veces la recomendada, expresi&oacute;n    de una burocracia exagerada, incompetente y que medra de los presupuestos universitarios.</font></p>     <p style="word-spacing: 0; line-height: 100%" align="justify"><font face="Verdana" size="2">El movimiento estudiantil se ha pervertido en el transcurso    del tiempo. Es com&uacute;n la compra de votos y muchos de los l&iacute;deres    estudiantiles son vulgares mercenarios de mafias, generalmente dirigidas    por alguna autoridad o profesor candidato a alguna posici&oacute;n. Se    impone de esa manera la elecci&oacute;n de autoridades universitarias sin credenciales    acad&eacute;micas de ning&uacute;n tipo, algunas veces verdaderos delincuentes    que pervierten la autonom&iacute;a al administrar los inmensos recursos que    reciben a su libre albedr&iacute;o, sin rendir cuentas, con absoluta impunidad    dada la negligencia del Poder Moral Republicano y de los tribunales de    justicia (Fuenmayor, 2007c) y la inacci&oacute;n del Ejecutivo Nacional. Adicionalmente,    utilizan las instituciones universitarias en proyectos pol&iacute;tico-personales    y en actividades de respaldo al golpismo nacional. La universidad pasa    de estar en lo pol&iacute;tico, lo cual es parte de su deber ser, a estar en    la pol&iacute;tica, lo que constituye una pr&aacute;ctica equivocada e inadecuada    (Lombardi, 2007).</font></p>     <p style="word-spacing: 0; line-height: 100%" align="justify"><font face="Verdana" size="2">Estudiantes y profesores honestos son acallados a trav&eacute;s    de amenazas, persecuciones y agresiones. El Gobierno Nacional se ha desentendido    de estas perversidades, por lo que las universidades han terminado por    caer en las manos de estas mafias. La mediocridad de los claustros hace    recaer la elecci&oacute;n de autoridades en docentes sin credenciales, ni obra    realizada, ni propuestas, como no sea la del mantenimiento de la descomposici&oacute;n,    situaci&oacute;n que imposibilita la superaci&oacute;n de esta lamentable situaci&oacute;n    a trav&eacute;s de las fuerzas propias de la instituci&oacute;n, pues los c&iacute;rculos    viciosos se han hecho imposibles de romper s&oacute;lo desde adentro. Esta descripci&oacute;n    se aplica, con muy pocas variaciones, a la mayor&iacute;a de las universidades    bajo control gubernamental, que en 9 a&ntilde;os de gobierno han retrocedido    en relaci&oacute;n con sus funciones esenciales (Fuenmayor, 2007c).</font></p>     <p style="word-spacing: 0; line-height: 100%" align="justify"> <font face="Verdana" size="2"> La p&eacute;rdida de la autonom&iacute;a, el tratamiento de    las universidades como peque&ntilde;as rep&uacute;blicas, donde la democracia    es m&aacute;s importante que y contraria a la excelencia acad&eacute;mica, y    el deterioro acad&eacute;mico institucional con la consecuente p&eacute;rdida    de pertinencia social, son un &uacute;nico y mismo proceso iniciado normativamente    con el Reglamento Leoni (Presidencia de la Rep&uacute;blica, 1967), perfeccionado    con la Reforma de la Ley de Universidades (Congreso Nacional, 1970) y continuado    con la fundaci&oacute;n de universidades experimentales partidizadas de car&aacute;cter    tecnocr&aacute;tico (Fuenmayor, 1986) y la toma de las universidades aut&oacute;nomas    por grupos profesorales y estudiantiles de car&aacute;cter mafioso (Fuenmayor,    2007b).</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p style="word-spacing: 0; line-height: 100%" align="justify"><font face="Verdana" size="2">Para completar la obra desnaturalizadora de las universidades    e instituciones similares, y terminar por hacerlas inservibles a la naci&oacute;n    venezolana, para as&iacute; condenar definitivamente al pa&iacute;s al subdesarrollo    y la dependencia, faltaban solamente dos medidas adicionales, que har&iacute;an    pr&aacute;cticamente irreversible la situaci&oacute;n descrita: la paridad del    voto estudiantil, que colocar&aacute; el mismo al servicio de los grupos estudiantiles    depravados de derecha y de izquierda, y la extensi&oacute;n del voto a    los trabajadores, sector de apoyo no involucrado en las actividades esenciales    de las universidades y, por lo tanto, no perteneciente a la comunidad universitaria,    pero que desde hace ya cierto tiempo participa corporativamente de las    decisiones electorales en estas instituciones, siempre en funci&oacute;n de    los intereses del cogollo dirigente y nunca de la universidad.</font></p>     <p style="word-spacing: 0; line-height: 100%" align="justify"><font face="Verdana" size="2">La Asamblea Nacional, supuestamente revolucionaria y enfrentada    al pasado, ha demostrado su total acuerdo en finalizar el trabajo iniciado por    Caldera y de esa manera cumplir su hist&oacute;rica misi&oacute;n al servicio    de la dependencia, el subdesarrollo y el sometimiento ante los pa&iacute;ses    poseedores del conocimiento cient&iacute;fico y tecnol&oacute;gico. No    otra explicaci&oacute;n tiene la proposici&oacute;n modificatoria del art&iacute;culo    109 de la Constituci&oacute;n, que incorpora las medidas se&ntilde;aladas    anteriormente. M&aacute;s que a la autonom&iacute;a, la reforma afecta negativamente    a la universidad, al considerarla como una rep&uacute;blica y no como una instituci&oacute;n    de conocimientos, donde las jerarqu&iacute;as se establecen en funci&oacute;n    de la posesi&oacute;n y dominio del conocimiento y de la experiencia que    se hayan adquirido a trav&eacute;s del estudio, la investigaci&oacute;n y el    trabajo.</font></p>     <p style="word-spacing: 0; line-height: 100%" align="justify"><font face="Verdana" size="2">Mientras en relaci&oacute;n con el pa&iacute;s, las posiciones    de los gobiernos puntofijistas y las de la Asamblea Nacional son pol&iacute;ticamente    contrarias y enfrentadas nacionalmente, en el tratamiento que le dan a la educaci&oacute;n    superior oficial y, m&aacute;s concretamente, a las universidades, son operacionalmente    similares con una consecuencia id&eacute;ntica y muy grave para el pa&iacute;s:    no disponer de un pueblo instruido, preparado t&eacute;cnica y profesionalmente,    con la capacidad de pensar con cabeza propia y competente en la toma de decisiones    aut&oacute;nomas, ni llegar a tener un desarrollo cient&iacute;fico y tecnol&oacute;gico    que le garantice a Venezuela la independencia econ&oacute;mica, el ejercicio    pleno de la soberan&iacute;a y el despegue del subdesarrollo, todo ello en funci&oacute;n    de erradicar la miseria y mejorar en forma importante la calidad de vida    de la poblaci&oacute;n.</font></p>     <p style="word-spacing: 0; line-height: 100%" align="justify"> <font face="Verdana" size="2"> A mediados de 1959, durante el transcurso del primer a&ntilde;o    de la reci&eacute;n nacida Cuba revolucionaria, el Che Guevara, refiri&eacute;ndose    a las relaciones entre el proceso revolucionario y la universidad se&ntilde;al&oacute;,    en una conferencia sobre reforma universitaria dictada en una universidad a    estudiantes y profesores, lo siguiente: Un gobierno revolucionario no trata    de ocupar o de vencer a una instituci&oacute;n que no es su enemiga, sino que    debe ser su aliada y su m&aacute;s &iacute;ntima y eficaz colaboradora (Guevara,    1968).</font></p>     <p style="word-spacing: 0; line-height: 100%" align="justify"> <font face="Verdana" size="2"><b> 3. Ignorancia, subdesarrollo cient&iacute;fico y dependencia</b></font></p>     <p style="word-spacing: 0; line-height: 100%" align="justify"><font face="Verdana" size="2">Lamentablemente, la capa dirigente del pa&iacute;s en el pasado    no tuvo conciencia de la importancia de dominar y utilizar las ciencias y la    t&eacute;cnica en gran escala, en relaci&oacute;n con la producci&oacute;n de    mercanc&iacute;as de alto valor agregado, el ejercicio de la soberan&iacute;a    nacional y el bienestar de la poblaci&oacute;n venezolana. Estos alcances no    constitu&iacute;an parte de sus preocupaciones ni programas. Ese convencimiento    tampoco parece estar muy presente en nuestros gobernantes de hoy, cuyos    pasos en este sentido pueden perfectamente ser calificados de t&iacute;midos    e insuficientes.</font></p>     <p style="word-spacing: 0; line-height: 100%" align="justify"><font face="Verdana" size="2">Producto de estos atrasos conceptuales, la situaci&oacute;n    de las ciencias y la tecnolog&iacute;a en Venezuela contin&uacute;a siendo cr&iacute;tica,    con un n&uacute;mero de investigadores por mil habitantes muy por debajo de    lo recomendado por las organizaciones internacionales especializadas en    la materia, as&iacute; como una productividad cient&iacute;fica muy limitada,    muy heterog&eacute;nea en su calidad y de escaso impacto en nuestro desarrollo    y en la satisfacci&oacute;n de las necesidades y resoluci&oacute;n de los    problemas de la poblaci&oacute;n. La Misi&oacute;n Ciencia, como otras    misiones, se ha desvirtuado y pasado a ser una estructura burocr&aacute;tica    ineficiente, que s&oacute;lo sirve para emplear gente innecesariamente, para    actividades clientelares y de proselitismo pol&iacute;tico y dilapidar    recursos en actividades irracionales y en el enriquecimiento de unos cuantos</font></p>     <p style="word-spacing: 0; line-height: 100%" align="justify"><font face="Verdana" size="2">Esta realidad implica la necesidad de hacer un esfuerzo    gigantesco de superaci&oacute;n, que se dificulta por la aparici&oacute;n dentro    de la jerarqu&iacute;a gubernamental, de concepciones ideol&oacute;gicas    liquidacionistas del conocimiento cient&iacute;fico y tecnol&oacute;gico, cimentadas    en que el mismo ha sido utilizado para la dominaci&oacute;n y no para la liberaci&oacute;n    de nuestro pueblos o argumentos tan pobres como que dicha actividad es    propia de una oligarqu&iacute;a acad&eacute;mica o a lo sumo constituye una    exquisitez o un capricho de investigadores burgueses, que nada significa    para el pa&iacute;s y las necesidades de la poblaci&oacute;n. Gente que llama    a reemplazar la ciencia actual por los saberes populares, como si los mismos    pudieran dar por s&iacute; solos a nuestra naci&oacute;n, todo lo que ella necesita    para alcanzar el gigantesco desarrollo cient&iacute;fico y de todo tipo de los    pa&iacute;ses avanzados.</font></p>     <p style="word-spacing: 0; line-height: 100%" align="justify"><font face="Verdana" size="2">Contradictoriamente con lo que se considera en el &aacute;mbito    mundial, donde no existen dudas de la importancia del desarrollo cient&iacute;fico    y tecnol&oacute;gico, en Venezuela, el conocimiento, la academia, la investigaci&oacute;n    y las ciencias, ser&iacute;an los responsables, seg&uacute;n esta particular    forma de cierto pensamiento revolucionario venezolano, de nuestro subdesarrollo,    nuestra dependencia y nuestra miseria. Las ciencias, que en el transcurso de    la historia humana han sido instrumentos de liberaci&oacute;n y de bienestar    de la humanidad, han sido condenadas en Venezuela por una intelectualidad    que tiene precisamente muy poco intelecto y cuyas ejecutorias revolucionarias    han estado siempre signadas por la destrucci&oacute;n de todo lo que sus    manos tocan.</font></p>     <p style="word-spacing: 0; line-height: 100%" align="justify"><font face="Verdana" size="2">Ni siquiera el Jap&oacute;n, herido de muerte por los bombardeos    estadounidenses de Hiroshima y Nagasaki, tuvo la insensatez de culpar de su    desgracia al desarrollo del conocimiento at&oacute;mico y no abandon&oacute;    su decisi&oacute;n de desarrollarse cient&iacute;fica y tecnol&oacute;gicamente    hasta llegar a ser la potencia industrial y econ&oacute;mica que es hoy. Otro    ejemplo es el de la China actual, que avanza aceleradamente hacia convertirse    en una de las primeras potencias mundiales en todos los &oacute;rdenes de la    vida, lo cual ha sido logrado por el desarrollo cient&iacute;fico y tecnol&oacute;gico    alcanzado. La misma Cuba ha dado a esta actividad la preeminencia que debe tener    con resultados muy importantes en una variedad de campos. De hecho, el propio    Ernesto Che Guevara, tan temprano como en 1959, atribu&iacute;a a la universidad    cubana la responsabilidad del triunfo o la derrota del experimento transformador    cubano, en lo que se refer&iacute;a a la parte t&eacute;cnica del mismo, dejando    muy claro la necesidad del conocimiento cient&iacute;fico y de los profesionales    producidos en la universidad para, como &eacute;l afirmaba, &#8220;hacer las    cosas perfectamente&#8221; (Guevara, 1968).</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p style="word-spacing: 0; line-height: 100%" align="justify"><font face="Verdana" size="2">Es en este aspecto donde la autonom&iacute;a de las universidades    venezolanas se ha visto afectada desde siempre, al imped&iacute;rsele a dichas    instituciones la realizaci&oacute;n en forma adecuada y en toda la extensi&oacute;n    y profundidad necesarias de la actividad fundamental que les es propia: la producci&oacute;n    de conocimientos, en cuyo desarrollo es donde precisamente se hace efectivo    y necesario el ejercicio auton&oacute;mico. En las universidades, entonces,    la autonom&iacute;a ha estado limitada por pol&iacute;ticas gubernamentales    contrarias al desarrollo del conocimiento y, no menos importante, por la acci&oacute;n    de autoridades universitarias de muy bajo nivel acad&eacute;mico, ajenas completamente    al desarrollo de actividades cient&iacute;ficas y preocupadas &uacute;nicamente    por el poder, el status y los privilegios que dan estas posiciones burocr&aacute;ticas.</font></p>     <p style="word-spacing: 0; line-height: 100%" align="justify"> <font face="Verdana" size="2"> Se puede decir, sin temor a equivocarnos, que las autoridades    universitarias de hoy, la mayor&iacute;a sin credenciales para ocupar esos cargos    y preocupadas solamente por sus intereses pol&iacute;ticos y cremat&iacute;sticos    personales, han secuestrado la autonom&iacute;a universitaria. Esta conclusi&oacute;n    abarca tanto a las instituciones aut&oacute;nomas, en las que se eligen las    autoridades cada cuatro a&ntilde;os, como a las autodenominadas universidades    bolivarianas, cuyas autoridades se comportan exactamente igual que las de las    universidades aut&oacute;nomas, a pesar de que supuestamente se hayan enfrentadas    en relaci&oacute;n con el pa&iacute;s que desean construir.</font></p>     <p style="word-spacing: 0; line-height: 100%" align="justify"><font face="Verdana" size="2">La Asociaci&oacute;n Venezolana de Rectores Universitarios    y la Asociaci&oacute;n de Rectores Bolivarianos pueden dejar el enfrentamiento    exclusivamente formal que supuestamente tienen, para reunirse conjuntamente    y repasar la realidad universitaria de hoy, de manera de evitar que alguna    instituci&oacute;n se pueda salvar de esa un&aacute;nime conspiraci&oacute;n,    que les impide desarrollarse y servir a la naci&oacute;n. Sus reales diferencias    no tienen car&aacute;cter filos&oacute;fico ni ideol&oacute;gico, ni se refieren    a formas distintas de abordar la conducci&oacute;n universitaria, est&aacute;n    signadas simplemente por el grupo o mafia a que pertenecen, al cual tienen atados    sus destinos.</font></p>     <p style="word-spacing: 0; line-height: 100%" align="justify"><font face="Verdana" size="2">Sus luchas son similares a la que los grupos sociales entablan    en funci&oacute;n de sus intereses individuales, sin que tengan diferencias    conceptuales en ninguna materia de car&aacute;cter general. Es como la    competencia entre empresarios de un mismo ramo, quienes no tienen entre s&iacute;    diferencias pol&iacute;ticas ni ideol&oacute;gicas, ni cuestionamientos al modo    de producci&oacute;n, pero compiten en el terreno concreto por un mercado que    los favorezca. Se trata de contradicciones muy terrenales y muy individualistas,    aunque a veces con un gran poder destructor.</font></p>     <p style="word-spacing: 0; line-height: 100%" align="justify"> <font face="Verdana" size="2"><b> 4. El problema conceptual</b></font></p>     <p style="word-spacing: 0; line-height: 100%" align="justify"> <font face="Verdana" size="2"> La reforma constitucional no corrige las causas de estas perversiones,    pues su contenido no fue dirigido hacia ese objetivo, muy por el contrario,    completa la distorsi&oacute;n iniciada por Leoni-Caldera en sus instrumentos    normativos: hacer funcionar la universidad como una rep&uacute;blica. Y    es que all&iacute; est&aacute; lo macabro de esta trampa de la historia. Las    jerarqu&iacute;as universitarias se deben basar en el autoritas acad&eacute;mico,    por lo que sus relaciones no pueden ser consideradas como verdaderas relaciones    de poder. El tutor de un estudiante no es su jefe ni su gobernante; es su gu&iacute;a    y consejero, aceptado pac&iacute;ficamente por el conocimiento que posee    y su actitud para compartirlo. Es el mismo caso del profesor en el aula, del    docente en los trabajos de campo, del catedr&aacute;tico, el director de escuela,    el decano y as&iacute; hasta llegar al rector, quien ser&iacute;a el m&aacute;ximo    gu&iacute;a de la instituci&oacute;n (Fuenmayor, 2007c).</font></p>     <p style="word-spacing: 0; line-height: 100%" align="justify"> <font face="Verdana" size="2"> Textualmente hemos dicho al referirnos a este caso que &#8220;En    pa&iacute;ses donde los rectores universitarios no son la caricatura de la mayor&iacute;a    de los nuestros, se habla del poder de un rector para referirse realmente a    la autoridad que este alto cargo significa. Desde ya dejamos claro que son cosas    totalmente distintas la autoridad y el poder, aunque por aberraciones y distorsiones    funcionales y estructurales, cosas ya no frecuentes sino permanentemente    establecidas en nuestras universidades, la autoridad se transforme realmente    en poder.</font></p>     <p style="word-spacing: 0; line-height: 100%" align="justify"><font face="Verdana" size="2">Estamos hablando de autoridad acad&eacute;mica, es decir, del    respeto que surge hacia aquel miembro de la comunidad universitaria que    se destaca en la creaci&oacute;n intelectual, es decir, producci&oacute;n de    conocimientos, as&iacute; como en la difusi&oacute;n del mismo dentro de    la comunidad cognoscente y en su entrega a la sociedad de manera que &eacute;sta    act&uacute;e en consecuencia. Se trata del liderazgo acad&eacute;mico y no del    poder del &#8220;jefe&#8221;, liderazgo que no requiere de aparatos propagand&iacute;sticos    que lo creen o lo refuercen, ni de estructuras jer&aacute;rquicas permanentes    que tengan como funci&oacute;n mantenerlo.&#8221; (Fuenmayor, 2007a:4).</font></p>     <p style="word-spacing: 0; line-height: 100%" align="justify"><font face="Verdana" size="2">Debe quedar claro que su autoridad es muy diferente del poder    de un alcalde, un gobernador o el Presidente de la Rep&uacute;blica, pues debe    residir en su formaci&oacute;n, en su experiencia, en su sabidur&iacute;a.    &#8220;Las relaciones que establecen los (...) profesores y estudiantes, en    la b&uacute;squeda o transmisi&oacute;n del conocimiento, (...) son muy    distintas a las que se generan en la producci&oacute;n de bienes materiales    dentro de la sociedad humana. Sus m&eacute;todos e instrumentos de trabajo (...)    y el producto que se obtiene, no tienen ninguna afinidad con el trabajo    creador de riquezas materiales que se da en la sociedad y la divide en clases    sociales antag&oacute;nicas, que requieren de (...) el Estado, con todas las    estructuras gubernamentales necesarias al objeto final de su actividad: El dominio    de una clase sobre todas las dem&aacute;s.&#8221; (Fuenmayor, 2007a:4).</font></p>     <p style="word-spacing: 0; line-height: 100%" align="justify"><font face="Verdana" size="2">La universidad no genera la aparici&oacute;n de clases sociales,    ni la explotaci&oacute;n del hombre por el hombre. &#8220;No existen en ella,    a menos que se pervierta y se distorsione tanto y en tal forma que deje de ser    universidad, relaciones de car&aacute;cter antag&oacute;nico. Las luchas habidas,    (...) que han enfrentado a estudiantes con autoridades (...) se han dado o bien    porque se ha trasladado mec&aacute;nicamente la lucha pol&iacute;tica de la    sociedad al interior de las casas de estudio o bien porque las autoridades han    dejado de tener autoridad acad&eacute;mica, para transformarse en agentes que    detentan el poder, lo que ha pervertido la esencia misma de la instituci&oacute;n    y la est&aacute; haciendo de hecho desaparecer.&#8221; (Fuenmayor, 2007a:4).</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p style="word-spacing: 0; line-height: 100%" align="justify"><font face="Verdana" size="2">El poder es inherente al Estado, por lo que su naturaleza    es la dominaci&oacute;n. La autoridad acad&eacute;mica es inherente a la    universidad, por lo que su naturaleza es contradictoria con la del Estado    y debe responder al conocimiento, la preparaci&oacute;n, el trabajo creador    y la experiencia. Esto dej&oacute; de ser as&iacute; en la universidad venezolana    o, a lo mejor, nunca lo fue y s&oacute;lo los ilusos o rom&aacute;nticos pens&aacute;bamos    que lo era o que lo pod&iacute;a ser. La reforma propuesta del art&iacute;culo    109 sepultaba para siempre esta posibilidad, completando la labor de los    sepultureros que comenzaron el trabajo hace 40 a&ntilde;os. Los diputados de    la Asamblea Nacional, particularmente los universitarios, deber&iacute;an    estar eternamente agradecidos al pueblo venezolano que, al votar negativamente    las propuestas de reforma constitucional, impidi&oacute; que se convirtieran    en sepultureros de la Alma Mater.</font></p>     <p style="word-spacing: 0; line-height: 100%" align="justify"><font face="Verdana" size="2">El problema de la pertinencia social de las universidades    o de la calidad universitaria o de la ideolog&iacute;a que circunstancialmente    tenga la mayor&iacute;a de la comunidad universitaria o sus autoridades, al    igual que los diversos problemas que pudieran existir en las escuelas militares    o en los hospitales, no son problemas de democracia, ni electorales, ni de igualdad    de derechos como se ha tratado simplistamente de presentar, pues ninguna    de ellas est&aacute; llamada a funcionar como la democracia civil de una rep&uacute;blica.    Estamos hablando de establecimientos donde la tenencia del conocimiento debe    determinar el orden jer&aacute;rquico de los miembros de la comunidad (Fuenmayor,    2007c).</font></p>     <p style="word-spacing: 0; line-height: 100%" align="justify"><font face="Verdana" size="2">Durante d&eacute;cadas, las fuerzas progresistas y revolucionarias    de la universidad venezolana se enfrentaron a la reacci&oacute;n y el atraso,    para que se cumpliera con la exigencia del grado de doctor, como lo ordena    la academia m&aacute;s elemental, en las elecciones de rectores, vicerrectores,    secretarios y decanos. Hemos exigido que se cumpla la disposici&oacute;n legal    que obliga a ser doctor para poder ser profesor asociado. &iquest;Por qu&eacute;?    Porque la universidad es una instituci&oacute;n acad&eacute;mica y no funciona    en t&eacute;rminos de la democracia pol&iacute;tica. Todos sus miembros    son iguales ante la Ley en la Rep&uacute;blica Bolivariana de Venezuela, pero    no son iguales ni pueden serlo ante la universidad (Fuenmayor, 2007b).</font></p>     <p style="word-spacing: 0; line-height: 100%" align="justify"><font face="Verdana" size="2">Los profesores son diferentes entre s&iacute;, pues poseen distintas    jerarqu&iacute;as producto de su conocimiento, preparaci&oacute;n y formaci&oacute;n    acad&eacute;mica. Tampoco son iguales los estudiantes, ya que se encuentran    ubicados en diferentes niveles de formaci&oacute;n (Fuenmayor, 2007b). No es    igual un profesor titular que un profesor asistente, como no es igual un general    de divisi&oacute;n que un capit&aacute;n o un obispo y un sacerdote de parroquia.    No es igual un estudiante a punto de graduarse que quien reci&eacute;n ingresa,    como tampoco lo son el cadete ya casi subteniente que el reci&eacute;n aceptado    en la Academia Militar o el m&eacute;dico adjunto de un hospital y el residente    de su mismo servicio. No se entiende por qu&eacute; no se comprenden argumentos    tan sencillos y f&aacute;ciles de entender.</font></p>     <p style="word-spacing: 0; line-height: 100%" align="justify"> <font face="Verdana" size="2"> La reforma ha debido apuntar en otras direcciones, hacia aspectos    mucho m&aacute;s relacionados con las causas de las perversiones universitarias    o con las deficiencias y limitaciones de las instituciones o con el reforzamiento    de sus reservas internas, para as&iacute; corregir los verdaderos entuertos,    sanear a la universidad venezolana y mejorarla hasta hacerla una verdadera universidad.    La disminuci&oacute;n del valor del voto de los profesores jubilados, actualmente    mayoritario y por lo tanto decisorio en la elecci&oacute;n de autoridades;    el establecimiento de la carrera acad&eacute;mica, la instalaci&oacute;n de    un sistema de evaluaci&oacute;n y acreditaci&oacute;n, la eliminaci&oacute;n    de las iniquidades en el ingreso y prosecuci&oacute;n estudiantiles, el restablecimiento    del requisito del doctorado para el ascenso en el escalaf&oacute;n acad&eacute;mico    y para optar a ser autoridad universitaria, la eliminaci&oacute;n del cargo    de Vicerrector Administrativo, la no reelecci&oacute;n de los decanos y la distribuci&oacute;n    de las funciones universitarias entre distintos organismos de la instituci&oacute;n    (Fuenmayor, 2001) hubieran sido de mucha mayor pertinencia, que el lamentable    texto presentado por la Asamblea Nacional, para substituir el contenido del    art&iacute;culo 109 de la Constituci&oacute;n vigente.</font></p>     <p style="word-spacing: 0; line-height: 100%" align="justify"><font face="Verdana" size="2"><b>Bibliograf&iacute;a</b></font></p>     <!-- ref --><p style="word-spacing: 0; line-height: 100%" align="justify"><font face="Verdana" size="2">1. Congreso Nacional. Ley de Universidades. Gaceta Oficial N&deg;      1.429 &#8211; Extraordinario del 08 09-1970. En Legislaci&oacute;n universitaria,      Universidad Central de Venezuela, Oficina Central de Asesor&iacute;a Jur&iacute;dica,      Ediciones del Rectorado, pp. 163-212, 1992b, Caracas.</font>    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=860411&pid=S1316-4910200800010001500001&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p style="word-spacing: 0; line-height: 100%" align="justify"><font face="Verdana" size="2">2. De Venanzi, Francisco. La autonom&iacute;a universitaria no debe ser desvirtuada.      Gaceta apucv/ ipp, a&ntilde;o 8, N&deg; 51, pp. 14-15, enero 1987, Caracas.</font>    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=860412&pid=S1316-4910200800010001500002&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p style="word-spacing: 0; line-height: 100%" align="justify"><font face="Verdana" size="2">3. Fuenmayor Toro, Luis. Hacia la definici&oacute;n de una pol&iacute;tica      universitaria. Gaceta apucv/ipp, a&ntilde;o 7, N&deg; 47, pp. 1-2, junio 1986,      Caracas.</font>    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=860413&pid=S1316-4910200800010001500003&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p style="word-spacing: 0; line-height: 100%" align="justify"><font face="Verdana" size="2">4. Fuenmayor Toro, Luis. Reflexiones sobre la autonom&iacute;a y democracia      universitarias. Cuadernos Nuevo Sur Sudaca, N&deg; 5, pp. 43-49, 1993, Caracas.</font>    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=860414&pid=S1316-4910200800010001500004&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p style="word-spacing: 0; line-height: 100%" align="justify"><font face="Verdana" size="2">5. Fuenmayor Toro, Luis. Hacia la excelencia acad&eacute;mica universitaria.      En Pol&iacute;ticas, proyectos y gesti&oacute;n educativa, Oficina de Planificaci&oacute;n      del Sector Universitario, editor, pp. 19-34, 2000, Caracas.</font>    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=860415&pid=S1316-4910200800010001500005&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p style="word-spacing: 0; line-height: 100%" align="justify"><font face="Verdana" size="2">6. Fuenmayor Toro, Luis. Proposiciones para la nueva Ley de Universidades.      Debate Abierto, N&deg; 16, pp. 22-41, 2001, Caracas.</font>    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=860416&pid=S1316-4910200800010001500006&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p style="word-spacing: 0; line-height: 100%" align="justify"><font face="Verdana" size="2">7. Fuenmayor Toro, Luis. Historia, desarrollo y perspectivas del sector universitario      venezolano. Cuadernos OPSU, N&deg; 5, pp. 1-36, enero 2002a, Caracas.</font>    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=860417&pid=S1316-4910200800010001500007&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p style="word-spacing: 0; line-height: 100%" align="justify"><font face="Verdana" size="2">8. Fuenmayor Toro, Luis. A prop&oacute;sito de las iniquidades en el ingreso      a la educaci&oacute;n superior en Venezuela. Revista Venezolana de Gerencia,      A&ntilde;o 7, N&deg; 17, pp. 36-48, 2002b, Maracaibo.</font>    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=860418&pid=S1316-4910200800010001500008&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p style="word-spacing: 0; line-height: 100%" align="justify"><font face="Verdana" size="2">9. Fuenmayor Toro, Luis. El financiamiento universitario. Educere, A&ntilde;o      8, N&ordm; 26, pp. 385-395, 2004, M&eacute;rida.</font>    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=860419&pid=S1316-4910200800010001500009&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p style="word-spacing: 0; line-height: 100%" align="justify"><font face="Verdana" size="2">10. Fuenmayor Toro, Luis. La autoridad de un Rector. La Otra Cara, a&ntilde;o      2, N&deg; 32, pp. 4, 4-7-2007a, Caracas.</font>    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=860420&pid=S1316-4910200800010001500010&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p style="word-spacing: 0; line-height: 100%" align="justify"><font face="Verdana" size="2">11. Fuenmayor Toro, Luis. El uno por uno estudiantil-profesoral (II). La Otra      Cara, a&ntilde;o 2, N&ordm; 35, pp. 4, 18-7-2007b, Caracas.</font>    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=860421&pid=S1316-4910200800010001500011&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p style="word-spacing: 0; line-height: 100%" align="justify"><font face="Verdana" size="2">12. Fuenmayor Toro, Luis. El deterioro universitario y la reforma constitucional.      La Raz&oacute;n, pp. A-8, 18-11-2007c, Caracas.</font>    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=860422&pid=S1316-4910200800010001500012&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p style="word-spacing: 0; line-height: 100%" align="justify"><font face="Verdana" size="2">13. Fuenmayor Toro, Luis y Vidal, Yasmila Y. La admisi&oacute;n estudiantil      a las universidades p&uacute;blicas venezolanas: Aparici&oacute;n de iniquidades.      Revista de Pedagog&iacute;a, Vol. XXI, N&ordm; 62, 273-291, 2000, Caracas.</font>    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=860423&pid=S1316-4910200800010001500013&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p style="word-spacing: 0; line-height: 100%" align="justify"><font face="Verdana" size="2">14. Fuenmayor Toro, Luis y Vidal, Yasmila Y. La admisi&oacute;n estudiantil      a las universidades p&uacute;blicas venezolanas: Causas de las iniquidades.      Revista de Pedagog&iacute;a, Vol. XXII, N&ordm; 64, 219-241, 2001, Caracas.</font>    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=860424&pid=S1316-4910200800010001500014&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p style="word-spacing: 0; line-height: 100%" align="justify"><font face="Verdana" size="2">15. Guevara, Ernesto. Reforma universitaria y revoluci&oacute;n. Ciclo de Conferencias      Universidad y Revoluci&oacute;n, Universidad de Oriente, 17-10-1959. Revista      Mamb&iacute;, pp. 4-10, 15-10-1968.</font>    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=860425&pid=S1316-4910200800010001500015&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p style="word-spacing: 0; line-height: 100%" align="justify"><font face="Verdana" size="2">16. Leal, Ildefonso. Historia de la UCV 1721-1981. Universidad Central de Venezuela,      ediciones del Rectorado, 542 P, 1981, Caracas.</font>    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=860426&pid=S1316-4910200800010001500016&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p style="word-spacing: 0; line-height: 100%" align="justify"><font face="Verdana" size="2">17. Lombardi, &Aacute;ngel. Ponencia. Foro: Autonom&iacute;a viva. Universidad      de Carabobo, Secretar&iacute;a, Audit&oacute;rium de la Fundaci&oacute;n Cipriano      Jim&eacute;nez Mac&iacute;as, 20-7-2007, Valencia.</font>    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=860427&pid=S1316-4910200800010001500017&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p style="word-spacing: 0; line-height: 100%" align="justify"><font face="Verdana" size="2">18. Oficina de Planificaci&oacute;n del Sector Universitario. (1999). Pol&iacute;tica      gubernamental para una mejor educaci&oacute;n superior, Opciones, a&ntilde;o      I, N&deg; 1, pp. 3, noviembre, Caracas.</font>    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=860428&pid=S1316-4910200800010001500018&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p style="word-spacing: 0; line-height: 100%" align="justify"><font face="Verdana" size="2">19. Oficina de Planificaci&oacute;n del Sector Universitario. (2001). Proyecto      Alma Mater para el mejoramiento de la calidad y la equidad de la educaci&oacute;n      universitaria en Venezuela (Luis Fuenmayor Toro, Vanesa Balleza de Par&iacute;s      y Rodolfo Magallanes), Cuadernos OPSU, N&deg; 1, 46 P, 2001a, Caracas.</font>    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=860429&pid=S1316-4910200800010001500019&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p style="word-spacing: 0; line-height: 100%" align="justify"><font face="Verdana" size="2">20. Oficina de Planificaci&oacute;n del Sector Universitario. Proyecto Alma      Mater para el mejoramiento de la calidad y la equidad de la Educaci&oacute;n      Universitaria en Venezuela. Documento preliminar sobre el Sistema de evaluaci&oacute;n      y acreditaci&oacute;n de las universidades nacionales (Autor: C&eacute;sar      Villarroel), Cuadernos OPSU, N&deg; 3, pp. 1-33, 2001 b, Caracas.</font>    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=860430&pid=S1316-4910200800010001500020&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p style="word-spacing: 0; line-height: 100%" align="justify"><font face="Verdana" size="2">21. Oficina de Planificaci&oacute;n del Sector Universitario. Proyecto Alma      Mater para el mejoramiento de la calidad y la equidad de la Educaci&oacute;n      Universitaria en Venezuela. Carrera acad&eacute;mica para las universidades      oficiales venezolanas. (Autor: Luis F. Marcano Gonz&aacute;lez), Cuadernos      OPSU, N&ordm; 4, pp. 1-17, 2001c, Caracas.</font>    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=860431&pid=S1316-4910200800010001500021&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p style="word-spacing: 0; line-height: 100%" align="justify"><font face="Verdana" size="2">22. Oficina de Planificaci&oacute;n del Sector Universitario. Proyecto Alma      Mater para el mejoramiento de la calidad y la equidad de la educaci&oacute;n      universitaria en Venezuela. Fortalecimiento institucional: Investigaci&oacute;n      y postgrado en las universidades. Primera parte (Autores: Dayssi Marcano y      Vanesa Azuaje), Cuadernos OPSU, N&deg; 8, pp. 1-28, diciembre 2003, Caracas.</font>    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=860432&pid=S1316-4910200800010001500022&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p style="word-spacing: 0; line-height: 100%" align="justify"><font face="Verdana" size="2">23. Oficina de Planificaci&oacute;n del Sector Universitario. Opciones, a&ntilde;o      V, N&deg; 28, 16P, septiembre 2004a, Caracas.</font>    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=860433&pid=S1316-4910200800010001500023&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p style="word-spacing: 0; line-height: 100%" align="justify"><font face="Verdana" size="2">24. Oficina de Planificaci&oacute;n del Sector Universitario. Opciones, a&ntilde;o      V, N&deg; 29, 18P, noviembre 2004b, Caracas.</font>    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=860434&pid=S1316-4910200800010001500024&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p style="word-spacing: 0; line-height: 100%" align="justify"><font face="Verdana" size="2">25. Parra Le&oacute;n, Caracciolo. Documentos del Archivo Universitario de      Caracas, 1725-1810. Universidad Central de Venezuela, 331 P, 1930, Caracas:      Editorial Sur Am&eacute;rica.</font>    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=860435&pid=S1316-4910200800010001500025&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p style="word-spacing: 0; line-height: 100%" align="justify"><font face="Verdana" size="2">26. Presidencia de la Rep&uacute;blica. Reglamento parcial de la Ley de Universidades.      Gaceta Oficial N&deg; 28.262 del 17-02-1967. En: Legislaci&oacute;n universitaria,      Universidad Central de Venezuela, Oficina Central de Asesor&iacute;a Jur&iacute;dica,      ediciones del Rectorado, pp. 213-224, 1992a, Caracas.</font>    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=860436&pid=S1316-4910200800010001500026&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> ]]></body>
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