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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[La imposibilidad actual de la autonomía universitaria]]></article-title>
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</front><body><![CDATA[ <p style="word-spacing: 0; line-height: 100%" align="center"><b><font face="Verdana" size="3">La imposibilidad actual de la autonom&iacute;a universitaria.</font></b></p>     <p style="word-spacing: 0; line-height: 100%" align="center"><b><font face="Verdana" size="3">The current impossibility of university autonomy.</font></b></p>     <p style="word-spacing: 0; line-height: 100%" align="center"><font face="Verdana" size="2"><b>Rams&eacute;s Leonardo Fuenmayor Arocha*</b></font></p>     <p style="word-spacing: 0; line-height: 100%" align="justify"> <font face="Verdana" size="2">Posgrado de Sistemolog&iacute;a Interpretativa. Universidad de Los Andes Edo. M&eacute;rida - Venezuela   <span class="email">ramsesfa@ula.ve</span></font></p>     <p style="word-spacing: 0; line-height: 100%" align="justify"> <font face="Verdana" size="2"> * Profesor Titular adscrito al Centro de Investigaciones en    Sistemolog&iacute;a Interpretativa, Facultad de Ingenier&iacute;a, Universidad    de Los Andes.</font></p>     <blockquote>     <p style="word-spacing: 0; line-height: 100%" align="justify"><em><font face="Verdana" size="2">Nuevos retos y perspectivas, peligros y acechanzas de la    Autonom&iacute;a Universitaria en tiempos de Reforma Constitucional en Venezuela    organizado por la revista</font></em> </p>     <p style="word-spacing: 0; line-height: 100%" align="justify"><em><font face="Verdana" size="2"><strong>Educere. Una contribuci&oacute;n al foro</strong></font></em> </p> </blockquote>     <p style="word-spacing: 0; line-height: 100%" align="justify"><font face="Verdana" size="2">La revista Educere me ha dispensado el honor de solicitarme    una contribuci&oacute;n para un foro sobre la autonom&iacute;a universitaria    en el presente. A continuaci&oacute;n presento unas pocas ideas sobre el tema    solicitado hiladas del siguiente modo:</font></p>     <p style="word-spacing: 0; line-height: 100%" align="justify"><font face="Verdana" size="2">Primero, realizo un examen del sentido de la idea de autonom&iacute;a    aplicada a una instituci&oacute;n, e intento demostrar c&oacute;mo la posibilidad    del auto-gobierno es una condici&oacute;n necesaria, pero no suficiente, para    que haya autonom&iacute;a. Luego, dentro del anterior contexto general, examino    el caso ideal de la instituci&oacute;n universitaria y las condiciones de posibilidad    para el ejercicio de su autonom&iacute;a. Posteriormente, paso a mostrar    la vinculaci&oacute;n que la idea de autonom&iacute;a universitaria guarda,    en principio, con el Estado nacional que conceda tal condici&oacute;n auton&oacute;mica.    Para ello exploro la forma socio-organizacional que, en principio, tendr&iacute;a    que caracterizar una aut&eacute;ntica universidad.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p style="word-spacing: 0; line-height: 100%" align="justify"> <font face="Verdana" size="2"> Lo anterior constituye un marco conceptual para realizar un    apresurado examen del caso venezolano. All&iacute; resumo lo que considero ser    la situaci&oacute;n actual de las universidades nacionales en medio del    proceso hist&oacute;rico que vive el pa&iacute;s y en relaci&oacute;n con el    gobierno que actualmente representa al Estado venezolano. De este modo discuto    las posibilidades presentes del ideal de autonom&iacute;a universitaria.</font></p>     <p style="word-spacing: 0; line-height: 100%" align="justify"> <font face="Verdana" size="2"><b> 1. El autogobierno como condici&oacute;n necesaria pero    no suficiente para la autonom&iacute;a universitaria</b></font></p>     <p style="word-spacing: 0; line-height: 100%" align="justify"> <font face="Verdana" size="2"><b>1.1 El significado general de la &#8220;autonom&iacute;a&#8221;</b></font></p>     <p style="word-spacing: 0; line-height: 100%" align="justify"> <font face="Verdana" size="2"> Autonom&iacute;a significa<em> &#8220;capacidad para gobernarse&#8221;.</em>    No significa simplemente <em>&#8220;gobernarse&#8221;</em>, sino la capacidad    para gobernarse. Capacidad es la <em>&#8220;cualidad que dispone a alguien para    el buen ejercicio de algo&#8221;</em>.<sup>1</sup> Por tanto, el opuesto de    la autonom&iacute;a (heteronom&iacute;a) no es un simple no-gobernarse, sino    la incapacidad para hacerlo bien.</font></p>     <p style="word-spacing: 0; line-height: 100%" align="justify"> <font face="Verdana" size="2">Obviamente, la negaci&oacute;n de la posibilidad del autogobierno implica    la negaci&oacute;n de la posibilidad de la autonom&iacute;a, pero un ser    puede gobernarse y sin embargo no ser aut&oacute;nomo. Es decir, la posibilidad    del auto-gobierno es una condici&oacute;n necesaria, pero no suficiente, para    el ejercicio de la autonom&iacute;a.<sup>2</sup></font></p>     <p style="word-spacing: 0; line-height: 100%" align="justify"><font face="Verdana" size="2">El ni&ntilde;o malcriado que hace &#8220;lo que le viene en    gana&#8221; (y cuyos padres se limitan a obedecer los designios de su irracional    voluntad) &#8220;se gobierna&#8221;, pero no tiene la capacidad de gobernarse    bien. Se gobierna, pero lo hace de un modo tal que se hace da&ntilde;o a s&iacute;    mismo y a los dem&aacute;s. Por tanto, no posee esa cualidad que le permita    el buen ejercicio de su propio gobierno: no posee autonom&iacute;a.</font></p>     <p style="word-spacing: 0; line-height: 100%" align="justify"> <font face="Verdana" size="2"><b> 1.2. El caso de la instituci&oacute;n universitaria.</b></font></p>     <p style="word-spacing: 0; line-height: 100%" align="justify"> <font face="Verdana" size="2"> Por este sencillo camino del pensamiento llegamos f&aacute;cilmente    a la siguiente idea sobre la noci&oacute;n de &#8220;autonom&iacute;a&#8221;,    cuando &eacute;sta se refiere a una instituci&oacute;n: Es la capacidad    que tiene esa instituci&oacute;n para gobernarse de una manera tal que realice    del mejor modo posible su misi&oacute;n institucional. Sobra decir que la misi&oacute;n    de una instituci&oacute;n del Estado no se da en s&iacute; misma, sino que trasciende    hacia la sociedad; y, en el caso de una universidad, esta trascendencia    alcanza toda la humanidad. Es decir, la universidad nacional no existe para    prestarle un servicio exclusivo al grupo de personas que en un momento dado    act&uacute;an en su interior (profesores, estudiantes y otros empleados), como,    por ejemplo, lo har&aacute; un club privado; por el contrario, la raz&oacute;n    de ser de la universidad nacional radica en el servicio que le presta a    la sociedad (y a la humanidad).</font></p>     <p style="word-spacing: 0; line-height: 100%" align="justify"><font face="Verdana" size="2">La misi&oacute;n de la universidad, que he caracterizado en    otro escrito<sup>3</sup> como la del &#8220;cultivo de la verdad&#8221;, se    manifiesta en el cultivo del saber<sup>4</sup> y en la ense&ntilde;anza de ese    saber a todos aquellos estudiantes que ella acoja en su seno. Pero, esa ense&ntilde;anza    no se completa en el estudiante mismo sino que pretende trascender al conjunto    de la sociedad. Es decir, la universidad prepara los estudiantes para que sean    los encargados de continuar la tarea del cultivo del saber y para prestar un    buen servicio a la sociedad. En este sentido, la acci&oacute;n docente no tiene    como fin &uacute;ltimo al estudiante, sino a la sociedad. El estudiante es el    veh&iacute;culo mediante el cual se presta el servicio a toda la sociedad. N&oacute;tese    que esto significa una diferencia importante con otros servicios p&uacute;blicos,    por ejemplo el brindado en un hospital: el fin de la acci&oacute;n hospitalaria    terap&eacute;utica es el individuo; se pretende, simplemente, sanar al individuo.<sup>5</sup>    En cambio, en la universidad no simplemente se pretende ense&ntilde;ar al estudiante    para que sea m&aacute;s sabio, o mucho menos, pero m&aacute;s cercano a nuestra    realidad, para que simplemente obtenga un t&iacute;tulo que le permita el ascenso    socio-econ&oacute;mico. Se pretende preparar seres humanos (de manera integral    y, adicionalmente, en disciplinas particulares del saber) para que desempe&ntilde;en    un buen papel en la sociedad (y en la humanidad) &#8212;como ciudadanos cr&iacute;ticos    y participativos y como expertos en disciplinas particulares. En conclusi&oacute;n    y puesto en simples t&eacute;rminos funcionales, la universidad tiene por misi&oacute;n    espec&iacute;fica producir conocimientos para la sociedad (y para la humanidad)    y preparar a ciertos individuos para prestar un servicio a la sociedad.</font></p>     <p style="word-spacing: 0; line-height: 100%" align="justify"><font face="Verdana" size="2">La autonom&iacute;a universitaria es, entonces, la capacidad    de gobernarse para realizar bien esa misi&oacute;n espec&iacute;fica de la universidad.    De manera equivalente al caso del ni&ntilde;o malcriado, si una &#8220;universidad&#8221;    no cultiva el saber en la medida y la calidad esperable para su dimensi&oacute;n    organizacional (n&uacute;mero de profesores, cantidad de recursos), y si    no forma de manera adecuada a sus estudiantes para desempe&ntilde;ar un    buen papel en la sociedad, entonces, aunque en el seno de esa instituci&oacute;n    se tomen las decisiones sobre su propia conducci&oacute;n, no posee autonom&iacute;a.    En este caso, hace, como el ni&ntilde;o malcriado, lo &#8220;que le viene en    gana&#8221;, pero no posee &#8220;autonom&iacute;a&#8221;.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p style="word-spacing: 0; line-height: 100%" align="justify"><font face="Verdana" size="2">Mediante el anterior argumento hemos reafirmado, con respecto    a la instituci&oacute;n universitaria, lo que ya hab&iacute;amos establecido    de manera general con respecto a la noci&oacute;n de autonom&iacute;a: la posibilidad    del auto-gobierno universitario es una condici&oacute;n necesaria, pero no suficiente    para que exista una aut&eacute;ntica autonom&iacute;a. Es necesario, adem&aacute;s    que exista la capacidad institucional de gobernarse de modo tal que se    cumpla la misi&oacute;n universitaria con la m&aacute;xima excelencia posible.<sup>6</sup></font></p>     <p style="word-spacing: 0; line-height: 100%" align="justify"> <font face="Verdana" size="2"><b> 1.3. &iquest;Por qu&eacute; un Estado nacional le concede autonom&iacute;a    a sus universidades?</b></font></p>     <p style="word-spacing: 0; line-height: 100%" align="justify"> <font face="Verdana" size="2"> Ahora bien, en el anterior razonamiento ha estado impl&iacute;cito    un asunto que debemos hacer expl&iacute;cito: puesto que las universidades    nacionales son instituciones del Estado (venezolano), es precisamente el Estado    quien otorga la posibilidad del autogobierno. La posibilidad del autogobierno    universitario no es, pues, una cualidad que surge espont&aacute;neamente desde    el interior de la instituci&oacute;n; es una concesi&oacute;n, una d&aacute;diva,    del Estado. Y se trata de una concesi&oacute;n especial, puesto que la mayor    parte de las instituciones del Estado no gozan de tal privilegio. Pero, obviamente,    no se trata de una d&aacute;diva gratuita, de una excepci&oacute;n &#8220;cari&ntilde;osa&#8221;    por parte del Estado. La raz&oacute;n de la concesi&oacute;n debe estribar en    la posibilidad de realizar bien la particular funci&oacute;n social de la universidad.    Cabe aqu&iacute; entonces una pregunta cuya respuesta aclarar&aacute; y reafirmar&aacute;    la conclusi&oacute;n anterior sobre la naturaleza de la autonom&iacute;a    universitaria: &iquest;Por qu&eacute; un Estado nacional le concede autonom&iacute;a    a esa especial instituci&oacute;n que constituye la universidad? O, expresada    de manera m&aacute;s espec&iacute;fica: &iquest;Qu&eacute; tiene de especial    la misi&oacute;n universitaria que requiere la autonom&iacute;a para ejercer    su realizaci&oacute;n?</font></p>     <p style="word-spacing: 0; line-height: 100%" align="justify"> <font face="Verdana" size="2"> La respuesta puede ser expresada en pocas palabras: El cultivo    de la verdad requiere, por parte de los que dirigen tan excelsa tarea (los    profesores), unas virtudes que no s&oacute;lo son necesarias para cultivar el    saber y para preparar a los estudiantes; son necesarias tambi&eacute;n    para apreciar esas misma virtudes y para conducir los procesos en los que tales    virtudes se ejercitan. Por esta raz&oacute;n, una instituci&oacute;n universitaria    dirigida desde el exterior de la actividad fundamental universitaria est&aacute;    destinada a descarriarse.</font></p>     <p style="word-spacing: 0; line-height: 100%" align="justify"><font face="Verdana" size="2">Para que esta respuesta resulte m&aacute;s clara es conveniente    introducir un par de nociones que le son fundamentales a la condici&oacute;n    organizacional del ser universitario<sup>7</sup>; a saber: las nociones de pr&aacute;ctica    y de virtud en el sentido usado por Alasdair MacIntyre en su libro: &#8220;After    Virtue&#8221;<sup>8</sup>:</font></p>     <p style="word-spacing: 0; line-height: 100%" align="justify"><em><strong><font face="Verdana" size="2">Pr&aacute;ctica y virtud</font></strong></em></p>     <p style="word-spacing: 0; line-height: 100%" align="justify"> <font face="Verdana" size="2"> [Una pr&aacute;ctica es] una forma coherente y compleja de    actividad humana cooperativa, socialmente establecida, mediante la cual    se realizan bienes internos a esa forma de actividad, en la medida en que se    intentan alcanzar esos patrones de excelencia que son apropiados para &#8212;y    que parcialmente definen a&#8212; esa forma de actividad; con el resultado de    que los poderes humanos para alcanzar excelencia y las concepciones de    los fines y bienes envueltos son sistem&aacute;ticamente mejorados. (MacIntyre,    1985) (Traducci&oacute;n del autor).</font></p>     <p style="word-spacing: 0; line-height: 100%" align="justify"><font face="Verdana" size="2">(Pi&eacute;nsese en una buena escuela de m&uacute;sica)</font></p>     <p style="word-spacing: 0; line-height: 100%" align="justify"><font face="Verdana" size="2">Una virtud es una cualidad humana adquirida, cuya posesi&oacute;n    y ejercicio tiende a permitirnos el logro de los bienes internos de una cierta    pr&aacute;ctica; y cuya falta nos impide efectivamente alcanzar dichos    bienes. (MacIntyre, 1985).</font></p>     <p style="word-spacing: 0; line-height: 100%" align="justify"><font face="Verdana" size="2">(Pi&eacute;nsese en la idea de virtud impl&iacute;cita en la    expresi&oacute;n &#8220;es un virtuoso del viol&iacute;n&#8221;).</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p style="word-spacing: 0; line-height: 100%" align="justify"><font face="Verdana" size="2">Vale la pena extraer ciertas consecuencias de esas dos definiciones    que ser&aacute;n importantes para pensar sobre el asunto universitario. Para    ello, es importante insistir en que una pr&aacute;ctica es una forma coherente    y compleja de actividad humana cooperativa y socialmente establecida, la cual    cumple las siguientes condiciones:</font></p>     <blockquote>       <p style="word-spacing: 0; line-height: 100%" align="justify"><font face="Verdana" size="2">Mediante esa actividad se logran ciertos bienes; es decir, ciertos      productos tangibles o intangibles de la actividad que se consideran como      buenos.</font>       <p style="word-spacing: 0; line-height: 100%" align="justify"><font face="Verdana" size="2"> La calidad (la condici&oacute;n de &#8220;buenos&#8221;) de estos productos      es siempre mejorable.</font>       <p style="word-spacing: 0; line-height: 100%" align="justify"><font face="Verdana" size="2"> La actividad propia de la pr&aacute;ctica est&aacute; esencialmente acompa&ntilde;ada      por una constante voluntad de lograr esa excelencia del bien.</font>       <p style="word-spacing: 0; line-height: 100%" align="justify"><font face="Verdana" size="2"> Las virtudes propias de una pr&aacute;ctica no s&oacute;lo permiten producir      el bien de esa pr&aacute;ctica en su mejor condici&oacute;n posible, sino      que permiten apreciarlo como tal. En otras palabras, aqu&eacute;l que no posea      las virtudes propias de esa pr&aacute;ctica no podr&aacute; apreciar cabalmente      el grado de excelencia del bien producido por dicha pr&aacute;ctica. Esta      apreciaci&oacute;n interna del bien ser&aacute; llamada &#8220;cara interna      del bien&#8221;.</font>       <p style="word-spacing: 0; line-height: 100%" align="justify"><font face="Verdana" size="2"> Sin embargo, para que la pr&aacute;ctica sea socialmente establecida,      el bien (o bienes) que ella produce deber&aacute; poseer tambi&eacute;n una      cara externa; esto es, una cara que permita darle sentido social a la pr&aacute;ctica      en cuesti&oacute;n.</font> </blockquote>     <p style="word-spacing: 0; line-height: 100%" align="justify"><font face="Verdana" size="2">Lo anterior implica que:</font></p>     <p style="word-spacing: 0; line-height: 100%" align="justify"> <em><font face="Verdana" size="2">Primero, </font> </em><font face="Verdana" size="2">la vida de una pr&aacute;ctica se sustenta    en esa voluntad colectiva de mejorar el bien que da la raz&oacute;n de ser a    dicha pr&aacute;ctica. Es decir, la vitalidad de una pr&aacute;ctica se funda    en el continuo ejercicio y mejoramiento de las virtudes que le son propias &#8212;virtudes    que, recu&eacute;rdese, son necesarias, no s&oacute;lo para producir el bien    en su estado de mayor excelencia posible, sino que, al mismo tiempo, son necesarias    para apreciar la excelencia de ese bien. Sustr&aacute;igase la fuerza de    aquella voluntad, o, sustr&aacute;igase el ejercicio y mejoramiento de    las virtudes, y se tendr&aacute; un cad&aacute;ver de pr&aacute;ctica. Obs&eacute;rvese    que esta condici&oacute;n de vida de una pr&aacute;ctica es propia de toda pr&aacute;ctica,    independientemente de cu&aacute;l sea el bien que produce &#8212;as&iacute;    como decimos que la condici&oacute;n de vida de cualquier mam&iacute;fero depende    de ciertas caracter&iacute;sticas funcionales biol&oacute;gicas b&aacute;sicas    (por ejemplo, de que su coraz&oacute;n funcione adecuadamente), independientemente    de cual sea el mam&iacute;fero del caso.</font></p>     <p style="word-spacing: 0; line-height: 100%" align="justify"><em><font face="Verdana" size="2">Segundo,</font></em> <font face="Verdana" size="2"> la ausencia de virtudes en una pr&aacute;ctica    se da en un rango que va desde la mediocridad hasta el vicio. La mediocridad    es la simple y pasiva ausencia de virtud. La mediocridad es da&ntilde;ina para    la pr&aacute;ctica por ser mera ausencia de virtud, falta de vida. El vicio    es una cualidad cuyo ejercicio da&ntilde;a activamente a la pr&aacute;ctica    y a su bien. Es en este preciso sentido que usar&eacute; las palabras &#8220;mediocridad&#8221;    y &#8220;vicio&#8221; en lo que sigue.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p style="word-spacing: 0; line-height: 100%" align="justify"><font face="Verdana" size="2">Tercero, puesto que las virtudes son necesarias para producir    y para apreciar el bien de una pr&aacute;ctica, las personas m&aacute;s    virtuosas son las llamadas a guiar y coordinar las actividades de la pr&aacute;ctica.    Esta gu&iacute;a y coordinaci&oacute;n es, al mismo tiempo, un proceso de ense&ntilde;anza    continua de las virtudes propias de la pr&aacute;ctica en cuesti&oacute;n. Una    pr&aacute;ctica conducida por personas que no posean esas virtudes y que no    est&eacute;n inmersas en la actividad fundamental de la pr&aacute;ctica    corre el grave peligro de desvirtuarse y descarrilarse. (Luego veremos que esta    es la raz&oacute;n por la cual la instituci&oacute;n universitaria debe    ser aut&oacute;noma).</font></p>     <p style="word-spacing: 0; line-height: 100%" align="justify"><font face="Verdana" size="2">Una vez resumidas estas las nociones de &#8220;pr&aacute;ctica&#8221;    y &#8220;virtud&#8221; podemos retornar al tema de la universidad y entender    de manera m&aacute;s clara la raz&oacute;n por la cual el desempe&ntilde;o    de la misi&oacute;n universitaria requiere de la autonom&iacute;a:</font></p>     <p style="word-spacing: 0; line-height: 100%" align="justify"> <font face="Verdana" size="2"> La universidad no puede ser (en su deber-ser) sino una pr&aacute;ctica    general universitaria continuamente alimentada por un conjunto de pr&aacute;cticas    parciales universitarias. La vida de la universidad se da en la vida de sus    pr&aacute;cticas parciales y en la inserci&oacute;n de las mismas en su pr&aacute;ctica    general. Si las pr&aacute;cticas constitutivas de la universidad no tienen vida,    la universidad es un &#8220;cad&aacute;ver institucional&#8221;, y, obviamente,    ni cumple su misi&oacute;n ni tiene autonom&iacute;a.</font></p>     <p style="word-spacing: 0; line-height: 100%" align="justify"><font face="Verdana" size="2">Pero, como ya se explic&oacute;, la condici&oacute;n vital de    una pr&aacute;ctica puede cesar por varias razones, de las cuales es importante    destacar las siguientes:</font></p>     <blockquote>   <ul>         <li>           <p style="word-spacing: 0; line-height: 100%" align="justify"><font face="Verdana" size="2"> Porque la voluntad colectiva dominante en la universidad (particularmente      entre sus profesores) no sea la de mejorar los bienes de sus pr&aacute;cticas      parciales y de su pr&aacute;ctica general.</font></li>         <li>           <p style="word-spacing: 0; line-height: 100%" align="justify"><font face="Verdana" size="2"> Porque la mediocridad institucional y el vicio institucional dominan      las virtudes institucionales.</font></li>         <li>           ]]></body>
<body><![CDATA[<p style="word-spacing: 0; line-height: 100%" align="justify"><font face="Verdana" size="2"> Finalmente, porque la direcci&oacute;n de la instituci&oacute;n universitaria      no se realice a partir de las virtudes que le son propias a su pr&aacute;ctica      y en continuo ejercicio de esas virtudes.</font></li>       </ul> </blockquote>     <p style="word-spacing: 0; line-height: 100%" align="justify"><font face="Verdana" size="2">Debido a esta &uacute;ltima condici&oacute;n de vitalidad, es    necesario, pero de ning&uacute;n modo suficiente, que el Estado conceda    la posibilidad del auto-gobierno a la instituci&oacute;n universitaria. Sin    embargo, si el Estado permite el autogobierno a una organizaci&oacute;n    &#8220;universitaria&#8221; que carece de la vitalidad propia de una pr&aacute;ctica    debido a las razones se&ntilde;aladas &#8212;y que, por tanto, no puede ser    aut&oacute;noma&#8212;, el Gobierno que representa el Estado act&uacute;a irresponsablemente    en relaci&oacute;n con la sociedad a la que se debe. Creo que, grosso modo,    este &uacute;ltimo es el caso de las actuales universidades nacionales y del    actual Gobierno nacional en Venezuela. Veamos por qu&eacute;:</font></p>     <p style="word-spacing: 0; line-height: 100%" align="justify"> <font face="Verdana" size="2"><b> 2. El caso venezolano</b></font></p>     <p style="word-spacing: 0; line-height: 100%" align="justify"> <font face="Verdana" size="2"> En un libro titulado &#8220;El Estado venezolano y la posibilidad    de la ciencia&#8221;<sup>9</sup> he mostrado c&oacute;mo la sociedad venezolana actual    es el resultado de un doble proceso de enajenaci&oacute;n de sus bienes p&uacute;blicos    y, especialmente, de la fuente material y espiritual de tales bienes. En efecto,    en las &uacute;ltimas tres d&eacute;cadas del siglo XX se produjo un acelerad&iacute;simo    proceso de saqueo de la fuente material de los bienes p&uacute;blicos por parte    de unos pocos individuos. Al mismo tiempo, pero en un nivel m&aacute;s profundo,    oper&oacute; un acelerado proceso de destrucci&oacute;n cultural que afect&oacute;,    fundamentalmente, la condici&oacute;n de posibilidad del bien p&uacute;blico    como tal. Dos de las principales consecuencias de este proceso destructivo de    la matriz cultural son la degradaci&oacute;n de todos los procesos educativos    y la paulatina destrucci&oacute;n y envilecimiento de las instituciones    del Estado.</font></p>     <p style="word-spacing: 0; line-height: 100%" align="justify"> <font face="Verdana" size="2"><b> 2.1. Las universidades mediocres</b></font></p>     <p style="word-spacing: 0; line-height: 100%" align="justify"> <font face="Verdana" size="2"> En las universidades nacionales han confluido ambas consecuencias.    La mayor parte de su actividad &#8220;universitaria&#8221; est&aacute;    signada por lo que antes denominamos &#8220;mediocridad institucional&#8221;.<sup>10</sup>    Salvo la actividad de contad&iacute;simos grupos acad&eacute;micos e individuos    aislados, la mayor parte del quehacer universitario carece de las virtudes    acad&eacute;micas a las que antes nos referimos. La mediocridad institucional    alcanza sus rasgos m&aacute;s pat&eacute;ticos en los mecanismos socio-organizacionales    que determinan la elecci&oacute;n de las autoridades universitarias. Ya    explicamos por qu&eacute; es necesario que una aut&eacute;ntica pr&aacute;ctica    universitaria est&eacute; comandada por sus m&aacute;s brillantes acad&eacute;micos.    Sin embargo, un nuestras universidades nacionales, los mecanismos electorales    son tales que, pr&aacute;cticamente, garantizan la mediocridad acad&eacute;mica    de los elegidos. Los profesores y estudiantes que eligen &#8220;democr&aacute;ticamente&#8221;    a las autoridades universitarias &#8212;y que en su mayor&iacute;a carecen de    las virtudes propiamente acad&eacute;micas y por tanto de la voluntad de excelencia    necesaria para mantener la vitalidad de una pr&aacute;ctica &#8212; lo    hacen en t&eacute;rminos de sus intereses individuales, extra-universitarios    (mantenimiento de la estabilidad laboral y mejora de los ingresos econ&oacute;micos    por parte de los profesores; y prebendas estudiantiles y facilitaci&oacute;n    del proceso conducente al ansiado t&iacute;tulo universitario por parte    de los estudiantes). Para satisfacer tales intereses no-acad&eacute;micos se    eligen demagogos que tienen por &#8220;mandato popular&#8221; (interno) el uso    de los recursos institucionales para el &#8220;pago del voto&#8221;, lo    cual, generalmente, es antag&oacute;nico a la misi&oacute;n de conducir una    buena pr&aacute;ctica universitaria. De este modo, la mal llamada &#8220;democracia    universitaria&#8221; (apoyada y aupada por el actual gobierno) es un mecanismo    de degradaci&oacute;n de la aut&eacute;ntica universidad, y, por tanto,    de su autonom&iacute;a.</font></p>     <p style="word-spacing: 0; line-height: 100%" align="justify"><font face="Verdana" size="2">La corrupci&oacute;n universitaria es, a su vez, un mecanismo    de degradaci&oacute;n de la democracia en el pa&iacute;s. A las verdaderas universidades    les corresponde darle forma argumental al variado conjunto de ideas sobre el    bien p&uacute;blico y los modos de enriquecerlo sobre el que se deber&iacute;a    sustentar un verdadero ejercicio de la pol&iacute;tica y de la democracia &#8212;uno    que no est&eacute; simplemente dominado por las consabidas t&aacute;cticas manipuladoras    de masas. Nada m&aacute;s lejano a nuestras universidades venezolanas tal contribuci&oacute;n.    En consecuencia, la llamada &#8220;democracia&#8221; interna de las universidades    nacionales es un mecanismo de degradaci&oacute;n de la democracia del pa&iacute;s,    del terreno donde realmente tiene sentido la idea de &#8220;democracia&#8221;.<sup>11</sup></font></p>     <p style="word-spacing: 0; line-height: 100%" align="justify"><font face="Verdana" size="2">En general, la consecuencia inmediata del anterior panorama,    es que, salvo lo que ocurre en el caso de esos poqu&iacute;simos grupos e individuos    antes mencionados, las universidades nacionales son cad&aacute;veres institucionales    y, en consecuencia, aunque se autogobiernen, no pueden ser aut&oacute;nomas.</font></p>     <p style="word-spacing: 0; line-height: 100%" align="justify"> <font face="Verdana" size="2"> Cabr&iacute;a entonces pensar que el gobierno representante    del Estado deber&iacute;a tomar cartas en el asunto para restituir la condici&oacute;n    de pr&aacute;ctica universitaria y con ello la aut&eacute;ntica condici&oacute;n    de autonom&iacute;a universitaria. Pero &iquest;podr&aacute; el gobierno actual    hacer algo al respecto? Creo que no, por lo menos, no, &#8220;por ahora&#8221;.    Veamos por qu&eacute;. Para ello continuemos el apretad&iacute;simo resumen    que ven&iacute;amos haciendo de la crisis venezolana y de los dos procesos de    enajenaci&oacute;n de los cuales es resultado.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p style="word-spacing: 0; line-height: 100%" align="justify"> <font face="Verdana" size="2"><b> 2.2. La incapacidad del actual gobierno para restituir la autonom&iacute;a    universitaria</b></font></p>     <p style="word-spacing: 0; line-height: 100%" align="justify"> <font face="Verdana" size="2"> La elecci&oacute;n y sucesiva reafirmaci&oacute;n popular del    actual Presidente de la Rep&uacute;blica, Hugo Ch&aacute;vez Fr&iacute;as,    es una clara consecuencia de la situaci&oacute;n de injusticia provocada    por el primer proceso de enajenaci&oacute;n antes mencionado &#8212;el    del saqueo de la fuente material de los bienes p&uacute;blicos por parte de    unos pocos. El presidente Ch&aacute;vez, comprendiendo uno de los aspectos de    su papel hist&oacute;rico, ha intentado &#8220;pagar la deuda social&#8221;    surgida de aquel saqueo. Sin embargo, el modo como lo ha intentado hacer    (y explicado su acci&oacute;n) adolece de dos serias fallas, las cuales,    a mi modo de ver, revelan la incomprensi&oacute;n del problema de fondo:    por una parte, el grueso de los esfuerzos gubernamentales dirigidos al &#8220;pago    de la deuda social&#8221; se ha concentrado en los individuos despose&iacute;dos    del presente; pero, en buena medida, se ha descuidado el problema de la    restituci&oacute;n del bien p&uacute;blico per se &#8212;el que no es ni de    individuos particulares ni de grupo de individuos, sino que es de todos.<sup>12</sup>    Es decir, se ha intentado repartir mejor el ingreso petrolero entre los habitantes    actuales, pero se ha hecho muy poco para alimentar el terreno donde es posible    el cultivo y el enriquecimiento del bien p&uacute;blico.<sup>13</sup> Por otra    parte, se ha ignorado el segundo proceso de enajenaci&oacute;n; a saber:    el proceso de destrucci&oacute;n cultural que afect&oacute;, fundamentalmente,    la condici&oacute;n de posibilidad del bien p&uacute;blico como tal. La inconsciencia    de este nivel profundo del proceso de enajenaci&oacute;n del bien p&uacute;blico    es, creo, una de las razones por las cuales el discurso y la acci&oacute;n presidencial    han quedado atrapados en un sentido inmanente (no-trascendente) y efectista    del &#8220;pago de la deuda social&#8221;. La consecuencia de esta reducci&oacute;n    inmanente se expresa muy bien en el dicho popular: &#8220;pan para hoy    y hambre para ma&ntilde;ana&#8221;. Pero, adem&aacute;s, pienso que este punto    ciego en el campo visual del Presidente le impide ver la imposibilidad de convertir    a corto plazo el Estado venezolano en un Estado socialista: aunque esto fuese    lo deseable, simplemente no existe en el pa&iacute;s ni la disposici&oacute;n    cultural ni la capacidad organizativa para tal transformaci&oacute;n &#8212;y    no existir&aacute;n a menos que se inicie un profundo y lento proceso educativo    (en un sentido amplio) que cambie tal situaci&oacute;n.</font></p>     <p style="word-spacing: 0; line-height: 100%" align="justify"><font face="Verdana" size="2">Es justo reconocer que el gobierno del presidente Ch&aacute;vez    ha estado fuertemente condicionado por el enfrentamiento contra una oposici&oacute;n    que encarna no s&oacute;lo los privilegios derivados del proceso de saqueo del    bien p&uacute;blico material, sino que representa, paradigm&aacute;ticamente,    la v&iacute;ctima de los estragos causados por el proceso de alienaci&oacute;n    cultural antes mencionado. En muy buena medida, esa oposici&oacute;n ha estado    movida por el miedo de perder sus mal ganados privilegios; por el desprecio    hacia la poblaci&oacute;n pobre que apoya al presidente Ch&aacute;vez,    y hasta por una buena dosis de racismo. Lamentablemente, una parte importante    de las energ&iacute;as gubernamentales se han dirigido a responder ante    tal oposici&oacute;n; y lo que se ha intentado hacer en el terreno positivo    ha estado marcado por el &#8220;inmediatismo&#8221; que se considera necesario    para mantenerse electoralmente en el poder.</font></p>     <p style="word-spacing: 0; line-height: 100%" align="justify"><font face="Verdana" size="2">Una de las consecuencias de la reducci&oacute;n de la pol&iacute;tica    del &#8220;pago de la deuda social&#8221; a su sentido inmanente ha sido el    no haberle hecho frente al necesario proceso de reconstrucci&oacute;n de las    instituciones p&uacute;blicas luego de la desolaci&oacute;n que sufrieron durante    gobiernos anteriores. En este sentido, pienso que algunas de estas instituciones,    en particular las universidades nacionales, han continuado deterior&aacute;ndose    aceleradamente durante el gobierno del presidente Ch&aacute;vez. Veamos:</font></p>     <p style="word-spacing: 0; line-height: 100%" align="justify"><font face="Verdana" size="2">Hasta el presente, la doctrina presidencial (y consecuente    pol&iacute;tica gubernamental) con respecto a las universidades ha estado    concentrada en la apertura de un mayor cupo para las clases despose&iacute;das    que no lograban tener acceso a las instituciones de educaci&oacute;n superior.    Creo que, efectivamente, ven&iacute;a siendo de este modo y que hac&iacute;a    falta una pol&iacute;tica universitaria que impidiera que las condiciones    negativas de tipo econ&oacute;mico bloquearan el acceso de los j&oacute;venes    pobres a las instituciones de educaci&oacute;n superior. Pero, como ya    lo he expresado, el problema de las universidades es mucho m&aacute;s profundo    que el problema de la adopci&oacute;n de criterios m&aacute;s justos para el    ingreso de estudiantes a estas instituciones. &iquest;Qu&eacute; gana el pa&iacute;s    con el hecho de que muchos j&oacute;venes ingresen y egresen en y de instituciones    de educaci&oacute;n superior marcadas por la mediocridad y, en muchos casos,    por el vicio? En el libro antes citado he mostrado los resultados de una    investigaci&oacute;n que sugiere que en las universidades, lejos de formar buenos    ciudadanos y buenos expertos en campos espec&iacute;ficos del saber, se opera    un proceso anti-educativo, deformador. Es cierto que todav&iacute;a, pero no    s&eacute; por cu&aacute;nto tiempo, la universidad representa un mecanismo de    promoci&oacute;n socio-econ&oacute;mica. Es decir, un joven con grado universitario    tiene mayores posibilidades de tener un mejor ingreso econ&oacute;mico que uno    que no posea tal grado. Pero, en buena medida, esto se debe al poder de un simple    t&iacute;tulo (que realmente no faculta a quien lo posee para una excelsa    labor de utilidad social) en una econom&iacute;a subsidiada por el petr&oacute;leo.    De este modo, el gobierno, llevando a la pr&aacute;ctica su versi&oacute;n inmanente    (&#8220;inmediatista&#8221;) del &#8220;pago de la deuda social&#8221;    ayuda a unos cuantos individuos a mejorar sus condiciones econ&oacute;micas.    Pero, &iquest;cu&aacute;nto ayuda todo esto a recuperar una aut&eacute;ntica    condici&oacute;n universitaria? M&aacute;s a&uacute;n, &iquest;en cu&aacute;nto    ayuda toda esta acci&oacute;n gubernamental dirigida al &#8220;pago de la deuda    social&#8221; (en su versi&oacute;n inmanente) a una perecedera recuperaci&oacute;n    del bien p&uacute;blico y, lo que es m&aacute;s importante, de su condici&oacute;n    de posibilidad?</font></p>     <p style="word-spacing: 0; line-height: 100%" align="justify"><font face="Verdana" size="2">A lo anterior se le agrega la ingenua idea de aupar y extender    la &#8220;democracia interna&#8221; de las universidades &#8212;idea esta que    el Presidente y otros funcionarios gubernamentales pregonan a los cuatro    vientos. Como ya discutimos, tal &#8220;democracia interna&#8221; en su forma    actual &#8212;y afianzada en la forma propuesta en la Reforma constitucional    sometida a refer&eacute;ndum p&uacute;blico el pasado 2 de diciembre&#8212;    no s&oacute;lo constituye un mecanismo degradante de las universidades, sino    que tambi&eacute;n representa uno de los modos de socavar la posibilidad de    una aut&eacute;ntica democracia nacional fundada en la participaci&oacute;n    de ciudadanos libres, justos y racionalmente cr&iacute;ticos.</font></p>     <p style="word-spacing: 0; line-height: 100%" align="justify"> <font face="Verdana" size="2"><b> 3. Conclusi&oacute;n</b></font></p>     <p style="word-spacing: 0; line-height: 100%" align="justify"><font face="Verdana" size="2">El panorama para las universidades nacionales es muy poco alentador:    en el interior de estas instituciones cada vez tiene m&aacute;s poder la mediocridad.    La condici&oacute;n de autonom&iacute;a universitaria se reduce a la que ejercen    los poqu&iacute;simos grupos e individuos que cultivan las pr&aacute;cticas    universitarias. El gobierno actual no hace nada para restituir la condici&oacute;n    universitaria a estas instituciones; por el contrario, sus acciones y discursos    contribuyen al afianzamiento de tal mediocridad. Pero, por la raz&oacute;n antes    se&ntilde;alada, si el gobierno llegara a pasar a manos de lo que p&uacute;blicamente    se revela como el movimiento opositor al presidente Ch&aacute;vez, muy probablemente    la situaci&oacute;n ser&iacute;a mucho peor a&uacute;n.</font></p>     <p style="word-spacing: 0; line-height: 100%" align="justify"> <font face="Verdana" size="2"><b>Notas</b></font> </p>     <p style="word-spacing: 0; line-height: 100%" align="justify"><font face="Verdana" size="2"> Diccionario de la Real Academia Espa&ntilde;ola</font>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p style="word-spacing: 0; line-height: 100%" align="justify"><font face="Verdana" size="2"> As&iacute; como un ser humano no puede vivir sin respirar, pero respirar      no es vivir.</font>     <p style="word-spacing: 0; line-height: 100%" align="justify"><font face="Verdana" size="2"> Fuenmayor, R. L., &#8220;Entre la mediocridad institucional y el dominio      imperial de lo instrumental&#8221; en D&aacute;vila J. (compilador): Pensando      en la Universidad, Editorial Panapo, Venezuela, 2001. pp. 67-88.</font>     <p style="word-spacing: 0; line-height: 100%" align="justify"><font face="Verdana" size="2">&#8220;Investigaci&oacute;n&#8221; (y divulgaci&oacute;n), en un sentido      m&aacute;s profundo y m&aacute;s amplio que el adoptado en contextos positivistas      y cientificistas.</font>     <p style="word-spacing: 0; line-height: 100%" align="justify"><font face="Verdana" size="2"> Se podr&iacute;a objetar la diferencia que estoy estableciendo diciendo      que se pretende curar al individuo para que est&eacute; sano y de este modo      pueda ser &uacute;til a la sociedad. Es cierto, se podr&iacute;a pensar as&iacute;,      pero obviamente el fin fundamental de la acci&oacute;n curativa radica      en el individuo. El que su salud sea &uacute;til a la sociedad es s&oacute;lo      una consecuencia de ese estado de salud, no el fin de la acci&oacute;n curativa.</font>     <p style="word-spacing: 0; line-height: 100%" align="justify"><font face="Verdana" size="2"> Si miramos la noci&oacute;n de &#8220;autonom&iacute;a&#8221; dentro del      contexto hist&oacute;rico moderno donde surgi&oacute;, observamos que la anterior      aseveraci&oacute;n cobra mucho m&aacute;s fuerza. No tengo el espacio suficiente      en esta contribuci&oacute;n para tratar este asunto, pero el lector interesado      podr&aacute; verlo en otros de mis textos, en particular en: Fuenmayor,      R L.: &#8220;Modernidad y Autenticidad: El no ser siendo de lo moderno&#8221;.      Actual. Direcci&oacute;n General de Cultura de la Universidad de Los Andes.      M&eacute;rida, Venezuela, 1994; y en Fuenmayor, R. L., &#8220;The Oblivion      of Churchman&#8217;s Plea for a Systems Approach to World Problems&#8221;.      Systemic Practice and Action Research, 2001, 14, No 1, 11-28.</font>     <p style="word-spacing: 0; line-height: 100%" align="justify"><font face="Verdana" size="2"> Lo que sigue sobre las nociones de pr&aacute;ctica y virtud lo he tomado      del op&uacute;sculo antes citado: &#8220;Entre la mediocridad institucional      y el dominio imperial de lo instrumental&#8221;</font>     <p style="word-spacing: 0; line-height: 100%" align="justify"><font face="Verdana" size="2"> MacIntyre, A. (1985). After Virtue: a study in moral theory. Duckworth,      Great Britain.</font>     <p style="word-spacing: 0; line-height: 100%" align="justify"><font face="Verdana" size="2"> Fuenmayor, R. L, (2007): El Estado venezolano y la posibilidad de la ciencia,      FUNDACITE-M&eacute;rida y Universidad de Los Andes.</font>     <p style="word-spacing: 0; line-height: 100%" align="justify"><font face="Verdana" size="2"> En el libro anteriormente citado he aportado algunas ilustraciones sobre      esta situaci&oacute;n.</font>     <p style="word-spacing: 0; line-height: 100%" align="justify"><font face="Verdana" size="2"> La pretensi&oacute;n de transplantar la idea de democracia nacional a cualquier      organizaci&oacute;n de actividades humanas es, en muchos casos, como el que      nos ocupa, contraria al bien p&uacute;blico y a la misma idea de democracia.      Imagine, por ejemplo, que cada vez que abord&aacute;ramos un avi&oacute;n      eligi&eacute;semos &#8220;democr&aacute;ticamente&#8221; al piloto entre los      pasajeros.</font>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p style="word-spacing: 0; line-height: 100%" align="justify"><font face="Verdana" size="2"> Lo que aqu&iacute; resumo ha sido tratado en mayor extensi&oacute;n en      el libro antes citado (El Estado venezolano y la posibilidad de la ciencia)      y en una carta dirigida al Presidente de la Rep&uacute;blica Bolivariana de      Venezuela, y que ser&aacute; (o ha sido) publicada por Educere.</font>     <p style="word-spacing: 0; line-height: 100%" align="justify"><font face="Verdana" size="2"> Pienso que eran necesarias, pero de ning&uacute;n modo suficientes, medidas      de urgencia (e.g. las &#8220;misiones&#8221;) para remediar la pobreza actual.</font>      ]]></body>

</article>
